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jueves, septiembre 10, 2026

¿MOLOTOVS DE DERECHA vs. MOLOTOVS DE IZQUIERDA?  

HUGO HERRERA Y LA PROFANACIÓN DE LA BOTELLA INCENDIARIA.



Del lat. profanāre.

  1. Tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlo a usos profanos.
  2. Deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables.

(“Profanar”, DRAE)

Por alguna razón que no conozco bien me he acostumbrado a leer todos los domingos la columna dominical del filósofo-abogado (¿o abogado-filósofo?) Hugo Herrera en El Mostrador.

En la última del mes de julio, “El símbolo que profana símbolos” (1) se dedica a fustigar el fenómeno de los overoles blancos en Liceos emblemáticos, acusándolos de una doble profanación. Después de hacer ver que “no destruyen solamente instituciones. También invierten símbolos”, apunta a la primera profanación, que sería la destrucción de la Escuela pública y los Liceos, que “en nombre de la liberación fueron arrasados”. La segunda, realmente curiosa, es la profanación del “cóctel molotov”, cuyo origen histórico estaría en la Guerra de Invierno (1939-1940) en que Finlandia resistió con gran desventaja logística la invasión soviética: “botellas incendiarias (que) expresaban la decisión de un pueblo de defender su libertad cuando ya casi no quedaban medios para hacerlo”.

Sobre lo primero, sólo señalaré que desde hace décadas la Criminología y diversos instrumentos normativos internacionales insisten en estudiar y diseñar cuidadosamente la respuesta estatal y social frente a la llamada “delincuencia juvenil” (2), tanto en su faceta de delito común (estrategias de sobrevivencia de una parte minoritaria pero relevante de la población adolescente), como en otras formas de violencia o infracción de leyes penales cometidas por adolescentes, en vez de dar una tras otra señal de “mano dura” y políticas penales que no sólo no resuelven sino que empeoran el problema.

La cuestión del “vandalismo”, la “inversión de símbolos” y el carácter expresivo o no utilitario de ciertas infracciones juveniles ha sido estudiada en detalle desde mediados del siglo XX por teorías criminológicas como las de las subculturas (Albert Cohen) y la asociación o aprendizaje diferencial (Edwin Sutherland), así como por David Matza en obras como “Delincuencia y deriva” (Siglo XXI, 2014). Por supuesto, las recomendaciones de Política criminal basadas en evidencia científica no han sido escuchadas en Chile, donde desde el cambio de siglo el populismo penal campea sin contrapeso alguno, de derecha a izquierda, esgrimiendo el aumento de delitos y penas como varita mágica y negándose a toda reflexión seria sobre estos temas tan complejos. Herrera se suma a este simplismo político-criminal cuando culpa a los “overoles blancos” de “destruir la comunidad”, sin intentar siquiera comprender cómo viven algunos adolescentes el proceso actual de agotamiento estructural de la familia y la escuela como instancias de socialización, en medio del crecimiento del crimen organizado, y qué significado tienen para ellos mismos estas acciones transgresoras que como él mismo señala, tienen como objetivo la “liberación”. No: es mucho más fácil -como siempre- culpar a los jóvenes, aunque en el discurso conspirativo de Herrera existen además responsabilidades políticas e intelectuales “aguas arriba”, donde -como siempre- encuentra al PC y al FA.

En esta ocasión quiero centrarme en el segundo punto que plantea Herrera, el curioso pero interesante argumento relativo al “verdadero espíritu” de la bomba molotov, cuyo nombre es un anti-homenaje a Viacheslav Molotov, Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.: una sigla en la que, como dijo Cornelius Castoriadis desde la izquierda, cada palabra era falsa (3)). Figura clave del régimen estalinista, Molotov había suscrito en agosto de 1939 el infame pacto de no agresión entre la Alemania nazi y la URSS.

Herrera presenta sus respetos ante este “instrumento finlandés de resistencia a la tiranía”, utilizado cuando Finlandia derrotó a la URSS causándole más de 200 mil bajas (4), pero por contraste sostiene que

“El overol blanco invierte por completo ese significado. La molotov deja de defender una comunidad amenazada para emplearse contra la propia comunidad. No protege escuelas, las destruye. No resiste una tiranía, corroe una de las instituciones fundamentales de la república. Un símbolo de la defensa de la libertad termina convertido en instrumento de devastación”.

O sea, los encapuchados adolescentes de los liceos públicos estarían “profanando” esta arma (originalmente “anticomunista”) al usarla en contra de la policía y la infraestructura pública. Para ir más allá, Herrera denuncia que la semana pasada “dos niños fueron alcanzados por bombas molotov”, de lo cual concluye que “la violencia deja de distinguir entre culpables e inocentes”. 

En verdad las imágenes muestran el lanzamiento bastante aleatorio de artefactos incendiarios hacia la calle, donde en un momento la flama de uno de ellos desparramada en el pavimento alcanza la rueda de un auto, en cuyo interior en la parte de atrás había dos niños que fueron rápidamente evacuados por los transeúntes. En el mismo sentido, la Directora del establecimiento dijo que “uno de los encapuchados lanza una bomba molotov a personal de Carabineros, ubicados en el exterior, impactando a un vehículo particular que se encontraba estacionado a las afueras del instituto, donde el artefacto incendiario provocó fuego de riesgo, comenzando a arder el vehículo” (5). La diferencia puede parecer de detalle, pero jurídica y políticamente es bastante relevante.

En definitiva, Herrera nos recuerda uno de los postulados más característicos de la Criminología Crítica, al que nos referimos con Myrna Villegas en el libro “Violencia institucional y antiterrorismo en Chile” (Ceibo, 2026): no existen los delitos en sí mismos, sino acciones que a veces son etiquetadas como tales, en un complejo y conflictivo proceso de criminalización siempre selectiva y discriminatoria, que depende de varias definiciones y mecanismos no sólo legales sino que también políticos, culturales y sociales. En este proceso, la creación de normas penales es impulsada por diversos grupos sociales que se encuentran en pugna por la hegemonía o en abierto conflicto moral o político, que pretenden descriminalizar sus propios comportamientos y al mismo tiempo criminalizar los de los grupos rivales.

En este caso el conflicto es evidente: Herrera nos está diciendo abiertamente que el uso de bombas incendiarias puede ser “legítimo” como medio de defensa de una comunidad amenazada por una tiranía. En el fondo, nos lleva al viejo problema del “derecho de rebelión”.

Pues bien: ¿estábamos ante ese supuesto en 1983 cuando ante las primeras protestas nacionales Pinochet sacó a los militares a la calle causando decenas de muertos entre las multitudes que sencillamente salían a la calle a exigir el fin de la dictadura? ¿O durante la revuelta del 2019, cuando la policía y los militares lesionaban y mutilaban manifestantes, causando según cifras de la Fiscalía al menos 464 víctimas de trauma ocular, sin ningún tipo de obstáculo hasta que apareció la “primera línea” para contener su avance? ¿Sería legítimo entonces usarlas para “defender” un espacio, sea una escuela, campus universitario, fábrica en huelga o manifestación callejera de protesta cuando es atacada por la policía en infracción a sus propios reglamentos?

Si bien me cuesta imaginar a Herrera aprobando el uso de coctéles molotov en ese tipo de escenarios, lo que está claro es que para la derecha no hay mayor problema en que las “botellas incendiarias” sean utilizadas para combatir a sus enemigos tal como se merecen.

Andrés Allamand en “No virar izquierda” (Edimpress, 1974), crónica detallada de su lucha anti-upelienta como alumno del Liceo Lastarria, nos da consejos sobre las mejores botellas a utilizar: las “vineras, las que mejor se quiebran, con bencina, azúcar y aserrín para mantener las llamas” (pág. 133). Incluso nos obsequia el relato de cómo procedieron a incendiar completamente un trolebús en plena Providencia con Los Leones, previa amenaza y agresión contra los pasajeros:

“-¡Abajo, abajo, vamos andando! Si no, quemamos el trole con ustedes adentro -advirtieron. Un viejo de anteojos trató de resistirse. Se paró y avanzó hacia los lolos con claras intenciones de agredirlos. Sin inmutarse, el más chico lo hizo comerse un tremendo palo en la cabeza, que de pasada le quebró los anteojos” (pág. 80 y ss.)

Cuando los “lolos” le roban a una señora la parafina para poder consumar esta acción que hoy en día los dejaría inscritos en el Registro Nacional de Vándalos, le dicen que “La Patria se lo agradecerá”, y con eso al perecer desaparece el delito.

En cambio, según cuenta Manuel Fuentes W. en las “Memorias secretas de Patria y Libertad” (Grijalbo, 1999), Jaime Guzmán y los gremialistas de la Universidad Católica se retiraron del Movimiento Nacionalista Patria y Libertad cuando pasaron de los talleres de autodefensa a los de confección de molotovs.

Más recientemente en la historia hemos visto desde las páginas de El Mercurio y otros medios una actitud muy distinta ante las protestas callejeras y el uso de barricadas y bombas molotov, en la medida que se usen contra la tiranía chavista en Venezuela, donde incluso se innovó rellenando botellas con excrementos humanos, convirtiéndose así la molotov (arma incendiaria) en “puputov” (calificada por el gobierno venezolano de ese entonces como “arma química”), pues como señala un ciudadano referido en Emol, “los muchachos salen solamente con piedras en las manos. Es su arma. Ahora tienen otra arma más: excremento" (6).  El trato empático que se le daba en esta prensa a los “guarimberos”, primera línea de las protestas antichavistas del 2017 (7), contrasta totalmente con el que se dio a la Primera Línea chilena de un par de años después, que terminó siendo tratada como una especie de organización terrorista.

La misma visión romántica del coctel molotov “bueno” se dejó ver cuando empezó la invasión rusa (ya no “soviética”) de Ucrania, cuando se publicitó la situación de una chilena con pololo ucraniano que decidió quedarse a combatir la tiranía, para lo cual estaban dedicados a juntar botellas para llenarlas de bencina (8) (o “acelerante” como les gusta decir en las noticias cuando hablan de violencia escolar). Tampoco habría que olvidar que durante la revuelta nacionalista conocida como Euromaidan en el 2014 los militantes neonazis y de extrema derecha atacaron con molotovs locales del Partido Comunista y un sindicato en Odesa, causando 42 muertos. ¿Ese uso “anticomunista” del símbolo de resistencia finlandés es correcto para el esquema de Herrera? No lo sabemos.

Hasta aquí, podemos concluir con él que el problema no es el coctel en sí mismo, puesto que hay -por así decir- coctéles buenos y coctéles malos. Son “buenos” decididamente cuando se usan en contra de tiranías percibidas como “de izquierda”. En caso contrario, el legislador nacional los ha considerado delitos graves sancionados en la Ley de Control de Armas, o incluso en la antigua y la nueva Ley Antiterrorista. No es necesario explayarse ahora en la práctica de los tribunales para entender que las molotovs son siempre “malas” cuando las utiliza la izquierda, pues a diferencia de la derecha que sólo se limite a defender el orden, la izquierda busca cuestionarlo y cambiarlo.

A una conclusión similar llegó en su momento la Corte Suprema de Chile cuando decidió no aplicarles a los integrantes del Movimiento Nacional Socialista de Jorge González von Marées la recién aprobada Ley de Seguridad del Estado (N°6.026 de 1937) por una seguidilla de acciones bastante violentas, puesto que “dentro del conocimiento público que se tiene de ese movimiento no aparece que tienda a destruir por medio de la violencia el orden social o la organización policía y jurídica de la Nación” (9).

Todo este debate nos vuelve a hacer ver que finalmente la “cuestión criminal” es siempre y por sobre todo una cuestión política. Por eso mismo es que el gobierno actual prepara indultos para policías y militares presos por graves delitos de violencia institucional cometidos durante la represión de la revuelta del 2019.

No importa para nada, en la lógica de la derecha, que estos uniformados hayan sido condenados por tribunales por violar las leyes penales de la República, pero no como cualquier otro ciudadano o particular, sino que aprovechándose de su posición de funcionarios públicos encargados de hacer cumplir la ley, abusando del cargo:  verdadera doble profanación que sólo pueden cometer los agentes del Estado, pero que en Chile está a punto de ser perdonada, en abierta infracción a la Constitución, las leyes, y los tratados internacionales de derechos humanos en que Chile es parte, porque según se nos dice, al torturar, apremiar ilegítimamente o violentar innecesariamente a los ciudadanos sólo estaban “cumpliendo con su deber”. Parece que, tal como pasa con el cóctel molotov, existen indultos malos (de izquierda) e indultos buenos (de derecha).





NOTAS:

2.-  Para una síntesis, ver la Observación General 24 del Comité de Derechos del Niño, sobre los derechos del niño en el sistema de justicia juvenil, así como la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Adolescentes recluidos en centros de detención e internación provisoria del SENAME vs. Chile, 20 de noviembre de 2024.

3.- Por cierto, a diferencia de lo que creen los derechistas y los izquierdistas más simples, siempre hubo corrientes marxistas disidentes que combatieron al estalinismo desde la izquierda. Entre ellas, tendencias comunistas antiautoritarias o “consejistas” (como en el caso de Castoriadis y la revista francesa Socialisme ou Barbarie).

4.- La banda finlandesa de black metal Impaled Nazarene tiene una canción llamada Total war/Winter war (incluida en su álbum de 1994 Suomi Finland Perkele). En su coro señalan: “Los rusos perdieron con más de 200.000 muertos. Si quieren otra guerra, ahora los mataremos a todos” (https://osmoseproductions.bandcamp.com/track/total-war-winter-war)

7.- Ver por ejemplo “Los jóvenes venezolanos comandan "hasta el final" las protestas contra Maduro”, en la sección Economía y Negocios de El Mercurio el domingo, 07 de mayo de 2017.

9.-“Contra Luis Reyes y otros. Recurso de amparo”, Corte Suprema, Sentencia N° 67, 23 de abril de 1937, citada en: Lira y Loveman, Poder Judicial y conflictos políticos (Chile 1925-1958), LOM, 2014, página 293.

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domingo, enero 19, 2025

LOS MISTERIOS DEL ORGANISMO, O ¿QUIÉN FUE WILHELM REICH? 

 


Este texto fue leído el miércoles 8 de enero de 2025, tras la exhibición de la película yugoslava “WR: los misterios del organismo” (Dusan Mayavejev, 1971) en la Cafebrería de Santiago, junto a los Comentarios de Paloma Castillo y Nicolás Castañeda.

 

A Camila Farías G.

 

I.- En una parte de mi libro “La religión de la muerte” (2023), que trata sobre “viejos y nuevos fascismos”, digo lo siguiente:

A mediados del siglo pasado el doctor Wilhelm Reich, un personaje tan creativo e iconoclasta que tuvo el doble mérito de ser expulsado del Partido Comunista y de la Internacional Psicoanalítica, señaló que existían en ese momento dos formas rivales de fascismo: el fascismo negro y el fascismo rojo, anticipando así en cierta forma el escenario de la Guerra Fría como un gran y velado conflicto mundial inter-fascista que duró varias décadas. Tras escapar del nazismo, Reich terminó por establecerse en Estados Unidos, donde le estaba yendo bastante bien en sus investigaciones sobre la energía cósmica (el “orgón”), el bombardeo de nubes para hacer llover, la orgonterapia y la función del orgasmo entre otros audaces temas, hasta que el fascismo en versión norteamericana anticomunista se dejó caer en su domicilio y laboratorio denominado Orgonón, en la localidad de Maine, para encarcelarlo bajo acusaciones de fraude, por ejercer como terapeuta sin estar autorizado oficialmente para ello y por fabricar y distribuir cajas acumuladoras de orgón. Murió en la cárcel de Lewisburg, Pensilvania, el 3 de noviembre de 1957. No lo olvidemos nunca.

NOTA: La cantante inglesa Kate Bush homenajeó a Reich en un videoclip de su canción “Cloudbusting”, de 1985, que alcanzó el puesto 20 en los rankings de Inglaterra. La canción está basada en el “Libro de los sueños” escrito por el hijo de W.R., Peter, y en el clip se representan los experimentos de su padre (representado por Donald Sutherland [R.I.P. 2024]: ¡el mismo actor que interpretó al fascista Atila en la serie “Novecento”!) haciendo llover y el momento en que aparece el FBI y se lo lleva. Peter fue enviado a un hogar de menores y soñaba recurrentemente que su padre llegaba a rescatarlo a bordo de un platillo volador.

En otras partes del libro aludo a algunas de sus teorías sobre el fascismo, además de a su caracterización del estalinismo como un fascismo rojo. Pero en lo que puse arriba es donde trato de hacer una breve descripción del personaje lo suficientemente interesante como para motivas a los/as lectores a conocer y estudiar la obra de este importantísimo camarada.

II.- Hay dos formas básicas de abordar a WR: Primero, como una interesante especie de  “marxista disidente”, pionero de un marxismo libertario en versión “freudomarxista”, dudosa etiqueta que supuestamente el mismo WR inventó, y que en sentido amplio podría aplicarse a Fromm, Adorno y Marcuse, a cierto Lyotard que hace “derivas a partir de Marx y Freud” y luego escribe su “Economía libidinal”, y también a ciertos aspectos de la obra de Guattari/Deleuze -aunque sea por la negativa-, e incluso si nos ponemos generosos podríamos incluir al Althusser de “Freud y Lacan”, Slavoj Zizek y un largo etc. De hecho, acabo de darme cuenta de que dentro de las cinco últimas clases que Mark Fisher alcanzó a hacer antes de morir y que están reunidas en el libro “Deseo post-capitalista” (2024) la clase 2 en tanto habla sobre Marcuse, y la 5, sobre Lyotard y su “marxismo libidinal”, son buenas introducciones al “freudomarxismo” (o marxismo freudiano).  

Este Reich “marxista heterodoxo” es el que re-aparece hacia 1968, y el que en cierta forma provee el sustrato de uno de los niveles en que funciona la película de Mayavejev, realizada según entiendo en un lapso de tiempo que va de 1968 y 1971 (por cierto: el año en que nací).

Entre los más “marxistas”, se dice que su obra fundamental y “mayor aporte al marxismo” es “Psicología de masas del fascismo” (1933), pero en aras de promocionar al WR marxista que todos necesitamos estudiar, yo creo que también podríamos referir o más bien recomendar varios trabajos que datan de entre fines de los 20 y mediados de los 30: su periodo comunista más activo en Viena y Berlín, con una intensa actividad a la vez teórica y práctica (en este caso, una falsa dicotomía) e incluso de poco después, cuando ya había roto con el Partido Comunista pero no con el marxismo. Estos textos de combate son, entre otros: “La lucha sexual de los jóvenes” (1933), “Materialismo dialéctico y psicoanálisis” (1934), y “La revolución sexual” (que reúne textos de 1930 con otros posteriores sobre la Unión Soviética).

Un detalle a tener en cuenta es que la casi totalidad de la obra de WR fue editada por él mismo, que en el frenesí de su actividad no se molestaba en hacer “ediciones críticas” ni mucho menos: iba editando y reeditando como podía, y al hacer nuevas ediciones de viejos clásicos como “La función del orgasmo” (1927) modificando y agregando contenidos de manera bastante monstruosa. Por eso es que en relación a la confusa procedencia de los textos que componen las dos partes de “La revolución sexual” Paul A. Robinson advierte que esa obra de WR es una verdadera “pesadilla editorial”.

En español existen varias ediciones de todos estos trabajos, y así por ejemplo su ya referido clásico de 1934 “Materialismo dialéctico y psicoanálisis”, un documento que marca una ruptura con parte de lo que había venido haciendo hasta entonces, fue editado masivamente (5.000 ejemplares) por siglo XXI de México en 1970, aparece también bajo el título de “Marxismo y psicoanálisis” en una versión argentina de 1971 (Ediciones del siglo, 1971) y se había incluido mucho antes en el libro “La crisis sexual”, publicado en 1936 por Pax ediciones (Santiago de Chile, 1937). Por su parte, “La revolución sexual. Por una estructura de carácter autónoma del hombre” existe en al menos dos ediciones: la de Ruedo ibérico en 1978, y en la colección Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo por Planeta-Agostini en 1985 (basada totalmente en la edición anterior). También “La lucha sexual de los jóvenes” tuvo ediciones setenteras en español cuyo detalle no conozco. Sólo sé que hace mucho tiempo tuve una en préstamo que a su vez presté y jamás regresó. Cosas que pasan no sólo con los libros, sino que también con la amistad de algunas personas. Ojalá lo hayan leído en serio.

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En toda la obra de esa década WR trabaja sobre la compatibilidad y complementareidad entre las perspectivas marxista y psicoanalítica, anticipándose a muchas de las preocupaciones que luego serían retomadas en distintas maneras por Marcuse, los situacionistas y el movimiento del 68. Debo decir que cuando primero oí hablar de Wilhelm Reich debe haber sido por ahí por 1989, cachureando libros por calle Merced junto a unos amigos trotskistas algo mayores que yo, cuando uno de ellos llamó la atención sobre una biografía del doctor Reich señalando: “este era un marxista que predicaba (y practicaba) el sexo libre”. Mmmm: algo imprecisa la definición, pero no se me olvidó el nombre: tomé nota.

III.- La segunda opción es ver a WR como un discípulo raro de Freud: un “psicoanalista herético”, un terapeuta iconoclasta, junto a otros especímenes raros, desde Sandor Ferenczi a Georg Groddeck (inventor de la categoría de “Ello”: ver su correspondencia con Freud y “El libro del Ello”) y Otto Gross (toda una leyenda del anarco-comunismo más radical y bohemio). Un texto clave para esta mirada es el “Análisis del carácter” (originalmente publicado en 1933, con varias re-ediciones).

En esta versión, el “WR bioenergético”, se tiende a suprimir del todo o pasar suspicazmente por alto el “marxismo” de WR, a pesar de que se topó con él a una edad bastante temprana y que la influencia de Marx en WR nunca cesó, y es una parte esencial de su visión de la “economía sexual”. De hecho, más que ver a WR como un discípulo libre de Marx y Freud, lo ven como el maestro del famoso terapeuta Alexander Lowen (uno de los protagonistas de la parte más documental de la película “WR: los misterios del organismo”).

Finalmente, esta segunda visión suele dar paso a una tercera, bastante detestable: la de WR como un estafador chiflado, charlatenesco gurú precursor de la new age y las “terapias alternativas”. Aunque en honor a la verdad, la trayectoria de las dos últimas décadas del doctor WR facilita este uso que muchos le dan (algunos de formas bastante lucrativas, ya sea en dinero u otras contra-prestaciones). De hecho, a modo de digresión recuerdo que hace década y media había una especie de grupo reichiano con su propio gurú en torno a la carrera de Psicología de la extinta Universidad ARCIS, que hacía unos encuentros bastante exóticos en el campus Libertad. Qué tiempos aquellos.

Como sea, lo importante es entregarse a la experiencia de conocer a WR sin olvidar ninguno de sus dos polos: el marxista y el freudiano, unificados en la “economía-sexual”.

IV.- Los datos biográficos nos dicen que WR nació en 1897 en una parte del Imperio austro-húngaro que ahora pertenece a Ucrania. Vivió y trabajó en Viena y en Berlín, saliendo de ahí tras el triunfo de los nazis para residir brevemente en Dinamarca, Suecia y Noruega, antes de pasar como tantos al Nuevo mundo en 1939. Murió en 1957 en Estados Unidos, en las lamentables circunstancias que ya señalé al inicio, antes de las cuales alcanzó a beneficiarse de una muy lucrativa actividad como médico y terapeuta.

La mejor biografía que conozco es la de Myron Sharaf, “Fury on Earth”, publicada en 1983 por St. Martin´s Press/Marek, Nueva York, de 548 páginas, que una vez encontré a siete mil pesos en un puesto del Parque Almagro, y en la que me basé para esta presentación. Aún no ha sido traducida al español. Existe otra “Biografía personal” escrita por su segunda esposa, Ilse Ollendorff, que aún no he conseguido.

Un resumen breve pero sólido de la obra de WR aparece en el libro “La izquierda freudiana. Reich - Roheim - Marcuse”, de Paul A. Robinson (1971). A propósito de la fase “orgonómica” del último WR, este autor dice algo que bien podría aplicarse a la figura de Reich en sí misma:

“Prometía al mismo tiempo una interpretación total de la realidad y una terapia total para los males individuales”.

Además de la destacable y curiosa película yugoslava que exhibimos hoy existen otras como “Wilhelm Reich en el infierno” (Lance Bauscher, 2005) y los dos films del austríaco  Antonin Svoboda  (“¿Quién le tiene miedo a Wilhelm Reich” de 2009 y “El extraño caso de Wilhelm Reich” de 2012).

V.- En la amplia obra de WR, que no paró de publicar sus trabajos desde 1920 hasta el final, primero en editoriales del movimiento psicoanalítico y del Partido Comunista y a partir de la ruptura con ambos hacia 1933/4 en su propia casa editorial, destacan algunas ideas centrales y aportes básicos que trataré de resumir aquí.

Desde el inicio en su obra tiene un rol central lo que podríamos llamar su “teoría del orgasmo”. WR pone a la sexualidad como centro de la vida social e individual, y en eso coincide en ese momento inicial con el movimiento psicoanalítico. Como parte del más estrecho círculo de colaboradores de Freud en los años 20, destaca por su trabajo terapéutico, pero rápidamente se aleja de la idea freudiana de “curación por las palabras”, para centrarse en la resistencia a la terapia, que lo lleva a formular el concepto de “coraza” o “armadura”: que primero WR entiende como “caracterológica” (en sus libros en inglés se le llama “character armor”), y luego pasa a concebirla como física e incluso muscular (en el caso de un paciente que presentaba fuertes  resistencias a la terapia, tras observar un movimiento con la pierna WR terminó alentándolo a descargarse a gritos y patadas, lo cual resultó exitoso; en otros casos identificaba bloqueos o tensiones musculares en la zona de la pelvis).

Veamos la definición de “coraza” que da mi amiga Javiera Mondaca en su traducción al español del “Libro de los placeres” de Raoul Vaneigem, editada por Traficantes de Sueños y disponible online:

Conviene ofrecer en este punto una breve explicación de la noción de coraza porque el autor volverá a ella a lo largo de la obra. El término, ya sea en el reino animal o humano, apunta a cierto mecanismo defensivo. Tal y como surgió el concepto en el terreno del psicoanálisis de la mano de uno de sus pioneros, Wilhelm Reich, la coraza es la suma de rasgos del carácter y tensiones musculares que forman una especie de armadura físico-psicológica destinada a proteger al individuo de estímulos, interiores o exteriores, que se perciben como peligrosos o amenazantes. De este modo, inhibe, no obstante, la libre circulación de la energía sexual en el cuerpo. Podría decirse, por tanto, que la coraza actúa como una especie de filtro que mediante un proceso de insensibilización nos impide percibir la realidad, interna y externa, en su totalidad.

La paradoja central de todo este análisis freudo-reichiano es que la represión resulta en principio necesaria para la vida social, pero tiene inevitablemente el efecto de enfermar sistemáticamente a sus integrantes, coartándoles la “potencia orgásmica”. De ahí que el objetivo de la terapia sea atacar al “carácter”, desbloqueando y haciendo posible la liberación la potencia orgásmica del individuo, para que surja el auténtico “carácter genital” propio del individuo sano, dejando atrás el “carácter neurótico”.

A WR lo separa drásticamente de Freud su oposición total a la teoría del “instinto de muerte”, que ve como un pretexto del maestro para negar la dimensión revolucionaria del psicoanálisis, y justificar un cierto conservadurismo social y político.

WR es un reformador social, además de un revolucionario consciente, que se une al Partido Socialdemócrata de Austria y luego al PC de Alemania, acometiendo el estudio de la obra de Marx y encontrando grandes paralelos con el psicoanálisis freudiano: Ambas son teorías del conflicto: una sociológica y la otra psicológica. Mientras una estudia la lucha de clases, la otra se centra en la lucha a nivel de los instintos. Ambas son dialécticas, y se complementan mutuamente pues mientras el marxismo hace la crítica de la economía capitalista el psicoanálisis realiza la crítica de la moral burguesa.

El trabajo teórico de WR durante su fase comunista se centra en la crítica de la familia autoritaria. Tiene una concepción antropológica algo simplista basada en Bachofen y Malinowski, en que valora e idealiza el Matriarcado que habría existido hasta 4 mil años antes de Cristo, e identifica en el Patriarcado el origen de la represión sexual y el orden social autoritario (en eso se parece al Otto Gross que analiza la simbólica comunista del paraíso). Se aleja así de Freud en lo relativo al Complejo de Edipo, que para él no sería universal, sino que propio de las sociedades patriarcales.  

Además, muestra ya desde ahí y hasta el final de su vida un profundo interés en la Infancia/adolescencia. De hecho, pese a todos los cambios que ocurrieron durante su trayectoria, hay un claro hilo conductor desde “La lucha sexual de los jóvenes” y los escritos con Vera Schmidt sobre “Psicoanálisis y educación” a “Los niños del futuro” y “Escucha hombrecito”. La concepción de la infancia que sostiene WR está a años luz incluso de las tímidas reivindicaciones de los “derechos del niño” que comenzaron a ocurrir varias décadas después. Por algo el situacionista belga Raoul Vaneigem en alguna parte de su voluminoso Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones (1967) lo define como “un gran educador de la juventud”.

Todo ese trabajo teórico iba de la mano con una incansable actividad militante que se expresaba en la creación de una amplia red de locales en que se otorgaba atención gratuita en higiene sexual y salud reproductiva a los miembros de la numerosa y empobrecida familia proletaria, así como la instalación de “jardines de la infancia socialista”. Hacia 1930 Reich logra unificar a los grupos de orientación comunista que trabajaban estos temas, dando lugar a la Asociación Alemana por una Política Sexual Proletaria (Sex-Pol). Además de estas actividades propias de su militancia marxista, WR participaba activamente en la Liga Mundial por la Reforma Sexual, que durante la República de Weimar buscaba aprobar reformas legales progresistas en materia de sexualidad y control de la natalidad.

En el primer Congreso de Sex-Pol, en Düsseldorf 1931, concurrieron representantes de ocho organizaciones que reunían a 20.000 personas. WR presentó un programa de siete puntos que incluía:

1.- Distribución gratuita de anticonceptivos y propaganda masiva para el control de la natalidad.

2.- Abolición de las leyes contra el aborto. Aborto gratuito en clínicas públicas; resguardos médicos y financieros para madres embarazadas y criando niños.

3.- Abolición de toda distinción legal entre los casados y no casados. Libertad de divorcio. Eliminación de la prostitución a través de transformaciones económicas y de economía-sexual que erradiquen sus causas.

4.- Eliminación de las enfermedades venéreas a través de una educación sexual integral.

5.- Prevención de las neurosis y problemas sexuales mediante una educación afirmadora de la vida. Estudio de los principios de la pedagogía sexual. Instalación de clínicas terapéuticas.

6.- Entrenamiento de doctores, profesores, trabajadores sociales y otros oficios en todas las materias relevantes de higiene sexual.

7.- Tratamiento antes que castigo en casos de delitos sexuales. Protección de niños y adolescentes contra la seducción por adultos.

Poco después del primer congreso la Sex-Pol aumentó sus afiliados a 40.000.

VI.- Entre 1930 y 1934 las intensas actividades culminan en la ya aludida doble ruptura: primero con el Partido Comunista alemán en 1933, y luego con la Internacional Psicoanalítica en el Congreso de Lucerna de 1934, donde sólo se le permitió exponer como invitado su ponencia “Contacto psíquico y corriente vegetativa”, incluido en el libro “Análisis del carácter”.

Creo que este período es el más merecedor de análisis, sobre todo desde nuestro tiempo, porque en primer lugar WR llega al límite de la radicalidad que logra extraer de ambos movimientos (psicoanálisis y marxismo), y porque es en ese momento que realiza su peculiar análisis del fascismo.

La teoría del fascismo que construye WR tiene alguna similitud con la que realiza por esos años Georges Bataille en Francia, puesto que a ambos les interesa su estructura psicológica. WR identifica la familia autoritaria y el tipo de sujeto que en ella se forma como la raíz del fascismo, anticipándose en una década al Eric Fromm de “El miedo a la libertad” y en dos décadas a los hallazgos de Adorno y Horkheimer en sus estudios sobre “La personalidad autoritaria”.

Según WR, la izquierda alemana no se tomó en serio el fenómeno de masas que era Hitler. Por el contrario, lo menospreciaban e interpretaban como una señal de un pronto ascenso de la revolución proletaria. Pero tal como en la terapia analítica no necesariamente los pacientes se curaban cuando lo inconsciente se hacía consciente, los trabajadores no necesariamente incrementaban su consciencia de clase al enfrentar la crisis económica. Su estructura caracterológica se los impedía, y la familia autoritaria, como el mini aparato de Estado que es, los entrenaba en la sumisión. En “La familia autoritaria como aparato de educación” WR dice:

“El padre es, por así decirlo, el portavoz y representante de la autoridad estatal en la familia. Es una especie de sargento: subordinado en el proceso de producción, jefe en su función familiar; mira desde abajo a los superiores, se impregna de la ideología dominante (de aquí su tendencia a la imitación) y es todopoderoso con sus inferiores; no se limita a transmitir las ideas de la jerarquía y la sociedad, las impone”.

El miedo a la sexualidad se traducía en el miedo a la revolución social. Como hábil propagandista, Hitler y su partido aprovecharon el contexto apoyando la familia tradicional alemana pero al mismo tiempo acogiendo varias de las demandas juveniles en contra de los mayores; así, estableció centros de reunión y de vida colectiva para la juventud aria, y su discurso sobre la Madre Alemania y el Padre Hitler pudo transferir los sentimientos familiares a la mística del Jefe de la Supernación. Basta ver los documentales de Leni Riefensthal para comprobar la satisfacción orgiástica de la gente reunida para escuchar los discursos de Hitler: la primera estrella de rock de la era moderna.  

A la vez, las políticas raciales del nacional-socialismo movilizaban los temores sexuales de la gente proveyéndoles un conveniente chivo expiatorio. En este sentido, la “política sexual” de la propaganda nazi fue mucho más exitosa que la de la izquierda, donde muchos veían con malos ojos iniciativas como las de WR y el programa de la Sex-Pol, que en cierta forma eran el único antídoto posible contra el ascenso del fascismo alemán.

De hecho, por ahí empezaron los problemas de WR con el PC. Hacia 1932, WR y su esposa Annie estaban dedicados a elaborar material de política sexual para publicar masivamente en la prensa del partido. Trabajaron en el libro “La lucha sexual de los jóvenes”, un panfleto escrito por Annie Reich llamado “Si tu hijo te pregunta” (hay una edición en español en Anagrama) y un folleto de educación sexual para niños titulado “El triángulo de tiza”. El libro iba a ser publicado por el comité juvenil del PC alemán, pero fue revisado en Moscú, donde fue aprobado pero se sugirió que era más efectivo que se publicara por alguna organización o frente más amplio que el partido. El proceso de publicación fue tan largo, que finalmente WR prefirió establecer su propia editorial: Verlag für Sexualpolitik. A partir de ese año, todos los textos posteriores de WR fueron auto-ediciones.

Si bien el PC ayudó en un primer momento a distribuir estos materiales, WR cayó en desgracia cuando en una Conferencia juvenil en Dresden a fines de 1932 apoyó una resolución que relevaba la importancia de estimular la sexualidad juvenil dentro del movimiento revolucionario. La reacción de los jefes del partido fue inmediata: se le acusó de ser un contra-revolucionario que quería “convertir nuestras asociaciones en organizaciones para promover la fornicación”, además de sustituir la lucha de clases por la lucha entre jóvenes y adultos. A inicios del año siguiente, tras la designación de Hitler como canciller y el amplio triunfo electoral de los nazis, WR y su familia se fueron a Viena, y poco después a Copenhagen.  

La expulsión de las filas del comunismo oficial no alejó a WR del marxismo. Durante algún tiempo se mantuvo como un comunista independiente, y trató de vincularse a la Oposición de izquierda, aunque luego concluyó que los trotskistas tampoco se tomaban en serio la “política sexual”.

VII.- En cuanto a la ruptura con Freud y el movimiento psicoanalítico, esta fue algo más lenta pero muy intensa. El propio WR la he relatado en gran detalle en el volumen de entrevistas titulado “Reich habla de Freud”, uno de los libros más “sabrosos” que he leído y que también tuvo edición castellana en Anagrama. Sólo reiteraré acá que la principal divergencia se dio porque WR siempre se opuso a “El malestar en la civilización” y la teoría freudiana del “instinto de muerte”, a la que intentó refutar en artículos y conferencias. Cabe destacar que a pesar del señalado autoritarismo de Freud al interior de su propio movimiento, en este debate WR no sólo no fue censurado, sino que sus textos fueron publicados en la prensa del movimiento, aunque fuera a regañadientes. Así, se dice que para acceder a publicar en su revista Internationale Zeitschrift “El carácter masoquista”, Freud quería acompañarlo de la siguiente advertencia:

“Dentro del marco del psicoanálisis, esta publicación otorga a todo autor que entrega un trabajo para su publicación, plena libertad de opinión, y por su parte no acepta responsabilidad alguna por tales opiniones. Pero en el caso del doctor Reich el lector debe quedar informado de que el autor es miembro del partido bolchevique”.

Finalmente Freud fue convencido por psicoanalistas socialistas de no hacerlo. Según su biógrafo Jones, Freud declaró que el artículo de Reich sobre el masoquismo “culmina en la insensata afirmación de que lo que he denominado instinto de muerte es un producto del sistema capitalista”.

En su monumental biografía Myron Sharaf destaca que “en la ruptura psicoanalítica, tal como antes en la ruptura con los comunistas, Reich sentía que no podía ser excluido científicamente porque él representaba la verdadera tradición. Para él, tanto los psicoanalistas como los comunistas habían abandonado el núcleo vivo de su legado. Él quería mantenerse en el centro del mismo”. 

La extensión que ha alcanzado este texto me impide entrar en más detalles acerca de la trayectoria posterior de nuestro héroe. A modo de resumen me remito a lo que señalé al inicio, agregando solamente que desde la huida de Alemania y Austria, a partir de su breve estadía en países escandinavos desde 1934 hasta 1939 la presencia de WR nunca dejó de alertar a las autoridades ni de movilizar a su amplio elenco de viejos y nuevos enemigos.  Lo cual parece haberle causado una fuerte dosis de paranoia, que es fácil advertir en sus últimos escritos como “El asesinato de cristo. Primer volumen de La plaga emocional de la humanidad” (1952).

VIII.- Culmino esta no tan breve exposición haciendo un brevísimo punteo sobre la influencia de WR en el pop y la contracultura del 1968/77.

Las circunstancias de la caída en desgracia de WR y su posterior fallecimiento privado de libertad lo convirtieron en una figura de la que se hablaba poco a nada. A tal punto fue así, que en el Prefacio de Albert Lamb al libro “El nuevo Summerhill” del educador alternativo A.S. Neill, se explica que a pesar de la amistad e influencia directa de WR en Neill, en la primera edición de este trabajo fue suprimido todo un capítulo dedicado a Reich, porque el editor Harold Hart “lo consideraba una cuestión demasiado espinosa para los Estados Unidos de los años sesenta”. Tres décadas después, a Lamb también le recomendaron eliminar “la totalidad del capítulo sobre Reich (dado que este autor es en Estados Unidos un asunto considerablemente polémico)”, sugerencia que decidió no aceptar, en respeto a la libertad de expresión que siempre fue defendida por Neill, quien consideraba a WR como su amigo y maestro.

Ante semejante leyenda negra, no es de extrañar que las primeras reivindicaciones entusiastas de la figura y obra de WR provinieran de la contracultura juvenil de fines de los cincuenta e inicios de los sesenta, con sus primeros estandartes norteamericanos que fueron los escritores beatniks. En particular su influencia se hizo notar en Allen Ginsberg y muy fuertemente en William S. Burroughs. Lo curioso es que en esta versión WR era una mezcla de científico loco con precursor del amor libre y la experimentación con drogas, cosas por las cuales nunca abogó. A propósito de amor libre, si me excusan una nueva digresión, recordé que en un documental sobre el poeta y cantante Leonard Cohen un par de testigos/sobrevivientes de los setenta decían algo así como: “en esos años todos trataron de probar algunas formas de amor libre. Nadie lo pasó muy bien con eso”. Ya lo creo. 

En la cultura rockera post-68 el doctor WR tiene algunas interesantes apariciones, como en la canción “Orgone acummulator” de la banda-comuna Hawkwind (Space Ritual, 1973), cuya letra no puedo evitar referir acá, para que se hagan una idea:

Tengo un acumulador de orgones

Me hace sentir mejor

Te veré un poco después

Cuando esté con mi acumulador

No es un integrador social

Es un aislante para el sujeto solitario

Es un estimulador del cerebro posterior

Un vibrador cerebral

Este estimulador de energía

OK: ¿cierto que dan ganas de salir a conseguirse un acumulador de orgones? De hecho, tengo un folleto en inglés que dice ser un manual de instrucciones para construirse uno, pero cuando se lo mostré a mi padre -que es ingeniero electrónico- me dijo: “parece una broma”. Mejor entender que el mejor rock and roll es en sí mismo un buen acumulador de orgones.

Otro nivel de registro más pop de WR lo tenemos en las canciones “Birdland” de Patti Smith (Horses, 1975) y “Cloudbusting” de Kate Bush, (Hounds of love, single, 1985 ¡Vean el video clip!). Ambas canciones fueron inspiradas en la lectura del “Libro de los sueños” escrito por Peter Reich (1973), que por desgracia aún no he podido conseguir. Por su parte, en el folleto de Generic (1982), album debut del cuarteto noise-punk de California llamado Flipper, hay alusiones a WR y una larga cita tomada de “Escucha hombrecito” (1945).

Como se puede ver, arrinconado y correteado por el marxismo y el psicoanálisis oficiales, fueron los “Children of the revolution” de los sesenta y setenta quienes estuvieron en mejor condición para apreciar el legado de WR, tal como se aprecia en la película que acabamos de ver. Tras medio siglo de contra-revolución neoliberal, debemos volver a rescatarlo.

IX.- Eso es todo por hoy: muchas gracias.

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martes, enero 03, 2023

Aventuras y desventuras de la Fiscalía Metropolitana Sur en su lucha contra el terrorismo.  

Dado que el Estado está teniendo serios problemas para designar al futuro jefe del órgano persecutor de pobres y garantizador de la impunidad de poderosos, también conocido como Fiscal Nacional del Ministerio Público, recordamos y difundimos este brillante texto anónimo sobre la Fiscalía Metropolitana Sur, especialista en "combate al terrorismo". En su momento fue publicado en el ya extinto sitio Hommodolars, y aunque se anuncia una segunda parte, según sabemos nunca llegó a existir.  (Si conocen la continuación, mándenla). Archivar bajo: criminología crítica y humorismo.



Aventuras y desventuras de la Fiscalía Metropolitana Sur en su lucha contra el terrorismo. (Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia)

Anónimo, tomado deHommodolars, 2014.

Existe un lugar en nuestra patria, un lugar donde yacen los más puros ideales de la justicia, un reservorio moral de los altos valores republicanos y del estado de derecha. ¡Gracias al cielo que existe la fiscalía metropolitana sur! En este lugar, abnegados funcionarios públicos laboran por casi nada, embarcados en la más peligrosa tarea que les ha sido asignada: la lucha contra el terrorismo. Para ello trabajan en su sede de Gran Avenida y en un bunker secreto construido por las autoridades de turno.

Es temprano en la mañana cuando el fiscal Héctor Barrios, lentes oscuros, terno azul y corbata gris, se baja al trote junto con Waldo, su guarda espaldas. Camina rápido por el estacionamiento en dirección a las escaleras, cuando nuestro héroe siente unas ganas irrefrenables de tirarse un pedo. Barrios, siempre ocurrente le dice a Waldo que se adelante mientras él se devuelve al auto oscuro de vidrios polarizados y blindaje.

¡Cómo le gustaba que tuviera blindaje! Cuando pensaba en ello como que se excitaba. Pero prefería no pensar mucho en eso, tenía miedo a convertirse en un degenerado, es cierto que era caliente pero de ahí a que “le pasaran cosas” con un automóvil blindado era como “too much”, como decían sus amigas. Mientras abría el maletero y hacía como que buscaba algo levantaba levemente su pierna derecha en un perfecto gesto técnico y se pedorreó alegremente, luego se agitó dando saltitos y sacudiendo las piernas (para no llevárselo, pensó riéndose) y volvió caminando con gesto serio, el ceño fruncido y una carpeta en la mano con información estratégica. Waldo, siempre atento lo vigilaba desde la entrada de los calabozos del subterráneo que conducían a la escalera. ¡Ah, los calabozos! –pensó Barrios- y recordó la belleza de las mazmorras. ¡Pero no podía perder más tiempo! Debía luchas contra el terrorismo y apresuró el paso, seguido de Waldo.

Entró a las oficinas caminando con un pasito como bailando. “Buenos días personal” dijo haciéndose el lindo con las secretarias en un personal homenaje a uno de sus ídolos de juventud: Jaime Canitrot cuando entraba a la oficina. Qué gran programa –pensó- ahí sí que la televisión era grande y no la mierda que daban ahora, el programa tocaba fibras universales del ser humano pensaba Barrios, literato, ya no había obras de teatro como aquellas. En sus profundos pensamientos el fiscal Barrios siempre se preguntaba si se identificaba más con Canitrot o con el Señor Zañartu cuando reprendía a Gertrudis…

En fin, tuvo que dejar de lado sus reflexiones y acudir al templo de la persecución penal y la justicia, que requerían su enorme talento contra el enemigo más temible que había enfrentado: los terroristas. Qué lejanos tiempos en que combatían a los grandes narcos de la zona sur de Santiago, cuando entraron disfrazados de deudos a un funeral en la Población La Legua. ¡Qué idea genial del chico Peña! Las largas condenas por asociación ilícita sin un gramo de droga- como le gustaba jactarse- sólo con escuchas telefónicas. Los buenos tiempos en que se habían forjado los rottweilers de la fiscalía sur y lanzó un gruñido en su oficina mientras encendía el computados. Vio la foto del protector de pantalla: J. Edgar Hoover, jefe del FBI, otro pro hombre, un incomprendido, igual que él, pensó con los ojos cerrados el fiscal Barrios mientras soñaba despierto, aún le faltaba coronar su carrera y ahora se presentaba la oportunidad ideal luego de los últimos atentados en el Metro y que el gobierno les había dado carta blanca en su lucha contra el terrorismo. ¡El conjunto de la sociedad los apoyaba! Incluso los parlamentarios que los habían denostado, incluso la prensa –tan caprichosa- que siempre los había apoyado y les dio la espalda en el Caso Bombas. ¡Tanto color por el poster de Axel Rose y las aceitunas! Al final habían permitido salir libres a los terroristas. Pero ahora sería distinto, pondría punto final a la seguidilla de atentados que amenazaban la paz social del país…

 -¡Acabaría con los terroristas!- Dijo dando un puñetazo en el escritorio mientras miraba con ojos grandes y fijos, como de loco, hacia adelante. Se preparaba para una reunión importantísima con el oficial de inteligencia de carabineros, el capitán Mediamilla y el otro fiscal asignado al caso, el fiscal Christian Toleso, funcionario eficiente pero un poco incómodo. Le molestaba que fuera tan mateo y ese aire de geniecillo y sabelotodo. Debía prepararse para la reunión pero aún tenía tiempo para ocuparse de algunas cosas pendientes que había dejado del día anterior. En el computador terminaría de ver la galería de fotos de Maura Rivera... qué estupenda ella, la seguía desde el tiempo de “las cocoteras”, al final hasta los hombres de estado como él tenían derecho a tener su lado superficial. Lástima que no fuera viernes para ver algún “Mickey” que trajera La Cuarta. Estaba en eso, pensando en un poto de la farándula, cuando tuvo un arrebato de genialidad tan propio de él, que le venían en cualquier momento, una especie de iluminación jurídico-periodística. ¡Ya sabía lo que diría cuando perdieran el próximo juicio y los jueces marxistas-garantistas-leninistas-anarquistas, todas tendencias de la misma ideología dejaran libre a algún terrorista! –Lo que pasa es que en juicios como este los jueces nos piden poco menos que la foto del sujeto poniendo la bomba…- ¡Qué gran declaración! La guardaría por si la necesitaba y sus amigos los periodistas la reproducirían.

La reunión era a las 9 en punto. Faltando un minuto golpearon la puerta y entraron el fiscal Toleso y el capitán Mediamilla, quien venía vestido con zapatos artesanales con suela de neoprén, jeans gastados y medio sucios y con un chaleco artesanal café con una cadena de llamas negras, estilo boliviano. Su corte de pelo era una melena que le llegaba casi ahsta los hombros. Barrios lo miró como si viera un anatema o a un marciano.

  ¿Por qué andas vestido como terrorista, Mediamilla?- dijo Barrios con cara de asco.

Mediamilla se sentó sin que lo invitaran y como si tuviera que explicar algo muy obvio, dijo con desgano: -Es propio de las labores de inteligencia, fiscal, realizar operaciones encubiertas y camuflarse como el enemigo-.

  Pero no estará un poco anticuado, capitán- intervino Toleso- esa más bien parece una vestimenta de jóvenes contestatarios de los años ochenta…

  ¡Cállese Toleso! ¿Qué acaso no ve que el capitán Mediamilla es experto en inteligencia, contra insurgencia y terrorismo? Lo que dice el capitán es cierto, una vez cuando estuve asignado en La Serena y donde –modestia aparte- inicié mi gloriosa carrera al servicio de la justicia, fui a una feria artesanal que estaba atestada de terroristas y todos vestían como el capitán –dijo indicando a Mediamilla y echándose hacia atrás en su asiento- además, Toleso, la palabra “contestatario” no existe, se dice “contestador”.

  Sí existe Barrios, búsqueda en el diccionario de la RAE…

  ¿La RAE? Eso parece el nombre de una organización terrorista –dijo Barrios muy serio- Ten cuidado Toleso, estás leyendo mucho esas huevás anarquistas, te están convenciendo, Toleso.

  No es eso, Barrios, hay que entender al anarquismo, comprender sus motivaciones, objetivos, discurso, para desentrañar sus lógicas, capturarlos y neutralizarlos. ¿Por qué han crecido en los últimos años? Comprender no es justificar- dijo Toleso

  Hay que condender shush motivashionesh- dijo imitándolo burlesco Barrios. ¡Te das cuenta Mediamilla! Tenemos al enemigo infiltrado en la casa…

  Tiene razón, Barrios- dijo el capitán calmando la situación- hay que estudiar y comprender al enemigo para destruirlo, hay abundante experiencia histórica al respecto. Lo que necesitamos es inteligencia humana, señores, no inteligencia electrónica, los terroristas no hablan por teléfono. Debemos infiltrarnos en los grupos, ahí está la clave… de hecho el sábado tengo una tokata –dijo echándose el pelo hacia atrás- lástima que tendré que comer esa mierda vegetariana.

Barrios lo miraba con la boca entreabierta y asintiendo con la cabeza: -¡Pero si eso es siempre lo que he dicho yo! Pero los burócratas de La Moneda nos tienen más manos atadas y no nos dejan ganar la guerra –vocifera Barrios con la cara roja de rabia- y tomar por asalto la Academia de Humanismo Cristiano y el Arcis, el Pedagógico, la facultad de Filosofía de la Chile, Playa Ancha, la Universidad de Concepción, La UFRO, el hogar mapuche, las Universidades en general, las casas okupa, la población La Victoria, Cerro Navia, Villa Francia, La Pintana, La Pincoya, el barrio Brasil, etc.

  ¿No le parecen un poco amplios los objetivos, fiscal?- dijo Mediamilla

  ¡Faltan pantalones, capitán! Igual que cuando a Rambo no lo dejaron ganar la guerra contra los vietnamitas. ¿Quién no lo dejó ganar? ¡Los burócratas de Washington! Igual que los de acá de La Moneda. Que los derechos humanos que la cacha de la espada. Nosotros también quisimos infiltrarnos, con un agente cubano más encima, cuando tuvimos a los terroristas en la cárcel…

  Pero lo del cubano –dijo Toleso- fue un acto muy torpe Barrios, que nos trajo desprestigio y nada de información relevante. Además Rambo no existió en realidad, es un personaje ficticio…

  ¡¡ Cállate pusilánime, garantista!!- gritó Barrios, mirando de reojo a Maura

Rivera teñida rubia y en bikini. Minimizó la pantalla y abrió un documento de la Dipolcar con sus excelentes análisis que echaban la culpa de todo al Colectivo Kamina Libre, firmado por el Coronel Luigi Lopresta. Se produjo un silencio tenso que fue roto por la secretaria de Barrios que entró con una bandeja ofreciendo café. La secretaria se acercó al regordete fiscal y éste le dijo al oído: “supongo que hoy día comemos comida china como todos los jueves”, con su sonrisa picarona y de galán barato.

La secretaria ofreció café, Toleso con azúcar, Barrios con endulzante, “estoy a dieta”, dijo. Mediamilla, muy serio, “yo lo tomo amargo, los hombres de inteligencia somos así”.

Cuando salió Barrios no pudo evitar mirarle el culo a la secretaria que lucía un pantalón blanco transparente. Barrios puso los dientes superiores sobre el labio inferior, entornando los ojos con cara de caliente y estúpido miró a Mediamilla y Toleso, buscando risas que no encontró. Lo único malo era el aliño de la carne mongoliana “al velador” y la incontenible flatulencia que tendría al exponer en la tarde ante el director de la ANI y el fiscal Raúl Guzmal sobre su plan de acción para aplastar al enemigo terrorista. Toleso rompió el incómodo silencio:

  Espero que no sea un mal augurio pero anoche soñé que me ponían una bomba en mi casa- dijo sonriendo.

  ¡Cállate maldito pelmazo!- gritó Barrios. Mediamilla, en tanto, prorrumpió en una sonora y delirante carcajada.

  Mira Toleso- dijo Barrios- ya me tienes aburrido de tus estupideces y que le hagas el juego a los terroristas bajándonos la moral. ¿Sabes cuál es el objetivo de los terroristas, sabelotodo? Yo te lo voy a decir: el objetivo de los terroristas es que tengamos terror, o sea que nos terroristiemos, que todo el cuerpo social sienta terror, o sea que se aterrorice, buscan el terror, entiéndelo, por eso es que son terroristas, ¿es tan difícil de entender?- dijo dejando caer los brazos, cansado de explicar tan complejos asuntos de ciencia política.

En ese momento un fuerte ruido se escuchó en la calle: ¡PUM! y la cara de terror se evidenció en los presentes, excepto en el capitán Mediamilla que de su cinturón extrajo una pistola Taurus 9 mm gritando: - ¡Ataque al Ministerio Público! Ustedes tírense al suelo, son civiles, déjenme esto a mí. Y adoptó posición de tiro.

Toleso se tiró al suelo y Barrios se metió debajo de su escritorio dejando escapar una ventosidad, “el café con leche” pensó con su rapidez característica.

Pasaron minutos de tensión mientras esperaban tiros y explosiones. Barrios notó que una pequeña mancha había en sus calzoncillos Calvin Klein que hoy estrenaría en su idilio. Bueno, qué se le va a hacer, gases del oficio se dijo a sí mismo. Sintió unas ganas irrefrenables de lanzar uno de sus agudos análisis de contingencia: -¡Debe ser la Conspiración de las Células del Cuello, esa organización terrorista internacional!

  Se llama Conspiración de las Células del Fuego, fiscal, es una coordinación internacional de grupos anarco insurreccionalistas –explicaba Toleso- cuya expresión es la Federación Anarquista Informal/ Frente Revolucionario Internacional. Es lo que se denomina la nueva guerrilla anarquista, dan un horizonte político y los distintos grupos se coordinan en función de campañas y objetivos comunes sin necesariamente conocerse. Si lo piensa bien, y no es por encontrarles la razón, es un tipo organizativo en red extraordinariamente difícil de desarticular, y si se da en contextos de crisis del sistema de representación política y altos índices de inequidad, concentración de la riqueza o crisis económica se corre el riesgo que ganen terreno en legitimidad y operatividad. En Grecia por ejemplo…

  ¡Cállate un rato Toleso, cómo tanta “incompetencia” verbal! Te das cuenta de lo que tengo que aguantar Mediamilla, a un garantista en nuestra propia institución.

  No soy garantista jefe, sólo me gusta estudiar a nuestro enemigo, además se dice “incontinencia” verbal, significa la imposibilidad de…

  ¡Me importa una mierda, Toleso! La weá es como yo digo y se acabó. Mientras tanto, el valiente capitán Mediamilla avanza pistola en mano y mira por la ventana.

  ¡Atención, hay sospechosos avanzando hacia acá! ¡Andan disfrazados de escolares!... Cobardes… ¡Voy a llamar a Gope! Mediamilla tomó la radio y con frialdad del policía experimentado habló: -Atención Cenco, clave rojo dos en fiscalía metropolitana sur,  sospechosos avanzan disfrazados de escolares, veo poleras de los Misfits, al parecer serían anarquistas. Pido refuerzos, Cenco, unidades del Gope ya que se produjo una explosión. Habla el capitán Mediamilla, repito, ataque a la fiscalía sur, sólo yo resisto, los fiscales se cagaron enteros pero son civiles, es comprensible, yo los estoy protegiendo. Mediamilla se asoma por la ventana y realiza varios disparos. Entre los tiros grita eufórico: -¡Esto es lo que quería, enfrentarlos cara a cara! ¡Y que se dejaran de sus mariconadas de bombas!

Al dejar de disparar miró a los aterrorizados funcionarios públicos y les dijo remarcando cada sílaba: -La patria prevalecerá sobre el caos-.

De pronto por la puerta entra alarmado el fiscal Chortusteguy: -¡¿Qué pasa, porqué hay disparos?!

  ¡Tírese al piso Chortusteguy, están atacando el cuartel!… o sea, la fiscalía, recién hubo una explosión-

  No hay ninguna explosión, capitán, fue un reventón de neumático, está todo el mundo mirando pa’ Gran Avenida…

Y mientras abría su portafolios de cuero, sonriendo ridículamente con aire de autosuficiencia dijo: -Yo en cambio, venía a ofrecerles unas excelentes corbatas italianas que me acaban de llegar… son una ganga- dijo provocando las risas de todos (menos del capitán que miraba muy serio hacia la calle) distendiendo el ambiente en la estratégica repartición pública. 

(Continuará…)


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