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martes, octubre 17, 2023

LA BELLEZA DE PENSAR: un piduye urbanista pontifica en El Mercurio 


 Iván Poduje (o Piduye como le dice un amigo) debe ser de los más asqueroso que ofrece el panaroma “intelectual” chileno. En este caso, se le vende como un sabio de la arquitectura y el urbanismo. El tipo es tan desagradable y mediocre que hasta hace que en comparación me caiga bien el otro pelmazo de Federico Sánchez con su programa City Tour.

Hijo de un ministro de la dictadura, se promociona ahora como alguien que proviene del laguismo y la centro-izquierda, pero a quién el estallido social del 2019 le “cambió la vida”, como si ese contexto fuera necesario para entender sus posiciones abiertamente reaccionarias.

El Mercurio le dedicó una entrevista con motivo del cuarto aniversario del 18 de octubre. Acá va una parte con unos destacados que merecen ser comentados. Mis comentarios van [entre corchetes y en cursiva]:

—¿Qué es la primera línea? 

—Es una mezcla. Yo vi al lado del Crowne Plaza a una mamá yendo a dejar a su hijo disfrazado de primera línea. Y era un cabro que iba con su escudo, como en un videojuego. Súper engrupido. Estaban estos enfermeros disfrazados como si fuera una guerra. Los fotógrafos que están en todas las protestas. Anarquistas, gente tipo de izquierda antifa, con láser. Había barra bravas. Había mucho lumpen. También mucho “nini” (jóvenes que no estudian ni trabajan), estos típicos cabros flacos que venían de la periferia a buscar gloria en Baquedano. 

[Noten que este huevón iba a sapear a la plaza, pero se burla de los “cabros flacos” que iban a “buscar gloria”. Lástima no haberlo detectado para darle una buena entrevista. Habría que  aclararle que los enfermeros no andaban “disfrazados”: era totalmente necesaria su presencia y su equipamiento e indumentaria, porque desde el primer día la policía causó cientos de heridos por apaleos, lacrimógenas al cuerpo y perdigones, que era necesario atender de urgencia en el propio terreno, y llevar a puestos que se instalaron en toda la zona, o a hospitales. Sin la labor anónima y abnegada de todos esos Equipos de salud varias de las lesiones hubieran sido más complicadas, y en no pocos casos estoy seguro de que su labor salvó vidas].

—¿Gente como el niño que cae en el Mapocho en el incidente con el carabinero?

 —Anthony. Él vivía en la Villa San Miguel, en Bajos de Mena. Invisible. Y ahora también, porque lo usaron y lo botaron. Un Mauricio Fredes, de La Pintana, que murió trágicamente en una poza (al caer en una cámara destapada, en calle Irene Morales). Esas historias, las de esos jóvenes ninis, son lo que más me dio pena, porque después vi a muchos pidiendo monedas. O fumando pasta base en el hoyo de Baquedano. Y después a algunos los indultaron y les dieron plata. 

[El adolescente que mencionan no “se cae” al Mapocho: un carabinero lo empuja y por eso cae. Lo indignante es que digan que se cae, y luego que “lo botaron”. ¿Quién lo habría “botado” después de usarlo? Sobre eso el entrevistado guarda silencio. 

Pero más indignante es lo que dice después: a los “jóvenes nini” que tanta pena le daban, después los indultaron y dieron plata. Seamos claros: a 12 de esos cabros que estaban presos los indultaron. Un porcentaje muy menor de los más de 2000 presos de la revuelta que llegó a haber. Y sobre los que dice que les “dieron plata”: se trató de pensiones otorgadas en base a glosas presupuestarias aprobadas por el Congreso, a personas que lograron acreditar haber sufrido lesiones y daños por parte de agentes del Estado. A nadie le regalaron esa plata: se trataba de que el Estado asumiera un mínimo de sus obligaciones por las violaciones de derechos humanos que se cometieron masivamente en esos días].

—Usted ha destacado la importancia que tuvo el discurso sobre una violación sistemática de los derechos humanos. ¿Por qué fue tan importante? 

Lo que hace la pinza de derechos humanos con violencia es que activa la violencia y a la vez impide reprimirla, porque la represión es violación de derechos humanos. Pero hay que entender que la situación necesitaba medidas de represión. Eso lo han hecho todos los países en que ocurren estos hechos, y siempre se producen episodios de violencia policial. Acá, sin embargo, lo que se dijo fue que el Gobierno y el Presidente habían ordenado detener, torturar y violar derechos humanos de los manifestantes. Eso claramente era mentira, pero se instaló muy bien. Piense que todos los fallecidos, incluyendo los que murieron en saqueos, tenían sus rostros reproducidos con la misma gráfica de los detenidos desaparecidos. En eso había plata: alguien mandó a hacer esa gráfica. 

[Lo primero que dice coincide totalmente con las teorías que el nazi chileno Alexis López Tapia fue a “enseñar” a las fuerzas armadas colombianas, justo antes de reprimir el estallido colombiano del 2021. Como dijo el nazi en su “Crónico del Octubre Rojo”, de 2019, un verdadero best seller en la DIPOLCAR, la Revolución Molecular Disipada sería un “modelo insurreccional” que avanza a través de las fases de Escalamiento, Copamiento y Saturación. Los grafitis en las paredes son en realidad “órdenes de combate” para una “acción revolucionaria horizontal”, y para estos estrategas “es imprescindible que ocurran violaciones a los DDHH”, las que deben ser alegadas para debilitar la “autoridad moral del Estado para imponer el orden” e inhibir el “pleno uso de sus capacidades materiales” por parte de las fuerzas de orden y seguridad”. Gracias a estas enseñanzas los represores colombianos no se “inhibieron”, causando más de 42 civiles muertos.

Lo segundo es realmente estúpido y ofensivo: este tipo de “intelectuales” no logra entender que no todos actúan con financistas y mecenas, que la creatividad popular en las paredes en esos días fue multiforme y espontánea, que se pegaron rostros de los muertos para no olvidarlos, y que si hay una continuidad con la situación de los detenidos desaparecidos de la dictadura es por la continuidad de las prácticas represivas del Estado. 

En fin: este tipo de ahueonaos llegó a afirmar que el año nuevo 2020 en Plaza Dignidad tenía “financiamiento”, porque así se mueven ellos y nunca entenderán que a mucha gente no es la plata la que la mueve].

—Pero algo contribuyeron los abusos que efectivamente ocurrieron y el propio Piñera con su frase de la guerra. 

—Por supuesto. Hubo 3 mil querellas del INDH, pero Sergio Micco por algo dijo lo que dijo. Habiendo sido un tipo que en la dictadura se la jugó y tiene credenciales democráticas más que cualquiera de estos pendejos, se dio cuenta que estaban usando el tema. Y es complejo cuando un partido político que sufrió violaciones sistemáticas de derechos humanos durante un régimen dictatorial usa ese argumento contra un gobierno democrático. Y van a volver a usarlo.

[La leyenda de que Micco “se la jugó en dictadura” está bastante difundida entre los demócratas. La verdad es que desde el inicio Micco se la jugó por apagar barricadas y activar mesas de negociación con los genocidas. 

Lo mismo hizo en el 2019, y lo ha reconocido en entrevistas: su misión era “salvar la República”, defendiendo el gobierno de Piñera, y las violaciones de DDHH le importaron poco o nada. Eso se revela más claramente ahora que está dedicado a legalizar su partido de mierda (Amarillos x Chile) y a defender todo lo que diga su ídolo Piñera (un "gran demócrata" según Boric), partiendo por la delirante afirmación de que la revuelta era un “golpe de Estado no tradicional”. 

En fin: todos los “pendejos” que enfrentaron la represión con piedras, molotovs y escudos durante la revuelta de 1983 y de 2019 se la jugaron mucho más que Micco en toda su mierda de vida al servicio de Dios y el Poder].


Fuente: Emol.com - https://www.emol.com/noticias/Nacional/2023/10/15/1110010/poduje-18o-locura-idealizacion-barbarie.html

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jueves, abril 09, 2020

"Todo el poder a los soviets" (x el otro Gonzalo Rojas) 



“Mi abuelo era un viejo, bastante…”, bueno, en verdad, mi abuelo materno era un excelente amigo y un comunista recalcitrante de tomo y lomo, que me decía siempre que era bueno acometer la tarea de estudiar seriamente lo que está diciendo la prensa burguesa.

Menos mal que murió a inicios de milenio y no tuvo que conocer la terrible experiencia de leer a los comentaristas de El Mercurio online, que yo acometo a diario por una mezcla de masoquismo y curiosidad etnográfica.

Como sea, honrando su tradición de conocimiento proletario, hagamos el esfuerzo de leer completa esta exótica pero bastante lúcida aparición en El Mercurio de ayer. [Por cierto, y tal como señalan la RAE y Disturbio Menor, lúcido no significa abstemio sino que “claro en el razonamiento, las expresiones, el estilo, etc.”. El autor es un facho de aquellos: profesor de Derecho de la PUC, como el infame Alvaro Paul, discípulo de Jaime Guzmán, aunque más cercano ahora a KKKast que al partido de la Riselverga]:

“Que se está preparando otra epidemia, por supuesto que sí.

Y así como el Gobierno está mostrando su mejor cara al haberse anticipado a la llegada del coronavirus, también tiene que destinar recursos —mucho cacumen y mucha energía— para anticiparse al rebrote de violencia insurreccional que se producirá en cuanto lo decidan los tipos contaminados con este otro bichito criminal.

Marzo, sí, la dimensión verdaderamente artera de marzo, esa programación de actos que hasta el día 8 iba cumpliéndose con exacta regularidad, quedó simplemente diferida para mejor oportunidad. ¿Para recomenzar el 4 de septiembre, por los 50 años de la elección de Allende; o para aprovechar el 4 de noviembre, por los 50 años de su asunción al poder? Quizás. O, simplemente, para un día cualquiera, para el que les parezca más oportuno.

Porque la frustración de marzo fue muy grande para esas huestes, ya que —lo decían y les creemos— iban a finish. Por eso no tiene nada de alarmista que pensemos que, dentro de unos meses, esa energía acumulada, esa infección purulenta, volverá a derramarse sobre nuestra sociedad.

Hoy, el clima nacional impide casi toda manifestación de revuelta (por allá por febrero, la palabreja ya había ido reemplazando a la expresión “demandas sociales”), pero los expertos en aprovechar los males sabrán sacarle partido a la terrible confluencia de enfermedad, más cesantía, más sequía, coordenadas en las que nos encontraremos muy pronto. (Y si llueve con ganas, les importará poco.)

Y entonces, convencidos de que para salir del pantano hay que moverse mucho, los de siempre volverán a dirigir y practicar la violencia, para que ojalá terminemos por hundirnos en el fango. Es su estrategia más que centenaria: agudizar las contradicciones.

Por ahora, tantean el terreno la Confech, con su petitorio; las Juventudes Comunistas, con los insultos a Mañalich; los de a pie, violando el toque de queda; una que otra directiva, intentando desacreditar al Gobierno. Escaramuzas, veamos si pican, veamos cómo reaccionan…

Pero en su momento la agresión se presentará de nuevo muy en serio y mejor planificada aún que en octubre. En la salud, los equipos que llevarán meses enfrentando la agotadora tarea en la que desde hace pocas semanas comenzaron a implicarse, sí, los mismos que hoy veneramos, van a ser tentados por los activistas de siempre, para lanzarse a las calles, radicalmente, contra el sistema; y en la educación, los estudiantes de todos los niveles, junto a los profesores de Aguilar, serán de nuevo grito y pataleta contra el cosmos; y aparecerán los comités de cesantes por ramas de la producción, sí, muchos comités, algunos verdaderos, otros de fachada, para arremeter contra el modelo; y se organizarán las tomas de terrenos, movilizando pobladores. En paralelo, por supuesto, media docenita de proyectos de ley socializantes —ya los hemos comenzado a ver— pondrán en jaque al Gobierno y a Chile Vamos, presentándolos como insensibles ante la terrible crisis.

Para los ciudadanos normales, la cuarentena termina siendo latera, aunque se la acepte; por el contrario, para las primeras líneas y los altos mandos es una dichosa clandestinidad, que les permite prepararse mucho más a fondo para la segunda oleada insurreccional. La desplegarán frente a un Cuerpo de Carabineros aún más cansado y frente a unas Fuerzas Armadas llenas de otras responsabilidades. Por eso es tan importante trabajar ahora, ¡ya!, en mucho mejor inteligencia predictiva y de gestión.

“Yo, Lenin, miraría con mucha detención el escenario para ponderar el momento exacto y, entonces, sin vacilar, lanzaría la consigna: ¡Todo el poder para los sóviets!”.”





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jueves, diciembre 26, 2019

La revolución de octubre. Presxs, heridxs, libros. 



-La Revolución de Octubre. Jazz. En vivo, 22 de octubre de 1994. Rashied Ali en batería, Myra Melford en piano y varios más.

Revolución de octubre en el jazz  era el nombre de un evento musical realizado en octubre de 1964 por obra del trompetista Bill Dixon, en al Café Cellar de Nueva York.

Se ha conmemorado y re-organizado varias veces. Incluso en este enorme 2019 que ya se acaba:




-La gran insurrección. Linton Kwesi Johnson. Entiendo que acá LKJ estaba homenajeando la rebelión juvenil de 1981, iniciada en Brixton por confrontaciones raciales (skins contra negros y  asiáticos y luego todos ellos contra la policía en gran parte del país). Ver también a Hiatus feat. LKJ: Insurrección. Misma idea pero con sensibilidad más "trip hop" (por decir algo...no soy nada experto en estos nuevos ritmos juveniles).


-Barricada Sonora. 20 de diciembre en Parque Bustamante. El “copamiento preventivo” del ahorcador feminicida frustrado del Intendente Guevara obligó al ejército de ruidistas a reunirse en el Café Literario de Bustamante. 

El ataque sonoro duró 3 horas y media. Sólo se interrumpió cuando se difundió el video del criminal atropello de Oscar Pérez por dos zorrillos de las FFEE. Primero pensamos que había muerto. Fuerza para él, y ya se les devolverá a los pacos y sus jefes todo el horror que han causado.

Hasta la próxima barricada sonora.

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Algunxs presxs han salido en libertad. Pero siguen dentro de las mazmorras alrededor de dos mil personas acusadas por delitos en el contexto de la revuelta (no sólo “saqueos”, que es lo que quieren que creamos, sino que los delitos con que reprimen a quienes son capturados en combate callejero: incendio, ley de control de armas, daños, atentados a la autoridad, desorden público).
Hay que visibilizar esta situación y fortalecer las redes de apoyo.

Lo mismo en relación a la gran cantidad de personas heridas con perdigones que han tenido consecuencias en cuanto a plomo en la sangre, baja de defensas, e infecciones de las heridas.  La salud pública no da cuenta de esto, y en la mayoría de los casos los perdigones no se han extraído.

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En líbrerias, justo antes de Navidad, se apilan en la sección de “novedades” varios libros sobre el “estallido”. Uno de fotos de las paredes (Ceibo), otro de fotos de las protestas (Ocho Libros), uno de Matamala y otro de Mayol. Me imagino que luego se viene un libro con las abundantes y delirantes columnas de Mario Waissbluth, las supinas e insulsas colecciones de idioteces de Warnken. Y de ahí en adelante cada “intelectual” tendrá su libro sobre “la revolución de Octubre”.



Una excepción en este mar de oportunismo y opinología es “El provenir se hereda: fragmentos de un Chile sublevado”, libro breve con escritos de Rodrigo Karmy, redactados  al calor de la revuelta.

Fragmentos de una entrevista a RK en El Desconcierto:

RK–Eso que Piñera quiso llamar “normalidad” no es más que una confiscación de nuestro tiempo por el tiempo del capital. La revuelta destituye ese tiempo de los vencedores, si se quiere, y abre un terreno exento del cálculo donde múltiples voces, asonadas y batallas se juegan intempestivamente. 

Más profundamente: la revuelta es aneconómica porque siempre va a pérdida. En esto quisiera detenerme: nunca una revuelta “gana”, pero tampoco “pierde” en el sentido habitual del término (como aquella acción que debe cumplir un objetivo preciso como, por ejemplo, la toma del poder estatal). Está más allá del bien y el mal, del éxito y el fracaso.

Tal como ocurrió en la intifada palestina de 1987 o en la propia Primavera árabe de 2011, tiene lugar solo como invención de formas y nuevas prácticas y no en base a una receta preconstituida o mucho menos, como una determinada “filosofía de la historia” que pueda ilusionarnos con una suerte de futuro garantizado al que llegar. La impureza de la revuelta la vuelve una tensión permanente sobre sí: en esa tensión surgen creativamente estrategias pero entendidas no como caminos trazados de antemano en abstracción del proceso, sino como fuerzas rítmicas en las que los cuerpos descubren nuevos usos: por ejemplo, LasTesis introdujeron otro ritmo, otra marcha a la revuelta que permitió sustraerla de la campaña de criminalización operada desde el gobierno. 

La revuelta es conjunción imaginal: por un lado, desde un análisis vertical nos encontramos con la jerarquía de clases en la que encontramos una alianza clave entre capas medias y populares (cuya conjunción sensible lucha contra el 1% de la oligarquía financiera); por otro, horizontalmente se han desplegado cuatro potencias actuando en estos 60 días: la irrupción secundaria, los movimientos feministas, la asonada encapuchada (primera línea) y la ciudadanía en general que se ha integrado a uno de estas potencias y que, en conjunto han configurado una constelación que baila a sus propios ritmos y que los ha ido modificando a medida que el poder intenta imponer los suyos, sustrayéndose, cada vez, a la posibilidad de su captura y consecuente parálisis.  

La revuelta muestra nuestra fragilidad, la condición de que en nosotros nada ni nadie está detrás dirigiendo el mundo. El carácter aneconómico de la revuelta hace que los ciudadanos se junten de otro modo, que sus cuerpos se toquen de otra manera y que todos, de una u otra forma, devengamos otros.

ED–¿Cómo este movimiento nos ha devuelto el poder por sobre nuestros cuerpos?

RK–No diría que nos ha devuelto “poder” sino más bien, que ha restituido la “potencia” de los cuerpos. Frente a las estrategias de separación de la vida, la revuelta no hace más que restituirla a sus múltiples e inmanentes formas. Eso es justamente lo que el poder no puede soportar. Porque no entiende que los pueblos pueden hacer uso de su potencia, que sus cuerpos pueden abrazar las superficies en las que se juega la sensibilidad común. Y entonces, los poderosos inventan “detrás”: “detrás” de la revuelta estaría la estupidez del castro-chavismo, el anarquismo, los narcos, en suma, los alienígenas. En la intifada palestina de 1987 –y la nuestra hoy en 2019 es una intifada porque la intifada se ha vuelto paradigma de subversión mundial– los israelíes no dejaron de perseguir a los “líderes”, con la consecuencia de que la sublevación se mantuvo y persistió por casi cinco años. El poder siempre se abalanza sobre “alguien” a quien la asonada policial del pensamiento intenta identificar y apresar. Pero justamente una revuelta no tiene nada más que la superficie de sus cuerpos, su vida sensible. No lleva nada “detrás” de sí más que la sensibilidad por la que fluye la imaginación popular. 



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jueves, diciembre 12, 2019

Piraña/Anti-tesis/Ser 




1.- Con ustedes, el Presidente-Delincuente (Infractor cuya carrera delictiva lo ha llevado de ser un simple ladrón de bancos y especulador financiero a todo un criminal de lesa humanidad) en entrevista  reciente a un medio español:

“Hace casi siete semanas, se dieron dos situaciones simultáneas, pero de muy distinta naturaleza. Lo primero fue que surgió fue una demanda muy fuerte de toda la ciudadanía por hacer de Chile un país más justo, más inclusivo, con menos tolerancia a los abusos, con mayor igualdad ante la ley y con mayor respeto por los ciudadanos. Eso es una cosa que yo estimo como muy positiva”, aseguró Piñera.

“Pero, simultáneamente, se desató una ola de violencia brutal en la que pequeños grupos ejercieron una violencia sin dios ni ley, quemaban todo lo que se ponía en su camino, las estaciones del metro, los hospitales y los supermercados, tratando de causar daño para destruir el sistema”, expresó.
Tras esto, el jefe de Estado chileno confesó que esta crisis social “no lo vi venir” y que hasta el momento de las protestas habían buenas cifras de crecimiento económico y empleo.

“Estábamos preparándonos para ser la sede de la APEC y de la COP25, que iban a celebrarse en Chile en noviembre y en diciembre, respectivamente. Un 18 de octubre que nunca lo voy a olvidar, se desató una ola de violencia sistemática, profesional, organizada con tecnología punta que buscaba destruirlo todo. Querían incendiar el país“, expresó.

Sobre la responsabilidad en la violencia generada tras el 18 de octubre, Piñera dijo que “eso está en estudio por nuestras agencias de inteligencia que debo reconocer que no estuvieron a la altura por lo que las estamos renovando íntegramente. También ha habido mucha información de países amigos que indican que aquí hubo algo no fue casual y que fue deliberado. Definitivamente aquí vimos algo que nunca habíamos visto”.



2.- Ante el carácter marcadamente anarco-feminista del canto de Las Tesis que señala que “El Estado represor en un macho violador”, varios “intelectuales” se han visto necesitados de salir a aclarar que a pesar de lo “simpático” de la acción, es peligroso ir y atacar directamente al Estado, aunque sea de esta forma.

Vean lo que dijeron Daniel Mansuy con Gabriela Caviedes en una columna mercuriana reciente:

“La política es un campo de brocha gruesa, donde las sutilezas propias del mundo académico —que es la fuente de Lastesis— no pueden ser detalladas ni bien explicadas. En la academia es posible puntualizar cuál es el sentido y el alcance de una crítica al “Estado opresor”, tratado acá como “macho violador”. En política, en cambio, esas prevenciones no son posibles. Así, el joven manifestante que tararea en su mente “el Estado opresor es un macho violador” no necesita preguntarse por el significado de tal figura simbólica, ni mucho menos poner en marcha su pensamiento crítico al respecto. Solo se le otorgan aceleradores para extender su ira contra instituciones suficientemente frágiles. Es más, necesitaremos esas mismas instituciones si acaso algún día queremos combatir el abuso, proteger a los débiles y, en definitiva, rehabilitar nuestra vida común. Sin embargo, el Estado opresor, macho y violador no tendrá legitimidad alguna para ayudarnos en esas tareas.

La paradoja no deja de ser tan llamativa como preocupante. Tesis doctrinarias convertidas en panfletos pueden tener resultados muy distintos a los originalmente buscados. En el éxito de Lastesis puede estarse incubando también su principal peligro”.

Brillante. Aplausos cerrados. Aún tenemos intelligentsia, ciudadanes!!!. Así que para ellos  está bien ser medio “anarco” en las salas y pastos académicos , y con buenas bases teóricas. Pero no en la primera línea de la calle, donde se es inmediatamente sospechoso de terrorismo y nadie tiene un buen “aparato crítico” más allá de la crítica armada de voluntad, palos y piedras.


Y si tienen un estómago a prueba de asco extremo, también cabe destacar lo que dijo el abogado Hernán Corral, también en El Mercurio:

“Volviendo a la manifestación de Lastesis, hay que señalar que al fundamentalismo se añade una incoherencia selectiva, ya que no defiende a todas las mujeres. Muchas de las que realizan la performance portan el pañuelo verde, emblema del aborto libre. Se reclama por la violencia contra mujeres ya nacidas, pero para las criaturas de sexo femenino en gestación se promueve su eliminación discrecional. Se protesta por la impunidad de los femicidios mientras se alienta el femicidio in utero. ¿No se aplica a estas mujeres por nacer lo de que “la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía”?

Tampoco se incluye a las mujeres uniformadas; al término de la actuación, se suele corear con un entusiasmo digno de mejor causa: “puta, maraca, pero nunca paca”.

Lo más complejo es que se llama a desconfiar de las instituciones del Estado de Derecho, como la justicia, el gobierno y las fuerzas encargadas del orden público: “Son los pacos, los jueces, el Estado, el Presidente”, dice la canción. Se llega al extremo de sugerir burdamente que los carabineros son pedófilos, al repetir, con torcida intención, la estrofa del himno institucional que alude a una niña que duerme tranquila porque por su sueño vela su amante carabinero.

Queremos creer que la mayor parte de las mujeres que se han sentido interpretadas por la performance o han participado en ella no comparten el feminismo amenazador que trasunta el cántico. Pero no estaría de más que se reflexionara sobre la responsabilidad que cabe en la divulgación de un mensaje que, además de desestabilizador, presenta la imagen de una mujer en guerra contra todo y contra todos”.

Excelente. Sin comentarios.



3.- Se recomienda imprimir, difundir, leer y discutir este texto tomado del blog Hacia la Vida(cabe en 4 planas):



La manera de hacer es ser

“Si no cambias la dirección, puedes terminar donde has comenzado”

Lao Tse 

El mando capitalista de la producción social requiere que los proletarios se sometan voluntariamente a las condiciones que hacen de su explotación algo inexorable. El objetivo de todo capitalista es preservarse como capitalista en un medio hostil de competición entre empresas, lo cual exige que su tasa de ganancia sea lo suficientemente provechosa para seguir invirtiendo. Este dinamismo obligatorio no puede darse si no es en las condiciones del libre mercado, condiciones que sólo pueden existir cuando hay igualdad formal entre quienes venden su fuerza de trabajo y quienes la compran. Sin este tácito consentimiento a la desigualdad real que está en la base de la relación de explotación, no puede haber capitalismo.

Este es el motivo de que la represión abierta por parte de la burguesía sea más bien la excepción que la regla. El recurso a la fuerza bruta constituye una medida de su debilidad más que de su fuerza. Siempre que la burguesía desata la violencia coercitiva para mantener disciplinada a la fuerza de trabajo, lo hace a sabiendas de estar contraviniendo el fundamento de la relación social de explotación. Cuando desata la furia represiva de sus cuerpos armados, lo hace temblando de pies a cabeza. Cuando promulga leyes para amordazar y maniatar a una clase trabajadora sublevada, lo hace con el desasosiego de quien se amputa un miembro para evitar la propagación de una gangrena, sospechando que la podredumbre puede haber alcanzado ya un punto sin retorno.

Puede que los patricios romanos hayan sido más fuertes cuando enviaban a sus legiones a aplastar las rebeliones de esclavos, y puede que la alianza entre la nobleza y el clero haya expresado su fuerza en la carnicería que desató contra los campesinos anabaptistas. Pero esa correlación entre el ejercicio de la fuerza armada y el poder social no se aplica a la burguesía. No porque la burguesía sea menos brutal y despiadada que las clases explotadoras que la precedieron, sino porque su poder tiene una base muy diferente. El poder de las clases dominantes del pasado descansaba en gran medida sobre la base fija e inmutable de sus lazos territoriales y sanguíneos, mientras que el poder de la burguesía depende casi exclusivamente de la valorización del valor, un dinamismo ciego en continua aceleración que tiende cada vez más hacia una creciente fluidez y desarraigo. El poder de los capitalistas es el poder de generar entropía a través de la valorización, entropía que a su vez no hace más que disolver progresivamente los fundamentos sociales de su poder.

Esta dinámica tiene la consecuencia, por otra parte, de que la clase a la que el capital explota difiere en un aspecto crucial de las clases explotadas del pasado. En el caso del proletariado su posición no depende de atavismos inamovibles, sino del proceso dinámico-entrópico de la valorización, proceso que disuelve sin cesar cualquier base objetiva de un posible poder político y económico del proletariado. Pero al mismo tiempo que la producción capitalista le niega al proletariado la posibilidad de fundar su poder en factores externos a él mismo, le obliga a convertirse en una potencia productiva de primer orden, siendo la reproducción ampliada de su propia actividad social la condición sine qua non de su existencia física. El proletario que no amplía continuamente su potencia subjetiva en relación con los otros tiende a la inexistencia social, del mismo modo que la vida subjetiva tiende a cero en ausencia de actividad social. La producción de la Gemeinwesen, de la comunidad humana como realidad material y espiritual, no es para los proletarios una elección libre en el sentido en que podría serlo escoger una ocupación o un pasatiempo en compañía de otros. Es, en cambio, la condición misma de su vida y lo que su propia actividad va haciendo de ellos en el transcurso de su existencia. De pronto una masa de proletarios se descubre capaz de organizar de manera espontánea una insurrección, empleando en ello recursos psicoafectivos, culturales, técnicos y materiales que sólo ayer nadie imaginaba que pudiesen aplicarse a ello. La revelación sublime consiste en esto: en esta masa que hasta ayer parecía ser puro automatismo y pasividad, habita una potencia capaz de desplegarse sin freno. Ahora bien: esta potencia, que es capaz de convulsionar un país y al mundo entero mostrándose como un poder real, no depende de ninguna forma exterior, de ninguna implementación material o institucional dispuesta previamente al estallido; proviene exclusivamente de una interioridad, de una fuerza del todo inmaterial, del ser subjetivo y social del proletariado. Su poder emana de su sociabilidad, de su vida misma, y no de equipamiento o institución alguna. No es otra cosa lo que expresa el grito: “Somos choros, peleamos sin guanaco”.

Es la iniciativa, creatividad e ingenio, es la fuerza comunicativa y la expresividad, la empatía, lo que funda el poder social de los proletarios, y lo saben. Quienes no lo saben aún lo suficiente, temen que todo ello pueda sucumbir frente a las aventuras represivas emprendidas por la burguesía. Pero lo único que queda comprometido en ese caso son las formas exteriores en que se manifiesta la potencia del proletariado: ciertas modalidades prácticas de su lucha, cierta técnica, ciertos hábitos ligados a una fijación excesiva en las formas y por ello a una fijación excesiva en lo que le ata a las reacciones de sus enemigos. Quienes sí saben que para el proletariado el poder es sólo un efecto colateral del ejercicio de la potencia de su ser, saben que la libertad no es jamás un objetivo a alcanzar. La libertad es ante todo la libertad de autodeterminarse en el transcurso mismo de la acción, de la vida y de la lucha. Los alardes represivos del enemigo son exactamente el negativo opuesto de nuestra potencia: lo único que nos muestran es que estamos obligados a amar la libertad y que si no obedecemos a este mandato estamos perdidos.

Los seres humanos a menudo ignoramos nuestra propia potencia y por diversas razones tendemos a perseverar en esa ceguera. Esto nos hace a veces capitular a un paso de la victoria, creyendo que debíamos medirnos con la vara del enemigo y viéndonos a nosotros mismos, de esta forma, más débiles de lo que somos. Pero todo aquel que haya librado una batalla sabe que en determinado momento es inevitable imponernos nuestra propia medida con independencia de quienes siendo menos que nosotros pretenden ser más. Por otro lado, estando ya instalados en la experiencia de un despertar telúrico, son tantas las libertades que nos hemos tomado que sería por decir lo menos extraño que no nos tomemos ahora la libertad de reinventarnos, a nosotros y a nuestra lucha, justo en el momento en que la burguesía pretende habernos inmovilizado maniatándonos con unas cuantas leyes. Es necesario sopesar esto con cuidado: ellos esperan que reaccionemos ciegamente a su reacción. Que nos abstengamos de seguir luchando o que nos arrojemos desesperados contra la valla que nos han puesto por delante, yendo en masa a la carnicería o propinando golpes aislados que sin detener la megamáquina le dan brío a su violencia represiva. Cualquiera de estas reacciones nos mantendría presos de, precisamente, el juego de reacciones a que el enemigo quiere reducirnos. Pero nosotros no estamos determinados por la forma exterior de nuestras acciones, ni por nuestros hábitos, ni por las reacciones que hemos suscitado en el enemigo, ni por las que nosotros mismos hemos tenido: estamos determinados por nuestras relaciones internas en tanto humanidad en contradicción consigo misma. La contradicción es el campo de la libertad, y esto significa que no estamos peleando para ser libres, sino que estamos peleando porque ya somos libres. No usar esta libertad para proseguir la lucha bajo nuestros propios términos es la única derrota posible. Seguir haciendo lo mismo con la esperanza de obtener resultados diferentes sería perpetuar la contradicción sin superarla.



A nuestros hermanos de clase asesinados, mutilados, torturados y hechos prisioneros, el Estado no les hizo eso por lo que sus acciones son en sí mismas, sino por lo que representan. Las barricadas no han sido prohibidas con penas de cárcel porque hayan paralizado la economía nacional, sino porque son el signo visible de una potencia que podría llegar a paralizarla si se lo propone, y que no lo haría precisamente con barricadas. A Rodrigo Campos no lo procesaron para compensar la rotura de un torniquete, sino para hacer audible ante todos el latigazo como símbolo. No han disparado a los ojos porque sí. Todo esto lo sabemos. Lo que no está tan claro es si hemos sacado las conclusiones correctas y necesarias. EVADIR: quizás no hemos prestado suficiente atención al hecho de que esta consigna haya estado en el centro de la explosión. Evadir es negar el fundamento metafísico de esta sociedad y el mecanismo que le da vida: “se paga por vivir”. Todo lo que vino después no ha sido otra cosa que esa impugnación acrecentada. La exigencia de salarios más altos y tarifas más bajas, de un sistema previsional que no sea un robo, de mejores servicios sociales, responde al anhelo de “pagar menos por vivir”. Pero este anhelo no es sólo eso: expresa aun embrionariamente la revelación de que “no hay que pagar por vivir”. Esta revelación ya se ha manifestado, sólo necesita ser expresada como necesidad para convertirse en un imperativo práctico capaz de cambiar las reglas del juego. Las evasiones en el transporte público podrían continuar y masificarse sin que nadie transgreda ninguna de las leyes represivas vigentes. Podrían extenderse -tal como fueron las “autorreducciones” en la Italia de los años setenta- a los servicios de agua potable, electricidad, gas y conectividad. Podría convertirse en una oleada imparable de robos hormiga hechos en masa en todas partes sin pausa. Podría derivar en un movimiento de desobediencia social y económica efectuado por millones de personas de mil maneras diferentes, transgrediendo muchas normas, pero ninguna ley. Podría suceder que las relaciones de comercio habituales lleguen a verse tan perturbadas que no haya otra forma de proporcionar alimentos y suministros a la población que mediante una política de racionamiento. Pero un capitalismo de barracas es una imposibilidad práctica.

En condiciones así, la necesidad de apropiación directa de los bienes de consumo no podría llegar muy lejos adoptando la forma acostumbrada del saqueo. Pero eventualmente podría llevar a los choferes de camiones a sumarse a la desobediencia masiva y a entregar esos bienes a las asambleas en vez de a los supermercados. Esa misma tendencia podría terminar imponiendo a quienes producen los bienes la necesidad de liberarlos sin la mediación del comercio. La interrupción del ciclo de valorización que ello supondría haría inviable la adquisición mediante el salario, abriendo la vía hacia la distribución directa. Sería un bucle de retroalimentación tendiente a la comunización progresiva de todo. En el transcurso, el Estado estaría obligado a prohibir prácticamente todo con excepción de los actos de compraventa, erosionando así la libertad formal que es su propio fundamento.

No cabe imaginar un proceso tal sin que tenga lugar una proliferación de violencias, que en cualquier caso sería el despliegue cinético de la enorme violencia potencial ya contenida en la propia forma social capitalista. De lo que se trata no es tanto de evitar la violencia estatal, que es inevitable, sino de cómo hacerle frente desde la posición de ventaja que nos brinda la masividad y sobre todo la potencia social que nos habita. Todo depende de cuán capaz sea el proletariado de determinar por sí mismo la dinámica de la lucha, fijando él las reglas del juego. Allí donde se le quiera imponer el enfrentamiento directo en condiciones donde sólo puede salir herido de muerte, tendrá que evitarlo llevando la desobediencia a un plano diferente. Allí donde se le quiera arrastrar a un callejón sin salida tendrá que saber crear una vía imprevista; tendrá que animarse a detener aquello que se suponía no podía parar de moverse, a movilizar aquello que se suponía indefectiblemente quieto, a crear un vacío en el que se precipite cada golpe dirigido contra él. Tendrá que sorprender al enemigo privándole de cada superficie sobre la que esperaba apoyarse para seguir golpeándole, imponiéndole un desgaste progresivo. Cansarlo, agotar sus fuerzas, hasta que le resulte más costoso seguir luchando que abandonar. Todas las armas y recursos materiales no son nada sin el ánimo que hace falta para ponerlos en acción.

Tiene una importancia clave que la lucha sea no sólo en pos de objetivos económicos y políticos, sino que su propio desenvolvimiento sea la demostración práctica de que vivir sin pagar es una forma de vida superior que la actual, y hacerlo con una elocuencia tal que cada vez sean menos los que quieren seguir malviviendo como lo hacían. Esto supone para el proletariado dejar atrás todo aquello a lo que estaba acostumbrado, desaferrarse de la forma de vida que le constituye como proletariado. Pues bien, si algo ha quedado claro en estas semanas es que esto no sólo es posible, sino que se ha vuelto hasta cierto punto inevitable y es, si se lo piensa bien, lo mejor que podría pasarnos. Asumirlo implicaría, para empezar, que dejemos de pedirle respeto a quienes han demostrado no ser en absoluto respetables; y que llevemos nuestra dignidad recién recobrada hasta su última consecuencia: la autodeterminación total.



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miércoles, diciembre 04, 2019

BURGUESES ASUSTADOS Y METIENDO MIEDO/Convocatorias 


BURGUESES ASUSTADOS Y METIENDO MIEDO:


2 ejemplos notables: el tecnócrata de la educación Mario Waissbluth, y el ex miembro del Frente de Estudiantes Libertarios y actual gurú a distancia de la nueva derecha, Pablo Ortúzar (con sede en Oxford si no me equivoco).

En el primer caso, es notable su intento por vincular anarquistas con narcotraficantes (narcos y anarcos) y proponerlos como enemigo interno. Además, fiel a su tono de charlatán acreditado, acusa a mucha gente de ser “ayudistas” de la primera línea.

En el segundo, además de su evocación de tardes de violencia política en los pastos del campus  Los Presidentes, llama la atención como infunde el miedo a las balas de verdad que según insiste “aún no se han disparado”, coincidiendo en eso con Waissbluth, que incluso recomienda un “toque de queda real”.

Ambos coinciden en eso con las amenazas del Gobierno y hasta de tribunales en orden a que si no se deja que los pacos usen la escopeta antidisturbios como se les antoje, entonces no les quedará otra que responder a las piedras con balas de plomo.



Dejo algunos extractos:

CHARLATÁN 1:
Aclaremos que este pequeño pero muy potente ejército de violentistas, tal vez unos 10 mil, no son lo mismo que el muy pequeño grupo de anarquistas, unos 50 o 100, cuyos propósitos son muy diferentes, así como sus compinches narcos y de barras bravas, que a su vez también incluyen a narcos y anarcos. El núcleo más turbio de la sociedad. No hay nada mejor para el negocio narco que un Estado fallido, como lo es en extensas partes de Colombia, Venezuela y México. Ellos quieren la destrucción definitiva del Estado, así lo dicen sus manuales. Los jóvenes violentistas buscan el fin de su humillación y las injusticias, lo que para nada es lo mismo. Pero esta confluencia astral es simplemente letal. A los narcoanarquistas los pactos sociales o constitucionales no les interesan, todo lo contrario, les complican su negocio.

Sin quererlo o saberlo, los jóvenes violentistas, de 16 a 25 años, están contribuyendo a la guerra narcoanarquista, iniciada en una secuencia coordinada de atentados que por su magnitud pasará a la historia mundial del anarquismo. Tan solo las 57 estaciones de Metro, de las cuales las primeras siete fueron simultáneas, son suficientes para la medalla de oro olímpica. No ha habido nada parecido en magnitud por muchas décadas, en el mundo. Pasamos de ser la capital mundial del neoliberalismo extremo a la del anarquismo nihilista extremo, y están disfrutando de su avasallador triunfo, que no ha terminado y que muy posiblemente se extenderá masivamente a la temporada de incendios forestales. Ese es el peligro inminente.

Nada impide hoy que 50 narcoanarquistas en bus (o en Mercedes Benz si son narcos) se paseen por Chile con unas cuantas cajas de fósforos, botellas de acelerante y fuegos artificiales. Tiemblo de solo pensarlo. Ya comenzó en Valparaíso. Quien crea que esta tragedia es solo una explosión natural de ciudadanos irritados, se equivoca rotundamente, y esta confusión de muchos constituye el epicentro de mi miedo y mis propuestas.


(…)
La cuarta y última propuesta, que me hace temblar la mano al escribirla, es que haya un nuevo pacto político “por la paz y la justicia en serio”, que abarque a toda la izquierda y la derecha, para devolver el monopolio de la fuerza al Estado, el único que la puede y debe tener, y que la debe aplicar de manera firme pero proporcional, justa pero eficaz.

Esto significa en primer lugar que los ayudistas de izquierda comprendan en plenitud adónde nos están llevando con sus gustitos y que comiencen a denunciar la violencia en serio. Es necesario poner a los Carabineros en la calle con todo su poder, carabinas, guanacos y zorrillos, pero con todo el apoyo político necesario para ejercer la fuerza pública con la proporcionalidad necesaria. No tengo duda alguna de que Carabineros deberá ser intervenido y reestructurado completamente, más temprano que tarde, pero eso toma tiempo y no se puede hacer en medio de este megaincendio. Y si se necesitaran militares imponiendo un toque de queda real y no de escaparate, también. A estas alturas no podemos tenerle miedo a ninguna medida relevante, ni tampoco el Gobierno.





CHARLATÁN 2:
Temo, entonces, que las balas los despierten de su sueño. Las mismas balas que ellos gritan que “se van a devolver” sin entender que todavía no las han recibido. Y, especialmente, sin entender que los que las recibirán no serán probablemente ellos, los niños educados que sienten que el mundo no puede hacerles daño, sino sus compañeros de lucha más débiles. Temo lo mismo que teme el ex canciller socialista Gabriel Valdés en su comentada intervención, y me pegunto si no habrá una mejor manera de aprender sobre el valor de la democracia, los partidos políticos y la paz. Es difícil, porque claramente nuestro sistema democrático le falló a las esperanzas populares. Pero tiene que existir alguna forma.

(…)


Aclarar, por último, que la coerción estatal deberá necesariamente subir de grado y aumentar su fuerza en contra de quienes hagan desmanes para poder terminar con los actos de saqueo e incendio. Y que esa violencia legítima tiene un respaldo transversal, en la medida en que mantenga su foco en los delincuentes y su intensidad no traspase abiertamente el umbral de los derechos humanos. Advertirle a narcos, violentistas, barrabravas y otros que, así como no habrá impunidad en cuanto a las violaciones a los derechos humanos, ellos serán perseguidos hasta el final de los días. Y castigados con toda la fuerza que la ley permita. Y que si es necesario utilizar la fuerza militar en su contra, una vez que hayan sido identificados y aislados, así se hará. Hacerles sentir que se acabaron las miradas hacia el lado.

https://ciperchile.cl/2019/11/26/violencia-derechos-humanos-y-la-salvacion-de-la-republica/



ALGUNAS CONVOCATORIAS PARA MAÑANA Y PASADO MAÑANA:



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jueves, noviembre 21, 2019

La línea del frente/La lucha pasa a una nueva fase/Prensa burguesa lloriquea porque aún no se pacifica esta combativa y angosta faja de tierra 


-Kortatu, La línea del frente: "en cualquier adoquín está la primera línea!!!".




EVADE CHILE, ONCEAVO COMUNICADO

Compañerxs,

Una liceana de Santiago nos ha hecho llegar un llamado a evadir la PSU y tomarse todos los recintos educacionales y fábricas, a boicotear, funar y hackear el sistema.

No se cambia una relación abusiva simplemente demandando al abusador que haga lo justo. Hay que terminar con el vínculo.

¡Abandonemos el diálogo de sordos con la casta que cree gobernarnos! No obtendremos nada de ellos porque nunca nos han dado nada. Son ellos los que viven de nosotrxs. ¡Vamos a crear nosotrxs mismxs las condiciones para que su abuso ya no sea posible!

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EVADE CHILE 2019 #

LLAMAMIENTO:

Uno de los viejos capos del Cartel Piñera recaudó 378 millones de pesos tras su saqueo; hoy paga 11 millones a sus amigos carceleros para poder irse de vacaciones con su botín. La tropa de viejas fachas que calienta asientos en La Moneda se viste de blanco para salir a botar unas lágrimas de cocodrilo por lxs muertxs y heridxs que sus valientes soldados gestionaron con la precisión que demandó el Ministerio del Interior. El terrorismo ahora también es a domicilio: asedian poblaciones durante la noche y al otro día mandan a sus matinales a limpiar la sangre. Etcétera, etcétera. Así, suman y siguen las medidas de gobierno: esta rebelión les ha dado espacio para actualizar y sofisticar aún más su aparato represivo.

La situación no resiste análisis. Quién quiera seguir creyendo que los poderosos del mundo son humanos con los que se puede dialogar o llegar a acuerdos no está entendiendo nada, tiene sus sentidos bloqueados por el miedo, simplemente esperan que les toque un pedazo del pastel.

Nosotrxs no queremos ningún pedazo de su pastel envenenado, por eso llamamos a:

>Tomarse todas las infraestructuras públicas y privadas (liceos, universidades, plazas, fábricas de alimentos e insumos básicos, etc.) para utilizarlas como centros de autogestión de nuestra lucha y empezar a organizar el autoabastecimiento y apoyo mutuo desde todos los frentes posibles;
>Evadir el pago de todos los medios de transporte (organizando evasiones masivas como las que inauguraron esta rebelión);
>Boicotear los llamados al servicio militar 2020;
>Boicotear la PSU, el SIMCE y todos los intentos burdos de alinearnos bajo su educación de mercado;
>Boicotear internacionalmente los productos chilenos que han saqueado el territorio (vinos, paltas, etc.);
>Boicotear sus medios de comunicación (no ver televisión, utilizar cualquier oportunidad de transmisión en directo para acusar el verdadero saqueo y guerra contra el pueblo, etc.);
>Boicotear a Jalabineros de Chile y FFAA de todas las formas posibles (no venderles comida, no llevarlos en colectivo, no facilitarles la vida de ninguna forma, etc.). Si a algún milico o paco le queda algo de humanidad dentro de sí, que renuncie a su muerte y se niegue a oprimir al pueblo;
>Funar a los pacos agresores en sus casas y guardar registro de todos sus datos (pacolog.com);
>Funar a toda la clase política que pacta con los ricos y venden nuestro futuro como si fuéramos esclavos;
>Funar sus interminables montajes y manipulaciones (incendios, saqueos, acusaciones falsas);
>Hackear los sitios webs del gobierno y las mega empresas con las que están coludidos;
>Hackear y borrar el sistema de registro de deudas DICOM y el sistema de CAE;
>Hackear los sistemas y bases de datos de los poderosos para exponer sus abusos y botines;
>Borrar de los espacios públicos todas sus marcas genocidas (estatuas y monumentos de militares, policías y políticos asesinos, catedrales del consumismo y la culpabilidad, etc.);
>Solidarizar con lxs caídxs y heridxs de nuestra lucha en todas las formas posibles.

Vivimos una realidad invertida. Volver a ponernos de pie depende de nosotrxs mismxs, de nuestra capacidad para construir una verdadera comunidad de lucha contra el monopolio del dinero y la muerte. Afirmemos su existencia en actos, aquí y ahora, apropiándonos directamente de todo lo que hemos construido. Para esto no necesitamos de ningún líder: hemos demostrado que la masa de lo vivo habla más claro y fuerte que cualquier dirigente.

No tenemos armas de fuego pero podemos darles donde más les duele: su bolsillo. Rebelémonos contra el totalitarismo económico que nos mantiene en la miseria, cultivando formas de ayuda mutua más allá del dinero y el Estado.

¡Organizaremos nuestras vidas y dejaremos de depender de ellos!



EL MERCURIO, Editorial del 21 de noviembre

"Peligrosa normalización"

El violentismo dista de haber sido detenido y se intentan instalar discursos para justificarlo.

La suscripción del “Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución” permitió una importante reducción de las tensiones en el país. Así, sin perjuicio de las controversias que ya se observan respecto de la implementación del proceso constituyente definido en ese documento, ellas aparecen en general encauzadas en el ámbito de la política y dentro de un marco institucional. Más complejo de evaluar resulta hasta ahora, sin embargo, el cumplimiento del primer punto del acuerdo, esto es, lo referido a la recuperación de la paz social.

Efectivamente, el país no ha vuelto a sufrir los niveles de violencia experimentados el pasado martes 12 o el viernes 8 de noviembre, con templos y edificios patrimoniales arrasados por el fuego, ataques a recintos policiales y militares y una acción destructiva inédita en los últimos 30 años. Con todo, el violentismo dista de haber sido detenido. Desde luego, la misma noche posterior a la firma del acuerdo, los incidentes en la Plaza Baquedano, de menor magnitud que en jornadas previas, terminaron con el lanzamiento ilegal de fuegos artificiales, práctica que hasta ahora el país solo vinculaba con grupos de narcotraficantes y con ciertas barras bravas del fútbol, siempre concebida como una expresión de desafío a la autoridad. En los días siguientes han continuado produciéndose incidentes de diversa magnitud en distintas regiones. Ellos han incluido ataques incendiarios al pórtico de un cuartel de la FACh, en Arica; a la Catedral de Puerto Montt, y a la Seremi de Desarrollo Social, en Coquimbo. Diariamente se conocen nuevos saqueos a locales comerciales y hasta centros médicos. Manifestaciones de estudiantes siguen alterando el funcionamiento del metro, e incluso ayer se habrían detectado nuevas evasiones masivas. En fin, peligrosamente, empiezan a sucederse las agresiones en masa a funcionarios policiales.

La reiteración de este tipo de situaciones arriesga terminar normalizando un estado de cosas que el país no puede tolerar. No es aceptable, en efecto, que prácticamente todos los días de la semana a cierta hora el corazón de Santiago, como es la referida Plaza Baquedano, se encuentre virtualmente entregado al dominio de manifestantes violentos; tampoco lo es que en distintas comunas los saqueos sean una realidad cotidiana, o que las personas en sus desplazamientos deban considerar la posibilidad de ver interrumpido el tránsito por barricadas. Tal habitualidad de la violencia discurre en paralelo con la instalación en ciertos ámbitos —incluido el mundo académico— de discursos que llegan a justificar el ataque a espacios públicos y hasta con la difusión en redes sociales de videos que idealizan la acción de encapuchados.

Ciertas actitudes de sectores políticos, como el Partido Comunista, y algunas fuerzas del Frente Amplio han sido particularmente funcionales a dicha normalización de la violencia. Ejemplo extremo lo dio a principios de semana un diputado PC, publicando en Twitter la imagen del ataque al pórtico de la guardia del cuartel FACh para ponderar lo “sabio” del pueblo chileno. Pero si esos sectores han sido pertinaces en sus posiciones desestabilizadoras durante esta crisis, es importante que el resto de las fuerzas políticas, comprometidas en un Acuerdo por la Paz, no solo sean más explícitas en su rechazo a estas acciones, sino que, consecuentemente, procuren el aislamiento de quienes prefieren mantenerse en la ambigüedad.

Por cierto, la principal responsabilidad en el restablecimiento del orden público corresponde al Gobierno, pero difícilmente podrá conseguirse ese objetivo si el resto del mundo político elude apoyarlo con claridad.

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domingo, noviembre 03, 2019

Evade Chile, 15 puntos sobre organización/Radio Temperamento/Análisis de la revuelta chilena desde el campo burgués/Asamblea + Disturbio el 9 por insumos médicos 



Cómo (no) organizarse si lo que se busca es subvertir la lógica mercantil y patriarcal del dinero

1- La organización no puede depender de internet.
2- Lxs participantes deben acordar: primero, una periodicidad (diaria, semanal, mensual, anual, etc.); luego, una cantidad de tiempo a reunirse (una hora, 6 horas, 3 días, etc.), y por último un lugar físico (casa, parque, junta vecinal, lugar de trabajo, etc.).
3- Estos factores dependerán de la urgencia de los objetivos y seguridad del contexto.
4- Durante el periodo de reunión se realiza todo el trabajo de logística necesaria para que la organización produzca (discusiones, acciones, textos, videos, arte o anti-arte, etc.).
5- Con el tiempo, se pueden ir creando comisiones internas que agilicen ciertas labores.
6- Ninguna posición está por sobre otra, la división del trabajo no se ata a ninguna ideología ni política ni técnica; debe responder al imaginario más profundo posible.
7- La rotación es ventajosa, cíclica. La autoridad paralizante, tiende a la obsolescencia.
8- Toda la actividad de la organización ocurre en el periodo de tiempo que se compare físicamente. La organización vive del encuentro de cuerpos físicos cargados de emociones e ideas.
9- La comunicación por internet o por teléfono no puede reemplazar la comunicación cara a cara.
10- Ya no se pregunta más “qué puedes dar a la organización”.
11- El éxito o fracaso dependerá de la motivación, iniciativa, claridad y sobre todo capacidad de sus participantes de comunicarse y aceptarse mutuamente.
12- Esta era la forma de organizarse de las comunidades que nos preceden, no virtual, sino real: organización a escala humana.
13- La sensación de “atomización” y separación generalizada que se vive, la interminable lista de equipos y partidos a los que pertenecer y qué defender, está inexorablemente atada a la virtualidad real del valor-dinero-capital.
14- Organizarse no es un fin en sí mismo.
15- Esto es solo el comienzo.

Hacia la vida blog
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RADIO TEMPERAMENTO:


Nota Hacia la Vida: desde la región argentina nos llega una nueva entrega de Temperamento Radio, con una edición especial sobre los acontecimientos en Chile y Catalunya. Agradecemos el esfuerzo de lxs compañerxs de otras latitudes por dar a conocer lo que sucede en esta región del mundo desde una perspectiva anticapitalista y radical.
Temperamento Radio: especial testimonios desde Chile y Catalunya
Grabado el 1 de Noviembre del 2019
Escuchar en el sitio web de Temperamento

Para descargar: click aquí con el botón derecho y “Guardar como…”
• Audio: Niñas contra el toque de queda
• ¿Neoliberalismo?
• Testimonios desde el Desierto de Atacama:
Compañeros de El Sol Ácrata desde Calama y Antofagasta
• Audio: ¡Por nuestrxs caidxs!
• Datos de la represión
• Testimonios desde el Sur:
Compañero desde Punta Arenas
Compañero de Radio Kurruf desde Temuco
• Audio: Efecto Psicoterapéutico
•Recomendamos: Asambleas territoriales en tiempo de revueltas desde Villa Olímpica (Santiago de Chile) Link: http://rcvo.cl/2019/10/31/conversatorio-asambleario-i/
• Disturbios en Catalunya y la trampa del nacionalismo.
• Grupo Barbaria desde la región española
Música: Ground Zero,  Illapu, Asamblea Internacional del Fuego,  Accidente, Los Planetas, Décima Víctima.

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Las cuatro razones del "estallido" social en Chile, según (el economista) Authers:

 "La primera es la desigualdad", enumera el experto en mercados y explica: "La agenda de los Chicago Boys generó un crecimiento agregado razonablemente sólido y estable, pero Chile sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo. Ocupa uno de los primeros lugares en desigualdad entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y, según el Banco Mundial, sigue siendo más desigual que sus vecinos Argentina y Perú. A la gente le enoja mucho más el aumento del costo de vida si éste está acompañado de una sensación de injusticia".

"En segundo lugar, el gatillante fue una propuesta para aumentar las tarifas del transporte público y las cuentas de electricidad. Existe una amplia evidencia en todo el mundo de que esto puede incitar a una rebelión más que cualquier otra cosa, algo que deberían tener en cuenta quienes esperan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a través de un impuesto al carbono".

Así, recordó que las protestas de los Chalecos Amarillos en Francia iniciaron por alzas en los impuestos a la gasolina y que en 2017 en México una serie de disturbios se registraron después de un aumento del 20% en los precios del combustible. Sin ir más lejos, también mencionó las huelgas de camioneros en Brasil durante 2018 por la subida en el valor del diésel.

"En tercer lugar, Chile carece de un movimiento populista, o de un caudillo político astuto. Tal figura podría haber sido capaz de usar la ira pública para sus propios fines, pero también habría tenido una mejor oportunidad de controlarla".

Por ejemplo, expone, "el presidente populista de izquierda de México, Andrés Manuel López Obrador, con frecuencia dirigía protestas públicas, pero persuadió exitosamente a sus seguidores de que no recurrieran a la violencia".

"En Chile, donde la política convencional carece de un partido o una personalidad para canalizar sus quejas, los manifestantes han recurrido al vandalismo autodestructivo. Es decir, mientras que los carismáticos populistas latinoamericanos tienden a poner nerviosos –con justa razón– a los líderes occidentales, Chile demuestra que pueden desempeñar una función vital".

"Finalmente, la dependencia de Chile de los productos básicos, en particular el cobre, hizo que sufriera graves daños colaterales por la desaceleración económica de China y la guerra comercial entre Estados Unidos y China", menciona como su cuarto y último punto. A modo de conclusión, Authers comenta sobre este último punto que "los líderes de Chile deben responder interrogantes sobre por qué no han logrado diversificar su economía para no depender solo de los metales. Pero el país está lejos de estar solo. Varios otros países emergentes están igualmente expuestos a los precios de los metales".

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¿Qué lectura hace de la forma que tiene este estallido social, sin líderes visibles ni estructura?

Justamente confirma el fracaso de la intermediación política y social. No hay liderazgo, no hay articulación, no hay demanda, y eso supone que nadie, ni el Frente Amplio que le encantaría hacerlo, tiene la voz de esto. Cualquier persona que quiera arrogarse la voz de esto está mintiendo. Y quizás esto es lo grave, porque cuando uno se queda sin esas instancias de intermediación, no tienes como leer o satisfacer esas demandas porque no sabes cuál es. Y eso hace todo más complicado. Estamos caminando por un terreno desconocido, para el que no tenemos mapa, cartografía ni brújula. Y eso agrava el problema, porque para esto se requiere líderes políticos de un nivel muy alto y yo hasta ahora no los he visto.



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Becado en un hospital de París, viví mayo de 1968 como testigo y partícipe comprometido y sorprendido.

Los hechos son conocidos. Los estudiantes inician una protesta por sus derechos en los campus, que es reprimida con fuerza. Luego protestan contra la represión y se encadena una seguidilla de manifestaciones que van incluyendo cada vez mayor número de estudiantes.

La noche del 10 de mayo, en los alrededores de la Sorbona, sede de la Universidad de París, se desarrolla una gran manifestación estudiantil que es fuertemente reprimida por la policía. Los estudiantes responden levantando barricadas con los adoquines que sacan de las calles del barrio histórico. La policía responde inundando de gases lacrimógenos las calles bloqueadas y lanzando una carga masiva durante la madrugada.

En medio de la batalla campal, el dirigente estudiantil Daniel Cohn Bendit lanza un llamado a los obreros y sindicatos para que rechacen la represión policial y apoyen a los estudiantes. La mañana del 11 de mayo, el secretario general de la Confederación de Trabajadores (CGT), dirigida por el Partido Comunista de Francia (PCF), declara que los obreros organizados no recogen el llamado de un extremista.

La base sindical reacciona de otra forma y al mediodía la confederación metalúrgica llama a la huelga general contra la represión y por las reivindicaciones de los trabajadores. Durante el día numerosas ramas de actividad se pronuncian por la huelga general, de tal modo que todas las centrales sindicales (CGT, CFDT, FO) llaman el 13 de mayo a la huelga general y se suman a la marcha que se organiza ese día, acatando el llamado de los estudiantes que encuentra eco en la base obrera.

Más de un millón de personas ocupan las calles de París y pasan cantando himnos revolucionarios frente a La Sorbona. Los dirigentes estudiantiles hacían gala de su independencia frente a los partidos políticos tradicionales y rechazaban formular un programa para no limitar la expresión espontánea del pueblo.

Los partidos de la oposición a De Gaulle, el comunista, de rígido corte estalinista, temiendo ser desbordado, reacciona manteniendo el statu quo y no apoya al movimiento estudiantil. El socialista, en sus varias expresiones y cruzado por fracciones en disputa, no logra ponerse de acuerdo y tener una posición común.

No hay un entendimiento y una expresión política para enfrentar la crisis desatada, todo queda en mano de una dirigencia estudiantil, inexperta y sin un programa y un petitorio claros. La oposición de derecha da todo su apoyo a De Gaulle y a recuperar el orden público. El cuadro es claro: una derecha unida férreamente tras el presidente y una izquierda dividida, sin capacidad de respuesta dejando el campo libre a la improvisación y espontaneísmo.

El resultado fue también claro, el gobierno abre negociaciones con la única fuerza que parece responsable, las centrales sindicales, y después de 10 días aparecen los acuerdos, aumento de casi un 40% del salario mínimo, creación de los comités de empresa, con participación sindical, y otras ventajas para los trabajadores y los sindicatos.

De Gaulle, hábil político, saca a los militares a la calle, el contingente de reclutas, sin armas, encargados de tareas de apoyo a la población, como cuidar las estaciones de gasolina y retirar la basura que se acumulaba en las calles de París y otras ciudades de Francia, mientras los militares profesionales ocupan posiciones más estratégicas, centrales atómicas eléctricas, estaciones de ferrocarril, autopistas, etc.

A fines de mayo, organiza una marcha de apoyo a su gobierno y recorre los Campos Elíseos, respaldado también por un millón de personas, donde llama a disolver la asamblea nacional y llama a elecciones generales de parlamentarios.

Cambia totalmente el terreno de enfrentamiento, lo lleva a la política formal y hace que los partidos busquen mantener sus posiciones electorales y los descalifica como fuerza negociadora de la crisis. Aparte de algunas modificaciones en el gobierno de las universidades públicas, el movimiento estudiantil consigue poco o nada. Sin considerar el enorme impacto cultural de la revuelta estudiantil, en las estructuras del sistema político económico no hay cambios. Una oportunidad perdida.

París era una fiesta esos días y los recuerdo con nostalgia de haber participado de un momento histórico. Me integré al comité de acción de barrio donde residía, el vecino que cruzábamos todos los días se convierte en interlocutor y allí se plantea de todo, dónde conseguir pan al día siguiente hasta la reforma del régimen político. Sean realistas, pidan lo imposible y la imaginación al poder, salen de los muros de La Sorbona e inundan las calles con su imagen de esperanza y libertad.

La semana que hemos vivido me lleva a la evocación de esos momentos, vividos con gran intensidad, y también me llenan de temor de ver otra oportunidad de cambio en la vida social que sea más trascendente que un momento de esperanza y confraternidad, como los que ha deparado este movimiento con su manifestación de más de un millón de personas, en Santiago, y decenas de miles en regiones.

Por lo anterior me llena de inquietud ver que los partidos Socialista, Comunista y los que forman el Frente Amplio, se negaron a asistir a una convocatoria hecha por el Presidente de la República, fundamentalmente sobre la base de que no se convocaba a la misma a los representantes de la sociedad civil....

(AAAAOuuuhhhmmmm, bostezos, dejo la lectura en este punto exacto).

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Asamblea internacional del fuego + Disturbio Menor. Tocata x insumos médicos para la revuelta.



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