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jueves, enero 20, 2022

En memoria de Alberto Velásquez, el "Tata" (1971/2022) 

 


Desde el centro social At Atoja de la muy querida ciudad de Punta Arenas me informan que encontraron al Tata fallecido en su casa, de muerte natural.

Alberto tenía la misma edad que yo. No lo conocí cuando viví allá entre 1980 y 1985, en la dirección que aún recuerdo: Mardones 0409, esquina con Punta Dungenes, una casa pareada con la casa esquina donde vivía la familia de Jaime Font (abuelo materno del presidente electo, que en ese entonces aún no nacía).

Lo conocí en el 2016, cuando tres décadas después de haber abandonado la ciudad volví a estar ahí cerca de un mes por motivos laborales. Una tarde en que me desplazaba hacia la población Archipiélago de Chiloé por una denuncia de violencia policial contra adolescentes vi desde el colectivo los carteles rojinegros del At Atatoja, justo al lado de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, que en 1984 sufrió un atentado explosivo perpetrado por la CNI, donde murió uno de los instaladores, teniente del Ejército de Chile. 

Al otro día, sábado en la tarde, me presenté ahí a ver qué pasaba.

Para mi sorpresa, el Centro había sido fundado por un viejo amigo, compañero de Liceo y de andanzas juveniles socialistas: Iván Muñoz, el “Pelito”, que luego de vivir mucho tiempo en Santiago murió hace unos cuantas años en su ciudad natal. En el At Atoja pude conocer a un puñado de compañeros de mi generación, entre ellos el Tata, además de todo el cabrerío anarco de generaciones posteriores que nutría sus actividades en la Población 18 de septiembre.

Apenas tuve ocasión un día de ese mes de mayo me quedé conversando largamente con Alberto. Yo estaba sufriendo de mal de amores, como lo denominó el viejo Malatesta en un tremendo artículo, y él me llevó a tomar algo en un boliche que creo se llamaba el Rincón Piurano, cerca de mi antiguo liceo San José. Me dijo que todos esos bares tenían nombres de localidades chilotas.  

Pedimos unas Austral, que según él no eran la mejor opción de la zona; pero no había otra. En verdad, esta cerveza que se vende como más lujosa en la RM es una cerveza de las más baratas en el extremo austral. Conversamos varias horas. No sólo de penas de amor y la "crítica de la economía política del copete" sino que más bien de todo un poco, puesto que entre otras cosas, Alberto no solo era un “viejo ultrón” como uno sino que también era colega de la profesión jurídica.

Un día después de mi regreso fui con él en auto donde otras personas, a las afueras de la ciudad, una villa habitada por descendientes kawéskar, y apareció de la nada entre los contertulios un ex compañero de curso del San José que me reconoció de inmediato, pese a los años, kilos, canas y barbas transcurridos en 31 años. El Tata fue tan amable que le había pedido a sus amigos que tuvieran una botella de fernet para mí. 

No dejamos nada, y apenas recuerdo como llegué al Hostal. Solo sé que temprano en la mañana me avisaron que el taxi ya me estaba esperando para ir al aeropuerto y yo no tenía nada preparado. Fue caótico pero lo logré. Apenas…

Después mirando mi libreta de notas me fijé que es anoche había apuntado la expresión “Renault/Fuego”. Resulta que durante esa junta mientras buscaba en youtube el disco del 2001 de la banda argentina Dios, que me habían presentado un mes antes en Rosario (Argentina), apareció ese tema de Las Ligas Menores, a quienes no conocía y que me imaginé que por el nombre hacían alusión a quemar autos o algún tipo de violencia por el estilo. Nada que ver, pero finalmente la banda era bastante buena, y cuando vinieron a tocar a Chile pude contrales esa anécdota mientras conseguía una copia del disco. 

Volví a verlo en una nueva visita laboral el mismo año 2016, ahora con mi familia. Y en la mini-gira que hicimos con Manual de Combate en septiembre de 2019. Yo me quedé una semana más, pero tras un concierto el sábado en el Club Hípico, la tocata en el At Atatoja el domingo se hizo contra el tiempo, y fue gracias a su amabilidad de ofrecer llevarlos en auto que la banda alcanzó a llegar justo a tiempo al aeropuerto.

Estuvimos juntos en una protesta nacional convocada el día jueves de esa semana por la CUT y “Unidad Social”. No fue tan impresionante, excepto la pelea con los “rábanos” al final, luego de la cual nos fuimos a la costanera a un homenaje a Marcelo Barrios, otro compañero socialista que a fines de 1984 fue expulsado del San José a 30 años de su asesinato en los cerros de Valparaíso a manos de un comando de infantes de marina. Al otro día nos vinimos a Santiago, alcanzado una vez más justo a tiempo a pasar a la instalación de la placa conmemorativa por Marcelo afuera del Liceo de Hombres -donde cursó su Cuarto medio-.

Seguimos en contacto por mail, whatsapp, y hablamos por teléfono un par de veces, y durante el año 2021 me invitó a un programa que tenía en la radio Presidente Ibañez, donde junto a un par de personas más hablamos varias cosas sobre el estallido, las violaciones de derechos humanos, abolición de la policía, etc. Curiosamente, el programa fue seleccionado para ser subido a internet por un grupo facho, como demostrativo de “apología de la violencia anarquista”.

No supe más del Tata hasta esta última y tristísima noticia. 

Supe que estaba tratando de venirse a vivir a Santiago. La pena me toma y no sé qué más decir, salvo que: No importa, compañero. La muerte acecha todos los días.

Viviste medio siglo dando todas las luchas que creíste justo y necesario dar. En ese proceso te encontraste con muchos compañeros y hermanos que jamás te olvidaremos. En algún mundo paralelo seguimos los dos juntos en el Rincón Piurano, pidiendo más cervezas aunque no fueran tan ricas, y logrando comunicarnos en medio de una fría noche de mal de amor.

 

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sábado, abril 17, 2021

Transformar (Tensión, EP 2021)/Breve historia de una melomanía 

 


Tensión, Tranformar (12 de abril de 2021)

DEFORMAR, DERRIBAR. La letra de la primer canción de Transformar encuentra una inspiración en este texto. Y como preferimos compartir a esconder, acá vamos a ir dejando algunas pistas...


«A quien no se conforma con el miserabilismo al que estamos sometidos no le queda otro remedio que ser pesimista. Pero este pesimismo debe estar muy lejos de cualquier fatalismo, no es un pesimismo vital, sino un pesimismo crítico que se afirma insumiso frente a las condiciones que nos vienen dadas y cree posible, y más que necesario, cambiarlas. (...) El pesimismo crítico carece de esperanzas, pero no de objetivos. Quizás no sepamos explicar detalladamente qué es lo que entendemos por una vida plena y libre, tan sólo podemos esbozar algunas ideas sobre lo que queremos. Pero aunque esto a veces nos frustre no debemos dejar que se traduzca en impotencia, pues quizás lo más importante ahora sea saber qué es lo que no queremos de ningún modo: esta vida falsificada y sometida a los criterios de la mercancía y a unos poderes que nos son ajenos.» (Andrés Devesa, Sobre el dolor del mundo, el miserabilismo y la voluntad de vivir ...o de la necesidad de "organizar" nuestro pesimismo)

NO HAY LUGARThe Apostles en Pigs for Slaughter dicen «Estamos llamando a tu puerta / Esto va a empezar / Es la guerra de clases». No hay lugar es una especie de respuesta: «Nadie va a llamar a tu puerta / no hay invitación». Mientras le llamábamos "el new wave" un posible nombre era «Esto es lucha de clases» como se titulaba el boletín que hacía el amigo N. Su amigo JC, acabó tocando el saxo en esta canción porque sabemos de sus inclinaciones musicales, y no solamente. Encajaba perfectamente en esta intencionalidad de hacer una canción algo distinta a lo que solemos hacer. A, otro amigo en común también fue invitado para cantar con nosotros. Cada uno grabó en la ciudad que habita: Santiago de Chile y Buenos Aires respectivamente. Ciudades donde dieron o aún dan vida a Disturbio MenorFracasoManual de CombateBiofilo PanclastaClima Bajo Tierra u Hogvera. De estas notas algo desordenadas se trata el punk para nosotros, de amistad pero también de búsquedas comunes, de viajar, de no tener patria.

RELACIÓN IMPERSONAL iba a contener una cita de Polvos de una relación de Virus: «Tu brillo tiende a hipnotizarnos / Cuerpo que encarna el valor». Aunque también podía haber sido «Todo lo sólido se esfuma», guiño al Manifiesto Comunista de 1848: «Todo lo sólido se desvanece en el aire». Roberto Jacoby escribió esta letra para que Federico Moura nos encante con su voz. La finalidad de ambas canciones parece ser la misma, la impersonalidad y cosificación que nos imprime el intercambio, el valor y la mercancía.


Además de las canciones de Virus siempre nos gusta recordar como a contracorriente del rock nacional ellos, junto a Violadores, se negaron a participar de un festival por Malvinas organizado por los mismos milicos que habían mandado a esos jóvenes a morir.

AMOR Y MOVIMIENTO. No hay, a primera vista, alguna referencia literaria en esta canción que intenta expresar lo inseparable de los sentimientos, las ideas y las acciones. Que nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos es una sentencia que viene de la letra de una banda que no fue. Y resulta que, revisando un poco mejor, esa expresión había quedado en el inconsciente luego de, en aquellos años, leer a Roberto Arlt. Como nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente influenciadas por sus vivencias vale continuar recordando. Seguir en pie y asumiendo lo colectivo de la creatividad, colectivo más allá del tiempo y el espacio, y del vínculo estrecho. Aunque aquí y ahora, nosotros.

(Texto tomado del blog DIScarga Directa:)





1.- Deformar, derribar, transformar, construir.

Con el escudo que brinda el pesimismo
frente a cada promesa con más de lo mismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Carentes de esperanzas no de objetivos.
Martillos templados de pesimismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Deformar, derribar, transformar, construir.

2.- En este lugar no hay lugar para permanecer espectador,
todos participan lo quieran o no.
Nadie va a llamar a tu puerta, no hay invitación,
antes que lo sepas ya comenzó.
Dueños de la fuerza de trabajo o los medios de producción,
reproducción del modo de producción.
No hay opción ni elección. Ruptura o continuación.

3.- Quiero ver directo a los ojos de quien no conoce mi rostro
aunque estamos vinculados en un trágico intercambio.
Mutuo desconocimiento, trato despersonalizado.
Quiero poner un final a esta relación impersonal.

4.- En ausencia del músculo se atrofian las palabras.
Nervio, brazo y cerebro. Amor y movimiento.
La pasión nos reclamará algo de razonamiento.
Nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos.

Tension es un grupo de punk/postpunk formado en la ciudad de Rosario en 2014.

Tensión somos
Maxi, Leandro, Nacho, Rodrigo
Hicimos las músicas y las letras.
Hicimos los collages y la gráfica.
Grabado y mezclado en Mansión Mutante por Nacho

*

Invitados en No hay lugar:
A. voces. Grabado en Rancho Bogotá, Buenos Aires.
JC. saxos. Grabado en un depto de Villa Olímpica, Santiago de Chile.




Breve historia de una (mi) melomanía [Work in PROGRESO]

Cuando tenía cinco o seis años y vivía con mis padres y hermana en Avenida Estadio 3330, población La Pampa de la ciudad de La Serena, un día prendí el aparato de TV y justo estaban dando una serie de los Beatles en dibujos animados. Aún recuerdo la sensación de sorpresa y agrado que tuve cuando tocan “Penny Lane”. No podía dejar de pensar en eso, y de oír las melodías vocales y la trompeta dentro de mi cabeza. Después en una feria ubicada yendo hacia el cerro de atrás que ahora está lleno de antenas, vi uno de esos legendarios casets chinos marca dbx que contenía sus “greatest hits”, puros temas rocanroleros de la primera época de oro. Mis papás, que se conocieron en 1966, eran fanáticos de ellos así que compraron la cinta, y creo que aún la tienen en su casa. En esto mi historia no es distinta a la de muchas personas, entre ellos Viv Albertine de las Slits, que en sus memorias cuenta la impresión profunda que tuvo de niña al escucharlos, cuando una adolescente que conocía le mostró un disco de 7 pulgadas y comprendió que la felicidad podía venir envasada en esos pequeños artefactos, o Daniel Johnston que le agradece en una canción a John  Lennon porque “los Beatles me sacaron de mi oscuridad”.

El problema es que los Beatles me dejaron de gustar algo más grande, en Punta Arenas, porque un vecino algo irritante cantaba sus canciones empalagosamente y además porque a todo el mundo parecían gustarle, luego del deceso de John Lennon.  Demoré como tres décadas en poder apreciarlos de nuevo y ponerlos en el lugar que se merecen en mi panteón personal, y la reapreciación vino sobre todo tras reiteradas escuchas del Album Blanco, una de cuyos discos encontré tirado en la basura cerca del Parque Almagro en su edición Apple de 1969. Cosas que pasan.

Así que de niño conocí tanto el amor por las canciones como el alejarse de un objeto de tu gusto por rechazo al oportunismo de la aceptación masiva. Craso error que después volví a cometer, por ejemplo con los Doors, por culpa de  la película de Oliver Stone y la actuación del pelmazo que interpreta a Morrison.

Seguí avanzando hacia la pubertad sin darle mayor importancia a la música popular, después de haber admirado a Boney M con “Rasputín” y los principales hits de Village People e incluso a Migue Bosé con “Voy a ganar”, motivado sobre todo por el efecto de rayos láser que usó en la Quinta Vergara. Lo que hacía que a uno le gustara el láser era lo mismo que hacía que te gustara el logo de Kiss.

Ya comenzada la década de los 80 y viviendo en la ciudad de Punta Arenas, empecé a estudiar flauta dulce con el profesor Rolando Arancibia, y darle importancia a la música clásica y popular. Era un buen alumno, así que practicaba una hora al día, todos los días. Ademas, seguí toda la colección de “grandes compositores” que llegaba desde Santiago y mi padre compraba puntualmente: 100 fascículos incluyendo en cada uno un caset, dedicado a uno o dos compositores. Escuché todo poniendo mucha atención, pero por alguna razón lo que más me llamó la atención fueron los últimos volúmenes, dedicados a gente como Messiaen y Stravinsky. Como mi padre trabajaba en la televisión, conseguía cosas tan interesantes como un concierto/ballet canadiense de “El pájaro de fuego”, que además de ser muy bello como puesta en escena me permitía observar de cerca a todos los instrumentos de la orquesta, y varios conciertos de la televisión alemana, incluyendo una contundente versión de la Suite N° 2 de Bach, para flauta traversa y orquesta de cámara.

En el ambiente estudiantil y en las familias de izquierda como la mía se escuchaba harto folklore latinoamericano, nueva canción de los sesenta, canciones de protesta, Víctor y Violeta, Isabel y Ángel, Quilapayún e Inti Illimani, Congreso y Los Jaivas, además de Charly García, Silvio Rodríguez y el llamado canto nuevo. Escuchando a bajo volumen “Escucha Chile” de Radio Moscú, y “Chile al día” que se emitía desde la RDA mi papá me enseñó a explorar la radio de onda corta.

Por esos días Claudio Arrau visitó Chile y la televisión transmitió algunos conciertos, de los que aún recuerdo algunas interpretaciones de Beethoven.

Quedé impresionado cuando mi profesor de flauta, Rolando Arancibia me llevó por ahí por 1983 al Teatro Municipal de Punta Arenas a ver al conjunto Syntagma Musicum, que tocaba música antigua con instrumentos extraños como el cromorno, un instrumento medieval de lengüeta cuya apariencia y sonido me fascinó. Tampoco podría pasar por alto el impacto que me causó cuando mi padre me llevó a ver a Congreso por esos mismos años en el Teatro ubicado al lado de la plaza de Viña del Mar (cuando acababan de grabar “Ha llegado carta”, y se disponían a grabar “Pájaros de arcilla” en Argentina, hermoso álbum jamás editado en Chile), y una vez que mi tío Emilio me llevó a un ensayo de su banda Motemey en Valparaíso (con Oscar Carrasco en bajo y voz, casualmente profesor de música de mi amigo Katafú en la escuela, y padre de mi amigo el saxofonista Edén Carrasco).

Un buen amigo de mi padre, José Luis Vergara, participaba del Taller Alturas, conjunto que grabó el “Canto a Magallanes” y luego la suite “El Pionero”. A veces lo acompañé a ensayos caseros de pequeños ensambles que tenía, y fue quien me prestó por primera vez algo de Led Zeppelin: un caset chino de su álbum II, conseguido en la Zona Franca, donde un amigo encontró también el vol. IV de Black Sabbath, cuyo guitarrazo inicial aún me resuena hasta hoy. 

Pero a pesar de lo muy interesante que todo eso me resultaba, diría que mi vida cambió radicalmente cuando al observar Magnetoscopio Musical un domingo a la hora de almuerzo vi bandas de heavy metal como Judas Priest y Scorpions, demás de Ozzy, en el US festival. Poco después dieron tres video-clips de Iron Maiden al hilo, y en ese momento pensé: “esto es lo mío”, y me convertí a lo que sentía que era una especie de culto del rocanrol en general, y del rock pesado y el heavy metal en particular. Debo confesar que además de la parafernalia metalera de cuero negro y brazaletes, y el sonido característicamente ochentero de las guitarras eléctricas, lo que más me atrajo era el look del guitarrista de Ozzy cuando su vestimenta roja se movía con el viento. O sea que en el fondo era una atracción libidinal, aunque aún no estuviera preparado para darme cuenta de ello.

Más fanático del estilo heavy metal me sentí cuando mi profe de música y algunos profesores me advirtieron que esa música, además de mala (e “imperialista” para algunos), era satánica.

En 1984 me compré un caset por primera vez en mi vida, en una galería ubicada una cuadra hacia la costanera desde la Plaza Muñoz Gamero en Punta Arenas. Me demoré como media hora en elegir entre “Asesinos” o “El número de la bestia” (sí: en esos años los casets nacionales ponían las traducciones de los títulos).

Opté por “Asesinos”, y al mes siguiente regresé por el otro. Con esas compras agotaba de inmediato la mesada y no me quedaba para nada más, pero no importaba. Escuchaba obsesivamente hasta ir agregando el siguiente artefacto, además de grabar algunas cosas desde la radio y casets de amigos. Nunca más abandoné esa experiencia de ir apurado a la casa a poner el caset o disco recién conseguido y ver qué tanto te acercaba a tu idea de felicidad acústica, el cielo en la tierra de los que sufrimos esta enfermedad.

Otros amigos se escribían con gente de Santiago que tenía zines fotocopiados, entre ellos el famoso Anton R. (de Criminal). Copiábamos la info a mano, y además copiábamos los casets que se intercambiaban por correo. Así pudimos acceder en 1985 en el extremo austral a “Kill’em all” y “Ride the lightning” de Metallica, que eran lo más rápido que habíamos escuchado hasta entonces, pues no teníamos idea de la existencia del hardcore punk. Para mi desagrado, pude comprobar en el Liceo que  a los fachos también les gustaba el metal. De hecho, la fachada de la CNI conocida como ACHA (Acción Chilena Antocomunista) usó imágenes de Iron Maiden y su monstruo Eddie en su propaganda. En Punta Arenas pusieron una bomba en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en que explotó en mil pedazos uno de los milicos de la ACHA/CNI.

Cuando el heavy metal se volvió thrash/speed/black metal, me empecé a interesar en el rock pesado y progresivo de los 70. Incluso de puro contreras, y por asumir una fidelidad general con todo el estilo, apoyé con todo a Nazareth cuando en 1985 fracasó estrepitosamente en el Festival de Viña, mientras los metaleros suizos de Krokus triunfaban gracias a su versión de “Ballroom Blitz”. La Estrella mintió señalando que cuando cantaban “now you´re messin with a son of a bitch” en Hair of the Dog (que después todos amaban cuando la grabó Guns and Roses) insultaban al público, y tituló la portada: “Nazareth: rotos, guatones y pencas”. Gracias a eso los casets y LPs de esta nunca bien valorada banda escocesa terminaron todos en las canastas de saldos a precios módicos, y yo los compré. Todavía los tengo.

A partir de ese salto a los 70 tuve los oídos bien abiertos para distintas variedades de rock experimental, difícil de conseguir pero bien presente en los programas dominicales de las radios en la última mitad de los 80, como “Tiempo Contemporáneo” y varios de la radio Beethoven, que fueron muriendo todos a medida que entrábamos en la siguiente horrible década. Ahí conocí el inclasificable “Camenbert Electrique” de Gong, “Attahk” y “Köhntarkösz” de Magma, Here & Now, el “Tago Mago” de Can, Heaven/Hell de los Residents, Naked City y Fred Frith entre otros, pistas que me llevaron a buscar material en las disquerías clave para los repocos sujetos interesados en esos sonidos en ese momento: Beat en la galería San Diego, y Melody Rock en el Interprovidencias. Ambas siguen ahí, aunque va muy poca gente. Fueron los sitios en que pude conocer a un par de amantes del Rock In Opposition. Es curioso pero a mediados de los 80 visitaron Chile la mitad de Cassiber (Heiner Goebbels y Alfred “23” Harth), y a mediados de los 90 vinieron Fred Frith y Chris Cutler, de Henry Cow.

El gusto por el rock me hizo desinteresarme del folclore, la música clásica, y mi instrumento: la flauta traversa. La única banda que usaba una y sonaba bastante bien era Jethro Tull, cuyo “Aqualung” aún me sigue pareciendo interesante y oscuro. De a poco me fui pasando al bajo eléctrico. Hubiera agradecido que en esos años juveniles me hubieran presentado a Albert Ayler y un saxo tenor.

Ya bien arrimado en los veintitantos y gracias a los Ramones me acerqué al punk, que volvió a cambiar mi vida, y a partir de ahí he transitado sus caminos entendiéndolo como un estímulo poderoso, al igual que el free jazz y otras expresiones de creación y libertad humanas, momentos del tiempo de varias vidas que se juntan para hacer su aporte a la vibración universal, sacando de adentro todas esas emociones y sonidos que se toman las ondas y entran directo a nuestra mente y cuerpo, haciéndonos vibrar también para siempre.............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

(Desarrollar un poco más)..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

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miércoles, septiembre 11, 2019

Dictadura/Katastrophé y Confront@ción/MDC en conversatorio el domingo 


-DICTADURA ¿CÍVICO-MILITAR?

Hace poco le comentaba a unos amigos/compañeros que el término “dictadura cívico-militar” me parecía un poco redundante, y que odiaba la manera en que se ha impuesto como jerga “políticamente correcta”, al igual que varias versiones del llamado “lenguaje inclusivo”. Que lo que nos gobernaba en esos años era en efecto una Junta Militar de Gobierno, y que si al agregar “cívico” queríamos denotar que los milicos nunca se han mandado solos, sino que representan a la clase dominante, o que nunca van a poder copar todo el aparato de Estado porque para eso necesitan civiles…me parece un poco obvio. Además, tengo la impresión o sospecha de que esta neolengua se inició más o menos cuando durante el reinado de Piñera I éste capitalista hizo unas alusiones a los “cómplices civiles” de la dictadura y etc.

Dándome la razón relativa en algunos puntos, ellos opinaban que “lo que abunda no daña”, y que no está mal el agregado “cívico” al concepto de dictadura militar.

Puede que sí, puede que no….pero si es por eso, entonces habría que agregar dictadura cívico-militar-comunicacional-religiosa-sexual, ¿algo más? Y bueno: por sobre todo, lo que está claro es que siempre vivimos en una dictadura económica por la imposición global y total de la ley del valor.

En fin…lo que recuerdo es que en los 80 gritábamos:
“SE VA A ACABAR, SE VA A ACABAR, LA DICTADURA MILITAR!!!”

Y nunca escuché decir:
“SE VA A ACABAR, SE VA A ACABAR, LA DICTADURA CÍVICO MILITAR!!!”

Capaz que algún día se corrija el canto incluso en los documentos sobre la época o en las películas o series de tipos como Andrés Wood. (En “Los 80” mostraban en la recreación de la disquería Fusión que hicieron a un tipo con una polera de la banda Rancid, ¡formada en 1991!).

Da lo mismo en gran medida, porque al final la dictadura nunca se acabó.

-PRENSA QUE VALE LA PENA LEER: Katastrophé y Confront@ción

En una actividad sobre ya no me acuerdo bien qué me topé con el primer número de Katastrophé. Lo guardé en la mochila, pero después quedó en algún lugar de la amplia y a veces desordenada biblio/fanzinoteca de mi hogar, y recién ayer la reencontré y empecé a leerla. Cada texto es una pieza interesante en sí mismo, y de lo que alcancé a leer tratan sobre el aislamiento, la muerte del “movimiento estudiantil”, y consideraciones valiosas y siempre necesarias sobre el uso de la violencia revolucionaria.

Caminando por la calle antes de ayer, y tras almorzar una de las 3 formas vegetarianas de colación a $3.900 del Indian Garden (Alameda 754, al lado del lugar donde cada mes se conmemora la masacre de Doom) más $1.100 por un gran vaso de limonada de la India, me topé en el kiosko de Alamierda con Rosa (no quiero decir “Santa”) con el N° 1 de Confront@ción, que planea ser una publicación bimestral anarquista, llenando el espacio que antes ocuparon El Anárquico y El Surco. El eje central parece ser la actual guerra contra los jóvenes como nuevo enemigo interno que los medios y el Estado están librando por múltiples formas (control de identidad, revisión de bolsos, toques de queda), y la respuesta combativa de la juventud rebelde.

Me suscribiría a ambas publicaciones.

-MDC en Casa Turquesa en Conversatorio sobre los proto-orígenes de la pre-historia del PUNK en Chile. (¿Aunque ahora no le dicen a todo post-punk? ¿Velvet Underground era proto-postpunk?)[Por cierto: qué lindo sonido hardcore/post-punk de Generación Suicida en este registro en vivo].



Ya hicimos con MDC el tour austral.


Ahora se viene este evento, aunque será en formato de trío (sin trompeta, por viaje del trompetista fuera de la ciudad). Parte con un conversatorio de puros veteranos de las Cola Wars, o sea, de los 80.

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domingo, abril 24, 2016

Acerca del proceso de canonización de Patricio Aylwin Azócar (Parte 1) 

Cuando empezaron las protestas antidictatoriales en 1983 yo estaba por cumplir 12 años. En un Liceo Salesiano en Punta Arenas, el grueso de los alumnos “opositores” sentía la tentación -  cuidadosamente estimulada por varios sacerdotes- de simpatizar activamente con la Democracia Cristiana.

Yo no, y eso se lo agradeceré siempre a mi padre, que me explicó que en realidad los DC habían apoyado el Golpe, y que se habían pasado a la oposición casi 3 años después (Un gran amigo, obrero y trotskista, guardaba y exhibía vez que podía un gran documento histórico que encontró en un lote de diarios viejos que le pasaran una vez para evitar manchar el piso con pintura en una de sus pegas: los titulares de El Mercurio de 1976 anunciando: “La DC se pasa a la oposición”). 

En la retina de todos quienes conservaban en la memoria esos momentos, un nombre se asociaba notoriamente a esa posición momia y golpista: Patricio Aylwin Azócar.



Gracias a esa gran revelación paterna, confirmada luego por mi abuelo materno (Raúl Morales, 1922/2001, mi primer y más querido maestro de marxismo), realmente incómoda para las filas de una “oposición” que se pretendía “unitaria” en el contexto de la primera mitad de esa década (verdad casi tan incómoda como el hecho de que el P”C” argentino apoyó en 1976 el golpe de Estado presidido por el gorila Videla), nunca sentí simpatía alguna por la Falange, todo lo contrario, y pese a que me consideraba comunista, ante la ausencia de una base jotosa en mi Liceo, hacia abril del año 1984 pese a mi corta edad ya militaba en el Frente de Estudiantes Socialistas, junto a una gran camada de amados, carismáticos, inolvidables e irremplazables compañeros de Liceo como Marcelo Barrios, alias "Sapito" (asesinado en agosto de 1989 por infantes de marina en los cerros de Valparaíso) e Iván Muñoz, alias "Pelito" (fundador del Centro Cultural At Atoja en la población 18 de septiembre de Punta Arenas, muerto hace unos años por causa natural, ya de regreso a su ciudad y población que lo vieron crecer), entre otros. 

Creo no exagerar si digo que el FES fue la vanguardia estudiantil de Punta Arenas en cierto momento, y al menos durante un par de años. En él convivían todos los jóvenes socialistas magallánicos, adscritos a varias tribus en una época que hoy es difícil de recordar, después de la reunificación del PS hacia 1989 y su conversión en un partido harto menos que socialdemócrata, pero totalmente apto para gobernar, que ya en los inicios del gobierno San Patricio Aylwin suministró invaluables servicios a la represión estatal a través de “la Oficina” y terminó siendo básicamente la pata izquierda de la dominación capitalista en su fase llamada “neoliberal”[1].

El FES era una estructura juvenil regional, bastante autónoma del partido “adulto”, con lo cual enlazaba con una tradición más autónoma e insurreccional, y creo que se hacía digna heredera de las formas espontáneas de socialismo magallánico que existían hace 100 años y que finalmente fueron integradas al POS de Recabarren.

En todo caso, la hegemonía en el FES era primero de los “almeydistas” (integrantes junto al P”C” y el MIR del Movimiento Democrático Popular), y luego de su escisión de ultraizquierda: los llamados “comandantes” (o “comanches”: aún recuerdo cuando salíamos de concentraciones en el Gimnasio Regional gritando como indios, acercando y alejando la mano de la boca: ahora la mayoría de los ex comanches están en la casa o en el gobierno, y ese gimnasio es un Casino en la parte más gentrificada del centro de la ciudad). Por supuesto que todos nosotros pertenecíamos a este último lote. Los demás se fueron luego con la Federación Juvenil Socialista de los Briones y Nuñez, y se derechizaron de inmediato ya en plena época de paros y protestas nacionales, y cada vez más y peor a futuro.



Pero parece que me estoy desviando del tema: este artículo no es sobre la Juventud Socialista de Magallanes, experiencia juvenil que jamás podré ni quisiera olvidar y que creo amerita un texto especialmente dedicado a recordarla y explicarla, sino sobre la patética pero inevitable canonización de uno de nuestros peores enemigos de clase: don Patricio Aylwin Azócar, golpista democrático y beato cristiano de la variedad romana, que en el plano de las representaciones culturales nacionales acaba de pasar al panteón de los Padres de la Patria.

En rigor, sobre ese proceso tan risible no hay mucho que decir por ahora. Más bien mi intención es sacar a la palestra, sobre todo para las más jóvenes generaciones de camaradas, algo de memoria y un perfil histórico preciso de semejante personaje.

Pocos años después de saber que el principal DC coligado con los gorilas hacia 1973 era este famoso patricio Aylwin, gastaba varias tardes hurgando en el pasado más o menos en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de Santiago, y fue ahí que conocí las posiciones precisas tanto del PDC en general como las de Aylwin en particular durante el 73 y los años posteriores. Nunca olvidaré la indignación que me causó leer las declaraciones de “don Pato” a la prensa italiana, donde no sólo justificaba el golpe, sino que minimizaba sus consecuencias en materia de "violaciones a los derechos humanos" (nombre elegante para el genocidio). En algún momento las extracté y puse en un diario mural de la Escuela de Derecho en calle Pío Nono, pero duraron bastante poco: la censura orwelliana a cualquier forma de conocimiento verdadero ya operaba en esos años a cargo de las  mafiosas juventudes de los que pasaron a ser los partidos de la Concertación/Nueva Mayoría.

Por eso es que, si en 1988 me parecía que participar del plebiscito era un profundo error para el movimiento antidictatorial que se había gestado a sangre y fuego pocos años antes, dado que por sobre todo, independientemente del resultado, implicaba aceptar el itinerario trazado por la criminal Junta de Gobierno en la Constitución de 1980, en 1989 la candidatura presidencial de Aylwin me pareció un chiste siniestro y de mal gusto.

La “salida electoral y negociada” era en realidad un mero traspaso de mando, y simbólicamente era potentísimo que el mismo golpista que había abierto las puertas a la irrupción genocida de los militares tuviera 16 años después las llaves para volver a pasar del fascismo a la democracia capitalista. Era la sensación de muchos izquierdistas, pero la mayoría eran militantes que habían renunciado a toda autonomía y se plegaban de arriba abajo a las órdenes de su estructura jerárquica: el (los) partido (s).

Mientras la campaña oficial concertacionista decía “sin odio, sin miedo, sin violencia: Vota Aylwin”, los izquierdistas resignados con la cabeza gacha agregaban: “¡y sin asco!”.

“¿Cómo nos va a sacar de la dictadura el mismo que nos entregó a ella?” le pregunté una vez a Estela Ortiz en una plaza situada por ahí por Avenida Grecia entre Los 3 Antonios y Exequiel Fernández, cuando ella hacía campaña como candidata a diputada, y respondió que aunque todos sabíamos que era algo difícil de aceptar, pero teníamos que hacerlo nomás, como la única vía de derrotar a la dictadura en las urnas, mirando hacia el futuro…Tremendo futuro en todo caso, pero en esos años yo no había escuchado a los Sex Pistols como para haberle espetado en su cara: NO FUTURE!

Pero no: ni yo ni ninguno de los adolescentes del numeroso grupo que por entonces se juntaba en ese sector y que había luchado con todos los medios disponibles contra el aparato represivo de los milicos se inscribió ni fue a votar. Rechazamos toda esa salida pactada, y poco a poco, con los años, nos liberamos del lastre “leninista” y nos fuimos volviendo libertarios.

Cuando el candidato Aylwin fue a hacer campaña al Aula Magna de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile lo recibimos con pifias y un lienzo en el frontis que decía “PINOCHET = HAMBRE EN DICTADURA / AYLWIN = HAMBRE EN DEMOCRACIA”.  El viejo de mierda y sus numerosos fans se indignaron bastante. Al final, quemaron el lienzo y a mí me golpearon en gran estilo: sujetándome entre cuatro miembros de la JDC para que un quinto joven demócrata y cristiano me depositara un par de combos en el hocico. Al otro día en la mañana el valiente socialcristiano me esperaba tempranito en la entrada de la facultad para darme la mano y disculparse. En vez de eso preferí escupirlo en el rostro.

La noche que Aylwin ganó las elecciones, en Grecia con Los 3 Antonios, mientras unas jotosas se abrazaban y lloraban de felicidad diciendo “se acabó la dictadura”, nuestro lote compuesto por hartos JRME, pocos troskos, y uno que otro miembro de la Juventud Patriótica (estructura juvenil del FPMR-Autónomo) aprovechamos la borrachera electorera de gente abraza-pacos para hacer inmensos rayados con brocha en los muros de Grecia, cerca del Estado Nacional, apelando sobre todo a la necesidad urgente de liberar a los presos políticos. Yo además agregué: "VIVA LA CUARTA INTERNACIONAL", je je je. Mientras tanto, las jotosas lloronas nos cantaban: “solos, se van quedando solos”.

Después, nos fuimos a palpar el ambiente que se vivía en Plaza Baquedano, tratando de beber lo que fuera en medio de una ley seca que se acabó abiertamente a eso de las 3 AM. 

Mientras todos celebraban la despinochetización homeopática que implicaba la elección como Prócer de este viejo momio y golpista, nosotros gritábamos “NO OLVIDAR: AYLWIN FUE, QUIEN LLAMÓ A PINOCHET”, lo cual nos mereció primero el repudio general, y luego ser atacados por miembros de la JDC, que pese a sus apelaciones al pacifismo, eran en general bastante dados a oficiar matonescamente de policía alternativa contra ultrones como nosotros. Nos defendimos como pudimos, y hasta recuerdo haber optado por no romperle una botella en la cabeza a un joven DC; sino que sólo en su hombro izquierdo. Nos fue bastante bien, pese a la impresionante diferencia numérica: ninguno de nosotros le hacía asco a la violencia callejera, de hecho, nos encantaba ejercerla vez que ameritaba. Causamos algunas bajas, y tuvimos una sola entre los nuestros: el camarada  Carlanga, que terminó siendo atendido en el Hospital Salvador con una gran herida en la cabeza, y entiendo murió unos años después, en medio de la desesperación juvenil que empezó a cundir en esas villas y que sigue ahí y es notoria apenas uno traspasa con los ojos abiertos esa zona psicogeográfica.

Y ahí se acabaron los 80. La gente muy contenta, se fue a sus hogares no tan tarde, a vivir y trabajar tranquila y ver a Rod Stewart en el Estado nacional, como gesto más impresionantemente triste de lo limitado y patético de nuestro "destape" a la chilena y en la medida de lo posible, cuya relevancia fue tal que en la dudosa serie "Los 80" no pudieron sino llevar a la pantalla chica como un gran momento histórico esa mierda de noche de "Rod Stewart in Chile".

(…)

Pero de inmediato y sin pausa comenzaron los 90, una década que será reverenciada a partir de ahora, y que nos suministró cosas tan feas como el “grunge”, la “Zona de contacto”, la mitología de Chile como jaguar de América Latina, las victorias nacional populares de Bam Bam Zamorano, Chino Ríos y un par de héroes más: todos los cuales quedarán opacados a parir de ahora por la presencia todopoderosa y  bienhechora de “Pato Gallina” o “Patricio Cobarde” (como lo llamaban en ese tiempo los mismos fachos que ahora lloraban compungidos custodiando el fiambre de Estado).

Y lo que demostraremos en la segunda parte de este escrito es que, cuando empezó la década más horrible que mi generación recuerde: los 90 (sobre todo su primera mitad), Aylwin se lució no sólo como continuador y defensor del modelo social de la dictadura, sino que además encabezó una represión sangrienta e ilegal sobre lo que quedaba de ultraizquierda armada, donde nuestra generación se cobró varias decenas de víctimas, gracias a la mezcla de la continuidad del aparato represivo anterior (tal como se vio entre la UP y los inicios de la dictadura: los gorilas eran los mismos) y el nuevo estilo suministrado por la siniestra “Oficina” comandada por antiguos "socialistas". 

La continuidad sangrienta del aparato represivo de Estado demostró una vez más que, tal cual dice al camarada Gilles Dauvé, la cuestión no es "fascismo o democracia" sino que "fascismo y democracia":

"La dictadura no es un arma del capital (como si el capital pudiera sustituirla por otras armas menos brutales); la dictadura es una de sus tendencias, una tendencia que se efectiviza siempre que se la juzgue necesaria". 

(G. Dauvé aka J. Barrot: "Cuando las insurrecciones mueren", edición rosarina de Mariposas del Caos: consígase una y difúndala).

(CONTINUARÁ)




[1] Antes de esa reunificación , en vez de 1 PS había alrededor de dos decenas, incluyendo una farsa montada desde el régimen que se hacía llamar PS Chileno, y que mezclaba retórica antigringa radical con un abierto apoyo “nacionalista” a Pinochet. Aparte de esa verdadera rareza, recuerdo a lo menos estos partido, minipartidos y sectas socialistas: PS Almeyda, PS Briones, PS Mandujano, 24 Congreso, CNR, Vanguardia, Histórico, Dirección Colectiva (Comandantes), PS Unitario, PS Salvador Allende, La Chispa, etc.). En rigor, a diferencia del origen bastante monolítico del P”C” chileno, el PS fue ya dese su inicio el intento de unificación de una gran  cantidad de organizaciones socialistas pre-existentes con diversos estilos y posiciones políticas, desde la extrema derecha socialdemócrata a variedades más bien nacional populares, extrema izquierda trotskista y reconvertidos desde posiciones libertarias. Aclaro además, aprovechando esta nota al pie, que escribo P"C" con comillas alrededor de la palabra "comunista" porque si el COMUNISMO es "el movimiento real que suprime las condiciones existentes" (Marx), la sociedad sin clases y sin Estado, los P"C" en cambio son sólo partidos socialdemócratas que defienden a rajatabla lo existente, administrando la sociedad de clases desde el Estado.

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