<$BlogRSDUrl$>

lunes, agosto 28, 2023

Fassbinder en Lord Cochrane (UCEN) 

 Mi amigo y colega Silvio Cuneo me invitó a comentar un file, y escogimos "El amor es más frío que la muerte", de Fassbinder, que fue su primera película (1969).

Recordé que antes del estallido de octubre de 2019 estaba intenta escribir algo sobre el anarquismo de Fassbinder, que quedó inconcluso.

Rescaté el fragmento que alcancé a redactar, y espero terminarlo algún día.


LA ANARQUÍA SEGÚN FASSBINDER

Conocí a Rainer Werner Fassbinder casi por casualidad. Me encontré con “La ansiedad de Verónica Voss” curioseando en el informal puesto de películas de “cine arte” que se instalaba en unas calles adyacentes a la Feria de que los días sábado en Avenida Grecia, desde poco más arriba de la Rotonda hasta casi llegar a Tobalaba. Dado que esos DVD-R se vendían a 4 por mil pesos, siempre había motivos para llevar cosas nuevas y explorar.

Al ver el film lo que me llamó la atención, más que la historia en sí misma de dos ancianos drogadictos,  fue el ambiente oscuro, la estética de antigua película policial, pero filmada en Frankfurt del Meno. Esa ciudad era conocida para mí sobre todo por Theodor Adorno, Max Horkheimer y la famosa “Escuela”: el Instituto de Investigación Social. Una vez hacia el año 2005 pasé por ahí en bus, acompañado por mi pareja de ese entonces, y estuvimos gran parte del día paseando sin rumbo fijo y sin encontrar nada muy interesante, salvo por libros de Adorno hasta en la estación de trenes. En la película se aprecia un parque por el que recuerdo haber pasado, y no mucho más.

Seguí explorando, y llevé “El asado de Satán” y “El viaje a la felicidad de mamá Kusters” (mejor traducible como “Mamá Kusters se va al cielo”). Ahí empecé a entender mejor a RWF, y la manera en que su obra es una lúcida (auto) crítica de las pretensiones radicales de 1968 y en qué fueron derivando en los años posteriores.

En El Asado de Satán uno de los primeros colaboradores del Antiteatro que RWF dirigió desde fines de los 60, Kurt Raab, hace el papel protagónico: un “poeta de la revolución” con un ego monstruoso, perdido en medio de un bloqueo creativo, que vive una especie de fascistización estética de la mano de su fijación con el poeta Stefan George…Uno de los films más rabiosamente hilarantes que haya visto.

Por su parte, la historia de Mamá Kusters es incluso más impresionante: esposa de un obrero apolítico que repentinamente mata a su patrón en un ataque de cólera al saber que ha sido despedido, resultando él mismo muerto a consecuencia de esa explosión de rebeldía, la viuda se enfrenta a la apatía de sus familiares y la criminalización sensacionalista del Sr. Kusters por la prensa burguesa. Quienes sí empatizan con ella son dos aburguesados periodistas del Partido Comunista de Alemania, logrando que la señora Kusters se una al Partido, para ego olvidarse del caso de su esposo en vistas de una importante campaña electoral. En su desesperación, Mama Kusters se hace amiga de un anarquista, quien le propone una “acción directa” junto a sus camaradas en las oficinas de un periódico….y a partir de ahí todo se sale bastante de sus casillas, pero no digo más porque no querría contarles el final (o más bien, los finales).

Saltando medio siglo hacia atrás desde esos turbulentos pero deprimentes años 70, RWF ofreció en su último período una versión televisiva de la novela de Alfred Döblin “Berlin Alexanderplatz”. Esta elección es particularmente relevante para entender la original versión de anarquía que nos ofreció Fassbinder en su vida y obra. No sólo se trata de una profunda manera de abordar la historia de la derrota proletaria alemana de 1919/22 y el camino desde la República de Weimar hacia el Tercer Reich, a través de las desgracias vitales de Franz Biberkopf, sino que hasta donde puedo entender, creo que Fassbinder se identifica en cierta medida con la curiosa posición política del doctor Döblin, entre socialista, anarquista y cristiana. Eso puede explicar que, a pesar de que por los 13 capítulos desfilan varios personajes asociados explícitamente al PCA y al nacional-socialismo, tal vez la posición que queda mejor expresada es la ácrata. En efecto, Biberkopf junto a un amigo “dandy”, ambos dedicados al proxenetismo, acuden a un mítin donde un orador no identificado pronuncia un fuerte discurso anti-electoral y anticapitalista. Se dice que Döblin, que utilizó muchos materiales de la vida cotidiana transcribiéndolos directamente al texto (publicidades, recorridos del transporte público, canciones, etc.) acudió en esta parte a prensa anarquista de la época, con la cual siempre simpatizó. Luego del mítin, se produce un tenso diálogo entre los proxenetas y un obrero, donde cada parte acusa a la otra de ser servil y funcional a los intereses de los capitalistas.

Entre estos hallazgos y el momento actual he investigado lo que he podido sobre las posiciones políticas de Fassbinder, y creo que la mejor fuente hasta ahora la constituye el enorme volumen de entrevistas editado en Chile por Hueders. Valga destacar que existe una antología de entrevistas publicada en inglés con el sugerente título de “La anarquía de la imaginación”. En el medio nacional también es posible toparse con la edición de su obra de teatro “La anarquía en Baviera”, por las editoriales Caxicóndor/Inubicalistas, del puerto de Valparaíso, con una valiosa  informativa presentación a cargo de….¿Olivos? En esa breve y contundente presentación se arroja luz sobre la vinculación personal entre el cineasta, su entorno, y personas que más o menos ligadas a éste llegaron posteriormente a integrar la Fracción del Ejército Rojo (más conocida por su sigla en alemán como R.A.F., o “la banda Baader-Meinhof”), sobre la cual RWF tuvo sentimiento encontrados una vez desatada la campaña “terrorista” y su fuerte interacción y retroalimentación recíproca con la represión estatal, y a la que dedicó su film “La tercera generación”.

Vamos entonces a los datos, partiendo por el principio.

Como ya es bastante sabido, RWF fue un personaje bastante único dotado de una tremenda energía vital, y que irrumpió en la escena cultural alemana cuando tras haber hecho algunos cortos y haberse integrado a un grupo de teatro radical dirigiéndolo, se propuso incursionar en el cine realizando en pocos días una película con menos del 10% del dinero que solía gastarse en esos tiempos en una producción cinematográfica.

RWF dice que la idea de hacer una película le vino cuando junto a un actor amigo vieron en una sala la película “Dios perdona, yo no”, la que les habría “volado la cabeza”. Sobre la misma, y siguiendo su impulso, se dedicó a conseguir dinero, y tras golpear la puerta de una conocida mecenas consiguió lo necesario para ponerse a rodar, sin haberlo hecho nunca antes.

El resultado fue histórico y revolucionó al cine moderno: “El amor es más frío que la muerte”.

Los protagonistas son lumpen-proletarios que luchan en medio de complejas relaciones de dominación afectiva y económica. Pero no me centraré en la película -para disminuir el riesgo de disgresiones, y además porque es mejor ir y verla antes de leer cualquier cosa-, sino que en una de las reacciones que generó, tras ser exhibida en un festival de cine (la Berlinale).

Según Rainer, la gente se puso furiosa al ver esta “película anarquista”, pero  lo que realmente  los hizo entrar en ebullición fue que él dijera: “sí, soy un anarquista”, y menciona a “un crítico vienés que todo el tiempo decía ‘¿Y a un sujeto así lo dejan andar suelto por Alemania?.’ Y que una y otra vez preguntaba quién le permitía a estos elementos desmoralizadores del Estado que además mostraran sus películas en un festival alemán Eso sin duda aporto su parte. Era un clima espectacular. El lugar de la discusión estaba tan lleno como no me ha vuelto a pasar en mi vida” (Las entrevistas completas, pág. 103).

¿En qué sentido se definía Fassbinder como anarquista en esos turbulentos fines de los años sesenta? Hasta aquí uno estaría tentado de verlo como un provocador anti-social, como una especie de anarquista estético. Y sabemos que las estéticas rupturistas bien pueden ser vistas como “anárquicas” en el sentido en que cuestionan o destruyen la noción de orden vigente hasta ese momento en el campo de las artes, aunque a nivel político no necesariamente calcen con posiciones socialistas/libertarias. 

Pero Fassbinder iba más allá de una mera anarquía estética, y ya en su obra de teatro “Anarquía en Baviera” expresa una reflexión profunda y al mismo tiempo amargamente autocrítica sobre las posibilidades reales que tendría y problemas cotidianos que enfrentaría una transformación social basada en dicho ideario: la Anarquía Socialista de Baviera, denominación que demuestra una profunda comprensión política, pues vincula el componente “económico” de la Revolución Social con el “político”: no es una república federativa ni obrera, sino que nada menos que la anarquía socialista. Recordemos que los bakuninista a fines de siglo XIX se autodefinían como: “en religión ateos, en política anarquistas, en economía comunistas”.

La idea de Fassbinder en esa obra era “suponer que en Baviera había una revolución de tipo anarquista y qué pasaría entonces. Si la consciencia de la gente que vivía en esa provincia que había sido revolucionada podía seguirle el tranco a la revolución o no. Mi teoría era que la consciencia de la gente no puede seguirle le tranco, sino que primero la gente debe tomar consciencia, antes de poder hacer una revolución. O sea, bueno, de eso se puede decir lo que se quiera, que es reaccionario o no, pero era mi punto de vista” (Las entrevistas completas, pág. 99).

Nada más decidor de la subsistencia post-revolucionaria de viejos problemas que los siguientes nombres en el reparto: viejo amor romántico masculino; viejo amor romántico femenino; nuevo amor romántico masculino; nuevo amor romántico femenino…

Poco después, en otra entrevista, Fassbinder profundiza en su comprensión de la anarquía mientras conversa sobre el fenómeno del liderazgo en los grupos y comunidades (como la de su mismo Antiteatro), de lo que en principio habría que culpar a la sociedad. Y en relación a su grupo señala que “esa es sin duda la razón de por qué dos o a lo sumo un par más de nosotros somos anarquistas, no marxistas, porque el marxismo es un estadio que hay que alcanzar en el camino hacia la anarquía, tal como nosotros la concebimos. Nuestras concepciones de la anarquía no tienen nada que ver con el caos, sino con un orden completamente natural. Eso se asemeja tal vez a las concepciones ideales del marxismo”. Y remata: “Por supuesto que existen anarcomarxistas, que se hacen llamar así o a los que uno llamaría así, pero eso no tiene nada que ver con nosotros” (Las entrevistas completas, pág. 156).

 ¿Qué es lo que quiere decir  exactamente con esto?

En primer lugar, al parecer sitúa al anarquismo como pendiente de los problemas relativos a la dominación entre las personas, mientras el marxismo trata principalmente de la explotación, en el sentido de la economía política y su crítica. Eso determina posiciones distintas dentro del grupo: anarquistas y marxistas. División que existe en el campo socialista/proletario desde la pugna entre marxistas y bakuninistas en los tiempos de la Asociación Internacional de Trabajadores: la Primera internacional.

En segundo lugar, Fassbinder parece marcar distancia de los híbridos anarco-marxistas tan en boga en el 68 europeo. Desde los “mao-spontex” a las diversas formas de entusiastas del “consejismo” -al que ven como un puente entre ambas ideologías-, y los llamados de ex trots como Guerin en favor de un “marxismo libertario”, en medio de una abundancia de Poder Negro, socialismos africanos, asiáticos y tropicales, todo el ambiente se teñía de rojinegro en esos tiempos. Pero Fassbinder (y con él, suponemos, los otros anarquistas del Antiteatro) entendían al marxismo como un estadio a alcanzar en el camino a la anarquía.

Podemos estar 100% de acuerdo si recordamos que el objetivo último del comunismo, según los mismos Marx y Engels, es precisamente la abolición del Estado. Y antes de eso, el socialismo sería como mucho la primera etapa de una transición mucho más larga y profunda en la ruta de la emancipación humana.

(el manuscrito se interrumpe aquí) 



Etiquetas: , , , ,


jueves, mayo 13, 2021

DESTRUYENDO MITOS: ACERCA DEL SUPUESTO PROTAGONISMO “NARCO” EN EL ESTALLIDO SOCIAL  

 

(Mapa de saqueos en la Región Metropolitana durante el "estallido social". Fuente: SOSAFE)

Hace relativamente poco tiempo me di el trabajo de ver en Netflix la excelente serie chilena “El reemplazante”, adecuado retrato de la educación “particular subvencionada” en un Liceo de la periferia metropolitana, y que por obra y gracia del sistema de financiamiento a la cultura en Chile en su momento fue transmitida por TVN pero sólo alcanzó a tener dos temporadas.

Una parte de la Segunda Temporada me pareció particularmente bien lograda: cuando muestran que los narcotraficantes que operan en las inmediaciones y al interior del Liceo ven con muy malos ojos la inminente posibilidad de movilizaciones estudiantiles, tales como marchas y tomas, pues atraen formas intensas de acción policial que les dificultan la buena marcha habitual del negocio. En consecuencia, hacen todo lo que pueden por evitar o boicotear las protestas.

Cosa muy distinta es lo que creen ciertos sectores de la elite chilena, a través de sus portavoces intelectuales, que desde los inicios de la rebelión de octubre de 2019 y hasta hace poco han pontificado largamente acerca de cómo una de las “siete cabezas” del estallido (o “kabezas”, como las denomina el urbanista Poduje en un laureado ensayo (1)) la aportó el narcotráfico de las poblaciones o “barrios críticos”, que habrían visto en este momento de anarquía una oportunidad inmejorable de incrementar sus operaciones.

En una versión incluso más audaz, el profesor Waissbluth sostuvo desde diversas columnas que la veta “antipolicial” de los narcos los habría motivado a una alianza con los anarquistas, enemigos naturales de las policías, y en base a este objetivo común se habría generado una combustiva amalgama, dando carne al nuevo sujeto peligroso de nuestro tiempo: la bicéfala entidad del lumpen “anarco/narco”.

Así, en una desesperada columna publicada  el 25 de noviembre, el experto en educación afirmaba –no sabemos en base a qué fuentes, pues no las señala- que “la mayoría de los violentistas están o estuvieron en la educación pública. Sus niveles de violencia, que continúan en la quinta semana de la explosión, son inusitados, aberrantes, ciegos, nihilistas, destruyen lo que se les ponga por delante”.

Hilando un poco más fino llega a decir que “este pequeño pero muy potente ejército de violentistas, tal vez unos 10 mil, no son lo mismo que el muy pequeño grupo de anarquistas, unos 50 o 100, cuyos propósitos son muy diferentes, así como sus compinches narcos y de barras bravas, que a su vez también incluyen a narcos y anarcos. El núcleo más turbio de la sociedad (2)

Esta “guerra narcoanarquista” se inició según Waissbluth en “una secuencia coordinada de atentados que por su magnitud pasará a la historia mundial del anarquismo. Tan solo las 57 estaciones de Metro, de las cuales las primeras siete fueron simultáneas, son suficientes para la medalla de oro olímpica. No ha habido nada parecido en magnitud por muchas décadas, en el mundo”. Y por supuesto que, a diez días del 15 de noviembre, el profesor nos advierte que a “los narcoanarquistas los pactos sociales o constitucionales no les interesan, todo lo contrario, les complican su negocio” (3).

Esta “teoría” no fue sostenida sólo por Waissbluth, sino que es parte medular de las declaraciones de guerra hechas por Piñera y su gobierno, y también integra las diversas versiones conspirativas con que la vieja y la nueva extrema derecha intentan explicarse qué pasó en Chile el 18 de octubre de 2019.

Una investigación publicada en CIPER en el mes de marzo da cuenta de las dos principales versiones de las “teorías del complot” en la explicación del estallido: la “teoría de la agitación”, que responsabilizó como promotores del sabotaje a regímenes extranjeros de izquierda, cantantes e incluso fans del pop coreano o K-POP- y la “teoría del lumpen”, que “puso el foco en los anarquistas y narcotraficantes y su intención de erosionar el Estado de derecho” (4).

Según Dammert y Sazo, de acuerdo a la “teoría del lumpen” “para ambos grupos, el gobierno de Piñera habría sido un objetivo de desestabilización  particularmente atractivo. En el caso de los anarquistas, Piñera representaba el establishment y la defensa del statu quo (…) Para los narcotraficantes, el gobierno de Piñera encarnaba un obstáculo para el desarrollo de su mercado ilegal. Este argumento encontraba fundamento en el discurso de mano dura que Piñera desplegó en la campaña presidencial de 2017”. Entonces, “al tener un enemigo político compartido, los grupos anarquistas y narcotraficantes habrían establecido una forma avanzada de colaboración”, cuyo objetivo central habría sido  “facilitar las condiciones para la ocurrencia de disturbios a gran escala en todo el país”. En esta alianza operaría una especie de división del trabajo: “Si los grupos antisistema estaban a cargo de crear desórdenes y barricadas en las zonas urbanas, los narcotraficantes se habrían dedicado al saqueo de supermercados y al ataque de sedes policiales y estaciones de metro en las zonas periféricas” (5).

“Nada más práctico que una buena teoría” decían por ahí. Y nada más inútil para una adecuada conservación del orden que estas “construcciones teóricas” basadas en generalizaciones propias de ciencia social de baja calidad mezcladas con prejuicios y temores de clase. En efecto: en los momentos álgidos de la calurosa primavera del 2019 quedó claro que la falta de comprensión de lo que estaba en verdad ocurriendo, unida a una gestión menos que mediocre de los medios de control represivo a disposición del Poder fue un poderoso acelerante para que varias chispas terminaran incendiando la pradera.

Pues bien, volvamos al otoño de 2021: tenemos malas noticias para la versión “narco/anarco” de estas teorías del complot, las que nos llegan tras analizar el Informe 2020 del Observatorio del Narcotráfico de la Fiscalía de Chile (6).

En primer lugar, porque del total de 24.940 personas detenidas por delitos de robo, hurto, receptación y desórdenes públicos durante los primeros 40 días del estallido sólo el 10% (2431) de ellas tenían antecedentes por infracción a la Ley de Drogas. La cifra adquiere más sentido si consideramos que en los 40 días previos el 18% de los detenidos por esos delitos tenía antecedentes por Ley de Drogas (780 personas).

Más interesante que eso, el Informe de cuenta de que “consultadas las jefaturas policiales de las unidades especializadas en drogas de ambas policías en la Región Metropolitana, sobre la existencia de indicios en las escuchas de interceptaciones telefónicas, que pudieran señalar la participación de organizaciones para el narcotráfico en los saqueos, respondieron categóricamente que no existían. Ello no se contrapone con lo señalado por Carabineros de Chile, en el sentido que existió una presencia narco numerosa en los saqueos, ya que efectivamente la cifra absoluta de detenidos en el país por este delito y con antecedentes por infracción a la Ley de Drogas en saqueos, en los 40 días anteriores al estallido, y los 40 posteriores, en el país, es ostensiblemente superior: de 780 imputados, se pasó a 2.431” (7).

Pese a ese incremento numérico, pero no proporcional, el Informe es enfático: “De lo anterior, es posible concluir, que, si bien pueden existir casos de organizaciones para el narcotráfico que participaron como tales en los saqueos durante el estallido social, no hay antecedentes suficientes para afirmar que su participación fue masiva ni sostenida en el tiempo y probablemente reducida a sus eslabones menores, como lo señaló el Fiscal Nacional en su momento, donde la oportunidad de lucrar con la reducción de bienes de alto costo, les representaba una utilidad similar e incluso superior, que la venta habitual de unas pocas dosis de droga (8).

Otra de las conclusiones más destacables a efectos de comprender lo que en realidad ocurrió en el llamado “estallido social”, un proceso social tan rico y complejo en cuyo análisis podríamos pasar varios años más, es que la tan asumida relación entre la práctica de los saqueos y los “barrios críticos” tampoco se confirma según los datos recopilados:

“Un mapa obtenido desde la plataforma SOSAFE (https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=1QiyBfBytdx0bobo0YrwXNniwpxrRc7sC&ll%20=-33.49888802184857%2C-70.74625592918824&z=16&ll=-29.900348672197445%2C-71.62797968726301 ), que georreferencia las denuncias por saqueos durante el estallido social, nos permite apreciar que estos actos delictuales no siguieron un patrón determinado, menos de cercanía a barrios críticos, los que por cierto también abarcan. Simplemente se expandieron por todo Santiago (9).

El gráfico que se exhibe en la página 204 es impresionante: los puntos que señalan saqueos se aprecian por todo el mapa de Santiago formando grandes manchas rojas en prácticamente todas sus comunas. De todos modos, la Fiscalía no niega la relación entre saqueos y algunos “barrios críticos” como en la Plaza Puente Alto y la Estación Intermodal la Cisterna, pero descarta en principio que ello sea un eje esencial en el despliegue territorial de los saqueos, ni tampoco una hipótesis explicativa de su ocurrencia”.

Terminando de destruir los delirios bélicos del señor Waissbluth, el Informe de la Fiscalía desmiente también la relación entre protestas violentas y el “poder de fuego” que según muchos expertos destacan sería suministrado por los narcos en fechas clave como el 11 de septiembre o el Día del Joven Combatiente (29 de marzo). Durante el “estallido”, esto derechamente no ocurrió:

“¿Por qué no hay evidencia de que ello sucediera durante el estallido social? Es muy poco probable un compromiso a mayor escala por parte del narcotráfico, especialmente desde sus organizaciones, puesto que al narcotraficante un escenario de estallido social, le dificulta la venta de drogas, escenario donde las calles de vuelven un espacio incierto, y hemos visto que siempre existe una preocupación de parte de estos delincuentes, de “pacificar” los territorios que dominan, para facilitar la venta de drogas. Un escenario de estallido social incluso limita la posesión de dinero efectivo, esencial para concretar cualquier transacción de drogas. Ello no niega la participación, aunque proporcionalmente disminuida, como demuestran las estadísticas, de los eslabones menores del narcotráfico donde algunos microtraficantes aprovecharon una oportunidad de lucrar participando en los saqueos durante el estallido social, pero ello está muy lejos de representar una voluntad de enfrentamiento con las fuerzas del orden”.

Es decir que hasta acá tenemos la confirmación de que en la serie “El reemplazante” saben (y enseñan) más de urbanismo, criminología, subculturas y economía política que varios expertos juntos. Pero en fin, no nos ensañemos con ellos ahora pues es evidente que en aquellos días y semanas la potencia multiforme del pueblo en las calles destituyendo al antiguo régimen los tenía profundamente estresados y muy asustados” (10=.


NOTAS: 

1.- https://sietekabezas.cl/ Este asesor de Piñera es tan “creativo” en su “Crónica Urbana del Estallido Social” (Uqbar, 2020) que señala sin arrugarse que “los ataques fueron muy violentos y no respetaron credos ni ideologías. Se dirigieron por igual a supermercados y almacenes de barrio. A monumentos a conquistadores y también a memoriales de detenidos desaparecidos". O sea que para él las acciones de la policía y los grupos fascistas son también equiparables e imputables a la revuelta en sí misma. Curiosa teoría de la violencia.

3.- Ibíd.

4.- Lucía Dammert y Diego Sazo, https://www.ciperchile.cl/2021/03/20/la-teoria-del-complot-en-el-estallido-chileno-un-examen-critico/ Se trata de una columna basada en el artículo «Scapegoats of the 2019 Chilean Riots: From Foreign Intervention to Riff-Raff Involvement», publicado en SAIS Review of International Affairs 40(2): 121-35.

5.-  Ibíd.

7.- Fiscalía de Chile, Informe 2020 del Observatorio del Narcotráfico, pág. 203.

8.- Ibíd. Los destacados son míos.

9.- Ibíd., págs. 203-204.

10.- Mario Waissbluth terminaba su columna en tono mesiánico sosteniendo que: “La guerra no es contra los ciudadanos indignados, es contra los narcoanarquistas, armados y temerarios que no solo amenazan la seguridad e integridad de la nación, sino que están a punto de tomársela, con 17 millones de rehenes adentro. Si no hacemos todo esto, el escenario más probable es que los militares terminen haciéndolo igual, muy pronto y sin nuestro permiso, con un baño de sangre, y que la democracia se nos vaya al demonio por mucho tiempo. Es lo que espera el 10-20 por ciento de pinochetistas del país. Los más viejos lo sabemos. Jamás imaginé escribir esto siendo yo mismo exiliado por Pinochet durante 14 años. Lloro al terminar esta columna. Fúnenme ahora”.

 

Etiquetas: , , , ,


jueves, julio 18, 2019

Estruendo en Valparaíso y panoramas varios 



Viernes 19 a las 18: Lanzamiento de “Estruendo” en Valparaíso, calle Errázuriz, donde está la escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso.

Tratamos de hacerlo a fines del 2018, pero suspendimos por el Paro Portuario.

La primera edición, 150 copias, ya se agotó, así que los compañeros de Tempestades imprimieron 150 más.

Habrá más títulos de Editorial Tempestades, revista Kalinov Most (que ya lleva cuatro números), y algunos ejemplares de “Barricadas a-go-go”.

Un par de horas después Laurence Maxwell estará presentando “Un paso al Frente”, la mega-entrevista con Mauricio Hernández Norambuena, en la Ex-Cárcel.

A las 20:00 se presenta en la sala SCD Lukax Santana con la Agrupación Receptora de Ondas Sónicas Cósmicas.

Harto panorama para un día viernes en el Puerto. De hecho, no sé si quedarme o regresar a Santiago. Should I stay or…[Y a propósito de los Clash, recién el año pasado me di cuenta de que en Spanish Bombs nunca dijeron "yo te quiero infinito" sino que todo lo contrario: "yo te quiero y finito", en una curiosa mezcla de espanglish con italiano. Un duro golpe al amor romántico].

Más encima, creo que el martes 23 se presentará el Colectivo No en el Máscara, del mismo puerto principal.

Dejo acá un breve registro de Manual de Combate en la tocata por los caídos en el concierto de Doom hace ya 4 años. Tocaron 4 bandas, había harta gente, pogo espontáneo en la vereda, venta de parches, y un par de intensas horas dedicadas a rescatar la Memoria Negra. A no olvidar a los compas muertos, ni esta cita mensual. Al final, es ahí donde se genera la verdadera comunidad de lucha punk, y no en las tocatas donde hay productoras, guardias y toda esa mierda mercantil.

Pensaba que los punk rockers se iban a enojar al ver instrumentos de viento que no tocan ska, pero no. Todo bien. Escucharon con atención, y luego muchos de ellos comentaron positivamente el set. Me alegra. Amo el pogo punk, pero también hay que apoyar al punk con trompetas y saxofones.

Etiquetas: , , , , ,


martes, noviembre 09, 2010

Mañana 



"La metáfora del panóptico ha sido retomada recientemente en algunos análisis de las transformaciones del control en la sociedad contemporánea.

Se ha sostenido que las tecnologías de control actuales convergen en la construcción de un régimen post-panóptico definible como Synopticon.

En la "sociedad del espectáculo" los pocos ya no observan a los muchos para cerciorarse de que estos siguen las reglas; más bien estos úlitmos, transformados constantemente en "público", son colocados frente a los logros y gestas de los pocos, interiorizando de este modo valores, actitudes y modelos de comportamiento..."

(Alessandro De Giorgi, El gobierno de la excedencia).

Etiquetas: , , ,


viernes, agosto 06, 2010

Elogio del crimen, o "la industria del control del delito" según Marx 


El otro día alguien me mostró el libro donde aparece este breve y genial texto de Carlitos (Marx, no el otro), y recordé que luego de que los pelmazos de The Clinic lo publicaran en su pasquín seudohumorístico progre-reaccionario circuló bastante por internet, y en ese entonces había considerado la idea de subirlo acá pues es uno de los fragmentos que mejor demuestran la extraordinaria lucidez, humor negro y estilo a su manera poético de Marx, a años luz de distancia por sobre las ahora menguadas legiones de "criminólogos críticos" que se declaraban discípulos suyos. La crítica de la economía política enfocando el sector del espectáculo moderno que gustan de llamar "sistema penal", aparato represivo, crónica roja (o negra), historias policiales, etc. y mostrando mediante esa demolición crítica la absurdidad tanto de la "guerra contra la delincuencia" como de los saberes "críticos" especializados.
Después la idea se me olvidó completamente, hasta ahora.

Este es uno de los muchos artículos que Marx publicó entre 1840 y 1860 en la prensa de Londres y Nueva York, después de terminar su doctorado en Jena, cuando participaba activamente en política, vivía en Londres y trabajaba en El capital. Pertenece al libro de Sequitur titulado, precisamente, Elogio del crimen, y muestra el poco conocido sentido del humor y del sarcasmo que acompañan su riguroso e insoslayable genio en la filosofía política y económica.

"El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad, y ello nos ayudará a sobreponernos a muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos: produce, además, el derecho penal y, con ello, al mismo tiempo, al profesor encargado de sustentar cursos sobre esta materia y, además, el inevitable compendio en que este mismo profesor lanza al mercado sus lecciones como una “mercancía”. Lo cual contribuye a incrementar la riqueza nacional, aparte de la fruición privada que, se nos hace ver, un testigo competente, el señor profesor Roscher, el manuscrito del compendio produce a su propio autor.
El delincuente produce, asimismo, toda la policía y la administración de justicia penal: esbirros, jueces, verdugos, jurados, etc., y, a su vez, todas estas diferentes ramas de industria que representan otras tantas categorías de la división social del trabajo; desarrollan diferentes capacidades del espíritu humano, crean nuevas necesidades y nuevos modos de satisfacerlas. Solamente la tortura ha dado pie a los más ingeniosos inventos mecánicos y ocupa, en la producción de sus instrumentos, a gran número de honrados artesanos.

El delincuente produce una impresión, unas veces moral, otras veces trágica, según los casos, prestando con ello un “servicio” al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público. No sólo produce manuales de derecho penal, códigos penales y, por lo tanto, legisladores que se ocupan de los delitos y las penas; produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias, como lo demuestran no sólo La culpa de Müllner o Los bandidos de Schiller, sino incluso el Edipo de Sófocles y Ricardo III de Shakespeare. El delincuente rompe la monotonía y el aplomo cotidiano de la vida burguesa. La preserva así del estancamiento y, provoca esa tensión y ese desasosiego sin los que hasta el acicate de la competencia se embotaría. Impulsa con ello las fuerzas productivas. El crimen descarga el mercado del trabajo de una parte de la superpoblación sobrante, reduciendo así la competencia entre los trabajadores y poniendo coto hasta cierto punto a la baja del salario, y, al mismo tiempo, la lucha contra la delincuencia absorbe a otra parte de la misma población. Por todas estas razones, el delincuente actúa como una de esas “compensaciones” naturales que contribuyen a restablecer el equilibrio adecuado y abren toda una perspectiva de ramas útiles de trabajo.
Podríamos poner de relieve hasta en sus últimos detalles el modo como el delincuente influye en el desarrollo de la productividad. Los cerrajeros jamás habrían podido alcanzar su actual perfección si no hubiese ladrones. Y la fabricación de billetes de banco no habría llegado nunca a su actual refinamiento a no ser por los falsificadores de moneda. El microscopio no habría encontrado acceso a los negocios comerciales corrientes (véase Babbage) si no le hubiera abierto el camino el fraude comercial. Y la química práctica debiera estarle tan agradecida a las adulteraciones de mercancías y al intento de descubrirlas como al honrado celo por aumentar la productividad.

El delito, con los nuevos recursos que cada día se descubren para atentar contra la propiedad, obliga a descubrir a cada paso nuevos medios de defensa y se revela, así, tan productivo como las huelgas, en lo tocante a la invención de máquinas. Y, abandonando ahora el campo del delito privado, ¿acaso, sin los delitos nacionales, habría llegado a crearse nunca el mercado mundial? Más aún, ¿existirían siquiera naciones? ¿Y no es el árbol del pecado, al mismo tiempo, y desde Adán, el árbol del conocimiento? Ya Mandeville, en Fable of the Bees (1705) había demostrado la productividad de todos los posibles oficios, etc., poniendo de manifiesto en general la tendencia de esta argumentación:

“Lo que en este mundo llamamos el mal, tanto el moral como el natural, es el gran principio que nos convierte en criaturas sociales, la base firme, la vida y el puntal de todas las industrias y ocupaciones, sin excepción; aquí reside el verdadero origen de todas las artes y ciencias y, a partir del momento en que el mal cesara, la sociedad decaería necesariamente, si es que no perece completamente”.

Lo que ocurre es que Mandeville era, naturalmente, mucho más, infinitamente más audaz y más honrado que los apologistas filisteos de la sociedad burguesa".

Etiquetas: , , , , ,


jueves, octubre 01, 2009

De Darwin a Lombroso: fuk-of 



Interesante análisis "criminológico" en Hommodolars (EL sitio que hay que ver en Chile: póngalo en su página de inicio y desintoxíquese de tanta mierda publicitaria e industrioculturalosacapitalista):

¿Como nos ve el enemigo de clase? parte 1. “Los anarquistas”, de César Lombroso [Libro]

Parte esencial de la dominación de clase en la sociedad capitalista se asegura ideológicamente. La represión desnuda no bastaría jamás para asegurar el orden social burgués, puesto que en tal caso sería fácilmente erradicable mediante resistencias espontáneas. Lejos de eso, entonces, la clase dominante necesita recurrir a todo el ámbito de lo que el profesor loco y estalinista arrepentido don Luis Althusser llamaba “Aparatos Ideológicos de Estado”, que si bien nunca renuncian a ejercer un tipo especial de violencia represiva, funcionan “principalmente mediante la ideología”.

Dentro de la ideología de la clase dominante, revisten especial interés aquellos esfuerzos concientes y más o menos sistemáticos que, partiendo desde la actividad de burócratas especializados, profesores y sumos sacerdotes de la ideología, se transmite hacia todo el conjunto de la población a través de la “industria cultural” y el “espectáculo” (en su sentido más banal y obvio: consumo de imágenes) y se orientan a preparar de antemano la invisibilización, descalificación y finalmente criminalización de los antagonistas.

En esta ocasión, entregamos para conocimiento de todos los habitantes de Tierra del Fuego un clásico documento secretado por la más burda “criminología positivista” de fines del siglo XIX, aquella que se dedicó a clasificar a la minoría “desviada” y/o delincuente de entre los segmentos subproletarios ya encarcelados por el sistema penal, tratando de justificar dicha represión de clase como algo “neutro” y “científico”. De hecho, lo que define al “positivismo”, además de su pedantería y oposición a toda crítica radical, son sus pretensiones científicas.

César Lombroso (que al igual que otro positivista estrella, Enrique Ferri, se consideraban “marxistas” y darvinistas al mismo tiempo, y militaban en el PS Italiano) consideraba a los “anarquistas” como un tipo particularmente peligroso de delincuentes, y a ellos dedicó esta joya del pensamiento burgués, donde mediante análisis de sus tatuajes, canciones y "cultura" termina confirmando dicha peligrosidad y la necesidad de que la sociedad los combata duramente.

A nuestro juicio, no es casual que ambos “socialistas” terminaran colaborando abiertamente con el régimen fascista de Mussolini (que en su momento fuera también un destacado militante del PSI). En el socialismo de la II Internacional (el que inventó un “marxismo oficial” tremendamente positivista y castrado), los elementos evolucionistas, estatalistas, pro-trabajo y en general acríticos del capital como totalidad, permitieron que al surgir el fascismo la clase dominante jugara con una imitación de “revolución proletaria” que no pro causalidad se pretendía “nacional” y “socialista” a la vez.

Tampoco es casualidad que gran parte del cúmulo de estupideces que se dice sobre nosotros no haya variado esencialmente en un siglo.

PARA BAJAR EL LIBRACO.

Etiquetas: , ,


sábado, septiembre 26, 2009

tanto cariño suelto (aka Too Much Love to handle it with good enough precision) 


"Tanto cariño que anda suelto por ahí" gritan Los Jorobados, y rematan "todo para tí".
Es la misma temática que 190 años antes desarrollaba Roberto Planta y los Zepelines en "Un montòn de amor", cuando prometía: "I aim gonna giv you evry inch of may love", lo que en buen romance significa más o menos aproximadamente: "Te voy a ensartarte hasta la última pulgada de amor".

3 décadas y varios litros después, derrota tras derrota, hasta la gran derrota final del 2012 -cuando REALMENTE va a empezar la lucha de clases proletaria por salvar lo que quede de Planet Heartz- (EXCELENTE!: logré hacer una digresión corta! Es un arte muy difícil), King Gordo y sus Fracasos tratron de sintetizar ambos puntos de vista amorosos, el jipi cock rock con el del nihil punk urbano, con "(Tengo) Demasiado amor, para demasiada gente".

Un montón de amor...
--
yluego de esa disgresión, me quedo con el profundo valor poético de otra canción de Los Jorobados, aqueella donde se dice:

"Amanece la ciudad
Un día de febrero
Todos sus habitantes
se salen a vender
Me quedo en mi casa
Me tengo que reponer
Vengan a visitarme
Con algo de tomar
Y si no lo robas, no me interesa.
NO ME INTE RE SA".

--

Hay gente que entiende todo bien explícitamente:

Un amigo que se las da de profesor de un ramo gracioso pero mal visto en general por la crítica, me decía que luego de anallizar la frase de Bertolt Brecht (que alguna gente de la izquierda mas mediocre del capital suele confundir con Silvio Rodrígues, aka El Trovador Estalinista de Cuba), sobre si "es más delictivo robar un banco o fundar uno", llegaron con manuales robados de diicha disciplina tan bellísima e inútil, por los que para adquirirlos "legalmente", habrían tenido que desmbolsar lo que un buen pequeño burgués gasta en drogas cada dos semanas o tres semanas, es decir, una U.T.M. por lo bajo).

Etiquetas: , , , ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?