sábado, abril 17, 2021
Transformar (Tensión, EP 2021)/Breve historia de una melomanía
Tensión, Tranformar (12 de abril de 2021)
DEFORMAR, DERRIBAR. La letra de la primer canción de Transformar encuentra una inspiración en este texto. Y como preferimos compartir a esconder, acá vamos a ir dejando algunas pistas...
«A quien no se conforma con el miserabilismo al que estamos sometidos no le
queda otro remedio que ser pesimista. Pero este pesimismo debe estar muy lejos
de cualquier fatalismo, no es un pesimismo vital, sino un pesimismo crítico que
se afirma insumiso frente a las condiciones que nos vienen dadas y cree
posible, y más que necesario, cambiarlas. (...) El pesimismo crítico carece de
esperanzas, pero no de objetivos. Quizás no sepamos explicar detalladamente qué
es lo que entendemos por una vida plena y libre, tan sólo podemos esbozar
algunas ideas sobre lo que queremos. Pero aunque esto a veces nos frustre no
debemos dejar que se traduzca en impotencia, pues quizás lo más importante
ahora sea saber qué es lo que no queremos de ningún modo: esta vida falsificada
y sometida a los criterios de la mercancía y a unos poderes que nos son
ajenos.» (Andrés Devesa, Sobre el dolor del mundo, el miserabilismo y la voluntad de
vivir ...o de la necesidad de "organizar" nuestro pesimismo)
NO HAY LUGAR. The Apostles en Pigs for Slaughter dicen
«Estamos llamando a tu puerta / Esto va a empezar / Es la guerra de clases». No
hay lugar es una especie de respuesta: «Nadie va a llamar a tu puerta / no hay
invitación». Mientras le llamábamos "el new wave" un posible nombre
era «Esto es lucha de clases» como se titulaba el boletín que hacía el amigo N.
Su amigo JC, acabó tocando el saxo en esta canción porque sabemos de sus
inclinaciones musicales, y no solamente. Encajaba perfectamente en esta
intencionalidad de hacer una canción algo distinta a lo que solemos hacer. A,
otro amigo en común también fue invitado para cantar con nosotros. Cada uno
grabó en la ciudad que habita: Santiago de Chile y Buenos Aires respectivamente.
Ciudades donde dieron o aún dan vida a Disturbio Menor, Fracaso, Manual de Combate, Biofilo Panclasta, Clima Bajo Tierra u Hogvera.
De estas notas algo desordenadas se trata el punk para nosotros, de amistad
pero también de búsquedas comunes, de viajar, de no tener patria.
RELACIÓN IMPERSONAL iba a contener una cita de Polvos de una relación de Virus: «Tu brillo tiende a hipnotizarnos / Cuerpo que
encarna el valor». Aunque también podía haber sido «Todo lo sólido se esfuma», guiño
al Manifiesto Comunista de 1848: «Todo lo sólido se desvanece
en el aire». Roberto Jacoby escribió esta letra para que Federico Moura nos
encante con su voz. La finalidad de ambas canciones parece ser la misma, la
impersonalidad y cosificación que nos imprime el intercambio, el valor y la
mercancía.
Además de las canciones de Virus siempre nos gusta recordar como a
contracorriente del rock nacional ellos, junto a Violadores, se negaron a participar de
un festival por Malvinas organizado por los mismos
milicos que habían mandado a esos jóvenes a morir.
AMOR Y MOVIMIENTO. No hay, a primera vista, alguna referencia literaria en esta
canción que intenta expresar lo inseparable de los sentimientos, las ideas y
las acciones. Que nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos es una
sentencia que viene de la letra de una banda que no fue. Y resulta que,
revisando un poco mejor, esa expresión había quedado en el inconsciente luego
de, en aquellos años, leer a Roberto
Arlt. Como nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente
influenciadas por sus vivencias vale continuar recordando. Seguir en pie y
asumiendo lo colectivo de la creatividad, colectivo más allá del tiempo y el
espacio, y del vínculo estrecho. Aunque aquí y ahora, nosotros.
(Texto tomado del blog DIScarga Directa:)
1.- Deformar, derribar, transformar, construir.
Con el escudo que brinda el pesimismo
frente a cada promesa con más de lo mismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Carentes de esperanzas no de objetivos.
Martillos templados de pesimismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Deformar, derribar, transformar, construir.
2.- En este lugar no hay lugar para permanecer espectador,
todos participan lo quieran o no.
Nadie va a llamar a tu puerta, no hay invitación,
antes que lo sepas ya comenzó.
Dueños de la fuerza de trabajo o los medios de producción,
reproducción del modo de producción.
No hay opción ni elección. Ruptura o continuación.
3.- Quiero ver directo a los ojos de quien no conoce mi rostro
aunque estamos vinculados en un trágico intercambio.
Mutuo desconocimiento, trato despersonalizado.
Quiero poner un final a esta relación impersonal.
4.- En ausencia del músculo se atrofian las palabras.
Nervio, brazo y cerebro. Amor y movimiento.
La pasión nos reclamará algo de razonamiento.
Nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos.
Tension es un grupo de punk/postpunk formado en la ciudad de Rosario en 2014.
Tensión somos
Maxi, Leandro, Nacho, Rodrigo
Hicimos las músicas y las letras.
Hicimos los collages y la gráfica.
Grabado y mezclado en Mansión Mutante por Nacho
*
Invitados en No hay lugar:
A. voces. Grabado en Rancho Bogotá, Buenos Aires.
JC. saxos. Grabado en un depto de Villa Olímpica, Santiago de Chile.
Breve historia de una (mi) melomanía [Work in PROGRESO]
Cuando tenía cinco o
seis años y vivía con mis padres y hermana en Avenida Estadio 3330, población
La Pampa de la ciudad de La Serena, un día prendí el aparato de TV y justo
estaban dando una serie de los Beatles en dibujos animados. Aún recuerdo la
sensación de sorpresa y agrado que tuve cuando tocan “Penny Lane”. No podía
dejar de pensar en eso, y de oír las melodías vocales y la trompeta dentro de
mi cabeza. Después en una feria ubicada yendo hacia el cerro de atrás que ahora
está lleno de antenas, vi uno de esos legendarios casets chinos marca dbx que
contenía sus “greatest hits”, puros temas rocanroleros de la primera época de
oro. Mis papás, que se conocieron en 1966, eran fanáticos de ellos así que
compraron la cinta, y creo que aún la tienen en su casa. En esto mi historia no
es distinta a la de muchas personas, entre ellos Viv Albertine de las Slits,
que en sus memorias cuenta la impresión profunda que tuvo de niña al
escucharlos, cuando una adolescente que conocía le mostró un disco de 7
pulgadas y comprendió que la felicidad podía venir envasada en esos pequeños
artefactos, o Daniel Johnston que le agradece en una canción a John Lennon porque “los Beatles me sacaron de mi
oscuridad”.
El problema es que los
Beatles me dejaron de gustar algo más grande, en Punta Arenas, porque un vecino
algo irritante cantaba sus canciones empalagosamente y además porque a todo el
mundo parecían gustarle, luego del deceso de John Lennon. Demoré como tres décadas en poder apreciarlos
de nuevo y ponerlos en el lugar que se merecen en mi panteón personal, y la
reapreciación vino sobre todo tras reiteradas escuchas del Album Blanco, una de
cuyos discos encontré tirado en la basura cerca del Parque Almagro en su
edición Apple de 1969. Cosas que pasan.
Así que de niño conocí
tanto el amor por las canciones como el alejarse de un objeto de tu gusto por
rechazo al oportunismo de la aceptación masiva. Craso error que después volví a
cometer, por ejemplo con los Doors, por culpa de la película de Oliver Stone y la actuación del
pelmazo que interpreta a Morrison.
Seguí avanzando hacia
la pubertad sin darle mayor importancia a la música popular, después de haber
admirado a Boney M con “Rasputín” y los principales hits de Village People e
incluso a Migue Bosé con “Voy a ganar”, motivado sobre todo por el efecto de
rayos láser que usó en la Quinta Vergara. Lo que hacía que a uno le gustara el
láser era lo mismo que hacía que te gustara el logo de Kiss.
Ya comenzada la década
de los 80 y viviendo en la ciudad de Punta Arenas, empecé a estudiar flauta
dulce con el profesor Rolando Arancibia, y darle importancia a la música clásica
y popular. Era un buen alumno, así que practicaba una hora al día, todos los
días. Ademas, seguí toda la colección de “grandes compositores” que llegaba desde Santiago y mi padre compraba puntualmente: 100 fascículos incluyendo en cada
uno un caset, dedicado a uno o dos compositores. Escuché todo poniendo mucha
atención, pero por alguna razón lo que más me llamó la atención fueron los
últimos volúmenes, dedicados a gente como Messiaen y Stravinsky. Como mi padre
trabajaba en la televisión, conseguía cosas tan interesantes como un
concierto/ballet canadiense de “El pájaro de fuego”, que además de ser muy
bello como puesta en escena me permitía observar de cerca a todos los
instrumentos de la orquesta, y varios conciertos de la televisión alemana,
incluyendo una contundente versión de la Suite N° 2 de Bach, para flauta traversa
y orquesta de cámara.
En el ambiente
estudiantil y en las familias de izquierda como la mía se escuchaba harto
folklore latinoamericano, nueva canción de los sesenta, canciones de protesta, Víctor
y Violeta, Isabel y Ángel, Quilapayún e Inti Illimani, Congreso y Los Jaivas,
además de Charly García, Silvio Rodríguez y el llamado canto nuevo. Escuchando
a bajo volumen “Escucha Chile” de Radio Moscú, y “Chile al día” que se emitía
desde la RDA mi papá me enseñó a explorar la radio de onda corta.
Por esos días Claudio
Arrau visitó Chile y la televisión transmitió algunos conciertos, de los que
aún recuerdo algunas interpretaciones de Beethoven.
Quedé impresionado
cuando mi profesor de flauta, Rolando Arancibia me llevó por ahí por 1983 al Teatro
Municipal de Punta Arenas a ver al conjunto Syntagma Musicum, que tocaba música
antigua con instrumentos extraños como el cromorno, un instrumento medieval de
lengüeta cuya apariencia y sonido me fascinó. Tampoco podría pasar por alto el
impacto que me causó cuando mi padre me llevó a ver a Congreso por esos mismos
años en el Teatro ubicado al lado de la plaza de Viña del Mar (cuando acababan
de grabar “Ha llegado carta”, y se disponían a grabar “Pájaros de arcilla” en
Argentina, hermoso álbum jamás editado en Chile), y una vez que mi tío Emilio
me llevó a un ensayo de su banda Motemey en Valparaíso (con Oscar Carrasco en
bajo y voz, casualmente profesor de música de mi amigo Katafú en la escuela, y
padre de mi amigo el saxofonista Edén Carrasco).
Un buen amigo de mi padre,
José Luis Vergara, participaba del Taller Alturas, conjunto que grabó el “Canto
a Magallanes” y luego la suite “El Pionero”. A veces lo acompañé a ensayos
caseros de pequeños ensambles que tenía, y fue quien me prestó por primera vez
algo de Led Zeppelin: un caset chino de su álbum II, conseguido en la Zona
Franca, donde un amigo encontró también el vol. IV de Black Sabbath, cuyo
guitarrazo inicial aún me resuena hasta hoy.
Pero a pesar de lo muy interesante
que todo eso me resultaba, diría que mi vida cambió radicalmente cuando al
observar Magnetoscopio Musical un domingo a la hora de almuerzo vi bandas de
heavy metal como Judas Priest y Scorpions, demás de Ozzy, en el US festival.
Poco después dieron tres video-clips de Iron Maiden al hilo, y en ese momento
pensé: “esto es lo mío”, y me convertí a lo que sentía que era una especie de
culto del rocanrol en general, y del rock pesado y el heavy metal en particular. Debo confesar que
además de la parafernalia metalera de cuero negro y brazaletes, y el sonido
característicamente ochentero de las guitarras eléctricas, lo que más me atrajo
era el look del guitarrista de Ozzy cuando su vestimenta roja se movía con el
viento. O sea que en el fondo era una atracción libidinal, aunque aún no
estuviera preparado para darme cuenta de ello.
Más fanático del estilo
heavy metal me sentí cuando mi profe de música y algunos profesores me
advirtieron que esa música, además de mala (e “imperialista” para algunos), era
satánica.
En 1984 me compré un
caset por primera vez en mi vida, en una galería ubicada una cuadra hacia la
costanera desde la Plaza Muñoz Gamero en Punta Arenas. Me demoré como media
hora en elegir entre “Asesinos” o “El número de la bestia” (sí: en esos años
los casets nacionales ponían las traducciones de los títulos).
Opté por “Asesinos”, y
al mes siguiente regresé por el otro. Con esas compras agotaba de inmediato la
mesada y no me quedaba para nada más, pero no importaba. Escuchaba
obsesivamente hasta ir agregando el siguiente artefacto, además de grabar algunas
cosas desde la radio y casets de amigos. Nunca más abandoné esa experiencia de
ir apurado a la casa a poner el caset o disco recién conseguido y ver qué tanto
te acercaba a tu idea de felicidad acústica, el cielo en la tierra de los que
sufrimos esta enfermedad.
Otros amigos se
escribían con gente de Santiago que tenía zines fotocopiados, entre ellos el
famoso Anton R. (de Criminal). Copiábamos la info a mano, y además copiábamos
los casets que se intercambiaban por correo. Así pudimos acceder en 1985 en el
extremo austral a “Kill’em all” y “Ride the lightning” de Metallica, que eran
lo más rápido que habíamos escuchado hasta entonces, pues no teníamos idea de
la existencia del hardcore punk. Para mi desagrado, pude comprobar en el Liceo
que a los fachos también les gustaba el
metal. De hecho, la fachada de la CNI conocida como ACHA (Acción Chilena
Antocomunista) usó imágenes de Iron Maiden y su monstruo Eddie en su propaganda.
En Punta Arenas pusieron una bomba en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en
que explotó en mil pedazos uno de los milicos de la ACHA/CNI.
Cuando el heavy metal
se volvió thrash/speed/black metal, me empecé a interesar en el rock pesado y
progresivo de los 70. Incluso de puro contreras, y por asumir una fidelidad
general con todo el estilo, apoyé con todo a Nazareth cuando en 1985 fracasó
estrepitosamente en el Festival de Viña, mientras los metaleros suizos de Krokus
triunfaban gracias a su versión de “Ballroom Blitz”. La Estrella mintió
señalando que cuando cantaban “now you´re messin with a son of a bitch” en Hair
of the Dog (que después todos amaban cuando la grabó Guns and Roses) insultaban
al público, y tituló la portada: “Nazareth: rotos, guatones y pencas”. Gracias
a eso los casets y LPs de esta nunca bien valorada banda escocesa terminaron
todos en las canastas de saldos a precios módicos, y yo los compré. Todavía los
tengo.
A partir de ese
salto a los 70 tuve los oídos bien
abiertos para distintas variedades de rock experimental, difícil de conseguir
pero bien presente en los programas dominicales de las radios en la última
mitad de los 80, como “Tiempo Contemporáneo” y varios de la radio Beethoven, que
fueron muriendo todos a medida que entrábamos en la siguiente horrible década.
Ahí conocí el inclasificable “Camenbert Electrique” de Gong, “Attahk” y
“Köhntarkösz” de Magma, Here & Now, el “Tago Mago” de Can, Heaven/Hell de los
Residents, Naked City y Fred Frith entre otros, pistas que me llevaron a buscar
material en las disquerías clave para los repocos sujetos interesados en esos sonidos en ese momento: Beat en la galería San Diego,
y Melody Rock en el Interprovidencias. Ambas siguen ahí, aunque va muy poca
gente. Fueron los sitios en que pude conocer a un par de amantes del Rock In
Opposition. Es curioso pero a mediados de los 80 visitaron Chile la mitad de
Cassiber (Heiner Goebbels y Alfred “23” Harth), y a mediados de los 90 vinieron
Fred Frith y Chris Cutler, de Henry Cow.
El gusto por el rock me
hizo desinteresarme del folclore, la música clásica, y mi instrumento: la
flauta traversa. La única banda que usaba una y sonaba bastante bien era Jethro
Tull, cuyo “Aqualung” aún me sigue pareciendo interesante y oscuro. De a poco
me fui pasando al bajo eléctrico. Hubiera agradecido que en esos años juveniles
me hubieran presentado a Albert Ayler y un saxo tenor.
Ya bien arrimado en los veintitantos y gracias a los Ramones me acerqué al punk, que volvió a cambiar mi vida, y a partir de ahí he transitado sus caminos entendiéndolo como un estímulo poderoso, al igual que el free jazz y otras expresiones de creación y libertad humanas, momentos del tiempo de varias vidas que se juntan para hacer su aporte a la vibración universal, sacando de adentro todas esas emociones y sonidos que se toman las ondas y entran directo a nuestra mente y cuerpo, haciéndonos vibrar también para siempre.............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
(Desarrollar un poco más)..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
Etiquetas: Argentina, Chantiago, heavy metal, magallanes, memories of you, punk rock, rock (no punk), rock pichulero, trivia musical, Valparaíso, zeuhl music
domingo, diciembre 13, 2020
¿SE OÍA VENIR?
"Solamente la negación real de la cultura conserva su sentido. Ya no puede ser cultural. Así es lo que permanece, en cierto modo, en el nivel de la cultura, aunque con un significado totalmente distinto" (Guy Debord, Tesis 210, La sociedad del espectáculo).
I.-
En un librito editado el 2017, diagnosticaba
que la situación en ese momento no era distinta a 1967, cuando los
situacionistas ingleses decretaban que “durante casi medio siglo el arte ha
venido repitiéndose y cada repetición ha sido más floja que la anterior”, y agregaban
a modo de proyección que ““sólo hoy, con los primeros signos de una revuelta
más madura en el seno de un capitalismo más desarrollado, puede recobrarse y
asumirse con más coherencia el proyecto radical del arte moderno”.
Profundizando el paralelo yo
aseguraba que:
“Tan sólo cuando empiece el Tercer Asalto volveremos a encontrarnos
con formas de arte revolucionario que acompañen la revolución social en un
nuevo terreno que hasta ahora sólo podemos imaginar pobremente. Mientras tanto
me pregunto: ¿Dónde cresta están los ‘primeros signos’?!” (Barricadas a-go-go, Excursos
2&3 DORM, primera edición, 2017).
Nótese el tono más bien pesimista
de la última parte.
II.-
No obstante, en la presentación a
otro libro, editado un año después, o sea durante el 2018, ese pesimismo
parecía haberse trastocado en euforia cuando al culminar la Introducción fechada
en agosto de ese año concluía que:
“En el momento presente, en que
la legitimidad de dos viejas instituciones opresivas y represivas como son la
policía y la iglesia está totalmente socavada, y ambas aparecen visiblemente
podridas hasta el tuétano, exhibiendo claramente lo que realmente son, y en que
junto a las formas tradicionales de Estado represivo (carabineros,
investigaciones, gendarmería y fuerzas armadas) se agregan formas diversas y
complementarias de “policía” (guardias privados, policías municipales y ciudadanas,
e incluso grupos parapoliciales que expresan nostalgias nacional-fascistoides),
confluyendo todas en un inmenso archipiélago posmoderno del Control, es un buen
momento para acometer entre todxs el estudio sistemático de la Represión,
rabiosa y alegremente, desde fuera de las disciplinas oficiales, subvirtiendo y
revirtiendo teórica y prácticamente desde esta dimensión de lo existente todas
esas tecnologías e ideologías de la dominación”.
(Estruendo y otros escritos sobre terrorismo y
antiterrorismo, Editorial Tempestades, primera edición, 2018).
III.-
Apenas dos meses después del “estallido
social” de octubre de 2019, que según señalaron distintos personeros y
especialistas “no se veía venir”, algunxs periodistas y/o melómanxs escribieron
el libro “Se oía venir” (David Ponce, editor), donde plantean básicamente que
en diversas manifestaciones de la cultura popular, específicamente en la
música.
Ponce señala en la introducción:
“Frente a una idea recurrente en
los primeros días de revuelta, sobre lo difícil que fue en apariencia anticipar
este conflicto, la música es uno de tantos desmentidos: en ella hay constancia
previa y significativa de los motivos de la crisis. Lo impredecible pudo ser el
momento de la explosión, no el estado de cosas que la hizo posible”.
El libro es de descarga gratuita
en Cuaderno y Pauta.
Sus capítulos se refieren a “anticipaciones”
que van desde el rap y el techno a los conjuntos de cueca de mujeres, el punk y
el hardcore.
Destaco el capítulo escrito por Susana Díaz y Leyla Manzur, titulado “El incendio nunca se apagó, sólo creció en lo más profundo de nuestro interior: hardcore, punk y otras rutas”.
En un “primer
movimiento” se centran en bandas como Fiskales y Supersordo, para referirse
luego a la escena hardcore de los 90, con sus diversas expresiones, entre las que
destaca a Disturbio Menor, para finalmente en el tercer movimiento llamar la
atención sobre bandas como Marcel Duchamp, Asamblea Internacional del Fuego y
Horregias.
Cuando hablan de Disturbio Menor (1996/8) señalan lo siguiente, citando una entrevista para
el documental de Susana “Hardcore, una revolución inconclusa” (2011):
“Estábamos viviendo una época
bien chata en términos políticos, globalmente, no sólo acá. Había todo un
discurso de pensamiento único, fin de la historia, conformidad con la
democracia neoliberal, fin de las utopías (…). Creíamos que había que apostar
por revueltas y formas de pensamiento y acción críticas que, aunque fueran
minoritarias un buen tiempo, iba a ser importante asumirlas desde ya.
Finalmente la importancia del hardcore punk como mensaje, como acción, iba en
ese sentido: hacer una especie de testimonio de no conformidad con el estado de
las cosas y una apuesta por que iban a volver tiempos de, podríamos decir,
disturbios mayores”.
Las autoras concluyen esta parte comentando que esta entrevista de hace una década “es
muy clara en anticipar una impensada realidad de fuego y barricadas que
persisten para no ser extinguidos”.
IV.-
A inicios de 2018 un buen amigo,
harto más joven, llegó a mi casa y de repente me quiso mostrar un video clip
actual, que era este:
Pablo Chill-E y El Futuro Fuera
de Órbita: Flayte.
Me llamó la atención tanto que al
otro día lo ví varias veces, y se le recomendé a varis amigos más.
Lo más sorprendente para mí, aparte de lo pegajoso del tema y su coro "internacionalista": "Los flaites y los domis haciendo money", era esa tremenda energía colectiva del proletariado y lumpen-proletariado juvenil que se aprecia a lo largo de todo el video, pero me intrigaba saber "de qué lado" estaban en definitiva: ¿conciencia de clase o lumpencapitalismo? Porque al lado de la masa de jóvenes bailando alegremente en una cancha, se exhiben autos y armas, además de frases alusivas a pololas de otros que quieren “tragarse la leche entera porque te juntai con giles y tienes vacía la cartera”. Al final incluso se le da una perentoria orden a Sebastián Piñera: "lléname la cartera".
¿Ambigüo? Puede ser pero...se trataa de un mensaje que no dejaba a nadie indiferente.
No me extrañó para nada cuando el 19 de octubre del 2019 Pablito Chill-E con la Shi Shi Gang fueron a entregar limones a la incipiente “Primera Línea” de la plaza de Puente Alto. Ahí pensé: este video y esta canción eran uno de los “signos” de lo que ya se venía encima: la insurrección popular a la vuelta de la esquina
V.-
Otra anticipación evidente es la
que en esos mismos días del verano 2018 encontré en youtube y me obsesionó
tanto que hasta mi hijo se había aprendido artes de la letra, que para mi
sorpresa me recitó casi entera sentados en la hierba bajo el tibio sol mientras
visitábamos a un viejo amigo en Quillaipe.
Ninx Debacle, Espíritu Indomable
Estxs cabrxs sí que sabían lo que
se venía.
O más bien, no sólo lo
anticiparon sino que fueron uno de sus múltiples detonantes.
VI.-
In girum imus nocte et
cnsumimur igni
“Damos vueltas en la noche y
somos devorados por el fuego”
Etiquetas: documentos de cultura, hardcore punk, tercer asalto proletario contra la sociedad de clases, trivia musical, zeuhl music
jueves, octubre 01, 2020
NADA ES CASUAL. Alban Berg interpretado por Jessye Norman
Mi hijo pide “música clásica” (*) en las noches para
prepararse a dormir. Conoce bien "Pedrito y el lobo" de Prokofiev, y le presenté “El
lago de los cisnes” y “Cascanueces” .
Cuando me pidió poner algo anoche yo estaba escuchando el “Ceux
du dehors” de Univers Zero (1981), exponentes belgas del llamado rock in opposition (RIO), así que le dije
“esto es casi música clásica”. Se rió harto y dijo: “en ningún caso esto es música
clásica, no porque uno toque un instrumento clásico hace música clásica”.
Imbatible argumento, así que mejor le presenté a
Stravinsky en una versión de Robert Craft que trae “El pájaro de fuego” y “Petrushka”.
El pájaro de fuego me llevó directamente a inicios de los
años 80, cuando en Punta Arenas mi padre copió en betamax una versión
canadiense con orquesta y ballet, gracias a la cual conocí visual y sonoramente todos
los instrumentos de una orquesta. Era impresionante. Nunca más hemos podido dar con ese registro.
Salí un rato a las 22:00. Regresé a las 23:00 y en casa
todos dormían.
Para no alterar el quieto ambiente que había decidí buscar
en la sección “clásica/contemporánea” (que contradicción en los términos, ¿o
no?), y me incliné por las canciones juveniles de Alban Berg (1885-1935), de
esas que escribió en la adolescencia y que tanto impresionaron a Arnold
Schonberg (1874-1951), al punto de que se ofreció a ser su tutor gratis.
Después Berg le hizo clases a Adorno (1903-1969). Espero que
le haya cobrado como corresponde.
El CD es de la serie Sony Classical, 1995, y lo encontré nuevo y
sellado como a dos mil pesos curioseando bandejas en esas pequeñas disquerías
escondidas en las galerías del centro de
Santiago hace más de una década. El folleto es como debe ser un artefacto musical razonable:
fotos, partitura, historias.
Me sumerjo en sus hermosos 48 minutos y medio. Son 26
canciones que duran entre 1 a 3 minutos. Ann Schein al piano y Pierre Boulez
conduciendo a la London Symphony Orchestra .
[[ALERTA DE DIGRESIÓN:
Una vez Boulez condujo obras de Frank Zappa, y al ser
entrevistado dijo que se reservaba su opinión sobre la música de Zappa. Qué merecido desprecio, considerando toda la
mierda que Zappa arrojó contra el punk. Mi hijo lo odia desde que supo que
también habló mal de los Residents.
Yo tengo otra teoría: con él pasó algo similar a otros
casos: su banda Mothers of Invention era maravillosa, algo se perdió cuando
pasó a llamarse Zappa and the Mothers, y derechamente ya era otra cosa cuando
pasó a ser solo Frank Zappa -y alumnos destacados (puros pelmazos del
virtuosismo técnico como Steve Vai a las finales)-.
El mismo proceso ocurre con, por decir algo: The Stooges, Iggy and the Stooges, Iggy Pop.
Birthday Party, Nick Cave and the Bad Seeds, Nick Cave solo o con quien sea, feat. Kylie Minogue]]
Qué experiencia escuchar a Berg interpretado por la soprano Jessye Norman justo antes de medianoche. Luego, a dormir, totalmente de corrido como pocas
veces, y hasta las 7 AM.
Despierto, salgo, y al regresar hacia las 9 quiero oírlo de
nuevo, pues no me dan ganas de escuchar otra cosa por ahora. [Y de seguro que
mi familia y vecinos prefieren que a esa hora de la mañana escuche eso antes
que free jazz/hardcore punk/dub/noise].
De repente al examinar el folleto de nuevo con mi pareja quiero
averiguar: ¿Quién esta misteriosa mujer africana llamada Jessye Norman?
Busco información y leo que murió exactamente hace un año,
el 30 de septiembre de 2019.
¿Le hice un homenaje nocturno inconsciente?
No lo sé. Puede haber otras explicaciones.
Pero su voz sigue viva aquí entre nosotros, justo en este
momento.
*: No me convence mucho ese nombre pero…tampoco es mejor el de música docta, seria u orquestal. Al final,
como dijo una vez Cristel: “es música nomás”.
Etiquetas: psicogeografía, trivia musical, zeuhl music
miércoles, noviembre 25, 2015
ZEUHL MUSIC Parte 2: Offering. Coltrane Chandía.
FIN (de la parte 2)
Etiquetas: Losno Venta, memories of you, rock (no punk), zeuhl music




