domingo, diciembre 13, 2009
"La crucifixión considerada como una carrera ciclista en escalada", Alfred Jarry

La Passion Considéré comme Course de Côte
Le Canard Sauvage, 11-17 de abril de 1903
(Gentileza: F.O., Traducido por LLuis Salvador, -Lecturas Errantes-)
Barrabás estaba inscrito, pero no se presentó.
El estárter Pilatos, sacando su cronómetro de agua o clepsidra, que le mojó las manos, a menos que simplemente hubiera escupido en ellas, dio la salida.
Jesús salió a toda velocidad.
En aquellos tiempos, según el buen cronista deportivo San Mateo, era costumbre de flagelar antes de la carrera a los ciclistas, como hacen nuestros cocheros con sus hipomotores. El látigo es a la vez un estimulante y un masaje higiénico. Así pues, Jesús, en plena forma, inició la escapada, pero rápidamente tuvo un pinchazo en un neumático. Las espinas sembradas por toda la carretera le acribillaron toda la rueda delantera.
Hoy día se puede ver la reproducción de esta auténtica corona de espinas en los escaparates de los fabricantes de bicicletas, como reclamo de sus neumáticos impinchables. Los de Jesús, unos single-tube de pista ordinarios, no eran de esa clase.
Los dos ladrones, que se entendían como si estuviesen en una fiesta, tomaron la delantera.
Es falso que hubieran clavos. Los tres representados en las imágenes son el desmontaneumáticos llamado "un minuto".
Pero es conveniente que nos refiramos primero a las caídas. Y que describamos en unas pocas palabras la máquina.
El cuadro es de invención relativamente reciente. Es en 1890 cuando vieron la luz las primeras bicicletas con cuadro. Anteriormente, el cuerpo de la máquina se componía de dos tubos soldados perpendicularmente uno al otro. Es lo que se denominaba como bicicleta de cuerpo derecho o de cruz. Así, Jesús, después de su incidente con los neumáticos, subió la montaña a pie, llevando al hombro su cuadro o, si lo prefieren, su cruz.
Hay grabados de época que reproducen fielmente esta escena, basados en fotografías. Pero parece que las carreras ciclistas, como consecuencia del accidente bien conocido que coronó de manera tan desagradable la carrera de la Pasión, y que ha puesto de actualidad el accidente similar del conde Zborowski en la escalada de la Turbie, fueron prohibidas cierto tiempo por decreto de la prefectura. Esto explica que en las revistas ilustradas, que reproducen la célebre escena, figuren bicicletas del todo fantásticas. Confundieron la cruz del cuerpo de la máquina con la otra cruz, la del manillar. Representaron a Jesús con las dos manos extendidas sobre su manillar, y hagamos notar a este propósito que Jesús corría tendido de espaldas, para disminuir la resistencia del aire.
Hagamos constar también que el cuadro o cruz de la máquina, como ciertas llantas actuales, era de madera.
Algunos han insinuado, erróneamente, que la máquina de Jesús era una "draisiana" (modelo inventado por el barón Drais de Sanerbron en 1818), instrumento bien inverosímil en una carrera de montaña, en escalada. Según los antiguos hagiógrafos ciclófilos Santa Brígida, Gregorio de Tours e Ireneo, la cruz estaba dotada de un dispositivo que ellos denominan "suppedaneum". No es necesario ser un gran filólogo para traducir: "pedal".
Justo Lipsio, Justino, Bosius y Erycius Puteanus describieron otro accesorio que todavía se encuentra, según informa Cornelius Curtius en 1634, en las cruces de Japón: un saliente de la cruz, de madera o de cuero, sobre el cual el ciclista se monta a caballo: se trata, evidentemente, del sillín.
Estas descripciones, por otro lado, no son menos fieles que la definición que dan hoy día los chinos de la bicicleta: "Pequeña mula que se conduce por las orejas y que uno hace avanzar dando golpes con los pies".
Abreviaremos el relato de la carrera en sí, relatada con todo lujo de detalles en las obras especializadas, y expuesta por la escultura y la pintura en los monumentos "ad hoc".
En la dura subida al Gólgota hay catorce curvas. Fue en la tercera en la que Jesús sufrió la primera caída. Su madre, en las tribunas, se alarmó.
El famoso entrenador Simón el Cireneo, que hubiera tenido la función, de no haber sido por el incidente de las espinas, de "tirar" delante de Jesús y cortarle el viento, cargó entonces con la máquina.
Jesús, aunque no transportaba nada, sudaba. No es cierto que una espectadora le secara el rostro, pero sí es exacto que la reportera Verónica, con su kodak, le tomó una instantánea.
La segunda caída tuvo lugar en el séptimo viraje, debido al pavimento demasiado grasiento. Jesús derrapó por tercera vez, sobre un raíl, en la décimoprimera curva.
Las mujeres de mala vida de Israel agitaron sus pañuelos en la octava.
El deplorable accidente de todos conocido tuvo lugar en la curva número doce. En ese momento, Jesús estaba esforzándose a muerte junto a los dos ladrones. Se sabe también que continuó la carrera como aviador... pero esa es una historia que se escapa de nuestro tema.
Etiquetas: anti-arte, Jarry, poesía
Comments:
Hola:
Soy Lluís Salvador, sí, el que escribe el blog "lecturas errantes", y el que tradujo esa pieza de Jarry tan divertida e irónica. Lo sabreis porque al pie de la referencia, y al lado de mi nombre, figura el simbolito ©. Hombre, todo lo que hay en mi blog SALVO lo que escriben mis firmas invitadas, está a libre disposición de quien quiera, pero si coloco el simbolito del copyright es para que por lo menos se me mencione. Y a ser posible, en lugar de una mención, se incluya un enlace al sitio de donde se ha tomado. O se me hubiera avisado, por demás. Por cortesía, digo...
En fin, si colocáis el enlace, pues gracias, y si no pues que quede el mensaje por lo menos.
Un saludo!
Soy Lluís Salvador, sí, el que escribe el blog "lecturas errantes", y el que tradujo esa pieza de Jarry tan divertida e irónica. Lo sabreis porque al pie de la referencia, y al lado de mi nombre, figura el simbolito ©. Hombre, todo lo que hay en mi blog SALVO lo que escriben mis firmas invitadas, está a libre disposición de quien quiera, pero si coloco el simbolito del copyright es para que por lo menos se me mencione. Y a ser posible, en lugar de una mención, se incluya un enlace al sitio de donde se ha tomado. O se me hubiera avisado, por demás. Por cortesía, digo...
En fin, si colocáis el enlace, pues gracias, y si no pues que quede el mensaje por lo menos.
Un saludo!
Lluís, me llamo Laura y estoy traduciendo la misma pieza. He mirado tu traducción por curiosidad, ya que estaba haciendo lo mismo. No la he copiado, son bastante diferentes, me ofrezco a mandarte la mía para que te cerciores.
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