lunes, septiembre 14, 2015
"Bandera y capuchas". Recuerdos de Macul con Grecia en los 90. Tomado de por ahí...
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sábado, octubre 17, 2009
invisible/el arte de comunizar

..qué es comunización? El término inmediatamente evoca varios experimentos sociales e intentonas revolucionarias desde la Comuna de París y las comunidades socialistas utópicas en el siglo 19 a varios intentos contra-culturales de reconstituir las relaciones sociales en un nivel más comunitario tales como la escena okupa en los 70 y 80s. La tendencia Tiquun -conocida como "El Comité Invisible" luego de La insurrección que viene- se basa en esta larga historia de antagonismo secesionista. Ellos ven la comunización como siendo esencialmente la producción, a través de la formación de "comunas", de formas coletivas de subjetividad radical. Esto desetabiliza la producción de subjetividad y valor dentro tanto del capital como de formas más tradicionales de organización política, conduciendo eventualmente a una ruptura insurreccional. La ‘Commune' en esta versión no es necesariamente una manga de jipis aspirando a una vida libre de contaminantes. En La Insurrección que Viene una comuna es todo aquello que "busca destruir toda dependencia económica y toda dominación política", desde las huelgas salvajes a radioo Alice en Bologna en 1977.
Sin perder completamente el punto, existe en esta postura un riesgo de oscurecer la especificidad de la "comunización" en tanto concepto y forma de praxis que, como ha señalado Endnotes, emergió dentro del medio ultraizquierdista post68 y más tarde en el anarqquismo insurreccionalista a través de Alfredo Bonnano. Una definición mínima de la comunización podría ser, como la formularon Dauvé y Francois Martin en 1972 en una formulación inicial, la siguiente:
El comunismo no es un set de medidas para poner en práctica después de la toma del poder...Todos los movimientos pasados fueron capaces de llevar la sociedad a una pausa y esperar que algo surga de esta parálisis universal. La comunización, por el contrario, circulará bienes sin dinero...tenderá a romper todas las separaciones.
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miércoles, septiembre 16, 2009
A.O.C. según Marx himself

No es raro que no tengan libros de Marx en la librería del P"C" (Partido Concertacionista -anteriormente conocido como Partido "comunista"- Guajajá).
Un cierto socialista citado por Jappe en su libro sobre The Bore (aka Debord) decía: "cuando empezé a leer a Marx me sorprendió que no lo enseñaran en la Escuela. Cuando empezé a comprenderlo, me dí cuenta de por qué no se le enseña en las escuelas". O algo así. (Siempre cito de memoria y tergiverso en parte las cosas. Pero al menos no soy mitómano, como otros). Oh yeah. Tremenda caña (*).
"Hemos visto cómo se convierte el dinero en capital, cómo sale de éste la plusvalía y de la plusvalía más capital. Sin embargo, la acumulación de capital presupone la plusvalía; la plusvalía, la producción capitalista, y ésta, la existencia en manos de los productores de mercancías de grandes masas de capital y fuerza de trabajo. Todo este proceso parece moverse dentro de un círculo vicioso, del que sólo podemos salir dando por supuesto una acumulación «originaria» anterior a la acumulación capitalista («previous accumulation», la denomina Adam Smith), una acumulación que no es fruto del régimen capitalista de producción, sino punto de partida de él.
Esta acumulación originaria viene a desempeñar en la Economía política más o menos el mismo papel que desempeña en la teología el pecado original. Adán mordió la manzana y con ello el pecado se extendió a toda la humanidad. Los orígenes de la primitiva acumulación pretenden explicarse relatándolos como una anécdota del pasado. En tiempos muy remotos —se nos dice—, había, de una parte, una élite trabajadora, inteligente y sobre todo ahorrativa, y de la otra, un tropel de descamisados, haraganes, que derrochaban cuanto tenían y aún más. Es cierto que la leyenda del pecado original teológico nos dice cómo el hombre fue condenado a ganar el pan con el sudor de su rostro; pero la historia del pecado original económico nos revela por qué hay gente que no necesita sudar para comer. No importa. Así se explica que mientras los primeros acumulaban riqueza, los segundos acabaron por no tener ya nada que vender más que su pelleja. De este pecado original arranca la pobreza de la gran masa que todavía hoy, a pesar de lo mucho que trabaja, no tiene nada que vender más que a sí misma y la riqueza de los pocos, riqueza que no cesa de crecer, aunque ya haga muchísimo tiempo que sus propietarios han dejado de trabajar. Estas niñerías insustanciales son las que al señor Thiers, por ejemplo, sirven todavía, con el empaque y la seriedad de un hombre de Estado a los franceses, en otro tiempo tan ingeniosos, en defensa de la propriété [propiedad]. Pero tan pronto como se plantea el problema de la propiedad, se convierte en un deber sacrosanto abrazar el punto de vista de la cartilla infantil, como el único que cuadra a todas las edades y a todos los grados de desarrollo. Sabido es que en la historia real desempeñan un gran papel la conquista, el esclavizamiento, el robo y el asesinato, la violencia, en una palabra. Pero en la dulce Economía política ha reinado siempre el idilio. Las únicas fuentes de riqueza han sido desde el primer momento el derecho y el «trabajo», exceptuando siempre, naturalmente, «el año en curso». En la realidad, los métodos de la acumulación originaria fueron cualquier cosa menos idílicos.
Ni el dinero ni la mercancía son de por sí capital, como no lo son tampoco los medios de producción ni los artículos de consumo. Hay que convertirlos en capital. Y para ello han de concurrir una serie de circunstancias concretas, que pueden resumirse así: han de enfrentarse y entrar en contacto dos clases muy diversas de poseedores de mercancías; de una parte, los propietarios de dinero, medios de producción y artículos de consumo deseosos de explotar la suma de valor de su propiedad mediante la compra de fuerza ajena de trabajo; de otra parte, los obreros libres, vendedores de su propia fuerza de trabajo y, por tanto, de su trabajo. Obreros libres en el doble sentido de que no figuran directamente entre los medios de producción, como los esclavos, los siervos, etc., ni cuentan tampoco con medios de producción de su propiedad como el labrador que trabaja su propia tierra, etc.; libres y desheredados. Con esta polarización del mercado de mercancías se dan las condiciones fundamentales de la producción capitalista. Las relaciones capitalistas presuponen el divorcio entre los obreros y la propiedad de las condiciones de realización del trabajo. Cuando ya se mueve por sus propios pies, la producción capitalista no sólo mantiene este divorcio, sino que lo reproduce en una escala cada vez mayor. Por tanto, el proceso que engendra el capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación entre el obrero y la propiedad de las condiciones de su trabajo, proceso que, de una parte, convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras que, de otra parte, convierte a los productores directos en obreros asalariados. La llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción. Se la llama «originaria» porque forma la prehistoria del capital y del modo capitalista de producción.
La estructura económica de la sociedad capitalista brotó de la estructura económica de la sociedad feudal. Al disolverse ésta, salieron a la superficie los elementos necesarios para la formación de aquélla.
El productor directo, el obrero, no pudo disponer de su persona hasta que no dejó de vivir encadenado a la gleba y de ser siervo dependiente de otra persona. Además, para poder convertirse en vendedor libre de fuerza de trabajo, que acude con su mercancía adondequiera que encuentre mercado, hubo de sacudir también el yugo de los gremios, sustraerse a las ordenanzas sobre aprendices y oficiales y a todos los estatutos que embarazaban el trabajo. Por eso, en uno de sus aspectos, el movimiento histórico que convierte a los productores en obreros asalariados representa la liberación de la servidumbre y la coacción gremial, y este aspecto es el único que existe para nuestros historiadores burgueses. Pero, si enfocamos el otro aspecto, vemos que estos trabajadores recién emancipados sólo pueden convertirse en vendedores de sí mismos, una vez que se vean despojados de todos sus medios de producción y de todas las garantías de vida que las viejas instituciones feudales les aseguraban. Y esta expropiación queda inscrita en los anales de la historia con trazos indelebles de sangre y fuego.
A su vez, los capitalistas industriales, estos potentados de hoy, tuvieron que desalojar, para llegar a este puesto, no sólo a los maestros de los gremios artesanos, sino también a los señores feudales, en cuyas manos se concentraban las fuentes de la riqueza. Desde este punto de vista, su ascensión es el fruto de una lucha victoriosa contra el poder feudal y sus indignantes privilegios, contra los gremios y las trabas que estos ponían al libre desarrollo de la producción y a la libre explotación del hombre por el hombre. Pero los caballeros de la industria sólo consiguieron desplazar por completo a los caballeros de la espada explotando sucesos en que no tenían la menor parte de culpa. Subieron y triunfaron por procedimientos no menos viles que los que en su tiempo empleó el liberto romano para convertirse en señor de su patrono.
El proceso de donde salieron el obrero asalariado y el capitalista, tuvo como punto de partida la esclavización del obrero. Este desarrollo consistía en el cambio de la forma de esclavización: la explotación feudal se convirtió en explotación capitalista. Para comprender la marcha de este proceso, no hace falta remontarse muy atrás. Aunque los primeros indicios de producción capitalista se presentan ya, esporádicamente, en algunas ciudades del Mediterráneo durante los siglos XIV y XV, la era capitalista sólo data, en realidad, del siglo XVI. Allí donde surge el capitalismo hace ya mucho tiempo que se ha abolido la servidumbre y que el punto de esplendor de la Edad Media, la existencia de ciudades soberanas, ha declinado y palidecido.
En la historia de la acumulación originaria hacen época todas las transformaciones que sirven de punto de apoyo a la naciente clase capitalista, y sobre todo los momentos en que grandes masas de hombres son despojadas repentina y violentamente de sus medios de subsistencia y lanzadas al mercado de trabajo como proletarios libres y desheredados. Sirve de base a todo este proceso la expropiación que priva de su tierra al productor rural, al campesino. Su historia presenta una modalidad diversa en cada país, y en cada uno de ellos recorre las diferentes fases en distinta gradación y en épocas históricas diversas. Reviste su forma clásica sólo en Inglaterra, país que aquí tomamos, por tanto, como modelo..."
(NO SEAN FLOJONAZOS, CONTINUEN LEYENDO USTEDES MISMOS EL CAPITAL)(Al contrario de lo que han tratado de hacer creer los ideólogos burgueses, economistas políticos, "marxistas" de manual ruso y/o cubano y en general toda la izquierda del capital, no sólo no es fome: es tremendamente placentero leerlo. Igual que a Freud. With cannabis, preferentemente -para no distraerse-).
* Básicamente hay 3 tipos de caña: la que se pasa en la mañanita durmiendo un poco más que lo usual; la que se pasa al almorzar; la que sigue incluso hasta la hora de once y cena. Del tercer tipo es la que tengo yo hoy. Como decía The Bore: "comparado con quienes escriben, he escrito poco. pero comparado con quienes beben, he pertenecido a esa clase de ebrios quedescribe Baltasar Gracián cuando dice que hay hombres que se emborrachan una sola vez, pero que hacerlos les toma toda la vida" (**). Lo peor es que, en realidad, difícilmente podría decirse que he escrito poco.

**: Por cierto, ¿qué será del Debord chileno? Hace tiempo no sé de él. Pero no lo extraño. Al contrario. Tampoco lo odio. Y eso que "solo se odia lo querido".
Por cierto (¡qué manera de usar esa muletilla de mierda!), cuando llegué a vivir a esta mierda de ciudad por ahí por Marzo de 1986 ("aka "el año decisivo"), los libros de la Colección 70 costaban 300 pesos en una Librería ubicada casi al lado de la catedral. Ahora cuestan 8 mil pesos usados, en las Galerías Veneto. Mis lectores más jóvenes y audaces deberían robarlos, fotocopiarlos, y regalármelos todos. Soy un impostor. Un fetichista. Pajero. Pornógrafo. Feo. Guatón. Contra-cultural. Marihuanero. Alcohólico. Y se me acaba de caer el carnet.
(NOTA FINAL: a todos los sapos y antifans que leen atentamente este sitio, les recuerdo que nunca es tarde para dejar ser un sacodehuevas). (¡Y lo digo por experiencia propia!).
POST NOTA FINAL: Vayan a la Fondub Pastoseco. Además de lo usual (bellas mujeres vendiendo sus artesanías) en esta ocasión habrá un PUESTO DE LITERATURA FANTÁSTICA Y/O REVOLUCIONARIA. Pero yo no podré asistir, así que si alguien quería ir a apreciar la tremendamente enigmática e incomprendida belleza de mi persona, lo siento mucho. Para otra vez será.
NOTA POSTFINAL: Disculpen que hablo tanto de mi mismo pero:
1.- Es mi blog.
2.- Si hablara de otra gente me acusarían de pelador.
3.- Y si hablara sólo de conceptos y abstracciones me tratarían de pajero.
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