miércoles, diciembre 31, 2025
Exposición en la Universidad de Playa Ancha el 25 de noviembre del 2025
1.- Nuevas derechas y post-fascismo
La dicotomía izquierda/derecha (o izquierdas y derechas, pues
nunca hubo una sola forma) ya cumple más de dos siglos, a lo largo de los
cuales se ha ido modificando considerablemente. Así, el liberalismo nace a la
izquierda, representando las posiciones de la “burguesía revolucionaria”
después de 1789, mientras la derecha inicialmente designaba al bando
contrarrevolucionario: monárquico y aristócrata. Cien años después, la
izquierda contenía por sobre todo a la gran familia socialista (desde la
socialdemocracia al anarquismo, y luego al comunismo como radicalización “por
izquierda” de la socialdemocracia durante la 1ra Guerra Mundial), y la derecha
consistía en una histórica alianza liberal/conservadora que en el marco de la
Guerra Fría se alineaba con la defensa del capitalismo y la “civilización
occidental”.
Mucho ha cambiado en la primera cuarta parte del siglo XXI.
Parte de la izquierda abandonó totalmente la idea de
“revolución social” que la caracterizó en los dos siglos anteriores, para
asumir una bastante posmoderna política de las identidades, o la defensa (al
menos discursiva) de una versión neokeynesiana de la socialdemocracia, que en
la práctica poco se distingue de una mera administración culturalmente
“progresista” del neoliberalismo. Otra izquierda sigue pretendiendo ser
anticapitalista o antineoliberal, pero sus modelos de sociedad alternativa son
una curiosa mezcla de nostalgia por el “socialismo real” y reivindicación de
capitalismos alternativos como el chino, liderazgos reaccionarios como el de
Putin, la multipolaridad y los BRICS.
A la derecha tradicional o convencional le han brotado una
serie de competidores por extrema derecha, desde tradicionalistas y fascistas
clásicos a libertarianos de derecha, anarcocapitalistas y variadas y ecléticas
formas de “Alt Right”.
Aparentemente la composición de clase también ha cambiado:
gran parte de la izquierda liberal/progre es burguesa o pequeño-burguesa (sin
entrar en la vieja discusión: ¿burguesía pequeña o clase intermedia entre
burguesía y proletariado?), y es evidente que el “bajo pueblo”, proletarios y
subproletarios sin consciencia de clase (ver al respecto las clases de Mark
Fisher de finales del 2016), se identifica hoy en día con los nuevos liderazgos
mesiánicos/populistas de personajes como Trump, Bolsonaro, Kaiser, Kast o
Milei. Como ha dicho el relator de la ONU sobre extrema pobreza Olivier De Schutter en su
Informe de este año “El populismo de
ultraderecha y el futuro de la protección social”, “los populistas de
ultraderecha afirman representar a la “gente corriente” frente a las “élites”.
Sin embargo, en muchos casos, ellos mismos forman parte de la élite y deben su ascenso en la
política a la riqueza de su familia o a sus conexiones sociales. Una vez en el
poder, suelen tratar de mantener los privilegios de la misma élite económica a
la que critican en sus discursos” (Párr. 40).
¿Cuál es la mayor similitud entre los fascismos del siglo XX
y estas nuevas derechas post-fascistas? Según el teórico húngaro Gaspar Miklos
Tamás, el primero que acuñó el concepto de pos fascismo hacia el año 2000, “el
posfascismo es un conjunto de políticas, prácticas, rutinas e ideologías que
pueden observarse en todas partes del mundo contemporáneo; que poco o nada
tienen que ver, excepto en Europa Central, con el legado del nazismo; que no
son totalitarias; que no son en absoluto revolucionarias; y que no se basan en
movimientos de masas violentos ni en filosofías voluntaristas e
irracionalistas, ni tampoco juegan, ni siquiera en broma, con el anticapitalismo”.
Pese a todas esas diferencias con el viejo fascismo (que en
todo caso ha seguido manifestándose dentro del amplio abanico de tendencias
actuales), este autor sigue usando la etiqueta “fascismo”, al señalar que “el
posfascismo encuentra fácilmente su nicho en el nuevo mundo del capitalismo
global sin alterar las formas políticas dominantes de la democracia electoral y
el gobierno representativo” y “hace lo que considero central en todas las
variantes del fascismo, incluida la versión postotalitaria. Sin Führer, sin
régimen de partido único, sin SA ni SS, el posfascismo revierte la
tendencia de la Ilustración a asimilar la ciudadanía a la condición humana”.
“El posfascismo no necesita tropas
de asalto ni dictadores. Es perfectamente compatible con una democracia liberal
anti-Ilustración que rehabilita la ciudadanía como una concesión del soberano
en lugar de un derecho humano universal (…) Dado que el posfascismo rara vez es
un movimiento, sino simplemente un estado de cosas, gestionado la mayoría de
las veces por los llamados gobiernos de centroizquierda, es difícil
identificarlo intuitivamente. L@s posfascistas no suelen hablar de obediencia
total y pureza racial, sino de la superautopista de la información”. (Adorno:
fascismo en democracia y fascismo contra la democracia).
Otro aspecto clave que destaca
este autor es que estamos en un contexto de “Desregulación para el capital y
regulación estricta para el trabajo”. En este escenario, “si la fuerza de
trabajo queda atrapada en la periferia, tendrá que soportar los talleres
clandestinos”. “Los intentos de luchar por salarios más altos y mejores
condiciones de trabajo no se enfrentan a la violencia, l@s rompehuelgas
o los golpes militares, sino a la fuga silenciosa de capitales y la
desaprobación de las finanzas internacionales y sus burocracias internacionales
o nacionales, que tendrán la capacidad de decidir quién merece ayuda o alivio
de la deuda. Citando a Albert O. Hirschman, la voz (es decir, la
protesta) es imposible, es más, inútil. Sólo queda la salida, el éxodo, y es
tarea del posfascismo impedirlo”.
2.- El fascismo (visto
por los fascistas)
Los estudiosos del fascismo se han dividido desde un inicio
entre quienes toman en serio su ideología y quienes sólo lo ven como una
manipulación burguesa (las dos versiones marxistas dominantes serían la teoría
de la agencia y la que lo ve como forma de bonapartismo). Según Roger Griffin,
es necesario estudiar como los fascistas se percibían a sí mismos, y en este
empeño él destaca su carácter “revolucionario”: algo que los marxistas jamás
reconocerán pues tendrían que admitir una versión rival a la de la revolución
socialista/comunista).
El jurista italiano Giorgio Locchi (muy influyente en la
Nouvelle Droite) que en “La esencia del fascismo como fenómeno europeo” afirma
que “más allá de diferencias específicas, todos los movimientos fascistas y
todas las variadas expresiones de la Revolución Conservadora (entendida aquí
como corriente espiritual) tiene una esencia común”. “Los movimientos
fascistas de la primera mitad del siglo son la expresión política, inmediata e
instintiva, de un nuevo sentimiento del mundo que circula por Europa a partir
ya de la segunda mitad del siglo XIX. Tienen el sentimiento de vivir un momento
de trágica emergencia y se precipitan a la acción obedeciendo a este
sentimiento; se movilizan políticamente pero, al contrario que otros partidos y
movimientos, no hacen referencia a alguna concreta filosofía o teoría política
y asumen más bien casi siempre un comportamiento antiintelectualista. Los
movimientos fascistas se coagulan por instinto en torno a un programa de acción
inspirado por un sistema de valores que se opone drásticamente al sistema de
valores igualitarista, que se encuentra en la base del democraticismo, liberalismo,
socialismo, comunismo. Por contra, resulta fácil constatar que, en el
seno de un mismo movimiento fascista, personalidades de primer nivel expresan y
defienden filosofías y teorías bastante diferentes, a menudo poco conciliables
entre ellas e incluso opuestas”.
Visto así, los fascismos eran
movimientos mucho más heterogéneos de lo que nos hemos acostumbrado a pensar
desde que la izquierda vio al “nazi-fascismo” como una entidad única y
homogénea. Pero a pesar de esta gran diversidad y a la retórica
seudorevolucionaria y hasta anticapitalista que caracterizaba a algunas de sus
expresiones, es su marcado anti-igualitarismo el que lo ubica siempre a la
extrema derecha del espectro político, por su marcada naturaleza
contrarrevolucionaria de larguísimo plazo. Como ellos mismos dicen: reaccionan
contra los valores de la Ilustración. Y a diferencia de lo que sostiene Locchi,
está más que demostrado que los movimientos fascistas no sólo existieron en
Europa, sino que prácticamente en todo el mundo, expresando esa misma
contrarrevolución, que a corto plazo respondía desde 1917 a la amenaza de
revoluciones socialistas.
3.- Colonialismo y
fascismo
Analizar la dimensión global (y no sólo europea) del fascismo
nos enseña cosas importantes. Entre ellas, que la modernidad capitalista no se
agota en los “valores (positivos) de la Ilustración”. Esta es también lo que no
se dice que es: oculta la violencia de la acumulación originaria y el
colonialismo. Y en gran medida los fascismos de los países centrales vinieron a
demostrar que se podían utilizar también en las metrópolis los métodos que
desde hace décadas y siglos usaban estas potencias en la periferia y el “tercer
mundo”. En este aspecto el fascismo también fue más parasitario o adaptativo
que creativo. Como destacó el comunista martinicano
Aime Cesaire en su “Discurso sobre el colonialismo” (1950):
Y entonces, un buen
día, la burguesía es despertada por un golpe formidable que le viene devuelto:
la GESTAPO se afana, las prisiones se llenan, los torturadores inventan,
sutilizan, discuten en torno a los potros de tortura.
Nos asombramos, nos
indignamos. Decimos: «jQue curioso! Pero, jbah!, es el nazismo, ya pasara!». Y
esperamos, nos esperanzamos; y nos callamos a nosotros mismos la verdad, que es
una barbarie, pero la barbarie suprema, la que corona, la que resume la
cotidianidad de las barbaries; que es el nazismo, sí, pero que antes de ser la
victima hemos sido su cómplice; que hemos apoyado este nazismo antes de
padecerlo, lo hemos absuelto, hemos cerrado los ojos frente a él, lo hemos
legitimado, porque hasta entonces solo se había aplicado a los pueblos no
europeos; que este nazismo lo hemos cultivado, que somos responsables del
mismo, y que el brota, penetra, gotea, antes de engullir en sus aguas
enrojecidas a la civilización occidental y cristiana por todas las fisuras de
esta.
Si, valdría la pena
estudiar, clínicamente, con detalle, las formas de actuar de Hitler y del
hitlerismo, y revelarle al muy distinguido, muy humanista, muy cristiano
burgués del siglo XX, que lleva consigo un Hitler y que lo ignora, que Hitler
lo habita, que Hitler es su demonio, que, si lo vitupera, es por falta de
lógica, y que en el fondo lo que no le perdona a Hitler no es el crimen en sí,
el crimen contra el hombre, no es la humillación del hombre en sí, sino el
crimen contra el hombre blanco, es la humillación del hombre blanco, y haber
aplicado en Europa procedimientos colonialistas que hasta ahora solo concernían
a los árabes de Argelia, a los coolies de la India y a los negros de África.
Y este es el gran
reproche que yo le hago al pseudohumanismo: haber socavado demasiado tiempo los
derechos del hombre; haber tenido de ellos, y tener todavía, una concepción
estrecha y parcelaria, incompleta y parcial; y, a fin de cuentas, sórdidamente
racista.
4.- ¿Qué Derechos
Humanos?
Lo que conocemos cono “DDHH” surge más o menos en la mitad
del siglo XX: post segunda guerra mundial, aliados “contra el nazismo” se
reconfiguran como enemigos en la Guerra Fría. Un bando privilegia los DCP, otro
los DESC. Surge la jerga y la institucionalidad propia del movimiento de los
DDHH: DIDH, convenciones y tratados, órganos especializados, burocracia
internacional. (Ver el texto de Douglas Kennedy: “Movimiento internacional por
los DDHH: ¿Parte de la solución o del problema?”).
Pero sus antecedentes más lejanos datan al menos de 1789 y
las “revoluciones burguesas”. Ahí surgen las “Declaraciones de Derechos”:
algunas consagran el “sentido común” y derechos ya existentes (Independencia de
EEUU) y otras más bien proponen un nuevo orden a alcanzar (Declaración francesa
de derechos del “hombre y el ciudadano”) (Ver texto de Habermas sobre Derecho
natural y revolución en “Teoría y praxis”).
El discurso de DDHH es asumido por todo el espectro político
oficial (democracia representativa). Pero ha empezado a ser cuestionado, tensionado
o resignificado por las nuevas derechas. Lo cual es similar a lo que pasa con
la idea misma de democracia: ¿Existe una sola o varias? ¿Falsa democracia en
oposición a una verdadera? ¿Democracia directa contra democracia
representativa? ¿Son los fascistas (en sus versiones neo y old fashion)
enemigos de la democracia en sí misma, o conciben otras formas de democracia,
orgánica e iliberal?
Lo que está claro es que no podremos hacer nada que valga la
pena si seguimos mirando la historia por el espejo retrovisor. No podemos
retroceder al estado keynesiano ni a los tiempos de la revolución rusa, china,
española o cubana. El capitalismo avanza, nunca retrocede. Las nuevas derechas,
como los viejos fascismos, usan una retórica conservadora y tradicionalista,
pero en otro sentido no podrían ser más modernistas o incluso aceleracionistas.
La izquierda hasta ahora ha pasado del “no la vimos venir” a campañas por el
“mal menor”, diciendo que “no pasarán” cuando en verdad el fascismo ya pasó, y
como dijo Guattari: “no deja de seguir avanzando. En evolución permanente, no
deja de atravesar mallas cada vez más finas. Parece venir de fuera, cuando en
verdad encuentra su energía en el corazón del deseo de cada uno de nosotros”.
La desfascistización debe comenzar por asumir este hecho, y
no tenerle miedo a la crítica radical de la democracia y los DDHH.
Como dijo el general Sun Tzu hace más de dos milenios, “si
conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de
cientos de batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada
victoria que ganes también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni
a ti mismo, sucumbirás en cada batalla”.
Etiquetas: derechohumanistas, fascistología, psicogeografía, reflexión, Valparaíso
jueves, abril 28, 2022
Valparaíso, colónia inmensa i gran puertó// Libro "El Despertar chileno" en Clacso Argentina
Voy mañana con rumbo a Valparaíso, que Zsigmond Remenyik en "Los juicios del dios Agrella" (Ediciones del Caxicóndor, 2018) denomina como "la colónia inmensa i gran puertó V."
Ahí trataré de resumir 200 páginas de investigación en 20 minutos. Deséenme éxito y poder de síntesis. Luego me quedo escuchando a Sergio Villalobos-Ruminott, me tomo un schop o tal vez dos o tres camino al terminal de buses, y me vengo durmiendo en bus hasta el Metro de los Pajaritos y desde ahí a mi domicilio a acostarme arropado escuchando algo así como el EP 1-2-3-4 de los Saints, cuyo vocalista Chris Bailey falleció a inicios de este mes que ya se va. Poco después, en otra joya discográfica del punk rock australiano de los 70, hacen una excelente versión de "Security" del semidios Otis Redding.
Acaba de salir hace un mes un libro colectivo al cual aportamos una versión corregida de textos previos sobre la desmonumentalización.
Se descarga en CLACSO.
Acá ve el índice del mamotreto:
Prólogo. La vida en contra del
neoliberalismo......................................................... 15
Geoffrey Pleyers
Presentación...........................................................................................................................27
Introducción. De fracturas políticas y condiciones de
posibilidad en el Chile post revuelta de octubre. Futuros en disputa y agendas de
re existencia......................................................................................................................39
Rodrigo Ganter, Raúl Zarzuri, Karla Henríquez y Ximena
Goecke
Cuerpo I. Arqueologías de la revuelta
De fracturas a recomposiciones.
Interpretaciones del
18-O...................................................................................................59
Raúl Zarzuri Cortés
Subjetivación política y revuelta de los que sobran.
Digresiones en torno a la dimensión generacional del 18-O en
Chile.............87
Rodrigo Ganter Solís
¡Arriba las que luchan! Feministas y discursos feministas en
la revuelta.......................................................................................131
Ximena Goecke
Adhocracias y repliegues reflexivos. La calle y las
introspecciones
personales en las actorías sociales del
18-O.............................................................163
Karla Henríquez
Lo que octubre se llevó. Estallido social y crisis de
representación en Chile....................................................................................................................................
181
Violeta Montero Barriga
Asambleas territoriales. Reinventando lo político en las
ciudades chilenas post revuelta.......................................................................................................197
Katia Valenzuela
Violencia contra niños, niñas, adolescentes y jóvenes. 18-O,
antes y
durante.........................................................................................................217
Alejandro Tsukame
Haciendo caer los ídolos de barro. Apuntes sobre rebelión y
desmonumentalización en Chile y en el
mundo............................................... 239
Julio Cortés Morales
Cuerpo II. Viñetas del despertar
Chile
despertó.......................................................................................................................255
Carlos Reyes y Augusto Mora
Cuerpo III. Revuelta y narrativas juveniles
Viviendo la revuelta en las narrativas
juveniles................................................... 263
Karla Henríquez, Rodrigo Ganter, Ximena Goecke y Raúl
Zarzuri
Cuerpo IV. Acción conectiva y artivismos de la revuelta
chilena
Piezas artísticas y activismos. La práctica gráfica en el
frontis del GAM como acción política...................... 331
Mónica Salinero
ResisteArte. El arte de disputar y okupar la ciudad
durante el estallido social chileno en
Concepción.................................................................361
Javiera Briones Bello
Los medios de la revuelta durante el 18-O en Chile. Reflexiones
sobre el activismo virtual de estudiantes
secundarios
chilenos........................................................................................................
387
Catalina Mendoza Riquelme, Óscar Basulto Gallegos
y Sebastián Fuentealba González
El textil como soporte de identidad, memoria y resistencia feminista
en La
Serena.....................................................................................................
411
André Álvarez Oliva y Paula Jeria Tapia
Cuerpo V. Poemario
Poemas escritos durante el estallido...........................................................................433
Colectivx Piño Choroy
Sobre los autores y
autoras............................................................................................447
Etiquetas: malestar en la civilización, protestas, punk rock, reflexión, Valparaíso
martes, abril 19, 2022
¿Al fascismo sabremos vencer?
El sábado 9 de abril estuvimos en la Feria del Libro Anarquista de Valparaíso exponiendo latamente (espero que no lateramente) lo medular de las investigaciones sobre viejos y nuevos fascismos que serán publicadas en poco tiempo más por Editorial Tempestades bajo el título "La religión de la muerte".
Mientras tanto, sigue la guerra inter-fascista entre Rusia y Ucrania, queda bastante poco de la épica antifascista que logró el triunfo de Boric en diciembre y en Francia por tercera vez el Frente Nacional (ahora bajo el nombre de Agrupación Nacional) pasó a segunda vuelta, con mayores posibilidades de ganar el balotaje que las dos veces anteriores.
Los compañeros de El Porteño subieron el capítulo 57 de su programa de conversación Mate al Rey, donde estuvimos hablando de fascismo y antifascismo.
El viernes 22 en Valparaíso y sábado 23 en Santiago se realizará una actividad de los compañeros de Vamos hacia la vida, con un compa suizo, donde se discutirá el problema del antifascismo desde una perspectiva comunista antiestatal (si hay Estado, no es comunismo!).
Y terminado el ciclo de la fascistología, el 28 y 29 hay un Coloquio en la Universidad de Valparaíso, en el que me tocará exponer el viernes en la Mesa 3, de 16 a 17.
Para concluir esta entrada los invito a leer un avance de "La religión de la muerte" dedicado a la extrema derecha francesa, y como música de fondo los dejo con el legendario album anti-electoral de Chumbawamba, "Never mind the ballots".
El
paso de Marine Le Pen a la segunda vuelta en las elecciones francesas y la
posibilidad cierta de que gane ante un desprestigiado y odiado Macron apoyado
ahora por todos los partidos “republicanos” y la izquierda asustada por el
“neofascismo”, hace necesario estudiar y aprender acerca de estos movimientos
de derecha y las transformaciones que han sufrido en este siglo, y los factores
que han posibilitado su arrollador avance en varios países del mundo. Entre
esos factores sin duda alguna está la parálisis de la izquierda y su
imposibilidad de salir del paradigma progresista y neoliberal.
A
continuación ofrezco parte de un trabajo en elaboración acerca de viejos y
nuevos fascismos, donde se refieren tanto los avances “intelectuales” de
algunos centros de pensamiento, como a la vinculación que esa actividad
“metapolítica” mantiene con fuerzas políticas electorales organizadas,
como el Frente Nacional.
El aporte
intelectual de la Nouvelle Droite
Sin desmerecer
el importante aporte ruso y de Europa oriental en el desarrollo de una Nueva
Extrema Derecha, y teniendo en cuenta que el muy difundido libro de Stefanoni
se concentra por sobre todo en la dimensión anglosajona del fenómeno de la
“derecha alternativa” -la Alt-Right, a la que él mismo define como un
“conjunto heterogéneo de corrientes de extrema derecha situadas fuera del
conservadurismo convencional” y asociada en general al nacionalismo blanco, y
en ciertos casos a posiciones antisemitas e incluso filonazis”-,
tengo la impresión fundada de que ha sido el aporte de la Nueva Derecha
francesa lo que ha suministrado las mejores cartas de presentación y cobertura
ideológica para la normalización de sus posiciones, que aparecen no como un
simple neofascismo descafeinado sino que les permiten incluso tratar de ir a la
vanguardia de una nueva contracultura que lucha exitosamente contra el consenso
o hegemonía liberal.
La Nouvelle
Droite francesa empezó a trabajar en suministrar nuevas bases teóricas al
movimiento al menos desde los años sesenta.
En el
Manifiesto La Nueva Derecha en el 2000, de Alain de
Benoist y Charles Champetier se aclara que esta “escuela de pensamiento”
nació en 1968 y niegan su carácter de movimiento político, pues todas sus
actividades se sitúan eminentemente en una perspectiva metapolítica.
Si bien es
bastante evidente que la ND procede del neofascismo de esos años, su principal
referente, Alain de Benoist, a lo largo de toda su trayectoria intelectual se
ha encargado de dejar ese origen en el pasado, pues entiende que tanto el
comunismo como el fascismo dominaron el siglo XX, pero no han sobrevivido a su
tiempo. Así, mientras “el fascismo nació de la guerra y murió en la guerra”, el
comunismo “nació de una explosión política y social y murió de una implosión
política y social”.
A partir de eso sostiene que hoy en día tanto el fascismo como el antifascismo
son parodias.
La metapolítica
no sería otra forma de hacer política ni una estrategia tendiente a
conseguir cierta hegemonía, sino que “reposa sobre la constatación de que las
ideas juegan un papel fundamental en las conciencias colectivas y, de forma más
general, en toda la historia humana”. La ambición de la ND es contribuir a
“renovar esas representaciones sociales-históricas”, desde una perspectiva
transversal: “la Nueva Derecha ha sabido beber en las más diversas aportaciones
teóricas que la han precedido” y “no duda en recuperar aquellas que le parecen
acertadas en cualquier corriente de pensamiento”, lo cual provoca “la cólera de
los cancerberos del pensamiento, que se afanan en congelar las ortodoxias
ideológicas con el fin de paralizar cualquier nueva síntesis que pudiera
amenazar su confort intelectual”. De ahí que a pesar de asumirse como una
corriente que surge en derecha, las síntesis que proponen tomen bastante
prestado de corrientes de izquierdas, llegando a considerarse como “gramscianos
de derechas”. El mismo Alain ha dicho que se siente de derecha y a la vez de
izquierda, y en cuanto a influencias ha señalado que su filiación sería la
siguiente: “Rousseau, la Comuna, el Socialismo francés, los No-Conformistas de
los años treinta, la Revolución Conservadora alemana, el Sindicalismo
Revolucionario italiano y el Situacionismo”.
Los efectos de su trabajo se están empleando a apreciar con toda claridad ahora. Entre otras cosas, además de absorber y reciclar a diversos autores y corrientes de la izquierda revolucionaria, de Gramsci a la Internacional Situacionista, se pueden señalar entre sus más importantes aportes el intento de superación del tradicional racismo biologicista que pesaba como estigma en los fascismos más cercanos al alemán, acuñando el enfoque del “etnodiferencialismo”, la promoción de un ecologismo “decrecentista” y la adopción de una perspectiva crítica del capitalismo.
Etiquetas: anti punk, Chantiago, fascist pigs, Francia, reflexión, Valparaíso
sábado, abril 17, 2021
Transformar (Tensión, EP 2021)/Breve historia de una melomanía
Tensión, Tranformar (12 de abril de 2021)
DEFORMAR, DERRIBAR. La letra de la primer canción de Transformar encuentra una inspiración en este texto. Y como preferimos compartir a esconder, acá vamos a ir dejando algunas pistas...
«A quien no se conforma con el miserabilismo al que estamos sometidos no le
queda otro remedio que ser pesimista. Pero este pesimismo debe estar muy lejos
de cualquier fatalismo, no es un pesimismo vital, sino un pesimismo crítico que
se afirma insumiso frente a las condiciones que nos vienen dadas y cree
posible, y más que necesario, cambiarlas. (...) El pesimismo crítico carece de
esperanzas, pero no de objetivos. Quizás no sepamos explicar detalladamente qué
es lo que entendemos por una vida plena y libre, tan sólo podemos esbozar
algunas ideas sobre lo que queremos. Pero aunque esto a veces nos frustre no
debemos dejar que se traduzca en impotencia, pues quizás lo más importante
ahora sea saber qué es lo que no queremos de ningún modo: esta vida falsificada
y sometida a los criterios de la mercancía y a unos poderes que nos son
ajenos.» (Andrés Devesa, Sobre el dolor del mundo, el miserabilismo y la voluntad de
vivir ...o de la necesidad de "organizar" nuestro pesimismo)
NO HAY LUGAR. The Apostles en Pigs for Slaughter dicen
«Estamos llamando a tu puerta / Esto va a empezar / Es la guerra de clases». No
hay lugar es una especie de respuesta: «Nadie va a llamar a tu puerta / no hay
invitación». Mientras le llamábamos "el new wave" un posible nombre
era «Esto es lucha de clases» como se titulaba el boletín que hacía el amigo N.
Su amigo JC, acabó tocando el saxo en esta canción porque sabemos de sus
inclinaciones musicales, y no solamente. Encajaba perfectamente en esta
intencionalidad de hacer una canción algo distinta a lo que solemos hacer. A,
otro amigo en común también fue invitado para cantar con nosotros. Cada uno
grabó en la ciudad que habita: Santiago de Chile y Buenos Aires respectivamente.
Ciudades donde dieron o aún dan vida a Disturbio Menor, Fracaso, Manual de Combate, Biofilo Panclasta, Clima Bajo Tierra u Hogvera.
De estas notas algo desordenadas se trata el punk para nosotros, de amistad
pero también de búsquedas comunes, de viajar, de no tener patria.
RELACIÓN IMPERSONAL iba a contener una cita de Polvos de una relación de Virus: «Tu brillo tiende a hipnotizarnos / Cuerpo que
encarna el valor». Aunque también podía haber sido «Todo lo sólido se esfuma», guiño
al Manifiesto Comunista de 1848: «Todo lo sólido se desvanece
en el aire». Roberto Jacoby escribió esta letra para que Federico Moura nos
encante con su voz. La finalidad de ambas canciones parece ser la misma, la
impersonalidad y cosificación que nos imprime el intercambio, el valor y la
mercancía.
Además de las canciones de Virus siempre nos gusta recordar como a
contracorriente del rock nacional ellos, junto a Violadores, se negaron a participar de
un festival por Malvinas organizado por los mismos
milicos que habían mandado a esos jóvenes a morir.
AMOR Y MOVIMIENTO. No hay, a primera vista, alguna referencia literaria en esta
canción que intenta expresar lo inseparable de los sentimientos, las ideas y
las acciones. Que nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos es una
sentencia que viene de la letra de una banda que no fue. Y resulta que,
revisando un poco mejor, esa expresión había quedado en el inconsciente luego
de, en aquellos años, leer a Roberto
Arlt. Como nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente
influenciadas por sus vivencias vale continuar recordando. Seguir en pie y
asumiendo lo colectivo de la creatividad, colectivo más allá del tiempo y el
espacio, y del vínculo estrecho. Aunque aquí y ahora, nosotros.
(Texto tomado del blog DIScarga Directa:)
1.- Deformar, derribar, transformar, construir.
Con el escudo que brinda el pesimismo
frente a cada promesa con más de lo mismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Carentes de esperanzas no de objetivos.
Martillos templados de pesimismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Deformar, derribar, transformar, construir.
2.- En este lugar no hay lugar para permanecer espectador,
todos participan lo quieran o no.
Nadie va a llamar a tu puerta, no hay invitación,
antes que lo sepas ya comenzó.
Dueños de la fuerza de trabajo o los medios de producción,
reproducción del modo de producción.
No hay opción ni elección. Ruptura o continuación.
3.- Quiero ver directo a los ojos de quien no conoce mi rostro
aunque estamos vinculados en un trágico intercambio.
Mutuo desconocimiento, trato despersonalizado.
Quiero poner un final a esta relación impersonal.
4.- En ausencia del músculo se atrofian las palabras.
Nervio, brazo y cerebro. Amor y movimiento.
La pasión nos reclamará algo de razonamiento.
Nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos.
Tension es un grupo de punk/postpunk formado en la ciudad de Rosario en 2014.
Tensión somos
Maxi, Leandro, Nacho, Rodrigo
Hicimos las músicas y las letras.
Hicimos los collages y la gráfica.
Grabado y mezclado en Mansión Mutante por Nacho
*
Invitados en No hay lugar:
A. voces. Grabado en Rancho Bogotá, Buenos Aires.
JC. saxos. Grabado en un depto de Villa Olímpica, Santiago de Chile.
Breve historia de una (mi) melomanía [Work in PROGRESO]
Cuando tenía cinco o
seis años y vivía con mis padres y hermana en Avenida Estadio 3330, población
La Pampa de la ciudad de La Serena, un día prendí el aparato de TV y justo
estaban dando una serie de los Beatles en dibujos animados. Aún recuerdo la
sensación de sorpresa y agrado que tuve cuando tocan “Penny Lane”. No podía
dejar de pensar en eso, y de oír las melodías vocales y la trompeta dentro de
mi cabeza. Después en una feria ubicada yendo hacia el cerro de atrás que ahora
está lleno de antenas, vi uno de esos legendarios casets chinos marca dbx que
contenía sus “greatest hits”, puros temas rocanroleros de la primera época de
oro. Mis papás, que se conocieron en 1966, eran fanáticos de ellos así que
compraron la cinta, y creo que aún la tienen en su casa. En esto mi historia no
es distinta a la de muchas personas, entre ellos Viv Albertine de las Slits,
que en sus memorias cuenta la impresión profunda que tuvo de niña al
escucharlos, cuando una adolescente que conocía le mostró un disco de 7
pulgadas y comprendió que la felicidad podía venir envasada en esos pequeños
artefactos, o Daniel Johnston que le agradece en una canción a John Lennon porque “los Beatles me sacaron de mi
oscuridad”.
El problema es que los
Beatles me dejaron de gustar algo más grande, en Punta Arenas, porque un vecino
algo irritante cantaba sus canciones empalagosamente y además porque a todo el
mundo parecían gustarle, luego del deceso de John Lennon. Demoré como tres décadas en poder apreciarlos
de nuevo y ponerlos en el lugar que se merecen en mi panteón personal, y la
reapreciación vino sobre todo tras reiteradas escuchas del Album Blanco, una de
cuyos discos encontré tirado en la basura cerca del Parque Almagro en su
edición Apple de 1969. Cosas que pasan.
Así que de niño conocí
tanto el amor por las canciones como el alejarse de un objeto de tu gusto por
rechazo al oportunismo de la aceptación masiva. Craso error que después volví a
cometer, por ejemplo con los Doors, por culpa de la película de Oliver Stone y la actuación del
pelmazo que interpreta a Morrison.
Seguí avanzando hacia
la pubertad sin darle mayor importancia a la música popular, después de haber
admirado a Boney M con “Rasputín” y los principales hits de Village People e
incluso a Migue Bosé con “Voy a ganar”, motivado sobre todo por el efecto de
rayos láser que usó en la Quinta Vergara. Lo que hacía que a uno le gustara el
láser era lo mismo que hacía que te gustara el logo de Kiss.
Ya comenzada la década
de los 80 y viviendo en la ciudad de Punta Arenas, empecé a estudiar flauta
dulce con el profesor Rolando Arancibia, y darle importancia a la música clásica
y popular. Era un buen alumno, así que practicaba una hora al día, todos los
días. Ademas, seguí toda la colección de “grandes compositores” que llegaba desde Santiago y mi padre compraba puntualmente: 100 fascículos incluyendo en cada
uno un caset, dedicado a uno o dos compositores. Escuché todo poniendo mucha
atención, pero por alguna razón lo que más me llamó la atención fueron los
últimos volúmenes, dedicados a gente como Messiaen y Stravinsky. Como mi padre
trabajaba en la televisión, conseguía cosas tan interesantes como un
concierto/ballet canadiense de “El pájaro de fuego”, que además de ser muy
bello como puesta en escena me permitía observar de cerca a todos los
instrumentos de la orquesta, y varios conciertos de la televisión alemana,
incluyendo una contundente versión de la Suite N° 2 de Bach, para flauta traversa
y orquesta de cámara.
En el ambiente
estudiantil y en las familias de izquierda como la mía se escuchaba harto
folklore latinoamericano, nueva canción de los sesenta, canciones de protesta, Víctor
y Violeta, Isabel y Ángel, Quilapayún e Inti Illimani, Congreso y Los Jaivas,
además de Charly García, Silvio Rodríguez y el llamado canto nuevo. Escuchando
a bajo volumen “Escucha Chile” de Radio Moscú, y “Chile al día” que se emitía
desde la RDA mi papá me enseñó a explorar la radio de onda corta.
Por esos días Claudio
Arrau visitó Chile y la televisión transmitió algunos conciertos, de los que
aún recuerdo algunas interpretaciones de Beethoven.
Quedé impresionado
cuando mi profesor de flauta, Rolando Arancibia me llevó por ahí por 1983 al Teatro
Municipal de Punta Arenas a ver al conjunto Syntagma Musicum, que tocaba música
antigua con instrumentos extraños como el cromorno, un instrumento medieval de
lengüeta cuya apariencia y sonido me fascinó. Tampoco podría pasar por alto el
impacto que me causó cuando mi padre me llevó a ver a Congreso por esos mismos
años en el Teatro ubicado al lado de la plaza de Viña del Mar (cuando acababan
de grabar “Ha llegado carta”, y se disponían a grabar “Pájaros de arcilla” en
Argentina, hermoso álbum jamás editado en Chile), y una vez que mi tío Emilio
me llevó a un ensayo de su banda Motemey en Valparaíso (con Oscar Carrasco en
bajo y voz, casualmente profesor de música de mi amigo Katafú en la escuela, y
padre de mi amigo el saxofonista Edén Carrasco).
Un buen amigo de mi padre,
José Luis Vergara, participaba del Taller Alturas, conjunto que grabó el “Canto
a Magallanes” y luego la suite “El Pionero”. A veces lo acompañé a ensayos
caseros de pequeños ensambles que tenía, y fue quien me prestó por primera vez
algo de Led Zeppelin: un caset chino de su álbum II, conseguido en la Zona
Franca, donde un amigo encontró también el vol. IV de Black Sabbath, cuyo
guitarrazo inicial aún me resuena hasta hoy.
Pero a pesar de lo muy interesante
que todo eso me resultaba, diría que mi vida cambió radicalmente cuando al
observar Magnetoscopio Musical un domingo a la hora de almuerzo vi bandas de
heavy metal como Judas Priest y Scorpions, demás de Ozzy, en el US festival.
Poco después dieron tres video-clips de Iron Maiden al hilo, y en ese momento
pensé: “esto es lo mío”, y me convertí a lo que sentía que era una especie de
culto del rocanrol en general, y del rock pesado y el heavy metal en particular. Debo confesar que
además de la parafernalia metalera de cuero negro y brazaletes, y el sonido
característicamente ochentero de las guitarras eléctricas, lo que más me atrajo
era el look del guitarrista de Ozzy cuando su vestimenta roja se movía con el
viento. O sea que en el fondo era una atracción libidinal, aunque aún no
estuviera preparado para darme cuenta de ello.
Más fanático del estilo
heavy metal me sentí cuando mi profe de música y algunos profesores me
advirtieron que esa música, además de mala (e “imperialista” para algunos), era
satánica.
En 1984 me compré un
caset por primera vez en mi vida, en una galería ubicada una cuadra hacia la
costanera desde la Plaza Muñoz Gamero en Punta Arenas. Me demoré como media
hora en elegir entre “Asesinos” o “El número de la bestia” (sí: en esos años
los casets nacionales ponían las traducciones de los títulos).
Opté por “Asesinos”, y
al mes siguiente regresé por el otro. Con esas compras agotaba de inmediato la
mesada y no me quedaba para nada más, pero no importaba. Escuchaba
obsesivamente hasta ir agregando el siguiente artefacto, además de grabar algunas
cosas desde la radio y casets de amigos. Nunca más abandoné esa experiencia de
ir apurado a la casa a poner el caset o disco recién conseguido y ver qué tanto
te acercaba a tu idea de felicidad acústica, el cielo en la tierra de los que
sufrimos esta enfermedad.
Otros amigos se
escribían con gente de Santiago que tenía zines fotocopiados, entre ellos el
famoso Anton R. (de Criminal). Copiábamos la info a mano, y además copiábamos
los casets que se intercambiaban por correo. Así pudimos acceder en 1985 en el
extremo austral a “Kill’em all” y “Ride the lightning” de Metallica, que eran
lo más rápido que habíamos escuchado hasta entonces, pues no teníamos idea de
la existencia del hardcore punk. Para mi desagrado, pude comprobar en el Liceo
que a los fachos también les gustaba el
metal. De hecho, la fachada de la CNI conocida como ACHA (Acción Chilena
Antocomunista) usó imágenes de Iron Maiden y su monstruo Eddie en su propaganda.
En Punta Arenas pusieron una bomba en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en
que explotó en mil pedazos uno de los milicos de la ACHA/CNI.
Cuando el heavy metal
se volvió thrash/speed/black metal, me empecé a interesar en el rock pesado y
progresivo de los 70. Incluso de puro contreras, y por asumir una fidelidad
general con todo el estilo, apoyé con todo a Nazareth cuando en 1985 fracasó
estrepitosamente en el Festival de Viña, mientras los metaleros suizos de Krokus
triunfaban gracias a su versión de “Ballroom Blitz”. La Estrella mintió
señalando que cuando cantaban “now you´re messin with a son of a bitch” en Hair
of the Dog (que después todos amaban cuando la grabó Guns and Roses) insultaban
al público, y tituló la portada: “Nazareth: rotos, guatones y pencas”. Gracias
a eso los casets y LPs de esta nunca bien valorada banda escocesa terminaron
todos en las canastas de saldos a precios módicos, y yo los compré. Todavía los
tengo.
A partir de ese
salto a los 70 tuve los oídos bien
abiertos para distintas variedades de rock experimental, difícil de conseguir
pero bien presente en los programas dominicales de las radios en la última
mitad de los 80, como “Tiempo Contemporáneo” y varios de la radio Beethoven, que
fueron muriendo todos a medida que entrábamos en la siguiente horrible década.
Ahí conocí el inclasificable “Camenbert Electrique” de Gong, “Attahk” y
“Köhntarkösz” de Magma, Here & Now, el “Tago Mago” de Can, Heaven/Hell de los
Residents, Naked City y Fred Frith entre otros, pistas que me llevaron a buscar
material en las disquerías clave para los repocos sujetos interesados en esos sonidos en ese momento: Beat en la galería San Diego,
y Melody Rock en el Interprovidencias. Ambas siguen ahí, aunque va muy poca
gente. Fueron los sitios en que pude conocer a un par de amantes del Rock In
Opposition. Es curioso pero a mediados de los 80 visitaron Chile la mitad de
Cassiber (Heiner Goebbels y Alfred “23” Harth), y a mediados de los 90 vinieron
Fred Frith y Chris Cutler, de Henry Cow.
El gusto por el rock me
hizo desinteresarme del folclore, la música clásica, y mi instrumento: la
flauta traversa. La única banda que usaba una y sonaba bastante bien era Jethro
Tull, cuyo “Aqualung” aún me sigue pareciendo interesante y oscuro. De a poco
me fui pasando al bajo eléctrico. Hubiera agradecido que en esos años juveniles
me hubieran presentado a Albert Ayler y un saxo tenor.
Ya bien arrimado en los veintitantos y gracias a los Ramones me acerqué al punk, que volvió a cambiar mi vida, y a partir de ahí he transitado sus caminos entendiéndolo como un estímulo poderoso, al igual que el free jazz y otras expresiones de creación y libertad humanas, momentos del tiempo de varias vidas que se juntan para hacer su aporte a la vibración universal, sacando de adentro todas esas emociones y sonidos que se toman las ondas y entran directo a nuestra mente y cuerpo, haciéndonos vibrar también para siempre.............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
(Desarrollar un poco más)..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
Etiquetas: Argentina, Chantiago, heavy metal, magallanes, memories of you, punk rock, rock (no punk), rock pichulero, trivia musical, Valparaíso, zeuhl music
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