viernes, mayo 15, 2026
La Once, "Canción desconocida" (Algo records, 2026)
Ocho canciones en poco menos
que cuarenta minutos ofrece el álbum debut de la banda La Once, a lanzarse el 9
de mayo de este convulsionado 2026. La descripción en bandcamp del ensamble
formado por tres mujeres dice que es una “Banda chilena que compone y ensaya
mientras toman once, lavan platos, secan ropa, limpian el w.c. y cortan
cebolla”.
Desde mi “posición de
privilegio masculina”, siempre me han llamado la atención las bandas punk de
mujeres, y nunca he sabido muy bien cómo explicar el por qué. ¿Es realmente distinta
la música hecha por hombres que por mujeres? ¿Existe en verdad un rock
típicamente masculino o incluso machista en contraste a otro femenino o
inclusive feminista?
La primera banda female-punk
que conocí fueron las Slits, cuya musicalidad y sobre todo sentido del ritmo me
parece única y deslumbrante, y quedó plasmada tanto en sus Peel sessions (donde
los muy profesionales y machirulos ingenieros de sonido de la BBC las trataron
con gran condescendencia y algo de desprecio), como en los notables álbums Cut
(1979) y luego Return of the Giant Slits (1981).
A diferencia de muchos
congéneres míos que, partiendo por el propio DJ John Peel, aman a esta y otras
bandas femeninas por su tremendo entusiasmo y carisma “ a pesar de no saber
tocar sus instrumentos” (eso le dijo literalmente a Simon Reynolds mientras este
confeccionaba su libro sobre el Post-Punk), siempre me ha parecido al escuchar
a bandas como las Slits, las suizas de Kleenex (luego rebautizadas como
Liliput, ante amenazas de demanda de la empresa de limpieza), a las latinas
neoyorquinas de ESG o a las Mercenarias de Brasil, que estas formas de música
pop son muy superiores a los rancios estereotipos masculinos que por desgracia algunas
chicas rockeras tratan de imitar. Y es precisamente esa diferencia lo que me
hace ser fan de este tipo de bandas.
En el caso de La Once, me
resulta imposible no destacar algunas similitudes de estilo con dos bandas
previas de una de sus integrantes: Día Catorce y Las Jonathan. No sólo en el
tipo de canciones, con textos que describen gráficamente situaciones tan
cotidianas como el insomnio que acarrean los cambios de horario (“Horario de
verano”) o las discusiones (“El me insulta”), sino que en la práctica de
cambiar instrumentos entre las tres integrantes del conjunto. Pero estamos en
un nuevo contexto, donde el impulso creativo ya no proviene de la energía
adolescente, el mundo se ha hecho más frío y violento, y la mujer que hace e
interpreta canciones sobre la vida cotidiana tiene más experiencia y debe saber
complementar su actividad musical con las inevitables y monótonas labores
domésticas.
Las canciones se estructuran
por lo general en base a un texto que se canta o recita de una manera que por
alguna razón me recuerda a la gran banda femenina que siempre fue Mazapán,
formada por profesoras de música que lograron entretener y activar la creatividad
de varias generaciones de niños/as en Chile desde hace ya cuatro décadas. Pero
la instrumentación remite directamente a una de las mejores bandas de la era
punk, The Raincoats (contemporáneas de las Slits aunque mucho menos conocidas,
lo que siempre me ha resultado agraviantemente injusto), y rítmicamente diría
que hay varios ecos del sabor entre post-punk y latino que caracterizaba a las
ESG (que no en vano fue una de las bandas más sampleadas por el hip hop de los
ochenta). De hecho, La Once se atreve a traducir a su propio estilo -que por
ahí denominan kazoo-punk- el viejo hit bailable “Sopa de Caracol”, de la
hondureña Banda Blanca, originalmente una canción garífuna popularizada por el
beliceño Hernán “Chico” Ramos. El resultado es sorprendente y bello, a la vez
que demuestra el refrescante sentido del humor de sus integrantes.
Consiga el disco y vaya a
los conciertos. La Once está escribiendo canciones que hablan de nuestra época
y de sus vidas. Y en el proceso logran hacernos sonreír e incluso bailar.
Etiquetas: Chantiago, punk rock
miércoles, marzo 27, 2024
LA ÚLTIMA GRAN BANDA DE ROCK AND ROLL
He estado escuchando como loco el álbum Black
Rose (1978) de Thin Lizzy, al punto que mi hijo ya se aprendió de memoria dos
temas: Toughest Street in Town, rebautizada según la ocasión como “Brigid Street in town” o “Flaitest sreet
in town”, y Waiting for an alibi.
Al principio no me gustaron tanto un par de
temas: S&M (sobre su enamoramiento con una prostituta), Sarah (dedicada por
Phil Lynott a su hija recién nacida), y Roisin Dubh (Black Rose) a rock legend.
Pero a las finales, es un álbum perfecto, redondo, aunque nada se te queda más
pegado por días y semanas que los dos temas favoritos que señalé en el párrafo
anterior.
El primer tema, “Haz lo que quieras”, tiene un
toque como de Suzi Quatro con Gary Glitter, así de glam, pero en versión hard
rock: una maravilla, y de ahí enlaza de inmediato La calle más Brígida del
pueblo, que tiene unos power chords que podrían haberlos hecho los Cockney
Rejects, y de hecho hay todo un toque pub/oi! cuasi punk que lo hace adorable.
Leí por ahí que Lynott apoyó totalmente el punk cuando surgió, pero que en la
era punk de algún modo su banda se vio como algo anticuada: dinosaurios del
rock, aunque dentro del linaje degenerado del rock and roll sostengo que Thin
Lizzy debe haber sido la última verdadera gran banda, justo después del eclipse
de T. Rex.
De hecho,
el productor de Rosa Negra es el gran Tony Visconti, de la fama de T.Rex y Bowie,
y se nota su toque mágico.
“Esperando una coartada” es pura poseía
callejera típica de Phil, la que ha hecho que en allmusic lo definan como
especie de Dylan/Springsteen cantando a la clase obrera en formato de rock
pesado. Porque claramente la banda debe haber influenciado a gran parte del
heavy metal de fines de los 70, sobre todo por esa twin guitar que es una
influencia evidente en Iron Maiden. Las dos guitarras, incluyendo acá al luego
muy famoso Gary Moore, se lucen y le dan un toque único. Por cierto: el solo de
Moore en el segundo tema es una maravilla.
Al igual que Lemmy y Mötörhead, Phil y Lizzy pueden
ser del gusto de punks y metalheads, porque lo que hacen finalmente es ni más
ni menos que Maximum Rock and Roll.
Hace poco también leí que Phil y algunos
miembros de Sex Pistols armaron una banda ad hoc, The Greedies, que lanzó un single
navideño en 1979.
De todos modos, sólo conozco una pequeña parte de la
amplia discografía de Thin Lizzy, que creo alcanza la cifra de 14 LPs (incluyendo dos dobles en vivo).
Cuando tenía 15 años, en 1986, el profesor de música
del Liceo, que además me enseñaba guitarra eléctrica, me prestaba harta música,
y entremedio una vez me pasó el “Renegade”, de un par de años antes. Era el
último álbum, que muchos consideran de lejos el peor. A mi me gusta todavía,
con canciones como la que le da título, y “Mexican Blood”. No era el mejor
momento de Lizzy, y Phil murió poco después, pero sigue siendo superior a casi
todo el “rock” posterior y actual. Según un querido y viejo amigo, en este album Lizzy suena como un Dire Straits más lumpenproletario
Y por ahí por el 2014 tuve que ir varias veces
por trabajo a unas audiencias judiciales en la localidad costera de Pichilemu,
aún bastante averiada por el maremoto del 2010. La copada agenda del tribunal
nos dejaba algunos días libres entremedio, y así casi de causalidad llegué a
ver varios conciertos de Lizzy en You Tube matando el tiempo en la habitación del hostal mientras juntaba ánimo para ir pasear por la playa. Me encantaron, y después en el
Persa Biobío me compré el CD del Jailbreak (no confundir con la obra de AC/DC
del mismo nombre, también excelente), de 1976, producido por John Alcock, y que
justo ayer cumplió 48 años.
Para muchos esa es la obra cumbre de la banda.
No podría confirmarlo porque me falta escuchar como 10 discos más por lo bajo. Pero
sí: es un disco maravilloso, de principio a fin. Todo el mundo debería tener
una copia en su casa para homenajear al mulato irlandés. Desde “Jailbreak”
hasta “Emerald” el álbum te pasea por el mundo de Lynott, hijo del fugaz
encuentro de su madre irlandesa con un marinero de Martinica, anunciando un
estallido del que no todos saldrán vivos, paseando entremedio por el oscuro
romanticismo de “Romeo y la chica solitaria”, y en el tema seis con lo que
Greil Marcus dice que es por definición un verdadero hit veraniego: “The boys are back intown”, o "los chicos están de vuelta en el pueblo",que creo hasta hoy es su canción más exitosa y conocida.
Greil comenta:
Noten la letra cuando dice “El verano no está muy lejos ahora que los cabros están aquí de vuelta”, con la sorprendente sugestión de que con su mera presencia Los Cabros causan un cambio de estaciones!
Y concluye:
Esta canción no es el producto de la realidad
sino que del mito del rock; por medio de encantamientos busca restaurar el
lenguaje del rock a la simple realidad capturada sin esfuerzo por los Beach
Boys en “I get around”.
That´s right, Greil, y en
homenaje a todo esto, voy a abrir una lata de cerveza (siendo justo las 12 en
punto; soy un hombre de principios, y (casi) nunca bebo alcohol antes de mediodía).
ADDENDUM I:
Un amigo me hizo ver que en este entrada faltaba un dato importante: esas dos portadas de TL (junto a varias más) las hizo el artista irlandés Jim Fitzpatrick, famoso por su retrato del Che Guevara, y que hizo la portada del glorioso Underground Resistance de los gloriosos Darkthrone.
ADDENDUM II:
Buenos días. Ya mataron a Jesus Christ, pero entiendo que está arreglado que mañana va a resucitar en gran estilo.
Yo tampoco.
Me di cuenta de un par de errores que cometí en mi escrito sobre el poeta Philip Lynott y su vehículo expresivo, la banda de rock pesado Thin Lizzy.
Podría ir y arreglarlos, pero no soy un nazi/estalinista en el uso de la publicidad de masas.
Prefiero ir y asumir mis errores derechamente, y ver si de ello algo se aprende.
"Rosa Negra (una leyenda del rock" no es de 1978 (cuando yo iba en tercero básico) sino de 1979 (cuarto básico, Colegio San Antonio de La Serena. dado que en nuestra insignia decía C.S.A., cuando niños/as de colegios rivales nos veían aparecer espetaban: "¡Ahí vienen los Calzones Sucios Amarillos!". Gran anécdota de infancia en La Serena).
El otro error CRASSo en que incurrí es que dije de memoria que "Renegado" era el último álbum de Thin Lizzy. la verdad es que no: es de 1981, y en 1983 salió el doble en vivo Life y su verdadero último album de estudio: "Rayo y trueno".
Otra cosa interesante es que si bien la crítica no ha tratado muy bien al "Life", y yo tendría que analizarlo antes de opinar (por lo general no me gusta hablar de cosas que no sé), conseguí hace poquito el otro album doble en vivo (me gusta ese formato algo excesivo: Kiss Alive, Gong Live etc., Double Live Gonzo!, etc.) , "Live and Dangerous", de 1978.
Muy buen documento del rock, con una banda legendaria en un buen momento, producción de Toni Visconti, último album con el guitarra Brian Robertson, esta selección de 17 temas vendió 600.000 copias en Inglaterra y llegó al número 2 de los rankings, sólo superado por la banda sonora de "Grease" (o Grease brillantina como recuerdo que le decían por acá).
Pero así y todo, el disco suena algo cansado, y se dice que es solo 75% en vivo, y la cuarta parte restante es trabajo de retoque en estudio. Nada mal en todo caso. Como se puede apreciar en esta presentación en Australia de "Waiting for an Alibi", hacia 1978 la banda tenía un seguimiento MASIVO: Qué curioso que luego Los Cabros de Thin Lizzy hayan sido casi olvidados.
Y esta versión creo que la mejor representación visual del glamour de esta banda, interpretando, sí, una vez mas, Waiting for an Alibi, en el show de Kenny Everett (1979)..
(Mis paseos por la ciudad me hacen concluir que, dejando de lado lo que pueda o no aparecer en los galpones y pavimentos del Persa Bío Bío, los discos más variados y baratos se encuentran en las diversos locales que aún subsisten de la disquería Punto Musical: donde este CD me costó 7500. A un amigo le costó 9.900, misma edición, en la disquería Billboard. Con los 2.400 de diferencia te puedes comprar al menos dos latones de cerveza Quilmes, Cusqueña o Budweiser. Coors: no. muy aguada y con mal sabor)).
Etiquetas: anti punk, heavy metal, memories of you, punk rock, rock (no punk)
viernes, octubre 13, 2023
Gaye Advert y el Black Metal
Gaye Advert era
la joven y atractiva bajista de la banda punk inglesa The Adverts, que existió
entre 1976 y 1979, dejando tras de sí excelentes himnos como “Gary Gilmore´s
eyes” y “One chord wonders”, y el álbum “Cruzando el mar rojo con los Adverts”.
Los escuché
en el famoso compilado “Punk Generation”, que ahora está a préstamo indefinido
donde un amigo, y leí sobre ellos en el “Marcas de rouge” de Greil Marcus,
libro que ahora que recuerdo presté a ese mismo amigo y nunca más regresó.
Bueno: hubo varios “cambios de casa” y desalojos en esos tiempos.
No supe más
de los Adverts ni de su hermosa bajista hasta que hace poco otro amigo punk
obsesionado con el black metal me envió una foto en que Gaye lucía una polera
de Darkthrone.
Me puse a
investigar y me topé con ella declarando que lo primero que escuchó de este oscuro
género fue una canción de Satyricon, “Fuel for hatred”, cuando Mary Anne
Hobbs la puso en Radio One de BBC. En el programa de radio “de vez en cuando
ponían algún tema de Black Metal”, así que se fue interesando cada vez más en
ello, explorando en YouTube y Last FM, aunque aclara: “solamente me gustan
cierto tipo de bandas de Black Metal, las guitarras afinadas muy graves son las
que más me atraen”. Así que cuando la gente le dice “¿a ti te gusta el Death
Metal?” siempre responde que no, que le gusta el Black Metal y “ninguna otra
forma de metal”.
Entre otras
manifestaciones de amor punk por el black metal, Gaye colaboró en el libro
Black Metal Para Colorear. Consíganlo y piratéenlo.
Hace un
tiempo, creo que el año 2011, el sitio Louder Than War le preguntó a Gaye por
su Top Ten de bandas Black Metal. Esta fue su respuesta:
1.- Gorgoroth
Gorgoroth ha
tenido muchos cambios de formación y períodos en que varios miembros han estado en la cárcel, pero sus álbums han sido consistentemente buenos en los últimos 16
años, y sus presentaciones en vivo han sido muy espectaculares. Recomiendo el
tema “Sign of an Open Eye”.
2.- 1349
Nombrados con
el año en que la plaga llegó a Noruega, 1349 es una banda de Oslo, formada en
1997, cuya música es un bombardeo total de black metal puro desafiando al
cerebro (con la excepción de “Revelations of the Black Flame” de 2009, donde se
fueron en una dirección más atmosférica). Su baterista, Frost, es más conocido
por tocar en Satyricon, y es posiblemente el mejor baterista que ha
existido. “Hellfire” es su mejor álbum.
También son una intensa experiencia en vivo.
3.- Mayhem
Probablemente la banda más notoria del black metal. Formada en
Oslo en 1984, un cantante cometió suicidio, el guitarrista fue asesinado,
iglesias ardieron, y así y todo se las arreglaron para sacar el clásico álbum “De
Mysteriis Dom Sathanas” y todavía tienen un punitivo programa de giras. Canción
recomendada: “Deathcrush"
4.- Darkthrone
Formados en 1987, Darkthrone hizo álbumes clásicos de black
metal melódico con sonido mortuorio hasta hace unos pocos años, cuando
adoptaron una dirección más punk. “Transylvanian Hunger” de 1994 es un punto
alto. Se han rehusado a tocar en vivo desde hace muchos años, y se oponen
totalmente a las técnicas de estudio rebuscadas y a los copiones. Canción recomendada:
“In the shadow of the horns”.
5.- Ragnarok
Ragnarok se formó en 1994 pero sólo el baterista es un integrante
original, la actual formación tiene sólo dos años, pero son una buena banda en
vivo y el álbum del último año “Collectors of the King” es destructivo y está
repleto de buenos temas. Canción recomendada: “Resurrection”.
6.- Immortal
Immortal circula desde 1990. Sus canciones son más sobre el
invierno y la guerra que los usuales motivos satánicos, y claramente tienen
sentido del humor. A pesar de estar inactivos unos años post-milenio,
regresaron con otro álbum excelente, “All Shall fall” en 2009. Canción recomendada:
“Damned in Black”.
7.- Eastern Front
¡No son de Noruega! Eastern Front son una nueva banda de
Ipswich (UK) que son impactantes de ver en vivo y acaban de sacar su primer álbum,
“Blood on Snow”, que es excelente. Sus canciones conmemoran a los que lucharon
y sufrieron en tiempos de guerra. Canción recomendada: “Blood on Snow”.
8.- Nifelheim
Nifelheim vienen desde 1990 y son black metal con toques
thrash. Junto con Immortal representan el lado más “buena onda” del género. Tienen
un tema con lo Satánico y se visten con una grotesca cantidad de remaches,
cadenas y cuero negro, hasta el día de hoy. Tema recomendado: “Storm of the
Reaper”.
9.- Watain
La música de Watain es Black Metal puro, poderoso y con una
atmósfera de desolación. Se formaron recién en 1998, y tienen algunas canciones
ya clásicas. Recomiendo “Lawless Darkness” (2010). Tienen una fijación con la
adoración del diablo y la muerte, y sus conciertos están llenos de velas,
incienso, cosas en putrefacción y sangre rancia. Son una banda más escuchada
que apoyada. Canción recomendada: “Reaping Death”.
10.- Taake
Taake son de Bergen, formados en 1994 y están en el lado más
melódico, con el aullido desolado del cantante Hoest añadiendo atmósfera. “Nattestid
Ser Porten Vid” de 1999 o su homónimo Taake de 2008 son álbumes para revisar. Otro
buen número en vivo. Canción recomendada: “Velg bort Livet”
Etiquetas: heavy metal, memoria negra, punk rock, volverse loco
miércoles, marzo 22, 2023
Noise rock y secuestro de aviones
A la espera de una nueva edición de "Barricadas a-go-go" que se espera para mitad de año, los dejo con la traducción revisada de un fragmento del libro "Japrocksampler" de Julian Cope, donde habla de los efectos que sobre la banda Les Rallizes Denudés tuvo la participación de su bajista en el secuestro de un avión por el Sekigun (Ejército Rojo) en 1970:
“Temprano en la mañana del 31 de marzo de 1970, la vida de
Takeshi Mizutani cambió para siempre cuando el bajista de Les Rallizes Denudés,
Moriyasu Wakabayashi, tomó parte en el infame secuestro del “Yodo-go Airplane”.
Desafortunadamente para Mizutani y Les Rallizes Denudés, la acción de
Wakabayashi garantizó que la banda fuera de ahí en adelante reducida a nada más
que una nota al pie de aquel escándalo internacional. Poco después del
secuestro, los otros miembros de los Rallizes desaparecieron de la escena y
Mizutani se encontró siendo seguido a todas por agentes japoneses que nunca lo
arrestaron, pero observaban sus acciones a distancia. La presencia de varios
nativos de Estados Unidos a bordo del Yodo-go inevitablemente llevó a la CIA a desembarcar
en Japón, y estos caballeros eran de todo menos discretos al vigilar a
Mizutani. Finalmente, el líder de Rallizes se tuvo que esconder, y se quedó en
el departamento de un amigo en el exclusivo distrito de Aoyama, Tokio. Pensó en
embarcarse en una carrera solista, o reformar a los Rallizes como una banda
acústica, pero lo que más le freía el cerebro eran los efectos colaterales del
secuestro. Probando un nuevo integrante tras otro, Mizutani invitó a sus amigos
Chahbo y Fujio de Murahatchibu a que fueran su banda de soporte, ¡solo para que
luego ellos se robaran el nombre de Rallizes e hicieran conciertos por su
propia cuenta! Poco después fue incluido en el altamente relevante festival
“Rock in Highland”, un gigantesco y prestigioso evento que tenía a bandas como
Mos y Flower Travellin’ Band en la cartelera, pero le echaron la culpa a Mizutani
de que solo aparecieran un centenar de espectadores en el evento: la sola
presencia de Rallizes espantó al público, se decían los promotores del evento a
sí mismos, y probablemente tenían razón. Este “gitano existencialista radical”
estaba rápidamente transformándose en una figura humorística, un triste fracaso
por del que la escena japonesa tenía que olvidarse.
En agosto de 1970, cuando Mizutani se encontró con el cantante
y compositor Masato Minami mientras paseaba por el distrito de Shibuya en
Tokio, los dos decidieron improvisar juntos e incluso hablaron de formar una
banda mientras se armaban para tocar. Pero apenas Mizutani derribó las paredes acoplando
la guitarra en su colosal phaseshifter, el impresionado Minami “se dio cuenta
de que la idea era irrealizable”. Determinado a reducir en lo posible los niveles
de depresión de su amigo, Minami invitó a Mizutani a contribuir con su guitarra
al nuevo LP KAIKISEN (Trópico de Capricornio). Pero cuando el álbum de Minami
se transformó en el altamente popular comienzo de una carrera de alto perfil,
el amargado Mizutani se sintió incluso más rechazado, y continuó sin grabar ni
editar nada a lo largo de toda la década.
Durante la mayor parte de 1971, Mizutani estuvo atrincherado
en el departamento, aventurándose afuera sólo para comprar leche y otros
abarrotes. Delirante y paranoico, a estas alturas estaba convencido de que el
mundo conspiraba en su contra. Cuatro años de rock´n´roll sólo le habían garantizado
estar en el la mira de la CIA, mientras todo tipo de talentos menores andaban
de gira por todo Japón. Peor aún: a finales de abril del 71 incluso los más
fieles de los infieles amigos de Mizutani, Fujio y Chahbo de Marahatchibu,
habían navegado exitosamente las riesgosas aguas de los estudios de grabación y
consiguieron la promesa de un contrato discográfico. Ocasionalmente, una
versión reducida de Rallizes tocaría en el club Oz de Tokio, pero nadie iba a
verlos porque el mundo ya había dado vuelta la página. Algunos conciertos
solistas serían estrujados entremedio de grandes actos como los Mops, Blues Creation, Zuno Keisatsu y
Speed, Glue y Shinki, pero solo corroyeron el alma de este gran nihilista y verdugo
sónico. Lentamente Mizutani fue cayendo en el olvido. Su único protector era el
técnico de sonido de Oz, Doronco (Cubierto de barro *),
pero incluso él tenía otras preocupaciones como publicar su propio periódico comunista
gratuito. Una vez, el acólito de Mizutani, Keiji Haino intentó revivir la
carrera de Mizutani al formar un power trío que solo tocaba covers de Blue
Cheer, pero incluso esta idea murió antes de poder presentarlo en vivo y las
cintas se perdieron. Hacia 1973, incluso el club Oz estaba en bancarrota, y Les
Rallizes Denudés, ahora manejados por Doronco —el mismo, que además hacía de bajista—
se encontraron sin tener dónde tocar en Tokio”.
*: Esta es la traducción que le da Cope al nombre Doronco. La versión castellana del libro prescinde de ella. Curiosamente y asumiendo que se trataría del mismo Doronco Gumo cuyo hermoso álbum “Old Punks” fue editado por Holy Mountain records en el 2020, debo destacar que la página del sello traducen su nombre como “Mud Cloud”, o sea, Nube de barro.
Además, los dejo con algunos materiales que han aparecido recientemente en bandcamp y que se relacionan con Los Rallizes, con su amigo Doronco y con el Club Oz. Disfruten que ya empezó el otoño.
París Arde.
-OZ DAYS LIVE '72-'73 Kichijoji: The 50th Anniversary Collection
Incluye: Les Rallizes Denudés, Masato Minami, Miyako Ochi, Acid Seven.
-The OZ Tapes, Les Rallizes Denudés.
-OZ band. Recorded in Tokyo 1974.
La banda del Club Oz, con Doronco en bajo.
-Doronco Gumo, Old Punks
La versión original de Old Punks, 2008:
Vocal, Bass | Kiyohiro "Doronco" Takada
Guitar, Piano, Chorus | Hiiragi Fukuda
Trumpet, Chorus | Colin Molter
Vocal | Reina Higa
Drums, Bassoon, Chorus | Mako Hasegaw
-Doronco Gumo, Oldtribe
(Y Ud.?).
Etiquetas: 68, 77, Ejército Rojo japonés, Japo, noise, punk rock, rock (no punk)
martes, agosto 02, 2022
Viva la Revolution (Adicts)/ ¿Revolución? (Guattari/Rolnik)
Primero la canción: The Adicts, "Viva la revolution" (1982).
Luego, este fragmento de Suely Rolnik y Félix Guattari, Micropolítica. Cartografias del deseo (Traficantes de sueños, 2006):
¿Revolución?
Es preciso intentar pensar un poquito qué quiere decir revolución.
Ese término está tan deteriorado, tan desgastado, se ha arrastrado ya por
tantos lugares, que sería preciso volver a un mínimo de definición, aunque sea
elemental. Una revolución es algo de la naturaleza de un proceso, de una
transformación que hace que no exista retorno al mismo punto. Algo, que
paradójicamente, contradice incluso el sentido del término «revolución»
empleado para designar el movimiento de un astro alrededor de otro. La
revolución es una repetición que cambia algo, una repetición que produce
lo irreversible. Un proceso que produce historia, que acaba con la
repetición de las mismas actitudes y de las mismas significaciones. Por lo
tanto, y por definición, una revolución no puede ser programada, pues aquello
que se programa es siempre el déjà-là. Las revoluciones, así como la
historia, siempre traen sorpresas. Son, por naturaleza, siempre imprevisibles.
Eso no impide que se trabaje por la revolución, cuando se entiende ese «trabajar
por la revolución», como trabajar por lo imprevisible.
Lo que estoy diciendo no es tan absurdo: un poeta o un músico
implicado en un proceso productivo —si no estuviera completamente atornillado a
una universidad o a un conservatorio— nunca sabrá lo que está produciendo, antes
de producirlo. Su proceso de producción lo transporta, incluso más allá de lo
que él esperaba. Podríamos hacer una lista de todos los creadores que fueron
destruidos por su producción, hasta el punto de llegar al suicidio o a la
locura.
Retomando el asunto, pienso que la idea de revolución se
identifica con la idea de proceso. Producir algo que no exista, producir una
singularidad en la propia existencia de las cosas, de los pensamientos y de las
sensibilidades. Es un proceso que acarrea mutaciones en el campo
social inconsciente, más allá del discurso. Podríamos llamar a eso un
proceso de singularización existencial. La cuestión está en cómo hacer que se
mantengan los procesos singulares —que están casi en la tangente de lo
incomunicable— articulándolos en una obra, en un texto, en un modo de vida
articulado consigo mismos o con algunos otros, o en la invención de espacios de
vida, de libertad y de creación.
---
Actualmente se oye sólo la calificación de «revolucionario»
para diferentes situaciones o proyectos. ¿Qué quiere decir revolucionario? ¿Es
que un proyecto puede ser revolucionario de forma permanente como, por ejemplo,
en la concepción trotskista? Es evidente que se trata de un juego de palabras automático,
ya que la revolución, por definición, no puede ser permanente: es un momento de
transformación, que podríamos caracterizar como un momento de irreversibilidad
en un proceso. No soy yo quien vaya a dar una clase sobre este asunto, pero el
estudio de los procesos irreversibles es un problema teórico importante en las
ciencias, sobre todo en el campo de la termodinámica. Podríamos llamar
revolucionario a un proceso que se lanza en una vía irreversible y que por eso,
deberíamos agregar, escribe la historia de manera inédita.
Lo que he acabado de decir parece muy banal, pero si lo
aplicamos a ciertos clichés, las cosas se complican un poco. ¿Es que una clase
puede ser revolucionaria en sí? El hecho de que una formación política y social
—los sindicatos, por ejemplo— se pretenda revolucionaria durante cincuenta
años, como es el caso de la Unión Soviética, es obviamente una contradicción: la
revolución o es procesual o no es revolución. Cuando la Revolución
Francesa terminó, y se colocaron placas en todas las intendencias, y los niños
en las escuelas tenían que aprender de memoria los textos de la Declaración de
los Derechos Humanos, se trataba de una revolución que ya no tenía carácter
procesual.
Los microprocesos revolucionarios no tienen que ver sólo con
las relaciones sociales. Por ejemplo, Modigliani veía los rostros de una manera
que tal vez nadie antes se había atrevido a ver. Pinta, por ejemplo, cierto
tipo de ojo azul, en un determinado momento, que cambia completamente aquello
que podríamos llamar la «máquina de la facilidad» en circulación en su época. Ese
microproceso de transformación, a nivel de la percepción, a nivel de la práctica,
es retomado por personas que perciben que algo ha cambiado, que Modigliani no
sólo ha cambiado su propio modo de ver un rostro, sino también la manera
colectiva de ver un rostro. Ese proceso preserva su vitalidad, su carácter
revolucionario, en un determinado campo social, en una determinada época y
durante un período determinado. Más tarde, la historia de los procesos de la
pintura se sigue en otro lugar: aparecen otros procesos y otras mutaciones
revolucionarias que, en cierto modo, van a localizar nuevos microprocesos en
estado naciente. En definitiva, la problemática de la revolución pasa también
por ese tipo de cuestiones.
---
No creo que exista una transformación revolucionaria, sea
cual sea el régimen, si no hay también una revolución cultural, una suerte de
mutación de las personas. El conjunto de las posibilidades prácticas
específicas de cambio del modo de vida, con su potencial creador, es lo que
constituye lo que llamo revolución molecular, condición para cualquier
transformación social. Y eso no tiene nada de utópico, ni de idealista.
Hoy en día, ya no se osa pronunciar la palabra
«revolucionario». Es verdad que es algo imbécil imaginar que aún pueda haber
una revolución «auténtica». En Francia, actualmente, hablar de revolución es de
mal gusto. Muchos intelectuales franceses descalifican las problemáticas de la
lucha de clases, pero no por eso han dejado de presentarse en la historia. Lo
que está sucediendo es, simplemente, que en este momento se encuentran en un
impás notorio. Todos los sistemas de modelización que se pretenden revolucionarios,
funcionan mucho más como algo que provoca rechazo antes que convocatoria, algo
que bloquea los procesos revolucionarios. Sin embargo, esa lucha, a
pesar de todo el burocratismo al que conduce, es necesaria: toda la cuestión
está en no confundirla con un proceso revolucionario. Pero el hecho de
no ser revolucionaria no la vuelve menos importante. Tomemos como ejemplo el problema
del soporte de un tejado: la cuestión que se plantea no es la de saber si
sostenerlo es o no revolucionario, sino si estamos corriendo el riesgo de que
se nos caiga sobre la cabeza. Lo mismo ocurre respecto de las relaciones sociales.
Es perfectamente legítimo que las clases obreras, los diferentes grupos de
intereses utilicen los medios que puedan para resistir a los sistemas opresivos.
Eso es una cosa. Otra es articular una política de revoluciones (en plural), de
revoluciones moleculares. Y esto es importante para evitar la lógica dualista,
binaria, que presenta alternativas excluyentes: marxismo/ lucha social / lucha
sindical versus revoluciones moleculares.
Etiquetas: punk rock, revolución social
martes, junio 28, 2022
CRASS NOT DEAD/Retrato de Harry Partch/sucedáneos legítimos de los Residentes: Snakefinger y Renaldo & the Loaf
Me cuesta creer que a alguna persona no le guste la banda Crass,
pero existen y no pocas. Por ejemplo,
todos los entusiastas del “Santiago hardcore” de los 90, que lo encontraban muy
ruidoso y poco eslameable (de slam, hacer slam) y por sobre todo alegaban que que tenían mucho texto.
Hace poco mi amigo Rodrigo de Tensión me decía que un chico harto más joven -aunque
ser más jóvenes que él o que yo es bastante fácil a estas alturas del siglo
XXI- le había dicho: “escuché a Crass, y concluí que a NADIE le puede gustar
eso. Si alguien dice que le gusta es por otros motivos, no musicales”. Pues
bien: ¡a mi me gusta, y mucho! Aún me arrepiento de esa vez a mediados de 1994
en que me topé con su doble LP “Christ The Album” en una bandeja de usados y no
lo llevé porque tras hojear un poco los insertos me topé con un texto de
Gandhi, y yo en esos años me creía abiertamente violentista o sea
antipacifista. Un par de años después alguien me prestó la cinta copiada del
primer LP, y aún me emociono al escuchar el ruido inicial y la declamación de
una severa voz femenina que parecía ser La Anarquía misma cuando concluye que: “Jesús
murió por sus pecados, no por los míos”. Y ahí arremeten con “¿Nos deben una vida?”,
una de las mejores canciones pogo punk de todos los tiempos.
Y ahora, para los que se quedaron aquí, me gustaría referirme
a los remedios para resolver otro gran caso de saturación por escasez de
materiales nuevos: en esta ocasión, ni más ni menos que los grandiosos Residents,
la banda anónima más conocida del mundo. La banda estuvo activa desde fines de
los 60 hasta hace unos pocos años. El problema es que, tal como señaló Chris Cutler en
el catálogo de Recommended records, joe pino que algo se perdió a inicios de
los 80, después del magistral "Commercial álbum", el "Eskimo", y durante la famosa
trilogía Mole. O sea, seguían siendo un excelente combo, pero la puesta en
escena de "Mark of the Mole", así como los conciertos por el 13 aniversario de la
banda, marcaron una especie de diferencia radical respecto a la labor previa en
estudio. El grueso del material posterior no me conmueve mucho, a excepción
quizá del álbum de fines de los 80 “God in 3 persons”, que a su manera es la
última obra maestra que entregaron.
En fin: no importa camaradas, los simpáticos ojos con sombrero ya se
fueron a descansar, incluso alguno de ellos ya pasó al otro mundo, y lo que nos
queda es su enorme obra para apreciar, comentar y criticar. Pero como ya me sé
de memoria todo su “classic stuff” and more, en estos meses recientes me he
concentrado en uno de los mayores antecedentes del sonido residentiano: me
refiero al gran Harry Partch, de quien era casi imposible pillar discos a menos
que se los encargaras a C. Cutler, pero que ahora reposa en diversos puntos de
la zona virtual llamada bandcamp, sobre todo en la página de New World records.
De ahí los dejaremos con “Un retrato”, que compila obras
desde 1949 a 1972. Harry inventó su propio sistema tonal, dividiendo la octava
en más de 40 notas, y diseñando los instrumentos adecuados para poder operar en
ese mundo sonoro único. Tal vez lo único que he escuchado que parece habitar por
ahí cerca es la famosa suite “6 things to a cycle”, que los Residentes
incluyeron en la versión de CD del imprescindible “Fingerprince” (1977).
Y en cuanto a obras paralelas a la de los Residents, me
complazco en informar que existe abundante discografía de sus colaboradores y
amigos ingleses: el guitarrista Snakefinger, y el duo Renaldo and the Loaf.
De Snakefinger priorizaría algunos de los albums que fueron editados por
los anónimos amigos radicados en San Francisco: su primer LP, “Chewing hides the sound” (1979), y “Greener Pastures” (1980).
¿Por esos años no fue
que se cayó el Skylab? Tal vez el sonido de guitarra de Snakefinger lo desestabilizó, como cuando con láseres derribábamos drones en la plaza Dignidad y azotábamos a los COP a saxofonazos y trompetazos? Qué tiempos aquellos, que ya no volverán.
De Renaldo & the Loaf, a veces calificados como “los
residentes ingleses”, toda su obra es digna de ser considerada, pero me quedo
por ahora con estos favoritos personales que de hecho son los más raro de su
discografía. En primer lugar PROMOS 1980: los demos que enviaron a Ralph Records, el
sello asociado a los Residentes, lo que les garantizó un contrato inmediato.
Además, “Breadcrumbs”, que compila todo lo que no quedó en
otros compilados de la banda, con énfasis en algunos extras de grabaciones hechas en 1984. Gran año: el realismo capitalista aún no arruinaba toda la música moderna de raíz.
Todo este material es bastante estimulante para el cerebro y queda al criterio del oyente decidir donde, con quien, como y cuando escucharlo.
Están avisadxs.
Etiquetas: anti punk, anti-arte, antifarándula, punk rock, residents, rock (no punk)
jueves, junio 23, 2022
Lo que entiendo por Punk Rock/The Molecules "Morokyu" (1994)
Me costó encontrar un viejo diálogo que recordaba haber subido acá hace muchísimo tiempo. Finalmente lo conseguí: era del 2008, y no logro recordar quien era mi interlocutor. Ratifico todo lo que ahí señalo, y agrego este hermoso album de Las Moléculas, editado en 1994 por un sello japonés y luego remasterizado el 2020. La banda ha sido definida como la más épica fusión entre Faust y los Minutemen. Concuerdo, ¡eso es totalmente punk rock!, y agregaría que calzan perfecto en lo que Weasel Walter ha denominado "brutal prog". Es totalmente injusto que este ensamble sea menos conocido que Mr. Bungle. ¿Frank Zappa liderando Napalm Death? ¿Henry Cow en Báltica y neoprén? Como sea: una maravilla. Exploren sus albums que no fueron muchos y están todos ahí.
DEFENSA TEÓRICO/PRÁCTICA DE UNA NOCIÓN AMPLIA Y DINÁMICA DEL PUNK ROCK (18 de junio de 2008)
Hace poco se registró el
siguiente diálogo cuando ya decrecían los desórdenes callejeros que tuvieron
lugar por el sector de plaza italia:
E- Oye hueón, por qué ya casi no
subís niuna hueá relativa a música en tu cagá de blog?
J- Por diversas razones...una de ellas es
que...no se trata de un sitio "musical" en realidad...
E-Ah, no? y por qué chucha
entonces tiene el nombre largo e irrecordable que tiene (punk/free jazz/ dub)?
J- Bueno..la verdad es que el
nombre no lo inventé yo, pero aparte de eso, creo que si hay algo que define lo
que es el espíritu del sitio, y que unifica todos sus contenidos, eso vendría a
ser nada menos que la noción de PUNK ROCK
E- Pero en ese caso....mi
pregunta sigue siendo válida: ¿POR QUÉ CHUCHA NO COMENTAS NUNCA DISCOS,
CONCIERTOS, BANDAS, ETC. ETC. ETC. DE PUNK ROCK?
J- Por una cuestión bastante
dialéctica: en primer lugar el punk rock no es un tipo definido de música, sino
que una actitud que se plasma en ciertas músicas. De ahí que sea 100% correcta
la conclusión a que llegué hace un tiempo con mi amigo Leinad: "toda
música que realmente es buena, es PUNK ROCK".
E- ??????
J- El free jazz es punk rock, el
dub también, Satié y Stravinsky, Serge Gainsbourg y Jimi Hendrix tocaban
distintas formas de punk rock, y así...suma y sigue
E-
?????????????????????????????????
J- Y el principal problema de
nuestra época es que lo que la gente cree que es punk rock, en realidad no es
PUNK ROCK....pero no es un problema tan extraño: lo mismo pasa con el concepto
de comunismo
E- Bueno...supongo que algo de
razón pueden tener con Leinad, pero...en efecto es una idea que a primera
escucha suena arbitraria y no sé si sea correcta al 100%, como mucho en un
sentido figurado o qué se yo
(Clap, Crinc, Clash, Crass!!!
Pacos culiaos!!!! -distintos sonidos ambientes y carreras por el parque
bustamante, persecuciones realizadas por pacos a caballo en medio de un gas
lacrimógeno horripilante-).
J- Chucha, me quedé solo luego de
esta arremetida policial. Pero eso no es problema. Un verdadero punk no le teme
a la soledad, pese al amor que siente por la multitud manifestada activamente
en pogo, acción callejera, fumatones o bebetones, orgías, etc. Prosigo sólo
entonces: dado que hemos logrado sacar al espíritu PUNK de su cárcel
estilístico/musical, vale la pena dar otro salto y afirmar que TODO AQUELLO QUE
VALE LA PENA EN LA VIDA, TODO LO QUE NOS GUSTA, NOS MOTIVA, NOS EMOCIONA,
EXCITA O CONMUEVE, ES PUNK ROCK. Y para no ser menos dialéctico que hace un
rato, habría que convenir en que los aspectos negativos, penosos,
desagradables, ambiguos, y vergonzosos de la vida, también son PUNK ROCK. Así
como Tzara decía que DADA ES NADA, 90 años después yo digo que PUNK ES TODO (y
eso incluye a DADA, por cierto). ¿Se entiende? Bueno...no sé. Tal vez estoy
exagerando un poco. No he comido nada hace un buen rato, y ya estoy viejo y
estas carreras y bombas lacrimógenas me han afectado más que nunca. Pero exagero
menos que el Estado y su aparato represivo: 280 detenidos por la
conchesumadre!!!!! Todos los detenidos, y todos los que se dedicaron
gozosamente a apedrear bancos, vehículos policiales y hacer barricadas, son muy
PUNK ROCK.
---
E (regresando de entre el caos
después de la última carga policial): - ¿Y los pacos también son PUNK ROCK?
J- Ahí no pos hueón, eso sí que no. Me
cagaste...
Etiquetas: memories of you, punk rock
jueves, abril 28, 2022
Valparaíso, colónia inmensa i gran puertó// Libro "El Despertar chileno" en Clacso Argentina
Voy mañana con rumbo a Valparaíso, que Zsigmond Remenyik en "Los juicios del dios Agrella" (Ediciones del Caxicóndor, 2018) denomina como "la colónia inmensa i gran puertó V."
Ahí trataré de resumir 200 páginas de investigación en 20 minutos. Deséenme éxito y poder de síntesis. Luego me quedo escuchando a Sergio Villalobos-Ruminott, me tomo un schop o tal vez dos o tres camino al terminal de buses, y me vengo durmiendo en bus hasta el Metro de los Pajaritos y desde ahí a mi domicilio a acostarme arropado escuchando algo así como el EP 1-2-3-4 de los Saints, cuyo vocalista Chris Bailey falleció a inicios de este mes que ya se va. Poco después, en otra joya discográfica del punk rock australiano de los 70, hacen una excelente versión de "Security" del semidios Otis Redding.
Acaba de salir hace un mes un libro colectivo al cual aportamos una versión corregida de textos previos sobre la desmonumentalización.
Se descarga en CLACSO.
Acá ve el índice del mamotreto:
Prólogo. La vida en contra del
neoliberalismo......................................................... 15
Geoffrey Pleyers
Presentación...........................................................................................................................27
Introducción. De fracturas políticas y condiciones de
posibilidad en el Chile post revuelta de octubre. Futuros en disputa y agendas de
re existencia......................................................................................................................39
Rodrigo Ganter, Raúl Zarzuri, Karla Henríquez y Ximena
Goecke
Cuerpo I. Arqueologías de la revuelta
De fracturas a recomposiciones.
Interpretaciones del
18-O...................................................................................................59
Raúl Zarzuri Cortés
Subjetivación política y revuelta de los que sobran.
Digresiones en torno a la dimensión generacional del 18-O en
Chile.............87
Rodrigo Ganter Solís
¡Arriba las que luchan! Feministas y discursos feministas en
la revuelta.......................................................................................131
Ximena Goecke
Adhocracias y repliegues reflexivos. La calle y las
introspecciones
personales en las actorías sociales del
18-O.............................................................163
Karla Henríquez
Lo que octubre se llevó. Estallido social y crisis de
representación en Chile....................................................................................................................................
181
Violeta Montero Barriga
Asambleas territoriales. Reinventando lo político en las
ciudades chilenas post revuelta.......................................................................................................197
Katia Valenzuela
Violencia contra niños, niñas, adolescentes y jóvenes. 18-O,
antes y
durante.........................................................................................................217
Alejandro Tsukame
Haciendo caer los ídolos de barro. Apuntes sobre rebelión y
desmonumentalización en Chile y en el
mundo............................................... 239
Julio Cortés Morales
Cuerpo II. Viñetas del despertar
Chile
despertó.......................................................................................................................255
Carlos Reyes y Augusto Mora
Cuerpo III. Revuelta y narrativas juveniles
Viviendo la revuelta en las narrativas
juveniles................................................... 263
Karla Henríquez, Rodrigo Ganter, Ximena Goecke y Raúl
Zarzuri
Cuerpo IV. Acción conectiva y artivismos de la revuelta
chilena
Piezas artísticas y activismos. La práctica gráfica en el
frontis del GAM como acción política...................... 331
Mónica Salinero
ResisteArte. El arte de disputar y okupar la ciudad
durante el estallido social chileno en
Concepción.................................................................361
Javiera Briones Bello
Los medios de la revuelta durante el 18-O en Chile. Reflexiones
sobre el activismo virtual de estudiantes
secundarios
chilenos........................................................................................................
387
Catalina Mendoza Riquelme, Óscar Basulto Gallegos
y Sebastián Fuentealba González
El textil como soporte de identidad, memoria y resistencia feminista
en La
Serena.....................................................................................................
411
André Álvarez Oliva y Paula Jeria Tapia
Cuerpo V. Poemario
Poemas escritos durante el estallido...........................................................................433
Colectivx Piño Choroy
Sobre los autores y
autoras............................................................................................447
Etiquetas: malestar en la civilización, protestas, punk rock, reflexión, Valparaíso
martes, febrero 08, 2022
Last Poets y los Pseudopillos: música sin instrumentos musicales
Muchos creen que, sin un instrumento musical adecuado, ojalá de marca , con buenos amplificadores y pedales de efectos y haciendo "upgrades" cada cierto tiempo, no se puede hacer música.
Y tienen razón, pero sólo parcialmente:
ellos no podrían hacer música sin toda esa parafernalia, lo cual es bastante triste,
pero totalmente coherente con el largo proceso de mercantilización del sonido
que se vive hace décadas.
Desmintiendo estos fetichismos
tan arraigados podemos recordar y apreciar a los gloriosos Last Poets, formación
norteamericana que en cierto modo inventó el rap, cuando desde un taller de
poesía en la cárcel pasaron a inventar temas vocalizados con un discreto
acompañamiento de percusión.
“Los negros le tienen miedo a la
revolución” es claramente el mayor hit de su primer álbum, de 1970, pero todo
el disco es una obra maestra de poesía urbana y que sigue los ritmos
respiratorio y circulatorio de los poetas que pululan por el metro y los suburbios
rimando verdades que impactan más que varios libros escritos desde la seguridad
aislacionista de los escritores de escritorio.
Por cantar en inglés recomendaría
leer con texto en mano. Sino sería el equivalente de escuchar a Evaristo Páramos
o Víctor Jara cantando en japonés.
Después de ese notable álbum debut,
hicieron otro que incluso se podría considerar que lo supera en calidad y
poder: “Esto es una locura” (1971). Hasta John Coltrane hace aparición en medio de
las rimas, en un tema que después fue versionado o más bien citado desde Jamaica
por el gran poeta del dub reggae Big Youth, en su tema “Jim Screechie”.
Otros que no se hicieron atado
por no tener más instrumentos que la percusión de palma fue la “banda”
Proto-Prisioneros conocida como Los Pseudopillos.
El segundo álbum recopilatorio “Extremista!”
es una genialidad de principio a fin, y comenzando por su portada plagiara del
Sandinista! De los Clash. Llega a dar envidia tanta creatividad y al escucharlo
con audiófonos anoche en la calle no pude evitar las carcajadas en varias ocasiones,
motivadas tanto por la lírica en sí misma, como por las voces que utilizaban
estos adolescentes, que llegan en momentos a oírse tan delirantes como las de
los Residents.
“Mucha gente creía que yo era
socialista…” Jajajaja. Insuperable. Además, es posible apreciar el acento chileno tal cual era antes de los 80, por ejemplo la pronunciación de la "ch" como "shhh". Eso cambió durante la década del ochenta, donde además se aprobó la Ley Antiterrorista (antes de eso se hablaba de "extremista" nomás).
Por si se les hace poco, escuchan
además el primer álbum recopilatorio: “Let it Pillo”.
Estas grabaciones datan de 1980.
Según informa su bandcamp:
Entre 1980 y
1982, Los Pseudopillos, grabaron más de un centenar de canciones. Jorge
González, Claudio Narea, Álvaro Beltrán y Rodrigo Beltrán, sin saber tocar
instrumentos musicales crearon divertidas canciones, algunas de las cuales
presentamos aquí.
Antes de Los
Vinchukas y mucho antes de ser conocidos como Los Prisioneros, en San Miguel ya
sonaban LOS PSEUDOPILLOS.
¡Qué sigan sonando!
Etiquetas: dub, hip hop, nada, punk rock, rock (no punk)
viernes, enero 14, 2022
MX-80 (Bruce Anderson RIP)/Edward Lear y el Sinsentido
Apenas iniciado el año 2022 se nos fue Bruce Anderson:
talentoso y único guitarrista, que desde 1974 se expresaba principalmente a
través de la banda MX-80 (aka MX-80 Sound). Sonidos difíciles de clasificar, en
una zona en que confluyen el noise, avant/free rock y no wave. Post punk diría
que no, porque la formación es más bien
previa a la revolución de 1977.
En homenaje a Bruce los dejo con los dos albums editados a
inicios de los 80 por Ralph Records, sello vinculado a los Residents, que por
esos años también editó discos clásicos de Tuxedomoon.
Fuera del túnel (1980)
Control de multitudes (1981).
No tenía idea de que Pepitas de Calabaza había publicado unas
traducciones de los “Sinsentidos” de Edward Lear.
Una vez me compré un libro suyo por la sencilla razón de que
me gustó la portada (en la foto arriba) y la traducción la había hecho Leopoldo María Panero para
la colección Visor de poesía, bajo el título de “Omnibús sin sentido”. Luego
conseguimos con mi hijo una edición inglesa titulada “Comple Nonsense”, llena
de cuentos, versos e ilustraciones (incluyendo el hueaso chileno que se ve acá abajo), que no sé cuánto tiempo tomará para que
exista una edición completa en castellano, pero por de pronto están las
ediciones de Visor y Pepitas para entretenerse mientras tanto.
Los dejo con la presentación de una de las traductoras de la
edición Pepitas.
EDWARD
LEAR, MAESTRO DEL NONSENSE
En un autorretrato dibujado a los veinte años, Edward Lear se
veía a sí mismo como un joven larguirucho y desgarbado, corto de vista y con una
nariz tremenda: “Tengo las rodillas torcidas, le decía a un amigo en una carta,
mi cuello es singularmente largo, mi nariz, elefantina y tengo tendencia a
tropezar con las cosas ya que estoy medio ciego…” Conforme fue cumpliendo años,
el joven larguirucho se acabó convirtiendo en otro.
Un anciano circunférico, con piernas muy delgadas y panza
redonda, que en sus autorretratos nos recuerda siempre a un pájaro con las
plumas huecas o incluso a un insecto con caparazón. Parece ser que de mayor, Edward
Lear seguía tropezando con el mundo.
Pero ¿Quién era Edward Lear?
El dibujante de pájaros y ruinas.
El amigo en permanente bancarrota.
El viajero incansable que buscaba climas cálidos que
aliviaran los rigores de su salud maltrecha.
El “hijo adoptivo” de la Hermandad Pre-Rafaelita.
El artista que frecuentaba los salones de la aristocracia
asombrando a todos con sus ocurrencias.
El bufón que lloraba a escondidas.
El corresponsal divertidísimo que en sus cartas intercalaba
sus idas y venidas, sus preocupaciones económicas y sus poemas…con una retahíla
de dibujos absurdos.
El Profesor de Dibujo de la reina Victoria.
El vejete simpático que dibujaba monigotes y garabateaba
versos en los manteles para hacer reír a los chiquillos.
Todo eso era Edward Lear.
Y más cosas.
Curiosamente, lo que no pretendió nunca fue ser escritor.
Edward Lear nació en Londres, en 1812, el mismo año en que
nació
Charles Dickens y Lord
Byron publicaba los dos primeros cantos de Childe
Harold's
Pilgrimage.
Ann Lear, su madre, tuvo veintiún hijos. Edward fue el
penúltimo.
Fue un niño solitario y enfermizo y vivió una infancia
marcada por las dificultades económicas de la familia, en la que siempre echó
en falta el afecto de su madre. Fue su hermana Ann, veinte años mayor que él,
quien verdaderamente crió a Edward Lear y fue la muerte de Ann y no la de sus padres
la que verdaderamente lo convirtió en huérfano muchos años después.
El talento de Edward Lear para el dibujo se reveló pronto y
pronto empezó a ganarse la vida como ilustrador.
Fue un artista autodidacta, más dotado para la pintura
paisajística que para el retrato, lo que hizo que se denominara a sí mismo, no
sin cierta amargura, “artista topográfico”.
Sus primeros dibujos, sin embargo, los encontramos en
Tratados de Zoología, así como en los Catálogos de aves y animales exóticos tan
típicos de aquellos años, cuando aún estaba de moda entre ciertos aristócratas mantener
pequeños zoológicos privados en los que convivían especies procedentes de todos
los rincones del Imperio.
Gracias a sus primeros trabajos, Lear comenzó a ganarse una reputación
como ilustrador.
En 1837 instaló su estudio en Roma y estableció la costumbre
que, a partir de entonces, marcaría su existencia: pasar en Inglaterra la primavera
y el verano e instalarse en el Mediterráneo durante los meses de otoño e
invierno.
Así dieron comienzo sus años de “peregrinaje”. Lear fue un
viajero incansable; cargado con sus cuadernos y sus pinceles recorrió medio mundo.
Sus andanzas por Italia, Egipto, Grecia, Oriente Próximo o la India, produjeron
seis lujosos libros de viajes, además de miles de acuarelas, estampas y
grabados.
Fascinado por la luz y los colores del Mediterráneo, Lear
disfrutaba de su vida nómada aunque en ocasiones también echaba en falta una existencia
más convencional. En sus viajes en pos de nuevos paisajes con los que atraer a
sus clientes, ávidos de viñetas exóticas con las que adornar sus salones, Lear
nunca dejó de buscar, también, un lugar donde poder asentarse definitivamente.
Lo encontró por fin en San Remo, donde pasó sus últimos años en compañía de su
gato Floss y de su cocinero albanés.
Aunque nunca fue pobre, Edward Lear jamás estuvo libre de preocupaciones
económicas. Esta inseguridad fue constante motivo de inquietud para él, aunque
es verdad que tuvo un círculo de clientes fieles y amigos con los que siempre
pudo contar.
A pesar de no formar parte de la alta sociedad, Lear, como
muchos otros artistas, se movía con soltura en los ambientes aristocráticos.
Era un buen conversador, un invitado ingenioso y divertido. Cuando se cansaba de
los mayores, lo que sucedía a menudo, buscaba la compañía de los niños con los
que siempre se entendió bien pues compartía con ellos una visión de la realidad
más libre de prejuicios y ajena a las convenciones que constreñían el mundo de
los adultos. Sin embargo, a pesar de su vitalidad y su sentido del humor, Lear
era también un hombre propenso a la melancolía. A menudo rehuía la compañía de
sus amigos y prefería la soledad de su habitación al bullicio de los salones.
Así pues, Lear, el encantador de serpientes, el viajero
entusiasta, el vejete simpático que entretenía a niños y mayores con sus
ocurrencias, podía ser también el hombre más triste del mundo.
Puede que sus poemas, sus Nonsense, fueran
uno de sus remedios contra la melancolía, como lo eran, sin duda, su afición a
la música o su afán por perseguir orugas en el jardín de su casa, acompañado
por el gato Floss.
A pesar de la fama y el prestigio con los que contó entre sus
contemporáneos, su nombre no hubiera sido sino uno más en los catálogos de
paisajistas victorianos de no haber sido por sus poemas.
No está claro cómo el pintor e ilustrador Lear llegó al Nonsense,
ni porqué empezó a escribir versos, ni porqué, años después, se decidió a publicarlos. Edward
Lear no “inventó” el nonsense, ni fue el primero en utilizar
el limerick, pero es indudable que su contribución marcó un punto de
inflexión en la literatura del absurdo.
Su primer libro de versos se publicó en 1846. Lo tituló A
book of Nonsense y lo firmó con un seudónimo, como era
costumbre en la época. Tuvo un éxito fulgurante. Curiosamente, o tal vez como
correspondía a un autor de sin sentidos, Lear apenas obtuvo beneficios de las
ventas de sus libros de poemas.
Desde su primera edición, en las páginas de A book of
nonsense los versos aparecen ilustrados con dibujos del propio autor.
Al observarlos uno se pregunta ¿qué fue antes: el texto o el dibujo? Es difícil
de decir. Lo que sí podemos afirmar es que uno y otro se complementan.
Ambos, poemas y dibujos, nos permiten visitar el universo
absurdo que Lear creó para sus viejitos, poblado por damas que tocaban el arpa con
la barbilla y pescaban peces sin escamas y por atolondrados vejetes que
portaban pelucas imposibles, leían a Homero a la pata coja o bailaban valses
con moscardones.
En sus poemas, a los que llamaba sus Nonsense,
sus Old people, Lear se ríe del mundo con el mismo entusiasmo con
que se ríe de sí mismo.
En efecto, todos los autorretratos de Lear, tanto los
escritos como los dibujados, son caricaturas. Y muchos de los protagonistas de
sus poemas tienen narices kilométricas, piernas de grulla y barbas pobladas…y
no solo tropiezan con el mundo, lo tienen definitivamente en contra.
El Nonsense no busca la carcajada, los limericks de
Edward Lear son muy a menudo un catálogo de calamidades y desgracias, contadas,
eso sí, en un tono ligero y saltarín, como el propio ritmo del poema. La música
del limerick es esencialmente alegre y contrasta con las
barbaridades que acaecen a sus protagonistas; ahí, precisamente, es donde está
la gracia.
Los limericks de Lear no fueron sus únicos
escritos, creó también Abecedarios, y Botánicas, cuentos y poemas largos;
algunos como La historia del Búho y la Gatita son
clásicos de la literatura infantil. En todos ellos descubrimos el mismo aire
burlón, los mismos toques subversivos y rebeldes que caracterizaron la obra del
autor, donde las convenciones y las ideas preconcebidas desaparecen para dar
paso a un universo excéntrico y absurdo, en el que puede pasar cualquier cosa.
Cuando Julián (Pepitas) nos propuso la tarea de traducir sus
versos nos proporcionó también la excusa perfecta para entrar de su mano en ese
mundo patas arriba en el que uno podía viajar en tortuga y las magdalenas eran
el mejor remedio contra las pesadillas.
La tarea de la traducción era nueva para los dos. Comenzamos avanzando
despacio y un poco a tientas, más bien a gatas, y, después, nos fuimos
atreviendo a saltar y a bailar y a jugar con las palabras como jugaba Lear.
Poco a poco fuimos desentrañando los versos y tratando de darles forma en
español y disfrutamos tanto que nos hemos quedado con ganas de más.
En los últimos meses hemos aprendido que berrendo, adjetivo, significa:
Manchado de dos colores por naturaleza o por arte, nos hemos reído (mucho),
hemos desesperado(un poco) y nos hemos vuelto locos buscando las palabras
adecuadas, las que sonaban mejor, las que rimaban, las que entraban en la
medida…
Finalmente, después de varios meses de trabajo, nos
encontramos hoy aquí con este libro en las manos y no estamos descontentos.
Hasta pensamos que, por usar una de las palabras inventadas de Lear, nos ha quedado
una traducción bastante runcible. Esperamos que ustedes y los demás lectores
estén de acuerdo y lo pasen tan bien con Edward Lear como lo hemos pasado
nosotros.
Elvira
Valgañón
Etiquetas: absurdo, Lear, no wave, noise, Patafísica, punk rock, rock (no punk)

























