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miércoles, diciembre 31, 2025

Exposición en la Universidad de Playa Ancha el 25 de noviembre del 2025 

 


1.- Nuevas derechas y post-fascismo

La dicotomía izquierda/derecha (o izquierdas y derechas, pues nunca hubo una sola forma) ya cumple más de dos siglos, a lo largo de los cuales se ha ido modificando considerablemente. Así, el liberalismo nace a la izquierda, representando las posiciones de la “burguesía revolucionaria” después de 1789, mientras la derecha inicialmente designaba al bando contrarrevolucionario: monárquico y aristócrata. Cien años después, la izquierda contenía por sobre todo a la gran familia socialista (desde la socialdemocracia al anarquismo, y luego al comunismo como radicalización “por izquierda” de la socialdemocracia durante la 1ra Guerra Mundial), y la derecha consistía en una histórica alianza liberal/conservadora que en el marco de la Guerra Fría se alineaba con la defensa del capitalismo y la “civilización occidental”. 

Mucho ha cambiado en la primera cuarta parte del siglo XXI.

Parte de la izquierda abandonó totalmente la idea de “revolución social” que la caracterizó en los dos siglos anteriores, para asumir una bastante posmoderna política de las identidades, o la defensa (al menos discursiva) de una versión neokeynesiana de la socialdemocracia, que en la práctica poco se distingue de una mera administración culturalmente “progresista” del neoliberalismo. Otra izquierda sigue pretendiendo ser anticapitalista o antineoliberal, pero sus modelos de sociedad alternativa son una curiosa mezcla de nostalgia por el “socialismo real” y reivindicación de capitalismos alternativos como el chino, liderazgos reaccionarios como el de Putin, la multipolaridad y los BRICS.

A la derecha tradicional o convencional le han brotado una serie de competidores por extrema derecha, desde tradicionalistas y fascistas clásicos a libertarianos de derecha, anarcocapitalistas y variadas y ecléticas formas de “Alt Right”.

Aparentemente la composición de clase también ha cambiado: gran parte de la izquierda liberal/progre es burguesa o pequeño-burguesa (sin entrar en la vieja discusión: ¿burguesía pequeña o clase intermedia entre burguesía y proletariado?), y es evidente que el “bajo pueblo”, proletarios y subproletarios sin consciencia de clase (ver al respecto las clases de Mark Fisher de finales del 2016), se identifica hoy en día con los nuevos liderazgos mesiánicos/populistas de personajes como Trump, Bolsonaro, Kaiser, Kast o Milei. Como ha dicho el relator de la ONU sobre extrema pobreza Olivier De Schutter en su Informe de este año “El populismo de ultraderecha y el futuro de la protección social”, “los populistas de ultraderecha afirman representar a la “gente corriente” frente a las “élites”. Sin embargo, en muchos casos, ellos mismos forman  parte de la élite y deben su ascenso en la política a la riqueza de su familia o a sus conexiones sociales. Una vez en el poder, suelen tratar de mantener los privilegios de la misma élite económica a la que critican en sus discursos” (Párr. 40).

¿Cuál es la mayor similitud entre los fascismos del siglo XX y estas nuevas derechas post-fascistas? Según el teórico húngaro Gaspar Miklos Tamás, el primero que acuñó el concepto de pos fascismo hacia el año 2000, “el posfascismo es un conjunto de políticas, prácticas, rutinas e ideologías que pueden observarse en todas partes del mundo contemporáneo; que poco o nada tienen que ver, excepto en Europa Central, con el legado del nazismo; que no son totalitarias; que no son en absoluto revolucionarias; y que no se basan en movimientos de masas violentos ni en filosofías voluntaristas e irracionalistas, ni tampoco juegan, ni siquiera en broma, con el anticapitalismo”.

Pese a todas esas diferencias con el viejo fascismo (que en todo caso ha seguido manifestándose dentro del amplio abanico de tendencias actuales), este autor sigue usando la etiqueta “fascismo”, al señalar que “el posfascismo encuentra fácilmente su nicho en el nuevo mundo del capitalismo global sin alterar las formas políticas dominantes de la democracia electoral y el gobierno representativo” y “hace lo que considero central en todas las variantes del fascismo, incluida la versión postotalitaria. Sin Führer, sin régimen de partido único, sin SA ni SS, el posfascismo revierte la tendencia de la Ilustración a asimilar la ciudadanía a la condición humana”.

“El posfascismo no necesita tropas de asalto ni dictadores. Es perfectamente compatible con una democracia liberal anti-Ilustración que rehabilita la ciudadanía como una concesión del soberano en lugar de un derecho humano universal (…) Dado que el posfascismo rara vez es un movimiento, sino simplemente un estado de cosas, gestionado la mayoría de las veces por los llamados gobiernos de centroizquierda, es difícil identificarlo intuitivamente. L@s posfascistas no suelen hablar de obediencia total y pureza racial, sino de la superautopista de la información”. (Adorno: fascismo en democracia y fascismo contra la democracia).

Otro aspecto clave que destaca este autor es que estamos en un contexto de “Desregulación para el capital y regulación estricta para el trabajo”. En este escenario, “si la fuerza de trabajo queda atrapada en la periferia, tendrá que soportar los talleres clandestinos”. “Los intentos de luchar por salarios más altos y mejores condiciones de trabajo no se enfrentan a la violencia, l@s rompehuelgas o los golpes militares, sino a la fuga silenciosa de capitales y la desaprobación de las finanzas internacionales y sus burocracias internacionales o nacionales, que tendrán la capacidad de decidir quién merece ayuda o alivio de la deuda. Citando a Albert O. Hirschman, la voz (es decir, la protesta) es imposible, es más, inútil. Sólo queda la salida, el éxodo, y es tarea del posfascismo impedirlo”.

2.- El fascismo (visto por los fascistas)

Los estudiosos del fascismo se han dividido desde un inicio entre quienes toman en serio su ideología y quienes sólo lo ven como una manipulación burguesa (las dos versiones marxistas dominantes serían la teoría de la agencia y la que lo ve como forma de bonapartismo). Según Roger Griffin, es necesario estudiar como los fascistas se percibían a sí mismos, y en este empeño él destaca su carácter “revolucionario”: algo que los marxistas jamás reconocerán pues tendrían que admitir una versión rival a la de la revolución socialista/comunista).

El jurista italiano Giorgio Locchi (muy influyente en la Nouvelle Droite) que en “La esencia del fascismo como fenómeno europeo” afirma que “más allá de diferencias específicas, todos los movimientos fascistas y todas las variadas expresiones de la Revolución Conservadora (entendida aquí como corriente espiritual) tiene una esencia común”.  “Los movimientos fascistas de la primera mitad del siglo son la expresión política, inmediata e instintiva, de un nuevo sentimiento del mundo que circula por Europa a partir ya de la segunda mitad del siglo XIX. Tienen el sentimiento de vivir un momento de trágica emergencia y se precipitan a la acción obedeciendo a este sentimiento; se movilizan políticamente pero, al contrario que otros partidos y movimientos, no hacen referencia a alguna concreta filosofía o teoría política y asumen más bien casi siempre un comportamiento antiintelectualista. Los movimientos fascistas se coagulan por instinto en torno a un programa de acción inspirado por un sistema de valores que se opone drásticamente al sistema de valores igualitarista, que se encuentra en la base del democraticismo, liberalismo, socialismo, comunismo. Por contra, resulta fácil constatar que, en el seno de un mismo movimiento fascista, personalidades de primer nivel expresan y defienden filosofías y teorías bastante diferentes, a menudo poco conciliables entre ellas e incluso opuestas”.

Visto así, los fascismos eran movimientos mucho más heterogéneos de lo que nos hemos acostumbrado a pensar desde que la izquierda vio al “nazi-fascismo” como una entidad única y homogénea. Pero a pesar de esta gran diversidad y a la retórica seudorevolucionaria y hasta anticapitalista que caracterizaba a algunas de sus expresiones, es su marcado anti-igualitarismo el que lo ubica siempre a la extrema derecha del espectro político, por su marcada naturaleza contrarrevolucionaria de larguísimo plazo. Como ellos mismos dicen: reaccionan contra los valores de la Ilustración. Y a diferencia de lo que sostiene Locchi, está más que demostrado que los movimientos fascistas no sólo existieron en Europa, sino que prácticamente en todo el mundo, expresando esa misma contrarrevolución, que a corto plazo respondía desde 1917 a la amenaza de revoluciones socialistas.

3.- Colonialismo y fascismo

Analizar la dimensión global (y no sólo europea) del fascismo nos enseña cosas importantes. Entre ellas, que la modernidad capitalista no se agota en los “valores (positivos) de la Ilustración”. Esta es también lo que no se dice que es: oculta la violencia de la acumulación originaria y el colonialismo. Y en gran medida los fascismos de los países centrales vinieron a demostrar que se podían utilizar también en las metrópolis los métodos que desde hace décadas y siglos usaban estas potencias en la periferia y el “tercer mundo”. En este aspecto el fascismo también fue más parasitario o adaptativo que creativo.  Como destacó el comunista martinicano Aime Cesaire en su “Discurso sobre el colonialismo” (1950):

Y entonces, un buen día, la burguesía es despertada por un golpe formidable que le viene devuelto: la GESTAPO se afana, las prisiones se llenan, los torturadores inventan, sutilizan, discuten en torno a los potros de tortura.

Nos asombramos, nos indignamos. Decimos: «jQue curioso! Pero, jbah!, es el nazismo, ya pasara!». Y esperamos, nos esperanzamos; y nos callamos a nosotros mismos la verdad, que es una barbarie, pero la barbarie suprema, la que corona, la que resume la cotidianidad de las barbaries; que es el nazismo, sí, pero que antes de ser la victima hemos sido su cómplice; que hemos apoyado este nazismo antes de padecerlo, lo hemos absuelto, hemos cerrado los ojos frente a él, lo hemos legitimado, porque hasta entonces solo se había aplicado a los pueblos no europeos; que este nazismo lo hemos cultivado, que somos responsables del mismo, y que el brota, penetra, gotea, antes de engullir en sus aguas enrojecidas a la civilización occidental y cristiana por todas las fisuras de esta.

Si, valdría la pena estudiar, clínicamente, con detalle, las formas de actuar de Hitler y del hitlerismo, y revelarle al muy distinguido, muy humanista, muy cristiano burgués del siglo XX, que lleva consigo un Hitler y que lo ignora, que Hitler lo habita, que Hitler es su demonio, que, si lo vitupera, es por falta de lógica, y que en el fondo lo que no le perdona a Hitler no es el crimen en sí, el crimen contra el hombre, no es la humillación del hombre en sí, sino el crimen contra el hombre blanco, es la humillación del hombre blanco, y haber aplicado en Europa procedimientos colonialistas que hasta ahora solo concernían a los árabes de Argelia, a los coolies de la India y a los negros de África.

Y este es el gran reproche que yo le hago al pseudohumanismo: haber socavado demasiado tiempo los derechos del hombre; haber tenido de ellos, y tener todavía, una concepción estrecha y parcelaria, incompleta y parcial; y, a fin de cuentas, sórdidamente racista.

 

4.- ¿Qué Derechos Humanos?

Lo que conocemos cono “DDHH” surge más o menos en la mitad del siglo XX: post segunda guerra mundial, aliados “contra el nazismo” se reconfiguran como enemigos en la Guerra Fría. Un bando privilegia los DCP, otro los DESC. Surge la jerga y la institucionalidad propia del movimiento de los DDHH: DIDH, convenciones y tratados, órganos especializados, burocracia internacional. (Ver el texto de Douglas Kennedy: “Movimiento internacional por los DDHH: ¿Parte de la solución o del problema?”).

Pero sus antecedentes más lejanos datan al menos de 1789 y las “revoluciones burguesas”. Ahí surgen las “Declaraciones de Derechos”: algunas consagran el “sentido común” y derechos ya existentes (Independencia de EEUU) y otras más bien proponen un nuevo orden a alcanzar (Declaración francesa de derechos del “hombre y el ciudadano”) (Ver texto de Habermas sobre Derecho natural y revolución en “Teoría y praxis”).

El discurso de DDHH es asumido por todo el espectro político oficial (democracia representativa).  Pero ha empezado a ser cuestionado, tensionado o resignificado por las nuevas derechas. Lo cual es similar a lo que pasa con la idea misma de democracia: ¿Existe una sola o varias? ¿Falsa democracia en oposición a una verdadera? ¿Democracia directa contra democracia representativa? ¿Son los fascistas (en sus versiones neo y old fashion) enemigos de la democracia en sí misma, o conciben otras formas de democracia, orgánica e iliberal?

Lo que está claro es que no podremos hacer nada que valga la pena si seguimos mirando la historia por el espejo retrovisor. No podemos retroceder al estado keynesiano ni a los tiempos de la revolución rusa, china, española o cubana. El capitalismo avanza, nunca retrocede. Las nuevas derechas, como los viejos fascismos, usan una retórica conservadora y tradicionalista, pero en otro sentido no podrían ser más modernistas o incluso aceleracionistas. La izquierda hasta ahora ha pasado del “no la vimos venir” a campañas por el “mal menor”, diciendo que “no pasarán” cuando en verdad el fascismo ya pasó, y como dijo Guattari: “no deja de seguir avanzando. En evolución permanente, no deja de atravesar mallas cada vez más finas. Parece venir de fuera, cuando en verdad encuentra su energía en el corazón del deseo de cada uno de nosotros”.

La desfascistización debe comenzar por asumir este hecho, y no tenerle miedo a la crítica radical de la democracia y los DDHH.

Como dijo el general Sun Tzu hace más de dos milenios, “si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cientos de batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria que ganes también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla”.

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jueves, abril 28, 2022

Valparaíso, colónia inmensa i gran puertó// Libro "El Despertar chileno" en Clacso Argentina 

Voy mañana con rumbo a Valparaíso, que  Zsigmond Remenyik en "Los juicios del dios Agrella" (Ediciones del Caxicóndor, 2018) denomina como "la colónia inmensa i gran puertó V."

Ahí trataré de resumir 200 páginas de investigación en 20 minutos. Deséenme éxito y poder de síntesis. Luego me quedo escuchando a Sergio Villalobos-Ruminott, me tomo un schop o tal vez dos o tres camino al terminal de buses, y me vengo durmiendo en bus hasta el Metro de los Pajaritos y desde ahí a mi domicilio a acostarme arropado escuchando algo así como el EP 1-2-3-4 de los Saints, cuyo vocalista Chris Bailey falleció a inicios de este mes que ya se va. Poco después, en otra joya discográfica del punk rock australiano de los 70, hacen una excelente versión de "Security" del semidios Otis Redding. 

Acaba de salir hace un mes un libro colectivo al cual aportamos una versión corregida de textos previos sobre la desmonumentalización.


Se descarga en CLACSO.

Acá ve el índice del mamotreto:

Prólogo. La vida en contra del neoliberalismo......................................................... 15

Geoffrey Pleyers

Presentación...........................................................................................................................27

Introducción. De fracturas políticas y condiciones de posibilidad en el Chile post revuelta de octubre. Futuros en disputa y agendas de re existencia......................................................................................................................39

Rodrigo Ganter, Raúl Zarzuri, Karla Henríquez y Ximena Goecke

Cuerpo I. Arqueologías de la revuelta

De fracturas a recomposiciones.

Interpretaciones del 18-O...................................................................................................59

Raúl Zarzuri Cortés

Subjetivación política y revuelta de los que sobran.

Digresiones en torno a la dimensión generacional del 18-O en Chile.............87

Rodrigo Ganter Solís

¡Arriba las que luchan! Feministas y discursos feministas en la revuelta.......................................................................................131

Ximena Goecke

Adhocracias y repliegues reflexivos. La calle y las introspecciones

personales en las actorías sociales del 18-O.............................................................163

Karla Henríquez

Lo que octubre se llevó. Estallido social y crisis de representación en Chile.................................................................................................................................... 181

Violeta Montero Barriga

Asambleas territoriales. Reinventando lo político en las ciudades chilenas post revuelta.......................................................................................................197

Katia Valenzuela

Violencia contra niños, niñas, adolescentes y jóvenes. 18-O, antes y durante.........................................................................................................217

Alejandro Tsukame

Haciendo caer los ídolos de barro. Apuntes sobre rebelión y desmonumentalización en Chile y en el mundo............................................... 239

Julio Cortés Morales

Cuerpo II. Viñetas del despertar

Chile despertó.......................................................................................................................255

Carlos Reyes y Augusto Mora

Cuerpo III. Revuelta y narrativas juveniles

Viviendo la revuelta en las narrativas juveniles................................................... 263

Karla Henríquez, Rodrigo Ganter, Ximena Goecke y Raúl Zarzuri

Cuerpo IV. Acción conectiva y artivismos de la revuelta chilena

Piezas artísticas y activismos. La práctica gráfica en el frontis del GAM como acción política...................... 331

Mónica Salinero

ResisteArte. El arte de disputar y okupar la ciudad durante el estallido social chileno en Concepción.................................................................361

Javiera Briones Bello

Los medios de la revuelta durante el 18-O en Chile. Reflexiones sobre el activismo virtual de estudiantes

secundarios chilenos........................................................................................................ 387

Catalina Mendoza Riquelme, Óscar Basulto Gallegos

y Sebastián Fuentealba González

El textil como soporte de identidad, memoria y resistencia feminista en La Serena..................................................................................................... 411

André Álvarez Oliva y Paula Jeria Tapia

Cuerpo V. Poemario

Poemas escritos durante el estallido...........................................................................433

Colectivx Piño Choroy

Sobre los autores y autoras............................................................................................447





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martes, abril 19, 2022

¿Al fascismo sabremos vencer? 


El sábado 9 de abril estuvimos en la Feria del Libro Anarquista de Valparaíso exponiendo latamente (espero que no lateramente) lo medular de las investigaciones sobre viejos y nuevos fascismos que serán publicadas en poco tiempo más por Editorial Tempestades bajo el título "La religión de la muerte".

Mientras tanto, sigue la guerra inter-fascista entre Rusia y Ucrania, queda bastante poco de la épica antifascista que logró el triunfo de Boric en diciembre y en Francia por tercera vez el Frente Nacional (ahora bajo el nombre de Agrupación Nacional) pasó a segunda vuelta, con mayores posibilidades de ganar el balotaje que las dos veces anteriores.

Los compañeros de El Porteño subieron el capítulo 57 de su programa de conversación Mate al Rey, donde estuvimos hablando de fascismo y antifascismo. 

El viernes 22 en Valparaíso y sábado 23 en Santiago se realizará una actividad de los compañeros de Vamos hacia la vida, con un compa suizo, donde se discutirá el problema del antifascismo desde una perspectiva comunista antiestatal (si hay Estado, no es comunismo!).

Y terminado el ciclo de la fascistología, el 28 y 29 hay un Coloquio en la Universidad de Valparaíso, en el que me tocará exponer el viernes en la Mesa 3, de 16 a 17.


Para concluir esta entrada los invito a leer un avance de "La religión de la muerte" dedicado a la extrema derecha francesa, y como música de fondo los dejo con el legendario album anti-electoral de Chumbawamba, "Never mind the ballots". 



El paso de Marine Le Pen a la segunda vuelta en las elecciones francesas y la posibilidad cierta de que gane ante un desprestigiado y odiado Macron apoyado ahora por todos los partidos “republicanos” y la izquierda asustada por el “neofascismo”, hace necesario estudiar y aprender acerca de estos movimientos de derecha y las transformaciones que han sufrido en este siglo, y los factores que han posibilitado su arrollador avance en varios países del mundo. Entre esos factores sin duda alguna está la parálisis de la izquierda y su imposibilidad de salir del paradigma progresista y neoliberal. 

A continuación ofrezco parte de un trabajo en elaboración acerca de viejos y nuevos fascismos, donde se refieren tanto los avances “intelectuales” de algunos centros de pensamiento, como a la vinculación que esa actividad “metapolítica” mantiene  con  fuerzas políticas electorales organizadas, como el Frente Nacional.

El aporte intelectual de la Nouvelle Droite 

Sin desmerecer el importante aporte ruso y de Europa oriental en el desarrollo de una Nueva Extrema Derecha, y teniendo en cuenta que el muy difundido libro de Stefanoni se concentra por sobre todo en la dimensión anglosajona del fenómeno de la “derecha alternativa” -la Alt-Right, a la que él mismo define como un “conjunto heterogéneo de corrientes de extrema derecha situadas fuera del conservadurismo convencional” y asociada en general al nacionalismo blanco, y en ciertos casos a posiciones antisemitas e incluso filonazis”-, tengo la impresión fundada de que ha sido el aporte de la Nueva Derecha francesa lo que ha suministrado las mejores cartas de presentación y cobertura ideológica para la normalización de sus posiciones, que aparecen no como un simple neofascismo descafeinado sino que les permiten incluso tratar de ir a la vanguardia de una nueva contracultura que lucha exitosamente contra el consenso o hegemonía liberal.

La Nouvelle Droite francesa empezó a trabajar en suministrar nuevas bases teóricas al movimiento al menos desde los años sesenta.

En el Manifiesto La Nueva Derecha en el 2000, de Alain de Benoist y Charles Champetier se aclara que esta “escuela de pensamiento” nació en 1968 y niegan su carácter de movimiento político, pues todas sus actividades se sitúan eminentemente en una perspectiva metapolítica.

Si bien es bastante evidente que la ND procede del neofascismo de esos años, su principal referente, Alain de Benoist, a lo largo de toda su trayectoria intelectual se ha encargado de dejar ese origen en el pasado, pues entiende que tanto el comunismo como el fascismo dominaron el siglo XX, pero no han sobrevivido a su tiempo. Así, mientras “el fascismo nació de la guerra y murió en la guerra”, el comunismo “nació de una explosión política y social y murió de una implosión política y social”. A partir de eso sostiene que hoy en día tanto el fascismo como el antifascismo son parodias. 

La metapolítica no sería otra forma de hacer política ni una estrategia tendiente a conseguir cierta hegemonía, sino que “reposa sobre la constatación de que las ideas juegan un papel fundamental en las conciencias colectivas y, de forma más general, en toda la historia humana”. La ambición de la ND es contribuir a “renovar esas representaciones sociales-históricas”, desde una perspectiva transversal: “la Nueva Derecha ha sabido beber en las más diversas aportaciones teóricas que la han precedido” y “no duda en recuperar aquellas que le parecen acertadas en cualquier corriente de pensamiento”, lo cual provoca “la cólera de los cancerberos del pensamiento, que se afanan en congelar las ortodoxias ideológicas con el fin de paralizar cualquier nueva síntesis que pudiera amenazar su confort intelectual”. De ahí que a pesar de asumirse como una corriente que surge en derecha, las síntesis que proponen tomen bastante prestado de corrientes de izquierdas, llegando a considerarse como “gramscianos de derechas”. El mismo Alain ha dicho que se siente de derecha y a la vez de izquierda, y en cuanto a influencias ha señalado que su filiación sería la siguiente: “Rousseau, la Comuna, el Socialismo francés, los No-Conformistas de los años treinta, la Revolución Conservadora alemana, el Sindicalismo Revolucionario italiano y el Situacionismo”.

Los efectos de su trabajo se están empleando a apreciar con toda claridad ahora. Entre otras cosas, además de absorber y reciclar a diversos autores y corrientes de la izquierda revolucionaria, de Gramsci a la Internacional Situacionista, se pueden señalar entre sus más importantes aportes el intento de superación del tradicional racismo biologicista que pesaba como estigma en los fascismos más cercanos al alemán, acuñando el enfoque del “etnodiferencialismo”, la promoción de un ecologismo “decrecentista” y la adopción de una perspectiva crítica del capitalismo.

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sábado, abril 17, 2021

Transformar (Tensión, EP 2021)/Breve historia de una melomanía 

 


Tensión, Tranformar (12 de abril de 2021)

DEFORMAR, DERRIBAR. La letra de la primer canción de Transformar encuentra una inspiración en este texto. Y como preferimos compartir a esconder, acá vamos a ir dejando algunas pistas...


«A quien no se conforma con el miserabilismo al que estamos sometidos no le queda otro remedio que ser pesimista. Pero este pesimismo debe estar muy lejos de cualquier fatalismo, no es un pesimismo vital, sino un pesimismo crítico que se afirma insumiso frente a las condiciones que nos vienen dadas y cree posible, y más que necesario, cambiarlas. (...) El pesimismo crítico carece de esperanzas, pero no de objetivos. Quizás no sepamos explicar detalladamente qué es lo que entendemos por una vida plena y libre, tan sólo podemos esbozar algunas ideas sobre lo que queremos. Pero aunque esto a veces nos frustre no debemos dejar que se traduzca en impotencia, pues quizás lo más importante ahora sea saber qué es lo que no queremos de ningún modo: esta vida falsificada y sometida a los criterios de la mercancía y a unos poderes que nos son ajenos.» (Andrés Devesa, Sobre el dolor del mundo, el miserabilismo y la voluntad de vivir ...o de la necesidad de "organizar" nuestro pesimismo)

NO HAY LUGARThe Apostles en Pigs for Slaughter dicen «Estamos llamando a tu puerta / Esto va a empezar / Es la guerra de clases». No hay lugar es una especie de respuesta: «Nadie va a llamar a tu puerta / no hay invitación». Mientras le llamábamos "el new wave" un posible nombre era «Esto es lucha de clases» como se titulaba el boletín que hacía el amigo N. Su amigo JC, acabó tocando el saxo en esta canción porque sabemos de sus inclinaciones musicales, y no solamente. Encajaba perfectamente en esta intencionalidad de hacer una canción algo distinta a lo que solemos hacer. A, otro amigo en común también fue invitado para cantar con nosotros. Cada uno grabó en la ciudad que habita: Santiago de Chile y Buenos Aires respectivamente. Ciudades donde dieron o aún dan vida a Disturbio MenorFracasoManual de CombateBiofilo PanclastaClima Bajo Tierra u Hogvera. De estas notas algo desordenadas se trata el punk para nosotros, de amistad pero también de búsquedas comunes, de viajar, de no tener patria.

RELACIÓN IMPERSONAL iba a contener una cita de Polvos de una relación de Virus: «Tu brillo tiende a hipnotizarnos / Cuerpo que encarna el valor». Aunque también podía haber sido «Todo lo sólido se esfuma», guiño al Manifiesto Comunista de 1848: «Todo lo sólido se desvanece en el aire». Roberto Jacoby escribió esta letra para que Federico Moura nos encante con su voz. La finalidad de ambas canciones parece ser la misma, la impersonalidad y cosificación que nos imprime el intercambio, el valor y la mercancía.


Además de las canciones de Virus siempre nos gusta recordar como a contracorriente del rock nacional ellos, junto a Violadores, se negaron a participar de un festival por Malvinas organizado por los mismos milicos que habían mandado a esos jóvenes a morir.

AMOR Y MOVIMIENTO. No hay, a primera vista, alguna referencia literaria en esta canción que intenta expresar lo inseparable de los sentimientos, las ideas y las acciones. Que nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos es una sentencia que viene de la letra de una banda que no fue. Y resulta que, revisando un poco mejor, esa expresión había quedado en el inconsciente luego de, en aquellos años, leer a Roberto Arlt. Como nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente influenciadas por sus vivencias vale continuar recordando. Seguir en pie y asumiendo lo colectivo de la creatividad, colectivo más allá del tiempo y el espacio, y del vínculo estrecho. Aunque aquí y ahora, nosotros.

(Texto tomado del blog DIScarga Directa:)





1.- Deformar, derribar, transformar, construir.

Con el escudo que brinda el pesimismo
frente a cada promesa con más de lo mismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Carentes de esperanzas no de objetivos.
Martillos templados de pesimismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Deformar, derribar, transformar, construir.

2.- En este lugar no hay lugar para permanecer espectador,
todos participan lo quieran o no.
Nadie va a llamar a tu puerta, no hay invitación,
antes que lo sepas ya comenzó.
Dueños de la fuerza de trabajo o los medios de producción,
reproducción del modo de producción.
No hay opción ni elección. Ruptura o continuación.

3.- Quiero ver directo a los ojos de quien no conoce mi rostro
aunque estamos vinculados en un trágico intercambio.
Mutuo desconocimiento, trato despersonalizado.
Quiero poner un final a esta relación impersonal.

4.- En ausencia del músculo se atrofian las palabras.
Nervio, brazo y cerebro. Amor y movimiento.
La pasión nos reclamará algo de razonamiento.
Nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos.

Tension es un grupo de punk/postpunk formado en la ciudad de Rosario en 2014.

Tensión somos
Maxi, Leandro, Nacho, Rodrigo
Hicimos las músicas y las letras.
Hicimos los collages y la gráfica.
Grabado y mezclado en Mansión Mutante por Nacho

*

Invitados en No hay lugar:
A. voces. Grabado en Rancho Bogotá, Buenos Aires.
JC. saxos. Grabado en un depto de Villa Olímpica, Santiago de Chile.




Breve historia de una (mi) melomanía [Work in PROGRESO]

Cuando tenía cinco o seis años y vivía con mis padres y hermana en Avenida Estadio 3330, población La Pampa de la ciudad de La Serena, un día prendí el aparato de TV y justo estaban dando una serie de los Beatles en dibujos animados. Aún recuerdo la sensación de sorpresa y agrado que tuve cuando tocan “Penny Lane”. No podía dejar de pensar en eso, y de oír las melodías vocales y la trompeta dentro de mi cabeza. Después en una feria ubicada yendo hacia el cerro de atrás que ahora está lleno de antenas, vi uno de esos legendarios casets chinos marca dbx que contenía sus “greatest hits”, puros temas rocanroleros de la primera época de oro. Mis papás, que se conocieron en 1966, eran fanáticos de ellos así que compraron la cinta, y creo que aún la tienen en su casa. En esto mi historia no es distinta a la de muchas personas, entre ellos Viv Albertine de las Slits, que en sus memorias cuenta la impresión profunda que tuvo de niña al escucharlos, cuando una adolescente que conocía le mostró un disco de 7 pulgadas y comprendió que la felicidad podía venir envasada en esos pequeños artefactos, o Daniel Johnston que le agradece en una canción a John  Lennon porque “los Beatles me sacaron de mi oscuridad”.

El problema es que los Beatles me dejaron de gustar algo más grande, en Punta Arenas, porque un vecino algo irritante cantaba sus canciones empalagosamente y además porque a todo el mundo parecían gustarle, luego del deceso de John Lennon.  Demoré como tres décadas en poder apreciarlos de nuevo y ponerlos en el lugar que se merecen en mi panteón personal, y la reapreciación vino sobre todo tras reiteradas escuchas del Album Blanco, una de cuyos discos encontré tirado en la basura cerca del Parque Almagro en su edición Apple de 1969. Cosas que pasan.

Así que de niño conocí tanto el amor por las canciones como el alejarse de un objeto de tu gusto por rechazo al oportunismo de la aceptación masiva. Craso error que después volví a cometer, por ejemplo con los Doors, por culpa de  la película de Oliver Stone y la actuación del pelmazo que interpreta a Morrison.

Seguí avanzando hacia la pubertad sin darle mayor importancia a la música popular, después de haber admirado a Boney M con “Rasputín” y los principales hits de Village People e incluso a Migue Bosé con “Voy a ganar”, motivado sobre todo por el efecto de rayos láser que usó en la Quinta Vergara. Lo que hacía que a uno le gustara el láser era lo mismo que hacía que te gustara el logo de Kiss.

Ya comenzada la década de los 80 y viviendo en la ciudad de Punta Arenas, empecé a estudiar flauta dulce con el profesor Rolando Arancibia, y darle importancia a la música clásica y popular. Era un buen alumno, así que practicaba una hora al día, todos los días. Ademas, seguí toda la colección de “grandes compositores” que llegaba desde Santiago y mi padre compraba puntualmente: 100 fascículos incluyendo en cada uno un caset, dedicado a uno o dos compositores. Escuché todo poniendo mucha atención, pero por alguna razón lo que más me llamó la atención fueron los últimos volúmenes, dedicados a gente como Messiaen y Stravinsky. Como mi padre trabajaba en la televisión, conseguía cosas tan interesantes como un concierto/ballet canadiense de “El pájaro de fuego”, que además de ser muy bello como puesta en escena me permitía observar de cerca a todos los instrumentos de la orquesta, y varios conciertos de la televisión alemana, incluyendo una contundente versión de la Suite N° 2 de Bach, para flauta traversa y orquesta de cámara.

En el ambiente estudiantil y en las familias de izquierda como la mía se escuchaba harto folklore latinoamericano, nueva canción de los sesenta, canciones de protesta, Víctor y Violeta, Isabel y Ángel, Quilapayún e Inti Illimani, Congreso y Los Jaivas, además de Charly García, Silvio Rodríguez y el llamado canto nuevo. Escuchando a bajo volumen “Escucha Chile” de Radio Moscú, y “Chile al día” que se emitía desde la RDA mi papá me enseñó a explorar la radio de onda corta.

Por esos días Claudio Arrau visitó Chile y la televisión transmitió algunos conciertos, de los que aún recuerdo algunas interpretaciones de Beethoven.

Quedé impresionado cuando mi profesor de flauta, Rolando Arancibia me llevó por ahí por 1983 al Teatro Municipal de Punta Arenas a ver al conjunto Syntagma Musicum, que tocaba música antigua con instrumentos extraños como el cromorno, un instrumento medieval de lengüeta cuya apariencia y sonido me fascinó. Tampoco podría pasar por alto el impacto que me causó cuando mi padre me llevó a ver a Congreso por esos mismos años en el Teatro ubicado al lado de la plaza de Viña del Mar (cuando acababan de grabar “Ha llegado carta”, y se disponían a grabar “Pájaros de arcilla” en Argentina, hermoso álbum jamás editado en Chile), y una vez que mi tío Emilio me llevó a un ensayo de su banda Motemey en Valparaíso (con Oscar Carrasco en bajo y voz, casualmente profesor de música de mi amigo Katafú en la escuela, y padre de mi amigo el saxofonista Edén Carrasco).

Un buen amigo de mi padre, José Luis Vergara, participaba del Taller Alturas, conjunto que grabó el “Canto a Magallanes” y luego la suite “El Pionero”. A veces lo acompañé a ensayos caseros de pequeños ensambles que tenía, y fue quien me prestó por primera vez algo de Led Zeppelin: un caset chino de su álbum II, conseguido en la Zona Franca, donde un amigo encontró también el vol. IV de Black Sabbath, cuyo guitarrazo inicial aún me resuena hasta hoy. 

Pero a pesar de lo muy interesante que todo eso me resultaba, diría que mi vida cambió radicalmente cuando al observar Magnetoscopio Musical un domingo a la hora de almuerzo vi bandas de heavy metal como Judas Priest y Scorpions, demás de Ozzy, en el US festival. Poco después dieron tres video-clips de Iron Maiden al hilo, y en ese momento pensé: “esto es lo mío”, y me convertí a lo que sentía que era una especie de culto del rocanrol en general, y del rock pesado y el heavy metal en particular. Debo confesar que además de la parafernalia metalera de cuero negro y brazaletes, y el sonido característicamente ochentero de las guitarras eléctricas, lo que más me atrajo era el look del guitarrista de Ozzy cuando su vestimenta roja se movía con el viento. O sea que en el fondo era una atracción libidinal, aunque aún no estuviera preparado para darme cuenta de ello.

Más fanático del estilo heavy metal me sentí cuando mi profe de música y algunos profesores me advirtieron que esa música, además de mala (e “imperialista” para algunos), era satánica.

En 1984 me compré un caset por primera vez en mi vida, en una galería ubicada una cuadra hacia la costanera desde la Plaza Muñoz Gamero en Punta Arenas. Me demoré como media hora en elegir entre “Asesinos” o “El número de la bestia” (sí: en esos años los casets nacionales ponían las traducciones de los títulos).

Opté por “Asesinos”, y al mes siguiente regresé por el otro. Con esas compras agotaba de inmediato la mesada y no me quedaba para nada más, pero no importaba. Escuchaba obsesivamente hasta ir agregando el siguiente artefacto, además de grabar algunas cosas desde la radio y casets de amigos. Nunca más abandoné esa experiencia de ir apurado a la casa a poner el caset o disco recién conseguido y ver qué tanto te acercaba a tu idea de felicidad acústica, el cielo en la tierra de los que sufrimos esta enfermedad.

Otros amigos se escribían con gente de Santiago que tenía zines fotocopiados, entre ellos el famoso Anton R. (de Criminal). Copiábamos la info a mano, y además copiábamos los casets que se intercambiaban por correo. Así pudimos acceder en 1985 en el extremo austral a “Kill’em all” y “Ride the lightning” de Metallica, que eran lo más rápido que habíamos escuchado hasta entonces, pues no teníamos idea de la existencia del hardcore punk. Para mi desagrado, pude comprobar en el Liceo que  a los fachos también les gustaba el metal. De hecho, la fachada de la CNI conocida como ACHA (Acción Chilena Antocomunista) usó imágenes de Iron Maiden y su monstruo Eddie en su propaganda. En Punta Arenas pusieron una bomba en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en que explotó en mil pedazos uno de los milicos de la ACHA/CNI.

Cuando el heavy metal se volvió thrash/speed/black metal, me empecé a interesar en el rock pesado y progresivo de los 70. Incluso de puro contreras, y por asumir una fidelidad general con todo el estilo, apoyé con todo a Nazareth cuando en 1985 fracasó estrepitosamente en el Festival de Viña, mientras los metaleros suizos de Krokus triunfaban gracias a su versión de “Ballroom Blitz”. La Estrella mintió señalando que cuando cantaban “now you´re messin with a son of a bitch” en Hair of the Dog (que después todos amaban cuando la grabó Guns and Roses) insultaban al público, y tituló la portada: “Nazareth: rotos, guatones y pencas”. Gracias a eso los casets y LPs de esta nunca bien valorada banda escocesa terminaron todos en las canastas de saldos a precios módicos, y yo los compré. Todavía los tengo.

A partir de ese salto a los 70 tuve los oídos bien abiertos para distintas variedades de rock experimental, difícil de conseguir pero bien presente en los programas dominicales de las radios en la última mitad de los 80, como “Tiempo Contemporáneo” y varios de la radio Beethoven, que fueron muriendo todos a medida que entrábamos en la siguiente horrible década. Ahí conocí el inclasificable “Camenbert Electrique” de Gong, “Attahk” y “Köhntarkösz” de Magma, Here & Now, el “Tago Mago” de Can, Heaven/Hell de los Residents, Naked City y Fred Frith entre otros, pistas que me llevaron a buscar material en las disquerías clave para los repocos sujetos interesados en esos sonidos en ese momento: Beat en la galería San Diego, y Melody Rock en el Interprovidencias. Ambas siguen ahí, aunque va muy poca gente. Fueron los sitios en que pude conocer a un par de amantes del Rock In Opposition. Es curioso pero a mediados de los 80 visitaron Chile la mitad de Cassiber (Heiner Goebbels y Alfred “23” Harth), y a mediados de los 90 vinieron Fred Frith y Chris Cutler, de Henry Cow.

El gusto por el rock me hizo desinteresarme del folclore, la música clásica, y mi instrumento: la flauta traversa. La única banda que usaba una y sonaba bastante bien era Jethro Tull, cuyo “Aqualung” aún me sigue pareciendo interesante y oscuro. De a poco me fui pasando al bajo eléctrico. Hubiera agradecido que en esos años juveniles me hubieran presentado a Albert Ayler y un saxo tenor.

Ya bien arrimado en los veintitantos y gracias a los Ramones me acerqué al punk, que volvió a cambiar mi vida, y a partir de ahí he transitado sus caminos entendiéndolo como un estímulo poderoso, al igual que el free jazz y otras expresiones de creación y libertad humanas, momentos del tiempo de varias vidas que se juntan para hacer su aporte a la vibración universal, sacando de adentro todas esas emociones y sonidos que se toman las ondas y entran directo a nuestra mente y cuerpo, haciéndonos vibrar también para siempre.............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

(Desarrollar un poco más)..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

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viernes, octubre 11, 2019

Chanchan y Remenyik/MDC en Valpo./Slayer´s TRASH/Thoreau y el racismo en el Metro/Apuntes sobre Barricadas a-go-go x Moro Maxwell 


-Esto es hoy:


Chanchan Olivos…tremendo personaje. Creía que no lo conocía, y con los años me fui topando con su huella en diversos artefactos: un Pequeño Jarry Ilustrado, esencial para quienes amamos a Alfred Jarry y a Pere Ubu; una edición porteña de Otto Gross, y otra de “Anarquía en Baviera”, de Fassbinder…¿Quién será este Chanchán? Me preguntaba. Un amigo que nació cinco días antes que yo  lo conoció y me dijo: ¡es de los nuestros!, incluso en términos generacionales.

Finalmente me lo presentaron y….resultó que ya lo conocía, pero no había sabido de él hace por lo menos 20 años.

Me regaló un libro con su investigación sobre el doble revolucionario (estético y político) Zsygmond Remenyik, que tras el fracaso de las revoluciones proletarias europeas en el período del Primer Asalto Proletario (contra la sociedad de clases) recaló en Valparaíso hacia 1919, donde tuvo una gran labor de agitación estético/política. 

1919: mismo año de la gran insurrección proletaria en Puerto Natales. Hay un libro sobre eso, que ya va en su tercera o cuarta edición: “La rebelión de los tirapiedras”, de Ramón Arriagada. ¡Consíganlo!

1919: Ya van justo 100 años, y me pregunto, ¿Cuándo empieza el Tercer Asalto? ¿Esta vez será un Asalto del Animal Humano contra el mundo de la alienación/cosificación? ¿Socialismo o Barbarie? ¿Comunismo o Extinción?

El libro me resultó impresionante. (Ambos). Y hoy Chanchano lanza en Santiago su segunda patita: la novel de ZR “Los juicios del dios Agrella”.

-Mañana tocamos con MDC y bandas experimentales amigas en el Puerto de Valparaíso.


--Slayer y Tom Araya ya no son “Thrash”, sino que derechamente “Trash”, es decir, BASURA. Menos mal que no tengo ningún disco de estos fachos de mierda en mi casa.


- H.D. Thoreau me dijo esta mañana en el metro (leía un volumen pequeño llamado "una vida salvaje y desobediente") que el mejor momento creativo es en la mañana. No estoy tan seguro, pues a veces me ha dado por escribir fluidamente entre las 23 y las 01. Pero lo entiendo.

"Ni importa lo que los relojes digan o las actitudes y trabajos de los hombres. La mañana es cuando me despierto porque algo amanece dentro de mí".

"Es entonces cuando existe la menor somnolencia en nosotros y durante una hora, por lo menos, una parte de nosotros, la que hiberna el resto del día y de la noche, se despierta".

Cerré el libro para subir las escaleras en Metro Tobalaba, y escuché a una mujer decirle a otra: "Los baños públicos, con tanto extranjero, están llenos de microbios".

-Se acabaron las copias de la tercera edición de Barricadas A-Go-Go. En su momento, y pensando que iba a quedar acachado de copias, le encargué a un par de amigos si podían comentarlo, pensando en usar extractos de sus comentarios para la promoción. Pero las 100 copias se acabaron en 4 meses, lo cual me parece bastante bien. El único lugar en que pueden quedar es en el Persa Biobío, y la otra sería conseguirlo dentro de "1-2-3-4", donde es el texto 1. Como sea, dejo acá los apuntes que me envió uno de esos amigos.

Apuntes sobre Barricadas A Go-Go
Por Moro Maxwell Ilabaca



Cuando leí Barricadas A Go-Go, de Julio Cortés, quedé fascinado por el texto, por varia razones. En primer lugar, y lo más evidente, es que contiene una avalancha de información que nos deja perplejos, acerca de un movimiento y de una realidad “lejana” y desconocida; información que se presenta de manera orgánica, reflexiva y crítica. Aprendí mucho leyéndolo, y lo disfruté. Luego uno comienza a digerirlo, a interpretar y a plantearse las inevitables preguntas. Aparece como ineludible la consabida y problemática relación entre la Historia y las formas artísticas, mediada siempre por la política. ¡Esa tríada! Es estimulante el modo en que Julio va ilustrando las tesis de correspondencia entre estas tres dimensiones de la realidad. Urdiendo una trama en la búsqueda del momento en que el límite entre arte y política se supera o se difumina.

Si bien el vínculo entre estética y política es un tema del que tanto se ha escrito, y del que hemos hablado en varias oportunidades, especialmente a partir de conversaciones sobre la Internacional Situacionista, en Barricadas A Go-Go queda muy bien expuesto. Sin que sea una correspondencia mecánica, ya que cada calendario y cada geografía tiene su laberinto.

Las vanguardias occidentales instalaron en su momento varios temas que trascendían con mucho a la modernidad, y que mientras acompañaron a un movimiento social que empujaba hacia la transformación definitiva de la sociedad tuvieron razón de ser; estos movimientos tendían a la desarticulación del campo del arte y a la desaparición del artista en tanto representante de la “cultura afirmativa”, en un abierto ataque al Ego eurocéntrico. La vanguardias de las que nos habla Julio Cortes tienen sentido en el contexto de las revueltas acontecidas a la luz del fuego de mayo del ‘68, que se extienden, según el calendario del texto, hasta el año ’77, y que tuvieron sus antecedentes en Japón aún antes del mayo Francés. La lucha era en todos los planos, también en el de la vida cotidiana. Esa era la principal diferencia con la revolución proletaria de principios de siglo XX, que se daba en el plano meramente económico y superestructural. Algunas de las banderas de lucha y reivindicaciones de la generación insurrecta de los 60-70 son elementos que curiosamente se pueden encontrar en culturas no-occidentales, orientales, o indígenas. ¿Es esa época un puente entre oriente y occidente? No es casual que se despertara en esas décadas un especial interés por oriente (muchas veces un oriente imaginario, mítico y fantástico).

Leyendo Barricadas A Go-Go, no pude dejar de pensar en El imperio de los signos, un texto de Roland Barthés que leí hace muchos años y que me impresionó en varios aspectos. Ahora no tengo el libro a mano para citarlo con precisión, pero recuerdo que la tesis principal de Barthes, después de hacer un viaje por Japón, consistía en que, en una mirada comparativa con occidente, en las expresiones culturales de ese país nunca había un centro, o ese centro siempre estaba vacío. La ciudad  (Tokyo) giraba o se disponía en torno de los jardines del Palacio Imperial que se presenta como un significante vacío; la comida no tiene un elemento principal en torno de los cuales lo demás es acompañamiento, como en los platos occidentales, sino que está compuesta por una diversidad de elementos cuya especificidad se puede degustar con la fina selección de los palitos, que no pinchan ni trinchan, sino que toman con delicadeza trozos para su degustación independiente. La meditación Zen con caligrafías, preferentemente utiliza el carácter Mu, que significa vacío, y tiende a la eliminación o reducción a la mínima expresión del Yo. En oposición al concepto occidental del Yo cartesiano, sobre el que está erigido el ethos del capitalismo salvaje. El Yo como piedra angular de la acumulación y la extracción de valor de los cuerpos. Quizá es haciendo un cruce con lo oriental que Marcuse, en su Eros y Civilización, habla de la posibilidad de una sublimación no represiva y de un Yo no egocéntrico.

Las revoluciones tienen muchas edades, y las derrotas nunca son definitivas, porque van dejando huellas. Barricadas A Go-Go da cuenta de la protesta y de la resistencia de una generación, del choque frontal contra el poder material, antes de ser destruidos, autodestruirse o convertirse en puro movimiento estético, lo que equivale a ser el cadáver vivo de las vanguardias artísticas, sin las oleadas revolucionaria y las razones que le dieron sentido y origen. De hecho, no hay nada más patético y reaccionario que la mímesis de las vanguardia, movimientos o artistas despojados del vínculo con lo social y lo político, orientados a llamar la atención en el mercado por un ingenio mordaz o un pastiche provocativo, entrenados en una fórmula efectiva que les permita hacerse un lugar en los circuitos del campo del arte.

Pero, ¿cuáles son esas huellas? ¿Es el Free Jazz una orientalización del jazz? Mucho se ha hablado de la occidentalización de Japón después de su derrota en la Segunda Guerra mundial, pero aún no hay un balance de la permeabilidad de occidente respecto de conceptos e ideas que provienen del “oriente”, aunque por lo general, como ya he dicho, sea un “oriente interior” y llegar a tales conceptos haya sido más bien un devenir de la propia cultura occidental que una escucha de “lo otro”. Habría que preguntarle a Julio Cortes qué valor tiene para nosotros la exploración de la “Escena musical japonesa de 1968 a 1977”, aparte de expandir nuestros conocimientos a un área antes desconocida, lo cual ya en sí mismo tiene un valor. Podemos enterarnos, por ejemplo, como parte de los antecedentes políticos que nos propone Julio, que existió el ZENGAKUREN, un movimiento estudiantil aguerrido que incluso antes del 68 tenían conciencia de que se debía luchar no sólo contra el imperialismo norteamericano sino también contra el estalinismo soviético, bloques opuestos en la Guerra Fría, pero que después se integrarían en la dominación tecno-burocrática global. Nuevamente: ¿Es el free jazz una orientalización de la música occidental o es su dilución natural, su deconstrucción? ¿Hay una tendencia en el free jazz a la dilución del autor, del compositor, del intérprete? ¿Es eso Budismo Zen? ¿Será posible un Anarco Budismo? Hay mucho de qué hablar respecto de este universo que Julio nos abre y nos presenta con este texto, que tiene múltiples líneas de fuga. Me quedo con muchas preguntas después de leerlo. Me pregunto, por ejemplo, si no habrá una inconmensurabilidad entre las experiencias de interpretación de la música entre culturas tan diferentes. Y si es así, esa inconmensurabilidad se puede extender a la literatura, a la política, a la filosofía. Qué bueno ha sido abrir esta puerta.

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jueves, julio 18, 2019

Estruendo en Valparaíso y panoramas varios 



Viernes 19 a las 18: Lanzamiento de “Estruendo” en Valparaíso, calle Errázuriz, donde está la escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso.

Tratamos de hacerlo a fines del 2018, pero suspendimos por el Paro Portuario.

La primera edición, 150 copias, ya se agotó, así que los compañeros de Tempestades imprimieron 150 más.

Habrá más títulos de Editorial Tempestades, revista Kalinov Most (que ya lleva cuatro números), y algunos ejemplares de “Barricadas a-go-go”.

Un par de horas después Laurence Maxwell estará presentando “Un paso al Frente”, la mega-entrevista con Mauricio Hernández Norambuena, en la Ex-Cárcel.

A las 20:00 se presenta en la sala SCD Lukax Santana con la Agrupación Receptora de Ondas Sónicas Cósmicas.

Harto panorama para un día viernes en el Puerto. De hecho, no sé si quedarme o regresar a Santiago. Should I stay or…[Y a propósito de los Clash, recién el año pasado me di cuenta de que en Spanish Bombs nunca dijeron "yo te quiero infinito" sino que todo lo contrario: "yo te quiero y finito", en una curiosa mezcla de espanglish con italiano. Un duro golpe al amor romántico].

Más encima, creo que el martes 23 se presentará el Colectivo No en el Máscara, del mismo puerto principal.

Dejo acá un breve registro de Manual de Combate en la tocata por los caídos en el concierto de Doom hace ya 4 años. Tocaron 4 bandas, había harta gente, pogo espontáneo en la vereda, venta de parches, y un par de intensas horas dedicadas a rescatar la Memoria Negra. A no olvidar a los compas muertos, ni esta cita mensual. Al final, es ahí donde se genera la verdadera comunidad de lucha punk, y no en las tocatas donde hay productoras, guardias y toda esa mierda mercantil.

Pensaba que los punk rockers se iban a enojar al ver instrumentos de viento que no tocan ska, pero no. Todo bien. Escucharon con atención, y luego muchos de ellos comentaron positivamente el set. Me alegra. Amo el pogo punk, pero también hay que apoyar al punk con trompetas y saxofones.

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miércoles, marzo 20, 2019

TOCATAS: CUANDO LA VIOLENCIA IRRACIONAL ESTALLA EN TU CARA. 


Crass en Conway Hall, 1979, y Disturbio Menor en el Playa, 2019.

Había estado muy interesado en un incidente famoso que alguna vez ocurrió en una tocata de Crass con Poison Girls y la banda holandesa The Rondos, en un beneficio para anarquistas acusados por atentados explosivos denominado “Persons Unknown”. Pero no me esperaba que la violencia estallara frente a mí en la 12va tocata de Disturbio Menor tras el reencuentro ocurrido desde fines del año pasado.

Vamos en orden: la tocata de Crass fue en el Conway Hall en 1979, y en sitios como Killyourpetpuppy y Dangerous Minds se pueden encontrar al menos 3 versiones: la de Crass a través de su baterista y principal guía espiritual, Penny Rimbaud, la de los Rondos, banda punk holandesa pero no anarco-punk sino que marxista-leninista-maoísta que por algún tipo de error estaba visitando a Crass en sus cuarteles generales en UK (Penny dice: “pensamos que eran anarquistas”), y la versión de un antifascista que junto a otros grupos antifa vinculados a partidos trotskistas, como la Red Brigade, atacaron violentamente a una cincuentena de skinheads ligados al National Front que se habían dejado caer en el lugar gracias a la tolerancia anarco-liberal de la organización del evento.

Las perspectivas, relatadas por 3 personas representantes de 3 facciones estético/políticas  muy distintas pero que estuvieron ahí mismo en medio de los sucesos, coinciden en varios puntos, y difieren en otros, y por sobre todo son abiertamente discrepantes en cuanto a la valoración final de lo que allí sucedió.



Lo que está más o menos comprobado es que…Crass era bastante popular en ese momento (escuchen las Peel  Sessions de ese mismo año para hacerse una idea), y al concierto llegaron alrededor de 700 personas. Ese día los neofascistas del National Front/British Movement habían tenido una concentración, y más de medio centenar de pelados de diversas edades llegaron a ver a Crass pues a los skinheads también les gustaba su sonido. Como sea, a Penny y Crass les parecía que los pelados tenían derecho a ir a verlos si querían, y Penny dice claramente que ellos no discriminaban a derecha ni a izquierda, que pocos skins eran en verdad fachos y que incluso así, ellos serían los más beneficiados escuchando lo que la banda tenía que decir. Los Rondos ven esa cantidad de pelados y se sorprenden de la liberalidad de sus anfitriones anarcopunks, señalando que si  eran molestados iban a responder contundentemente.

El antifa que ha escrito sus memorias de dicha batalla, Martin Lux, dice abiertamente que no le gustaba Crass, pero que los organizadores del concierto le habían pedido ir a darse una vuelta por si las moscas…Cuando llega ve una cantidad enorme de skinheads, siendo una docena de ellos de gran tamaño y ferocidad. Se coordina con otros antifas ligados al Socialist Workers Party (un partido trot) que le dicen que van a ir a buscar más gente, y que podrían regresar en alrededor de una hora. Al interior del local, los skinheads se dedican a intimidar a punk rockers, extranjeros y mujeres, ante la nula reacción de los organizadores, y todo el mundo rumorea que lo que los skins quieren es tomarse el escenario cuando suba Crass, que iba a ser la última banda en tocar. Eso les daba tiempo a los antifa para esperar los refuerzas. En todo momento la actitud de los “anarcos” como despectivamente los llama este antifa es de pasividad mezclada con angustia y desesperación, llegando a que algunas chicas les pasaran manoplas y cadenas… como para que ellos actuaran en su nombre.  Lo cual irritaba a nuestro antifa, dado que esos anarco-pacifistas solían decir que los antifa eran tanto o más violentos que los propios fachos, etc. etc. etc.

Al final, luego de una tensa espera plagada de incidentes que este antifa desactivaba como mejor podía, llegan los refuerzos, no más de 20 personas en total, y deciden usar el factor sorpresa atacando de inmediato con cadenas, palos, botellas y cuchillos a la horda skin, no sin lesionar también en la ferocidad del ataque a anarquistas y público en general que tuvo la mala suerte de estar muy cerca de los pelados.

Los pelados quedaron tirados en el suelo sangrando y muchos de ellos inconscientes. Los pelados más chicos aterrorizados eran escondidos en el escenario por los mismísimos Rondos. Los antifa se fueron hacia la salida, y el relator señala haber dicho a unas chicas: “¿No decían ustedes que somos tan violentos como los fascistas? No: ¡nosotros somos mucho peores!”.



Penny y Crass condenaron la violencia, y de hecho dijeron que no habían sido atacados por el National Front, sino que por los trotskistas de la Red Brigade que en su cruzada por el poder popular decidió que era buena idea ir a pegarle a quien fuera que tuviera el pelo muy corto. De pasadita, cortaron relaciones con los Rondos, por su maoísmo, y en cierta forma los culpaban por lo sucedido.

La prensa publicó que lo acontecido era una encerrona planificada de Crass en contra de los skinheads. Crass envió cartas aclaratorias que jamás fueron publicadas, y como resultado los del NF/BM empezaron, ahora sí, a atacar violentamente a Crass en sus conciertos.

¿Quién tenía razón? ¿Quién hizo lo correcto?

No me queda claro. Yo preferiría que no entren ese tipo de sujetos a un concierto. Pero sé que 50 skinheads intimidan fácilmente a varios centenares de punks: lo he visto. Y sé que hay quienes piensan que la “escena” es apolítica, y debe dar cabida a todos los que muestran interés en asistir.

Con todos estos datos en mente, y re-escuchando un poco a Crass que en lo “musical” siempre me gustó, pero tomando distancia de su  anarco-pacifismo (en Malmö el 94 me topé en el subterráneo de una disquería con la caja del doble LP “Christ-The Album”, de 1982, y no lo compré…¿por qué? Porque traía dentro un pequeño folleto de Mahatma Gandhi), digo: con todos estos datos en la mente, se me viene encima el 8 de Marzo, en que para apoyar la Huelga he quedado de montar una especie de guardería infantil en el patio de mi lugar de trabajo, para cuidar a infantes cuyas madres estén participando de un taller de autodefensa feminista. Cansador. Pero más cansador es lo que se me viene para el día sábado: tocar con Disturbio Menor en Hangar Subterráneo a eso de las 18 horas, para acto seguido partir en auto a Valparaíso donde debía tocar primero con Manual de Combate, y después cerrar la jornada de tocatas de nuevo con Disturbio Menor. Entre tanto alguna gente hasta alcanzó a pasarse a la tocata de diablo en Valpo.

Todo bien en el Hangar. Había llegado poca gente, pero estaban los cabros de Orden Criminal, banda de Temuco, y varios viejos amigos de los 90. Tocamos un set no tan largo, y por primera vez mostramos una canción nueva “Como antes” (aunque Olea también pensó en bautizarla como “las ruinas”). Repartieron cerveza Cortés (no la conocía), estaba pinchando discos el Coloro de la Federación de Pinchadiscos, fue llegando más gente que no era poca cuando íbamos saliendo, y así emprendimos felices el viaje al Puerto principal, los 4 DM más un viejo amigo chillanejo, escuchando el “New Day Rising” de Hüsker Dü y dándole a un six pack de no recuerdo qué cerveza.

En llegando a Valparaíso nos vamos de inmediato a La Playa. Había estado allí hace años. No lo recordaba muy bien. Bar arriba, tocata en el subterráneo, donde aún no llegaba gente y se estaba instalando el sonido. Instalamos la mesa de fanzines y libros. El resto de DM sale a pasear un rato y me quedo concentrado con MDC. Algo escucho de un atado con el trato de entradas con el local, pero no capto muy bien qué pasaba. Aparecen amigos de Chillán, Llolleo, Santiago, Valparaíso e incluso Buenos Aires. A algunos no los veía hace mucho tiempo. Nos actualizamos brevemente con los datos de la vida, hijos/as, parejas, etc. El punk rock envejece y nosotros también…Comparto cervezas con varios de ellos, y sobre todo con H., a quien conozco por carta desde 1996/7, y en persona desde 1998/9, según lo que me queda de recuerdos.


Toca MDC. Poca gente abajo, pero se va asomando de a poco. Un set de 5 temas. La parte que más me gusta es cuando en vez del saxo mismo toco sencillamente una boquilla de saxo, encerrada con las manos a modo de ocarina. Se me hace corto el set, ¿media hora? Terminamos y pienso: ¡ya cumplí con 2/3 de mi misión musical del día de hoy! Y me parece notable poder ejercer dos formas distintas de punk rock la misma noche: una con puros cuarentones, y la otra con veinteañeros; una con bajo, la otra con saxo.

Suben los de Dosis Mortal, y de pasada me entero que la bajada de la otra banda, Cartagena, tenía que ver con una funa feminista, pero no me queda nada claro a quien afectaba ni ninguno de sus detalles. No veo mucho a Dosis Mortal porque estaba algo agobiado en ese subterráneo con ese olor a humedad tan fuerte que me impregnó toda a ropa. Subo al bar, donde venden el litro de Heineken a $3500. Sigo compartiendo con amigos. Vuelvo a bajar y resulta que Esconder Mi Cara está por empezar, pero falta el bajista, que había ido a pocas cuadras de ahí a ver a diablo. Lo llaman y regresa al trote. En poco tiempo más está tocando la banda, que no conocía y me gustó harto. Conocía al vocalista de una coincidencia anterior en las calles de Valpo. Pero su look había cambiado un poco, y además en esa ocasión no hicimos muy buenas migas dada su defensa de posiciones políticas similares a las de los Rondos. Buena atmósfera, buenos temas, buenos gritos…Pensaba que no podía pegar mejor con lo que Disturbio iba a ofrecer justo después, ya cerrando una maratónica jornada.

En algún momento, no recuerdo bien si estaba tocando Esconder Mi Cara pero creo que sí eran ellos, veo a un perro negro y más bien grande, que venía desde la escalera y se metió entremedio de todos nosotros. Lo acaricio pues me hace gracia, jamás pensé que alguien lo había llevado, sino que más bien creí que era como esas veces en que los perros se suben al Transantiago por iniciativa propia y la tendencia natural a la deriva que tienen todos los perros. No lo vuelvo a ver, pero un tiempo después, ya desde arriba del escenario cuando estábamos preparándonos para tocar veo que estalla una pelea. H. golpea y empuja a alguien, que sale volando por los aires. Voy a ver qué pasa, y me dice que un perro lo mordió, y que el dueño del animal no se hacía responsable. Le pido que se calme, y vuelvo al escenario. No veo al perro y pienso que ya se lo llevaron. En verdad, lo que me preocupa en ese momento es que el único amplificador de bajo que había no suena. Conecto mi bajo, con dos pedales (Big Muff y delay/reverb), y no pasa nada de nada. El parlante crujía antes de conectarme, y ahora parece totalmente muerto.  Saco los efectos. Conecto directo al ampli, y no pasa nada.


Gaspar de MDC y Lautaro van a ayudarme. Probamos otro cable: nada. Olea va y le dice al tipo del sonido que tenemos ese problema, y vuelve diciendo que el tipo cree que es culpa nuestra. Le tratamos de demostrar que el problema no es de cables ni del instrumento, y que los usamos sin problemas unas horas antes en Santiago. Insiste en probar con otro bajo, y no se convence hasta que conectamos el de Gaspar, y tampoco suena. En ese punto el sujeto del sonido dice que no hay nada que hacer, pues no tienen cables del largo necesario para ponerme conectado en línea a la mesa de sonido.

Mucha gente está aglomerada esperando que empecemos a tocar, y no sabemos qué hacer. Alguien dice que si lo llevamos en auto podría ir a su casa a buscar un ampli, pero en la ida y vuelta se demoraría como 20 minutos. Ya son cerca de las 3 AM. Hay un amplificador adicional de guitarra a un costado del escenario, pero el tipo a cargo este se niega a usarlo, pues dice que lo podemos quemar con el bajo. Le señalamos que sin efectos y a volumen medio, no corre riesgo, pero cuesta una buena cantidad de tiempo y saliva el convencerlo.

Recién ahí pudimos empezar a tocar, y yo me sentía bastante frustrado por no poder sonar adecuadamente (el tipo del ampli ni siquiera me dejaba controlarlo yo mismo directamente, por temor a que le subiera el volumen), y porque en la tarde había probado el efecto conjunto de Big Muff/delay para las partes de RUIDO que en Valparaíso quería explorar de una manera más contundente y con volumen en 11.

El set va transcurriendo bien: hay dinamismo y energía, pero…advierto que el pogo, slam, mosh o como le quieran llamar está algo descontrolado, y dominado por machos. Pienso lo que todos me han dicho: las tocatas en Valpo. son así. Y sigo tocando nomás, feliz de haber pasado más de la mitad del set sin mayores inconvenientes que un sonido no tan fuerte del bajo y un par de pifias individuales que abordamos con humor, repitiendo “Fuego” cuando el baterista se saltó una parte, pues el punk implica errores y obviamente que es parte de su encanto.

Veo a H. en medio del pogo casi todo el rato, y hasta hablamos en algunas pausas. Veo a más amigos, y mucha gente totalmente desconocida para mi. Las mujeres en los bordes de la masa humana, nunca al centro.

Arremetemos con “Lúcido”, una de las más fáciles de tocar, en la medida que se haga a la velocidad adecuada. Robo un poco de micrófono para anunciar que esta canción nunca se trató de no tomar, sino de “no ser imbécil”. Vamos terminando el tema, unas líneas de bajo cierran la canción y se supone deberían dar paso a la nueva versión DUB que la agregamos el año pasado. Me gusta tocar esas líneas, en la tarde las probé y me propuse tocarlas con más “feeling” en la segunda ocasión. Pero…

…no alcanzo a empezar la ejecución en el bajo cuando una masa humana cae sobre el costado en que estoy yo, y al lado mío dos personas filmando. Obviamente se trata de una pelea, pero me cuesta entender qué pasa. Rápidamente veo que no es una pelea entre bandos o piños, sino que hay una agitación en contra de una persona en particular, que resulta ser precisamente ¡H.! Mi primera reacción es impedir una pelea, así que dejo que él suba al escenario, y se refugie detrás de mí. En ese momento escucho muchas voces enojadísimas, sobre todo voces femeninas, tratándolo de “macho culiao”, y una voz que señala algo así como que él le tiró el pelo y le pegó en la cara.  Me cuesta creer lo que está pasando, pero varios amigos de confianza se acercan y me confirman a gritos que en medio del pogo y sin mediar provocación alguna, H. tomó a una chica del pelo y la atacó con fuertes rodillazos. Le pregunto a él directamente qué había pasado y me responde: “yo quería bailar hardcore”. La indignación aumenta de intensidad, y empiezan a escucharse gritos pidiendo que el agresor se retire del lugar. Me parece razonable, dado lo que había hecho. Otras personas me dicen además que H. tiene un cuchillo.

H. se desplaza hacia el centro del escenario, y algunas personas me empiezan a cuestionar si es que acaso lo estoy protegiendo. Me digo que no: que no tengo por qué proteger a alguien que está golpeando a las personas, aunque no me quede claro el detalle de por qué lo hizo, y que con su comportamiento acaba de pudrir lo que hasta el momento era una tocata que transcurría sin mayores problemas. Es algo de lo que tendrá que hacerse cargo él mismo, por responsabilidad individual. Se suben 4 o 5 chicas al escenario: todas bastante jóvenes, de veintipocos años en promedio diría yo, de contextura pequeña, y con una notoria expresión de rabia en sus rostros. Me queda claro que no están pasteleando, sino que están enfurecidas por la actitud previa de H. Lo golpean entre todas ellas, no vi hombres en ese momento haciéndolo. Llueven botellas y se revientan al lado del amplificador en el costado en que está nuestro guitarrista. Es el caos total, pero entremedio logro ver que dos personas, incluyendo al organizador de la fecha, se llevan a H. hacia las escaleras, arriba.

Me siento shockeado, desolado, confundido. No soy una persona muy violenta, aunque como todos, puedo llegar a serlo, y mucho, en determinadas condiciones. Por lo general siempre he racionalizado la necesidad de aplicar la violencia contra enemigos claros: fachos y policías. Dentro de tocatas, dentro de “la escena”, me parece que hay que evitar en lo posible la violencia, o usarla sólo como medio de autodefensa cuando no queda otra. El problema con la violencia, propia y ajena, es que las racionalizaciones son a priori o a posteriori, pero en el momento mismo en que se ejerce uno nunca sabe de qué será capaz uno, y los otros, a qué extremo de letalidad/fatalidad/daños se podrá llegar. Sobre todo en un lugar cerrado. Sobre todo si corrió bastante alcohol desde varias horas antes. Sobre todo si alguien porta armas…

No puedo creer que la tocata terminara así. En los 90 la violencia nos acompañó bastante. Al tocar con Fun People en la Blondie en 1997 no pudimos terminar el set: vez que acelerábamos, un sector del pogo se volvía muy violento. En su frustración Lautaro desenchufó su guitarra y se fue, cuando ya no había nada que pudiéramos hacer para calmar la situación. Hay simios a quienes les parece que el punk es así y que tratar de evitar la violencia irracional es propio de jipies o de burgueses. Pobre gente. Se revuelcan en la mierda del sistema y se sienten felices por ello. También recuerdo una vez que tocamos en el Pedagógico, y que cuando la música aceleraba un sector de la gente se aforraba. Tuvimos que parar de tocar, y aún recuerdo las cabezas sangrantes, rotas por golpes de botellazos, siendo lavadas en las mangueras de los pastos del Peda. Y yendo al principio de todo, recuerdo que la primera vez que tocó DM fui con mi hermana chica, que tenía 12 o 13 años. Después de tocar me dijo que mientras nos estaba viendo, de la nada una punk rocker salió del centro del pogo y le dio un puñetazo en la mejilla. Quedó descolocada y adolorida, estaba sola, y no pudo hacer nada…

En esos casos siempre me imaginaba este diálogo con el resto de la sociedad:

-No nos gusta este orden social de mierda, tratamos de escapar de él creando nuestros propios espacios, nuestra contracultura

-¡Rica tu contracultura!

Vuelvo en mí, arriba del escenario, y veo la situación: ánimos caldeados, gritos y reproches. Guitarrista y baterista querrían seguir tocando, mal que mal quedaban solo 3 temas y un posible cover. Yo no sé si quiero seguir tocando…Aún no puedo creer que haya sido por H. que la cosa haya colapsado. Justo antes de empezar nos dijo: “va a ser una noche memorable”. Sí, claro. Totalmente en lo correcto, pero por las razones equivocadas.

Anunciamos “No soy cómplice”, y se agrega casi espontáneamente “Nueve vueltas”. Lautaro y Mogles quieren seguir con “Escape”, pero a mí no me da el ánimo. Me siento realmente mal…Recuerdo cuando escribí acerca de unos incidentes también por pogo violento de machos en la tocata de Marcel Duchamp en el Alameda. Pero acá fue mil veces peor…Pienso en que en Talca, Puerto Montt y Chillán el pogo era masivo, alegre y mixto. ¿Por qué no puede ocurrir eso en Santiago y Valparaíso? ¿Por qué? ¡Díganme por qué! ¿O en realidad vamos a necesitar espacios separatistas? ¿Pogo de hombres y pogo de mujeres? ¿Y le decimos a la sociedad que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones?

El pogo, sin H. ya, siguió igual de brutal. La tocata se acaba.



Pero sus coletazos no pararon, y siguen hasta hoy…

Al hablar con amigos comunes que tengo con H. presentes en la tocata, me dicen inequívocamente qué él se mandó una tremenda cagada, injustificable, y que ellos sólo pudieron ir afuera a evitar que le siguieran pegando, para que se pudiera ir. Escucho a una sola persona diciendo que H. está casi ciego y por ende no pudo ver bien a quién le estaba aforrando…lo cual no me queda claro qué  es exactamente lo que justifica….salvo lo que se ha venido diciendo por algunos en cuanto a que su actitud no fue misógina, que es como se le etiquetó en la funa feminista que circula.

¿Detalle técnico? No sé, no creo…la excusa me recuerda a los ratis que obstaculizaron por casi una hora la denuncia de agresión en contra de Carolina Torres, en Pudahuel, porque decían que fue un “problema entre barristas” y en ningún caso un ataque “lesbofóbico”.

Las mujeres que estuvieron en el incidente envían dos días después un comunicado planteado como funa a H. Lo subimos al Facebook de la banda. H. envía luego sus aclaraciones incluyendo abundantes disculpas. Las subimos al Facebook de la banda. Queremos que se conozcan ambas versiones. Pero la banda toma una posición clara: no queremos pogo violento, no queremos que las mujeres se queden en los márgenes viendo como los hombres “vacilan”. No queremos que las diferencias se resuelvan aplicando de inmediato la fuerza. Y yo tampoco estoy de acuerdo en que hayan linchado a H. una vez que ya estaba fuera de la tocata. La autodefensa de las mujeres agredidas me pareció inevitable y hasta violencia justa en sus propios términos. Pero más que eso me parece un exceso, o en jerga castrense “violencia innecesaria”, que según supe, pues no la ví, hasta pudo haber sido con "resultado de muerte". ¿O la "justicia alternativa" de lxs libertarixs consiste sólo en linchamientos?

Sin embargo, a medida que pasan los días hemos visto que unas cuantas voces, que en su casi totalidad NO ESTUVIERON ALLÍ ESA NOCHE, ocupan el espacio virtual para defender a H. y hasta pasando a atacar a Disturbio Menor.

Unos dicen que si la cosa era tan grave deberíamos haber parado de tocar. ¿Sí? Bueno: Algunas personas nos dijeron eso al final, pero mucha gente opinaba en cambio que un solo sujeto no podía cagar una tocata donde había más de 100 personas, que deberíamos haber seguido tocando y punto. En fin: lo intentamos, no pudimos, y no cabe dar explicaciones por eso.

Otro dice que no se podía esperar otra cosa de DM, puesto que según él hemos tocado en varias fechas organizadas por la productora Korova, que tendría alguna vinculación  con el asesinato de 5 personas en el concierto de Doom el 2015. ¿A qué tocatas se refieren calumniadores de mierda? Pues es absolutamente falso. No tenía ni idea de la existencia de dicha productora, y menos hemos aceptado supuestas invitaciones suyas a tocar en ningún lugar. ¿Se hará cargo el calumniador de aclarar sus dichos, o se amparará también en la impunidad de las redes para hablar mierda sin dar cara?

Otras personas, incluyendo mujeres, dicen que el punk es violento, y que si a los “burgueses” y universitarios no les gusta eso, pueden ir a entretenerse en peñas con vino navegado. ¡Buen punto! ¿Quiere decir que se conforman con ser peores que los jipis? ¿Naturalizan entonces la violencia entre pares, por descarga, delirio o lo que sea? ¿Les gusta ir a tocatas a pegar y ser golpeadxs? Putas que estamos mal entonces…yo creía que la idea era la “destrucción de lo que nos destruye”, pero con estos anarco-punks ¡no se necesitan skinheads nazis!

Por último, otro agresor virtual dice que la banda “sobrevalorada como histórica” no se demoró un segundo en “juzgar” a H. Esta está chistosa: ¿qué banda no está ligada a su época, y por ende tiene un carácter histórico? Ninguna pues, ahueonao. Y por lo demás, no somos ningún tribunal, y no sé si te diste cuenta de que por eso mismo subimos las dos versiones.

Les pregunto a todos ellxs, nuestros apasionados detractores tras un teclado: ¿Qué esperaban entonces de nosotros? ¿Un cordón de protección para H.? ¿Qué nos uniéramos a él para pegarle a las chiquillas que habían ido a la tocata y se encontraron de golpe con sus agresiones? ¿Qué no subiéramos la versión que ellas escribieron y nos enviaron para difundir? ¿Qué le digamos a a H.: “no importa compa, te conocemos hace años y respetamos tus credenciales anarcopunk así que puedes mandarte todas las cagadas que quieras y te vamos a apañar igual siempre”? ¿Algo así?

Váyanse un buen poco a la mierda. Por culpa de gente como ustedes el punk está como está. Mejor háganse miembros de una barra brava y descarguen allá sus frustraciones, lejos de quienes aún creemos que el hardcore punk comunica un mensaje fraternal y horizontal, antiautoritaria y anticapitalista.

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