Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
El sur de Perú arde. Coléricos
por la usurpación de la voluntad popular y la represión gubernamental,
manifestantes incendiaron bancos en Yunguyo, departamento de Puno. Lo mismo
hicieron en la comisaría de policía de Triunfo, Arequipa. En el campamento de la
empresa Antapaccay, en Cuzco, la población saqueó bienes de la empresa e
incendió instalaciones. También la lumbre ha quemado canales de televisión y
residencias de políticos en otras ciudades.
La lista de las protestas
documentadas es interminable. La mayoría son pacíficas, lo que no evita que la
violencia policiaca se cebe en su contra. De acuerdo con la Defensoría del
Pueblo, el 22 de enero fueron bloqueados 78 puntos, en 23 provincias.
(shorturl.at/nACDR). Entre otras acciones, se han llevado a cabo tomas de
aeropuertos, piquetes carreteros, de puentes y de redes ferroviarias; intentos
por ocupar el cuartel en el distrito de Llave. Según las autoridades, se han
producido 14 ataques contra sedes judiciales y siete incendios de sus
edificios, así como, 34 protestas contra comisarías, cuatro de las cuales
fueron convertidas en hogueras. Y, por supuesto, la multitudinaria ocupación de
Lima.
La ira popular se desborda en
múltiples regiones. Congresistas, como la fujimorista Tania Tajamarca, son
expulsados a pedradas al regresar a sus demarcaciones. Pero el enojo ciudadano
no distingue partidos políticos. “¿Está contenta con los resultados, señora
Susel? ¿Qué se siente irse todos los días a dormir con 52 muertos?”, reclamó
una mujer a la parlamentaria Susel Paredes, activista LGTB.
Las piras no han sido prendidas
por pequeños grupos radicales. Son, junto con los bloqueos de las vías de
comunicación, los choques con la policía y la toma de oficinas
públicas, obra de la sublevación popular en curso. Se trata de una moderna
Fuente Ovejuna que crece más allá de partidos, alimentada por rondas
campesinas, grupos populares que tienen el territorio como identidad, pequeños
comerciantes, maestros, comunidades indígenas, transportistas, gremios y grupos
estudiantiles. Es el retorno de Las Cuatro Regiones Juntas (el Tawantinsuyo, en
quechua).
El heterogéneo y diverso
movimiento popular que se desplaza por el país como el magma de un volcán no
reivindica demandas particulares. Los protagonistas han hecho a un lado sus
planteamientos específicos. Son, de entrada, un poder destituyente del viejo
régimen político, que exige la renuncia del gobierno usurpador de
facto, de su presidenta Dina Boluarte y del Congreso. Sin formularlo
así, sostiene una especie de “¡que se vayan todos!” Reclama nuevas elecciones y
un refrendo sobre una Constituyente, además de la liberación de Pedro Castillo.
El más reciente sondeo del Instituto de Estudios Peruanos indica que 69 por
ciento de los consultados está de acuerdo en convocar a una Asamblea
Constituyente para cambiar la Constitución.
En un país estructuralmente
racista y clasista, como Perú, con la oligarquía limeña enseñoreada con las
provincias, un enorme ejército de trabajadores precarios, la subrogación
sistemática de obras y servicios y la persecución política endémica de los
luchadores sociales, la revuelta popular en curso se alimenta también de viejos
agravios, que hoy emergen a flor de piel. Alimentada por la ira y el
resentimiento social, es un movimiento por la dignidad, formulado en clave
política.
El Estado peruano, ha escrito
Héctor Béjar, una de las grades referencias intelectuales ético-políticas de
esa nación, es un “barco lleno de agujeros, que navega sin brújula y sin
capitán. Los capitanes son fugaces. Llegan pensando qué se van a llevar. Es un
Estado en situación de discapacidad, en el que no puede hacer nada, porque todo
tiene que ser contratado con empresas privadas” (https://rb.gy/bzkmer). Un Estado, que es
una potencia en la producción de cobre y que, sin embargo, no ha podido evitar
que 41 grandes contratos mineros estén paralizados por la resistencia de las
comunidades, ni tiene la fuerza para comenzar a renegociar los pactos firmados
por Fujimori que terminan este 2023.
El movimiento tiene fecha de
arranque (7 de diciembre), pero no se avizora su final. Sorprende su
permanencia, a pesar de la salvaje represión del gobierno de facto cívico-militar,
que ha declarado la suspensión de las garantías constitucionales y asesinado a
más de 60 personas; su avance por oleadas; su inteligencia para replegarse en
las fiestas navideñas y rebrotar con más vigor y capacidad de convocatoria al
terminar éstas; su potencia para reditar una nueva “Marcha de los Cuatro
Suyos”, similar a la que en 2000 marcó el inicio del fin de la dictadura de
Fujimori, mientras controla el sur del país; las redes de solidaridad que lo
alimentan, hospedan, abastecen de agua, transportan, curan y protegen.
Con sus propias especificidades,
la sublevación destituyente peruana se suma al ciclo de movilizaciones
populares desde abajo que se han sacudido en los últimos años a Ecuador, Chile,
Colombia y Bolivia. Como lo muestran estas experiencias sudamericanas, su
desenlace es incierto. La historia no avanza en línea recta.
El gran capital minero
trasnacional demanda estabilidad y garantías para sus inversiones y hará valer
todos sus recursos e influencias para mantenerlos. Aunque la decisión de
reprimir la insubordinación popular tiene amplio consenso en la derecha
peruana, el gobierno usurpador de Boluarte es inviable a mediano plazo. Sin
embargo, la magnitud de la magnitud de la violencia contra los sublevados puede
ahogar a sangre y fuego, en el corto plazo, este empuje destituyente del Perú
de abajo. El pueblo peruano se ha convertido en sujeto de su propio destino.
¡Toda la solidaridad a su epopeya!
Porqué el Congreso quiso destituir al presidente
democráticamente electo Pedro Castillo? Qué sutilidad legal supo utilizar?
Qué pasa este año con las concesiones mineras?
Cual es la realidad minera en Perú?
Qué ocurrió a partir del 7 de diciembre de 2022?
Además de la destitución de Pedro Castillo, la
desigualdad y el racismo instaurados en el país andino espolean las
actuales protestas sociales, eso recuerda un poco lo que pasó en Bolivia
durante el golpe de Añez?
Muérete luego Lucia Hiriart/Alvaro Corbalan: tratar al enemigo como enemigo
El martes 8 de marzo me enteré de la muerte de Nancy Reagan,
lo que se dice un caso de “muertos de mierda”, y pensé: ¿Cuándo mierda se va a
morir la vieja Lucia?
Par de días después después murió el chancho Arellano Stark, y
ahora la vieja de mierda, la Tirana, está en el hospital.
Recuerdo esa vez que King Gordo en concierto quemó un
retrato oficial de Pinochet, y el cerdo moría una o dos semanas después en el
Hospital Militar. Un domingo, a la hora del postre.
Dejé comprado un buen vino tinto para celebrar la muerte de
esta campeona de la bestialidad fascista estilo sudaca.
Y recuerdo con orgullo que cuando me la topé caminando junto
a un primo mío por los pasillos de la Zona Franca de Punta Arenas hacia 1981,
cuando ambos teníamos 10 años de edad, al advertir que la vieja quería
saludarnos, tal como estaba saludando a cuanto niño pequeño se topaba, salimos
arrancando y nos escondimos entre los colgadores de una tienda de ropa. Dejarse saludar por ella hubiera sido una terrible afrenta!!! Años después, hacia el 2000 y algo, me topé con su hijo mayor en patronato y fue tratado como se merecía.
Muérete luego, vieja de mierda, y púdrete en el peor de los
infiernos posibles.
PD: Enormes abrazos al joven anarquista que aplicó la
violencia contra Alvaro Corbalán.
"Bandera y capuchas". Recuerdos de Macul con Grecia en los 90. Tomado de por ahí...
Impresionantemente bien escrita cobertura de uno de los sucesos más memorables que recuerde de mi juventud. Así se hace. Escribir para no olvidar, y de paso desmitificar todo. Acá les va. Disfrutar con una buena bebida a mano:
Bandera y capuchas.
[No era fácil ser adolescente en
el chile de los 90s. Tenías inquietudes políticas pero la mayoría prefería la
política de los consensos de la transición donde víctimas y victimarios se
abrazaban para celebrar la maravillosa democracia. A fines de cuentas eran siempre
las mismas familias que seguían siendo dueñas de todo, hermanos y primos que se
peleaban entre sí por años pero después se volvían a reconciliar. No era fácil
ser adolescente en el chile de los 90s. Lo que quedaba de resistencia a la
dictadura y al capitalismo era asesinada o encarcelada… tampoco lográbamos
entender las enredadas siglas de la cada vez más atomizada ultraizquierda…
Decidir ser rebelde era ser huérfano de toda dirección política y militante…
mirábamos con desconfianza también a algunos hippies que volvían del exilio
diciendo ser anarquistas. No era fácil ser adolescente en los 90s, cuando toda
la cultura de izquierda estaba impregnada de ese folclore de mierda desteñido,
de zampoñas, bombos, charangos y guitarras, que veían como expresiones del
imperialismo todo lo que fuera ruido de guitarras eléctricas, bajos y baterías,
sea hxcpunk, metal o rock’n’roll en general… que era lo que más nos gustaba.]
-Y ahora que hacemo’? – dijo
Vicho después de escupir el último amargo sorbo de “yugoslavo”. Así llamaban al
brebaje que tomaban, mezcla de cerveza y vino blanco.
-Vamos a cachar si encontramo’
una we’a abierta!- respondió uno que se encontraba más despabilado que el
resto.
Corría el mes de septiembre de
año 1993 en Santiago. Era una noche de ese regado mes y Vicho se encontraba
chupando con sus amigos, en un populoso barrio de la capital. Eran pasadas las
doce y al acabárseles el copete decidieron salir en busca de una botillería
abierta o algún clandestino donde poder saciar su infinita sed. Al recorrer el
barrio, un barrio de casa bajas y muchos sitios eriazos, vieron un gran trapo
tricolor que colgaba del mástil de una de ellas. Envalentonado por el vino,
Vicho, que era el más liviano, se subió arriba de los hombros del Kamon, el más
corpulento de sus amigos. Se colgó de la bandera que cayó al suelo con mástil y
todo. Se salvaron de que no les pegara en la cabeza o en otra parte del cuerpo
pero provocó un ruido que despertó a los dueños de casa. Un gordito de rulos
los salió persiguiendo con los restos del mástil, en piyama y con pantuflas de
patas de tigre, por lo que nunca pudo alcanzarlos. Los vieron alejarse, escucháronse
sus risas burlonas, brincando como babuinos en estampida.
Aún
estaban en el colegio y no les gustaba ningún deporte en especial. En cambio,
una de las cosas que más les gustaba hacer era encapucharse. Eso que en ese
tiempo era considerado una locura: salir a la calle a enfrentarse a los pacos
con botellas llenas de bencina, aserrín y aceite quemado y prender neumáticos.
No era cosa fácil, ni se podía hacer en cualquier lugar. Sus gustos
estaban lejos de ser el pasatiempo de una generación intoxicada en la estupidez
de las nuevas ondas de la democracia. Lo de ellos era considerado fuera de
lugar, de gente que se había quedado en el tiempo de la dictadura, que no
correspondía en el nuevo país que de la transición que buscaba “cerrar heridas”
y entrar de lleno en el siglo XXI. Era el país de los acuerdos, mientras en las
canas se encerraba a lo mejor de la juventud, perseguida por los aparatos de
seguridad ahora en manos de socialistas y demócratas cristianos, una evidencia
más de que esa transición era una pura pantomima. La gente “alternativa”
esperaba que ocurriera el famoso destape y que hubiera un gran auge cultural,
cosa que nunca ocurrió. La mayoría de la gente estaba embobada viendo la basura
que llegaba del país del norte. Sólo un puñado reducido compartía los gustos de
nuestros amigos.
Unos días antes del 12 de octubre
se haría una “salida a la calle” en unas de las pocas universidades donde aún
seguían habiendo disturbios: El Pedagógico. Aquel día Vicho y Kamon se habían
hecho la cimarra. Se fueron con ropa de cambio y con la bandera en la mochila
en dirección al Peda. Sabían que si había algo que realmente hería la
sensibilidad del común de la gente era tocar un sentimiento que alcanzaba a
casi todos: el patriotismo. También, a su corta edad había entendido que la
patria chilena se había levantado sobre el aplastamiento de otros pueblos y
culturas, por lo que consideraba muy apropiado quemar una bandera tricolor para
ese día en repudio a esa celebración pro blanca (en ese tiempo aun le decían el
"día de la raza", nunca se supo a qué raza se referían). Llegaron a
la esquina de Macul con Grecia, entraron al campus y se cambiaron de ropa antes
de juntarse con sus secuaces. Todos ellos eran más grandes y ya habían salido
de la secundaria y no todos eran universitarios, ellos eran los únicos que
andaban con uniforme. Esto último les costaba la burla de sus mayores.
Comenzaron a juntar el material
para salir a la calle: neumáticos, piedras, restos del mobiliario del campus y
el tronco que servía para romper el muro que separa el campus de la calle
Grecia. También, fabricaron molos y bombas de pintura. En ese momento de su
vida aún no se atrevían a lanzar molos. Quizás por eso me preocuparon más del
“acto simbólico”. Tenían la bandera guardada para sacarla en el momento
adecuado, asunto que ya había sido conversada con el resto del grupo. Se
asomaron por arriba del muro y se hacían señales con los que estaban en la
facultad del otro lado de la calle. Hicieron el maldito agujero del muro, lo
que les llevó un rato ya que la universidad se dedicaba a reforzar la muralla
después de cada disturbio en que se hacia el famoso hoyo (Muro de mierda! con
el tiempo comenzó a parecerse al que está en Gaza). Salieron a la calle e
hicieron barricadas. Después de un rato, llegaron los pacos y la prensa
televisiva y escrita. Comenzó el tira y afloja con la policía, mientras la
prensa filmaba y sacaba fotos. Lacrimógenas y balines venían, molos y piedras
iban.
En el momento en que estaba la
tele filmando decidieron sacar la bandera y prenderle fuego. Antes de eso se
había prendido fuego a una bandera yanqui y española, lo que había generado
gritos antimperialista e insultos anti 500 años. Cuando vino su momento
rociaron de bencina la bandera chilena y cuando se acercaba el
encendedor a la tela comienzan a increparlos un grupo que también estaba en las
barricadas. Todos sus integrantes estaban uniformados bajo una capucha roja y
negra muy bien cocida. En cambio, el grupo de Vicho y Kamon todos tenían
capuchas hechas de poleras rotosas.
- ¡Es la bandera por la que murió
Miguel Enríquez!- gritaba el que parecía el jefe de esa cuadro de
pseudoguerrilleros. El resto también les gritaba cosas que no lograban
entender.
Algún insulto irreverente se escuchó
de vuelta, junto con alientos para que le prendieran fuego de una vez y la cosa
se armó.
Trataron de quitarles la bandera.
Comenzó el intercambio de patadas voladoras y cachetazos entre los dos bandos.
Por un lado estaban los capuchas bonitas y, por el otro, los capuchas feas.
Bueno… para los pacos, la tele, y la gente que pasaba por el lugar, todos eran
feos. Pero ganaron los capuchas feas y pudieron seguir con su acto de
desprecio, sin antes recibir feroces amenazas que alumbraban fierros y la
prohibición de entrar a un famoso barrio de izquierda, terminando con un
“¡¡esto no se va quedar así!!”. La bandera en manos de nuestros amigos y ardió
en pocos segundos. El bando de capuchas bonitas se replegó al lado por donde
habían salido los que prendieron la bandera, por lo que no podían volver por
ese lado ya que los otros estaban realmente enojados. Tuvieron que aperrar y
cruzar la avenida Grecia hasta la otra universidad, cosa que no era tan fácil
cuando disparan balines y lacrimógenas al cuerpo. Por suerte ese día salieron
todos ilesos pero con más enemigos que antes.
Por la noche, ya en sus casas
familiares, esperaban expectantes que apareciera lo ocurrido en las noticias.
Sólo apareció una breve nota de disturbios provocados por encapuchados en las
inmediaciones del ex pedagógico. La teleaudiencia no pudo ver ni la pelea, ni
el acto iconoclasta de los adolescentes.
Somos de los que sostienen que
Ret Marut y B. Traven son la misma persona.
Fue el editor de la publicación Der
Ziegelbrenner en la Alemania revolucionaria proletaria de hace 100 años.
Luego escribió montones de
excelentes libros, la mayoría de ellos en México. El barco de la muerte. El
tesoro de Sierra madre. La rebelión de los colgados…etcétera.
Quimantú editó “La rebelión…” en
1972, y decía ser la primera edición chilena de dicho misterioso autor. Pese a
que en la introducción de Vicente Reyes citan al autor diciendo que la B. no es
por Bruno ni por Ben ni Benno, en la página 3 al lado del título dice Bruno
Traven.
Reyes toma con reserva lo que a
nuestro juicio es claro, cuando alude a “la tesis de que el escritor vivió en
Alemania en la época de la Primera Guerra Mundialbajo el nombre de Ret Marut,
de que desarrolló intensa actividad revolucionaria durante los efímeros Soviets
de 1919 en Baviera y de que emigró a América bajo otro nombre, perseguido por
la policía, en los años 20”.
En España, los compas de Etcétera
(correspondencia de la guerra social) editaron un breve pero interesante
folleto de nuestro héroe proletario, “Diplomáticos”, acompañándolo de esta
breve presentación:
“B. Traven fue un autor oculto. Varios libros se han
dedicado a indagar acerca de quien se escondía tras los diferentes sinónimos
que utilizó a lo largo de su vida (Ret Marut, Traven Tosvan, Croves,...). En
cualquier caso, se trataba de una ocultación consecuente en alguien que opinaba
que un escritor no debería tener otra biografía que sus libros.
Activista político durante la segunda década de este siglo, se vio obligado
a abandonar Alemania para evitar la represión que se desencadenó contra los
revolucionarios que, de un modo u otro, habían participado en la República de
los Consejos de Baviera (1919). Se instala en Chiapas (México), donde
desarrolla una continuada actividad literaria hasta su muerte en 1969. Sus
cenizas fueron esparcidas en la selva de Chiapas.
El conjunto de la obra de Traven es una constante fustigación de los vicios
de la civilización: el dinero, la ambición de poder y riqueza, el nacionalismo,
las fronteras, la burocracia, la contradictoria voluntad de sumisión, etc.; y
una resuelta defensa de los indígenas de la región de Chiapas, donde se
localizan la mayor parte de sus relatos.
De su extensa obra, escasamente difundida en España, se pueden destacar El
barco de los muertos, El tesoro de Sierra Madre, que sirvió para el guión
de la película del mismo nombre dirigida por John Houston, El puente en la
selva, La carreta, y El árbol de los colgados”.
A continuación, el texto:
Bajo el reinado del dictador
Porfirio Díaz no quedaban en Méjico ni bandidos ni rebeldes ni salteadores de
trenes. Porfirio Díaz había limpiado el país de rebeldes de una manera muy
sencilla y perfectamente dictatorial: había prohibido a los periódicos que
publicaran ni una sola palabra sobre asaltos a mano armada a no ser que se lo
pidiera de manera expresa el gobierno. Podía suceder que en un momento dado, a
Porfirio Díaz le interesara que se hablara de ataques a trenes y de
bandolerismo. Para esto mandaba a un general con tropas al lugar para
utilizarlo con el objetivo político concreto de mantenerse en el poder. A él se
debería el mérito de haber acabado con los bandidos. Lo que conllevaba para
este general algunos flecos que podían cifrarse en decenas de miles de dólares.
Una vez que el general había solucionado el problema -y embolsado el dinero que
los comerciantes de la región debían pagar para financiar la guerra contra los
malhechores según las cuentas que les presentaba el mismo general- todo el
mundo se hacía eco de que el gran estadista Porfirio Díaz había, una vez más,
limpiado con mano dura el país de malhechores y que los capitales extranjeros
estaban tan seguros en Méjico como en los mismísimos cofres del Banco de
Inglaterra. Algunas decenas de malhechores habían hallado la muerte, muchos de
estos “malhechores” no eran otra cosa que simples trabajadores agrícolas que se
habían manifestado contra la opresión de los latifundistas. Los periódicos
publicaban una lista de unos cincuenta nombres de otros tantos malhechores
pasados por las armas para ayudar al general a cobrar su parte. Estos nombres
parecían reales. El único inconveniente era que se habían sacado de sepulturas
antiguas o simplemente se habían inventado. En aquella época se desaparecía en
Méjico de manera más fácil que hoy en día: financieros, directivos o ingenieros
de grandes compañías norteamericanas eran secuestrados en las montañas bajo la
amenaza de ser cortados a trocitos si no se pagaba en un plazo de seis días el
dinero de su rescate. Porfirio Díaz pagaba siempre el rescate con la intención
de que la prensa norteamericana no se enterara y para evitar que los capitales
extranjeros se asustaran. Además se daba a la persona liberada una suma “arreglada”
por el mal rato pasado y para comprar su silencio. Pero Porfirio Díaz no sacaba
este dinero de su bolsillo ya que si hubiera actuado de esta manera no hubiera
sido digno de la reputación que tenía de administrar el tesoro del Estado con
un extraordinario sentido del ahorro. Para esto hacía pagar a las mismas
compañías norteamericanas el desembolso que había hecho en provecho de las
mismas -o mejor dicho, en beneficio de sus empleados liberados. Vendía a un
precio alto, a estas compañías, concesiones particulares o tierras comunitarias
que quitaba a los indios. De esta manera hacía dos nuevos amigos partidarios de
su dictadura. Uno era esta compañía americana favorecida, otro, el gran
terrateniente mejicano para el que la supresión de las tierras comunitarias se
traducía en un nuevo contingente de ilotes obligados a trabajar por tres
centavos “de sol a sol”.
Lo que no cuentan los periódicos,
no existe. Y más en el extranjero. Esta es la razón por la que un país puede
continuar gozando de buena reputación. Todos los dictadores utilizan la misma
receta. Hoy, como entonces, todos los periódicos de Méjico se hallan, sin
ninguna excepción, en manos de los conservadores, en manos de los que
pertenecen a esta clase que saluda la dictadura de Porfirio Díaz como “la edad
de oro de Méjico”. Como esta clase empieza ahora a tambalearse en Méjico a
causa de los golpes recibidos por parte del proletariado indio o semi-indio,
sus periódicos están llenos de historias de malhechores, de rebeldes y de
ataques a los trenes; aplaude cualquier despreciable asesino o infame general
con tal de que sea capaz de originar problemas al gobierno actual. En el Méjico
de hoy, si hacemos caso a estos periódicos, diariamente se halla en peligro la
gran libertad de prensa. Sin embargo, bajo la dictadura de Porfirio Díaz no se
hablaba nunca de esta amenaza, aunque existiera, para no hablar de los
malhechores. Ya que entonces existía la verdadera y justa libertad de prensa,
la única que vale la pena, la que está al servicio de la clase capitalista y
sólo se tolera si se halla a su servicio. Aunque Porfirio Díaz eliminó todos
los malhechores con este método sencillo y eficaz, sucedía que pasaban cosas
desagradables que amenazaban con derrumbar su impresionante edificio -este
edificio tan bonito y racional que ni un Potemkin hubiera sido capaz de
construir.
Se iba a firmar un nuevo tratado
comercial entre Méjico y los Estados Unidos -a no ser que fuera una ampliación
del anterior. Ante asuntos de tal envergadura, Porfirio Díaz se consideraba
invariablemente como un gran hombre de Estado, persuadido de ser en todo
momento el más astuto; pero al final, si se analizaba bien el tratado en
cuestión y sus consecuencias, siempre era Méjico el que salía perjudicado.
El gobierno de los Estados Unidos
envió a uno de sus mejores diplomáticos en materia de comercio; ya que Méjico
ha sido considerado por parte de los Americanos como uno de los países más
importantes en lo que respecta a las relaciones comerciales con los Estados
Unidos. Méjico será para la eternidad -incluso más en el futuro que en el
pasado- el país más importante para los Estados Unidos. Más importante que la
totalidad de Europa. Porfirio Díaz, con el propósito de dorarle la píldora que
le iba a hacer tragar al diplomático del gobierno norteamericano y también para
demostrarle el grado de opulencia de Méjico y de sus habitantes – de hecho la
clase superior representa sólo un cero cinco por ciento de la población –
ricos, cultivados y civilizados, organizó una recepción en honor de su
invitado.
Pocos hombres han sabido organizar
fiestas como Porfirio Díaz. La fiesta que organizó en 1910 para celebrar el
“Centenario” de la independencia mejicana se cuenta entre las fiestas públicas
más fastuosas que jamás se hayan organizado en el continente americano, o
incluso en el planeta. Todo brillaba con un oro destinado a deslumbrar a los
visitantes de los países extranjeros. Nunca se ha calculado cuántos millones de
dólares costó esta fiesta al pueblo mejicano. Los invitados no podían mirar
otra cosa que no fuera esta fachada cubierta de oro. Se habían tomado todas las
precauciones, con gran habilidad, para que ningún extranjero se diera cuenta de
lo que había escondido detrás: el noventa y cinco por ciento del pueblo
mejicano vestía harapos, el noventa y cinco por ciento de la población andaba
sin botas ni zapatos, el noventa y cinco por ciento del pueblo sobrevivía a
base de tortillas, frijoles, chile, pulca y té hecho con hojas de árboles, más
del noventa y cinco por ciento de la gente no sabía leer y aún menos escribir
su nombre. ¿En qué lugar semejante fiesta hubiera podido celebrarse en el
conjunto del mundo civilizado?
¿En qué quedaban los faustos de un
príncipe Potemkin comparados con los de Porfirio Díaz? Era como la música de un
pobre músico de pueblo comparada con los cobres ensordecedores de una orquesta.
Y el jefe de esta orquesta se hacía colgar de su pecho, para estas ocasiones,
tal cantidad de condecoraciones y medallas que sesenta vagones de mercancías no
hubieran sido suficientes para transportarlas. Esto sí que era una verdadera
edad de oro.
Hay que reconocer que Porfirio
Díaz era un experto en fiestas: Y la que dio en aquella ocasión en honor de
este diplomático norteamericano algunos años antes sólo fue como el aperitivo
de la actual explosión ostentatoria.
Se desarrolló en Méjico en el
castillo de Chapultepec. Este castillo fue prácticamente abandonado después de
la Revolución. Muy de vez en cuando se celebra alguna fiesta, ya que el pueblo
mejicano tiene otras prioridades que ocuparse de festejos. De hecho, el
castillo no es otra cosa que un museo para turistas extranjeros interesados en
ver la cama de la emperatriz Carlota y de comprobar si no era demasiado dura
para ella. Era también la residencia de verano del emperador de los Aztecas, de
quien todavía puede verse el baño, debidamente restaurado. Aunque el castillo
es la residencia oficial del presidente de la República mejicana, después de la
Revolución raramente pernoctan allí. El presidente Calles nunca lo ha
utilizado, vive en las proximidades en una casa modesta.
Pero durante la época de Porfirio
Díaz se llevaba un gran tren de vida y mucho jolgorio en el castillo de
Chapultepec. Quería mantener contenta a la aristocracia, poco numerosa pero
cómodamente instalada, y darle satisfacciones para mantenerse en el poder, de
la misma manera que otros dictadores se hacen apoyar por el Papa cuando los
capitalistas empiezan a darse cuenta de que sus negocios peligran y que una
dictadura tiene también ciertos inconvenientes. Sólo la crema de la alta
sociedad de Méjico fue invitada a la fiesta dada en honor de este diplomático
con el fin de reforzar la impresión de elegancia, de civilización, de cultura y
de opulencia de los mejicanos. Por doquier resplandecían los uniformes de los
generales. En el centro, Porfirio Díaz en persona, cubierto, recargado y lleno
de galones y condecoraciones de oro, parecía un mono sabio interpretando el
papel principal de una opereta burlesca en el fondo de cualquier fabuloso país
de los Balcanes. Las mujeres iban sobrecargadas de joyas, como los expositores
que hay en las vitrinas de los joyeros de una de las calles más elegantes de
París entre las dos y las seis de la tarde. En resumen, era la sociedad más
escogida de la que podía presumir Porfirio Díaz.
No era la primera vez que este
diplomático norteamericano debía negociar y ratificar un tratado comercial con
un país extranjero. Algún tiempo antes había concluido de manera satisfactoria
este mismo tipo de tratado entre Inglaterra y su país. Durante esta
negociación, sin que ni él ni el gobierno norteamericano se dieran cuenta,
Inglaterra se había llevado la mejor parte, como en todos estos negocios.
Deseoso de distinguir y honrar a este diplomático norteamericano por el buen
trabajo, deseoso de hipnotizarlo durante el tiempo de la firma del tratado y la
ratificación por los parlamentos de ambos países, el rey de Inglaterra le
recibió en audiencia privada; dado que no podía concederle ningún título
nobiliario -no era la manera de seducir a un buen republicano norteamericano-
le regaló un reloj de oro cubierto de diamantes, con una aduladora dedicatoria
a su gloria y adornado con el monograma de Eduardo VII rey de Inglaterra y
emperador de las Indias.
El diplomático estaba muy
orgulloso de este reloj, como cualquier norteamericano se sentiría orgulloso,
como buen republicano, de que un rey le coloque cualquier condecoración en el
ojal de su vestido, ya que esto se traduce en una gran noticia para todos los
periódicos americanos.
Durante la fiesta, el diplomático,
de manera absolutamente natural, hizo admirar su reloj a don Porfirio. Este se
sintió halagado por el hecho de que el gobierno americano enviara a Méjico un
diplomático de tan alto rango, distinguido de tal manera por el rey de
Inglaterra, para negociar un nuevo tratado comercial: era la demostración de
que se le tenía por alguien muy importante, digno de ser tratado en pie de
igualdad con un monarca. Era una manera de atraerse a Porfirio Díaz y hacerlo
acomodaticio en todo, rasgo bien conocido por todos los gobiernos extranjeros y
sus diplomáticos y del que se aprovechaban sin rubor, para desgracia del pueblo
mejicano. Porfirio Díaz no era otra cosa que un advenedizo, como la mayoría de
dictadores y un hombre a quien la aristocracia de su país no consideraba como
alguien suyo, ya fuera por su origen, su familia, su educación, su fortuna o
sus cualidades. La cualidad que tenía más desarrollada era la vanidad.
Observando el reloj, pensaba en la
manera cómo iba a superar el regalo del rey de Inglaterra, para que todo el mundo
oyera hablar de él y llegara dicha noticia a todos lados.
El reloj se convirtió,
evidentemente, en el punto de mira de todos los generales presentes y objeto de
unánime admiración.
Una vez finalizada la ceremonia de
los saludos y demás formalidades de presentación, se dirigieron hacia el gran
banquete en el que se pronunciaron cuidados discursos relativos a las
excelentes relaciones que Méjico mantenía con los Estados Unidos y con el resto
de países del mundo y durante los cuales los diplomáticos presentes asintieron
fervorosamente dado lo que valoraban esta Edad de Oro de Méjico, y aún más, a
aquel que era para ellos su único responsable, o sea don Porfirio.
Una vez finalizado el banquete, la
atención se dirigió hacia el baile de gala, organizado como se hacía en las
recepciones de los ministros plenipotenciarios en París. Don Porfirio
despreciaba todo lo mejicano o indio y admiraba todo lo que olía a perfume
francés o se parecía a la corte de Viena. Esta admiración, a veces daba como
resultado una completa inactividad, véase como ejemplo la ópera de Méjico.
Durante una pausa en el baile, el
diplomático americano se dio cuenta, de repente, que su precioso reloj no se
hallaba donde lo había dejado. Después de haber repasado cuidadosamente todos
los bolsillos de su traje, no lo encontró. Un examen más preciso le hizo
descubrir que habían cortado muy delicadamente la cadenita de oro a la que
estaba unido el reloj, y como descubrieron más tarde los detectives, con la
ayuda de unas tijeras de uñas.
El diplomático americano tenía
suficiente tacto como para saber que no se debe provocar ningún incidente por
la desaparición de un reloj de oro ordinario durante una fiesta diplomática
como aquella. Como mucho se avisa al maestro de ceremonias. Si se recupera el
reloj muy bien, y si no, se pasan los gastos al ministerio de Asuntos
Exteriores. Son cosas que suceden de manera más habitual de lo que puede
imaginar cualquiera que no haya sido invitado nunca a una recepción
diplomática; ya que los diplomáticos tienen también, más a menudo de lo que
pudiera imaginarse, problemas de dinero que se ven obligados a resolver con
métodos algo distintos a los que deberían regir en los bailes diplomáticos. Los
diplomáticos son humanos. Y cuando el trabajo consiste en enredar hábilmente al
prójimo -y a menudo a todo un pueblo- no es difícil para alguien que es
intrigante mirar para sí. Durante las recepciones diplomáticas se pierden
suficientes collares de perlas, brazaletes de diamantes y relojes de oro que
justifican suficientemente la existencia de “cajas negras” en el ministerio de
Asuntos Exteriores. Las mujeres de los diplomáticos no poseen todas el
suficiente tacto, ni dinero, ni recursos como para resignarse a la pérdida.
Poco les importa la carrera de su marido cuando el collar vale diez mil dólares
y amenazan con organizar un escándalo y avisar a la prensa.
¿Qué le queda hacer al Ministerio?
Restituirle el collar.
Pero el reloj del que hablamos no
podía sustituirse. Que un diplomático otorgue tan poca importancia a un regalo
ofrecido en propia mano por el rey de Inglaterra llegando a perderlo es casi un
crimen de lesa majestad, capaz de hundir su carrera y su honor.
No se le puede suponer a un
diplomático americano el mismo tacto que a un diplomático francés, inglés o
ruso. El francés vería en ello una ocasión para disertar sobre el arte y la
manera de perder uno su reloj y saldría del apuro mediante una respuesta
espiritual de una finura y elegancia tales que más bien le serviría en su
carrera que lo contrario. Pero nos hallamos en un medio de principiantes y
aprendices de donde proviene el alboroto que estamos narrando. Dicho de otra
manera, este diplomático pretendía imponerse en sus círculos gracias al reloj.
Sin el reloj no tenía nada que probara que había sido honrado con una audiencia
privada por el rey de Inglaterra. Nadie se toma la molestia de guardar todos
los periódicos con la finalidad de confirmar esta afirmación. En el club,
nadie. Por otro lado es fácil hacerse escribir un artículo laudatorio por un
aprendiz en un periódico por dos dólares.
El diplomático norteamericano se
dirigió directamente a don Porfirio con la arrogancia brutal que caracteriza a
su pueblo, y le solicitó una entrevista mediante su secretario que hablaba
español.
“Disculpe, don Porfirio, le dijo,
siento molestarle, pero acaban de robarme en este mismo lugar, en la sala de
baile, el reloj que me regaló el rey de Inglaterra.”
Don Porfirio ni tan siquiera
parpadeó, ni se puso a gritar: “¡Es imposible!” o “Usted debe estar
equivocado”, dado que conocía a sus parroquianos y sabía mejor que nadie que
los bandidos, eliminados en los periódicos, no lo habían sido en otras partes.
Si hubiera pretendido eliminarlos habría tenido que empezar fusilando a todos
sus generales, gobernadores, alcaldes, procuradores y secretarios de Estado. Y
si hubiera hecho fusilar a todos los malhechores que había en su reino, no
hubiera quedado ni un solo mejicano para gobernar, ya que la clase dominante se
veía empujada por su insaciable avaricia y la clase dominada por el hecho de su
terrible miseria.
Porfirio Díaz se apresuró a
contestar: “ No se preocupe, Excelencia, se trata evidentemente de sólo una
broma. Le doy mi palabra de honor que su reloj estará otra vez entre sus manos
en menos de cuarenta y ocho horas.”
Palabra de honor del presidente.
Porfirio Díaz podía, con total tranquilidad dar su palabra de honor ya que,
como maestro de todos los malhechores y espabilados, era mejor conocedor que
cualquiera de todos sus golpes y trampas. Porfirio Díaz, él mismo genial estafador
en todos los negocios que no fueran los del tirón, no tardaría mucho en
encontrar el reloj.
Acabó despidiéndose del
diplomático con todo tipo de palabras corteses, sin citar para nada el
incidente. Pero en cuanto no estuvo rodeado más que por sus familiares, don
Porfirio se dejó llevar por una cólera negra, una de estas cóleras de las que
sólo él era capaz, la cólera de un dictador cuya impostura está a punto de ser
descubierta.
“El viejo vuelve a tener su
crisis” murmuraban los sirvientes asustados, temblando al pensar en lo que les
esperaba en cuanto acabara el baile. Eran más temibles los excesos de cólera
del dictador que los terremotos. Era más brutal que un viejo gato salvaje
enfurecido.
De una cosa estaba completamente
convencido: de que el autor del robo era y no podía ser otra cosa que mejicano.
Y él sabía cómo había que tratar a los mejicanos “espabilados”.
Si el autor había sido alguien del
servicio, era ya demasiado tarde para pensar que la corte de detectives
presente en el salón fuera capaz de impedir que saliera del castillo. Si el
personal de servicio era el autor del robo, los detectives no servían para
nada: el reloj ya habría salido del castillo durante este tiempo. También había
podido ser un detective el autor del robo. No se podía estar seguro de que no
se apropiaran de algo que se encontraran. Porfirio Díaz había incorporado entre
los detectives un gran número de malhechores, autores de tirones, asaltantes de
caminos con el convencimiento de que los propios malhechores son mejores perseguidores
de ellos mismos que la gente honesta.
Era poco probable que se hubieran
arrancado los diamantes o que se hubiera sacado el marco para venderlo de
manera más fácil, ya que esto le hacía perder gran parte de su valor. Había que
prever que limarían la inscripción grabada antes de venderlo. Sin esta
inscripción era evidente que perdía todo valor para el diplomático. Don
Porfirio hubiera podido encontrar sin ninguna dificultad un reloj de oro con
diamantes incrustados si esto hubiera podido convencer al diplomático, pero tal
como estaban las cosas de lo que se trataba era de recuperar aquel reloj.
La furia que invadió a Don
Porfirio no tenía su origen en el temor a no poder solucionar este asunto.
Desde su perspectiva esta tarea le era perfectamente asumible. No, lo que le
sumergía en esta rabia era otra cosa.
Con el robo del reloj era como si
hubieran levantado el barniz de su resplandeciente fachada dejando a la vista
la miseria cubierta de yeso que constituía la verdad.
Por todo el mundo corría la voz de
que el gran hombre de Estado Porfirio Díaz había limpiado de manera total y
duradera el país de bandidos y malhechores y que, con mano firme, había hecho
una limpieza incomparable y nunca vista en ninguna otra parte. Si se hubiera
hecho caso a los reportajes de la época parecía como si se pudiera ir de un
lado a otro de Méjico con dos sacos llenos de escudos de oro atados a los lados
de la silla de montar y llegar al final del viaje con otro saco suplementario a
cada lado. Esto era cierto de alguna manera. Un capitalista americano que
entrara en Méjico por El Paso con cincuenta mil dólares en cheques podía salir
del país seis semanas más tarde llevándose cien mil dólares; el excedente
provendría del provecho conseguido durante este breve espacio de tiempo sobre
las espaldas del pueblo mejicano con la ayuda de Porfirio Díaz. Pero, hablando
claro, era mucho más peligroso viajar por el país en la época de Porfirio Díaz
llevando algo de valor o dinero sin protección militar que hoy en día. Y esta
misma protección militar se hacía la reflexión de que era más inteligente
ponerse bajo la protección del dinero que debía ella misma proteger. De esta
manera se enteraba uno rápidamente -cuando el asunto no podía solucionarlo el
gobierno a gusto de todos mediante una transacción privada- que el convoy había
desaparecido en un pantano o había sido víctima de un corrimiento de tierras.
Pero si era posible robar un reloj
de oro del bolsillo de un diplomático norteamericano tan importante durante el
transcurso de una fiesta dada en su honor en el interior de una sala del
castillo de Chapultepec, y si por consiguiente no se podía garantizar la
propiedad de un dignatario diplomático durante una fiesta celebrada en su honor
en Méjico, entonces se tambaleaba completamente todo el entramado de mentiras
en el que se sustentaba la dictadura. Si los malhechores ocupaban puestos tan
cercanos al trono del dictador, ¿qué debía ser el resto del país? Bastaba que
este suceso apareciera en todas las gacetas americanas para que todo el mundo
se diera cuenta de que la mano de acero del gran hombre de Estado llamado
Porfirio Díaz no era otra cosa que un decorado de cartón y que los grandes
capitalistas extranjeros harían bien en ser muy prudentes antes de invertir en
Méjico.
El diplomático tenía la palabra de
honor del dictador de que no se trataba de otra cosa que de una broma. Por esto
no soltó palabra del asunto ante los representantes de la prensa: sólo le
quedaba esperar -estaba obligado a ello- a ver de qué manera Porfirio Díaz
cumplía su palabra y cómo lo hacía. Este último estaba convencido de que, según
las costumbres diplomáticas, el americano no divulgaría nada a la prensa de su
país durante el tiempo en que el incidente estuviera bajo la palabra de honor
del dictador.
Aquella misma noche, Porfirio Díaz
convocó al jefe de la policía para planear la manera de recuperar el reloj sin
tener que recurrir a un anuncio en la prensa.
La manera de tratar el caso es
ilustrativo de la diferencia entre los hombres que gestionaban los asuntos bajo
la dictadura de Porfirio Díaz y los que estuvieron al timón del barco mejicano
después de la Revolución y la condujeron a trancas y barrancas contra viento y
marea.
El presidente Calles, que gobernó
después, hubiera dado un plazo de seis horas al jefe de la policía para
encontrar el reloj. O bien, algo completamente real pues lo utilizó con algunos
generales -hubiera reprendido al jefe de la policía como a un chiquillo e
incluso a lo mejor le hubiera propinado dos bofetadas antes de destituirlo de
su cargo y enviarlo como medida disciplinaria a cualquier lugar recóndito de la
República si servía todavía para ello; o, sino, le hubiera pagado un viaje de
descanso por Europa con la firme recomendación de no volver a poner los pies en
Méjico.
También Porfirio Díaz abroncaba
sin miramientos a generales y otros dignatarios, pero sólo corría este riesgo
cuando estaba seguro de que aquel a quien reprendía carecía de partidarios por
lo que nadie podía perjudicarle. Comparado con otros dictadores, Díaz era
cobarde. Prefería tirar de los cables a escondidas, gobernar a base de intrigas
y colocar en primera línea otros hombres en los que pudiera descansar.
A Calles no le hubiera preocupado
en absoluto ver que los periódicos del día siguiente contaban esta historia. Se
hubiera reído tanto como todo el pueblo mejicano o norteamericano. Hubiera
dicho con sus bruscos modales: “¿Por qué este burro se ha dejado robar el reloj
del bolsillo por un gringo?”. Que sepa que está en Méjico en donde en todas las
estaciones de tren hay, de manera muy visible, una pancarta que reza: “Cuidado
con los carteristas”. Si este tonto no conoce lo suficiente este país, no tenía
que haber venido y debía haberse quedado en su casa. Yo no puedo firmar un
tratado con un inútil así” Y a los periodistas les hubiera dicho: “Os dais
cuenta de qué gentuza mantenemos en Méjico. Bien, pues, voy a agarrarlo fuerte
y le meteré un petardo en el trasero de mucho cuidado!” A continuación hubiera
destituido a todos los jefes de distrito de la policía, una docena de
procuradores y dos docenas de jueces y “¡Que esto explote!”.
Este método conocido como de
puñetazo a la americana, sin miramientos, sin vuelta atrás, ofensivo y
salpicado de un espíritu agresivo era tan extraño a un carácter débil como el
de Porfirio Díaz como las diferentes marcas de whisky escocés son familiares a
un cura presbiteriano que las conoce tan bien como los cuatro Evangelios.
Al día siguiente se empezó a
rastrear todo el territorio mejicano en búsqueda del reloj robado.
El jefe de la policía se trasladó
a Belén, la gran cárcel de preventivos de Méjico. Es allí donde son conducidos
todos los malhechores de los dos sexos pendientes de juicio. El jefe de policía
reunió a todos los presos y les dijo: “Ayer por la tarde alguien robó un reloj,
está incrustado de diamantes. En el interior de la tapa hay gravada una
inscripción en inglés. Esta dedicatoria lleva el monograma de Eduardo VII.
Ahora son las siete de la mañana. Si este reloj está encima del despacho del
director de la cárcel antes de las siete de la tarde seréis todos puestos en
libertad y a ninguno de vosotros se le perseguirá por las causas por las que se
os ha ingresado en Belén. El que devuelva el reloj no deberá decir su nombre,
podrá irse como llegó; nadie le pedirá cuentas de cómo el reloj llegó a sus
manos; y no se le detendrá ni por el reloj ni por cualquier otro delito
cometido antes de las siete de esta mañana. Al contrario, recibirá de manos del
director una recompensa de doscientos pesos de oro. Os vamos a dar a cada uno
un papel, un sobre y lápices. En estas cartas podéis escribir lo que queráis,
no serán censuradas. Y nadie de la dirección se quedará con las señas. Dentro
de una hora vendrán unos carteros a quienes daréis las cartas en persona. Estos
carteros llevaran las cartas a su dirección bajo el sello del secreto
profesional. Aquí tengo la orden certificada, firmada por Don Porfirio, yo
mismo y por el director de la cárcel. Este certificado tiene fuerza de ley
hasta las siete y media de esta tarde.
El discurso del jefe de la policía
y el certificado que transcribía palabra por palabra su elocución probaban
hasta qué punto Don Porfirio conocía bien a sus malhechores y bandidos. Si el
reloj estaba en manos de cualquier carterista o ratero habitual, no había
ninguna duda que el reloj sería devuelto a las siete o antes.
En Méjico, como en todas partes,
los chorizos y encubridores se conocen bien entre ellos. De manera individual
no quiere decir que cada uno los conozca a todos, pero conoce bien a una
veintena, está al corriente de las guaridas, de las cantinas, peluquerías o
refugios que frecuenta esta veintena, conoce a sus amiguitas y todo lo que
lleva en su conciencia. Cada uno de esta veintena conoce otros tantos
desconocidos por el primero. Tenían la certidumbre -y en esto ni don Porfirio
ni el jefe de la policía habían errado en sus cálculos- que este discurso
llegaría a conocimiento de todos los delincuentes y encubridores de Méjico en
pocas horas. Las cartas que los prisioneros habían dirigido fuera de control a
sus acólitos en libertad contenían todo aquello que un prisionero lleva en el
corazón desde tiempo atrás. Podían leerse pasajes como los siguientes:
“Escucha, querido Pedro, o tú vas a casa de esta especie de crápula de chorizo
de Gómez y preguntas con amenaza dónde está el reloj y que debe traerlo, o yo
le explico al procurador que tú estabas metido en el golpe de casa del señor
Balsa y que fuiste tú quien te llevaste la mejor parte. No veo porque me tengo
que comer yo todo el marrón por el simple hecho de haber sido pillado en el
“volador” -mercado de los ladrones- con el traje piojoso que conseguí”. En otra
carta: “Mi querida, mi muy querida Josefina. Sabes perfectamente como
languidezco por ti. Si le rompí la cabeza a aquel tipo en la calle Bucareli
aquella noche, fue porque quería su dinero, lo necesitaba, aquel dinero fue
para comprarte el vestido de seda verde y los bonitos zapatos acharolados para
que fueras la más bonita cuando vamos a bailar al baile Méjico en casa de María
Redonda. Te quiero tanto, mi querida Josefina, que no te lo puedes imaginar, y
si se encuentra el reloj, esta tarde estaré fuera de la cárcel. Ve enseguida a
casa de Jerónima, es una puta gorda que trabaja en la calle Perú, pero déjalo
por esta vez. Vive con esta patrote, Emilio, que debe saber donde está el
reloj, y sólo debes decirle a Emilio que si no trae el reloj en el plazo de
cuatro horas yo voy a hablar y voy a decir que le vi darle dos golpes al
“tecolote”, al policía, en la Moneda, que el “tecolote” está todavía en el
hospital y todavía nadie sabe quien lo ha quemado, pero yo lo diré si no
devuelve el reloj antes de cuatro horas y si lo dice tendrá doscientos pesos
del director por decirlo. Y si Emilio no sabe nada del reloj, ve enseguida a
casa de Angélica que es una puta reconsagrada y ella sabrá decirte quien tiene
el reloj”.
Otra carta aún: “Querido Lorenzo,
tú sabes muy bien quién tiene el reloj que robaron al bastardo este mal criado
ya que tu eres quien coloca bien los bolos en su sitio en el juego de bolos del
castillo de Chapultepec, y que es tu primo Carlos, el que trabaja en la sala de
billar, quien lo ha hecho, y que si no me ayudas a salir de aquí no tendrás
nada que hacer con mi hermana Anita y haré que te coman los huesos hasta que te
quedes estirado, ya que sabes perfectamente donde está el reloj, ya que lo has
visto, y entonces diré a mi hermana Anita que eres un buen tipo y que no andas
detrás de las chicas, esto yo lo sé”.
Todos los prisioneros sin
excepción escribieron su carta y todas las cartas se dirigieron a la dirección
indicada en menos de una hora a través de los carteros sin pasar por
inspección, según se había prometido.
Para gran pesar de los prisioneros
y mucho más para Porfirio Díaz, el reloj no apareció a la hora fijada. El
método que Díaz había utilizado tan a menudo en casos aparentemente
desesperados con éxito, fracasó esta vez.
Más adelante se dijo en Méjico que
el reloj sí que apareció con este método, con la ayuda de los prisioneros, y
que se les puso a todos en libertad tal como se les había prometido. Pero esto
no es cierto. Este rumor sólo se puso en circulación para esconder la verdad.
Como el reloj no apareció a las siete de la tarde, Porfirio Díaz llegó al
convencimiento de que no había sido robado por los delincuentes ordinarios y
que no se hallaba en manos de los encubridores. Llegó a la conclusión, y con
razón, que el que tenía en su posesión el reloj, aunque tuviera necesidad de
dinero, no la tenía con tanta premura que se viera obligado a venderlo
enseguida. Era alguien capaz de darle su justo valor al reloj y que esperaba el
tiempo necesario para poderlo vender de la manera más ventajosa en el mercado
de antigüedades.
Una vez excluidos los malhechores
habituales, Porfirio Díaz se fijó en otro estrato de delincuentes. No los que
se hallaban en primera fila, sino más bien los que seguían a los delincuentes
ordinarios y asaltantes de los caminos importantes tanto en moralidad como en
sangre fría para actuar en la primera ocasión que se les presentara.
Don Porfirio convocó para última
hora de la tarde a todos los generales que habían asistido a la fiesta
diplomática para adornarla de uniformes lustrosos. Tenía la lista de estos
generales y de esta manera pudo constatar que se presentaron todos a la
audiencia.
Hubo, sin embargo, un general de
división que no fue, que excusó su presencia. Excusa que fue aceptada por don
Porfirio ya que se trataba de un servicio urgente que no podía posponerse.
Díaz lanzó a los generales
reunidos este discurso: “Caballeros, todos visteis ayer en el castillo el reloj
que me enseñó el diplomático americano. Este reloj desapareció en el castillo.
Creo que algún soldado de guardia o bien uno de los escoltas que os acompañaban
lo ha encontrado. Es preciso que este reloj esté en mis manos mañana por la
mañana a las diez. Si aparece a dicha hora, recibiréis cada uno de vosotros,
caballeros, una indemnización especial de mil dólares como recompensa por
vuestro esfuerzo. Además os beneficiaréis de mi gratitud. No hace falta decir
que en este caso debéis demostrar la mayor discreción de que seáis capaces, ya
que se trata de evitar que ni la más mínima mancha salpique a nuestro glorioso
ejército. Os dejo toda la autonomía para decidir por vosotros mismos la suerte
reservada al malhechor. ¡Gracias, caballeros!”.
Cualquiera que conozca Méjico,
sabe que un soldado mejicano de grado inferior puede tener todos los defectos y
vicios, hasta el punto de matar a su rival sin vacilar -sobretodo si se trata
de asuntos del corazón. El soldado mejicano roba. Es verdad. Pero sólo se lleva
lo que sus generales y sus numerosos superiores jerárquicos le dejan, nada más.
En cuestión de moralidad, valor, honor, amor a su país, lealtad, está muy por
encima de sus generales. Es utilizado por los generales infames y traidores
para combatir y asesinar a sus hermanos, sus padres, sus hijos y sus compañeros
alistados en otros regimientos. En realidad, nunca sabe si sirve a generales
rebeldes o a tropas que se mantienen fieles al régimen. Pelea porque juró
fidelidad a su general, por que posee una fidelidad desconocida incluso por su
general. Si sus generales provocan una revuelta militar con el pretexto de
liberar al país presa de los tiranos y los bolcheviques, es sólo la excusa que
les sirve para pillar los bancos y comercios y, posteriormente, colocar el
producto de sus rapiñas en un lugar seguro de los Estados Unidos, antes que las
tropas que permanecieron fieles les cacen y no les dejen llegar a los confines
de tan basto territorio. Con generales de esta calaña, se debe considerar que
el hombre se ve obligado a servirlos y obedecerles como si fuera el soldado más
valeroso, el más fiel y el más desinteresado de todos los ejércitos del mundo.
Porfirio Díaz sabía muy bien, al
igual que los generales reunidos, que los simples soldados acusados podían
tener todos los defectos y todos los vicios, pero que había una cosa que no
eran: carteristas.
Es por esta razón que Díaz era
consciente de que estaba anunciando algo falso para averiguar la verdad. De
hecho, cuando se pierde la guerra es culpa de los simples soldados; siempre son
los simples soldados, los proletarios, los que se han equivocado, que han
perdido la moral, que han prestado un oído complaciente a los demagogos y a los
apóstoles de la paz y que no tienen amor a la patria. Nunca es culpa de los
generales incompetentes, de los políticos esclerosados, de diplomáticos
cansados y descerebrados, de aprovechados insaciables. El culpable siempre es
el soldado, el proletario. Pero cuando se gana la guerra, entonces se debe
únicamente a los generales competentes, a los prudentes hombres de estado, a
los diplomáticos perspicaces. Es a los generales, diplomáticos y hombres de
estado a quienes se atribuyen todos los honores que llenan todas las historias
universales y los libros escolares. La recompensa, para el soldado de a pie se
traduce en un desfile que el trabajador de los arsenales, como oveja resignada,
hambriento, piojoso, lisiado, puede ver pasar detrás de una barrera de policías
blandiendo sus porras para que los generales tengan su porción de “Vivas” y de insignias
estrelladas locamente agitadas.
Los generales sabían bien que
Porfirio Díaz no tomaba en serio la idea de que uno de los soldados de la
guardia o de los escoltas que les acompañaban estuviera en posesión del reloj.
En realidad todos lo generales sabían lo que Porfirio Díaz pensaba de ellos, de
la misma manera que él sabía lo que pensaban de él: maestro y discípulos
agarrados de pies, puños y uñas sobre el pobre país rico.
Al día siguiente, a las diez,
todavía no había aparecido el reloj. Por un instante, sólo por un instante Díaz
se inquietó: ¿Acaso se había equivocado en sus cálculos? Enseguida pensó en el
general de división que excusó su presencia alegando que tenía un asunto
importante fuera de la capital, en Tlalpan.
Díaz mandó llamar con urgencia a
este general de división. Una vez estuvo ante él, lo observó un momento y le
espetó de manera seca: “Divisionario, dame el reloj del diplomático americano”.
Sin pestañear ni mostrar la más
mínima contrariedad, el general pasó su mano bajo la túnica, buscó un poco en
los bolsillos interiores y sacó el reloj. Se adelantó como dos pasos hacia el
dictador y se lo dio, diciéndole: “A sus apreciables órdenes, don Porfirio, a
sus órdenes muy queridas.”
Porfirio Díaz cogió el reloj y lo
colocó ante sí encima del despacho. Sintió que debía pronunciar algunas
palabra, así que dijo: “Divisionario, no lo entiendo... hum... ¿Por qué?"
A lo que el divisionario contestó
sin vacilar: “Porfirio, temía que lo cogieras, así que pensé que era mejor que
fuera yo, ya que tú puedes comprarte uno más fácilmente que yo”.
La prueba de que Porfirio Díaz era
más listo que muchos de los que querían arruinarlo quieren admitir, es que
administró el asunto no añadiendo nada a la respuesta del divisionario.
Ya sé que es difícil admitir que
Díaz hubiera podido dedicarse al vulgar robo del tirón. En cualquier caso no
durante los últimos cinco años de su reinado, en los que su poder empezó a
tambalear.
Sin embargo hay que decir una
cosa.
Porfirio Díaz tuvo que contentar
al diplomático, tratarle amicalmente y devolverle su buen humor para que este
episodio permaneciera oculto. Pues Porfirio Díaz estaba más preocupado por el
buen nombre de su corte que muchos potentados de Europa. Y para calmar y
complacer al diplomático se vio obligado durante la negociación del tratado
comercial a hacer concesiones que, evidentemente, tuvo que pagar el pueblo
mejicano, pero que supusieron para el diplomático el honor de ser tratado como
uno de los más hábiles en la historia de los Estados Unidos.
Con toda la magia del sur: Adjudicación atentado a COLÚN S.A.
"En la práktika permanente de subversión para la Guerra Social"
El ultrapatriota alemán Friedrich Grob Besler ...instalado (en tierras expropiadas despues de la Pacificacion de La Araukania!!!) fue recibido por el Estado chileno y las Ligas Patrioticas de Chile como colono de la komuna de La Union, en La Region De Los Rios. La usurpación de estas tierras se inició hace más de setenta años por la vía violenta y prosiguió por varias décadas, siendo los principales responsables Augusto y Teófilo Grob, abuelo y padre del actual presidente de Colún, Augusto Grob Fuchs y del Concejal y pre candidato a Alcalde de la fascista Alianza por Chile en La Unión, Roberto Grob Fuch, las patotas de Hector Caro, Augusto Pinochet y por los llamados "gobiernos democraticos" ejerciendo el ESTADO DE DERECHO!!!
En esas tierras se instalo el poderoso impertio de los Grob, Sociedad Industrial Teófilo Grob S.A., Cooperativa Agrícola y lechera COLUN, La Empresa Agrícola y Ganadera El Pilar, entre otras tantas.
Por eso atakamos COLUN empresa capitalista enemiga del pueblo Mapuche y de todos los explotados del mundo!!!
Pensamos ke la unika solidaridad es la axion misma ke transpasa la legalidad y se vuelve enemiga de toda autoridad!!! haciendo estallar en kuestion de segundos su paz social.
Somos enemigos del Estado chileno y de todos los estados si excepcion y no deskansaremos hasta vivir en un mundo si patrias, ni fronteras, sin nada de aquello ke nos pudre.
Saludamos a todos los prisioneros dignos del planeta karcel ke kon determinacion y valentia resisten regimenes para el anikilamiento. En especial a Stefano Fosco y Elisa Di Bernardo anarquistas secuestrado por el Estado italiano, aktivxs solidarios kon el pueblo Mapuche. A los presos del kaso Security. Freddy, Marcelo y Juan. En memoria de Matias Catrileo. Libertad a Celestino Cordova!!! A la bella huida de Hans Niemeyer
Amulepe Taiñ Weychan
Nuestra lucha kontinua
por la komunidad Humana Mundial
Por la liberacion total.
Kon toda la magia del sur _Fraxion Heterogenea de Weichafes libertarios_ F.H.W.L
El maoísmo, el hoxismo y el kim-il-sungismo constituyen las variedades más exóticas de lo que podríamos llamar como "estalinismo místico", una forma de cretinismo que surge al unir el despotismo oriental con el marxismo-leninismo y administrarlo desde el Estado.
En Chile tiene algunos seguidores tanto en el P"C" de Chile (el oficial) como en la totalidad del autodenominado P"C" chileno (AP) ("AP" es supuestamente por "Acción Proletaria", si bien como partido estalinista forman parte inconfundible dela izquierda del capital. Su máximo dirigente, Eduardo Artés, es una clara muestra de la crisis de la educación en Chile: pese a ser profesor -o gracias a ello- es incapaz de redactar un comunicado decente, como se puede apreciar en el valioso documento incorporado más abajo).
Su mitología y ceremonias son indistinguibles del fascismo místico defendido en estas tierras por delirantes oportunistas como Miguel Serrano y Cristian Warnken...
---
AGENCIAS
"Según los informes, una intensa tormenta de nieve se detuvo y el cielo comenzó a volverse rojo alrededor del monte Paektu, considerado sagrado por las tradiciones coreanas, minutos antes del deceso del gobernante.
Las versiones de la prensa norcoreana, transmitidas a una población todavía conmocionada por el deceso de Kim, añadieron que el hielo sobre el lago Chon, en la cumbre de la montaña, se partió con un rugido profundo.
En la ciudad de Hamhung, según los medios -rígidamente controlados por el Gobierno-, una grulla manchuriana voló en círculo alrededor de la estatua de Kim Il-sung, padre del líder fallecido, antes de descender sobre un árbol con la cabeza encorvada. Luego voló en dirección a la capital norcoreana, Pyongyang".
--
"A las 9.50 de la mañana del 28 de febrero, cuando sentí los truenos y relámpagos que caían sobre la cordillera, mientras él partía, no pude dejar de sentir que nuestra geografía (esa novia mística, hermosa, potente y frágil que tanto amó) le daba el adiós que él hubiera querido escuchar, más que la gloria literaria, que nunca buscó y que él mismo se encargó de arruinar con su adhesión y lealtad a lo imposible"
(C. Warnken, "Serrano y el misterio de Chile), en El Mercurio del martes 3 de marzo de 2009).
--
Al Comité Central del Partido del Trabajo de Corea
Estimados camaradas:
El 17 de diciembre ha fallecido del camarada Kin Jong IL, máximo dirigente y líder de del Partido del Trabajo de Corea, de la República Popular Democrática de Corea y del pueblo de Corea, su deceso consista diversos comentarios y especulaciones antojadizas y maliciosas de las agencias de noticias reaccionarias e imperialistas e incluso las maquinarias de guerra de Japón, EEUU y de Corea del Sur se ponen en "máxima alerta" y claro como ya es costumbre, no solo los abiertamente reaccionarios e imperialistas vierten su veneno, también los falsos izquierdistas y falsos anti imperialistas sacan la voz para referirse al fallecimiento del camarada Kin Jong IL, como la muerte de un "dictador", de un "stalinista", para los comunistas nunca ha sido una ofensa, al contrario es honor que nos nombren "stalinista". Todos con morbosa expectación buscan "signos de descontento popular", para así reafirmar sus reaccionarios designios y a última hora, justificar hasta una agresión militar imperialista. Para quienes desde el marxismo leninismo, asumimos la lucha por la liberación nacional, por la democracia popular y el socialismo, el fallecimiento del camarada Kin Jong IL, es motivo de verdadero y profundo pesar. Corea popular bajo su dirección supo encarar las maniobras agresivas del imperialismo yanqui y de los títeres de sur Corea, siempre busco el apoyo y apoyo a quienes se atrevían a caminar con sus propios pies y a usar sus propias cabezas, a quienes no se someten a la hegemonía imperialista, son muchos los combates resueltos y en todos los terrenos con los cuales la RPDC bajo la dirección del camarada King Jong IL, ha dado muestra de la dignidad, valor y de estar junto a quienes luchan y defienden la autodeterminación, el anti imperialismo y el socialismo. El camarada Kin Jong IL, dando muestra de un gran coraje revolucionario e internacionalista, no se dejo abatir por la traición revisionista que restauro el capitalismo en la ex URSS y en los demás países de Europa del este, al contrario con apego científico y ardor revolucionario, la desenmascaro como traición a la clase obrera, a los pueblos y su sistema, el socialismo, sosteniendo con toda claridad que la causa principal se encuentra en el hecho de que los dirigentes de esos países se alejaron y renegaron de la ideología de la clase obrera, de Marx, Engels, Lenin y Stalin. En estos momentos solo nos queda unirnos al dolor de los trabajadores y del pueblo de Corea y junto a ellos honrar la memoria del camarada Kin Jong IL, siendo fieles luchadores por la autodeterminación de los pueblos, por la soberanía nacional, por el socialismo, solo así podremos imponer la verdad de los trabajadores y de los pueblos sobre las manipulaciones, falsificaciones y mentiras de los reaccionarios e imperialistas, solo así ¡venceremos!..
¡Honor y gloria al camarada Kin Jong IL!
Eduardo Artés Primer Secretario del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC(AP)
Una oficina de correos de la localidad italiana de Lamezia Terme, en la región sureña de Calabria, ha interceptado cartas con balas dentro dirigidas al presidente del Gobierno, Mario Monti, al ex primer ministro Silvio Berlusconi y a los directores de varios periódicos.
Según informan hoy los medios de comunicación italianos, ayer se interceptaron diez sobres, en cuyo interior había varias balas y el mensaje "revisar el plan de ajuste o lo pagareis" y estaban firmadas por el "Movimiento Armados Proletarios".
El pasado 12 de diciembre, en una oficina de correos de la capital italiana se localizaron dos cartas también con balas en su interior dirigidas a la ministra de Justicia, Paola Severino, y al alcalde de Roma, Gianni Alemanno.
Esa vez la misiva estaba firmada por el grupo "Núcleo Mario Galesi para el PAC (Proletarios Armados para el Comunismo)".
Los controles del correo se han intensificado después de que el 9 de diciembre explotó un paquete bomba en Roma hiriendo al director general de la empresa de recaudación de impuestos, Equitalia, Marco Cuccagna, y ayer se interceptó un sobre con explosivo dirigido a otra de las sedes de dicha agencia en la capital.
El envío del paquete bomba Equitalia fue reivindicado por la denominada Federación Anárquica Informal (FAI), el mismo grupo que firmó la "carta bomba" enviada un día antes al presidente del Deutsche Bank, Josef Ackermann y que no llegó a explotar.
Como se sapea en Chile (parte 3). En esta ocasión, "El Observador"
Sinónimo de observador: mirón. Otro sinónimo: ¿sapo?.
Señoras y señores, tenemos en la web un "Observatorio del Anarquismo en Chile". Se trata de una observación en principio "abierta" (en el sentido de que no emana de "fuentes cerradas"), y con pretensiones "académicas" (lo cual en ningún caso impide que también la Hinteligencia Policial esté muy atenta a estas observaciones y al modo en que le permitiría validar sus actos represivos con una cobertura seudocientífica).
Los dejo con un valioso extracto que sirve de ejemplo del tipo de análisis que impregna dicho sitio:
Los anarquistas en Chile son la expresión de una clase intelectual sumida en la rabia de gobiernos que han provocado más desigualdad y pobreza. En un país que pudo lograr el desarrollo: ese desarrollo no sólo en dolares per capita, si no en cultura, riqueza espiritual para algunos, seguridad social para otros.
Los hechos han corroborado hipótesis planteadas en relación a los atentados explosivos e incendiarios:
Los atentados fueron ejecutados por anarquistas. Los anarquistas son jóvenes de clases media y media alta en su gran mayoría universitarios. Los atentados son provocados buscando minimizar los daños colaterales. Existe una alianza operativa entre mapuches y anarquistas y de colaboración con ex-lautaristas El modelo de acción directa empleado es el insurrecionalismo italiano-griego. Sumado a lo anterior será interesante analizar lo conversado con Ely Karmon, especialista israelí en contraterrorismo, respecto del interés de agrupaciones como Hezbollah en América Latina y algunas agrupaciones anarquistas que en la red promueven la causa palestina.
El anarquismo surgió en las Universidades con agrupaciones anarquistas que iniciaron una etapa de difusión ideológica. Retornados políticos impulsaron las ideas anarquistas, las que se fraguaron en individuos que comenzaban a tomar distancia del llamado “retorno a la democracia” y que dejaban de lado la visión que perseguían los gobiernos de la concertación.
Los atentados durante mucho tiempo fueron previsibles, en tiempo y lugar. Durante buen tiempo y de acuerdo a lo informado por los medios, el seguimiento e hipótesis de autoría se centró en sujetos vinculados al Movimiento Juvenil Lautaro, hipótesis que debió perder fuerza con la muerte del anarquista Mauricio Morales Duarte quien, dado que el perfil que informan algunos medios se contradice con el de Morales. La sindicación al mal llamado lumpen anarquista insistentemente informado por algunos medios difiere drásticamente de los hechos. La muerte del anarquista Morales Duarte, dejó en claro que los anarquistas mayoritariamente son estudiantes universitarios y profesionales, de clase media y con pensamiento radicalizado.
El 14 de agosto, hace más de 80 días, se llevó a cabo una de las operaciones represivas efectuadas con un nivel de escándalo y poco sigilo como hace tiempo no se veía. Semana a semana, día con día, recibíamos de parte de la prensa los minuciosos detalles del golpe represivo que se avecinaba. Nuestras descripciones fueron apareciendo, hasta lograr constituir una lista con el nombre de lxs próximxs detenidxs (nuestro último comunicado como Sacco y Vanzetti es claro).
Pero las incapacidades propias del error prepotente de quienes creen saberlo todo, originó que la décimo tercera detención programada (la mía) no se llevara a efecto. Al menos no en ese minuto.
Miles son las ideas que quisiera expresarles, a mis hermanxs, a mis afectos, a todxs lxs compañerxs que crecen y se multiplican, los conozca o no, hablemos o no la misma lengua, es la idea de libertad la que nos une. Para ustedes va este texto, para nadie más. Que cada palabra vaya tejiendo un camino, un puente que comunique nuestros pasos hoy separados, ese es mi deseo y mi punto de interés.
Es demasiado lo que quiero decir y soy conciente que desborda cualquier página web . Las ironías del destino me tienen comunicándome por este medio que jamás fue de mi agrado. Así están las cosas me digo, mientras muerdo la sonrisa. Esta es la forma en que puedo extenderme hacia ustedes, aunque solo escuche el eco de mi propia voz.
Alejarme de mis compañerxs, de mi entorno y de la vida tal y como yo la había forjado, no fue mi decisión y espero lo tengan claro. Si hubiese sido mi deseo de vida la clandestinidad, evidentemente no habría vivido por 8 años en la okupación más antigua de chile y en una de las casas con más vigilancia y acoso policial. Yo no decidí abandonar a lxs mixs ...yo opté, frente a los dos caminos que tenía. Opté entre aquello que me estaba siendo impuesto, opté en función del golpe que recibí. Para decidir hay que ser libre y no se es libre saludando al mundo desde el noticiero y los diarios, donde a mi fotografía solo le faltaba la cifra de recompensa. Por eso hoy estoy separada de todo aquello que con tanto esfuerzo levantamos y construimos.
Veo las imágenes de mis compañerxs esposadxs, recibiendo la venganza por parte de lxs poderosxs. Me entero de los cargos y las supuestas pruebas (que solo prueban que este es un juicio político), veo mi hogar y el de otrxs compañerxs arrasados por la policía. Asisto con impotencia al invento del fiscal Peña que nos tiene integrando una supuesta célula con personas a las que no conocía hasta el 14 de agosto y que también integraría un desquiciado personaje que desde hace años daba muestras de la inmundicia de su ser, pero que incomprensiblemente muchxs no vieron.
Vivir todo esto, sin haber estado allí, con mis compañerxs, me tiene sintiéndome una traidora y no habrá argumento racional sobre esta tierra que anule mi sentir. Batallas derrotadas, jornadas de victoria, días de dolor, creación y risas, mil recuerdos, mil imágenes, mil momentos que generan una certeza: somos más que compañerxs, hermanxs y no estar, cuando más nos golpean, genera un dolor que ninguna palabra permite describir.
Pero hay algo más que hace ver mi rostro en sombras. Cometí un error y me pesa. Deseo compartirlo porque me parece importante para el aprendizaje, para analizar correctamente las jugadas represivas, entender como operan, cuanto es real y cuanto un invento. Efectivamente existió una transacción bancaria, con una cifra que por cierto no llega ni a una cuarta parte del sueldo del farandulero fiscal que nos acusa.
Nuestro apoyo permanente y solidario a lxs compañerxs en prisión demandaba dinero que muchas veces no alcanzábamos a generar ni con todas nuestras actividades propuestas para ello. Por lo mismo cuando un compañero ofrece enviar un aporte que ayude a resolver las necesidades de lxs prisionerxs, busqué una cuenta a donde poder recibir el dinero. La represión necesita una puesta en escena, una atmósfera que vaya dando credibilidad a las invenciones. Los golpes que da no se realizan ni en busca de la "justicia" ni basados en la "verdad", son golpes motivados por la venganza. La cuenta a donde el dinero llegó pertenece a un (siempre muy solidario) ex prisionero político de principios de los ´90. La escenografía entonces era perfecta para las maquinaciones e inventos del fiscal, en donde lo que menos importa es nuestra participación o no en las acciones, lo que importa es castigarnos por quienes somos, por las ideas que propagamos sin miedo, por nuestras lealtades y formas de vida.
Este juicio es un juicio político que se basa en inventos y desvirtuaciones, que quiere castigar nuestras posiciones frente a la vida del capital. Nosotros ya estamos condenadxs (y la prensa-vocería de la fiscalía ya daba cuenta de eso hace meses).
El error no estuvo en aceptar el dinero, el error estuvo en creer que la investigación se haría en forma "limpia", porque toda la comunicación por lo del dinero se realizó vía mail, con exactamente los mismos datos que aquí escribo (causa que origina el envío y destino que recibiriá), pero esas conversaciones no son filtradas, se omiten, aún cuando esa es la forma por la que llegan al envío.
Yo sabía que la comunicación estaba siendo monitoreada (desde mucho antes de la muerte de Mauri cuando nuestros pasos eran fotografiados y nuestra basura revisada) y también sabía que los prisionerxs no se alimentan de buenos deseos, que requerían ayuda concreta, pero no vislumbré que la figura del ex prisionero político, más "la okupa", más "dineros de Italia" calzaban perfectamente para un invento. Fue un error y lo lamento con el alma, lo lamento no ante los jueces, ni la prensa ni la policía, lo lamento ante mis compañerxs. No faltarán lxs que me señalen con el dedo y quizá hasta se burlen del tropiezo, mientras durante todo este tiempo permanecieron indiferentes a las necesidades de personas que quizá no conocían pero que no por eso dejaban de ser menos compañerxs. Mi error debe dejarnos la lección no de evitar hacer algo (recibir el dinero para solidarizar en este caso), si no de hacerlo bien, vislumbrando, anticipándose a la jugada del rival, pensar en términos de lxs perseguidores, no para anularnos, sino para avanzar sin margen de error, sin tropiezos. No es fácil para mi decirles esto, podría modificar la historia para que me favorezca y me haga aparecer como una heroína, generando la falsa imagen de que lxs luchadorxs antiautoritarixs no se equivocan, anular de mi relato todos los sentimientos que me invaden, presentarme como un témpano de hielo.... Hay quienes creen que los malos sentimientos no son dignos de unx luchadorx. Pero no serán la insensibilidad o la nula capacidad de autocrítica las creadoras de nuestro compañerismo. He comprobado que es la capacidad de sobreponerse a los errores o los malos sentimientos lo que nos hace fuertes y dignxs. Lograr transformar aquello que nos hiere las entrañas, hasta convertirlo en el combustible que alimenta nuestras convicciones y pasos, esa es para mí la verdadera fuerza.
Fuerza que espero sean capaces de avivar en lxs compañerxs secuestradxs por el poder. Soy una convencida de que en prisión es el odio a la dominación lo que te mantiene día con día, el desprecio a los carceleros y el sistema que defienden, más el amor por tus convicciones y compañerxs de lucha.
Pero creo que para que ambos sentimientos se combinen de buena manera se necesita la moral arriba, en alto, surcando el cielo en busca de las mejores corrientes de aire. Allá arriba por donde también vuelan los volantines que mi hermano ve a través de las rejas...la moral revolucionaria en alto nos da pulso al corazón.
Muchas veces se habla de romper el aislamiento sin saber a ciencia cierta cuanto podemos hacer cada unx y cuanto involucra esto a la moral de quienes viven el encierro. A veces sin quererlo, lxs compañerxs "afuera" ayudan a edificar muros tan altos, tan gruesos e impenetrables que desde adentro de la cárcel ya no se percibe nada del exterior y la vida sigue, tan normal, tan demoledoramente normal, indiferente a seres que parecen transparentes.
La moral es para mi un proceso colectivo (me odiarán los individualistas lo se...) que se va nutriendo de estímulo y respuesta, en la relación con el/la otrx, en el diálogo fuerte pero fraterno. Fuera de cada unx es donde las ideas se materializarán, cobrarán acción, se expandirán y unx sentirá que aporta a la lucha contra toda autoridad....
De poco servirán las reflexiones de lxs compañerxs "adentro", los escritos, dibujos, libros, cuentos, ideas de revistas o proyectos de actividades. De poco servirá si afuera no hay eco, si unx siente que grita contra una pared, si no hay discusión ni diálogo porque es nula la fraternidad o la voluntad de presentar argumentos, si no hay noción de lo que ocurre afuera.
Allí la solidaridad se vuelve un fetiche vacío, que no explota su real potencial y que a la larga mantiene a nuestrxs compañerxs estáticxs, como una fotografía que ya no puede aportar en el presente. Eso será la muerte....si reflexiono en voz alta es porque deseo fervorosamente que no ocurra y que estas palabras sirvan para plantear nuevas aristas. Cada unx sabrá por donde puede aportar a la moral de lxs compañerxs, por donde puede romper el aislamiento. Aquello que seamos capaces de imaginar, seremos capaces de crear.
Escribo porque muero de ganas de estar ahí, portando un lienzo, entrando la comida, fundiéndonos en un abrazo, comentando las noticias de la guerra social, rayando los muros para que griten sus nombres, corriendo con el corazón en la boca.....ustedes lo saben, lo se.
La vida a mi también me la robaron y lucho, con cada molécula de mi ser por recuperar mi autonomía. Espero no idealicen la clandestinidad que en muchos casos es como un exilio interno, un complejo entramado donde uno no es nadie y "goza" de una aparente normalidad y poder de decisión sobre sus pasos, aparente porque mis pasos no me hacen doblar las esquinas que quiero, ni reunirme con lxs mixs, me separa con paredes invisibles. Esto es un limbo que te come el corazón y donde la soledad hace su trabajo de carcomer. No soy libre, aún cuando muchxs no lo entiendan..... Pero esto no es una queja ni una enumeración de dolores, busca contribuir a la discusión y al intercambio de experiencias, para que vean la trastienda de un tema que parece tener poca reflexión.
La reivindicación a mi juicio no pasa por la clandestinidad (que puede acabar en cualquier momento), sino por la decisión de lucha, permanente, hasta el final. Suceda lo que suceda, aunque se vaya la vida en ello. Ese compromiso lo firmé hace años y no habrá nada en el mundo capaz de borrarlo. No hay posibilidad de derrota aquí, porque no me sentiré así aunque me encierren en una jaula, la única derrota sería renegar de quien soy, de mis compañerxs y de todo lo que construimos en estos años. Y eso jamás ocurrirá. Yo no me arrepiento de nada, de la persona que decidí ser, ni de lxs compañerxs que elegí para la vida (y la muerte). Resuenan las palabras de un compañero que se muere en un hospital de la penitenciaria francesa.."No me arrepentiré, nunca, nunca, no besaré la cruz que arriman a mi boca". Eso es lo que busca la fiscalía, la prensa, lxs poderosxs del mundo......que con nuestro arrepentimiento seamos la peor propaganda para la lucha. Estos días me han traído un nuevo golpe, demolerán nuestro hogar secuestrado y aún cuando tengo mucho que decir en lo que respecta al Centro Social Okupado y Biblioteca Sacco y Vanzetti , me referiré a ese tema (ojala) en otra oportunidad (porque el tiempo es oro).
A través de internet me enteré que encontraron muerto dentro de la casa a nuestro felino compañero Philip. Me resulta difícil articular palabras frente a semejante dolor. La soledad y lo perversa de su muerte hacen que la calma se cuele entre los dedos. Rescatamos a ese pequeño de una muerte segura, crecimos juntos durante 5 años, aprendimos de él sobre el sigilo y la persistencia (porque tanto le costó aprender a cazar) y la comunicación entre animales distintos generó un lazo de amor que sirvió de brújula cuando el camino parecía perdido (como cuando Mauri murió).....
Se que muchxs no entenderán mis palabras, quienes cosifican a los animales, quienes los reducen a simple mercancía, también quienes se llenan la boca con la liberación animal, pero la conciben como un tema de piedad o compasión, ignorando el hecho de que no somos iguales, pero si equivalentes. Y esa autoridad, esa jerarquía que no quiero para mí, me niego a reproducirla en nadie más. Entonces cuando hay equivalencia, el afecto no tiene barreras.....hubiese querido estar ahí, defenderte de la muerte o despedirte en el calor de tu familia.....
Lxs asesinxs, lxs responsables de tu muerte, son lxs mismxs que nos separaron de ti ese 14 de agosto, cuando algunxs fueron apresadxs, otrxs debimos huir y otrxs debieron forzosamente abandonar el hogar...lxs responsables son lxs mismxs....
Aunque fue duro enterarme por internet, agradezco a quienes lo publicaron, pues no será la inexistencia de información la que nos blinde ante los dolores, al contrario, los aumenta, pues no saber que sucede, como están y lo que piensan agiganta la sensación de vacío. Quizá por eso cuando puedo leer sus reflexiones, enterarme de como están mis compañerxs en el ancho mundo, siento que estoy ahí a pesar de la distancia. Disfruto las fotografías y textos que envían de cualquier lugar, es siempre un cálido abrazo, aún cuando traiga tan malas noticias.
Este tiempo me hace cambiar el pelaje, estrenar uno nuevo, adquirir nuevas formas. Cada noche vuelo hasta sus casas, los busco en la gran ciudad, viajo hasta sus celdas, cruzo todas las líneas de fuego, esquivando las mirillas asesinas. Me paro al borde de las pequeñas ventanas, despliego mis alas para llamar su atención, lxs veo dormir a veces, escribir, estirarse o dar vueltas, pero no logro aún que entiendan mi nueva voz. Espero que en la próxima luna llena, luna de ayuno, el reflejo de luz clara haga que por fin me vean y quizá así salgamos a volar. A reunir a la manada entre las nubes. Se escucharán los ladridos, aullidos, el chillar de los ratones (y ratonas!), el maullido de lxs gatxs salvajes, las quejas seniles y el graznar de pájaros furiosos. Mi corazón se queda con ustedes.
Saludo a todxs lxs compañerxs y hermanxs que viven y pelean contra toda forma de dominación, que mueven sus pasos hacia la libertad. A todxs esxs anónimxs que hacen de la solidaridad una acción concreta que ensancha la sonrisa. Abrazo a mis compañerxs de proceso, aún cuando no lxs conozca, poco importa ya.
Saludo a lxs compañerxs de México, Brasil, Ecuador, Argentina, Suiza, Italia, Francia, España, Londres, Grecia, Suecia, EEUU y a todos los rincones por donde se agudiza el conflicto en la recuperación de nuestras vidas.
Un especial abrazo cómplice a lxs compañerxs detenidxs tras una actividad solidaria en el centro de santiago el pasado 24 de octubre, quienes demostraron que se pelea hasta el último minuto. Espero estén bien...
Me despido imaginando cuanto me deben odiar por extenderme tanto, en mi caso no hay certezas de cuando pueda volver a escribirles..
Con amor insurrecto, contra toda autoridad. En luchar por la liberación total.
No puedo estar de acuerdo con esta frase: "Vivir todo esto, sin haber estado allí, con mis compañerxs, me tiene sintiéndome una traidora y no habrá argumento racional sobre esta tierra que anule mi sentir".
Muy por el contrario. No hay traición alguna, ella vive esto mismo desde un lugar que tod*s ansiamos saber que existe: el punto de fuga frente a un poder que se jura omnímodo Y NO LO ES.
Que sus pasos vuelen libres que las huellas de los compas prófugos se pierdan... por la libertad. desde las sombras, aquí/ahora, para siempre