domingo, marzo 21, 2021
La fantasia de Lester (parte 1)
Cuando leo a Lester Bangs siento
como si fuera un viejo amigo. Puede que sea cierto, pues lo leo desde hace como
dos décadas por lo menos.
Según Greil Marcus (que también
leo desde eso y más tiempo, y pese a la valoración de su obra –gracias a él
supe de la IL y la IS- no se siente como un amigo exactamente, sino más bien
como un profesor que no admiras pero respetas)...
[Greil conocía a Lester, y editó
el primer compilado de escritos, que recién hace un par de años se tradujo a
español, por Ignacio Juliá. Y no es por ser criticón, pero…las traducciones
ibéricas siempre dan como ganas de mejorarlas].
Bueno: En la presentación Marcus dice
que Bangs fantaseaba con la idea de que existiera una especie de archivo de
toda la música de la humanidad. En los 70/80 ese archivo se imaginaba como una
enorme bodega llena de LPs. Desde que leí eso que tengo la imagen de Lester en
un subterráneo hurgueteando en las distintas colecciones. Tal vez porque las
disquerías más grandes e interesantes que vi en mi vida estaban situadas en
subterráneos. Situadas en Malmö y en Lund, Suecia, donde nunca más retorné
desde 1994, aún suelo soñar que voy bajando las escaleras lleno de emoción pensando
en qué maravillas del arte sónico de la humanidad me voy a topar ahí.
Porque cuando me preguntan qué
música me gusta me es cada vez más difícil responder. Prefiero decir: me gusta
el sonido en general, y en particular la organización humana del sonido que
llamamos “música”. Pero es cosa de escuchar bien y la música está en todo
sonido, hasta en el del calefont o las construcciones de edificios acá al lado.
Es lo que algunos jipis (y Ud.?) llamaron la Vibración Universal.
Como se sabe, no soy un amigo de
las nuevas tecnologías. Uso guasap sólo desde el 19 de octubre de 2019, aparte
de este blog, y el correo electrónico. Y sin tener tuiter me acostumbré a
revisarlo también desde 2019, poco antes del estallido, siempre entrando al de
Piensa Prensa y viendo desde ahí las “tendencias” del momento, por lo general
mucho más rápidas que las noticias oficiales.
Me gusta escuchar música desde
los 1600 CDs y no más de 100 LPs que hay en casa, pero me había acostumbrado a
escuchar música desde YouTube en mi trabajo con audífonos (que no están mal,
pero prefiero sentir la música con todo el cuerpo y no sólo los oídos y la
mente). Descubriendo varias cosas en YT a veces me acordaba el archivo de
Lester, pero no me parecía que fuese lo mismo porque: hay muchas publicidades,
y siempre se asoman otras cuestiones que te distraen, con lo cual no se parece
a la clásica sensación de estar escuchando un disco entendido como una forma de
arte que se basta a así mima con portada, texto y música.
Pero otra cosa parece ser bandcamp.
Hace un mes o poco más recordé de
repente la existencia del crítico musical Byron Coley, quien se me ha aparecido
en varios lados: reediciones de Dinosaur Jr., notas al único álbum de los Momes
(“Spiralling”, de 1989, grabado en los estudios Cold Storage, y que la única
vez que vi por ahí por 1992 en la Melody Rock dejé ir pues preferí comprar un CD
de Perfect Trouble, que luego le cambié a Chandía por una sinfonía fome de Glenn Branca. Sí: la cagué), y un libro sobre la No Wave co-escrito con Thurston Moore,
un persnaje a quien siempre le estaré agradecido porque a causa de su
infidelidad puso fin a la ya larga, tediosa y tediosa carrera de Sonic Youth,
una buena banda en sus primeros 10 años, que nunca volvió a ser lo mismo luego
de la era grunge.
Busqué de ocioso el tuiter de
Byron, y me encontré con excelentes recomendaciones bajo el título de “disco
del día”, reenviando por lo general al formato bandcamp.
Y ahí me puse a explorar este
nuevo mundo que sí creo se ajusta mejor a la utopía melómana de Lester Bangs,
sobre todo porque respeta el formato “álbum”, con portada y texto y sin
distracciones, y además permite explorar sean en base a bandas o sellos.
Enchufado desde mi teléfono
celular el equipo de música los
parlantes SONY conseguidos por mi padre en La Serena en los años 70, el sonido
es excelente y este último mes casi no he usado los CDs: el formato ya casi
obsoleto que he coleccionado desde más o menos 1990 (mi primer caset y LP
fueron de Iron Maiden, respectivamente “Killers” y “Iron Maiden”; mi primer CD
fue el “One size fits all” de Zappa y las Madres, y el segundo fue uno de los
peores albums de la historia de los Residents: “El rey y yo” (una especie de
tributo a Elvis)).
El proceso por lo general
consiste en hacer memoria de bandas y artistas de los que en la vida me ha
costado conseguir material, y googlearlos agregando “bandcamp”. A veces o
aparece nada, pero por lo general siempre hay algo.
El itinerario fue más o menos así
(anoté casi todo en mi libreta negra):
Faust: ¿Cómo no partir por buscar una de las bandas que siempre ha
estado en mi top % de bandas de todos los tiempos? Encontré que tenían
bandcamp, en el que sólo hay dos discos pero completos: el Faust 1, con el que
Uwe Nettelbeck estafó a los ejecutivos de Polydor (si no me equivoco)
diciéndoles que tenía en sus manos a “los nuevos Beatles”, jajajaja, y qué
tremendo disco sacaron gracias al millonario presupuesto que le pasaron.
También está el 71 minutos, gloriosa obra que tengo en CD pero acá al fin
se entienden los títulos en el orden adecuado.
Por ahí pillé en otro lado el
Patchwork, que compila fragmentos del mundo faustiano desde 1971 hasta el dos
mil y algo. Muy bueno.
Lástima que no está el Faust
Tapes: legendaria movida de Uwe de nuevo, que ante el fracaso comercial de Faust
en Alemania le entregó unas cintas a Virgin UK con el compromiso de que
editaran un LP al precio de un single. Gracias a eso el disco vendió como 60
mil copias.
This Heat: otra banda que suele estar en mi top 5. En su bandcamp
está todo: los dos LPs, las Peel sessions, el maravilloso “Salud y eficiencia”,
una colaboración con un percusionista africano (Mario Diekuuroh), un disco en
vivo, “Metal”, “Repeat” y 3 versiones de “Graphic/varispeed”, que es un
fragmento sonoro en tres formatos de reproducción/velocidad: 33, 45 y no me
acuerdo (la técnica nunca fue lo mío: De hecho, aún no sé en rigor que es lo
“mío” y por eso me gusta tanto la frase crística “mi reino no es de este
mundo”)…ah, sí: y 16 RPM. Sé que casi nadie lo hará pero ¡escuchen todo eso! En
las tres versiones de Graphic se aprecian todos los sonidos ocultos detrás de
lo que llamamos canciones o piezas instrumentales, que están todo el tiempo ahí
esperando que los descubramos.
John Peel dijo en su momento: “La
gente me escribe pidiendo más música como la de This Heat, el problema es que
-que yo sepa- ¡no existe más música como la de This Heat!”. Y eso sigue siendo
cierto, 40 años después.
No sé por qué de ahí salté al
bandcamp de Doctor Nerve. A inicios
de los 90 descubrí su disco en vivo “Did sprinting die?”, y luego el CD que
reúne los dos primeros discos de estudio (Armed Observation y Out to bomb fresh
kings). Es un combo de NY numeroso y complejo liderado por Nick Didkovsky (con
quien tuve alguna correspondencia en esos años y me mandaba afiches de las
tocatas que los tenía todos pegados en mi pieza en esos años pero una vez en un
aseo general terminaron en la basura), que rockea duro mientras ofrece
intrincados arreglos de vientos que le dan un toque de Henry Cow meets heavy
metal y entremedio hay piezas programadas por un computador. No están todos sus
discos ahí, pero hay varios, y reescuchar “Beta 14 OK” fue como volver a
carretear con un viejo amigo. Y pensar que hay quienes aún se impresionan con
Fulano y Mr Bungle. OK.
La banda no ha parado hasta el
día de hoy, y el sonido se ha hecho cada vez más metalizado pero en una buena
forma, por ejemplo en el álbum adecuadamente titulado “LOUD!”. De hecho, un
amigo de esos tiempos me mostró hace poco que Didkovsky hacía eventos tales
como reinterpretar completo el “Master of Reality” de Black Sabbath. Algo que la
mayoría de los autoproclamados “músicos de vanguardia” que me he topado por acá
no harían pues son tan levantados de raja que miran en menos el punk y el heavy
metal (a menos que sea muy "virtuoso", o sea, pichulero).
Enormes cantidades de discos hay
en los bandcamps de 3 favoritos del anarco-post- punk (por decir algo): The Ex, Chumbawamba, y Dog Faced Hermans.
El caso de Chumbawamba es el más
extraño, dado en enorme hit mundial que tuvieron en los 90 con Thubtumping,
pero acá están los clásicos “Las fotos de niños muriendo de hambre venden
discos” y “Que no te preocupen las elecciones”, además de un disco pop y
hermoso como “Anarchy”, que tuve en CD pero se lo regalé a una polola, jojojo.
No creo que ella lo escuche mucho ya.
Buscando en el árbol post-This
Heat encontré el hermoso disco de Lifetones,
deriva dub a cargo de Charles Bullen y un socio jamaiquino (o jamaicano?), y no
mucho pero sí algo de Camberwell Now
(de Charles Hayward, el baterista). Se trata de dos temas dentro de un
compilado del sello Sub Rosa en homenaje a William S. Burroughs. En la página
del sello me topé con Palo Alto y
“Diferencia y repetición”, su homenaje a Gilles Deleuze. Palo Alto es un
supergrupo bien curioso, con Richard Pinhas (de Heldon, pioneros de la
electrónica francesa), Thierry Zaboitzeff (de Art Zoyd, banda RIO belga), y
Rhys Chatam (ex Theoretical Girls junto a Branca, pioneros del no wave, y precursor
de la Band of Susans, una de las primeras formaciones con 3 guitarras además de
bajo). El disco lo escuché acostado y bien volado y me pareció sublime. Una
semana después lo escuché en otro contexto y no me gustó tanto. Le daré otra
oportunidad y les cuento. El disco no solo tributa a Deleuze (con samplers de
su voz) sino que es al mismo tiempo un homenaje al “Third” de Soft Machine,
álbum doble con un tema en cada lado, y la idea es que cada tema (de 2º minutos
aprox.) explore un lenguaje musical distinto.
De los Residents no encontré mucho, salvo por algunos de los conciertos de su 13 aniversario en Holanda y no recuerdo qué más, pero sí encontré albums de sus amigos ingleses Renaldo & the Loaf, y varios tributos a los Residents, dentro de los cuales destaca una versión completa a cappella de su cásico “Commercial Album”, a cargo de The 180 Gs, brillante. Y por raro que parezca, aunque no tanto pues estamos hablando de los Residentes, la formación Minimún hizo lo mismo tributando en su integridad ese clásico del minimalismo pop con sus 40 canciones de 1 minuto.
No pude terminar aún esta
revisión, pero sí pude encontrar la referencia original de Lester:
“La fantasía más memorable de mi
infancia era ser propietario de una mansión con catacumbas subterráneas que
contendrían, alfabéticamente ordenados en pasillos infinitos y tortuosos,
húmedos y mal iluminados, todos los álbumes publicados”.
(Lester Bangs, Reacciones psicóticas
y mierda de carburador. Prosas reunidas de un crítico legendario: rock a la
literatura y literatura al rock, Edición de Greil Marcus, Traducción de Ignacio
Juliá, Libros del Kultrum, segunda edición, 2018, pág. 16. Estoy refiriendo como
me enseñó un académico imbécil: usen las citas más voluminosas posibles.
Benjamin escribió sobre eso en Instrucciones para redactar mamotretos, creo que
en su Calle de dirección única).
El sueño de Lester parace un poco obsoleto hoy en día.
¿Su visión se quedó corta?
Yo tengo una que de seguro va más
allá: lograr un archivo del sonido que no sea propiedad de nadie, en que haya
quedado un registro, repetido al infinito, de cada una de las expresiones
auténticas del ser, humano.
Etiquetas: Bangs, comunismo difuso?, crimen estético, industria cultural, trivia musical
martes, marzo 03, 2020
Tiempos Mejores/En el Metro/Vaneigem y la Comuna en las insurrecciones del siglo XXI
En este espacio virtual dejamos algunas anotaciones de lo que la experiencia subterránea del mal o bien llamado transporte público generaba en unx, de las que escarbando un poco en este caos organizado he re-encontrado estas tres o cuatro o tal vez cinco que re-presento a lxs eventuales lectorxs en el año cero de nuestra revolución:
Martes 17 de septiembre de 2019
Suicidios en el Metro
H.D. Thoreau me dijo esta mañana en el metro (leía un volumen pequeño llamado "Una vida salvaje y desobediente") que el mejor momento creativo es en la mañana. No estoy tan seguro, pues a veces me ha dado por escribir fluidamente entre las 23 y las 01. Pero lo entiendo.
La lucha contra la represión impuesta por el Poder no se da solo en la calle, sino también dentro de nosotrxs mismxs. El juego putrefacto de la política nos divide internamente y externamente nos obliga a elegir un bando. El problema es que sus bandos nos son más que espejismos. Tal como en un casino, sus ofertas políticas están programadas para que la casa siempre gane.
Desde luego que ya no cedemos tan fácilmente a este embrujo. Las Asambleas Territoriales Autónomas son una respuesta directa a la farsa que nos quieren hacer tragar desde arriba: que toda la realidad se reduce a elegir entre izquierda o derecha, apruebo o rechazo. Allí donde el viejo mundo se atrinchera en la avaricia y el egoísmo, los territorios rebeldes a lo largo de todo Chile cuajan en la creación de una nueva de forma de vida que ya no espera más sobrevivir de las migajas que dejan tras su paso los patrones de fundo.
La lucha de las mujeres, y de todxs aquellxs que no caben en las clasificaciones higiénicas del capital, es otra de las razones por las que los funcionarios del orden de cosas tiemblan. A diferencia de quienes ven con temor su propio reflejo de muerte en las ruinas que dejan a su paso, nosotras reconocemos en ellas la posibilidad de hacer surgir por primera vez la vida. Y estamos dispuestas a llevarla hasta el final.
El pueblo puja por nacer libre de sus cadenas. Esta liberación es un despertar internacional que moviliza a la humanidad a rescatar la tierra que habita, a honrar la naturaleza que le da sustento, a superar el sentido común patriarcal que nos somete a roles y relaciones de poder y violencia, a evadir definitivamente la lógica autodestructiva de la economía política, a realizar todos nuestros potenciales aquí y ahora.
La concreción del reino de la libertad vivida nos deja cada vez más claro que la realización de nuestras potencias no se encuentra en el detritus del capital vestido de democracia totalitaria, sino en el horizonte del porvenir a ganar. Ninguna pseudo-satisfacción de un triunfo ciudadanista nos podrá hacer olvidar esto. ¡Nuestra lucha no es por “correr el cerco”, sino por hacerlo estallar por los aires!
Estamos en el equilibrio inestable del statu quo. El poder opresivo, firme sobre sus posiciones, no está dispuesto a ceder ni un poco. Teme un cambio de rumbo. Este cambio está al alcance de la sublevación popular que burla al Estado y, con la firmeza de una rabia justa, afirma su determinación de continuar sin descanso su lucha.
A primera vista, el statu quo juega a favor del Estado y de sus patrocinadores. La intransigencia de los gobernantes apunta a divulgar en el público la imagen de una fortaleza inamovible que nada hará tambalear. Su propaganda despierta el espectro de la desesperación que aún persigue el recuerdo de las revueltas perdidas. Apuestan por la fatiga, cuentan con el amargo “qué sentido tiene” para mandar a los insurgentes de vuelta a la perrera. ¡Nuestros enemigos se equivocan dos veces!
La solidez del Estado solo es superficial. Su poder de decisión es falso, está en manos de un poder financiero mundial que poco a poco lo reemplaza. Muchos ciudadanos franceses culpan a la Comisión Europea y la hacen responsable de sus desgracias. Le reprochan imponer restricciones presupuestarias a los gobiernos “elegidos democráticamente”, que arruinan el sector público, empobrecen, matan. Esto es olvidar que las autoridades europeas no son en sí mismas más que un instrumento de las mafias financieras internacionales. Ellas son nuestro verdadero enemigo, como se lo reveló a los chilenos el asesino económico Milton Friedman. Sin embargo, por más temibles que todavía sean, los administradores de un mercado del que son a la vez amos y esclavos, muestran cada vez menos poder real y cada vez más poder ficticio, una autoridad cuya puesta en escena está destinada a fascinarnos como la serpiente fascina a su presa. Pero hemos demostrado que ya no somos presas y que estamos revocando la depredación. Ellos, en cambio, están librando una guerra de vendedores ambulantes. A la vez presas y depredadores, se agotan en rivalidades competitivas y se hacen pedazos unos a otros por un hueso donde pronto no quedará nada que roer. Porque el Estado y las autoridades supranacionales son acechados por el inevitable colapso de un sistema donde el dinero da vueltas en círculos, reproduciéndose solo a sí mismo, no es más que una forma virtual llamada a devorarse a sí misma devorando todo a su paso.
Unos dirigentes cada vez más tontos, unas y unos insurgentes cada vez más inteligentes. La bancarrota rentabilizada del sistema mercantil no solo provoca la destrucción de la tierra y sus especies, sino que ocasiona un deterioro mental que año tras año debilita a los administradores de la decadencia universal. Estos son incapaces de evitar que una formidable ola insurreccional rompa el asalto de sus empresas mortíferas. ¿Te preguntas sobre el efecto de pasar del viejo mundo al nuevo? Está ocurriendo lentamente frente a tus propios ojos. Los jefes de Estado y los gobernantes son vencidos por la senescencia a medida que se esclerosa su nervio de la guerra, mientras que la insurrección popular y la desobediencia civil demuestran día a día una inteligencia que la apertura a la vida nunca deja de estimular
Lo alto se pudre, lo bajo revive. Los individuos autónomos muestran una creatividad que dirige la ofensiva desde dos ángulos. Mientras que los análisis críticos, los recursos legales, los sabotajes y los hostigamientos mediante el ridículo denuncian las estafas de un Olimpo de opereta, en la base se multiplican y expanden las asambleas locales y regionales que se enfrentan directamente al problema de la generosidad humana en una sociedad de cálculo egoísta. Este combate a la vez plural y unitario, nutre la resolución de lxs insurgentes, su determinación de “no renunciar a nada”. Aquí la vida reivindica su prioridad absoluta sobre la economía del lucro.
La creación de nuevas condiciones de existencia es una prioridad. La ruina de nuestras conquistas sociales y los dictados que el capitalismo y su democracia totalitaria nos asestan, dan una idea del caos al que pretende precipitarnos. Recordemos lo que le pasó a Grecia. A pesar de contar con el apoyo de una mayoría popular que la instaba a abandonar la Unión Europea, el gobierno griego de Tsipras dio marcha atrás y tomó una decisión opuesta a la voluntad del pueblo. Cedió a un chantaje abiertamente declarado: “Si no aceptan las medidas de austeridad que preconizamos, se irán de Europa, no tendrán dinero, no tendrán con qué pagar los salarios, mantener las escuelas, los transportes, los hospitales. Après nous le déluge!”. Tsipras tuvo que ceder porque la sociedad griega no estaba preparada para evitar el cataclismo programado. ¿No resulta inquietante que no estemos aprendiendo las lecciones de este desastre anunciado? ¿No deberíamos emplear nuestra energía en sentar las bases de micro-sociedades capaces de responder a los desafíos del caos y de la absurdidad devastadora, de lo que nos da un anticipo el estado de los sectores hospitalario, alimentario y energético?
El mayor peligro que enfrentamos es la falta de audacia. Es no tener confianza en nuestras propias capacidades, es subestimar nuestra inventiva. Esperar soluciones del Estado nos condena a vegetar en su cadáver podrido. ¿Cómo olvidar que la ley del lucro, que determina todas las leyes del sistema, consiste en recuperar con una mano lo que se ha dado con la otra? Dialogar con el Estado es entrar en la boca del monstruo.
Lo importante no es tanto romperlo con nuestros golpes como sustituirlo por un conjunto de micro-sociedades humanas en las que se emplee la libertad de vivir para experimentar la riqueza de su diversidad y armonizar sus opciones contradictorias.
El fraude del referéndum. En Francia, lxs insurgentes exigen un Referéndum de Iniciativa Ciudadana (RIC). El gobierno no quiere oír hablar de ello, excepto en forma de lo que llama un Referéndum de Iniciativa Compartida (RIP, por sus siglas en francés) del que obviamente tendría el control. Al mismo tiempo, el propio gobierno muestra su desprecio por los referendos rechazando una petición de más de un millón de personas que se oponen a la venta del aeropuerto de París al sector privado. En Chile, se está gestando el mismo fraude. El gobierno propone sustituir la constitución de Pinochet recurriendo a la farsa electoral y a sus manipulaciones tradicionales. ¿El objetivo? Imponer desde arriba una constitución que servirá para legalizar el control del capitalismo sobre los recursos del país. ¿No estamos cansados de presenciar una vez más este truco de magia que, en nombre del pueblo, confiere plenos poderes al mercado? ¿Cómo ratificar una constitución popular que de ningún modo está escrita directamente por el pueblo, por las asambleas de barrios y territoriales?
La lucha por la calidad de la vida se burla de la dictadura de los cifras, de la medida, de la mayoría. La cifra es la medida del poder. Reina a través de la cantidad porque reina sobre unos objetos, sobre un pila anónima de mercancías. Hoy estamos descubriendo la perspectiva inversa. La calidad anula la dictadura del número. La calidad de la vida se burla de las cuentas presupuestarias que la reducen a un elemento del lucro. La calidad es la autenticidad vivida. Es así como puede mostrar su interés por lo que le concierne y su desinterés por las guerras competitivas que las mafias mundialistas libran entre sí. Nos interesa evitar las consecuencias de estas guerras, cuyas víctimas son siempre los de abajo.
En sus aspectos más visibles, la guerrilla pacífica moviliza a cientos de miles de partisanos de la desobediencia civil. Más allá de la mentira mediática que asegura que los manifestantes se agotan, que su número disminuye, ni en Francia, ni en Chile, ni en Líbano, ni en Sudán, ni en Algeria, ni en Irán ceden en el frente de las demandas. No se confunden de enemigo, su voluntad no se debilita. El adversario es la máquina del lucro que aplasta la vida, la lucha es la de la vida que se niega a ser aplastada.
El fenómeno está ganando profundidad, afecta los modos de pensamiento y comportamiento. Cada vez más individuos redescubren las alegrías de la solidaridad y están tomando conciencia de que la realidad vivida no tiene nada en común con la realidad contable, presupuestaria, estadística que se urde en estos lugares altos que, de hecho, no son más que las mazmorras del mercado.
Ni dirigentes ni representantes autoproclamados. Más allá de los jefes, las asambleas auto-organizadas excluyen a los aparatos políticos y sindicales y a quienes quieren ser sus delegados. Los miembros de estas asambleas, por otra parte, están preparados para discutir a título personal con todos los individuos, militantes y no-militantes, sin importar sus opiniones religiosas e ideológicas. De hecho, creen que la lucha social por una sociedad más humana y generosa prevalece sobre las representaciones del mundo que cada persona construye según su historia particular. No llaman a renunciar a las convicciones personales, sino a superarlas, es decir, a resituarlas en unas condiciones que permitirán negarlas en su forma antigua y preservarlas en su forma nueva. Tolerancia para todas las ideas, intolerancia para todo acto inhumano.
La Comuna es el lugar de la vida reencontrada. Es un ágora de libertad donde todas las opiniones tienen la ventaja de ser expresadas, escuchadas y concretarse en forma de decisiones colectivas. ¿Por qué? Porque inicialmente reúne a un pequeño número de personas que se conocen o están empezando a conocerse. Tienen el privilegio de ocupar un territorio que es conocido, donde pueden intervenir con pleno conocimiento de causa. Tienen la ventaja de estar en una proximidad a la que la federación de comunas presta una distancia crítica, una conciencia afinada.
Cada comuna es la base de una multitud de entidades similares. Su federación formará un tejido social capaz de suplantar un Estado que no deja de degradar las condiciones de existencia. Es aquí, en el terreno de nuestra existencia cotidiana, que nuestra creatividad tiene la mejor oportunidad de derrotar al imperialismo estatal y mercantil. El ser humano siempre se ha doblado sin romperse. Basta de inclinar la cabeza, es el fin de este mundo donde, como dijo Chamfort, el corazón solo tiene la opción de romperse o endurecerse.
La lucha de la Comuna es la lucha de la generosidad humana contra la dictadura del lucro. No vamos a tolerar que el capitalismo mundial y el cálculo egoísta contaminen nuestro ambiente y nuestra conciencia humana. La ayuda a los más pobres le atañe a las asambleas populares, no a la fría jurisdicción estatal y sus proxenetas xenófobos, racistas y sexistas. El impulso de solidaridad trae consigo una sensación irrefrenable e insólita: la vida va tan rápido que ya no tenemos tiempo para morir. La insurrección es una cura de salud.
La mujer está al frente de la lucha por los seres humanos. Ahí está su unidad. Es una unidad reivindicativa que amenaza la tradición machista y los resurgimientos patriarcales. No es de extrañar que el poder trate de fragmentarla en categorías para enfrentarlas unas con otras y para “dividir y reinar”. Tratar a la mujer como una abstracción permite, en efecto, hacerle asumir unos roles y funciones que antes estaban reservados al patriarcado. El sentido humano no está presente con la misma intensidad en la mujer policía, la torturadora, la especuladora, la militar, la mafiosa, la autócrata y en la insurgente que lucha por la emancipación igualitaria de hombres y mujeres. Pero dondequiera que el núcleo de humanidad no haya desaparecido por completo, ¿por qué no confiar en la vida para superar la coraza opresiva?
La Comuna es nuestro territorio, nuestra existencia ahí es legal. Tiene esta legalidad natural que el Estado sustituyó por una legalidad que nada nos obliga a reconocer. ¿No ha vuelto caduco el contrato social por el que se comprometía, a cambio de retenciones fiscales, a garantizarnos escuelas, hospitales, transportes y medios de subsistencia? A esto hay que agregar las medidas arbitrarias que atentan contra la dignidad humana y que su totalitarismo democrático multiplica. ¿No es evidente, por lo tanto, que estamos en la legalidad y que el Estado, de facto, está en una ilegalidad que, desde el punto de vista de sus propias leyes, nos autoriza a proscribirlo? Sin embargo, la estructura municipal que ha implantado sigue en pie. Hace del alcalde un funcionario sumiso a su autoridad. Atrapado entre la representación del Estado y la representación de la población local, navega entre la honestidad, la corrupción, la modestia del portavoz y la arrogancia del edil entronizado. ¿Cómo pueden coexistir las asambleas de autogestión, sin negarse a sí mismas, en el marco de una organización municipal subordinada al Estado? Cada territorio en proceso de liberación tiene sus propias formas de lucha.
¿Cuáles relaciones con el municipio tradicional? Nadie ignora que la experiencia de la democracia directa marca una ruptura con los modos de votación que nos impone el ritual electoral. A diferencia del voto organizado por el clientelismo político, la Comuna es la emanación de las asambleas de proximidad. Los problemas que abordan son problemas concretos que surgen para las personas de un pueblo, de un barrio urbano, de la región circundante, donde su federación presta una visión global, mundial, a las decisiones tomadas localmente. Estas provienen de un entorno donde cada uno está preocupado y sabe de qué habla. Concretizan una práctica de vida, no una práctica de la ideología. El municipio es una antena, está menos atento a los ciudadanos que al Estado que los gobierna. Pero para nosotros, la Comuna es un mundo llamado a erradicar la mundialización del lucro.
El tambor de la unidad resuena en todas partes. ¿Qué unidad? Llamar a la unidad y a la convergencia de las luchas es tomar las cosas al revés. Las declaraciones abstractas, por muy generosas que sean, son señuelos. Toman el viejo camino de las buenas intenciones. La esperanza no cesa de tropezar de triunfalismo en derrotismo. ¿Vamos a alistarnos una vez más en estos frentes que se supone que deben movilizar la energía de todos y de todas contra lo que solo lleva una de las máscaras de la opresión global? Durante la Revolución Española, Berneri emitió esta advertencia: “Solo la lucha anticapitalista puede oponerse al fascismo. La trampa del antifascismo significa abandonar los principios de la revolución social”. Y añadió: “La revolución debe ganarse en el terreno social y no en el militar”. ¿Cuál es la fuerza poética de los chalecos amarillos y las asambleas auto-organizadas? El hecho de que ponen en primer plano problemas económicos, sociales y psicológicos de los que nadie puede escapar en estos tiempos de mutación (permacultura, prohibición de los pesticidas, bloqueo de los circuitos mercantiles, erradicación de los problemas petroquímicos y nucleares, exploración energética, reactivación del tejido rural y urbano, ruptura con el fetichismo del dinero, reconstrucción de la educación, guerrilla llevada a cabo según el principio “Nunca destruyas a una persona y nunca dejes de destruir lo que la deshumaniza”).
La verdadera unidad es la lucha por la mejor vida.
La desobediencia civil es un derecho imprescriptible dondequiera que reine el derecho a oprimir. La redacción de una carta nacida de las Comunas y de sus asambleas podría garantizar el principio y sentar las bases de la legalidad de una democracia que su poesía práctica libere para siempre del dominio estatal y mercantil. ¡Abajo la república de los negocios! ¡Larga vida a la república del sentido humano!
Raoul Vaneigem,
25 de febrero de 2020
Etiquetas: comunismo difuso?, EVADE, tercer asalto proletario contra la sociedad de clases, Vaneigem
lunes, diciembre 24, 2018
Extraña victoria: 3 postales sobre el último paro portuario
Llegó un momento en que íbamos volviéndonos al sindicato, que algunos cabros empezaron a decir que había orden de desalojo y que los pacos iban a entrar. En el ajetreo de todo lo que pasaba, casi nadie le prestó atención a eso y seguimos intentando retroceder ordenados, cosa de poder quedarnos en el sindicato y que los pacos se fueran.
Pero llegaron como 4 buses de pacos. Llegó un momento en que nos dimos cuenta que en las 4 esquinas del sindicato habían operativos completos: zorrillos, guanacos, micros llenas. Estábamos entero rodeados y éramos pocos en realidad, no más de 50.
Entonces, llegó un momento en que decidimos entrar, bloquear el sindicato y quedarnos adentro.
Pero los pacos se bajaron de las micros, se formaron y comenzaron a avanzar al sindicato. Se pegaron a sus paredes y caminaban como pejesapos por las rocas, bien pegados y mirando para todos lados. Nosotros dimos la alerta y todos los que estábamos dentro nos dijmos que los pacos no iban a entrar.
Primero intentaron abrir la reja pacos a pie, pero recibieron una lluvia de piedras, fierros, escombros y de todo. Nosotros estábamos detrás de la reja, casi cara a cara, les gritábamos de todo y ellos tenían miedo. Los mirábamos a la cara y retrocedían, se daban órdenes entre ellos, avanzaban y volvían a retroceder. Los cabros en los pisos de arriba tenían un diluvio de cosas que caían.
Así que los pacos a pie se fueron, y ahí llegó el zorrillo que empezó a chocar directamente la reja, dimos la voz para arriba para que se prepararan a resistir en los otros pisos porque ya iban a entrar.
Cuando sacaron la reja y reventaron las puertas les seguimos peleando para que no entraran, pero llenaron todo de lacrimógenas. Siguió la pelea en el segundo piso, después en el tercer piso. Les bloqueamos las escaleras con mesas y sillas, pero seguían tirando gas. Ahí fue que subimos al techo.
Cuando estábamos en el techo lo primero que decidimos es que no nos iban a bajar. Íbamos a pelear hasta la muerte, todos estaban decididos a eso. Sabíamos que si nos atrapaban, la lucha se terminaba. No íbamos a dejar que eso pasara.
Nosotros veíamos todo desde arriba, así que vimos cómo la calle se empezaba a llenar de más compañeros que salían de todos lados, por Errázuriz, por Blanco, por Cochrane, por todo el barrio puerto.
En un momento un compañero nos dijo que si nos pillaban nos iban a procesar por molotov, y eran al menos 5 años en la cárcel. Estábamos más que decididos, ninguno iba a caer. Además, nos llegó la información que habían detenidos y que los habían golpeado, que no habían pasado ni a constatar lesiones.
Hasta que un compañero gritó una noticia: ¡hay tres puertos parados!
Ahí nos dimos cuenta de todo: esto ya era un escándalo nacional. Ahí supimos que esto no se iba a quedar así y que ya iban a llegar a ayudarnos. Nos dimos cuenta de que todo dependía de nuestro aguante, y todo el caos que había se convirtió en algarabía, en la moral por el cielo, el pecho inflado como nunca. Abajo en las calles la lucha seguía.
Después llegaron más noticias: eran 7 puertos parados. Supimos que veían bajando universitarios a apoyarnos.
Acordamos el plan de salida: solamente íbamos a bajar con una negociación. No nos íbamos a bajar hasta que no hubiera ni un paco en el sindicato y un montón de gente viniera a recibirnos.
Veíamos las noticias y estábamos en todos lados. Entonces supimos que la Unión Portuaria estaba casi entera paralizada, y que San Antonio también había parado. Nos dimos cuenta entonces que el intento de reventarnos les había fallado, que habíamos resistido, que la lucha seguía. Sacamos en conclusión que todo venía del Gobierno, que la orden la dio la Gobernadora regional y que juntos con los Von Appen habían intentado ponerle fin a la lucha reprimiéndonos, pero les salió el tiro por la culata. ¡Ahora había un Paro Nacional!
Como todos los cabros son buenos para la machina, para inventar maniobras para hacer la pega, rápidamente inventamos un sistema para que nos subieran comida y ropa, porque además sabíamos que los pacos estaban saqueando el casino y no iba a quedar nada. Organizamos el uso de los celulares, para no quedar incomunicados, y todos los compañeros pudieron comunicarse con sus seres queridos, e incluso decidimos grabar un video y enviar un mensaje para afuera.
Nos dijeron que los compañeros del Terminal 2 TCVAL, que ya no estaban en paro, estaban organizando salir a defender el Sindicato. Y así fue. Tipo 11 de la noche, los compañeros que iban saliendo del turno salieron todos en cuadrillas, avanzaron por la Plaza Sotomayor y se dirigieron
por Errázuriz y Blanco, enfrentando a los pacos y haciéndolos retroceder, para llegar al sindicato. La calle entera ya era nuestra.
Después supimos que los dirigentes traidores del sindicato habían ido a mentir, a decir que los trabajadores de Ultraport se estaban agarrando a combos con los de TCVAL, para generar división y que los de TCVAL no apoyaran. Pero nada de eso les resultó, los compañeros declararon de
nuevo el paro en el T2 y se sumaron a la lucha por defender el sindicato. ¡Somos todos portuarios!
En un momento de todo esto, había una concentración de gente en la esquina de Blanco con Sotomayor, y vimos cómo un auto gris apareció rápido, aceleró y atropelló a la gente, salió una persona por los aires y una parte del grupo salió esparcida por la calle. Los compañeros abajo
intentaron detener el auto, le llegó una lluvia de palos y piedras, pero no se trizó ningún vidrio. Mientras aceleraba para arrancar, un zorrillo aceleró contra la gente para cubrirle la salida al auto, que arrancó por Blanco en dirección a la Aduana.
Todos vimos que fue intencional, el tipo les tiró el auto encima. Era gente que nos apoyaba. La rabia que había era tanto, que algunos compañeros estaban decididos a bajar y enfrentarse a los pacos que había en el Sindicato y que se resolviera todo ahí mismo, pasara lo que pasara.
Pero sabíamos que era una provocación. Al rato después supimos que entre las víctimas habían compañeros y también una universitaria, que estaba mal, y la rabia no podía contenerse. En ese momento la Plaza Sotomayor era epicentro de una batalla campal entre cientos de personas y los pacos, que iban y venían por todos lados.
Los gritos desde arriba eran juramentos: ¡les vamos a ganar! ¡a los Von Appen les vamos a ganar! ¡a los pacos les vamos a ganar! ¡al Gobierno les vamos a ganar!
Mientras escuchábamos los cacerolazos en los cerros, y los sindicatos, universitarios y hasta Los Panzers del Wanderers organizaban convertir todo esto en una jornada de lucha organizada, bajando en ese momento al barrio puerto, llamando a estar temprano al otro día, organizando dónde y a qué hora llegar.
Hasta que ocurrió lo que esperábamos: nos dijeron que los paco se iban.
Abajo apareció la prensa, abogados, dirigentes.
Primero desaparecieron los guanacos y zorrillos de la calle, y al rato unas micros vinieron a buscar a los pacos que estaban dentro del sindicato. Bajamos del techo y el casino estaba lleno de compañeros recibiéndonos, todos felices y gritando. En el primer piso habían familiares, amigos, más trabajadores, la calle estaba llena.
Todos supimos entonces que estábamos haciendo historia, que 28 portuarios habíamos resistido el asalto y el sitio de los pacos, que habíamos ganado una batalla, que nos habían intentado reventar pero se tuvieron que retirar, y ahora había un paro nacional.
¡Vamos a ganar! ¡¡¡A los Von Appen les vamos a ganar!!!
¡¡¡Los vamos a doblegar, como sea lo vamos a hacer!!!
"La huelga en el puerto de Valparaíso terminó en el momento en que, al menos en apariencia, la combatividad de los trabajadores estaba en su punto más alto.
¿Terminó por la "traición de los representantes sindicales"? No parece tratarse de eso. Los representantes admiten que la propuesta aceptada es apenas "un poco mejor que la anterior", y si bien hay quienes les reprochan que ésta se ratificó a las 2 de la madrugada en una asamblea donde había sólo 130 personas, también podemos preguntarnos qué les pasa a unos obreros convertidos en foco de atención internacional por su tenacidad, que no asisten a la asamblea más importante del movimiento sin importar a qué hora se haya realizado.
¿Terminó la huelga porque prolongarla habría sido en la práctica boicotear la puesta en escena sentimental-comercial de la navidad y el año nuevo en el puerto, lo cual habría puesto sobre los trabajadores una presión tremenda que tal vez no están dispuestos a sostener? ¿Quizás sienten que eso habría sido llevar las cosas demasiado lejos? Es difícil saberlo sin estar ahí, pero de ser así no creo que nadie debiera sorprenderse mucho. Si han aceptado a Pablo Klimpel como dirigente durante dos años y como vocero en esta huelga, no es precisamente porque en sus corazones se agite una violenta hostilidad hacia los valores dominantes en esta sociedad, ni porque les anime una firme voluntad de ir más allá de las buenas costumbres y de lo políticamente correcto. Si se han ausentado de la asamblea en que debía decidirse la continuación o no de la huelga, dejando todo en manos de sus representantes entre los que hay un vocero adicto al Frente Amplio, no es que estén precisamente intentando llevar este episodio de la lucha de clases a un nivel insurreccional.
La huelga terminó y como resultado los trabajadores recibieron hace unas horas un préstamo (sí, oyeron bien: ¡un préstamo!) de 550 mil pesos, más un "aguinaldo" (un obsequio de navidad hecho por sus patrones) de 75 mil pesos. El próximo lunes recibirían una Giftcard por 250 mil. Para los estibadores este fin de semana no está transcurriendo como cualquier otro, de eso podemos estar seguros, y en los días venideros los veremos ejercer junto con el resto de la ciudadanía su derecho a estresarse haciendo frenéticas compras navideñas de última hora, para soltar la presión una semana después en la catarsis orgiástica de ver esfumarse una cifra más en la contabilidad de los años de miseria y opresión sin sentido.
¿Tienen los trabajadores del puerto merecidas las migajas que sus patrones les han arrojado al suelo para que dejen de voltear los tarros de basura, y asi todos puedan brindar en la misma fiesta, gritando de alegría a la vista de unos explosivos que estallan lejos del suelo? Quién sabe. Augusto Blanqui, que entendía de estas cosas, dijo una vez: "con su duro pan se comerán su duro desengaño".>>
Etiquetas: a desalienar, absurdo, comunismo difuso?, crítica del urbanismo, documentos de barbarie, lucha de clases, reflexión, Valparaíso
viernes, abril 06, 2018
Cecil Taylor (1929/2018)
Pregunta: ¿Qué tocaba tu padre? ¿Tocaba algún instrumento?
Taylor: Tocaba ollas y sartenes.
Pregunta: ¿Tu madre tocaba?
Taylor: ¿Te refieres a la música? Bueno, todo es música, ¿no? La manera en la que uno cocina el pan, prepara los platos que comemos... puede ser algo que provoca a los sentidos a crear eso que coloreamos al llamar emociones.
Un instrumento es solo un objeto. La música viene de adentro.
El instrumento es una herramienta que hace un lenguaje en particular.
Pregunta: ¿Qué estudiaste?
Taylor: La gente.
El estudio hay que dividirlo en dos categorías: ese de la academia, y ese que viene de las áreas que están comúnmente ubicadas al otro lado de la línea del tren. En este caso en particular las líneas del tren estaban ubicadas a las
afueras de Boston en un pueblo llamado West Medford,
y ahí yo escuché otras músicas.
(Taylorismo, 2&3 DORM N° 0).
Etiquetas: 2&3 DORM, 2018 fin del mundo tal cual lo conocemos, Cecil Taylor, comunismo difuso?, free jazz
viernes, febrero 16, 2018
1-2-3-4: presentación.
Etiquetas: 68, 77, anarquia, anarquismo difuso, buenos aires, comunismo, comunismo difuso, comunismo difuso?, free chant, free jazz, hardcore punk, krautrock, reflexión, rock (no punk)









