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sábado, julio 30, 2022

Art Bears: las obras completas (1978/1981) 

 


Está claro que Henry Cow fue una de las mejores bandas del mundo durante los años setenta, y que además de eso fueron un importante catalizador de la politización y autogestión del rock -aunque por desgracia desde una posición cercana al PC británico e italiano, es decir, el “eurocomunismo”, opero qué le vamos a hacer. Si fuera por eso no escucharíamos a Victor Jara- y promovieron un acercamiento entre la música amplificada con la vanguardia experimental y la libre improvisación que ha sido fructífero hasta el día de hoy.

No me concentraré en los COW ahora, aunque recomiendo conseguir el libro de Benjamin Pierut en Duke University Press, titulado “Henry Cow. The world is a problem”, sino que en una de las vertientes de su progenie.

Art Bears fue una de las facciones en que la banda estalló luego del álbum Western Culture (1979), aunque venía operando desde un año antes.

Conocí a la banda por sus dos últimos álbums: Winter Songs (1979) y The world as it is today (1981). Son los albums que más aprecié, y que tenía grabados en los dos lados de una de las excelentes cintas de cromo que mi padre me compraba en un sector de La Paz conocido como “Miamicito”, durante los años en que trabajó y vivió en Bolivia (1989/93).


El primer álbum, Hope and Fears (1978), lo conocí después y en una versión de copia de copia de caset que nunca me permitió apreciar todo su sonido (no es que me las dé de muy delicado o docto, pero en esos años las orejas me funcionaban muy bien, no como ahora que quedaron irreversiblemente dañadas por la edad y por los años en que ensayábamos en Fracaso con la costumbre a la Spinal Tap del “volumen en 11”. De hecho, una vez me quedé dormido por casi una hora sobre el amplificador con el bajo acoplado con Big Muff. Creo que recordar que algo me había caído mal).

Es un impresionante registro, por fin disponible en bandcamp a partir de este año junto a los otros dos albums, un disco de rarezas y otro de remezclas  y procesamientos a cargo de artistas como los Residents, Annie Gosfield, Chrsitian Marclay, Musci/Venosta, Biota y varios más.

Parte con una extraordinaria versión de “Sobre el suicidio”, con texto de Brecht y música de Eisler. Luego el álbum se desarrolla en complejos temas en que la banda parece quedar en una zona limítrofe entre lo que quedaba de Henry Cow en ensambles ampliados con personal proveniente de los belgas Aksak Maboul. De hecho, hay algunos temas que aparecen en la versión CD del “Un peu de l´ame des bandits”, mi álbum favorito de estos belgas que a su vez se confundían con otros destacadísimos combos como Art Zoyd y Honeymoon Killers. No olvidemos que los propios Cow se mezclaron promiscuamente con la banda Slapp Happy, con integrantes provenientes de Alemania y colaboraciones con miembros de la emblemática banda kraut Faust.

En síntesis, un disco enorme, pero que me cuesta apreciar como disco de Art Bears, pues como varios han dicho parece más bien el “álbum perdido” de Henry Cow. Por cierto, una vez en los 90 soñé que encontraba una disquería ideal en medio del parque Almagro, y que tenían un álbum inédito de los Cow. En el sueño alcanzaba a escucharlo y ….bueno…qué mierda que no se pueda grabar lo que uno sueña. En fin. Ojalá pongan algo sobre eso en la Nueva Constitución.

Otra cosa es lo que ocurre con Winter Songs y The world as it is today.

¿Por cual partimos?


Por “El mundo como es hoy en día”. Diría que este es uno de los discos más marxianos y brechtianos que se pueda uno topar en su vida. O sea, parte con “La canción de la expansión ultramarina del capital”, un tema que desde el Rock In Opposition y sus derivados sólo me había topado en la canción “Cutty Sark“ de Camberwell Now, que alguna vez tradujimos en este blog. ¿Alguien se acuerda? Bueno: yo sí.  En cierta forma la música logra reflejar la tragedia conocida como “acumulación originaria del capital”, vinculando la “Democracia” (otro tema del disco) con la dominación colonial y capitalista. Cutler contó en una entrevista con Umberto Fiori que el último de los 11 temas, “Albion! Awake!” es instrumental porque Dagmar “se opuso a la violenta naturaleza de su letra”, con alusiones a saquear ciudades y sublevarse.

A diferencia de Henry Cow, que sonaba como una pequeña orquesta, Art Bears en su segundo y tercer discos está reducido a un trío con Fred Frith en cuerdas (guitarra, bajo y violín), Chris Cutler en percusión, y Dagmar Krause (de Slapp Happy antes que Henry Cow) en voz.


Creo que no hay nada en el mundo del “rock” que se parezca ni de lejos al sonido que logra esta formación. Severo y austero en algunas partes, mesiánico y visionario en momentos como la parte final de “Three Wheels”, que cierra sus Canciones de invierno, uno de los discos que considero más perfectos partiendo por su increíble dibujo de portada. La experimentación está presente todo el rato pero no de manera “autónoma”. Es como si en cierta forma el formato canción les acomodara de maneras que no eran muy posibles aún en los tiempos de Henry Cow. “Ratas y monos” es un tema tan furioso que fue incluido en un compilado que vi por ahí de “Avant Punk” (aunque es sabido que Cutler odia el punk). Las 14 canciones, grabadas y mezcladas en 14 días, parecen extractos de visiones bíblicas (de hecho, las canciones están inspiradas en pinturas de la Catedral de Amiens), mezcladas con crudas alusiones a la guerra de clases.

¿Muntzer meets Rosa Luxemburgo? No lo sé. Sólo sé qué nunca he escuchado ni apreciado nada similar. Y que lo recomiendo enormemente a todx niñx sensible, a pesar de que algunos críticos han dicho que este disco es el tercero en relevancia (“no tan abiertamente político ni musicalmente diverso como los otros dos” dijo uno, y a su vez yo le digo: andá a laar).

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miércoles, julio 06, 2022

CAN: los discos buenos (1969/1976) 

 

CAN: si estos son los discos malos…(Parte 1: los discos buenos)

Conocí a Can a fines de los 80 cuando radio Concierto transmitió entero el doble LP Tago Mago una noche de domingo. Aún recuerdo que lo grabé en un caset TDK verde, y que cada vez que había una pausa o un silencio se activaba la estática de la antena de radio. Eso le daba un toque único a mi ejemplar de tamaña doble obra maestra.

Luego fui consiguiendo de a poco toda la discografía, copiándola en casets. Y recién décadas después pude conseguirlas en CD.

Para mi lo mejor de lo mejor de Comunismo Anarquía Nihilismo se puede agrupar en tres grandes grupos:

-Primera fase: Can 68



“Monster Movie” Grabado en 1968/9). Holger Czukay (bajo), Michael Karoli (guitarra), Jaki Liebezit (batería), Irmin Schmidt (teclados) más el afromaericano Malcolm Mooney en voz.


“Soundtracks” (grabado en 1960/70). Los Fab 4 más MM en dos temas y el japonés Damo Suzuki en el resto.


“Delay 1968” (grabado en 1968/9). Delay porque se editó con cierto retraso, recién en 1981. A veces creo que este es mi disco favorito. Los Fab 4 más Malcolm Mooney.

-Segunda fase: the DAMO years

Para muchos este es el mejor CAN. Yo lo amo tanto como al de la fase 1.


“Tago mago” (1971). Casi no hay nada mejor que este doble LP.


“Ege Bamyasi” (1972). Tan genial como Tago Mago, pero en un solo LP: Varias de sus mejores canciones están acá, incluyendo “Spoon”, la que les dio dinero y fama por ser incluida en una exitosa serie policial de esos años.


“Future days” (1973). Acá ya se acercaban a lo sublime, rozando el cielo del sonido. Recuerdo que Cris Corn se hizo una polera de este disco. (También una de Flipper, y le molestaba mucho que pensaran que era una polera de Nirvana: “buena Kurcobein” le decían, y no le gustaba nada).

-Tercera fase: los 70 sin DAMO y Unlimited Edition

El japonés se casó con una alemanota testícula de Jehová y abandonó el rock hasta que se divorció.


“Soon over Babaluma” (1974). Los fab 4 solitos. Karoli y Schmidt cantan un poquito, muy discretamente. No importa mucho porque las canciones son de otro planeta. Siempre ha sido uno de mis favoritos. La música es …subliminal.


“Unlimited Edition” (1976). La nostalgia de los cantantes puede haber motivado esta tremenda placa en que por una parte incluyen viejos registros con Mooney y Suzuki (aunque no los ponen en la foto de tapa), y por otra parte dan a conocer su famoso concepto E.F.S.:  Ethnological Forgery Series. Bajo este nombre Can se atrevía a experimentar con su propia versión de las “músicas del mundo”, antes de que se pusieran de moda con los discos de Eno/Byrne y poco después con las exploraciones/explotaciones de Paul Simon, Peter Gabriel, Mickael Jackson con Timbalada, etc. Parte de este disco había sido editado en 1974 bajo el nombre de “Limited Edition”. Una maravilla, y el último artefacto realmente clásico de Can.

-Cuarta fase: rematando los 70 con invitados y algunas aberraciones como Can-Can.

(CONTINUARÁ en la Parte 2…Ahí empieza lo malo).

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miércoles, junio 15, 2022

El profesor Amadeo Bordiga nos enseña sobre las Revoluciones y Contrarrevoluciones 

 

Leyendo en Artillería Inmanente la introducción de Idris Robinson a un texto de Mario Tronti sobre el poder destituyente tope con la existencia de un texto de Amadeo Bordiga (o de su partido, tal como en la famosa Oda de Neruda "A mi partido", indistinguible de él mismo) titulado:

"Lecciones de las contrarrevoluciones"

Los dejo con una selección de párrafos. Recomendando leerlo entero, mientras escuchamos juntxs a la Sogenanntes Linksradicales Blasorchester interpretando algo de Chopin on the street  hacia 1979 (esa es la canción revolucionaria), seguido de Scritti Politti, la primera banda "postpunk" autopretendidamente gramscista/derridista, interpretando su mega-hit "Boom: there she was", cuya secuencian inicial con el bajista eléctrico de Miles Davis fue usada por décadas atrás en la presentación del Tiempo en no recuerdo qué noticiero (esa es la canción contrarrevolucionaria, o más bien -para no ser injusto con Green y los muchachos, fans de Henry Cow en los 70 que eran el equivalente de los "jotosos" en el PC de Gran Bretaña, tal como algunos integrantes de los eternamente gloriosos The Fall-, que refleja el triunfo total de la contrarrevolución neoliberal/conservadora circa 1988. La canción parte diciendo "Los tupamaros consiguieron una tarjeta -de crédito- Platinum). Y sigue) (Traten de escuchar los dos temas al mismo tiempo):

Introducción

La reunión general del Partido del 1° de setiembre de 1951 en Nápoles tuvo por tema las Lecciones de las contrarrevoluciones, no solo y no tanto para responder a dudas e incertidumbres de camaradas acerca de la correcta valoración de la naturaleza de la economía rusa y de su desarrollo histórico, sino también para restablecer los criterios fundamentales que, según el marxismo, definen los grandes modos históricos de producción y el recorrido - no siempre lineal ni privado de detenciones y retrocesos - por el que de un modo de producción se ha pasado o se pasará al otro.

Sumario

1 - Tanto la aparición de formas de dictadura del capital como la disolución del movimiento comunista internacional y la degeneración completa de la revolución rusa no son «sorpresas de la historia», cuya explicación exija modificar la línea teórica clásica del marxismo.

3 - El análisis de la contrarrevolución en Rusia y su reducción a fórmulas no es un problema central para la estrategia del movimiento proletario en el nuevo ascenso revolucionario que se espera, puesto que no se trata de la primera contrarrevolución; el marxismo ha conocido y estudiado toda una serie de ellas. Por otra parte, el oportunismo y la traición de la estrategia revolucionaria tienen un curso diferente al de la involución de las formas económicas rusas.

4 - No solo el estudio de las contrarrevoluciones burguesas pasadas, sino también el de las contrarrevoluciones feudales en detrimento de la burguesía insurrecta, conducen a la determinación de diferentes tipos históricos: derrota total, militar y social a la vez (guerra de los campesinos alemanes de 1525); derrota militar total, pero victoria social (derrota de Francia en 1815 por parte de la coalición europea); victoria militar, pero involución y degeneración de las bases sociales (destrucción del capitalismo italiano a pesar de la victoria de las Comunas asociadas en Legnano contra el Imperio feudal).

5 - Para clasificar el tipo de la contrarrevolución rusa, en la cual faltó manifiestamente la invasión y la derrota militar por parte de las potencias capitalista si debe examinarse el tejido económico ruso y su evolución que «tiende» al capitalismo en un doble sentido, político y económico, sin alcanzarlo totalmente y sin superar (pues sólo en la ciudad lo logra) el estadio de lo que se ha llamado, con razón, «industrialismo de Estado».

10 - Tal como la revolución alemana de 1848, la revolución rusa debía ser la integral de dos revoluciones: antifeudal y antíburguesa. En su lucha política y armada, la revolución alemana fracasó en el cumplimiento de ambos objetivos, pero socialmente prevaleció la primera: la antifeudal, es decir, la del paso a las formas capitalistas. La revolución rusa triunfó política y militarmente en ambas revoluciones y por esta razón llegó más lejos. Pero en el plano económico y social permaneció en el mismo nivel que la revolución alemana, limitándose a llevar adelante la industrialización capitalista del territorio que controlaba.

11 - Luego de la gran victoria política surgieron pocos sectores de economía socialista y, desde la época de Lenin con la NEP, hubo que renunciar a ellos en ausencia de la revolución internacional. Con el stalinismo se renunció a la revolución internacional, intensificando la transición hacia el gran industrialismo, tanto en Rusia como en Asia. Elementos proletarios por un lado, y feudales por el otro, tienden al capitalismo.

Informe detallado

4 - Tal como lo dijimos en la reunión de Nápoles del 1.IX.1951, para responder a estas críticas no podemos limitarnos al marco estrecho en el cual ellas se plantean: es preciso encuadrar estas críticas en el problema más vasto del examen del actual proceso contrarrevolucionario. Esto nos lleva a volver a poner en su lugar algunas posiciones fundamentales del marxismo aplicadas a períodos particularmente significativos de contrarrevolución, que conciernen no solo a la clase proletaria, sino también a la clase burguesa y a la fase misma de su constitución primitiva en clase dominante.

7 - Los hechos demuestran que desde la Universidad donde presumimos encontrarnos para tratar los altos problemas acerca de lo que sucede en Rusia, debemos volver a la escuela secundaria, o aún a la primaria, para restablecer las nociones de capitalismo e incluso de feudalismo, ya que por otra parte no se puede comprender correctamente el primero si no es en relación al segundo.

8 - Es falso, y por eso mismo incorrecto, pensar que el problema de «lo que ha ocurrido y de lo que ocurre en Rusia» pueda ser encerrado en la alternativa: capitalismo o socialismo, o en aquella otra que plantearía el «remedio» de la tercera fuerza o de la tercera «clase». Es cierto que la crítica dirigida a la expresión «tiende al capitalismo» exige que sea precisado de donde parte en el tender hacia; pero ella no debe llevarnos a quedarnos en el problema ruso, sino por el contrario a replantear este problema en el marco general del examen de la contrarrevolución.
El marxismo no es la doctrina de las revoluciones, sino la de las contrarrevoluciones: todos saben orientarse a la hora de la victoria, pero pocos son los que saben hacerlo cuando la derrota llega, se complica y persiste.

Tipos de contrarrevoluciones

10 - Un primer tipo de victoria de las contrarrevoluciones es aquel en el que la derrota militar y política, lejos de determinar su detención, se acompaña del desarrollo de la victoria de la clase revolucionaria en el campo social y económico. Inglaterra, país ya capitalista, hace una alianza con las potencias feudales y derrota a Napoleón, pero a través de la Restauración de 1815 se asiste a la consolidación de la clase burguesa en Francia. Las derrotas de las revoluciones burguesas de 1848 evocan el desarrollo y no la detención del avance de la clase capitalista.

11 - Un segundo tipo es aquel en el cual coinciden la derrota militar y social de la burguesía. La guerra de los campesinos de 1525 en Alemania, analizada por Engels, muestra la traición de los burgueses de las ciudades que abandonaron a los campesinos a las represalias y a la represión, de las cuales resultó una victoria política y social del feudalismo que pudo permanecer en el poder tres siglos más, reforzando así la forma social de la servidumbre de la gleba.

12 - Un tercer tipo es aquel en el cual, sin choque armado, sin derrota política, la clase burguesa registra una derrota en el plano económico y social. Por ciertos rasgos, la caída de las Comunas puede relacionarse con la caída de la revolución rusa. Marx veía en las Comunas, en Italia y en Flandes, la primera afirmación de la clase burguesa. En Italia central y septentrional, las comunas estaban muy desarrolladas y respondían también a las posibilidades ofrecidas a esta primitiva burguesía que ni los pequeños señores locales ni los ejércitos de Francia y Alemania lograron vencerlas. Su caída estuvo determinada por el descubrimiento, a fines del siglo XV, de nuevas vías de comunicación y por el contemporáneo desplazamiento del centro de la vida económica.

13 - Estos tres tipos diferentes del desarrollo de las contrarrevoluciones históricas demuestran, por una parte, la imposibilidad de conectar de manera puramente formal el proceso económico al político; y, por otra, la gran complejidad de este problema esencial de las contrarrevoluciones. Debemos explicarnos no el pretendido enigma ruso, sino por qué, luego de la segunda guerra imperialista, no hemos tenido una ola revolucionaria proletaria, sino el desarrollo de la contrarrevolución. Debemos examinar el comportamiento de la burguesía, la política del stalinismo, y sobre todo basarnos en el hecho de que el capitalismo, instruido por la primera posguerra (donde la explosión revolucionaria tuvo lugar en los países derrotados militarmente), ocupa y mantiene la ocupación de estos países vencidos. Este es el examen que debe ser hecho; las vacilaciones sobre las cuestiones de principio ligadas al problema sindical nos prueban que debemos atenernos a él.

14 - En lo que concierne a la clase proletaria, tenemos en primer lugar la derrota de Babeuf en 1796; más tarde, la de Paris y Lyón en 1831, a la que siguió la fundación de la Liga de los Comunistas (1836-1847); la de 1848 a la que sucedió la fundación de la I Internacional (1864); el estrangulamiento de la Comuna de París (1871), al cual sucedió la constitución de la II Internacional (1889); la bancarrota de la II Internacional en 1914, a la que siguió la victoria de 1917; y, por último, la victoria de la contrarrevolución en 1928.

15 - Luego de estas referencias históricas es necesario proceder al restablecimiento de alguna de las posiciones fundamentales de la doctrina marxista. Es necesario no plantear como esencial el problema del análisis de las situaciones ni el de las perspectivas, como si el proletariado estuviese desprovisto de éstos desde hace un siglo. La reunión de Roma del l.IV.1951 se colocó sobre este terreno sólido e ilustró la realidad del proceso histórico que determina el choque revolucionario y los conceptos fundamentales del desarrollo de la lucha social. Si bien admitimos que esta lucha asume nuevos aspectos en la fase del totalitarismo capitalista, en la cual el Estado burgués funda sindicatos, no deducimos de esto la invalidación, sino la confirmación de los principios del marxismo incluso en este terreno, y enfocamos los problemas actuales sobre la base de la actual y temporal victoria de la contrarrevolución. La reunión de Roma puso también en evidencia el carácter distintivo de nuestra corriente que, si bien fue antiparlamentaria, lejos de ser antisindical preconizó el más amplio y sistemático trabajo en los sindicatos. Finalmente, la reunión concluyó que una fase prerrevolucionaria es inconcebible sin una lucha de la clase proletaria por intereses económicos, sin organizaciones que abarquen amplios sectores de trabajadores, sin un partido de clase que encuadre si a una minoría del proletariado, pero que tenga una influencia sobre el conjunto de este proletariado y se apoye en las determinaciones económicas y en las organizaciones sindicales. 




"No importa camaradas, como dijo nuestra querida Rosa Roja: la revolución fue, es, y será" (un comunista pasivo agresivo). 

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domingo, enero 02, 2022

Folk (des)comunal: Tyrannosaurus Rex en vivo el 1 de enero de 1970 

Una vez conversé con Tetuzi Akiyama, versátil y talentoso guitarrista japonés, y me dijo que en sus inicios tocaba guitarra en los parques, generalmente de noche, y que solía acudir como repertorio a las viejas canciones de Marc Bolan, antes de T.Rex. O sea...estas canciones. Según decía Tetuzi, y he leído por ahí, existía toda una escena hippie de recitales acústicos en parques. Mientras explicaba se puso a cantar "Hot rod mama", y no dejaba de toser, aunque así y todo seguía prendiendo cigarrillos.

Cuesta encontrar los discos de Tiranosaurio, el dúo acústico que formó Marc Bolan de regreso en Inglaterra tras una gira con los John´s Children en la que tuvo ocasión de ver tocar a Ravi Shankar. 

En el bandcamp Bolan Boogie hay tres registros, pero de 1970, cuando Steve Peregrin Took había sido reemplazado por Mickey Finn. 

Los dejo con una grabación del dúo en un concierto en el Teatro París, organizado por John Peel el 1 de enero de 1970 (Bolan era íntimo amigo de Peel, y el éxito del dúo en gran medida se debió al incesante apoyo del famoso DJ), y con este extracto de Simon Reynolds.


“Lo que hizo Pink Floyd en términos electrónicos, nosotros lo hacemos en versión acústica”, dijo alguna vez Bolan sobre Tyrannosaurus Rex. Esto es cierto en términos de las letras y el canto, pero en términos de sonido resulta un poco forzado. El paralelismo es más claro con el folk hipnótico y rasgado de Richie P. Havens o con The Incredible String Band, si estos artistas se hubieran decantado por el rock más que por el folk.  El sonido de Bolan y Took tenía menos bajos, carecía de acentos en contratiempo y estaba dominado por tonos de alta frecuencia: una guitarra acústica brillante, voces agudas y un espectro de exóticos instrumentos de percusión, entre los que se contaban tambores parlantes africanos, chinchines (platillos de dedos) y el Pixiephone, un “pequeño xilofón de juguete” comprado en Harrod`s.

Además de la percusión de mano, Took estaba a cargo de improvisar las voces de fondo, haciendo coros, pero también intercalando cánticos e interjecciones. Su colección de relinchos, hurras, siseos, suspiros, jadeos y ráfagas de percusión vocal encuentra su máxima expresión en “Scenes of Dinasty”, un registro grabado solo con voces y palmas que marcan el pulso de manera bastante libre. “Nunca me entusiasmó tanto la percusión de Steve”, confesaría más tarde Bolan. “Lo que de verdad hacóa bien era cantar (…) Tenía un verdadero sentido de la armonía”.  

Las canciones de Tyrannosaurus Rex parecen improvisaciones espontáneas captadas por el micrófono escondido debajo de un hongo venenoso en un claro del bosque. No hay en ellas prácticamente nada que recuerde a ciertos efectos psicodélicos de moda como el phasing u otros que los ingenieros de Abbey Road aportaron en The Piper at the Gates of Dawn. Una de las pocas excepciones a esta regla se encuentra en un tema de su segundo disco, Prophets, Seer & Sages, The Angels of the Ages (1968): “Deboraarobed”. Como permite entrever el título, se trata de un palíndromo de audio: exactamente a la mitad, comienza a sonar al revés hasta terminar de nuevo al principio de la canción. Al oyente le lleva un segundo caer en cuenta de lo que está ocurriendo: al principio, parece como si Bolan estuviera cantando en una lengua perdida o inventada.

Las canciones de Tyrannosaurus Rex tiene algo de músico callejero cósmico, un estilo donde el rasgueo de la guitarra y el gorjeo de la voz encuentran un punto medio justo entre el folk y el rockabilly. Las más recargadas de percusión evocan las estruendosas improvisaciones hippies que de pronto comenzaban a sonar en los festivales gratuitos o en las fiestas organizadas en terrenos baldíos, el clamor de una multitud drogada que tomaba en sus manos bongós, panderetas, botellas, sartenes y cualquier otra cosa de la que pudiera sacar algún sonido”.

(Extracto de “El poeta del boogie: Marc Bolan y T. Rex”, capítulo 1 de Simon Reynolds, Como un golpe de rayo. El glam y su legado, de los setenta al siglo XXI, Buenos Aires, 2017, Caja Negra).    


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viernes, diciembre 31, 2021

La música hace medio siglo, o 1971: la nostalgia ya no es lo que era antes 

A mitad de año Marisol García escribió en La Tercera acerca de 1971 como una época dorada de la historia de la música, en base a un montón de materiales que se editaron ese año. No la leí entera y no la tengo a mano ahora, pero recuerdo que mencionaba algunos de estos artefactos:

-Serge Gainsbourg, “Ballade de Melody Nelson”. 

Sólo tengo un CDR comprado en Argentina, junto a dos compilados suyos en CD. Recuerdo que justo después fui a un evento en que estaba el famosos cantante Carlitos Nekro (ex Fun People y eternamente en BUM BUM Kid), y me reprochó andar por ahí por las callecitas de UBUenos Aires comprándome discos de Gainsbourg (de quien se declaró fan, obviamente y no podìa ser menos) en vez de devolverle una cagada de plata que le debía desde los tiempos en que distribuía discos feos de Ugly por acá. Mi hermana chica tiene el LP. Le devolví la plata cuando vino de nuevo a Chile con los Crudos y estallò el CHAOS, para que no ande pelando más. Soy un niñx sensible. (La otra vez finalmente encontré en la bodega la pila de discos que había extraviado y la verdad es que salvo por el de Delmar, el resto es pura basura).

-Chico Buarque, “Construção”. Hermosa obra. La conocí por el maestro Daniel Viglietti en un caset Alerce que tenía mi padre. Escuchen la versión de Tensión, con dos interesantes invitados.

-Los Jaivas, “El volantín”. Conseguí este en un supermercado, en la pila de ofertas a luca. Una vez me encontré con Claudio Parra en la micro y antes de bajarme me acerqué sólo para agradecerles este disco. Se sorprendió de que fuera justo ese disco; me imagino que los fans aman más "Alturas de Macchu Picchu" (considerado segùn un montòn de expertos como dentro de la trilogía mayor de la discografia de la musica chilena, junto a "La voz de los 80" y "Las últimas composiciones de Violeta Parra".

-Inti Illimani, “Autores chilenos”. Uno de los pocos discos de II que escucho. El realismo socialista musical no era tan feo cuando interpetaba obras de Violeta Parra. En mi version CD de kiosko trae ademas su versiòn de varias canciones revolucionaras mexicanas, como bonus track. 

-Congreso, “El Congreso”. Este no lo tengo.Tuve otro que se llamaba "Congreso". Excelentes material en esos años. A fines de los 80 se me hicieron inseparables de la polìtica cultural de la Concerta. Lástima. Terminaron hasta defendiendo a Lollapalooza. Murió uno hace poco. QEPD. 

-Víctor Jara, “El derecho de vivir en paz”. ¿Qué más podríamos decir de Víctor y de este disco?  Una cosa nomas: bien por Victor el haber agregado guitarra eléctrica (vía Los Blops). Me imagino las caras de amurrados de los momios de izquierda. 

…Agregaría que 1971 era el centenario de 1871: la Comuna de París, natalicio de Vladimir Ilich Ulianov (aka el pelao Lenin) y de Rosa Luxemburgo. La Angry Brigade celebró con una  seguidilla de atentados explosivos, anticipando Anarchy in the UK.

Por otra lado, 1971 era la cresta de la ola del segundo asalto proletario contra la sociedad de clases, iniciado de a poco durante los 60 y estallando notoriamente desde 1968.

1848 y 1968: las dos revoluciones mundiales de la historia.

Me gustaría referir un par de artefactos adicionales de hace medio siglo, de esos tempos ya ACABados en que la humanidad estaba orgullosa de su producciòn de artefactos musicales:

-Faust, s/t. Maravilloso. Nunca hay que dejar de escuchar esto. La banda comuna funcionando ebria de hachis y con mucha plata en equipos y un tècnico proporcionado por el sello Polydor, a cuyos ejecutivos convencieron de estar inviertiendo en "los nuevos Beatles".

-Can, Tago Mago (doble LP). Me lo llevo a una isla desierta, junto al “Trout mask replica” de Beefheart. Comunal y Descomunal. Esta casi todo aca. Preguntenle a todos los rockeros creativos que hubo a partir de aquí.

-Amon Düül II, “Tanz der Lemminge” (doble LP). Me quedo con “Yeti” pero igual pascual…Krautrock (des)comunal. Si hasta salieron en alguas películas de Fassbinder.

-Guru Guru, “Hinten”. Glorioso noise rock germanote. Màs Krautrock (des)COMUNAL. Tal vez los mas densos del lote.

-Caetano Veloso, “1971” (aka A Little more blue). Un album triste, desde el exilio inglés. Lo vi una sola vez, en Montevideo. Lo dejé ir. Crasso error.

-Ornette Coleman, “Twins” (recopilatorio). Tengo el LP, comprado en el Persa Biobío. Incluye la versión corta de "Free Jazz" con el cuarteto doble. Corran si no lo conocen.

-MC5, “High time”. Algún amigo rockero pichulero del extremo austral se choreó este CD una vez que le presté la casa a mi hermana chica para celebrar su cumpleaños. También el primero de Saint Vitus, pero ese al final lo devolvieron.El free rock en lo que tenía de más rockero y a la vez, libre. El favorito de varios amgos. Yo no puedo olvidar el impacto del primero que oì: DEJEN LA CAGA! (aka Kick out the jams).

-Miles Davis, “A tribute to Jack Johnson” (en este se luce Sonny Sharrock pero no lo pusieron en los créditos); “Live/Evil” (conseguí el CD doble en Montenvideo. Parte en estudio y parte en vivo. Interesante, incluso para quienes como yo mismo no somos tan fans del Miles eléctrico ni de la fusión jazz/rock pichulera en general. Buenos temas de estudio con invitados brasileros).

-Art Ensemble of Chicago, “Phase One”. Sólo tengo el CDR. It`s Art.

-Black Sabbath, “Master of reality”; “Paranoid”. Sólo diré que no me podría quedar con uno solo de estos.

-Masayuki Takayanagi, “La Grima”. En vivo. Volcánico. En los inicios de la dialèctica "Mass projection"/"Gradually projection". Nuevas direcciones para el arte.

-Derek Bailey, “Solo guitar”.

MT y DB: guitarras sublimes, supremas, únicas.


-Pharoah Sanders, “Thembi”. No es mi favorito, pero...¡es el Faraón! Entrando en una fase abiertamente orientalista.


-Brötzmann/Van Hove/Bennink plus Albert Mangelsdroff, "Live in Berlin ´71". La escena "free" europea se desarrollaba fuertemente, generando sus propias movidas en UK y Alemania. FMP: producción de música libre. Herr Brotz en plena forma. Y sus amigos. 

Y cómo olvidarlo: 1971 marcó el inicio de lo que se denominó como T.Rextasis, que duró un par de años pero fue muy intenso. Los años glam. Ringo Starr hizo una película sobre eso: "Born to boogie". El álbum 1971 de Marc Bolan fue “Electric Warrior”, cunado Tiranosaurio Rex se había electrificado y ampliado a banda de rock pesado (lo que casuó el rechazo de los fans más contraculturaes, como expresa la portada de International Times que puse arriba). Acá interpreta "Get it on" en el programa de TV Top of the pops, el 27 de diciembre de 1971.

PS: 1971 fue el año que me vió nacer. Un espectáculo nada agradable. Con forceps.

FELIZ AÑO/don`t forget OCTUBRE

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lunes, diciembre 06, 2021

¿TIM en ácido?: Lorca y el Marinero estrella (1970)  

 


Sin ser para nada experto en Tim Charles Buckley III, y no habiéndome interesado nunca en la obra de su malogrado hijo Jeff Buckley, diría que tras haberme sumergido en parte de su obra clásica hay un detalle que me llama la atención y sobre el cual me atrevo a arriesgar una hipótesis, desde mi absoluta ignorancia de detalles biográficos del artista: creo que Tim dedicó gran parte del año 1970 a tomar ácido o LSD (aka: "Lucía en el cielo con diamantes" en la terminología de los Beatles), y de la experimentación  con la droga (aka: "Crock Protokolen", en la jerga de Walter Benjamin) salieron dos de sus álbums más bellos y etéreos: Lorca (en homenaje al poeta Federico García Lorca) y Starsailor, publicados con cinco meses de diferencia (junio y noviembre respectivamente).

Por supuesto, mi  atracción por la rareza en general me llevó a escuchar esos dos albums antes que el resto de la obra del cantautor de voz angelical. Creo que para contraste con su obra más “normal” sirve acudir a un compilado que existe en bandcamp: “Señorita, deme su llave” (¿No es fino Tim?).


Las incursiones vocales virtuosas de Tim se van desencadenando como una invocación a los espíritus, el de Federico García pero no exclusivamente. Bajo la producción eficiente de Herb Cohen (que también trabajaba en ese entonces con Zappa y las Madres de la Invención, algunos de los cuales participan tocando acá), la voz es un instrumento musical más, pero uno que además tiene la capacidad de entregar iluminaciones poéticas como esta:

“Ahora se sienta el sol en mi cabeza, ¡Oh! ¿dónde estás? Caminando el viento, vuelo sobre la costa del pueblo hacia las colinas donde puedo escuchar las campanas del puerto sonar esclavitud…” (I woke up, de Starsailor).

eso es todo amigxs. // pido disculpas a los descendientes de Tim si el tipo en verdad no se drogaba /// si ven estos discos por ahí, avisen. /// PS: si quieren votar, voten. Pero respeten a los que no votamos. 

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sábado, abril 17, 2021

Transformar (Tensión, EP 2021)/Breve historia de una melomanía 

 


Tensión, Tranformar (12 de abril de 2021)

DEFORMAR, DERRIBAR. La letra de la primer canción de Transformar encuentra una inspiración en este texto. Y como preferimos compartir a esconder, acá vamos a ir dejando algunas pistas...


«A quien no se conforma con el miserabilismo al que estamos sometidos no le queda otro remedio que ser pesimista. Pero este pesimismo debe estar muy lejos de cualquier fatalismo, no es un pesimismo vital, sino un pesimismo crítico que se afirma insumiso frente a las condiciones que nos vienen dadas y cree posible, y más que necesario, cambiarlas. (...) El pesimismo crítico carece de esperanzas, pero no de objetivos. Quizás no sepamos explicar detalladamente qué es lo que entendemos por una vida plena y libre, tan sólo podemos esbozar algunas ideas sobre lo que queremos. Pero aunque esto a veces nos frustre no debemos dejar que se traduzca en impotencia, pues quizás lo más importante ahora sea saber qué es lo que no queremos de ningún modo: esta vida falsificada y sometida a los criterios de la mercancía y a unos poderes que nos son ajenos.» (Andrés Devesa, Sobre el dolor del mundo, el miserabilismo y la voluntad de vivir ...o de la necesidad de "organizar" nuestro pesimismo)

NO HAY LUGAR. The Apostles en Pigs for Slaughter dicen «Estamos llamando a tu puerta / Esto va a empezar / Es la guerra de clases». No hay lugar es una especie de respuesta: «Nadie va a llamar a tu puerta / no hay invitación». Mientras le llamábamos "el new wave" un posible nombre era «Esto es lucha de clases» como se titulaba el boletín que hacía el amigo N. Su amigo JC, acabó tocando el saxo en esta canción porque sabemos de sus inclinaciones musicales, y no solamente. Encajaba perfectamente en esta intencionalidad de hacer una canción algo distinta a lo que solemos hacer. A, otro amigo en común también fue invitado para cantar con nosotros. Cada uno grabó en la ciudad que habita: Santiago de Chile y Buenos Aires respectivamente. Ciudades donde dieron o aún dan vida a Disturbio Menor, Fracaso, Manual de Combate, Biofilo Panclasta, Clima Bajo Tierra u Hogvera. De estas notas algo desordenadas se trata el punk para nosotros, de amistad pero también de búsquedas comunes, de viajar, de no tener patria.

RELACIÓN IMPERSONAL iba a contener una cita de Polvos de una relación de Virus: «Tu brillo tiende a hipnotizarnos / Cuerpo que encarna el valor». Aunque también podía haber sido «Todo lo sólido se esfuma», guiño al Manifiesto Comunista de 1848: «Todo lo sólido se desvanece en el aire». Roberto Jacoby escribió esta letra para que Federico Moura nos encante con su voz. La finalidad de ambas canciones parece ser la misma, la impersonalidad y cosificación que nos imprime el intercambio, el valor y la mercancía.


Además de las canciones de Virus siempre nos gusta recordar como a contracorriente del rock nacional ellos, junto a Violadores, se negaron a participar de un festival por Malvinas organizado por los mismos milicos que habían mandado a esos jóvenes a morir.

AMOR Y MOVIMIENTO. No hay, a primera vista, alguna referencia literaria en esta canción que intenta expresar lo inseparable de los sentimientos, las ideas y las acciones. Que nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos es una sentencia que viene de la letra de una banda que no fue. Y resulta que, revisando un poco mejor, esa expresión había quedado en el inconsciente luego de, en aquellos años, leer a Roberto Arlt. Como nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente influenciadas por sus vivencias vale continuar recordando. Seguir en pie y asumiendo lo colectivo de la creatividad, colectivo más allá del tiempo y el espacio, y del vínculo estrecho. Aunque aquí y ahora, nosotros.

(Texto tomado del blog DIScarga Directa:)





1.- Deformar, derribar, transformar, construir.

Con el escudo que brinda el pesimismo
frente a cada promesa con más de lo mismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Carentes de esperanzas no de objetivos.
Martillos templados de pesimismo.
Buscamos la belleza que no conocemos.
Deformar, derribar, transformar, construir.

2.- En este lugar no hay lugar para permanecer espectador,
todos participan lo quieran o no.
Nadie va a llamar a tu puerta, no hay invitación,
antes que lo sepas ya comenzó.
Dueños de la fuerza de trabajo o los medios de producción,
reproducción del modo de producción.
No hay opción ni elección. Ruptura o continuación.

3.- Quiero ver directo a los ojos de quien no conoce mi rostro
aunque estamos vinculados en un trágico intercambio.
Mutuo desconocimiento, trato despersonalizado.
Quiero poner un final a esta relación impersonal.

4.- En ausencia del músculo se atrofian las palabras.
Nervio, brazo y cerebro. Amor y movimiento.
La pasión nos reclamará algo de razonamiento.
Nos mantiene en pie la ferocidad de los tiempos.

Tension es un grupo de punk/postpunk formado en la ciudad de Rosario en 2014.

Tensión somos
Maxi, Leandro, Nacho, Rodrigo
Hicimos las músicas y las letras.
Hicimos los collages y la gráfica.
Grabado y mezclado en Mansión Mutante por Nacho

*

Invitados en No hay lugar:
A. voces. Grabado en Rancho Bogotá, Buenos Aires.
JC. saxos. Grabado en un depto de Villa Olímpica, Santiago de Chile.




Breve historia de una (mi) melomanía [Work in PROGRESO]

Cuando tenía cinco o seis años y vivía con mis padres y hermana en Avenida Estadio 3330, población La Pampa de la ciudad de La Serena, un día prendí el aparato de TV y justo estaban dando una serie de los Beatles en dibujos animados. Aún recuerdo la sensación de sorpresa y agrado que tuve cuando tocan “Penny Lane”. No podía dejar de pensar en eso, y de oír las melodías vocales y la trompeta dentro de mi cabeza. Después en una feria ubicada yendo hacia el cerro de atrás que ahora está lleno de antenas, vi uno de esos legendarios casets chinos marca dbx que contenía sus “greatest hits”, puros temas rocanroleros de la primera época de oro. Mis papás, que se conocieron en 1966, eran fanáticos de ellos así que compraron la cinta, y creo que aún la tienen en su casa. En esto mi historia no es distinta a la de muchas personas, entre ellos Viv Albertine de las Slits, que en sus memorias cuenta la impresión profunda que tuvo de niña al escucharlos, cuando una adolescente que conocía le mostró un disco de 7 pulgadas y comprendió que la felicidad podía venir envasada en esos pequeños artefactos, o Daniel Johnston que le agradece en una canción a John  Lennon porque “los Beatles me sacaron de mi oscuridad”.

El problema es que los Beatles me dejaron de gustar algo más grande, en Punta Arenas, porque un vecino algo irritante cantaba sus canciones empalagosamente y además porque a todo el mundo parecían gustarle, luego del deceso de John Lennon.  Demoré como tres décadas en poder apreciarlos de nuevo y ponerlos en el lugar que se merecen en mi panteón personal, y la reapreciación vino sobre todo tras reiteradas escuchas del Album Blanco, una de cuyos discos encontré tirado en la basura cerca del Parque Almagro en su edición Apple de 1969. Cosas que pasan.

Así que de niño conocí tanto el amor por las canciones como el alejarse de un objeto de tu gusto por rechazo al oportunismo de la aceptación masiva. Craso error que después volví a cometer, por ejemplo con los Doors, por culpa de  la película de Oliver Stone y la actuación del pelmazo que interpreta a Morrison.

Seguí avanzando hacia la pubertad sin darle mayor importancia a la música popular, después de haber admirado a Boney M con “Rasputín” y los principales hits de Village People e incluso a Migue Bosé con “Voy a ganar”, motivado sobre todo por el efecto de rayos láser que usó en la Quinta Vergara. Lo que hacía que a uno le gustara el láser era lo mismo que hacía que te gustara el logo de Kiss.

Ya comenzada la década de los 80 y viviendo en la ciudad de Punta Arenas, empecé a estudiar flauta dulce con el profesor Rolando Arancibia, y darle importancia a la música clásica y popular. Era un buen alumno, así que practicaba una hora al día, todos los días. Ademas, seguí toda la colección de “grandes compositores” que llegaba desde Santiago y mi padre compraba puntualmente: 100 fascículos incluyendo en cada uno un caset, dedicado a uno o dos compositores. Escuché todo poniendo mucha atención, pero por alguna razón lo que más me llamó la atención fueron los últimos volúmenes, dedicados a gente como Messiaen y Stravinsky. Como mi padre trabajaba en la televisión, conseguía cosas tan interesantes como un concierto/ballet canadiense de “El pájaro de fuego”, que además de ser muy bello como puesta en escena me permitía observar de cerca a todos los instrumentos de la orquesta, y varios conciertos de la televisión alemana, incluyendo una contundente versión de la Suite N° 2 de Bach, para flauta traversa y orquesta de cámara.

En el ambiente estudiantil y en las familias de izquierda como la mía se escuchaba harto folklore latinoamericano, nueva canción de los sesenta, canciones de protesta, Víctor y Violeta, Isabel y Ángel, Quilapayún e Inti Illimani, Congreso y Los Jaivas, además de Charly García, Silvio Rodríguez y el llamado canto nuevo. Escuchando a bajo volumen “Escucha Chile” de Radio Moscú, y “Chile al día” que se emitía desde la RDA mi papá me enseñó a explorar la radio de onda corta.

Por esos días Claudio Arrau visitó Chile y la televisión transmitió algunos conciertos, de los que aún recuerdo algunas interpretaciones de Beethoven.

Quedé impresionado cuando mi profesor de flauta, Rolando Arancibia me llevó por ahí por 1983 al Teatro Municipal de Punta Arenas a ver al conjunto Syntagma Musicum, que tocaba música antigua con instrumentos extraños como el cromorno, un instrumento medieval de lengüeta cuya apariencia y sonido me fascinó. Tampoco podría pasar por alto el impacto que me causó cuando mi padre me llevó a ver a Congreso por esos mismos años en el Teatro ubicado al lado de la plaza de Viña del Mar (cuando acababan de grabar “Ha llegado carta”, y se disponían a grabar “Pájaros de arcilla” en Argentina, hermoso álbum jamás editado en Chile), y una vez que mi tío Emilio me llevó a un ensayo de su banda Motemey en Valparaíso (con Oscar Carrasco en bajo y voz, casualmente profesor de música de mi amigo Katafú en la escuela, y padre de mi amigo el saxofonista Edén Carrasco).

Un buen amigo de mi padre, José Luis Vergara, participaba del Taller Alturas, conjunto que grabó el “Canto a Magallanes” y luego la suite “El Pionero”. A veces lo acompañé a ensayos caseros de pequeños ensambles que tenía, y fue quien me prestó por primera vez algo de Led Zeppelin: un caset chino de su álbum II, conseguido en la Zona Franca, donde un amigo encontró también el vol. IV de Black Sabbath, cuyo guitarrazo inicial aún me resuena hasta hoy. 

Pero a pesar de lo muy interesante que todo eso me resultaba, diría que mi vida cambió radicalmente cuando al observar Magnetoscopio Musical un domingo a la hora de almuerzo vi bandas de heavy metal como Judas Priest y Scorpions, demás de Ozzy, en el US festival. Poco después dieron tres video-clips de Iron Maiden al hilo, y en ese momento pensé: “esto es lo mío”, y me convertí a lo que sentía que era una especie de culto del rocanrol en general, y del rock pesado y el heavy metal en particular. Debo confesar que además de la parafernalia metalera de cuero negro y brazaletes, y el sonido característicamente ochentero de las guitarras eléctricas, lo que más me atrajo era el look del guitarrista de Ozzy cuando su vestimenta roja se movía con el viento. O sea que en el fondo era una atracción libidinal, aunque aún no estuviera preparado para darme cuenta de ello.

Más fanático del estilo heavy metal me sentí cuando mi profe de música y algunos profesores me advirtieron que esa música, además de mala (e “imperialista” para algunos), era satánica.

En 1984 me compré un caset por primera vez en mi vida, en una galería ubicada una cuadra hacia la costanera desde la Plaza Muñoz Gamero en Punta Arenas. Me demoré como media hora en elegir entre “Asesinos” o “El número de la bestia” (sí: en esos años los casets nacionales ponían las traducciones de los títulos).

Opté por “Asesinos”, y al mes siguiente regresé por el otro. Con esas compras agotaba de inmediato la mesada y no me quedaba para nada más, pero no importaba. Escuchaba obsesivamente hasta ir agregando el siguiente artefacto, además de grabar algunas cosas desde la radio y casets de amigos. Nunca más abandoné esa experiencia de ir apurado a la casa a poner el caset o disco recién conseguido y ver qué tanto te acercaba a tu idea de felicidad acústica, el cielo en la tierra de los que sufrimos esta enfermedad.

Otros amigos se escribían con gente de Santiago que tenía zines fotocopiados, entre ellos el famoso Anton R. (de Criminal). Copiábamos la info a mano, y además copiábamos los casets que se intercambiaban por correo. Así pudimos acceder en 1985 en el extremo austral a “Kill’em all” y “Ride the lightning” de Metallica, que eran lo más rápido que habíamos escuchado hasta entonces, pues no teníamos idea de la existencia del hardcore punk. Para mi desagrado, pude comprobar en el Liceo que  a los fachos también les gustaba el metal. De hecho, la fachada de la CNI conocida como ACHA (Acción Chilena Antocomunista) usó imágenes de Iron Maiden y su monstruo Eddie en su propaganda. En Punta Arenas pusieron una bomba en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en que explotó en mil pedazos uno de los milicos de la ACHA/CNI.

Cuando el heavy metal se volvió thrash/speed/black metal, me empecé a interesar en el rock pesado y progresivo de los 70. Incluso de puro contreras, y por asumir una fidelidad general con todo el estilo, apoyé con todo a Nazareth cuando en 1985 fracasó estrepitosamente en el Festival de Viña, mientras los metaleros suizos de Krokus triunfaban gracias a su versión de “Ballroom Blitz”. La Estrella mintió señalando que cuando cantaban “now you´re messin with a son of a bitch” en Hair of the Dog (que después todos amaban cuando la grabó Guns and Roses) insultaban al público, y tituló la portada: “Nazareth: rotos, guatones y pencas”. Gracias a eso los casets y LPs de esta nunca bien valorada banda escocesa terminaron todos en las canastas de saldos a precios módicos, y yo los compré. Todavía los tengo.

A partir de ese salto a los 70 tuve los oídos bien abiertos para distintas variedades de rock experimental, difícil de conseguir pero bien presente en los programas dominicales de las radios en la última mitad de los 80, como “Tiempo Contemporáneo” y varios de la radio Beethoven, que fueron muriendo todos a medida que entrábamos en la siguiente horrible década. Ahí conocí el inclasificable “Camenbert Electrique” de Gong, “Attahk” y “Köhntarkösz” de Magma, Here & Now, el “Tago Mago” de Can, Heaven/Hell de los Residents, Naked City y Fred Frith entre otros, pistas que me llevaron a buscar material en las disquerías clave para los repocos sujetos interesados en esos sonidos en ese momento: Beat en la galería San Diego, y Melody Rock en el Interprovidencias. Ambas siguen ahí, aunque va muy poca gente. Fueron los sitios en que pude conocer a un par de amantes del Rock In Opposition. Es curioso pero a mediados de los 80 visitaron Chile la mitad de Cassiber (Heiner Goebbels y Alfred “23” Harth), y a mediados de los 90 vinieron Fred Frith y Chris Cutler, de Henry Cow.

El gusto por el rock me hizo desinteresarme del folclore, la música clásica, y mi instrumento: la flauta traversa. La única banda que usaba una y sonaba bastante bien era Jethro Tull, cuyo “Aqualung” aún me sigue pareciendo interesante y oscuro. De a poco me fui pasando al bajo eléctrico. Hubiera agradecido que en esos años juveniles me hubieran presentado a Albert Ayler y un saxo tenor.

Ya bien arrimado en los veintitantos y gracias a los Ramones me acerqué al punk, que volvió a cambiar mi vida, y a partir de ahí he transitado sus caminos entendiéndolo como un estímulo poderoso, al igual que el free jazz y otras expresiones de creación y libertad humanas, momentos del tiempo de varias vidas que se juntan para hacer su aporte a la vibración universal, sacando de adentro todas esas emociones y sonidos que se toman las ondas y entran directo a nuestra mente y cuerpo, haciéndonos vibrar también para siempre.............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

(Desarrollar un poco más)..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

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domingo, marzo 21, 2021

La fantasia de Lester (parte 1) 

 


Cuando leo a Lester Bangs siento como si fuera un viejo amigo. Puede que sea cierto, pues lo leo desde hace como dos décadas por lo menos.

Según Greil Marcus (que también leo desde eso y más tiempo, y pese a la valoración de su obra –gracias a él supe de la IL y la IS- no se siente como un amigo exactamente, sino más bien como un profesor que no admiras pero respetas)...

[Greil conocía a Lester, y editó el primer compilado de escritos, que recién hace un par de años se tradujo a español, por Ignacio Juliá. Y no es por ser criticón, pero…las traducciones ibéricas siempre dan como ganas de mejorarlas].

Bueno: En la presentación Marcus dice que Bangs fantaseaba con la idea de que existiera una especie de archivo de toda la música de la humanidad. En los 70/80 ese archivo se imaginaba como una enorme bodega llena de LPs. Desde que leí eso que tengo la imagen de Lester en un subterráneo hurgueteando en las distintas colecciones. Tal vez porque las disquerías más grandes e interesantes que vi en mi vida estaban situadas en subterráneos. Situadas en Malmö y en Lund, Suecia, donde nunca más retorné desde 1994, aún suelo soñar que voy bajando las escaleras lleno de emoción pensando en qué maravillas del arte sónico de la humanidad me voy a topar ahí.

Porque cuando me preguntan qué música me gusta me es cada vez más difícil responder. Prefiero decir: me gusta el sonido en general, y en particular la organización humana del sonido que llamamos “música”. Pero es cosa de escuchar bien y la música está en todo sonido, hasta en el del calefont o las construcciones de edificios acá al lado. Es lo que algunos jipis (y Ud.?) llamaron la Vibración Universal.

Como se sabe, no soy un amigo de las nuevas tecnologías. Uso guasap sólo desde el 19 de octubre de 2019, aparte de este blog, y el correo electrónico. Y sin tener tuiter me acostumbré a revisarlo también desde 2019, poco antes del estallido, siempre entrando al de Piensa Prensa y viendo desde ahí las “tendencias” del momento, por lo general mucho más rápidas que las noticias oficiales.

Me gusta escuchar música desde los 1600 CDs y no más de 100 LPs que hay en casa, pero me había acostumbrado a escuchar música desde YouTube en mi trabajo con audífonos (que no están mal, pero prefiero sentir la música con todo el cuerpo y no sólo los oídos y la mente). Descubriendo varias cosas en YT a veces me acordaba el archivo de Lester, pero no me parecía que fuese lo mismo porque: hay muchas publicidades, y siempre se asoman otras cuestiones que te distraen, con lo cual no se parece a la clásica sensación de estar escuchando un disco entendido como una forma de arte que se basta a así mima con portada, texto y música.

Pero otra cosa parece ser bandcamp.

Hace un mes o poco más recordé de repente la existencia del crítico musical Byron Coley, quien se me ha aparecido en varios lados: reediciones de Dinosaur Jr., notas al único álbum de los Momes (“Spiralling”, de 1989, grabado en los estudios Cold Storage, y que la única vez que vi por ahí por 1992 en la Melody Rock dejé ir pues preferí comprar un CD de Perfect Trouble, que luego le cambié a Chandía por una sinfonía fome de Glenn Branca. Sí: la cagué), y un libro sobre la No Wave co-escrito con Thurston Moore, un persnaje a quien siempre le estaré agradecido porque a causa de su infidelidad puso fin a la ya larga, tediosa y tediosa carrera de Sonic Youth, una buena banda en sus primeros 10 años, que nunca volvió a ser lo mismo luego de la era grunge.

Busqué de ocioso el tuiter de Byron, y me encontré con excelentes recomendaciones bajo el título de “disco del día”, reenviando por lo general al formato bandcamp.

Y ahí me puse a explorar este nuevo mundo que sí creo se ajusta mejor a la utopía melómana de Lester Bangs, sobre todo porque respeta el formato “álbum”, con portada y texto y sin distracciones, y además permite explorar sean en base a bandas o sellos.

Enchufado desde mi teléfono celular el equipo de música  los parlantes SONY conseguidos por mi padre en La Serena en los años 70, el sonido es excelente y este último mes casi no he usado los CDs: el formato ya casi obsoleto que he coleccionado desde más o menos 1990 (mi primer caset y LP fueron de Iron Maiden, respectivamente “Killers” y “Iron Maiden”; mi primer CD fue el “One size fits all” de Zappa y las Madres, y el segundo fue uno de los peores albums de la historia de los Residents: “El rey y yo” (una especie de tributo  a Elvis)).

El proceso por lo general consiste en hacer memoria de bandas y artistas de los que en la vida me ha costado conseguir material, y googlearlos agregando “bandcamp”. A veces o aparece nada, pero por lo general siempre hay algo.

El itinerario fue más o menos así (anoté casi todo en mi libreta negra):

Faust: ¿Cómo no partir por buscar una de las bandas que siempre ha estado en mi top % de bandas de todos los tiempos? Encontré que tenían bandcamp, en el que sólo hay dos discos pero completos: el Faust 1, con el que Uwe Nettelbeck estafó a los ejecutivos de Polydor (si no me equivoco) diciéndoles que tenía en sus manos a “los nuevos Beatles”, jajajaja, y qué tremendo disco sacaron gracias al millonario presupuesto que le pasaron.

También está el 71 minutos,  gloriosa obra que tengo en CD pero acá al fin se entienden los títulos en el orden adecuado.

Por ahí pillé en otro lado el Patchwork, que compila fragmentos del mundo faustiano desde 1971 hasta el dos mil y algo. Muy bueno.

Lástima que no está el Faust Tapes: legendaria movida de Uwe de nuevo, que ante el fracaso comercial de Faust en Alemania le entregó unas cintas a Virgin UK con el compromiso de que editaran un LP al precio de un single. Gracias a eso el disco vendió como 60 mil copias.

This Heat: otra banda que suele estar en mi top 5. En su bandcamp está todo: los dos LPs, las Peel sessions, el maravilloso “Salud y eficiencia”, una colaboración con un percusionista africano (Mario Diekuuroh), un disco en vivo, “Metal”, “Repeat” y 3 versiones de “Graphic/varispeed”, que es un fragmento sonoro en tres formatos de reproducción/velocidad: 33, 45 y no me acuerdo (la técnica nunca fue lo mío: De hecho, aún no sé en rigor que es lo “mío” y por eso me gusta tanto la frase crística “mi reino no es de este mundo”)…ah, sí: y 16 RPM. Sé que casi nadie lo hará pero ¡escuchen todo eso! En las tres versiones de Graphic se aprecian todos los sonidos ocultos detrás de lo que llamamos canciones o piezas instrumentales, que están todo el tiempo ahí esperando que los descubramos.

John Peel dijo en su momento: “La gente me escribe pidiendo más música como la de This Heat, el problema es que -que yo sepa- ¡no existe más música como la de This Heat!”. Y eso sigue siendo cierto, 40 años después.

No sé por qué de ahí salté al bandcamp de Doctor Nerve. A inicios de los 90 descubrí su disco en vivo “Did sprinting die?”, y luego el CD que reúne los dos primeros discos de estudio (Armed Observation y Out to bomb fresh kings). Es un combo de NY numeroso y complejo liderado por Nick Didkovsky (con quien tuve alguna correspondencia en esos años y me mandaba afiches de las tocatas que los tenía todos pegados en mi pieza en esos años pero una vez en un aseo general terminaron en la basura), que rockea duro mientras ofrece intrincados arreglos de vientos que le dan un toque de Henry Cow meets heavy metal y entremedio hay piezas programadas por un computador. No están todos sus discos ahí, pero hay varios, y reescuchar “Beta 14 OK” fue como volver a carretear con un viejo amigo. Y pensar que hay quienes aún se impresionan con Fulano y Mr Bungle. OK.

La banda no ha parado hasta el día de hoy, y el sonido se ha hecho cada vez más metalizado pero en una buena forma, por ejemplo en el álbum adecuadamente titulado “LOUD!”. De hecho, un amigo de esos tiempos me mostró hace poco que Didkovsky hacía eventos tales como reinterpretar completo el “Master of Reality” de Black Sabbath. Algo que la mayoría de los autoproclamados “músicos de vanguardia” que me he topado por acá no harían pues son tan levantados de raja que miran en menos el punk y el heavy metal (a menos que sea muy "virtuoso", o sea, pichulero).

Enormes cantidades de discos hay en los bandcamps de 3 favoritos del anarco-post- punk (por decir algo): The Ex, Chumbawamba, y Dog Faced Hermans.

El caso de Chumbawamba es el más extraño, dado en enorme hit mundial que tuvieron en los 90 con Thubtumping, pero acá están los clásicos “Las fotos de niños muriendo de hambre venden discos” y “Que no te preocupen las elecciones”, además de un disco pop y hermoso como “Anarchy”, que tuve en CD pero se lo regalé a una polola, jojojo. No creo que ella lo escuche mucho ya.

Buscando en el árbol post-This Heat encontré el hermoso disco de Lifetones, deriva dub a cargo de Charles Bullen y un socio jamaiquino (o jamaicano?), y no mucho pero sí algo de Camberwell Now (de Charles Hayward, el baterista). Se trata de dos temas dentro de un compilado del sello Sub Rosa en homenaje a William S. Burroughs. En la página del sello me topé con Palo Alto y “Diferencia y repetición”, su homenaje a Gilles Deleuze. Palo Alto es un supergrupo bien curioso, con Richard Pinhas (de Heldon, pioneros de la electrónica francesa), Thierry Zaboitzeff (de Art Zoyd, banda RIO belga), y Rhys Chatam (ex Theoretical Girls junto a Branca, pioneros del no wave, y precursor de la Band of Susans, una de las primeras formaciones con 3 guitarras además de bajo). El disco lo escuché acostado y bien volado y me pareció sublime. Una semana después lo escuché en otro contexto y no me gustó tanto. Le daré otra oportunidad y les cuento. El disco no solo tributa a Deleuze (con samplers de su voz) sino que es al mismo tiempo un homenaje al “Third” de Soft Machine, álbum doble con un tema en cada lado, y la idea es que cada tema (de 2º minutos aprox.) explore un lenguaje musical distinto.

De los Residents no encontré mucho, salvo por algunos de los conciertos de su 13 aniversario en Holanda y no recuerdo qué más, pero sí encontré albums de sus amigos ingleses Renaldo & the Loaf, y varios tributos a los Residents, dentro de los cuales destaca una versión completa a cappella de su cásico “Commercial Album”, a cargo de The 180 Gs, brillante. Y por raro que parezca, aunque no tanto pues estamos hablando de los Residentes, la formación Minimún hizo lo mismo tributando en su integridad ese clásico del minimalismo pop con sus 40 canciones de 1 minuto.

No pude terminar aún esta revisión, pero sí pude encontrar la referencia original de Lester:

“La fantasía más memorable de mi infancia era ser propietario de una mansión con catacumbas subterráneas que contendrían, alfabéticamente ordenados en pasillos infinitos y tortuosos, húmedos y mal iluminados, todos los álbumes publicados”.

(Lester Bangs, Reacciones psicóticas y mierda de carburador. Prosas reunidas de un crítico legendario: rock a la literatura y literatura al rock, Edición de Greil Marcus, Traducción de Ignacio Juliá, Libros del Kultrum, segunda edición, 2018, pág. 16. Estoy refiriendo como me enseñó un académico imbécil: usen las citas más voluminosas posibles. Benjamin escribió sobre eso en Instrucciones para redactar mamotretos, creo que en su Calle de dirección única).


El sueño de Lester parace un poco obsoleto hoy en día.

¿Su visión se quedó corta?

Yo tengo una que de seguro va más allá: lograr un archivo del sonido que no sea propiedad de nadie, en que haya quedado un registro, repetido al infinito, de cada una de las expresiones auténticas del ser, humano.

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