miércoles, marzo 24, 2004
la palabra que grita
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Diversas interesantes distracciones han ido alejando a este sitio de lo que su nombre anuncia. No importa. Para mí es imposible separar muy tajantemente todo el temario de lo que queda de interesante en estos tiempos (que no es poco, pero está algo escondido, y al desenterrarlo se tiende a confundir, o a presentar como una sola cosa). Quizás el nombre del sitio sea cambiado prontamente.
Dado que me provoca un cierto placer y evidentes ventajas ordenatorias el emular los rankings que muchas publicaciones banales presentan cada cierto tiempo el inicio de este blog estuvo marcado por esa forma de presentación de los comentarios o reflexiones. Pero no es la única utilizable. Textos ajenos, viejos escritos propios, divagaciones, todo ello puede ser presentado aleatoriamente, tal como llega una y otra vez a la mente sin orden aparente, pudiendo ser siempre reorganizado y quedando abierto a nuevas relaciones y montajes.
De mi paso reciente por Buenos Aires y Montevideo, el vagar por calles y ferias arrojó interesantes resultados en términos psicogeográficos, y también hallazgos valiosos de mercancías musicales y literarias a precios muy bajos. Entre ellos, en parque Rivadavia (donde uno casualmente puede encontrarse con amigos chilenos que también han estado vagando por esas calles las últimas semanas) mi acompañante P. encontró para mí los cuatro volúmenes de Iluminaciones de Walter Benjamín (edición Taurus antigua. Los cuatro volúmenes costaron lo que en Chile cuesta uno de ellos), y además adquirí Teoría Estética, de Adorno, y el Diario de Moscú, también de Benjamín. De vuelta a Santiago, y al trabajo, dicho Diario y TE han sido los textos de cabecera y objetos permanentes en mi mochila, y de TE copio unos fragmentos que me han impactado bastante y que sirven para la eterna discusión sobre el fin del arte y sus posibilidades actuales (discusión que me separa de mucha gente querida, pero en la que mi postura apenas varía en los últimos años). Los discos que me acompañan en los últimos días son principalmente hallazgos argentinos y uruguayos (Cecil Taylor Unit “It´s on the brewing luminous”; Art Ensemble of Soweto “America/South Africa; Coltrane/Jackson; The Adicts, “Sound of Joy”; ICP Orchestra, “Jubilee Varia; Charlie Mingus, “Changes vol.2”, “Blues and Roots”) más CDs de adquisición reciente (The Jam “All mod cons” y “Setting Sons”; Lou Reed, “American Poet”) y viejos amigos (Clash-superblackmarket, Ornette-chapaquasuite, U-Roy-rastaambassador, Residents-meettheresidents-hell).
“Para poder subsistir en medio de una realidad extremadamente tenebrosa, las obras de arte que no quieran venderse a sí mismas como fáciles consuelos, tienen que igualarse a esa realidad. Arte radical es hoy lo mismo que arte tenebroso, arte cuyo color fundamental es el negro. Mucho de la producción contemporánea se descalifica por no querer darse cuenta de ello, por querer alegrarse infantilmente con colores”.
“Se puede cambiar la negación en placer, pero no en positividad”
“Por eso es previsible una renuncia al arte a causa del arte. Las obras que callaron o desaparecieron nos lo están diciendo. Y también en lo social encarnan una conciencia auténtica: mejor ningún arte que realismo socialista”
(T.W. Adorno, Teoría Estética).
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