Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
martes, agosto 04, 2020
LA CONTRA-REVOLUCIÓN GOLPEA EN LA ARAUCANÍA
"En Chile no hay presos políticos, presos políticos
entendemos todos que son aquellos que por sus ideas están presos. Aquí las
personas que están privadas de libertad, lo están por resoluciones de los
tribunales de justicia, no del Gobierno. Hay personas que están condenadas y
hay personas que están en prisión preventiva y nosotros vamos a respetar
siempre las resoluciones de los tribunales de Justicia”
(Víctor Pérez, Ministro del Interior).
La supremacía blanca
de la raza morocha: Notas para un racismo endogámico
x Bernardo Colipan
Tril-tril mapu (Tomado de Mapu Express)
Sin duda, lo que impactó de los hechos de violencia racial
en Curacautín, la noche del sábado 1º de agosto, estuvo dado que en esa ocasión
los agresores, fueron una poblada morena.
En la municipalidad de Curacautín, un grupo de comuneros
realizaba una toma del recinto, para pedir la liberación de los presos
políticos mapuche y el regreso del machi Celestino a su rewe.
Tanto los PPMM como el machi Celestino Córdova, cumplen más
de 90 días de huelga de hambre.
El asalto a la municipalidad estuvo precedido, por la visita
del ministro del interior a la zona de la Araucanía.
La visita y los dichos de Pérez, en donde confirmaba que la
violencia está desatada en la Araucanía fue aplaudida por el Apra, organización
de ultraderecha que coordinó junto a Carabineros la acción de violencia y que
se adjudicó posteriormente el atentado.
El acto racista se convocó en horario de toque de queda. Los
agresores no sufrieron represión de parte del ejército, ni fueron detenidos por
la policía.
La supremacía blanca de la raza morocha, ha ido construyendo
en Chile un racismo endogámico. Este criollismo defectuoso, constituye una
extensión del racismo estructural chileno.
La memoria hegemónica ha modelado un ser nacional blanco,
masculino y moderno. Esta blanquitud le permite verse a sí misma, como superior
a las identidades otras, como los pueblos indígenas, las mujeres, los
pobladores y campesinos/as.
En Chile, desde las asimetrías se van definiendo las
relaciones al interior de la sociedad. La jauría de Curacautín , nos muestra la
desnudez de un racismo endogámico.
Un aldeano de Curacautín, poblador y mapuche llama a
carabineros para comunicar de la acción violenta que se prepara, solicita que
no intervenga la fuerza policial y señala:
“ nosotros pedimos que nos autorice y ‘puta’ déjenos ser y déjenos que nosotros
saquemos a los mapuche (..) yo igual soy mapuche , tengo mis apellidos
completamente mapuche y no estoy de acuerdo con lo que están haciendo ellos,
(..) pero déjenos ser a nosotros, deje sacarme esa rabia que tengo”i
Resulta curioso que la instigadora del ataque racial, sea
una vendedora de maquillaje en la Araucanía y que su apellido Naveillan no se
le conozca significado.
La etnia chilena hace visible una apariencia blanca, que se
muestra de una manera pura y se arroga la autoridad de trazar la barrera
sanitaria, entre la barbarie y la civilización.
Pero se trata de personas humildes, que han tenido una
convivencia de siglos en el mismo territorio y que siendo igual de despojadas,
violentan a familias mapuche que se encuentran en su mismo horizonte social.
No es que la pobreza tenga el snobismo de liberar a sus
indigentes y darle la oportunidad, cada cierto tiempo de inferiorizar a su
vecino mapuche, para hacerlo sentir superior, por una sola vez en su vida.
No cabe duda, que la mayoría de la SS morocha ya se acabó la
caja de comida que les envió su presidente. Luego se hará sentir el hambre y el
frio en su población de fonola.
El racismo que fluye en la jauría de Curacautín, tiene su
origen en una matriz colonial del poder que atraviesa las instituciones, los
cuerpos, los territorios, los imaginarios. Corta con su filo todas las capas
del orden social.
Desde la blanquitud como proyecto , la modernidad se instala
en el walllmapu con medios irracionales, pero en su ambigüedad se muestra como
una tendencia civilizatoria, dotada de un proyecto unitario, coherente, ético y
con una lógica racional.
Los microracismos y micromachismos, son encarnaciones muy
agudas en el cuerpo defectuoso del/la racista endogámico/a y fluyen con mucha
espontaneidad.
El siglo xix y xx con sus relatos de poder, fue alimentando
y dándole vigor a este tipo de racismo.
Una editorial del diario «El Progreso» dice : “ Lograremos
exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible
repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios
asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y
Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de
progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe
exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo
al hombre civilizado». ii
La lógica del enemigo interno que resulta una amenaza, que
puede contagiar el blanco cutis de la modernidad republicana.
La doctora Cordero refiriéndose a Alexis Sánchez, dice “ Es
feísimo, es horroroso. Es horrible. Es un indio horroroso”.
Checho Hirane en relación a la inmigración en Chile, señala
: “Esto puede cambiar la raza. Yo he sido un defensor de la inmigración desde
el punto de vista humanitario, pero también me preocupa el descontrol que ha
habido respecto de esto“.
Los abuelos de la jauría de Curacautín que fueron a quemar
la municipalidad, incendiaron un rewe y las camionetas de los peñi, junto a
nuestros abuelos sufrieron la misma violencia colonial.
Los veteranos de la guerra del pacífico, fueron perseguidos
en Curacautín como bandidos rurales, sufrieron la cárcel y fueron fusilados por
la misma oligarquía que los envió a luchar por el salitre. La jauría de
Curacautín tuvo abuelos perseguidos y maltratados por la misma oligarquía, que
ahora les manda a exterminar enemigos internos. Ella obedece.
La sociedad mapuche ha reaccionado a las violencias
coloniales, instalando mecanismos de defensa y de resistencias.
Porqué este grupo social -que ha sido igual de golpeado- no
reacciona y al contrario muestra una discapacidad, para metabolizar esa
violencia de clase y racial ?
El daño en su aparato psíquico que carga la jauría de
Curacautín, lo hace presa fácil de de machismos y violencias intrafamiliares.
Engrosa las filas en el registro civil para cambiarse de apellido y en la
escala social, sus compañeros de la Udi lo señalan como un/a trepador/a.
Aunque el padre haya sido favorecido por la reforma agraria,
él militaba sin asco en un partido de ultraderecha.
Hay un daño psicológico muy grave, en este sector de la
sociedad chilena/popular.
Siendo su rostro moreno se mira en el espejo y se excita con
su blanquitud imaginada
Sale de su mediagua, atraviesa a saltos su patio inundado de
agua y toma el camino de la derecha totalitaria del país.
Estos racismos endogámicos que son productos de violencias
coloniales, dejan en algunos, heridas que nunca se cierran de cansancio.
Las violencias raciales, que se han ejecutado en contra del
pueblo mapuche , a través de invasiones militares y maltratos policiales han
sido : la Guerra de la pacificación, Matanzas, asesinatos de weichafe y presos
políticos mapuche.
De manera natural la violencia patronal genera una rabia, un
ilkun .
Esa rabia contenida, se libera en algunos como un magma de
lucha y resistencia social.
En los discapacitados sociales, esa ira se reprime y cuando
tiene que direccionarse hacia arriba, al lugar que ocupa el opresor, esa rabia
se autocontiene.
Su sentimiento de culpa lo aplaca con efectividad.
En el fundo del patroncito, está el puesto de policía y de
la iglesia donde rezan todos los fines de semana.
No le hace daño al patrón, porque tiene al colono
introyectado en su conciencia.
El escupitajo, el codazo fluye más fácilmente con la mujer
con la que vive y con el vecino que tiene a su lado.
Aquí no hay contención y cuando el chancho de al lado pasa a
su sitio, toma el hacha y le parte la cabeza en dos al vecino.
El colonialismo crea un ser deforme en el colonizado.
Ese odio reprimido no circula hacia arriba, porque ahí, sí,
lo autocontiene.
Moverá siempre su cola al amo que lo encadena.
El colonialismo tiene la capacidad de construir verdaderos
monstruos en los subalternos. Crea un invunche identitario , un ser deforme que
sólo obedece a quien lo alimenta de sangre.
Así como se hereda un trauma colonial, también se reproduce
este sujeto servil que carga su daño psíquico.
Este invunche republicano no necesita de un Luksick o Matte
que lo esté viendo -pues al tenerlo encarnado- obedece las órdenes de la siquis
fascista que lo habita.
El racismo estructural de la sociedad actual tiene un encuadre,
que permite y facilita que se levanten estos grupos de choque, entre otros
podemos citar: la suma urgencia de la ley que crea el sistema de inteligencia,
el comando jungla, la militarización del territorio mapuche, la aplicación de
la ley antiterrorista, los presos políticos mapuche, son todos dispositivos
destinados a legitimar una violencia racista, del actual gobierno de derecha.
Llama la atención, cómo la jauría de Curacautín defiende a
una clase hegemónica, a partidos de derecha, que nunca le darán siquiera un
centímetro,en el trazado del país que controlan.
La indecente desnudez de la sociedad capitalista, en Chile
ha convertido al vecino más humilde del barrio, en un triste facho pobre.
El racismo colonial en el sur de Chile, deshumaniza al otro,
lo deja tullido y es capaz de convertir un grupo de indigentes, en una triste y
rabiosa jauría racista.
Nos ha llegado el DÉCIMO COMUNICADO de EVADE Chile:
Compañerxs,
Los sátrapas que nos dominan se reagrupan, asocian y
coordinan para arremeter con más fuerza. Quieren sacarnos de la calle y
obligarnos a volver a su miserable normalidad, donde agachados decimos
"amén" a sus sermones genocidas. Pero no daremos paso atrás:
¡NEWEN PEÑI KA LAMNGEN!
EVADE CHILE 2019 #
Sabemos que el cambio no está en La Moneda...
Quizá ninguna otra expresión concentra tan bien el sentido más profundo de la
política como aquella que circula por todo Chile desde el último viernes: #picoenelojo.
Con esta última jugada del Cartel Piñera, los políticos están dando una señal
de estar recuperando su viejo entusiasmo: dramáticas jornadas de trabajo
acompañadas de discursos y abrazos nunca antes vistos. Los mequetrefes
que hace unos pocos años profitaban como “dirigentes” del movimiento
estudiantil contra el lucro, hoy le soban el lomo a los mismos que hicieron
posible el saqueo de la educación. Son las vueltas de la vida
política: quienes un día son las víctimas, otro son los victimarios y al
siguiente todos hermanxs.
Pero conocemos bien el show de la democracia. La famosa “clase política” es el
teatro más elaborado, perverso y destructivo de la historia humana. La
crisis que denuncian sus dirigentes, y que no se trata más que del hecho de que
ya nadie les cree ni compra su drama, es para nosotrxs una oportunidad. Hemos
aprendido a distinguir entre lo que nos impone una sociedad de depredadores y
el deseo de un mundo nuevo que late en nuestros corazones.
Por eso no nos sorprenden los golpes físicos y mediáticos que la politiquería
está dando hoy. Están desesperados intentando contener la masa de millones y
millones de humanxs que se les viene encima buscando tomar de una vez por todas
la vida que les robaron. Los carceleros se defienden con todas las armas que
tienen a su alcance: el monopolio de la violencia también incluye todo un
casting de actores que hacen lo que sea por garantizar la vigencia de su
inmaculada normalidad. Pero hoy parecen estar sobrepasados, y cada semana que
pasa sus artimañas son tanto más elaboradas y grotescas.
¡La política agoniza frente a nosotrxs y quiere arrastrarnos en su caída! “Por
la razón o la fuerza”, señaló ayer el máximo representante de la dictadura
burocrático-militar en su discurso pacificador. Querían matarnos, pero
prefirieron elaborar un nuevo pacto: no es rentable exterminar a todas las
bestias de carga.
Sus acuerdos y agendas, ¡ejercidos en nuestro nombre y en contra de nosotrxs!,
no podrán sofocar nunca nuestro deseo de vida. Este descontento no se satisface
con nada, exige algo mucho más grande: la nueva constitución, el plebiscito, la
oferta de un aumento en la repartición de las miserias, se han vuelto
totalmente superficiales. La llama de nuestra insatisfacción se ha
convertido en una gran pasión. Esa pasión es inteligencia. La hemos visto
desplegarse en las calles. Produce en la mente una cualidad de
profundo e instantáneo discernimiento en las cosas, y la acción proviene de ese
discernimiento.
¡Abajo la dictadura de los muertos-vivos que creen gobernarnos! A
pesar del cansancio, prevalece el desarrollo de la conciencia humana contra las
mentiras de la normalidad que intentan imponernos. Nos corresponde a nosotrxs
acabar con sus limitaciones burocráticas, legales y policiales rompiendo su
control sobre el territorio, ahí donde estamos, ahí donde nos asfixia. Somos
lxs que se rebelaron contra la arrogancia de su saqueo. Ya no nos darán
órdenes, no nos ladrarán más. Nuestro proyecto es construir la
comunidad humana que rompe la dictadura del lucro que devasta nuestra
existencia y la del planeta.
Reproduzco acá la columna de Karmy, pues creo que puede aportar en la
fase actual para tener claridad y no dejarse atrapar en la gran operación de
re-legitimación del Estado/Capital en que está incurriendo la casi totalidad de
la casta política. Además recomiendo leer su columna “El asalto concertacionista”, que nos deja en claro que nuestro enemigo no sólo es Piraña
y la derecha:
MOMENTO DESTITUYENTE
El asalto al capital que comenzó
con una revuelta popular desde los subterráneos de la ciudad catalizada por
estudiantes secundarios ha devenido un “momento destituyente”. En él, la
imaginación popular inunda las calles, rebalsa los cuerpos, lazos inéditos
nutren de erotismo y se inventan nuevas prácticas que abren nuevos caminos. El
momento destituyente no se cristaliza en un “poder”, sino que se mantiene
irreductible en el registro de la “potencia”, creando los contornos de un
pueblo que no existe de suyo, sino que sólo adviene en el instante de su
irrupción. El momento destituyente tampoco tiene una estrategia
política clara que le permita interlocutar con los representantes del Ancien
Règime para instaurar uno nuevo (pues no se define por instaurar o conservar
un orden), pero si goza de la potencia imaginal que ha sido legada por la
ráfaga de revueltas que ha terminado por horadar a la maquinaria estatal.
El “momento destituyente” sin
duda define a un proceso imaginal en curso irreductible a un “poder” preciso
(un “poder constituyente”, por ejemplo) y, por tanto sustraído de la figura del
Estado. Heredero de las diferentes luchas populares que atravesaron al
Chile después del derrocamiento de la Unidad Popular, el “momento destituyente”
desajusta los cuerpos respecto del control capilar que mantenía la
gubernamentalidad neoliberal pues su potencia sobrevive como un resto a la
implosión total de su sistema político. Basado en la violencia pinochetista
desencadenada en 1973, consolidada en la violencia “legal” de su Constitución
aprobada fraudulentamente en 1980 y consumada en la violencia “transicional” de
la democracia neoliberal, el Estado subsidiario instaurado por la violencia
guzmaniana ha terminado de golpe. Comenzó igual a como
terminó: con militares en las calles: 1973 se condensa en 2019, cuando Piñera
declara el Estado de Excepción Constitucional y los militares dan curso a la
cacería más veloz y eficaz después de la dictadura.
En su estructura subsidiaria, el
Estado chileno no es nada más que “trabajo muerto”: un cadáver habitado por
muertos que prometen discursos muertos. Porque el “momento destituyente” yace
pletórico de una vida común. No necesita de los “políticos” porque sabe que la
política la hacen siempre los cualquiera; tampoco del congreso
porque se llena de asambleas y conversaciones cotidianas; el profesionalismo
político característico de un régimen representacional enteramente restringido
como el chileno jamás fue “político” porque, sea con la dictadura o con la
mentada democracia, siempre fue dominado por burócratas preocupados de
gestionar de la mejor manera la máquina guzmaniana antes que poner en juego la
potencia de la invención: política designa la invención de otras formas de
vida, no administrar la cárcel legada por Pinochet. Y, justamente, en
Chile, esas formas de vida han tenido lugar a espaldas de la dimensión estatal.
Esta última no inventa nada, no pudo jamás inventar nada más que técnicas de
gobierno sobre los cuerpos. La imaginación fue confiscada a favor de la
violencia militar primero, y luego la violencia gubernamental. Esta última
violencia se condensó en esta semana cuando Piñera gestiona un Estado en
quiebra y, al declarar el Estado de Excepción, termina por profundizar la
quiebra del Estado.
Sin repertorio político, y donde
el enorme capital financiero no puede traducirse ya en capital político. Si esa
fue precisamente la “gracia” del artefacto guzmaniano (esa extraña combinación
de catolicismo y neoliberalismo, entre ejercicio soberano y economía
financiera), la historia de las luchas populares de los últimos 30 años terminó
por abrir una grieta imposible de suturar, al punto de llevar a la máquina
guzmaniana trenzada entre la alianza conservadora (Chile Vamos) y la
progresista neoliberal (ex –Nueva Mayoría), a su completa implosión, al desgaje
de escombros que firman su ruina.
En términos políticos no
existe más el Estado subsidiario porque la política está en la calle, en su
“momento destituyente”. Se pudrió el Estado, pero sobrevivió el pueblo. Porque
si el Estado no es más que un conjunto de mecanismos gubernamentales que sólo
pueden funcionar si penetran y confiscan la superficie de los cuerpos, el
momento destituyente en que vivimos expresa exactamente lo contrario: los
cuerpos han sido liberados de los dispositivos que los docilizaban, la potencia
ha sido emancipada del poder y no pretende restituirlo: un encapuchado sube un
poste sobre la multitud y con su pie aplasta una cámara de seguridad: la
multitud le aclama. El capucha ha destituido la mirada del poder.
Los viejos pastores que nos
enseñaban las buenas costumbres devinieron desesperados cazadores que pretenden
ametrallarnos con milicos salvaguardando el último estertor del Pacto
Oligárquico de 1973, completado en 1980 y consumado entre 1988 y 2005. Si ese Pacto
se cristalizó en la máquina guzmaniana, hoy día sufre un impasse irreversible
que puede formularse bajo este término: momento destituyente o, si se quiere,
democracia radical.
Habrá que aferrar el presente y
sostener la multiplicidad de luchas en este momento extático en el que los
cuerpos ven restituida su imaginación. Hemos dejado el momento de “gobernar” y
hemos dado paso al momento de “inventar”. El “momento destituyente” no es
más que el estallido de imaginación popular que ocupa las diferentes calles,
pero que no calza jamás con su espacio ni con su tiempo: no tiene lugar en los
mapas vigentes (el pueblo como potencia no aparece consignado por la
Constitución), ni tampoco habita la época en la que acontece, porque promete
una enteramente nueva. En este sentido, no puede más que arremeter enteramente
intempestivo.
Ráfaga imaginal que desata los
cuerpos del miedo que les había sido incrustado y posibilita una danza
insospechada de nuevos ritmos que comienzan a colmar las plazas. Destitución
del miedo, de los militares, de los policías, de las AFPs, de los toques de
queda: todo el régimen ha saltado por los aires.
Porque si bien un pueblo jamás
existe de antemano como sustancia, no es cierto que esta revuelta carezca de
discurso, pero ellos son múltiples o moleculares: feminismos, mapuches,
ecologistas, comunistas, anarquistas, toda la indiada converge
en la misma intensidad: el momento destituyente que ha dado a luz a un
pueblo. “Chile despertó” de una larga pesadilla que comenzó en 1973. Pero
que haya despertado significa que antes tuvo otro momento de vigilia y que, por
tanto, el Chile presente se enlaza íntimamente con el del pasado. “Chile
despertó” indica la abertura de un lugar de enunciación que había estado
ausente, donde una voz diferente interrumpe la elegante comida de los
poderosos.
Sin embargo, el “despertar” de
Chile, lejos de ser un final feliz, ha de ser pensado como un “comienzo”
radical que resta del final de un modelo de Estado (el subsidiario) y donde la
fuerza transformativa de la imaginación está dispuesta a luchar, cuerpo a
cuerpo, contra los ejércitos de los dueños de Chile.
Rodrigo Karmy Bolton
Nunca he sido muy cercano al Comité Invisible, pero en estos días
recordaba que al final de “La insurrección que viene” hablaban de un panorama
post-insurreccional que en parte podía servir para describir el momento en que
estamos. No tengo el libro, pero un camarada buscó u y encontró esa parte:
“En el
metro,ya
no se
encuentran huellas de las
molestas pantallas que
dificultan habitualmente los movimientos
de
lospasajeros.
Los desconocidos se hablan, ya no
se
abordan. Una banda en conciliábulo en la esquina
de
una calle.
Aglomeraciones mayores por los
bulevares que discuten
gravemente. Los ataques se
responden de una a
otra
ciudad, de un día
para
otro.
Un
nuevo
cuartel ha sido
saqueado y quemado después. Los habitantes de
una
casa
desahuciada han desistido de tratar
con
el
ayuntamiento: la habitan. En
un
acceso de lucidez, un directivo
acaba
de
liquidar,
en
plena
reunión, a un puñado de colegas. Ficheros que contienen la
dirección personal de todos
los policías ygendarmes
así como el
de los
empleados de la administración
penitenciaria
acaban de filtrarse, provocando
unaola de
mudanzas
precipitadas sin precedentes. A la vieja
cantina
del
pueblo,
se trae
el
excedente de lo producido ynos procuramos lo
que
nos
falta. También
nos
reunimos aquí para
discutir sobre la situación general y sobre el
materialnecesario para el taller
mecánico.
La
radio
informa a los
insurgentes de la retirada
de
las
fuerzas gubernamentales.Un proyectil acaba
de
destripar lamuralla de la prisión de Clairvaux.Es imposibledecir si
pasó un mes o
varios años desde quecomenzaron los‘acontecimientos’. ElPrimer Ministro
parece muy solo en
sus
llamadas a la calma”.
El domingo hubo una tocata para
recaudar insumos de autodefensa. Hoy a las 19 en Alameda con Portugal se repartirán
antiparras. Vaya por la suya. Sapos y curiosos, abstenerse.
Acá se puede ver la presentación de Disturbio Menor en Villa Portales, también por insumos médicos y de autodefensa, el 9 de noviembre.
Resumen del mes de rebelión y los acontecimientos de la
última semana, incluyendo el asesinato de Abel en Plaza de la Dignidad: blog
Hacia la Vida.
Dictadura/Katastrophé y Confront@ción/MDC en conversatorio el domingo
-DICTADURA ¿CÍVICO-MILITAR?
Hace poco le comentaba a unos
amigos/compañeros que el término “dictadura cívico-militar” me parecía un poco
redundante, y que odiaba la manera en que se ha impuesto como jerga “políticamente
correcta”, al igual que varias versiones del llamado “lenguaje inclusivo”. Que
lo que nos gobernaba en esos años era en efecto una Junta Militar de Gobierno,
y que si al agregar “cívico” queríamos denotar que los milicos nunca se han
mandado solos, sino que representan a la clase dominante, o que nunca van a
poder copar todo el aparato de Estado porque para eso necesitan civiles…me
parece un poco obvio. Además, tengo la impresión o sospecha de que esta
neolengua se inició más o menos cuando durante el reinado de Piñera I éste capitalista
hizo unas alusiones a los “cómplices civiles” de la dictadura y etc.
Dándome la razón relativa en
algunos puntos, ellos opinaban que “lo que abunda no daña”, y que no está mal
el agregado “cívico” al concepto de dictadura militar.
Puede que sí, puede que no….pero
si es por eso, entonces habría que agregar dictadura
cívico-militar-comunicacional-religiosa-sexual, ¿algo más? Y bueno: por sobre todo, lo
que está claro es que siempre vivimos en una dictadura económica por la
imposición global y total de la ley del valor.
En fin…lo que recuerdo es que en
los 80 gritábamos:
“SE VA A ACABAR, SE VA A ACABAR,
LA DICTADURA MILITAR!!!”
Y nunca escuché decir:
“SE VA A ACABAR, SE VA A ACABAR,
LA DICTADURA CÍVICO MILITAR!!!”
Capaz que algún día se corrija el
canto incluso en los documentos sobre la época o en las películas o series de tipos
como Andrés Wood. (En “Los 80” mostraban en la recreación de la disquería Fusión
que hicieron a un tipo con una polera de la banda Rancid, ¡formada en 1991!).
Da lo mismo en gran medida,
porque al final la dictadura nunca se acabó.
-PRENSA QUE VALE LA PENA LEER: Katastrophé y Confront@ción
En una actividad sobre ya no me
acuerdo bien qué me topé con el primer número de Katastrophé. Lo guardé en la
mochila, pero después quedó en algún lugar de la amplia y a veces desordenada
biblio/fanzinoteca de mi hogar, y recién ayer la reencontré y empecé a leerla.
Cada texto es una pieza interesante en sí mismo, y de lo que alcancé a leer
tratan sobre el aislamiento, la muerte del “movimiento estudiantil”, y
consideraciones valiosas y siempre necesarias sobre el uso de la violencia
revolucionaria.
Caminando por la calle antes de
ayer, y tras almorzar una de las 3 formas vegetarianas de colación a $3.900 del
Indian Garden (Alameda 754, al lado del lugar donde cada mes se conmemora la
masacre de Doom) más $1.100 por un gran vaso de limonada de la India, me topé
en el kiosko de Alamierda con Rosa (no quiero decir “Santa”) con el N° 1 de
Confront@ción, que planea ser una publicación bimestral anarquista, llenando el
espacio que antes ocuparon El Anárquico y El Surco. El eje central parece ser
la actual guerra contra los jóvenes como nuevo enemigo interno que los medios y
el Estado están librando por múltiples formas (control de identidad, revisión
de bolsos, toques de queda), y la respuesta combativa de la juventud rebelde.
Me suscribiría a ambas
publicaciones.
-MDC en Casa Turquesa en Conversatorio sobre los proto-orígenes de la
pre-historia del PUNK en Chile. (¿Aunque ahora no le dicen a todo post-punk?
¿Velvet Underground era proto-postpunk?)[Por cierto: qué lindo sonido
hardcore/post-punk de Generación Suicida en este registro en vivo].
Ahora se viene este evento, aunque será en
formato de trío (sin trompeta, por viaje del trompetista fuera de la ciudad). Parte con un conversatorio de puros veteranos de las Cola Wars, o sea, de los 80.
Puelmapu: Ahora el Estado argentino asesinó a Rafael
Después de los resultados de la
autopsia de Santiago, y luego del asesinato a balazos de Rafael Nahuel hace
pocos días por parte del mismo aparato de guerra del Estado argentino en la
zona mapuche, es que uno se puede hacer una idea de la brutalidad represiva que
tuvo que enfrentar Santiago y que -según lo que ahora se sabe- fue la causa directa de su muerte
por inmersión. Pues sólo escapa por el
río alguien que no sabe nadar cuando lo que se le viene encima es una muerte
segura producto de las balas del Estado.
El conflicto se intensifica en esa
zona, y en todo el resto de Argentina los aparatos ideológicos de todos los
colores y también, por supuesto, los de izquierda, se dedican a criminalizar a
los “encapuchados anarquistas”, versión actual del enemigo interno.
-PANFLETO POR RAFAEL NAHUEL (Rosario,
Argentina)
Ayer los perros guardianes del Estado hicieron bien su trabajo: mantener a
fuego y sangre los privilegios de quienes todos los días nos aplastan las
cabezas.
Ayer, mientras familiares, amigos
y compañeras velaban a Santiago Maldonado, la Prefectura asesinaba en las
proximidades de Villa Mascardi al compañero mapuche Rafael Nahuel, que junto a
otros weichafes había estado refugiándose en los cerros, luego de la brutal
represión y desalojo del jueves pasado a la Lof Lafken Winkul Mapu.
Ayer le toco a él, hace casi
cuatro meses a Santiago y si retrocedemos en el tiempo podemos nombrar miles de
rebeldes que se opusieron a esta vida mercantilizada, donde el Estado no dudo
un segundo en cortar el latido de sus corazones. Poniéndoles un tiro,
tirándolos al río, encarcelándolos, torturándolos… Así nació esta nación, así
se consolidó la Argentina, a fuego y sangre desde hace dos siglos.
Quienes nos oponemos de raíz a esta
realidad social sabemos que no es una medida extrema del gobierno actual, sino
que es la continuidad de un proyecto donde la propiedad se reafirma sobre la
vida. Un proyecto que tiene siglos y que arrasa todo el planeta, progreso lo
llaman algunos…
Amamos este territorio, mas no este país. Somos enemigos de quienes dicen amar
estas tierras y las envenenan con glifosato en los campos, cianuros en los ríos
y deforestan miles de hectáreas en pos de la avaricia ganadera. No son
“nuestras tierras”, no solo porque son propiedad de unos pocos y tenemos que
pagarlas hasta después de muertos, sino porque no queremos que nuestra forma de
vida este basada en la posesión. ¡Son tierras con las cuales queremos convivir!
El Estado y sus reformistas
hablan de derechos, nosotros de necesidades. Necesidad de alimentarnos,
vestirnos y poder pisar un suelo sano para subsistir.
¡RAFAEL NAHUEL, PRESENTE!
¡SANTIAGO MALDONADO, PRESENTE!
¡LIBERTAD A FACUNDO JONES HUALA!
¡POR LA TIERRA Y CONTRA EL CAPITAL!
Se llamaba Rafael Nahuel y
le decían Rafita. Tenía 21 y no 27 como salió en los diarios.Le gustaba la
cumbia y la Play, usaba gorrita y el buzo de Boca pegado. Tenía su
casa a metros de su hermano y sus viejos en el Alto de Bariloche, donde les
toca vivir a los castigados, donde no llega el turismo ni las oportunidades.
Había abandonado los estudios para juntar algo de plata. Fue a aprender el
oficio de herrero, le encantaba juntar metales y armar parrillas, cortar chapas
y soldarlas. Siempre intentaba arreglar cosas rotas. Se había ido la semana
pasada a acompañar a su tía paterna y a su prima, en la comunidad Mapuche del
lago Mascardi. Ahí fue que lo mató la Prefectura.
“Rafita caminaba por las márgenes
pero había decidido quedarse del lado de adentro. Si tenés apellido Mapuche y
vivís donde él vivía, en las listas para conseguir laburo siempre te quedás
entre los últimos. Se hace difícil para los que viven en el barrio Nahuel Hue,
en el Alto. Pero él la peleaba. Lo conocí cuando se acercó a aprender oficios
con nosotros. Le gustaban las herramientas, aprender a usarlas. No se quería
quedar en el enojo y la injusticia y siempre iba para adelante”, cuenta
Alejandro “Duke” Palmas, uno de los responsables del Semillero Al
Margen, el espacio de educación no formal que recibe a muchos chicos del
Alto y les enseña artes y oficios. Duke manda por WhatsApp una foto de Rafael
soldando el arco de la canchita del barrio. “Los pibes se habían estado
colgando y se le cayó el travesaño. Con Rafita fuimos a comprar electrodos y él
trajo su soldadora. Le copaba ayudar y arreglar”, explica.
“Venía todos los días, no faltaba
nunca. Me acuerdo la alegría que tenía cuando pudimos conseguir un mameluco
para él. Rafita era uno de nuestros referentes, le sobraban ganas. Lo poníamos
siempre al lado de los pibes a los que le costaba más aprender. Una vez fuimos
a Buenos Aires a explicar nuestra experiencia enseñando oficios y en la
Universidad de las Madres de Plaza de Mayo se puso hablar de cómo era mirar la
vida desde otro lado al que estaba acostumbrado. De pensar en el otro y luego
en uno mismo”, cuenta Fernando Fernández, que fue quien dirigió en el proyecto
de San José Obrero, en el barrio Malvinas y luego en un programa del Sedronar.
“Siempre estaba con sus amigos. Con Facu, al que también perdimos hace un
tiempo, el Coqui y Kevin Painefil. Eran un grupito inseparable. Rafita lo traía
a su hermano mayor, Ale, que era buena gente pero se intoxicaba y se ponía
difícil. Rafita se lo llevaba y lo protegía. Se lo llevaba antes de que se
peleara. Renunciaba a su lugar para cuidar a su hermano. Ese era él”, dice
Fernandez.
También relata Palmas que a
Rafael le gustaba ir de campamentos y esquiar, algo que para los jóvenes como
él era impensado. Los alquileres de los equipos y las subidas a los centros de
esquí salen arriba de 2.000 pesos, una gran parte de lo que conseguía al mes
con sus changas. Por eso se puso a la cabeza de un programa de esquí
social, por el cual los jóvenes del Alto podían ir una vez al año al Cerro
Catedral con todo pago. “Tenías que ver cómo esquiaba, el negrito estaba
contento ahí arriba”, se ríe uno de los amigos: “Imaginate lo lejos que estamos
de esquiar nosotros. La mayoría de los pibes de Nahuel Hue salen en invierno
con el pico y la pala para sacarle el hielo en las entradas de los coches y
cobran 100 pesos. Para nosotros, esquiar es como un viaje a la Luna”.
En su manzana del Nahuel Hue
anoche nadie dormía. Sus tres hermanos, Alejandro, Pablo y Ezequiel esperaban
noticias del padre desde la morgue para armar el velorio en la vieja casa
paterna. Querían una vigilia hasta hoy para que todos se pudieran despedir
antes de enterrarlo. Los tiempos de la morgue y las pericias parecían
cambiarles los planes.
“En estos meses estuvimos
hablando mucho de lo que pasó con Santiago Maldonado, de la represión policial.
Ellos la viven en carne propia, no tenemos que contársela. Hablábamos de qué
hacer cuando los para la Policía, de llevar siempre los documentos. ‘La gorra
está muy zarpada’, me decía cuando contaba lo que les pasaba”, recuerda Palmas
y dice que lo enrarece leer que digan que Rafael estaba armado y era parte
del RAM: “Esto de buscar cierto autoconocimiento de sus ancestros y de
ver de dónde viene su historia era algo muy reciente, de apenas dos o tres meses.
Fue al Mascardi por solidaridad con sus familiares”.
“Le pasó lo mismo que a Santiago.
Los dos fueron a solidarizarse con la causa Mapuche y terminaron
muertos. Esta vez está más claro. No hay que averiguar si fue desaparición
forzada, si se ahogó o si se fue a Chile. Está claro que lo mataron por la
espalda, cuando quería escaparle a los tiros”, explica por celular uno de los
amigos de Rafael Nahuel, que espera en la Morgue de Bariloche que le entreguen
el cuerpo a la familia.
"Para acabar con el trabajo", x Tortilla Flat Unlimited (1979).
Una importante reedición, en formato PDF potlacht/don, está circulando gracias a editorial ni tiempo ni ganas. Se trata de "Para acabar con el trabajo", un documento de enorme importancia para la teoría revolucionaria, eslabón perdido entre los textos iniciales sobre la comunización, en los 70.
Los dejo con algunos fragmentos de la presentación a este edición, y un fragmento sobre el comunismo.
-
Este libro que tiene en su pantalla fue editado, casi con
total seguridad, en el año 1979, por la editorial Tortilla Flat Unlimited. Como
relatan en la introducción fue escrito por dos franceses, uno de ellos vivía en
España. Poco más puedo decir sobre la primera edición del texto. Se ha
intentado mantener, en la medida de lo posible la maquetación original,
incluyendo las fotografías, comics desviados y respetando los textos insertados
en el bloque del texto principal.
(...)
Se de buena tinta que se intentó, por lo menos un par de
veces, editar por estas moradas del norte por el colectivo Llar/Agitazión; e
incluso por mediación del colectivo Etcétera se llegó a contactar con uno de
los autores para que realizase una introducción al texto. Al final todo quedó
en nada; los golpes represivos, el triunfo de la contrarrevolución, el
desarreglo completo de todos los sentidos, la megalomanía, el devenir de la
historia… a lo que hay que añadir, como causa principal, una pereza natural (¡y
de convicción!).
(...)
Lo ideal hubiese sido expropiar un banco y con el dinero
realizar una edición para regalar a las diferentes bibliotecas y colectivos
pero dicha empresa me parece demasiado trabajo, muy arriesgada y poco fructífera
a tenor del dinero que se podría conseguir con ello. O quizá hubiese sido mejor
financiar la edición con el atraco a una okupa después de una fiesta y
reivindicarlo haciendo una crítica en actos del mantenimiento del ciclo de
acumulación de Capital en los espacios “liberados”, al uso del dinero dentro de
los mismos.
(...)
En cuanto al etiquetamiento del libro se podría decir que es
un texto escrito por dos revolucionarios, dos compañeros, que rechazan toda ideología
y buscan en las diferentes teorías revolucionarias lo que consideran válido para
la Revolución Social. Sus fuentes están ahí en el texto: Jean Barrot, Guerre
Sociale, Marx, Fourier… Se podría decir, entonces, que entran dentro de la “corriente
comunizadora” o comunización que surge a principios de los años 70. Esta
apreciación, creo que es la que más se ajusta al espíritu del texto, pero
dejaré a l@s profesionales de la hermenéutica revolucionaria dicho análisis.
(...)
El contenido se divide en cuatro partes diferenciadas: El
mundo del trabajo y su lenta y cruel agonía, panorama de una derrota, la
ofensiva democrática del Capital en España y algunas recetas para la olla de la
historia.
Además incluyen como suplemento “Abundancia e indigencia en
las sociedades primitivas”, un artículo que apareció por primera vez en el primer
número de la revista “Guerre Sociale” en 1977 y que republicó como suplemento
en el cuarto número de la misma en 1982.
(...)
No quiero extender más esta introducción, no tengo ni tiempo
ni ganas, solo espero que agite el espíritu a más de un@ y por lo menos les
haga reflexionar sobre la supervivencia superequipada en la que estamos para
poder salir, de una vez por todas, de la prehistoria.
Vigilancia: ¡L@s recuperadores están entre nosotr@s!
¡Por la Anarquía! ¡Por el Comunismo!
¡Abolición de la mercancía y del trabajo asalariado!
¡Abajo la sociedad de clases!
¡Descansad!
Desde algún lugar en el entorno rural de la región
asturiana.
Pierre Françoise Lacenaire
-Llamamos
comunismo…
“Ya no está lejos el tiempo en el que los hombres se considerarán como miembros
de una sola y misma familia, y trabajarán juntos en comunidad. Si la industria
moderna no hubiera estado ahí para sacudir primero esta sociedad egoísta, y
para después darle en tanto que sociedad comunista su excedente de fuerzas
productivas, no hubiéramos recibido la idea del comunismo, y mucho menos
hubiéramos creído que su realización fuera posible.” (Moses Hess, en un mitin
comunista en Renania, en 1845)
La historia del capitalismo es la historia del hombre produciendo su sociedad
en condiciones radicales de separación del productor y del producto. El
fundamento, y el resulto de estas condiciones es la división de la sociedad en
clases: una asegura la producción material, y la otra, a través de la propiedad
privada, asegura que lo que es producido materialmente sea la misma sociedad a
una escala aumentada: dicho de otra manera, que perpetua la pobreza de una clase
y su sumisión. El modo de esta producción es el trabajo, es decir la
especialización de una parte del tiempo para producir más de lo que es
inmediatamente necesario. La relación humana que se concretiza en esto es el
salariado, el intercambio mercantil generalizado. En cada época, la
resistencia del proletariado a esta sumisión, la tentativa de abolir el
salariado, (consigna de la “liga de los comunistas”, de los primeros
sindicatos, de la A.I.T.), pasa por la lucha económica contra las bases materiales de esta sumisión, (la miseria, el salario
apenas suficiente para reproducirse, la propiedad privada de las máquinas y de
las tierras), por la lucha política contra la clase que trata de dominar esta
sociedad (la burguesía, al menos en un principio), y su Estado; implica la disolución
de las relaciones sociales que han llegado a ser intolerables a consecuencia
del desarrollo de las posibilidades humanas, y la construcción de una sociedad
cuya meta sea la vida humana. Como trataremos de ilustrar, esto significa una conmoción
profunda de toda la actividad, y del empleo humano del tiempo, de la
naturaleza, del hombre mismo.
La teoría
revolucionaria no es más que la expresión abstracta, la visión de un momento
determinado de la lucha, de la sociedad que se quiere construir; es decir el
análisis de las relaciones que se han creado en este momento de la guerra de
clases, y de esta misma realidad que vuelve a servir como modelo general de quienes
la utilizan, de aquello para lo que la utilizan, de las condiciones en las que
la utilizan.
“Llamamos
comunismo al movimiento real que suprime el actual estado de cosas”, es decir
la lucha de los proletarios para cambiar radicalmente las relaciones sociales,
y las relaciones aparecidas en esta lucha que crean las condiciones de la vida
humana, de la dominación de su propia actividad. El comunismo no es un programa
a realizar o a hacer realizar, sino un movimiento social. Si la memoria
histórica de nuestra clase ha sido cuidadosamente obliterada por los defensores
del orden, el mayor peligro viene del seno del movimiento obrero, y no solo del
oficial. El Capital ha sabidosuperar
cada plazo que le imponemos, remodelando el mundo, reestructurando la
producción y a nosotros mismos, adaptándose por necesidad vital a la desenfrenada
carrera que le impone la lucha de clases. ¿Y nosotros, revolucionarios
pretenderíamos guardar formas de lucha que ya fueron vencidas en su tiempo?
Esto no es serio.
Es necesario ante
todo reconocer qué situación específica vivimos, qué opresión moderna sufrimos;
y, para esto, esclarecer, a través de la historia de las luchas que nos han
hecho lo que somos, lo que es constante y lo que está superado.
Anna Högberg Ataca junto a 5 amigas y juntas nos muestran la belleza del free jazz sueco
ATTACK!!!
Ataque. Ese es un nombre que dice
harto. Sobre todo todo en estos tiempos. Atacar. Atacar, pero, ¿qué? No a uno
mismo, sino que a todas las tradiciones. La autoridad, que le llaman. Y no me
deja de sorprender la cantidad de veces que he visto grafiteado, medio en broma
pero igual en serio; “contra toda autoridad, menos mi mamá”.
Y también me llama la atención
que cuando una barra brava insulta a otra, a veces les dicen “madres”, pero
otras veces, a veces con pocos minutos de diferencia, se atribuyen el ser sus “padres”.
Negación de la madre. Negación
del niño o niña…”Yo soy tu padre”. Mother fucker.
Nada de eso ocurre en el Free
Jazz. Lo más “paternalista” que ha secretado puede ser la Iglesia de John
Coltrane, pero por cierto que las alusiones al Padre, El hijo y el Espíritu
Santo en la línea de Coltra/Pharoah/Ayler perdían su connotación adultocentrista,
si no la patriarcal, porque desde sus inicios el free jazz ha sido atacado
entre otras cosas por “infantil”.
Dos píldoras antiadultocéntricas
provenientes de ambos lados del Océano Atlántico: Ornette at 12, donde el
saxofonista padre puso a su hijo Denardo Ornette en la batería y grabó este bello álbum de
fines de los 60, siendo vilipendiado por la crítica. No olvidemos que a Ornette
hasta le rompieron el saxo un par de veces y fue criticado ácidamente no sólo
por críticos profesionales sino que por músicos desde Miles Davis a varios más.
Y la otra píldora es europea y setentera: Free
Jazz und Kinder, de Peter Brotzmann al mando de un conjunto no tan
numeroso como en Ametralladora, pero igual de ruidoso y dinámico, sobre todo porque incluía además de a Brotz y Bennink y Van Hove a 15 infantes (Creo que en época era un EP en vinilo).
Adultus: el que ya dejó de crecer. Nadie quiere ser adulto después
de audicionar estas gemas. Más bien, se quiere no parar nunca de crecer. Adolescere: estar creciendo.
Bueno, pero nada de todo esto me
había preparado para asimilar un ataque antipatriarcal en el Free Jazz
contemporáneo (por decir algo: una etiqueta es siempre una mera aproximación),
ni menos para que proviniera de un banda formada por jóvenes mujeres
escandinavas, lideradas por la saxofonista alto Anna Högberg (sí: sólo los
suecos puede suministrarte más nombres con doble puntito que siempre me
recordarán a mi adorada banda Hüsker Dü). Gracias a mi bella amiga Japo Nesa,
amiga de Elsa Bergman, la contrabajista, que ha estado varias veces en Chile, y
que nunca he tenido el placer de verla tocar, ahora tengo en mis manos el LP de
Anna Högberg Attack, editado en Suecia este año por el sello Omlott.
Dado mi por lo general alto nivel
de prejuicio (saludable como punto de partida, si uno está dispuesto a derribar
el muro de ser necesario: en este mundo uno no podría distinguirse de todo lo
demás sin un nivel mínimo y sano de egolatría, y lo miso pasa creo yo con los
prejuicios: sin ellos te disolverías en la mierda) tenía dudas acerca
de por qué en estas visitas a Chile, generalmente al puerto de Valparaíso, se
había acompañar por músicos que para nada me parecía tuvieran algo que ver con
aquella fuerza estética/lidibinal/social/política que denominamos “Free Jazz”.
Pero a pesar de eso pude observar en youtube a Elsa sola con su instrumento,
uno de los más nobles de madera y cuerda que existan en el mundo moderno, y me
parecía que ella decía bastante, y que debería tener mucho más que decir aún, por supuesto,
ya que esa es la belleza eterna de la juventud: su carácter de algo a la vez disfrutable ya mismo, y al mismo tiempo toda una promesa de desarrollo futuro.
Pero yo no creo que la experiencia
musical sea verdadera ni plena cuando se da a través de la pantalla/parlantes
de un computador (demasiado digital, virtual, demasiado poco apreciable por todo el cuerpo, a diferencia de dos parlantes como Satán manda...), y recién ahora tengo el VINILO a mano para poder degustar y
apreciar con tiempo, con calma, con pasión.
El disco parte con “Attack”, y
pese a las asociaciones que un macho bruto como yo pueda hacer con ese título (esperando la destrucción total del universo sonoro en menos de 2 microsegundos desde que un album comienza),
la construcción musical parte desde el silencio y la sutileza ambiental para ir
de a poco manifestándose en un tipo de composición en que los saxos van al
frente (hay dos tenores: Elin Larsson y Malin Wättring, que además tocan sopranos, más
el alto de Anna). También de manera sutil y hasta melancólica se construye el
segundo tema, “Familjen”, donde hay lugar hasta para la expresión solista
profunda del saxo líder. (Digresión: en el free jazz el “liderazgo” no es
autoritario, se trata sólo de una cuestión de organización provisional del
sonido). Me gusta que la dinámica sea así: calma y caos, construcción metódica
y arranques de vitalidad/fuerza libre. La dialéctica composición/improvisación,
individuo/colectivo, por supuesto que si se viera de manera estática
sedimentaría otra(s) falsa(s) dicotomía(s).
Cuando doy vuelta al lado B,
tengo en la punta de la lengua una referencia orquestal a la que me hacen
recordar…..Mmmmmmmm…me demoró un poco. Pienso en unos álbums del sello Black
Saint en los 70, pero….no doy con nombres concretos. Y de repente, sí!: ya lo sé! En
rigor, desde la tercera y última canción del lado A, “Borderline”, me recuerdan
ea se famoso, poderoso y hermoso disco del Art Ensemble of Chicago con el pianista Richard Muhal
Abrams, Fanfare for the warriors, ¡qué
nombre más macho y aguerrido!editado en Atlantic en 1973 y que hace como 15 años
remataban a dos lucas en una disqueria de Viña del Mar, y por suerte le alcancé
a avisar a varios amigos para que fueran por su copia. Y en efecto, acá se me había
olvidado mencionar que hay piano y batería, a cargo de Lisa Ullén y Anna Lund
respectivamente.
Lado B parte con solo de
contrabajo. Ahí se aprecia toda la maestría de Elsa Bergman, con y sin arco. Acompaña
el piano y de repente ya estamos en medio del tema propiamente tal, con arreglo
muy interesante de vientos, un desarrollo largo que les toma el track más largo
de esta maravillosa colección de música nueva actual: 9 minutos con 59
segundos.
Luego, "Skoflikargränd", el único
tema de Elsa incluido en el LP: su brevedad envuelve una sorpresa, porque el
lenguaje acá difiere radicalmente de lo que se había escuchado hasta ahora.
Está más lejos del “jazz”, cuando al inicio unos sonidos minimalistas y oscuros
que me hacen acordar de lo pasajes más sombríos del Ensamble electroacústico de
Evan Parker, al final el tema avanza por la vía de la composición hacia el tipo de jazz a varias voces que parece ser el sello
de este colectivo, y antes de cerrar se abraza el caos, y se regresa a la
meditación cósmica inicial.
Penúltimo tema, “Regnet” y la
abstracción sigue dominando los microsonidos o texturas suaves, sobre los saxos que van y vienen, dialogando en frases cortas pero profundas, con cierto nivel de lirismo me atrevería a decir. Al final,
los soplidos y la cuerda rasgada se vuelven a perder en el silencio hasta
hacerse inaudibles, o hasta hacerse como decía un poema de Paul Eluard "invisible en el silencio".
Se acaba ya un álbum hermoso, y qué
mejor que cerrarlo con un tema en que al inicio swinguea para luego dar rienda
suelta a la baterista, que en pocos segundos deja en ridículo y te hace olvidar
el baterismo macho de John Bonham y el 99% del rock and roll actual con su Moby
Dick dick! dick! Sick!!
A partir de ese inicio es difícil no
centrar el oído en la percusión, en que hasta ahora me había fijado poco (cuestión que deberé corregir en la segunda audición que le daré ahora mismo a todo el LP) y es un placer absoluto oirla dialogar con el
contrabajo que como si nada pasa de azotar el registro grave cuasi
punkrockeramente, a hacer aullar los registros ultraagudos, en ambos casos con
el arco, para luego seguir tocando con puro dedito, acompañando con decisión y fuerza rítmica los desarrollos
de sus cinco amigas. Ayayay. Oír para creer. Estos 7:38 minutos finales, titulados adecuadamente “Högbegberg”, puede que resuman toda la intensidad concentrada y belleza única de esta
música.