lunes, abril 28, 2025
Un recuerdo de Joshua Clover
Me acabo de enterar que falleció el compañero Joshua Clover, un comunista de esos de a de veras (o sea, antiestatal) que anduvo por acá hace como un año y medio.
Rescato del archivo este resumen de un Encuentro con él en el Espacio Laura Allende. Un par de días después me lo topé en el Metro.
Aprovecho de recordar que en el 2019 Joshua causó algo de polémica cuando fue señalado por haber dicho que "Alguna gente cree que hay que reformar a la policía. Yo creo que hay que matarlos". En respuesta a la polémica así generada dijo: "El día que los policías tengan tanto miedo de un profesor de Literatura como los niños negros le tienen a la policía, definitivamente me voy a pronunciar. Hasta entonces, no tengo nada más que agregar".
Un domingo nublado de
finales de septiembre en Santiago, en que de repente se asoma el sol, recuerdo
de golpe mientras almuerzo que los colectivos Vamos hacia la vida y Vitrina
Dystópica convocaron a las 17 un encuentro en el Espacio Laura Allende,
para conversar con Joshua Clover acerca de “Revueltas y perspectiva comunista”.
Me sumerjo algo atrasado en la estación del Metro más cercana, para combinar, cambiar
de línea, salir y llegar al lugar justo cuando el invitado estaba comenzando a
hablar, diciendo algo sobre lo aburridos que le resultan los eventos académicos
y lo interesado que está en aprender acerca de la revuelta chilena del 2019.
Joshua es un tipo delgado
y canoso, con lentes, bordeando los 60 años. Sé poco de él: que participó en
las revistas Commune y Endnotes, y que se considera comunista
en el sentido fuerte y profundo del término. O sea, como los que en nuestro
medio somos llamados “comunistas raros”, por no tener nada que ver con el
partido actualmente en el gobierno que usurpa oficialmente el nombre. No tengo
muy claro cómo llegó Joshua por estos lados, pero sé que está invitado a las
jornadas organizadas en Filosofía de la Universidad de Chile bajo el título de
“La Comuna planetaria”, con la ponencia “Hacia unas estructuras para la comuna”
(miércoles 27 de septiembre a las 15:00).
Anuncia una exposición
muy breve y arranca de inmediato, con un compañero traduciendo. Esto es lo que
recuerdo, expresado muy sintéticamente, en base a mis notas:
Existe
una multitud de opresiones que son mucho más antiguas que el capitalismo:
género, raza, colonialismo…Pero el capitalismo es exitoso en subsumirlas todas
e integrarlas a su estrategia de
valorización.
Desde
hace medio siglo el capitalismo se ha volatilizado y no logra disciplinar a la
clase a través del trabajo. En este contexto, las otras opresiones parecen
autonomizarse; en Estados Unidos se ven disturbios que tienen que ver con esos
otros aspectos, sobre todo con la cuestión racial.
Es
importante no ver estas revueltas como algo separado de las luchas del
proletariado, sino que como parte de ellas. Hoy en día el comunismo no lo harán
los comunistas. La gente entra a estas luchas por distintas razones, pero no en
primera instancia como luchas obreras.
Nuestro
trabajo, la tarea de un comunista, es seguir estos movimientos, pues la
posibilidad del comunismo está en esas luchas.
En este punto, tras una
intervención de no más de 8 minutos, Joshua dice: “Y eso es todo. Ahora quiero
aprender”. Y ahí comienzan algunas preguntas e intervenciones de los alrededor
de 40 asistentes.
Por mi parte, aproveché
de celebrar que hablara abiertamente de comunismo, explicando que por tener un
fuerte Partido “Comunista” en Chile, muchos compañeros -sobre todo anarquistas-
reniegan del concepto y prefieren
regalárselo a los nietos de Stalin. Y en cuanto al estallido del 2019, mencioné
que ahí parecían confluir desde el inicio todas las luchas contra las distintas
opresiones, pero que eso duró un mes, y luego del acuerdo del 15 de noviembre,
pudimos ver que todo se separaba de nuevo, expresándose las diferentes luchas
en el lenguaje de la reforma institucional. Así, las feministas querían una
Constitución feminista, los indigenistas una Constitución plurinacional, etc. Para
peor, los mismos que en ese momento nos decían que lo más importante era
quitarse de encima la constitución actual, ahora estaban llamando a defenderla
en contra de la propuesta de nueva constitución que se está redactando ahora en
un Consejo Constitucional con mayoría de derecha. Por último señalé que en su
momento, más allá de oponernos con rabia a la canalización institucional de la
revuelta, desde nuestro bando no supimos ofrecer mucho más que “riot porn”
todos los viernes a la misma hora y en el mismo lugar, lo cual a mi juicio deja
la planteada la cuestión de cómo combinar el aspecto negativo de la revuelta con
la afirmación positiva de otras formas de relación social.
En ese punto un
anarquista me preguntó “¿Y cuál sería la pregunta?”, lo que me dejó una
sensación algo amarga puesto que yo pensaba que se trataba de una conversación.
En fin: Joshua respondió que
siempre es preferible el “riot porn” a la pornografía electoral, que nunca
jamás las elecciones son algo bueno para nosotros (¡totalmente de acuerdo en
eso!, y es curioso que en Chile tantos anarquistas insistan en buscar pretextos
para ir a votar), y que creer que hay una dicotomía entre “riot porn” versus
“la lucha real” es pura mierda, pues todo disturbio expresa una negatividad que
debemos apoyar y potenciar.
Luego siguieron más
intervenciones que no anoté en detalle, pero dialogando con ellas Clover dijo
cosas como que no existe una forma de lucha que se dé por fuera del terreno del
capitalismo; que en cada conflicto hay aspectos que podrían parecer menos
centrales que otros, pero que en cada lucha por ejemplo por cuestiones
salariales se dan al mismo tiempo luchas por la reproducción de la vida, y así
el tener que hacernos cargo de cosas como la comida y los cuidados nos plantea
algo que debe mantenerse incluso después del capitalismo. Así, un “bloqueo” es
importante, pero es parte del capitalismo, no así la cocina y la guardería que
se instalan para poder mantener una huelga, aunque no estén en el primer plano
del conflicto. Y todas estas cuestiones son parte de la misma lucha. Justo ahí
Joshua señaló que era una lástima que sólo hombres hayan hecho intervenciones
hasta ese momento. A pesar de la presencia de varias mujeres, sólo en ese punto
una habló, profundizando la cuestión de los cuidados y realizando una crítica a
la mantención de la división sexual del trabajo incluso en estos espacios y
luchas.
A lo largo de la
conversación, nuestro invitado realizó sinceras y agudas declaraciones como
“odio la democracia”, “soy por sobre todo un materialista”, “las políticas
pre-figurativas son un ‘fake’” o “no soy un buen anarquista porque no creo que
podamos eliminar completamente la representación”. Finalmente, insistió en que
la revolución es un proceso “más de sustracción que de adición”, y que la
comunización debe abolir inmediatamente la división entre el trabajo
manual/intelectual, y la división del trabajo por sexo/género, además de
abordar cuestiones relativas a la “infraestructura”, pues no basta con que el
proletariado sepa usar los barcos, oleoductos y carreteras, sino que se debe
apuntar sobre todo al “desarrollo de habilidades”, en momentos en que sabemos
que de aquí a treinta años varias ciudades quedarán sumergidas en el agua.
La cuestión del “poder”
debería plantearse de forma negativa: “el poder de destruir el poder”, y también aclaró ante una consulta que para él
la comunización no es tanto una cuestión teórica, sino que el proceso de
aplicación de “medidas comunistas”. Ante otra pregunta que ya no recuerdo bien,
Joshua dijo que como muchxs camaradas él tiene amigos muertos y amigos en
prisión, y que por eso entiende que sea atractivo para varixs tratar de hacer
cambios sociales profundos sin acudir a la lucha o el enfrentamiento armados.
Pero él cree que eso no es posible, y que el conflicto armado será inevitable.
Hasta ahí mis apuntes y
recuerdos. Mucho más preciso va a resultar escuchar el podcast de lxs compas de
Vitrina Dystópica, que se encargaron
de registrar en audio todo el evento.
Antes de irme del lugar
conversé brevemente con el invitado y adquirí dos folletos recién traducidos y
circulados por el ambiente “comunista raro” metropolitano: “Transición: fin del
debate”, de Joshua Clover, editado por Vamos
hacia la vida, que una semana antes de este encuentro lo discutió
colectivamente en una reunión virtual, y “Los fines del Estado”, de Joshua con
Jasper Bernes, editado por Reyerta &
Revolución. En el primero se aborda la superación de la idea del socialismo
como fase intermedia entre el capitalismo y el comunismo, algo que ya
resultaría imposible en las actuales condiciones del modo de producción. El
segundo texto fue publicado en la revista comunista Viewpoint el 2014,
respondiendo a una invitación colectiva para abordar algunas cuestiones del
siguiente tenor: “¿Cómo sería hoy una postura propiamente revolucionaria hacia
el poder estatal y cuáles serían las consecuencias concretas de esta postura
para una estrategia política? ¿Tiene todavía algún significado la ‘captura del
poder estatal’? ¿Tiene todavía el partido un lugar en estas preguntas más
amplias?”.
Cuando el sol ya caía, varixs
nos dirigimos a conseguir cervezas para disfrutar el inicio de la primavera en
la Plaza Brasil. Durante la breve pero intensa celebración colectiva que se
armó, mientras circulaba un enorme cigarro de marihuana armado con generosos aportes
de varixs de los presentes, un muchacho al que no conozco decía: “súper buena
conversa, súper buen invitado, pero siempre me quedo con la misma sensación de
impotencia después de estos eventos. Nos tomamos unas chelas y nos vamos para
la casa, ¿y la revolución social, cuando?”. Lo mismo me preguntaba hoy al
despertar temprano para salir al trabajo dejando a mi hijo camino a la escuela.
Etiquetas: Chantiago, comunismo, psicogeografía
jueves, agosto 15, 2024
“Receta: meter el pasado en una caja, con muchas mayúsculas”. Entrevista a Furio Jesi (1979).
Pregunta: ¿Qué significa cultura de derechas?
Respuesta: La cultura en la que el pasado es una especie
de papilla homogeneizada que se puede moldear y mantener en forma de la manera
más útil. La cultura en la que prevalece una religión de la muerte o incluso una
religión de los muertos ejemplares. La cultura en la que se declara que existen
valores incuestionables, señalados con letras mayúsculas, sobre todo Tradición
y Cultura pero también Justicia, Libertad y Revolución. En definitiva, una
cultura hecha de autoridad, de certeza mitológica sobre las reglas del saber,
enseñar, mandar y obedecer. La mayor parte de la herencia cultural, incluso la de
aquellos que en la actualidad para nada quieren ser de derechas, es un
remanente cultural de derechas. En los siglos pasados, la cultura custodiada y
enseñada era sobre todo la cultura de los más poderosos y ricos, o para ser más
exactos, no era, o lo era en una mínima parte, la cultura de los más débiles y
pobres. Es inútil y no hay razón para escandalizarse por la presencia de estos
residuos, pero sí es necesario intentar saber de donde provienen.
Pregunta:
¿Existe una tradición cultural de derechas en Italia?
Respuesta: Elementos de la cultura de derechas, en el
sentido que he indicado, se encuentran en toda la cultura desde la Ilustración
hasta la actualidad, no solo en el contexto de orientaciones o regímenes
políticos claramente conservadores. En Italia, tal vez en correspondencia con
un escaso desarrollo de la llamada cultura de la gran burguesía, estos
elementos adquieren a menudo un tono trivial y menos evidente. Pero entre el Risorgimento
y 1979, ciertamente no faltaron ejemplos en Italia de la gran derecha. Me
parecen fundamentales y clarificadoras desde este punto de vista las recientes consideraciones
de Franco Fortini sobre Giaime Pastor, publicadas en los números 70-71 de Quaderni
Piacentini y desarrollado por el Espresso en el número 23.
Pregunta: ¿Es posible distinguir una cultura de derechas
de una cultura de izquierdas en la Italia de hoy?
Respuesta: Tengo algunas dudas sobre la
posibilidad de aplicar la distinción entre derecha e izquierda en Italia hoy,
no porque en abstracto la considere infundada, sino porque no sé exactamente
qué ejemplos de izquierda citar (si la derecha es eso a lo que me refería).
L´Espresso
(número 25, 24 de junio de 1979).
Reproducida en Furio Jesi, Cultura de derechas.
Traducción de Damián Queirolo, Bellaterra edicions, 2024
Etiquetas: 77, comunismo, Furio Jesi, nada mas práctico que una buena teoría
sábado, junio 24, 2023
Otto y Alice Rühle-Gerstel: atrapados entre dos contrarrevoluciones. A 80 años de su muerte.
Escribiendo una Presentación para la próxima edición del libro "Fascismo pardo y fascismo rojo" del comunista consejista alemán Otto Rühle por Pensamiento y Batalla, me di cuenta de que justo hoy se cumplen 80 años de su muerte, seguida pocas horas después por la de su compañera Alice, en México.
Esta "casualidad" me impulsa a compartir acá la segunda parte del borrador de mi texto.
Para entender bien la trayectoria de Otto hay que tener en
cuenta que a partir de su segundo matrimonio su vida y obra es inseparable de
la de su compañera Alice. Para referir esta historia de amor y lucha procedo en
esta parte a destacar algunos datos biográficos tomados de uno de los escasos
textos en español dedicados a la pareja: un detallado y largo artículo de
Lizette Jacinto, “Desde la otra orilla: Alice Rühle-Gerstel y Otto Rühle. La
experiencia del exilio político de izquierda en México 1935-1943” (1).
El matrimonio Rühle se estableció en las afueras de Dresde,
donde fundaron la editorial Am andern Ufer (En la otra orilla),
especializada en textos marxistas pero también en los temas pedagógicos, la
psicología y el feminismo. Entre 1925 y 1926 publicaban un Periódico para la
Educación Socialista. Otra publicación importante, aún no traducida al español,
fue “El problema de la mujer en la actualidad –un balance psicológico”, de
Alice Rühle-Gerstel.
Ante la inminente llegada al poder de los nazis en Alemania, a
inicios de 1933 los Rühle se establecieron en Praga, ciudad natal de Alice. Justo
a tiempo: el 5 de marzo las tropas de asalto del partido nacional-socialista (las
infames “S.A.”) fueron a buscarlo a su casa para detenerlo. Después destruyeron
completamente su biblioteca. En mayo de 1933 la abundante producción literaria
de los Rühle fue incluida en el listado de libros prohibidos por los nazis,
siendo quemados en plazas y universidades por sus grupos de choque, y después
se dictó una sentencia contra ambos por “alta traición”.
En 1935, ante la negativa del gobierno checoslovaco a
extenderle su visa, Otto partió a México, donde desde fines de los años 20
residía Grete, hija de su primer matrimonio con Johanna Zacharias. Su yerno,
Federico S. Bach, le consiguió trabajo por un tiempo como asesor técnico en la
Secretaría de Educación Pública. Otto ya conocía el país, pues como señala
Lisette Jacinto, había ido en 1930 cuando su hija estaba a punto de dar a luz, permaneciendo
ahí por ocho meses, viajando por el país para conocer bien su realidad. Luego
de eso “preparó en 1932 el libro intitulado Imperialismus in Mexiko para
la editorial alemana Fischer-Verlag, libro que nunca llegó a publicarse”.
Como técnico de la Secretaría de Educación Pública, Otto
Rühle trabajó en la planificación de las escuelas rurales, trabajando en libros
de texto como La escuela del trabajo (SEP, 1938) y en varios artículos
sobre la educación socialista que aparecieron en la revista El Maestro Rural,
entre los que destaca ““El niño proletario en México. Plan de trabajo para una
investigación”.
Alice lo siguió allá un año después, consiguiendo trabajo en
el recién fundado Consejo Nacional de la Educación Superior y la Investigación
Científica.
En 1937 llegó exiliado a México León Trotsky, a quien Otto
conocía desde 1907. Entre los que lo recibieron estaba su yerno, Federico S.
Bach. Los Rühle mantuvieron una estrecha
amistad con el fundador del Ejército Rojo, a pesar de las considerables diferencias
políticas entre “troskistas” y “consejistas”. En una carta de Alice a Heinz y Frieda
Jacoby, fechada en abril de 1939, declara que “con nosotros los Trotskys son muy
amenos pero nunca llegamos a una conversación adecuada. Se habla sobre los
cactus, los conejos y las palomas, con los que el viejo ocupa su tiempo y sólo
es así porque uno se siente tradicional y humanamente obligado a hacerlo y
porque el viejo en persona es muy amable y bueno. Pero una opinión política o
moral no sale de él”.
Además, Otto participó de la Comisión Dewey, formada en 1937
por intelectuales norteamericanos para investigar las acusaciones cintra
Trotsky formuladas en los Procesos de Moscú. Todo eso les valió la dura
enemistad de los terribles especímenes del estalinismo mexicano, que caracterizados
por su matonaje y con la valiosa ayuda del estalinista y cónsul chileno Pablo
Neruda lograron primero atentar contra Trotsky y finalmente darle muerte (2).
El influyente y muy mafioso P”C” Mexicano, fiel a la línea estalinista, logró
también que los Rühle perdieran sus trabajos.
En una carta a su amigo Erich Fromm, exiliado en Estados
Unidos, Otto le dice: “me he convertido en el objeto del odio estalinista, quienes
me toman por trotskista, para sacarme de mi puesto dentro de la SEP, porque
la educación es estalinista, no por convicción sino porque los hombres que
están allí así lo necesitan”. En efecto, los tiempos para experimentar con una
educación socialista humanista se habían acabado, retrocediendo a una educación
autoritaria tradicional, con los estalinistas mexicanos tomándose la SEP.
Los estalinistas mexicanos exigían en esos años a su aliado
Lázaro Cárdenas la expulsión de Trotsky, y los Rühle quedaron etiquetados como
trotskistas acérrimos. En verdad, el grupo al que se sentían mas cercanos era “Socialismo
y Libertad”, que animaba el antiguo sindicalista revolucionario francés Marceau
Pivert, y donde confluían Victor Serge, G. Munis, algunos anarquistas y otros
revolucionarios que habían quedado atrapados entre las dos contrarrevoluciones
que se imponían en esos años: la fascista y la estaliniana.
Los Rühle quedaron en una muy precaria situación económica.
Abandonaron su residencia en Coyoacán y se trasladaron a un departamento en el
tercer piso de un edificio en calle Villalongos con Río Balsas, comuna Cuahtémoc.
Otto tuvo que dedicarse a hacer tarjetas postales con imágenes sobre las
diversas actividades de los trabajadores mexicanos, firmando con el alias de
Carlos Timonero. Alice las comercializaba en tiendas de souvenirs para turistas,
daba conferencias, escribía artículos sobre el Día de Muertos y otras
tradiciones mexicanas, mientras intentaba sin éxito publicar libros bajo el seudónimo
de Bárbara Félix.
En el único capítulo de las memorias de Alice que ha sido
traducido al inglés, da cuenta de una discusión en torno al bolchevismo y el
capitalismo de Estado, donde Otto terminó espetándole: “¡Mi querido Trotsky!
¡Tú eres el peor estalinista de todos!” (3). La amistad se interrumpió a raíz
de eso, y poco después, el 20 de agosto de 1940, Trotsky fue asesinado por
Ramón Mercader, agente estalinista encubierto que lo golpeó cobardemente con un
picahielo en la cabeza mientras lo visitaba en su casa en Coyoacán.
El 24 de junio de 1943, a la edad de 68 años, Otto murió de
un ataque al corazón. Alice, su compañera de vida en las últimas dos décadas, al
encontrarse con el cadáver de su compañero se arrojó desde el tercer piso que
habitaban, muriendo en el hospital cinco horas después. En su curriculum
vitae había escrito: “nacida austríaca, me convertí en checoeslovaca en
1918, en alemana en 1922 –por casarme con un alemán– en ‘sin
ciudadanía’ en 1934 y en mexicana en 1939”. La
depresión en que ambos habían caído a partir de 1939 ya la había hecho pensar
en la solución suicida, sumado al hecho de que desde pequeña sabía que las
mujeres de su familia tenían una tendencia a morir a los 49 años. En el
departamento se encontró una cierta cantidad de cianuro.
En una carta no enviada a la psicoterapeuta Karen Horney había
dicho: “si este es el único mundo que existe, entonces me da lo mismo (…) No
quiero vivir en un mundo donde todo es tan complicado, difícil y sobre todo
aburrido”. Sus papeles fueron heredados por su amigo Stephen Kalmar, de quien se
despedía diciendo: “Ojalá que ustedes vivan en un mundo mejor, ¡ese por el que
nosotros tanto esperamos! Sean buenos socialistas”.
Notas:
1.- Historia Mexicana, Vol, 64, N°1, julio-septiembre 2014, pp. 159-242. ¡84 páginas! ¿Quién
se anima a publicarlo como librito?
2.- En sus
memorias el “poeta” cuenta con orgullo como ayudó a David Siqueiros a escapar
de México hacia Chile, cuando estaba detenido por haber comandado un atentado
armado contra la casa de Trotsky donde éste se salvó apenas de recibir los
disparos de las ametralladoras del PCM.
3.- Alice Rühle-Gerstel, No verses for Trotsky. A Diary in Mexico (1937), disponible
en libcom.org
Etiquetas: amor y locura, comunismo, memoria negra
viernes, julio 01, 2022
Teoría de la revuelta/Revuelta de la teoría: x Sergio Villalobos-Ruminott
Teoría de la revuelta y
revuelta de la teoría:
Sergio Villalobos-Ruminott resume
el tema en 25 desbordantes minutos que no tienen ningún desperdicio ni relleno retórico.
La revuelta y la revolución no constituyen una dicotomía.
Lo que ocurre es que la noción moderna de revolución ha sido monumentalizada.
Cuando una revolución logra crear una nueva sociedad u otro orden social, se institucionaliza y deviene lo contrario de lo que alguna vez fue.
Para ese nuevo orden, la revolución es el mito fundacional, y como dijo Guattari, cuando se empezaron a instalar placas conmemorativas y a los niños se les hacía obligaba en las escuelas a recitar de memoria la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, era una clara señal de que la revolución francesa ya se había acabado. Agregaría otro ejemplo: Lenin momificado en la Plaza Roja.
Pero la revolución no es solo el
momento reconstructivo, sino que antes que nada el momento insurreccional: a
eso se le llama revuelta, o también violencia revolucionaria (o divina, o
anarquista, según Benjamin en “Para una crítica de la violencia”, 1921). Esta violencia es lo que es, y no necesita justificarse. No hay una fuera respecto a la violencia, e incluso el Derecho es violencia.
Esta es la gran paradoja de las revoluciones modernas: tener que transitar del momento insurreccional al momento institucional, recomponiendo en ese tránsito nuevas dominaciones de clase.
La invitación de Sergio es a
pensar las revueltas más allá del historicismo y de la filosofía de la historia
como despliegue del capital.
Además, dado que ninguna revolución podría aspirar a quedarse sólo y eternamente en el momento insurreccional, la verdadera pregunta es:
¿Qué instituciones podríamos crear, que no reproduzcan
las relaciones de dominación?
Walter Benjamin y Furio Jesi,
además de Sergio, pueden ayudarnos a pensar en este problema.
La exposición fue hecha el 14 de octubre de 2019.
3 años después de la insurrección chilena, es un excelente material para discutir qué ha pasado desde entonces, o como dice el titular de un libro de Trotsky sobre 1905, reflexionar sobre sus "Resultados y perspectivas".
Etiquetas: comunismo, nada mas práctico que una buena teoría, revolución social, revuelta permanente, teoría revolucionaria, tercer asalto proletario contra la sociedad de clases
martes, diciembre 14, 2021
La historia no se repite pero rima (Parte 2): Alemania 1918/9
Boric ya se parece más a Aylwin que a Ebert, pero el análisis de la revolucion alemana de hace 100 años sirve para esclarecer bien cual es el rol histórico de la socialdemocracia.
Como le comentó Horkheimer a Adorno hacia 1956, "(a los socialdemócratas) no debemos decirles: ustedes no quisieron la dictadura del proletariado, sino: ustedes traicionaron a la humanidad (A&H, Hacia un nuevo manifiesto).
Recomendaciones musicales para acompañar la lectura:
-Kurt Weill/Bertolt Brecht, Das Berliner Requiem (1928).
-Heiner Goebbels con Alfred "23" Harth, Berlin Kudamm 12/4/81.
-Cassiber, Beauty & the Beast (1984).
EL MOVIMIENTO
COMUNISTA EN ALEMANIA DE 1918 A 1922 –EXTRACTO-
(Denis Authier y Gilles Dauvé, presentación a “Ni parlamento ni sindicatos: ¡Los Consejos Obreros! Los comunistas de izquierda en la revolución alemana” )
La revolución
“democrática” de noviembre de 1918
En el otoño de 1918 el
proletariado alemán, inspirado en el ejemplo de los soviets rusos que habían
concluido la paz desde el mes de marzo, soporta cada vez peor las dificultades
materiales impuestas por la prosecución de la guerra, y esto, mientras la
derrota de su país se siente como próxima. Para desactivar el movimiento, el
gobierno recurre el 2 de octubre a dos ministros socialistas. Pero es demasiado
tarde. El amotinamiento de los marinos de Kiel actúa como un detonador: el 4 de
noviembre, éstos, después de haber rehusado librar un último combate contra la
flota inglesa, se hacen dueños de los navíos. Una vez llegados a Kiel, se les
unen los obreros de los arsenales y, con ellos, eligen un Consejo de obreros y
de marinos que toma el poder en la ciudad. Del 4 al 9 de noviembre, las antiguas
estructuras del Estado alemán dinástico y burocrático son dejadas de lado: los
consejos toman el poder en todas las ciudades; Berlín cae el último. Allí, bajo
la presión de una inmensa manifestación, el SPD y el USPD constituyen un
Consejo de los comisarios del pueblo, destituyen al antiguo gobierno imperial,
y el ministro socialdemócrata Scheidemann proclama la República. Así, el SPD
toma el poder gracias a un mar de fondo que él ha tratado de impedir a toda
costa y que ningún otro grupo político, por revolucionario que sea, ha previsto
ni desencadenado. Por lo demás, se apresura a vigilar el mantenimiento del
orden. A este efecto, se firma un armisticio con la Entente (Francia,
Inglaterra), sin condiciones, desde el 11 de noviembre.
Estos consejos, llamados de
obreros y de soldados, que aparecen en todas las ciudades de Alemania, son muy
numerosos, alrededor de 10.000. Agrupan a las diferentes clases de la sociedad
y están copiados, como hemos visto, del modelo de la revolución rusa,
prestigioso incluso para los menos revolucionarios de estos demócratas.
Aparecen de modo espontáneo pero, dominados muy ampliamente por los
social-demócratas derechistas, se revelan en su conjunto inofensivos hacia los
partidos burgueses, excluidos momentáneamente de la escena política. Equivalen
a los comités de salvación nacional, que resuelven los asuntos corrientes en el
lugar de un Estado que ha naufragado pero que ellos se encargarán de reflotar.
Estas estructuras, que celebrarán dos congresos nacionales (diciembre de 1918,
marzo de 1919) – en los que los radicales y los espartaquistas, muy poco
representados, no juegan casi ningún papel – hay que distinguirlas rigurosamente
de los consejos revolucionarios obreros en las empresas, de los que hablan el
KAPD -1-,
la AAUD -2- y otros grupos “izquierdistas”. Por lo demás, este “consejismo” desborda
ampliamente al movimiento obrero: todo el mundo se pone a formar consejos,
sobre cualquier base de agrupamiento social. Así, los profesores, los bomberos,
los policías...
Los consejos dominados por
elementos radicales o “izquierdistas” actúan esencialmente en las grandes
regiones proletarias (Bremen, Hamburgo, el Ruhr, la Alemania central). Así, en
Sajonia oriental (Dresde), Rühle y los obreros revolucionarios abandonan al
cabo de una semana los consejos sostenidos por el SPD -3- y el USPD -4-,
dándose cuenta de que estas organizaciones no quieren más que administrar los
asuntos corrientes antes del restablecimiento de un “Estado normal” en el que
estos dos partidos accederían al poder. Su función es impedir el desarrollo
natural del curso revolucionario.
Así, los actores de la “revolución
democrática” se separan casi inmediatamente en dos campos. El campo capitalista
– cuyo elemento más consciente de los peligros es, como debe ser, “el partido
obrero más poderoso del mundo” – quiere orientar todas las energías hacia la elección
de una Asamblea constituyente. Al estar el Partido socialdemócrata en el poder,
el socialismo no es, pues, más que una cuestión de tiempo y llegará al cabo de
una serie de reformas cada vez más amplias. En esta concepción, los obreros
deben detener toda acción violenta, desordenada, ineficaz, etc., y, por el
contrario, ayudar al nuevo gobierno en su tarea de reconstrucción nacional.
Un primer paso hacia este
porvenir radiante es el acuerdo conocido con el célebre nombre de Arbeitsgemenschaft
(“comunidad de trabajo”), aprobado entre los sindicatos obreros y patronales
(jornada de trabajo de 8 horas, reconocimiento de las secciones sindicales de
empresa, institución de comités paritarios en las grandes empresas, etc.). Es,
ciertamente, la aplicación del programa socialdemócrata, más precisamente el
propuesto por el “revisionista” Bernstein.
Los elementos, minoritarios
aunque bastante numerosos (se los puede estimar en más de un millón), que
quieren efectivamente pasar de la revolución política democrática a la revolución
social, serán tachados de irresponsables, lumpenproletarios, izquierdistas,
tunantes, saqueadores, bárbaros, etc., y todos reunidos bajo el vocablo de
“espartaquistas” en todas partes en que ocurra cualquier cosa, mientras que
éstos no son más que un grupo revolucionario entre otros, y no el más radical.
Los revolucionarios, por su
parte, en general bajo la consigna extremadamente imprecisa de “Todo el poder a
los consejos”, combaten las elecciones a la Asamblea constituyente, entran en
conflicto con la mayoría de los consejos y destruyen los sindicatos en muchos
lugares -5-.
El dinero cogido en las cajas es repartido entre los parados (que son cerca de
un millón al acabar el año); los sindicatos mismos son suplantados (no se puede
decir “reemplazados”, pues es la misma práctica sindical la que es abandonada)
en las zonas revolucionarias por organizaciones de empresa del tipo AAU (Unión
general obrera), efectivamente revolucionarias, es decir, que rechazan el reformismo
y luchan por la dictadura del proletariado, mientras que los hombres de
confianza se contentan con un sindicalismo “duro”, que no deja de ser reformismo.
Los “izquierdistas” militan lo más frecuentemente en las organizaciones de tipo
AAU.
El congreso de
fundación del Partido comunista alemán (KPD-S)
Es convocado a iniciativa del ISD -6- (que entonces tomó el nombre de IKD -7-)
y de una parte de los espartaquistas (Luxemburgo, Levi, Jogisches eran
reticentes al juzgar que no estaban maduras las condiciones). Pero la mayoría
de los delegados no pertenecen a ninguna de estas organizaciones. Representan a
grupos locales formados espontáneamente durante la guerra y después (comités de
acción en las empresas, etc.). Esencialmente, se trata de obreros, jóvenes en
muchos casos, que se han hecho directamente revolucionarios sin haber pasado
por la política o la acción reformista. En absoluto “revolucionarios
profesionales”, representan lo que la sociedad capitalista puede producir de
más radical en su descomposición.
Pero la ausencia de madurez de
estos nuevos militantes y, con ella, el peso del pasado socialdemócrata, pesan
con dureza sobre este congreso: la mayoría se adhiere a una dirección compuesta
por los jefes espartaquistas más prestigiosos (Luxemburgo, Liebknecht,
Jogiches..., social-demócratas de izquierda, de hecho, que no quieren entablar
el combate revolucionario). Se adopta casi sin discusión un programa (¿Qué quiere
Spartacus?) redactado por Luxemburgo que niega de hecho lo que son y lo que
quieren los elementos a la cabeza del movimiento, puesto que declara que
Spartacus – el Partido comunista ahora – no tomará el poder más que cuando “la
mayoría de la clase obrera” esté de acuerdo conscientemente con estos fines y
lo exprese claramente. Visión democrático-espontaneísta que desconoce el
proceso real del agrupamiento de los revolucionarios (Ver la intervención del
kapedista Sachs [Schwab]en el III Congreso de la Internacional comunista sobre
el problema de la táctica, p. 240-246) y los medios por los que toman el poder.
Sin embargo, la mayoría del
congreso se opuso violentamente a los jefes espartaquistas cuando se pasó a
cuestiones de táctica inmediatas: ante todo, las elecciones a la Constituyente.
Los delegados, que querían boicotear estas elecciones, acogieron las argucias
“dialécticas” de Luxemburgo, Levi y consortes a favor de un “parlamentarismo
revolucionario” con ruidosas protestas. Fue Otto Rühle quien hizo el
contrainforme representando la posición del conjunto del congreso.
Las elecciones a la Constituyente
se celebraron después del aplastamiento de las insurrecciones de enero en
Berlín y en otras zonas de Alemania. Por lo demás, en las regiones en las que
la izquierda era fuerte (Berlín, Alemania central, Sajonia, Hamburgo, el Ruhr),
se constató un importante abstencionismo del proletariado en las diversas
elecciones (nacionales, municipales y regionales) a todo lo largo del período
1919-1921.
Tras su fracaso sobre las
elecciones, Luxemburgo maniobró para que el congreso no tomase una posición
análoga sobre la cuestión sindical, que se remitió a una comisión. El KPD no
tomó una resolución oficial clara sobre este tema. Esto no quita que el
conjunto de los miembros del partido obró a continuación por la destrucción de
los sindicatos y contribuyó a la formación de las AAU, o al desarrollo de las
que ya formaba parte. Por otro lado, la izquierda desarrolló en el congreso la
concepción de la Organización unitaria y de la necesidad de acabar con la
separación entre organizaciones “políticas” y organizaciones “económicas” del
proletariado. Para ellos, el KPD (con sus 40.000 miembros en el momento de su
fundación) ya no era un “partido en el sentido tradicional”.
El enfrentamiento de enero de 1919 (primer fracaso de la revolución)
El período comprendido entre
enero y abril de 1919 no es más que una sucesión de insurrecciones y tomas de
poder a escala local, aplastadas muy violentamente por los restos del ejército
alemán que habían escapado al torbellino de la derrota y por los “cuerpos
francos”, organizaciones militares de extrema derecha sostenidas bajo cuerda por
el nuevo gobierno. La represión es dirigida por el Partido socialdemócrata, que
obtiene en diciembre de 1918 la confianza del Congreso de los consejos y
después, en enero de 1919, la del pueblo (por las elecciones a la
Constituyente).
En Berlín, la insurrección de
enero (del 6 al 15) es motivada por la destitución del prefecto de policía
Eichhorn, del USPD (el cual se había proclamado como tal durante los acontecimientos
de noviembre). Los revolucionarios se apoderan de toda la ciudad, pero se
dividen inmediatamente. El USPD, que ha formado un comité insurreccional,
entabla enseguida conversaciones con el Consejo de los comisarios, que ha huido
fuera de Berlín, en lugar de organizar la lucha contra él.
Al principio, Luxemburgo y la
dirección comunista en su conjunto condenan la insurrección, después se unen a
ella pero sin querer tomar el poder (en la línea de ¿Qué quiere Spartacus?,
como queda indicado más arriba). Liebknecht, sin que lo sepa la dirección, toma
parte en el comité insurreccional del USPD, después es obligado a dimitir de
él. Finalmente, la izquierda (proveniente del ISD), no obstante ser fuerte,
participa de modo dirigente en las diversas acciones militares pero no se
decide a actuar por sí misma y a crear lo irreparable; necesitará varios meses
para darse cuenta de ello. De este modo, mientras que las discusiones van a
buen paso entre los insurrectos (y que sus jefes, en su conjunto, minimizan la
insurrección, queriendo reducirla a un elemento de la política tradicional), la
social[1]democracia
(representada por el comisario del pueblo Gustav Noske) establece metódicamente
su plan de reconquista de la capital. La represión ocasiona numerosos muertos
(entre ellos, Luxemburgo y Liebknecht). A pesar de todo, este aplastamiento no
parecerá suficiente y se asestará un nuevo golpe al proletariado berlinés dos
meses después, en los combates de marzo. Estas dos acciones causarán varios
miles de muertos, nada más que en Berlín. Es decir, enseguida más muertos que
durante toda la revolución rusa de 1917.
Al mismo tiempo son aplastados
los poderes proletarios locales: República socialista de Brunswick, República
de los consejos de Bremen, así como las huelgas insurreccionales en el Ruhr y
en Alemania central. En todas partes, los socialistas, a quienes los obreros
revolucionarios dejan libertad de acción, los traicionan, preparando el terreno
antes de la intervención de la fuerza armada. Pero durante los combates la democracia
continúa a pleno rendimiento: nuevas elecciones a los consejos con vistas al II
congreso pan-alemán de estos órganos en marzo de 1919, elecciones a los
parlamentos locales de los diversos Esta[1]dos
de que se compone el Reich alemán. Casi siempre es el SPD quien detenta la
mayoría absoluta, salvo en Sajonia oriental, donde es el USPD.
Pero un solo Estado se muestra
insuficiente para domeñar una Alemania en estado de revolución: Francia ocupa
la orilla izquierda del Rin, y el gobierno de Berlín prefiere no intervenir en
Baviera mientras el movimiento no esté lo bastante dominado. En 1871 Bismarck
había ayudado a Thiers a masacrar a los comuneros, devolviendo las armas
modernas a los soldados que acababa de vencer. En 1918 la Francia victoriosa le
devuelve el favor.
En Baviera es el USPD el que toma
el poder pero no para hasta que organiza elecciones en las que, por lo demás,
no obtiene más que el 2,5% de los votos, el 12 de enero de 1919. A pesar de
todo, el asesinato de su jefe, Kurt Eisner, el 21 de febrero, aclara las
relaciones de fuerza: los consejos toman el poder y la Dieta burguesa acabada
de elegir se dispersa ella sola. Pero los consejos vuelven a pasar el poder a
la Dieta con un gobierno SPD-USPD. Una fracción de este último partido toma
poco después, el 7 de abril, la iniciativa de proclamar la República de los
consejos de Baviera, por arriba. El gobierno socialdemócrata huye a Bamberg y
comienza la guerra civil.
Los consejos se radicalizan, se
desembarazan del USPD: es la segunda República de los consejos en la que participa
el KPD. Los obreros forman un ejército rojo, a expensas de los patronos,
haciéndose pagar las jornadas dedicadas al entrenamiento. No intentan
verdaderamente atacar las relaciones sociales capitalistas, contentándose con
encargarse de la gestión de la sociedad tal cual está e imponer algunas
reformas en su favor.
Son aplastados a principios de
mayo de 1919.
1.- KAPD: Kommunistische Arbeiter Partei Deutschlands (Partido comunista obrero de
Alemania).
2.- AAUD: Allgemeine Arbeiter Union Deutschlands (Unión general obrera de
Alemania).
3.- SPD: Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido socialdemócrata de
Alemania).
4.- USDP: Unabhängige Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido socialista
independiente de Alemania, nacido en 1917 tras la exclusión, por el SPD, de su
izquierda: los espartaquistas forman parte de él, pero no los “Radicales de
izquierda” del Norte de Alemania).
5.- Los sindicatos, blanco de estos ataques de una parte de la clase obrera, lanzan
una campaña de reclutamiento y pasan de un millón de miembros al final de 1918
a siete millones en 1920. Hasta entonces, los sindicatos, compuestos en su
mayor parte por obreros de oficio cualificados (“la aristocracia del trabajo”)
tenían tendencia a cerrar la puerta a la gran masa de los obreros no
cualificados (del tipo “OS”, obrero especialista), multiplicados por el
desarrollo de la industria moderna en Alemania (empresas gigantes con
racionalización del proceso de trabajo). El desarrollo de las organizaciones de
empresa autónomas crea una situación nueva en la que los sindicatos están
dispuestos a recuperar todo lo que puede serlo.
6.- ISD: Internationale Sozialisten Deutschlands (Socialistas internacionales de
Alemania, agrupa a los “radicales de izquierda” opuestos a la dirección
socialista en 1916-1918).
7.- IKD: Internationale Kommunisten Deutschlands (organización que sucedió a los
ISD en 1918).
Etiquetas: Alemania, comunidades de lucha, comunismo, fascist pigs, memoria negra, revolución social, terrorismo de estado
miércoles, marzo 17, 2021
Proto, Neo y Post /Palo Alto
(fascismo/marxismo/anarquismo)
("diferencia y repetición", el álbum)
En relación a otras corrientes políticas también se ha hablado de versiones neo y post. Así, en relación al “marxismo” -que en rigor es una construcción de fines del siglo XIX sistematizada primero por Engels, Kautsky y la socialdemocracia de la II Internacional, y luego por la III desde la U.R.S.S.- cuando durante el siglo XX se conocieron otras obras de Marx que discrepaban considerablemente del cientificismo positivista del marxismo oficial (en sus dos versiones: socialdemócrata y leninista), se optó por diferenciar al “joven Marx” del Marx “maduro”, y a partir de ahí al “marxismo heterodoxo” representado por la Escuela de Frankfurt y otras corrientes no dogmáticas se le denominó como “neomarxismo” (1).
Con posterioridad el derrumbe de
la Unión Soviética y el “socialismo real” y de la mando de los avances del
“postmodernismo”, se empezó a hablar de un “postmarxismo”, el que -como le
escuché una vez decir a Ernesto Laclau en una charla en la Librería Gonzalo
Rojas en calle Bulnes con Tarapacá- “sigue siendo marxismo, porque si no se
llamaría ‘ex-marxismo’”.
En relación al anarquismo, un
fenómeno que en rigor es mucho más antiguo que su versión “moderna” surgida
como rival del marxismo en el movimiento obrero de la segunda mitad del siglo
XIX, también se ha hablado de formas neo y post para explicar su
“resurgimiento”. Así, Tomás Ibañez usa la expresión “neoanarquismo” para
referirse a “la forma que toma el resurgir del anarquismo” (2),
sobre todo a partir del siglo XXI, como un fenómeno global, asumiendo que la
distancia entre el anarquismo actual y el clásico es no sólo temporal, sino que
también geográfica pues tal como destaca Ibañez, ya no es sólo en Europa
central y sus zonas de influencia más directa donde éste se desarrolla, sino
que se presencia ahora “un impulso impresionante que se manifiesta en varias
regiones del globo” (3).
En este contexto se aprecia una
tendencia a que ciertos rasgos y características tradicionalmente asociadas al
anarquismo ya no sean patrimonio exclusivo de un movimiento específicamente
ácrata, sino que por ejemplo la apelación a métodos y formas de acción
autónomas, horizontales y autogestionarias ha permeado a distintos movimientos
políticos, sociales y culturales, incluyendo a algunas expresiones de la nueva
extrema derecha.
Ibañez habla de “anarquismo
extramuros” para referirse a “su importante expansión fuera del mundo
anarquista”, y señala que en realidad el anarquismo siempre tendió a tener
contornos difusos, pero que “este desbordamiento se ha amplificado de manera
espectacular desde Mayo del 68 hasta los más recientes movimientos de protesta,
con sus masivas ocupaciones de las plazas públicas y de las calles (Seattle,
movimiento del 15-M, Occupy Wall Street, etc.)”.
En un sentido similar, el
conocido antropólogo anarquista David Graeber se ha referido a los “nuevos
anarquistas” para destacar este resurgir del anarquismo en el contexto del mal
llamado “movimiento antiglobalización” (según Graeber lo que en realidad se
combate desde dicho movimiento es el “neoliberalismo”). En su texto “Los nuevos
anarquistas” destaca a este “neo-anarquismo” en su vinculación profunda con
movimientos de resistencia que ya no vienen solamente desde Europa occidental,
y sobre todo con el movimiento zapatista o neozapatista del EZLN (4).
Por otra parte, el enfoque
postestructuralista asociado a la influencia de figuras como Foucault y
Deleuze/Guattari ha motivado también el cuestionamiento de los presupuestos más
esencialistas, eurocéntricos y hasta “obreristas” del anarquismo clásico o
tradicional. A esa tendencia o fenómeno Ibañez, siguiendo a otros autores en
general ligados al medio académico, la designa como “post-anarquismo”.
Siguiendo de cerca su exposición,
se puede señalar que ya en 1987 el concepto de post-anarquismo fue usado por el
influyente “anarquista ontológico” Hakim Bey en el título de su ensayo
“Post-anarchism anarchy” (que cabría traducir aproximadamente como la anarquía
después del anarquismo). En todo caso, la intención de Bey en dicho texto no es
la de fundar dicha corriente ni mucho menos, sino que apelar a una
desideologización de un anarquismo considerado ya muerto y fosilizado, y en
necesidad de una completa renovación. En cierta forma heredero de la importante
y aún poco comprendida tradición de crítica de la ideología llevada a cabo
sistemática e implacablemente en Europa por el grupo autodenominado como
Internacional Situacionista entre 1957 y 1972, Hakim Bey considera que al
devenir “ideología” -en el sentido marxiano-situacionista de pensamiento
separado, siempre una forma de falsa consciencia que la teoría revolucionaria
debe develar y destruir- el anarquismo deja de ser una fuerza revolucionaria. Y
por eso, tal como lo resume Ibañez, hace “un llamamiento a sobrepasar el
anarquismo en nombre de la anarquía” (5).
Poco después de los Comunicados
de Hakim Bey, en 1989, Todd May publica un artículo llamado “¿Es anarquista la
teoría política post-estructuralista?”, seguido en 1994 por el libro “La
filosofía política del anarquismo post-estructuralista”. En el año 2002 Lewis
Cali publica la obra adecuadamente titulada “Anarquismo posmoderno”, y en el
2003 Jason Adams inaugura la web “Post Anarchism”. A partir de ahí es que según
Ibañez podemos encontrarnos con tres etiquetas en competencia para designar
algo similar: anarquismo post-estructuralista, anarquismo posmoderno,
post-anarquismo.
De acuerdo a estas teorías, en
cercanía evidente con las ideas de Foucault, se sostendría que “más que estar
reprimidos por el poder, somos producidos por este”. De ello se desprenden una
serie de consecuencias importantes en lo
relativo a la noción del sujeto individual y colectivo (en el anarquismo
clásico: el individuo como parte del proletariado) que se enfrenta a una
dominación que ya no se podría concebir sólo como “de arriba hacia abajo” y
menos como meras determinaciones externas al sujeto mismo. Como lo explica Ibañez, “es obvio que el
anarquismo participaba, en buena medida, de la creencia moderna en la
existencia de un sujeto autónomo que bastaría con arrancar de las garras
del poder para que pudiera realizarse finalmente, ser libre y actuar por sí
mismo”. En cambio, “el
postestructuralismo nos enseña que, bajo los adoquines no existe ninguna
playa, que no hay un deseo que podamos liberar o un sujeto que podamos
emancipar, porque lo que se vería entonces emancipado no sería un ser autónomo,
sino un ser ya moldeado y constituido por relaciones de poder” (6).
La noción misma del “poder”, y de las relaciones de poder, tan central
en la toma de posición anarquista clásica, es sometida a crítica, para
descubrir su carácter “productivo” e “inmanente”. Así, según Ibañez, “hay que
abandonar, entre otras cosas, la ingenuidad de creer que el Estado sólo ejerce
su dominio de arriba hacia abajo, sobre unos sujetos cuyo único vínculo con él
radicaría en el hecho de que están atrapados en sus redes y padecen su dominio”,
pues en realidad: “estos vínculos son mucho más densos que los que se
desprenden de una mera relación de subordinación, ya que el Estado recibe
algunos de sus rasgos, de abajo hacia arriba en este caso, a partir de los
efectos de poder producidos por los propios sujetos en el marco de sus
relaciones. Al recibirlos de sus sujetos, es natural que los comparta con ellos
sin requerir de ninguna coerción. Por lo tanto, luchar contra el Estado
consiste también en cambiar las cosas «abajo», en las prácticas locales,
diversas y situadas, allí donde el poder adquiere parte de sus atributos” (7).
¿Arcaísmo o modernismo?
Estas referencias a las
principales características del
postanarquismo son relevantes en este texto pues en la medida que se explican
por el contexto posmodernista como espíritu de época, resultan parcialmente
aplicables también al postfascismo.
No obstante, mientras el
anarquismo es una corriente tan antigua que su origen se pierde en diversas
formas de “proto-anarquismo” (8), el
fascismo aunque parece o se presenta como “arcaico”, es en realidad un fenómeno
específicamente “moderno”.
Es lo que destaca la corriente
comunista radical liderada por el italiano Amadeo Bordiga, tal como lo
sintetizan los compañeros del Grupo Barbaria: “Frente a las concepciones de
Gramsci y sobre todo Togliatti para las que el fascismo es un movimiento
reaccionario de masas, para Bordiga el fascismo es una expresión moderna,
progresista del capital en un momento histórico bien determinado. Un movimiento
objetivo que frente a la crisis del capital la pretende domar y encauzar a
través de la estatalización de sus dinámicas automáticas. Un movimiento
histórico, contrapuesto al movimiento real del comunismo y que reacciona frente
a él, y, por ende, objetivo que tiene paralelismos muy fuertes en su naturaleza
a lo acontecido en el New Deal de
Roosevelt y a los planes quinquenales del estalinismo” (9).
Distinguiendo esencia de
apariencia, Bordiga concluye que “este sería su carácter general e histórico,
no un producto del mundo clerical o de la derecha radical y conservadora sino
producto moderno de la dinámica del capital. Es eso lo que explica los orígenes
izquierdistas del fascismo (véase el origen socialista de Mussolini y de buena
parte de los cuadros de los Fasci di combattimento en la USI (10) anarcosindicalista italiana o la profunda influencia del futurismo italiano y
de las vanguardias artísticas) y su capacidad reaccionaria y
contrarrevolucionaria” (11).
La originalidad de esta posición radica en gran medida en la concepción bordiguista de la relación entre democracia y capitalismo (12). Para Bordiga la democracia no es “falsa”, sino que expresa “el ser social del capital”.
Por eso no habría una oposición real entre democracia y fascismo,
como postula en general la izquierda “antifascista”, dado que el fascismo es un
producto de las necesidades modernas del capital: “El antifascismo es el
peor producto del fascismo dirá Bordiga en este sentido porque
‘gracias’ a aquel el proletariado pierde sus energías anticapitalistas y
antagónicas en nombre del presunto mal mayor fascista” (13).
Siguiendo esa línea de reflexión, Dauvé dice que “el fascismo y el
antifascismo tienen los mismos orígenes
y programa, pero el primero proclamaba que iba más allá del capital y de las
clases, mientras el segundo intenta alcanzar la ‘verdadera’ democracia burguesa, que es infinitamente
perfectible mediante el añadido de dosis cada vez más fuertes de democracia” (14).
1.- Para un desarrollo más detallado de este tema, ver mi texto “Marx y el
Derecho”, introducción al capítulo IV de: Estruendo. La asociación ilícita
terrorista en la legislación chilena a la luz del “Caso Bombas” y otros
escritos sobre terrorismo y antiterrorismo, Santiago, Editorial Tempestades,
2018, págs. 171-176.
2.- Ibañez, Tomás. Anarquismo es
movimiento, Talcahuano, Ediciones La Ruche, 2015, pág. 18.
3.- Ibid, pág. 11
4.- Graeber, David. “Los nuevos anarquistas”, en: New Left Review N° 13, 2002, págs. 139-151.
5.- Ibañez, op. cit., pág. 67. Este autor, muy por el contrario que Hakim Bey,
defiende la inseparabilidad de las nociones de anarquía/anarquismo. Ver sobre
todo el cap. 1.1: “Anarquía versus anarquismo: una dicotomía dudosa”, pág. 14 y
ss.
6.- Ibañez, pág. 76.
7.- Ibañez, pág. 78/79.
8.- Se han identificado como
expresiones de proto-anarquismo: las doctrinas del filósofo estoico griego
Zenón, nacido el año 342 antes de Cristo y del cual Kropotkin dice que
“opuso una concepción clara de comunidad libe sin gobierno a la utopía
estatista de Platón”, proclamando “la soberanía de la ley moral del individuo”; ciertas corrientes místicas orientales, o personajes
como Lao-Tsé, de quien aún no se sabe con certeza si vivió en el siglo
VI, V o IV antes de Cristo. También se han identificado figuras ácratas dentro
del contingente de místicos chinos del siglo III, como los taoístas Xi Kiang
(223-262) y el misterioso Bao Jingkan, autor de un texto titulado “De la inutilidad de los
príncipes”, al que se refiere polémicamente su adversario Ge Hong (283-343),
aunque hasta se ha llegado a pensar que el texto es de autoría de este último y
la “polémica” pudiera ser una forma de no asumir directamente tesis tan
incendiarias como las allí planteadas (La editorial Pepitas de Calabaza publicó en español la obra de Jean Levi
titulada “Elogio de la anarquía por dos excéntricos chinos del siglo III”,
donde se incluye “De la inutilidad de los príncipes” y otros dos textos: “Sobre
el carácter innato del gusto por el estudio” y “Sobre los efectos nocivos de la
sociedad para la salud”).
9.- “Amadeo Bordiga, un dinosaurio del comunismo”, prólogo del Grupo Barbaria
(España) a la edición chilena de “El principio democrático y otros textos” por
Ediciones Pensamiento y Batalla, 2021. Hasta donde sabemos es la primera
edición chilena de textos de Bordiga, e incluye su Informe sobre el fascismo
ante el IV Congreso de la Internacional Comunista. El prólogo está disponible
en: https://barbaria.net/2020/07/21/amadeo-bordiga-un-dinosaurio-del-comunismo/
10.- Unione Sindacale Italiana, fundada en 1912.
11.- Ibíd.
12.- Otra “originalidad” del comunismo bordiguista son su concepción del partido
como algo “histórico” y no formal.
13.- Barbaria, op. cit. Sobre el peligro del “antifascismo” para el movimiento
proletario.
14.- Gilles Dauvé, Fascismo/Antifascismo, Santiago, Pensamiento y Batalla, 2019,
pág. 31.
Etiquetas: anarquia, Capital/Estado, comunismo, malestar en la civilización, Palo Alto
domingo, marzo 14, 2021
Derecha, Nueva Derecha, ultra/radical/extrema derecha
José Joaquín Brunner, uno de los pioneros del
“socialismo renovado” en el Chile de los 80, ha estado escribiendo para el
medio El Líbero (1) columnas sobre la identidad de la derecha hoy en día. En una de ellas señala
que, a diferencia de la izquierda que es fundamental y expresamente
“ideológica”, “las derechas contemporáneas
son de una baja—o, en cualquier caso, menor—intensidad ideológica”, lo
cual se explica por “el hecho de estar
ellas habitualmente del lado del orden establecido, lo cual supone, como es
bien sabido, gozar del favor de los poderes fácticos”. Así, “antes que críticos, los partidos de la
derecha son representantes ‘naturales’ del status quo; son los administradores
que conocen -mejor que cualquiera otro- sus palancas secretas en la esfera
económica y en la esfera del derecho”, y de ahí que “los contenidos esenciales
del pensamiento de derecha, sus manifestaciones o emanaciones
espontáneas, tiendan a ser la conservación del orden —la seguridad de la
propiedad y la vida privada— y la libre iniciativa en la esfera de los
mercados. Es decir, el orden y sus fundamentos sociales y el liberalismo de las
cosas, su libre circulación e intercambio” (2).
En esto Brunner sigue la distinción tradicional entre derecha e izquierda
surgida hace dos siglos con ocasión de la Revolución francesa. En la versión de
Wikipedia: “El origen histórico de
esta oposición debe buscarse en un hecho fortuito, la
ubicación geográfica de los delegados con diferentes orientaciones doctrinales
en la Asamblea
Nacional de
agosto-septiembre de 1789. En efecto, en oportunidad de debatir sobre
el peso de la autoridad real frente al poder de la asamblea popular en la
futura constitución, los diputados partidarios del veto real (en su
mayoría pertenecientes a la aristocracia o al clero) se agruparon a
la Derecha del presidente (posición ligada al hábito de ubicar
allí los lugares de honor). Por el contrario, quienes se oponían a este veto se
ubicaron a la Izquierda autoproclamándose como “patriotas” (en
su mayoría los diputados del llamado Tercer Estado)”.
Una inversión significativa ha operado con el paso del tiempo de modo
que, tal como en 1920 (3),
los “patriotas” actuales son los defensores del orden tradicional que se
percibe amenazado por la revuelta popular. Del mismo modo, en dos siglos se han
producido toda clase de desplazamientos y mescolanzas ideológicas que resulta
interesante analizar. Pues a diferencia de lo que dice Brunner (o incluso
Bordiga) el fascismo y el post-fascismo tienen una dimensión ideológica, aunque
su “ideología” sea flexible y contradictoria, que es necesario comprender para
poder neutralizar sus posibilidades de crecimiento, que es siempre una
posibilidad en medio de grandes crisis sociales.
En relación a la llamada “ultraderecha”, Cas Mudde la define en
oposición a las derechas establecidas (conservadoras y liberal/libertarias),
como “una derecha antisistema,
hostil a la democracia liberal” (4).
Además, como señala Titelman
siguiendo a Mudde, “la ultraderecha puede dividirse en derecha extrema y
derecha radical: Ambas son hostiles a la democracia liberal, pero por motivos
diferentes. La derecha extrema se
opondría a la esencia de la democracia, como la soberanía popular y la
decisión por voto mayoritario. En cambio, la derecha radical acepta la esencia democrática, pero se opone a
aspectos fundamentales de la democracia liberal, esto es, derechos de minoría,
el Estado de derecho y la separación de poderes” (5).
En este esquema el fascismo y nazismo
serían formas típicas de extrema derecha, mientras la derecha radical se
expresaría en movimientos populistas de derecha. Titelman dice que es posible
extender esta definición hacia la izquierda, distinguiendo “una izquierda
extrema antidemocrática y una izquierda radical antiliberal” (6).
Digresión de Extrema izquierda: democracia, anarquía y comunismo
A ello cabría agregar que sólo
dentro de la posición anarquista y comunista radical es posible encontrar la
especificidad de una crítica no sólo del Estado sino que de la democracia en sí
misma, la que no se da en las formas estatalistas de extrema izquierda (como
todos los derivados del marxismo-leninismo), ni tampoco en las formas
neokeynesianas de nueva izquierda altermundialista.
Esta crítica comunista/anarquista
de la democracia es mal vista en un espectro político que confunde dicha
posición con la del fascismo, pero como ha señalado Dauvé “el comunismo se
opone a la democracia porque es antiestatal”, mientras “el fascismo tan sólo se
opone a la democracia porque es proestatal”. De esta manera, mientras para los
comunistas radicales “la democracia es (…) una forma de Estado”, los
reaccionarios “la ven como un régimen político que consideran demasiado débil
para defender al Estado”.
Así que ambas críticas de la
democracia son radicalmente diferente en su fundamento y también en sus
consecuencias, pues mientras la reacción
y el fascismo denuncian “la libertad personal y el individualismo burgues para
reemplazarlos por (nuevas o antiguas) formas de autoridad opresora”, la
perspectiva comunista “tiene como objeto realizar las aspiraciones individuales
a una libertad que es tanto personal como vivida con los demás”. Mientras la
reacción quiere “menos que individuos”, el comunismo radical “quiere más que el
individuo” (7).
No está demás señalar que tanto
para Dauvé como para nosotros el comunismo no tiene mucho que ver con los
“partidos comunistas” oficiales, que más bien expresan una forma del partido histórico
de la socialdemocracia, desde la socialdemocracia radical de Lenin a los intentos
de renovación post-estalinista a la manera del llamado eurocomunismo. Otra
discusión que no abordaré acá es la de si el estalinismo fue una forma de “fascismo”,
tesis que ha sido defendida por varios comunistas disidentes desde Paul Mattick
y Herman Gorter a Wilhelm Reich, que con buenos argumentos calificaron al
estalinismo de “fascismo rojo”, o si es más adecuado meterlo en el más amplio
concepto del “totalitarismo” propuesto por Hannah Arendt (8).
1.- Que vendría siendo algo así como “El Desconcierto” de la derecha dura.
3.- Sobre el ambiente político de 1920 en Chile ver mi columna: https://lavozdelosquesobran.cl/septiembre-de-1920-encarcelamiento-y-muerte-del-poeta-jose-domingo-gomez-rojas/
4.- Mudde, C., The Far
Right Today, John Wiley & Sons, 2019. Referido en: Noam
Titelman, “¿Cómo es la “ultra” de derecha, izquierda y centro?”, Ciper
académico, 18 de junio de 2020.
5.- Ibíd. Disponible en: https://www.ciperchile.cl/2020/06/18/como-es-la-ultra-de-derecha-izquierda-y-centro/
6.- Ibíd.
7.- Gilles Dauvé y Karl Nésic, Contribución a la crítica de la autonomía política,
Mariposas del Caos, 2016, págs. 20-21.
8.- Más interesante que eso me parece la perspectiva de Fredy Perlman el “El
persistente atractivo del nacionalismo”, incluido en su antología de textos publicada
Lazo Negro ediciones, Rosario, 2019, bajo el título de La reproducción de la
vida cotidiana.
Etiquetas: anarquia, comunismo, derecha del capital, fascist pigs, izquierda del capital
jueves, octubre 29, 2020
Literatura sobre la insurrección chilena y el escenario que se abre/cierra tras el plebiscito
No podía ser de otro modo: en las librerías ya hay estantes especiales para la literatura sobre el "estallido" y para qué hablar de la Nueva Constitución y todo lo que implicaría.
Por eso en parte nos apresuramos en armar el libro "La violencia...", aunque no pudo estar listo en marzo debido a las cuarentenas, pero finalmente se editó en el invierno y su primera versión impresa ya se agotó. Se me olvidaba: en tato libro virtual, va a ser presentado en la Feria del Libro Punk de Buenos Aires, a inicios de noviembre.
El grueso de las publicaciones más o menos oficiales (o de editoriales establecidas) sobre el tema es bastante oportunista e insípido.
Dentro de lo que ha salido destaco el libro de Rodrigo Karmy, "El porvenir se hereda", que de hecho alcanzó a salir a fines del año pasado.
Pero ya hay varias decenas de libros sobre el tema, algunos de los cuales salen reseñados acá, nada menos que por el Diario Financiero: https://sietekabezas.cl/2020/10/18/la-biblioteca-que-dejo-18-o/
Esa página es para promocionar el libro "Siete Kabezas" del arquitecto oficial (y más bien bastante momio) Iván Poduje, galardonado en 2018 con el Premio Vicuña Mackenna y que según parece hace una especie de urbanismo reaccionario en base a la revuelta, y basta ver sus extractos seleccionados para darse cuenta de que es lo que Debord llamaba "basura y escombros": cuando habla de que "los ataques fueron muy violentos y no respetaron credos ni ideologías. Se dirigieron por igual a supermercados y almecenes de barrio. A monumentos a conquistadores y también a memoriales de detenidos desaparecidos". ¡MENTIRA! ¡Esas acciones las hicieron los fachos de la Vanguardia, tergiversador de mierda! Afirmar eso sería lo mismo que culpar a la revuelta por las violaciones de derechos humanos cometidas por los agentes del Estado.
La Fundación Jaime Guzmán también hizo un libro llamado "La insurrección de octubre desde la mirada de la FJG", con una larga y fina selección de textos reaccionarios y contra-revolucionarios de diversos autores ligados a dicha putrefacción intelectual. Muy interesante.
En fin, este año han aparecido nuevos títulos desde el bando revolucionario (anticapitalista/antiautoritario) que cabe destacar.
Hace ya un rato apareción "Un largo octubre", del Círculo de Comunistas Esotéricos, que en noviembre 2019 ya habían publicado "Tiempos mejores".
Y hace poco apareció un número especial de Ya No Hay Vuelta Atrás llamado "La democracia es el orden del capital", y el "Reporte de una insurrección" del grupo Evade Chile.
Les dejo la presentación e índice de estos dos últimos.
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La democracia es el orden del Capital: apuntes contra la
trampa constituyente
Frente a un nuevo ciclo de
eventos electorales que se abre con el plebiscito del “Apruebo” y “Rechazo”,
destinado explícitamente a conducir por los cauces institucionales todas las
energías subversivas desplegadas intensamente desde el 18 de octubre de 2019,
presentamos este material para contribuir a una crítica de la democracia como
sistema político inherente a una forma de organización social basada en la
explotación y la dominación. Particularmente, pretendemos aportar a la
evaluación crítica de procesos promovidos por la clase capitalista como lo son
los reacomodos constitucionales, que dejan intactas las categorías básicas y
fundamentales de la sociedad del capital (tal es su objetivo), categorías
contra las cuales, instintiva y conscientemente, se alzan las reivindicaciones
y críticas prácticas de nuestra clase cuando estalla en revueltas de la
magnitud que presenciamos (y que protagonizamos como proletarixs inmersos en
las experiencias de lucha) hace unos meses, antes de que se desatara la crisis
–y dictadura- sanitaria por la pandemia de coronavirus, y que hoy vuelve a
demostrar que no está sepultada ni completamente domesticada. Trabajo, dinero,
capital, Estado, propiedad privada, mercancía… son conceptos que no son letra
muerta en alguna carta magna, sino elementos que organizan nuestra sociedad y
su miseria. Presentamos una revisión teórica e histórica de procesos
similares al que estamos observando hoy, extractando aportes pasados relevantes
y también considerando casos recientes en otros países. Alentamos la
lectura, discusión, crítica y difusión.
1. Introducción
Introducción 6
Metodología 11
2. Estado y democracia: separación, propiedad privada y
lucha de clases Ideología, separación y desposesión: los fundamentos históricos
de las relaciones capitalistas 14
Desposesión y trabajo asalariado, la sociedad de clases
moderna y la llamada anarquía del mercado 17
Igualdad y desposesión: el derecho universal del Estado como
justificación de la sociedad de clases 18
Democracia, dictadura y libertades democráticas: el derecho
superior de mantener sus negocios 19
3. Socialdemocracia y luchas proletarias La democracia en el
proletariado y el papel histórico de la Socialdemocracia 22
Programa socialdemócrata: conquistas sociales y disputa del
poder 27
El Antifascismo y la comunidad del capital 29
4. La ilusión constituyente
Ideología burguesa y
“contrato social” 32
Persistencia en el tiempo de las ideas de democracia,
república y constitución 35
Desmitificación: la historia real de violencia, conquista y
saqueo como origen de este orden social 35
La creación de leyes como acto soberano es propio de la
civilización capitalista occidental 37
La Constitución como “Ley suprema” 39
Constitución real y “hoja de papel” 40
Constitución y revolución: el ejemplo de 1848 41
La Asamblea de Frankfurt en 1848, descrita por un joven
revolucionario desde las páginas de la “Nueva Gaceta Renana” 42
Algunas conclusiones provisionales 44
Post Scriptum: ¿Fue esto una revolución? 45
5. La ilusión constituyente y democrática en la región
chilena: un camino inviable varias veces derrotado
“Procesos constituyentes desde abajo”: La Asamblea
Constituyente de 1828 52
La “Asamblea Constituyente de Asalariados e Intelectuales”
de marzo de 1925 52
La tercera no es la vencida 53
Los plebiscitos de 1988 y 2020: la primera vez como tragedia
y la segunda como farsa 54
6. Revolución y contra revolución en Chile: catástrofe
capitalista y las posibilidades del poder autónomo del proletariado
Asociacionismo proletario: reivindicación y comunidad de
lucha 60
Sobre nuestros órganos de combate y el poder de la
revolución en curso 63
Mirando al pasado para franquear el presente 64
Asambleas territoriales ¿Organos autónomos de combate? 66
El poder de la revolución en curso 68
7. A confesión de parte, relevo de pruebas 72
ANEXOS
1. ¿RIC o revolución? 76
2. Proceso constituyente boliviano de 2006-2009: entre el
fuego en las calles y la frustración 80
3. Referendum: del cretinismo parlamentario al de la
democracia directa 84
Compañerxs,
Una época llega a su fin. Romper
juntos las cadenas de la competencia y el miedo del viejo mundo fue una fiesta
donde no hizo falta ni líderes, ni representantes, ni vanguardias, ni partidos
para que cada cual encontrara su lugar y supiera lo que quería dar. Nuestras
capacidades de acción e intervención en la realidad eran tan amplias como
nuestra imaginación. Y se multiplicaban a medida que nos dejábamos empapar más
y más en las aguas de la revuelta. Esa experiencia aún alienta en nuestros
corazones. Como se dice en estas tierras: “lo comido y lo bailado no lo quita
nadie”. La estrella de la vida es nuestra.
La insurrección no se hace cargo
de salvar las instituciones e institucionalizaciones de los de arriba, es una
fuerza subterránea que asciende rompiendo con los obstáculos al goce inmediato
y con los estrechos caminos mentales y terrenales de la destrucción planetaria
comandada por la diada del Dios Dinero y el Dios Trabajo: estos son solo
símbolos de nuestro despojo y de lo que nos separa de la vida. Símbolos del
olvido de que somos nosotrxs quienes construimos el mundo y lo volveremos a
construir a nuestro antojo si la Madre Tierra nos lo permite. Esta lucha por
salvar lo que queda de vida dentro de nosotrxs no está separada de la lucha por
salvar la vida que queda sobre el astro que habitamos.
¿Podrá la resaca que acompaña la
borrachera democrática hacernos olvidar el sabor vital de la revuelta? Por
supuesto que no. ¿Podrá quizás inaugurar un nuevo periodo de estupefacción y
amnesia que postergue una vez más nuestro esfuerzo? Es posible, tampoco tenemos
miedo de aceptarlo porque conocemos esa vieja rutina. Es urgente que el
potencial humano despierte antes de que su sentido de derrota lo supere
completamente, pero nuestro aliento no se apura: cuando la humanidad realmente
despierte la celebración no tendrá fin.
Nuestra insurrección abrió otros
mundos posibles y nos mostró que lo que éramos capaces de hacer es mucho más
que una raya en un papel.
Nada está perdido. Sabemos bien
que a veces para encontrarse hay que perderse.
¡Despierta!
En las montañas, en las costas,
en los bosques, en los desiertos y hasta en las urbes derruidas, la vida nos
espera.
EVADE CHILE 2020 #
Links de descarga del Reporte: pliegos - páginas
CONTENIDOS
11... La batalla de Santiago
28... [Primer comunicado] El derecho de vivir no se mendiga, ¡se
toma!
34... [Segundo comunicado] ¡Evade todo!
38... [Tercer comunicado] El momento decisivo: ¡Hermanxs, tenemos
derecho a la autodefensa!
41... [Cuarto comunicado] Aviso de utilidad pública: A propósito de
la agonía del viejo mundo
43... Carta abierta a Jorge González
49... Primera carta
61... [Quinto comunicado] ¿Es posible salir de la espiral de la
violencia?
66... [Sexto comunicado] Cómo (no) organizarse si lo que se busca
es subvertir la lógica mercantil y patriarcal del dinero
68... [Séptimo comunicado] Hoy todo es posible
74... [Octavo comunicado] ¡La resistencia es vida!
77... [Noveno comunicado] ¡Nos quieren dar lecciones!
79... Segunda carta
84... [Décimo comunicado] Sabemos que el cambio no está en La
Moneda…
87... [Onceavo comunicado] Llamamiento de una liceana
101... El baile de lxs que sobran
145... Tercera carta
158... Todo comienza aquí y ahora
184... Unidad y diferencias en las insurrecciones de Francia y Chile
197... [Doceavo comunicado] No escucharemos más sermones
200... [Treceavo comunicado] ¡El norte de Chile aún resiste!
204... Cuarta carta
208... Quinta carta
215... [Catorceavo comunicado] El cambio no está en las urnas
218... Hacia la Comuna
227... Sexta carta
244... ¡La pandemia no detendrá la revuelta!
244... Coronavirus: Reporte de Chile
248... Coronavirus: Reporte de Francia
255... Séptima carta
267... Octava carta
269... Pueblos del mundo, ¡un esfuerzo más!
293... Novena carta
311... La batalla del 10%
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