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lunes, noviembre 11, 2024

TRISTE DERIVA POR LO QUE QUEDA DE LA CALLE SAN DIEGO 

 


Un día antes del último fin de semana largo fui a un seminario en la Casa Central de la Universidad de Chile, donde exponían exclusivamente mujeres que se desempeñan como abogadas defensoras de derechos humanos.

Siempre me ha impresionado, las pocas veces que he hecho ingreso a ese edificio, la tremenda soledad de sus pasillos y salas. Ni siquiera para el “acampe” por Palestina cambió tanto esa sensación de frialdad del espacio abierto, poblado casi exclusivamente por funcionarios y guardias.

Al terminar el evento, tras saludar algunas amigas salí sin ningún rumbo fijo.

Miré un rato los puestos de libros ubicados en la calle. Nada muy destacable, excepto la insistencia de los vendedores (extranjeros) en que te lleves algo. Lo cual en mi genera el efecto contrario: ganas de irme sin nada.

Luego caminé por San Diego hacia el sur. Recordaba cuanto me gustaba hacer derivas por ahí cuando llegué a Santiago, a fines de los 80. Encontraba libros marxistas y vinilos a muy bajo precio. Es curioso que ambos productos ahora se encuentran más oficialmente, y ya no son para nada baratos.  

Recordaba haber visto a mediados del 2019 en las pocas verdaderas librerías que quedan en la Galería san Diego algunos títulos interesantes (La escena contemporánea de Mariatégui, Una lectura política de El Capital de Harry Cleaver, y las actas de un seminario sobre Gramsci hecho por académicos pinochetistas en plena dictadura).

La librería en que tenían estos títulos o estaba cerrada o ya no existe más. Me quedó la duda.

En el segundo piso, ya sólo queda la Disco Beat, que don Simón “Tavo” Aliste atiende sólo entre 13 y 15 (o algo así: me lo encontré en el Metro hace poco y eso recuerdo que me dijo).  La otra disquería que quedaba casi al frente no existe hace rato, pero lo peor de todo es que ya no hay librerías con libros de verdad: sólo algunas especializadas en textos jurídicos de los más aburridos, y otras que venden facturas e impresos varios sin valor literario alguno.

Salgo a la calle, y veo el horrible Mall Chino al frente. No me dan ganas de ir a curiosear nada ahí.

Justo afuera de la galería San Diego hay una buena cantidad de libros siendo rematados a 3 mil pesos cada uno. Alcanzo a ver el libro sobre Manuel Gutiérrez, adolescente asesinado por disparos policiales durante las barricadas de agosto del 2011. Pienso llevarlo, pero no puedo.

Sigo caminando. Trato de ver las tiendas de instrumentos musicales. Pero no puedo. Algo me aleja, algo me repele.

Empiezo a sentir algo a lo que verdaderamente le tengo mucho miedo: el espacio por el cual se empieza a asomar la depresión. Trato de mantenerlo siempre lejos, pero sé que está ahí, a veces se acerca y….uno nunca se sabe a donde te podría conducir.

A punto de salir huyendo de ahí, detecto el Masticón: un bar/restaurant de esos que aún se parecen a como era esta calle en los 80. La pienso dos o tres veces, y al final hago ingreso. Pido un schop Heineken y un italiano “falso” (sin vienesa: acá claramente no ofrecen, como en otros lugares, la opción de ponerles, papas fritas, queso o champiñones para el usuario vegetariano). Tanto mejor.

Me pongo a leer las cartas de amor de Rosa Luxemburgo: ella está físicamente muerta hace más de 100 años, pero en sus cartas vive y siente y se expresa como pocos seres en este mundo.

El schop está aguado. El italiano, algo mojado y con palta de bolsa, no real. Pido la cuenta: ni siquiera es barato: sale casi 8 lucas en total, con propina.

Me decido: voy a ir a por el libro de Tania Tamayo sobre Manuel Gutiérrez. Debería tenerlo en mi biblioteca, porque de hecho colaboré un poco con la autora haciendo una lectura atenta a la terminología jurídico/judicial. Tamayo es seria, así que no quería incurrir en los errores usuales de sus colegas periodistas cuando escriben sobre cuestiones judiciales.

Al llegar a esos mesones, veo que un joven ya está colocándolos masivamente en una carretilla, porque son las 20 y todo empieza a cerrar. Le dijo que si tenía por ahí encima el libro “Todos somos Manuel Gutiérrez”. La respuesta: “Puede que sí, puede que no, pero ya cerramos”. Me parece una mierda, tengo las tres lucas en el bolsillo, pero por otro lado lo entiendo, y pienso que el destino no quiso que tuviera ese libro.

Para justificar al destino a posteriori, recuerdo que cuando compartí un panel con Tania Tamayo junto a Nancy Guzmán (otra escritora) de moderadora,  ambas me tiraron algo de mierda por haber dicho que a diferencia de la represión “selectiva” de la dictadura, la estrategia represiva de Piñera durante el estallido del 2019 había sido el uso de la escopeta antidisturbios como una forma de represión “aleatoria”: de cada disparo salían 12 perdigones que dirigidos a una masa de personas, podían impactar a cualquiera.

A esa afirmación le hicieron la siguiente crítica, ambas: “Julio, deberías saber que la represión nunca es aleatoria. Siempre se dirige en contra de los más marginados y desfavorecidos de esta sociedad”. OK. Creo que no entendieron lo que dije. ¿Tal vez me expliqué mal?

Ahora sí que ya me quiero ir a la casa.

Pero me detengo en la esquina, y saco una foto.

El paisaje que desde ahí se observa me lleva a inicios de 1987. Cuando vino el papa Juan Pablo II y los militantes de las Juventudes Comunistas íbamos casi todos los días a hacer mítines relámpago en el centro. El edificio de la esquina con Alameda tenía un gran cartel de la AFP PROVIDA (¡vaya nombre!). Mi Liceo (el A-67) quedaba en las Torres de Fleming, y mi familia estaba viviendo donde amigos en San Bernardo.

Cada día debía levantarme muy temprano para llegar a tiempo a clases, tomando dos micros repletas, pero tras tantos cambios de ciudad y establecimiento preferí quedarme ahí a terminar el Cuarto medio. Además de las reuniones de la jota (dos o tres por semana) teníamos reuniones de la Coordinadora de Organizaciones de Enseñanza Media (COEM), por lo general los lunes en el Campus Oriente de la Universidad Católica. Enjambres de pingüinos/as usábamos libremente las salas para ampliados, reuniones de comisiones, e incluso talleres prácticos de autodefensa, mientras las comisiones de propaganda pintaban lienzos en los patios.

Un día que fui solo a protestar en el centro logré arrancar de las garras policiales por escasos centímetros. Los pacos de esa época no tenían el equipamiento actual, pero eran especialistas en dar lumazos.

La violenta arremetida verde dejó varias personas detenidas en la primera cuadra de San Diego, las que eran ingresadas a palos a un bus estacionado frente al edificio.

En mi desesperación casi sin darme cuenta subí corriendo al estacionamiento del edificio, en el segundo piso. Los carabineros no me siguieron, así que libré. Me quedé escondido por más de un cuarto de hora, y me asomaba disimuladamente para ver qué pasaba:

Al interior del bus, jóvenes de ambos sexos eran puestos como alfombra por el piso. Los policías les pasaban caminando por encima, dando algunos furiosos saltos para causarles más daño, mientras los golpeaban con sus lumas. La gente gritaba de dolor, y yo me sentía bien por haberme salvado de esos malos tratos, y horriblemente por estar presenciando en directo los apremios que ellos estaban sufriendo y que si hubiera corrido un poco más lento estarían siendo aplicados también sobre mi cuerpo adolescente.


Esa esquina se ve casi igual que en esos tiempos. El recuerdo sigue ahí. La brutalidad y el miedo incrustados en el pavimento y en el edificio.    

Me sumerjo en la estación de Metro Universidad de Chile. Alcanzo un asiento en el tren subterráneo, y leo a Rosa, que le dice a su camarada Leo Jogiches en una carta fechada el 20 de marzo de 1893:


“Hoy me levanté temprano y volé hacia ti, pero noté que mis conjeturas nocturnas no eran nada más que un sueño. Así que, si no llegas el miércoles, iré temprano a Ginebra en tren. ¡Ya verás!”  

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miércoles, marzo 27, 2024

LA ÚLTIMA GRAN BANDA DE ROCK AND ROLL 

 


He estado escuchando como loco el álbum Black Rose (1978) de Thin Lizzy, al punto que mi hijo ya se aprendió de memoria dos temas: Toughest Street in Town, rebautizada según la ocasión  como “Brigid Street in town” o “Flaitest sreet in town”, y Waiting for an alibi.

Al principio no me gustaron tanto un par de temas: S&M (sobre su enamoramiento con una prostituta), Sarah (dedicada por Phil Lynott a su hija recién nacida), y Roisin Dubh (Black Rose) a rock legend. Pero a las finales, es un álbum perfecto, redondo, aunque nada se te queda más pegado por días y semanas que los dos temas favoritos que señalé en el párrafo anterior.

El primer tema, “Haz lo que quieras”, tiene un toque como de Suzi Quatro con Gary Glitter, así de glam, pero en versión hard rock: una maravilla, y de ahí enlaza de inmediato La calle más Brígida del pueblo, que tiene unos power chords que podrían haberlos hecho los Cockney Rejects, y de hecho hay todo un toque pub/oi! cuasi punk que lo hace adorable. Leí por ahí que Lynott apoyó totalmente el punk cuando surgió, pero que en la era punk de algún modo su banda se vio como algo anticuada: dinosaurios del rock, aunque dentro del linaje degenerado del rock and roll sostengo que Thin Lizzy debe haber sido la última verdadera gran banda, justo después del eclipse de T. Rex.

De hecho, el productor de Rosa Negra es el gran Tony Visconti, de la fama de T.Rex y Bowie, y se nota su toque mágico.


“Esperando una coartada” es pura poseía callejera típica de Phil, la que ha hecho que en allmusic lo definan como especie de Dylan/Springsteen cantando a la clase obrera en formato de rock pesado. Porque claramente la banda debe haber influenciado a gran parte del heavy metal de fines de los 70, sobre todo por esa twin guitar que es una influencia evidente en Iron Maiden. Las dos guitarras, incluyendo acá al luego muy famoso Gary Moore, se lucen y le dan un toque único. Por cierto: el solo de Moore en el segundo tema es una maravilla.

Al igual que Lemmy y Mötörhead, Phil y Lizzy pueden ser del gusto de punks y metalheads, porque lo que hacen finalmente es ni más ni menos que Maximum Rock and Roll.

Hace poco también leí que Phil y algunos miembros de Sex Pistols armaron una banda ad hoc, The Greedies, que lanzó un single navideño en 1979.


De todos modos, sólo conozco una pequeña parte de la amplia discografía de Thin Lizzy, que creo alcanza la cifra de 14 LPs (incluyendo dos dobles en vivo).   

Cuando tenía 15 años, en 1986, el profesor de música del Liceo, que además me enseñaba guitarra eléctrica, me prestaba harta música, y entremedio una vez me pasó el “Renegade”, de un par de años antes. Era el último álbum, que muchos consideran de lejos el peor. A mi me gusta todavía, con canciones como la que le da título, y “Mexican Blood”. No era el mejor momento de Lizzy, y Phil murió poco después, pero sigue siendo superior a casi todo el “rock” posterior y actual. Según un querido y viejo amigo, en este album Lizzy suena como un Dire Straits más lumpenproletario

Y por ahí por el 2014 tuve que ir varias veces por trabajo a unas audiencias judiciales en la localidad costera de Pichilemu, aún bastante averiada por el maremoto del 2010. La copada agenda del tribunal nos dejaba algunos días libres entremedio, y así casi de causalidad llegué a ver varios conciertos de Lizzy en You Tube matando el tiempo en la habitación del hostal mientras juntaba ánimo para ir pasear por la playa. Me encantaron, y después en el Persa Biobío me compré el CD del Jailbreak (no confundir con la obra de AC/DC del mismo nombre, también excelente), de 1976, producido por John Alcock, y que justo ayer cumplió 48 años.



Para muchos esa es la obra cumbre de la banda. No podría confirmarlo porque me falta escuchar como 10 discos más por lo bajo. Pero sí: es un disco maravilloso, de principio a fin. Todo el mundo debería tener una copia en su casa para homenajear al mulato irlandés. Desde “Jailbreak” hasta “Emerald” el álbum te pasea por el mundo de Lynott, hijo del fugaz encuentro de su madre irlandesa con un marinero de Martinica, anunciando un estallido del que no todos saldrán vivos, paseando entremedio por el oscuro romanticismo de “Romeo y la chica solitaria”, y en el tema seis con lo que Greil Marcus dice que es por definición un verdadero hit veraniego: “The boys are back intown”, o "los chicos están de vuelta en el pueblo",que creo hasta hoy es su canción más exitosa y conocida.   

Greil comenta:

Noten la letra cuando dice “El verano no está muy lejos ahora que los cabros están aquí de vuelta”, con la sorprendente sugestión de que con su mera presencia Los Cabros causan un cambio de estaciones!

Y concluye:

Esta canción no es el producto de la realidad sino que del mito del rock; por medio de encantamientos busca restaurar el lenguaje del rock a la simple realidad capturada sin esfuerzo por los Beach Boys en “I get around”.

That´s right, Greil, y en homenaje a todo esto, voy a abrir una lata de cerveza (siendo justo las 12 en punto; soy un hombre de principios, y (casi) nunca bebo alcohol antes de mediodía).

ADDENDUM I:

Un amigo me hizo ver que en este entrada faltaba un dato importante: esas dos portadas de TL (junto a varias más) las hizo el artista irlandés Jim Fitzpatrick, famoso por su retrato del Che Guevara, y que hizo la portada del glorioso Underground Resistance de los gloriosos Darkthrone.



ADDENDUM II:

Buenos días. Ya mataron a Jesus Christ, pero entiendo que está arreglado que mañana va a resucitar en gran estilo.

Yo tampoco.

Me di cuenta de un par de errores que cometí en mi escrito sobre el poeta Philip Lynott y su vehículo expresivo, la banda de rock pesado Thin Lizzy.

Podría ir y arreglarlos, pero no soy un nazi/estalinista en el uso de la publicidad de masas.

Prefiero ir y asumir mis errores derechamente, y ver si de ello algo se aprende.

"Rosa Negra (una leyenda del rock" no es de 1978 (cuando yo iba en tercero básico) sino de 1979 (cuarto básico, Colegio San Antonio de La Serena. dado que en nuestra insignia decía C.S.A., cuando niños/as de colegios rivales nos veían aparecer espetaban: "¡Ahí vienen los Calzones Sucios Amarillos!". Gran anécdota de infancia en La Serena).

El otro error CRASSo en que incurrí es que dije de memoria que "Renegado" era el último álbum de Thin Lizzy. la verdad es que no: es de 1981, y en 1983 salió el doble en vivo Life y su verdadero último album de estudio: "Rayo y trueno".

Otra cosa interesante es que si bien la crítica no ha tratado muy bien al "Life", y yo tendría que analizarlo antes de opinar (por lo general no me gusta hablar de cosas que no sé), conseguí hace poquito el otro album doble en vivo (me gusta ese formato algo excesivo: Kiss Alive, Gong Live etc., Double Live Gonzo!, etc.) , "Live and Dangerous", de 1978.

Muy buen documento del rock, con una banda legendaria en un buen momento, producción de Toni Visconti, último album con el guitarra Brian Robertson, esta selección de 17 temas vendió 600.000 copias en Inglaterra y llegó al número 2 de los rankings, sólo superado por la banda sonora de "Grease" (o Grease brillantina como recuerdo que le decían por acá).  

Pero así y todo, el disco suena algo cansado, y se dice que es solo 75% en vivo, y la cuarta parte restante es trabajo de retoque en estudio. Nada mal en todo caso. Como se puede apreciar en esta presentación en Australia de "Waiting for an Alibi", hacia 1978 la banda tenía un seguimiento MASIVO: Qué curioso que luego Los Cabros de Thin Lizzy hayan sido casi olvidados.

Y esta versión creo que la mejor representación visual del glamour de esta banda, interpretando, sí, una vez mas, Waiting for an Alibi, en el show de Kenny Everett (1979)..


(Mis paseos por la ciudad me hacen concluir que, dejando de lado lo que pueda o no aparecer en los galpones y pavimentos del Persa Bío Bío, los discos más variados y baratos se encuentran en las diversos locales que aún subsisten de la disquería Punto Musical: donde este CD me costó 7500. A un amigo le costó 9.900, misma edición, en la disquería Billboard. Con los 2.400 de diferencia te puedes comprar al menos dos latones de cerveza Quilmes, Cusqueña o Budweiser. Coors: no. muy aguada y con mal sabor)). 



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lunes, junio 26, 2023

"No teníamos un concepto musical ¿Qué mierda es eso?". En memoria de Peter Brötzmann (6/3/1941-22/6/2023) 

Murió Peter Brötzmann, la "ametralladora" (como le puso Don Cherry tras conocerlo en Alemania a fines de los 60). No tengo mucho que decir en este momento, salvo que tal como ante la noticia de la muerte de Cecil Taylor, Ornette Coleman o Pharoah Sanders siento más dicha que pena: gratitud por haber conocido y apreciado la inmortal obra de este tipo de seres humanos. Más todavía porque sé que murió durante el sueño, en calma, tras haber tenido un colapso en su estado de salud pocas semanas antes. Nunca dejó de soplar su saxo hasta ese momento.

La revista The Wire liberó una larga y excelente entrevista con David Keenan en dos partes. Se incluye una guía de Daniel Spicer para navegar por sus principales discos, además de algunos de sus trabajos visuales. 

La Tercera y Pitchfork hicieron notas que cierran con un dato de mierda: Bill Clinton sería un gran fanático (o "fans" como dicen todos ahora) de Brötz. Ya ¿Y qué? Valdría la pena robarle todos los discos y reemplazárselos por material de Kenny G. y los hermanos Marsalis.

En Rocakaxis me encontré con una entrevista con motivo de su segunda visita a Chile en 2018, donde ante la pregunta algo estereotipada sobre los "conceptos musicales" tras el trabajo del cuarteto Last Exit (con Shannon Jackson en batería, Laswell en bajo y Sharrock en guitarra) responde contando cómo se dio ese encuentro, y que "funcionó y resultó entretenido", rematando con: "No teníamos un concepto musical. ¿Qué mierda es eso?".

Recomiendo acudir a su bandcamp, con 29 de sus alrededor de 50 albums. 

Dentro de ellos me topé con un poderoso dúo de 1987 con el gran Sonny Sharrock, del cual no tenía noticia. 

Me despido para proseguir con los homenajes caseros. Como bien dijo Byron Coley, nunca más veremos a alguien así. Sigue soplando desde el cielo del jazz libre, querido Peter. Nunca te olvidaremos. 

Los dejo con la parte final de un texto que ya había subido acá hace tiempo, con ocasión de su primer concierto en Chile (2016, Sala Master) y al que luego le había hecho un agregado tras el segundo y último concierto (2018, Matucana 100):

Free Europa 68: seamos realistas, dejemos la cagá.

El free jazz europeo pisa un terreno que estuvo en sus inicios asociado a la improvisación y experimentación “blancas”, es decir, a la música proveniente de esa tradición continental y que hoy en día suele quedar encerrada en las instituciones musicales separadas. El jazz “negro” americano, de origen ciertamente más proletario, operó como una fuerte influencia que abrió el camino a nuevos sonidos y enfoques y a la radicalización de todas las opciones por parte de los espíritus más inquietos de Europa (y del resto del mundo, obviamente).

Para Steve Lake, escribiendo en The Wire a mediados de los 80, es recién en 1968 con “Machine Gun”, del Peter Brötzmann Octet, que en rigor se da a luz el primer ejemplar auténtico de jazz “europeo”.

En Machine Gun lo que tenemos es un ataque frontal de saxofones (3: Brotz más Evan Parker y Willem Breuker) que atacan con el apoyo de dos contrabajos (uno de ellos es el maestro Peter Kowald, Q.E.P.D.), dos baterías (¿quien conoce a un tal Hann Bennink?) y un piano (Van Hove), que alcanza niveles de agresividad y alegría que no se conocían, o no al menos en estas tremendas dosis y entremezclados tan acertadamente.

Brötzmann había estado antes asociado al movimiento Fluxus y a otras formas de expresión estética (el fluxus de esos años había llegado a dictaminar: “Músicos: rompan sus instrumentos”), y cuando armó el octeto con el que grabó este deslumbrante álbum editado por FMP (un poco antes había editado su primer álbum, tiernamente titulado “For Adolphe Sax”, en homenaje al inventor de tan bello, vulgar y moderno instrumento) reconocía la influencia más “rockera” (o “eléctrica”) de gente como Jimi Hendrix …No sé si es por eso que este álbum podría calificar hasta como una especie rara de heavy metal o hardcore punk (géneros a los que podríamos decir que anticipa en unos buenos años pero que, a la vez, derrota en su propio terreno, al sobrepasarlos fuertemente en intensidad sin necesidad de enchufar nada). Por lo mismo, es una de las piezas más obvias de “introducción al free jazz” que puede gozar de aceptación entre las huestes melenudas y/o rapadas que por lo general bostezan frente al swing más tradicional (dicho carácter “introductorio” esencial lo tienen también otros álbums comunales de la época, como el “Free Jazz” de Ornette, “Ascension” y “Om” de Coltrane, y el álbum colectivo “NY Eye and ear control” impulsado por el comandante Albert Ayler).

Este artefacto, que fue grabado en pleno Mayo del 68 en Bremen, recientemente ha sido objeto de reedición como “Complete Sessions” gracias a Atavistic: un artefacto que debería ser puesto al alcance de todos los niños y niñas inteligentes, brutos y sensibles de este planeta Tierra.

¿Y tiene esto algo que ver con el Free Jazz Punk Rock? No lo tengo muy claro en términos racionales todavía, pero creo que su energía, radicalidad y abundante humor (entre medio de los bombardeos aéreos y devastación general hay tiempo para líneas melódicas absurdas, bromas dadaístas y hasta un par de ritmos fiesteros) lo constituyen en un álbum maestro que no ha cesado ni cesará de inspirar a varias generaciones de ruidistas subversivos. Eso, además de Herr Brötz himself: muy a su manera, un viejo punk que, luego de Machine Gun, ha mantenido en alto el nivel de brutalidad, lo que le ha valido que muchos críticos y fascistas estéticos lo descalifiquen por su supuesta monotonía/economía de recursos, y que sigue activo hasta el día de hoy.”

- “Hasta el día de hoy”. Eso dijimos hace casi una década. Jamás imaginamos que algunos años después tendríamos a un Brötz de ya más de 70 años soplando como sopla, en Chile.

Fui a verlo con una hermosa acompañante: la chica más linda de toda la sala y varias cuadras a la redonda si es que no de toda la comuna y ciudad. Al llegar, puntuales y con un par de latitas de cerveza helada en el bolso, ya estaba llena la Sala Master, pero nos ubicamos bien en unas sillas altas que tenían a un costado. Cuando la cosa estaba por empezar, me di cuenta de que ni siquiera me había preocupado de la existencia de la banda Full Blast: Marino Pliakas en un bajo con hartos efectos, y Michael Wertmüller sentado a la batería. Después de haber presenciado todo el set, concluí que en rigor ese puro dúo en sí ya valía la pena en extremo, y sobre su “Wall of noise” el saxo de Brötz venía a ser como la guinda de la torta.   

Era raro ver a Brötz tan viejito y encorvado, con una semijoroba, soplando como en los viejos tiempos, aunque tal vez un poquito menos fiero que en 1968 o 1986: el tiempo pasa, y como dice Pavel Oyarzún desde Punta Arenas, en su brillante novela “Barragán” (LOM, 2009) a través de un personaje: “El peor enemigo de un anarquista no es la iglesia ni el Estado, sino el mero paso del puto tiempo”.

No tengo muchas palabras para describir lo que sentimos todos el martes a las 20:30. Por momentos la parte electrónica de la banda (o más bien, el bajo con efectos más la batería) me hacía pensar no en Last Exit, sino que en Fushitsusha (Brötz ha grabado algunos discos con Keiji Haino por cierto) y en un par de ocasiones mi acompañante que goza de un excelente oído hasta mencionó a Corrupted. Con razón uno de los albums de Full Blast, en Atavistic, se llama Black Hole: agujero negro. En esos momentos la música efectivamente parecía un magma que salía desde el centro de la tierra volcánicamente para ir a parar a quien sabe qué punto del espacio exterior, o más bien difuminarse en todas direcciones del mismo.

A Brötzmann lo vi usar el saxo tenor, y dos instrumentos rectos, uno de los cuales imagino era el famoso tarogato o flauta turca. Gracias al cambio de instrumentos había harta variedad sonora que hacía imposible hablar de monotonía, y además los otros dos instrumentistas juntos o por separado tuvieron harto espacio para expresarse. Pero lo que más me sorprendió fue que cuando agarró el tenor y se quedó solito un buen rato, nos entregó el momento de más profundo lirismo en lo que vendría a ser como una especie de balada brotzmanniana. Emocionante. Creo que hasta lagrimeé un poco.

A diferencia de lo que leí por ahí, no usó cuatro tipos de saxofón ("desde el alto y el tenor hasta el barítono y el bajo-, y también utilizando el clarinete y el torogato"): sería bueno que los que escriben comentarios vayan efectivamente a los conciertos y presten atención.

Otro órgano dijo que hubo “1:15 minutos de puro free jazz”. No estoy de acuerdo: esto es otra cosa: una música nueva que desafía probablemente toda definición, y ciertamente que cuando estaban el bajista y el baterista solos o a dúo, no sonaba a "jazz" sino que a música libre nomás...

Pero eso no es tan importante, son sólo etiquetas que uno usa por comodidad y la idea nunca ha sido que ellas determinen ni aplasten el contenido que hay detrás. 

Insisto: no tengo mucho más que decir, excepto que quizás es el mejor concierto que he visto en mi vida hasta ahora.

- Al terminar, algunos entusiastas corrieron a pedir autógrafos a Brötzmann. El viejo firmó algunos pero se veía bien mosqueado con todo eso, y sólo quería guardar sus instrumentos e irse. Así y todo le alcanzó a firmar a mi acompañante el CD del Machine Gun, y Marino Pliakas dedicó el CD de Full Blast en Colonia el 2006 a nuestro hijo, cosa que al otro día llenó de alegría al pequeño melómano.

Como vi que Brötz estaba ya bastante molesto con el acoso, fui a decirle  a Pliakas que por favor le dijera luego lo siguiente: que había alguien que quería darle las gracias por haber mantenido viva la llama de Ayler, y haber acercado su música  a tanta gente. Este brillante bajista (que por lo que ahora sé ha colaborado con varias formaciones del enjambre del ruido libre y desprejuiciado) era bastante simpático. Sonrió y me dijo: “OK, pero ¡mejor anda y dile eso tú mismo! Le va a gustar”. Ante mi reticencia insistió: “It´s OK!”. Entonces fui, pero apenas le empecé a tratar de decir algo saltó una de las mujeres de la organización y me repelió: “Déjenlo tranquilo, está cansado”.

Luego le comenté a mi acompañante que igual entendía perfectamente el cansancio del viejo prócer, a lo que ella replicó: “Si está tan viejo y mañoso mejor que no salga de gira!”. Ja ja. Le encontré algo de razón considerando lo empelotado que se veía el viejo por momentos, pero tras meditarlo un segundo le contesté que tiene todo el derecho de hacerlo, porque a estas alturas ¡Brötzmann es patrimonio de la Humanidad!

POST-SCRIPTUM 2020:

Brötzmann con sus Full Blast vinieron una segunda vez a Chile. No recuerdo el año…creo que fines del 2018.  En Santiago el concierto fue en Matucana 100. En esta ocasión hubo teloneros: los Fuerza Labor, con Edén Carrasco en vientos, Felipe Araya en percusión, y un bajista cuyo nombre he olvidado. Llegamos algo tarde con mi hermosa acompañante porque hubo colapso del transporte público (otra anticipación del 18 de octubre). El concierto se pudo apreciar incluso mejor que el otro. Poco pero entusiasta público (a algunos me los topé días después viendo a Varukers en el Arena Recoleta). 

Esta vez sí pudimos saludar a Peter, que estaba feliz. Le mencioné que gracias a él había descubierto la obra de Ayler, y me mencionó que él había escrito unas notas sobre Albert en el folleto del disco “Die Like a Dog” (subtitulado “fragmentos de la música, vida y muerte de Albert Ayler, junto a Hamid Drake, Toshinoro Kondo y William Parker, Free Music Production CD 64, Berlin, 1994). Le dije que lo tenía, y que pensaba traducirlo alguna vez. Aún no lo he hecho. Ya lo haré.



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domingo, septiembre 25, 2022

Pharoah Sanders (RIP)//Pionera, "Bolsa de piedras" (2022) 

En primer lugar, quería informar que ayer murió uno de los grandes maestros musicales que quedaban, el saxofonista Pharoah Sanders, que inició su trayectoria en la era de la revolución del Free Jazz, tocando junto a otros maestros que ya no están como Sun Ra, Coltrane, Albert Ayler, Don Cherry y varios otros.

Requeriría más tiempo y espacio hablar de Pharoah como es debido. Ayer le mencioné su muerte a un par de punk rockers que no tenían idea de quien era. En fin: el espectáculo necesita mantener separados los nichos del punk con los del jazz, así como la anarquía del comunismo. Por de pronto los dejaré con un artefacto que compila sus primeras grabaciones, de 1963 a 1964:


"In the beginning". Se trataba de 4 CDs que reúnen 45 tracks, incluyendo entrevistas a Pharoah y a Sun Ra (que fue quien le puso el nombre de Faraón).


Su último álbum "Promises" fue editado el año pasado, junto a Floating Points y la orquesta London Symphony. Bien diferente a la furia chisporroteante del tenor con la que se hizo famoso, estos nueve movimientos meditativos quedarán para siempre como una hermosa despedida. 

Entremedio de ambos puntos, no quiero dejar de destacar una de las piezas que más me han impresionado de toda la trayectoria del Faraón: su interpretación de Venus/Alto y Bajo Egipto, junto a Albert Ayler a fines de los sesenta, en un concierto junto a la Sun Ra Arkestra a beneficio de los Panteras Negras. Duelos de tenor que se elevan directamente al cielo del sonido, donde nos estarán esperando a todos quienes los hemos amado profundamente en vida. 23 minutos de puro placer auditivo. 

Y bueno: hecho ya el homenaje a Sanders, los dejo con el reviú detallado del album debut de Pionera, "Bolsa de piedras", banda hispana en que el viejo amigo Katafú se desempeña en las seis cuerdas además de las cuerdas vocales, grabada por el viejo amigo Gomberoff en su Estudio Hukot. Por cierto, veremos a ambos dos viejos amigos en Chile próximamente tocando con Familea Miranda. Están avisados! 


PIONERA, Bolsa de piedras (2022).

Rock se podría traducir por roca pero también por piedra. Una “bolsa de piedras” es una idea poderosa, una imagen de multiplicidad y dureza potenciada por la agrupación forzada dentro del espacio de un envase que convierte un puñado de estas armas naturales que son las piedras en un artefacto de gran impacto y dañosidad.

De hecho, alguna vez escuché a mi padre contar que durante alguna parte de su infancia que vivió en la zona norte de Santiago de Chile, donde no era inusual ver a parroquianos desafiándose a pelear con bolsas de piedras. El primero que le daba al otro un bolsazo en la cabeza ganaba, y había al menos un TEC garantizado en la persona del perdedor. 

En el caso de Pionera, la bolsa que ofrecen es una colección de afiladas y densas piezas de rock pesado inteligente. Lo cual no es una contradicción en sí misma: si bien el hard rock siempre tuvo una veta de autos/chicas/glamour, también desde el inicio del sonido de las catacumbas hubo intérpretes que reflexionaban sobre profundos temas de la existencia humana en el planeta Tierra desde los excitantes sonidos del blues electrificado, como por ejemplo los Blue Öyster Cult, que eran etiquetados como Heavy Metal para sujetos pensantes.

Pionera califica más como banda post-hardcore que como alguna forma actual de heavy metal. Pero es innegable que su sello propio es la pesadez zeppelinesca del sonido con que interpretan sus composiciones que en varias partes me recuerdan lo que en la década de los noventa estaban haciendo bandas como Jawbox y varias más desde el catálogo de Dischord records, por decir algo.

Bolsa de piedras: lo contrario de la caja de bombones góticos que según Mark Fisher era el álbum Pornography de The Cure. Acá no se trata de una colección de chocolatitos sino que de una excelente selección de camotazos, con el tipo de guijarros que resultan perfectos para poner en una resortera y hacerlos impactar contra un carro policial. Si han escuchado en directo ese sonido, se podrán imaginar el tipo de canciones de las que estoy hablando.

El riffage muscular con que se entrelazan los temas es efectivo y de alta precisión, por sobre él las guitarras y las voces van entregando historias llenas de frases que se agarran al vuelo “Soy un lienzo en blanco, una rueda en el presente” nos dicen en “Desde el accidente” (¿una alusión al tema de Melvins de similar nombre?), donde hablan de “volver a nacer en una vida que no es mía”. O sea, también aquí podemos detectar la crítica de la alienación y el extrañamiento como experiencia total y común en la era de la dominación real del capital.

La canción Pionera, que coincide con el nombre de este combo, suena increíblemente pesada pero a la vez fresca, y funciona casi como un homenaje a Led Zeppelin. Es la batería la que cumple acá una función de apisonadora bonhamiana por sobre la cual la banda despliega el resto de sus talentos. Desde los viejos tiempos de mi primera juventud, en que desde mi pieza en el tercer piso de la vivienda familiar azotaba los parlantes con los IV primeros volúmenes y “Houses of the Holy”, que no escuchaba algo así de animoso, a diferencia del cúmulo de bandas que trataron de repetir la fórmula de Zeppelin y fracasó miserablemente en el intento (aunque algunos ganando harto dinero en el proceso).

En “Cierto Bierzo” exploran un tiempo más rápido, que recuerda algunos momentos de Familea Miranda antes de su autoexilio español.

A lo largo del disco las voces aparecen repartidas entre los tres integrantes de la banda: Rubén Martínez (bajo), Rodrigo Rozas (guitarra) y Héctor Bardisa (batería). Reconozco bien la voz de Rozas, por hacerlo escuchado antes en sus “bandas chilenas” (Supersordo -donde cantó, o más bien gritó, pero muy poco-, Niño Símbolo, Agencia Chile del Espacio y Familea Miranda). Su reconocible tono y estilo me siguen recordando por alguna razón a grandes vocalistas chilenos como Pancho Sazo de Congreso, y de algún modo es posible oír a través suyo un rastro del folclor que escuchábamos antiguamente en Chile todos los rockeros de nuestra generación, antes de que ver a Ozzy en la tele tocando en el US Festival 83 nos hiciera olvidar toda esa formación previa.

Mención especial para el excelente sonido de esta grabación que será editada en vinilo. Las canciones fueran grabadas y mezcladas por Milo Gomberoff en el estudio Hukot, en Barcelona.

En “Cachorrito” el trabajo de las voces me recuerda a algunos experimentos del tropicalista Caetano Veloso en Araca Azul (1973), o incluso en el tema Doideca, del álbum Livro (1998). Pero tal vez el tema en que más se luce el sonido de toda esta obra es Droga Mosquito, con una potente voz que nos cuenta bizarra historia mientras la banda alcanza en un momento el nirvana del ruido más intenso, el que sorpresivamente es embellecido por un teclado que nos saca del noise puro, para luego de un par de silencios casi absolutos (“el silencio no existe” decía John Cage) sumergirse de nuevo en el sol negro del “horrible noise”, y rematar con su enigmático coro de “¡Necesito hablarlo!”. En este tema y en otros la voz me recuerda algo del escaso metal español de los ochenta que se alcanzaba a escuchar desde Chile, o sea, Evo, Obús y Barón Rojo.

¿Melvins y Barón Rojo se encuentran con Caetano -que por cierto estuvo exiliado en UK- asaltando el bar en el funeral de John Bonham y se agarran a combos y peñascazos? Algo así podría decir para terminar dando una imagen sintética aunque algo arbitraria de este disco. Pero no me tomen muy en serio en eso. Sí deberían tomar en serio en cambio la recomendación de conseguirlo y escucharlo atentamente, pues es un material de alta precisión y entrega, que llega justo para hacer algo más interesante vivir en estos tiempos de pandemia y contrarrevolución global.

Pionera: High voltage rock´n´roll para seres pensantes y deseantes.


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jueves, junio 23, 2022

Lo que entiendo por Punk Rock/The Molecules "Morokyu" (1994) 

Me costó encontrar un viejo diálogo que recordaba haber subido acá hace muchísimo tiempo. Finalmente lo conseguí: era del 2008, y no logro recordar quien era mi interlocutor. Ratifico todo lo que ahí señalo, y agrego este hermoso album de Las Moléculas, editado en 1994 por un sello japonés y luego remasterizado el 2020. La banda ha sido definida como la más épica fusión entre Faust y los Minutemen. Concuerdo, ¡eso es totalmente punk rock!, y agregaría que calzan perfecto en lo que Weasel Walter ha denominado "brutal prog". Es totalmente injusto que este ensamble sea menos conocido que Mr. Bungle. ¿Frank Zappa liderando Napalm Death? ¿Henry Cow en Báltica y neoprén? Como sea: una maravilla. Exploren sus albums que no fueron muchos y están todos ahí.




DEFENSA TEÓRICO/PRÁCTICA DE UNA NOCIÓN AMPLIA Y DINÁMICA DEL PUNK ROCK (18 de junio de 2008)

Hace poco se registró el siguiente diálogo cuando ya decrecían los desórdenes callejeros que tuvieron lugar por el sector de plaza italia:

E- Oye hueón, por qué ya casi no subís niuna hueá relativa a música en tu cagá de blog?

 J- Por diversas razones...una de ellas es que...no se trata de un sitio "musical" en realidad...

E-Ah, no? y por qué chucha entonces tiene el nombre largo e irrecordable que tiene (punk/free jazz/ dub)?

J- Bueno..la verdad es que el nombre no lo inventé yo, pero aparte de eso, creo que si hay algo que define lo que es el espíritu del sitio, y que unifica todos sus contenidos, eso vendría a ser nada menos que la noción de PUNK ROCK

E- Pero en ese caso....mi pregunta sigue siendo válida: ¿POR QUÉ CHUCHA NO COMENTAS NUNCA DISCOS, CONCIERTOS, BANDAS, ETC. ETC. ETC. DE PUNK ROCK?

J- Por una cuestión bastante dialéctica: en primer lugar el punk rock no es un tipo definido de música, sino que una actitud que se plasma en ciertas músicas. De ahí que sea 100% correcta la conclusión a que llegué hace un tiempo con mi amigo Leinad: "toda música que realmente es buena, es PUNK ROCK".

E- ??????

J- El free jazz es punk rock, el dub también, Satié y Stravinsky, Serge Gainsbourg y Jimi Hendrix tocaban distintas formas de punk rock, y así...suma y sigue

E- ?????????????????????????????????

J- Y el principal problema de nuestra época es que lo que la gente cree que es punk rock, en realidad no es PUNK ROCK....pero no es un problema tan extraño: lo mismo pasa con el concepto de comunismo

E- Bueno...supongo que algo de razón pueden tener con Leinad, pero...en efecto es una idea que a primera escucha suena arbitraria y no sé si sea correcta al 100%, como mucho en un sentido figurado o qué se yo

(Clap, Crinc, Clash, Crass!!! Pacos culiaos!!!! -distintos sonidos ambientes y carreras por el parque bustamante, persecuciones realizadas por pacos a caballo en medio de un gas lacrimógeno horripilante-).

J- Chucha, me quedé solo luego de esta arremetida policial. Pero eso no es problema. Un verdadero punk no le teme a la soledad, pese al amor que siente por la multitud manifestada activamente en pogo, acción callejera, fumatones o bebetones, orgías, etc. Prosigo sólo entonces: dado que hemos logrado sacar al espíritu PUNK de su cárcel estilístico/musical, vale la pena dar otro salto y afirmar que TODO AQUELLO QUE VALE LA PENA EN LA VIDA, TODO LO QUE NOS GUSTA, NOS MOTIVA, NOS EMOCIONA, EXCITA O CONMUEVE, ES PUNK ROCK. Y para no ser menos dialéctico que hace un rato, habría que convenir en que los aspectos negativos, penosos, desagradables, ambiguos, y vergonzosos de la vida, también son PUNK ROCK. Así como Tzara decía que DADA ES NADA, 90 años después yo digo que PUNK ES TODO (y eso incluye a DADA, por cierto). ¿Se entiende? Bueno...no sé. Tal vez estoy exagerando un poco. No he comido nada hace un buen rato, y ya estoy viejo y estas carreras y bombas lacrimógenas me han afectado más que nunca. Pero exagero menos que el Estado y su aparato represivo: 280 detenidos por la conchesumadre!!!!! Todos los detenidos, y todos los que se dedicaron gozosamente a apedrear bancos, vehículos policiales y hacer barricadas, son muy PUNK ROCK.

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E (regresando de entre el caos después de la última carga policial): - ¿Y los pacos también son PUNK ROCK?

 J- Ahí no pos hueón, eso sí que no. Me cagaste...



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domingo, febrero 27, 2022

"Tierra sin hombres" (Izumi Suzuki) 

 


Extracto de “Terminal Boredom” (Verso, 2021), primera publicación en inglés de la ficción especulativa de la japonesa Izumi Suzuki (1949-1986). Suzuki es un ícono contracultural de los setenta y ochenta, cuya vida ha sido retratada parcialmente en la película “Endless Waltz” (1995) de Koji Wakamatsu, centrada en la relación con su pareja el saxofonista de free jazz e improvisación Kaoru Abe, con quien se casó en 1973 y tuvo una hija en 1976. Abe murió por una sobredosis de tranquilizantes en 1978. Escritora desde 1969, trabajó como desde 1970 como actriz en films eróticos bajo el alias de Naomi Asaka, fue dama de compañía y modelo de desnudos para revistas y sesiones con fotógrafos como Nobuyoshi Araki, además de participar en la compañía de teatro de vanguardia Tenjo Sajiki.  Publicó su primera historia corta, “Trial Witch”, en la revista japonesa de ciencia ficción S-F en 1975. En 1986 se suicidó ahorcándose en su casa. 

Traducción propia.



Esta mañana un niño pasó cerca de mi casa.

Cuando le conté a mi hermana Asako, me dijo, ‘Tonta, tú sabes bien que no hay chicos por acá”.

Estaba en lo correcto.

Mucho tiempo atrás, la Tierra sólo estaba poblada por mujeres. Ellas vivían en paz hasta que un día cierta mujer dio a luz a una criatura como nunca antes se había visto: su cuerpo era deforme, era rudo y descuidado en todo lo que hacía, y provocaba un montón de problemas para todos antes de producir un poco de descendencia y luego morir. Así fue el advenimiento del hombre. A partir de ahí, el número de hombres se incrementó sostenidamente. Fueron ellos quienes inventaron la guerra y sus implementos obligatorios. Peor aún, ellos empezaron a jugar con nociones como las de revolución, trabajo, y arte, desperdiciando su energía en todo tipo de propósitos abstractos. Incluso tuvieron la audacia de proclamar que esa era la más grande característica de la humanidad – su celosa búsqueda de aventura, romance, todas cosas que eran completamente inútiles en la vida cotidiana. Aunque los hombres fueran adultos seguían siendo niños, aparentemente complejos, pero tan simples como podían serlo; eran criaturas absolutamente inmanejables.   

Las mujeres tenían algo también, algo llamado “amor”, pero eso era algo mucho más concreto. Era tratar con un bebé llorando, cambiar sus pañales, aunque estuvieras exhausta. Era compartir cualquier alimento que encontraras con pequeños y frágiles seres a tu cuidado. Pero no con los extraños. Porque si lo hacías, tú y tu linaje no sobrevivirían.

A medida que crecía el número de hombres, las mujeres tuvieron que mantenerse alertas respecto a todos y cada uno de ellos. Esta tarea era realmente onerosa, pero la mayoría de las mujeres parecían tener la habilidad para hacerla. Tenían que resguardar su hogar y su familia.

Con el paso de muchos largos años, los hombres llegaron a dominar la sociedad a través de la violencia y la astucia, y luego no hacían nada más que la guerra. Parecían encontrar su razón de ser en grandes y pequeños conflictos. La guerra se introdujo en la vida cotidiana, y así nacieron las “guerras del tráfico” y las “guerras de admisión”. Dichos términos se volvieron tan comunes que la palabra “guerra” perdió todo su significado.  Esta deplorable situación fue obviamente responsabilidad de los hombres. Y, cuando el ruido del tráfico y las competencias para entrar a la universidad se volvieron tan terribles que la gente apenas podía soportarlas, reemplazaron la palabra “guerra” por “infierno”, acuñando frases como el “infierno del tráfico” y el “infierno de los exámenes”.

Las fábricas seguían operando, y la era resonaba con himnos de progreso y harmonía. Pero entonces, en la última mitad del siglo XX, una cosa extraña sucedió: la tasa de natalidad de hombres empezó a declinar. Esto aparentemente se debió a algo llamado polución. Los hombres que inventaron la máquina de vapor probablemente nunca esperaron activar una cadena de eventos que terminaría por poner fin a su propia especie.

En todo caso, los hombres se volvieron escasos. Por alguna razón las mujeres habían desarrollado el hábito de encontrar un hombre en particular para amar, así que estaban terriblemente tristes por esto. Así y todo, el número de hombres continuó disminuyendo.

Hoy en día, no había forma de que posaras los ojos sobre uno a menos que visitaras la Zona de Ocupación Terminal de la Exclusión de Género.

‘¿No estarías viendo cosas?’

Asako sirvió un poco de té. Mi confianza se evaporó delante de su pregunta.

‘Tal vez. Pero después revisé un libro, y las ropas que tenía eran bastante parecidas a las de los chicos de fines del siglo XX. Su pelo era corto y llevaba pantalones’. 

‘Igual que yo.’

El pelo de Asako en verdad estaba rapado. Llevaba un par de pantalones de campana de algodón ligero. Y su pecho era plano como una tabla.

‘También hay mujeres así, lo sabes.’

‘Su onda era muy diferente. Era muy sólido y alto, como un resorte al caminar. Había algo…intenso en él’.

‘Guau. Pareciera que tienes todas las respuestas, sin importar el hecho de que nunca hayas visto antes a un hombre.  El año que me gradué del liceo fuimos en un paseo a la Zona de Ocupación, pero los hombres no resultaron ser para nada como yo esperaba. Eran lampiños y olían divertido, y me ponían los pelos de punta. Quizás es porque están recluidos en ese lugar, pero parecían todos tan flojos. Lo entenderás cuando vayas y los veas. Son horribles. Pero me dijiste que viste uno en un libro. ¿Dónde viste tú un libro como ese?’

La publicación de material relativo a los hombres está estrictamente prohibida.

‘En la casa de una amiga.’

‘Guau. ¿Y cómo llegó ahí?’

‘Supongo que su mama trabaja en el Buró de Informaciones. Mi amiga no lo sabe bien tampoco.  Abrió la puerta de su estudio con un pinche de pelo y me dijo que podía ver cualquier libro que quisiera.’

‘Qué pequeña delincuente’.

‘Había un montón de películas también’.

‘Si eso se supiera, sería un verdadero problema. Yuko, sé que tú en realidad no lo entiendes, pero ese es el tipo de cosas que conduce la sociedad al caos. Quiero recordarte esto: el orden es lo más importante. Obedecer las reglas. Si todas lo hacemos, la humanidad puede evitar su destrucción.’

Dio esta lección gentilmente, como una hermana mayor.

Le eché un poco de leche a mi té. ‘¿Por humanidad te refieres a las mujeres?’

‘Por supuesto. ¿No te enseñaron eso en la escuela?’

‘Claro.’

‘Bueno, ahí lo tienes.’

‘¿Y los hombres?’

‘Los hombres descienden de la humanidad también, pero son una tendencia desviada. Son “freaks”’.

‘Pero hubo una época en que florecían, ¿cierto?’

No nos enseñan mucho sobre eso en la escuela. Sólo aprendes sobre esos temas tabú en las conversaciones susurradas entre amigos. Dos o tres años atrás alguien publicó un panfleto titulado Sobre los hombres, y una amiga me lo mostró. Luego la policía allanó y destruyó todas las copias. Las culpables fueron rápidamente identificadas y llevadas a centros de detención.

Los titulares noticiosos la etiquetaron como una publicación peligrosa porque “estimulaba la curiosidad”.



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viernes, diciembre 31, 2021

La música hace medio siglo, o 1971: la nostalgia ya no es lo que era antes 

A mitad de año Marisol García escribió en La Tercera acerca de 1971 como una época dorada de la historia de la música, en base a un montón de materiales que se editaron ese año. No la leí entera y no la tengo a mano ahora, pero recuerdo que mencionaba algunos de estos artefactos:

-Serge Gainsbourg, “Ballade de Melody Nelson”. 

Sólo tengo un CDR comprado en Argentina, junto a dos compilados suyos en CD. Recuerdo que justo después fui a un evento en que estaba el famosos cantante Carlitos Nekro (ex Fun People y eternamente en BUM BUM Kid), y me reprochó andar por ahí por las callecitas de UBUenos Aires comprándome discos de Gainsbourg (de quien se declaró fan, obviamente y no podìa ser menos) en vez de devolverle una cagada de plata que le debía desde los tiempos en que distribuía discos feos de Ugly por acá. Mi hermana chica tiene el LP. Le devolví la plata cuando vino de nuevo a Chile con los Crudos y estallò el CHAOS, para que no ande pelando más. Soy un niñx sensible. (La otra vez finalmente encontré en la bodega la pila de discos que había extraviado y la verdad es que salvo por el de Delmar, el resto es pura basura).

-Chico Buarque, “Construção”. Hermosa obra. La conocí por el maestro Daniel Viglietti en un caset Alerce que tenía mi padre. Escuchen la versión de Tensión, con dos interesantes invitados.

-Los Jaivas, “El volantín”. Conseguí este en un supermercado, en la pila de ofertas a luca. Una vez me encontré con Claudio Parra en la micro y antes de bajarme me acerqué sólo para agradecerles este disco. Se sorprendió de que fuera justo ese disco; me imagino que los fans aman más "Alturas de Macchu Picchu" (considerado segùn un montòn de expertos como dentro de la trilogía mayor de la discografia de la musica chilena, junto a "La voz de los 80" y "Las últimas composiciones de Violeta Parra".

-Inti Illimani, “Autores chilenos”. Uno de los pocos discos de II que escucho. El realismo socialista musical no era tan feo cuando interpetaba obras de Violeta Parra. En mi version CD de kiosko trae ademas su versiòn de varias canciones revolucionaras mexicanas, como bonus track. 

-Congreso, “El Congreso”. Este no lo tengo.Tuve otro que se llamaba "Congreso". Excelentes material en esos años. A fines de los 80 se me hicieron inseparables de la polìtica cultural de la Concerta. Lástima. Terminaron hasta defendiendo a Lollapalooza. Murió uno hace poco. QEPD. 

-Víctor Jara, “El derecho de vivir en paz”. ¿Qué más podríamos decir de Víctor y de este disco?  Una cosa nomas: bien por Victor el haber agregado guitarra eléctrica (vía Los Blops). Me imagino las caras de amurrados de los momios de izquierda. 

…Agregaría que 1971 era el centenario de 1871: la Comuna de París, natalicio de Vladimir Ilich Ulianov (aka el pelao Lenin) y de Rosa Luxemburgo. La Angry Brigade celebró con una  seguidilla de atentados explosivos, anticipando Anarchy in the UK.

Por otra lado, 1971 era la cresta de la ola del segundo asalto proletario contra la sociedad de clases, iniciado de a poco durante los 60 y estallando notoriamente desde 1968.

1848 y 1968: las dos revoluciones mundiales de la historia.

Me gustaría referir un par de artefactos adicionales de hace medio siglo, de esos tempos ya ACABados en que la humanidad estaba orgullosa de su producciòn de artefactos musicales:

-Faust, s/t. Maravilloso. Nunca hay que dejar de escuchar esto. La banda comuna funcionando ebria de hachis y con mucha plata en equipos y un tècnico proporcionado por el sello Polydor, a cuyos ejecutivos convencieron de estar inviertiendo en "los nuevos Beatles".

-Can, Tago Mago (doble LP). Me lo llevo a una isla desierta, junto al “Trout mask replica” de Beefheart. Comunal y Descomunal. Esta casi todo aca. Preguntenle a todos los rockeros creativos que hubo a partir de aquí.

-Amon Düül II, “Tanz der Lemminge” (doble LP). Me quedo con “Yeti” pero igual pascual…Krautrock (des)comunal. Si hasta salieron en alguas películas de Fassbinder.

-Guru Guru, “Hinten”. Glorioso noise rock germanote. Màs Krautrock (des)COMUNAL. Tal vez los mas densos del lote.

-Caetano Veloso, “1971” (aka A Little more blue). Un album triste, desde el exilio inglés. Lo vi una sola vez, en Montevideo. Lo dejé ir. Crasso error.

-Ornette Coleman, “Twins” (recopilatorio). Tengo el LP, comprado en el Persa Biobío. Incluye la versión corta de "Free Jazz" con el cuarteto doble. Corran si no lo conocen.

-MC5, “High time”. Algún amigo rockero pichulero del extremo austral se choreó este CD una vez que le presté la casa a mi hermana chica para celebrar su cumpleaños. También el primero de Saint Vitus, pero ese al final lo devolvieron.El free rock en lo que tenía de más rockero y a la vez, libre. El favorito de varios amgos. Yo no puedo olvidar el impacto del primero que oì: DEJEN LA CAGA! (aka Kick out the jams).

-Miles Davis, “A tribute to Jack Johnson” (en este se luce Sonny Sharrock pero no lo pusieron en los créditos); “Live/Evil” (conseguí el CD doble en Montenvideo. Parte en estudio y parte en vivo. Interesante, incluso para quienes como yo mismo no somos tan fans del Miles eléctrico ni de la fusión jazz/rock pichulera en general. Buenos temas de estudio con invitados brasileros).

-Art Ensemble of Chicago, “Phase One”. Sólo tengo el CDR. It`s Art.

-Black Sabbath, “Master of reality”; “Paranoid”. Sólo diré que no me podría quedar con uno solo de estos.

-Masayuki Takayanagi, “La Grima”. En vivo. Volcánico. En los inicios de la dialèctica "Mass projection"/"Gradually projection". Nuevas direcciones para el arte.

-Derek Bailey, “Solo guitar”.

MT y DB: guitarras sublimes, supremas, únicas.


-Pharoah Sanders, “Thembi”. No es mi favorito, pero...¡es el Faraón! Entrando en una fase abiertamente orientalista.


-Brötzmann/Van Hove/Bennink plus Albert Mangelsdroff, "Live in Berlin ´71". La escena "free" europea se desarrollaba fuertemente, generando sus propias movidas en UK y Alemania. FMP: producción de música libre. Herr Brotz en plena forma. Y sus amigos. 

Y cómo olvidarlo: 1971 marcó el inicio de lo que se denominó como T.Rextasis, que duró un par de años pero fue muy intenso. Los años glam. Ringo Starr hizo una película sobre eso: "Born to boogie". El álbum 1971 de Marc Bolan fue “Electric Warrior”, cunado Tiranosaurio Rex se había electrificado y ampliado a banda de rock pesado (lo que casuó el rechazo de los fans más contraculturaes, como expresa la portada de International Times que puse arriba). Acá interpreta "Get it on" en el programa de TV Top of the pops, el 27 de diciembre de 1971.

PS: 1971 fue el año que me vió nacer. Un espectáculo nada agradable. Con forceps.

FELIZ AÑO/don`t forget OCTUBRE

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