Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
jueves, diciembre 19, 2019
2 meses de rebelión
El Barón Haussman
rediseñó la ciudad de París para impedir nuevas luchas de barricadas (ver como describe
ese proceso Walter Benjamin en uno de los capítulos de “París, capital del siglo XIX”). Pese a ello se produjo la Comuna de París en 1871.
En Santiago de Chile el Intendente Güevara celebra el éxito
provisional de su estrategia de “copamiento” policial en la Plaza de la
Dignidad. Veamos cuanto le dura. Qué terrible…a mí me gustaba pasear por ahí
por las tardes conversando con la gente y tomarme una cervecita en lata, y
ahora va a estar lleno de violentísimos usuarios de Mentolatum…
El estado policial se normaliza. La burguesía está dispuesta
a todo con tal de volver a su “orden” y garantizar la libre explotación de la
mercancía humana. El % de borregos ciudadanos que los apoya puede ir aumentando
de a poco.
"Ayer por primera vez no hubo ni un civil en la Plaza
Italia y se logró con gran contingente carabineros. Hubo gente transitando,
pero fuera de la plaza".
Según el intendente de la RM, Felipe Guevara, esto se debe a una estrategia de
"copamiento" del espacio por parte de Carabineros con el objetivo de
evitar protestas que no estén autorizadas y así recuperar dicho espacio.
"Lo que se busca es copar el espacio, y en la medida que no exista
manifestación autorizada, lo mantendremos (…) el que quiere manifestarse, que
se dirija a las autoridades a pedir las autorizaciones".
El intelectual orgánico de la
burguesía más o menos “progre”, Mario Waissbluth, ahora nos advierte que si la
derecha no suelta algo de dinero y/o su ideología neoliberal fundamentalista,
el panorama es muy oscuro: “Esta explosión social es en realidad
el último aviso. Si el Presidente Piñera no atina de verdad, si no les dobla la
mano a los partidos de su propia coalición para recaudar y gastar más y en
serio, si no emprende un rumbo radicalmente diferente para esta nación en
dirección a la OCDE –no a Corea del Norte o Cuba–, la explosión de la próxima
vez no dejará piedra sobre piedra”.
Para validar su temor, refiere a su ídolo Desbordes, ex paco
y actual jefe de Renovación Nacional: “Por Dios que cuesta que se muevan
algunos, si no hacemos los cambios ahora, nosotros, en seis, siete meses más,
vamos a tener dos millones de personas de nuevo en la calle (...) para los de
mi lado, los de más a la derecha uno es traidor, se vendió al marxismo
internacional mundial, soy trotskista, leninista, maoísta y no sé cuántos
‘istas’ más”.
De paso insiste en su teoría de mierda sobre la alianza de
narcos y anarcos. Pese a la evidente fuerza del “bloque negro” en Chile, la
mayoría de los pontificadores no tiene mucha idea de qué es en realidad el
anarquismo. Si antes le atribuían características de “asociación ilícita sui generis”,
desconociendo totalmente las formas que adopta la organización antiautoritaria,
ahora le inventan aliados que en rigor los anarquistas siempre han visto como
enemigos: los capitalistas de la droga, y su presencia territorial en la
periferia.
Unos “científicos” en Ciper logran por lo menos hacer estos
dos interesantes gráficos de violencia estatal:
Otro experto hace un cuadro analítico sobre la “violencia en
la primera línea”, volcando todo su conocimiento en “teoría sistémica”.
“La Primera Línea tiene una organización en 4 “capas”.
En la primera capa, están los que usan escudos hechizos, alineados al frente,
recibiendo los perdigones y bombas lacrimógenas que Carabineros lanza a la
altura de los cuerpos. En la segunda capa, están los que neutralizan las bombas
lacrimógenas (lanzándolas de vuelta, o alejándolas). En la tercera capa, están
los que van en defensa de los que son atrapados por grupos de Carabineros. En
la cuarta y última capa, donde hay más presencia de mujeres, están quienes
asisten a las capas anteriores con agua con bicarbonato o leche de magnesia
(que atenúan los efectos de las lacrimógenas) y reúnen peñascos y objetos
lanzables a Carabineros. Las cuatro capas, en paralelo a sus funciones
específicas, lanzan a Carabineros todo cuanto puedan lanzarles. El peak de
violencia en la batalla ocurre alrededor de las 20:00-20:30, pero continúa más
o menos hasta las 21:00-22:00, cuando ya la mayoría de los manifestantes de la
zona “central” se ha ido. Y así, cada día. Ya van 45 días”.
Por nuestra parte, suman y siguen lxs heridxs y presxs. Duele
ver a tantxs amigxs, conocidxs, y hermanxs de clase sufriendo directamente en
manos del Estado. Pero sabíamos que esto es así. Y es un proceso que sólo se
irá incrementando de aquí en adelante. La burguesía querrá aterrorizarnos para
impedir el “verano caliente” y/oel “super
marzo” que se les viene para el 2020.
Desde el lunes 16 ya es casi imposible agruparse en la Plaza
de la Dignidad. La prueba de fuerza más decisiva será mañana: un nuevo día
viernes, donde la convocatoria siempre ha sido masiva. Como sea, haber estado construyendo comunidad de lucha por 60 días consecutivos desde el corazón de la ciudad ya es en sí mismo un hecho histórico, y es
necesario ir variando la estrategia para evitar el cansancio y la rutina.
Las intervenciones “artísticas” oficiales, con escenarios,
dirigentes y “músicos” profesionales recibiendo el aplauso de las masas y posando de combativos no son un avance, son un retroceso. Si
Emma Goldman decía que “si no se puede bailar no es mi revolución”, debemos
agregar que no es nuestra revolución si es que tocan Inti Illimani y los
Bunkers!
Nuevo boletín, con reflexiones desde y sobre la revuelta.
1.- Con ustedes, el Presidente-Delincuente (Infractor cuya carrera
delictiva lo ha llevado de ser un simple ladrón de bancos y especulador financiero a todo un criminal de lesa humanidad) en entrevista reciente a un medio español:
“Hace casi siete semanas, se dieron dos situaciones
simultáneas, pero de muy distinta naturaleza. Lo primero fue que surgió fue una
demanda muy fuerte de toda la ciudadanía por hacer de Chile un país más justo,
más inclusivo, con menos tolerancia a los abusos, con mayor igualdad ante la
ley y con mayor respeto por los ciudadanos. Eso es una cosa que yo estimo como
muy positiva”, aseguró Piñera.
“Pero, simultáneamente, se desató una ola de
violencia brutal en la que pequeños grupos ejercieron una violencia
sin dios ni ley, quemaban todo lo que se ponía en su camino, las estaciones del
metro, los hospitales y los supermercados, tratando de causar daño para
destruir el sistema”, expresó.
Tras esto, el jefe de Estado chileno confesó que esta crisis
social “no lo vi venir” y que hasta el momento de las protestas habían buenas
cifras de crecimiento económico y empleo.
“Estábamos preparándonos para ser la sede de la APEC y de la
COP25, que iban a celebrarse en Chile en noviembre y en diciembre,
respectivamente. Un 18 de octubre que nunca lo voy a olvidar, se desató una ola
de violencia sistemática, profesional, organizada con tecnología punta que
buscaba destruirlo todo. Querían incendiar el país“, expresó.
Sobre la responsabilidad en la violencia generada tras el 18
de octubre, Piñera dijo que “eso está en estudio por nuestras agencias
de inteligencia que debo reconocer que no estuvieron a la altura por
lo que las estamos renovando íntegramente. También ha habido mucha información
de países amigos que indican que aquí hubo algo no fue casual y que fue
deliberado. Definitivamente aquí vimos algo que nunca habíamos visto”.
2.- Ante el carácter marcadamente anarco-feminista del canto
de Las Tesis que señala que “El Estado represor en un macho violador”, varios “intelectuales”
se han visto necesitados de salir a aclarar que a pesar de lo “simpático” de la
acción, es peligroso ir y atacar directamente al Estado, aunque sea de esta
forma.
Vean lo que dijeron Daniel Mansuy con Gabriela Caviedes en
una columna mercuriana reciente:
“La política es un
campo de brocha gruesa, donde las sutilezas propias del mundo académico —que es
la fuente de Lastesis— no pueden ser detalladas ni bien explicadas. En la
academia es posible puntualizar cuál es el sentido y el alcance de una crítica
al “Estado opresor”, tratado acá como “macho violador”. En política, en cambio,
esas prevenciones no son posibles. Así, el joven manifestante que tararea en su
mente “el Estado opresor es un macho violador” no necesita preguntarse por el
significado de tal figura simbólica, ni mucho menos poner en marcha su
pensamiento crítico al respecto. Solo se le otorgan aceleradores para extender
su ira contra instituciones suficientemente frágiles. Es más, necesitaremos
esas mismas instituciones si acaso algún día queremos combatir el abuso,
proteger a los débiles y, en definitiva, rehabilitar nuestra vida común. Sin
embargo, el Estado opresor, macho y violador no tendrá legitimidad alguna para
ayudarnos en esas tareas.
La paradoja no deja de
ser tan llamativa como preocupante. Tesis doctrinarias convertidas en panfletos
pueden tener resultados muy distintos a los originalmente buscados. En el éxito
de Lastesis puede estarse incubando también su principal peligro”.
Brillante. Aplausos cerrados. Aún tenemos intelligentsia, ciudadanes!!!. Así que
para ellos está bien ser medio “anarco”
en las salas y pastos académicos , y con buenas bases teóricas. Pero no en la
primera línea de la calle, donde se es inmediatamente sospechoso de terrorismo
y nadie tiene un buen “aparato crítico” más allá de la crítica armada de voluntad,
palos y piedras.
Y si tienen un estómago a prueba de asco extremo, también
cabe destacar lo que dijo el abogado Hernán Corral, también en El Mercurio:
“Volviendo a la
manifestación de Lastesis, hay que señalar que al fundamentalismo se añade una
incoherencia selectiva, ya que no defiende a todas las mujeres. Muchas de las
que realizan la performance portan el pañuelo verde, emblema del aborto libre.
Se reclama por la violencia contra mujeres ya nacidas, pero para las criaturas
de sexo femenino en gestación se promueve su eliminación discrecional. Se
protesta por la impunidad de los femicidios mientras se alienta el femicidio in
utero. ¿No se aplica a estas mujeres por nacer lo de que “la culpa no era mía,
ni dónde estaba ni cómo vestía”?
Tampoco se incluye a las mujeres uniformadas; al término de la actuación, se
suele corear con un entusiasmo digno de mejor causa: “puta, maraca, pero nunca
paca”.
Lo más complejo es que se llama a desconfiar de las instituciones del Estado de
Derecho, como la justicia, el gobierno y las fuerzas encargadas del orden
público: “Son los pacos, los jueces, el Estado, el Presidente”, dice la
canción. Se llega al extremo de sugerir burdamente que los carabineros son
pedófilos, al repetir, con torcida intención, la estrofa del himno
institucional que alude a una niña que duerme tranquila porque por su sueño
vela su amante carabinero.
Queremos creer que la mayor parte de las mujeres que se han sentido
interpretadas por la performance o han participado en ella no comparten el
feminismo amenazador que trasunta el cántico. Pero no estaría de más que se
reflexionara sobre la responsabilidad que cabe en la divulgación de un mensaje
que, además de desestabilizador, presenta la imagen de una mujer en guerra
contra todo y contra todos”.
Excelente. Sin comentarios.
3.- Se recomienda imprimir, difundir, leer y discutir este
texto tomado del blog Hacia la Vida(cabe en 4 planas):
La manera de hacer es ser
“Si no cambias la dirección, puedes terminar donde has
comenzado”
Lao Tse
El mando capitalista de la
producción social requiere que los proletarios se sometan voluntariamente a las
condiciones que hacen de su explotación algo inexorable. El objetivo de todo
capitalista es preservarse como capitalista en un medio hostil de competición
entre empresas, lo cual exige que su tasa de ganancia sea lo suficientemente
provechosa para seguir invirtiendo. Este dinamismo obligatorio no puede darse
si no es en las condiciones del libre mercado, condiciones que sólo pueden
existir cuando hay igualdad formal entre quienes venden su fuerza de trabajo y
quienes la compran. Sin este tácito consentimiento a la desigualdad real que
está en la base de la relación de explotación, no puede haber capitalismo.
Este es el motivo de que la
represión abierta por parte de la burguesía sea más bien la excepción que la
regla. El recurso a la fuerza bruta constituye una medida de su debilidad más
que de su fuerza. Siempre que la burguesía desata la violencia coercitiva para
mantener disciplinada a la fuerza de trabajo, lo hace a sabiendas de estar
contraviniendo el fundamento de la relación social de explotación. Cuando
desata la furia represiva de sus cuerpos armados, lo hace temblando de pies a
cabeza. Cuando promulga leyes para amordazar y maniatar a una clase trabajadora
sublevada, lo hace con el desasosiego de quien se amputa un miembro para evitar
la propagación de una gangrena, sospechando que la podredumbre puede haber
alcanzado ya un punto sin retorno.
Puede que los patricios romanos
hayan sido más fuertes cuando enviaban a sus legiones a aplastar las rebeliones
de esclavos, y puede que la alianza entre la nobleza y el clero haya expresado
su fuerza en la carnicería que desató contra los campesinos anabaptistas. Pero
esa correlación entre el ejercicio de la fuerza armada y el poder social no se
aplica a la burguesía. No porque la burguesía sea menos brutal y despiadada que
las clases explotadoras que la precedieron, sino porque su poder tiene una base
muy diferente. El poder de las clases dominantes del pasado descansaba en gran
medida sobre la base fija e inmutable de sus lazos territoriales y sanguíneos,
mientras que el poder de la burguesía depende casi exclusivamente de la
valorización del valor, un dinamismo ciego en continua aceleración que tiende
cada vez más hacia una creciente fluidez y desarraigo. El poder de los
capitalistas es el poder de generar entropía a través de la valorización,
entropía que a su vez no hace más que disolver progresivamente los fundamentos
sociales de su poder.
Esta dinámica tiene la
consecuencia, por otra parte, de que la clase a la que el capital explota
difiere en un aspecto crucial de las clases explotadas del pasado. En el caso
del proletariado su posición no depende de atavismos inamovibles, sino del
proceso dinámico-entrópico de la valorización, proceso que disuelve sin cesar
cualquier base objetiva de un posible poder político y económico del
proletariado. Pero al mismo tiempo que la producción capitalista le niega al
proletariado la posibilidad de fundar su poder en factores externos a él mismo,
le obliga a convertirse en una potencia productiva de primer orden, siendo la
reproducción ampliada de su propia actividad social la condición sine qua non
de su existencia física. El proletario que no amplía continuamente su potencia
subjetiva en relación con los otros tiende a la inexistencia social, del mismo
modo que la vida subjetiva tiende a cero en ausencia de actividad social. La
producción de la Gemeinwesen, de la comunidad humana como realidad
material y espiritual, no es para los proletarios una elección libre en el
sentido en que podría serlo escoger una ocupación o un pasatiempo en compañía
de otros. Es, en cambio, la condición misma de su vida y lo que su propia
actividad va haciendo de ellos en el transcurso de su existencia. De pronto una
masa de proletarios se descubre capaz de organizar de manera espontánea una
insurrección, empleando en ello recursos psicoafectivos, culturales, técnicos y
materiales que sólo ayer nadie imaginaba que pudiesen aplicarse a ello. La
revelación sublime consiste en esto: en esta masa que hasta ayer parecía ser
puro automatismo y pasividad, habita una potencia capaz de desplegarse sin freno.
Ahora bien: esta potencia, que es capaz de convulsionar un país y al mundo
entero mostrándose como un poder real, no depende de ninguna forma exterior, de
ninguna implementación material o institucional dispuesta previamente al
estallido; proviene exclusivamente de una interioridad, de una fuerza del todo
inmaterial, del ser subjetivo y social del proletariado. Su poder emana de su
sociabilidad, de su vida misma, y no de equipamiento o institución alguna. No
es otra cosa lo que expresa el grito: “Somos choros, peleamos sin guanaco”.
Es la iniciativa, creatividad e
ingenio, es la fuerza comunicativa y la expresividad, la empatía, lo que funda
el poder social de los proletarios, y lo saben. Quienes no lo saben aún lo
suficiente, temen que todo ello pueda sucumbir frente a las aventuras
represivas emprendidas por la burguesía. Pero lo único que queda comprometido
en ese caso son las formas exteriores en que se manifiesta la potencia del
proletariado: ciertas modalidades prácticas de su lucha, cierta técnica,
ciertos hábitos ligados a una fijación excesiva en las formas y por ello a una
fijación excesiva en lo que le ata a las reacciones de sus enemigos. Quienes sí
saben que para el proletariado el poder es sólo un efecto colateral del
ejercicio de la potencia de su ser, saben que la libertad no es jamás un
objetivo a alcanzar. La libertad es ante todo la libertad de autodeterminarse
en el transcurso mismo de la acción, de la vida y de la lucha. Los alardes
represivos del enemigo son exactamente el negativo opuesto de nuestra potencia:
lo único que nos muestran es que estamos obligados a amar la libertad y que si
no obedecemos a este mandato estamos perdidos.
Los seres humanos a menudo
ignoramos nuestra propia potencia y por diversas razones tendemos a perseverar
en esa ceguera. Esto nos hace a veces capitular a un paso de la victoria,
creyendo que debíamos medirnos con la vara del enemigo y viéndonos a nosotros
mismos, de esta forma, más débiles de lo que somos. Pero todo aquel que haya
librado una batalla sabe que en determinado momento es inevitable imponernos
nuestra propia medida con independencia de quienes siendo menos que nosotros
pretenden ser más. Por otro lado, estando ya instalados en la experiencia de un
despertar telúrico, son tantas las libertades que nos hemos tomado que sería
por decir lo menos extraño que no nos tomemos ahora la libertad de
reinventarnos, a nosotros y a nuestra lucha, justo en el momento en que la
burguesía pretende habernos inmovilizado maniatándonos con unas cuantas leyes.
Es necesario sopesar esto con cuidado: ellos esperan que reaccionemos
ciegamente a su reacción. Que nos abstengamos de seguir luchando o que nos
arrojemos desesperados contra la valla que nos han puesto por delante, yendo en
masa a la carnicería o propinando golpes aislados que sin detener la
megamáquina le dan brío a su violencia represiva. Cualquiera de estas
reacciones nos mantendría presos de, precisamente, el juego de reacciones a que
el enemigo quiere reducirnos. Pero nosotros no estamos determinados por la
forma exterior de nuestras acciones, ni por nuestros hábitos, ni por las
reacciones que hemos suscitado en el enemigo, ni por las que nosotros mismos
hemos tenido: estamos determinados por nuestras relaciones internas en tanto
humanidad en contradicción consigo misma. La contradicción es el campo de la
libertad, y esto significa que no estamos peleando para ser libres, sino que
estamos peleando porque ya somos libres. No usar esta libertad para proseguir
la lucha bajo nuestros propios términos es la única derrota posible. Seguir
haciendo lo mismo con la esperanza de obtener resultados diferentes sería
perpetuar la contradicción sin superarla.
A nuestros hermanos de clase
asesinados, mutilados, torturados y hechos prisioneros, el Estado no les hizo
eso por lo que sus acciones son en sí mismas, sino por lo que representan. Las
barricadas no han sido prohibidas con penas de cárcel porque hayan paralizado
la economía nacional, sino porque son el signo visible de una potencia que
podría llegar a paralizarla si se lo propone, y que no lo haría precisamente
con barricadas. A Rodrigo Campos no lo procesaron para compensar la rotura de
un torniquete, sino para hacer audible ante todos el latigazo como símbolo. No
han disparado a los ojos porque sí. Todo esto lo sabemos. Lo que no está tan
claro es si hemos sacado las conclusiones correctas y necesarias. EVADIR:
quizás no hemos prestado suficiente atención al hecho de que esta consigna haya
estado en el centro de la explosión. Evadir es negar el fundamento metafísico
de esta sociedad y el mecanismo que le da vida: “se paga por vivir”. Todo lo
que vino después no ha sido otra cosa que esa impugnación acrecentada. La
exigencia de salarios más altos y tarifas más bajas, de un sistema previsional
que no sea un robo, de mejores servicios sociales, responde al anhelo de “pagar
menos por vivir”. Pero este anhelo no es sólo eso: expresa aun embrionariamente
la revelación de que “no hay que pagar por vivir”. Esta revelación ya se ha
manifestado, sólo necesita ser expresada como necesidad para convertirse en un
imperativo práctico capaz de cambiar las reglas del juego. Las evasiones en el
transporte público podrían continuar y masificarse sin que nadie transgreda
ninguna de las leyes represivas vigentes. Podrían extenderse -tal como fueron
las “autorreducciones” en la Italia de los años setenta- a los servicios de
agua potable, electricidad, gas y conectividad. Podría convertirse en una
oleada imparable de robos hormiga hechos en masa en todas partes sin pausa.
Podría derivar en un movimiento de desobediencia social y económica efectuado
por millones de personas de mil maneras diferentes, transgrediendo muchas
normas, pero ninguna ley. Podría suceder que las relaciones de comercio
habituales lleguen a verse tan perturbadas que no haya otra forma de
proporcionar alimentos y suministros a la población que mediante una política
de racionamiento. Pero un capitalismo de barracas es una imposibilidad
práctica.
En condiciones así, la necesidad
de apropiación directa de los bienes de consumo no podría llegar muy lejos
adoptando la forma acostumbrada del saqueo. Pero eventualmente podría llevar a
los choferes de camiones a sumarse a la desobediencia masiva y a entregar esos
bienes a las asambleas en vez de a los supermercados. Esa misma tendencia
podría terminar imponiendo a quienes producen los bienes la necesidad de
liberarlos sin la mediación del comercio. La interrupción del ciclo de
valorización que ello supondría haría inviable la adquisición mediante el
salario, abriendo la vía hacia la distribución directa. Sería un bucle de
retroalimentación tendiente a la comunización progresiva de todo. En el
transcurso, el Estado estaría obligado a prohibir prácticamente todo con
excepción de los actos de compraventa, erosionando así la libertad formal que
es su propio fundamento.
No cabe imaginar un proceso tal
sin que tenga lugar una proliferación de violencias, que en cualquier caso
sería el despliegue cinético de la enorme violencia potencial ya contenida en
la propia forma social capitalista. De lo que se trata no es tanto de evitar la
violencia estatal, que es inevitable, sino de cómo hacerle frente desde la
posición de ventaja que nos brinda la masividad y sobre todo la potencia social
que nos habita. Todo depende de cuán capaz sea el proletariado de determinar
por sí mismo la dinámica de la lucha, fijando él las reglas del juego. Allí
donde se le quiera imponer el enfrentamiento directo en condiciones donde sólo
puede salir herido de muerte, tendrá que evitarlo llevando la desobediencia a
un plano diferente. Allí donde se le quiera arrastrar a un callejón sin salida
tendrá que saber crear una vía imprevista; tendrá que animarse a detener
aquello que se suponía no podía parar de moverse, a movilizar aquello que se
suponía indefectiblemente quieto, a crear un vacío en el que se precipite cada
golpe dirigido contra él. Tendrá que sorprender al enemigo privándole de cada
superficie sobre la que esperaba apoyarse para seguir golpeándole, imponiéndole
un desgaste progresivo. Cansarlo, agotar sus fuerzas, hasta que le resulte más
costoso seguir luchando que abandonar. Todas las armas y recursos materiales no
son nada sin el ánimo que hace falta para ponerlos en acción.
Tiene una importancia clave que
la lucha sea no sólo en pos de objetivos económicos y políticos, sino que su
propio desenvolvimiento sea la demostración práctica de que vivir sin pagar es
una forma de vida superior que la actual, y hacerlo con una elocuencia tal que
cada vez sean menos los que quieren seguir malviviendo como lo hacían. Esto
supone para el proletariado dejar atrás todo aquello a lo que estaba
acostumbrado, desaferrarse de la forma de vida que le constituye como
proletariado. Pues bien, si algo ha quedado claro en estas semanas es que esto
no sólo es posible, sino que se ha vuelto hasta cierto punto inevitable y es,
si se lo piensa bien, lo mejor que podría pasarnos. Asumirlo implicaría, para
empezar, que dejemos de pedirle respeto a quienes han demostrado no ser en
absoluto respetables; y que llevemos nuestra dignidad recién recobrada hasta su
última consecuencia: la autodeterminación total.
Quedan unas cuantas copias de la
segunda edición de “1-2-3-4”, ahora por Ercilla/Tren en Movimiento. Hay unas pocas
imágenes del lanzamiento en La Sala, que se vio agradablemente intervenido por
la presencia de infantes.
Además de dicho libro y los
materiales 2&3 DORM ya referidos (el N° 1 de la revista, y los Excursos 3 y
4), contamos con otros libros/folletos listos para circular a los más bajos
precios posibles:
-Anarquía & Comunismo N° 11. (72
páginas).
-Guy Debord, In girum imus nocte et consumimur igni, editado por Mariposas del Caos,
2015. (64 páginas).
-Contra el Estado y la Mercancía.
Compilación de Cuadernos de Negación N°s 2 al 5. Lazo ediciones. (234 páginas).
Lo ideal es poder distribuirlos
directamente, puesto que al dejarlo en librerías necesariamente el “precio”
sube.
¡Más valor de uso, y abajo el
valor de cambio!
QUINTERNOBYL
El apocalipsis capitalista parece
cada vez más concreto, y ya no solo en lugares lejanos.
Mientras en otros países los carnavales y fiestas populares
forman parte de un legado de tradiciones pre-capitalistas que se niegan a
morir, en donde se expresan de manera confusa pero auténtica tanto los restos
de una comunidad humana no alienada como los diversos intentos por capturar
dichas energías y volverlas funcionales a los intereses de la dominación
capitalista-estatal, en Chile no tenemos nada de eso, pero tenemos el Festival
de Viña (además de otros que se le han ido agregando: el del Huaso de Olmué,
Lollapalooza, etc.).
Iniciado en 1960, con un carácter más bien provinciano y
modesto, el Festival de Viña con el tiempo se fue convirtiendo en uno de los
eventos favoritos de la industria del atontamiento de masas, y reflejó sobre
todo a inicios de los 70 las tensiones políticas del momento. Del
enfrentamiento de Quilapayún versus Los Huasos Quincheros a las pifias a la
cantante africana Miriam Makeba por decir “viva la revolución chilena”, a la
prohibición de la competencia folklórica en 1974, el evento fue pronto
remodelado en función a las necesidades de la Dictadura militar que cada mes de
febrero se proyectaba al mundo por razones de entretenimiento, tratando así de
escapar a la fama genocida que se había ganado en todo el globo, y uniendo
aunque fuera por unos días a explotados y explotadores en la contemplación de
estrellas nacionales e internacionales.
Dentro de todo este circo, la participación popular fue
reducida a la mítica figura del “monstruo”, que mediante su imprevisible acción
podía consagrar o sepultar a quienes se presentaban en la concha acústica (1).
En el público se codeaban durante los 70 y 80 agentes de los escuadrones de la
muerte del gobierno como Alvaro Corbalán besuqueando en público a las hijas del
dictador, personajes como Jaime Guzmán alabando la genialidad del actual
diputado del Frente Amplio “Florcita Motuda”, alcaldesas fascistas y un sinfín
de otras basuras.
Por supuesto que al finalizar la etapa dictatorial de la
ininterrumpida dominación capitalista-estatal el festival siguió existiendo,
aunque cada vez con menos espectacularidad, y el negocio fue alternando entre
diversos canales de televisión y cadenas internacionales.
Hasta el día de hoy los habitantes de este territorio debemos
soportar año tras año que la TV, radio y prensa en general dediquen gran parte
de su cobertura a este mega-evento, en medio del calor, los incendios
forestales, el retorno de veraneantes y la compra de útiles escolares para el
reinicio formal del ciclo vital de COME/TRABAJA/DUERME, renovado cada mes de
marzo para satisfacción de los amantes de la normalidad y el orden social.
Sólo con la revolución social comunista-anárquica volveremos
a experimentar las grandes festividades que la humanidad ha conocido desde
tiempos inmemoriales y que han permitido celebrar la existencia en actos de la
verdadera comunidad humana, aboliendo el tiempo muerto de las sociedades de
clase (2).
1: Resulta digno de destacar que este simulacro de participación
popular se ha dado con una frecuencia anual por medio siglo, es decir, mucho
más que el simulacro llamado “elecciones”, que estuvo suspendido por 17 años y
luego se ha practicado más o menos cada 4 años.
2:Para un repaso de las grandes festividades que
celebraba la humanidad antes de la imposición de la separación generalizada, y del cómo con ellas se buscaba
interrumpir el desgaste del tiempo para, a través del exceso, revitalizar todo
el conjunto de la cosmovisión y lazos comunitarios dentro de los que vivían,
recomendamos la “teoría de la fiesta” que alcanzó a esbozar R. Caillois en “El
hombre y lo sagrado”, de 1939, en especial El
exceso, remedio del desgaste. Además, a pesar de todo, en nuestras
existencias actuales todavía encontramos resabios de la fiesta en distintos
recodos del camino.
La ciudad y sus afiches/Estado y burocracia estatal/Planet Rock
El metro va bajo tierra, así que no te pega el sol.
En bicicleta tampoco, si viajas antes de las 8:30 AM.
Observas todo a tu alrededor. Sin audífonos porque…sobre las
dos ruedas se necesita más que nunca (más que como peatón) ir atento a todos
los sonidos adyacentes. Sin música porque entonces no te concentrarías en todo
lo que significa ir pedaleando por una ciudad moribunda.
A propósito, un afiche de “META-RUINA” que se lamentaba de
la “abrumadora transformación de nuestra comuna” fue respondido a lápiz pasta
por un anónimo que puso:
“VOS NOMÁ QUERÍ VIVIR ACÁ?
EGOITA CULIAO”.
Y claro, por supuesto que desde un punto de vista proletario
no tiene mucho sentido lamentarse por la destrucción de un ex barrio burgués.
La ciudad proletarizada avanza desde la periferia a todas partes, menos el
barrio alto-alto que en rigor queda bastante lejos de los centros urbanos ya
sea de Santiago o Providencia.
El sujeto-ñuñoíno, todo un espécimen, defiende “su barrio”, “su
comuna”.
Pero la ciudad ha muerto, junto con la idea de Humanidad. Y
nadie parece extrañarlas mucho tampoco.
En otro rubro, un afiche que me recuerda un poco las
discusiones de los situacionistas con los cibernéticos, se plantea correcta
pero algo apresuradamente a mi juicio la cuestión del POST-CAPITALISMO. En esta
ocasión, planteando la alternativa pro-cosificación o pro-humana de la
robótica.
Y por último, en un plano aún más bizarro y hasta repulsivo,
los anarcocapitalistas de Capitalismo Revolucionario han andado pegando afiches
sobre “Impuesto = Robo”, y un espantoso adefesio sobre “+ Mercado - Estado”, y “-
Keynes + Hayek”.
Para todos los gustos, en verdad.
Gramsci dixit: “Se cae también en formas reverentes del
Estado: en realidad, todo elemento social homogéneo es ‘Estado’. Representa al
Estado, en tanto se adhiere a su programa; de otra manera se confunde al Estado
con la burocracia estatal”.
Repercusiones insospechables: El Trans Europe Express de Kraftwerk
(1977) poquito después se manifestaba transmutado en los inicios del hip hop,
con Afrika Bambaata en Planet Rock.
EL DADAÍSMO EXIGE:
1. La unión internacional y revolucionaria, fundada sobre un comunismo radical,
de todos los hombres y mujeres creadores e intelectuales.
2. La introducción del desempleo mediante la progresiva mecanización en todos
los ámbitos de actividad. El desempleo es lo único que puede permitir al
individuo adquirir certezas sobre las realidades de la vida y adaptarse
finalmente a ella gracias a la experiencia.
3. La abolición inmediata de la propiedad personal (socialización), la
alimentación colectiva y, además, la construcción de ciudades de luz y de
jardines, propiedad de toda la sociedad, que preparen al hombre a un estado de
libertad.
El CONSEJO CENTRAL PROPONE:
1. Comidas cotidianas gratuitas para todas las mujeres y todos los hombres
creadores e intelectuales, en la plaza de Potsdam (Berlín).
2. La adhesión obligatoria de todo el clero y de todos los profesores a la
profesión de fe dadaísta.
3. La lucha a muerte contra todas las tendencias de los presuntos «trabajadores
del espíritu» (Hiller, Adler), contra su disimulado aburguesamiento, contra el
expresionismo y contra la educación posclásica preconizada por el grupo
«Sturm».
4. La construcción inmediata de un Centro de Arte Público, la abolición del
sentido de la propiedad en el arte nuevo (expresionismo), estando el espíritu
de posesión absolutamente excluido del movimiento dadaísta superindividual,
liberador de toda la humanidad.
5. La introducción del poema simultáneo como Oración Pública Comunista.
6. La requisación de las iglesias para las performances ruidistas y las
interpretaciones de poemas simultáneos y dadaístas.
7. El establecimiento de un Consejo Dadaísta para la reorganización de la vida
en todas las ciudades de más de cincuenta mil habitantes.
8. La organización inmediata y a amplia escala de una campaña de propaganda
dadaísta con ciento cincuenta circos para la instrucción del proletariado.
9. La aprobación de todas las leyes y de todos los decretos por el Consejo
Central Dadaísta.
10. La regulación inmediata de todas las relaciones sexuales, conforme al punto
de vista dadaísta internacional, mediante el establecimiento de un Centro
Dadaísta de la Sexualidad.
Consejo Central Revolucionario Dadaísta Grupo alemán: HAUSMANN, HUELSENBECK,
GOLYSCHEFF
Administración: Charlottenburg, Kantstrasse 118
Presentación de adhesiones en la oficina de Administración 1919
EXTRACTOS HAUSMANNIANOS:
“El arte depende, en su ejecución y dirección, del tiempo en
el que vive y los artistas son criaturas de su época. El arte más elevado será
aquel que represente en el contenido de su conciencia los múltiples problemas
de la época; el que, si fue sacudido por las explosiones de la semana anterior,
recoja sus miembros bajo la amenaza del último día”.
“En lo que a mí respecta, yo sólo me obedecía a mí mismo.
Dadá era sólo una palabra, pero el estado intelectual e individual que esta
palabra había significado durante dos años seguía vivo en mí”.
“Como dadaísta consecuente, yo era, naturalmente, anti-dadá
y como era, asimismo, PREsentista todo estaba en equilibrio”.
Anna Högberg Ataca junto a 5 amigas y juntas nos muestran la belleza del free jazz sueco
ATTACK!!!
Ataque. Ese es un nombre que dice
harto. Sobre todo todo en estos tiempos. Atacar. Atacar, pero, ¿qué? No a uno
mismo, sino que a todas las tradiciones. La autoridad, que le llaman. Y no me
deja de sorprender la cantidad de veces que he visto grafiteado, medio en broma
pero igual en serio; “contra toda autoridad, menos mi mamá”.
Y también me llama la atención
que cuando una barra brava insulta a otra, a veces les dicen “madres”, pero
otras veces, a veces con pocos minutos de diferencia, se atribuyen el ser sus “padres”.
Negación de la madre. Negación
del niño o niña…”Yo soy tu padre”. Mother fucker.
Nada de eso ocurre en el Free
Jazz. Lo más “paternalista” que ha secretado puede ser la Iglesia de John
Coltrane, pero por cierto que las alusiones al Padre, El hijo y el Espíritu
Santo en la línea de Coltra/Pharoah/Ayler perdían su connotación adultocentrista,
si no la patriarcal, porque desde sus inicios el free jazz ha sido atacado
entre otras cosas por “infantil”.
Dos píldoras antiadultocéntricas
provenientes de ambos lados del Océano Atlántico: Ornette at 12, donde el
saxofonista padre puso a su hijo Denardo Ornette en la batería y grabó este bello álbum de
fines de los 60, siendo vilipendiado por la crítica. No olvidemos que a Ornette
hasta le rompieron el saxo un par de veces y fue criticado ácidamente no sólo
por críticos profesionales sino que por músicos desde Miles Davis a varios más.
Y la otra píldora es europea y setentera: Free
Jazz und Kinder, de Peter Brotzmann al mando de un conjunto no tan
numeroso como en Ametralladora, pero igual de ruidoso y dinámico, sobre todo porque incluía además de a Brotz y Bennink y Van Hove a 15 infantes (Creo que en época era un EP en vinilo).
Adultus: el que ya dejó de crecer. Nadie quiere ser adulto después
de audicionar estas gemas. Más bien, se quiere no parar nunca de crecer. Adolescere: estar creciendo.
Bueno, pero nada de todo esto me
había preparado para asimilar un ataque antipatriarcal en el Free Jazz
contemporáneo (por decir algo: una etiqueta es siempre una mera aproximación),
ni menos para que proviniera de un banda formada por jóvenes mujeres
escandinavas, lideradas por la saxofonista alto Anna Högberg (sí: sólo los
suecos puede suministrarte más nombres con doble puntito que siempre me
recordarán a mi adorada banda Hüsker Dü). Gracias a mi bella amiga Japo Nesa,
amiga de Elsa Bergman, la contrabajista, que ha estado varias veces en Chile, y
que nunca he tenido el placer de verla tocar, ahora tengo en mis manos el LP de
Anna Högberg Attack, editado en Suecia este año por el sello Omlott.
Dado mi por lo general alto nivel
de prejuicio (saludable como punto de partida, si uno está dispuesto a derribar
el muro de ser necesario: en este mundo uno no podría distinguirse de todo lo
demás sin un nivel mínimo y sano de egolatría, y lo miso pasa creo yo con los
prejuicios: sin ellos te disolverías en la mierda) tenía dudas acerca
de por qué en estas visitas a Chile, generalmente al puerto de Valparaíso, se
había acompañar por músicos que para nada me parecía tuvieran algo que ver con
aquella fuerza estética/lidibinal/social/política que denominamos “Free Jazz”.
Pero a pesar de eso pude observar en youtube a Elsa sola con su instrumento,
uno de los más nobles de madera y cuerda que existan en el mundo moderno, y me
parecía que ella decía bastante, y que debería tener mucho más que decir aún, por supuesto,
ya que esa es la belleza eterna de la juventud: su carácter de algo a la vez disfrutable ya mismo, y al mismo tiempo toda una promesa de desarrollo futuro.
Pero yo no creo que la experiencia
musical sea verdadera ni plena cuando se da a través de la pantalla/parlantes
de un computador (demasiado digital, virtual, demasiado poco apreciable por todo el cuerpo, a diferencia de dos parlantes como Satán manda...), y recién ahora tengo el VINILO a mano para poder degustar y
apreciar con tiempo, con calma, con pasión.
El disco parte con “Attack”, y
pese a las asociaciones que un macho bruto como yo pueda hacer con ese título (esperando la destrucción total del universo sonoro en menos de 2 microsegundos desde que un album comienza),
la construcción musical parte desde el silencio y la sutileza ambiental para ir
de a poco manifestándose en un tipo de composición en que los saxos van al
frente (hay dos tenores: Elin Larsson y Malin Wättring, que además tocan sopranos, más
el alto de Anna). También de manera sutil y hasta melancólica se construye el
segundo tema, “Familjen”, donde hay lugar hasta para la expresión solista
profunda del saxo líder. (Digresión: en el free jazz el “liderazgo” no es
autoritario, se trata sólo de una cuestión de organización provisional del
sonido). Me gusta que la dinámica sea así: calma y caos, construcción metódica
y arranques de vitalidad/fuerza libre. La dialéctica composición/improvisación,
individuo/colectivo, por supuesto que si se viera de manera estática
sedimentaría otra(s) falsa(s) dicotomía(s).
Cuando doy vuelta al lado B,
tengo en la punta de la lengua una referencia orquestal a la que me hacen
recordar…..Mmmmmmmm…me demoró un poco. Pienso en unos álbums del sello Black
Saint en los 70, pero….no doy con nombres concretos. Y de repente, sí!: ya lo sé! En
rigor, desde la tercera y última canción del lado A, “Borderline”, me recuerdan
ea se famoso, poderoso y hermoso disco del Art Ensemble of Chicago con el pianista Richard Muhal
Abrams, Fanfare for the warriors, ¡qué
nombre más macho y aguerrido!editado en Atlantic en 1973 y que hace como 15 años
remataban a dos lucas en una disqueria de Viña del Mar, y por suerte le alcancé
a avisar a varios amigos para que fueran por su copia. Y en efecto, acá se me había
olvidado mencionar que hay piano y batería, a cargo de Lisa Ullén y Anna Lund
respectivamente.
Lado B parte con solo de
contrabajo. Ahí se aprecia toda la maestría de Elsa Bergman, con y sin arco. Acompaña
el piano y de repente ya estamos en medio del tema propiamente tal, con arreglo
muy interesante de vientos, un desarrollo largo que les toma el track más largo
de esta maravillosa colección de música nueva actual: 9 minutos con 59
segundos.
Luego, "Skoflikargränd", el único
tema de Elsa incluido en el LP: su brevedad envuelve una sorpresa, porque el
lenguaje acá difiere radicalmente de lo que se había escuchado hasta ahora.
Está más lejos del “jazz”, cuando al inicio unos sonidos minimalistas y oscuros
que me hacen acordar de lo pasajes más sombríos del Ensamble electroacústico de
Evan Parker, al final el tema avanza por la vía de la composición hacia el tipo de jazz a varias voces que parece ser el sello
de este colectivo, y antes de cerrar se abraza el caos, y se regresa a la
meditación cósmica inicial.
Penúltimo tema, “Regnet” y la
abstracción sigue dominando los microsonidos o texturas suaves, sobre los saxos que van y vienen, dialogando en frases cortas pero profundas, con cierto nivel de lirismo me atrevería a decir. Al final,
los soplidos y la cuerda rasgada se vuelven a perder en el silencio hasta
hacerse inaudibles, o hasta hacerse como decía un poema de Paul Eluard "invisible en el silencio".
Se acaba ya un álbum hermoso, y qué
mejor que cerrarlo con un tema en que al inicio swinguea para luego dar rienda
suelta a la baterista, que en pocos segundos deja en ridículo y te hace olvidar
el baterismo macho de John Bonham y el 99% del rock and roll actual con su Moby
Dick dick! dick! Sick!!
A partir de ese inicio es difícil no
centrar el oído en la percusión, en que hasta ahora me había fijado poco (cuestión que deberé corregir en la segunda audición que le daré ahora mismo a todo el LP) y es un placer absoluto oirla dialogar con el
contrabajo que como si nada pasa de azotar el registro grave cuasi
punkrockeramente, a hacer aullar los registros ultraagudos, en ambos casos con
el arco, para luego seguir tocando con puro dedito, acompañando con decisión y fuerza rítmica los desarrollos
de sus cinco amigas. Ayayay. Oír para creer. Estos 7:38 minutos finales, titulados adecuadamente “Högbegberg”, puede que resuman toda la intensidad concentrada y belleza única de esta
música.
Ariel dice que va a hacer AGITPROP y otras yerbas desde una KOMBI...
Habrá que apoyarlo.
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El carburador de la kombi está dañado, para que gaste menos que 4 kilómetros por litro debo viajar en 4ta marcha entre 45 y 50 kilómetros por hora, cualquiera a ese ritmo se pondría neura, sin embargo a ese paso es capaz de llegar a cualquier parte. El viernes 9 muchos me preguntaron qué era el proyecto kombi y me costaba bastante responder pues salvo el conocer las mañas para manejar la furgoneta cada vez es menos lo que sé sobre él. He debido hacerme al costado por algunos problemas personales y ello ha servido para que la creación se emancipe de uno de los creadores y tome vida propia, no me sorprendería, que dentro de muy poco, sean otros los que me enseñen a manejar a una nueva kombi o que me releguen al puesto de pasajero mientras seguimos un itinerario para mi desconocido. A muchos les respondí que le preguntaran a cualquiera de los muchos que se esmeraban de ejecutar a la perfección sus tareas asumidas, ellos podrían decir qué era el proyecto. A medida que transcurren los días, y los eventos, sé menos y todos van haciéndose una idea de qué se trata esta historia aunque todavía no hayan dado una vuelta ni de copilotos en la kombi. Si nos atenemos a cuales eran los objetivos de la completada bailable debemos asumir que, en al menos uno de ellos (el más importante para quién lo juzgue desde afuera) fracasamos estrepitosamente. Sólo es posible decir que existieron ganancias socializando varios costos y aplicando una contabilidad tan indecente como creativa. Eran las 20:30 hrs del nueve de septiembre en la Isla Tortuga y se me vino a la mente el climax de “Zorba el Griego”, la entrañable película de los sesenta. Antes de bailar, el protagonista “Zorba” interpretado por Antonny Quinn, le responde a su empleador cuando éste lo recrimina por su fracasado proyecto de ingeniería: “¿Acaso había visto alguna vez un fracaso tan maravilloso?”, le dice a su patrón con una amplia sonrisa. Me imaginé un maravilloso descalabro, necesario e impostergable, desde que contribuí a desatar espíritus reacios a los consejos, uno de ellos el mío, y hacerlos coincidir en tiempo, espacio y propósito. Para cualquier patroncito, los millones de microempresarios o gerentes de sueldo mínimo, producir una actividad destinada a recaudar fondos es pan comido. La tarea que demanda más trabajo es evitar el robo y conservar la jerarquía. No se trata de colocar a un hombre en la Luna sino que organizar un espectáculo, cobrar entrada, y tratar que coman y tomen a destajo. Sin embargo los delirios faraónicos de los kombistas, el leitmotiv de porqué están en este proyecto y porqué éste se emancipó de quienes lo concebimos inicialmente, los hicieron pensar en que la “completada bailable” sería la actividad más importante alguna vez realizada en la historia de la humanidad y por lo tanto había que cocinar los mejores completos y tener la mejor música. Es por ello que no es llegar y tirar al tacho de la basura la actividad porque no se tuvieron utilidades proporcionales al empeño puesto o capaces de financiar los proyectos faraónicos que siguen. Hubo una tarea, subsidiaria según algunos, que consistió en elaborar el mejor completo alguna vez hecho, y que demandó el 90% de la energía. Un proyecto tan megalómano que incluía confeccionar mayonesa casera, sin equipos de frío, dentro de una casa ocupa y con equipos improvisados, un día viernes a la hora de la corneta. Si quieren mi sincera opinión les debo confesar que nunca me agradó la idea de una “completada” menos la de una “bailable”. Menos me gustó que se hiciera un día viernes pues deja poco tiempo, y estómago, para vender mucha comida. Aún menos me gustó que insistieran en preparar mayonesa; llegué a tener pesadillas con un titular de las últimas noticias haciendo mofa de los hueones que terminaron en la posta por puro querer darle la contra al gobierno hasta en la comida ¿Qué se venía después? ¿Un mariscal frío bailable? ¿Un ceviche al ritmo de la lombriz solitaria? Sin embargo el viernes, a pesar de lo dicho, que nosotros éramos los que estábamos detrás, que habíamos mezclado salitre, carbón y lumbre, nada explotó. Y no sólo eso, funcionó el plan más ambicioso de recaudar fondos para el proyecto más ambicioso que se nos ha pasado por la cabeza. Organizamos todo aprovechando los sistemas virtuales, honramos los compromisos asumidos, nos soportamos en una situación desfavorable, actuamos como una inteligencia colectiva sin líderes y haciendo primar los acuerdos por sobre las voluntades individuales. Ustedes dirán que el proyecto se puede evaluar tan sólo por el dinero recolectado pero si es por eso vendíamos camisetas de Felipe Camiroaga y nos hacemos millonarios, el dinero claro que lo necesitamos pero la experiencia de trabajar en conjunto importa mucho más. Por eso mismo siento que hayamos sido tan mezquinos entre nosotros mismos, deberíamos haber renunciado a parte de las utilidades, lo que no nos habría hecho ni más pobres ni menos ricos, para agasajar a todos quienes colaboraron, a fin de cuentas estábamos disfrutando de un maravilloso fracaso que no fue. Propongo que la próxima actividad sea un día sábado o domingo, que se prolongue por todo el día, que todo comience con un almuerzo comunitario entre todos los kombistas. Y también sugiero, que antes que la rifa, o paralelo a ella y a otra actividad, nos avoquemos a la tarea de echar andar la kombi, creo que dinero para eso ya tenemos, de modo que sea también el vehículo para llevar a cabo la próxima actividad a un nivel aún más desquiciado, faraónico y al borde del abismo. Los completos y la mayo casera son un territorio conquistado y no debemos retroceder. La próxima actividad, aunque sea “no bailable”, deberá ser completada, ya veremos el modo que sea rentable pues bien sabemos que eso es sólo una fracción insignificante de la vida. Deje su Comentario Acerca del Blog Tweet
Nos aburrimos en la ciudad, ya no hay ningún templo del sol. Entre las piernas de las mujeres que pasan los dadaístas hubieran querido encontrar una llave inglesa y los surrealistas una copa de cristal. Esto se ha perdido. Sabemos leer en los rostros todas las promesas, último estado de la morfología. La poesía de los carteles ha durado veinte años. Nos aburrimos en la ciudad, tenemos que pringarnos para descubrir misterios todavía en los carteles de la calle, último estado del humor y de la poesía. (Gilles Ivain)
93 El espacio-tiempo creado por la revolución de la vida cotidiana es el conjunto de los territorios liberados del control estatal y del sistema mercantil, y modificados permanentemente por los individuos que aprenden a construir, colectiva e individualmente, cada momento de su existencia.
94 Modelo y centro de la vida social, asamblea de autogestión generalizada es la unidad de lugar y de tiempo de la práctica revolucionaria individual y colectiva. Es ahí donde el antiguo proyecto de hacerse haciendo la historia descubre su único camino de realización posible.
95 La libre disposición del tiempo y la libre disposición del espacio son inseparables. Es necesario que a cada instante todos puedan estar en todas partes como en su casa. Eso significa prácticamente que cada individuo tiene derecho a edificar cualquier estilo de vivienda, a crear unos ambientes, a desplazarse como le plazca (derecho de nomadismo), a construir sus sueños, a concretar sus recuerdos, a condensar el tiempo de lo vivido, a desmigajarlo en instantes fugitivos, a acabarlo por el suicidio, a explorarlo.
96 Una de las menores modificaciones del espacio-tiempo, realizable a breve plazo, consiste en liquidar la distinción entre la ciudad y el campo. Parcialmente invadidas por los campos y los bosques, las grandes ciudades desaparecerán en favor de una gran dispersión y una gran variedad de hábitats, móviles o fijos, efímeros o duraderos.
97 El derecho al cambio del espacio-tiempo de la vida cotidiana suscita el derecho a todos los cambios con que sueña la subjetividad (por ejemplo, cambio de aspecto, cambio de nombre según las circunstancias).
98 Es prácticamente seguro que la libre disposición del espacio-tiempo aportará modificaciones preciosas en el comportamiento humano. De este modo cambiará nuestra percepción de lo real, y nuestros sentidos, deteriorados por los hábitos embrutecedores de la supervivencia, se afinarán hasta alcanzar una agudeza actualmente insospechable. La revolución permanente es el pivote racional de todas las pasiones