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sábado, mayo 29, 2021

DE GABRIELA MISTRAL A CLAUDIO ORREGO: LOS “HUMANISTAS CRISTIANOS” ANTE LA REPRESION POLÍTICA 

 

“Menos cóndor y más huemul” (Gabriela Mistral)

El “humanismo cristiano” -que dice encarnar en Chile hasta hoy el Partido Demócrata Cristiano- proviene de la evolución política que tuvo en el período de entreguerras mundiales un sector de la juventud del Partido Conservador. No deja de sorprender que a su vez, a fines de los 60, la juventud DC se radicalizara por izquierda dando lugar a la formación de partidos como el MAPU (del que derivó en los 80 nada menos que el Lautaro) y la Izquierda Cristiana (que era el partido de Elizalde -jefe actual de lo que queda del PS-, más o menos hasta 1989).

Hacia 1936, cuando esos jóvenes conservadores disidentes fundaron la Falange Nacional, Gabriela Mistral era una de las principales simpatizantes, como demuestra su correspondencia con Frei Montalva (1). Pese a sus diferencias con el “extremismo de izquierda” -que repudiaba en todas sus versiones, tanto como al nazi/fascismo (2)- una anécdota de su paso por Magallanes revela su profunda humanidad.

Relatamos este evento de hace un siglo, para luego contrastar su actitud con el comportamiento de uno de sus “nietitos” políticos: el actual candidato a Gobernador de la Región Metropolitana, don Claudio Orrego.

1.- Punta Arenas, 1918

Tal como hoy, hace 100 años el país hervía en agitación social y política. En el extremo austral los obreros de Puerto Natales se alzaron en enero de 1919 contra de sus patrones –la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego y sus capataces ingleses y alemanes-, en una gran insurrección que fue reprimida con gran despliegue de fuerza policial y militar desde ambos lados de la frontera chileno-argentina, y con muertos en las filas policiales y obreras.

En esos parajes extremos de América del Sur Chile y Argentina no están divididos por cordillera alguna, y tanto el territorio como su gente se confunden, en una mezcla de orígenes y acentos, que en esos años implicaba además la adopción de formas muy combativas de organización, con claro predominio anarquista. Eran los tiempos de la “Patagonia rebelde”, descrita en el famoso libro de Osvaldo Bayer que fue llevado al cine, y de la acción directa de anarquistas como Severino de Giovanni y Simón Radowitzky al otro lado de la cordillera de Los Andes, Efraín Plaza Olmedo y Antonio Ramón Ramón de este lado.   

Simón Radowitsky, de origen ucraniano, ajustició al coronel Ramón Falcón, bajo cuyo mando la policía había reprimido la manifestación del 1 de mayo de 1909 causando varios muertos y heridos, en lo que se ha conocido como la “Semana Roja”. El 14 de noviembre del mismo año, en una acción estrictamente individual, arrojó una bomba casera al vehículo en que iba Falcón, causándole la muerte. Fue capturado tras dispararse al pecho y gritar “Viva el anarquismo”. Por su acción fue encarcelado, y por temor a fugas se le envió al presidio más austral del mundo, en la ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego, donde el límite con Chile más que meramente administrativo es totalmente imaginario: un conjunto de líneas casi rectas en un mapa.

Ignorando esas fronteras arbitrarias, hasta Ushuaia llegaron dos anarquistas a rescatarlo en una pequeña embarcación el 7 de noviembre de 1918, con la cual lograron llegar por el Estrecho de Magallanes hasta a Península de Brunswick, donde fueron alcanzados cuatro días después por un barco de la Armada. Fueron apresados pero Simón huyó a nado en esas frías aguas donde un cuerpo humano no resiste muchos minutos.

En su fuga, Radowitsky llegó a la ciudad de Punta Arenas, donde la represión militar de la creciente agitación obrera se había tomado las calles. Toda la región era, a pesar de su extremo aislamiento, era uno de los lugares de vanguardia del proceso de acumulación del capital, que poco antes y como condición previa había aniquilado a la casi totalidad de las poblaciones originarias (kawesqar, selk´nam y yaganes) (3).

Cabe destacar que el aparato represivo de esos años era bastante original: no sólo las policías colaboraban con el Ejército y la Armada, sino que se producía una combinación internacional de dichas fuerzas, con incursiones del Ejército argentino en territorio chileno para colaborar en la captura y ejecución de revoltosos, y con grupos de “patriotas” que en colaboración con militares y policías realizaron acciones tales como el incendio de la Federación Obrera el 27 de julio de 1920. Seis días antes en Santiago una horda patriotera atacó el local de la FECH, dando inicio a una fuerte represión policial y judicial contra estudiantes y obreros, producto de la cual resultó muerto el poeta anarquista José Domingo Gómez Rojas.

Simón entró a un inmueble, que resultó ser el Liceo de Niñas, cuya directora era Gabriela Mistral. El hecho es relatado por la pluma del escrito magallánico Roque Esteban Scarpa en “Desterrada en su patria” (4). Una síntesis de dicho relato la ofrece Ramón Arriagada en su libro sobre la insurrección de Puerto Natales (5):

“Cuando dio con tierra firme en la costa frente a Punta Arenas, Radowitzky llegó a una calle al costado del Liceo de Niñas, sacó las últimas fuerzas y corrió hacia la última puerta abierta que encontró. Una de las profesoras del establecimiento venía de terminar las clases nocturnas de Educación Popular, vio pasear una sombra hacia el pasillo del interior. Con temor se dirigió al corredor y encontró a un hombre empapado; tembloroso, con tono desfalleciente, le pidió que lo escondiera, ya que le estaba buscando”.

La profesora, Laura Rodig, al escuchar que se había fugado de Ushuaia estuvo dispuesta a ayudarlo. Le solicitó a la directora que terminara su clase y le explicó lo sucedido y su plan: “Pensaba vestirlo de mujer y conducirlo a un lugar que recordó como posible refugio”.  La respuesta de Gabriela fue clara: “rotundamente le respondió ‘¡No! Ese hombre no sale a la calle. No sale al peligro’. Sin haber hablado con él, Gabriela Mistral había intuido: en la calle, estaban deteniendo a todos los transeúntes. No se trataba de un caso de justicia común, sino un hecho de cierta trascendencia internacional”. Concluye Scarpa:

“Corriendo todos los riesgos, Gabriela lo amparó, sin preguntarle siquiera su nombre, que sólo supo más tarde, por los comentarios de la prensa, cuando amainó la búsqueda, le permitió partir”.

Simón fue recapturado y llevado una cárcel flotante, y luego de regreso a Ushuaia donde se le mantuvo dos años en aislamiento solitario y con media ración de comida y agua. La rabia estalló entre los obreros anarquistas de Buenos Aires, donde una huelga en los Talleres Vasena deriva en una gran rebelión con enfrentamientos. La represión dejó cerca de 700 muertos y decenas de desparecidos en la llamada “Semana Trágica” (7 al 11 de enero de 1919), considerada uno de los primeros procesos de terrorismo de Estado en Argentina. El mismo Gobierno del radical Hipólito Yrigoyen condujo dos años después la represión y fusilamiento de obreros en huelga en la Patagonia.

Finalmente Radowitsky abandonó el presidio al ser indultado en 1930, tras 21 años de encierro, y expulsado a Uruguay. En 1936 se alistó en las Brigadas Internacionales para combatir en la guerra de España.

Gabriela permaneció un tiempo más en Punta Arenas, donde su amigo Julio Munizaga, abogado y poeta que la había acompañado a la “tierra sin primavera”, se dedicó a  la defensa de varios de los obreros encarcelados por la insurrección de Natales, los últimos de los cuales fueron liberados en marzo de 1923.  



2.- Santiago, 2017

Un siglo después, un año antes de la “explosión feminista” y dos antes del “estallido social” de octubre de 2019, el DC Claudio Orrego en su cargo de Intendente Metropolitano se dedicó a reprimir duramente variadas formas de protesta social que se estaban incrementando, y recurrió en varias ocasiones al mecanismo de expulsar a ciudadanos extranjeros por su adhesión a las ideas del anarquismo.

El Intendente Orrego se apoyó en informes policiales que indicaban “participación en actividades anti sistémicas de la escena anarco-libertaria de Chile” (6), y dando aplicación al Decreto Ley N° 1.094 de la dictadura de Pinochet, que desde 1975 y hasta ahora regulaba la situación de los extranjeros en Chile (7), dictó sendas órdenes de expulsión.

Este DL establece en su art. 15 N° 1 la prohibición de ingreso al país de “los que propaguen o fomenten de palabra o por escrito o por cualquier otro medio, doctrinas que tiendan a destruir o alterar por la violencia, el orden social del país o su sistema de gobierno, los que estén sindicados o tengan reputación de ser agitadores o activistas de tales doctrinas y, en general, los que ejecuten hechos que las leyes chilenas califiquen de delito contra la seguridad exterior, la soberanía nacional, la seguridad interior o el orden público del país y los que realicen actos contrarios a los intereses de Chile o constituyan un peligro para el Estado”.

El caso más conocido fue el del periodista italiano Lorenzo Spairani, que estaba en Chile desde octubre de 2016 como becario de la Unión Europea, trabajando con organizaciones  sindicales, y sufrió una “expulsión express” en febrero del año siguiente, decretada por Orrego, que señaló que su participación en actividades no especificadas por un Informe secreto, alteraba el orden social y ponía en peligro al Estado de Chile. La PDI le notificó el decreto de expulsión en su domicilio, lo detuvo en un cuartel, y en menos de 24 horas lo subió a un avión con rumbo a Italia.      

La Corte Suprema (Amparo Rol 7080-2017) declaró que la resolución del Intendente Orrego carecía de “motivación fáctica, transformando el acto administrativo en una mera afirmación de autoridad, sin respaldo, y sin dar al afectado posibilidad alguna de ejercer sus defensas, lo que resulta inaceptable en cualquier actuación de la Administración Pública”.

El recurso de amparo fue acogido, así como también otros recursos presentados por ciudadanos argentinos, peruanos y ecuatorianos que también fueron expulsados del mismo modo (8).

Colofón

Se aprecia un contraste profundo entre los dos momentos y acciones que hemos referido: mientras Gabriela no vacila en arriesgar su libertad y seguridad para salvar la vida del anarquista prófugo, a pesar de no compartir su ideario ni acciones, al Intendente Orrego no le tiembla la mano para aplicar la seudo-legislación de la Junta Militar de Gobierno para poder expulsar ilegal y arbitrariamente a extranjeros que consideraba indeseables por sus ideas y actividades anarquistas.

¿Qué pasó entremedio con los “humanistas cristianos”? Mucha agua bajo el puente como para resumirla en este cierre, pero puedo dar fe de que aún a mediados de los 80 existían muchos jóvenes DC que se unían sin problemas a las juventudes de izquierda en la protesta contra la dictadura. Se autodenominaban JDC-R (por “resistencia” o “revolución” (9)), o “chascones”, por oposición a los DC “guatones” (conservadores y/o más inclinados a la derecha).

¿Qué habrá sido de ellos después de 1988? ¿Se extinguieron tal como las facciones más combativas de la Juventud Socialista? Es muy posible. Mientras tanto, repitamos con Gabriela:

- cóndor (que el final es sólo un “buitre hermoso”, o sea un carroñero)

+ huemul (animal que casi nadie en Chile ha visto, y que está en serio peligro de extinción).


NOTAS:

1.- Richard Astudillo, “Gabriela Mistral y la Democracia Cristiana”, Tribuna Pública, Melipilla, Abril de 2007, pág. 7. En: http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/628/w3-article-267245.html

2.- En una carta de 1940 se queja ante Frei, su amigo y abogado personal, de “venir a parar en que no hallamos para salvarnos sino la receta nazi, o la fascista, o la comunistoide, o la cavernaria, ¡cualquiera menos la propia!” (Memorias de Eduardo Frei Montalva, Correspondencias con Gabriela Mistral y Jacques Maritain, Planeta, Santiago, 1989. Citada por Astudillo).  De todos modos, cabe destacar el carácter corporativista de la Falange, con influencias de la Falange Española, y su “tercer-posicionismo” que se refleja claramente en su símbolo: la flecha roja atravesando dos líneas que representan la derecha y la izquierda.

3.- Ver: Mateo Martinic, “El genocidio selknam: nuevos antecedentes”, Anuario del Instituto de la Patagonia, vol. 19, 1989/1990; Clara García-Moro, “Reconstrucción del proceso de extinción de los selknam a través de los libros misionales”, Anuario del Inst. de la Patagonia, Vol. 21, 1992; Alberto Harambour, “Soberanía y corrupción. La construcción del Estado y la propiedad en Patagonia Austral (Argentina y Chile, 1840-1920)”, Historia N° 50, Vol. II, julio-diciembre 2017. Agradezco a Arturo Castillo Cabezas la recomendación de estos valiosos materiales.   

4.- Editorial Nascimento, 1977.

5.- Ramón Arriagada, “La rebelión de los tirapiedras. Puerto Natales 1919”, Ediciones Universidad de Magallanes/Editorial Fiordo Azul, Tercera edición, 2017.

6.- Sobre esta “escena” la policía chilena se viene explayando a lo menos desde los tiempos del “Caso Bombas” (2009-2012).

7.- En abril de este año se publicó la nueva ley de extranjería, N° 21.325, que está en espera de la dictación de su Reglamento para entrar en vigencia.

8.- Ver, por ejemplo, el Rol 1919-2017 de la Corte de Apelaciones de Santiago.

9.- Sólo dos décadas antes Frei Montalva hablaba de una “revolución en libertad”.

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lunes, noviembre 09, 2020

"La violencia..." presentación audiovisual (JC + Biblio la Caldera) 

Gracias a lxs compas de La Caldera y otrxs amigxs del otro lado de la montaña este fin de semana se presentó "La violencia, venga de donde venga" en la Feria del Libro Punk de Buenos Aires.

Con gran pasión y poco tiempo armaron 18 minutos de material en que unieron imágenes a unos audios explicativos del libro y el contexto de la insurrección chilena, con fondo musical de Sun Ra, Lee Perry, Masacre 68, Doctor Nerve y Crass.

Acá está la versión youtube, y acullá la versión facebook.

El libro en formato impreso ya se acabó pero pueden descargarlo acá

El apoyo mutuo da nueva vida a los materiales, y la palabra hablada e impresa puede cruzar la cordillera y llegar a donde nuevas conversaciones los mantendrán en movimiento.

Esa es la idea.

Sobre todo en tiempos en que, tal cual me comenta un camarada desde allá, la versión que queda instalada tras el plebiscito del 25 de octubre pasado es bastante sesgada: Chile derrota al fin la herencia de Pinochet con un lápiz en un hermoso acto electoral, y nadie habla de lxs presxs y lxs muertxs, ni de la insurrección en sí misma...

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martes, noviembre 19, 2019

31 días ¿de qué? 



Nos ha llegado el DÉCIMO COMUNICADO de EVADE Chile:

Compañerxs,

Los sátrapas que nos dominan se reagrupan, asocian y coordinan para arremeter con más fuerza. Quieren sacarnos de la calle y obligarnos a volver a su miserable normalidad, donde agachados decimos "amén" a sus sermones genocidas. Pero no daremos paso atrás:

¡NEWEN PEÑI KA LAMNGEN!

EVADE CHILE 2019 #

Sabemos que el cambio no está en La Moneda...

Quizá ninguna otra expresión concentra tan bien el sentido más profundo de la política como aquella que circula por todo Chile desde el último viernes: #picoenelojo.

Con esta última jugada del Cartel Piñera, los políticos están dando una señal de estar recuperando su viejo entusiasmo: dramáticas jornadas de trabajo acompañadas de discursos y abrazos nunca antes vistos. Los mequetrefes que hace unos pocos años profitaban como “dirigentes” del movimiento estudiantil contra el lucro, hoy le soban el lomo a los mismos que hicieron posible el saqueo de la educación. Son las vueltas de la vida política: quienes un día son las víctimas, otro son los victimarios y al siguiente todos hermanxs.

Pero conocemos bien el show de la democracia. La famosa “clase política” es el teatro más elaborado, perverso y destructivo de la historia humana. La crisis que denuncian sus dirigentes, y que no se trata más que del hecho de que ya nadie les cree ni compra su drama, es para nosotrxs una oportunidad. Hemos aprendido a distinguir entre lo que nos impone una sociedad de depredadores y el deseo de un mundo nuevo que late en nuestros corazones.

Por eso no nos sorprenden los golpes físicos y mediáticos que la politiquería está dando hoy. Están desesperados intentando contener la masa de millones y millones de humanxs que se les viene encima buscando tomar de una vez por todas la vida que les robaron. Los carceleros se defienden con todas las armas que tienen a su alcance: el monopolio de la violencia también incluye todo un casting de actores que hacen lo que sea por garantizar la vigencia de su inmaculada normalidad. Pero hoy parecen estar sobrepasados, y cada semana que pasa sus artimañas son tanto más elaboradas y grotescas.

¡La política agoniza frente a nosotrxs y quiere arrastrarnos en su caída! “Por la razón o la fuerza”, señaló ayer el máximo representante de la dictadura burocrático-militar en su discurso pacificador. Querían matarnos, pero prefirieron elaborar un nuevo pacto: no es rentable exterminar a todas las bestias de carga.

Sus acuerdos y agendas, ¡ejercidos en nuestro nombre y en contra de nosotrxs!, no podrán sofocar nunca nuestro deseo de vida. Este descontento no se satisface con nada, exige algo mucho más grande: la nueva constitución, el plebiscito, la oferta de un aumento en la repartición de las miserias, se han vuelto totalmente superficiales. La llama de nuestra insatisfacción se ha convertido en una gran pasión. Esa pasión es inteligencia. La hemos visto desplegarse en las calles. Produce en la mente una cualidad de profundo e instantáneo discernimiento en las cosas, y la acción proviene de ese discernimiento.

¡Abajo la dictadura de los muertos-vivos que creen gobernarnos! A pesar del cansancio, prevalece el desarrollo de la conciencia humana contra las mentiras de la normalidad que intentan imponernos. Nos corresponde a nosotrxs acabar con sus limitaciones burocráticas, legales y policiales rompiendo su control sobre el territorio, ahí donde estamos, ahí donde nos asfixia. Somos lxs que se rebelaron contra la arrogancia de su saqueo. Ya no nos darán órdenes, no nos ladrarán más. Nuestro proyecto es construir la comunidad humana que rompe la dictadura del lucro que devasta nuestra existencia y la del planeta.

¡La vida no renuncia a nada!



Una de las pocas columnas realmente interesantes que me topé en los primeros días de la rebelión fue “Momento destituyente” de Rodrigo Karmy. Poco después circuló un panfleto proveniente del Norte semiárido llamando a crear “Asambleas destituyentes por la abolición del capital, el estado y el trabajo asalariado”.

Reproduzco acá la columna de Karmy, pues creo que puede aportar en la fase actual para tener claridad y no dejarse atrapar en la gran operación de re-legitimación del Estado/Capital en que está incurriendo la casi totalidad de la casta política. Además recomiendo leer su columna “El asalto concertacionista”, que nos deja en claro que nuestro enemigo no sólo es Piraña y la derecha:

MOMENTO DESTITUYENTE

El asalto al capital que comenzó con una revuelta popular desde los subterráneos de la ciudad catalizada por estudiantes secundarios ha devenido un “momento destituyente”. En él, la imaginación popular inunda las calles, rebalsa los cuerpos, lazos inéditos nutren de erotismo y se inventan nuevas prácticas que abren nuevos caminos. El momento destituyente no se cristaliza en un “poder”, sino que se mantiene irreductible en el registro de la “potencia”, creando los contornos de un pueblo que no existe de suyo, sino que sólo adviene en el instante de su irrupción. El momento destituyente tampoco tiene una estrategia política clara que le permita interlocutar con los representantes del Ancien Règime para instaurar uno nuevo (pues no se define por instaurar o conservar un orden), pero si goza de la potencia imaginal que ha sido legada por la ráfaga de revueltas que ha terminado por horadar a la maquinaria estatal.

El “momento destituyente” sin duda define a un proceso imaginal en curso irreductible a un “poder” preciso (un “poder constituyente”, por ejemplo) y, por tanto sustraído de la figura del Estado.  Heredero de las diferentes luchas populares que atravesaron al Chile después del derrocamiento de la Unidad Popular, el “momento destituyente” desajusta los cuerpos respecto del control capilar que mantenía la gubernamentalidad neoliberal pues su potencia sobrevive como un resto a la implosión total de su sistema político. Basado en la violencia pinochetista desencadenada en 1973, consolidada en la violencia “legal” de su Constitución aprobada fraudulentamente en 1980 y consumada en la violencia “transicional” de la democracia neoliberal, el Estado subsidiario instaurado por la violencia guzmaniana ha terminado de golpe. Comenzó igual a como terminó: con militares en las calles: 1973 se condensa en 2019, cuando Piñera declara el Estado de Excepción Constitucional y los militares dan curso a la cacería más veloz y eficaz después de la dictadura.

En su estructura subsidiaria, el Estado chileno no es nada más que “trabajo muerto”: un cadáver habitado por muertos que prometen discursos muertos. Porque el “momento destituyente” yace pletórico de una vida común. No necesita de los “políticos” porque sabe que la política la hacen siempre los cualquiera; tampoco del congreso porque se llena de asambleas y conversaciones cotidianas; el profesionalismo político característico de un régimen representacional enteramente restringido como el chileno jamás fue “político” porque, sea con la dictadura o con la mentada democracia, siempre fue dominado por burócratas preocupados de gestionar de la mejor manera la máquina guzmaniana antes que poner en juego la potencia de la invención: política designa la invención de otras formas de vida, no administrar la cárcel legada por Pinochet. Y, justamente, en Chile, esas formas de vida han tenido lugar a espaldas de la dimensión estatal. Esta última no inventa nada, no pudo jamás inventar nada más que técnicas de gobierno sobre los cuerpos. La imaginación fue confiscada a favor de la violencia militar primero, y luego la violencia gubernamental. Esta última violencia se condensó en esta semana cuando Piñera gestiona un Estado en quiebra y, al declarar el Estado de Excepción, termina por profundizar la quiebra del Estado.

Sin repertorio político, y donde el enorme capital financiero no puede traducirse ya en capital político. Si esa fue precisamente la “gracia” del artefacto guzmaniano (esa extraña combinación de catolicismo y neoliberalismo, entre ejercicio soberano y economía financiera), la historia de las luchas populares de los últimos 30 años terminó por abrir una grieta imposible de suturar, al punto de llevar a la máquina guzmaniana trenzada entre la alianza conservadora (Chile Vamos) y la progresista neoliberal (ex –Nueva Mayoría), a su completa implosión, al desgaje de escombros que firman su ruina.

En términos políticos no existe más el Estado subsidiario porque la política está en la calle, en su “momento destituyente”. Se pudrió el Estado, pero sobrevivió el pueblo. Porque si el Estado no es más que un conjunto de mecanismos gubernamentales que sólo pueden funcionar si penetran y confiscan la superficie de los cuerpos, el momento destituyente en que vivimos expresa exactamente lo contrario: los cuerpos han sido liberados de los dispositivos que los docilizaban, la potencia ha sido emancipada del poder y no pretende restituirlo: un encapuchado sube un poste sobre la multitud y con su pie aplasta una cámara de seguridad: la multitud le aclama. El capucha ha destituido la mirada del poder.

Los viejos pastores que nos enseñaban las buenas costumbres devinieron desesperados cazadores que pretenden ametrallarnos con milicos salvaguardando el último estertor del Pacto Oligárquico de 1973, completado en 1980 y consumado entre 1988 y 2005. Si ese Pacto se cristalizó en la máquina guzmaniana, hoy día sufre un impasse irreversible que puede formularse bajo este término: momento destituyente o, si se quiere, democracia radical.

Habrá que aferrar el presente y sostener la multiplicidad de luchas en este momento extático en el que los cuerpos ven restituida su imaginación. Hemos dejado el momento de “gobernar” y hemos dado paso al momento de “inventar”. El “momento  destituyente” no es más que el estallido de imaginación popular que ocupa las diferentes calles, pero que no calza jamás con su espacio ni con su tiempo: no tiene lugar en los mapas vigentes (el pueblo como potencia no aparece consignado por la Constitución), ni tampoco habita la época en la que acontece, porque promete una enteramente nueva. En este sentido, no puede más que arremeter enteramente intempestivo.

Ráfaga imaginal que desata los cuerpos del miedo que les había sido incrustado y posibilita una danza insospechada de nuevos ritmos que comienzan a colmar las plazas. Destitución del miedo, de los militares, de los policías, de las AFPs, de los toques de queda: todo el régimen ha saltado por los aires.

Porque si bien un pueblo jamás existe de antemano como sustancia, no es cierto que esta revuelta carezca de discurso, pero ellos son múltiples o moleculares: feminismos, mapuches, ecologistas, comunistas, anarquistas, toda la indiada converge en la misma intensidad: el momento destituyente que ha dado a luz a un pueblo. “Chile despertó” de una larga pesadilla que comenzó en 1973. Pero que haya despertado significa que antes tuvo otro momento de vigilia y que, por tanto, el Chile presente se enlaza íntimamente con el del pasado. “Chile despertó” indica la abertura de un lugar de enunciación que había estado ausente, donde una voz diferente interrumpe la elegante comida de los poderosos.

Sin embargo, el “despertar” de Chile, lejos de ser un final feliz, ha de ser pensado como un “comienzo” radical que resta del final de un modelo de Estado (el subsidiario) y donde la fuerza transformativa de la imaginación está dispuesta a luchar, cuerpo a cuerpo, contra los ejércitos de los dueños de Chile.

Rodrigo Karmy Bolton



Nunca he sido muy cercano al Comité Invisible, pero en estos días recordaba que al final de “La insurrección que viene” hablaban de un panorama post-insurreccional que en parte podía servir para describir el momento en que estamos. No tengo el libro, pero un camarada buscó u y encontró esa parte:

“En el metro, ya no se encuentran huellas de las molestas pantallas que dificultan habitualmente los movimientos de lospasajeros. Los desconocidos se hablan, ya no se abordan. Una banda en conciliábulo en la esquina de una calle.
Aglomeraciones mayores por los bulevares que discuten gravemente. Los ataques se responden de una a otra ciudad, de un día para otro. Un nuevo cuartel ha sido saqueado y quemado después. Los habitantes de una casa desahuciada han desistido de tratar con el ayuntamiento: la habitan. En un acceso de lucidez, un directivo acaba de liquidar, en plena reunión, a un puñado de colegas. Ficheros que contienen la dirección personal de todos los policías y gendarmes así como el de los empleados de la administración penitenciaria acaban de filtrarse, provocando una ola de mudanzas precipitadas sin precedentes. A la vieja cantina del pueblo, se trae el excedente de lo producido y nos procuramos lo que nos falta. También nos reunimos aquí para discutir sobre la situación general y sobre el materialnecesario para el taller mecánico.
La radio informa a los insurgentes de la retirada de las fuerzas gubernamentales.Un proyectil acaba de destripar lamuralla de la prisión de Clairvaux. Es imposible decir si pasó un mes o varios años desde que comenzaron los acontecimientos. El Primer Ministro parece muy solo en sus llamadas a la calma”.




El domingo hubo una tocata para recaudar insumos de autodefensa. Hoy a las 19 en Alameda con Portugal se repartirán antiparras. Vaya por la suya. Sapos y curiosos, abstenerse.


Acá se puede ver la presentación de Disturbio Menor en Villa Portales, también por insumos médicos y de autodefensa, el 9 de noviembre.

Resumen del mes de rebelión y los acontecimientos de la última semana, incluyendo el asesinato de Abel en Plaza de la Dignidad: blog Hacia la Vida.

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miércoles, noviembre 06, 2019

Carta de Chile x Raoul Vaneigem/Canciones y Postales/ Villa Portales 




Lo que está pasando ha sido tan hermoso. Ya van dos semanas del levantamiento que nos ha permitido sacudirnos el miedo, la indolencia y la frustración de vivir bajo la dictadura del dinero y encontrarnos como seres humanos, más allá de todas las identificaciones que nos habían mantenido separados.

La insurrección y su generalización espontánea desde el comienzo expresó en actos su crítica al modo de vida capitalista expropiando y destruyendo los símbolos del capitalismo y el Estado (supermercados, farmacias, bancos, comisarías, edificios de municipalidades, etcétera). Las demandas son muchísimas, tantas, que todos saben que lo que se necesita aquí es un cambio estructural. En las calles se escucha “ya nada volverá a ser igual”. El deseo de vivir de todos ha renacido en la aventura de la lucha anti-sistémica.

La precarización que se vive en este territorio, y contra la que este movimiento se alza, no es producto de medidas de austeridad, aquí nunca hubo tal cosa como un Estado de bienestar, sino que es el resultado del saqueo a manos del Estado-capital. Chile, como seguramente sabes, es una de las cunas del neoliberalismo. El dictador Pinochet vendió todo: el agua, la salud, las jubilaciones, la educación, las carreteras, el mar, etcétera. Y la democracia que vino después consolidó este sistema social y económico.

Pero a costa de haber sufrido continuas humillaciones y abusos a manos de los políticos y empresarios, se ha ido agudizando la conciencia de todos. Uno de los eslóganes de la insurrección es “No son 30 pesos [el incremento del boleto del metro que desató este levantamiento fue de 30 pesos, es decir, de un 4%], son 30 años” en alusión a la época de la “transición a la democracia” [1989 es el año del primer presidente de la democracia luego de la dictadura]. Esta frase -que los mapuche han hecho suya diciendo “No son 30 pesos, son más de 500 años”- expresa la conciencia de que la dictadura de Pinochet y el régimen democrático corresponden a dos caras de la dictadura del capital de la cual el Estado, y los políticos y especialistas que pululan en torno a él, no son más que meros ejecutores.

Por eso, otra de las características de este movimiento es la total ausencia de partidos políticos. Aunque quienes detractan el movimiento, llegan a decir cosas tan ridículas como que Rusia, Venezuela o Cuba nos están dando órdenes a través de la facción izquierdista de acá, lo cierto es que en las protestas solo se ven banderas de Chile, banderas de pueblos indígenas y banderas de equipos de fútbol. Desde el gobierno están desesperados por fabricar a los representantes del movimiento, las voces autorizadas con las que pueda negociar. Están buscando entre las organizaciones sindicales y sociales y también convocando asambleas ciudadanas. Hasta ahora nadie se ha atrevido a ponerse en ese rol. La masividad y diversidad de este movimiento es un antídoto contra cualquier intento de recuperación.

Ya van más de 4000 detenidos (entre ellos más de 400 infantes y adolescentes) y más de 1300 personas heridas por armas de fuego. Hay más de 100 querellas por torturas y una veintena por violencia sexual de parte de la policía. Según las cifras oficiales, hay 23 muertos y más de 140 personas que presentan algún tipo de lesión ocular. 26 de ellos perdieron la visión de un ojo. (Cuando leí en el texto censurado por Le Monde que en Francia también la policía había estado sacando ojos me sorprendió mucho darme cuenta de que comparten técnicas de represión).

Apenas habían pasado algunas horas de la insurrección -que le costó muy caro a los grandes capitalistas, aunque no se compara con el monto de sus robos- el Estado declaró “estado de excepción”, lo que le permitió imponer toques de queda y sacar a los militares a las calles a reprimir junto con la policía. Hace una semana que el estado de excepción se levantó, pero eso no ha hecho decaer la represión. La policía sigue usando armas antidisturbios en las protestas (eso solo fue implementado en estas manifestaciones) y continuan haciendo detenciones masivas y selectivas.

Desde todos los sectores políticos y la televisión nos dicen que podemos manifestarnos “siempre y cuando sea pacífico”. (Algunos buenos ciudadanos se han apropiado de los chalecos amarillos que se usaron en las protestas en Francia para distinguirse como aliados de la policía y tienen sus propias técnicas para mantener el orden). Pero incluso cuando las personas se manifiestan de la manera menos ofensiva y más cultural, la policía reprime con fuerza. Tienen pavor a que pasemos mucho tiempo juntos…

El Estado tiene las manos llenas de sangre y nos dice que lo hace para darnos paz. Son muy pocos quienes le creen y, a pesar de la enorme violencia que ha usado, nadie le tiene miedo. De hecho, han proliferado núcleos que practican de manera extendida la violencia ofensiva y la autodefensa contra las “fuerzas del orden” en las manifestaciones.

Y es que la mayoría sentimos que no tenemos nada que perder. Por todos lados vemos que no hay futuro en esta sociedad. Por una parte, la televisión no deja de inundarnos con noticias sobre la catástrofe ambiental que luego nos quiere hacer olvidar mostrándonos publicidad de cosas que no podemos comprar. Por otra, vemos que ser anciano en este Chile es un infierno. La gente puede trabajar toda su vida y jubilarse con una pensión miserable. De hecho, los ancianos tienen que seguir trabajando hasta morir y no estoy exagerando. Hace 5 años atrás hizo noticia un caso de un jardinero que trabajaba frente al Palacio de La Moneda (sede del presidente) y que murió sentado en una banca en la misma plaza que se había pasado limpiando los últimos años de su vida. Tenía 80 años.

Hay quienes quieren encauzar esta irrupción en la creación de una nueva constitución. La que tenemos viene de la época de Pinochet y es la que avala el saqueo. La demanda de una asamblea constituyente para generar la nueva constitución es algo que resuena cada vez más entre ciertos grupos. A veces temo que si se concediera eso se terminaría secando la potencia de este movimiento. Pero, por otro lado, pienso que tal constitución, si realmente respondiera a las múltiples demandas del pueblo, implicaría tal modificación del orden de cosas que sería otro Chile donde tal vez la propia constitución ya no tendría sentido de existir: esta revuelta está cuestionando intuitivamente los cimientos de la estructura social capitalista.

Este momento parece ser la única tierra fértil. Y por unos días todo ha parecido posible. Han aparecido muchas asambleas autoconvocadas en los vecindarios. Ciertas ciudades golpeadas por la contaminación de las industrias extractivistas han confrontado a los grandes capitales y detenido sus faenas, etcétera. Ver brotar esa organización espontánea ha sido muy apasionante.

Las manifestaciones continuan siendo masivas y parecen una fiesta. La gente se ve más contenta en las calles tomadas, las personas bailan, cantan, comparten ideas, comidas, sonrisas. Nadie sabe cómo irá a seguir esto. Por el momento, seguimos disfrutando de habernos encontrado, apostando por la potencia de vernos y sentirnos.

¿Qué hace falta para avanzar en la destrucción de este orden que parece que se viene a abajo sin nuestra intervención? ¿Solo se trata de vivir nuestras vidas a contracorriente de las demandas del capital? ¿No intentar derrocar el sistema en su conjunto, sino que dedicarnos a construir, entre estas ruinas, nuestra organización, aquí y ahora, con todos los límites y potenciales de las circunstancias?

Raoul Vaneigem, 1.11.2019, tomado de http://comunizar.com.ar/
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Imágenes globales:

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Canciones:

-Raoul Vaneigem, La vie s' écoule.
-Black Flag, Alzémonos!

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Nos vemos el sábado:





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miércoles, octubre 09, 2019

La Guerra Social en Ecuador 




"Ecuador, 9 de octubre de 2019: 7mo día de Paro Nacional y 1er día de Huelga General. Panfleto de un@s proletari@s cabread@s de la región ecuatoriana por la revolución comunista anárquica mundial, desde "donde las papas queman":

Estamos luchando en las calles junto a las masas proletarias de la ciudad y del campo. No hay tiempo ni copiadoras disponibles para sacar y repartir este panfleto en papel. Es más agradable y provechoso vivir la experiencia de la rebelión que escribir acerca de ella.

Hicimos huir al presidente-títere de los empresarios y banqueros ladrones del Palacio de Carondelet y nos tomamos la Asamblea Nacional, mediante acciones directas masivas y redes de solidaridad de clase, a pesar del terrorismo de su Estado (estado de excepción, brutal represión policial y militar, cientos de detenidos, decenas de heridos, varios muertos, toque de queda).

No sabemos cuándo ni cómo va a concluir la situación actual. Pero sí sabemos que la lucha social continúa y debe continuar, teniendo claro y firme las siguientes reivindicaciones mínimas e innegociables:

* Derogar todo el paquetazo económico, no sólo el alza de pasajes.

* Derogar el estado de excepción y el toque de queda.

* Derrocar todos "los poderes" del gobierno de Moreno, sus jefes y sus secuaces.

* No negociar ni ceder con el Estado de los ricos y poderosos que nos matan de hambre y a bala. No dejarse robar por la burguesía y los políticos oportunistas de derecha ni de izquierda el poder que hemos ganado en las calles estos días. No exigir nuevas elecciones y nuevo gobierno. Ya basta del mismo libreto político de mierda de siempre. Autogobierno de las masas.

* Mantener las Asambleas en todas partes para autoorganizar la movilización, la solidaridad, el abastecimiento, la salud y la autodefensa de nuestra gente.

* Exigir la devolución de todo el dinero robado por empresarios, banqueros y políticos, para poder mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora del campo y la ciudad.

* Expulsar a la Minería y al FMI.

* Liberar a los compañeros detenidos.

* Romper el cerco mediático y denunciar el terrorismo económico y policial del Estado.

* Llamar a la solidaridad de clase internacional concreta en todo el mundo.

Proletari@s en lucha de este país:

Ganemos o perdamos, hemos despertado del letargo histórico, respondido a los ataques de todo tipo de la clase dominante, hecho cosas que no se han hecho en muchos años, y estamos aprendiendo en la práctica varias lecciones importantes durante estos días de intensa lucha de clases.
Ganemos o perdamos, mantengamos encendida la llama de la lucha proletaria para poder construir y sostener a mediano y largo plazo una fuerza social autónoma con la capacidad y la claridad necesarias y suficientes para tomar el poder no del Estado burgués, al cual hay que destruirlo de raíz, sino sobre nuestras vidas. Para hacer la revolución social hasta el fin, es decir la abolición y la superación positiva de la propiedad privada, la mercancía, el trabajo asalariado, el dinero, la sociedad de clases, el Estado, la patria y toda forma de opresión entre los seres humanos y sobre la naturaleza.
¡No se trata de sobrevivir menos mal, sino de vivir de verdad!
¡No se trata de cambiar de amo, sino de dejar de tenerlo!
¡Viva el Paro Nacional y la Huelga General!
¡Guerra de Clases e Insurrección!
¡Comunas Libres en todo el país!
¡Por la Transformación y la Comunización de Todo lo existente!

¡Vamos hacia la Vida!

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Si estás de acuerdo, favor difundir. Copia y pega. Contrainforma. Resiste y protesta desde todos los frentes de lucha. "
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«Capital, plusvalía, mueran con la burguesía» (Confederación de Nacionales Indígenas del Ecuador, CONAIE)

Compartimos algunos enlaces para estar al tanto:
Ecuador: movilización histórica en Quito hace huir al gobierno a Guayaquil
https://www.anred.org/…/movilizacion-historica-en-quito-hac…
Crónicas urgentes de una semana agitada
https://sendaguevarista.com/…/ecuador-cronicas-urgentes-de-…
Breve análisis del "paquetazo" y las próximas protestas en este país desde la crítica radical
http://proletariosrevolucionarios.blogspot.com/…/ecuador-br…

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