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viernes, octubre 11, 2019

Chanchan y Remenyik/MDC en Valpo./Slayer´s TRASH/Thoreau y el racismo en el Metro/Apuntes sobre Barricadas a-go-go x Moro Maxwell 


-Esto es hoy:


Chanchan Olivos…tremendo personaje. Creía que no lo conocía, y con los años me fui topando con su huella en diversos artefactos: un Pequeño Jarry Ilustrado, esencial para quienes amamos a Alfred Jarry y a Pere Ubu; una edición porteña de Otto Gross, y otra de “Anarquía en Baviera”, de Fassbinder…¿Quién será este Chanchán? Me preguntaba. Un amigo que nació cinco días antes que yo  lo conoció y me dijo: ¡es de los nuestros!, incluso en términos generacionales.

Finalmente me lo presentaron y….resultó que ya lo conocía, pero no había sabido de él hace por lo menos 20 años.

Me regaló un libro con su investigación sobre el doble revolucionario (estético y político) Zsygmond Remenyik, que tras el fracaso de las revoluciones proletarias europeas en el período del Primer Asalto Proletario (contra la sociedad de clases) recaló en Valparaíso hacia 1919, donde tuvo una gran labor de agitación estético/política. 

1919: mismo año de la gran insurrección proletaria en Puerto Natales. Hay un libro sobre eso, que ya va en su tercera o cuarta edición: “La rebelión de los tirapiedras”, de Ramón Arriagada. ¡Consíganlo!

1919: Ya van justo 100 años, y me pregunto, ¿Cuándo empieza el Tercer Asalto? ¿Esta vez será un Asalto del Animal Humano contra el mundo de la alienación/cosificación? ¿Socialismo o Barbarie? ¿Comunismo o Extinción?

El libro me resultó impresionante. (Ambos). Y hoy Chanchano lanza en Santiago su segunda patita: la novel de ZR “Los juicios del dios Agrella”.

-Mañana tocamos con MDC y bandas experimentales amigas en el Puerto de Valparaíso.


--Slayer y Tom Araya ya no son “Thrash”, sino que derechamente “Trash”, es decir, BASURA. Menos mal que no tengo ningún disco de estos fachos de mierda en mi casa.


- H.D. Thoreau me dijo esta mañana en el metro (leía un volumen pequeño llamado "una vida salvaje y desobediente") que el mejor momento creativo es en la mañana. No estoy tan seguro, pues a veces me ha dado por escribir fluidamente entre las 23 y las 01. Pero lo entiendo.

"Ni importa lo que los relojes digan o las actitudes y trabajos de los hombres. La mañana es cuando me despierto porque algo amanece dentro de mí".

"Es entonces cuando existe la menor somnolencia en nosotros y durante una hora, por lo menos, una parte de nosotros, la que hiberna el resto del día y de la noche, se despierta".

Cerré el libro para subir las escaleras en Metro Tobalaba, y escuché a una mujer decirle a otra: "Los baños públicos, con tanto extranjero, están llenos de microbios".

-Se acabaron las copias de la tercera edición de Barricadas A-Go-Go. En su momento, y pensando que iba a quedar acachado de copias, le encargué a un par de amigos si podían comentarlo, pensando en usar extractos de sus comentarios para la promoción. Pero las 100 copias se acabaron en 4 meses, lo cual me parece bastante bien. El único lugar en que pueden quedar es en el Persa Biobío, y la otra sería conseguirlo dentro de "1-2-3-4", donde es el texto 1. Como sea, dejo acá los apuntes que me envió uno de esos amigos.

Apuntes sobre Barricadas A Go-Go
Por Moro Maxwell Ilabaca



Cuando leí Barricadas A Go-Go, de Julio Cortés, quedé fascinado por el texto, por varia razones. En primer lugar, y lo más evidente, es que contiene una avalancha de información que nos deja perplejos, acerca de un movimiento y de una realidad “lejana” y desconocida; información que se presenta de manera orgánica, reflexiva y crítica. Aprendí mucho leyéndolo, y lo disfruté. Luego uno comienza a digerirlo, a interpretar y a plantearse las inevitables preguntas. Aparece como ineludible la consabida y problemática relación entre la Historia y las formas artísticas, mediada siempre por la política. ¡Esa tríada! Es estimulante el modo en que Julio va ilustrando las tesis de correspondencia entre estas tres dimensiones de la realidad. Urdiendo una trama en la búsqueda del momento en que el límite entre arte y política se supera o se difumina.

Si bien el vínculo entre estética y política es un tema del que tanto se ha escrito, y del que hemos hablado en varias oportunidades, especialmente a partir de conversaciones sobre la Internacional Situacionista, en Barricadas A Go-Go queda muy bien expuesto. Sin que sea una correspondencia mecánica, ya que cada calendario y cada geografía tiene su laberinto.

Las vanguardias occidentales instalaron en su momento varios temas que trascendían con mucho a la modernidad, y que mientras acompañaron a un movimiento social que empujaba hacia la transformación definitiva de la sociedad tuvieron razón de ser; estos movimientos tendían a la desarticulación del campo del arte y a la desaparición del artista en tanto representante de la “cultura afirmativa”, en un abierto ataque al Ego eurocéntrico. La vanguardias de las que nos habla Julio Cortes tienen sentido en el contexto de las revueltas acontecidas a la luz del fuego de mayo del ‘68, que se extienden, según el calendario del texto, hasta el año ’77, y que tuvieron sus antecedentes en Japón aún antes del mayo Francés. La lucha era en todos los planos, también en el de la vida cotidiana. Esa era la principal diferencia con la revolución proletaria de principios de siglo XX, que se daba en el plano meramente económico y superestructural. Algunas de las banderas de lucha y reivindicaciones de la generación insurrecta de los 60-70 son elementos que curiosamente se pueden encontrar en culturas no-occidentales, orientales, o indígenas. ¿Es esa época un puente entre oriente y occidente? No es casual que se despertara en esas décadas un especial interés por oriente (muchas veces un oriente imaginario, mítico y fantástico).

Leyendo Barricadas A Go-Go, no pude dejar de pensar en El imperio de los signos, un texto de Roland Barthés que leí hace muchos años y que me impresionó en varios aspectos. Ahora no tengo el libro a mano para citarlo con precisión, pero recuerdo que la tesis principal de Barthes, después de hacer un viaje por Japón, consistía en que, en una mirada comparativa con occidente, en las expresiones culturales de ese país nunca había un centro, o ese centro siempre estaba vacío. La ciudad  (Tokyo) giraba o se disponía en torno de los jardines del Palacio Imperial que se presenta como un significante vacío; la comida no tiene un elemento principal en torno de los cuales lo demás es acompañamiento, como en los platos occidentales, sino que está compuesta por una diversidad de elementos cuya especificidad se puede degustar con la fina selección de los palitos, que no pinchan ni trinchan, sino que toman con delicadeza trozos para su degustación independiente. La meditación Zen con caligrafías, preferentemente utiliza el carácter Mu, que significa vacío, y tiende a la eliminación o reducción a la mínima expresión del Yo. En oposición al concepto occidental del Yo cartesiano, sobre el que está erigido el ethos del capitalismo salvaje. El Yo como piedra angular de la acumulación y la extracción de valor de los cuerpos. Quizá es haciendo un cruce con lo oriental que Marcuse, en su Eros y Civilización, habla de la posibilidad de una sublimación no represiva y de un Yo no egocéntrico.

Las revoluciones tienen muchas edades, y las derrotas nunca son definitivas, porque van dejando huellas. Barricadas A Go-Go da cuenta de la protesta y de la resistencia de una generación, del choque frontal contra el poder material, antes de ser destruidos, autodestruirse o convertirse en puro movimiento estético, lo que equivale a ser el cadáver vivo de las vanguardias artísticas, sin las oleadas revolucionaria y las razones que le dieron sentido y origen. De hecho, no hay nada más patético y reaccionario que la mímesis de las vanguardia, movimientos o artistas despojados del vínculo con lo social y lo político, orientados a llamar la atención en el mercado por un ingenio mordaz o un pastiche provocativo, entrenados en una fórmula efectiva que les permita hacerse un lugar en los circuitos del campo del arte.

Pero, ¿cuáles son esas huellas? ¿Es el Free Jazz una orientalización del jazz? Mucho se ha hablado de la occidentalización de Japón después de su derrota en la Segunda Guerra mundial, pero aún no hay un balance de la permeabilidad de occidente respecto de conceptos e ideas que provienen del “oriente”, aunque por lo general, como ya he dicho, sea un “oriente interior” y llegar a tales conceptos haya sido más bien un devenir de la propia cultura occidental que una escucha de “lo otro”. Habría que preguntarle a Julio Cortes qué valor tiene para nosotros la exploración de la “Escena musical japonesa de 1968 a 1977”, aparte de expandir nuestros conocimientos a un área antes desconocida, lo cual ya en sí mismo tiene un valor. Podemos enterarnos, por ejemplo, como parte de los antecedentes políticos que nos propone Julio, que existió el ZENGAKUREN, un movimiento estudiantil aguerrido que incluso antes del 68 tenían conciencia de que se debía luchar no sólo contra el imperialismo norteamericano sino también contra el estalinismo soviético, bloques opuestos en la Guerra Fría, pero que después se integrarían en la dominación tecno-burocrática global. Nuevamente: ¿Es el free jazz una orientalización de la música occidental o es su dilución natural, su deconstrucción? ¿Hay una tendencia en el free jazz a la dilución del autor, del compositor, del intérprete? ¿Es eso Budismo Zen? ¿Será posible un Anarco Budismo? Hay mucho de qué hablar respecto de este universo que Julio nos abre y nos presenta con este texto, que tiene múltiples líneas de fuga. Me quedo con muchas preguntas después de leerlo. Me pregunto, por ejemplo, si no habrá una inconmensurabilidad entre las experiencias de interpretación de la música entre culturas tan diferentes. Y si es así, esa inconmensurabilidad se puede extender a la literatura, a la política, a la filosofía. Qué bueno ha sido abrir esta puerta.

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jueves, agosto 29, 2019

Debord y la Zengakuren/Perros Policías/Quelentaro/MDC a Punta Arenas 


LA INTERNACIONAL SITUACIONISTA Y LA  ZENGAKUREN


En la nota 24 de “Barricadas a-go-go” se dice que:

“…la LCR (o Kakkyodo) era al menos inicialmente una organización trotskista, surgida como escisión de izquierda del P”C”J tras la invasión de Hungría por los rusos en 1956, y que de hecho a fines de los 60 e inicios de los 70 estaba dividida en dos grandes corrientes que se odiaban entre sí: Chukaku (Grupo del núcleo central) y Kakumaru (Grupo marxista revolucionario), siendo este último el grupo mayoritario en la Zengakuren, con fama de sectario, mientras los Chukaku junto a otros grupos de la izquierda socialista, maoístas y otras variedades de troskos daban forma a una alianza, Sampa Rengo, y se generaba otra estructura de lucha: la Zenkyoto, o Comité de Lucha Interfacultades. Ignoro a cuál de las dos facciones de la LCR le declaran Mustapha Khayati y la I.S. toda su simpatía…aunque en el libro Los situacionistas y la anarquía (Muturreko burutazioak, Bilbao, 2010) Miguel Amorós refiere una “Respuesta de la I.S. a las preguntas de la Liga Comunista Revolucionaria del Japón (Fracción marxista)” —lo cual suena a Kakumaru más que a Chukaku, ¿o no?—, fechada en octubre de 1966. Ver nota 17, pág. 29. Según Ken Knabb en una nota a la edición en inglés de “La miseria…”, el juicio de la IS sobre la LCR era equivocado en algunos puntos, y así por ejemplo quedó claro que no había una sola Zengakuren, sino que los distintos grupos formaban a su vez su propia fracción de la Zengakuren. Knabb agrega que: ‘A inicios de los 60 la facción Zengakuren que formó la LCR tenía de hecho varias de las características positivas que la IS le atribuía: tenía una plataforma política distinta a la izquierda del Trotskismo, participaba militantemente en luchas políticas en varios frentes, y parecía tener un enfoque más experimental en cuestiones tácticas y organizativas. En 1963 envió algunos delegados a Europa que se reunieron con los situacionistas, y después tradujeron unos pocos textos situacionistas al japonés. Pero al menos hacia 1970, cuando un delegado de la IS (René Viénet) visitó Japón, la LCR había retomado una posición principalmente leninista y resultó no ser muy distinta de las sectas izquierdistas de cualquier otro lugar’”.

En Not Bored tienen dentro de la correspondencia de Guy Debord unas cartas enviadas a Toru Tagaki, de la Zengakuren y parte de la Liga Comunista Revolucionaria, hacia 1963. En estas cartas queda claro que al menos en esos años el contacto de la IS era la fracción “Chukaku” y no la “Kakumaru”.

Va la carta, escrita en “inglés básico”, traducida por primera vez al español:

A Toru Tagaki
19 de Agosto de 1963
Querido Toru:

Tu artículo fue publicado en France-Observateur, pero con muchas supresiones y una introducción que compara tu posición con el Trotskismo. La semana siguiente, los editores no publicaron una carta que señalaba estas supresiones pero, por el contrario, publicaron una carta de un estudiante japonés que está en favor de la unidad de las fuerzas democráticas, ¡unidad que se ve amenazada por los aventureros extremistas de la Liga Comunista Revolucionaria de Japón! (De hecho, ciertas críticas en esta carta no son aplicables a tu artículo, sino que solamente a la nueva versión creada por el  France-Observateur).

Edouard [Taube] me ha pedido resumirte una carta que Kuroda envió a Socialisme ou Barbarie, que causalmente cayó en sus manos antes que las de Barjot [Cornelius Castoriadis].

En esta carta, escrita a finales de Julio, Kuroda dice que él, Sigeru Mori y Atsushi Kurokawa fueron excluidos del Buró Político por “una mayoría de siete burócratas”. Kuroda revela estas divergencias. Primero, los “burócratas” quieren disolver el Partido en el movimiento de masas, mientras él quiere, por sobre todo, reforzar el Partido. Segundo: Kuroda quiere mantener las luchas anti-imperialistas y anti-estalinistas en el mismo plano; en cambio el “auto-denominado grupo del Buró Político” quiere elevar la lucha anti-imperialista al primer plano y dejar la lucha anti-estalinista en un nivel inferior.

Kuroda ha organizado a sus partisanos en una “sección Marxista revolucionaria” de la LCR, que pretende tener el apoyo de la gran mayoría de los militantes de base de la LCR, de todos los líderes de la Zengakuren (pero no menciona el nombre de Takagi), y de los camaradas trabajadores de las líneas de tren y las oficinas de correo. El grupo SMR pide a Socialisme ou Barbarie que escriba directamente a Kuroda, ¡porque las cartas a la Zenshinsha (cuartel general de la LCR) pueden ser interceptadas por los burócratas! Kuroda declara que puede reforzar los vínculos y relaciones con el grupo de Barjot (y anuncia la próxima publicación de traducciones al japonés de sus textos). Así que creo que las críticas francesas a las posiciones teóricas de Barjot pueden ser también usadas en Japón para la polémica contra la tendencia de Kuroda, que las acepta más o menos conscientemente.

Espero que ya estés de regreso en Japón cuando llegue esta carta; y que tengamos noticias tuyas muy pronto.

Amistosamente
Guy

Por cierto, ya casi no quedan copias de la tercera edición de “Barricadas a-go-go”. Reserve la suya, o vaya a comprarla a Persa Libros en el Bíobío (Víctor Manuel 2298, Sector 5, Local 112/3), donde de regalo le darán además un ejemplar del N° 1 de 2&3 DORM.

PERROS POLICIALES, CHANCHOS Y MILITARES


“Se prohíbe a los responsables de mascotas o animales de compañía el adiestramiento dirigido a acrecentar y reforzar su agresividad. Lo dispuesto en este inciso no será aplicable en el caso de perros pertenecientes a las Fuerzas Armadas, a las de Orden y Seguridad Pública y a Gendarmería de Chile” (Ley “Cholito”, art. 11 inc. 1).

UNA ANÉCDOTA OCHENTERA CON QUELENTARO

Cuando llegué a vivir a Santiago en 1986 me uní a una formación llamada “Vientos del Pueblo”, donde primero tocaba flauta traversa, pero dado que perdí el instrumento luego de que entraron a robar en la casa familiar en septiembre del mismo año, tuve que pasarme a la guitarra acústica. Me sabía los acordes básicos mirando cuando mi padre y hermana del medio tenían clases de guitarra en Punta Arenas. Y para las series de acordes y ritmos miraba las manos de mis compañeros. Todos militábamos en las Juventudes Comunistas de Chile y éramos alumnos del Liceo A-67 (“Alexander Fleming”). Algunos hasta soñaban con pasarse al FPMR, cuando de repente éste se dividió, en 1987 si mal no recuerdo.

El 87 ya casi no quedaba nadie en el Fleming: muchos salieron de 4to medio, y otros fueron expulsados tras  graves incidentes por un intento frustrado de toma el año anterior. Pero seguimos ensayando, en la casa de uno de los nuestros en la Villa La Reina.

Una vez fuimos a tocar a un local que no tengo idea donde quedaba, pero no muy lejos de ahí. ¿José Arrieta? No lo sé. Apenas ubicaba la metrópolis en ese entonces. Tocamos nosotros y otra formación “neo-folklórica”/andina. De repente alguien nos advierte que en el público están los de Quelentaro.

En efecto, estaba Gastón con un acompañante. Observaban con atención a ambas formaciones.

Después, divagando en torno a varios vinos tintos y navegados, en un momento agarré la guitarra y sentado cerca de una mesa me puse a repasar los acordes de….”Escalera al cielo”. Sí: amaba a Led Zeppelin y el profesor de música del Liceo me hacía clases de guitarra eléctrica, y le pedí aprender bien esa canción.

En un momento el acompañante de Gastón saltó de su asiento y se dirigió hacia mi declamando algo sobre: “¿Quién pulsa una guitarra?”. Luego me indicó que hiciera arpegios en base a tres acordes básicos, posiblemente Re, La y Mi, y que me mantuviera firme tocando esa misma secuencia. Sobre esos acordes se puso a recitar una historia bastante larga que ya olvidé. Al terminar aludió a “la canción encachá que aprendió este cabro”.

Gastón miraba todo desde una cierta distancia, y no lo vi hablar mucho con nadie.

Ayer murió. En su memoria escucharé “Leña Gruesa”, de 1969, el disco que mis padres tenían grabado en un caset y que solíamos escuchar en la primera mitad de los 80.


NO TENGO IDEA DE COMO TOCAR Y AQUÍ ESTOY, TOCANDO



Sí. Y nos vamos a tocar a Punta Arenas con Manual de Combate, sábado en Pizzería Antisocial, y domingo en el centro social At-Atatoja, Población 18 de septiembre. Aguante el Punk rock con saxofones!!!




El concierto del sábado coincidirá con el 30 aniversario del crimen de Estado en contra de Marcelo Barrios. El 5 y 6 de septiembre habrán algunos homenajes a Marcelo en Punta Arenas.


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lunes, julio 31, 2017

Barricadas A-Go-Go: Capítulo 3, el 68/77 en Japón. 



El texto íntegro ya está disponible para lectura y/o impresión en 2&3 DORM. 
He aquí la forma definitiva que adquirió tras varias mutaciones el capítulo 3.

EL 68/77 EN JAPÓN: BESAR EL CIELO POR ASALTO (“EXCUSE ME, WHILE I KISS THE SKY”)

ZENGAKUREN TOKIO JAPÓN LARGA VIDA A LA LUCHA DE LOS CAMARADAS JAPONESES QUE HAN ABIERTO COMBATE SIMULTÁNEAMENTE EN LOS FRENTES DEL ANTI-ESTALINISMO Y EL ANTI-IMPERIALISMO STOP LARGA VIDA A LAS OCUPACIONES DE FÁBRICAS STOP LARGA VIDA A LA HUELGA GENERAL STOP LARGA VIDA AL PODER INTERNACIONAL DE LOS CONSEJOS OBREROS STOP LA HUMANIDAD NO SERÁ FELIZ HASTA QUE EL ÚLTIMO BURÓCRATA SEA COLGADO CON LAS TRIPAS DEL ÚLTIMO CAPITALISTA STOP COMITÉ DE OCUPACIÓN DE LA SORBONA LIBRE Y POPULAR

(Telegrama enviado desde la Universidad de La Sorbona a la Zengakuren durante mayo/junio de 1968)

Como sea, al estudiar la historia de cualquier movimiento histórico hay que partir por entender el contexto global de cada época, y luego insertar ahí los distintos procesos y fenómenos que se dan a nivel “local” (pues podemos considerar que en rigor nada es local, todo es global. Y viceversa. Los análisis que hacemos van siempre en una u otra dirección, hasta poder estar en condiciones de llegar a unas reflexiones o conclusiones más generales. Y proseguir así, hasta el nuevo intento de síntesis).Por eso es que no es tan propio o exclusivo de extremistas delirantes decir que en el territorio japonés en los inicios de esta historia a la que dedicaremos algunas páginas, lo que había era el caos creativo, la lucha, una toma de conciencia respecto a las posibilidades de pasar  “de la protesta a la resistencia” (expresión popularizada por Ulrike Meinhof, de la RAF alemana, pero que según ella dice la tomó de unos militantes del Poder Negro norteamericano[i]), y en definitiva a la expresión consciente y una vez más retomada del programa planteado por primera vez en 1848: abolición de la sociedad de clases, de la producción mercantil, del Estado y de todo poder separado.

Ya en los años 20, o sea, durante los años del Primer Asalto proletario contra la sociedad de clases (1917/1923) se había expresado en Japón el movimiento Mavo, impulsado por Murayama Tomoyoshi, que había estado en contacto directo con los dadaístas de Berlín en 1922, y que a su regreso realizó una especie de fusión con la Asociación Japonesa de Arte Futurista (surgida luego de la visita a Japón de los futuristas rusos David Burliuk y Víctor Palmov a inicios de los 20) para crear esta revista. Conviene destacar tanto ese proceso de influenciamientos recíprocos, y también el que movimientos como dadá, el futurismo y el expresionismo no eran exclusivos de un solo punto en el mapa terrestre, sino que surgían en sincronía en distintos lugares a la vez. Por supuesto que los historiadores oficiales del arte prefieren decir que el dadá surgió en Zurich, el punk en Londres, y así sucesivamente…Sobre el dadá japonés no he podido encontrar mucha información, salvo por un interesante capítulo en el libro sobre DADA editado por Rudolf Kuezli[ii].

La radicalidad de Mavo estribaba no sólo en sus formas e intenciones sino que en la inter-relación del mensaje revolucionario con su soporte físico: la revista Mavo N°3, secuestrada por la policía antes de llegar a los kioskos en 1924, adjuntaba amarrado a su portada un petardo de verdad, junto a la leyenda: “Bum! Estalla una bomba… Mavo clama por la revolución!”). Mavo, al igual que dadá, no significa nada traducible a ningún idioma.

Me gustaría creer que algo de esa explosión frustrada sobrevivía y latía en la explosión sonora que vamos a revisar a continuación.

Pues tal como según Guy Debord en la tesis 191 de La sociedad del espectáculo (1967) el dadaísmo y el surrealismo “marcaron el fin del arte moderno”  y fueron, “aunque sólo de manera relativamente consciente, contemporáneos de la última gran ofensiva del movimiento revolucionario proletario, y la derrota de este movimiento (…) los dejó encerrados en el campo artístico cuya caducidad habían proclamado”[iii], en los años del Segundo Asalto, sobre todo en el decenio que va de 1968 a 1977, el recrudecimiento de la lucha de clases a nivel mundial hizo que en distintos rincones del globo terráqueo resurgieran también las formas de expresión artística que eran a su vez el correlato de esas luchas, respecto a las cuales operaban no sólo como reflejo sino que también como su condimento o caldo de cultivo[iv]. Sobre lo mismo llamaban la atención los situacionistas ingleses hacia 1967, cuando decían en su panfleto titulado “La revolución del arte moderno y el moderno arte de la revolución” que “durante casi medio siglo el arte ha venido repitiéndose y cada repetición ha sido más floja que la anterior”. ¡Podría decir que en pleno 2017 tengo esa misma sensación! Y agregaban que “sólo hoy, con los primeros signos de una revuelta más madura en el seno de un capitalismo más desarrollado, puede recobrarse y asumirse con más coherencia el proyecto radical del arte moderno”[v]. Lo mismo es válido para nuestro tiempo, en que al menos quien esto escribe cree que tan sólo cuando empiece el Tercer Asalto volveremos a encontrarnos con formas de arte revolucionario que acompañen la revolución social en un nuevo terreno que hasta ahora sólo podemos imaginar pobremente. Mientras tanto me pregunto: ¿Dónde cresta están los “primeros signos”?!

Pero prosigamos: En Japón de finales de los 60, en los Festivales de la Juventud contra la guerra y otros eventos de la juventud combativa, se mezclaban instrumentos musicales tradicionales con guitarras eléctricas amplificadas, saxofones con percusiones de todo tipo y tradición. Y los “músicos” hacían la crítica del arte y de la vida cotidiana, y algunos se mezclaban no sólo en las luchas más sociopolíticas sino que inclusive en acciones de lucha armada como las emprendidas por el Ejército Rojo japonés (el secuestro de un Boeing a punta de machete sin armas de fuego, fue tal vez la más llamativa)[vi]. Eran años de lucha: obreros, proletarios de la tierra y estudiantes radicales luchando por todo el territorio de Japón, desde dentro de su alicaído Imperio fascista que por perder la guerra tuvo que dejarse administrar por los gringos.

Ya desde los años 50 las luchas sociales en la isla habían empezado a masificarse y radicalizarse, contra la presencia militar poderosa de EE.UU. (p.ej. en Okinawa), contra su Tratado de Seguridad,  pero también internamente, contra lo que en occidente se vendía como el gran milagro económico japonés. Todo un modelo de capitalismo exitoso de posguerra. A la cabeza (o mejor: a la base) se encontraba la ZENGAKUREN, fundada en 1948, y cuyo nombre es la abreviatura de Zen Nihon Gakusei Jichikai So Rengo (Federación Japonesa de Estudiantes de Facultades Estatales. O sea, una especie de CONFECH pero bien hecho: un organismo vivo y de lucha, no sólo una cúpula de representantes burocratizados) y que pronto, a inicios de los 50,  se sacude el letargo de la influencia del P”C” japonés[vii], coordinada con obreros y campesinos y una serie de iniciativas que iban mucho más allá de la desobediencia hacia una insurrección en toda línea. No por nada se reunieron con la Internacional Situacionista cuando fueron de gira a Europa en 1963, según consignan en una cronología agregada como apéndice a la edición argentina de La sociedad del espectáculo: “En ese año los situacionistas se reúnen en París con T. Kurokawa y Toru Tagaki, delegados del grupo filoanarquista japonés ‘Zengakuren’”[viii].

La consigna central del movimiento era: “antiimperialismo, antiestalinismo”, lo cual no es poco: revela una compresión que recién el 68 empezó a abrirse paso con toda claridad: la equivalencia fundamental entre los supuestos dos sistemas rivales de la “Guerra Fría”. Mientras la tendencia dominante había sido que en cada uno de los bloques los disidentes tendieran a admirar al bloque contrario, la juventud radical se había dado cuenta de que había que oponerse a ambos al mismo tiempo (Debord y la I.S. fueron bien claros en plantear que en los años 60 tanto la sociedad espectacular concentrada como la difusa eran variedades del capitalismo realmente existente; posteriormente, en los Comentarios a la sociedad del espectáculo (1989), Debord da cuenta de que en los 70 ambas se fusionaron en lo que llamó “espectáculo integrado”).

Esa era la consigna central, mientras se batallaba con cascos y molotovs contra la construcción de un aeropuerto, mientras se boicoteaban las visitas de Ministros del gobierno japonés al exterior, etc. Hay unos pocos buenos libros sobre eso[ix].

En el famoso panfleto situacionista “De la miseria en el medio estudiantil, considerada bajo sus aspectos económico, político, psicológico, sexual e intelectual”, de noviembre de 1966, se hablaba de la Zengakuren y los revolucionarios japoneses como “los primeros en el mundo que llevan ya grandes luchas organizadas, referidas a un programa avanzado, con una amplia participación de masas. Sin parar, miles de obreros y estudiantes salen a la calle y se enfrentan violentamente a la policía japonesa”. En relación al grupo político que tiene la mayor influencia en la Zengakuren, la Liga Comunista Revolucionaria (Kakumeiteki Kyosanshugisha Domei, más conocida como Kakkyodo), se destaca el que “combate simultáneamente y sin ilusiones, el Capitalismo en el Oeste y la Burocracia de los países llamados socialistas”, y su organización “sobre una base democrática y anti-jerárquica”. Se les critica el no haber logrado aún definir bien la explotación burocrática, y sus insuficiencias en materia de una crítica explícita de “los caracteres del capitalismo moderno, la crítica de la vida cotidiana y la crítica del espectáculo”. Pese a ello, el autor del panfleto (y suponemos que tras él toda la I.S.) concluyen que la LCR es en ese momento “la formación revolucionaria más importante del mundo y de aquí en adelante debe ser uno de los polos de discusión y de reunión para la nueva crítica revolucionaria proletaria en el mundo”[x].

Los enragés, responsables de llevar las ideas y prácticas situacionistas a las aulas universitarias causando una paralización de las actividades educativas en medio de graves escándalos que prefiguraron el movimiento de las ocupaciones de mayo/junio de 1968, también hablaban de “nuestros valerosos compañeros de la Zengakuren”[xi].

De sumo interés para entender los años y el ambiente que estamos homenajeando son las descripciones de batallas callejeras que realiza Béraud en su libro. Los más famosos combates fueron los de octubre de 1967 contra la inauguración del aeropuerto de Haneda, luego del cual los grupos estudiantiles se mezclaron con obreros en las luchas de Sasebo y Oji, y con campesinos en Narita.  Pese a todos los esfuerzos de las burocracias del PS y P”C”, además de sus sindicatos, la población campesina y obrera simpatizaba con el movimiento estudiantil y en los mejores momentos luchaba junto a él. En 1969 se requirió de 2 días y 8 mil policías de asalto para poder desalojar la ocupación en la Universidad de Tokyo. El alumnado se metía también al distrito de Shinjuku, con su estación de trenes, donde escapaban de la policía, formaban vínculos e irrumpían en plazas y calles como “folk guerrillas”.

Para estos encuentros los estudiantes se organizaban en secciones de 200 personas: 10 en primera línea y 20 filas compactas, codo con codo, siguiendo las consignas de un encargado con altavoz y silbato.  “Desde 1967, cada manifestante lleva casco y guantes; generalmente, un trozo de tela en la parte inferior del rostro le protege de los gases lacrimógenos, pero le permite a la vez eludir los objetivos –cámaras de televisión y de fotografía- de los equipos especiales de la policía que se mezclan con los periodistas. Los cascos son de color diferente según cada grupo (…) Cada sección va preparada para una tarea precisa: las secciones de ataque con piedras y cócteles molotov, las secciones de defensa con largos garrotes; intervienen por turno y se relevan cuando los choques duran más de quince o veinte minutos”. En los momentos iniciales del film Seizoku (1970), de Koji Wakamatsu, puede apreciarse lo impresionante de esa dinámica de confrontación.

Para las grandes manifestaciones de 1969, “los militantes tienden a introducir una táctica más directa y discreta: grupos de 5 o 6 personas encargadas de un objetivo preciso”. Así, el 21 de octubre durante la jornada internacional contra la guerra, mientras se realizaba una concentración de más de 20.000 personas en Shinjuku, grupos de militantes atacaban con molotovs la Federación de Patrones, el Centro de Investigación Económica “y una decena de comisarías de policía de barrios populares donde las fuerzas policiacas no gozan de buena reputación”.

Las tácticas de lucha callejera de la Zengakuren impresionaban bastante a los jóvenes rebeldes del resto del mundo. Así, por ejemplo, Ben Morea en EE.UU. (de los Black Mask/Motherfuckers) propuso en un encuentro de los Students for a Democratic Society (los SDS, algunas de cuyas facciones después se radicalizaron bastante) adoptar esas tácticas en la marcha hacia el Pentágono[xii].

Excede de los márgenes de este breve texto seguir refiriéndose a la lucha de clases en Japón, cuyos momentos álgidos y formas masivas de lucha violenta fueron bastante conocidas en los 70 (de hecho, hay un video de Ono y Lennon tocando en Nueva York, donde de repente se ponen los típicos cascos Zengakuren de lucha callejera), pero al menos para mi generación quedaron en gran medida olvidados u opacados por la espectacularidad, radicalidad y masividad de las luchas callejeras estudiantiles en Corea del Sur, muy mediáticas en los 80 y 90. Habría que seguir profundizando en las maneras en que se producen localmente las insurrecciones y revueltas de cada período histórico en cada rincón del globo.




[i] “Suicidada” en prisión el 9 de mayo de 1976, en medio de los procesos judiciales contra la Fracción del Ejército Rojo en el apogeo de la época global que estamos analizando, se publicó en septiembre de ese mismo año una “Pequeña antología” por Anagrama, seleccionado y prologada por Manuel Sacristán, y cuya segunda edición fuera editada poquito después, en febrero de 1977. Mi amigo y camarada Cristóbal Cornejo recuperó una copia de ese librito desde no sé qué biblioteca personal y consideró que estaría mejor cuidado en la de mi casa. El texto “De la protesta a la resistencia” (publicado originalmente en la revista konkret N°5 en 1968), ocupa las páginas 75 a 79.

[ii] DADA, Phaidon, Londres/Nueva York, 2001, págs. 166 a 177. Además hay alusiones a Hi-Red Center y otros artistas japoneses en el capítulo sobre Neo-Dadá.

[iii] Uso la traducción Fidel Alegre, en la edición argentina de Biblioteca de la Mirada, agosto de 1995.

[iv] Menos entusiasta al respecto, el artista Horst Rosenberger escribe en una presentación a su traducción al español del libro “En Avant Dadá. El Club Dadá de Berlín”, de Richard Huelsenbeck, que “…es en 1919 y 1920, cuando el Dadá alemán consigue mayor notoriedad y se convierte en la diana del odio de los reaccionarios organizados. Son los años en los que nace y muere la República de los Consejos de Munich, los años de las revueltas del hambre, huelgas generales e insurrecciones armadas de los desheredados organizados mayoritariamente en el Partido Comunista. El Clud Dadá se convierte en expresión ‘artística’ de estos intentos revolucionarios cada vez más desesperados, sin llegar a conectar materialmente con estas masas. Su ‘bolchevismo artístico’ no buscaba la conexión con estas masas, sino que se recreaba en sus ataques contra el nuevo régimen y sus secuaces. Por otra parte, tanto sus publicaciones como sus actos públicos eran tan caros que éstas no podían acceder a estas manifestaciones”. Edición de Alikornio, Barcelona, 2000, pág. 20.

[v] Sección inglesa de la Internacional Situacionista, La revolución del arte moderno y el moderno arte de la revolución, Pepitas de Calabaza, Logroño, 2004, página 15.

[vi] En Chile el 12 de noviembre de 1969 secuestraron un avión dos adolescentes con viejas armas de fuego, para ir a Cuba. En el norte de Chile la tripulación se les fue encima y los redujo. Uno de ellos después ingresó a la VOP. En el libro “El cielo por asalto” (Memoria Negra, 2016) se aborda de manera “novelada” dicha historia, adjuntado una gran cantidad de información gráfica.

Sobre el Ejército Rojo japonés, en su deriva más psicótica denominada Ejército Rojo Unificado, existe hasta una película de Koji Wakamatsu.

[vii] Dicho P”C” fue uno de los más amarillos del mundo, pero como otros en la época del estalinismo tuvo también virajes de ultraizquierda en que incursionaron en miniterrorismo y guerrillas rurales. Llama la atención que bajo la dirección de su líder Nosaka a inicios de los 50 intentaron tener una imagen más popular, con consignas como “hagamos placentero el comunismo” (¡en eso todos estamos de acuerdo!). A Stalin no le gustó esa línea,  e impuso poco después el viraje hacia la ortodoxia M-L, lo que implicó pasar en poco tiempo de representar el 10% de los votos en elecciones nacionales, al 1%.

[viii] Por supuesto que lo de “filoanarquista” es bien poco exacto: grupos como éste y la propia I.S. tienen más de marxianos que cualquier otra cosa.

[ix] Por ejemplo: La izquierda revolucionaria en el Japón, de Bernard Béraud, Siglo XXI, México, 1971, que tuve la suerte de hurtar en una vieja librería que hace décadas no existe más en calle Merced, Santiago de Chile, y cuya edición original en francés era de 1970; Zengakuren: la lucha de los estudiantes japoneses. Manifiestos. Documentos, Ediciones Insurrexit, Buenos Aires, 1972. Insurrexit era el núcleo surrealista reunido en torno a Juan Andralis, Aldo Pellegrini y la editorial Argonauta, en cuyos talleres y Teatro abandonados se instalaron décadas después algunos sujetos ligados al grupo Etcétera, devenidos algo así como una sección de la Internacional Errorista, si no me equivoco.

[x] Estas citas están tomadas de la edición española en la Colección Nómada de editorial Anagal, donde curiosamente en una nota al pie en la página 37, en relación a la LCR, el traductor dice: “Nada que ver con Trostkys, triskis, secesiones, escisiones y demás entroskamientos” (sic). Es a lo menos llamativo, puesto que según otras fuentes de información, sobre todo el librito de Béraud, resulta bastante claro que la LCR (o Kakkyodo) era al menos inicialmente una organización trotskista, surgida como escisión de izquierda del P”C”J tras la invasión de Hungría por los rusos en 1956, y que de hecho a fines de los 60 e inicios de los 70 estaba dividida en dos grandes corrientes que se odiaban entre sí: Chukaku (Grupo del núcleo central) y Kakumaru (Grupo marxista revolucionario), siendo este último el grupo mayoritario en la Zengakuren, con fama de sectario, mientras los Chukaku junto a otros grupos de la izquierda socialista, maoístas y otras variedades de troskos daban forma a una alianza, Sampa Rengo, y se generaba otra estructura de lucha: la Zenkyoto, o Comité de Lucha Interfacultades. Ignoro a cuál de las dos facciones de la LCR le declaran Mustapha Khayati y la I.S. toda su simpatía…aunque en el libro Los situacionistas y la anarquía (Muturreko burutazioak, Bilbao, 2010) Miguel Amorós refiere una “Respuesta de la I.S. a las preguntas de la Liga Comunista Revolucionaria del Japón (Fracción marxista)” -lo cual suena a Kakumaru más que a Chukaku, ¿o no?-, fechada en octubre de 1966. Ver nota 17, pág. 29. Según Ken Knabb en una nota a la edición en inglés de “La miseria…”, el juicio de la IS sobre la LCR era equivocado en algunos puntos, y así por ejemplo quedó claro que no había una sola Zengakuren, sino que los distintos grupos formaban a su vez su propia fracción de la Zengakuren. Knabb agrega que: “A inicios de los 60 la facción Zengakuren que formó la LCR tenía de hecho varias de las características positivas que la IS le atribuía: tenía una plataforma política distinta a la izquierda del Trotskismo, participaba militantemente en luchas políticas en varios frentes, y parecía tener un enfoque más experimental en cuestiones tácticas y organizativas. En 1963 envió algunos delegados a Europa que se reunieron con los situacionistas, y después tradujeron unos pocos textos situacionistas al japonés. Pero al menos hacia 1970, cuando un delegado de la IS (René Viénet) visitó Japón, la LCR había retomado una posición principalmente leninista y resultó no ser muy distinta de las sectas izquierdistas de cualquier otro lugar”.

[xi] Carta de los Enragés al grupo de anarquistas disidentes de la Federación Anarquista que se hacían llamar La Hidra de Lerna (nombre que les fuera dado primeramente por la Iglesia Anarquista oficial que los excomulgaba por marxistizantes), fechada el 3 de mayo de 1968, citada por Miguel Amorós en Los situacionistas y la anarquía, pág. 168, del siguiente tenor: “No cuenten con la Internacional Situacionista; nuestros valerosos compañeros de la Zengakuren no irán a Lyon. Inviten mejor a Henri Lefebvre; está en todas las camas redondas. Y no se olviden de ICO. ¡En Nanterre como en otra parte los ENRAGÉS los mandan a la mierda!”. (Nota en medio de la nota: ICO son las siglas del grupo consejista Informations et Correspondance Ouvriéres).

[xii] Ver el libro de Amorós, a partir de la página 128.

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lunes, enero 02, 2017

Les Rallizes Denudes 1977 en vivo 


Qué punk!
Qué heavy metal!
Qué post punk!
Qué post rock!
Qué hip hop reggaetonero gangsta hardcore!
Qué rock sicodélico sinfónico progresivo  y la cachae la espá
Qué hueá!
Dada es nada!
Nada es dadá!
Japrock y punto!
Les Rallizes Denudes en vivo en 1977.
El disco entero!
No hay nada más que valga ni de cerca tanto la pena.

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Probando otro fragmento de un trabajo que no para de hacerse:

“Esta perspectiva no es exclusiva de Francia, sino que es internacional. Es el sentido total del movimiento de las ocupaciones lo que habrá que comprender en todas partes, cómo el ejemplo de 1968 desencadenó o elevó la gravedad de los problemas a través de Europa, América y Japón” (“El comienzo de una época”, Internacional Situacionista N° 12, septiembre de 1969).

JAPOS CAN´T?
El japonés más famoso de la historia de la música y cultura del “rock” no se hizo conocido en Japón sino que en Alemania Occidental: Damo Suzuki, con CAN, cuya nombre en sigla a veces se ha dicho que correspondía a Comunismo Anarquía Nihilismo ¿será verdad? Lo que sí es verdad es que en sus inicios el público alemán se reía de ellos porque no sonaban como el modelo de banda anglosajona de rock and roll, y les decían los “Can´t” –o sea, los “no les sale”, o algo así-.  

Algo similar podemos decir de la japonesa más famosa: Yoko Ono, que se empezó a hacer conocida en Nueva York por su asociación con el movimiento Fluxus en los 60, antes de hacerse archifamosa (y hasta odiada) por su relación con John Lennon de los Beatles.

Por supuesto que todos amamos a CAN con o sin Damo, y los camaradas de The Fall hasta cantaron sobre “ser Damo Suzuki” en un simpático álbum de los 80, y reconocemos la importancia de ciertos artefactos de Ono/Lennon como el álbum Fly (de 1971). Pero ahora no queremos hablar de eso, sino que trasladarnos a la siguiente escena: el Japón de principios/mediados/fines de los 70, la década que a nivel global combustionó lento y sin parar desde el impresionante trienio 1967/8/9 hasta una explosión final hacia 1977, seguido de una derrota total que tal vez nunca se expresó más claro que en 1984.

CONTEXTO: EL POST-68

En los inicios, era el caos. La lucha. Obreros, proletarios de la tierra y estudiantes radicales luchando en todas partes contra su Imperio fascista, contra la presencia militar poderosa de los gringos (p.ej. en Okinawa), y contra lo que en occidente se vendía como el gran milagro económico japonés. Todo un modelo de capitalismo exitoso de posguerra. A la cabeza (o mejor: a la base) tenían a la Zengakuren: especie de federación de grupos estudiantiles de base, capaz de acciones coordinadas que iban mucho más allá de la desobediencia hacia una insurrección en toda línea. No en vano se reunieron con la Internacional Situacionista cuando fueron de gira a Europa no recuerdo si el 68 o 69 pero por ahí…(tampoco abunda información sobre dicho encuentro). La consigna central del movimiento era: “Antiimperialismo, antiestalinismo”. Lo cual no es poco: revela una compresión que recién el 68 empezó a abrirse paso con toda claridad: la equivalencia fundamental entre los supuestos dos sistemas rivales de la “Guerra Fría”. Mientras la tendencia dominante había sido que en cada uno de los bloques los disidentes tendieran a admirar al bloque contrario, la juventud radical se había dado cuenta de que había que oponerse a ambos al mismo tiempo (Debord y la I.S. fueron bien claros en plantear que en los años 60 tanto la sociedad espectacular concentrada como la difusa eran variedades del capitalismo realmente existente; posteriormente, en los Comentarios a la sociedad del espectáculo (1989), Debord da cuenta de que en los 70 ambas se fusionaron en lo que llamó “espectáculo integrado”).

Esa era la consigna central, mientras se batallaba con cascos y molotovs contra la construcción de un aeropuerto, mientras se boicoteaban las visitas de embajadores de los EE.UU, etc. hay libros sobre eso (Por ejemplo: La izquierda revolucionaria en el Japón, de Bernard Béraud, Siglo XXI, México, 1971, que tuve la suerte de hurtar en una vieja librería que hace décadas no existe más en calle Merced, Santiago de Chile, y cuya edición original en francés era de 1970; Zengakuren: la lucha de los estudiantes japoneses. Manifiestos. Documentos, Ediciones Insurrexit, Buenos Aires, 1972. Insurrexit era el núcleo surrealista reunido en torno a Juan Andralis y la editorial Argonauta, en cuyos talleres y Teatro abandonados se instalaron décadas después algunos sujetos ligados al grupo Etcétera, devenidos algo así como una sección de la Internacional Errorista, si no me equivoco).

De sumo interés para entender los años y el ambiente que estamos homenajeando son las descripciones de batallas callejeras que realiza Béraud en su libro. Los más famosos combates fueron los de octubre de 1967 contra la inauguración del aeropuerto de Haneda, luego del cual los grupos estudiantiles se mezclaron con obreros en las luchas de Sasebo y Oji, y con campesinos en Narita.  Para estos encuentros los estudiantes se organizaban en secciones de 200 personas: 10 en primera línea y 20 filas compactas, codo con codo, siguiendo las consignas de un encargado con altavoz y silbato.  “Desde 1967, cada manifestante lleva casco y guantes; generalmente, un trozo de tela en la parte inferior del rostro le protege de los gases lacrimógenos, pero le permite a la vez eludir los objetivos –cámaras de televisión y de fotografía- de los equipos especiales de la policía que se mezclan con los periodistas. Los cascos son de color diferente según cada grupo (…) Cada sección va preparada para una tarea precisa: las secciones de ataque con piedras y cócteles molotov, las secciones de defensa con largos garrotes; intervienen por turno y se relevan cuando los choques duran más de quince o veinte minutos”. En los momentos iniciales del film Seizoku (1970), de Koji Wakamatsu, puede apreciarse lo impresionante de esa dinámica de confrontación.


Para las grandes manifestaciones de 1969, “los militantes tienden a introducir una táctica más directa y discreta: grupos de 5 o 6 personas encargadas de un objetivo preciso”. Así, el 21 de octubre durante la jornada internacional contra la guerra, mientras se realizaba una concentración de más de 20.000 personas en Shinjuku, grupos de militantes atacaban con molotovs la Federación de Patrones, el Centro de Investigación Económica “y una decena de comisarías de policía de barrios populares donde las fuerzas policiacas no gozan de buena reputación”. 


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domingo, noviembre 28, 2010

IS-JAPÓN 


JAPÓN: En 1965 se publicó en Tokio el folleto "Los situacionistas y las nuevas formas de acción en la política y en el arte", a cargo de la Liga Comunista Revolucionaria, Zengakuren. Además, algunos documentos han sido publicados en "Lecciones de la derrota de las revueltas de mayo en Francia" (Tokio, julio 1968).

(Las publicaciones de la IS desde 1965, Internazionale Situazionista Nº 1, 1969).

LOS ESTUDIANTES EXTREMISTAS DEL MOVIMIENTO ZENGAKUREN Y LA ORGANIZACIÓN QUE EXPRESA SU PROGRAMA POLÍTICO, LA LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA, LLEVAN A CABO UNA LUCHA DE MASAS CONTRA EL IMPERIALISMO AMERICANO, Y RECHAZAN AL MISMO TIEMPO LAS MENTIRAS DE LAS BUROCRACIAS QUE REINAN EN MOSCÚ, PEKÍN Y HANOI.

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jueves, noviembre 18, 2010

¿-Y qué chucha era la- Zen gakuren? 


(Se recomienda leer esta especulación escuchando la banda sonora del 68/77 japonés: Les Rallizes Denudes, banda de nois-rok que no por nada tuvo a uno de sus integrantes acusado de participar de ciertas expresiones del Terror Rojo en su país).(Panks o cibernaitas, todos bajo las vanderas del Partito Communista Invisible).).

Zengakuren (全学連, Zengakuren?) es la abreviatura de Federación Japonesa de Asociaciones Estudiantiles (全日本学生自治会総連合, Zen-Nihon Gakusei Jichikai Sōrengō?). Es una organización radical y comunista de estudiantes creada en 1948. La organización es notable por sus marchas y protestas, así como violentas[cita requerida] actividades de izquierda. Por ejemplo, ha tomado parte en el movimiento contrario a la purga anticomunista y en la oposición a la Guerra de Corea. Tras actividades relacionadas con la revisión del Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos (1960), la federación fue dividida. Posteriormente cada una de las organizaciones surgidas tras la división del Zengakuren original siguió usando el nombre Zengakuren.

[editar] Historia
Luego de la rendición de Japón ante Estados Unidos en 1945, el sentimiento antiamericano se respiraba profundamente y se mantuvo latente en las siguientes generaciones. En junio de 1948 los estudiantes que se hallaban descontentos con la política social deciden construir un organismo unitario que agrupase a todos los grupos de izquierda universitarios, dando así origen a la Zengakuren. En aquel entonces el Partido Comunista Japonés encabezó la dirección de la protesta.

En noviembre de 1959 el primer ministro Nobusuke Kishi propuso el borrador del Tratado de Cooperación y Seguridad Mutua entre los Estados Unidos y Japón. Una gran movilización de protesta formada por unos 80,000 estudiantes y obreros que portaban banderas rojas irrumpieron en el Edificio Nacional de la Dieta, un órgano de gobierno donde se intentaba llegar a tal acuerdo y se enfrentaron a unos 5,000 policías. El primer ministro salió del edificio e intentó tomar un avión para firmar el tratado, sin embargo miles de manifestantes lo esperaban en el Aeropuerto Internacional de Tokio para impedírselo. Durante la noche la policía desaloja a los estudiantes con violencia y detiene a varias decenas. A raíz de ello se organizan grandes marchas dando una alianza entre estudiantes, obreros e intelectuales.

El 4 de junio del siguiente año, el sindicato socialista declara la huelga general. Encabezaban la protesta los mineros y los trabajadores de ferrocarril con los que finalmente la Zengakuren se asocia. El 19 de junio, fecha en que se planeaba ratificar el tratado nuevamente miles de estudiantes asaltan la Dieta. Durante el enfrentamiento la líder estudiantil Michiko Kamba muere a manos de la policía generando así un rechazo mayor al gobierno. Aun así la rebelión fue aplastada.

Años más tarde durante la Guerra de Vietnam, la Zengakuren vuelve a tomar relevancia y surge el Comité Obrero Juvenil Contra la Guerra, integrado por obreros y estudiantes. Miles de manifestantes participaron en huelgas universitarias quejándose del servilismo del gobierno japonés frente a los Estados Unidos y por otro lado contra la Guerra de Vietnam.

En 1967 de nuevo estalla la violencia cuando un grupo de manifestantes armados con palos, escudos y cocteles molotov se dirigen al aeropuerto para impedir la salida del Primer Ministro. De nuevo en los enfrentamientos un estudiante muere. Se decide convocar a una gran marcha hasta Tokio donde obreros y estudiantes acuden armados con palos y rostros cubiertos. La policía declara la Ley Marcial resultando en cientos de arrestos, centenares de heridos y numerosos establecimientos y edificios dañados. Los combates más duros se registraron frente a la estación de Shinjuku, lugar en el que pasaban la mayor parte de los abastecimiento de EEUU destinados a la guerra de Vietnam.

El último bastión revolucionario fue la Universidad de Tokio. Tras 40 horas de enfrentamiento 2,000 estudiantes son detenidos. El gobierno aprueba una ley especial con la que autoriza la entrada violenta y sin permiso para reprimir movilizaciones.

La Zengakuren también combatió contra las universidades privadas a las que acusaban de "preparar mano de obra para servir a los monopolios", además de ser malas formadoras y excesivamente caras.

El 5 de septiembre de 1970, cinco estudiantes atacan con cocteles molotov el avión privado del Ministro de Asuntos Exteriores de Japón. Es año Japón recibe la Exposición Universal y en ella grupos de estudiantes atacan varios puestos de la policía con el fin de apoderarse de las armas. El 10 de octubre 90,000 manifestantes del Movimiento Nacional se encuentran en las calles y se emite un comunicado en el que se declara el fin de la vía pacifica. El 21 de octubre, cinco millones de japoneses están, nuevamente, en la calle y 30.000 policías hacen frente a éstos, mientras el mismo Ejército recibe instrucciones de permanecer en estado de alerta.

Posterior a todos estos acontecimientos, algunos elementos de la Zengakuren dieron origen al Ejército Rojo Japonés (Nihon Sekigun), un grupo -acusado de terrorismo- dirigido por Fusako Shigenobu.

(Tomado de Wikipedia: communism chant for free empresaires).

quéchuchas

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