Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
martes, octubre 17, 2023
LA BELLEZA DE PENSAR: un piduye urbanista pontifica en El Mercurio
Iván Poduje (o Piduye como le dice un amigo) debe ser de los
más asqueroso que ofrece el panaroma “intelectual” chileno. En este caso, se le
vende como un sabio de la arquitectura y el urbanismo. El tipo es tan desagradable
y mediocre que hasta hace que en comparación me caiga bien el otro pelmazo de
Federico Sánchez con su programa City Tour.
Hijo de un ministro de la dictadura, se promociona ahora como
alguien que proviene del laguismo y la centro-izquierda, pero a quién el
estallido social del 2019 le “cambió la vida”, como si ese contexto fuera
necesario para entender sus posiciones abiertamente reaccionarias.
El Mercurio le dedicó una entrevista con motivo del cuarto
aniversario del 18 de octubre. Acá va una parte con unos destacados que merecen
ser comentados. Mis comentarios van [entre
corchetes y encursiva]:
—¿Qué es la primera línea?
—Es una mezcla. Yo vi
al lado del Crowne Plaza a una mamá yendo a dejar a su hijo disfrazado de
primera línea. Y era un cabro que iba con su escudo, como en un videojuego.
Súper engrupido. Estaban estos enfermeros
disfrazados como si fuera una guerra. Los fotógrafos que están en todas las
protestas. Anarquistas, gente tipo de izquierda antifa, con láser. Había barra
bravas. Había mucho lumpen. También mucho “nini” (jóvenes que no estudian ni
trabajan), estos típicos cabros flacos que venían de la periferia a buscar
gloria en Baquedano.
[Noten que este huevón iba a sapear a la plaza, pero se burla
de los “cabros flacos” que iban a “buscar gloria”. Lástima no haberlo
detectado para darle una buena entrevista. Habría que aclararle que los
enfermeros no andaban “disfrazados”: era totalmente necesaria su presencia y su
equipamiento e indumentaria, porque desde el primer día la policía causó cientos
de heridos por apaleos, lacrimógenas al cuerpo y perdigones, que era necesario
atender de urgencia en el propio terreno, y llevar a puestos que se instalaron
en toda la zona, o a hospitales. Sin la labor anónima y abnegada de todos esos
Equipos de salud varias de las lesiones hubieran sido más complicadas, y en no pocos
casos estoy seguro de que su labor salvó vidas].
—¿Gente como el niño que cae en el Mapocho
en el incidente con el carabinero?
—Anthony. Él vivía en la Villa San Miguel, en Bajos de
Mena. Invisible. Y ahora también, porque lo usaron y lo botaron. Un
Mauricio Fredes, de La Pintana, que murió trágicamente en una poza (al caer en
una cámara destapada, en calle Irene Morales). Esas historias, las de esos
jóvenes ninis, son lo que más me dio pena, porque después vi a muchos pidiendo
monedas. O fumando pasta base en el hoyo de Baquedano. Y después a
algunos los indultaron y les dieron plata.
[El adolescente que mencionan no “se cae” al Mapocho: un carabinero lo
empuja y por eso cae. Lo indignante es que digan que se cae, y luego que “lo
botaron”. ¿Quién lo habría “botado” después de usarlo? Sobre eso el
entrevistado guarda silencio.
Pero más indignante es lo que dice después: a los
“jóvenes nini” que tanta pena le daban, después los indultaron y dieron plata.
Seamos claros: a 12 de esos cabros que estaban presos los indultaron. Un porcentaje
muy menor de los más de 2000 presos de la revuelta que llegó a haber. Y sobre los
que dice que les “dieron plata”: se trató de pensiones otorgadas en base a
glosas presupuestarias aprobadas por el Congreso, a personas que lograron
acreditar haber sufrido lesiones y daños por parte de agentes del Estado. A
nadie le regalaron esa plata: se trataba de que el Estado asumiera un mínimo de
sus obligaciones por las violaciones de derechos humanos que se cometieron
masivamente en esos días].
—Usted ha destacado la importancia que tuvo el discurso sobre
una violación sistemática de los derechos humanos. ¿Por qué fue tan
importante?
—Lo que hace la pinza de derechos humanos con violencia es
que activa la violencia y a la vez impide reprimirla, porque la represión es
violación de derechos humanos. Pero hay que entender que la situación
necesitaba medidas de represión. Eso lo han hecho todos los países en que
ocurren estos hechos, y siempre se producen episodios de violencia policial.
Acá, sin embargo, lo que se dijo fue que el Gobierno y el Presidente habían
ordenado detener, torturar y violar derechos humanos de los manifestantes. Eso
claramente era mentira, pero se instaló muy bien. Piense que todos los
fallecidos, incluyendo los que murieron en saqueos, tenían sus rostros
reproducidos con la misma gráfica de los detenidos desaparecidos. En eso había
plata: alguien mandó a hacer esa gráfica.
[Lo primero que dice
coincide totalmente con las teorías que el nazi chileno Alexis López Tapia fue
a “enseñar” a las fuerzas armadas colombianas, justo antes de reprimir el estallido
colombiano del 2021. Como dijo el nazi en su “Crónico del Octubre Rojo”, de
2019, un verdadero best seller en la DIPOLCAR, la Revolución Molecular Disipada sería un “modelo insurreccional” que
avanza a través de las fases de Escalamiento, Copamiento y Saturación. Los
grafitis en las paredes son en realidad “órdenes de combate” para una “acción
revolucionaria horizontal”, y para estos
estrategas “es imprescindible que ocurran violaciones a los DDHH”, las que
deben ser alegadas para debilitar la “autoridad moral del Estado para imponer
el orden” e inhibir el “pleno uso de sus capacidades materiales” por parte de
las fuerzas de orden y seguridad”. Gracias a estas enseñanzas los
represores colombianos no se “inhibieron”, causando más de 42 civiles muertos.
Lo segundo es realmente estúpido y ofensivo: este tipo de “intelectuales”
no logra entender que no todos actúan con financistas y mecenas, que la
creatividad popular en las paredes en esos días fue multiforme y espontánea,
que se pegaron rostros de los muertos para no olvidarlos, y que si hay una
continuidad con la situación de los detenidos desaparecidos de la dictadura es
por la continuidad de las prácticas represivas del Estado.
En fin: este tipo de
ahueonaos llegó a afirmar que el año nuevo 2020 en Plaza Dignidad tenía “financiamiento”,
porque así se mueven ellos y nunca entenderán que a mucha gente no es la plata
la que la mueve].
—Pero algo contribuyeron los abusos que efectivamente
ocurrieron y el propio Piñera con su frase de la guerra.
—Por supuesto. Hubo 3 mil querellas del INDH, pero Sergio
Micco por algo dijo lo que dijo. Habiendo sido un tipo que en la dictadura se
la jugó y tiene credenciales democráticas más que cualquiera de estos pendejos,
se dio cuenta que estaban usando el tema. Y es complejo cuando un partido
político que sufrió violaciones sistemáticas de derechos humanos durante un
régimen dictatorial usa ese argumento contra un gobierno democrático. Y van a
volver a usarlo.
[La leyenda de que
Micco “se la jugó en dictadura” está bastante difundida entre los demócratas. La
verdad es que desde el inicio Micco se la jugó por apagar barricadas y activar
mesas de negociación con los genocidas.
Lo mismo hizo en el 2019, y lo ha
reconocido en entrevistas: su misión era “salvar la República”, defendiendo el gobierno
de Piñera, y las violaciones de DDHH le importaron poco o nada. Eso se revela
más claramente ahora que está dedicado a legalizar su partido de mierda (Amarillos
x Chile) y a defender todo lo que diga su ídolo Piñera (un "gran demócrata" según Boric), partiendo por la delirante
afirmación de que la revuelta era un “golpe de Estado no tradicional”.
En fin:
todos los “pendejos” que enfrentaron la represión con piedras, molotovs y
escudos durante la revuelta de 1983 y de 2019 se la jugaron mucho más que Micco
en toda su mierda de vida al servicio de Dios y el Poder].
"Todo el poder a los soviets" (x el otro Gonzalo Rojas)
“Mi abuelo era un viejo, bastante…”,
bueno, en verdad, mi abuelo materno era un excelente amigo y un comunista recalcitrante
de tomo y lomo, que me decía siempre que era bueno acometer la tarea de estudiar
seriamente lo que está diciendo la prensa burguesa.
Menos mal que murió a inicios de
milenio y no tuvo que conocer la terrible experiencia de leer a los comentaristas
de El Mercurio online, que yo acometo a diario por una mezcla de masoquismo y
curiosidad etnográfica.
Como sea, honrando su tradición de
conocimiento proletario, hagamos el esfuerzo de leer completa esta exótica pero
bastante lúcida aparición en El Mercurio de ayer. [Por cierto, y tal como señalan
la RAE y Disturbio Menor, lúcido no significa abstemio sino que “claro en el
razonamiento, las expresiones, el estilo, etc.”. El autor es un facho de
aquellos: profesor de Derecho de la PUC, como el infame Alvaro Paul, discípulo
de Jaime Guzmán, aunque más cercano ahora a KKKast que al partido de la Riselverga]:
“Que se está preparando otra
epidemia, por supuesto que sí.
Y así como el Gobierno está mostrando su mejor cara al haberse anticipado a la
llegada del coronavirus, también tiene que destinar recursos —mucho cacumen y
mucha energía— para anticiparse al rebrote de violencia insurreccional que se
producirá en cuanto lo decidan los tipos contaminados con este otro bichito
criminal.
Marzo, sí, la dimensión verdaderamente artera de marzo, esa programación de
actos que hasta el día 8 iba cumpliéndose con exacta regularidad, quedó
simplemente diferida para mejor oportunidad. ¿Para recomenzar el 4 de
septiembre, por los 50 años de la elección de Allende; o para aprovechar el 4
de noviembre, por los 50 años de su asunción al poder? Quizás. O, simplemente,
para un día cualquiera, para el que les parezca más oportuno.
Porque la frustración de marzo fue muy grande para esas huestes, ya que —lo
decían y les creemos— iban a finish. Por eso no tiene nada de alarmista que
pensemos que, dentro de unos meses, esa energía acumulada, esa infección
purulenta, volverá a derramarse sobre nuestra sociedad.
Hoy, el clima nacional impide casi toda manifestación de revuelta (por allá por
febrero, la palabreja ya había ido reemplazando a la expresión “demandas
sociales”), pero los expertos en aprovechar los males sabrán sacarle partido a
la terrible confluencia de enfermedad, más cesantía, más sequía, coordenadas en
las que nos encontraremos muy pronto. (Y si llueve con ganas, les importará
poco.)
Y entonces, convencidos de que para salir del pantano hay que moverse mucho,
los de siempre volverán a dirigir y practicar la violencia, para que ojalá
terminemos por hundirnos en el fango. Es su estrategia más que centenaria:
agudizar las contradicciones.
Por ahora, tantean el terreno la Confech, con su petitorio; las Juventudes
Comunistas, con los insultos a Mañalich; los de a pie, violando el toque de
queda; una que otra directiva, intentando desacreditar al Gobierno.
Escaramuzas, veamos si pican, veamos cómo reaccionan…
Pero en su momento la agresión se presentará de nuevo muy en serio y mejor planificada
aún que en octubre. En la salud, los equipos que llevarán meses enfrentando la
agotadora tarea en la que desde hace pocas semanas comenzaron a implicarse, sí,
los mismos que hoy veneramos, van a ser tentados por los activistas de siempre,
para lanzarse a las calles, radicalmente, contra el sistema; y en la educación,
los estudiantes de todos los niveles, junto a los profesores de Aguilar, serán
de nuevo grito y pataleta contra el cosmos; y aparecerán los comités de
cesantes por ramas de la producción, sí, muchos comités, algunos verdaderos,
otros de fachada, para arremeter contra el modelo; y se organizarán las tomas
de terrenos, movilizando pobladores. En paralelo, por supuesto, media docenita
de proyectos de ley socializantes —ya los hemos comenzado a ver— pondrán en
jaque al Gobierno y a Chile Vamos, presentándolos como insensibles ante la
terrible crisis.
Para los ciudadanos normales, la cuarentena termina siendo latera, aunque se la
acepte; por el contrario, para las primeras líneas y los altos mandos es una
dichosa clandestinidad, que les permite prepararse mucho más a fondo para la
segunda oleada insurreccional. La desplegarán frente a un Cuerpo de Carabineros
aún más cansado y frente a unas Fuerzas Armadas llenas de otras
responsabilidades. Por eso es tan importante trabajar ahora, ¡ya!, en mucho
mejor inteligencia predictiva y de gestión.
“Yo, Lenin, miraría con mucha detención el escenario para ponderar el momento
exacto y, entonces, sin vacilar, lanzaría la consigna: ¡Todo el poder para los
sóviets!”.”
La revolución de octubre. Presxs, heridxs, libros.
-La Revolución de Octubre. Jazz. En
vivo, 22 de octubre de 1994. Rashied Ali en batería, Myra Melford en piano y
varios más.
Revolución de octubre en el
jazzera el nombre de un evento musical realizado
en octubre de 1964 por obra del trompetista Bill Dixon, en al Café Cellar de
Nueva York.
Se ha conmemorado y re-organizado
varias veces. Incluso en este enorme 2019 que ya se acaba:
-La gran insurrección. Linton
Kwesi Johnson. Entiendo que acá LKJ estaba homenajeando la rebelión juvenil de
1981, iniciada en Brixton por confrontaciones raciales (skins contra negros yasiáticos y luego todos ellos contra la policía en gran parte del país). Ver también a Hiatus feat. LKJ: Insurrección. Misma idea pero con sensibilidad más "trip hop" (por decir algo...no soy nada experto en estos nuevos ritmos juveniles).
-Barricada Sonora. 20 de
diciembre en Parque Bustamante. El “copamiento preventivo” del ahorcador
feminicida frustrado del Intendente Guevara obligó al ejército de ruidistas a
reunirse en el Café Literario de Bustamante.
El ataque sonoro duró 3 horas y
media. Sólo se interrumpió cuando se difundió el video del criminal atropello
de Oscar Pérez por dos zorrillos de las FFEE. Primero pensamos que había muerto.
Fuerza para él, y ya se les devolverá a los pacos y sus jefes todo el horror
que han causado.
Hasta la próxima barricada sonora.
-
Algunxs presxs han salido en
libertad. Pero siguen dentro de las mazmorras alrededor de dos mil personas
acusadas por delitos en el contexto de la revuelta (no sólo “saqueos”, que es lo
que quieren que creamos, sino que los delitos con que reprimen a quienes son
capturados en combate callejero: incendio, ley de control de armas, daños, atentados
a la autoridad, desorden público).
Hay que visibilizar esta
situación y fortalecer las redes de apoyo.
Lo mismo en relación a la gran
cantidad de personas heridas con perdigones que han tenido consecuencias en
cuanto a plomo en la sangre, baja de defensas, e infecciones de las heridas. La salud pública no da cuenta de esto, y en la
mayoría de los casos los perdigones no se han extraído.
--
En líbrerias, justo antes de
Navidad, se apilan en la sección de “novedades” varios libros sobre el “estallido”.
Uno de fotos de las paredes (Ceibo), otro de fotos de las protestas (Ocho
Libros), uno de Matamala y otro de Mayol. Me imagino que luego se viene un libro
con las abundantes y delirantes columnas de Mario Waissbluth, las supinas e
insulsas colecciones de idioteces de Warnken. Y de ahí en adelante cada “intelectual”
tendrá su libro sobre “la revolución de Octubre”.
Una excepción en este mar de
oportunismo y opinología es “El provenir se hereda: fragmentos de un Chile sublevado”,
libro breve con escritos de Rodrigo Karmy, redactados al calor de la revuelta.
Fragmentos de una entrevista a RK
en El Desconcierto:
RK–Eso que Piñera quiso llamar
“normalidad” no es más que una confiscación de nuestro tiempo por el tiempo del
capital. La revuelta destituye ese tiempo de los vencedores, si se
quiere, y abre un terreno exento del cálculo donde múltiples voces, asonadas y
batallas se juegan intempestivamente.
Más profundamente: la revuelta es
aneconómica porque siempre va a pérdida. En esto quisiera detenerme: nunca
una revuelta “gana”, pero tampoco “pierde” en el sentido habitual del término
(como aquella acción que debe cumplir un objetivo preciso como, por ejemplo, la
toma del poder estatal). Está más allá del bien y el mal, del éxito y el
fracaso.
Tal como ocurrió en la intifada
palestina de 1987 o en la propia Primavera árabe de 2011, tiene lugar solo como
invención de formas y nuevas prácticas y no en base a una receta preconstituida
o mucho menos, como una determinada “filosofía de la historia” que pueda
ilusionarnos con una suerte de futuro garantizado al que llegar. La impureza de
la revuelta la vuelve una tensión permanente sobre sí: en esa tensión surgen
creativamente estrategias pero entendidas no como caminos trazados de antemano
en abstracción del proceso, sino como fuerzas rítmicas en las que los cuerpos
descubren nuevos usos: por ejemplo, LasTesis introdujeron otro ritmo, otra
marcha a la revuelta que permitió sustraerla de la campaña de criminalización
operada desde el gobierno.
La revuelta es conjunción
imaginal: por un lado, desde un análisis vertical nos encontramos con la
jerarquía de clases en la que encontramos una alianza clave entre capas medias
y populares (cuya conjunción sensible lucha contra el 1% de la oligarquía
financiera); por otro, horizontalmente se han desplegado cuatro potencias
actuando en estos 60 días: la irrupción secundaria, los movimientos feministas,
la asonada encapuchada (primera línea) y la ciudadanía en general que se ha
integrado a uno de estas potencias y que, en conjunto han configurado una
constelación que baila a sus propios ritmos y que los ha ido modificando a
medida que el poder intenta imponer los suyos, sustrayéndose, cada vez, a la
posibilidad de su captura y consecuente parálisis.
La revuelta muestra nuestra
fragilidad, la condición de que en nosotros nada ni nadie está detrás
dirigiendo el mundo. El carácter aneconómico de la revuelta hace que
los ciudadanos se junten de otro modo, que sus cuerpos se toquen de otra manera
y que todos, de una u otra forma, devengamos otros.
ED–¿Cómo este movimiento nos
ha devuelto el poder por sobre nuestros cuerpos?
RK–No diría que nos ha devuelto
“poder” sino más bien, que ha restituido la “potencia” de los cuerpos. Frente a
las estrategias de separación de la vida, la revuelta no hace más que
restituirla a sus múltiples e inmanentes formas. Eso es justamente lo que el
poder no puede soportar. Porque no entiende que los pueblos pueden hacer uso de
su potencia, que sus cuerpos pueden abrazar las superficies en las que se juega
la sensibilidad común. Y entonces, los poderosos inventan “detrás”: “detrás” de
la revuelta estaría la estupidez del castro-chavismo, el anarquismo, los
narcos, en suma, los alienígenas. En la intifada palestina de 1987 –y la
nuestra hoy en 2019 es una intifada porque la intifada se ha vuelto paradigma
de subversión mundial– los israelíes no dejaron de perseguir a los “líderes”,
con la consecuencia de que la sublevación se mantuvo y persistió por casi cinco
años. El poder siempre se abalanza sobre “alguien” a quien la asonada policial
del pensamiento intenta identificar y apresar. Pero justamente una revuelta no
tiene nada más que la superficie de sus cuerpos, su vida sensible. No lleva
nada “detrás” de sí más que la sensibilidad por la que fluye la imaginación
popular.
1.- Con ustedes, el Presidente-Delincuente (Infractor cuya carrera
delictiva lo ha llevado de ser un simple ladrón de bancos y especulador financiero a todo un criminal de lesa humanidad) en entrevista reciente a un medio español:
“Hace casi siete semanas, se dieron dos situaciones
simultáneas, pero de muy distinta naturaleza. Lo primero fue que surgió fue una
demanda muy fuerte de toda la ciudadanía por hacer de Chile un país más justo,
más inclusivo, con menos tolerancia a los abusos, con mayor igualdad ante la
ley y con mayor respeto por los ciudadanos. Eso es una cosa que yo estimo como
muy positiva”, aseguró Piñera.
“Pero, simultáneamente, se desató una ola de
violencia brutal en la que pequeños grupos ejercieron una violencia
sin dios ni ley, quemaban todo lo que se ponía en su camino, las estaciones del
metro, los hospitales y los supermercados, tratando de causar daño para
destruir el sistema”, expresó.
Tras esto, el jefe de Estado chileno confesó que esta crisis
social “no lo vi venir” y que hasta el momento de las protestas habían buenas
cifras de crecimiento económico y empleo.
“Estábamos preparándonos para ser la sede de la APEC y de la
COP25, que iban a celebrarse en Chile en noviembre y en diciembre,
respectivamente. Un 18 de octubre que nunca lo voy a olvidar, se desató una ola
de violencia sistemática, profesional, organizada con tecnología punta que
buscaba destruirlo todo. Querían incendiar el país“, expresó.
Sobre la responsabilidad en la violencia generada tras el 18
de octubre, Piñera dijo que “eso está en estudio por nuestras agencias
de inteligencia que debo reconocer que no estuvieron a la altura por
lo que las estamos renovando íntegramente. También ha habido mucha información
de países amigos que indican que aquí hubo algo no fue casual y que fue
deliberado. Definitivamente aquí vimos algo que nunca habíamos visto”.
2.- Ante el carácter marcadamente anarco-feminista del canto
de Las Tesis que señala que “El Estado represor en un macho violador”, varios “intelectuales”
se han visto necesitados de salir a aclarar que a pesar de lo “simpático” de la
acción, es peligroso ir y atacar directamente al Estado, aunque sea de esta
forma.
Vean lo que dijeron Daniel Mansuy con Gabriela Caviedes en
una columna mercuriana reciente:
“La política es un
campo de brocha gruesa, donde las sutilezas propias del mundo académico —que es
la fuente de Lastesis— no pueden ser detalladas ni bien explicadas. En la
academia es posible puntualizar cuál es el sentido y el alcance de una crítica
al “Estado opresor”, tratado acá como “macho violador”. En política, en cambio,
esas prevenciones no son posibles. Así, el joven manifestante que tararea en su
mente “el Estado opresor es un macho violador” no necesita preguntarse por el
significado de tal figura simbólica, ni mucho menos poner en marcha su
pensamiento crítico al respecto. Solo se le otorgan aceleradores para extender
su ira contra instituciones suficientemente frágiles. Es más, necesitaremos
esas mismas instituciones si acaso algún día queremos combatir el abuso,
proteger a los débiles y, en definitiva, rehabilitar nuestra vida común. Sin
embargo, el Estado opresor, macho y violador no tendrá legitimidad alguna para
ayudarnos en esas tareas.
La paradoja no deja de
ser tan llamativa como preocupante. Tesis doctrinarias convertidas en panfletos
pueden tener resultados muy distintos a los originalmente buscados. En el éxito
de Lastesis puede estarse incubando también su principal peligro”.
Brillante. Aplausos cerrados. Aún tenemos intelligentsia, ciudadanes!!!. Así que
para ellos está bien ser medio “anarco”
en las salas y pastos académicos , y con buenas bases teóricas. Pero no en la
primera línea de la calle, donde se es inmediatamente sospechoso de terrorismo
y nadie tiene un buen “aparato crítico” más allá de la crítica armada de voluntad,
palos y piedras.
Y si tienen un estómago a prueba de asco extremo, también
cabe destacar lo que dijo el abogado Hernán Corral, también en El Mercurio:
“Volviendo a la
manifestación de Lastesis, hay que señalar que al fundamentalismo se añade una
incoherencia selectiva, ya que no defiende a todas las mujeres. Muchas de las
que realizan la performance portan el pañuelo verde, emblema del aborto libre.
Se reclama por la violencia contra mujeres ya nacidas, pero para las criaturas
de sexo femenino en gestación se promueve su eliminación discrecional. Se
protesta por la impunidad de los femicidios mientras se alienta el femicidio in
utero. ¿No se aplica a estas mujeres por nacer lo de que “la culpa no era mía,
ni dónde estaba ni cómo vestía”?
Tampoco se incluye a las mujeres uniformadas; al término de la actuación, se
suele corear con un entusiasmo digno de mejor causa: “puta, maraca, pero nunca
paca”.
Lo más complejo es que se llama a desconfiar de las instituciones del Estado de
Derecho, como la justicia, el gobierno y las fuerzas encargadas del orden
público: “Son los pacos, los jueces, el Estado, el Presidente”, dice la
canción. Se llega al extremo de sugerir burdamente que los carabineros son
pedófilos, al repetir, con torcida intención, la estrofa del himno
institucional que alude a una niña que duerme tranquila porque por su sueño
vela su amante carabinero.
Queremos creer que la mayor parte de las mujeres que se han sentido
interpretadas por la performance o han participado en ella no comparten el
feminismo amenazador que trasunta el cántico. Pero no estaría de más que se
reflexionara sobre la responsabilidad que cabe en la divulgación de un mensaje
que, además de desestabilizador, presenta la imagen de una mujer en guerra
contra todo y contra todos”.
Excelente. Sin comentarios.
3.- Se recomienda imprimir, difundir, leer y discutir este
texto tomado del blog Hacia la Vida(cabe en 4 planas):
La manera de hacer es ser
“Si no cambias la dirección, puedes terminar donde has
comenzado”
Lao Tse
El mando capitalista de la
producción social requiere que los proletarios se sometan voluntariamente a las
condiciones que hacen de su explotación algo inexorable. El objetivo de todo
capitalista es preservarse como capitalista en un medio hostil de competición
entre empresas, lo cual exige que su tasa de ganancia sea lo suficientemente
provechosa para seguir invirtiendo. Este dinamismo obligatorio no puede darse
si no es en las condiciones del libre mercado, condiciones que sólo pueden
existir cuando hay igualdad formal entre quienes venden su fuerza de trabajo y
quienes la compran. Sin este tácito consentimiento a la desigualdad real que
está en la base de la relación de explotación, no puede haber capitalismo.
Este es el motivo de que la
represión abierta por parte de la burguesía sea más bien la excepción que la
regla. El recurso a la fuerza bruta constituye una medida de su debilidad más
que de su fuerza. Siempre que la burguesía desata la violencia coercitiva para
mantener disciplinada a la fuerza de trabajo, lo hace a sabiendas de estar
contraviniendo el fundamento de la relación social de explotación. Cuando
desata la furia represiva de sus cuerpos armados, lo hace temblando de pies a
cabeza. Cuando promulga leyes para amordazar y maniatar a una clase trabajadora
sublevada, lo hace con el desasosiego de quien se amputa un miembro para evitar
la propagación de una gangrena, sospechando que la podredumbre puede haber
alcanzado ya un punto sin retorno.
Puede que los patricios romanos
hayan sido más fuertes cuando enviaban a sus legiones a aplastar las rebeliones
de esclavos, y puede que la alianza entre la nobleza y el clero haya expresado
su fuerza en la carnicería que desató contra los campesinos anabaptistas. Pero
esa correlación entre el ejercicio de la fuerza armada y el poder social no se
aplica a la burguesía. No porque la burguesía sea menos brutal y despiadada que
las clases explotadoras que la precedieron, sino porque su poder tiene una base
muy diferente. El poder de las clases dominantes del pasado descansaba en gran
medida sobre la base fija e inmutable de sus lazos territoriales y sanguíneos,
mientras que el poder de la burguesía depende casi exclusivamente de la
valorización del valor, un dinamismo ciego en continua aceleración que tiende
cada vez más hacia una creciente fluidez y desarraigo. El poder de los
capitalistas es el poder de generar entropía a través de la valorización,
entropía que a su vez no hace más que disolver progresivamente los fundamentos
sociales de su poder.
Esta dinámica tiene la
consecuencia, por otra parte, de que la clase a la que el capital explota
difiere en un aspecto crucial de las clases explotadas del pasado. En el caso
del proletariado su posición no depende de atavismos inamovibles, sino del
proceso dinámico-entrópico de la valorización, proceso que disuelve sin cesar
cualquier base objetiva de un posible poder político y económico del
proletariado. Pero al mismo tiempo que la producción capitalista le niega al
proletariado la posibilidad de fundar su poder en factores externos a él mismo,
le obliga a convertirse en una potencia productiva de primer orden, siendo la
reproducción ampliada de su propia actividad social la condición sine qua non
de su existencia física. El proletario que no amplía continuamente su potencia
subjetiva en relación con los otros tiende a la inexistencia social, del mismo
modo que la vida subjetiva tiende a cero en ausencia de actividad social. La
producción de la Gemeinwesen, de la comunidad humana como realidad
material y espiritual, no es para los proletarios una elección libre en el
sentido en que podría serlo escoger una ocupación o un pasatiempo en compañía
de otros. Es, en cambio, la condición misma de su vida y lo que su propia
actividad va haciendo de ellos en el transcurso de su existencia. De pronto una
masa de proletarios se descubre capaz de organizar de manera espontánea una
insurrección, empleando en ello recursos psicoafectivos, culturales, técnicos y
materiales que sólo ayer nadie imaginaba que pudiesen aplicarse a ello. La
revelación sublime consiste en esto: en esta masa que hasta ayer parecía ser
puro automatismo y pasividad, habita una potencia capaz de desplegarse sin freno.
Ahora bien: esta potencia, que es capaz de convulsionar un país y al mundo
entero mostrándose como un poder real, no depende de ninguna forma exterior, de
ninguna implementación material o institucional dispuesta previamente al
estallido; proviene exclusivamente de una interioridad, de una fuerza del todo
inmaterial, del ser subjetivo y social del proletariado. Su poder emana de su
sociabilidad, de su vida misma, y no de equipamiento o institución alguna. No
es otra cosa lo que expresa el grito: “Somos choros, peleamos sin guanaco”.
Es la iniciativa, creatividad e
ingenio, es la fuerza comunicativa y la expresividad, la empatía, lo que funda
el poder social de los proletarios, y lo saben. Quienes no lo saben aún lo
suficiente, temen que todo ello pueda sucumbir frente a las aventuras
represivas emprendidas por la burguesía. Pero lo único que queda comprometido
en ese caso son las formas exteriores en que se manifiesta la potencia del
proletariado: ciertas modalidades prácticas de su lucha, cierta técnica,
ciertos hábitos ligados a una fijación excesiva en las formas y por ello a una
fijación excesiva en lo que le ata a las reacciones de sus enemigos. Quienes sí
saben que para el proletariado el poder es sólo un efecto colateral del
ejercicio de la potencia de su ser, saben que la libertad no es jamás un
objetivo a alcanzar. La libertad es ante todo la libertad de autodeterminarse
en el transcurso mismo de la acción, de la vida y de la lucha. Los alardes
represivos del enemigo son exactamente el negativo opuesto de nuestra potencia:
lo único que nos muestran es que estamos obligados a amar la libertad y que si
no obedecemos a este mandato estamos perdidos.
Los seres humanos a menudo
ignoramos nuestra propia potencia y por diversas razones tendemos a perseverar
en esa ceguera. Esto nos hace a veces capitular a un paso de la victoria,
creyendo que debíamos medirnos con la vara del enemigo y viéndonos a nosotros
mismos, de esta forma, más débiles de lo que somos. Pero todo aquel que haya
librado una batalla sabe que en determinado momento es inevitable imponernos
nuestra propia medida con independencia de quienes siendo menos que nosotros
pretenden ser más. Por otro lado, estando ya instalados en la experiencia de un
despertar telúrico, son tantas las libertades que nos hemos tomado que sería
por decir lo menos extraño que no nos tomemos ahora la libertad de
reinventarnos, a nosotros y a nuestra lucha, justo en el momento en que la
burguesía pretende habernos inmovilizado maniatándonos con unas cuantas leyes.
Es necesario sopesar esto con cuidado: ellos esperan que reaccionemos
ciegamente a su reacción. Que nos abstengamos de seguir luchando o que nos
arrojemos desesperados contra la valla que nos han puesto por delante, yendo en
masa a la carnicería o propinando golpes aislados que sin detener la
megamáquina le dan brío a su violencia represiva. Cualquiera de estas
reacciones nos mantendría presos de, precisamente, el juego de reacciones a que
el enemigo quiere reducirnos. Pero nosotros no estamos determinados por la
forma exterior de nuestras acciones, ni por nuestros hábitos, ni por las
reacciones que hemos suscitado en el enemigo, ni por las que nosotros mismos
hemos tenido: estamos determinados por nuestras relaciones internas en tanto
humanidad en contradicción consigo misma. La contradicción es el campo de la
libertad, y esto significa que no estamos peleando para ser libres, sino que
estamos peleando porque ya somos libres. No usar esta libertad para proseguir
la lucha bajo nuestros propios términos es la única derrota posible. Seguir
haciendo lo mismo con la esperanza de obtener resultados diferentes sería
perpetuar la contradicción sin superarla.
A nuestros hermanos de clase
asesinados, mutilados, torturados y hechos prisioneros, el Estado no les hizo
eso por lo que sus acciones son en sí mismas, sino por lo que representan. Las
barricadas no han sido prohibidas con penas de cárcel porque hayan paralizado
la economía nacional, sino porque son el signo visible de una potencia que
podría llegar a paralizarla si se lo propone, y que no lo haría precisamente
con barricadas. A Rodrigo Campos no lo procesaron para compensar la rotura de
un torniquete, sino para hacer audible ante todos el latigazo como símbolo. No
han disparado a los ojos porque sí. Todo esto lo sabemos. Lo que no está tan
claro es si hemos sacado las conclusiones correctas y necesarias. EVADIR:
quizás no hemos prestado suficiente atención al hecho de que esta consigna haya
estado en el centro de la explosión. Evadir es negar el fundamento metafísico
de esta sociedad y el mecanismo que le da vida: “se paga por vivir”. Todo lo
que vino después no ha sido otra cosa que esa impugnación acrecentada. La
exigencia de salarios más altos y tarifas más bajas, de un sistema previsional
que no sea un robo, de mejores servicios sociales, responde al anhelo de “pagar
menos por vivir”. Pero este anhelo no es sólo eso: expresa aun embrionariamente
la revelación de que “no hay que pagar por vivir”. Esta revelación ya se ha
manifestado, sólo necesita ser expresada como necesidad para convertirse en un
imperativo práctico capaz de cambiar las reglas del juego. Las evasiones en el
transporte público podrían continuar y masificarse sin que nadie transgreda
ninguna de las leyes represivas vigentes. Podrían extenderse -tal como fueron
las “autorreducciones” en la Italia de los años setenta- a los servicios de
agua potable, electricidad, gas y conectividad. Podría convertirse en una
oleada imparable de robos hormiga hechos en masa en todas partes sin pausa.
Podría derivar en un movimiento de desobediencia social y económica efectuado
por millones de personas de mil maneras diferentes, transgrediendo muchas
normas, pero ninguna ley. Podría suceder que las relaciones de comercio
habituales lleguen a verse tan perturbadas que no haya otra forma de
proporcionar alimentos y suministros a la población que mediante una política
de racionamiento. Pero un capitalismo de barracas es una imposibilidad
práctica.
En condiciones así, la necesidad
de apropiación directa de los bienes de consumo no podría llegar muy lejos
adoptando la forma acostumbrada del saqueo. Pero eventualmente podría llevar a
los choferes de camiones a sumarse a la desobediencia masiva y a entregar esos
bienes a las asambleas en vez de a los supermercados. Esa misma tendencia
podría terminar imponiendo a quienes producen los bienes la necesidad de
liberarlos sin la mediación del comercio. La interrupción del ciclo de
valorización que ello supondría haría inviable la adquisición mediante el
salario, abriendo la vía hacia la distribución directa. Sería un bucle de
retroalimentación tendiente a la comunización progresiva de todo. En el
transcurso, el Estado estaría obligado a prohibir prácticamente todo con
excepción de los actos de compraventa, erosionando así la libertad formal que
es su propio fundamento.
No cabe imaginar un proceso tal
sin que tenga lugar una proliferación de violencias, que en cualquier caso
sería el despliegue cinético de la enorme violencia potencial ya contenida en
la propia forma social capitalista. De lo que se trata no es tanto de evitar la
violencia estatal, que es inevitable, sino de cómo hacerle frente desde la
posición de ventaja que nos brinda la masividad y sobre todo la potencia social
que nos habita. Todo depende de cuán capaz sea el proletariado de determinar
por sí mismo la dinámica de la lucha, fijando él las reglas del juego. Allí
donde se le quiera imponer el enfrentamiento directo en condiciones donde sólo
puede salir herido de muerte, tendrá que evitarlo llevando la desobediencia a
un plano diferente. Allí donde se le quiera arrastrar a un callejón sin salida
tendrá que saber crear una vía imprevista; tendrá que animarse a detener
aquello que se suponía no podía parar de moverse, a movilizar aquello que se
suponía indefectiblemente quieto, a crear un vacío en el que se precipite cada
golpe dirigido contra él. Tendrá que sorprender al enemigo privándole de cada
superficie sobre la que esperaba apoyarse para seguir golpeándole, imponiéndole
un desgaste progresivo. Cansarlo, agotar sus fuerzas, hasta que le resulte más
costoso seguir luchando que abandonar. Todas las armas y recursos materiales no
son nada sin el ánimo que hace falta para ponerlos en acción.
Tiene una importancia clave que
la lucha sea no sólo en pos de objetivos económicos y políticos, sino que su
propio desenvolvimiento sea la demostración práctica de que vivir sin pagar es
una forma de vida superior que la actual, y hacerlo con una elocuencia tal que
cada vez sean menos los que quieren seguir malviviendo como lo hacían. Esto
supone para el proletariado dejar atrás todo aquello a lo que estaba
acostumbrado, desaferrarse de la forma de vida que le constituye como
proletariado. Pues bien, si algo ha quedado claro en estas semanas es que esto
no sólo es posible, sino que se ha vuelto hasta cierto punto inevitable y es,
si se lo piensa bien, lo mejor que podría pasarnos. Asumirlo implicaría, para
empezar, que dejemos de pedirle respeto a quienes han demostrado no ser en
absoluto respetables; y que llevemos nuestra dignidad recién recobrada hasta su
última consecuencia: la autodeterminación total.
BURGUESES ASUSTADOS Y METIENDO MIEDO/Convocatorias
BURGUESES ASUSTADOS Y METIENDO MIEDO:
2 ejemplos notables: el tecnócrata de la educación Mario
Waissbluth, y el ex miembro del Frente de Estudiantes Libertarios y actual gurú
a distancia de la nueva derecha, Pablo Ortúzar (con sede en Oxford si no me
equivoco).
En el primer caso, es notable su intento por vincular
anarquistas con narcotraficantes (narcos y anarcos) y proponerlos como enemigo
interno. Además, fiel a su tono de charlatán acreditado, acusa a mucha gente de
ser “ayudistas” de la primera línea.
En el segundo, además de su evocación de tardes de violencia
política en los pastos del campus Los
Presidentes, llama la atención como infunde el miedo a las balas de verdad que
según insiste “aún no se han disparado”, coincidiendo en eso con Waissbluth,
que incluso recomienda un “toque de queda real”.
Ambos coinciden en eso con las amenazas del Gobierno y hasta
de tribunales en orden a que si no se deja que los pacos usen la escopeta
antidisturbios como se les antoje, entonces no les quedará otra que responder a
las piedras con balas de plomo.
Dejo algunos extractos:
CHARLATÁN 1:
Aclaremos que este
pequeño pero muy potente ejército de violentistas, tal vez unos 10 mil, no son
lo mismo que el muy pequeño grupo de anarquistas, unos 50 o 100, cuyos
propósitos son muy diferentes, así como sus compinches narcos y de barras
bravas, que a su vez también incluyen a narcos y anarcos. El núcleo más turbio
de la sociedad. No hay nada mejor para el negocio narco que un Estado fallido,
como lo es en extensas partes de Colombia, Venezuela y México. Ellos quieren la
destrucción definitiva del Estado, así lo dicen sus manuales. Los jóvenes
violentistas buscan el fin de su humillación y las injusticias, lo que para
nada es lo mismo. Pero esta confluencia astral es simplemente letal. A los
narcoanarquistas los pactos sociales o constitucionales no les interesan, todo
lo contrario, les complican su negocio.
Sin quererlo o
saberlo, los jóvenes violentistas, de 16 a 25 años, están contribuyendo a la
guerra narcoanarquista, iniciada en una secuencia coordinada de atentados que
por su magnitud pasará a la historia mundial del anarquismo. Tan solo las 57
estaciones de Metro, de las cuales las primeras siete fueron simultáneas, son
suficientes para la medalla de oro olímpica. No ha habido nada parecido en
magnitud por muchas décadas, en el mundo. Pasamos de ser la capital mundial del
neoliberalismo extremo a la del anarquismo nihilista extremo, y están
disfrutando de su avasallador triunfo, que no ha terminado y que muy
posiblemente se extenderá masivamente a la temporada de incendios forestales.
Ese es el peligro inminente.
Nada impide hoy que 50
narcoanarquistas en bus (o en Mercedes Benz si son narcos) se paseen por Chile
con unas cuantas cajas de fósforos, botellas de acelerante y fuegos
artificiales. Tiemblo de solo pensarlo. Ya comenzó en Valparaíso. Quien crea
que esta tragedia es solo una explosión natural de ciudadanos irritados, se
equivoca rotundamente, y esta confusión de muchos constituye el epicentro de mi
miedo y mis propuestas.
(…)
La cuarta y última
propuesta, que me hace temblar la mano al escribirla, es que haya un nuevo
pacto político “por la paz y la justicia en serio”, que abarque a toda la
izquierda y la derecha, para devolver el monopolio de la fuerza al Estado, el
único que la puede y debe tener, y que la debe aplicar de manera firme pero proporcional,
justa pero eficaz.
Esto significa en
primer lugar que los ayudistas de izquierda comprendan en plenitud adónde nos
están llevando con sus gustitos y que comiencen a denunciar la violencia en
serio. Es necesario poner a los Carabineros en la calle con todo su poder,
carabinas, guanacos y zorrillos, pero con todo el apoyo político necesario para
ejercer la fuerza pública con la proporcionalidad necesaria. No tengo duda
alguna de que Carabineros deberá ser intervenido y reestructurado completamente,
más temprano que tarde, pero eso toma tiempo y no se puede hacer en medio de
este megaincendio. Y si se necesitaran militares imponiendo un toque de queda
real y no de escaparate, también. A estas alturas no podemos tenerle miedo a
ninguna medida relevante, ni tampoco el Gobierno.
Temo, entonces, que
las balas los despierten de su sueño. Las mismas balas que ellos gritan que “se
van a devolver” sin entender que todavía no las han recibido. Y, especialmente,
sin entender que los que las recibirán no serán probablemente ellos, los niños
educados que sienten que el mundo no puede hacerles daño, sino sus compañeros
de lucha más débiles. Temo lo mismo que teme el ex canciller socialista Gabriel
Valdés en su comentada intervención,
y me pegunto si no habrá una mejor manera de aprender sobre el valor de la
democracia, los partidos políticos y la paz. Es difícil, porque claramente
nuestro sistema democrático le falló a las esperanzas populares. Pero tiene que
existir alguna forma.
(…)
Aclarar, por último,
que la coerción estatal deberá necesariamente subir de grado y aumentar su
fuerza en contra de quienes hagan desmanes para poder terminar con los actos de
saqueo e incendio. Y que esa violencia legítima tiene un respaldo transversal,
en la medida en que mantenga su foco en los delincuentes y su intensidad no
traspase abiertamente el umbral de los derechos humanos. Advertirle a narcos,
violentistas, barrabravas y otros que, así como no habrá impunidad en cuanto a
las violaciones a los derechos humanos, ellos serán perseguidos hasta el final
de los días. Y castigados con toda la fuerza que la ley permita. Y que si es
necesario utilizar la fuerza militar en su contra, una vez que hayan sido
identificados y aislados, así se hará. Hacerles sentir que se acabaron las
miradas hacia el lado.
La línea del frente/La lucha pasa a una nueva fase/Prensa burguesa lloriquea porque aún no se pacifica esta combativa y angosta faja de tierra
-Kortatu, La línea del frente: "en cualquier adoquín está la primera línea!!!".
EVADE CHILE, ONCEAVO COMUNICADO
Compañerxs,
Una liceana de Santiago nos ha hecho llegar un llamado
a evadir la PSU y tomarse todos los recintos educacionales y fábricas,
a boicotear, funar y hackear el sistema.
No se cambia una relación abusiva simplemente demandando al abusador que haga
lo justo. Hay que terminar con el vínculo.
¡Abandonemos el diálogo de sordos con la casta que cree
gobernarnos! No obtendremos nada de ellos porque nunca nos han dado nada. Son
ellos los que viven de nosotrxs. ¡Vamos a crear nosotrxs mismxs las condiciones
para que su abuso ya no sea posible!
--
EVADE CHILE 2019 #
LLAMAMIENTO:
Uno de los viejos capos del Cartel Piñera recaudó 378 millones de pesos tras su
saqueo; hoy paga 11 millones a sus amigos carceleros para poder irse de
vacaciones con su botín. La tropa de viejas fachas que calienta asientos en La
Moneda se viste de blanco para salir a botar unas lágrimas de cocodrilo por lxs
muertxs y heridxs que sus valientes soldados gestionaron con la precisión que
demandó el Ministerio del Interior. El terrorismo ahora también es a domicilio:
asedian poblaciones durante la noche y al otro día mandan a sus matinales a
limpiar la sangre. Etcétera, etcétera. Así, suman y siguen las medidas de
gobierno: esta rebelión les ha dado espacio para actualizar y sofisticar aún
más su aparato represivo.
La situación no resiste análisis. Quién quiera seguir creyendo que
los poderosos del mundo son humanos con los que se puede dialogar o llegar a
acuerdos no está entendiendo nada, tiene sus sentidos bloqueados por el miedo,
simplemente esperan que les toque un pedazo del pastel.
Nosotrxs no queremos ningún pedazo de su pastel envenenado, por eso llamamos
a:
>Tomarse todas las infraestructuras públicas y privadas (liceos,
universidades, plazas, fábricas de alimentos e insumos básicos, etc.) para
utilizarlas como centros de autogestión de nuestra lucha y empezar a organizar
el autoabastecimiento y apoyo mutuo desde todos los frentes posibles; >Evadir el pago de todos los medios de transporte (organizando
evasiones masivas como las que inauguraron esta rebelión); >Boicotear los llamados al servicio militar 2020; >Boicotear la PSU, el SIMCE y todos los intentos burdos de alinearnos
bajo su educación de mercado; >Boicotear internacionalmente los productos chilenos que han
saqueado el territorio (vinos, paltas, etc.); >Boicotear sus medios de comunicación (no ver televisión,
utilizar cualquier oportunidad de transmisión en directo para acusar el
verdadero saqueo y guerra contra el pueblo, etc.); >Boicotear a Jalabineros de Chile y FFAA de todas las formas
posibles (no venderles comida, no llevarlos en colectivo, no facilitarles la
vida de ninguna forma, etc.). Si a algún milico o paco le queda algo de
humanidad dentro de sí, que renuncie a su muerte y se niegue a oprimir al
pueblo; >Funar a los pacos agresores en sus casas y guardar registro de
todos sus datos (pacolog.com); >Funar a toda la clase política que pacta con los ricos y venden
nuestro futuro como si fuéramos esclavos; >Funar sus interminables montajes y manipulaciones (incendios,
saqueos, acusaciones falsas); >Hackear los sitios webs del gobierno y las mega empresas con
las que están coludidos; >Hackear y borrar el sistema de registro de deudas DICOM y el
sistema de CAE; >Hackear los sistemas y bases de datos de los poderosos para
exponer sus abusos y botines; >Borrar de los espacios públicos todas sus marcas genocidas (estatuas
y monumentos de militares, policías y políticos asesinos, catedrales del
consumismo y la culpabilidad, etc.); >Solidarizar con lxs caídxs y heridxs de nuestra lucha en todas
las formas posibles.
Vivimos una realidad invertida. Volver a ponernos de pie depende de
nosotrxs mismxs, de nuestra capacidad para construir una verdadera comunidad de
lucha contra el monopolio del dinero y la muerte. Afirmemos su existencia en
actos, aquí y ahora, apropiándonos directamente de todo lo que hemos
construido. Para esto no necesitamos de ningún líder: hemos demostrado que la
masa de lo vivo habla más claro y fuerte que cualquier dirigente.
No tenemos armas de fuego pero podemos darles donde más les duele: su bolsillo.
Rebelémonos contra el totalitarismo económico que nos mantiene en la miseria,
cultivando formas de ayuda mutua más allá del dinero y el Estado.
¡Organizaremos nuestras vidas y dejaremos de depender de ellos!
EL MERCURIO, Editorial del 21 de noviembre
"Peligrosa normalización"
El violentismo dista de haber sido detenido y se intentan
instalar discursos para justificarlo.
La suscripción del “Acuerdo por la Paz y una Nueva
Constitución” permitió una importante reducción de las tensiones en el país.
Así, sin perjuicio de las controversias que ya se observan respecto de la
implementación del proceso constituyente definido en ese documento, ellas
aparecen en general encauzadas en el ámbito de la política y dentro de un marco
institucional. Más complejo de evaluar resulta hasta ahora, sin embargo, el
cumplimiento del primer punto del acuerdo, esto es, lo referido a la
recuperación de la paz social.
Efectivamente, el país no ha vuelto a sufrir los niveles de violencia
experimentados el pasado martes 12 o el viernes 8 de noviembre, con templos y
edificios patrimoniales arrasados por el fuego, ataques a recintos policiales y
militares y una acción destructiva inédita en los últimos 30 años. Con todo, el
violentismo dista de haber sido detenido. Desde luego, la misma noche posterior
a la firma del acuerdo, los incidentes en la Plaza Baquedano, de menor magnitud
que en jornadas previas, terminaron con el lanzamiento ilegal de fuegos
artificiales, práctica que hasta ahora el país solo vinculaba con grupos de
narcotraficantes y con ciertas barras bravas del fútbol, siempre concebida como
una expresión de desafío a la autoridad. En los días siguientes han continuado
produciéndose incidentes de diversa magnitud en distintas regiones. Ellos han
incluido ataques incendiarios al pórtico de un cuartel de la FACh, en Arica; a
la Catedral de Puerto Montt, y a la Seremi de Desarrollo Social, en Coquimbo.
Diariamente se conocen nuevos saqueos a locales comerciales y hasta centros
médicos. Manifestaciones de estudiantes siguen alterando el funcionamiento del
metro, e incluso ayer se habrían detectado nuevas evasiones masivas. En fin,
peligrosamente, empiezan a sucederse las agresiones en masa a funcionarios
policiales.
La reiteración de este tipo de situaciones arriesga terminar normalizando un
estado de cosas que el país no puede tolerar. No es aceptable, en efecto, que
prácticamente todos los días de la semana a cierta hora el corazón de Santiago,
como es la referida Plaza Baquedano, se encuentre virtualmente entregado al
dominio de manifestantes violentos; tampoco lo es que en distintas comunas los
saqueos sean una realidad cotidiana, o que las personas en sus desplazamientos
deban considerar la posibilidad de ver interrumpido el tránsito por barricadas.
Tal habitualidad de la violencia discurre en paralelo con la instalación en
ciertos ámbitos —incluido el mundo académico— de discursos que llegan a
justificar el ataque a espacios públicos y hasta con la difusión en redes
sociales de videos que idealizan la acción de encapuchados.
Ciertas actitudes de sectores políticos, como el Partido Comunista, y algunas
fuerzas del Frente Amplio han sido particularmente funcionales a dicha
normalización de la violencia. Ejemplo extremo lo dio a principios de semana un
diputado PC, publicando en Twitter la imagen del ataque al pórtico de la
guardia del cuartel FACh para ponderar lo “sabio” del pueblo chileno. Pero si
esos sectores han sido pertinaces en sus posiciones desestabilizadoras durante
esta crisis, es importante que el resto de las fuerzas políticas, comprometidas
en un Acuerdo por la Paz, no solo sean más explícitas en su rechazo a estas
acciones, sino que, consecuentemente, procuren el aislamiento de quienes
prefieren mantenerse en la ambigüedad.
Por cierto, la principal responsabilidad en el restablecimiento del orden
público corresponde al Gobierno, pero difícilmente podrá conseguirse ese
objetivo si el resto del mundo político elude apoyarlo con claridad.
Evade Chile, 15 puntos sobre organización/Radio Temperamento/Análisis de la revuelta chilena desde el campo burgués/Asamblea + Disturbio el 9 por insumos médicos
Cómo (no) organizarse si lo
que se busca es subvertir la lógica mercantil y patriarcal del dinero
1- La organización no puede
depender de internet.
2- Lxs participantes deben
acordar: primero, una periodicidad (diaria, semanal, mensual, anual, etc.);
luego, una cantidad de tiempo a reunirse (una hora, 6 horas, 3 días, etc.), y
por último un lugar físico (casa, parque, junta vecinal, lugar de trabajo,
etc.).
3- Estos factores dependerán de
la urgencia de los objetivos y seguridad del contexto.
4- Durante el periodo de reunión
se realiza todo el trabajo de logística necesaria para que la organización
produzca (discusiones, acciones, textos, videos, arte o anti-arte, etc.).
5- Con el tiempo, se pueden ir
creando comisiones internas que agilicen ciertas labores.
6- Ninguna posición está por
sobre otra, la división del trabajo no se ata a ninguna ideología ni política
ni técnica; debe responder al imaginario más profundo posible.
7- La rotación es ventajosa,
cíclica. La autoridad paralizante, tiende a la obsolescencia.
8- Toda la actividad de la
organización ocurre en el periodo de tiempo que se compare físicamente. La
organización vive del encuentro de cuerpos físicos cargados de emociones e
ideas.
9- La comunicación por internet o
por teléfono no puede reemplazar la comunicación cara a cara.
10- Ya no se pregunta más “qué
puedes dar a la organización”.
11- El éxito o fracaso dependerá
de la motivación, iniciativa, claridad y sobre todo capacidad de sus
participantes de comunicarse y aceptarse mutuamente.
12- Esta era la forma de
organizarse de las comunidades que nos preceden, no virtual, sino real:
organización a escala humana.
13- La sensación de “atomización”
y separación generalizada que se vive, la interminable lista de equipos y
partidos a los que pertenecer y qué defender, está inexorablemente atada a la
virtualidad real del valor-dinero-capital.
Nota Hacia la Vida: desde la región argentina nos llega una nueva entrega de Temperamento Radio, con una edición especial sobre los acontecimientos en Chile y Catalunya. Agradecemos el esfuerzo de lxs compañerxs de otras latitudes por dar a conocer lo que sucede en esta región del mundo desde una perspectiva anticapitalista y radical.
Temperamento Radio: especial testimonios desde Chile y Catalunya
Para descargar: click aquí con el botón derecho y “Guardar como…”
• Audio: Niñas contra el toque de queda
• ¿Neoliberalismo?
• Testimonios desde el Desierto de Atacama:
Compañeros de El Sol Ácrata desde Calama y Antofagasta
• Audio: ¡Por nuestrxs caidxs!
• Datos de la represión
• Testimonios desde el Sur:
Compañero desde Punta Arenas
Compañero de Radio Kurruf desde Temuco
• Audio: Efecto Psicoterapéutico
•Recomendamos: Asambleas territoriales en tiempo de revueltas desde Villa Olímpica (Santiago de Chile) Link: http://rcvo.cl/2019/10/31/conversatorio-asambleario-i/
• Disturbios en Catalunya y la trampa del nacionalismo.
• Grupo Barbaria desde la región española
Música: Ground Zero, Illapu, Asamblea Internacional del Fuego, Accidente, Los Planetas, Décima Víctima.
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Las cuatro razones del
"estallido" social en Chile, según (el economista) Authers:
"La primera es la desigualdad",
enumera el experto en mercados y explica: "La agenda de los Chicago Boys
generó un crecimiento agregado razonablemente sólido y estable, pero Chile
sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo. Ocupa uno de los
primeros lugares en desigualdad entre los miembros de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico y, según el Banco Mundial, sigue siendo
más desigual que sus vecinos Argentina y Perú. A la gente le enoja mucho más el
aumento del costo de vida si éste está acompañado de una sensación de
injusticia".
"En segundo lugar, el
gatillante fue una propuesta para aumentar las tarifas del transporte público y
las cuentas de electricidad. Existe una amplia evidencia en todo el mundo de
que esto puede incitar a una rebelión más que cualquier otra cosa, algo que
deberían tener en cuenta quienes esperan reducir las emisiones de gases de
efecto invernadero a través de un impuesto al carbono".
Así, recordó que las protestas de
los Chalecos Amarillos en Francia iniciaron por alzas en los impuestos a la
gasolina y que en 2017 en México una serie de disturbios se registraron después
de un aumento del 20% en los precios del combustible. Sin ir más lejos, también
mencionó las huelgas de camioneros en Brasil durante 2018 por la subida en el
valor del diésel.
"En tercer lugar, Chile carece de un movimiento populista, o de un
caudillo político astuto. Tal figura podría haber sido capaz de usar la ira
pública para sus propios fines, pero también habría tenido una mejor
oportunidad de controlarla".
Por ejemplo, expone, "el
presidente populista de izquierda de México, Andrés Manuel López Obrador, con
frecuencia dirigía protestas públicas, pero persuadió exitosamente a sus
seguidores de que no recurrieran a la violencia".
"En Chile, donde la política convencional carece de un partido o
una personalidad para canalizar sus quejas, los manifestantes han recurrido al
vandalismo autodestructivo. Es decir, mientras que los carismáticos populistas
latinoamericanos tienden a poner nerviosos –con justa razón– a los líderes
occidentales, Chile demuestra que pueden desempeñar una función vital".
"Finalmente, la dependencia
de Chile de los productos básicos, en particular el cobre, hizo que sufriera
graves daños colaterales por la desaceleración económica de China y la guerra
comercial entre Estados Unidos y China", menciona como su cuarto y último
punto. A modo de conclusión, Authers comenta sobre este último punto que
"los líderes de Chile deben responder interrogantes sobre por qué no han
logrado diversificar su economía para no depender solo de los metales. Pero el
país está lejos de estar solo. Varios otros países emergentes están igualmente
expuestos a los precios de los metales".
--
¿Qué lectura hace de la forma que tiene este estallido
social, sin líderes visibles ni estructura?
Justamente confirma el fracaso de la intermediación política y social. No hay
liderazgo, no hay articulación, no hay demanda, y eso supone que nadie, ni el
Frente Amplio que le encantaría hacerlo, tiene la voz de esto. Cualquier
persona que quiera arrogarse la voz de esto está mintiendo. Y quizás esto es lo
grave, porque cuando uno se queda sin esas instancias de intermediación, no
tienes como leer o satisfacer esas demandas porque no sabes cuál es. Y eso hace
todo más complicado. Estamos caminando por un terreno desconocido, para el que
no tenemos mapa, cartografía ni brújula. Y eso agrava el problema, porque para
esto se requiere líderes políticos de un nivel muy alto y yo hasta ahora no los
he visto.
Becado en un hospital de París, viví mayo de 1968 como
testigo y partícipe comprometido y sorprendido.
Los hechos son conocidos. Los estudiantes inician una
protesta por sus derechos en los campus, que es reprimida con fuerza. Luego
protestan contra la represión y se encadena una seguidilla de manifestaciones
que van incluyendo cada vez mayor número de estudiantes.
La noche del 10 de mayo, en los alrededores de la Sorbona,
sede de la Universidad de París, se desarrolla una gran manifestación
estudiantil que es fuertemente reprimida por la policía. Los estudiantes
responden levantando barricadas con los adoquines que sacan de las calles del
barrio histórico. La policía responde inundando de gases lacrimógenos las
calles bloqueadas y lanzando una carga masiva durante la madrugada.
En medio de la batalla campal, el dirigente estudiantil
Daniel Cohn Bendit lanza un llamado a los obreros y sindicatos para que rechacen
la represión policial y apoyen a los estudiantes. La mañana del 11 de mayo, el
secretario general de la Confederación de Trabajadores (CGT), dirigida por el
Partido Comunista de Francia (PCF), declara que los obreros organizados no
recogen el llamado de un extremista.
La base sindical reacciona de otra forma y al mediodía la
confederación metalúrgica llama a la huelga general contra la represión y por
las reivindicaciones de los trabajadores. Durante el día numerosas ramas de
actividad se pronuncian por la huelga general, de tal modo que todas las
centrales sindicales (CGT, CFDT, FO) llaman el 13 de mayo a la huelga general y
se suman a la marcha que se organiza ese día, acatando el llamado de los
estudiantes que encuentra eco en la base obrera.
Más de un millón de personas ocupan las calles de París y
pasan cantando himnos revolucionarios frente a La Sorbona. Los dirigentes
estudiantiles hacían gala de su independencia frente a los partidos políticos
tradicionales y rechazaban formular un programa para no limitar la expresión
espontánea del pueblo.
Los partidos de la oposición a De Gaulle, el comunista, de
rígido corte estalinista, temiendo ser desbordado, reacciona manteniendo el
statu quo y no apoya al movimiento estudiantil. El socialista, en sus varias
expresiones y cruzado por fracciones en disputa, no logra ponerse de acuerdo y
tener una posición común.
No hay un entendimiento y una expresión política para
enfrentar la crisis desatada, todo queda en mano de una dirigencia estudiantil,
inexperta y sin un programa y un petitorio claros. La oposición de derecha da
todo su apoyo a De Gaulle y a recuperar el orden público. El cuadro es claro:
una derecha unida férreamente tras el presidente y una izquierda dividida, sin
capacidad de respuesta dejando el campo libre a la improvisación y espontaneísmo.
El resultado fue también claro, el gobierno abre
negociaciones con la única fuerza que parece responsable, las centrales
sindicales, y después de 10 días aparecen los acuerdos, aumento de casi un 40%
del salario mínimo, creación de los comités de empresa, con participación
sindical, y otras ventajas para los trabajadores y los sindicatos.
De Gaulle, hábil político, saca a los militares a la calle,
el contingente de reclutas, sin armas, encargados de tareas de apoyo a la
población, como cuidar las estaciones de gasolina y retirar la basura que se
acumulaba en las calles de París y otras ciudades de Francia, mientras los
militares profesionales ocupan posiciones más estratégicas, centrales atómicas
eléctricas, estaciones de ferrocarril, autopistas, etc.
A fines de mayo, organiza una marcha de apoyo a su gobierno
y recorre los Campos Elíseos, respaldado también por un millón de personas,
donde llama a disolver la asamblea nacional y llama a elecciones generales de
parlamentarios.
Cambia totalmente el terreno de enfrentamiento, lo lleva a
la política formal y hace que los partidos busquen mantener sus posiciones
electorales y los descalifica como fuerza negociadora de la crisis. Aparte de
algunas modificaciones en el gobierno de las universidades públicas, el
movimiento estudiantil consigue poco o nada. Sin considerar el enorme impacto
cultural de la revuelta estudiantil, en las estructuras del sistema político
económico no hay cambios. Una oportunidad perdida.
París era una fiesta esos días y los recuerdo con nostalgia
de haber participado de un momento histórico. Me integré al comité de acción de
barrio donde residía, el vecino que cruzábamos todos los días se convierte en
interlocutor y allí se plantea de todo, dónde conseguir pan al día siguiente
hasta la reforma del régimen político. Sean realistas, pidan lo imposible y la
imaginación al poder, salen de los muros de La Sorbona e inundan las calles con
su imagen de esperanza y libertad.
La semana que hemos vivido me lleva a la evocación de esos
momentos, vividos con gran intensidad, y también me llenan de temor de ver otra
oportunidad de cambio en la vida social que sea más trascendente que un momento
de esperanza y confraternidad, como los que ha deparado este movimiento con su
manifestación de más de un millón de personas, en Santiago, y decenas de miles
en regiones.
Por lo anterior me llena de inquietud ver que los partidos
Socialista, Comunista y los que forman el Frente Amplio, se negaron a asistir a
una convocatoria hecha por el Presidente de la República, fundamentalmente
sobre la base de que no se convocaba a la misma a los representantes de la
sociedad civil....
(AAAAOuuuhhhmmmm, bostezos, dejo la lectura en este punto exacto).