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miércoles, febrero 10, 2016

Control preventivo de identidad/reglamento de peatones (Jarry) 

Observando el devenir del famoso proyecto presentado por la Nueva Mayoría sobre agenda corta antidelincuencia, tenemos acá el texto del "control preventivo de identidad" aprobado en términos generales por el Senado.

Leerlo me hizo recordar un texto de Alfred Jarry que agregó a su brillante texto breve "El peatón atropellador", publicado en 1901.

No estamos muy lejos de eso:


Artículo 12.- En cumplimiento de las funciones de resguardo del orden y la seguridad pública, y sin perjuicio de lo señalado en el artículo 85 del Código Procesal Penal, los funcionarios policiales señalados en el artículo 83 del mismo Código podrán controlar la identidad de cualquier persona en el lugar en que se encontrare, por cualquier medio de identificación expedido por la autoridad pública, como cédula de identidad, licencia de conducir y pasaporte. El funcionario policial deberá otorgar a la persona las facilidades para identificarse.
En la práctica de la identificación se deberán respetar la igualdad de trato y no discriminación arbitraria.
En el ejercicio de esta facultad los funcionarios policiales deberán exhibir su placa e identificarse. Si la persona se niega a acreditar su identidad o si habiendo recibido las facilidades del caso no le fuere posible hacerlo, la policía la conducirá a la unidad policial más cercana para fines de identificación.
El conjunto de procedimientos detallados precedentemente no deberá extenderse por más de cuatro horas, transcurridas las cuales deberá ser puesta en libertad. En caso de que la persona mantenga órdenes de detención pendientes, la policía procederá a su detención, de conformidad a lo establecido en el artículo 129 del Código Procesal Penal.
Las Policías deberán elaborar un procedimiento estandarizado de reclamo para ser implementado en cada unidad policial, que permita a aquellas personas que estimaren haber sido objeto del ejercicio arbitrario del control de identidad del presente artículo, formular su reclamo de conformidad con las normas administrativas, sin perjuicio de la responsabilidad penal que procediere.
Además, dichas instituciones deberán publicar bimensualmente en su página web estadísticas de la cantidad de reclamos formulados en virtud del inciso anterior, desagregada por sexo, edad y nacionalidad. La misma información, además de los avances y resultados de dichos reclamos, deberá ser remitida al Ministerio del Interior y Seguridad Pública.
También deberán publicar semestralmente el número de controles de identidad practicados en virtud del presente artículo, desagregados por sexo, edad y nacionalidad.

Junto con lo anterior, a lo menos semestralmente las Policías deberán dar cuenta al Ministerio del Interior y Seguridad Pública de la frecuencia y lugares en que se concentra la mayor cantidad de controles de identidad por sexo, edad y nacionalidad. Asimismo, deberán informar la cantidad de detenciones por flagrancia que dieren origen en virtud de su práctica, desagregada por tipo de delito y las variables antes señaladas, de conformidad a lo dispuesto en la ley N°20.502.

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Reglamento:

Artículo primero
El permiso de circulación del peatón sólo será exigible a las personas menores: niños, mujeres y hombres que aún no hayan cumplido con su servicio militar. Es sabido que éste último fue instituido principalmente para inculcar al hombre los primeros rudimentos de la marcha a pie.

Artículo segundo
El peatón de la edad requerida o debidamente autorizado, provisto de los aparatos de alarma reglamentarios, será precedido (a inspiración de la ley que rige los autos sin caballos de Inglaterra) a cincuenta pasos por un peón caminero, juramentado, agitando una banderita o una linterna roja; y seguido, a la misma distancia, por un guardián de la paz esgrimiendo con frenesí una banderita o una linterna verde.

Artículo tercero
El peatón de corta edad, siendo justamente sospechoso de propensión a desarrollar una velocidad exagerada, sólo será admitido en la vía pública, sin perjuicio de las garantías precitadas, con una correa.

Artículo cuarto
Una única banderita colectiva podrá bastar al peatón en grupo; sin embargo, como no conviene que la seguridad pública se vea comprometida por una tolerancia tan amplia, este grupo deberá ser precedido por una música de calidad arbitraria pero lo suficientemente ruidosa para ser oída a quinientos metros; además, cada individuo deberá llevar una alarma detonante.

(Alfred Jarry, Apéndice a “El peatón atropellador”, 1901).

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domingo, diciembre 13, 2009

"La crucifixión considerada como una carrera ciclista en escalada", Alfred Jarry 


La Passion Considéré comme Course de Côte
Le Canard Sauvage, 11-17 de abril de 1903

(Gentileza: F.O., Traducido por LLuis Salvador, -Lecturas Errantes-)



Barrabás estaba inscrito, pero no se presentó.
El estárter Pilatos, sacando su cronómetro de agua o clepsidra, que le mojó las manos, a menos que simplemente hubiera escupido en ellas, dio la salida.
Jesús salió a toda velocidad.
En aquellos tiempos, según el buen cronista deportivo San Mateo, era costumbre de flagelar antes de la carrera a los ciclistas, como hacen nuestros cocheros con sus hipomotores. El látigo es a la vez un estimulante y un masaje higiénico. Así pues, Jesús, en plena forma, inició la escapada, pero rápidamente tuvo un pinchazo en un neumático. Las espinas sembradas por toda la carretera le acribillaron toda la rueda delantera.
Hoy día se puede ver la reproducción de esta auténtica corona de espinas en los escaparates de los fabricantes de bicicletas, como reclamo de sus neumáticos impinchables. Los de Jesús, unos single-tube de pista ordinarios, no eran de esa clase.
Los dos ladrones, que se entendían como si estuviesen en una fiesta, tomaron la delantera.
Es falso que hubieran clavos. Los tres representados en las imágenes son el desmontaneumáticos llamado "un minuto".
Pero es conveniente que nos refiramos primero a las caídas. Y que describamos en unas pocas palabras la máquina.
El cuadro es de invención relativamente reciente. Es en 1890 cuando vieron la luz las primeras bicicletas con cuadro. Anteriormente, el cuerpo de la máquina se componía de dos tubos soldados perpendicularmente uno al otro. Es lo que se denominaba como bicicleta de cuerpo derecho o de cruz. Así, Jesús, después de su incidente con los neumáticos, subió la montaña a pie, llevando al hombro su cuadro o, si lo prefieren, su cruz.
Hay grabados de época que reproducen fielmente esta escena, basados en fotografías. Pero parece que las carreras ciclistas, como consecuencia del accidente bien conocido que coronó de manera tan desagradable la carrera de la Pasión, y que ha puesto de actualidad el accidente similar del conde Zborowski en la escalada de la Turbie, fueron prohibidas cierto tiempo por decreto de la prefectura. Esto explica que en las revistas ilustradas, que reproducen la célebre escena, figuren bicicletas del todo fantásticas. Confundieron la cruz del cuerpo de la máquina con la otra cruz, la del manillar. Representaron a Jesús con las dos manos extendidas sobre su manillar, y hagamos notar a este propósito que Jesús corría tendido de espaldas, para disminuir la resistencia del aire.
Hagamos constar también que el cuadro o cruz de la máquina, como ciertas llantas actuales, era de madera.
Algunos han insinuado, erróneamente, que la máquina de Jesús era una "draisiana" (modelo inventado por el barón Drais de Sanerbron en 1818), instrumento bien inverosímil en una carrera de montaña, en escalada. Según los antiguos hagiógrafos ciclófilos Santa Brígida, Gregorio de Tours e Ireneo, la cruz estaba dotada de un dispositivo que ellos denominan "suppedaneum". No es necesario ser un gran filólogo para traducir: "pedal".
Justo Lipsio, Justino, Bosius y Erycius Puteanus describieron otro accesorio que todavía se encuentra, según informa Cornelius Curtius en 1634, en las cruces de Japón: un saliente de la cruz, de madera o de cuero, sobre el cual el ciclista se monta a caballo: se trata, evidentemente, del sillín.
Estas descripciones, por otro lado, no son menos fieles que la definición que dan hoy día los chinos de la bicicleta: "Pequeña mula que se conduce por las orejas y que uno hace avanzar dando golpes con los pies".
Abreviaremos el relato de la carrera en sí, relatada con todo lujo de detalles en las obras especializadas, y expuesta por la escultura y la pintura en los monumentos "ad hoc".
En la dura subida al Gólgota hay catorce curvas. Fue en la tercera en la que Jesús sufrió la primera caída. Su madre, en las tribunas, se alarmó.
El famoso entrenador Simón el Cireneo, que hubiera tenido la función, de no haber sido por el incidente de las espinas, de "tirar" delante de Jesús y cortarle el viento, cargó entonces con la máquina.
Jesús, aunque no transportaba nada, sudaba. No es cierto que una espectadora le secara el rostro, pero sí es exacto que la reportera Verónica, con su kodak, le tomó una instantánea.
La segunda caída tuvo lugar en el séptimo viraje, debido al pavimento demasiado grasiento. Jesús derrapó por tercera vez, sobre un raíl, en la décimoprimera curva.
Las mujeres de mala vida de Israel agitaron sus pañuelos en la octava.


El deplorable accidente de todos conocido tuvo lugar en la curva número doce. En ese momento, Jesús estaba esforzándose a muerte junto a los dos ladrones. Se sabe también que continuó la carrera como aviador... pero esa es una historia que se escapa de nuestro tema.

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