jueves, mayo 13, 2021
DESTRUYENDO MITOS: ACERCA DEL SUPUESTO PROTAGONISMO “NARCO” EN EL ESTALLIDO SOCIAL
(Mapa de saqueos en la Región Metropolitana durante el "estallido social". Fuente: SOSAFE)
Hace relativamente poco tiempo me di el trabajo de ver en Netflix
la excelente serie chilena “El reemplazante”, adecuado retrato de la educación “particular
subvencionada” en un Liceo de la periferia metropolitana, y que por obra y
gracia del sistema de financiamiento a la cultura en Chile en su momento fue
transmitida por TVN pero sólo alcanzó a tener dos temporadas.
Una parte de la Segunda Temporada me pareció particularmente
bien lograda: cuando muestran que los narcotraficantes que operan en las
inmediaciones y al interior del Liceo ven con muy malos ojos la inminente posibilidad
de movilizaciones estudiantiles, tales como marchas y tomas, pues atraen formas
intensas de acción policial que les dificultan la buena marcha habitual del
negocio. En consecuencia, hacen todo lo que pueden por evitar o boicotear las
protestas.
Cosa muy distinta es lo que creen ciertos sectores de la
elite chilena, a través de sus portavoces intelectuales, que desde los inicios
de la rebelión de octubre de 2019 y hasta hace poco han pontificado largamente acerca
de cómo una de las “siete cabezas” del estallido (o “kabezas”, como las
denomina el urbanista Poduje en un laureado ensayo (1))
la aportó el narcotráfico de las poblaciones o “barrios críticos”, que habrían
visto en este momento de anarquía una oportunidad inmejorable de incrementar
sus operaciones.
En una versión incluso más audaz, el profesor Waissbluth
sostuvo desde diversas columnas que la veta “antipolicial” de los narcos los
habría motivado a una alianza con los anarquistas, enemigos naturales de las
policías, y en base a este objetivo común se habría generado una combustiva
amalgama, dando carne al nuevo sujeto peligroso de nuestro tiempo: la bicéfala
entidad del lumpen “anarco/narco”.
Así, en una desesperada columna publicada el 25 de noviembre, el experto en educación
afirmaba –no sabemos en base a qué fuentes, pues no las señala- que “la mayoría
de los violentistas están o estuvieron en la educación pública. Sus niveles de
violencia, que continúan en la quinta semana de la explosión, son inusitados,
aberrantes, ciegos, nihilistas, destruyen lo que se les ponga por delante”.
Hilando un poco más fino llega a decir que “este pequeño pero
muy potente ejército de violentistas, tal vez unos 10 mil, no son lo mismo que
el muy pequeño grupo de anarquistas, unos 50 o 100, cuyos propósitos son muy
diferentes, así como sus compinches narcos y de barras bravas, que a su vez
también incluyen a narcos y anarcos. El
núcleo más turbio de la sociedad” (2).
Esta “guerra narcoanarquista” se inició según Waissbluth en “una
secuencia coordinada de atentados que por su magnitud pasará a la historia
mundial del anarquismo. Tan solo las 57 estaciones de Metro, de las cuales las
primeras siete fueron simultáneas, son suficientes para la medalla de oro
olímpica. No ha habido nada parecido en magnitud por muchas décadas, en el
mundo”. Y por supuesto que, a diez días del 15 de noviembre, el profesor nos
advierte que a “los narcoanarquistas los pactos sociales o constitucionales no
les interesan, todo lo contrario, les complican su negocio” (3).
Esta “teoría” no fue sostenida sólo por Waissbluth, sino que
es parte medular de las declaraciones de guerra hechas por Piñera y su
gobierno, y también integra las diversas versiones conspirativas con que la
vieja y la nueva extrema derecha intentan explicarse qué pasó en Chile el
18 de octubre de 2019.
Una investigación publicada en CIPER en el mes de marzo da
cuenta de las dos principales versiones de las “teorías del complot” en la
explicación del estallido: la “teoría
de la agitación”, que responsabilizó como promotores del sabotaje a regímenes
extranjeros de izquierda, cantantes e incluso fans del pop coreano o K-POP- y la
“teoría del lumpen”, que “puso el foco en los anarquistas y narcotraficantes y
su intención de erosionar el Estado de derecho” (4).
Según Dammert y Sazo, de acuerdo a
la “teoría del lumpen” “para ambos grupos, el gobierno de Piñera habría sido un
objetivo de desestabilización particularmente atractivo. En el caso de
los anarquistas, Piñera representaba el establishment y la defensa del statu
quo (…) Para los narcotraficantes, el gobierno de Piñera encarnaba un obstáculo
para el desarrollo de su mercado ilegal. Este argumento encontraba fundamento
en el discurso de mano dura que Piñera desplegó en la campaña presidencial de
2017”. Entonces, “al tener un enemigo político compartido, los grupos anarquistas
y narcotraficantes habrían establecido una forma avanzada de colaboración”,
cuyo objetivo central habría sido “facilitar
las condiciones para la ocurrencia de disturbios a gran escala en todo el país”.
En esta alianza operaría una especie de división del trabajo: “Si los grupos
antisistema estaban a cargo de crear desórdenes y barricadas en las zonas
urbanas, los narcotraficantes se habrían dedicado al saqueo de supermercados y
al ataque de sedes policiales y estaciones de metro en las zonas periféricas” (5).
“Nada más práctico que una buena
teoría” decían por ahí. Y nada más inútil para una adecuada conservación del
orden que estas “construcciones teóricas” basadas en generalizaciones propias
de ciencia social de baja calidad mezcladas con prejuicios y temores de clase.
En efecto: en los momentos álgidos de la calurosa primavera del 2019 quedó
claro que la falta de comprensión de lo que estaba en verdad ocurriendo, unida
a una gestión menos que mediocre de los medios de control represivo a
disposición del Poder fue un poderoso acelerante para que varias chispas
terminaran incendiando la pradera.
Pues bien, volvamos al otoño de 2021: tenemos malas noticias
para la versión “narco/anarco” de estas teorías del complot, las que nos llegan
tras analizar el Informe 2020 del Observatorio
del Narcotráfico de la Fiscalía de Chile (6).
En primer lugar, porque del total de 24.940 personas
detenidas por delitos de robo, hurto, receptación y desórdenes públicos durante
los primeros 40 días del estallido sólo el 10% (2431) de ellas tenían
antecedentes por infracción a la Ley de Drogas. La cifra adquiere más sentido
si consideramos que en los 40 días previos el 18% de los detenidos por esos delitos
tenía antecedentes por Ley de Drogas (780 personas).
Más interesante que eso, el Informe de cuenta de que “consultadas las jefaturas policiales de las
unidades especializadas en drogas de ambas policías en la Región Metropolitana,
sobre la existencia de indicios en las escuchas de interceptaciones
telefónicas, que pudieran señalar la participación de organizaciones para el
narcotráfico en los saqueos, respondieron categóricamente que no existían.
Ello no se contrapone con lo señalado por Carabineros de Chile, en el sentido
que existió una presencia narco numerosa en los saqueos, ya que efectivamente
la cifra absoluta de detenidos en el país por este delito y con antecedentes
por infracción a la Ley de Drogas en saqueos, en los 40 días anteriores al
estallido, y los 40 posteriores, en el país, es ostensiblemente superior: de 780
imputados, se pasó a 2.431” (7).
Pese a ese incremento numérico, pero no proporcional, el
Informe es enfático: “De lo anterior, es posible concluir, que, si bien pueden existir casos de
organizaciones para el narcotráfico que participaron como tales en los saqueos
durante el estallido social, no hay antecedentes suficientes para afirmar que
su participación fue masiva ni sostenida en el tiempo y probablemente reducida
a sus eslabones menores, como lo señaló el Fiscal Nacional en su momento, donde
la oportunidad de lucrar con la reducción de bienes de alto costo, les
representaba una utilidad similar e incluso superior, que la venta habitual de
unas pocas dosis de droga” (8).
Otra de las conclusiones más destacables a efectos de
comprender lo que en realidad ocurrió en el llamado “estallido social”, un
proceso social tan rico y complejo en cuyo análisis podríamos pasar varios años
más, es que la tan asumida relación entre la práctica de los saqueos y los
“barrios críticos” tampoco se confirma según los datos recopilados:
“Un mapa obtenido desde la plataforma SOSAFE (https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=1QiyBfBytdx0bobo0YrwXNniwpxrRc7sC&ll%20=-33.49888802184857%2C-70.74625592918824&z=16&ll=-29.900348672197445%2C-71.62797968726301 ), que georreferencia las denuncias
por saqueos durante el estallido social, nos permite apreciar que estos actos
delictuales no siguieron un patrón determinado, menos de cercanía a barrios
críticos, los que por cierto también abarcan. Simplemente se expandieron por todo Santiago” (9).
El gráfico que se exhibe en la página 204 es impresionante:
los puntos que señalan saqueos se aprecian por todo el mapa de Santiago
formando grandes manchas rojas en prácticamente todas sus comunas. De todos
modos, la Fiscalía no niega la relación entre saqueos y algunos “barrios
críticos” como en la Plaza Puente Alto y la Estación Intermodal la Cisterna,
pero descarta en principio que ello sea un eje esencial en el despliegue
territorial de los saqueos, ni tampoco una hipótesis explicativa de su
ocurrencia”.
Terminando de destruir los delirios bélicos del señor
Waissbluth, el Informe de la Fiscalía desmiente también la relación entre
protestas violentas y el “poder de fuego” que según muchos expertos destacan
sería suministrado por los narcos en fechas clave como el 11 de septiembre o el
Día del Joven Combatiente (29 de marzo). Durante el “estallido”, esto
derechamente no ocurrió:
“¿Por qué no hay evidencia de que ello sucediera durante el
estallido social? Es muy poco probable un compromiso a mayor escala por parte
del narcotráfico, especialmente desde sus organizaciones, puesto que al narcotraficante un escenario de
estallido social, le dificulta la venta de drogas, escenario donde las calles
de vuelven un espacio incierto, y hemos visto que siempre existe una
preocupación de parte de estos delincuentes, de “pacificar” los territorios que
dominan, para facilitar la venta de drogas. Un escenario de estallido social
incluso limita la posesión de dinero efectivo, esencial para concretar
cualquier transacción de drogas. Ello no niega la participación, aunque
proporcionalmente disminuida, como demuestran las estadísticas, de los
eslabones menores del narcotráfico donde algunos microtraficantes aprovecharon
una oportunidad de lucrar participando en los saqueos durante el estallido
social, pero ello está muy lejos de representar una voluntad de enfrentamiento
con las fuerzas del orden”.
Es decir que hasta acá tenemos la confirmación de que en la
serie “El reemplazante” saben (y enseñan) más de urbanismo, criminología,
subculturas y economía política que varios expertos juntos. Pero en fin, no nos
ensañemos con ellos ahora pues es evidente que en aquellos días y semanas la
potencia multiforme del pueblo en las calles destituyendo al antiguo régimen los
tenía profundamente estresados y muy asustados” (10=.
NOTAS:
1.- https://sietekabezas.cl/ Este asesor de Piñera es tan
“creativo” en su “Crónica Urbana del Estallido Social” (Uqbar, 2020) que señala
sin arrugarse que “los ataques fueron muy violentos y no respetaron credos ni
ideologías. Se dirigieron por igual a supermercados y almacenes de barrio. A
monumentos a conquistadores y también a memoriales de detenidos
desaparecidos". O sea que para él las acciones de la policía y los grupos fascistas
son también equiparables e imputables a la revuelta en sí misma. Curiosa teoría
de la violencia.
2.- https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/11/25/violencia-y-violentistas-al-borde-del-precipicio/
3.- Ibíd.
4.- Lucía Dammert y Diego Sazo, https://www.ciperchile.cl/2021/03/20/la-teoria-del-complot-en-el-estallido-chileno-un-examen-critico/
Se trata de una columna basada en el
artículo «Scapegoats of the 2019 Chilean Riots: From Foreign Intervention to
Riff-Raff Involvement», publicado en SAIS Review of International Affairs
40(2): 121-35.
5.- Ibíd.
7.- Fiscalía
de Chile, Informe 2020 del Observatorio del Narcotráfico, pág. 203.
8.- Ibíd. Los destacados son míos.
9.- Ibíd., págs. 203-204.
10.- Mario Waissbluth terminaba su columna en tono mesiánico sosteniendo que: “La
guerra no es contra los ciudadanos indignados, es contra los narcoanarquistas, armados y temerarios que no solo amenazan la
seguridad e integridad de la nación, sino que están a punto de tomársela, con
17 millones de rehenes adentro. Si
no hacemos todo esto, el escenario más probable es que los militares terminen
haciéndolo igual, muy pronto y sin nuestro permiso, con un baño de sangre,
y que la democracia se nos vaya al demonio por mucho tiempo. Es lo que espera
el 10-20 por ciento de pinochetistas del país. Los más viejos lo sabemos. Jamás
imaginé escribir esto siendo yo mismo exiliado por Pinochet durante 14 años.
Lloro al terminar esta columna. Fúnenme ahora”.
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martes, octubre 20, 2020
¿POST-FASCISMO EN CHILE?: LA CONTRA-REVOLUCIÓN MOLECULAR
“No se ha señalado bastante que una contra-revolución era también una revolución” (Maquiavelo, Discorsi, II, XVIII).
Lo más probable es que para las
principales corrientes de la izquierda tradicional el concepto “revolución” quede
muy grande para designar al octubre chileno, pues son herederas de una
tradición “politicista” que obnubilada por ejemplos históricos como los de
Francia en 1789 y Rusia en 1917 sólo considera como revoluciones propiamente
tales a aquellos eventos que se ajustan al esquema de “toma” o “captura” del
poder político centralizado. Si algo no incluye un equivalente de la toma de la
Bastilla o el Palacio de Invierno, o en nuestro caso la réplica exacta del Palacio
de La Moneda que está instalada donde mismo existió el original hasta septiembre
de 1973, no es en rigor una revolución “de verdad”, sino que tan sólo una
“revuelta”.
A su vez, las izquierdas
posmodernistas deben encontrar el concepto muy esencialista y añejo, y lo
arrojan al basurero de la historia por “trasnochado”, junto con el concepto de
“clase”, la “dialéctica” y el grueso del legado del marxismo/anarquismo como
corrientes centrales del ya extinto movimiento obrero clásico. En el argot del
siglo XXI se escucha mucho más hablar de rizomas, flujos, biopoder e
identidades de todo tipo.
Y para la socialdemocracia, casi
completamente ausente en las calles al inicio del proceso pero ahora muy bien
subida al carro de la victoria del Apruebo, se trató ni más ni menos que de un
“despertar ciudadano”, concepto que entre otras cosas les permite deslindarse
para repudiar cualquier forma de “violencia popular”.
En cambio en la extrema derecha,
desde los pinochetistas tradicionales como Sergio Melnick (1) hasta las nuevas corrientes que replican a nivel nacional fenómenos como el de
la “alt-right”(2) norteamericana y el “libertarianismo minarquista” entienden, correctamente a mi
juicio, que estamos ante una especie de revolución social de nuevo tipo, que no
se ajusta a los modelos tradicionales, pero ante la cual sienten una profunda
fobia que los lleva a definirse abiertamente por la contra-revolución.
A modo de ejemplo, un tal Mario Desbandes señala que “a raíz de la insurrección anarco-comunista de octubre del año pasado en Chile, empezó a aumentar el contenido audiovisual de viejos y nuevos youtubers de derecha y libertarios”, y destaca dentro de esta totalidad a “los videos de un medio llamado RST Chile, en los que un investigador de nombre Alexis López, con mucha seguridad y, a diferencia de otros comentaristas contra-revolucionarios, empleaba tecnicismos y conceptos que parecían muy claros en cuanto a diagnóstico de lo que estaba sucediendo”(3).
La “teoría” de Alexis López es
nada menos que la curiosa lectura que hace de algunos textos de Félix Guattari
(coautor de “Anti-Edipo” y “Mil mesetas”, junto a Gilles Deleuze), dando con la
terminología de la “revolución molecular disipada” (4).
La trayectoria de López es bastante curiosa: a inicios de siglo se definía como
“socialista-nacional” y estuvo detrás de un frustrado Congreso Neonazi
internacional así como del intento, también fallido, de legalizar el partido
político “Patria Nueva Sociedad”. La deriva actual de la conflictividad social en Chile ha erigido a este nazi renovado en
uno de los ideólogos más respetados de una nueva derecha “postfascista” (como
ha señalado Enzo Traverso -5-),
que acá en Chile mezcla la supuesta novedad del “libertarianismo” con el pinochetismo
arcaico del “facherío” más tradicional.
Desbandes proclama estar “convencido de que los términos ocupados por López SON los correctos, y no otros”, por lo que se siente “en la obligación moral de hacer públicamente algunas distinciones y recomendaciones, dado que el investigador mencionado no solo ha sido invitado con frecuencia a instancias de conversación y formación libertarias, sino que también, y por esta misma masividad, han aparecido ya críticos de su persona y de su teoría de Revolución Molecular disipada”. Una de las ventajas tiene este modelo teórico para Desbandes es que “por nuestras raíces en las nobles escuelas liberal clásica y austríaca, estamos acostumbrados también a enfrentar el mal político, el desastre del socialismo y del Estado de Bienestar atacando, precisamente, la figura del Estado, pero no tenemos preparación alguna para enfrentar un comunismo que actúa sin Estado, desde abajo, y sin contradicciones (en un primer momento) con la economía de mercado, puesto que la usan a su favor, como forma de reproducir de manera sistemática en todo orden, un discurso revolucionario constante difundido por las marcas capitalistas más grandes y, como si esto fuera poco, presentando modos de vida insurreccionales como si fueran ‘libertades individuales’” (6).
Fácil es darse cuenta de que
junto a unos pocos destellos de lucidez lo que predomina en estos análisis es
delirio y confusión. Ya de entrada resulta llamativo que viejos fascistas (antiliberales)
convivan ahora tranquilamente con neoliberales y “libertarios”, lo cual en
parte amplifica las contradicciones internas que el propio régimen militar tuvo
en los 70 entre su base nacionalista y la tendencia gremialista/”Chicago boy” (7),
reconciliadas ahora en estos autodenominados “patriotas” que intentan “salvar a
Chile” de esta revolución neocomunista.
Pocos días después del 18-O una integrante de la Fundación Jaime Guzmán alertaba desde las páginas de El Líbero sobre “el inicio de una revolución molecular” (8). Su momento de verdad es cuando señala que “este escenario nos ha llevado a presenciar una revolución molecular (múltiples, pequeñas, y acéfalas ebulliciones disipadas en la sociedad) que se aleja de aquellas del siglo pasado, en las que se podía determinar quién es el enemigo. Hoy no sabemos quién articula, ni cómo lo hace”. El delirio y la confusión vienen enseguida, cuando “identifica” tres grandes fuerzas tras todo esto: “ 1) Los movimientos sociales (destaca la horizontalidad como un elemental componente); 2) Los movimientos populares (agregan un componente de clase, como el FPMR, el PC (AP), o los troskos); y 3) Las fuerzas anarquistas (movimientos insurreccionales)”.
Alexis López y otros paladines
del Rechazo comparten la misma tendencia a explicaciones conspirativas que
demostró el gobierno de Piñera cuando divulgó el ridiculizado informe “Big
data”, que planteaba que incluso Ismael Serrano y los fans del K-POP estarían
detrás del estallido social de octubre.
Por su comprensión autoritaria y
jerárquica de la realidad no pueden captar el carácter espontáneo y acéfalo que
tuvo el movimiento, problema que también presentan varios izquierdistas
tradicionales a los que he oído quejarse de que este movimiento “no tuvo
conducción”, ¡lo cual fue precisamente su fortaleza! Por eso se han dedicado a inventar
diversos orígenes en extravagantes “mapas de la insurrección chilena” como el
publicitado por el grupo + R -el brazo propagandístico del Rechazo- que incluye
desde la República Popular China hasta la Asamblea General de Naciones Unidas,
el Congreso Nacional y el Poder Judicial en bloque, y entremedio a Prensa OPAL,
la CUT y la revista francesa Tiqqun… calificados
como grupos de “guerrilla urbana” (9).
En EE.UU. la tendencia más
irracionalista de la nueva extrema derecha sostiene teorías abiertamente
disparatadas como la de QAnon, definida en estos términos:
“La idea general es que hay
actores liberales de Hollywood, políticos del Partido Demócrata y
funcionarios de alto rango que participan en una red internacional de tráfico
sexual de niños y realizan actos pedófilos;
y que Trump les está investigando y persiguiendo e intenta prevenir un
supuesto golpe de Estado orquestado por Barack Obama, Hillary
Clinton y George Soros” (10).
Suficiente. Esta teoría es
tremendamente popular en el electorado de Trump y en la policía y fuerzas
armadas, y me hace pensar en lo que dijo hace poco el guionista de cómics Alan
Moore en entrevista a Headline respecto
a los efectos de las megaproducciones de Hollywood sobre super-héroes, que “han
arruinado el cine y hasta cierto punto la cultura”. El autor de V de Vendetta y Watchmen piensa que es “una señal realmente preocupante, que
cientos de miles de adultos estuvieran haciendo fila para ver a personajes que
fueron creados hace 50 años para entretener a niños de 12 años" y no
descarta que sea un síntoma del mismo fenómeno que llevó a la elección de Trump
y el Brexit en Gran Bretaña el 2016.
Mientras algunos amigos se
extrañan de que tenga estómago como para dedicar tiempo a estudiar estas
tendencias y sus expresiones en las redes sociales, yo les atribuyo cierta importancia
en el mismo sentido que llevó a la Fundación Jaime Guzmán a encargar y difundir
hace poco un “paper” sobre anarquismo. En él dicen que “el escenario político chileno es mucho más complejo de lo que se
observa en la escena institucional. Por eso, no se debe analizar solo lo que
sucede en la política formal o partidaria (de tipo vertical). Pues, en las
bases sociales se han erigido una gran cantidad de agrupaciones que hacen
política desde una perspectiva horizontal. Ejemplo de ello son aquellos que
se organizan bajo el modelo de asambleas, sin jerarquías ni líderes” (11).
Si bien lo de la horizontalidad y
asambleas sin líderes no es lo propio de la derecha nueva ni antigua, no se
puede negar que las tendencias “deconstruccionistas” de esta época han afectado
la tradicional forma de ser de la derecha chilena y, tal como en la “extrema
izquierda”, es posible apreciar nuevas agrupaciones y corrientes que se alejan
considerablemente de los grandes partidos estables que monopolizaban hasta hace
poco un espectro político proveniente del siglo anterior.
Para cerrar esta columna, haré un
breve mapeo de algunas de las principales corrientes de esta nueva derecha
postfascista tal cual se expresan en Chile hoy. Para quienes quieran
profundizar en el estudio de cómo es desde estos sectores que se promueven
campañas racistas contra la migración recomiendo leer el texto de varios
autores “La discusión migratoria en redes sociales: racismo abierto de hombres
de extrema derecha”, publicado en CIPER (12).
“Ancaps” y “libertarios”.
A la corriente
“anarcocapitalista” me he referido en mayor detalle en otra columna (13). En síntesis diría que no tienen nada que ver
con el anarquismo en tanto corriente socio-política, sino que son sencillamente
defensores a ultranza del mercado totalmente libre o desregulado, entendido en
su visión supuestamente “neoclásica” como la “anarquía del mercado”.
En Chile han aparecido hace
relativamente poco tiempo, y ya están divididos en al menos dos formaciones: el
Partido Libertario (liderado por Alvaro Concha) y el Partido Liberal Libertario
(liderado por Rodrigo Pulgar, más conocido en las redes como Krypto -14-).
Se consideran herederos de la “Escuela austríaca de Economía” y tienen un
referente cercano en el economista argentino Javier Milei. Llama la atención
que mientras el Partido Libertario de EE.UU. (fundado en 1971) es
económicamente pro-capitalista pero políticamente liberal/progresista
(contrario a la penalización del aborto y las drogas), sus emuladores
nacionales se asumen abiertamente como “fachos” (denominación que según
Sebastián Izquierdo de Capitalismo
Revolucionario “en Chile no tiene nada que ver con el fascismo”, mmm).
El gusto por las novedades
teóricas los ha llevado no sólo a abrazar las teorías “anarcocapitalistas” –nombre
de marca del extremismo neoliberal de Hans-Herman Hoppe y Murray Rothbard-,
sino que sobre todo en Rodrigo Pulgar es posible apreciar una verdadera
obsesión con la obra de Foucault, Deleuze, Guattari y Derrida (15).
La Diestra.
Este grupo es bastante exótico,
pues está liderado por un tal Francisco, de identidad desconocida, que en su
momento fue un activo tuitero en favor de la campaña presidencia de José
Antonio Kast. Desde el 19 de octubre de 2019 armó una nueva cuenta de twitter (16) en que se dedicó a dar a conocer a los asustados derechistas de todo Chile lo
que estaba pasando en el epicentro del conflicto en Santiago, transmitiendo
varias veces imágenes desde la Plaza Dignidad. En una entrevista que le escuché
en youtube (pues en general no se deja ver -17-)
señaló dos cuestiones interesantes: la derecha para él no tiene por qué ser
“nueva”, pues en tanto “ultraconservador” y el integrante “más derechista” del
grupo considera que su modelo es “la UDI de los 90”, y defiende una trayectoria
filosófico-política que mientras más apunte hacia el pasado es más pura (sin
falsa modestia dice que Aristóteles y Santo Tomás son sus máximos referentes).
Además dice que la derecha no tendría por qué ser centralizada, sino que
propone crear diversos grupos autónomos que se coordinen entre sí.
Francisco es idolatrado por los
partidarios de lo que últimamente llaman “Rechazo libre”: la base social de
“patriotas” y/o “fachos pobres” que se consideran traicionados por los partidos
de la derecha tradicional, que según ellos asumió las banderas de la izquierda,
e incluso han llegado a decir que Piñera es marxista.
Se dice que fue él quien empezó a
organizar marchas del Rechazo, cuando nadie en la derecha tradicional estaba
convencido de asomarse a las calles, y empezó a explicar a gente de regiones
cómo hacer marchas y caravanas.
Además Francisco y la Diestra se
han dedicado a reivindicar a carabineros como Claudio Crespo que han sido
procesados por violaciones de derechos humanos, y a organizar periódicas donaciones
de agua y otros insumos tanto a distintas comisarías de la policía uniformada
así como de frazadas para que no pasen frío los “héroes de Punta Peuco”.
Esos vínculos, además de la
presencia de los “Alguaciles” de Carabineros en las marchas del Rechazo (18),
explican bastante bien la actitud policial hacia ellas.
¿Nazis?
Los postfascistas neoliberales
suelen decir que el nazismo y el fascismo son de izquierdas, aludiendo al
carácter “socialista” de la versión alemana y al origen izquierdista de
Mussolini.
Pero en las marchas del Rechazo
se han dejado ver personas con indumentaria que combina símbolos nazis con la
araña negra de Patria y Libertad, mientras realizan saludos nazi/fascistas. Si
bien desde Krypto hasta S. Izquierdo han rechazado estas apariciones, siguen
ocurriendo sin que nadie los expulse, e incluso se ha visto a otros “rechazones”
sacándose entusiastas fotos junto a
estos ejemplares.
Está claro que el grupo
“Vanguardia” fue creado a partir de una convocatoria de Capitalismo Revolucionario y Aún
Tenemos Patria, a la que adhirieron sectores como la juventud de Fuerza
Nacional, el autodenominado “partido militar” formado por Raúl Meza, el abogado
defensor de los criminales de Punta Peuco, e incluso algunos sujetos
provenientes del Partido Republicano de JAK.
Si bien formalmente no se
declaran fascistas, lo cierto es que es desde ahí donde han surgido tanto los
ataques en patota (las típicas “barridas” de los neonazis) como algunos de los
saludos nazis. Sin ir más lejos, uno de los que fue fotografiado haciendo el
saludo el pasado sábado 10 de octubre portaba un escudo de ATP (19).
Un tuitero llamado “patriota templario” ha afirmado que “el 80% de la
Vanguardia son nazis chilenos”, y que si bien son de Tercera Posición
(antimarxista y anticapitalista)(20),
su prioridad por ahora son los comunistas.
En conclusión: este archipiélago de grupos expresa nuevas formas de activismo de extrema derecha que no eran muy visibles antes del 18-O, y que parecen constituir expresiones de postfascismo, que en cada caso amalgaman diversos y hasta contradictorios componentes ideológicos. En algunos casos hay intentos de dotar de mayor sofisticación el discurso, y es ahí donde se revela el interés de algunos por las teorías críticas “posmodernas”. Su actividad hasta ahora va desde la difusión en redes de su curioso ideario y los ataques contra personas o imágenes que identifican con lo que Alexis López llama “la insurrección contra Chile”. La mayoría, sino todos, reivindican la necesidad de que la derecha radical tenga mayor presencia callejera.
Habrá que estar atentos a cómo
evolucionan después de su inminente derrota en el plebiscito del 25 de octubre,
dado que son ellos los sectores que más se han abanderizado con el Rechazo, y
necesariamente tendrán que sufrir transformaciones y realizar algunos acomodos
tácticos en su curiosa estrategia de “contra-revolución molecular”, ante la
disyuntiva que se han planteado y que A. López y otros denominan como “Patria o
caos”.
1.- Ver su entrevista para el documental “Revolución en Chile”, de Ana Victoria
Durruty (Universidad san Sebastián): http://revolucionenchile.cl/entrevista-sergio-melnick/
2.- En palabras de Marcos Reguera, de la Universidad de Euskal Herria: “La Alt
Right es un heterogéneo conjunto de grupos y personalidades de la nueva extrema
derecha norteamericana que a raíz de la victoria de Donald J. Trump en las
elecciones presidenciales han alcanzado una gran notoriedad y popularidad entre
muchas capas de población, especialmente entre los jóvenes. Al contrario que
los grupos neo nazis precedentes, o del movimiento del Tea Party de la Era
Obama, se trata de un grupo cuyos líderes muestran un gran refinamiento
intelectual, y que a través de la colonización del discurso de la izquierda
alternativa de los años 60 (en especial de la Escuela de Frankfurt), están
realizando una renovación del pensamiento político de extrema derecha,
transformando el discurso antiglobalización y las defensas identitarias de los
movimientos progresistas en una nueva bandera del nacionalismo de extrema
derecha” (https://aecpa.es/es-es/la-ideologia-de-la-alt-right-origenes-pensadores-e-ideas-de-la-nueva/congress-papers/1852/).
3.- https://www.celchile.org/post/la-teor%C3%ADa-de-la-revoluci%C3%B3n-molecular-disipada-y-lo-que-debemos-aprender-los-libertarios
4.- Profundizar en esas categorías que usó Guattari exigiría otro tipo de texto que ni siquiera creo estar capacitado para redactar, pero al menos hay que señalar que él constantemente comparaba dos formas simultáneas de relaciones de poder: molar y molecular: “Así, la materia opcional que es trabajada por los Equipamientos colectivos, antes que cualquier funcionalidad social o económica puede ser conducida a la diferenciación y a la articulación de los viejos poderes territorializados en dos nuevos tipos de poderes de Estado: un poder político molar y un poder semiótico molecular”, y señala este ejemplo: “el poder molar de Estado, mediante circulares del MINEDUC recomendará no dar más deberes a los niños en la casa, mientras que el poder molecular de Estado en el seno de la familia, que resulta él mismo por lo general de un compromiso altamente problemático entre el padre y la madre, exigirá profesores que los restablezcan” (Félix Guattari, Líneas de fuga. Por otro mundo de posibles, Editorial Cactus, Buenos Aires, 2013, págs. 76-78).
5.- Italiano, autor de “Las nuevas caras de la derecha” (Siglo XXI, 2018). Sobre la categoría de “postfascismo” y sus similitudes y diferencias con los fascismos del siglo XX ver esta entrevista: https://pasosalaizquierda.com/enzo-traverso-el-actual-post-fascismo-es-un-fenomeno-profundamente-diferente-del-fascismo-clasico/
6.- Ibíd.
7.- Se dice que la noche del 5 de octubre de 1988 ante la derrota aún no asumida en
las urnas, doña Lucía mandó a llamar al nacionalista Pablo Rodríguez Grez, ex
líder de Patria y Libertad, quien llegó a La Moneda diciendo que si bien los
gremialistas se habían enriquecido mientras los nacionalistas hacían el trabajo
sucio, estaban dispuestos a hacerlo de nuevo. Ver el libro “Los hijos de
Pinochet”, de Victor Osorio e Iván Cabezas.
8.- https://ellibero.cl/opinion/daniela-carrasco-18-de-octubre-el-inicio-de-una-revolucion-molecular/
9.- https://www.reddit.com/r/chile/comments/ih6p61/mapa_de_la_insurrecci%C3%B3n_en_chile/
10.- https://es.wikipedia.org/wiki/QAnon
11.- https://www.fjguzman.cl/aproximaciones-al-anarquismo-y-su-aplicacion-en-el-escenario-chileno/
12.- https://www.ciperchile.cl/2020/10/10/la-discusion-migratoria-en-redes-sociales-racismo-abierto-de-hombres-de-extrema-derecha/
13.- https://lavozdelosquesobran.cl/la-nueva-derecha-chilena-sobre-anarcocapitalistas-y-pinochetistas-libertarios/
14.- https://twitter.com/canalchatarra
15.- A
los que dedicó un programa en youtube, conversando junto a Dani Carrasco: https://www.youtube.com/watch?v=nX2dgs3Ehpg
16.- https://twitter.com/Francis25830521
17.- Esta sería una de las pocas excepciones: https://www.youtube.com/watch?v=cDu9feaAYrE
18.- https://lavozdelosquesobran.cl/los-alguaciles-la-organizacion-que-ejerce-el-poder-oculto-en-carabineros/
19.- https://twitter.com/Auntenemospatr1
21.- Grupos que en realidad adscriben a la “tercera posición”, como el Movimiento
Social Patriota, han llamado a anular ambas papeletas en el plebiscito
constitucional.
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jueves, abril 09, 2020
"Todo el poder a los soviets" (x el otro Gonzalo Rojas)
Y así como el Gobierno está mostrando su mejor cara al haberse anticipado a la llegada del coronavirus, también tiene que destinar recursos —mucho cacumen y mucha energía— para anticiparse al rebrote de violencia insurreccional que se producirá en cuanto lo decidan los tipos contaminados con este otro bichito criminal.
Marzo, sí, la dimensión verdaderamente artera de marzo, esa programación de actos que hasta el día 8 iba cumpliéndose con exacta regularidad, quedó simplemente diferida para mejor oportunidad. ¿Para recomenzar el 4 de septiembre, por los 50 años de la elección de Allende; o para aprovechar el 4 de noviembre, por los 50 años de su asunción al poder? Quizás. O, simplemente, para un día cualquiera, para el que les parezca más oportuno.
Porque la frustración de marzo fue muy grande para esas huestes, ya que —lo decían y les creemos— iban a finish. Por eso no tiene nada de alarmista que pensemos que, dentro de unos meses, esa energía acumulada, esa infección purulenta, volverá a derramarse sobre nuestra sociedad.
Hoy, el clima nacional impide casi toda manifestación de revuelta (por allá por febrero, la palabreja ya había ido reemplazando a la expresión “demandas sociales”), pero los expertos en aprovechar los males sabrán sacarle partido a la terrible confluencia de enfermedad, más cesantía, más sequía, coordenadas en las que nos encontraremos muy pronto. (Y si llueve con ganas, les importará poco.)
Y entonces, convencidos de que para salir del pantano hay que moverse mucho, los de siempre volverán a dirigir y practicar la violencia, para que ojalá terminemos por hundirnos en el fango. Es su estrategia más que centenaria: agudizar las contradicciones.
Por ahora, tantean el terreno la Confech, con su petitorio; las Juventudes Comunistas, con los insultos a Mañalich; los de a pie, violando el toque de queda; una que otra directiva, intentando desacreditar al Gobierno. Escaramuzas, veamos si pican, veamos cómo reaccionan…
Pero en su momento la agresión se presentará de nuevo muy en serio y mejor planificada aún que en octubre. En la salud, los equipos que llevarán meses enfrentando la agotadora tarea en la que desde hace pocas semanas comenzaron a implicarse, sí, los mismos que hoy veneramos, van a ser tentados por los activistas de siempre, para lanzarse a las calles, radicalmente, contra el sistema; y en la educación, los estudiantes de todos los niveles, junto a los profesores de Aguilar, serán de nuevo grito y pataleta contra el cosmos; y aparecerán los comités de cesantes por ramas de la producción, sí, muchos comités, algunos verdaderos, otros de fachada, para arremeter contra el modelo; y se organizarán las tomas de terrenos, movilizando pobladores. En paralelo, por supuesto, media docenita de proyectos de ley socializantes —ya los hemos comenzado a ver— pondrán en jaque al Gobierno y a Chile Vamos, presentándolos como insensibles ante la terrible crisis.
Para los ciudadanos normales, la cuarentena termina siendo latera, aunque se la acepte; por el contrario, para las primeras líneas y los altos mandos es una dichosa clandestinidad, que les permite prepararse mucho más a fondo para la segunda oleada insurreccional. La desplegarán frente a un Cuerpo de Carabineros aún más cansado y frente a unas Fuerzas Armadas llenas de otras responsabilidades. Por eso es tan importante trabajar ahora, ¡ya!, en mucho mejor inteligencia predictiva y de gestión.
“Yo, Lenin, miraría con mucha detención el escenario para ponderar el momento exacto y, entonces, sin vacilar, lanzaría la consigna: ¡Todo el poder para los sóviets!”.”
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viernes, mayo 17, 2019
Stalin en Recoleta/Estruendo/1-2-3-4/MDC al Sur
Etiquetas: 68, 77, a desalienar, chanchos culiaos delirando, el caso bombas no ha terminado, extremo sur, MDC
viernes, junio 29, 2018
Des-proporcionalidad/Un ácrata al sur del canal Beagle/LDDT-Gemeinwesen
—¿Incluso la isla Nueva?
Las seis cuerdas me recuerdan a las cuerdas de John Fahey, y el acordeón parece un colchón cómodo y suave, cuando desde el cielo los ataques aerófonos del saxofón hacen pensar en 3 niveles, o sea, 3 formas de existencia, y tal vez a eso apunta la cuestión de las 3 edades de la vida, cada una expresada al mismo tiempo por un instrumento de familia diferente (cuerdas, teclado, caña), agregándose al final la voz humana, que a mi juicio es el elemento común a las distintas edades en un ser humano. Cuando la voz se retira, los instrumentos dialogan cada vez más fuerte.
Etiquetas: a desalienar, anarquia, anti punk, chanchos culiaos delirando, extremo sur, free chant, psicogeografía
viernes, enero 26, 2018
El triunfo de la (in)humanidad/Afiches en Lira con Curicó/Colectivo Maxwell/Varios RIP
Etiquetas: chanchos culiaos delirando, Chantiago, free jazz, psicogeografía, punk rock
jueves, marzo 30, 2017
no poder ir/estatutos del P"C"/Drake o García/L. Cohen en la isla de Wight/Caso Bombas II huele muy raro
Etiquetas: anti punk, chanchos culiaos delirando, comunismo difuso?, el caso bombas no ha terminado, rabanitos






















