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jueves, febrero 14, 2019

¿OBSOLETO?/Avalancha/Whitesnake/Bombas sobre la soleada Krefen 




OBSOLESCENCIA DE LOS FORMATOS DE REPRODUCCIÓN (del Sonido)
(No estamos hablando nec% de producción/reproducción en sentido marxiano, o quizás también).

EN BUSCA DE PREMISAS
Estos temas se han estudiado poco. Algo le leí a Chris Cutler. Algo más a Simon Reynolds en “Retromania” (Perdí ese libro. Se lo presté a un amigo pero luego olvidé a cuál. Por lo menos lo leí entero y de corrido anes de ponerlo en circulación). Pocazo a Greil Marcus. Y casi nada a Lester Bangs. (Sé que Adorno y Hanns Eisler analizaron largo y tendido el tema, en un libro sobre la música del cine. Como es que se llamaba? Ah, aquí está: “El cine y la música”, editorial fundamentos, Madrid, 1981. Tenía 10 años ese año). ///

LOS DISCOS DE VINILO
El caso de los LP: Mientras había “desaparecido” el formato disco de vinilo, los LP nunca costaron más de 3 o 4 lucas en promedio, en lugares como el persa Bio Bio. Hoy en día su precio promedio es como de 20 lucas, salvo ofertones, y el mismo tipo de pelmazo que en los 90 vendía sus LPs para comprar CDs porque eran el último grito de la tecnología y prometían durar para siempre sin gastarse ni sonar a fritura de papas, ahora desprecia el CD y sólo quiere 180 grams de acetato. //// Un amigo disquero me decía: “los discos de Recommended Records los vendo como a 30 o 40 lucas, y los hueones las pagan nomás”.
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¿Alguien se acuerda del Pong, el Betamax, del VHS o del Laser disc?/// Por ahí por Isidro (suprimo el San) con Bío-Bío he visto en un puesto en el suelo una decena de Laser-Discs que yacen ahí tirados como fósiles de una era que ya parece lejana. No en vano, ya llevamos casi 20 años de siglo XXI.// A mi hijo (8 años) le trato de explicar el PONG y ni siquiera se lo puede imaginar.
(Para seguir desarrollando: variaciones en la esfera de la producción del material “musical”. Tengo que escribir un libro y no se me ocurre sobre qué).
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VELVET EN SPOTIFY VS. LOS DISCOS
Una amiga de mi pareja de visita en la casa es consultada acerca de qué música desearía escuchar. Dice: Velvet Underground. Me acerco al sector del mueble en que están los 9 CDs de VU que tengo, y le digo que aunque es difícil escoger, mi álbum favorito es el segundo: White Light White Heat….Ella mira un poco sorprendida y dice: “no tengo noción de cuáles son sus albums, pues como yo escucho la música siempre he conocido las canciones sueltas”. Me quedé como 48 horas reflexionando acerca de eso. /// Se lo comento al amigo disquero, un tipo que ya entró en la séptima década de vida, mientras yo me acerco raudo a la quinta (o, más bien, ya la estoy viviendo: hay que considerar los 0-9 como la primera), y me dice: “en los viejos tiempos uno conseguia el LP de la banda que te gustaba, y tenías uno o dos años para asimilarlo mientras salía el disco nuevo”. “En cambio ahora –agregó tras salir de su disquería camino a las carreras de caballos- le recomiendo Etron Fou Leloublan a un cabro, y en 3 días viene y me dice: ‘estoy listo: ¡ya descargué todo!’”. “No es lo mismo”, le digo yo. “Claro que no es lo mismo”, reafirmamos los dos. Y la verdad, mientras más pienso en esto, me siento más alejado de esta época de mierda. Mi reino no es de este mundo, decía el J.C. (Jesus Christ)  y yo no soy de esta época. Viv Albertine dijo al ir ya casi acabando su libro de memorias, “la única época en la que siento que encajé fue la del punk….pero eso fue hace ya tanto tiempo….”.

K7 NUNCA MURIÓ
El formato caset tampoco ha muerto, aunque casi nadie tiene como escucharlos en su domicilio. Yo tampoco. Tengo apilados en un mueble de libros en el pasillo 3 casets recientes, que yaciendo ahí totalmente vírgenes se aprecian más como artefacto visual: Supersórdido de Supersordo en su re-edición 2018 (aun sellado), Tiempo razonable, de Disturbio Menor 2018, y Deus ExMachina de Manual de Combate.

Siempre me gustó ese formato porque:

-en un caset de 90 podías grabar un LP por cada lado, quedado a cargo tuyo velar por la compatibilidad/coherencia del lado A con el lado B.
-los casets de cromo eran casi invencibles
-se podían adelantar o retroceder con un lápiz bic
-podías armar tus propios compilados, y estar pendiente de cuando poner REC/PLAY ante alguna transmisión relevante en la Radio
-el caset de 60 solía quedarse largo o corto, pero era bueno para albums punk/hardcore, por lo general promediando la media hora
-el caset de 120 minutos existía, pero era bastante frágil y a la larga inútil, aunque impresionante.
-de mi enorme colección de casets construída en los 80 y 90, la gran mayoría todavía sirven si les pones PLAY.
-el excelente titulo del disco en vivo de Bauhaus alude a la experiencia de escuchar casets: PRESS THE EJECT AND GIVE ME THE TAPE (He aquí el lado 2).
-casets grabados y casets con la cinta virgen: no hay equivalente de esto último en los LPs, y el CD-R se acerca un poco pero no es exactamente lo mismo.
-si te aburrías podías hacer fácilmente borrón y cuenta nueva, o romper con todo y empezar de nuevo, incluso con casets originales, tapando los hoyitos correspondientes en los dos extremos de la parte de arriba con papel o scotch y grabando encima. A veces después de mucho tiempo, cabezales malos y cintas gastadas,  quedaban varias capas de sonido dentro de los interiores del caset.  

LA AVALANCHA DE LEONARDO (COHEN) Y NICOLÁS (CUEVA)
Conocí en caset tanto a Nick Cave como a Leonard Cohen. En la primera mitad de los 90, gracias a un amigo que al regresar del exilio alemán en Bochum (Last Exit tocó ahí) tuvo que dejar allá todos sus LPs, pero copió la mayoría de ellos en casets. Antes de escuchar a LC, conocí su canción “Avalanche” en la versión que da inicio al primer álbum de Nick Cave y las Malas Semillas, From her to eternity, precisamente en uno de sus casets. La canción de Cohen da inicio, a su vez, al impresionante “Canciones de amor y de odio”: tercer álbum de LC, que cierra una perfecta trilogía con “Canciones de Leonard Cohen” y “Canciones desde una pieza” (ya la hemos referido acá).
En sus notas escritas en bolsas de mareo, mucho más recientemente, NC hace el siguiente mini-reviú en que relata el momento en que se encontró con el LP de las Canciones:

“Dentro de dos años, el niño que está paralizado por el miedo sobre el puente tendrá catorce años y recorrerá a pie los dos kilómetros y medio que hay hasta la casa de su amigo bajo un cielo plano e inexpresivo mientras el sofocante sol australiano cae sobre él.

Se sentirá como un insecto atrapado bajo la lupa maligna de un niño; el sol es tan intenso que consume todas las sombras y los secretos y las ambigüedades con su luz interrogativa. No hay forma de escapar de él.

La hermana mayor del amigo lo invitará a su dormitorio, un cobertizo hecho con tablas de madera y situado junto a la casa principal. En las ventanas han grapado trozos de tela desteñida para que la habitación sea un poco más oscura y más fresca.

-Mira esto –dirá ella.

Le pasará al chico la funda de un disco, y el chico verá la cara enloquecida de un hombre riéndose y unas letras negras que dicen Songs of Love and Hate y sabrá, antes de que ella ponga la aguja sobre el disco, que tiene en sus manos algo de un valor incalculable.

                Me metí en una avalancha. Me cubrió el alma.

Cantará Leonard Cohen, y el chico, de repente, respirará, como si fuese la primera vez, y caerá dentro de la voz del hombre que se ríe y se quedará ahí escondido.

El chico se hará mayor, y con el tiempo habrá otras canciones –no muchas, quizá diez o veinte en toda su vida- que sobresalgan por encima del resto de la música que conozca. Se dará cuenta, al hacerse todavía más mayor, mientas cruce la frontera canadiense y se dirija hacia Seattle, de que estas canciones no son sólo santas o sagradas, sino que son canciones de ocultamiento –lo que los aztecas llaman canciones carroña-, que tratan exclusivamente sobre la oscuridad, la ofuscación, el encubrimiento y el secreto. Se dará cuenta de que, para él, el propósito de esas canciones ha sido apagar el sol, crear una larga sombra y protegerlo del corrosivo brillo del mundo”.

(Nick Cave, La canción de la bolsa para el mareo, Sexto Piso, Coyoacán/Madrid, 2015).  
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El Rock Pichulero never dies: Hoy se lanzó una nueva canción de Whitesnake (escisión en su tiempo de Deep Purple), para el día del amor, y se llama “Cállate y dame un beso”. All right. Hermosos Versos que podría haber escrito el poeta machista-estalinista autodenominado como Pablo Neruda. 

A propósito de estalinistas, que notable la declaración de Urquieta (dirigente del P”C” de Chile) que reaccionando a la dura crítica del “Negro” Palma Salamanca a la cultura autoritaria e intolerante de dicho partido, señalara que él “está afectado psicológicamente”. El P”C” chileno nunca se desestalinizó. Si estuvieran en los viejos tiempos de la URSS lo enviarían a un Psiquiátrico a rehabilitarse.

Y disculpando al/a lector/a por referencias tan horribles como estas últimas, ofrezco a continuación un texto referido a otro caset

THIS HEAT, en Krefeld, 1980



No estoy seguro si era este el caset de This Heat que recomendaban en un catálogo ochentero de –valga la redundancia- Recommended Records. El único que conocí y fotocopié desde un ejemplar a su vez  fotocopiado. Era al mismo tiempo placentero y doloroso leer tantas referencias a músicas que no tenías como cresta conseguir y que ahora está casi toda ahí, subida a la web, en medio de un mar de mierda irrelevante. Decía Chris Cutler allí, comentando un caset grabado en vivo en el continente europeo, que TH era la mejor banda del mundo en ese momento (inicios de los 80). Tenía razón y la sigue teniendo.

Este caset registra entera una tocata en junio de 1980 en la ciudad alemana de Krefeld.

Uno de los comentarios musicales más sorprendentes que recuerde es la reseña de esta obra maestra por el blog Die or D.I.Y.? (Muere o hazlo tú mismo? En verdad, algo se pierde en la traducción). El autor anuncia el artefacto sonoro, TH en la soleada Krefeld, ciudad hermana de la también soleada y británica ciudad de Leicester, y acto seguido suelta el siguiente comentario histórico/familiar y psicogeográfico: "lamento informar que mi padre participó como loco en los bombardeos de Krefeld durante la Segunda Guerra mundial, probablemente matando mujeres y niños inocentes".

Luego pide perdón por su conducta, agregando que obviamente ya está muerto y que nunca se sintió arrepentido por su rol en venganza de los ataques alemanes sobre población civil inglesa. Ya? Pero al menos lo mejor que Gran Bretaña pudo hacer posteriormente por Krefeld fu enviar a This Heat, y que si eso no es suficiente para compensar el terror de los años cuarenta, entonces nada lo podrá hacer…

Temas: - Paper Hats - The Fall of Saigon / Testcard - S.P.Q.R. - Makeshift Swahili - Unreleased Title - Music Like Escaping Gas - A New Kind of Water - Twilight Furniture - Health and Efficiency

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jueves, febrero 07, 2019

El sueño de la libertad según David Toop 



He aprendido mucho leyendo el enorme libro (por cantidad y calidad de la investigación) de David Toop sobre la Improvisación en Caja Negra ediciones, que en Argentina cuesta el equivalente de 9 mil pesos chilenos y acá sufre un incremento considerable hasta llegar al precio de 21 mil pesos.

Toop fija el período que le interesa explorar como algo que se da hasta los años 70. Es curioso, pero así es. De hecho el libro de titula así: “En el Maelström. Música, improvisación y el sueño de libertad antes de 1970”. ¿Podría uno concluir que ese sueño de libertad es la misma ola revolucionaria que gustamos de fijar entre 1968 y 1977? Creo que sí. Como sea, David Toop exprime una gran cantidad de datos y traza líneas de comunicación entre esa escena de la llamada Libre Improvisación y un amplio conjunto de experimentos previos a lo largo del siglo XX.  

No lo he terminado y es demasiado información como para referir aquí. De todos modos, quiero destacar algunos de los hallazgos interesantes que han ocurrido hasta ahora.

En materia de saxofonismo, descubrí acá la interesante obra de Joe Harriott, de origen jamaiquino (¿o se dice jamaicano?) que merece ser contado entre los pioneros de la improvisación en el jazz a fines de los 50 e inicios de los sesenta, destacando sus albums “FreeForm” (forma libre) y “Movement” (no confundir con el disco del mismo nombre de Joy, o sea, de New Order). Un detractor de la deriva libre de Joe dijo que no se podía confundir “la forma libre con la ausencia total de forma”.

Una década antes, el pianista Lennie Tristano junto a ensambles de discípulos que incluían al saxofonista Lee Konitz, avanzaban a tientas hacia la oscuridad de la improvisación en experimentos como Intuición y Digresión. Otras dos tomas de ese mismo evento experimental fueron destruidas por el sello (Capitol si no me equivoco). O sea, la humanidad no tuvo derecho a oírlas. Capital vs. humanidad, manifestándose hasta en estos detalles que no finalmente no son nada pequeños. Afortunadamente el sello Folkways sí que registró y dio a conocer adecuadamente las improvisaciones percusionísticas de Baby Dodds.

Pero el saxofonista que aparece en esas páginas y que más me ha impresionado hasta ahora es John Butcher, quien ha volcado sus estudios sobre física cuántica a un abordaje del instrumento centrado en la combinación de digitaciones que generan sobretonos microscópicos que trabajan sobre el sonido de una manera que realmente no había escuchado hasta hoy. Súmenle a eso que Butcher maneja perfectamente la técnica de la respiración circular, y comprenderán como sus posibilidades sonoras parecen infinitas.

Dos contradicciones o tensiones del movimiento a favor de la improvisación son destacadas por Toop:

1.- Entre quienes sostienes que la improvisación es el siguiente paso de quienes han dominado sus instrumentos y técnicas hasta el virtuosismo (Tristano y Harriott son buenos ejemplos entre varios más), y quienes por el contrario creen en la capacidad expresiva de todo ser humano y mejor aún si es que el abordaje se hace desde fuera de las tradiciones musicales ya aceptadas, en la línea del “art brut” teorizado por Jean Dubuffet, y las tendencias Fluxus manifestadas en la obra de, por ejemplo, los japoneses del Group Ongaku. Sin ánimo de chacrear en exceso estas reflexiones, lo cual siempre es un riesgo, creo que la diferencia corresponde grosso modo a la misma que hemos identificado en “Barricadas a-go-go” entre free jazz y free chant.

2.- Tensión ya clara hacia 1962-3 entre los improvisadores que desafiando la hegemonía del pop y el rock prefieren dar la batalla casi exclusivamente con instrumentos acústicos, y quienes en cambio ponen grandes expectativas en las posibilidades de la electrónica. MEV (Música Electrónica Viva) me parece un buen ejemplo de esta última tendencia.

Se me ocurre que sería interesante co-relacionar ambas tensiones, y así podríamos llegar a 4 variedades de improvisación:

-virtuosa/acústica (Ej.: Anthonny Braxton) (La influencia de Webern y su indicación “pensato”: “no toque la nota, sólo piénsela”)

-virtuosa/electro(acústica) (Ej.  Richard Teitelbaum y su moog activado por ondas cerebrales?)

-fluxus-brut/acústica (El “destruyan sus instrumentos” de Maciunas)

-fluxus-brut/electro(acústica).

Cabría acá la “terapia traumática” como abordaje violento de las posibilidades de los instrumentos, preconizada por el compositor comunista Franco Evangelini al mando del Ensamble Nuova Consonanza? No lo creo, pues ese conjunto lo único “enchufable” que usaba según entiendo era un órgano Hammond. Sí cabría acá el tipo de experimento que con tanto éxito comenzó a realizar por esos años el miembro del grupo conocido como Ennio Morricone? Tal vez. Como sea, el abordaje de Nuova Consonanza es más virtuoso que brutal…y…

No tengo tiempo para señalar nada más por ahora. Y tampoco resulta necesario luego de esta avalancha de temas.

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miércoles, enero 23, 2019

Cristóbal Cornejo: un 23 de enero... 


Un día 23 de enero vino a este mundo inmundo nuestro camarada Cristóbal Cornejo.

Revisando un viejo baúl hace pocos días encontré una carta suya. Era de diez años atrás (marzo del 2009), y tras realizar una especie de recuento de varias aventuras que vivimos juntos, terminaba así:

“Ya estamos echados a la lucha de clases…hacia fortalecer la teoría, la práctica subversiva cotidiana (en cualquier frente). Emprendo proyectos, no tengo miedo, soy todo lo que quiero ser, vivo el erotismo y el ruido caótico. ¡Que pronto se unan nuestras copas! ¡A brindar por lo pasado y lo futuro”.

Un amigo común escribió en su momento este texto sobre CC, Cris Corn, Zorrito, Chico Pastilla, o como quieran llamarle: no importa, Cris era un ser inaprensible y ni siquiera los nombres lo encuadraban a un orden convencional. El texto fue publicado en Raza Cómica

En youtube se encuentra el registro de una improvisación con Andrés Morales, y en el bandcamp de Volante discos podemos escuchar "El diablo es un magnífico", el album en que CC participó como baterista de la banda DiAblo, en formato de trio.




Cristóbal Cornejo: investigador materialista de la realidad.
Por Rodrigo B.

La crítica radical a la cultura del capitalismo guarda sus antecedentes de manera dispersa en la filosofía, literatura, poesía y pintura de la segunda mitad del siglo XIX. Solo con el fracaso de la revolución de 1905 y el advenimiento de la Primera Guerra Mundial (eventos que fueron a su vez productos específicos del desarrollo de la economía política), encontraría esta crítica una forma concreta y consciente en la actividad creativa de, por ejemplo, los dadaístas y los surrealistas.
La importancia de estos grupos radica en haber reconocido, junto con el grueso de la clase trabajadora que se levantó en armas contra el orden burgués entre 1917 y 1937, la manera en que el capitalismo avanzaba vertiginosamente apoderándose de la totalidad del espacio y el tiempo social. Esa consciencia histórica fue acertada. Al ser incapaz el proletariado de contener su avance, el capitalismo se encontró luego de la Segunda Guerra Mundial en el terreno firme de lo que Marx denominó la “fase de subsunción real del trabajo en el capital”; el trabajo asalariado y la producción de mercancías ocupando la totalidad de la vida.
En ese sentido, se podría decir, la economía política se transforma en una cultura que ya no reconoce límites identitários, geográficos, religiosos, etc. Parafraseando a Robert Jaulin, el capitalismo se convierte durante este periodo en “la organización colectiva del hecho cotidiano total”; ya no hay un afuera del modo/estilo de vida que imponen el trabajo asalariado y el dinero.

Parte del trabajo que realizaron Walter Benjamin, la Escuela de Frankfurt y los situacionistas (solo por nombrar algunos de los más reconocibles) fue tomar nota de estos desarrollos. Lo que se buscaba era ampliar el horizonte crítico y afilar las armas de la teoría anti-capitalista para ponerlas a la altura de las circunstancias históricas que se habían gestado en ese último ciclo. Es decir, mucho más allá de pretenderse una “crítica cultura” en términos generales, estos trabajos teóricos fueron una crítica directa y específica al capitalismo y la cultura que engendró para mistificarse y naturalizarse.
Esto es lo que se conoce como industria cultural, un concepto que al parecer ha sido tan difícil de asimilar que las definiciones que se dan en Wikipedia son radicalmente distintas en castellano y en inglés, por no mencionar el hecho de que el concepto, respecto a otros, está traducido a una cantidad ínfima de idiomas.
Tal como señaló Anselm Jappe el “contenido” de este fenómeno (y producto) histórico al que se conoce como industria cultural “no es la apología explícita de tal o cuál régimen político presuntamente intachable, sino la incesante presentación de lo existente como único horizonte posible”. Estos comentarios los hace Jappe a propósito del boxeo dialéctico que organizó entre Guy Debord y Theodoro Adorno respecto al rol del arte (Sic Transit Gloria Artis, 1994). Luego continúa citando a Adorno: “A fin de demostrar la divinidad de lo real no se hace más que repetirlo cínicamente y sin cesar. Tal prueba fotológica no es concluyente, pero si apabullante” (Dialéctica de la Ilustración, 1944).
En nuestros días, y ya desde hace algún tiempo, este punto de vista ha sido reducido y/o restado de su contenido crítico original. Su potencial revolucionario se ha vuelto una especie de espejismo que, por un lado alimenta las ilusiones canibalescas de los especialistas de la crítica (sociólogos, filósofos, académicos y demás tipos de burócratas del pensamiento), y por otro es desestimado como un delirio propio de “la teoría estética” por los y las que se dedican a la política (en diferentes formatos de leninismo o anarquismo profesional). Es quizá obvio señalar que esta incapacidad para entender el capitalismo como un modo de producción de la vida en su totalidad —y que por lo tanto debe ser contestado en la práctica de manera total— es resultado directo del avance violento de la alienación en nuestra época, y, como diría György Lukács, la alienación radica en el predominio de la mercancía en la vida social.
Entre los que resisten esta inercia totalizante que viene imponiendo la cultura burguesa a toda la humanidad desde hace ya varios siglos, debiéramos contar también a aquellos que se rehúsan a someter su racionalidad y su capacidad sensible a la lógica de los sistemas dogmáticos de significaciones, a las falsas oposiciones, y a la urgencia con que la crítica especializada y los intelectuales mantiene la realidad diseccionada. Parte de ese esfuerzo pasa por rastrear y darle continuidad a la historia que es sistemáticamente oscurecida por la sombra de la industria cultural; la historia de las clases dominadas.
Tengo la certeza de que el trabajo de Cristóbal Cornejo forma parte de esa corriente histórica, y creo que se le debería poner atención porque este tipo de mirada es excepcionalmente escasa en el movimiento social anti-capitalista de hoy. Tan excepcional como necesaria.
Cristóbal, al que difícilmente podríamos calificar como un simple periodista, músico o poeta, fue más bien un agitador social a tiempo completo. Hablar de su obra “literaria” separada de su obra “política”, o de su obra “musical” separada de su obra “poética”, sería caer en un sesgo ideológico que el mismo combatió a cada momento. Los cruces de ideas y referencias a los que estaba siempre sometiendo sus análisis de la realidad formaban parte integral de lo que pretendía comunicar.
Para empezar a despejar las dudas que puedan haber respecto de ese sentido unitario en el trabajo de Cristóbal bastaría con hacer una pasada rápida por algunos de los temas más relevantes de sus escritos: John Coltrane, la Nueva Canción Chilena, el punk, el noise, la new thing, Emile Dubois, los Ludditas, Cravan, orgías des-programadoras, insurrecciones urbanas, vandalismo comparado, el 18 de septiembre, movimientos sociales, ecológicos y culturales, el anti-arte, la anti-poesía, el comunismo difuso, terremotos sociales y geológicos, y un largo etcétera.
Se le escucha decir, por ejemplo:
“Y no es que creamos que los/as artistas son una lacra. Es un sistema que los/as controla de manera objetiva y subjetiva, mimándolos y disociándolos del conjunto social, el que los hace no llevar la crítica hasta la raíz. A pesar de eso, sabemos que la complacencia frívola y el éxito (Warhol, el trivial mercader por excelencia, como ícono), motivan la reproducción del modelo de vida y la integración y recuperación de los posibles “revoltosos” al engranaje.“
En otro momento reflexiona:
“Ya en los sesenta, pueden apreciarse los notables resultados que alcanza la fusión “menos probable de todas”, es decir, rock y jazz, o más concretamente, free jazz y punk rock (donde punk se entiende como actitud). En esta década nos encontramos con bandas que, casi paralelas al desarrollo del jazz libre, van incorporando sus descubrimientos al acervo del ruido eléctrico.”
Y luego grita:
“¡Por la multiplicación de los focos locales anticapitalistas y antiestatales!
¡Por la revolución internacionalista contra la sociedad espectacular!
¡Comunismo difuso saboteando el viejo mundo!”
Todos estos fragmentos forman parte de escritos que, aunque referidos a cuestiones distintas, están atravesados por una misma mirada que los ata en un impulso por subvertir el sentido común y llevar “la crítica hasta la raíz”.
Se puede reconocer en el trabajo de Cristóbal una tremenda inquietud por poner en crisis varias de las instituciones que organizan la forma que tenemos de pensar y experimentar la realidad. Y eso se puede observar no solamente en sus escritos, sino que también en la música que produjo, los grupos que frecuentó, la manera que tuvo de moverse por el territorio y cómo estableció relaciones con los que tuvimos la suerte de conocerlo y tenerlo cerca.
En ese sentido, la introducción que propuse un poco más arriba no es una mera forma de poner en contexto o meter a la fuerza a Cristóbal en un cause histórico que le es ajeno. Al contrario. Su trabajo representa para mí un cuerpo sólido de investigación materialista de la realidad que se acopla con mucha soltura a la corriente que conforman los movimientos y teorías que comentábamos antes.
Cristóbal fue un gran comentador de la realidad y también un acucioso archivador de experimentos y experiencias —individuales y grupales— que han surgido en la historia contra-cultural chilena. No es que se haya dedicado solo al territorio dominado por el Estado chileno, o solo a la “contra-cultura”, sino que tuvo la lucidez suficiente para poner el ojo aquí, en tiempos y cuestiones que no mucha gente lo estaba poniendo. Un excelente ejemplo de eso es su programa radial Sonidos Mutantes.
En diciembre del año 2013 Cristóbal transmitió el primer capítulo del programa a través del dial de la radio Actual de Tocopilla. Hacerlo en esa región y en esa ciudad no fue cuestión de azar o exigencias externas a él; fue una decisión calculada, un primer esfuerzo por romper con el grosero (pero muy coherente) centralismo que estructura este país.
Así reseñaba el propio Cristóbal su proyecto:
“Hay capítulos dedicados a la música electroacústica desde 1956 a 1974, una revisión de la época de improvisaciones de Los Jaivas entre 1969 y 1970, la creación subterránea en Chile durante los ’70 y ’80, con grupos como Malalche y Agrupación Ciudadanos (y otras ocurridas en el exterior como el trabajo de Alvaro Peña o el Quilombo Expontáneo), la música más arriesgada de la post-dictadura (90’s y principios de los 2000), hasta llegar a las distintas propuestas de sellos contemporáneos como Espora, Jacobinodiscos, Horrible Registros, Productora Mutante, Amigos de la Contaminación Sonora, Cumshot Records, Templo Sagital, Pueblo Nuevo y Chancacazo. Asimismo, habrán capítulos más específicos dedicados a la poesía sonora, los paisajes sonoros y la improvisación libre.”
Se podrían nombrar a la rápida algunas de las bandas más recientes que incluyó en su revisión: Lluvia Ácida, Lem, Tobías Alcayota, Leonardo Ahumada, Aves de Chile, Namm, Les Chicci, World Music, La Golden Acapulco, Ojo, Come Perro Fuma Gato, Los Igualitos, Pintocabezas, Indio, Dolores Fiuler, Ramiro Molina, Ensamble Majamama, trio Payaya, Acratarca, La kut, diAblo, Mostro, Colectivo No, Fracaso, y muchos otros. El último capitulo, dedicado a la poesía sonora, cuenta más de una decena de músicos.
A lo largo de 12 capítulos, escritos, producidos y conducidos por Cristóbal, se repasó la historia musical de Chile desde 1956 hasta el 2013. Desde luego esta no es la historia “oficial” de la música chilena, sino más bien una que se construyó al margen de ella. No tanto por falta de talento o éxito comercial como por una necesidad consciente de mantenerse más cerca de su propio impulso creativo y más lejos del centro gravitacional de la industria musical. En ese gesto, lejos de sacrificar algo, lo que estas bandas hicieron —en mayor o menor medida, con mayor o menor éxito— fue tomar partido por una forma de hacer música que no está necesariamente atada al flujo de las mercancías culturales.
A eso se prefirió llamar “sonido mutante”, para evitar caer en otras categorías que impidieran a Cristóbal apuntar donde quería apuntar.
Es decir, lo que Cristóbal hace al ponerlas todas bajo una misma luz es tramar una historia a contrapelo de la impuesta por la propia industria cultural. O dicho de otra forma, lo que queda de manifiesto en el programa, lo que hizo Cristóbal a través del trabajo de docenas de bandas a lo largo de más de 50 años, es exponer su propio punto de vista de la historia musical de este país.
Quizá lo más importante y valioso de este proyecto radica en el hecho de que a esta historia de la música que se está contando subyace, a su vez, una historia social; Sonidos Mutantes es también un recorrido por los orígenes materiales de esas músicas, un recorrido por las posibilidades e imposibilidades de hacer música en Chile, por sus medios técnicos, lugares geográficos y espacios sociales, por las influencias, motivaciones e inclinaciones de distintos músicos en distintas épocas. Incluso más, lo que investiga el programa es un conflicto de clases latente que ha sido soslayado por los historiadores de la música casi siempre: ¿es la música producto de un solo tipo de condiciones sociales, económicas y espirituales? ¿Qué tienen que decir los distintos tipos de música acerca de las condiciones sociales, económicas y espirituales de las que surgen y en las que se desarrollan? Tengo la impresión de que ese es el tipo de preguntas que motivaron a Cristóbal a realizar este tremendo proyecto de investigación.
Sonidos Mutantes es, en casi todo sentido, único en su especie, y aunque su valor no radica en eso, lo vuelve un referente necesario para cualquiera que quiera investigar, sea por las razones que sea, la historia de la música chilena con seriedad y verdadero interés. Hasta el día de hoy nadie a llevado a cabo con tanto rigor y con tanta capacidad crítica esta tarea.
Lejos de pretender la última palabra sobre las pesquisas de Cristóbal, me gustaría invitar con esta breve reseña a los/las que no conocen su trabajo a adentrarse en él y descubrirlo por cualquiera de los caminos que tendió. El que propongo acá es solo uno. Estoy seguro de que quién lo haga, por la vía que sea, no solo va a encontrarse con una obra apasionada y profunda, sino que también en el camino va a aprender un montón sobre su propio entorno e historia.
Aquí (https://archive.org/details/SonidosMutantesCap.119DeDiciembre2013) pueden encontrar el primer capítulo del programa. En ese canal encontraran también los otros capítulos, además de la “segunda temporada”, uno que otro experimento, y su última “declaración pública”.
Hace solo unos días sus amigos y compañeros lanzaron un par de libros recopilando parte de su trabajo. Sabemos que vendrán más. Por lo pronto, seguiremos escarbando y adentrándonos en lo que tenemos a mano; sabemos bien que su obra es un medio para adentrarse en espacios y tiempos sociales que no aparecen con tanta nitidez y potencia como cuando son descritos por su pluma.


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lunes, noviembre 26, 2018

TOCATAS. Parte 1: Blondie versus Puerto Montt y Chillán/LOF Fest este 1 de diciembre 



En la Blondie el 5 de octubre pude recordar el ambiente de tocatas que uno no controla para nada. 

Pulsera en la mano, y prohibición de ir al “camerino” con alguien más, aunque sea tu pareja. 

Un par de guardias al frente del escenario…¿para qué? 

Revisión de la mochila al entrar, aunque seas de los “músicos” que los van a ayudar a lucrar esa noche. Me encontraron un 4 pack de Heineken de ½ litro, y al final me las dejaron pasar, pero casi como si me estuvieran haciendo un tremendo favor por eso.

Todo lo contrario en Puerto Montt y Chillán.

Ir en bus a Puerto Montt con los 4 DM y los 5 Enfermos Terminales fue toda una experiencia. La única represión que sufrimos fue la del asistente del chofer que intentó quitarnos unos vasos con whisky que estábamos compartiendo. Nos amenazó con la policía, pero al final ya era hora de dormir y no pasó a mayores.

Cuando llegamos al terminal de buses en la mañana, nos estaban esperando nuestros anfitriones, y tomamos un bus que nos llevó a las afueras de Puerto Montt, Alerce…un lugar totalmente desconocido para mí. En una casa donde la hospitalidad incluyó una especie de curanto que se demoró en estar listo pero estaba excelente, estaban también unos cabros que yo no conocía para nada. Crestas verdes o azules (no recuerdo bien) y roja/rosada, estaban escuchando el primer álbum de Killing Joke, y después unos discos de PIL.

Había feria a una cuadra, y con dos ET terminamos bebiendo cervezas en lata y conversando con los lugareños. Al batero actual de ET no lo conocía, pero tras caminar y conversar un rato supe que es uno de los melómanos más extremos que he conocido en mi vida, con un conocimiento realmente enciclopédico del punk y sus derivados.

Uno de los habitantes de Alerce que carreteaba a esa hora en el sitio eriazo donde se acababa la feria nos decía: “yo antes jalaba para poder chupar más, pero al final terminé jalando incluso cuando no bebía. Ahora pura cerveza y marihuana”. Una dieta saludable, le decía yo, pues en verdad nunca me ha gustado mucho la caspa del diablo, sobre todo porque uno bebe mucho más (y yo de por si bebo harto porque mido 1.89, peso como 93 kilos, y no tengo amígdalas desde que las extirparon a los 8 años) y las cañas son realmente infernales. En fin, ahí estábamos todos, bebiendo y otras cosas a eso de las 11 AM. Debo decir que por regla general yo nunca bebo antes de las 12, pero a veces me permito hacer excepciones. 

La tocata era en el centro de la ciudad, en un oscuro barrio cerca del terminal de buses. Empezó como a medianoche y terminó a las 5:30. A DM le tocó cerrar. Alcanzamos hasta a dormir un poco entremedio. En un baño se jalaba, y en el otro se fumaba pasta base. En medio de eso limitarse como uno a beber cerveza y fumar yerba parecía casi un acto reaccionario o conservador.

El lugar estaba repleto de juventud proletaria, y la penúltima banda era precisamente la de los punk rockers con que habíamos estado compartiendo en Alerce: los Ignorantes, de Concepción.

En su prueba de sonido el bajista tocaba insistentemente la línea de bajo de Jah Wobble en “Public Image”, pero la guitarra no sonaba a PIL sino a una mezcla de Chaos UK con Disorder. 

Misteriosamente, a la hora de tocar el baterista había desaparecido, y en su lugar estaba el chico del pelo rojo, cantando y tocando a la vez (un arte que admiro mucho pues a mí cuando toco el bajo me concentro tanto que me cuesta hasta hablar al mismo tiempo). Tocar después de ellos fue muy mala idea: el clímax del concierto fue su set. Ninguno de nosotros sabía de su existencia, pero después nos hemos enterado de que son famosos incluso a nivel global (amigos que han estado de viaje me dicen que les preguntaron por ellos en Chicago y Ciudad de México, para que se hagan una idea).

Todo el mundo se sabía todas sus canciones, y el pogo circular no paró durante todo su set. Difícil, competir con temas como “No estoy pidiendo”, “Depresión de basuco” (basuco = pasta, por si no cachaban), "Noche de depresión" y el momento más intenso de la noche: “Olor a cuero rancio, vino y raja”. El álbum del mismo nombre, 10 temas en 18 minutos de duración, ya casi llega 80 mil vistas en youtube.


Al salir y tocar luego de ellos con DM me sentía como si fuéramos una banda emo o prog rock. La intensidad necesariamente bajó, alguna gente se fue, afuera llovía y ya eran las 5 AM. Al otro día recordé que, guardando las proporciones, una vez The Clash tocó antes de Roxy Music, y el entusiasmo que generaron fue tan grande que los muchachos de Bryan Ferry optaron sabiamente por no tocar y retirarse, jejeje. Los entiendo…Lo mismo le pasó una vez en Italia a los pelmazos de Emerson, Lake and Palmer, cuando vieron que sus teloneros de Area (Internacional POP Group) despertaron tal entusiasmo de masas que se les quitaron de inmediato las ganas de tocar.

[Cuando al otro día los felicité por su sonido, me contaron que en rigor el vocalista/baterista había tocado batería en el primer disco, y ahora sólo tenía que cantar, pero como el baterista nuevo estaba “indispuesto”, tuvo que aperrar y  cumplir una doble función.  Como dijeron esa misma noche: “actitud punk conchetumadre!” (vean el set, que está casi entero en youtube). En esa conversación/despedida resumieron así el secreto de su éxito: “el poder del tupa tupa”.

Además, recomendaría escuchar su “Demo buena onda”, y el split adecuadamente titulado “Titanes del tupa tupa”, junto a Ediöndö].

Después de eso ya casi era de día, cantaban los pajarillos melodías hermosas que contrastaban con todo lo escuchado y tocado en esa larga noche, me perdí del resto de la banda, me fui con un viejo amigo y su pareja a su casa algunas decenas de kilómetros al sur de Puerto Montt, en plena carretera austral. Llegando ahí cruzamos la carretera para ir a ver el mar, y nos encontramos en medio del pasto de una casa abandonada con una botella entera de Escudo esperándonos, heladita y especial para un desayuno de campeones. ¿La habrá dejado un brujo?

Al despertar a eso de las 14:30 mi teléfono estaba casi completamente descargado, perdí el enchufe en el local y no había ninguno que le sirviera. Miraba los cerros, el mar y me preguntaba ¿qué estoy haciendo en medio de toda esta primera naturaleza? ¿Dónde estará el resto de mi banda? ¿Cómo cresta los voy a reencontrar?

Desperté al resto y salieron un par de cervezas (el lugar está alejado de casi todo, pero justo al lado hay un mini market con botillería: mi amigo supo escoger muy bien donde vivir). En el tocadiscos fluyeron desde el “shape of jazz to come” de Ornette hasta discos de Minutemen, Big Boys y Undertones, pero al ver pasar a las 4 el minibús que pasa cada una hora tuve que irme corriendo armado con mochila y bajo, casi sin despedirme, resistiendo las tentadoras invitaciones a quedarme hasta el otro día. ¡Gracias por todo!

Recién a las 5:30 de la tarde puede reunirme con vocalista y batero de DM, en Chile Barrio, donde estaban también además de los dueños de casa el bajista de Ignorantes y la vocalista de Toxik Riot, muchas latas de cerveza Cristal en el congelador y carne asándose en un hornito, y desde ahí tuvimos que ir a buscar al guitarrista que estaba en Alerce con ET y el resto de los Ignorantes. Casi todos comían carne, menos yo, que sigo siendo principalmente vegetariano con ocasionales excepciones en que como mariscos y/o peces. Cada uno fija su límite. Pero bueno: la cerveza abundaba y fue una buena despedida. El dueño de casa era tan amable que nos agradecía por haber visitado su hogar. ¡Gracias a ti por la hospitalidad!

Pernoctamos en Temuco, a pasos de donde tiene su sede el Comando Jungla, que ahora dicen que “no existe”. Esa misma noche nos enteramos de que en Santiago 1 habían matado a Kevin Garrido, lo cual nos impresionó de sobremanera, pues poco antes de nuestra primera aparición tras 21 años hubo otro crimen de Estado (el "suicidio" de Alejandro Castro en Valparaíso), y poco después de nuestro breve paso por La Araucanía el Estado volvió a matar, esta vez a Camilo Catrillanca.

Al otro día llegamos en la tarde a Chillán. El Espacio Riesgo es un galpón bastante grande en el patio de una casa que por fuera parece perfectamente normal. Cervezas de medio litro a luca, y lleno de amigos que no veía hace años. En un momento llegaron los pacos, pero no era por el ruido sino que por un auto mal estacionado.

La banda que más me sorprendió ahí fue Culpables! Canciones cortas, entusiastas, y con una líneas de bajo en el registro medio/agudo, tocadas con uñeta de manera precisa y contundente. Mucha convicción. Hits inmediatos como “Quiero drogas”, “Hábitos nocturnos”, “Depresión intermedia”, y permanentes alocuciones de su vocalista, llamando a recuperar las calles y sacar del espacio a las distintas variedades de fascistas que las están copando hoy en día. ¿Ya he mencionado 3 canciones sobre la depresión!? Nosotros no tenemos ninguna, más bien, decimos cosas como "aprende a cuidar tu lucidez", jo jo jo: Positive Youth???

En esta tocata DM pudo disfrutarse mucho más, creo yo, por el sonido (en P. Montt toqué de memoria: el retorno no se escuchaba para nada) y por el entusiasmo del público, que conocía bien nuestros viejos hits. De hecho, hay 3 registros diferentes de la misma actuación en youtube, aunque el tercero y mejor equipado creo que aún no se libera.

Nos fuimos felices de allí. Era necesario volver a Chillán después de todos estos años, y se hizo en gran estilo, de nuevo junto a los compañeros de nuestra banda hermana Enfermos Terminales, que en esa ocasión brindaron varios temas del ya clásico Split “Vamos bien, mañana mejor” (1997).

A mucha gente le parece que el punk en general o el hardcore punk en particular es monótono y que suena siempre igual. Yo diría que las seis bandas que he referido acá (DM, ET, Ignorantes y Culpables, además de Ediöndö y Toxik Riot) no se parecen para nada una con otra, y esa es parte de la gracia: la hermosa diversidad de un movimiento que ya tiene 4 décadas de antigüedad y no parece haberse agotado aún.

¡Amén!

Y como las despedidas siempre se alargan y los conciertos únicos terminan duplicándose o triplicándose (sino pregúntenle a los Ramones, a Black Sabbath o a Marcel Duchamp), se viene una tocata imprevista en Estudio LOF este sábado, que con 6 bandas ya adquiere características de un verdadero LOF FEST. Un día después Disturbio Menor tocará en el festival Furia, en Talca. (Necesitamos un chofer straight...¿algún voluntari/a?).



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jueves, octubre 25, 2018

Disturbio Menor en mini-gira al Sur/Estruendo 2.0 


-Si bien parecía más probable que se acabara el capitalismo de una buena vez antes que una reunión de Disturbio Menor en el año 2018, lo cierto es que la banda ya ha tocado en tres fechas, y se vienen unas cuantas más, incluyendo estas fechas en el Sur de Chile. ¡Nos estaba quedando chico Santiago! 



Por supuesto, habrá mesa de publicaciones, y entre ellas, además de las usuales, tendremos copias del nuevo libro de nuestro viejo colaborador, el Licenciado J.C.

-Va la intro del autor a esta versión reforzada de Estruendo, con 3 textos más.

Es bastante larga para un blog,  así que recomendaría leerla escuchando las primeras grabaciones de Pink Floyd, hacia 1965, y si aun así no han terminado, seguir con las Peel Sessions de T. Rex en 1970.



Introducción

Estos materiales fueron elaborados entre los años 2010 y 2012, y cumplían una doble función. Por un lado, servían como parte de una Tesis de Magister en Derecho Penal sobre el delito de asociación ilícita terrorista: una de las figuras más curiosas y políticamente peligrosas del ordenamiento jurídico-penal chileno, en que se amalgaman la legislación propia del Código Penal de 1874 con la Legislación Antiterrorista de la dictadura de Pinochet: la Ley N° 18.314, aprobada en 1984, modificada y relegitimada en diversos momentos de la transacción democrática posterior (1), y que aún hoy en pleno siglo XXI continua siendo un importante vehículo de criminalización de la disidencia política radical.

Dicho Magister no fue cursado por motivaciones academicistas (2) sino que obedecía a razones bastante prácticas, pues el estar a lo menos cursando estudios de postgrado era ya en ese entonces un requisito formal mínimo para poder trabajar como profesor universitario. Dicha presión objetiva me llevó a interrumpir mis habituales lecturas autodidactas de criminología (3) y otros temas favoritos, para centrarme en el estudio formal del Derecho Penal de fondo y procedimental.

La casualidad quiso que a poco de haber iniciado dichos estudios el Estado chileno -a través del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, la Fiscalía y las policías-, asestara un fuerte golpe represivo al entorno anarquista y/o libertario de la Región Metropolitana. Esta espectacular operación consumada el 14 de agosto del 2010 había sido anunciada por la prensa a lo menos desde el año anterior, y se había ido impulsando y afinando en todos sus detalles desde que Piñera y Hinzpeter llegaron al Poder Ejecutivo y designaron a Alejandro Peña, en ese entonces cabeza de la Fiscalía Metropolitana Sur, a cargo de la investigación penal de la larga serie de atentados explosivos bautizada como “Caso Bombas”.

Ante las dudosas pruebas relativas a la participación concreta de determinados individuos en la colocación de bombas, el Poder, bastante inquieto por esta “ofensiva antiautoritaria” que se venía intensificando justo antes del inicio de una gran agitación social estudiantil (que llegó a su peak en el 2011-2012), recurrió precisamente a invocar la existencia de una fantasmal asociación ilícita anarco-terrorista como fundamento de una política represiva orientada al conjunto del ambiente okupa y anárquico, o como a partir de entonces le dice la policía: la “escena anarco-libertaria” (4).

En ese contexto, la opción obvia fue dedicar esos estudios de Derecho Penal a analizar detalladamente esa figura penal tan extraña (la asociación ilícita en general, que se sanciona por el mero hecho de organizarse, aunque no llegue a cometer delito alguno de su “plan criminal”), y su vinculación con la legislación antiterrorista, desde la profunda convicción de que el terrorismo es por sobre todo un sistema de dominación, no de resistencia a la misma, y que por ende la asociación ilícita terrorista es una forma organizativa autoritaria y jerárquica, un “Estado dentro del Estado”, que en caso alguno podría ser aplicable a quienes se definen precisamente por su oposición frontal a toda autoridad.

Así, la finalidad académica coincidió felizmente con la finalidad de preparar una adecuada defensa penal de las individualidades que fueron sometidas a esta maniobra, y que fueron encarceladas por casi 1 año bajo acusaciones de liderazgo, pertenencia y/o financiamiento de las actividades de esta peculiar asociación ilícita terrorista.

Los resultados del “Caso Bombas” fueron de todos conocidos, en su dimensión de gran fiasco investigativo y absoluto fracaso judicial. La Ley Antiterrorista en la versión que quedó desde fines del 2010 (cuando se eliminaron las “presunciones de finalidad terrorista” por el uso de artefactos explosivos o incendiarios) siguió siendo en estos 8 años un importante vehículo de represión, justificando largas prisiones preventivas de decenas de personas en la Región Metropolitana y la Araucanía, pero fracasando una y otra vez en la pretensión de fundar condenas por delitos terroristas, a excepción de dos curiosísimas sentencias en procedimiento abreviado aplicadas con su consentimiento a Raúl Castro Antipán, un informante de la Inteligencia de Carabineros. Recién en los últimos meses el Estado ha podido condenar por terrorismo a tres personas en el Wallmapu (en el segundo Juicio Oral, y basándose en las declaraciones de un “delator compensado”, a pesar de sus retractaciones posteriores y denuncias de haber sido apremiado por la policía para declarar) y una sola persona en Santiago, por la bomba en metro Escuela Militar en septiembre del 2014, a pesar de que en su momento el Ministerio Público habló de que los responsables eran una “célula hermética y compacta”.

En el intertanto, y después de tantos fracasos, el segundo gobierno de Bachelet (con la “Nueva Mayoría”, es decir, la vieja “Concertación de Partidos por la Democracia” más el “Partido Comunista de Chile”), hizo aprobar sin mucha publicidad una importante modificación a la Ley de Control de Armas y Explosivos (N° 17.798 (5)), incorporando expresamente mediante la Ley 20.813 del año 2015 las colocaciones de bombas en el artículo 14-D (6), y modificando el régimen de penas sustitutivas, haciéndolas inaplicables a este tipo de delitos, siguiendo así el modelo de la llamada “Ley Emilia” (7).

La intencionalidad era clara: dado que los tribunales en los pocos casos en que dictaban condenas no aplicaban la Ley Antiterrorista sino que la Ley de Control de Armas (por lo general en concurso con el delito de daños), se optó por endurecer esta última, generando un efecto inmediato: la inevitabilidad de largas prisiones preventivas, que ante la certeza de una “pena efectiva”, sin beneficios, ya no parecían medidas cautelares desproporcionadas en relación a la pena probable. Por esa vía se mantuvo en prisión a decenas de jóvenes como producto de las agitaciones sociales de los años recientes, evitando la excesiva publicidad de años previos y sin necesidad de perderse en debates y pruebas relativas al “dolo terrorista”.

En paralelo a dichos esfuerzos, el año 2014 se presentaron dos proyectos para modificar la Ley Antiterrorista, uno por parte de un grupo de Senadores de Renovación Nacional y otro por la Presidencia de la República a cargo del segundo gobierno de Bachelet. El año 2015 el Senado decidió refundirlos en una tramitación conjunta (8), y en abril del 2018 el Ejecutivo conducido ahora en por Piñera -también en un segundo mandato-, presentó dentro de la misma una Indicación Sustitutiva que en rigor constituye una especie de tercer proyecto de ley.

Si la socialdemocracia bacheletista de la Nueva Mayoría había pretendido por unos meses al inicio de su segundo mandato tantear mediante una Comisión de Expertos la posibilidad de derogar la Ley 18.314, planteando la necesidad de incorporar estos tipos penales dentro de la legislación común (Código Penal y Código Procesal Penal), el proyecto que finalmente enviaron al Congreso solamente modifica el contenido de dicha legislación especial, y lo mismo hacen el proyecto de los senadores RN y la indicación sustitutiva del actual gobierno.

Lo más llamativo en estos proyectos es que pretenden desligarse de la tradicional figura de la asociación ilícita, para abrirse tanto a la posibilidad de “organizaciones horizontalmente constituidas” (9), a células descentralizadas y autónomas que incluso sin contacto entre sí mantengan una adhesión a un mismo programa de violencia, como al así llamado “terrorismo individual” de lobos solitarios (con Ted Kaczynski, el Unabomber, como modelo de referencia).

Los textos aquí reunidos corresponden a distintos capítulos de la Tesis titulada “Enemigos del Estado” (10). El capítulo inicial en esta selección fue en su momento difundido como un texto autónomo, bajo el título de “El estruendo de la batalla”, y a fines del 2013 fue publicado bajo el nombre de “Estruendo” por Ediciones del Perro Negro.

El segundo texto, “Algunas consideraciones sobre el ‘Derecho Penal de bombas’” también fue difundido como un texto aparte, levemente modificado, pues ahí se trataba de dar cuenta de las distintas posibilidades que el ordenamiento jurídico chileno ofrecía para hacerse cargo de las colocaciones de artefactos explosivos. Debemos recordar que en esos años el discurso del poder represivo insistía que en que necesariamente toda colocación de bomba era en sí misma un delito terrorista, y que no existían otros tipos penales aplicables a dichos fenómenos. La percepción comenzó a cambiar cuando hacia el año 2014 se produjo una verdadera moda de usar artefactos explosivos por parte de la llamada “delincuencia común”, como medio para poder destruir cajeros automáticos y apoderarse del dinero contenido en su interior.

A nadie se le ocurrió catalogar dichos hechos como atentados terroristas, con lo cual quedaba claro que ninguna bomba en sí misma puede ser “terrorista”, sino que se trata por lo general de un medio de comisión de otros delitos y/o de consecución de determinados objetivos políticos o publicitarios, desde el bombardeo a La Moneda en septiembre de 1973 (11) o las bombas usadas por los aparatos de seguridad del Estado (dentro de Chile, por ejemplo en la bomba a la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en la combativa Población 18 de septiembre en Punta Arenas ejecutada por la CNI en octubre 1984 y en que murió uno de los militares-colocadores; y fuera de Chile para asesinar a Orlando Letelier en Washington, 1976, o a Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires, 1974), hasta su uso por la delincuencia común para conseguir distintos objetivos propios de la lumpen-acumulación capitalista, y por distintas formas de subversión y resistencia a la dominación (en términos de Walter Benjamin o Gunther Anders, violencia limpia o legítima defensa). Sin ir más lejos, el destacado profesor de Derecho Penal de origen español, radicado en Valparaíso, don Manuel de Rivacoba y Rivacoba, estuvo preso en España desde 1947 a 1956 por la colocación de una bomba, que le acarreó una condena por el delito de rebelión, incluyendo cárcel y trabajos forzados, y en estos momentos es un best seller el libro de Guarello sobre Aldo Marín, exiliado chileno que muere en 1977 en Italia portando una bomba. Tolstoi, un libertario cristiano y pacifista, llegó a decir que lo realmente extraño no era que de vez en cuando estallara una bomba, sino que el hecho de que eso no ocurra todos los días (12).

Este texto adquirió un interés adicional cuando fuera mencionado en el Auto de Procesamiento de dos ex acusados del Caso Bombas, al ser detenidos en España bajo la imputación de haber colocado un artefacto explosivo en una Iglesia en Zaragoza en octubre del 2013. Al parecer, a la Policía hispana le llamó la atención descubrir este documento, que tuvo amplia circulación en diversas páginas, en un USB encontrado en la casa de los acusados, y lo describieron de esta forma: “Un documento nombrado 1USB1.000-72092.doc y titulado Algunas consideraciones sobre el derecho penal de bombas”. En este informe, firmado por Julio Cortés Morales, se realiza, en la introducción y posteriormente en su desarrollo, una definición de artefacto explosivo y de terrorista, tanto de un modo definitorio como desde un punto de vista del derecho  internacional. Se trata de un estudio pormenorizado de la legislación chilena en lo que se refiere a las consecuencias penales  de la colocación de artefactos explosivos, referenciando el caso “bombas” de 2009” (13).

En efecto, el texto trataba de hacer un análisis pormenorizado del lugar de las bombas en el Derecho Penal, pero así y todo quedó fuera una figura bastante desconocida del Código Penal, el artículo 481, que en la parte relativa a incendio y otros estragos sanciona a quienes “porten elementos” que sirvan para cometer tales delitos. Posteriormente, dada la modificación ya señalada a la Ley de Control de Armas, el panorama se ha completado con su nuevo art. 14-D, ya referido.

Los otros dos textos permanecieron inéditos, aunque algunos fragmentos del capítulo sobre el terrorismo y el Estado han sido usados para otras exposiciones y artículos breves, dedicados a analizar el rol del Derecho en la acumulación originaria del Capital, y su secuestro por el Estado a partir de los siglos XVIII y XIX, hasta llegar al actual “Estado de Derecho”, que encubre y recubre ideológicamente la inmensa acumulación de violencias pretéritas, actuales y potenciales que implica el tan sacrosanto concepto de Orden Público. En ese capítulo se analiza también a posición revolucionaria, marxista y anarquista, frente a la cuestión de la violencia.

Hartas cosas han pasado entre los años 2010 y el momento presente, pero las lecciones del Caso Bombas, que ya han sido sacadas en gran medida desde el lado de quienes nos explotan y dominan, siguen siendo una tarea pendiente desde este lado de la barricada.

Al principio, y en parte debido a que la socialdemocracia estaba en la oposición, los acusados del caso Bombas causaron simpatías en todo el mundo “progre”, en la misma medida que crecía la antipatía pública hacia personajes públicos como Hinzpeter y Peña. Después, a medida que la legitimidad del gobierno en general y su conducción del aparato represivo en particular hacían aguas por todos lados, la comedia de errores garrafales de la “Inteligencia policial” y fiscal dejaba un sabor alegre en la superficie, que hacía olvidar que al Estado también se aplica eso de que lo que no le mata lo fortalece, que hubo efectos reales de las operaciones de criminalización no sólo judicial, sino que policial, social y mediática, sobre todo un ambiente juvenil proletario que se radicalizaba espontáneamente desde su terreno social, y que el Estado –con independencia de las variaciones de estilo que imponen al aparato represivo los sucesivos cambios de gobierno- garante del desarrollo capitalista global en esta angosta faja de tierra ha reservado en exclusiva la etiqueta de “enemigos” tanto a ese medio como a los sectores en resistencia en Wallmapu. Por algo será.

En el momento presente, en que la legitimidad de dos viejas instituciones opresivas y represivas como son la policía y la iglesia está totalmente socavada, y ambas aparecen visiblemente podridas hasta el tuétano, exhibiendo claramente lo que realmente son, y en que junto a las formas tradicionales de Estado represivo se agregan formas diversas, privadas, ciudadanas y hasta nostalgias nacional-microfascistas, confluyendo todas en un inmenso archipiélago posmoderno del Control, es un buen momento para acometer entre todos el estudio sistemático de la Represión, rabiosa y alegremente, desde fuera de las disciplinas oficiales, subvirtiendo y revirtiendo teórica y prácticamente desde esta dimensión de lo existente todas esas tecnologías e ideologías de la dominación.

NOTAS:
1.- Las modificaciones más relevantes a la definición de terrorismo que se le han hecho fueron las de la Ley 19.027, en 1991, apenas iniciada esta “transición”; la Ley 19.806, en 2002, que introdujo la figura de testigos con identidad reservada; la Ley 20.467, de 2010, que dio lugar a la versión aún vigente.

2.- Para quien suscribe, 8 años de educación básica,  más 4 de media, 5 de universidad y 1 de un pos-título realizado hacia 1999, totalizando casi dos décadas como sujeto educativo, eran más que suficientes para cualquier ser humano.

3.- Disciplina que finalmente en la versión que nos depara alguna utilidad consiste ni más ni menos que en el estudio a fondo de las distintas aristas de los procesos de criminalización.

4.- Muy curioso concepto policial, pues por una parte el concepto de “escena” proviene de subculturas juveniles, como la del punk rock, y por otra los términos anarquista y libertario en general se usan como sinónimos.

5.- Esta Ley fue aprobada durante el gobierno de la Unidad Popular, y luego ha sido reforzada y sistematizada tanto durante la dictadura de Pinochet, como durante los gobiernos de Lagos (incorporando directamente las bombas molotov) y Bachelet.

6.- "Artículo 14 D.- El que colocare, enviare, activare, arrojare, detonare, disparare o hiciere explosionar bombas o artefactos explosivos, químicos, incendiarios, tóxicos, corrosivos o infecciosos en, desde o hacia la vía pública, edificios públicos o de libre acceso al público, o dentro de o en contra de medios de transporte público, instalaciones sanitarias, de almacenamiento o transporte de combustibles, de instalaciones de distribución o generación de energía eléctrica, portuarias, aeronáuticas o ferroviarias, incluyendo las de trenes subterráneos, u otros lugares u objetos semejantes, será sancionado con presidio mayor en su grado medio. La misma pena se impondrá al que enviare cartas o encomiendas explosivas, químicas, incendiarias, tóxicas, corrosivas o infecciosas de cualquier tipo.
     Si las conductas descritas en el inciso precedente se realizaren en, desde o hacia lugares u objetos distintos de los allí señalados, la pena será presidio mayor en su grado mínimo.
     Ejecutándose las conductas descritas en los incisos anteriores con artefactos incendiarios, explosivos, tóxicos, corrosivos o infecciosos cuyos componentes principales sean pequeñas cantidades de combustibles u otros elementos químicos de libre venta al público y de bajo poder expansivo, tales como las bombas molotov y otros artefactos similares, se impondrá únicamente la pena de presidio menor en su grado máximo, en el caso del inciso primero, y de presidio menor en su grado medio, en el del inciso segundo.
     Quien disparare injustificadamente un arma de fuego de las señaladas en la letra b) del artículo 2º en, desde o hacia uno de los lugares mencionados en el inciso primero será sancionado con la pena de presidio menor en su grado máximo. Si lo hiciere en, desde o hacia uno de los lugares que indica el inciso segundo, la pena será de presidio menor en su grado medio. Si el arma disparada correspondiere a las señaladas en la letra a) del artículo 2º o en el artículo 3º, se impondrá la pena inmediatamente superior en grado".


7.- Tanto en relación a la Ley Emilia como a esta modificación de la Ley de Control de Armas ha habido una verdadera avalancha de requerimientos de inaplicabilidad ante el Tribunal Constitucional, que en varios casos ha sentenciado que en efecto este “régimen” especial es desproporcionado e inconstitucional.

8.- Boletines 9.692 y 9.696-07, refundidos, actualmente en primer trámite constitucional en el Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado.

9.- Como se señala expresamente en el Mensaje del proyecto de Bachelet.

10.- Cuya profesora guía fue Myrna Villegas Díaz, y que fuera defendida el 28 de enero de 2013, ante una comisión integrada, además de por ella, por los profesores Miguel Soto Piñeiro y José Luis Guzmán Dálbora, siendo evaluada con distinción máxima.

11.- No deja de ser grotesco que quienes estuvieron detrás de dicho bombardeo  del palacio de gobierno no hayan sido sancionados por ello, sino que más bien todo lo contrario: gobernaron por 17 años, se enriquecieron notoriamente y siguen enquistados en el poder político, en cambio una adolescente que hace pocos meses dibujó la A circulada en la pared de esa réplica perfecta de La Moneda original que tenemos ahí en el centro de Santiago fue detenida por su acción.

12.- Aunque, ¿quién podría decir en este mundo nuestro del siglo XXI que no estallan bombas a diario?

13.- Auto de procesamiento, Sumario 2/14, Audiencia nacional de España, 4 de julio de 2014.


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