miércoles, diciembre 04, 2019
BURGUESES ASUSTADOS Y METIENDO MIEDO/Convocatorias
BURGUESES ASUSTADOS Y METIENDO MIEDO:
2 ejemplos notables: el tecnócrata de la educación Mario
Waissbluth, y el ex miembro del Frente de Estudiantes Libertarios y actual gurú
a distancia de la nueva derecha, Pablo Ortúzar (con sede en Oxford si no me
equivoco).
En el primer caso, es notable su intento por vincular
anarquistas con narcotraficantes (narcos y anarcos) y proponerlos como enemigo
interno. Además, fiel a su tono de charlatán acreditado, acusa a mucha gente de
ser “ayudistas” de la primera línea.
En el segundo, además de su evocación de tardes de violencia
política en los pastos del campus Los
Presidentes, llama la atención como infunde el miedo a las balas de verdad que
según insiste “aún no se han disparado”, coincidiendo en eso con Waissbluth,
que incluso recomienda un “toque de queda real”.
Ambos coinciden en eso con las amenazas del Gobierno y hasta
de tribunales en orden a que si no se deja que los pacos usen la escopeta
antidisturbios como se les antoje, entonces no les quedará otra que responder a
las piedras con balas de plomo.
Dejo algunos extractos:
CHARLATÁN 1:
Aclaremos que este
pequeño pero muy potente ejército de violentistas, tal vez unos 10 mil, no son
lo mismo que el muy pequeño grupo de anarquistas, unos 50 o 100, cuyos
propósitos son muy diferentes, así como sus compinches narcos y de barras
bravas, que a su vez también incluyen a narcos y anarcos. El núcleo más turbio
de la sociedad. No hay nada mejor para el negocio narco que un Estado fallido,
como lo es en extensas partes de Colombia, Venezuela y México. Ellos quieren la
destrucción definitiva del Estado, así lo dicen sus manuales. Los jóvenes
violentistas buscan el fin de su humillación y las injusticias, lo que para
nada es lo mismo. Pero esta confluencia astral es simplemente letal. A los
narcoanarquistas los pactos sociales o constitucionales no les interesan, todo
lo contrario, les complican su negocio.
Sin quererlo o
saberlo, los jóvenes violentistas, de 16 a 25 años, están contribuyendo a la
guerra narcoanarquista, iniciada en una secuencia coordinada de atentados que
por su magnitud pasará a la historia mundial del anarquismo. Tan solo las 57
estaciones de Metro, de las cuales las primeras siete fueron simultáneas, son
suficientes para la medalla de oro olímpica. No ha habido nada parecido en
magnitud por muchas décadas, en el mundo. Pasamos de ser la capital mundial del
neoliberalismo extremo a la del anarquismo nihilista extremo, y están
disfrutando de su avasallador triunfo, que no ha terminado y que muy
posiblemente se extenderá masivamente a la temporada de incendios forestales.
Ese es el peligro inminente.
Nada impide hoy que 50
narcoanarquistas en bus (o en Mercedes Benz si son narcos) se paseen por Chile
con unas cuantas cajas de fósforos, botellas de acelerante y fuegos
artificiales. Tiemblo de solo pensarlo. Ya comenzó en Valparaíso. Quien crea
que esta tragedia es solo una explosión natural de ciudadanos irritados, se
equivoca rotundamente, y esta confusión de muchos constituye el epicentro de mi
miedo y mis propuestas.
(…)
La cuarta y última
propuesta, que me hace temblar la mano al escribirla, es que haya un nuevo
pacto político “por la paz y la justicia en serio”, que abarque a toda la
izquierda y la derecha, para devolver el monopolio de la fuerza al Estado, el
único que la puede y debe tener, y que la debe aplicar de manera firme pero proporcional,
justa pero eficaz.
Esto significa en
primer lugar que los ayudistas de izquierda comprendan en plenitud adónde nos
están llevando con sus gustitos y que comiencen a denunciar la violencia en
serio. Es necesario poner a los Carabineros en la calle con todo su poder,
carabinas, guanacos y zorrillos, pero con todo el apoyo político necesario para
ejercer la fuerza pública con la proporcionalidad necesaria. No tengo duda
alguna de que Carabineros deberá ser intervenido y reestructurado completamente,
más temprano que tarde, pero eso toma tiempo y no se puede hacer en medio de
este megaincendio. Y si se necesitaran militares imponiendo un toque de queda
real y no de escaparate, también. A estas alturas no podemos tenerle miedo a
ninguna medida relevante, ni tampoco el Gobierno.
CHARLATÁN 2:
Temo, entonces, que
las balas los despierten de su sueño. Las mismas balas que ellos gritan que “se
van a devolver” sin entender que todavía no las han recibido. Y, especialmente,
sin entender que los que las recibirán no serán probablemente ellos, los niños
educados que sienten que el mundo no puede hacerles daño, sino sus compañeros
de lucha más débiles. Temo lo mismo que teme el ex canciller socialista Gabriel
Valdés en su comentada intervención,
y me pegunto si no habrá una mejor manera de aprender sobre el valor de la
democracia, los partidos políticos y la paz. Es difícil, porque claramente
nuestro sistema democrático le falló a las esperanzas populares. Pero tiene que
existir alguna forma.
(…)
Aclarar, por último,
que la coerción estatal deberá necesariamente subir de grado y aumentar su
fuerza en contra de quienes hagan desmanes para poder terminar con los actos de
saqueo e incendio. Y que esa violencia legítima tiene un respaldo transversal,
en la medida en que mantenga su foco en los delincuentes y su intensidad no
traspase abiertamente el umbral de los derechos humanos. Advertirle a narcos,
violentistas, barrabravas y otros que, así como no habrá impunidad en cuanto a
las violaciones a los derechos humanos, ellos serán perseguidos hasta el final
de los días. Y castigados con toda la fuerza que la ley permita. Y que si es
necesario utilizar la fuerza militar en su contra, una vez que hayan sido
identificados y aislados, así se hará. Hacerles sentir que se acabaron las
miradas hacia el lado.
ALGUNAS CONVOCATORIAS PARA MAÑANA Y PASADO MAÑANA:
Etiquetas: 2019 fin del mundo tal cual lo conocemos, calles para la insurrección, Chantiago, comunidades de lucha, hinteligencia policial, prensa burguesa
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