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miércoles, agosto 26, 2020

El "pensamiento" contra-revolucionario en Chile: el Big Data de un nazi reciclado 

 


(...) Por supuesto, en el discurso reaccionario lo que predomina es una denuncia de la violencia popular espontánea (que por cierto incluye desde sus manifestaciones más expresivas y “políticas” a otras más “nihilistas” cuando no meramente utilitarias y/o “lúmpenes”) como una forma orquestada de “neoterrorismo” que los más simples atribuyen al dictador Maduro y los más instruidos a Félix Guattari y su teoría de la “revolución molecular”.

Dos ejemplos: 

1.- el documental de Ana Victoria Durruty “Revolución en Chile”, con entrevistas a Sergio Melnick, Delia Delgatto, el profesor Fermandois, Jorge Schaulsson, el diputado Schalper, el ex coronel Valdivia y Marta y Ricardo Lagos, entre otros: https://www.youtube.com/watch?v=f6fmame3jJk 

Además, ver su interesante sitio: http://revolucionenchile.cl/, donde puede acceder a una galería de imágenes de grafitis y carteles en las paredes en medio de la revuelta, y a las 18 entrevistas completas.

2.- Los videos y entrevistas del ex líder del grupo Patria Nueva Sociedad, pontificando sobre el modelo de “revolución molecular disipada” para explicarse la “insurrección en curso contra Chile”. Ver: https://www.youtube.com/watch?v=GnjtHz6iUBU

El facho promedio, una mezcla de zorrón ABC1 con sujeto popular desclasado, es tan pero tan rebruto que incluso algunos han elevado a la categoría de intelectual a ciertos matones, payasos “anarco-capitalistas” (sic) o a este ex “socialista nacional” (según sus propias palabras) porque les suministran un par de conceptos en apariencia más complejos con que entretener sus muy añejas neuronas pinochetistas.

La ensalada de eventos y personajes seleccionados tiene la capacidad de ignorar absolutamente los factores sociales y materiales tras la revuelta popular de octubre.    

No se puede negar que echarle la culpa a Guattari es bastante imaginativo, y va en la misma tradición de cuando el ignorante general asesino Augusto José Ramón del Perpetuo Socorro, que además se enriqueció ilegalmente, descubrió a Gramsci (un poco después de cuando andaba citando a “los señores Ortega y Gasset”).

El esquema de López está cerca metodológicamente del “Informe pericial sobre ‘redes’” de Erick Marín (excluido como prueba en el “Caso Bombas” por chanta), las tesis de Salfate, y el programa Antorcha del profesor Smith, una ensalada condimentada con el estilo del informe “Big Data” (¿lo recuerdan?) y tesis delirantes como las de Miguel Serrano sobre los araucanos arios y Hitler en la Antártida.

Gracias por alegrar el debate. Lo más gracioso es que se digan “patriotas” mientras defienden la obra de una dictadura vendepatria y un modelo de “desarrollo” que tiene hecha mierda la “geografía sagrada”.

Y para que se entretengan mientras pierden el plebiscito, habría que recomendarles algunos libros gratis (¡sí! Omnia Sunt Communia) de Guattari que se pueden descargar acá:

https://www.traficantes.net/libros/plan-sobre-el-planeta

https://www.traficantes.net/libros/micropol%C3%ADtica

En cambio, no es gratuita la colección “Anarkhos” de Unión Editorial de España, la sección “anarcocapitalista” de su catálogo 100% dedicado al pensamiento liberal.  

Hay de todo en la viña del señor. Pero mire Ud. qué cultos son estos lib-libs:

“A través de la nueva Colección Anarkhos (del griego ἄναρχος, «sin gobierno»), Unión Editorial pretende aproximarse a las propuestas teóricas más extremas del pensamiento liberal.

Juan Manuel González Otero e Ignacio Pablo Rico Guastavino, co-fundadores y antiguos miembros de Editorial Innisfree, harán de Anarkhos un punto de encuentro para la Historia, la Sociología, la Politología, la Ciencia Económica, la Filosofía y los trabajos monográficos más diversos. Desde el anarquismo individualista del siglo XIX hasta las nuevas formas del anarcocapitalismo, heredero de los postulados austrolibertarios de pensadores de la talla de Murray Rothbard, Robert Lefevre o Karl Hess, los lectores podrán acceder a una completa conjunción de obras maestras que dan cuenta de la evolución histórica del pensamiento antiestatista.

Un itinerario que no solamente evitará dar la espalda a los clásicos indiscutibles, sino que además recogerá los mejores trabajos de las figuras más renombradas del libertarismo contemporáneo”.

PS: Camioneros Re-CSM!!! Donde está la Ley Antibarricadas? Y la Ley de Seguridad de Estado?

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miércoles, marzo 20, 2019

TOCATAS: CUANDO LA VIOLENCIA IRRACIONAL ESTALLA EN TU CARA. 


Crass en Conway Hall, 1979, y Disturbio Menor en el Playa, 2019.

Había estado muy interesado en un incidente famoso que alguna vez ocurrió en una tocata de Crass con Poison Girls y la banda holandesa The Rondos, en un beneficio para anarquistas acusados por atentados explosivos denominado “Persons Unknown”. Pero no me esperaba que la violencia estallara frente a mí en la 12va tocata de Disturbio Menor tras el reencuentro ocurrido desde fines del año pasado.

Vamos en orden: la tocata de Crass fue en el Conway Hall en 1979, y en sitios como Killyourpetpuppy y Dangerous Minds se pueden encontrar al menos 3 versiones: la de Crass a través de su baterista y principal guía espiritual, Penny Rimbaud, la de los Rondos, banda punk holandesa pero no anarco-punk sino que marxista-leninista-maoísta que por algún tipo de error estaba visitando a Crass en sus cuarteles generales en UK (Penny dice: “pensamos que eran anarquistas”), y la versión de un antifascista que junto a otros grupos antifa vinculados a partidos trotskistas, como la Red Brigade, atacaron violentamente a una cincuentena de skinheads ligados al National Front que se habían dejado caer en el lugar gracias a la tolerancia anarco-liberal de la organización del evento.

Las perspectivas, relatadas por 3 personas representantes de 3 facciones estético/políticas  muy distintas pero que estuvieron ahí mismo en medio de los sucesos, coinciden en varios puntos, y difieren en otros, y por sobre todo son abiertamente discrepantes en cuanto a la valoración final de lo que allí sucedió.



Lo que está más o menos comprobado es que…Crass era bastante popular en ese momento (escuchen las Peel  Sessions de ese mismo año para hacerse una idea), y al concierto llegaron alrededor de 700 personas. Ese día los neofascistas del National Front/British Movement habían tenido una concentración, y más de medio centenar de pelados de diversas edades llegaron a ver a Crass pues a los skinheads también les gustaba su sonido. Como sea, a Penny y Crass les parecía que los pelados tenían derecho a ir a verlos si querían, y Penny dice claramente que ellos no discriminaban a derecha ni a izquierda, que pocos skins eran en verdad fachos y que incluso así, ellos serían los más beneficiados escuchando lo que la banda tenía que decir. Los Rondos ven esa cantidad de pelados y se sorprenden de la liberalidad de sus anfitriones anarcopunks, señalando que si  eran molestados iban a responder contundentemente.

El antifa que ha escrito sus memorias de dicha batalla, Martin Lux, dice abiertamente que no le gustaba Crass, pero que los organizadores del concierto le habían pedido ir a darse una vuelta por si las moscas…Cuando llega ve una cantidad enorme de skinheads, siendo una docena de ellos de gran tamaño y ferocidad. Se coordina con otros antifas ligados al Socialist Workers Party (un partido trot) que le dicen que van a ir a buscar más gente, y que podrían regresar en alrededor de una hora. Al interior del local, los skinheads se dedican a intimidar a punk rockers, extranjeros y mujeres, ante la nula reacción de los organizadores, y todo el mundo rumorea que lo que los skins quieren es tomarse el escenario cuando suba Crass, que iba a ser la última banda en tocar. Eso les daba tiempo a los antifa para esperar los refuerzas. En todo momento la actitud de los “anarcos” como despectivamente los llama este antifa es de pasividad mezclada con angustia y desesperación, llegando a que algunas chicas les pasaran manoplas y cadenas… como para que ellos actuaran en su nombre.  Lo cual irritaba a nuestro antifa, dado que esos anarco-pacifistas solían decir que los antifa eran tanto o más violentos que los propios fachos, etc. etc. etc.

Al final, luego de una tensa espera plagada de incidentes que este antifa desactivaba como mejor podía, llegan los refuerzos, no más de 20 personas en total, y deciden usar el factor sorpresa atacando de inmediato con cadenas, palos, botellas y cuchillos a la horda skin, no sin lesionar también en la ferocidad del ataque a anarquistas y público en general que tuvo la mala suerte de estar muy cerca de los pelados.

Los pelados quedaron tirados en el suelo sangrando y muchos de ellos inconscientes. Los pelados más chicos aterrorizados eran escondidos en el escenario por los mismísimos Rondos. Los antifa se fueron hacia la salida, y el relator señala haber dicho a unas chicas: “¿No decían ustedes que somos tan violentos como los fascistas? No: ¡nosotros somos mucho peores!”.



Penny y Crass condenaron la violencia, y de hecho dijeron que no habían sido atacados por el National Front, sino que por los trotskistas de la Red Brigade que en su cruzada por el poder popular decidió que era buena idea ir a pegarle a quien fuera que tuviera el pelo muy corto. De pasadita, cortaron relaciones con los Rondos, por su maoísmo, y en cierta forma los culpaban por lo sucedido.

La prensa publicó que lo acontecido era una encerrona planificada de Crass en contra de los skinheads. Crass envió cartas aclaratorias que jamás fueron publicadas, y como resultado los del NF/BM empezaron, ahora sí, a atacar violentamente a Crass en sus conciertos.

¿Quién tenía razón? ¿Quién hizo lo correcto?

No me queda claro. Yo preferiría que no entren ese tipo de sujetos a un concierto. Pero sé que 50 skinheads intimidan fácilmente a varios centenares de punks: lo he visto. Y sé que hay quienes piensan que la “escena” es apolítica, y debe dar cabida a todos los que muestran interés en asistir.

Con todos estos datos en mente, y re-escuchando un poco a Crass que en lo “musical” siempre me gustó, pero tomando distancia de su  anarco-pacifismo (en Malmö el 94 me topé en el subterráneo de una disquería con la caja del doble LP “Christ-The Album”, de 1982, y no lo compré…¿por qué? Porque traía dentro un pequeño folleto de Mahatma Gandhi), digo: con todos estos datos en la mente, se me viene encima el 8 de Marzo, en que para apoyar la Huelga he quedado de montar una especie de guardería infantil en el patio de mi lugar de trabajo, para cuidar a infantes cuyas madres estén participando de un taller de autodefensa feminista. Cansador. Pero más cansador es lo que se me viene para el día sábado: tocar con Disturbio Menor en Hangar Subterráneo a eso de las 18 horas, para acto seguido partir en auto a Valparaíso donde debía tocar primero con Manual de Combate, y después cerrar la jornada de tocatas de nuevo con Disturbio Menor. Entre tanto alguna gente hasta alcanzó a pasarse a la tocata de diablo en Valpo.

Todo bien en el Hangar. Había llegado poca gente, pero estaban los cabros de Orden Criminal, banda de Temuco, y varios viejos amigos de los 90. Tocamos un set no tan largo, y por primera vez mostramos una canción nueva “Como antes” (aunque Olea también pensó en bautizarla como “las ruinas”). Repartieron cerveza Cortés (no la conocía), estaba pinchando discos el Coloro de la Federación de Pinchadiscos, fue llegando más gente que no era poca cuando íbamos saliendo, y así emprendimos felices el viaje al Puerto principal, los 4 DM más un viejo amigo chillanejo, escuchando el “New Day Rising” de Hüsker Dü y dándole a un six pack de no recuerdo qué cerveza.

En llegando a Valparaíso nos vamos de inmediato a La Playa. Había estado allí hace años. No lo recordaba muy bien. Bar arriba, tocata en el subterráneo, donde aún no llegaba gente y se estaba instalando el sonido. Instalamos la mesa de fanzines y libros. El resto de DM sale a pasear un rato y me quedo concentrado con MDC. Algo escucho de un atado con el trato de entradas con el local, pero no capto muy bien qué pasaba. Aparecen amigos de Chillán, Llolleo, Santiago, Valparaíso e incluso Buenos Aires. A algunos no los veía hace mucho tiempo. Nos actualizamos brevemente con los datos de la vida, hijos/as, parejas, etc. El punk rock envejece y nosotros también…Comparto cervezas con varios de ellos, y sobre todo con H., a quien conozco por carta desde 1996/7, y en persona desde 1998/9, según lo que me queda de recuerdos.


Toca MDC. Poca gente abajo, pero se va asomando de a poco. Un set de 5 temas. La parte que más me gusta es cuando en vez del saxo mismo toco sencillamente una boquilla de saxo, encerrada con las manos a modo de ocarina. Se me hace corto el set, ¿media hora? Terminamos y pienso: ¡ya cumplí con 2/3 de mi misión musical del día de hoy! Y me parece notable poder ejercer dos formas distintas de punk rock la misma noche: una con puros cuarentones, y la otra con veinteañeros; una con bajo, la otra con saxo.

Suben los de Dosis Mortal, y de pasada me entero que la bajada de la otra banda, Cartagena, tenía que ver con una funa feminista, pero no me queda nada claro a quien afectaba ni ninguno de sus detalles. No veo mucho a Dosis Mortal porque estaba algo agobiado en ese subterráneo con ese olor a humedad tan fuerte que me impregnó toda a ropa. Subo al bar, donde venden el litro de Heineken a $3500. Sigo compartiendo con amigos. Vuelvo a bajar y resulta que Esconder Mi Cara está por empezar, pero falta el bajista, que había ido a pocas cuadras de ahí a ver a diablo. Lo llaman y regresa al trote. En poco tiempo más está tocando la banda, que no conocía y me gustó harto. Conocía al vocalista de una coincidencia anterior en las calles de Valpo. Pero su look había cambiado un poco, y además en esa ocasión no hicimos muy buenas migas dada su defensa de posiciones políticas similares a las de los Rondos. Buena atmósfera, buenos temas, buenos gritos…Pensaba que no podía pegar mejor con lo que Disturbio iba a ofrecer justo después, ya cerrando una maratónica jornada.

En algún momento, no recuerdo bien si estaba tocando Esconder Mi Cara pero creo que sí eran ellos, veo a un perro negro y más bien grande, que venía desde la escalera y se metió entremedio de todos nosotros. Lo acaricio pues me hace gracia, jamás pensé que alguien lo había llevado, sino que más bien creí que era como esas veces en que los perros se suben al Transantiago por iniciativa propia y la tendencia natural a la deriva que tienen todos los perros. No lo vuelvo a ver, pero un tiempo después, ya desde arriba del escenario cuando estábamos preparándonos para tocar veo que estalla una pelea. H. golpea y empuja a alguien, que sale volando por los aires. Voy a ver qué pasa, y me dice que un perro lo mordió, y que el dueño del animal no se hacía responsable. Le pido que se calme, y vuelvo al escenario. No veo al perro y pienso que ya se lo llevaron. En verdad, lo que me preocupa en ese momento es que el único amplificador de bajo que había no suena. Conecto mi bajo, con dos pedales (Big Muff y delay/reverb), y no pasa nada de nada. El parlante crujía antes de conectarme, y ahora parece totalmente muerto.  Saco los efectos. Conecto directo al ampli, y no pasa nada.


Gaspar de MDC y Lautaro van a ayudarme. Probamos otro cable: nada. Olea va y le dice al tipo del sonido que tenemos ese problema, y vuelve diciendo que el tipo cree que es culpa nuestra. Le tratamos de demostrar que el problema no es de cables ni del instrumento, y que los usamos sin problemas unas horas antes en Santiago. Insiste en probar con otro bajo, y no se convence hasta que conectamos el de Gaspar, y tampoco suena. En ese punto el sujeto del sonido dice que no hay nada que hacer, pues no tienen cables del largo necesario para ponerme conectado en línea a la mesa de sonido.

Mucha gente está aglomerada esperando que empecemos a tocar, y no sabemos qué hacer. Alguien dice que si lo llevamos en auto podría ir a su casa a buscar un ampli, pero en la ida y vuelta se demoraría como 20 minutos. Ya son cerca de las 3 AM. Hay un amplificador adicional de guitarra a un costado del escenario, pero el tipo a cargo este se niega a usarlo, pues dice que lo podemos quemar con el bajo. Le señalamos que sin efectos y a volumen medio, no corre riesgo, pero cuesta una buena cantidad de tiempo y saliva el convencerlo.

Recién ahí pudimos empezar a tocar, y yo me sentía bastante frustrado por no poder sonar adecuadamente (el tipo del ampli ni siquiera me dejaba controlarlo yo mismo directamente, por temor a que le subiera el volumen), y porque en la tarde había probado el efecto conjunto de Big Muff/delay para las partes de RUIDO que en Valparaíso quería explorar de una manera más contundente y con volumen en 11.

El set va transcurriendo bien: hay dinamismo y energía, pero…advierto que el pogo, slam, mosh o como le quieran llamar está algo descontrolado, y dominado por machos. Pienso lo que todos me han dicho: las tocatas en Valpo. son así. Y sigo tocando nomás, feliz de haber pasado más de la mitad del set sin mayores inconvenientes que un sonido no tan fuerte del bajo y un par de pifias individuales que abordamos con humor, repitiendo “Fuego” cuando el baterista se saltó una parte, pues el punk implica errores y obviamente que es parte de su encanto.

Veo a H. en medio del pogo casi todo el rato, y hasta hablamos en algunas pausas. Veo a más amigos, y mucha gente totalmente desconocida para mi. Las mujeres en los bordes de la masa humana, nunca al centro.

Arremetemos con “Lúcido”, una de las más fáciles de tocar, en la medida que se haga a la velocidad adecuada. Robo un poco de micrófono para anunciar que esta canción nunca se trató de no tomar, sino de “no ser imbécil”. Vamos terminando el tema, unas líneas de bajo cierran la canción y se supone deberían dar paso a la nueva versión DUB que la agregamos el año pasado. Me gusta tocar esas líneas, en la tarde las probé y me propuse tocarlas con más “feeling” en la segunda ocasión. Pero…

…no alcanzo a empezar la ejecución en el bajo cuando una masa humana cae sobre el costado en que estoy yo, y al lado mío dos personas filmando. Obviamente se trata de una pelea, pero me cuesta entender qué pasa. Rápidamente veo que no es una pelea entre bandos o piños, sino que hay una agitación en contra de una persona en particular, que resulta ser precisamente ¡H.! Mi primera reacción es impedir una pelea, así que dejo que él suba al escenario, y se refugie detrás de mí. En ese momento escucho muchas voces enojadísimas, sobre todo voces femeninas, tratándolo de “macho culiao”, y una voz que señala algo así como que él le tiró el pelo y le pegó en la cara.  Me cuesta creer lo que está pasando, pero varios amigos de confianza se acercan y me confirman a gritos que en medio del pogo y sin mediar provocación alguna, H. tomó a una chica del pelo y la atacó con fuertes rodillazos. Le pregunto a él directamente qué había pasado y me responde: “yo quería bailar hardcore”. La indignación aumenta de intensidad, y empiezan a escucharse gritos pidiendo que el agresor se retire del lugar. Me parece razonable, dado lo que había hecho. Otras personas me dicen además que H. tiene un cuchillo.

H. se desplaza hacia el centro del escenario, y algunas personas me empiezan a cuestionar si es que acaso lo estoy protegiendo. Me digo que no: que no tengo por qué proteger a alguien que está golpeando a las personas, aunque no me quede claro el detalle de por qué lo hizo, y que con su comportamiento acaba de pudrir lo que hasta el momento era una tocata que transcurría sin mayores problemas. Es algo de lo que tendrá que hacerse cargo él mismo, por responsabilidad individual. Se suben 4 o 5 chicas al escenario: todas bastante jóvenes, de veintipocos años en promedio diría yo, de contextura pequeña, y con una notoria expresión de rabia en sus rostros. Me queda claro que no están pasteleando, sino que están enfurecidas por la actitud previa de H. Lo golpean entre todas ellas, no vi hombres en ese momento haciéndolo. Llueven botellas y se revientan al lado del amplificador en el costado en que está nuestro guitarrista. Es el caos total, pero entremedio logro ver que dos personas, incluyendo al organizador de la fecha, se llevan a H. hacia las escaleras, arriba.

Me siento shockeado, desolado, confundido. No soy una persona muy violenta, aunque como todos, puedo llegar a serlo, y mucho, en determinadas condiciones. Por lo general siempre he racionalizado la necesidad de aplicar la violencia contra enemigos claros: fachos y policías. Dentro de tocatas, dentro de “la escena”, me parece que hay que evitar en lo posible la violencia, o usarla sólo como medio de autodefensa cuando no queda otra. El problema con la violencia, propia y ajena, es que las racionalizaciones son a priori o a posteriori, pero en el momento mismo en que se ejerce uno nunca sabe de qué será capaz uno, y los otros, a qué extremo de letalidad/fatalidad/daños se podrá llegar. Sobre todo en un lugar cerrado. Sobre todo si corrió bastante alcohol desde varias horas antes. Sobre todo si alguien porta armas…

No puedo creer que la tocata terminara así. En los 90 la violencia nos acompañó bastante. Al tocar con Fun People en la Blondie en 1997 no pudimos terminar el set: vez que acelerábamos, un sector del pogo se volvía muy violento. En su frustración Lautaro desenchufó su guitarra y se fue, cuando ya no había nada que pudiéramos hacer para calmar la situación. Hay simios a quienes les parece que el punk es así y que tratar de evitar la violencia irracional es propio de jipies o de burgueses. Pobre gente. Se revuelcan en la mierda del sistema y se sienten felices por ello. También recuerdo una vez que tocamos en el Pedagógico, y que cuando la música aceleraba un sector de la gente se aforraba. Tuvimos que parar de tocar, y aún recuerdo las cabezas sangrantes, rotas por golpes de botellazos, siendo lavadas en las mangueras de los pastos del Peda. Y yendo al principio de todo, recuerdo que la primera vez que tocó DM fui con mi hermana chica, que tenía 12 o 13 años. Después de tocar me dijo que mientras nos estaba viendo, de la nada una punk rocker salió del centro del pogo y le dio un puñetazo en la mejilla. Quedó descolocada y adolorida, estaba sola, y no pudo hacer nada…

En esos casos siempre me imaginaba este diálogo con el resto de la sociedad:

-No nos gusta este orden social de mierda, tratamos de escapar de él creando nuestros propios espacios, nuestra contracultura

-¡Rica tu contracultura!

Vuelvo en mí, arriba del escenario, y veo la situación: ánimos caldeados, gritos y reproches. Guitarrista y baterista querrían seguir tocando, mal que mal quedaban solo 3 temas y un posible cover. Yo no sé si quiero seguir tocando…Aún no puedo creer que haya sido por H. que la cosa haya colapsado. Justo antes de empezar nos dijo: “va a ser una noche memorable”. Sí, claro. Totalmente en lo correcto, pero por las razones equivocadas.

Anunciamos “No soy cómplice”, y se agrega casi espontáneamente “Nueve vueltas”. Lautaro y Mogles quieren seguir con “Escape”, pero a mí no me da el ánimo. Me siento realmente mal…Recuerdo cuando escribí acerca de unos incidentes también por pogo violento de machos en la tocata de Marcel Duchamp en el Alameda. Pero acá fue mil veces peor…Pienso en que en Talca, Puerto Montt y Chillán el pogo era masivo, alegre y mixto. ¿Por qué no puede ocurrir eso en Santiago y Valparaíso? ¿Por qué? ¡Díganme por qué! ¿O en realidad vamos a necesitar espacios separatistas? ¿Pogo de hombres y pogo de mujeres? ¿Y le decimos a la sociedad que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones?

El pogo, sin H. ya, siguió igual de brutal. La tocata se acaba.



Pero sus coletazos no pararon, y siguen hasta hoy…

Al hablar con amigos comunes que tengo con H. presentes en la tocata, me dicen inequívocamente qué él se mandó una tremenda cagada, injustificable, y que ellos sólo pudieron ir afuera a evitar que le siguieran pegando, para que se pudiera ir. Escucho a una sola persona diciendo que H. está casi ciego y por ende no pudo ver bien a quién le estaba aforrando…lo cual no me queda claro qué  es exactamente lo que justifica….salvo lo que se ha venido diciendo por algunos en cuanto a que su actitud no fue misógina, que es como se le etiquetó en la funa feminista que circula.

¿Detalle técnico? No sé, no creo…la excusa me recuerda a los ratis que obstaculizaron por casi una hora la denuncia de agresión en contra de Carolina Torres, en Pudahuel, porque decían que fue un “problema entre barristas” y en ningún caso un ataque “lesbofóbico”.

Las mujeres que estuvieron en el incidente envían dos días después un comunicado planteado como funa a H. Lo subimos al Facebook de la banda. H. envía luego sus aclaraciones incluyendo abundantes disculpas. Las subimos al Facebook de la banda. Queremos que se conozcan ambas versiones. Pero la banda toma una posición clara: no queremos pogo violento, no queremos que las mujeres se queden en los márgenes viendo como los hombres “vacilan”. No queremos que las diferencias se resuelvan aplicando de inmediato la fuerza. Y yo tampoco estoy de acuerdo en que hayan linchado a H. una vez que ya estaba fuera de la tocata. La autodefensa de las mujeres agredidas me pareció inevitable y hasta violencia justa en sus propios términos. Pero más que eso me parece un exceso, o en jerga castrense “violencia innecesaria”, que según supe, pues no la ví, hasta pudo haber sido con "resultado de muerte". ¿O la "justicia alternativa" de lxs libertarixs consiste sólo en linchamientos?

Sin embargo, a medida que pasan los días hemos visto que unas cuantas voces, que en su casi totalidad NO ESTUVIERON ALLÍ ESA NOCHE, ocupan el espacio virtual para defender a H. y hasta pasando a atacar a Disturbio Menor.

Unos dicen que si la cosa era tan grave deberíamos haber parado de tocar. ¿Sí? Bueno: Algunas personas nos dijeron eso al final, pero mucha gente opinaba en cambio que un solo sujeto no podía cagar una tocata donde había más de 100 personas, que deberíamos haber seguido tocando y punto. En fin: lo intentamos, no pudimos, y no cabe dar explicaciones por eso.

Otro dice que no se podía esperar otra cosa de DM, puesto que según él hemos tocado en varias fechas organizadas por la productora Korova, que tendría alguna vinculación  con el asesinato de 5 personas en el concierto de Doom el 2015. ¿A qué tocatas se refieren calumniadores de mierda? Pues es absolutamente falso. No tenía ni idea de la existencia de dicha productora, y menos hemos aceptado supuestas invitaciones suyas a tocar en ningún lugar. ¿Se hará cargo el calumniador de aclarar sus dichos, o se amparará también en la impunidad de las redes para hablar mierda sin dar cara?

Otras personas, incluyendo mujeres, dicen que el punk es violento, y que si a los “burgueses” y universitarios no les gusta eso, pueden ir a entretenerse en peñas con vino navegado. ¡Buen punto! ¿Quiere decir que se conforman con ser peores que los jipis? ¿Naturalizan entonces la violencia entre pares, por descarga, delirio o lo que sea? ¿Les gusta ir a tocatas a pegar y ser golpeadxs? Putas que estamos mal entonces…yo creía que la idea era la “destrucción de lo que nos destruye”, pero con estos anarco-punks ¡no se necesitan skinheads nazis!

Por último, otro agresor virtual dice que la banda “sobrevalorada como histórica” no se demoró un segundo en “juzgar” a H. Esta está chistosa: ¿qué banda no está ligada a su época, y por ende tiene un carácter histórico? Ninguna pues, ahueonao. Y por lo demás, no somos ningún tribunal, y no sé si te diste cuenta de que por eso mismo subimos las dos versiones.

Les pregunto a todos ellxs, nuestros apasionados detractores tras un teclado: ¿Qué esperaban entonces de nosotros? ¿Un cordón de protección para H.? ¿Qué nos uniéramos a él para pegarle a las chiquillas que habían ido a la tocata y se encontraron de golpe con sus agresiones? ¿Qué no subiéramos la versión que ellas escribieron y nos enviaron para difundir? ¿Qué le digamos a a H.: “no importa compa, te conocemos hace años y respetamos tus credenciales anarcopunk así que puedes mandarte todas las cagadas que quieras y te vamos a apañar igual siempre”? ¿Algo así?

Váyanse un buen poco a la mierda. Por culpa de gente como ustedes el punk está como está. Mejor háganse miembros de una barra brava y descarguen allá sus frustraciones, lejos de quienes aún creemos que el hardcore punk comunica un mensaje fraternal y horizontal, antiautoritaria y anticapitalista.

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jueves, febrero 07, 2019

El sueño de la libertad según David Toop 



He aprendido mucho leyendo el enorme libro (por cantidad y calidad de la investigación) de David Toop sobre la Improvisación en Caja Negra ediciones, que en Argentina cuesta el equivalente de 9 mil pesos chilenos y acá sufre un incremento considerable hasta llegar al precio de 21 mil pesos.

Toop fija el período que le interesa explorar como algo que se da hasta los años 70. Es curioso, pero así es. De hecho el libro de titula así: “En el Maelström. Música, improvisación y el sueño de libertad antes de 1970”. ¿Podría uno concluir que ese sueño de libertad es la misma ola revolucionaria que gustamos de fijar entre 1968 y 1977? Creo que sí. Como sea, David Toop exprime una gran cantidad de datos y traza líneas de comunicación entre esa escena de la llamada Libre Improvisación y un amplio conjunto de experimentos previos a lo largo del siglo XX.  

No lo he terminado y es demasiado información como para referir aquí. De todos modos, quiero destacar algunos de los hallazgos interesantes que han ocurrido hasta ahora.

En materia de saxofonismo, descubrí acá la interesante obra de Joe Harriott, de origen jamaiquino (¿o se dice jamaicano?) que merece ser contado entre los pioneros de la improvisación en el jazz a fines de los 50 e inicios de los sesenta, destacando sus albums “FreeForm” (forma libre) y “Movement” (no confundir con el disco del mismo nombre de Joy, o sea, de New Order). Un detractor de la deriva libre de Joe dijo que no se podía confundir “la forma libre con la ausencia total de forma”.

Una década antes, el pianista Lennie Tristano junto a ensambles de discípulos que incluían al saxofonista Lee Konitz, avanzaban a tientas hacia la oscuridad de la improvisación en experimentos como Intuición y Digresión. Otras dos tomas de ese mismo evento experimental fueron destruidas por el sello (Capitol si no me equivoco). O sea, la humanidad no tuvo derecho a oírlas. Capital vs. humanidad, manifestándose hasta en estos detalles que no finalmente no son nada pequeños. Afortunadamente el sello Folkways sí que registró y dio a conocer adecuadamente las improvisaciones percusionísticas de Baby Dodds.

Pero el saxofonista que aparece en esas páginas y que más me ha impresionado hasta ahora es John Butcher, quien ha volcado sus estudios sobre física cuántica a un abordaje del instrumento centrado en la combinación de digitaciones que generan sobretonos microscópicos que trabajan sobre el sonido de una manera que realmente no había escuchado hasta hoy. Súmenle a eso que Butcher maneja perfectamente la técnica de la respiración circular, y comprenderán como sus posibilidades sonoras parecen infinitas.

Dos contradicciones o tensiones del movimiento a favor de la improvisación son destacadas por Toop:

1.- Entre quienes sostienes que la improvisación es el siguiente paso de quienes han dominado sus instrumentos y técnicas hasta el virtuosismo (Tristano y Harriott son buenos ejemplos entre varios más), y quienes por el contrario creen en la capacidad expresiva de todo ser humano y mejor aún si es que el abordaje se hace desde fuera de las tradiciones musicales ya aceptadas, en la línea del “art brut” teorizado por Jean Dubuffet, y las tendencias Fluxus manifestadas en la obra de, por ejemplo, los japoneses del Group Ongaku. Sin ánimo de chacrear en exceso estas reflexiones, lo cual siempre es un riesgo, creo que la diferencia corresponde grosso modo a la misma que hemos identificado en “Barricadas a-go-go” entre free jazz y free chant.

2.- Tensión ya clara hacia 1962-3 entre los improvisadores que desafiando la hegemonía del pop y el rock prefieren dar la batalla casi exclusivamente con instrumentos acústicos, y quienes en cambio ponen grandes expectativas en las posibilidades de la electrónica. MEV (Música Electrónica Viva) me parece un buen ejemplo de esta última tendencia.

Se me ocurre que sería interesante co-relacionar ambas tensiones, y así podríamos llegar a 4 variedades de improvisación:

-virtuosa/acústica (Ej.: Anthonny Braxton) (La influencia de Webern y su indicación “pensato”: “no toque la nota, sólo piénsela”)

-virtuosa/electro(acústica) (Ej.  Richard Teitelbaum y su moog activado por ondas cerebrales?)

-fluxus-brut/acústica (El “destruyan sus instrumentos” de Maciunas)

-fluxus-brut/electro(acústica).

Cabría acá la “terapia traumática” como abordaje violento de las posibilidades de los instrumentos, preconizada por el compositor comunista Franco Evangelini al mando del Ensamble Nuova Consonanza? No lo creo, pues ese conjunto lo único “enchufable” que usaba según entiendo era un órgano Hammond. Sí cabría acá el tipo de experimento que con tanto éxito comenzó a realizar por esos años el miembro del grupo conocido como Ennio Morricone? Tal vez. Como sea, el abordaje de Nuova Consonanza es más virtuoso que brutal…y…

No tengo tiempo para señalar nada más por ahora. Y tampoco resulta necesario luego de esta avalancha de temas.

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miércoles, febrero 21, 2018

Abajo el "situacionismo", parte 8 1/2///M. Amorós contra el "pensamiento débil" 


Huyendo del calor entré a la librería de la casa central de la Universidad de Chile. Recordaba haber visto en esos estantes una interesante edición/reedición de la traducción chilena de “La sociedad del espectáculo” que hizo en los 90 Rodrigo Vicuña,  directo del francés, y traté de pillarla, pero no. Tampoco pregunté por ella: si aparece bien, y si no…por algo será.

Mis ojos se toparon con un libro sobre el “encuentro pifiado” entre Lacan y “un situacionista”.

Lacan…Lacan…hace una década me dio por estudiar a Freud. Leí bastante y fue una experiencia muy instructiva. Sólo leyendo a Freud pude comprender mejor a Reich. Y a Marcuse. En fin: cuando traté de leer a Lacan, la experiencia fue muy distinta. Si leer a Freud era en parte similar a leer a Marx, a Durkheim o a otros “clásicos” (buen estilo, y explicaciones complejas pero sólo cuando resultan inevitables, y en general, muy por el contrario, uso de un lenguaje directo y claro), leer a lacan era bastante crítico, y muchas veces abiertamente incomprensible.

El “situacionista”. Mmmmmm. Hice memoria de cuando en la extinta web hommodolars subieron un video de un estudiante que trataba de boicotear una clase de Lacan, y en que lo que más llamaba la atención era la forma en que champurreaba a alta velocidad un rosario de conceptos “pro-situ”, muy graciosamente dada su juventud, y la expresión de Jacques L. y las risas del público….Lo que me parecía bastante claro es que se trataba del típico estudiante pro-situ que se puso de moda después del 68, una de las formas más conocidas de “fans del ‘situacionismo’ (sic)”pero en ningún caso de un situacionista genuino, es decir, un miembro de la Internacional Situacionista. Por lo demás, dicho grupo estaba en sus tiempos finales reducido básicamente a Debord y el italiano Sanguinetti, y de hecho fue disuelto en 1972. O sea,  durante este tan famoso “encuentro”  ya no existía.

Pero todos se apresuraron a calificar a dicho pajarón (Jean-Louis Lippert se llamaba) como “situacionista” y la anécdota del boicot a Lacan se hizo famosa. Tan famosa que en Chile editaron un libro dedicado a ella, y que tras hojearlo brevemente mientras capeaba el calor esa tarde de verano en Santiago centro no me dieron ganas ni de comprarlo ni de leerlo. Muy por el contrario, tanto en la presentación como en el texto mismo abunda una pesada jerga academicista posmoderna post-psicoanalítica/post-filosófica que hace que a su lado Debord parezca Jonathan Swift y Marx o Benjamin  verdaderos “educadores populares” en la senda de Paulo Freire.

Veamos como lo presentaron en un sitio web, como para que se hagan una idea:

“el autor más que inscribirse en una u otra disciplina, atiende a la acción singular de la situación o, incluso, se podría decir que se deja accionar por la situación misma, como otro participante más de la producción de este “encuentro pifiado”; “para el autor, este episodio no finaliza con la conferencia, ni tampoco en su reproducción, sino que, en rigor, el “encuentro” seguirá aconteciendo en la obra de Lacan. El intempestivo carácter de este libro radica en que cada vez que pareciera describir la escena en sus insignificantes realizaciones, esta se transforma en una clave que permite entender una exterioridad histórico-política de la escena, para comunicarla contingentemente con otros encuentros”; “de esta manera, el libro permite redefinir un potencial de acción del situacionismo más allá de la dialéctica hegeliano-marxista, conectándolo con la performance y una perspectiva objetualista” (http://www.elmostrador.cl/cultura/2018/02/03/performatividad-politica-a-proposito-de-lacan-y-un-situacionista-de-rodrigo-gonzalez/).

Y un extracto escogido del libro, tomado de ahí mismo:

“En la escena de Lovaina, entre Lippert, los objetos, el conferencista, el público y auditorio, no hay un sentido común, o dicho concisamente, el punto referencial de lo común se desestabiliza respecto a la figura de un Otro ordenado que garantiza la intersubjetividad de la escena, y se visibiliza el fuera-de-sentido entre los distintos participantes de la escena” (págs. 73 y 74).

Me recuerda un gracioso texto extractado de un libro de espíritu similar, y que fuera destacado por la revista Resquicios bajo el título (tomado del susodicho libro) “esquizofrenizar los códigos, ¿qué dirían los anti-edípicos?”.

Ay señor…hace una década creía que estábamos saliendo del pantano posmodernista. Ahora veo que no: nos hemos hundido aún más en su arena movediza.

Salgo rápido de la librería y camino por A. Prat, hasta que encuentro cervezas de medio litro en lata. He desarrollado el arte de beberlas en dos o tres sorbos, en la calle, para eludir la acción de las policías. Además, la verdad es que ya no hay mucho que degustar...

Antídoto: este breve texto de Amorós que un camarada recomendó (gracias!). Los subrayados son nuestros.

PS: His hero: avisaré por esta vía cuando lleguen los 1-2-3-4!!!



En proa al mal francés.
Crítica al posmodernismo filosófico y a sus efectos en el pensamiento crítico y la práctica revolucionaria
M. Amorós

El retroceso teórico originado por la desaparición del movimiento obrero clásico ha permitido la hegemonía de una curiosa filosofía, la primera que no nace del amor a la verdad, objeto primordial del saber. El pensamiento débil (o filosofía de la posmodernidad) relativiza este concepto, que hace derivar de una mezcla de convenciones, prácticas y costumbres inestable en el tiempo, algo “construido”, y, por consiguiente, artificial, sin ningún fundamento. Y junto con él, toda idea racional de realidad, naturaleza, ética, lenguaje, cultura, memoria, etc. Es más, diversas autoridades del mundillo posmoderno no han dudado en calificar algunas de ellas de “fascistas.” En verdad, tal demolición sistemática de un pensamiento que nace con la Ilustración y clama por la constitución de la libertad, y que, más adelante, al producirse la lucha de clases moderna, dará lugar a la crítica social, tiene toda la apariencia de una desmistificación radical llevada a cabo por verdaderos pensadores incendiarios, cuya finalidad no sería otra que el caos liberador de la individualidad exacerbada, la proliferación de identidades y la derogación de cualquier norma de conducta común. Al día siguiente de tal bacanal deconstructiva, no quedaría ningún valor ni ningún concepto universal en pie: el ser, la razón, la justicia, igualdad, solidaridad, comunidad, humanidad, revolución, emancipación… serán tachados todos de “esencialistas”, o sea, de pecados nefandos “pro natura.” Sin embargo, el extremismo negador de los posfilósofos muestra a nivel espiritual sospechosas coincidencias con el capitalismo de ahora. Un radicalismo de tal magnitud contrasta no solamente con las vidas y opciones políticas de sus autores, harto académicas las unas, y convencionales las otras, sino que se acopla perfectamente a la fase actual de globalización capitalista, caracterizada por la colonización tecnológica, el presente perpetuo, la anomia y el espectáculo. Es un complemento para el que todo son facilidades. Nadie les molestará en sus cátedras. Gracias a la prioridad otorgada por la dominación al conocimiento instrumental, y en consecuencia, gracias a la escasa importancia que la mentalidad dominante concedía a las “humanidades”, en la universidad pudieron darse sin trabas “burbujas especulativas” trasgresoras totalmente ajenas a la realidad.

La loa posmoderna a la trasgresión normativa se corresponde en cierto modo con la desaparición de la sociabilidad en los aglomerados urbanos. De acuerdo con la nueva debilidad en materia filosófica, nada es original, todo está construido, y por consiguiente todo se asienta en un pedestal de barro. La economía política, las clases, la historia, el tejido social, la opinión… todo. Entonces, si no hay relación social que valga, ni liberación colectiva verdadera, ni dialéctica, ni criterio definitivo a tener en cuenta a ese respecto ¿qué sentido tienen las normas, los medios y los fines? Se parte de la nada para llegar a la nada. Tampoco debe extrañar que el encomio de la deshumanización típico de los deconstructores corra parejo con la apología de la técnica. El pensamiento débil, entre otras cosas, celebra la hibridación del hombre con la máquina. ¿Acaso no es superior una naturaleza mecánica, libre de constricciones, que una naturaleza humana, esclava de las leyes naturales? El nihilismo inherente a la lógica mecánica refleja y responde a la abolición de la historia, la supresión de la autenticidad y la liquidación de las clases; es pues un producto de la cultura tardocapitalista, si es que a eso todavía se le puede llamar cultura, y su función no sería otra que la adaptación ideológica al mundo de la mercancía tal como éste ha llegado a ser. La filosofía posmoderna es en relación con lo existente una filosofía de la legitimización.

Aquello que había nacido como reacción a la revuelta de Mayo del 68, fue recibido en las universidades americanas como paradigma de la profundidad crítica, y desde allá la “French Theory” irradió a todos los laboratorios pensantes de la sociedad capitalista, descendiendo a los guetos juveniles en forma de moda intelectual rompedora. Dado su carácter ambivalente y maleable, los silogismos líquidos de la posmodernidad han llenado el cajón de las herramientas y el utillaje de toda clase de ideólogos nuevaoleros, tanto de los ciudadanistas más camaleónicos, como de los anarquistas más al día en lo que respecta a las novedades. Incluso un nuevo tipo de anarquismo, nacido de la quiebra de los valores burgueses históricos, centrado en la afirmación subjetivista, el activismo sin objeto ni plan y la desmemoria, sustituye en la mayoría de espacios al antiguo, hijo de la razón, originado en la lucha de clases, forjador de una ética universal y cuya labor revolucionaria estaba fuertemente anclada en la historia. En la French Theory, o mejor, en el “morbus gallicus”, del que el posanarquismo es hijo bastardo, las referencias no cuentan; revelan nostalgia del pasado, algo muy condenable en un deconstructivista. La cuestión social se disuelve en una multitud de cuestiones identitarias: cuestiones de género, sexo, edad, religión, raza, cultura, nación, especie, salud, alimentación, etc., que ocupan el centro del debate y dan lugar a una peculiar corrección política que se traduce en una ortografía torturada y un discurso relleno de latiguillos y barullos gramaticales. Un muestrario de identidades fluctuantes sustituye al sujeto histórico, pueblo, colectivo social o clase, su afirmación absolutista obvia la crítica de la explotación y la alienación y, por consiguiente, un juego “interseccional” de minorías oprimidas desplaza la resistencia colectiva al poder establecido. La liberación vendrá de una trasgresión lúdica de las reglas que traban aquellas identidades y oprimen a dichas minorías, y no de una “alternativa” global o un proyecto revolucionario de cambio social, algo tenido sin duda por totalitario, puesto que una vez “constituido” originaría nuevas reglas, más poder y por lo tanto, más opresión. El comunismo libertario, desde ese punto de vista, no sería sino la plasmación de una dictadura. El análisis critico y el mismo anticapitalismo, gracias a la anulación de cualquier referencia histórica, ceden el sitio al cuestionamiento de la normatividad, a la contorsión del idioma y a la obsesión por la diferencia, la multiculturalidad y la singularidad. Que no se traiga a colación la coherencia porque la categoría de la contradicción ha sido relegada. Construir o deconstruir, esa es la cuestión.

Definitivamente, el proletariado no “realizó” la filosofía, tal como deseaba Marx, es decir, no llevó sus anhelos liberadores a la práctica y hoy pagamos las consecuencias. Cierto que, en el desarrollo de la lucha de clases, se manifestó un pensamiento crítico que situaba a la clase obrera en el centro de la realidad histórica, y que fue calificado de marxista, anarquista o simplemente socialista. Realmente, se trataba de captar la realidad con la mayor exactitud, para así elaborar las estrategias con las que derrotar al enemigo de clase. Se suponía que la victoria final estaba inscrita en la historia misma. A pesar de todo, los asaltos proletarios a la sociedad de clases no llegaron a buen puerto. Y a medida que el capitalismo superaba sus crisis, las contradicciones devoraban los postulados de dicho pensamiento y se requerían nuevas formulaciones. Las aportaciones fueron múltiples y no ha lugar a enumerarlas. Lo que caracterizaría a todas ellas sería la claridad añadida en la perspectiva del combate liberador, pero inmersa en un contexto de retroceso, luego distanciada progresivamente de la práctica. No obstante, su lectura reforzaba la convicción de que una sociedad libre era posible, que la lucha servía para algo y no había que doblegarse nunca, que la solidaridad entre resistentes nos hacía mejores y la formación nos volvía lúcidos… La lucha de las minorías, lejos de desmantelar la crítica social, contribuía a enriquecerla. Las cuestiones de identidad, lejos de ser secundarias, adquirían una importancia cada vez mayor conforme el capitalismo penetraba en la vida cotidiana y dinamitaba las estructuras tradicionales. Denunciaban aspectos de la explotación hasta entonces poco tenidos en cuenta. En un primer momento, universalidad e identidad convergían; no se concebía la solución a la segregación racial, la discriminación sexual, el patriarcado, etc., separadamente, sino en la perspectiva de una transformación revolucionaria global. Nadie podría imaginar deseable un racismo negro, una sociedad de amazonas, un capitalismo gay o un estado de excepción vegetariano. La revolución social era el único lugar donde todas las cuestiones podían realmente plantearse y resolverse. Fuera de ella, no quedaba otra que la especialización elitista, el sectarismo del gueto, el narcisismo activista y el estereotipo militante. Esa fue la vía abierta por los posmodernos.

El pensamiento débil explotaba igualmente el filón de la crisis ideológica, recuperando autores e ideas, pero con efectos y conclusiones opuestas. Una vez neutralizado el sujeto revolucionario en la práctica, había que suprimirlo en la teoría, con lo que las luchas permanecerían aisladas, marginales e incomprensibles, envueltas en una verborrea cretinizante y autorreferencial apta solamente para iniciados. Esa ha sido la tarea de la French Theory. Se iniciaba una escalada en la confusión sofisticada y críptica que consagraba como magos privilegiados a la casta intelectual y como pueblo elegido a las huestes seguidoras, principalmente universitarias. El “mal francés” ha sido la primera filosofía ligada a un modo de vida pasablemente remunerado y con razón: su revisión de la crítica social del poder y la impugnación de la idea revolucionaria han prestado magníficos servicios a la causa de la dominación. La noción de poder como una éter omnipresente que lo abarca todo, condena cualquier práctica colectiva en pos de un ideal por considerarse renovación o reconstrucción del mismo poder, una especie de pez que se muerde la cola. El poder no está al parecer encarnado en el Estado, el Capital o los Mercados como cuando el proletariado era la clase potencialmente revolucionaria. El poder ahora lo somos todos; es el todo. La revolución quedaría así redefinida como añagaza del poder para rehacerse en casos extremos a partir de nuevos valores y normas tan arbitrarios como los que ella misma relegaría. El descrédito de la revolución social resulta más útil para el poder real en tiempos de crisis, por cuanto una oposición subversiva organizada que trate de formarse (un sujeto social que intente constituirse) se verá denunciada inmediatamente como poder excluyente. En definitiva, un mal “relato”, igual que el de la lucha de clases. El rechazo de la noción de clase trasluce involuntariamente también un odio de clase, herencia de la dominación pasada activa en el imaginario posracional. En fin, se abandona toda veleidad comunista revolucionaria por la trasmigración de géneros, el poliamor, la transversalidad y el régimen vegano. Solucionada de este modo la problemática individual, el camino queda entonces despejado para una oposición colaboradora y participativa, dispuesta entrar en el juego y por supuesto a votar, a ocupar espacios de poder y a gestionar desde ellos el orden vigente con un discurso radicalmente identitario, y de rebote, un discurso radicalmente ciudadanista que hace furor no sólo en la neoizquierda, sino en la izquierda integrada de toda la vida.

El panorama crítico, presa del morbo galo, es pues desolador, como desoladora es la vida en el mundo occidental y urbano plagado de capitalismo. Es el fin de la razón, la clausura espiritual de un mundo periclitado donde la resistencia al poder era posible, la evaporación de la conciencia histórica de clase, la apoteosis de la relatividad, el triunfo absoluto del bluff, el reino acabado del espectáculo… Al fenómeno se le podrá llamar como se guste, pero es ante todo el efecto intelectual de la derrota histórica del proletariado durante los setenta y ochenta, y, en consecuencia, de la desaparición de un par de generaciones enteras de combatientes sociales y de la incapacidad de éstos de trasmitir sus experiencias y conocimientos a las nuevas generaciones, librándolos a la psicosis posmodernista y a su jerga ininteligible. Existe una línea de ruptura generacional clara que coincide más o menos con la aparición del “milieu” o gueto juvenil a finales de los ochenta y una relación de ésta con los procesos de gentrificación de los centros urbanos; por último, puede establecerse con total evidencia una relación entre la extensión del morbo posmoderno con el desarrollo de las nuevas clases medias. El descalabro del movimiento social revolucionario y la catástrofe teórica son dos aspectos de un mismo desastre, y, por consiguiente, del doble triunfo, práctico e ideológico, de la dominación capitalista y estatista. A pesar de todo, la debacle nunca es definitiva, porque los antagonismos proliferan mucho más que las identidades, y la voluntad de liberarse en común es más fuerte que el deseo narcisista de destacarse. La lucha de clases reaparece en la crítica al mundo de la tecnología y en la defensa del territorio, en los proyectos comunitarios de salida del capitalismo y en las batallas que las clases campesinas libran contra la agricultura industrial y la mercantilización de la vida. Probablemente, en los países turbocapitalistas estos conflictos no consigan zafarse de enfoques “interseccionales”, tratamientos “de género” y demás reduccionismos identitarios, perfectamente compatibles con una casuística reformista originada en la “economía social”, pero allá donde cristalice un auténtico frente de lucha de masas, tales nimiedades darán vueltas sobre sí mismas y se consumirán en el fuego de la universalidad.

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miércoles, marzo 01, 2017

más fragmentos nipones. versiones pretéritas de un trabajo que avanza más lento de lo que me gustaría 

BESAR EL CIELO POR ASALTO (“EXCUSE ME, WHILE I KISS THE SKY”)


Al igual que en el resto del mundo, el 68 trajo en Japón lo que en referencia a Italia algunos llamaron “la gran ola revolucionaria y creativa, política y existencial” (ver el libro La Horda de oro, de Nanni Ballestrini y Primo Moroni, editado en español por Traficantes de Sueños). En 1969 se requirió de 2 días y 8 mil policías de asalto para poder desalojar la ocupación en la Universidad de Tokyo. El alumnado se metía también al distrito de Shinjuku, donde escapaban de la policía, formaban vínculos e irrumpían en plazas y calles como “folk guerrillas”.

En los Festivales de la Juventud contra la guerra, y otros eventos de la juventud combativa, se mezclaban instrumentos musicales tradicionales con guitarras eléctricas amplificadas, saxofones con percusiones de todo tipo y tradición. Y los “músicos” hacían la crítica del arte y de la vida cotidiana, y algunos se mezclaban no sólo en las luchas más sociopolíticas sino que inclusive en acciones de lucha armada como las emprendidas por el Ejército Rojo japonés (el secuestro de un Boeing a punta de machete sin armas de fuego, fue tal vez la más llamativa. Acá en Chile algo similar pero con cortapluma y avioneta hicieron según recuerdo algunos adolescentes de la VOP, casi coincidiendo totalmente en el tiempo, tratando de tomar “el cielo por asalto”. Profetizo que alguien está a punto de lanzar una publicación sobre este poco conocido episodio. Sobre el Ejército Rojo japonés, en su deriva más psicótica denominada Ejército Rojo Unificado, existe hasta una película de Koji Wakamatsu).

(CORRECCIÓN: eran dos adolescentes (14 y 15 años) que actuaron totalmente solos. La acción iba bien hasta que en el norte de Chile la tripulación se les fue encima y los redujo. Los cabros querían ir a Cuba. Uno de ellos después ingresó a la VOP. El libro profetizado, “El cielo por asalto”, será lanzado a fines de diciembre del 2017 por ediciones Memoria Negra. Los japoneses en cambio querían desviar el avión hacia Corea del Norte. Preferí dejar la primera versión y agregar esta corrección, porque de todas formas mis “errores” en la memoria pueden ser interesantes desde un punto de vista freudiano. Supongo).

Ya en los años 20, o sea, durante los años del Primer Asalto proletario contra la sociedad de clases (1917/1923) se había expresado en Japón el movimiento Mavo, impulsado por Murayama Tomoyoshi, que había estado en contacto directo con los dadaístas de Berlín en 1922, y que a su regreso realizó una especie de fusión con la Asociación japonesa de Arte Futurista para crear esta revista. La radicalidad de Mavo estribaba no sólo en sus formas e intenciones sino que en la inter-relación del mensaje revolucionario con su soporte físico: la portada de Mavo 3, secuestrada por la policía antes de llegar a los kioskos en 1924, adjuntaba un petardo de verdad, junto a la leyenda: “Bum! Estalla una bomba… Mavo clama por la revolución!”). Mavo, al igual que dadá, no significa nada traducible.

Me gustaría creer que algo de esa explosión frustrada sobrevivía y latía en la explosión sonora que vamos a revisar a continuación.


INFLUENCIAS “OCCIDENTALES” Y DOS EJEMPLOS DE ROCK JAPONÉS



Dada la hegemonía clara de formas de “música occidental”, nos guste o no, todas sus formas se mezclan y reciben diversas formas de uso, tergiversación y readaptación en otras partes del centro y en todas las periferias a la larga…Los izquierdistas más reaccionarios chillaban de rabia al ver a los jóvenes distraídos con guitarras eléctricas y dejándose el pelo largo. Pero en Japón aquí y en la quebrá del ají se desarrollaron en estrecha competencia dos fenómenos inevitables: expansión de la contracultura como una variedad de crítica radical de la vida cotidiana/mercantilización y a la vez intentos permanentes y sistemáticos de neutralización de dicho potencial crítico de la cultura juvenil, como maniobra ya especializada de la industria cultural (el último y más claro caso: véase como manejó al PUNK, pero así y todo, los resultados son ambiguos y ambivalentes…).

A grosso modo uno podría señalar que en retrospectiva la mayor influencia sónica que dejó la producción de artefactos musicales a inicios de los 70 serían Black Sabbath y John Coltrane. En ambos casos, trato de dejar de lado mis gustos personales: me concentro en lo que creo sintetiza mejor el nivel de desarrollo de las “fuerzas productivas estéticas” de esa época, y que yendo mucho más allá que su envase meramente comercial, eran dos tipos de materiales que emblemáticamente llamaban a mucha gente a atreverse a explorar el sonido, sea con un cuernófono o instrumento de viento, o con el formato clásico del combo de hard rock: guitarra, bajo, batería y micrófono de voz.

Para el caso de la (contra) cultura japonesa de esos tiempos, por alguna razón, y tal como lo ha destacada en entrevistas el señor Keiji Haino, por alguna razón insisto la dupla más influyente y mítica fue la de Blue Cheer y Albert Ayler. A medio camino entre ambas vías  se citaba también la influencia de los alemanes de Guru Guru (un caleidoscopio de rock ultradenso pero humorístico y fragmentado a morir).

De todas formas, si no todos los japos de que hablaremos eran seguidores entusiastas de Ayler, es fácil imaginar el impacto de la gira que hizo Coltrane en 1966, que está documentada en una caja de 4CDs, con una formación propia de su última y más furiosa época (en vez del cuarteto clásico: Pharoah Sanders en saxos tenor y alto; Alice Coltrane en piano; Jimmy Garrison –sobreviviente del cuarteto- en contrabajo; Rashied Ali en batería). En este set la famosa y adorada “My favorite things” (versión de Rodgers-Hammerstein) dura 57 minutos y ocupa el cuarto CD entero. En los 44  minutos de “Leo” en el disco tercero Trane y Pharoah se dan tiempo hasta para retarse a duelo con los saxos altos que les acababa de regalar Yamaha…

Ese mismísimo año de Nuestro Señor de 1966 visitaron Japón los Beatles, con enorme despliege policial dadas las amenazas de odiosos estudiantes reaccionarios y nacionalistas, y el compositor alemán Karlheinz Stockhausen.

El power trio Blue Cheer es algo más antiguo que Black Sabbath, y fueron los auténticos pioneros del sonido del heavy metal, pero que por la influencia avasalladora de los chicos de Ozzy (junto a otros megavendedores como Led Zeppelin y  Deep Purple), terminaron siendo injustamente relegados a un lugar casi de culto (junto a otras dos grandes B del género Heavy Metal: Budgie, y Blue Oyster Cult). Lester Bangs alababa el efecto sonoro de la ineptitud de la guitarra, y por esa vía los ubicaba entre el panteón de los pioneros del Ruido Horrible (En A reasonable guide to horrible noise (1981) Lester decía que: “Estos tipos pueden haber sido la primera verdadera banda de heavy metal, pero lo que importa acá no es si Leigh Stephens dio nacimiento a ese gruñido de macho antes que Mark Farner –de Grand Funk- (ambos se lo robaron a Hendrix) sino que sus overdubs de guitarra sub-sub-sub-sub Hendrix se encuentran unos con otros tan ineptamente que convergían en una atonalidad realmente vivificante”). Sus dos primeros y más relevantes albums, Vincebus Eruptum y Outsideinside eran de 1968, justo el inicio del período que estamos analizando aquí, y tienen toda su marca registrada de uso/abuso del feed back y agujeros negros de puro ruido eléctrico.

Ayler podría ser visto como hijo de Coltrane, pero en realidad lo que más bien ocurrió fue un proceso de influenciamiento recíproco en el más alto nivel de la expresividad y creatividad individuales. Sin el sonido de Ayler, no podríamos ni imaginar el nivel de intensidad y expresión humana pura a que llegó Coltrane en su tramo final, justo antes de morir. Además, creo que es evidente que es la escuela ayleriana del free jazz la que mayor efecto de inspiración y contagio hacia otras formas musicales ha tenido…lo cual resulta evidente si escuchamos al Captain Beefheart  y su Banda Mágica de fines de los 60, a los Stooges y MC5.

Y no me cabe duda de que por ahí van las influencias expresadas notoriamente en agrupaciones de Haino como Lost Aaraaff y Fushitsuha (proyecto que mantiene hasta el día de hoy). Pero si nos atenemos a un documento bastante conocido a estas alturas del “japo rock”, el primer álbum de la Flower Travellin Band, Anywhere (1970) (cuya portada es a la vez la tapa del libro JAPROCKSAMPLER de Julian Cope, que por lo visto ningún alma amable ha subido hasta ahora a la web -a diferencia de su maravilloso KRAUTROCKSAMPLER-) la selección de material para versionar no parece tan distinta de la de cualquier joven rockero del mundo: “Black Sabbath” la canción, “House of the rising sun” de los Animals, y una de King Crimson: “21th century schizoid man”. Nada mal, pero por original que resulte el tratamiento dado a ese material, tampoco parece muy fuera de serie, ¿no? Como sea, habrá que esperar sólo un año para obtener el aporte más definitivo de los FTB: el maravilloso álbum Satori (1971).

A simple vista (o audición), el sonido no deslumbra por la pesadez que uno podría suponer, pero es a nivel sobre todo compositivo donde se manifiesta la singularidad de este ensamble nipón. Mediante un desarrollo en cinco partes, Satori es un viaje por panoramas que se alejan bastante de lo que ofrecía el hard y el prog rock más conocido de esos años. La vocalización no encuentra parangón en el mundo occidental, y más parece una batalla entre samuráis que…el encuentro entre luchadores de sumo que sería una imagen más adecuada para la abulia de Van Halen y Whitesnake…(no sé cómo llegamos hasta este punto). Haciendo escuchar este material a ciegas a una amiga el otro día, resultaba evidente para su oído que estábamos en una zona intermedia entre heavy metal y krautrock…pero en ningún caso adivinó que se trataba de una banda japonesa. 

En fin, en el plano del rock and roll tal vez mucho más impresionante que la mismísima Banda de la Flor Viajera, tenemos a Les Rallizes Denudes, que a estas alturas parecen ser bastante conocidos en el mundo de la melomanía hipster y no tanto, en parte gracias a las recomendaciones de Julian Cope. Me decía alguien que hasta parece que habían traído una copia de uno de sus LPs a una tienda muy ondera del centro de Santiago de Chile. No me consta. No he ido.  Lo importante es tener en cuenta que esta banda se mantuvo operando durante un asombrosamente largo lapso de tiempo (¡empezaron a funcionar como banda en 1967!, y unos años antes que eso, pero como grupo de teatro), a veces en base a impros de ruido blanco puro y duro, y de repente en medio de todo eso también gracias a un breve y simple y bello puñado de temas que repetían una y otra vez, y en que lo que de inmediato cautiva al oyente es la mezcla de candor ingenuote del ritmo y la melodía (una amiga una vez dijo que sonaba bastante “a go go”), y las maravillosamente monstruosas explosiones de ruido generadas por la guitarra del cantante, Takashi Mizutani cuando de vez en cuando irrumpe masacrando la canción desde adentro. No en vano los apodaban como “los Velvet Underground japoneses”, referencia que si bien es más o menos adecuada, tampoco es totalmente justa. Mizutani impresiona incluso antes de oírlo: solo con su look. Junto a Haino deben ser de lo más “fashionable” que pudiera surgir de toda esta movida, pero por suerte los hipsters todavía no se disfrazan de ellos. La radicalidad extrema de su abordaje estético lo hace más que difícil. Por suerte.

(NOTA: a Mizutani se le han atribuido simpatías por el Ejército Rojo, y hasta he leído que un bajista de la banda,   Moriaki Wakabayashi, efectivamente tomó parte el famoso secuestro de un avión el 31 de marzo de 1970, un mes antes del inicio de protestas masivas por la ocupación gringa de Okinawa. No me consta. Habría que investigar un poco más).


Demás está decir que en su versión del noise rock LRD van mucho más allá de las distinciones tradicionales occidentales entre hippies/sicodelia, punk rock/hardcore, etc., porque su amalgama sonora es una lava que derrite esas barreras. Casi todos sus discos suenan mal, y son piratas, y así y todo me atrevo a recomendar su doble en vivo de 1977, y otros que se han editado mucho después con nombres tan interesantes como “El bebé ciego tiene los ojos de su madre” o “Más pesado que una muerte en la familia”. Si exploran en youtube, les será fácil encontrar incluso registro de sus tocatas en festivales estudiantiles de lo más militantes.

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viernes, noviembre 04, 2016

Teresa filósofa (anónimo del siglo XVIII). Fragmento. 



Mi copia de “Teresa filósofa”, que me costó dos lucas en el Persa Bío-Bío, señala ser de un autor Anónimo del siglo XVIII, aunque en la contratapa dicen que probablemente lo escribió Diderot. En internet se dice que durante el siglo XX se comprobó que en realidad lo había escrito un tal Marqués d’Argens.

Por cierto que la mezcla de descripción de aventuras eróticas con reflexión sobre la moral y su transgresión a través de las mismas en cierta forma anticipa al Marqués de Sade. De todas formas, lo propiamente “sexual” en estos relatos está descrito de forma más sutil que la marranadas de Sade y/o Apollinaire a que uno está acostumbrado, pero tal vez por lo mismo resultan más novedosas, interesante, y excitantes.

Vamos con un ejemplo donde, para variar, el varón que protagoniza las aventuras es un sacerdote libertino. La heroína, Teresa, está espiando la escena:



-¡Haz de mí hoy lo que quieras, abate mío! Decía madama, yendo a tenderse en el diván no bien entró-. La lectura del endemoniado Portero de los Cartujos que me trajiste ayer, me ha sacado de quicio. Las láminas son admirables, llenas de arte, de gracia y de lujuria, y el texto tiene, en medio de las enormidades del relato, un prodigioso sello de realidad; con un lenguaje menos desvergonzado, sería un libro perfecto entre los de su género. ¡Anda; haz tu gusto; sí; penétrame; atraviésame; logra cuanto me estás pidiendo siempre! Hoy ardo en ganas de hacerlo todo, de probarlo todo, de correr todos los peligros por un instante de frenético placer.

-De ningún modo, cielo mío –le contestó el abate-. Por dos razones: la primera es que te amo, y soy lo suficientemente honrado para no comprometer tu reputación. La segunda es que el revoltoso y arrogante enanillo de otras veces no se halla hoy, como ves, en el brillante estado de empuje y de firmeza que requiere esa entrada triunfal. Con tus caricias del jardín le has dejado mustio y rendido al pobrecillo. Mira, no soy gascón y…

-Basta –dijo madama, haciendo un resignado y gracioso mohín-. Con esa razón sobra. Es tan convincente, que te podrías haber ahorrado la otra. Pues, ea –agregó, extendiéndose más lascivamente aun en el diván-; ven, por lo menos,  a mi lado y celebremos, como tú dices, la misa rezada, ya que no puede haber misa mayor.

-¿Ah, eso con mil amores, reina mía! –le respondió el buen eclesiástico, que, en pie junto a ella, desabrochaba lentamente el corpiño de la dama. Luego le levantó la falda y la camisa hasta el vientre blanquísimo, le separó los muslos, y le alzó por sus manos las rodillas de forma que los pies se unían muy cerca de las nalgas.

En esta lúbrica actitud, que el cuerpo del abate me iba ocultando parcialmente al palpar y al besar aquí y allí todas las regiones de cuerpo de la hermosa, madama estaba inmóvil, abstraída, como arrobada en la esperanza de los goces cuyas primicias empezaba a sentir. Tenía los ojos entornados, la punta de la lengua le asomaba entre los rojos labios, y todo su semblante denotaba la voluptuosa ansiedad.

-¡Basta, basta de besos! –suspiró-. ¿No ves que te estoy esperando? ¡No puedo más!

El hábil practicante no se hizo repetir la orden. Deslizose a los pies del diván, entre éste y la pared; pasó la mano izquierda bajo la nuca de la bella yaciente y, aproximando rostro a rostro, la besaba y la mordía en la boca y le clavaba entre los labios el puñal de su lengua con suave y diestra lentitud. La otra mano, entretanto, ejercía la fundamental tarea, acariciando delicadamente, con a delectación y la finura de quien moldea una frágil obra de arte, las partes distintivas del sexo femenino, que madama de C…tenía abundantemente provistas de una rizada y negrísima espesura. El dedo del abate desempeñaba en papel principal en la función.

Jamás cuadro ninguno fue colocado a una luz más favorable, dada la posición en que yo me encontraba. Estaba puesto el mueble de tal modo, que mi central punto de vista era el toisón de la exaltada gozadora. Debajo de él se mostraban las nalgas agitadas por un ligero movimiento convulsivo, denunciador de la fermentación anterior, y los muslos bellísimos, los más redondos, los más blancos, los más firmes que quepa concebir, hacían, de igual manera que las rodillas, oro rítmico y leve movimiento de rotación, de derecha a izquierda, que, sin duda, ayudaba al goce de la parte principal, señora de la fiesta, parte cuyos latidos medía y aceleraba con su perversa pulsación el dedo del abate, perdido entre las sombras y los rizos del negro matorral.
En vano intentaría, querido conde, deciros lo que en mi escondite pensaba. De sentir demasiado, concluí por no sentir. Maquinalmente me convertí en espejo del cuadro que veía, y mi nerviosa mano desempeñaba en mi cuerpo el mismo oficio que la del abate en el cuerpo de mi amiga, y entera yo imitaba, sin quererlo, los movimientos de la feliz mujer.

-¡Ah, me muero! –exclamó de pronto madama-. ¡Húndelo todo que entre todo, amor mío!...¡Sí!...¡Más adentro, por Dios!...¡Aprieta! ¡Aprieta!...¡Oh, qué placer!...¡Ya!...¡Ya!

Copista concienzuda del cuadro venturoso, y sin pensar en absoluto en la prohibición del confesor, me hundí a mi vez l dedo; ni la punzada de dolor que sentí me pudo contener y llegué pronto al colmo de la voluptuosidad.


(Teresa filósofa, Anónimo, Ediciones Coyoacán, Colección Reino Imaginario, 1994, pág. 55-57).  


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viernes, agosto 26, 2016

ARDE BOLIVIA/2 cosas 



1.- Llego a la casa de un camarada. Está junto a otro, y escuchan música. Me siento, empiezo a escuchar, me gusta mucho lo que escucho, y aguanto como 10 minutos hasta preguntar: “¿Qué suena?”. Y me responden: “Cris Corn…el disco de mar de los Sargazos”. Más encima, me regalan una copia. Se trata de un bello artefacto que documenta al dúo de Cristobal con Michel Leroy. Cada uno de ellos por separado ya era un gran talento, pero acá estaban los dos juntos. Dos largos tracks. El segundo es en vivo el 1/5/2013. ¿En qué andaba Cris en estos tiempos? Apenas recuerdo en qué andaba yo…5 es mayo. ¿Tocaron en vivo justo para el 1° de Mayo? ¿Qué habrá pensado, pontificado y declamado Cristóbal en relación a  todo eso? De repente se escucha en una pausa a alguien del público gritar: “¡Qué locura hueón!”.

Sí.

Qué locura.



2.- Hora y media  y medio litro de Pilsen después entro a mi casa. 

El perrito que mi hijo considera su hermano destruyó un libro sobre “Teoría marxista del conocimiento”. No sé si retarlo o felicitarlo.


Finalmente lo abrazo y le digo: “¡Menos mal que no te lo comiste!”.

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