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martes, marzo 14, 2023

Plaza Brasil/Salir del Castillo de Vampiros (Fisher) 

 


Hace unas semanas estuve en un conversatorio anarquista, luego del cual con algunxs camaradas nos fuimos a beber algo en las bancas de la Plaza Brasil. La última vez que habíamos hecho lo mismo no fue buena idea: al ir llegando a la Plaza vimos gente arrancando, y otros persiguiendo al supuesto autor de lo que después supimos era un intento de asalto a mano armada. Todos los grupos humanos en la Plaza estaban ofreciendo drogas a viva voz (más encima de esas que no me gustan), y para alejarnos de esas interacciones nos instalamos con nuestras latas de cerveza lo más cerca posible del paradero de buses. Al rato llegaron los carabineros y nos hicieron controles de identidad. Fueron bastante prepotentes, como siempre, pero al menos no nos quitaron las cervezas. Cuando uno de los nuestros les hizo ver que mientras nos controlaban por no hacer nada ahí cerca asaltaban gente con pistolas, el COP replicó: “¡Y usted vio eso y qué hizo? ¡Llamó a Carabineros acaso?”.  

En fin: en este nuevo intento la Plaza estaba harto más amigable y sin pacos. Así que pudimos ir dos veces a cargar cervezas, y además se envió una comisión especial a conseguir una buena cantidad de papas fritas en un local cercano. Yo me retiré con dos compas más pasada la medianoche en un bus que apenas se dignó a abrirnos la puerta porque el chofer ya quería terminar la jornada laboral. El resto se quedó hasta altas horas de la madrugada y luego se trasladó a un domicilio a dos o tres comunas de distancia.

En un momento de la conversación cervezística me puse a hablar en contra del feminismo neoliberal, acentuando su carácter institucional, estatista e interclasista, dando varios ejemplos recientes de la vida pública y privada que me parecían realmente detestables. En un momento, una de las pocas personas que no conocía de antes me interrumpe y dice: “Lo que estás diciendo es completamente cierto, pero es raro que lo digas tú”. Le pregunté el por qué y replica: “Porque habitas un cuerpo heteronormado, entonces no has estado del otro lado y no deberías hablar de eso”. Algo asombrado, pero no tanto en estos tiempos, le digo que no “habito” mi cuerpo sino que “soy” este cuerpo, y que a pesar de que en efecto soy heterosexual y para más remate “heterocis”, sigo creyendo que hay un punto importante en lo que estoy diciendo, desde un punto de vista anticapitalista y antiautoritario. Por lo demás -agregué- aunque modificara mi orientación sexual o mi adscripción o identidad de género, seguiría “habitando” el mismo cuerpo, más determinado por los alimentos que consumo, la cantidad de cerveza que le pongo, y las actividades físicas que hago o no hago…Pero no: esta joven insistía en que a pesar de que mi discurso era correcto, no debía pronunciarlo yo. Así que le dije que mejor hiciera como que mi discurso era un texto anónimo, y que lo analizara en sus propios méritos sin importar quién era yo ni mis gustos sexuales ni características individuales…Y justo ahí se venía la última micro y los que no nos íbamos a quedar carreteando porque teníamos que trabajar al otro día temprano nos fuimos corriendo para poder alcanzarla, así que no pude seguir disfrutando más de ese martirio de conversación.

Poco después me topé con este texto de un desesperado Mark Fisher que ya en el 2013 estaba desmoralizado y hastiado por el discurso y actitudes de lo que ahora llamaos “izquierda woke” (concepto que según un amigo lo inventó la nueva derecha), una mezcla de teoría queer de academia, teoría interseccional en versión moralista culposa y liberalismo progre disfrazado de disidencia política y sexual. Recomiendo leerlo entero en Jacobin, pero he extractado la parte del medio, por lo sustanciosa que resulta en explicar las ideas ahora incluso más dominantes en el mundillo woke, disidente y etc., conformado por personas que por su edad sólo han vivido el “realismo capitalista”, absorbiendo toda la ideología posmo en sus peores variedades, que se ha tomado la cultura de nuestra época por completo, partiendo por las mentes de los “neoanarquistas” de “estilo de vida” que luchan contra una “normalidad” que ya no se define en términos de Capital/Trabajo ni lucha de clases.   

Aclaro que su crítica al “neoanarquismo” tiene puntos correctos pero claramente está hecha desde una posición izquierdista algo tradicional.

En fin: nadie es perfecto (Escuchemos el dub/punk oscuro de Bauhaus mientras tanto).

Entonces, ¿hacia dónde vamos? Primero es necesario identificar los rasgos de los discursos y los deseos que nos trajeron a esta encrucijada desmoralizante y triste en la que la clase ha desaparecido, pero el moralismo está por todas partes; donde la solidaridad es imposible, pero la culpa y el miedo son omnipresentes, y no porque nos intimide la derecha, sino porque hemos permitido que modos de subjetividad burguesa contaminaran nuestro movimiento. Creo que hay dos configuraciones libidinales-discursivas que produjeron esta situación. Ambas se autoproclaman de izquierda pero, como dejó en claro el episodio de Brand, en gran medida son una señal de que la izquierda, definida como un agente en una lucha de clases, se encuentra prácticamente desaparecida.

Dentro del Castillo de Vampiros

La primera configuración es lo que yo llamo el Castillo de Vampiros. El Castillo de Vampiros se especializa en propagar la culpa. Lo animan el deseo de sacerdote de excomulgar y condenar, el deseo de académico pedante de ser el primero en detectar un error, y el deseo de hipster de estar entre las personas más populares. El riesgo de atacar al Castillo de Vampiros es que podría parecer que uno atacara las luchas contra el racismo, el machismo, el heterosexismo (y el Castillo hará todo lo posible para reforzar esta idea). Pero, lejos de ser la única expresión de esas batallas, el Castillo de Vampiros se entiende mejor como una apropiación, una perversión burguesa y liberal de la energía de esos movimientos. El Castillo de los Vampiros nació cuando la lucha por no ser definido a través de categorías identitarias se transformó en la búsqueda de tener «identidades» reconocidas por un gran Otro burgués. El privilegio del que sin dudas disfruto por ser un hombre blanco consiste en parte en no ser consciente de mi origen étnico ni mi género, y que ocasionalmente te llamen la atención acerca de estos puntos ciegos es una experiencia reveladora. Pero en lugar de buscar un mundo en el que todos estén libres de clasificaciones identitarias, el Castillo de Vampiros busca encerrar a las personas en sus campos identitarios, donde quedarán para siempre definidas según parámetros establecidos por el poder dominante, paralizadas por la conciencia de sí mismas, aisladas por una lógica de solipsismo que insiste en que no podemos entendernos entre nosotros a menos que pertenezcamos al mismo grupo identitario.

Noté que hay un fascinante mecanismo mágico de negación y proyección invertida según el cual la mera mención de la clase automáticamente es considerada como si uno quisiera degradar la importancia de la raza y el género. En realidad ocurre exactamente lo contrario: el Castillo de Vampiros usa un concepto en definitiva liberal de la raza y el género para opacar la clase. En todas las polémicas absurdas y traumáticas que hubo en Twitter este año acerca de los privilegios fue notable que la discusión del privilegio de clase estuvo completamente ausente. La tarea, como siempre, sigue siendo la articulación de clase, género y raza; pero lo que caracteriza al Castillo es justamente la desarticulación de la clase respecto de las otras categorías. El problema que se proponía resolver el Castillo de Vampiros era el siguiente: ¿cómo conservar un poder y una riqueza enormes y seguir apareciendo como una víctima, como alguien marginal y opositor? La solución ya estaba ahí, en la Iglesia cristiana. Por eso el Castillo acudió a las estrategias infernales, las patologías oscuras y los instrumentos de tortura psicológica que inventó el cristianismo, y que Nietzsche describió en La genealogía de la moral. Este sacerdocio de la mala conciencia, este nido de beatos traficantes de culpa, es exactamente lo que predijo Nietzsche cuando dijo que se venía algo peor que el cristianismo. Aquí está...

El Castillo de Vampiros se alimenta de la energía y las ansiedades y vulnerabilidades de estudiantes jóvenes, pero sobre todo vive de convertir el sufrimiento de grupos particulares (cuanto más «marginales» mejor) en capital académico. Las figuras más loadas del Castillo de Vampiros son aquellas que han abierto un nuevo mercado del sufrimiento; aquellos que puedan encontrar a un grupo más oprimido y subyugado que los explotados anteriores subirá de rango rápidamente.

La primera ley del Castillo de Vampiros es: individualiza y privatízalo todo. Si bien en teoría dicen estar a favor de críticas estructurales, en la práctica jamás se enfocan en nada que no sea el comportamiento individual. Algunas personas de clase trabajadora no tuvieron una gran educación, y a veces pueden ser irrespetuosas. Recuerden: condenar individuos es siempre más importante que prestar atención a estructuras impersonales. La clase dominante propaga ideologías de individualismo, mientras tiende a actuar como una clase. (Muchas de las que llamamos «conspiraciones» son la clase dominante mostrando solidaridad de clase.) El CV, sirviente de la clase dominante, hace lo contrario: habla de «solidaridad» y «colectividad» de la boca para afuera, pero se comporta como si las categorías individualistas impuestas por el poder fueran lo más importante. Como en el fondo son pequeñoburgueses, los miembros del Castillo de Vampiros son intensamente competitivos, pero lo reprimen, de un modo pasivo—agresivo que es típico de la burguesía. Lo que los une no es la solidaridad, sino un miedo mutuo; el miedo a ser los próximos denunciados, expuestos, condenados.

La segunda ley del Castillo de Vampiros es: haz que el pensamiento y la acción parezcan muy, muy difíciles. No puede haber liviandad, ni mucho menos humor. El humor, por definición, no es serio, ¿no? El pensamiento es trabajo duro, cosa de acentos refinados y ceños fruncidos. Allí donde hay confianza, introducen escepticismo. Dicen: no se apresuren, hay que pensar en esto con más detenimiento. Recuerden: tener convicciones es opresivo, y puede desembocar en gulags.

La tercera ley del Castillo de Vampiros es: propaga tanta culpa como sea posible. Cuanta más culpa mejor. La gente se tiene que sentir mal: es una señal de que comprenden la gravedad de las cosas. Está bien tener privilegios de clase si uno siente culpa por ello y hace que quienes están en una posición de clase más subordinada también se sientan culpables. Uno también hace algunas cosas buenas por los pobres, ¿no?

La cuarta regla del Castillo de Vampiros es: esencializa. Si bien en nombre de los miembros del CV siempre se esgrime fluidez identitaria, pluralidad y multiplicidad (en parte para ocultar su propia posición invariablemente rica, privilegiada y burguesa), el enemigo siempre debe ser esencializado. Como los deseos que animan al CV son en gran medida deseos de sacerdote, deseos de excomulgar y condenar, debe haber una clara distinción entre el Bien y el Mal, y este último debe ser esencializado. Noten la táctica. X dice algo/se comporta de determinada manera; lo que dijo o su comportamiento podría ser interpretado como transfóbico, machista, etc. Hasta ahora, todo bien. La sorpresa viene después. X pasa entonces a ser caracterizado como transfóbico, machista, etc. Toda su identidad se ve definida por un comentario equivocado o un error de conducta. En cuanto el CV organiza su caza de brujas, la victima (muchas veces una persona de clase trabajadora, no educada en las reglas de etiqueta pasivo-agresivas de la burguesía) puede ser incitada a perder los estribos, confirmando aún más su posición de paria, el próximo a ser consumido por el fuego de la quema.

La quinta ley del Castillo de Vampiros es: piensa como un liberal (porque eres uno). El trabajo del CV de avivar una furia reactiva consiste en señalar sin parar lo más obvio: el capitalismo se comporta como el capitalismo (¡no es muy agradable!), los aparatos represivos del Estado son represivos. ¡Hay que protestar!

Neoanarquía en el Reino Unido

La segunda formación libidinal es el neoanarquismo. Con este término, de ninguna manera aludo a los anarquistas y sindicalistas que están involucrados en organizaciones en lugares de trabajo, como la Solidarity Federation. Me refiero a aquellos que se identifican como anarquistas pero su participación en política no va más allá de protestas estudiantiles y ocupaciones, y comentarios en Twitter. Como los habitantes del Castillo de Vampiros, los neoanarquistas en general vienen de un origen pequeñoburgués, o quizás de un lugar con aún más privilegio de clase.

También son abrumadoramente jóvenes: veinteañeros, como mucho treintañeros; y lo que caracteriza su posición neoanarquista es un horizonte histórico muy estrecho. No han vivido otra cosa que el realismo capitalista. Para el momento en el que los neoanarquistas adquirieron conciencia política (y muchos de ellos la adquirieron hace muy poco tiempo, considerando el nivel de arrogancia que a veces exhiben), el Partido Laborista se había transformado una cáscara blairista, implementando políticas neoliberales con una pequeña dosis de justicia social de acompañamiento. Pero el problema con el neoanarquismo es que refleja de manera acrítica este momento histórico, en lugar de ofrecer algún escape de él. Olvida, o quizá sinceramente ignora, el papel del Partido Laborista en la nacionalización de grandes industrias y empresas de servicios públicos y en la fundación del Servicio Nacional de Salud. Los neoanarquistas aseguran que «la política parlamentaria jamás cambió nada» o que «el Partido Laborista fue siempre inútil», mientras asisten a protestas sobre el Sistema Nacional de Salud o retuitean quejas sobre el desmantelamiento de lo poco que queda del Estado de bienestar. Aquí funciona una regla implícita extraña: está bien protestar contra lo que hizo el parlamento, pero no entrar al parlamento o los medios masivos para intentar instrumentar cambios desde allí. Hay que despreciar a los medios mainstream, pero hay que ver Question Time en la BBC para criticarlo después en Twitter. El purismo se transforma en fatalismo; si es mejor no quedar manchado por el mainstream, es mejor «resistir» inútilmente que correr el riesgo de salir con las manos sucias.

No sorprende, entonces, que muchos neoanarquistas parezcan deprimidos. Esta depresión está sin dudas reforzada por la angustia de la vida de posgrado puesto que, como el Castillo de Vampiros, el hogar natural del neoanarquismo son las universidades, y en general es propagado por aquellos que estudian para los exámenes de un posgrado o han terminado uno recientemente.

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domingo, marzo 21, 2021

La fantasia de Lester (parte 1) 

 


Cuando leo a Lester Bangs siento como si fuera un viejo amigo. Puede que sea cierto, pues lo leo desde hace como dos décadas por lo menos.

Según Greil Marcus (que también leo desde eso y más tiempo, y pese a la valoración de su obra –gracias a él supe de la IL y la IS- no se siente como un amigo exactamente, sino más bien como un profesor que no admiras pero respetas)...

[Greil conocía a Lester, y editó el primer compilado de escritos, que recién hace un par de años se tradujo a español, por Ignacio Juliá. Y no es por ser criticón, pero…las traducciones ibéricas siempre dan como ganas de mejorarlas].

Bueno: En la presentación Marcus dice que Bangs fantaseaba con la idea de que existiera una especie de archivo de toda la música de la humanidad. En los 70/80 ese archivo se imaginaba como una enorme bodega llena de LPs. Desde que leí eso que tengo la imagen de Lester en un subterráneo hurgueteando en las distintas colecciones. Tal vez porque las disquerías más grandes e interesantes que vi en mi vida estaban situadas en subterráneos. Situadas en Malmö y en Lund, Suecia, donde nunca más retorné desde 1994, aún suelo soñar que voy bajando las escaleras lleno de emoción pensando en qué maravillas del arte sónico de la humanidad me voy a topar ahí.

Porque cuando me preguntan qué música me gusta me es cada vez más difícil responder. Prefiero decir: me gusta el sonido en general, y en particular la organización humana del sonido que llamamos “música”. Pero es cosa de escuchar bien y la música está en todo sonido, hasta en el del calefont o las construcciones de edificios acá al lado. Es lo que algunos jipis (y Ud.?) llamaron la Vibración Universal.

Como se sabe, no soy un amigo de las nuevas tecnologías. Uso guasap sólo desde el 19 de octubre de 2019, aparte de este blog, y el correo electrónico. Y sin tener tuiter me acostumbré a revisarlo también desde 2019, poco antes del estallido, siempre entrando al de Piensa Prensa y viendo desde ahí las “tendencias” del momento, por lo general mucho más rápidas que las noticias oficiales.

Me gusta escuchar música desde los 1600 CDs y no más de 100 LPs que hay en casa, pero me había acostumbrado a escuchar música desde YouTube en mi trabajo con audífonos (que no están mal, pero prefiero sentir la música con todo el cuerpo y no sólo los oídos y la mente). Descubriendo varias cosas en YT a veces me acordaba el archivo de Lester, pero no me parecía que fuese lo mismo porque: hay muchas publicidades, y siempre se asoman otras cuestiones que te distraen, con lo cual no se parece a la clásica sensación de estar escuchando un disco entendido como una forma de arte que se basta a así mima con portada, texto y música.

Pero otra cosa parece ser bandcamp.

Hace un mes o poco más recordé de repente la existencia del crítico musical Byron Coley, quien se me ha aparecido en varios lados: reediciones de Dinosaur Jr., notas al único álbum de los Momes (“Spiralling”, de 1989, grabado en los estudios Cold Storage, y que la única vez que vi por ahí por 1992 en la Melody Rock dejé ir pues preferí comprar un CD de Perfect Trouble, que luego le cambié a Chandía por una sinfonía fome de Glenn Branca. Sí: la cagué), y un libro sobre la No Wave co-escrito con Thurston Moore, un persnaje a quien siempre le estaré agradecido porque a causa de su infidelidad puso fin a la ya larga, tediosa y tediosa carrera de Sonic Youth, una buena banda en sus primeros 10 años, que nunca volvió a ser lo mismo luego de la era grunge.

Busqué de ocioso el tuiter de Byron, y me encontré con excelentes recomendaciones bajo el título de “disco del día”, reenviando por lo general al formato bandcamp.

Y ahí me puse a explorar este nuevo mundo que sí creo se ajusta mejor a la utopía melómana de Lester Bangs, sobre todo porque respeta el formato “álbum”, con portada y texto y sin distracciones, y además permite explorar sean en base a bandas o sellos.

Enchufado desde mi teléfono celular el equipo de música  los parlantes SONY conseguidos por mi padre en La Serena en los años 70, el sonido es excelente y este último mes casi no he usado los CDs: el formato ya casi obsoleto que he coleccionado desde más o menos 1990 (mi primer caset y LP fueron de Iron Maiden, respectivamente “Killers” y “Iron Maiden”; mi primer CD fue el “One size fits all” de Zappa y las Madres, y el segundo fue uno de los peores albums de la historia de los Residents: “El rey y yo” (una especie de tributo  a Elvis)).

El proceso por lo general consiste en hacer memoria de bandas y artistas de los que en la vida me ha costado conseguir material, y googlearlos agregando “bandcamp”. A veces o aparece nada, pero por lo general siempre hay algo.

El itinerario fue más o menos así (anoté casi todo en mi libreta negra):

Faust: ¿Cómo no partir por buscar una de las bandas que siempre ha estado en mi top % de bandas de todos los tiempos? Encontré que tenían bandcamp, en el que sólo hay dos discos pero completos: el Faust 1, con el que Uwe Nettelbeck estafó a los ejecutivos de Polydor (si no me equivoco) diciéndoles que tenía en sus manos a “los nuevos Beatles”, jajajaja, y qué tremendo disco sacaron gracias al millonario presupuesto que le pasaron.

También está el 71 minutos,  gloriosa obra que tengo en CD pero acá al fin se entienden los títulos en el orden adecuado.

Por ahí pillé en otro lado el Patchwork, que compila fragmentos del mundo faustiano desde 1971 hasta el dos mil y algo. Muy bueno.

Lástima que no está el Faust Tapes: legendaria movida de Uwe de nuevo, que ante el fracaso comercial de Faust en Alemania le entregó unas cintas a Virgin UK con el compromiso de que editaran un LP al precio de un single. Gracias a eso el disco vendió como 60 mil copias.

This Heat: otra banda que suele estar en mi top 5. En su bandcamp está todo: los dos LPs, las Peel sessions, el maravilloso “Salud y eficiencia”, una colaboración con un percusionista africano (Mario Diekuuroh), un disco en vivo, “Metal”, “Repeat” y 3 versiones de “Graphic/varispeed”, que es un fragmento sonoro en tres formatos de reproducción/velocidad: 33, 45 y no me acuerdo (la técnica nunca fue lo mío: De hecho, aún no sé en rigor que es lo “mío” y por eso me gusta tanto la frase crística “mi reino no es de este mundo”)…ah, sí: y 16 RPM. Sé que casi nadie lo hará pero ¡escuchen todo eso! En las tres versiones de Graphic se aprecian todos los sonidos ocultos detrás de lo que llamamos canciones o piezas instrumentales, que están todo el tiempo ahí esperando que los descubramos.

John Peel dijo en su momento: “La gente me escribe pidiendo más música como la de This Heat, el problema es que -que yo sepa- ¡no existe más música como la de This Heat!”. Y eso sigue siendo cierto, 40 años después.

No sé por qué de ahí salté al bandcamp de Doctor Nerve. A inicios de los 90 descubrí su disco en vivo “Did sprinting die?”, y luego el CD que reúne los dos primeros discos de estudio (Armed Observation y Out to bomb fresh kings). Es un combo de NY numeroso y complejo liderado por Nick Didkovsky (con quien tuve alguna correspondencia en esos años y me mandaba afiches de las tocatas que los tenía todos pegados en mi pieza en esos años pero una vez en un aseo general terminaron en la basura), que rockea duro mientras ofrece intrincados arreglos de vientos que le dan un toque de Henry Cow meets heavy metal y entremedio hay piezas programadas por un computador. No están todos sus discos ahí, pero hay varios, y reescuchar “Beta 14 OK” fue como volver a carretear con un viejo amigo. Y pensar que hay quienes aún se impresionan con Fulano y Mr Bungle. OK.

La banda no ha parado hasta el día de hoy, y el sonido se ha hecho cada vez más metalizado pero en una buena forma, por ejemplo en el álbum adecuadamente titulado “LOUD!”. De hecho, un amigo de esos tiempos me mostró hace poco que Didkovsky hacía eventos tales como reinterpretar completo el “Master of Reality” de Black Sabbath. Algo que la mayoría de los autoproclamados “músicos de vanguardia” que me he topado por acá no harían pues son tan levantados de raja que miran en menos el punk y el heavy metal (a menos que sea muy "virtuoso", o sea, pichulero).

Enormes cantidades de discos hay en los bandcamps de 3 favoritos del anarco-post- punk (por decir algo): The Ex, Chumbawamba, y Dog Faced Hermans.

El caso de Chumbawamba es el más extraño, dado en enorme hit mundial que tuvieron en los 90 con Thubtumping, pero acá están los clásicos “Las fotos de niños muriendo de hambre venden discos” y “Que no te preocupen las elecciones”, además de un disco pop y hermoso como “Anarchy”, que tuve en CD pero se lo regalé a una polola, jojojo. No creo que ella lo escuche mucho ya.

Buscando en el árbol post-This Heat encontré el hermoso disco de Lifetones, deriva dub a cargo de Charles Bullen y un socio jamaiquino (o jamaicano?), y no mucho pero sí algo de Camberwell Now (de Charles Hayward, el baterista). Se trata de dos temas dentro de un compilado del sello Sub Rosa en homenaje a William S. Burroughs. En la página del sello me topé con Palo Alto y “Diferencia y repetición”, su homenaje a Gilles Deleuze. Palo Alto es un supergrupo bien curioso, con Richard Pinhas (de Heldon, pioneros de la electrónica francesa), Thierry Zaboitzeff (de Art Zoyd, banda RIO belga), y Rhys Chatam (ex Theoretical Girls junto a Branca, pioneros del no wave, y precursor de la Band of Susans, una de las primeras formaciones con 3 guitarras además de bajo). El disco lo escuché acostado y bien volado y me pareció sublime. Una semana después lo escuché en otro contexto y no me gustó tanto. Le daré otra oportunidad y les cuento. El disco no solo tributa a Deleuze (con samplers de su voz) sino que es al mismo tiempo un homenaje al “Third” de Soft Machine, álbum doble con un tema en cada lado, y la idea es que cada tema (de 2º minutos aprox.) explore un lenguaje musical distinto.

De los Residents no encontré mucho, salvo por algunos de los conciertos de su 13 aniversario en Holanda y no recuerdo qué más, pero sí encontré albums de sus amigos ingleses Renaldo & the Loaf, y varios tributos a los Residents, dentro de los cuales destaca una versión completa a cappella de su cásico “Commercial Album”, a cargo de The 180 Gs, brillante. Y por raro que parezca, aunque no tanto pues estamos hablando de los Residentes, la formación Minimún hizo lo mismo tributando en su integridad ese clásico del minimalismo pop con sus 40 canciones de 1 minuto.

No pude terminar aún esta revisión, pero sí pude encontrar la referencia original de Lester:

“La fantasía más memorable de mi infancia era ser propietario de una mansión con catacumbas subterráneas que contendrían, alfabéticamente ordenados en pasillos infinitos y tortuosos, húmedos y mal iluminados, todos los álbumes publicados”.

(Lester Bangs, Reacciones psicóticas y mierda de carburador. Prosas reunidas de un crítico legendario: rock a la literatura y literatura al rock, Edición de Greil Marcus, Traducción de Ignacio Juliá, Libros del Kultrum, segunda edición, 2018, pág. 16. Estoy refiriendo como me enseñó un académico imbécil: usen las citas más voluminosas posibles. Benjamin escribió sobre eso en Instrucciones para redactar mamotretos, creo que en su Calle de dirección única).


El sueño de Lester parace un poco obsoleto hoy en día.

¿Su visión se quedó corta?

Yo tengo una que de seguro va más allá: lograr un archivo del sonido que no sea propiedad de nadie, en que haya quedado un registro, repetido al infinito, de cada una de las expresiones auténticas del ser, humano.

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sábado, septiembre 17, 2011

Planchadita/Enano devorado por tejones 


"Yo quiero a mi bandera, planchadita planchadita planchadita"....decía Luca Prodán, y serviría de himno anti-18. Por cierto, tras audicionar "LLegando los monos" (1986) y "After Chabón" (1987) me dí cuenta de que está perdida mi copia de "Divididos por la felicidad" (1985). ¿Donde estará?.

Por su parte Cooperativa informa de una de las noticias más bizarras de que tenga recuerdo. Desafortunadamente, no se trata del ex-fiscal ahora empleado del Ministerior del Interior, sino de un actor de pronografía gay:

Actor enano de porno gay fue devorado por tejones

El actor protagonista de producciones pornográficas homosexuales, Percy Foster, falleció este miércoles al ser devorado por una manada de tejones que lo arrastraron hasta su madriguera en la localidad de Tregaron, en el oeste de Gales.

Según consignaron medios locales, en el reporte policial se aseguró que el hombre de 35 años fue encontrado "en las profundidades del subsuelo, en una cámara, por un equipo de expertos del Ministerio de Agricultura que concretaba un plan de control de tejones".

Aunque las autoridades no tienen certeza sobre lo que acontecido, el suicidio no ha sido descartado por los investigadores.

La estrella porno, que medía un metro y siete centímetros, era reconocido en el mundo de la industria de entretenimiento para adultos, pero además por ser el doble del reconocido chef televisivo Gordon Ramsey.

El productor Dexter Yamunkeh señaló que "Percy era un tipo pequeño con grandes problemas. Lo estaba haciendo bien, pero estaba bajo presión como todos en esta maldita industria".

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lunes, septiembre 05, 2011

CAPITALISMO, CATÁSTROFE Y ATONTAMIENTO DE MASAS 


“En el plano de los medios de pensamiento de las poblaciones contemporáneas, la primera causa de decadencia se refiere claramente al hecho de que ningún discurso difundido por medio del espectáculo da opción a respuesta; y la lógica sólo se ha formado socialmente en el diálogo. Cuando se ha extendido el respeto hacia aquel que habla desde el espectáculo, a quien se atribuye importancia, riqueza, prestigio, la autoridad misma, se extiende también entre los espectadores el deseo de ser tan ilógicos como el espectáculo como medio de mostrar un reflejo individual de esa autoridad.(...)” (Guy Debord, Comentarios a la sociedad del espectáculo, 1988).

“Las ideologías y hábitos burgueses que las clases dirigentes de la sociedad imponen mediante su prensa, su cine, su radio, su deporte y sus escuelas…por esa vaga, inerte y asfixiante atmósfera ideológica, sin contenido intelectual, que mantiene sumidas las conciencias en la penumbra de las mentiras interesadas y de las verdades a medias…porque la esclavitud de las masas es ante todo espiritual” (Laín Díez, Una lección del 1º de mayo, 1949).

No hubo duelo nacional por Manuel Gutiérrez. Y al igual que con el caso de Pinochet -cuyos acólitos más fieles no se horrorizaron ante su política sistemática de tortura, ejecución y desaparición de opositores pero sí ante la magnitud de los robos perpetrados-, el general Gordon (pariente cercando del torturador de la dictadura Humberto Gordon) tuvo que renunciar no por la responsabilidad de Carabineros en el asesinato de Manuel, sino que por la denuncia de una irregularidad que, por lo que el mismo ex General Director Alberto Cienfuegos declaró en TV, es bastante usual a esos niveles en dicha institución.

El problema en este caso es que lo pillaron, y la noticia estalló en un momento delicado en que el régimen muestra una gran torpeza en el manejo del arte de gobernar. Así y todo, Hinzpeter hizo pucheros y despidió con grandes golpeteos en la espalda a este general que pasa a engrosar la lista de los siniestrados de dicha institución tan siniestra. No es que nos tomemos en serio las leyes ni la democracia, pero creemos que en una democracia burguesa más seria y menos decadente que esta, el Ministro del Interior también hubiera tenido que renunciar. En fin…

En contraste con el caso de Manuel Gutiérrez, sí tenemos ahora duelo nacional por los 21 muertos de la “tragedia aérea de Juan Fernández”. Toda tragedia es dolorosa, y no seremos nosotros los que mostremos indiferencia o indolencia ante la muerte. De hecho, el dato duro de que el funcionamiento normal de la economía-mundo capitalista causa más de 30.000 muertes al día, en su mayoría de niños, es una de las razones más poderosas para oponerse a dicho sistema como tal. Por lo mismo no deja de llamar la atención el contraste entre ambas situaciones: cuando mataron a Manuel vimos el hecho en las noticias, donde se hablo muy poquito sobre quién era ese adolescente, para centrarse en el “drama” de la institución más respetada por los “chilenos” (es decir, proletarios sin conciencia de clase), y luego de la renuncia de Gordon la noticia quedó completamente eclipsada por los hechos de Juan Fernández. En el sistema burgués de las libertades y derechos proclamados formalmente como iguales para todos, algunas muertes pesan más que otras, y eso es lo que vemos estos días en las pantallas de televisión.

Una razón de fondo para la reacción de masas frente a los hechos del viernes 2 de septiembre radica en que dado que en la sociedad del capitalismo espectacular la gente sobrevive en torno al trabajo asalariado, se compensa dicha falta de vida auténtica contemplando imágenes de la vida vivida por famosos, faranduleros y atontadores profesionales de masas, y de ahí el carácter semidivino que seres por lo demás totalmente banales adquieren una vez que el rebaño se ha acostumbrado a contemplarlos como un elemento que agrega brillo y entretención en sus monótonas vidas cotidianas. Dado que este accidente de aviación golpeó justo en medio de la industria del atontamiento nacional, todos los medios masivos de desinformación hacen ahora una especie de cadena nacional por la beatificación de Camiroaga, Bruce et al.

Mención aparte merece el caso del “empresario ejemplar” Felipe Cubillos: hijo de un fascista feroz, amiguete cercano del Almirante Merino y su entorno de golpistas, y que luego ejerció como Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Pinochet; hermano de la exparlamentaria de la UDI Marcela Cubillos, actual pareja del Ministro de defensa Allamand: otro momio de larga y destacada trayectoria.

Los medios han difundido una carta reciente de Cubillos titulada “Soy un indignado” que debiera estudiarse seriamente en las escuelas de materialismo histórico como ejemplar insuperable de conciencia de clase burguesa. En ella se declara un “indignado”, pero no en contra del sistema capitalista que por más muerte y destrucción que siembre ha tratado tan bien a los suyos, sino que reclama contra el hecho de que mientras él y otros “buenos ciudadanos” se han dedicado a “levantar Chile” construyendo escuelas, miles de estudiantes se encuentren en riesgo de perder el año escolar a causa de las movilizaciones, y muchos de sus amigos empresarios (o “emprendedores” como él los llama) estén en riesgo de tener que cerrar su negocio escolar sui se sigue atacando el “lucro”. En este punto su instinto/conciencia de clase no falla: ¿cómo va a seguir lucrando su clase si los estudiantes se niegan a ser formados? ¿en qué va a quedar la economía nacional si uno de sus primeros eslabones interrumpe el circuito normal de socialización/encuadramiento/proletarización? ¡Dios nos libre…!

No es muy original, en cambio, en el reclamo ciudadano más sentido: la denuncia del vandalismo, de los ataques a la policía y la destrucción de comercios y propiedad pública y privada. Pero estas quejas resultan interesantes proviniendo del hijo legítimo de uno de los responsables directos del bombardeo a La Moneda, donde la destrucción fue harto más que “simbólica”, pero como era lo que convenía a los intereses de su clase en ese momento histórico, no hay problema. Por otra parte, sobre el “vandalismo” en las calles su cuñado Allamand tiene mucho que aportar, tal cual lo ha relatado en su libro “No virar izquierda”, publicado en 1974 y del cual algunos extractos han sido difundidos en los medios de contrainformación (ver “Violencia reaccionaria en las calles de Santiago”, http://hommodolars.org/web/spip.php?article3250).

El problema de los ilegalismos cometidos por su propia clase es resuelto en este documento con un mecanismo curioso: Cubillos los llama “seudoempresarios” (“que engañan a la gente, sobre todo a los más pobres, renegociándoles sus condiciones sin ni siquiera preguntarles”). O sea que hay una profunda distinción entre los empresarios buenos (“emprendedores”, como él) y los malos (que en rigor no son empresarios, sino “seudoempresarios”).

Por último, en relación al asesinato de Manuel Gutiérrez por agentes de Estado, Cubillos se preocupa de cortar la responsabilidad en el nivel individual, y amenaza con que de ir más arriba deberíamos llegar hasta a los convocantes de las movilizaciones: “Soy un indignado, porque un joven inocente ha perdido su vida tan sólo por haber estado en el lugar y momento equivocados (mientras escribo esta columna nos acabamos de enterar de que la bala que mató al joven Manuel Gutiérrez salió del arma de un carabinero; ojalá tengamos la mesura para condenar un hecho puntual y no a una institución completa, pues si es así escalemos también hasta los organizadores de las protestas)”.

El país está a punto de canonizar a este sujeto, que tan bien representa la minoría que domina, y que ha sido exitosa en generar emulación, admiración y babosería en amplias masas de la población. Quien no se sume a esa campaña será tratado de resentido, antipatriota, vago, insensible, etc. Por mi parte, creo que la carta estaría mucho mejor titulada si en vez de “soy un indignado” se llamara “soy un momio culeado”, un fiel representante de su clase, que tiene la capacidad de ser menos del 3% de la población y generar pese a ello una admiración nacional gracias a la hegemonía que sabe ejercer y a la fiel ayuda del servilismo idiota de una cuota importante de los dominados.

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martes, diciembre 28, 2010

Análisis posmodernos de una realidad posmoderna: Critical Arte Ensamble sobre la desobediencia civil electrónica 


Los antecedentes directos de WikiLeaks y Anonymous
Texto de Critical Art Ensemble - CAE
(Tomado de NODO 50).

Reproducimos una traducción de un texto del Critical Art Ensemble de 1999, que creemos es verdaderamente sorprendente. Y lo es porque anticipa en gran medida lo que ha sucedido con WikiLeaks ("el CAE observó que existía una creciente paranoia entre las agencias de seguridad de los Estados Unidos que deseaban controlar la resistencia electrónica"), con el modelo Anonymous (desde CAE se impulsaron los primeros ataques DoS a webs), con usos "activistas" del software (FloodNet como antecesor del LOIC utilizado por Anonymous) y con Julian Assange (un miembro de CAE, Steve Kurtz, fue detenido gracias a la Patriot Act estadounidense acusado de "terrorismo").


"Lo que cuenta, en última instancia, es el uso que hacemos de una teoría... Debemos tomar las prácticas existentes como punto de partida para buscar los errores fundamentales."
Felix Guattari, Por qué Marx y Freud ya no molestan a nadie

En 1994, cuando el Critical Art Ensemble (CAE) introdujo por primera vez la idea y posible modelo de la desobediencia civil electrónica (DCE) -electronic civil disobedience (ECD)- como otra alternativa dentro de la resistencia digital, el colectivo no tenía forma de saber qué elementos resultarían más prácticos, ni sabía sobre cuáles serían necesarias más explicaciones. Tras casi cinco años de trabajo sobre el terreno en torno a la DCE llevado a cabo tanto por colectivos como por personas que trabajan aisladamente, las lagunas de información han ido quedado algo más patentes y podemos al fin ocuparnos de ellas. Este ensayo examina con especial atención el giro que se ha producido en la situación y que ha generado un modelo de DCE en el que predomina el espectáculo público frente a la subversión clandestina de políticas y que da mayor importancia a la acción simulada frente a la acción directa. El Critical Art Ensemble (CAE) sostiene que este tipo de tendencias dentro de la investigación general sobre DCE son poco oportunas. El CAE sigue creyendo que la DCE es una actividad underground que (al igual que la tradición hacker) debe permanecer al margen de la esfera pública o popular y de la mirada de los medios. El Ensemble también mantiene que las tácticas de simulación que están utilizando las fuerzas de resistencia son sólo parcialmente efectivas, cuando no contraproducentes.


La desobediencia civil en la esfera pública

Aquellos que estén familiarizados con el modelo de DCE planteado por el Critical Art Ensemble* sabrán que se trata de una inversión del modelo de desobediencia civil (DC). En lugar de intentar crear un movimiento de masas de elementos públicos de oposición, el CAE sugirió la idea de un flujo descentralizado de microorganizaciones diferenciadas (células) que produjesen múltiples corrientes y trayectorias con el fin de frenar la velocidad de la economía política capitalista. Esta sugerencia nunca fue del agrado de los activistas más tradicionales, y recientemente el modelo ha sido criticado incluso por Mark Dery (en Mute y World Art). Dery arguyó que este modelo provocaría conflictos entre los objetivos y actividades de las diversas células. La CAE sigue manteniendo que, por el contrario, los conflictos derivados de la diversidad de las células no debilitarán el proyecto sino que lo fortalecerán. Esta diversidad daría pie a un diálogo entre diversas manifestaciones que se resistirían a la estructura burocrática a la vez que abrirían un espacio para accidentes afortunados e invenciones revolucionarias. Si la cultura de la resistencia ha aprendido algo a lo largo de los últimos 150 años, es que "el pueblo unido" es una falacia que sólo sirve para construir nuevas plataformas de exclusión. Esto sucede al crear monolitos de burocracia y regímenes semióticos que no pueden representar ni actuar en nombre de los distintos deseos y necesidades de los individuos dentro de segmentos sociales complejos y en proceso de hibridación.

La segunda inversión clave en el modelo de desobediencia civil era la de perseguir directamente un cambio de política, en vez de hacerlo de forma indirecta a través de la manipulación de los medios. El Ensemble sigue considerando la estrategia directa como la más efectiva. La estrategia indirecta, la de la manipulación de los medios a través de un espectáculo de desobediencia destinado a conseguir la aprobación y el respaldo de la opinión pública es una propuesta destinada al fracaso. La década de los sesenta terminó ya, y no hay una sola agencia corporativa o gubernamental que no esté en condiciones de librar la batalla de los medios. Se trata sencillamente de una cuestión práctica de inversión, de capital. Los medios de masas tienden a ponerse del lado de lo establecido, las ondas radiofónicas y la prensa pertenecen a entidades corporativas y las estructuras capitalistas disponen de gran cantidad de fondos destinados a las relaciones públicas. Por eso, no hay manera de que los grupos de activistas puedan superarles en ese terreno. Fragmentos aislados de información no pueden subvertir el proceso de creación de políticas ni alterar la opinión pública cuando todos los demás medios de masas están transmitiendo el mensaje contrario. Toda opinión subversiva se pierde en el bombardeo de los medios, si es que la oposición no la tergiversa para sacarle provecho. En otro tiempo, la combinación de desobediencia civil con manipulación de medios conseguía desestabilizar y dar la vuelta a los regímenes semióticos autoritarios. Un ejemplo excelente es el caso del Movimiento de los Derechos Civiles. Los participantes en el movimiento se dieron cuenta de que la Guerra Civil seguía librándose a nivel ideológico, de manera que podía ponerse a una región social, política y geográfica en contra de otra. En las regiones del norte y el oeste de los EE. UU. no sólo se había producido un desarrollo industrial, sino también un desarrollo en los métodos de control de la población y en particular de las minorías. La Guerra Civil había acabado con la retrógrada economía política del sur pero no había logrado alterar su estructura ideológica (un elemento mucho más difícil de modificar) y por lo tanto no había alterado sus mecanismos simbólicos de control. Lo único que necesitaba hacer el movimiento de los derechos civiles era hacer evidente este fracaso y las plenamente modernizadas regiones del norte se encargarían de obligar al sur a adoptar una postura ideológica más compatible con las necesidades socioeconómicas del capitalismo avanzado. Las imágenes que surgían en los actos de desobediencia civil lograron suscitar la indignación del norte ante la ideología retrógrada del sur y que se declarase de nuevo el estado de guerra entre las regiones. Estudiantes voluntarios, asistentes sociales, y eventualmente el cuerpo de la policía federal y el ejército (movilizados por el gabinete ejecutivo) se aliaron y lucharon en favor del movimiento.

A pesar de todo, los dirigentes del Movimiento de los Derechos Civiles no pecaban de ingenuos. Sabían que las únicas leyes racistas que se eliminarían serían las que no estaban vigentes en el norte, que no se iba a acabar con el racismo. Este simplemente se transformaría en una manifestación más sutil de la endocolonización que contrastaría con el racismo de la época, que se manifestaba de forma explícita en una serie de leyes segregacionistas. De hecho, la convicción compartida por todos los afroamericanos de que existía un barrera sólida más allá de la cual la política no podía avanzar fue clave en la rápida decadencia del movimiento y en la rápida ascensión del movimiento del Poder Negro (Black Power). Por desgracia, este último movimiento no sacó más partido de su campaña mediática que el primero, quizás por carecer de la infraestructura para cubrir sus propias necesidades materiales. En el caso del movimiento de los derechos civiles, la desobediencia civil como método de manipulación de los medios obtuvo resultados porque la dinámica histórica del capitalismo actuó de plataforma para su éxito. La historia era todavía heterogénea y la manifestación normativa de la ideología capitalista era aún un espacio irregular, tanto a nivel nacional como internacional. Pero, ¿qué podemos hacer ahora que hemos llegado a un punto en que las ideologías visibles y diferenciadas de occidente han dejado de existir, y en que la historia no es más que una ficción uniforme que repite una y otra vez las victorias capitalistas? ¿De dónde surgirá la indignación del público? ¿Qué ejército, qué gobierno, qué corporación, qué poder apoyará a los desposeídos cuando las explotadoras relaciones endocoloniales son precisamente lo que permite a estas agencias florecer? Por ello el CAE defiende el enfrentamiento directo utilizando un impulso económico obtenido gracias al bloqueo de información privatizada (filón de oro del capitalismo tardío).

Hacerse con los medios no ayuda a socavar el régimen semiótico autoritario ya que ninguna base de poder se beneficia de escuchar un mensaje alternativo. Sin embargo, hacerse con los beneficios bloqueando la información constituye un mensaje claro para las instituciones capitalistas, a las que les puede resultar más barato cambiar de política que defender militarmente un régimen semiótico en apuros. Lograr este objetivo es posible en el ámbito virtual y sólo es precisa la más modesta de las inversiones (si lo comparamos con organizar un ejército). Sin embargo, para que esta resistencia perdure son necesarias actividades clandestinas.

Actualmente, la única, tenue excepción en que la DCE puede utilizarse para manipular los medios es en casos en que la historia y la ideología no han sido homogeneizadas. Por lo general, en estas situaciones el movimiento de resistencia está en conflicto con un poder dominante que el pancapitalismo sigue considerando como algo ajeno a sí mismo. Por ejemplo, el movimiento democrático chino empleó la desobediencia civil y la manipulación de los medios con relativo éxito. Se despertó la indignación. Sin embargo, las rígidas barreras nacionales impidieron que ésta tuviera resultados más provechosos para el movimiento que la concesión de asilo de los países occidentales a quienes habían tenido que huir de las autoridades chinas, o que una tímida presión diplomática contra China. Incluso en la más favorable de las situaciones (como ocurrió con el movimiento en favor de los derechos civiles), a pesar de que el orden ideológico del pancapitalismo se sintió ofendido, el orden económico occidental consideró que mantenía más parecidos que diferencias con China y por tanto, poco hizo - el indignado - occidente para apoyar al movimiento democrático o para dañar materialmente la infraestructura China.


Desobediencia Civil Electrónica y Simulación **

Muy pronto en la historia del desarrollo de los medios electrónicos, Orson Welles demostró (quizás por accidente) los efectos materiales de la simulación. La simulación de un boletín de noticias en que se anunciaba que unos alienígenas habían invadido la tierra provocó un leve pánico en las personas que quedaron atrapadas en la sala de los espejos que se formó con la implosión de la ficción y no ficción provocada por el anuncio. Sólo había cierto grado de credibilidad en lo que a la verdad de la historia se refiere. Simultáneamente, toda la información era verdad y toda la información era mentira en aquel momento histórico en que hizo erupción lo hiperreal. Hemos visto cómo se reproduce esta narrativa en la década de los 90 en el marco de la cultura de resistencia electrónica, pero con algunas peculiares diferencias.

En un apéndice a ECD and Other Unpopular Ideas escrito en 1995, el CAE observó que existía una creciente paranoia entre las agencias de seguridad de los Estados Unidos que deseaban controlar la resistencia electrónica. Resulta curioso que estas agencias se metieran miedo a sí mismas con sus concepciones de lo que es la criminalidad electrónica. Es como si Welles se hubiese asustado con su propio anuncio. En ese momento cómico, el CAE propuso con cierta ironía que la DCE había sido un éxito sin esforzarse demasiado, y que, solo la advertencia de que iba a producirse algún tipo de resistencia electrónica provocaría el pánico en las agencias de seguridad, hasta tal punto que su objetivo principal quedaría atrapado en la hiperrealidad de las ficciones criminales y de la catástrofe virtual. Este es un comentario que el CAE desearía no haber hecho nunca, ya que algunos activistas han empezado a tomárselo en serio y están intentando actuar de acuerdo con él, principalmente utilizando la red para producir amenazas de activismo hiperreales con el fin de azuzar el fuego de la paranoia de los estados-corporación. Una vez más se trata de una batalla mediática destinada a ser perdida. El pánico y la paranoia del estado se transformarán a través de los medios de masas en paranoia pública, y esta, por su parte, no hará sino reforzar el poder estatal. En los Estados Unidos, el público con derecho a voto apoya de forma invariable penas más duras para "criminales", más cárceles, más policía, y es esta paranoia hiperreal la que consigue los votos que los políticos paladines de la ley y el orden necesitan para convertir estas corrientes de opinión en legislación o en directrices del gobierno. ¿Cuántas veces hemos sido testigos de ello? Del maccartismo, al temor de Reagan por el Imperio del Mal, a la guerra contra las drogas: en todos estos casos el resultado ha sido la cesión de más fondos al ejército, a las agencias de seguridad y las instituciones disciplinarias (con la plena connivencia de un público de votantes atemorizado y paranoico). Así se aprieta más el cinturón endocolonial. Teniendo en cuenta que los Estados Unidos se están ocupando de la rápida creación y expansión de agencias de seguridad destinadas a controlar la criminalidad electrónica (y dado que estas agencias no hacen distinciones entre acciones motivadas por convicciones políticas y las motivadas por beneficio) parece un error facilitar a los vectores de poder medios de conseguir el apoyo del público para este desarrollo militar, así como una base para aumentar la legislación nacional e internacional en lo que al control político de los medios electrónicos se refiere.

Es difícil decir si se podrían emplear las tácticas de simulación de modo más persuasivo. Ya que tanto la CIA como el FBI han estado empleando estas tácticas durante décadas, no es difícil encontrar ejemplos que se podrían invertir. Uno de los casos clásicos es el derrocamiento del gobierno de Arbenz en Guatemala con el fin de apoyar a la United Fruit, proteger los intereses petrolíferos y minar una democracia con tendencias tan izquierdistas que legitimó el partido comunista aún estando dentro del campo de influencia de los Estados Unidos. Desde luego, la CIA construyó una buena infraestructura operacional utilizando el sabotaje económico para provocar inestabilidad, pero el acto final fue el de la subversión electrónica. La CIA simuló transmisiones radiofónicas de movimientos de tropas antigubernamentales en torno a la capital. Al interceptar estos mensajes, el gobierno guatemalteco no dudó que un ejército rebelde se había reunido y estaba preparándose para el ataque. Nada más lejos de la realidad: el pueblo apoyaba masivamente al gobierno y sólo existía una pequeña facción rebelde. Por desgracia, algunas autoridades del gobierno se dejaron llevar por el temor y en cundió el caos en su seno. El FBI utilizó un método de subversión similar en el ataque contra las Panteras Negras en el que utilizaron comunicaciones hiperreales. Igual que la intervención de la CIA en Guatemala, la infoguerra del FBI contó con una fuerte infraestructura. La organización estaba infiltrada en el Partido de las Panteras Negras (Black Panther Party, BPP) y había llegado cerca del alto mando. Así conocía la naturaleza (y los protagonistas) de las luchas internas del partido. También había conseguido el apoyo de las fuerzas locales de seguridad con el fin de hostigar a secciones en todo el país. La tesorería del partido estaba siempre vacía por las constantes detenciones practicadas por miembros de la policía que intencionadamente abusaban de su poder con el fin de drenar las arcas del partido al forzar a los miembros a pagar fianzas para los detenidos. En estas condiciones, la paranoia estaba a la orden del día entre los Panteras Negras y cuando se produjo la ruptura entre la sección de San Francisco y la de Nueva York, el FBI vio la oportunidad perfecta para provocar la implosión del partido. Como resultado de una sencilla campaña de envío de cartas que avivó las llamas de la desconfianza entre los cabecillas del este y los del oeste, el partido se desmoronó, víctima de las luchas internas. (La campaña del FBI consistió en crear y enviar documentos que parecían venir de una facción de oposición dentro del partido y en que se criticaba a líderes específicos y sus políticas de partido).

Se podría invertir el método y volverlo contra las agencias de la autoridad. Las luchas internas que ya tienen lugar dentro del gobierno y entre este y las instituciones corporativas hacen de ellos sus propias víctimas. El ejército y la infraestructura económica que fueron necesarias para las operaciones en los ejemplos citados no son precisos para las operaciones de DCE, ya que la guerra interna ya está en marcha (dado que la tendencia natural del capital hacia la depredación, el miedo y la paranoia forman parte de la experiencia cotidiana de los que entran dentro de las coordenadas del poder, y por lo tanto no es necesario gasto alguno para provocarlo, como el que fue necesario en el caso del Partido de las Panteras Negras). Sin duda, cartas o mensajes por correo electrónico cautamente redactados y enviados podrían tener un efecto implosivo (aunque dudo que provocasen un colapso total); sin embargo, hemos de asimilar y aplicar las lecciones aprendidas de estos casos clásicos de tácticas de simulación. Lo primero y más evidente es que esta forma de resistencia debería hacerse de forma encubierta. Además, es necesaria información interna fidedigna. Este es el área más problemática dentro de este tipo de maniobra táctica, aunque no es imposible encontrar una solución. Para lograr una utilización eficaz de las tácticas de simulación, deben desarrollarse métodos y medios de investigación, obtención de información y reclutamiento de informadores. (El CAE está dispuesto a apostar que el próximo escrito revolucionario sobre resistencia tratará de este problema, el de la generación de inteligencia amateur). Hasta que esto ocurra, la acción subjetiva-subversiva será poco eficaz. De momento, quienes no cuenten con una estrategia encubierta plenamente desarrollada sólo pueden actuar tácticamente contra los principios estratégicos de una institución, no contra situaciones y relaciones específicas. Evidentemente, una respuesta táctica a una iniciativa estratégica no tiene sentido. Resulta muy probable que una acción de este tipo no tenga los resultados deseados y sólo alerte a la agencia víctima de la acción para prepararse contra posibles presiones externas.

Debemos también recordar que la infoguerra simulacionista es sólo una táctica destructiva: es una forma de causar una implosión institucional, y tiene poco valor productivo en cuanto a la reconstrucción de políticas. Volviendo al ejemplo del racismo, agencias que han institucionalizado políticas racistas (y en esto se incluyen casi todas las instituciones del régimen pancapitalista) no cambiarán por una infoguerra de desgaste institucional. El régimen semiótico de políticas racistas continuará intocable dentro de otras instituciones interrelacionadas mediante los beneficios comunes que consiguen manteniendo estas políticas. El CAE aún insiste en que instituciones que desafíen el status quo y sean productivas no se conseguirán a través de gestos nihilistas, sino a través de introducir cambios en el régimen semiótico sobre una base institucional al par que se mantiene intacta la infraestructura material para la reinscripción.


El problema de la contención

Controlar las materialmente destructivas tendencias de la hiperrealidad tiene otras consecuencias problemáticas cuando se aplican estos códigos de destrucción al espectáculo. Muy llamativo resulta el problema de contención. Si una agencia autoritaria cree ser víctima de un ataque o estar amenazada (catástrofe virtual aplazada) y por ello pasa a ser el centro de atención de la opinión pública, atacará de manera totalmente impredecible. Puede actuar de una manera que le resulte perjudicial a sí misma, pero también puede actuar de modo perjudicial para miembros desprevenidos de la esfera pública. Al introducir al público en la ecuación, las agencias amenazadas deben enfrentarse a una consecuencia de gran importancia: para mantenerse al ritmo de la infoesfera debe actuar con celeridad. Vacilar no es una opción, aunque sea para analizar racionalmente el problema y reflexionar. En el actual mercado de relaciones públicas, el éxito y el fracaso han sufrido una implosión, y toda acción, cuando se representa bien, reside en la esfera de la victoria y el éxito hiperreal. La única distinción útil que se puede hacerse es entre acción y pasividad. La pasividad es el signo de la debilidad y la ineptitud. Atrapada en este vector de alta velocidad, una agencia amenazada emprenderá una acción explosiva (no implosiva). Se escogerán los chivos expiatorios y seguidamente se emprenderá una acción contra estos individuos o grupos poblacionales. (El macrocosmos perfecto de esta secuencia de acontecimientos está representado en la política exterior de los EE. UU. y las acciones que se realizan en su nombre). En otras palabras, una vez la amenaza provoca la secuencia de destrucción (ya sea la amenaza virtual o real), la fuerza de resistencia no podría contener ni redirigir las fuerzas, a menudo fuera de control, que se liberarían. Esta incapacidad para contener la explosión hace de este modelo (sólo en sus efectos) algo próximo al terrorismo. No es que los activistas estén dando pie a una práctica terrorista (nadie muere en la hiperrealidad) pero el efecto de estas acciones puede tener las mismas consecuencias que el terrorismo, en cuanto que el estado y los vectores del poder corporativo contraatacarán con armas cuyos efectos serán materialmente destructivos e incluso mortales.

Lo extraño es que una acción de estas características no estaría motivada por una preocupación por la infraestructura, sino por el régimen semiótico y la imagen pública de la entidad en la hiperrealidad. Sin embargo, cuando se saca al público de la ecuación, la secuencia cambia radicalmente. La agencia bajo presión no tendría que actuar con tanta precipitación. Tendría tiempo de investigar y de lanzar un ataque más preciso, porque las muestras de debilidad (la imagen pública de pasividad) no tendrían el efecto perjudicial que tiene su representación pública intencionada. En esta, la peor situación imaginable para los activistas, la respuesta sería mucho más precisa, y por tanto las consecuencias las pagarían aquellos que se arriesgaron a emprender la acción. Si la agencia no se da cuenta de que está amenaza de subversión y tuviera lugar la implosión, el público no tendría noticia ni sentiría las consecuencias directas (aunque sí cabría esperar consecuencias indirectas, como un aumento del paro). En cualquier caso, la metralla de una explosión violenta no alcanzaría el paisaje de la resistencia. En otras palabras, la contención se actualizaría. También resulta interesante que la agencia bajo presión financiará actividades de contención. Ninguna agencia quiere hacer públicos sus problemas financieros, una brecha en su sistema de seguridad, etc... Por lo tanto, construirá sus propios diques. Sin embargo, si el público entra en la ecuación, desaparecen todas las probabilidades de contención y las consecuencias son menos que aceptables. Por esta razón el CAE sigue creyendo que todos los modelos útiles de DCE (o a todos los efectos, casi cualquier acción política que no sea de concienciación o pedagógica***) dentro de las condiciones políticas actuales comparten su naturaleza encubierta y la aversión hacia los medios de masas como escenario de la acción.


Escribir el discurso sobre DCE

Dado el deseo de mantener a los medios de masas ajenos a la DCE, el CAE consideró oportuno terminar con algunas sugerencias sobre cómo hablar semipúblicamente sobre lo que debe debatirse entre compañeros dignos de confianza. Este problema no es nada nuevo, por lo que, afortunadamente, existen antecedentes (el más notable, el de la Escuela de Frankfurt). Su estrategia consistía en redactar en el estilo más denso y arcano que se pueda imaginar, de tal modo que sólo los iniciados podían descifrarlo. De este modo el discurso permanecía fuera de la esfera pública, donde no era imposible su asimilación en el mercado. Afortunadamente no es necesario llegar a esos extremos. La redacción puede ser clara y accesible, pero debe ponerse a salvo de la mirada de los medios. Afortunadamente, esto es sencillo. Lo único que hace falta es hacer de él una mala imitación. Por eso el CAE habla en términos de modelos generales y casos hipotéticos (sin hablar nunca de acciones concretas). No sólo no queremos hacer públicos datos específicos, por razones evidentes, sino que, para la mayor parte del público de los medios populares, las generalidades y lo modelos no son de mucho interés. Los modelos son lentos y librescos, y en la veloz vorágine de imágenes del espectáculo popular resultan sencillamente aburridos.

El CAE también sugiere estudiar acciones estratégicas históricas análogas, en particular las que han sido provocadas por vectores de poder autoritario. A ninguno de los medios populares le interesa especialmente hablar más de ellos, de los tiempo de antaño, ni les interesan las atrocidades del pasado (excepto las perpetradas por los Nazis). El análisis de estos temas deja a los medios sin nada interesante para el público. Esta estrategia se refiere a temas de constelaciones, desviaciones, apropiación, etc. Utiliza lo que ya está disponible, no des nada a los buitres mediáticos, y lo único que les quedará para la apropiación será el canibalismo (de ahí la proliferación de lo retro). A estas alturas ya casi no se puede evitar el que los medios se apoderen de la DCE. Ya se ha vendido a cambio de 15 minutos de fama y está potenciando una nueva ola de auge cibernético, pero los activistas electrónicos pueden suspender este acontecimiento mediático dejando de suministrar material. Podemos estar agradecidos por que el DCE y otras formas de resistencia electrónica que se han desmaterializado dentro del mundillo de hiperreal del hacktivismo sean cibermodas que desaparecerán rápidamente en el tecnohorizonte y dejarán a los comprometidos que sigan con su trabajo como de costumbre.

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viernes, diciembre 24, 2010

Animales transformistas 


En plena dictadura milichant, tras su fracaso en Viña del mall (1984?), a 250 pesos en caset este album era tan malo que era bueno.



"Equally enjoyable for pop fans and prog rock fans, this unfortunately was Saga's last great record". Igualmente disfrutable por tontos y pelmazos, este fue afortunadamente el ultimo album de la banda prog rock canadiense SAGA. (Un trotskista venezolano me dijo que habían tocado en Caracas a principios d elos 80. Le creo *). El vinilo se repartíaa profusamente a mediados de los 80 por la módica suma de 200 pesos en la feria del disco.

* El tipo además agregaba lo sigueinte: "el vocalista era ultra maricón, se pasaba el pedestal del micrófono por la raja y sonreía).

Freudismo barato:

Si comparamos ambas cará tulas, veremos que en una de ellas existe un sector en que opera la transformación que revisate un carácter más bien drástico: un círculo de poder que efectivamente y en términos muy simples, corta un cuerpo, que se transforma de golpe en otro. Se trata, obviamente, queriidas lectoras, de una fantasía de castración, reforzada por la supuesta -y leninistamente detectada- homosexualidad del cantante de saga: superación de la masculunidad mediante la renuncia al uso del falo -propio- . En el caso de Nazareth, claramente estamos acá ante un verdadero rock pichulero hard duro rock tardío escocés en la roca para bebedores de guisky working class and loud: lo que opera la transformación, es la entrepierna, y no de manera brusca sino que gradual... (CONTINUARÁ ALGÜN DÏA)

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miércoles, octubre 13, 2010

minimalismo 

esta canción ya no tiene que ver con ENO (Baby´s on fire/"very clever with maracas") pero me llamó mucho la atención al oirla arriba de un transporte público donde el copiloto gozaba enormemente de la extrema concisión del mensaje lírico y musical de la canción. Según un comentarista, los autores serían los mismos que hace unos años deleitaron al mundo de habla hispana con su canción "Estoy saliendo con un chavón". La aceleración que conlleva en varios momentos de su estructura compositiva podría acarrear una mezcla peligrosa de pogo, slam dancing y perreo chacalonero. Peligro.

PS: en cierta forma, me recuerda la repetición eterna practicada por los muchachos de Flipper en su megahit "brainwash", del cual llegaron a hacer hasta un video clip -antes de que MTV arruinara para siempre la idea de los video clips, o sea, hace más tiempo que la chucha-. La letra podría resumirse/traducirse así: "1-2-3-4-. ahhh, OK, bueno, veamos, mmm, y, eeeehhhh....bueno no te preocupís,olvídalo,de todas formas...no lo habríai entendido".

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sábado, octubre 02, 2010

Para poder amar hay que saber odiar 


Pregunta.- ¿Habrá algo peor que Bon Jovi?
Respuesta.- Sí: el hecho de que un enorme conglomerado de gente pague por ir a verlo casi 30 años después de que sus mierdas de "hits" azotaran la superficie de la industria cultural. Sutilezas metafísicas del capital.

Mejor escuchar a un cantaor catártico como el Agujetas o el Tío Borrico, e ir a a acostarse.

Ah: un concierto pronto en baruno.

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viernes, marzo 26, 2010

24 ideas/Marx y el Estado y los marxistas, hardcore punk y en fin...toda esa hueá 


Recuerdo la banda hardcore barcelonesa llamada 24 ideas. No era deslumbrante pero era algo (*).

1 idea: Marx no es el marxismo.

otra idea: No hubo un solo marxismo. Y no es lo mismo el "marxismo-ideología" (Marxismo, de raíz siempre socialdemócrata incluso -y sobre todo en- el "Leninismo")que el movimiento social e histórico del proletariado que ha luchado con Marx por la destrucción de la sociedad de clases.

(Tal vez hay más de una idea entremedio de esta frase tan inepta).

("No hay uno, sino muchos marxismos", Karl Korsch)vs. ("el 'marxismo' en sí mismo es una mutilación y deformación del pensamiento de la historia", Gidebor).

la última por ahora: la obra de Marx está incompleta. No era flojo, pese a ser un borracho de mierda, pero como dicen que se fue "enamorado" de sus objetos de estudio, se demoraba mucho más en su perfeccionismo y el grueso de los temas a tratar no los trató. entre ellos, el estado.

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Marxismo, ¿"el último refugio de la burguesía"?)
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"(...) la cuestión del Estado es una de las más complejas, más difíciles y, tal vez, la más enrevesada por los eruditos, escritores y filósofos burgueses. (...) Todo aquél que quiera meditar seriamente sobre ella e incorporarla, debe abordar esta cuestión varias veces y volver a ella una y otra vez, considerar la cuestión bajo diversos ángulos, a fin de conseguir una comprensión clara y firme."

V. I .Lenin

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Es bastante conocido como para ser retomado aquí el hecho de que, aunque el proyecto intelectual de Marx consistiera en someter al "Estado" a un tratamiento más sistemático - como atestiguan, por ejemplo, sus cartas a F. Lassalle (del 22 de febrero de 1858), a F. Engels (del 2 de abril de 1858) y a J. Weydemeyer (del 1 de febrero de 1859), redactadas bastante temprano, antes incluso de la publicación en Berlín, de Contribución a la crítica de la economía política-, esto nunca se haya realizado. Del mismo modo, el propio estudio sobre el "capital" (y , dentro de él, el capítulo sobre las "clases") permaneció incompleto [2].

Incluso así, es razonable sostener que existe en la obra de Marx y Engels una concepción genérica sobre el Estado y que puede servir, para usar una expresión del propio Marx, como "hilo conductor" ("Prefacio" de 1859) para el análisis político. Tal concepción consiste, en una palabra, en la determinación de la naturaleza de clase del Estado. La teoría marxista de la política implica, por lo tanto, un rechazo categórico de la visión según la cual el Estado sería el agente de la "sociedad como un todo" y del "interés nacional" [3]. Esta es, en resumen, la esencia de toda concepción marxista sobre el Estado, sintetizada con notable claridad en la conocida fórmula del Manifiesto comunista: "El poder ejecutivo del Estado moderno no es más que un comité para gerenciar los asuntos comunes de toda la burguesía" [4]. El propio Engels expresó la misma idea en una pasaje igualmente célebre: "La fuerza de cohesión de la sociedad civilizada es el Estado, que, en todos los períodos típicos, es exclusivamente el Estado de la clase dominante y, de cualquier modo, esencialmente una máquina destinada a reprimir la clase oprimida y explotada" [5].

Sin embargo, aunque la determinación de la naturaleza de clase del aparato de Estado es una condición necesaria para el análisis del sistema estatal, cuando se trata de comprender su configuración interna, sus niveles decisorios y las funciones que los diversos centros de poder cumplen, sea como productores de decisiones, sea como organizadores políticos de los intereses de las clases y fracciones dominantes, ella es ampliamente insuficiente. El aparato de Estado recuerda N. Poulantzas, "no se agota en el poder de Estado". "El Estado presenta una osamenta material propia que no puede de ninguna manera ser reducida simplemente a la dominación política" [6]. En este sentido, la función de mediación que el aparato del Estado desempeña, a través de sus actividades administrativas y burocráticas rutinarias, adquiere aquí una importancia decisiva para la determinación de su carácter de clase. De forma análoga, este último problema no se puede referir, exclusivamente, a los "resultados de la política estatal -que están ligados a la cuestión, analíticamente distinta, pero no obstante empíricamente muy próxima del poder estatal-, sino [antes bien] a la forma y al contenido intrínseco" asumidos por el sistema institucional de los aparatos del Estado (sistema estatal) en una coyuntura concreta [7].

Aunque pese la advertencia de G. Therborn, el trazo más marcado en el desarrollo de la teoría política marxista contemporánea fue la ausencia de las cuestiones referentes a los procesos organizativos internos del aparato del Estado. El propio Poulantzas, que buscó comprender un sistema específico de organización y funcionamiento interno del aparato del Estado capitalista bajo el concepto de "burocratismo", analizó, principalmente, los efectos ideológicos de ese sistema sobre las prácticas de los agentes del estado (burocracia) [8].

Según la crítica corriente, las razones de ese olvido sistemático deberían ser buscadas justamente en la confusión promovida por la tradición marxista que insistiría en identificar poder de Estado con poder de clase, reduciendo el aparato de Estado a un instrumento controlado por los intereses dominantes. Es como si la identificación de la naturaleza de clase del Estado hubiese dispensando a los marxistas de analizar las formas concretas a través de las cuales ella se realiza (el funcionamiento del Estado). A lo sumo, la atención de los marxistas recaería sobre el sentido (de clase) de la política estatal (esto es, los sectores sociales beneficiados por una decisión determinada, en general económica), pero no sobre el modo de organización interna del aparato del Estado y sus repercusiones sobre el proceso decisorio, los diferentes centros de poder, la acción característica de los "agentes estatales" (la "burocracia", en sentido amplio) etc.

Hay dos versiones de esta crítica. La primera, sustentada por N. Bobbio, subraya los efectos de esta concepción restrictiva de la política y del Estado sobre la "teoría de las formas de gobierno" (los regímenes políticos); la segunda, cuya fuente son los autores "neo-institucionalistas" (T. Skocpol, F. Block), llama la atención sobre las dificultades derivadas de la ausencia de una "teoría del Estado" en Marx y en los marxismos posteriores.

El objetivo de este artículo es presentar una lectura de la teoría marxista del Estado más compleja y ambiciosa que aquella hecha por las recientes criticas "neo-institucionalistas". A partir de la reconsideración de las "obras históricas" de Marx - puntualmente: La burguesía y la contra-revolución (1848), Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 (1850) y El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (1852)- pretendemos demostrar que este autor posee una concepción de Estado que toma en cuenta su dinámica institucional interna sin, no obstante, dejar de lado la perspectiva clasista. De esta forma, al introducir, en sus análisis políticos, los aspectos institucionales de aparato estatal capitalista, Marx estaría presentando una concepción de Estado al mismo tiempo más sofisticada que la defendida por la perspectiva "instrumentalista" -presentada tanto en la obra de algunos marxistas, como igualmente, de algunos críticos del marxismo-, y menos formalista que las interpretaciones "institucionalistas".

El ensayo está dividido en cuatro partes. En la primera, resumimos las críticas corrientes a la "teoría marxista del Estado", definimos nuestra clave de lectura y presentamos la hipótesis de trabajo. La segunda parte del texto consiste básicamente en el análisis e interpretación de los pasajes seleccionados de las "obras históricas" de Marx. En la tercera parte, insistimos sobre la ligazón necesaria entre las nociones del "aparato de Estado" y "poder de Estado" , y, finalmente, en la cuarta parte del artículo, retomamos y profundizamos la distinción, desde nuestro punto de vista, presente en los análisis de Marx, entre la dimensión funcional y la dimensión institucional del Estado.


[2] Cf. Ralph Miliband. "Marx e o Estado". En: Tom Bottomore (org.). Karl Marx. Rio de Janeiro, Zahar, 1981. p. 127-128.

[3] Una de las conquistas teóricas más fundamentales para la teoría política moderna fue la determinación de la naturaleza de clase de los procesos de dominación política por los clásicos del marxismo. Ver, a propósito, C.B. Macpherson. "Necessitamos de uma teoria do Estado?". En: Ascensão e queda da justiça econômica e outros ensaios: o papel do Estado, das classes e da propriedade na democracia do século XX. Rio de Janeiro, Paz e Terra, 1991. p. 87-89.

[4] Karl Marx y Friedrich Engels. Manifesto comunista. Trad. Maria Lucía Como. 4ª ed. Revista. Rio de Janeiro, Paz e Terra, 1999. P.12. Esa es también la interpretación de Ralph Miliband al respecto del núcleo de la concepción marxiana (y marxista) sobre el Estado. Cfr. La voz "Estado" en: Tom Bottomore (org.). Dicionário do pensamento marxista. Rio de Janeiro, Zahar, 1988. p. 133. Cfr. Igualmente Luciano Gruppi. Tudo começou com Maquiavel (as concepcões de Estado em Marx, Engels, Lenin e Gramsci). Porto Alegre, L&PM, 1983.

[5] Friedrich Engels. A origem da família, da propriedade privada e do Estado. Trad. Leandro Konder. 8ª Ed. Rio de Janeiro, Civilização Brasileira, 1982. p.199. Para todos los efectos, este pasaje puede ser tomado como el más representativo del núcleo de una "teoría general del Estado" en el campo del marxismo o, más específicamente, como el más representativo de una concepción genérica del Estado en general.

[6] Nicos Poulantzas. O Estado, o poder, o socialismo. 2ª ed. Río de Janeiro, Graal, 1985. p.17, cursiva nuestra.

[7] Göran Therborn. ¿Cómo domina la clase dominante?. Aparatos del Estado y poder estatal en el feudalismo, el capitalismo y el socialismo. 4ª. Ed. México, D. F., Siglo XXI, 1989. p. 37.

[8] Ver Pouvoir politique et classes sociales. Paris, Maspero, 1968. v. 2, cap. 5: "Sur la bureaucratie et les élites", p. 153-193.


http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-24/el-estado-como-institucion-una-lectura-de-las-obras-historicas-de-marx


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*: No me siento de ánimo para comentar discos que ni siquiera esucho más de una vez cada 10 años, pero veamos lo que respecto al CD que recopila las Obras Completas de 24 ideas dijera en su momento el camarada Lester Bangs:

"Ya desde su crudísima maqueta estaba claro que la iban a montar; surgieron en el momento preciso haciendo justo lo que tenía que hacer y haciéndolo con convicción, y cuando se separaron apenas dos años después dejaron con ganas de más a la mayoría.
Hoy día todavía son muchos los que les echan de menos. Yo fui uno de los que recuperó... el pulso a la escena gracias a 24 Ideas, así que conservo un recuerdo muy especial de todas estas canciones, sobre todo las que formaron parte del Ep "Sick Of Banality" y el CD "24 Ideas", que han sonado mil y una veces en mi habitación durante los últimos siete años y que ocupan un lugar en la memoria de todos los hardcoretas de este país.
Sí señores, de todos y cada uno, y el que diga lo contrario miente.
¨Y la música? Pues poco hay que decir que no se sepa ya: cuarenta y dos pedradas de New York Hardcore genial y cabezón en apenas cuarenta y tres minutos, es decir, caña, caña y caña.
Muy Punk al principio y con un deje algo más metalero al final (por las guitarras más que nada), pero en todos los casos veloz, enfadado y cafre, muy cafre. La mayoría del material incluido se edita por primera vez en formato digital, convenientemente remasterizado por Xavi Navarro y sin ningún añadido sobre las ediciones que ya conocíamos (nada, pues, de material inédito o sobrantes de estudio).
Es más, del Ep que editaron BCore y Fragment en el ‘96 no se han incluido los temas en directo de la segunda cara, ni tampoco los de "Invasion Of The Hardcore Crew", aunque el sound verit&eecute;; videográfico lo compensa con creces. Indispensable.

(The Situationist Times, Nº5 1/2, 13 de Junio de 1848)."

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¿y donde se fue el pensamiento de la historia?

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viernes, enero 22, 2010

La prensa burguesa sigue especulando huevadas y colaborando con la hinteligencia policial 


(En la foto, los periodistas Lezaeta y Pinochet, de El Merculo, también conocidos como "una pareja de idiotas).

"Resultados de peritajes tras recientes allanamientos:
Evidencia clave confirma pólvora en elementos incautados a "okupas"

La información ya está en poder de la Fiscalía Oriente de Santiago a cargo de las indagatorias de los ataques.

PEDRO LEZAETA
Los recientes peritajes químicos efectuados por Carabineros a elementos incautados en las casas "okupa" confirmaron la presencia de residuos de pólvora negra similares a los hallados al analizar los restos de artefactos explosivos que han sido detonados desde 2005 en Santiago.

Esta evidencia clave en la investigación por la ola de bombazos, señalan fuentes ligadas al proceso, ya está en poder de la Fiscalía Oriente que mantiene un equipo de investigadores preferentes para el caso.

Los trazos de pólvora, agregaron las fuentes, se lograron principalmente de prendas de vestir decomisadas por la policía uniformada.

Otras pistas

A los citados peritajes químicos se suman antecedentes de una treintena de sospechosos que también fueron detectados por Carabineros y remitidos a la fiscalía.

Este material está compuesto por archivos con fotografías de los presuntos implicados, además de una breve reseña biográfica.

Asimismo, los investigadores han logrado interceptaciones telefónicas entre sujetos investigados, las que han generado nuevas hebras a indagar.

Este grupo de evidencia es la que ha llevado a fuentes de Gobierno y de la policía a criticar el hecho de que aún el Ministerio Público no haya tramitado órdenes de detención o citaciones a declarar.

Pero esa visión dista de la que tiene el fiscal oriente, Xavier Armendáriz, respecto de los tiempos de la investigación. Según ha trascendido, el prosecutor ha actuado con cautela considerando la alta complejidad de la indagatoria.

En especial en estos días en que los elementos del lumpen autodenominado anarquista que ponen las bombas se han atomizado y replegado ante la presión policial.

Entre los investigadores se insiste que la fiscalía estaría esperando el momento adecuado para asestar un golpe decisivo.

Actualmente cerca de cuarenta efectivos especializados de Carabineros están realizando pesquisas en la investigación por los bombazos.

En lo que sí coinciden la fiscalía y la policía es en que los autores de los bombazos no integran células violentistas propiamente tal, sino que se trata de grupúsculos sin orgánica ni cabecillas".

emol, 22 de enero de 2010

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domingo, enero 03, 2010

la prensa burguesa como apéndice del sistema represivo/MISERIAS DE LA INDUSTRIA CULTURAL $HILENA 




La asociación “licita” entre Periodistas y Policías: Miserias de la Industria Cultural Chilena


comunismo difuso/apendice macaco lumpen HD


Nota: El titulo esta alterado sutilmente del original que viene en el primer numero de Comunismo Difuso...

Por si no lo sabe, amable lector, desde el año 2007 a la fecha, se han emitido en horario estelar dos programas que muestran el accionar de dos policías asesinas al servicio de los poderosos: “133. Atrapados por la realidad” y “Policías en acción”, de Mega y Chilevision, respectivamente, en el que una cámara acompaña a los policías en allanamientos, persecuciones, detenciones y tramites cotidianos, exclusivamente en poblaciones y el centro de ciudades importantes, al estilo de los programas surgidos en Estados Unidos.

La colusión entre periodistas y policías no es un hecho menor. A la policía le conviene el tratamiento que estos programas hacen de su trabajo. Un lavado de imagen, en que son retratados como héroes al servicio de la población (incluso uno en estilo de comics), busca legitimar el estado policial y los abusos que esperamos no ocurra-podrían afectarle a usted mismo en su vida cotidiana. Asimismo, se instala la idea de la eficacia policial frente a la proliferación de la delincuencia y el aumento de las arcas de las empresas de seguridad. Tampoco es un hecho casual que ambos programas sean emitidos por canales cuyos enteres políticos oportunistas se oponen a los de la Concertación, pero que en realidad no difieren en el análisis de fondo, solo en la forma. Ellos propugnan mas carabineros (Nota hommodolars: o pacos culiaos…si, se puede decir esto en esta pagina, no es problema, pero no abuse de las groserías), mano dura con los delincuentes, fin de la puerta giratoria, colaboración y solidaridad con el trabajo policial. Por su parte, para los equipos de producción de estos programas, su costo es muy bajo en comparación al nivel de audiencia e impacto que generan.

Negocio redondo para ambos entes del partido del Capital. Policías como héroes, periodistas exitosos como relacionadores públicos del poder. El formato del reality instalado en nuestro país hace ya varios años, como vouyerismo inútil que busca la estupidizacion de las masas proletarias, jamás ha sido en realidad. Sin embargo, para el caso de estos programas guarda un peligro aun mayor que el reality “puro”, ya que el montaje que las personas sintonizan en sus hogares es tomando en cuenta como “realidad” y no como una construcción manipulada por los realizadores según que efectos pretendan instalar. Por tanto, esta realidad no es realidad, sino construcción. No comprender los efectos de tal distinción puede acarrear comprensiones del mundo sesgadas y parciales, así como instigar la inconsciencia de clase y la solidaridad con la policía.

La infantil polarizacion que se hace en estos programas entre delincuentes y policías, malos y buenos, esconde de manera ridícula las contradicciones mas profundas del capitalismo, mas aun cuando los programas no ahondan en las causas sino en la puesta en escena, la espectacularizacion del accionar policial frente los “delincuentes”.

Asimismo, el encuadre de malos y buenos no hace matices cualitativos, así es como los periodistas se han convertido en otro tipo de policías (con cámaras ocultas): “malos” o “delincuentes” son también para ellos los que ocultan su patente en las carreteras consecionadas, los que toman remedios sin receta medica o el cuidador de parquímetros. Incluso cualquiera de nosotros que cultive una planta de marihuana o se eche un queso al bolsillo en el supermercado podría recibir la visita inesperada de la PDI entrando a patadas a nuestra casa en medio de la noche.

Les proponemos algunos cuestionamientos cuando se enfrente a estos programas ¿Cuál es la idea de ellos? ¿Mostrar el arriesgado trabajo policial? ¿Entretener? ¿Qué consiguen? ¿Apoyo a la labor policial? ¿Rechazo a la presencia y labor policial? ¿Paranoia? ¿Legitimación del estado policial? ¿Hay algún aporte informativo o interpretativo en estos programas? ¿Explican, por ejemplo, las causas de la “delincuencia”, o más bien, tienden a alimentar prejuicios, consolidar la discriminación y a profundizar la inconciencia de clase? ¿Cuál es la reacción de los periodistas al constatar en terreno algún caso de brutalidad policial o “uso desmedido de la fuerza”? ¿Cuáles son los criterios para mostrar o no mostrar a personas en pantalla, sin importar si sean menores o inocentes? ¿Tiene algo de significativo (políticamente) que sea MEGA, canal ligado al difunto Ricardo Claro y Chilevision, canal ligado al señor Piñera, quienes emitan estos programas? ¿Qué efecto social produce estigmatizar comunas o sectores como focos de delincuencia? ¿Por qué no se muestran operativos en sectores mas acomodados de la ciudad? ¿No hay traficantes, delincuentes, violadores, asesinos de “cuello y corbata”? ¿Cuáles son las implicancias que trae la relación tan cercana entre periodistas y policías? Y quizás lo más importante:

¿Cuáles son las consecuencias políticas de este programa? Esto en atención a que, por una parte, consolidan la hegemonía del control social sobre la manifestación popular u otro tipo de expresión de descontento social o rechazo. Por otra parte, relativo a la instalación de un estado policial donde la gente se considera libre estando cada vez mas vigilada, es decir, acepta en su subjetividad el control y la esclavitud: DESEA su propia represión. El concepto de “clase” ha sido borrado del imaginario social (excepto para denominar ese invento llamado “clase media”), siendo substituido por la “igualdad” en el acceso al consumo. El efecto de esto tiene que ver con el disciplinamiento de los “ciudadanos”, la valoración del trabajo asalariado que permite el consumo, ergo, la felicidad por sobre otras formas “ilícitas” de conseguir dinero; y es a través del discurso moralizador de estos programas como se comunica, por un lado, la eficiencia policial (orden y patria), y por otro, el ideal de ciudadano que ama a un Estado que proclama abiertamente imponerse “por la razón o la fuerza” y el mercado.

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Apendice

macaco lumpen: Recordamos que la prensa cumple la función precisa de reforzar la representación que el capital hace de lo social al articular todo un terreno donde parece estar todo preescrito, donde todo es comprensible en los términos que este nos ha impuesto. Reconocemos a la prensa como un componente más que hace posible la existencia de la sociedad de clases, como apéndice del sistema represivo y como re-creador del terreno donde actuaremos y nos comunicaremos de tal o cual forma. Por tanto, asumimos que esta pasa a ser un “objetivo”: expulsarla de donde la veamos, alejarlos para que no deformen los pocos espacios y practicas antagónicas a la establecida, fomentar modos de comunicarnos autónomamente para teorizar nuestra experiencia cotidiana al tiempo que la socializamos; exponemos y dejamos a la critica de nuestros compas para ser reelaborada/afilada y vuelta a plasmar en vínculos comunicativos que permitan incorporar las lecciones practicas como conciencia critica practica en tanto encuentran un referente por debajo de la representación que nos han disciplinado darle a nuestra experiencia cotidiana y en consecuencia “aclarar” el movimiento que desde las entrañas del capital, hoy, se gesta en esta podrida sociedad y que tiende a su propia abolición…. Etcétera!

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