Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
jueves, febrero 14, 2019
¿OBSOLETO?/Avalancha/Whitesnake/Bombas sobre la soleada Krefen
OBSOLESCENCIA DE LOS FORMATOS DE REPRODUCCIÓN (del
Sonido)
(No estamos hablando nec% de producción/reproducción en
sentido marxiano, o quizás también).
EN BUSCA DE PREMISAS
Estos temas se han estudiado poco. Algo le leí a Chris
Cutler. Algo más a Simon Reynolds en “Retromania” (Perdí ese libro. Se lo
presté a un amigo pero luego olvidé a cuál. Por lo menos lo leí entero y de
corrido anes de ponerlo en circulación). Pocazo a Greil Marcus. Y casi nada a
Lester Bangs. (Sé que Adorno y Hanns Eisler analizaron largo y tendido el tema,
en un libro sobre la música del cine. Como es que se llamaba? Ah, aquí está: “El
cine y la música”, editorial fundamentos, Madrid, 1981. Tenía 10 años ese año).
///
LOS DISCOS DE VINILO
El caso de los LP: Mientras había “desaparecido” el formato
disco de vinilo, los LP nunca costaron más de 3 o 4 lucas en promedio, en
lugares como el persa Bio Bio. Hoy en día su precio promedio es como de 20
lucas, salvo ofertones, y el mismo tipo de pelmazo que en los 90 vendía sus LPs
para comprar CDs porque eran el último grito de la tecnología y prometían durar
para siempre sin gastarse ni sonar a fritura de papas, ahora desprecia el CD y
sólo quiere 180 grams de acetato. //// Un amigo disquero me decía: “los discos
de Recommended Records los vendo como a 30 o 40 lucas, y los hueones las pagan
nomás”.
--
¿Alguien se acuerda del Pong, el Betamax, del VHS o del
Laser disc?/// Por ahí por Isidro (suprimo el San) con Bío-Bío he visto en un
puesto en el suelo una decena de Laser-Discs que yacen ahí tirados como fósiles
de una era que ya parece lejana. No en vano, ya llevamos casi 20 años de siglo
XXI.// A mi hijo (8 años) le trato de explicar el PONG y ni siquiera se lo
puede imaginar.
(Para seguir desarrollando: variaciones en la esfera de la
producción del material “musical”. Tengo que escribir un libro y no se me
ocurre sobre qué).
--
VELVET EN SPOTIFY VS. LOS DISCOS
Una amiga de mi pareja de visita en la casa es consultada
acerca de qué música desearía escuchar. Dice: Velvet Underground. Me acerco al
sector del mueble en que están los 9 CDs de VU que tengo, y le digo que aunque
es difícil escoger, mi álbum favorito es el segundo: White Light White Heat….Ella
mira un poco sorprendida y dice: “no tengo noción de cuáles son sus albums,
pues como yo escucho la música siempre he conocido las canciones sueltas”. Me
quedé como 48 horas reflexionando acerca de eso. /// Se lo comento al amigo
disquero, un tipo que ya entró en la séptima década de vida, mientras yo me acerco
raudo a la quinta (o, más bien, ya la estoy viviendo: hay que considerar los
0-9 como la primera), y me dice: “en los viejos tiempos uno conseguia el LP de
la banda que te gustaba, y tenías uno o dos años para asimilarlo mientras salía
el disco nuevo”. “En cambio ahora –agregó tras salir de su disquería camino a
las carreras de caballos- le recomiendo Etron Fou Leloublan a un cabro, y en 3
días viene y me dice: ‘estoy listo: ¡ya descargué todo!’”. “No es lo mismo”, le
digo yo. “Claro que no es lo mismo”, reafirmamos los dos. Y la verdad, mientras
más pienso en esto, me siento más alejado de esta época de mierda. Mi reino no
es de este mundo,decía
el J.C. (Jesus Christ) y yo no soy de esta época. Viv Albertine dijo al
ir ya casi acabando su libro de memorias, “la única época en la que siento que encajé
fue la del punk….pero eso fue hace ya tanto tiempo….”.
K7 NUNCA MURIÓ
El formato caset tampoco ha muerto, aunque casi nadie tiene
como escucharlos en su domicilio. Yo tampoco. Tengo apilados en un mueble de
libros en el pasillo 3 casets recientes, que yaciendo ahí totalmente vírgenes
se aprecian más como artefacto visual: Supersórdido de Supersordo en su
re-edición 2018 (aun sellado), Tiempo razonable, de Disturbio Menor 2018, y
Deus ExMachina de Manual de Combate.
Siempre me gustó ese formato porque:
-en un caset de 90 podías grabar un LP por cada lado,
quedado a cargo tuyo velar por la compatibilidad/coherencia del lado A con el
lado B.
-los casets de cromo eran casi invencibles
-se podían adelantar o retroceder con un lápiz bic
-podías armar tus propios compilados, y estar pendiente de
cuando poner REC/PLAY ante alguna transmisión relevante en la Radio
-el caset de 60 solía quedarse largo o corto, pero era bueno
para albums punk/hardcore, por lo general promediando la media hora
-el caset de 120 minutos existía, pero era bastante frágil y
a la larga inútil, aunque impresionante.
-de mi enorme colección de casets construída en los 80 y 90,
la gran mayoría todavía sirven si les pones PLAY.
-el excelente titulo del disco en vivo de Bauhaus alude a la
experiencia de escuchar casets: PRESS THE EJECT AND GIVE ME THE TAPE (He aquí el lado 2).
-casets grabados y casets con la cinta virgen: no hay
equivalente de esto último en los LPs, y el CD-R se acerca un poco pero no es
exactamente lo mismo.
-si te aburrías podías hacer fácilmente borrón y cuenta nueva, o romper
con todo y empezar de nuevo, incluso con casets originales, tapando los hoyitos
correspondientes en los dos extremos de la parte de arriba con papel o scotch y
grabando encima. A veces después de mucho tiempo, cabezales malos y cintas gastadas, quedaban varias capas de sonido dentro de los
interiores del caset.
LA AVALANCHA DE LEONARDO (COHEN) Y NICOLÁS (CUEVA)
Conocí en caset tanto a Nick Cave como a Leonard Cohen. En
la primera mitad de los 90, gracias a un amigo que al regresar del exilio alemán
en Bochum (Last Exit tocó ahí) tuvo que dejar allá todos sus LPs, pero copió la
mayoría de ellos en casets. Antes de escuchar a LC, conocí su canción
“Avalanche” en la versión que da inicio al primer álbum de Nick Cave y las
Malas Semillas, From her to eternity, precisamente en uno de sus casets. La
canción de Cohen da inicio, a su vez, al impresionante “Canciones de amor y de
odio”: tercer álbum de LC, que cierra una perfecta trilogía con “Canciones de
Leonard Cohen” y “Canciones desde una pieza” (ya la hemos referido acá).
En sus notas escritas en bolsas de mareo, mucho más
recientemente, NC hace el siguiente mini-reviú en que relata el momento en que
se encontró con el LP de las Canciones:
“Dentro de dos años, el niño que
está paralizado por el miedo sobre el puente tendrá catorce años y recorrerá a
pie los dos kilómetros y medio que hay hasta la casa de su amigo bajo un cielo
plano e inexpresivo mientras el sofocante sol australiano cae sobre él.
Se sentirá como un insecto
atrapado bajo la lupa maligna de un niño; el sol es tan intenso que consume todas
las sombras y los secretos y las ambigüedades con su luz interrogativa. No hay
forma de escapar de él.
La hermana mayor del amigo lo
invitará a su dormitorio, un cobertizo hecho con tablas de madera y situado
junto a la casa principal. En las ventanas han grapado trozos de tela desteñida
para que la habitación sea un poco más oscura y más fresca.
-Mira esto –dirá ella.
Le pasará al chico la funda de un
disco, y el chico verá la cara enloquecida de un hombre riéndose y unas letras
negras que dicen Songs of Love and Hate
y sabrá, antes de que ella ponga la aguja sobre el disco, que tiene en sus
manos algo de un valor incalculable.
Me
metí en una avalancha. Me cubrió el alma.
Cantará Leonard Cohen, y el
chico, de repente, respirará, como si fuese la primera vez, y caerá dentro de
la voz del hombre que se ríe y se quedará ahí escondido.
El chico se hará mayor, y con el
tiempo habrá otras canciones –no muchas, quizá diez o veinte en toda su vida-
que sobresalgan por encima del resto de la música que conozca. Se dará cuenta,
al hacerse todavía más mayor, mientas cruce la frontera canadiense y se dirija
hacia Seattle, de que estas canciones no son sólo santas o sagradas, sino que
son canciones de ocultamiento –lo que
los aztecas llaman canciones carroña-,
que tratan exclusivamente sobre la oscuridad, la ofuscación, el encubrimiento y
el secreto. Se dará cuenta de que, para él, el propósito de esas canciones ha
sido apagar el sol, crear una larga sombra y protegerlo del corrosivo brillo
del mundo”.
(Nick Cave, La canción de la bolsa para el mareo, Sexto
Piso, Coyoacán/Madrid, 2015).
--
El Rock Pichulero never dies: Hoy se lanzó una nueva canción
de Whitesnake (escisión en su tiempo de Deep Purple), para el día del amor, y
se llama “Cállate y dame un beso”. All right. Hermosos Versos que podría haber
escrito el poeta machista-estalinista autodenominado como Pablo Neruda.
A propósito de estalinistas, que notable la declaración de Urquieta
(dirigente del P”C” de Chile) que reaccionando a la dura crítica del “Negro”
Palma Salamanca a la cultura autoritaria e intolerante de dicho partido,
señalara que él “está afectado psicológicamente”. El P”C” chileno nunca se desestalinizó.
Si estuvieran en los viejos tiempos de la URSS lo enviarían a un Psiquiátrico a
rehabilitarse.
Y disculpando al/a lector/a por referencias tan horribles como estas últimas, ofrezco a continuación un texto referido a otro caset
THIS HEAT, en Krefeld, 1980
No estoy seguro si era este el caset de This Heat que
recomendaban en un catálogo ochentero de –valga la redundancia- Recommended
Records. El único que conocí y fotocopié desde un ejemplar a su vez fotocopiado. Era al mismo tiempo placentero y
doloroso leer tantas referencias a músicas que no tenías como cresta conseguir
y que ahora está casi toda ahí, subida a la web, en medio de un mar de mierda
irrelevante. Decía Chris Cutler allí, comentando un caset grabado en vivo en el
continente europeo, que TH era la mejor banda del mundo en ese momento (inicios
de los 80). Tenía razón y la sigue teniendo.
Uno de los comentarios musicales más sorprendentes que
recuerde es la reseña de esta obra maestra por el blog Die or D.I.Y.? (Muere o
hazlo tú mismo? En verdad, algo se pierde en la traducción). El autor anuncia
el artefacto sonoro, TH en la soleada Krefeld, ciudad hermana de la también soleada
y británica ciudad de Leicester, y acto seguido suelta el siguiente comentario
histórico/familiar y psicogeográfico: "lamento informar que mi padre participó
como loco en los bombardeos de Krefeld durante la Segunda Guerra mundial,
probablemente matando mujeres y niños inocentes".
Luego pide perdón por su conducta,
agregando que obviamente ya está muerto y que nunca se sintió arrepentido por
su rol en venganza de los ataques alemanes sobre población civil inglesa. Ya? Pero
al menos lo mejor que Gran Bretaña pudo hacer posteriormente por Krefeld fu
enviar a This Heat, y que si eso no es suficiente para compensar el terror de
los años cuarenta, entonces nada lo podrá hacer…
Temas: - Paper
Hats - The Fall of Saigon / Testcard - S.P.Q.R. - Makeshift Swahili -
Unreleased Title - Music Like Escaping Gas - A New Kind of Water - Twilight
Furniture - Health and Efficiency
He aprendido mucho leyendo el enorme
libro (por cantidad y calidad de la investigación) de David Toop sobre la
Improvisación en Caja Negra ediciones, que en Argentina cuesta el equivalente de 9 mil pesos chilenos y
acá sufre un incremento considerable hasta llegar al precio de 21 mil pesos.
Toop fija el período que le
interesa explorar como algo que se da hasta los años 70. Es curioso, pero así
es. De hecho el libro de titula así: “En el Maelström. Música, improvisación y
el sueño de libertad antes de 1970”. ¿Podría uno concluir que ese sueño de
libertad es la misma ola revolucionaria que gustamos de fijar entre 1968 y
1977? Creo que sí. Como sea, David Toop exprime una gran cantidad de datos y
traza líneas de comunicación entre esa escena de la llamada Libre Improvisación
y un amplio conjunto de experimentos previos a lo largo del siglo XX.
No lo he terminado y es demasiado
información como para referir aquí. De todos modos, quiero destacar algunos de
los hallazgos interesantes que han ocurrido hasta ahora.
En materia de saxofonismo,
descubrí acá la interesante obra de Joe Harriott, de origen jamaiquino (¿o se dice
jamaicano?) que merece ser contado entre los pioneros de la improvisación en el
jazz a fines de los 50 e inicios de los sesenta, destacando sus albums “FreeForm” (forma libre) y “Movement” (no confundir con el disco del mismo nombre de
Joy, o sea, de New Order). Un detractor de la deriva libre de Joe dijo que no
se podía confundir “la forma libre con la ausencia total de forma”.
Una década antes, el pianista Lennie
Tristano junto a ensambles de discípulos que incluían al saxofonista Lee Konitz,
avanzaban a tientas hacia la oscuridad de la improvisación en experimentos como
Intuición y Digresión. Otras dos tomas de ese mismo evento experimental fueron destruidas
por el sello (Capitol si no me equivoco). O sea, la humanidad no tuvo derecho a
oírlas. Capital vs. humanidad, manifestándose hasta en estos detalles que no
finalmente no son nada pequeños. Afortunadamente el sello Folkways sí que
registró y dio a conocer adecuadamente las improvisaciones percusionísticas de
Baby Dodds.
Pero el saxofonista que aparece
en esas páginas y que más me ha impresionado hasta ahora es John Butcher, quien
ha volcado sus estudios sobre física cuántica a un abordaje del instrumento
centrado en la combinación de digitaciones que generan sobretonos microscópicos
que trabajan sobre el sonido de una manera que realmente no había escuchado
hasta hoy. Súmenle a eso que Butcher maneja perfectamente la técnica de la
respiración circular, y comprenderán como sus posibilidades sonoras parecen infinitas.
Dos contradicciones o tensiones
del movimiento a favor de la improvisación son destacadas por Toop:
1.- Entre quienes sostienes que
la improvisación es el siguiente paso de quienes han dominado sus instrumentos y
técnicas hasta el virtuosismo (Tristano y Harriott son buenos ejemplos entre
varios más), y quienes por el contrario creen en la capacidad expresiva de todo
ser humano y mejor aún si es que el abordaje se hace desde fuera de las
tradiciones musicales ya aceptadas, en la línea del “art brut” teorizado por
Jean Dubuffet, y las tendencias Fluxus manifestadas en la obra de, por
ejemplo, los japoneses del Group Ongaku. Sin ánimo de chacrear en exceso estas
reflexiones, lo cual siempre es un riesgo, creo que la diferencia corresponde grosso
modo a la misma que hemos identificado en “Barricadas a-go-go” entre free jazz
y free chant.
2.- Tensión ya clara hacia 1962-3
entre los improvisadores que desafiando la hegemonía del pop y el rock
prefieren dar la batalla casi exclusivamente con instrumentos acústicos, y
quienes en cambio ponen grandes expectativas en las posibilidades de la
electrónica. MEV (Música Electrónica Viva) me parece un buen ejemplo de esta última
tendencia.
Se me ocurre que sería
interesante co-relacionar ambas tensiones, y así podríamos llegar a 4
variedades de improvisación:
-virtuosa/acústica (Ej.: Anthonny
Braxton) (La influencia de Webern y su indicación “pensato”: “no toque la nota,
sólo piénsela”)
-virtuosa/electro(acústica) (Ej. Richard Teitelbaum y su moog activado por ondas
cerebrales?)
-fluxus-brut/acústica (El “destruyan
sus instrumentos” de Maciunas)
-fluxus-brut/electro(acústica).
Cabría acá la “terapia traumática”
como abordaje violento de las posibilidades de los instrumentos, preconizada
por el compositor comunista Franco Evangelini al mando del Ensamble Nuova Consonanza?
No lo creo, pues ese conjunto lo único “enchufable” que usaba según entiendo
era un órgano Hammond. Sí cabría acá el tipo de experimento que con tanto éxito
comenzó a realizar por esos años el miembro del grupo conocido como Ennio Morricone?
Tal vez. Como sea, el abordaje de Nuova Consonanza es más virtuoso que brutal…y…
No tengo tiempo para señalar nada más por ahora. Y tampoco
resulta necesario luego de esta avalancha de temas.
Un día 23 de enero vino a este mundo inmundo nuestro camarada Cristóbal Cornejo.
Revisando un viejo baúl hace pocos días encontré una carta suya. Era de diez años atrás (marzo del 2009), y tras realizar una especie de recuento de varias aventuras que vivimos juntos, terminaba así:
“Ya estamos echados a la lucha de
clases…hacia fortalecer la teoría, la práctica subversiva cotidiana (en
cualquier frente). Emprendo proyectos, no tengo miedo, soy todo lo que quiero
ser, vivo el erotismo y el ruido caótico. ¡Que pronto se unan nuestras copas!
¡A brindar por lo pasado y lo futuro”.
Un amigo común escribió en su momento este texto sobre CC, Cris Corn, Zorrito, Chico Pastilla, o como quieran llamarle: no importa, Cris era un ser inaprensible y ni siquiera los nombres lo encuadraban a un orden convencional. El texto fue publicado en Raza Cómica.
En youtube se encuentra el registro de una improvisación con Andrés Morales, y en el bandcamp de Volante discos podemos escuchar "El diablo es un magnífico", el album en que CC participó como baterista de la banda DiAblo, en formato de trio.
Cristóbal Cornejo: investigador materialista de la realidad.
Por Rodrigo B.
La crítica
radical a la cultura del capitalismo guarda sus antecedentes de manera dispersa
en la filosofía, literatura, poesía y pintura de la segunda mitad del siglo
XIX. Solo con el fracaso de la revolución de 1905 y el advenimiento de la
Primera Guerra Mundial (eventos que fueron a su vez productos específicos del
desarrollo de la economía política), encontraría esta crítica una forma
concreta y consciente en la actividad creativa de, por ejemplo, los dadaístas y
los surrealistas.
La importancia de
estos grupos radica en haber reconocido, junto con el grueso de la clase trabajadora
que se levantó en armas contra el orden burgués entre 1917 y 1937, la manera en
que el capitalismo avanzaba vertiginosamente apoderándose de la totalidad del
espacio y el tiempo social. Esa consciencia histórica fue acertada. Al ser
incapaz el proletariado de contener su avance, el capitalismo se encontró luego
de la Segunda Guerra Mundial en el terreno firme de lo que Marx denominó la
“fase de subsunción real del trabajo en el capital”; el trabajo asalariado y la
producción de mercancías ocupando la totalidad de la vida.
En ese sentido,
se podría decir, la economía política se transforma en una cultura que ya no
reconoce límites identitários, geográficos, religiosos, etc. Parafraseando a
Robert Jaulin, el capitalismo se convierte durante este periodo en “la
organización colectiva del hecho cotidiano total”; ya no hay un afuera del modo/estilo
de vida que imponen el trabajo asalariado y el dinero.
Parte del trabajo que realizaron Walter Benjamin, la Escuela de Frankfurt y los
situacionistas (solo por nombrar algunos de los más reconocibles) fue tomar
nota de estos desarrollos. Lo que se buscaba era ampliar el horizonte crítico y
afilar las armas de la teoría anti-capitalista para ponerlas a la altura de las
circunstancias históricas que se habían gestado en ese último ciclo. Es decir,
mucho más allá de pretenderse una “crítica cultura” en términos generales,
estos trabajos teóricos fueron una crítica directa y específica al capitalismo
y la cultura que engendró para mistificarse y naturalizarse.
Esto es lo que se
conoce como industria cultural, un concepto que al parecer ha sido tan
difícil de asimilar que las definiciones que se dan en Wikipedia son
radicalmente distintas en castellano y en inglés, por no mencionar el hecho de
que el concepto, respecto a otros, está traducido a una cantidad ínfima de
idiomas.
Tal como señaló
Anselm Jappe el “contenido” de este fenómeno (y producto) histórico al que se
conoce como industria cultural “no es la apología explícita de tal o
cuál régimen político presuntamente intachable, sino la incesante presentación
de lo existente como único horizonte posible”. Estos comentarios los hace Jappe
a propósito del boxeo dialéctico que organizó entre Guy Debord y Theodoro
Adorno respecto al rol del arte (Sic Transit Gloria Artis, 1994). Luego
continúa citando a Adorno: “A fin de demostrar la divinidad de lo real no se
hace más que repetirlo cínicamente y sin cesar. Tal prueba fotológica no es
concluyente, pero si apabullante” (Dialéctica de la Ilustración, 1944).
En nuestros días,
y ya desde hace algún tiempo, este punto de vista ha sido reducido y/o restado
de su contenido crítico original. Su potencial revolucionario se ha vuelto una
especie de espejismo que, por un lado alimenta las ilusiones canibalescas de
los especialistas de la crítica (sociólogos, filósofos, académicos y demás
tipos de burócratas del pensamiento), y por otro es desestimado como un delirio
propio de “la teoría estética” por los y las que se dedican a la
política (en diferentes formatos de leninismo o anarquismo profesional). Es
quizá obvio señalar que esta incapacidad para entender el capitalismo como un modo
de producción de la vida en su totalidad —y que por lo tanto debe ser
contestado en la práctica de manera total— es resultado directo del avance violento
de la alienación en nuestra época, y, como diría György Lukács, la alienación
radica en el predominio de la mercancía en la vida social.
Entre los que
resisten esta inercia totalizante que viene imponiendo la cultura burguesa a
toda la humanidaddesde hace ya
varios siglos, debiéramos contar también a aquellos que se rehúsan a someter su
racionalidad y su capacidad sensible a la lógica de los sistemas dogmáticos de
significaciones, a las falsas oposiciones, y a la urgencia con que la crítica
especializada y los intelectuales mantiene la realidad diseccionada. Parte de
ese esfuerzo pasa por rastrear y darle continuidad a la historia que es
sistemáticamente oscurecida por la sombra de la industria cultural; la
historia de las clases dominadas.
Tengo la certeza
de que el trabajo de Cristóbal Cornejo forma parte de esa corriente histórica,
y creo que se le debería poner atención porque este tipo de mirada es
excepcionalmente escasa en el movimiento social anti-capitalista de hoy. Tan
excepcional como necesaria.
Cristóbal, al que
difícilmente podríamos calificar como un simple periodista, músico o poeta, fue
más bien un agitador social a tiempo completo. Hablar de su obra “literaria”
separada de su obra “política”, o de su obra “musical” separada de su obra
“poética”, sería caer en un sesgo ideológico que el mismo combatió a cada
momento. Los cruces de ideas y referencias a los que estaba siempre sometiendo
sus análisis de la realidad formaban parte integral de lo que pretendía
comunicar.
Para empezar a
despejar las dudas que puedan haber respecto de ese sentido unitario en el trabajo
de Cristóbal bastaría con hacer una pasada rápida por algunos de los temas más
relevantes de sus escritos: John Coltrane, la Nueva Canción Chilena, el punk,
el noise, la new thing, Emile Dubois, los Ludditas, Cravan, orgías
des-programadoras, insurrecciones urbanas, vandalismo comparado, el 18 de
septiembre, movimientos sociales, ecológicos y culturales, el anti-arte, la
anti-poesía, el comunismo difuso, terremotos sociales y geológicos, y un largo
etcétera.
Se le escucha decir, por ejemplo:
“Y no es que
creamos que los/as artistas son una lacra. Es un sistema que los/as controla de
manera objetiva y subjetiva, mimándolos y disociándolos del conjunto social, el
que los hace no llevar la crítica hasta la raíz. A pesar de eso, sabemos que la
complacencia frívola y el éxito (Warhol, el trivial mercader por excelencia,
como ícono), motivan la reproducción del modelo de vida y la integración y
recuperación de los posibles “revoltosos” al engranaje.“
En otro momento reflexiona:
“Ya en los
sesenta, pueden apreciarse los notables resultados que alcanza la fusión “menos
probable de todas”, es decir, rock y jazz, o más concretamente, free jazz y
punk rock (donde punk se entiende como actitud). En esta década nos encontramos
con bandas que, casi paralelas al desarrollo del jazz libre, van incorporando
sus descubrimientos al acervo del ruido eléctrico.”
Y luego grita:
“¡Por la
multiplicación de los focos locales anticapitalistas y antiestatales!
¡Por la revolución internacionalista contra la sociedad espectacular!
¡Comunismo difuso saboteando el viejo mundo!”
Todos estos fragmentos forman parte de escritos que, aunque referidos
a cuestiones distintas, están atravesados por una misma mirada que los ata en
un impulso por subvertir el sentido común y llevar “la crítica hasta la raíz”.
Se puede reconocer
en el trabajo de Cristóbal una tremenda inquietud por poner en crisis varias de
las instituciones que organizan la forma que tenemos de pensar y experimentar
la realidad. Y eso se puede observar no solamente en sus escritos, sino que
también en la música que produjo, los grupos que frecuentó, la manera que tuvo
de moverse por el territorio y cómo estableció relaciones con los que tuvimos
la suerte de conocerlo y tenerlo cerca.
En ese sentido,
la introducción que propuse un poco más arriba no es una mera forma de poner en
contexto o meter a la fuerza a Cristóbal en un cause histórico que le es ajeno.
Al contrario. Su trabajo representa para mí un cuerpo sólido de investigación
materialista de la realidad que se acopla con mucha soltura a la corriente
que conforman los movimientos y teorías que comentábamos antes.
Cristóbal fue un
gran comentador de la realidad y también un acucioso archivador de experimentos
y experiencias —individuales y grupales— que han surgido en la historia
contra-cultural chilena. No es que se haya dedicado solo al territorio dominado
por el Estado chileno, o solo a la “contra-cultura”, sino que tuvo la lucidez
suficiente para poner el ojo aquí, en tiempos y cuestiones que no mucha gente
lo estaba poniendo. Un excelente ejemplo de eso es su programa radial Sonidos
Mutantes.
En diciembre del
año 2013 Cristóbal transmitió el primer capítulo del programa a través del dial
de la radio Actual de Tocopilla. Hacerlo en esa región y en esa ciudad
no fue cuestión de azar o exigencias externas a él; fue una decisión calculada,
un primer esfuerzo por romper con el grosero (pero muy coherente) centralismo
que estructura este país.
Así reseñaba el
propio Cristóbal su proyecto:
“Hay capítulos dedicados a la música
electroacústica desde 1956 a 1974, una revisión de la época de improvisaciones
de Los Jaivas entre 1969 y 1970, la creación subterránea en Chile durante los
’70 y ’80, con grupos como Malalche y Agrupación Ciudadanos (y otras ocurridas
en el exterior como el trabajo de Alvaro Peña o el Quilombo Expontáneo), la
música más arriesgada de la post-dictadura (90’s y principios de los 2000),
hasta llegar a las distintas propuestas de sellos contemporáneos como Espora,
Jacobinodiscos, Horrible Registros, Productora Mutante, Amigos de la Contaminación
Sonora, Cumshot Records, Templo Sagital, Pueblo Nuevo y Chancacazo. Asimismo, habrán
capítulos más específicos dedicados a la poesía sonora, los paisajes sonoros y
la improvisación libre.”
Se podrían
nombrar a la rápida algunas de las bandas más recientes que incluyó en su
revisión: Lluvia Ácida, Lem, Tobías Alcayota, Leonardo Ahumada, Aves de Chile,
Namm, Les Chicci, World Music, La Golden Acapulco, Ojo, Come Perro Fuma Gato,
Los Igualitos, Pintocabezas, Indio, Dolores Fiuler, Ramiro Molina, Ensamble Majamama,
trio Payaya, Acratarca, La kut, diAblo, Mostro, Colectivo No, Fracaso, y muchos
otros. El último capitulo, dedicado a la poesía sonora, cuenta más de una
decena de músicos.
A lo largo de 12
capítulos, escritos, producidos y conducidos por Cristóbal, se repasó la
historia musical de Chile desde 1956 hasta el 2013. Desde luego esta no es la
historia “oficial” de la música chilena, sino más bien una que se construyó al
margen de ella. No tanto por falta de talento o éxito comercial como por una
necesidad consciente de mantenerse más cerca de su propio impulso creativo y
más lejos del centro gravitacional de la industria musical. En ese gesto, lejos
de sacrificar algo, lo que estas bandas hicieron —en mayor o menor medida, con
mayor o menor éxito— fue tomar partido por una forma de hacer música que no
está necesariamente atada al flujo de las mercancías culturales.
A eso se prefirió
llamar “sonido mutante”, para evitar caer en otras categorías que impidieran a
Cristóbal apuntar donde quería apuntar.
Es decir, lo que
Cristóbal hace al ponerlas todas bajo una misma luz es tramar una historia a contrapelo
de la impuesta por la propia industria cultural. O dicho de otra forma, lo que
queda de manifiesto en el programa, lo que hizo Cristóbal a través del trabajo
de docenas de bandas a lo largo de más de 50 años, es exponer su propio punto
de vista de la historia musical de este país.
Quizá lo más
importante y valioso de este proyecto radica en el hecho de que a esta historia
de la música que se está contando subyace, a su vez, una historia social; Sonidos
Mutantes es también un recorrido por los orígenes materiales de esas
músicas, un recorrido por las posibilidades e imposibilidades de hacer música
en Chile, por sus medios técnicos, lugares geográficos y espacios sociales, por
las influencias, motivaciones e inclinaciones de distintos músicos en distintas
épocas. Incluso más, lo que investiga el programa es un conflicto de clases
latente que ha sido soslayado por los historiadores de la música casi siempre:
¿es la música producto de un solo tipo de condiciones sociales, económicas y
espirituales? ¿Qué tienen que decir los distintos tipos de música acerca de las
condiciones sociales, económicas y espirituales de las que surgen y en las que
se desarrollan? Tengo la impresión de que ese es el tipo de preguntas que
motivaron a Cristóbal a realizar este tremendo proyecto de investigación.
Sonidos Mutantes es, en casi todo sentido, único en su especie, y aunque su valor no
radica en eso, lo vuelve un referente necesario para cualquiera que quiera
investigar, sea por las razones que sea, la historia de la música chilena con
seriedad y verdadero interés. Hasta el día de hoy nadie a llevado a cabo con
tanto rigor y con tanta capacidad crítica esta tarea.
Lejos de
pretender la última palabra sobre las pesquisas de Cristóbal, me gustaría
invitar con esta breve reseña a los/las que no conocen su trabajo a adentrarse
en él y descubrirlo por cualquiera de los caminos que tendió. El que propongo
acá es solo uno. Estoy seguro de que quién lo haga, por la vía que sea, no solo
va a encontrarse con una obra apasionada y profunda, sino que también en el
camino va a aprender un montón sobre su propio entorno e historia.
Aquí (https://archive.org/details/SonidosMutantesCap.119DeDiciembre2013) pueden encontrar el primer capítulo del programa. En ese canal
encontraran también los otros capítulos, además de la “segunda temporada”, uno
que otro experimento, y su última “declaración pública”.
Hace solo unos
días sus amigos y compañeros lanzaron un par de libros recopilando parte de su
trabajo. Sabemos que vendrán más. Por lo pronto, seguiremos escarbando y
adentrándonos en lo que tenemos a mano; sabemos bien que su obra es un medio
para adentrarse en espacios y tiempos sociales que no aparecen con tanta
nitidez y potencia como cuando son descritos por su pluma.
TOCATAS. Parte 1: Blondie versus Puerto Montt y Chillán/LOF Fest este 1 de diciembre
En la Blondie el
5 de octubre pude recordar el ambiente de tocatas que uno no controla para
nada.
Pulsera en la mano, y prohibición de ir al “camerino” con alguien más,
aunque sea tu pareja.
Un par de guardias al frente del escenario…¿para qué?
Revisión de la mochila al entrar, aunque seas de los “músicos” que los van a ayudar a lucrar esa noche. Me encontraron un 4
pack de Heineken de ½ litro, y al final me las dejaron pasar, pero casi como si
me estuvieran haciendo un tremendo favor por eso.
Todo lo
contrario en Puerto Montt y Chillán.
Ir en bus a
Puerto Montt con los 4 DM y los 5 Enfermos Terminales fue toda una experiencia.
La única represión que sufrimos fue la del asistente del chofer que intentó
quitarnos unos vasos con whisky que estábamos compartiendo. Nos amenazó con la
policía, pero al final ya era hora de dormir y no pasó a mayores.
Cuando llegamos
al terminal de buses en la mañana, nos estaban esperando nuestros anfitriones,
y tomamos un bus que nos llevó a las afueras de Puerto Montt, Alerce…un lugar
totalmente desconocido para mí. En una casa donde la hospitalidad incluyó una
especie de curanto que se demoró en estar listo pero estaba excelente, estaban
también unos cabros que yo no conocía para nada. Crestas verdes o azules (no
recuerdo bien) y roja/rosada, estaban escuchando el primer álbum de Killing Joke,
y después unos discos de PIL.
Había feria a
una cuadra, y con dos ET terminamos bebiendo cervezas en lata y conversando con
los lugareños. Al batero actual de ET no lo conocía, pero tras caminar y conversar un rato supe que es uno de los melómanos más extremos que he conocido en mi vida, con un conocimiento realmente enciclopédico del punk y sus derivados.
Uno de los habitantes de Alerce que carreteaba a esa hora en el sitio eriazo donde se acababa la feria nos decía: “yo antes jalaba para poder chupar más,
pero al final terminé jalando incluso cuando no bebía. Ahora pura cerveza y
marihuana”. Una dieta saludable, le decía yo, pues en verdad nunca me ha
gustado mucho la caspa del diablo, sobre todo porque uno bebe mucho más (y yo de por si bebo harto porque mido 1.89, peso como 93 kilos, y no tengo amígdalas desde que las extirparon a los 8 años) y las cañas
son realmente infernales. En fin, ahí estábamos todos, bebiendo y otras cosas a eso de las 11 AM. Debo decir que por regla general yo nunca bebo antes de las 12, pero a veces me permito hacer excepciones.
La tocata era en
el centro de la ciudad, en un oscuro barrio cerca del terminal de buses. Empezó
como a medianoche y terminó a las 5:30. A DM le tocó cerrar. Alcanzamos hasta a
dormir un poco entremedio. En un baño se jalaba, y en el otro se fumaba pasta
base. En medio de eso limitarse como uno a beber cerveza y fumar yerba parecía
casi un acto reaccionario o conservador.
El lugar estaba
repleto de juventud proletaria, y la penúltima banda era precisamente la de los
punk rockers con que habíamos estado compartiendo en Alerce: los Ignorantes, de
Concepción.
En su prueba de
sonido el bajista tocaba insistentemente la línea de bajo de Jah Wobble en
“Public Image”, pero la guitarra no sonaba a PIL sino a una mezcla de Chaos UK
con Disorder.
Misteriosamente,
a la hora de tocar el baterista había desaparecido, y en su lugar estaba el
chico del pelo rojo, cantando y tocando a la vez (un arte que admiro mucho pues
a mí cuando toco el bajo me concentro tanto que me cuesta hasta hablar al mismo
tiempo). Tocar después de ellos fue muy mala idea: el clímax del concierto fue
su set. Ninguno de nosotros sabía de su existencia, pero después nos hemos
enterado de que son famosos incluso a nivel global (amigos que han estado de
viaje me dicen que les preguntaron por ellos en Chicago y Ciudad de México,
para que se hagan una idea).
Todo el mundo se
sabía todas sus canciones, y el pogo circular no paró durante todo su set.
Difícil, competir con temas como “No estoy pidiendo”, “Depresión de basuco”
(basuco = pasta, por si no cachaban), "Noche de depresión" y el momento más intenso de la noche: “Olor
a cuero rancio, vino y raja”. El álbum del mismo nombre, 10 temas en 18 minutos de
duración, ya casi llega 80 mil vistas en youtube.
Al salir y tocar
luego de ellos con DM me sentía como si fuéramos una banda emo o prog rock. La
intensidad necesariamente bajó, alguna gente se fue, afuera llovía y ya eran las 5 AM. Al otro día
recordé que, guardando las proporciones, una vez The Clash tocó antes de Roxy Music, y el entusiasmo que
generaron fue tan grande que los muchachos de Bryan Ferry optaron sabiamente
por no tocar y retirarse, jejeje. Los entiendo…Lo mismo le pasó una vez en Italia a los
pelmazos de Emerson, Lake and Palmer, cuando vieron que sus teloneros de Area
(Internacional POP Group) despertaron tal entusiasmo de masas que se les
quitaron de inmediato las ganas de tocar.
[Cuando al otro
día los felicité por su sonido, me contaron que en rigor el vocalista/baterista
había tocado batería en el primer disco, y ahora sólo tenía que cantar, pero
como el baterista nuevo estaba “indispuesto”, tuvo que aperrar ycumplir una doble función.Como dijeron esa misma noche: “actitud punk
conchetumadre!” (vean el set, que está casi entero en youtube). En esa
conversación/despedida resumieron así el secreto de su éxito: “el poder del
tupa tupa”.
Además,
recomendaría escuchar su “Demo buena onda”, y el split adecuadamente titulado “Titanes del tupa tupa”,
junto a Ediöndö].
Después de eso ya
casi era de día, cantaban los pajarillos melodías hermosas que contrastaban con
todo lo escuchado y tocado en esa larga noche, me perdí del resto de la banda, me fui
con un viejo amigo y su pareja a su casa algunas decenas de kilómetros al sur
de Puerto Montt, en plena carretera austral. Llegando ahí cruzamos la carretera
para ir a ver el mar, y nos encontramos en medio del pasto de una casa
abandonada con una botella entera de Escudo esperándonos, heladita y especial
para un desayuno de campeones. ¿La habrá dejado un brujo?
Al despertar a
eso de las 14:30 mi teléfono estaba casi completamente descargado, perdí el
enchufe en el local y no había ninguno que le sirviera. Miraba los cerros, el
mar y me preguntaba ¿qué estoy haciendo en medio de toda esta primera
naturaleza? ¿Dónde estará el resto de mi banda? ¿Cómo cresta los voy a
reencontrar?
Desperté al
resto y salieron un par de cervezas (el lugar está alejado de casi todo, pero
justo al lado hay un mini market con botillería: mi amigo supo escoger muy bien
donde vivir). En el tocadiscos fluyeron desde el “shape of jazz to come” de Ornette
hasta discos de Minutemen, Big Boys y Undertones, pero al ver pasar a las 4 el
minibús que pasa cada una hora tuve que irme corriendo armado con mochila y
bajo, casi sin despedirme, resistiendo las tentadoras invitaciones a quedarme hasta el otro día. ¡Gracias por todo!
Recién a las 5:30
de la tarde puede reunirme con vocalista y batero de DM, en Chile Barrio, donde
estaban también además de los dueños de casa el bajista de Ignorantes y la vocalista de Toxik Riot, muchas latas de cerveza Cristal en el congelador y carne asándose en un hornito, y desde ahí tuvimos que ir a buscar al
guitarrista que estaba en Alerce con ET y el resto de los Ignorantes. Casi
todos comían carne, menos yo, que sigo siendo principalmente vegetariano con
ocasionales excepciones en que como mariscos y/o peces. Cada uno fija su
límite. Pero bueno: la cerveza abundaba y fue una buena despedida. El dueño de
casa era tan amable que nos agradecía por haber visitado su hogar. ¡Gracias a
ti por la hospitalidad!
Pernoctamos en
Temuco, a pasos de donde tiene su sede el Comando Jungla, que ahora dicen que
“no existe”. Esa misma noche nos enteramos de que en Santiago 1 habían matado a
Kevin Garrido, lo cual nos impresionó de sobremanera, pues poco antes de nuestra primera aparición tras 21 años hubo otro crimen de Estado (el "suicidio" de Alejandro Castro en Valparaíso), y poco después de nuestro breve paso por La Araucanía el Estado volvió a matar, esta vez a Camilo Catrillanca.
Al otro día
llegamos en la tarde a Chillán. El Espacio Riesgo es un galpón bastante grande
en el patio de una casa que por fuera parece perfectamente normal. Cervezas de
medio litro a luca, y lleno de amigos que no veía hace años. En un momento
llegaron los pacos, pero no era por el ruido sino que por un auto mal
estacionado.
La banda que más
me sorprendió ahí fue Culpables! Canciones cortas, entusiastas, y con una
líneas de bajo en el registro medio/agudo, tocadas con uñeta de manera precisa
y contundente. Mucha convicción. Hits inmediatos como “Quiero drogas”, “Hábitos
nocturnos”, “Depresión intermedia”, y permanentes alocuciones de su vocalista,
llamando a recuperar las calles y sacar del espacio a las distintas variedades
de fascistas que las están copando hoy en día. ¿Ya he mencionado 3 canciones sobre la depresión!? Nosotros no tenemos ninguna, más bien, decimos cosas como "aprende a cuidar tu lucidez", jo jo jo: Positive Youth???
En esta tocata
DM pudo disfrutarse mucho más, creo yo, por el sonido (en P. Montt toqué de memoria: el retorno no se escuchaba para nada) y por el entusiasmo del
público, que conocía bien nuestros viejos hits. De hecho, hay 3 registros diferentes de la misma actuación en youtube,
aunque el tercero y mejor equipado creo que aún no se libera.
Nos fuimos
felices de allí. Era necesario volver a Chillán después de todos estos años, y se hizo en gran estilo, de nuevo junto a los compañeros de nuestra banda hermana Enfermos Terminales, que en esa
ocasión brindaron varios temas del ya clásico Split “Vamos bien, mañana mejor” (1997).
A mucha gente le
parece que el punk en general o el hardcore punk en particular es monótono y que suena siempre igual. Yo
diría que las seis bandas que he referido acá (DM, ET, Ignorantes y
Culpables, además de Ediöndö y Toxik Riot) no se parecen para nada una con otra, y esa es parte de la gracia: la hermosa
diversidad de un movimiento que ya tiene 4 décadas de antigüedad y no parece
haberse agotado aún.
¡Amén!
Y como las despedidas siempre se alargan y los conciertos únicos terminan duplicándose o triplicándose (sino pregúntenle a los Ramones, a Black Sabbath o a Marcel Duchamp), se viene una tocata imprevista en Estudio LOF este sábado, que con 6 bandas ya adquiere características de un verdadero LOF FEST. Un día después Disturbio Menor tocará en el festival Furia, en Talca. (Necesitamos un chofer straight...¿algún voluntari/a?).
-Si bien parecía más probable que se acabara el capitalismo
de una buena vez antes que una reunión de Disturbio Menor en el año 2018, lo
cierto es que la banda ya ha tocado en tres fechas, y se vienen unas cuantas
más, incluyendo estas fechas en el Sur de Chile. ¡Nos estaba quedando chico Santiago!
Por supuesto, habrá mesa de publicaciones, y entre ellas, además de las usuales, tendremos copias del nuevo libro de nuestro viejo colaborador, el Licenciado J.C.
-Va la intro del autor a esta versión reforzada de Estruendo, con 3 textos más.
Es bastante larga para un blog, así que recomendaría leerla escuchando las primeras grabaciones de Pink Floyd, hacia 1965, y si aun así no han terminado, seguir con las Peel Sessions de T. Rex en 1970.
Introducción
Estos materiales fueron
elaborados entre los años 2010 y 2012, y cumplían una doble función. Por un
lado, servían como parte de una Tesis de Magister en Derecho Penal sobre el
delito de asociación ilícita terrorista: una de las figuras más curiosas y
políticamente peligrosas del ordenamiento jurídico-penal chileno, en que se
amalgaman la legislación propia del Código Penal de 1874 con la Legislación
Antiterrorista de la dictadura de Pinochet: la Ley N° 18.314, aprobada en 1984,
modificada y relegitimada en diversos momentos de la transacción democrática
posterior (1), y que aún hoy en pleno siglo XXI continua siendo un importante
vehículo de criminalización de la disidencia política radical.
Dicho Magister no fue
cursado por motivaciones academicistas (2) sino que obedecía a razones bastante
prácticas, pues el estar a lo menos cursando estudios de postgrado era ya en
ese entonces un requisito formal mínimo para poder trabajar como profesor
universitario. Dicha presión objetiva me llevó a interrumpir mis habituales
lecturas autodidactas de criminología (3) y otros temas favoritos, para
centrarme en el estudio formal del Derecho Penal de fondo y procedimental.
La casualidad quiso que
a poco de haber iniciado dichos estudios el Estado chileno -a través del
Ministerio del Interior y Seguridad Pública, la Fiscalía y las policías-,
asestara un fuerte golpe represivo al entorno anarquista y/o libertario de la
Región Metropolitana. Esta espectacular operación consumada el 14 de agosto del
2010 había sido anunciada por la prensa a lo menos desde el año anterior, y se
había ido impulsando y afinando en todos sus detalles desde que Piñera y
Hinzpeter llegaron al Poder Ejecutivo y designaron a Alejandro Peña, en ese
entonces cabeza de la Fiscalía Metropolitana Sur, a cargo de la investigación
penal de la larga serie de atentados explosivos bautizada como “Caso Bombas”.
Ante las dudosas
pruebas relativas a la participación concreta de determinados individuos en la
colocación de bombas, el Poder, bastante inquieto por esta “ofensiva
antiautoritaria” que se venía intensificando justo antes del inicio de una gran
agitación social estudiantil (que llegó a su peak en el 2011-2012), recurrió precisamente a invocar la
existencia de una fantasmal asociación ilícita anarco-terrorista como
fundamento de una política represiva orientada al conjunto del ambiente okupa y
anárquico, o como a partir de entonces le dice la policía: la “escena
anarco-libertaria” (4).
En ese contexto, la
opción obvia fue dedicar esos estudios de Derecho Penal a analizar
detalladamente esa figura penal tan extraña (la asociación ilícita en general,
que se sanciona por el mero hecho de organizarse, aunque no llegue a cometer
delito alguno de su “plan criminal”), y su vinculación con la legislación
antiterrorista, desde la profunda convicción de que el terrorismo es por sobre
todo un sistema de dominación, no de resistencia a la misma, y que por ende la
asociación ilícita terrorista es una forma organizativa autoritaria y
jerárquica, un “Estado dentro del Estado”, que en caso alguno podría ser
aplicable a quienes se definen precisamente por su oposición frontal a toda
autoridad.
Así, la finalidad
académica coincidió felizmente con la finalidad de preparar una adecuada
defensa penal de las individualidades que fueron sometidas a esta maniobra, y
que fueron encarceladas por casi 1 año bajo acusaciones de liderazgo,
pertenencia y/o financiamiento de las actividades de esta peculiar asociación
ilícita terrorista.
Los resultados del
“Caso Bombas” fueron de todos conocidos, en su dimensión de gran fiasco
investigativo y absoluto fracaso judicial. La Ley Antiterrorista en la versión
que quedó desde fines del 2010 (cuando se eliminaron las “presunciones de
finalidad terrorista” por el uso de artefactos explosivos o incendiarios)
siguió siendo en estos 8 años un importante vehículo de represión, justificando
largas prisiones preventivas de decenas de personas en la Región Metropolitana
y la Araucanía, pero fracasando una y otra vez en la pretensión de fundar
condenas por delitos terroristas, a excepción de dos curiosísimas sentencias en
procedimiento abreviado aplicadas con su consentimiento a Raúl Castro Antipán,
un informante de la Inteligencia de Carabineros. Recién en los últimos meses el
Estado ha podido condenar por terrorismo a tres personas en el Wallmapu (en el
segundo Juicio Oral, y basándose en las declaraciones de un “delator
compensado”, a pesar de sus retractaciones posteriores y denuncias de haber
sido apremiado por la policía para declarar) y una sola persona en Santiago,
por la bomba en metro Escuela Militar en septiembre del 2014, a pesar de que en
su momento el Ministerio Público habló de que los responsables eran una “célula
hermética y compacta”.
En el intertanto, y
después de tantos fracasos, el segundo gobierno de Bachelet (con la “Nueva
Mayoría”, es decir, la vieja “Concertación de Partidos por la Democracia” más
el “Partido Comunista de Chile”), hizo aprobar sin mucha publicidad una
importante modificación a la Ley de Control de Armas y Explosivos (N° 17.798
(5)), incorporando expresamente mediante la Ley 20.813 del año 2015 las
colocaciones de bombas en el artículo 14-D (6), y modificando el régimen de
penas sustitutivas, haciéndolas inaplicables a este tipo de delitos, siguiendo
así el modelo de la llamada “Ley Emilia” (7).
La intencionalidad era
clara: dado que los tribunales en los pocos casos en que dictaban condenas no
aplicaban la Ley Antiterrorista sino que la Ley de Control de Armas (por lo
general en concurso con el delito de daños), se optó por endurecer esta última,
generando un efecto inmediato: la inevitabilidad de largas prisiones
preventivas, que ante la certeza de una “pena efectiva”, sin beneficios, ya no
parecían medidas cautelares desproporcionadas en relación a la pena probable. Por
esa vía se mantuvo en prisión a decenas de jóvenes como producto de las
agitaciones sociales de los años recientes, evitando la excesiva publicidad de
años previos y sin necesidad de perderse en debates y pruebas relativas al
“dolo terrorista”.
En paralelo a dichos
esfuerzos, el año 2014 se presentaron dos proyectos para modificar la Ley
Antiterrorista, uno por parte de un grupo de Senadores de Renovación Nacional y
otro por la Presidencia de la República a cargo del segundo gobierno de Bachelet.
El año 2015 el Senado decidió refundirlos en una tramitación conjunta (8), y en
abril del 2018 el Ejecutivo conducido ahora en por Piñera -también en un
segundo mandato-, presentó dentro de la misma una Indicación Sustitutiva que en
rigor constituye una especie de tercer proyecto de ley.
Si la socialdemocracia
bacheletista de la Nueva Mayoría había pretendido por unos meses al inicio de
su segundo mandato tantear mediante una Comisión de Expertos la posibilidad de
derogar la Ley 18.314, planteando la necesidad de incorporar estos tipos penales
dentro de la legislación común (Código Penal y Código Procesal Penal), el
proyecto que finalmente enviaron al Congreso solamente modifica el contenido de
dicha legislación especial, y lo mismo hacen el proyecto de los senadores RN y
la indicación sustitutiva del actual gobierno.
Lo más llamativo en
estos proyectos es que pretenden desligarse de la tradicional figura de la
asociación ilícita, para abrirse tanto a la posibilidad de “organizaciones
horizontalmente constituidas” (9), a células descentralizadas y autónomas que
incluso sin contacto entre sí mantengan una adhesión a un mismo programa de
violencia, como al así llamado “terrorismo individual” de lobos solitarios (con
Ted Kaczynski, el Unabomber, como modelo de referencia).
Los textos aquí
reunidos corresponden a distintos capítulos de la Tesis titulada “Enemigos del
Estado” (10). El capítulo inicial en esta selección fue en su momento difundido
como un texto autónomo, bajo el título de “El estruendo de la batalla”, y a
fines del 2013 fue publicado bajo el nombre de “Estruendo” por Ediciones del
Perro Negro.
El segundo texto,
“Algunas consideraciones sobre el ‘Derecho Penal de bombas’” también fue
difundido como un texto aparte, levemente modificado, pues ahí se trataba de
dar cuenta de las distintas posibilidades que el ordenamiento jurídico chileno
ofrecía para hacerse cargo de las colocaciones de artefactos explosivos.
Debemos recordar que en esos años el discurso del poder represivo insistía que
en que necesariamente toda colocación de bomba era en sí misma un delito
terrorista, y que no existían otros tipos penales aplicables a dichos
fenómenos. La percepción comenzó a cambiar cuando hacia el año 2014 se produjo
una verdadera moda de usar artefactos explosivos por parte de la llamada
“delincuencia común”, como medio para poder destruir cajeros automáticos y
apoderarse del dinero contenido en su interior.
A nadie se le ocurrió
catalogar dichos hechos como atentados terroristas, con lo cual quedaba claro
que ninguna bomba en sí misma puede ser “terrorista”, sino que se trata por lo
general de un medio de comisión de otros delitos y/o de consecución de
determinados objetivos políticos o publicitarios, desde el bombardeo a La
Moneda en septiembre de 1973 (11) o las bombas usadas por los aparatos de
seguridad del Estado (dentro de Chile, por ejemplo en la bomba a la Parroquia
Nuestra Señora de Fátima, en la combativa Población 18 de septiembre en Punta
Arenas ejecutada por la CNI en octubre 1984 y en que murió uno de los
militares-colocadores; y fuera de Chile para asesinar a Orlando Letelier en
Washington, 1976, o a Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires, 1974), hasta su
uso por la delincuencia común para conseguir distintos objetivos propios de la
lumpen-acumulación capitalista, y por distintas formas de subversión y
resistencia a la dominación (en términos de Walter Benjamin o Gunther Anders,
violencia limpia o legítima defensa). Sin ir más lejos, el destacado profesor
de Derecho Penal de origen español, radicado en Valparaíso, don Manuel de
Rivacoba y Rivacoba, estuvo preso en España desde 1947 a 1956 por la colocación
de una bomba, que le acarreó una condena por el delito de rebelión, incluyendo
cárcel y trabajos forzados, y en estos momentos es un best seller el libro de Guarello sobre Aldo Marín, exiliado chileno
que muere en 1977 en Italia portando una bomba. Tolstoi, un libertario
cristiano y pacifista, llegó a decir que lo realmente extraño no era que de vez
en cuando estallara una bomba, sino que el hecho de que eso no ocurra todos los
días (12).
Este texto adquirió un
interés adicional cuando fuera mencionado en el Auto de Procesamiento de dos ex
acusados del Caso Bombas, al ser detenidos en España bajo la imputación de
haber colocado un artefacto explosivo en una Iglesia en Zaragoza en octubre del
2013. Al parecer, a la Policía hispana le llamó la atención descubrir este
documento, que tuvo amplia circulación en diversas páginas, en un USB
encontrado en la casa de los acusados, y lo describieron de esta forma: “Un documento nombrado 1USB1.000-72092.doc y titulado
Algunas consideraciones sobre el derecho penal de bombas”. En este informe,
firmado por Julio Cortés Morales, se realiza, en la introducción y
posteriormente en su desarrollo, una definición de artefacto explosivo y de terrorista,
tanto de un modo definitorio como desde un punto de vista del derecho
internacional. Se trata de un estudio pormenorizado de la legislación chilena
en lo que se refiere a las consecuencias penales de la colocación de
artefactos explosivos, referenciando el caso “bombas” de 2009” (13).
En efecto, el texto trataba de hacer un análisis
pormenorizado del lugar de las bombas en el Derecho Penal, pero así y todo
quedó fuera una figura bastante desconocida del Código Penal, el artículo 481,
que en la parte relativa a incendio y otros estragos sanciona a quienes “porten
elementos” que sirvan para cometer tales delitos. Posteriormente, dada la
modificación ya señalada a la Ley de Control de Armas, el panorama se ha
completado con su nuevo art. 14-D, ya referido.
Los otros dos textos permanecieron inéditos, aunque
algunos fragmentos del capítulo sobre el terrorismo y el Estado han sido usados
para otras exposiciones y artículos breves, dedicados a analizar el rol del
Derecho en la acumulación originaria del Capital, y su secuestro por el Estado
a partir de los siglos XVIII y XIX, hasta llegar al actual “Estado de Derecho”,
que encubre y recubre ideológicamente la inmensa acumulación de violencias
pretéritas, actuales y potenciales que implica el tan sacrosanto concepto de
Orden Público. En ese capítulo se analiza también a posición revolucionaria,
marxista y anarquista, frente a la cuestión de la violencia.
Hartas cosas han pasado entre los años 2010 y el
momento presente, pero las lecciones del Caso Bombas, que ya han sido sacadas
en gran medida desde el lado de quienes nos explotan y dominan, siguen siendo
una tarea pendiente desde este lado de la barricada.
Al principio, y en parte debido a que la
socialdemocracia estaba en la oposición, los acusados del caso Bombas causaron
simpatías en todo el mundo “progre”, en la misma medida que crecía la antipatía
pública hacia personajes públicos como Hinzpeter y Peña. Después, a medida que
la legitimidad del gobierno en general y su conducción del aparato represivo en
particular hacían aguas por todos lados, la comedia de errores garrafales de la
“Inteligencia policial” y fiscal dejaba un sabor alegre en la superficie, que
hacía olvidar que al Estado también se aplica eso de que lo que no le mata lo
fortalece, que hubo efectos reales de las operaciones de criminalización no
sólo judicial, sino que policial, social y mediática, sobre todo un ambiente
juvenil proletario que se radicalizaba espontáneamente desde su terreno social,
y que el Estado –con independencia de las variaciones de estilo que imponen al
aparato represivo los sucesivos cambios de gobierno- garante del desarrollo
capitalista global en esta angosta faja de tierra ha reservado en exclusiva la
etiqueta de “enemigos” tanto a ese medio como a los sectores en resistencia en
Wallmapu. Por algo será.
En el momento presente, en que la legitimidad de dos
viejas instituciones opresivas y represivas como son la policía y la iglesia
está totalmente socavada, y ambas aparecen visiblemente podridas hasta el
tuétano, exhibiendo claramente lo que realmente son, y en que junto a las
formas tradicionales de Estado represivo se agregan formas diversas, privadas,
ciudadanas y hasta nostalgias nacional-microfascistas, confluyendo todas en un
inmenso archipiélago posmoderno del Control, es un buen momento para acometer
entre todos el estudio sistemático de la Represión, rabiosa y alegremente,
desde fuera de las disciplinas oficiales, subvirtiendo y revirtiendo teórica y
prácticamente desde esta dimensión de lo existente todas esas tecnologías e
ideologías de la dominación.
NOTAS:
1.- Las modificaciones
más relevantes a la definición de terrorismo que se le han hecho fueron las de
la Ley 19.027, en 1991, apenas iniciada esta “transición”; la Ley 19.806, en
2002, que introdujo la figura de testigos con identidad reservada; la Ley
20.467, de 2010, que dio lugar a la versión aún vigente.
2.- Para quien
suscribe, 8 años de educación básica,
más 4 de media, 5 de universidad y 1 de un pos-título realizado hacia
1999, totalizando casi dos décadas como sujeto educativo, eran más que
suficientes para cualquier ser humano.
3.- Disciplina que finalmente en la versión que nos depara
alguna utilidad consiste ni más ni menos que en el estudio a fondo de las
distintas aristas de los procesos de criminalización.
4.- Muy curioso
concepto policial, pues por una parte el concepto de “escena” proviene de
subculturas juveniles, como la del punk rock, y por otra los términos
anarquista y libertario en general se usan como sinónimos.
5.- Esta Ley fue
aprobada durante el gobierno de la Unidad Popular, y luego ha sido reforzada y
sistematizada tanto durante la dictadura de Pinochet, como durante los gobiernos
de Lagos (incorporando directamente las bombas molotov) y Bachelet.
6.- "Artículo 14
D.- El que colocare, enviare, activare, arrojare, detonare, disparare o hiciere
explosionar bombas o artefactos explosivos, químicos, incendiarios, tóxicos,
corrosivos o infecciosos en, desde o hacia la vía pública, edificios públicos o
de libre acceso al público, o dentro de o en contra de medios de transporte
público, instalaciones sanitarias, de almacenamiento o transporte de
combustibles, de instalaciones de distribución o generación de energía
eléctrica, portuarias, aeronáuticas o ferroviarias, incluyendo las de trenes
subterráneos, u otros lugares u objetos semejantes, será sancionado con
presidio mayor en su grado medio. La misma pena se impondrá al que enviare cartas
o encomiendas explosivas, químicas, incendiarias, tóxicas, corrosivas o
infecciosas de cualquier tipo.
Si las conductas descritas en el inciso precedente se
realizaren en, desde o hacia lugares u objetos distintos de los allí señalados,
la pena será presidio mayor en su grado mínimo.
Ejecutándose las conductas descritas en los incisos
anteriores con artefactos incendiarios, explosivos, tóxicos, corrosivos o
infecciosos cuyos componentes principales sean pequeñas cantidades de
combustibles u otros elementos químicos de libre venta al público y de bajo
poder expansivo, tales como las bombas molotov y otros artefactos similares, se
impondrá únicamente la pena de presidio menor en su grado máximo, en el caso
del inciso primero, y de presidio menor en su grado medio, en el del inciso
segundo.
Quien disparare injustificadamente un arma de fuego de
las señaladas en la letra b) del artículo 2º en, desde o hacia uno de los
lugares mencionados en el inciso primero será sancionado con la pena de presidio
menor en su grado máximo. Si lo hiciere en, desde o hacia uno de los lugares
que indica el inciso segundo, la pena será de presidio menor en su grado medio.
Si el arma disparada correspondiere a las señaladas en la letra a) del artículo
2º o en el artículo 3º, se impondrá la pena inmediatamente superior en grado".
7.- Tanto en relación a
la Ley Emilia como a esta modificación de la Ley de Control de Armas ha habido
una verdadera avalancha de requerimientos de inaplicabilidad ante el Tribunal
Constitucional, que en varios casos ha sentenciado que en efecto este “régimen”
especial es desproporcionado e inconstitucional.
8.- Boletines 9.692 y
9.696-07, refundidos, actualmente en primer trámite constitucional en el
Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado.
9.- Como se señala
expresamente en el Mensaje del proyecto de Bachelet.
10.- Cuya profesora
guía fue Myrna Villegas Díaz, y que fuera defendida el 28 de enero de 2013,
ante una comisión integrada, además de por ella, por los profesores Miguel Soto
Piñeiro y José Luis Guzmán Dálbora, siendo evaluada con distinción máxima.
11.- No deja de ser
grotesco que quienes estuvieron detrás de dicho bombardeo del palacio de gobierno no hayan sido
sancionados por ello, sino que más bien todo lo contrario: gobernaron por 17
años, se enriquecieron notoriamente y siguen enquistados en el poder político,
en cambio una adolescente que hace pocos meses dibujó la A circulada en la
pared de esa réplica perfecta de La Moneda original que tenemos ahí en el centro
de Santiago fue detenida por su acción.
12.- Aunque, ¿quién
podría decir en este mundo nuestro del siglo XXI que no estallan bombas a
diario?
13.-Auto de procesamiento, Sumario 2/14,
Audiencia nacional de España, 4 de julio de 2014.