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sábado, abril 17, 2021

Transformar (Tensión, EP 2021)/Breve historia de una melomanía 

 


Tensión, Tranformar (12 de abril de 2021)

DEFORMAR, DERRIBAR. La letra de la primer canción de Transformar encuentra una inspiración en este texto. Y como preferimos compartir a esconder, acá vamos a ir dejando algunas pistas...


«A quien no se conforma con el miserabilismo al que estamos sometidos no le queda otro remedio que ser pesimista. Pero este pesimismo debe estar muy lejos de cualquier fatalismo, no es un pesimismo vital, sino un pesimismo crítico que se afirma insumiso frente a las condiciones que nos vienen dadas y cree posible, y más que necesario, cambiarlas. (...) El pesimismo crítico carece de esperanzas, pero no de objetivos. Quizás no sepamos explicar detalladamente qué es lo que entendemos por una vida plena y libre, tan sólo podemos esbozar algunas ideas sobre lo que queremos. Pero aunque esto a veces nos frustre no debemos dejar que se traduzca en impotencia, pues quizás lo más importante ahora sea saber qué es lo que no queremos de ningún modo: esta vida falsificada y sometida a los criterios de la mercancía y a unos poderes que nos son ajenos.» (Andrés Devesa, Sobre el dolor del mundo, el miserabilismo y la voluntad de vivir ...o de la necesidad de "organizar" nuestro pesimismo)

NO HAY LUGARThe Apostles en Pigs for Slaughter dicen «Estamos llamando a tu puerta / Esto va a empezar / Es la guerra de clases». No hay lugar es una especie de respuesta: «Nadie va a llamar a tu puerta / no hay invitación». Mientras le llamábamos "el new wave" un posible nombre era «Esto es lucha de clases» como se titulaba el boletín que hacía el amigo N. Su amigo JC, acabó tocando el saxo en esta canción porque sabemos de sus inclinaciones musicales, y no solamente. Encajaba perfectamente en esta intencionalidad de hacer una canción algo distinta a lo que solemos hacer. A, otro amigo en común también fue invitado para cantar con nosotros. Cada uno grabó en la ciudad que habita: Santiago de Chile y Buenos Aires respectivamente. Ciudades donde dieron o aún dan vida a Disturbio MenorFracasoManual de CombateBiofilo PanclastaClima Bajo Tierra u Hogvera. De estas notas algo desordenadas se trata el punk para nosotros, de amistad pero también de búsquedas comunes, de viajar, de no tener patria.

RELACIÓN IMPERSONAL iba a contener una cita de Polvos de una relación de Virus: «Tu brillo tiende a hipnotizarnos / Cuerpo que encarna el valor». Aunque también podía haber sido «Todo lo sólido se esfuma», guiño al Manifiesto Comunista de 1848: «Todo lo sólido se desvanece en el aire». Roberto Jacoby escribió esta letra para que Federico Moura nos encante con su voz. La finalidad de ambas canciones parece ser la misma, la impersonalidad y cosificación que nos imprime el intercambio, el valor y la mercancía.


Además de las canciones de Virus siempre nos gusta recordar como a contracorriente del rock nacional ellos, junto a Violadores, se negaron a participar de un festival por Malvinas organizado por los mismos milicos que habían mandado a esos jóvenes a morir.

AMOR Y MOVIMIENTO. No hay, a primera vista, alguna referencia literaria en esta canción que intenta expresar lo inseparable de los sentimientos, las ideas y las acciones. Que nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos es una sentencia que viene de la letra de una banda que no fue. Y resulta que, revisando un poco mejor, esa expresión había quedado en el inconsciente luego de, en aquellos años, leer a Roberto Arlt. Como nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente influenciadas por sus vivencias vale continuar recordando. Seguir en pie y asumiendo lo colectivo de la creatividad, colectivo más allá del tiempo y el espacio, y del vínculo estrecho. Aunque aquí y ahora, nosotros.

(Texto tomado del blog DIScarga Directa:)





1.- Deformar, derribar, transformar, construir.

Con el escudo que brinda el pesimismo
frente a cada promesa con más de lo mismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Carentes de esperanzas no de objetivos.
Martillos templados de pesimismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Deformar, derribar, transformar, construir.

2.- En este lugar no hay lugar para permanecer espectador,
todos participan lo quieran o no.
Nadie va a llamar a tu puerta, no hay invitación,
antes que lo sepas ya comenzó.
Dueños de la fuerza de trabajo o los medios de producción,
reproducción del modo de producción.
No hay opción ni elección. Ruptura o continuación.

3.- Quiero ver directo a los ojos de quien no conoce mi rostro
aunque estamos vinculados en un trágico intercambio.
Mutuo desconocimiento, trato despersonalizado.
Quiero poner un final a esta relación impersonal.

4.- En ausencia del músculo se atrofian las palabras.
Nervio, brazo y cerebro. Amor y movimiento.
La pasión nos reclamará algo de razonamiento.
Nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos.

Tension es un grupo de punk/postpunk formado en la ciudad de Rosario en 2014.

Tensión somos
Maxi, Leandro, Nacho, Rodrigo
Hicimos las músicas y las letras.
Hicimos los collages y la gráfica.
Grabado y mezclado en Mansión Mutante por Nacho

*

Invitados en No hay lugar:
A. voces. Grabado en Rancho Bogotá, Buenos Aires.
JC. saxos. Grabado en un depto de Villa Olímpica, Santiago de Chile.




Breve historia de una (mi) melomanía [Work in PROGRESO]

Cuando tenía cinco o seis años y vivía con mis padres y hermana en Avenida Estadio 3330, población La Pampa de la ciudad de La Serena, un día prendí el aparato de TV y justo estaban dando una serie de los Beatles en dibujos animados. Aún recuerdo la sensación de sorpresa y agrado que tuve cuando tocan “Penny Lane”. No podía dejar de pensar en eso, y de oír las melodías vocales y la trompeta dentro de mi cabeza. Después en una feria ubicada yendo hacia el cerro de atrás que ahora está lleno de antenas, vi uno de esos legendarios casets chinos marca dbx que contenía sus “greatest hits”, puros temas rocanroleros de la primera época de oro. Mis papás, que se conocieron en 1966, eran fanáticos de ellos así que compraron la cinta, y creo que aún la tienen en su casa. En esto mi historia no es distinta a la de muchas personas, entre ellos Viv Albertine de las Slits, que en sus memorias cuenta la impresión profunda que tuvo de niña al escucharlos, cuando una adolescente que conocía le mostró un disco de 7 pulgadas y comprendió que la felicidad podía venir envasada en esos pequeños artefactos, o Daniel Johnston que le agradece en una canción a John  Lennon porque “los Beatles me sacaron de mi oscuridad”.

El problema es que los Beatles me dejaron de gustar algo más grande, en Punta Arenas, porque un vecino algo irritante cantaba sus canciones empalagosamente y además porque a todo el mundo parecían gustarle, luego del deceso de John Lennon.  Demoré como tres décadas en poder apreciarlos de nuevo y ponerlos en el lugar que se merecen en mi panteón personal, y la reapreciación vino sobre todo tras reiteradas escuchas del Album Blanco, una de cuyos discos encontré tirado en la basura cerca del Parque Almagro en su edición Apple de 1969. Cosas que pasan.

Así que de niño conocí tanto el amor por las canciones como el alejarse de un objeto de tu gusto por rechazo al oportunismo de la aceptación masiva. Craso error que después volví a cometer, por ejemplo con los Doors, por culpa de  la película de Oliver Stone y la actuación del pelmazo que interpreta a Morrison.

Seguí avanzando hacia la pubertad sin darle mayor importancia a la música popular, después de haber admirado a Boney M con “Rasputín” y los principales hits de Village People e incluso a Migue Bosé con “Voy a ganar”, motivado sobre todo por el efecto de rayos láser que usó en la Quinta Vergara. Lo que hacía que a uno le gustara el láser era lo mismo que hacía que te gustara el logo de Kiss.

Ya comenzada la década de los 80 y viviendo en la ciudad de Punta Arenas, empecé a estudiar flauta dulce con el profesor Rolando Arancibia, y darle importancia a la música clásica y popular. Era un buen alumno, así que practicaba una hora al día, todos los días. Ademas, seguí toda la colección de “grandes compositores” que llegaba desde Santiago y mi padre compraba puntualmente: 100 fascículos incluyendo en cada uno un caset, dedicado a uno o dos compositores. Escuché todo poniendo mucha atención, pero por alguna razón lo que más me llamó la atención fueron los últimos volúmenes, dedicados a gente como Messiaen y Stravinsky. Como mi padre trabajaba en la televisión, conseguía cosas tan interesantes como un concierto/ballet canadiense de “El pájaro de fuego”, que además de ser muy bello como puesta en escena me permitía observar de cerca a todos los instrumentos de la orquesta, y varios conciertos de la televisión alemana, incluyendo una contundente versión de la Suite N° 2 de Bach, para flauta traversa y orquesta de cámara.

En el ambiente estudiantil y en las familias de izquierda como la mía se escuchaba harto folklore latinoamericano, nueva canción de los sesenta, canciones de protesta, Víctor y Violeta, Isabel y Ángel, Quilapayún e Inti Illimani, Congreso y Los Jaivas, además de Charly García, Silvio Rodríguez y el llamado canto nuevo. Escuchando a bajo volumen “Escucha Chile” de Radio Moscú, y “Chile al día” que se emitía desde la RDA mi papá me enseñó a explorar la radio de onda corta.

Por esos días Claudio Arrau visitó Chile y la televisión transmitió algunos conciertos, de los que aún recuerdo algunas interpretaciones de Beethoven.

Quedé impresionado cuando mi profesor de flauta, Rolando Arancibia me llevó por ahí por 1983 al Teatro Municipal de Punta Arenas a ver al conjunto Syntagma Musicum, que tocaba música antigua con instrumentos extraños como el cromorno, un instrumento medieval de lengüeta cuya apariencia y sonido me fascinó. Tampoco podría pasar por alto el impacto que me causó cuando mi padre me llevó a ver a Congreso por esos mismos años en el Teatro ubicado al lado de la plaza de Viña del Mar (cuando acababan de grabar “Ha llegado carta”, y se disponían a grabar “Pájaros de arcilla” en Argentina, hermoso álbum jamás editado en Chile), y una vez que mi tío Emilio me llevó a un ensayo de su banda Motemey en Valparaíso (con Oscar Carrasco en bajo y voz, casualmente profesor de música de mi amigo Katafú en la escuela, y padre de mi amigo el saxofonista Edén Carrasco).

Un buen amigo de mi padre, José Luis Vergara, participaba del Taller Alturas, conjunto que grabó el “Canto a Magallanes” y luego la suite “El Pionero”. A veces lo acompañé a ensayos caseros de pequeños ensambles que tenía, y fue quien me prestó por primera vez algo de Led Zeppelin: un caset chino de su álbum II, conseguido en la Zona Franca, donde un amigo encontró también el vol. IV de Black Sabbath, cuyo guitarrazo inicial aún me resuena hasta hoy. 

Pero a pesar de lo muy interesante que todo eso me resultaba, diría que mi vida cambió radicalmente cuando al observar Magnetoscopio Musical un domingo a la hora de almuerzo vi bandas de heavy metal como Judas Priest y Scorpions, demás de Ozzy, en el US festival. Poco después dieron tres video-clips de Iron Maiden al hilo, y en ese momento pensé: “esto es lo mío”, y me convertí a lo que sentía que era una especie de culto del rocanrol en general, y del rock pesado y el heavy metal en particular. Debo confesar que además de la parafernalia metalera de cuero negro y brazaletes, y el sonido característicamente ochentero de las guitarras eléctricas, lo que más me atrajo era el look del guitarrista de Ozzy cuando su vestimenta roja se movía con el viento. O sea que en el fondo era una atracción libidinal, aunque aún no estuviera preparado para darme cuenta de ello.

Más fanático del estilo heavy metal me sentí cuando mi profe de música y algunos profesores me advirtieron que esa música, además de mala (e “imperialista” para algunos), era satánica.

En 1984 me compré un caset por primera vez en mi vida, en una galería ubicada una cuadra hacia la costanera desde la Plaza Muñoz Gamero en Punta Arenas. Me demoré como media hora en elegir entre “Asesinos” o “El número de la bestia” (sí: en esos años los casets nacionales ponían las traducciones de los títulos).

Opté por “Asesinos”, y al mes siguiente regresé por el otro. Con esas compras agotaba de inmediato la mesada y no me quedaba para nada más, pero no importaba. Escuchaba obsesivamente hasta ir agregando el siguiente artefacto, además de grabar algunas cosas desde la radio y casets de amigos. Nunca más abandoné esa experiencia de ir apurado a la casa a poner el caset o disco recién conseguido y ver qué tanto te acercaba a tu idea de felicidad acústica, el cielo en la tierra de los que sufrimos esta enfermedad.

Otros amigos se escribían con gente de Santiago que tenía zines fotocopiados, entre ellos el famoso Anton R. (de Criminal). Copiábamos la info a mano, y además copiábamos los casets que se intercambiaban por correo. Así pudimos acceder en 1985 en el extremo austral a “Kill’em all” y “Ride the lightning” de Metallica, que eran lo más rápido que habíamos escuchado hasta entonces, pues no teníamos idea de la existencia del hardcore punk. Para mi desagrado, pude comprobar en el Liceo que  a los fachos también les gustaba el metal. De hecho, la fachada de la CNI conocida como ACHA (Acción Chilena Antocomunista) usó imágenes de Iron Maiden y su monstruo Eddie en su propaganda. En Punta Arenas pusieron una bomba en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en que explotó en mil pedazos uno de los milicos de la ACHA/CNI.

Cuando el heavy metal se volvió thrash/speed/black metal, me empecé a interesar en el rock pesado y progresivo de los 70. Incluso de puro contreras, y por asumir una fidelidad general con todo el estilo, apoyé con todo a Nazareth cuando en 1985 fracasó estrepitosamente en el Festival de Viña, mientras los metaleros suizos de Krokus triunfaban gracias a su versión de “Ballroom Blitz”. La Estrella mintió señalando que cuando cantaban “now you´re messin with a son of a bitch” en Hair of the Dog (que después todos amaban cuando la grabó Guns and Roses) insultaban al público, y tituló la portada: “Nazareth: rotos, guatones y pencas”. Gracias a eso los casets y LPs de esta nunca bien valorada banda escocesa terminaron todos en las canastas de saldos a precios módicos, y yo los compré. Todavía los tengo.

A partir de ese salto a los 70 tuve los oídos bien abiertos para distintas variedades de rock experimental, difícil de conseguir pero bien presente en los programas dominicales de las radios en la última mitad de los 80, como “Tiempo Contemporáneo” y varios de la radio Beethoven, que fueron muriendo todos a medida que entrábamos en la siguiente horrible década. Ahí conocí el inclasificable “Camenbert Electrique” de Gong, “Attahk” y “Köhntarkösz” de Magma, Here & Now, el “Tago Mago” de Can, Heaven/Hell de los Residents, Naked City y Fred Frith entre otros, pistas que me llevaron a buscar material en las disquerías clave para los repocos sujetos interesados en esos sonidos en ese momento: Beat en la galería San Diego, y Melody Rock en el Interprovidencias. Ambas siguen ahí, aunque va muy poca gente. Fueron los sitios en que pude conocer a un par de amantes del Rock In Opposition. Es curioso pero a mediados de los 80 visitaron Chile la mitad de Cassiber (Heiner Goebbels y Alfred “23” Harth), y a mediados de los 90 vinieron Fred Frith y Chris Cutler, de Henry Cow.

El gusto por el rock me hizo desinteresarme del folclore, la música clásica, y mi instrumento: la flauta traversa. La única banda que usaba una y sonaba bastante bien era Jethro Tull, cuyo “Aqualung” aún me sigue pareciendo interesante y oscuro. De a poco me fui pasando al bajo eléctrico. Hubiera agradecido que en esos años juveniles me hubieran presentado a Albert Ayler y un saxo tenor.

Ya bien arrimado en los veintitantos y gracias a los Ramones me acerqué al punk, que volvió a cambiar mi vida, y a partir de ahí he transitado sus caminos entendiéndolo como un estímulo poderoso, al igual que el free jazz y otras expresiones de creación y libertad humanas, momentos del tiempo de varias vidas que se juntan para hacer su aporte a la vibración universal, sacando de adentro todas esas emociones y sonidos que se toman las ondas y entran directo a nuestra mente y cuerpo, haciéndonos vibrar también para siempre.............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

(Desarrollar un poco más)..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

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domingo, diciembre 13, 2020

¿SE OÍA VENIR? 

"Solamente la negación real de la cultura conserva su sentido. Ya no puede ser cultural. Así es lo que permanece, en cierto modo, en el nivel de la cultura, aunque con un significado totalmente distinto" (Guy Debord, Tesis 210, La sociedad del espectáculo).

I.-

En un librito editado el 2017, diagnosticaba que la situación en ese momento no era distinta a 1967, cuando los situacionistas ingleses decretaban que “durante casi medio siglo el arte ha venido repitiéndose y cada repetición ha sido más floja que la anterior”, y agregaban a modo de proyección que ““sólo hoy, con los primeros signos de una revuelta más madura en el seno de un capitalismo más desarrollado, puede recobrarse y asumirse con más coherencia el proyecto radical del arte moderno”.

Profundizando el paralelo yo aseguraba que:

“Tan sólo cuando empiece el Tercer Asalto volveremos a encontrarnos con formas de arte revolucionario que acompañen la revolución social en un nuevo terreno que hasta ahora sólo podemos imaginar pobremente. Mientras tanto me pregunto: ¿Dónde cresta están los ‘primeros signos’?!” (Barricadas a-go-go, Excursos 2&3 DORM, primera edición, 2017).

Nótese el tono más bien pesimista de la última parte.

II.-

No obstante, en la presentación a otro libro, editado un año después, o sea durante el 2018, ese pesimismo parecía haberse trastocado en euforia cuando al culminar la Introducción fechada en agosto de ese año concluía que:

“En el momento presente, en que la legitimidad de dos viejas instituciones opresivas y represivas como son la policía y la iglesia está totalmente socavada, y ambas aparecen visiblemente podridas hasta el tuétano, exhibiendo claramente lo que realmente son, y en que junto a las formas tradicionales de Estado represivo (carabineros, investigaciones, gendarmería y fuerzas armadas) se agregan formas diversas y complementarias de “policía” (guardias privados, policías municipales y ciudadanas, e incluso grupos parapoliciales que expresan nostalgias nacional-fascistoides), confluyendo todas en un inmenso archipiélago posmoderno del Control, es un buen momento para acometer entre todxs el estudio sistemático de la Represión, rabiosa y alegremente, desde fuera de las disciplinas oficiales, subvirtiendo y revirtiendo teórica y prácticamente desde esta dimensión de lo existente todas esas tecnologías e ideologías de la dominación”.

(Estruendo y otros escritos sobre terrorismo y antiterrorismo, Editorial Tempestades, primera edición, 2018).

III.-

Apenas dos meses después del “estallido social” de octubre de 2019, que según señalaron distintos personeros y especialistas “no se veía venir”, algunxs periodistas y/o melómanxs escribieron el libro “Se oía venir” (David Ponce, editor), donde plantean básicamente que en diversas manifestaciones de la cultura popular, específicamente en la música.

Ponce señala en la introducción:

“Frente a una idea recurrente en los primeros días de revuelta, sobre lo difícil que fue en apariencia anticipar este conflicto, la música es uno de tantos desmentidos: en ella hay constancia previa y significativa de los motivos de la crisis. Lo impredecible pudo ser el momento de la explosión, no el estado de cosas que la hizo posible”.

El libro es de descarga gratuita en Cuaderno y Pauta.

Sus capítulos se refieren a “anticipaciones” que van desde el rap y el techno a los conjuntos de cueca de mujeres, el punk y el hardcore.

Destaco el capítulo escrito por Susana Díaz y Leyla Manzur, titulado “El incendio nunca se apagó, sólo creció en lo más profundo de nuestro interior: hardcore, punk y otras rutas”. 

En un “primer movimiento” se centran en bandas como Fiskales y Supersordo, para referirse luego a la escena hardcore de los 90, con sus diversas expresiones, entre las que destaca a Disturbio Menor, para finalmente en el tercer movimiento llamar la atención sobre bandas como Marcel Duchamp, Asamblea Internacional del Fuego y Horregias.

Cuando hablan de Disturbio Menor (1996/8) señalan lo siguiente, citando una entrevista para el documental de Susana “Hardcore, una revolución inconclusa” (2011):

“Estábamos viviendo una época bien chata en términos políticos, globalmente, no sólo acá. Había todo un discurso de pensamiento único, fin de la historia, conformidad con la democracia neoliberal, fin de las utopías (…). Creíamos que había que apostar por revueltas y formas de pensamiento y acción críticas que, aunque fueran minoritarias un buen tiempo, iba a ser importante asumirlas desde ya. Finalmente la importancia del hardcore punk como mensaje, como acción, iba en ese sentido: hacer una especie de testimonio de no conformidad con el estado de las cosas y una apuesta por que iban a volver tiempos de, podríamos decir, disturbios mayores”.

Las autoras concluyen esta parte comentando que esta entrevista de hace una década “es muy clara en anticipar una impensada realidad de fuego y barricadas que persisten para no ser extinguidos”.

IV.-

A inicios de 2018 un buen amigo, harto más joven, llegó a mi casa y de repente me quiso mostrar un video clip actual, que era este:

Pablo Chill-E y El Futuro Fuera de Órbita: Flayte.

Me llamó la atención tanto que al otro día lo ví varias veces, y se le recomendé a varis amigos más.

Lo más sorprendente para mí, aparte de lo pegajoso del tema y su coro "internacionalista": "Los flaites y los domis haciendo money", era esa tremenda energía colectiva del proletariado y lumpen-proletariado juvenil que se aprecia a lo largo de todo el video, pero me intrigaba saber "de qué lado" estaban en definitiva: ¿conciencia de clase o lumpencapitalismo? Porque al lado de la masa de jóvenes bailando alegremente en una cancha, se exhiben autos y armas, además de frases alusivas a pololas de otros que quieren “tragarse la leche entera porque te juntai con giles y tienes vacía la cartera”. Al final incluso se le da una perentoria orden a Sebastián Piñera: "lléname la cartera".  

¿Ambigüo? Puede ser pero...se trataa de un mensaje que no dejaba a nadie indiferente.

No me extrañó para nada cuando el 19 de octubre del 2019 Pablito Chill-E con la Shi Shi Gang fueron a entregar limones a la incipiente “Primera Línea” de la plaza de Puente Alto. Ahí pensé: este video y esta canción eran uno de los “signos” de lo que ya se venía encima: la insurrección popular a la vuelta de la esquina

V.-

Otra anticipación evidente es la que en esos mismos días del verano 2018 encontré en youtube y me obsesionó tanto que hasta mi hijo se había aprendido artes de la letra, que para mi sorpresa me recitó casi entera sentados en la hierba bajo el tibio sol mientras visitábamos a un viejo amigo en Quillaipe.

Ninx Debacle, Espíritu Indomable

 La evasión, las máscaras, el metro, las barricadas, el fuego en medio de la noche.

Estxs cabrxs sí que sabían lo que se venía.

O más bien, no sólo lo anticiparon sino que fueron uno de sus múltiples detonantes.

VI.-

In girum imus nocte et cnsumimur igni

“Damos vueltas en la noche y somos devorados por el fuego”

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jueves, octubre 01, 2020

NADA ES CASUAL. Alban Berg interpretado por Jessye Norman 

 


Mi hijo pide “música clásica” (*) en las noches para prepararse a dormir. Conoce bien "Pedrito y el lobo" de Prokofiev, y le presenté “El lago de los cisnes” y “Cascanueces” .

Cuando me pidió poner algo anoche yo estaba escuchando el “Ceux du dehors” de Univers Zero (1981), exponentes belgas del llamado rock in opposition (RIO), así que le dije “esto es casi música clásica”. Se rió harto y dijo: “en ningún caso esto es música clásica, no porque uno toque un instrumento clásico hace música clásica”.

Imbatible argumento, así que mejor le presenté a Stravinsky en una versión de Robert Craft que trae “El pájaro de fuego” y “Petrushka”.

El pájaro de fuego me llevó directamente a inicios de los años 80, cuando en Punta Arenas mi padre copió en betamax una versión canadiense con orquesta y ballet, gracias a la cual conocí visual y sonoramente todos los instrumentos de una orquesta. Era impresionante. Nunca más hemos podido dar con ese registro.

Salí un rato a las 22:00. Regresé a las 23:00 y en casa todos dormían.

Para no alterar el quieto ambiente que había decidí buscar en la sección “clásica/contemporánea” (que contradicción en los términos, ¿o no?), y me incliné por las canciones juveniles de Alban Berg (1885-1935), de esas que escribió en la adolescencia y que tanto impresionaron a Arnold Schonberg (1874-1951), al punto de que se ofreció a ser su tutor gratis.

Después Berg le hizo clases a Adorno (1903-1969). Espero que le haya cobrado como corresponde.

El CD es de la serie Sony Classical, 1995, y lo encontré nuevo y sellado como a dos mil pesos curioseando bandejas en esas pequeñas disquerías escondidas en las galerías del centro de  Santiago hace más de una década. El folleto es como debe ser un artefacto musical razonable: fotos, partitura, historias.

Me sumerjo en sus hermosos 48 minutos y medio. Son 26 canciones que duran entre 1 a 3 minutos. Ann Schein al piano y Pierre Boulez conduciendo a la London Symphony Orchestra .

[[ALERTA DE DIGRESIÓN:

Una vez Boulez condujo obras de Frank Zappa, y al ser entrevistado dijo que se reservaba su opinión sobre la música de Zappa.  Qué merecido desprecio, considerando toda la mierda que Zappa arrojó contra el punk. Mi hijo lo odia desde que supo que también habló mal de los Residents.

Yo tengo otra teoría: con él pasó algo similar a otros casos: su banda Mothers of Invention era maravillosa, algo se perdió cuando pasó a llamarse Zappa and the Mothers, y derechamente ya era otra cosa cuando pasó a ser solo Frank Zappa -y alumnos destacados (puros pelmazos del virtuosismo técnico como Steve Vai a las finales)-.

El mismo proceso ocurre con, por decir algo: The Stooges, Iggy and the Stooges, Iggy Pop.

Birthday Party, Nick Cave and the Bad Seeds, Nick Cave solo o con quien sea, feat. Kylie Minogue]]

Qué experiencia escuchar a Berg interpretado por la soprano Jessye Norman  justo antes de medianoche. Luego,  a dormir, totalmente de corrido como pocas veces, y hasta las 7 AM.

Despierto, salgo, y al regresar hacia las 9 quiero oírlo de nuevo, pues no me dan ganas de escuchar otra cosa por ahora. [Y de seguro que mi familia y vecinos prefieren que a esa hora de la mañana escuche eso antes que free jazz/hardcore punk/dub/noise].

De repente al examinar el folleto de nuevo con mi pareja quiero averiguar: ¿Quién esta misteriosa mujer africana llamada Jessye Norman?

Busco información y leo que murió exactamente hace un año, el 30 de septiembre de 2019.

¿Le hice un homenaje nocturno inconsciente?

No lo sé. Puede haber otras explicaciones.

Pero su voz sigue viva aquí entre nosotros, justo en este momento.

*: No me convence mucho ese nombre pero…tampoco es mejor el  de música docta, seria u orquestal. Al final, como dijo una vez Cristel: “es música nomás”.

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miércoles, noviembre 25, 2015

ZEUHL MUSIC Parte 2: Offering. Coltrane Chandía. 



Uno de los mayores entusiastas de Magma y la zeuhl music que he conocido fue el famoso Chandía, que junto con un inseparable amigo y también melómano, Andrés, recorrían las tiendas de discos y calles de Santiago grabando como podían todo lo que se podía y apreciándolo lo mejor que se podía (alcohol y drogas siempre ayudaban). A veces hasta hacían excursiones al cerro, en un auto que Andrés conseguía, y se dedicaban a profundas audiciones musicales en contexto sicodélico.

Nadie tenía mucha plata en esos tiempos. Por lo mismo, el que conseguía algo, sea en CD o LP o caset, le avisaba al resto, y nos juntábamos generalmente en mi casa a piratear. En mi casa había un buen equipo pequeño para reproducir CDs y copiarlos en caset, un regalo de mi padre mientras vivía y trabajaba en Bolivia. Funcionó maravillosamente por años, y satisfizo a tantos amigos melómanos, pero luego murió. Aún está en mi bodega, me da pena botarlo por todo lo que vivimos (oímos) juntos.

Ambos, Chandía y su inseparable amigo Andrés, que una vez casi se mataron al chocar con una micro yendo a mi casa, y yo ni me enteré hasta unas semanas después, pusieron una disquería en un caracol doble de Providencia, creo que ya a inicios de los 90. Nunca les fue muy bien vendiendo, en parte gracias a sus técnicas de hostilización de clientes. Por ejemplo, entra un pendejo con polera de Nine Inch Nails preguntando por Naked City, y le dicen: “no, tu todavía no podís escuchar esto”. Nunca ganaron plata, pero al principio se encargaron de contar con un catálogo impecable, del cual se sentían orgullosos. A la larga tuvieron que transar un poco con el mercado (por ejemplo, vendiendo hasta cosas de Peter Gabriel), pero al final quebraron, tras unos cuantos años de “resistencia” (durante la cual incluso fueron visitados por los sumos pontífices del Rock In Opposition, Fred Frith y Chris Cutler, que según se contaba, tras revisar el lugar les dijeron: “efectivamente, ustedes están locos”).

Una vez que Chandía estaba de cumpleaños, con otro amigo partimos a visitarlo en su disquería, que en homenaje a todo esto se llamaba Zebehn Discos (un nombre obviamente magmiano), y le llevamos una botella de mescal. Una vez que los caracoles ya habían cerrado, permanecimos ahí bebiendo y escuchando música a niveles que en ninguna casa se podrían haber conseguido, lo que valió un par de visitas del guardia del edificio.

Además del Torture Garden de NAKED CITY, lo que más sonó fue una especie de disco doble (creo) de OFFERING, proyecto más suave y espiritual de C. Vander, que nunca más he vuelto a escuchar, pero recuerdo que en la volá del mescal y todo nuestro entusiasmo juvenil, encontramos grandioso.

Chandía (Andrés no estaba en esa ocasión) se dedicó entre otras cosas a contar anécdotas de cuando era más pendejo y era según él un maestro en el arte de hacerle perro muerto a los taxistas.

A mi amigo esas historias le llamaron mucho la atención. Otro estudiante de Derecho de esos años, bien atípico para el ambiente de la escuela, era el chico Alfredo Peña, destacado bajista de heavy metal, conocido por su aporte en la legendaria banda Pentagram, y que tenía un oído curioso para otras formas de música (recuerdo haberle prestado el Camembert Electrique de Gong, y lo disfrutó harto). Chico Alfredo una vez llegó todo moreteado a la escuela de Derecho, por hacer perro muerto en taxi y ser perseguido y golpeado por una tropa de taxistas furiosos que tras ser contactados por radio acudieron a apoyar a su defraudado colega.

Me dio pena hablar de Alfredo, porque me caía muy bien, pero no llegamos a ser tan amigos, y repentinamente supimos de su suicidio, y nunca me quedó claro que le pasó. Pero en fin…razones para querer irse de este circo antes de tiempo no faltan. De hecho, siempre sobran. Y uno sigue acá porque sabe que después inexorablemente volverá a la hermosa y vacía NADA de la cual provenimos.

En fin…cuando nos fuimos de la tienda Zebehn discos ya eran como las 2 AM. No pasaba ninguna micro, y en eso mi amigo le dice a Chandía: “¿Y si eras tan buen para hacer perro muerto, por qué no lo hacemos ahora y nos vas a dejar a nosotros y luego te vas a tu casa?”. Sin dudarlo Chandía aceptó el desafío: “¡Ya!”, e hizo parar inmediatamente un taxi.

En esa época casi todos mis amigos vivían en mi casa, dado que mis padres vivían en Bolivia. Nos dirigimos hacia allá primero, y nos bajamos como dos cuadras antes. En el camino Chandía procedió a mostrarnos la selección musical que había hecho para lo que quedaba de noche (todos sufríamos de insomnio en esos años): la caja cuádruple de Coltrane en vivo en Japón, el preciado objeto que era el único CD que en mi vida he visto de Offering, y como 3 o 4 cosas más que no recuerdo.

Al otro día fui con otro amigo a visitar la tienda de discos, y nos encontramos a Chandía muy deprimido y echado sobre su escritorio. Nos contó en breve que el desarrollo urbano había arruinado su perro muerto: al llegar la esquina donde siempre hacía el truco, le dijo “chao” al chofer, y se bajó corriendo, para dar la vuelta a un edificio donde siempre había logrado despistar a los taxistas y luego escabullirse hacia el otro lado. El problema es que habían construido un muro que no estaba en sus años mozos. Tuvo que meterse dentro de un arbusto y esperar. El taxista notó que por ahí estaba, y se quedó alumbrando el matorral con las luces del auto. Chandía decidió esperar lo que fuera necesario, pero cuando ya la espera se le hacía eterna no pudo evitar salir corriendo. El taxista lo persiguió a pata. Chandía se escondió entre unos autos, y de repente vio al taxista al lado suyo, blandiendo un fierro con el cual amenazaba golpearlo en la cabeza. 

Chandía le dijo: “no, si te pensaba pagar igual, pero tengo la plata en la casa”. Y empezaron a avanzar. Él creía que hacia su casa. El taxista tomó el bolso, y Chandía pensó que era razonable que lo hiciera, como garantía de que él no saldría corriendo de nuevo. Pero el que empezó a avanzar más rápido, casi al trote, fue el taxista, con bolso y todo, hacia su auto, que tenía el motor prendido.

El taxista se fue, con Offering, Coltrane, variadas formas de Rock In Opposition, free jazz y zeuhl music.

Nunca más he vuelto a escuchar a Offering. Ni a saber de Chandía, que creo desde hace muchos vive en Europa. Pero sí conseguí el cuádruple disco de Coltrane en Japón, en una tienda de Montevideo. En homenaje a esos tiempos le cambié la etiqueta y me costó algo menos que 5 lucas. 

Coltrane Sundia. Coltrane Chandía.

FIN (de la parte 2)

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