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jueves, octubre 29, 2020

Literatura sobre la insurrección chilena y el escenario que se abre/cierra tras el plebiscito 

No podía ser de otro modo: en las librerías ya hay estantes especiales para la literatura sobre el "estallido" y para qué hablar de la Nueva Constitución y todo lo que implicaría.

Por eso en parte nos apresuramos en armar el libro "La violencia...", aunque no pudo estar listo en marzo debido a las cuarentenas, pero finalmente se editó en el invierno y su primera versión impresa ya se agotó. Se me olvidaba: en tato libro virtual, va a ser presentado en la Feria del Libro Punk de Buenos Aires, a inicios de noviembre.

El grueso de las publicaciones más o menos oficiales (o de editoriales establecidas) sobre el tema es bastante oportunista e insípido.  

Dentro de lo que ha salido destaco el libro de Rodrigo Karmy, "El porvenir se hereda", que de hecho alcanzó a salir a fines del año pasado.

Pero ya hay varias decenas de libros sobre el tema, algunos de los cuales salen reseñados acá, nada menos que por el Diario Financierohttps://sietekabezas.cl/2020/10/18/la-biblioteca-que-dejo-18-o/

Esa página es para promocionar el libro "Siete Kabezas" del arquitecto oficial (y más bien bastante momio) Iván Poduje, galardonado en 2018 con  el Premio Vicuña Mackenna y que según parece hace una especie de urbanismo reaccionario en base a la revuelta, y basta ver sus extractos seleccionados para darse cuenta de que es lo que Debord llamaba "basura y escombros": cuando habla de que "los ataques fueron muy violentos y no respetaron credos ni ideologías. Se dirigieron por igual a supermercados y almecenes de barrio. A monumentos a conquistadores y también a memoriales de detenidos desaparecidos". ¡MENTIRA! ¡Esas acciones las hicieron los fachos de la Vanguardia, tergiversador de mierda! Afirmar eso sería lo mismo que culpar a la revuelta por las violaciones de derechos humanos cometidas por los agentes del Estado.

La Fundación Jaime Guzmán también hizo un libro llamado "La insurrección de octubre desde la mirada de la FJG", con una larga y fina selección de textos reaccionarios y contra-revolucionarios de diversos autores ligados a dicha putrefacción intelectual. Muy interesante. 

En fin, este año han aparecido nuevos títulos desde el bando revolucionario (anticapitalista/antiautoritario) que cabe destacar.

Hace ya un rato apareción "Un largo octubre", del Círculo de Comunistas Esotéricos, que en noviembre 2019 ya habían publicado "Tiempos mejores".

Y hace poco apareció un número especial de Ya No Hay Vuelta Atrás llamado "La democracia es el orden del capital", y el "Reporte de una insurrección" del grupo Evade Chile.

Les dejo la presentación e índice de estos dos últimos.

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La democracia es el orden del Capital: apuntes contra la trampa constituyente

Frente a un nuevo ciclo de eventos electorales que se abre con el plebiscito del “Apruebo” y “Rechazo”, destinado explícitamente a conducir por los cauces institucionales todas las energías subversivas desplegadas intensamente desde el 18 de octubre de 2019, presentamos este material para contribuir a una crítica de la democracia como sistema político inherente a una forma de organización social basada en la explotación y la dominación. Particularmente, pretendemos aportar a la evaluación crítica de procesos promovidos por la clase capitalista como lo son los reacomodos constitucionales, que dejan intactas las categorías básicas y fundamentales de la sociedad del capital (tal es su objetivo), categorías contra las cuales, instintiva y conscientemente, se alzan las reivindicaciones y críticas prácticas de nuestra clase cuando estalla en revueltas de la magnitud que presenciamos (y que protagonizamos como proletarixs inmersos en las experiencias de lucha) hace unos meses, antes de que se desatara la crisis –y dictadura- sanitaria por la pandemia de coronavirus, y que hoy vuelve a demostrar que no está sepultada ni completamente domesticada. Trabajo, dinero, capital, Estado, propiedad privada, mercancía… son conceptos que no son letra muerta en alguna carta magna, sino elementos que organizan nuestra sociedad y su miseria.  Presentamos una revisión teórica e histórica de procesos similares al que estamos observando hoy, extractando aportes pasados relevantes y también considerando casos recientes en otros países.  Alentamos la lectura, discusión, crítica y difusión.

1. Introducción

Introducción 6

Metodología 11

2. Estado y democracia: separación, propiedad privada y lucha de clases Ideología, separación y desposesión: los fundamentos históricos de las relaciones capitalistas 14

Desposesión y trabajo asalariado, la sociedad de clases moderna y la llamada anarquía del mercado  17

Igualdad y desposesión: el derecho universal del Estado como justificación de la sociedad de clases 18

Democracia, dictadura y libertades democráticas: el derecho superior de mantener sus negocios 19

3. Socialdemocracia y luchas proletarias La democracia en el proletariado y el papel histórico de la Socialdemocracia 22

Programa socialdemócrata: conquistas sociales y disputa del poder 27

El Antifascismo y la comunidad del capital 29

4. La ilusión constituyente

 Ideología burguesa y “contrato social” 32

Persistencia en el tiempo de las ideas de democracia, república y constitución 35

Desmitificación: la historia real de violencia, conquista y saqueo como origen de este orden social 35

La creación de leyes como acto soberano es propio de la civilización capitalista occidental 37

La Constitución como “Ley suprema” 39

Constitución real y “hoja de papel” 40

Constitución y revolución: el ejemplo de 1848 41

La Asamblea de Frankfurt en 1848, descrita por un joven revolucionario desde las páginas de la “Nueva Gaceta Renana” 42

Algunas conclusiones provisionales 44

Post Scriptum: ¿Fue esto una revolución? 45

5. La ilusión constituyente y democrática en la región chilena: un camino inviable varias veces derrotado

“Procesos constituyentes desde abajo”: La Asamblea Constituyente de 1828 52

La “Asamblea Constituyente de Asalariados e Intelectuales” de marzo de 1925 52

La tercera no es la vencida 53

Los plebiscitos de 1988 y 2020: la primera vez como tragedia y la segunda como farsa 54

6. Revolución y contra revolución en Chile: catástrofe capitalista y las posibilidades del poder autónomo del proletariado

Asociacionismo proletario: reivindicación y comunidad de lucha 60

Sobre nuestros órganos de combate y el poder de la revolución en curso 63

Mirando al pasado para franquear el presente 64

Asambleas territoriales ¿Organos autónomos de combate? 66

El poder de la revolución en curso 68

7. A confesión de parte, relevo de pruebas 72

ANEXOS

1. ¿RIC o revolución? 76

2. Proceso constituyente boliviano de 2006-2009: entre el fuego en las calles y la frustración 80

3. Referendum: del cretinismo parlamentario al de la democracia directa 84


Compañerxs,

Una época llega a su fin. Romper juntos las cadenas de la competencia y el miedo del viejo mundo fue una fiesta donde no hizo falta ni líderes, ni representantes, ni vanguardias, ni partidos para que cada cual encontrara su lugar y supiera lo que quería dar. Nuestras capacidades de acción e intervención en la realidad eran tan amplias como nuestra imaginación. Y se multiplicaban a medida que nos dejábamos empapar más y más en las aguas de la revuelta. Esa experiencia aún alienta en nuestros corazones. Como se dice en estas tierras: “lo comido y lo bailado no lo quita nadie”. La estrella de la vida es nuestra.

La insurrección no se hace cargo de salvar las instituciones e institucionalizaciones de los de arriba, es una fuerza subterránea que asciende rompiendo con los obstáculos al goce inmediato y con los estrechos caminos mentales y terrenales de la destrucción planetaria comandada por la diada del Dios Dinero y el Dios Trabajo: estos son solo símbolos de nuestro despojo y de lo que nos separa de la vida. Símbolos del olvido de que somos nosotrxs quienes construimos el mundo y lo volveremos a construir a nuestro antojo si la Madre Tierra nos lo permite. Esta lucha por salvar lo que queda de vida dentro de nosotrxs no está separada de la lucha por salvar la vida que queda sobre el astro que habitamos.

¿Podrá la resaca que acompaña la borrachera democrática hacernos olvidar el sabor vital de la revuelta? Por supuesto que no. ¿Podrá quizás inaugurar un nuevo periodo de estupefacción y amnesia que postergue una vez más nuestro esfuerzo? Es posible, tampoco tenemos miedo de aceptarlo porque conocemos esa vieja rutina. Es urgente que el potencial humano despierte antes de que su sentido de derrota lo supere completamente, pero nuestro aliento no se apura: cuando la humanidad realmente despierte la celebración no tendrá fin.

Nuestra insurrección abrió otros mundos posibles y nos mostró que lo que éramos capaces de hacer es mucho más que una raya en un papel.

Nada está perdido. Sabemos bien que a veces para encontrarse hay que perderse.

¡Despierta!

En las montañas, en las costas, en los bosques, en los desiertos y hasta en las urbes derruidas, la vida nos espera.

EVADE CHILE 2020 #

Links de descarga del Reporte: pliegos - páginas

CONTENIDOS

11...   La batalla de Santiago
28...   [Primer comunicado] El derecho de vivir no se mendiga, ¡se toma!
34...   [Segundo comunicado] ¡Evade todo!
38...   [Tercer comunicado] El momento decisivo: ¡Hermanxs, tenemos derecho a la autodefensa!
41...   [Cuarto comunicado] Aviso de utilidad pública: A propósito de la agonía del viejo mundo
43...   Carta abierta a Jorge González
49...   Primera carta
61...   [Quinto comunicado] ¿Es posible salir de la espiral de la violencia?
66...   [Sexto comunicado] Cómo (no) organizarse si lo que se busca es subvertir la lógica mercantil y patriarcal del dinero
68...   [Séptimo comunicado] Hoy todo es posible
74...   [Octavo comunicado] ¡La resistencia es vida!
77...   [Noveno comunicado] ¡Nos quieren dar lecciones!
79...   Segunda carta
84...   [Décimo comunicado] Sabemos que el cambio no está en La Moneda…
87...   [Onceavo comunicado] Llamamiento de una liceana
101... El baile de lxs que sobran
145... Tercera carta
158... Todo comienza aquí y ahora
184... Unidad y diferencias en las insurrecciones de Francia y Chile
197... [Doceavo comunicado] No escucharemos más sermones
200... [Treceavo comunicado] ¡El norte de Chile aún resiste!
204... Cuarta carta
208... Quinta carta
215... [Catorceavo comunicado] El cambio no está en las urnas
218... Hacia la Comuna
227... Sexta carta
244... ¡La pandemia no detendrá la revuelta!
244...      Coronavirus: Reporte de Chile
248...      Coronavirus: Reporte de Francia
255... Séptima carta
267... Octava carta
269... Pueblos del mundo, ¡un esfuerzo más!
293... Novena carta
311... La batalla del 10%

  

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martes, octubre 20, 2020

¿POST-FASCISMO EN CHILE?: LA CONTRA-REVOLUCIÓN MOLECULAR 

 “No se ha señalado bastante que una contra-revolución era también una revolución” (Maquiavelo, Discorsi, II, XVIII).


Es un detalle que llama la atención: mientras en la izquierda (o mejor “las izquierdas”, puesto que está claro hace rato que no hay una sola) lo que aconteció desde octubre de 2019 en adelante fue un “estallido social”, una “rebelión” o “revuelta”, en la derecha más dura -que apoya la opción Rechazo para el plebiscito constitucional- identifican abiertamente este proceso como una “revolución”.

Lo más probable es que para las principales corrientes de la izquierda tradicional el concepto “revolución” quede muy grande para designar al octubre chileno, pues son herederas de una tradición “politicista” que obnubilada por ejemplos históricos como los de Francia en 1789 y Rusia en 1917 sólo considera como revoluciones propiamente tales a aquellos eventos que se ajustan al esquema de “toma” o “captura” del poder político centralizado. Si algo no incluye un equivalente de la toma de la Bastilla o el Palacio de Invierno, o en nuestro caso la réplica exacta del Palacio de La Moneda que está instalada donde mismo existió el original hasta septiembre de 1973, no es en rigor una revolución “de verdad”, sino que tan sólo una “revuelta”.

A su vez, las izquierdas posmodernistas deben encontrar el concepto muy esencialista y añejo, y lo arrojan al basurero de la historia por “trasnochado”, junto con el concepto de “clase”, la “dialéctica” y el grueso del legado del marxismo/anarquismo como corrientes centrales del ya extinto movimiento obrero clásico. En el argot del siglo XXI se escucha mucho más hablar de rizomas, flujos, biopoder e identidades de todo tipo.

Y para la socialdemocracia, casi completamente ausente en las calles al inicio del proceso pero ahora muy bien subida al carro de la victoria del Apruebo, se trató ni más ni menos que de un “despertar ciudadano”, concepto que entre otras cosas les permite deslindarse para repudiar cualquier forma de “violencia popular”.

En cambio en la extrema derecha, desde los pinochetistas tradicionales como Sergio Melnick (1) hasta las nuevas corrientes que replican a nivel nacional fenómenos como el de la “alt-right”(2) norteamericana y el “libertarianismo minarquista” entienden, correctamente a mi juicio, que estamos ante una especie de revolución social de nuevo tipo, que no se ajusta a los modelos tradicionales, pero ante la cual sienten una profunda fobia que los lleva a definirse abiertamente por la contra-revolución.


A modo de ejemplo, un tal Mario Desbandes señala que “a raíz de la insurrección anarco-comunista de octubre del año pasado en Chile, empezó a aumentar el contenido audiovisual de viejos y nuevos youtubers de derecha y libertarios”, y destaca dentro de esta totalidad a “los videos de un medio llamado RST Chile, en los que un investigador de nombre Alexis López, con mucha seguridad y, a diferencia de otros comentaristas contra-revolucionarios, empleaba tecnicismos y conceptos que parecían muy claros en cuanto a diagnóstico de lo que estaba sucediendo”(3).

La “teoría” de Alexis López es nada menos que la curiosa lectura que hace de algunos textos de Félix Guattari (coautor de “Anti-Edipo” y “Mil mesetas”, junto a Gilles Deleuze), dando con la terminología de la “revolución molecular disipada” (4). La trayectoria de López es bastante curiosa: a inicios de siglo se definía como “socialista-nacional” y estuvo detrás de un frustrado Congreso Neonazi internacional así como del intento, también fallido, de legalizar el partido político “Patria Nueva Sociedad”. La deriva actual de la conflictividad social  en Chile ha erigido a este nazi renovado en uno de los ideólogos más respetados de una nueva derecha “postfascista” (como ha señalado Enzo Traverso -5-), que acá en Chile mezcla la supuesta novedad del “libertarianismo” con el pinochetismo arcaico del “facherío” más tradicional.


Desbandes proclama estar “convencido de que los términos ocupados por López SON los correctos, y no otros”, por lo que se siente “en la obligación moral de hacer públicamente algunas distinciones y recomendaciones, dado que el investigador mencionado no solo ha sido invitado con frecuencia a instancias de conversación y formación libertarias, sino que también, y por esta misma masividad, han aparecido ya críticos de su persona y de su teoría de Revolución Molecular disipada”. Una de las ventajas tiene este modelo teórico para Desbandes es que “por nuestras raíces en las nobles escuelas liberal clásica y austríaca, estamos acostumbrados también a enfrentar el mal político, el desastre del socialismo y del Estado de Bienestar atacando, precisamente, la figura del Estado, pero no tenemos preparación alguna para enfrentar un comunismo que actúa sin Estado, desde abajo, y sin contradicciones (en un primer momento) con la economía de mercado, puesto que la usan a su favor, como forma de reproducir de manera sistemática en todo orden, un discurso revolucionario constante difundido por las marcas capitalistas más grandes y, como si esto fuera poco, presentando modos de vida insurreccionales como si fueran ‘libertades individuales’” (6).

Fácil es darse cuenta de que junto a unos pocos destellos de lucidez lo que predomina en estos análisis es delirio y confusión. Ya de entrada resulta llamativo que viejos fascistas (antiliberales) convivan ahora tranquilamente con neoliberales y “libertarios”, lo cual en parte amplifica las contradicciones internas que el propio régimen militar tuvo en los 70 entre su base nacionalista y la tendencia gremialista/”Chicago boy” (7), reconciliadas ahora en estos autodenominados “patriotas” que intentan “salvar a Chile” de esta revolución neocomunista.


Pocos días después del 18-O una integrante de la Fundación Jaime Guzmán alertaba desde las páginas de El Líbero sobre “el inicio de una revolución molecular” (8). Su momento de verdad es cuando señala que “este escenario nos ha llevado a presenciar una revolución molecular (múltiples,  pequeñas, y acéfalas  ebulliciones disipadas en la sociedad) que se aleja de aquellas del siglo pasado, en las que se podía determinar quién es el enemigo. Hoy no sabemos quién articula, ni cómo lo hace”. El delirio y la confusión vienen enseguida, cuando “identifica” tres grandes fuerzas tras todo esto: “ 1) Los movimientos sociales (destaca la horizontalidad como un elemental componente); 2) Los movimientos populares (agregan un componente de clase, como el FPMR, el PC (AP), o los troskos); y 3) Las fuerzas anarquistas (movimientos insurreccionales)”. 

Alexis López y otros paladines del Rechazo comparten la misma tendencia a explicaciones conspirativas que demostró el gobierno de Piñera cuando divulgó el ridiculizado informe “Big data”, que planteaba que incluso Ismael Serrano y los fans del K-POP estarían detrás del estallido social de octubre.

Por su comprensión autoritaria y jerárquica de la realidad no pueden captar el carácter espontáneo y acéfalo que tuvo el movimiento, problema que también presentan varios izquierdistas tradicionales a los que he oído quejarse de que este movimiento “no tuvo conducción”, ¡lo cual fue precisamente su fortaleza! Por eso se han dedicado a inventar diversos orígenes en extravagantes “mapas de la insurrección chilena” como el publicitado por el grupo + R -el brazo propagandístico del Rechazo- que incluye desde la República Popular China hasta la Asamblea General de Naciones Unidas, el Congreso Nacional y el Poder Judicial en bloque, y entremedio a Prensa OPAL, la CUT y la revista francesa Tiqqun… calificados como grupos de “guerrilla urbana” (9).

En EE.UU. la tendencia más irracionalista de la nueva extrema derecha sostiene teorías abiertamente disparatadas como la de QAnon, definida en estos términos: 

“La idea general es que hay actores liberales de Hollywood, políticos del Partido Demócrata y funcionarios de alto rango que participan en una red internacional de tráfico sexual de niños y realizan actos pedófilos; ​ y que Trump les está investigando y persiguiendo e intenta prevenir un supuesto golpe de Estado orquestado por Barack ObamaHillary Clinton y George Soros (10).

Suficiente. Esta teoría es tremendamente popular en el electorado de Trump y en la policía y fuerzas armadas, y me hace pensar en lo que dijo hace poco el guionista de cómics Alan Moore en entrevista a Headline respecto a los efectos de las megaproducciones de Hollywood sobre super-héroes, que “han arruinado el cine y hasta cierto punto la cultura”. El autor de V de Vendetta y Watchmen piensa que es “una señal realmente preocupante, que cientos de miles de adultos estuvieran haciendo fila para ver a personajes que fueron creados hace 50 años para entretener a niños de 12 años" y no descarta que sea un síntoma del mismo fenómeno que llevó a la elección de Trump y el Brexit en Gran Bretaña el 2016.

Mientras algunos amigos se extrañan de que tenga estómago como para dedicar tiempo a estudiar estas tendencias y sus expresiones en las redes sociales, yo les atribuyo cierta importancia en el mismo sentido que llevó a la Fundación Jaime Guzmán a encargar y difundir hace poco un “paper” sobre anarquismo. En él dicen que “el escenario político chileno es mucho más complejo de lo que se observa en la escena institucional. Por eso, no se debe analizar solo lo que sucede en la política formal o partidaria (de tipo vertical). Pues, en las bases sociales se han erigido una gran cantidad de agrupaciones que hacen política desde una perspectiva horizontal. Ejemplo de ello son aquellos que se organizan bajo el modelo de asambleas, sin jerarquías ni líderes” (11).

Si bien lo de la horizontalidad y asambleas sin líderes no es lo propio de la derecha nueva ni antigua, no se puede negar que las tendencias “deconstruccionistas” de esta época han afectado la tradicional forma de ser de la derecha chilena y, tal como en la “extrema izquierda”, es posible apreciar nuevas agrupaciones y corrientes que se alejan considerablemente de los grandes partidos estables que monopolizaban hasta hace poco un espectro político proveniente del siglo anterior.

Para cerrar esta columna, haré un breve mapeo de algunas de las principales corrientes de esta nueva derecha postfascista tal cual se expresan en Chile hoy. Para quienes quieran profundizar en el estudio de cómo es desde estos sectores que se promueven campañas racistas contra la migración recomiendo leer el texto de varios autores “La discusión migratoria en redes sociales: racismo abierto de hombres de extrema derecha”, publicado en CIPER (12).

“Ancaps” y “libertarios”.

A la corriente “anarcocapitalista” me he referido en mayor detalle en otra columna (13).  En síntesis diría que no tienen nada que ver con el anarquismo en tanto corriente socio-política, sino que son sencillamente defensores a ultranza del mercado totalmente libre o desregulado, entendido en su visión supuestamente “neoclásica” como la “anarquía del mercado”.

En Chile han aparecido hace relativamente poco tiempo, y ya están divididos en al menos dos formaciones: el Partido Libertario (liderado por Alvaro Concha) y el Partido Liberal Libertario (liderado por Rodrigo Pulgar, más conocido en las redes como Krypto -14-). Se consideran herederos de la “Escuela austríaca de Economía” y tienen un referente cercano en el economista argentino Javier Milei. Llama la atención que mientras el Partido Libertario de EE.UU. (fundado en 1971) es económicamente pro-capitalista pero políticamente liberal/progresista (contrario a la penalización del aborto y las drogas), sus emuladores nacionales se asumen abiertamente como “fachos” (denominación que según Sebastián Izquierdo de Capitalismo Revolucionario “en Chile no tiene nada que ver con el fascismo”, mmm).

El gusto por las novedades teóricas los ha llevado no sólo a abrazar las teorías “anarcocapitalistas” –nombre de marca del extremismo neoliberal de Hans-Herman Hoppe y Murray Rothbard-, sino que sobre todo en Rodrigo Pulgar es posible apreciar una verdadera obsesión con la obra de Foucault, Deleuze, Guattari y  Derrida (15).

 La Diestra.

Este grupo es bastante exótico, pues está liderado por un tal Francisco, de identidad desconocida, que en su momento fue un activo tuitero en favor de la campaña presidencia de José Antonio Kast. Desde el 19 de octubre de 2019 armó una nueva cuenta de twitter (16) en que se dedicó a dar a conocer a los asustados derechistas de todo Chile lo que estaba pasando en el epicentro del conflicto en Santiago, transmitiendo varias veces imágenes desde la Plaza Dignidad. En una entrevista que le escuché en youtube (pues en general no se deja ver -17-) señaló dos cuestiones interesantes: la derecha para él no tiene por qué ser “nueva”, pues en tanto “ultraconservador” y el integrante “más derechista” del grupo considera que su modelo es “la UDI de los 90”, y defiende una trayectoria filosófico-política que mientras más apunte hacia el pasado es más pura (sin falsa modestia dice que Aristóteles y Santo Tomás son sus máximos referentes). Además dice que la derecha no tendría por qué ser centralizada, sino que propone crear diversos grupos autónomos que se coordinen entre sí.

Francisco es idolatrado por los partidarios de lo que últimamente llaman “Rechazo libre”: la base social de “patriotas” y/o “fachos pobres” que se consideran traicionados por los partidos de la derecha tradicional, que según ellos asumió las banderas de la izquierda, e incluso han llegado a decir que Piñera es marxista.

Se dice que fue él quien empezó a organizar marchas del Rechazo, cuando nadie en la derecha tradicional estaba convencido de asomarse a las calles, y empezó a explicar a gente de regiones cómo hacer marchas y caravanas.

Además Francisco y la Diestra se han dedicado a reivindicar a carabineros como Claudio Crespo que han sido procesados por violaciones de derechos humanos, y a organizar periódicas donaciones de agua y otros insumos tanto a distintas comisarías de la policía uniformada así como de frazadas para que no pasen frío los “héroes de Punta Peuco”.

Esos vínculos, además de la presencia de los “Alguaciles” de Carabineros en las marchas del Rechazo (18), explican bastante bien la actitud policial hacia ellas.

¿Nazis?

Los postfascistas neoliberales suelen decir que el nazismo y el fascismo son de izquierdas, aludiendo al carácter “socialista” de la versión alemana y al origen izquierdista de Mussolini.

Pero en las marchas del Rechazo se han dejado ver personas con indumentaria que combina símbolos nazis con la araña negra de Patria y Libertad, mientras realizan saludos nazi/fascistas. Si bien desde Krypto hasta S. Izquierdo han rechazado estas apariciones, siguen ocurriendo sin que nadie los expulse, e incluso se ha visto a otros “rechazones” sacándose entusiastas fotos  junto a estos ejemplares.

Está claro que el grupo “Vanguardia” fue creado a partir de una convocatoria de Capitalismo Revolucionario y Aún Tenemos Patria, a la que adhirieron sectores como la juventud de Fuerza Nacional, el autodenominado “partido militar” formado por Raúl Meza, el abogado defensor de los criminales de Punta Peuco, e incluso algunos sujetos provenientes del Partido Republicano de JAK.

Si bien formalmente no se declaran fascistas, lo cierto es que es desde ahí donde han surgido tanto los ataques en patota (las típicas “barridas” de los neonazis) como algunos de los saludos nazis. Sin ir más lejos, uno de los que fue fotografiado haciendo el saludo el pasado sábado 10 de octubre portaba un escudo de ATP  (19). Un tuitero llamado “patriota templario” ha afirmado que “el 80% de la Vanguardia son nazis chilenos”, y que si bien son de Tercera Posición (antimarxista y anticapitalista)(20), su prioridad por ahora son los comunistas.


En conclusión: este archipiélago de grupos expresa nuevas formas de activismo de extrema derecha que no eran muy visibles antes del 18-O, y que parecen constituir expresiones de postfascismo, que en cada caso amalgaman diversos y hasta contradictorios componentes ideológicos. En algunos casos hay intentos de dotar de mayor sofisticación el discurso, y es ahí donde se revela el interés de algunos por las teorías críticas “posmodernas”. Su actividad hasta ahora va desde la difusión en redes de su curioso ideario y los ataques contra personas o imágenes que identifican con lo que Alexis López llama “la insurrección contra Chile”. La mayoría, sino todos, reivindican la necesidad de que la derecha radical tenga mayor presencia callejera.

Habrá que estar atentos a cómo evolucionan después de su inminente derrota en el plebiscito del 25 de octubre, dado que son ellos los sectores que más se han abanderizado con el Rechazo, y necesariamente tendrán que sufrir transformaciones y realizar algunos acomodos tácticos en su curiosa estrategia de “contra-revolución molecular”, ante la disyuntiva que se han planteado y que A. López y otros denominan como “Patria o caos”.  





1.- Ver su entrevista para el documental “Revolución en Chile”, de Ana Victoria Durruty (Universidad san Sebastián): http://revolucionenchile.cl/entrevista-sergio-melnick/

2.- En palabras de Marcos Reguera, de la Universidad de Euskal Herria: “La Alt Right es un heterogéneo conjunto de grupos y personalidades de la nueva extrema derecha norteamericana que a raíz de la victoria de Donald J. Trump en las elecciones presidenciales han alcanzado una gran notoriedad y popularidad entre muchas capas de población, especialmente entre los jóvenes. Al contrario que los grupos neo nazis precedentes, o del movimiento del Tea Party de la Era Obama, se trata de un grupo cuyos líderes muestran un gran refinamiento intelectual, y que a través de la colonización del discurso de la izquierda alternativa de los años 60 (en especial de la Escuela de Frankfurt), están realizando una renovación del pensamiento político de extrema derecha, transformando el discurso antiglobalización y las defensas identitarias de los movimientos progresistas en una nueva bandera del nacionalismo de extrema derecha” (https://aecpa.es/es-es/la-ideologia-de-la-alt-right-origenes-pensadores-e-ideas-de-la-nueva/congress-papers/1852/).

3.- https://www.celchile.org/post/la-teor%C3%ADa-de-la-revoluci%C3%B3n-molecular-disipada-y-lo-que-debemos-aprender-los-libertarios

4.- Profundizar en esas categorías que usó Guattari exigiría otro tipo de texto que ni siquiera creo estar capacitado para redactar, pero al menos hay que señalar que él constantemente comparaba dos formas simultáneas de relaciones de poder: molar y molecular: “Así, la materia opcional que es trabajada por los Equipamientos colectivos, antes que cualquier funcionalidad social o económica puede ser  conducida a la diferenciación y a la articulación de los viejos poderes territorializados  en dos nuevos tipos de poderes de Estado: un poder político molar y un poder semiótico molecular”, y señala este ejemplo: “el poder molar de Estado, mediante circulares del MINEDUC recomendará no dar más deberes a los niños en la casa, mientras que el poder molecular de Estado en el seno de la familia, que resulta él mismo por lo general de un compromiso altamente problemático entre el padre y la madre, exigirá profesores que los restablezcan” (Félix Guattari, Líneas de fuga. Por otro mundo de posibles, Editorial Cactus, Buenos Aires, 2013, págs. 76-78). 

5.- Italiano, autor de “Las nuevas caras de la derecha” (Siglo XXI, 2018). Sobre la categoría de “postfascismo” y sus similitudes y diferencias con los fascismos del siglo XX ver esta entrevista:  https://pasosalaizquierda.com/enzo-traverso-el-actual-post-fascismo-es-un-fenomeno-profundamente-diferente-del-fascismo-clasico/

6.- Ibíd.

7.- Se dice que la noche del 5 de octubre de 1988 ante la derrota aún no asumida en las urnas, doña Lucía mandó a llamar al nacionalista Pablo Rodríguez Grez, ex líder de Patria y Libertad, quien llegó a La Moneda diciendo que si bien los gremialistas se habían enriquecido mientras los nacionalistas hacían el trabajo sucio, estaban dispuestos a hacerlo de nuevo. Ver el libro “Los hijos de Pinochet”, de Victor Osorio e Iván Cabezas.

8.- https://ellibero.cl/opinion/daniela-carrasco-18-de-octubre-el-inicio-de-una-revolucion-molecular/

9.- https://www.reddit.com/r/chile/comments/ih6p61/mapa_de_la_insurrecci%C3%B3n_en_chile/

10.- https://es.wikipedia.org/wiki/QAnon

11.- https://www.fjguzman.cl/aproximaciones-al-anarquismo-y-su-aplicacion-en-el-escenario-chileno/

12.- https://www.ciperchile.cl/2020/10/10/la-discusion-migratoria-en-redes-sociales-racismo-abierto-de-hombres-de-extrema-derecha/

13.- https://lavozdelosquesobran.cl/la-nueva-derecha-chilena-sobre-anarcocapitalistas-y-pinochetistas-libertarios/

14.- https://twitter.com/canalchatarra

15.- A los que dedicó un programa en youtube, conversando junto a Dani Carrasco: https://www.youtube.com/watch?v=nX2dgs3Ehpg

16.- https://twitter.com/Francis25830521

17.- Esta sería una de las pocas excepciones: https://www.youtube.com/watch?v=cDu9feaAYrE

18.- https://lavozdelosquesobran.cl/los-alguaciles-la-organizacion-que-ejerce-el-poder-oculto-en-carabineros/

19.- https://twitter.com/Auntenemospatr1

21.- Grupos que en realidad adscriben a la “tercera posición”, como el Movimiento Social Patriota, han llamado a anular ambas papeletas en el plebiscito constitucional.

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viernes, junio 12, 2020

"Ya es hora de que caigan con estruendo los ídolos de barro" 

Eso nos decía hace un siglo José Domingo Gómez Rojas, fue replicado en la portada de Comunismo Difuso N° 1 hace una década, y ahora está ocurriendo en varias partes del mundo.

“Sea lo que fuere, los lugares no se yuxtaponen solamente en el espacio social en contraste con lo que sucede en el espacio-naturaleza. Se intercalan, se combinan, se superponen y a veces colisionan” (Henri Lefebvre, La producción del espacio).





Boston y Miami
Una estatua de Cristóbal Colón fue decapitada en la noche del martes en Boston, última víctima del movimiento que exige la retirada de estatuas que consideran que simbolizan el racismo, reactivado por las manifestaciones tras la muerte de George Floyd.

Otra estatua de Colón fue vandalizada en el centro de Miami, cubierta con pintura roja y mensajes que decían “Nuestras calles”, “Black Lives Matter” (Las vidas negras importan) y “George Floyd”, antes de que la policía hiciera varios arrestos, según el periódico Miami Herald.

Además, haciéndose eco de las protestas, la presidenta de la Cámara Baja de Estados Unidos, Nancy Pelosi, exigió que se retiren del Capitolio once estatuas de confederados que se oponían al fin de la esclavitud, en un momento de intenso debate tras la muerte a manos de la policía de un ciudadano negro.

(Infobae, Furia contra estatuas de Colón: manifestantes decapitaron un monumento del navegante en Boston y vandalizaron otro en Miami, 11 de junio de 2020).


Nueva York
La Policía de Nueva York tenía este jueves desplegado un operativo para vigilar la icónica estatua de Cristóbal Colón que preside la rotonda conocida como Columbus Circle, en una zona comercial de Manhattan colindante con Central Park, tras los ataques a otros monumentos en EE.UU. con motivo de las manifestaciones antirracistas.

Tras las protestas por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco en Minneapolis, algunos manifestantes en distintos puntos del país norteamericano están derribando o vandalizando estatuas polémicas, sobre todo de líderes confederados que apoyaban la esclavitud. No obstante, los ataques también se están haciendo extensivos a las estatuas de Cristóbal Colón y otros exploradores, en solidaridad con los pueblos indígenas y a medida que el foco sobre la injusticia racial que han propiciado las protestas nacionales por la muerte de Floyd incluye a otras minorías. A ese respecto, el gobernador del estado, Andrew Cuomo, de ancestros italianos, afirmó hoy en una rueda de prensa "entender los sentimientos contra Colón y respecto a algunos de sus actos", si bien defendió que la estatua del explorador "representa el legado y la contribución de los italoamericanos" al país, al ser preguntado por la ola de vandalismo contra su figura.

(EFE/Emol, Policía de Nueva York vigila estatua de Cristóbal Colón tras ataques en otras ciudades, 11 de junio de 2020).


No veía columnas de Karmy en El Desconcierto hace tiempo, y en cambio ví hasta del senador Huenchumilla (a quien una vez e pasé una copia de "Estruendo"). Y así me tope con el nuevo medio La voz de los que sobran. Va una columna de hoy:

6 TESIS DESTITUYENTES
Rodrigo Karmy Bolton
A Gonzalo Díaz Letelier

1.- Aceleración. La irrupción del coronavirus no ha sido el punto de partida de un cambio sustantivo, pero tampoco una permanencia incólume del estado de cosas precedente, sino  un movimiento de aceleración de las tendencias inmanentes a las propias sociedades de control. En el siglo XXI la aceleración actúa en base a dos momentos de shock: el primero, desatado el 11 de septiembre de 2001 con el atentado a las Torres Gemelas; el segundo desplegado desde el 11 de marzo de 2020 cuando la OMS declara al coronavirus una pandemia. El primero aceleró la mutación de los dispositivos securitarios apegados a la “seguridad nacional” de los EEUU –la policía del mundo- y la implantación de los estados de excepción en la forma de intervenciones y presiones fácticas a nivel global; el segundo, aceleró la mutación de los dispositivos bioseguridad apegados a la episteme biomédica y la implantación global de los estados de excepción en la forma de cuarentenas. La aceleración empuja la transformación del proyecto metafísico de la cibernética (proyecto milenario orientado al gobierno de los cuerpos) cuya última forma se cristaliza en la actual totalización prodigada por la racionalidad neoliberal.

2.- Guerra civil global: la aceleración mencionada desencadena la guerra civil global en la que el enemigo resulta “invisible” porque habita el interior del cuerpo estatal o el cuerpo biológico: del cuerpo estatal se dice “terrorista” y pone en juego la trama securitaria; del cuerpo biológico se dice “virus” y pone en juego la trama biomédica. Ni el terrorismo ni la epidemia tienen un territorio preciso ni un horario particular: circulan en un espacio global y en un tiempo absolutamente simultáneos. Con ello, no hay “afuera” pues sea el terrorista o el virus hacen de los cualquiera una potencial amenaza. Esta última no se encuentra “fuera” de los cuerpos (estatales o biológicos), sino “dentro” de los mismos, estallándolos desde su propio interior y prodigando así un gobierno “intensivo” o “capilar” sobre los cuerpos. Se trata de una re-balcanización (Mbembe) o de una guerra civil planetaria (Agamben) desplegada en una mirada de conflictos polidimensionales (Galli) que estallan por doquier. 

3.- El Globo no es Mundo: asistimos a una desmundanización del mundo y a una globalización planetaria. Si en el mundo advienen otros, hay superficie rugosa y la luminosidad es siempre opaca, en el globo no hay más otros, toda superficie es lisa y la luminosidad redunda siempre transparente. La aceleración del proyecto metafísico de la cibernética intenta imponer al globo sobre el mundo situando la cuestión más grave y decisiva de todas: la destrucción de la posibilidad de habitar de una vida singular o, si se quiere, de la vida ética.

4.- An-arquía. El conjunto de intifadas (revueltas) a las que asistimos a nivel planetario han suspendido el tiempo histórico deteniendo así la velocidad de la aceleración cibernética. Exigen poner la intensidad de la vida antes que la del capital y sustraer sus ritmos de los signos del poder. Pero poner la vida antes que el capital no puede traducirse en una política progresista neoliberal que restituya el humanismo ingenuo que administre la maquinaria de guerra eficazmente acelerada por el fascismo neoliberal actual. Progresismo y fascismo son dos rostros del proyecto cibernético al que no podemos sucumbir. Las revueltas han ofrecido imaginación como aquella fuerza que posibilita devenir otros de sí. Frecuentemente son incomprendidas por el orden que las acusa de nihilismo y sin sentido. Pero eso es porque la fiesta de la imaginación popular irrumpe irreductible al régimen cibernético que las había apresado: si en su aceleración, este último nos priva de toda posible temporalidad; en su violencia, la revuelta abraza un momento destituyente que, al suspender la aceleración, regala a la multitud un tiempo “ahora” no medible por las agujas del reloj ofreciendo así, la an-arquía de un comienzo.

5.- Destitución. La Constitución de 1980 fue la cristalización legal del proyecto metafísico de la cibernética que transmutó desde la teología política nacional-católica hacia la teología política neoliberal para hacerse más eficaz en el gobierno de los cuerpos e impedir la explosión de imaginación. En sentido estricto, dicha Constitución es la inversión de la Filosofía del Derecho de Hegel, pues, como plantea su “artículo 1”, no pone al Estado como motor de la historia, sino a la “familia” y a la “sociedad”. Al hacerlo así, esta Constitución golpea ideológica y estratégicamente al marxismo soviético (que justamente había pretendido invertir a Hegel) y, a diferencia de la Constitución de 1925 que, a través de la idea de “desarrollo”, tenía la tendencia mínima de estatizar la economía, la nueva Constitución, bajo la idea de “crecimiento”, termina por economizar al Estado renovando así, las técnicas pastorales de la cibernética, ahora, bajo la rúbrica neoliberal. El 18 de  Octubre irrumpió como un virus en el cuerpo de dicha Constitución y la destituyó completamente, volviéndola vigente pero sin significado.

6.- Forma de vida. La potencia destituyente abrió a un proceso inédito en los últimos 50   años, pero como revuelta, ella se mantiene –y se mantendrá- irreductible a las posibles formas de traducción cursadas, permaneciendo como un guardián frente a nuevas formas de hegemonía posibles o, en su defecto, a la renovación del Pacto Oligárquico en un nuevo texto constitucional. La revuelta ha sido un modo de habitar el mundo devastado en el globo impuesto por la Constitución de 1980 que, de manera abyecta y transfigurada (tal como pensaba Al Farabi respecto de la profecía), no reclama una nueva fe prodigada por algún pastor, sino la afirmación de una nueva forma de vida. Ella no está en un más allá, en un “ideal” a cumplir que nunca se cumple sino, tal como insistía Marx, deviene monstruosamente en el “ahora” de su cognoscibilidad.   



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miércoles, junio 03, 2020

2 textos sobre la revuelta en Estados Unidos // CARCAJ // / Public Ayler 


Impresionante. Pero no inesperada. Ecos de 1968, que hacen pensar que estamos en el inicio del Tercer Asalto. Ecos de 1919, que nos recuerdan que la revolución proletaria sólo podría ser global. Ecos de 1848, que deberían advertirnos contra las ilusiones de trasformar procesos de revolución social en procesos re-constituyentes.

Va un texto anarquista y otro comunista. ¿La falsa dicotomía se niega a morir?

Y dos canciones:

-Ayler con Pharoah, interpretando Alto y Bajo Egipto a beneficio de los Panteras Negras en 1968 en Nueva York.

-Enemigo Público, Combate al Poder. 1989 (el 68 al revés). Me gusta Public Enemy. No me simpatiza para nada la Nación del Islam obviamente. Pocas veces he visto en un video clip este nivel de efervescencia comunitaria.


Esta foto de P. Slachevsky acompaña en Carcaj el breve reporte psicogeográfico sobre el 1° de mayo en Plaza Dignidad que subimos acá hace poco. Recomendamos una serie de textos que han estado subiendo en Carcaj a modo de etnografías de la cuarentena. En particular destacaría estos cuatro:

http://carcaj.cl/la-marcha-de-las-espaldas-dobladas/ de Constanza Tizzoni

http://carcaj.cl/notas-sobre-tiempos-sombios/ de Jorge Díaz

http://carcaj.cl/el-despotismo-occidental/ del ex miembro de la sección italiana de la I.S., Gianfranco Sanguintti

y,

http://carcaj.cl/normalidad-y-seguridad-a-proposito-del-otra-vez-nuevo-plan-del-gobierno/ de Alejandro Ancalao

Entre muchos otros.


1.-Minneapolis: ahora esta lucha tiene dos lados. Lo que estas manifestaciones significan para la era Covid19 (x Colectivo Crimethinc). 

Las manifestaciones de esta semana en Minneapolis marcaron un hito histórico en la era COVID-19. Como discutimos en marzo, hay algunas cosas por las que vale la pena arriesgarse a morir. Perpetuar el capitalismo no es una de ellas. Pero algunos de nosotros enfrentamos amenazas aún más mortales que el COVID-19. Vale la pena arriesgar nuestras vidas para luchar por un mundo en el que nadie sea asesinado de la forma en que lo fue George Floyd, y lo que está sucediendo en Minneapolis muestra que la gente está lista para hacerlo.

Incluso antes de que se produjera la pandemia, los Estados Unidos eran un barril de pólvora, con desigualdades en rápida escalada que polarizaban la población. Desde marzo, hemos experimentado un desempleo sin precedentes históricos junto con riesgos letales que se han distribuido entre la población según las mismas líneas de raza y clase que las disparidades preexistentes. El gobierno ha inventado miles de millones de dólares para verterlos en los bolsillos de los ejecutivos, dejando a la gente corriente en la estacada; las empresas están obligando a los que aún tienen trabajo a arriesgar sus vidas diariamente, al tiempo que introducen nuevas tecnologías de vigilancia y tratan de acelerar el ritmo de la automatización. En resumen, se nos está tratando como un excedente de población que debe ser controlado por la violencia del Estado y sacrificado por el virus.

Los políticos de todo el espectro político son cómplices de esto. Algunos confían más en la fuerza bruta para estabilizar la situación, otros en una gestión más racional, pero nadie que ostente el poder tiene un plan real sobre cómo abordar los factores sistémicos que nos han traído aquí en primer lugar. En el mejor de los casos, toman prestada la retórica y los temas de debate de las campañas que nosotros iniciamos, mostrando -como lo hizo el disparo de la policía en Minneapolis- que la única forma de ver el cambio social es si tomamos medidas de base para llevarlo a cabo por la fuerza.

Sin embargo, hasta el 26 de mayo, la principal línea divisoria en los Estados Unidos parecía estar entre los partidarios de Trump, que quieren fingir que no hay una pandemia en curso, y los demócratas, que quieren ser vistos como los cautelosos y responsables sin abordar los factores que nos obligan a ponernos en riesgo. El espectáculo de los enfrentamientos entre un movimiento ”astroturfista”1 de extrema derecha que exigía “reabrir” la economía y los inusuales agentes de policía que defendían las medidas de cierre de los estados sirvió para limitar el discurso político a la elección tonta entre el tipo de “libertad” que defienden los capitalistas y los supremacistas blancos por un lado y el tipo de “seguridad” que los estados totalitarios siempre prometen proporcionar por el otro.

La valiente resistencia al control policial en Minneapolis los días 26 y 27 de mayo en respuesta al brutal asesinato de George Floyd muestra que un gran número de personas están dispuestas a oponerse al gobierno y a la policía incluso afrontando un gran riesgo para ellas mismas. Estamos escuchando las voces de la parte de la población que ha permanecido en silencio estos últimos dos meses -aquellos que no son ni liberales ricos ni conservadores lameculos- y esto demuestra que juntos, somos lo suficientemente poderosos para interrumpir el statu quo.

Los acontecimientos de Minneapolis ampliarán la imaginación colectiva de lo posible, la cual se ha contraído dolorosamente en los últimos años. Cambiarán el discurso sobre cómo se producen los cambios sociales. Ha quedado claro que suplicar a los que tienen el poder por medios electorales es un callejón sin salida. Intentar hacer el cambio por la fuerza es una apuesta, pero es la única opción realista que queda.

Es significativo que la movilización que nos llevó a atravesar este umbral fue una respuesta a la violencia policial contra los negros, iniciada por aquellos en el extremo receptor de la supremacía blanca y todos los demás vectores de la opresión. Como observamos a finales de 2017, los levantamientos contra la violencia policial que tuvieron lugar en todo el país desde Ferguson hasta Baltimore y más allá, prácticamente cesaron tras la elección de Donald Trump. La razón por la que esto sucedió no está clara, pero ciertamente no ha sido porque la violencia policial haya disminuido de alguna manera. El levantamiento en Minneapolis pone de nuevo en juego todas las deudas no resueltas de aquella época, pero en un contexto totalmente diferente, en el que mucha más gente se ha radicalizado, la sociedad está mucho más polarizada, y cada vez está más claro para todos que -ya sea por las balas de la policía, por el COVID-19 o por el cambio climático global- nuestras vidas están en juego.

Los enfrentamientos en Minneapolis dominan las noticias desde Grecia hasta Chile. Para bien o para mal, los Estados Unidos ocupan un lugar central en la atención global- y gracias a la pandemia, todos en el mundo están experimentando presiones similares. Especialmente en el los paises del Sur -Brasil, Indonesia, Sudáfrica- donde un gran número de personas experimentan la misma brutalidad que se impone a personas como George Floyd. La rebelión en Minneapolis ofrecerá un ejemplo que otros emularán en los próximos meses.

¿Cómo responderá la clase dirigente? En los Estados Unidos, Trump y sus partidarios acusarán a los demócratas de no poder controlar los estados que gobiernan, usando esto para avivar el miedo racista entre los beneficiarios del privilegio blanco. Los Centro democratas reclamarán que este tipo de disturbios suceden cuando el estado de derecho no es respetado en la Casa Blanca, con la esperanza de recuperar el poder a nivel nacional - aunque Minnesota está bajo el gobierno Demócrata en este momento, y la ley siempre ha sido un instrumento de la supremacía blanca. La izquierda institucional se presentará como intermediaria, ofreciendo sacarnos de la calle y controlarnos a cambio de algunas concesiones.

Es de esperar que, en un momento en que el propio Estado se está fracturando en facciones rivales, ninguno de estos grupos tenga el capital político que necesita para llevar a cabo una represión estatal masiva sin correr el riesgo de ser abandonado por los demás. Parece que a cada facción le gustaría que los otros fueran los responsables dehacerse cargo de la situación. En cualquier caso, Trump ya no es el único que domina el ciclo de noticias. Ahora esta guerra tiene dos lados.

Hace sólo una semana, algunos elementos de la extrema derecha trataron de enmarcarse de ser ”anti-policía” debido a las protestas de “reapertura”. Anoche, en Minneapolis, los milicianos armados expresaron la incómoda posición de que apoyaban las protestas pero se oponían al saqueo- una contradicción que se hace flagrantemente evidente en cuanto se nota en qué dirección apuntan sus armas. El aparente asesinato de un manifestante en Minneapolis anoche por un vigilante que defendía una tienda debería dejar suficientemente claro que los vigilantes y los policías son lo mismo: asesinos- ya sea con o sin uniforme.

¿Y qué debemos hacer nosotros? Deberíamos hablar claramente con todos los que nos escuchen acerca de por qué la gente se pone de pie. Deberíamos compartir habilidades sobre cómo mantenernos seguros unos a otros en la calle. Deberíamos fortalecer nuestras redes y prepararnos para participar en eventos similares en todo el mundo. Deberiamos resistir todos los esfuerzos para dividir a los que actúan juntos en solidaridad contra la violencia policial, especialmente las teorías de conspiración sobre los agitadores externos. Debemos explicar una vez más por qué el vandalismo y el saqueo son tácticas de protesta efectivas y legítimas. Cada vez que la gente se levanta contra el estado policial, deberíamos mostrarnos solidarios, preparados para correr los mismos riesgos que aquellos a los que apoyamos. Sobre todo, deberíamos compartir visiones de un mundo sin opresión, sin jerarquías, sin policía, ni prisiones, ni vigilancia, y demostrar estrategias a través de las cuales crearlo.

No le debemos nada a la policía que se ha aprovechado de la pandemia para asesinar a los negros de forma aún más flagrante que antes. Ellos nunca tuvieron la intencion de cuidarnos. No le debemos nada a los multimillonarios que se han aprovechado de la pandemia para embolsarse más dinero del estado y acaparar el mercado con sus monopolios. La vida para su economía significa la muerte para nosotros. No le debemos nada a los políticos que apenas han levantado un dedo para proteger nuestra salud o vivienda. Ellos han tenido su oportunidad. Tenemos que cambiarlo todo nosotros mismos.

El orden dominante está condenado. Tarde o temprano ha de colapsar. Concentrar riqueza y poder en cada vez menos manos es insostenible. La única pregunta es si lo aboliremos antes de que nos mate a todos y diezme el planeta. El tiempo es corto. Las vidas que pensábamos que estaban por delante de nosotros ya nos han sido arrebatadas. Depende de nosotros crear otro futuro.

Gracias a todos los que en Minneapolis y Los Ángeles arriesgaron su libertad -y tal vez sus vidas- anoche para demostrar que el asesinato de George Floyd es inaceptable.

Nota del traductor: Astroturfing es un término referido a campañas de relaciones públicas en el ámbito de la propaganda electoral y los anuncios comerciales que pretenden dar una impresión de espontaneidad, como nacida de una fuerte relación con el entorno social. El nombre proviene de un doble juego de palabras en inglés, partiendo del concepto de grassroots (literalmente “raíz de hierba”, figurativamente “de base”). Este concepto sirve para calificar a los movimientos «con base social», que surgen «de abajo», de la interacción de los miembros de una comunidad. Por otro lado, AstroTurf es una conocida marca estadounidense de césped artificial, cuyos productos están diseñados para parecer hierba natural. Así, astroturfing hace referencia a esa artificialidad, a esa falsa base social de ciertas campañas comerciales.



2.- Sobre Minneapolis: Brutalidad policial y lucha de clases (Intransigence, Internationalist worker´s group y Klasbatalo).

1. Watts en 1965, Los Ángeles en 1992, Ferguson en 2014. Rodney King, Mike Brown, Sandra Bland, Tamir Rice.
Los acontecimientos en Minneapolis son otra adición a un problema histórico y sistémico. Además de sufrir el desempleo en una tasa doblemente mayor a la de sus compañer@s blanc@s (un número consistente desde los años 50), el proletariado negro es desproporcionadamente atacado por la violencia policial, sin que parezca haber un final a la vista para el aumento en el número de muertos. Sin embargo, la clase se muestra, una vez más, combativa en estos momentos terribles. L@s trabajador@s negr@s de América, junto con el resto del proletariado que se solidariza con ell@s, se toman las calles y hacen retroceder la represión estatal. Nada ha cambiado. En 1965, al igual que en 2020, la policía mata, y la clase responde en desafío al torcido orden social por el que asesinan. La lucha continúa.

2. Aunque la clase trabajadora negra se ve afectada de manera desproporcionada por la brutalidad policial en los Estados Unidos, su opresión está finalmente enraizada en su posición de clase.
George Floyd no es más que uno de l@s miles de afroamerican@s que son brutalmente asesinad@s por la policía cada año. Aunque estos actos de violencia institucional tienen una motivación racial, es innegable que la fuerza policial existe como herramienta del Estado para defender los intereses de la burguesía. Si bien es importante destacar la dinámica racial que existe dentro de los diferentes subgrupos de la clase trabajadora, así como las luchas particulares que cada grupo enfrenta, es igualmente importante reconocer nuestros intereses compartidos como trabajador@s explotad@s por la clase capitalista. L@s trabajadores no-negr@s deben ser solidarios con l@s trabajador@s negr@s que protestan en Minneapolis y otras ciudades de los Estados Unidos. L@s trabajador@s de todos los colores deben organizarse desde una perspectiva de clase en su lucha por la liberación, ya que un ataque a un sector de la clase trabajadora es un ataque a tod@s nosotr@s.

3. "Es el secreto por el cual la clase capitalista mantiene su poder" - Karl Marx, 1870
En cuanto a las ideas racistas, nacionalistas y chovinistas dentro de la clase trabajadora, Marx comentó "es el secreto por el cual la clase capitalista mantiene su poder". En efecto, ya sea en Inglaterra en 1870, o en América en 2020, para l@s Jef@s el racismo es fundamentalmente una estrategia para dividir y dominar. L@s capitalistas son felices cuando sus demagogos reaccionarios llenan los oídos de l@s trabajador@s blanc@s con ideas nacionalistas, para que se identifiquen con el jefe y el gobierno antes que con sus compañer@s de clase. Bajo el lema "último contratado, primer despedido", el proletariado negro ha sido llevado a un grado extremo de precariedad. Mientras tanto, l@s trabajador@s blanc@s han sido engañad@s por la trampa de sus jefes. Con un sector de su clase siendo atacado al extremo, ahora deben aceptar los trabajos deficientes y mal pagados ofrecidos por l@s capitalistas.

4. Los negocios son negocios, grandes o pequeños.
Durante el último siglo, la pequeña burguesía ha utilizado la idea del "negocio familiar" para evocar un sentido de comunidad, uno que es necesario apoyar, especialmente en tiempos de dificultades económicas. Las pequeñas empresas siempre han tratado de distanciarse de las grandes corporaciones en lo que respecta a la explotación de la que participan, mientras que simultáneamente aspiran a los ideales burgueses. Los negocios de pequeños propietarios representan particularmente el ideal del sueño americano, representando a l@s trabajador@s inmigrantes que vinieron a América para un nuevo comienzo. Esta exitosa historia de "desde los harapos a la riqueza" es utilizada para justificar su explotación de l@s trabajador@s. La violenta respuesta de los dueños de pequeños negocios durante los disturbios de Minneapolis deja claro el hecho de que la pequeña burguesía siempre arrojará a l@s trabajador@s bajo el autobús para defender sus propios intereses de clase. El simple hecho de criticar a la policía mientras se manifiestan bajo el disfraz de "solidaridad con las personas de color" para apoyar a las empresas propiedad de minorías, es un intento de colaboracionismo entre clases que oculta el corazón de la explotación capitalista. En su lugar, l@s trabajador@s deben organizarse desde una perspectiva de clase.

5. En luchas anteriores contra la clase capitalista y su estado, l@s trabajador@s han coordinado huelgas en solidaridad con movimientos más grandes.
L@s conductor@s de autobús en Minneapolis se han negado a ayudar a la policía en el transporte de l@s manifestantes arrestad@s. L@s trabajador@s de toda la ciudad han comenzado a organizar una resistencia a las medidas violentas tomadas contra las protestas, paralizando su fuerza de trabajo. No deberían detenerse allí. Debemos agitar para seguir interrumpiendo el trabajo y resistir todos los esfuerzos del Estado para reprimir violentamente a l@s manifestantes, no sólo en Minneapolis, sino a través de los Estados Unidos. L@s trabajador@s esenciales, como los de Amazon o Instacart, pueden aprovechar aún más su poder llamando a huelgas en solidaridad con las protestas. En tiempos de crisis intensa, la organización en todas las industrias y sectores impulsa la toma de consciencia de que es la clase trabajadora la única que tiene el poder de transformar la sociedad.

6. La brutalidad policial sólo puede resolverse con la abolición de la policía.
Cuando la policía comete un asesinato descarado, a menudo se exigen una serie de reformas para evitar que los asesinatos continúen. Ya se trate de cámaras corporales, de formación adicional o de supervisión comunitaria, el objetivo es que la policía no aterrorice y asesine a las personas que supuestamente "protegen y sirven". El problema de este enfoque es que las fuerzas policiales sólo existen para aterrorizar y asesinar en nombre del capital. La única manera de tener un mundo en el que la policía ya no mate a la gente por ser negra es tener un mundo sin policía.

7. La rebelión urbana necesita transformarse en una revolución mundial.
Aunque nos encanta ver las batallas callejeras con policías y comisarías en llamas, la tendencia de estas revueltas es que se debilitan después de algunas semanas en la medida en que se restaura el orden y se reconstruyen las estructuras opresivas. Para que el poder de l@s capitalistas y sus mercenari@s sea verdaderamente desafiado y abolido, lo que se necesita es un partido de clase, internacional y revolucionario. Un partido de este tipo sería una herramienta en manos de la clase obrera para organizarse y dirigir su rabia reprimida no solamente a derribar el Estado racista, sino a construir poder proletario y comunismo.

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