Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
miércoles, agosto 26, 2020
El "pensamiento" contra-revolucionario en Chile: el Big Data de un nazi reciclado
(...) Por supuesto, en el discurso
reaccionario lo que predomina es una denuncia de la violencia popular
espontánea (que por cierto incluye desde sus manifestaciones más expresivas y
“políticas” a otras más “nihilistas” cuando no meramente utilitarias y/o
“lúmpenes”) como una forma orquestada de “neoterrorismo” que los más simples
atribuyen al dictador Maduro y los más instruidos a Félix Guattari y su teoría
de la “revolución molecular”.
Dos ejemplos:
1.- el documental
de Ana Victoria Durruty “Revolución en Chile”, con entrevistas a Sergio
Melnick, Delia Delgatto, el profesor Fermandois, Jorge Schaulsson, el diputado
Schalper, el ex coronel Valdivia y Marta y Ricardo Lagos, entre otros: https://www.youtube.com/watch?v=f6fmame3jJk
Además,
ver su interesante sitio: http://revolucionenchile.cl/,
donde puede acceder a una galería de imágenes de grafitis y carteles en las
paredes en medio de la revuelta, y a las 18 entrevistas completas.
2.- Los videos y entrevistas del
ex líder del grupo Patria Nueva Sociedad, pontificando sobre el modelo de “revolución
molecular disipada” para explicarse la “insurrección en curso contra Chile”.
Ver: https://www.youtube.com/watch?v=GnjtHz6iUBU
El facho promedio, una mezcla de
zorrón ABC1 con sujeto popular desclasado, es tan pero tan rebruto que incluso
algunos han elevado a la categoría de intelectual a ciertos matones, payasos “anarco-capitalistas”
(sic) o a este ex “socialista nacional” (según sus propias palabras) porque les
suministran un par de conceptos en apariencia más complejos con que entretener
sus muy añejas neuronas pinochetistas.
La ensalada de eventos y
personajes seleccionados tiene la capacidad de ignorar absolutamente los
factores sociales y materiales tras la revuelta popular de octubre.
No se puede negar que echarle la
culpa a Guattari es bastante imaginativo, y va en la misma tradición de cuando
el ignorante general asesino Augusto José Ramón del Perpetuo Socorro, que
además se enriqueció ilegalmente, descubrió a Gramsci (un poco después de
cuando andaba citando a “los señores Ortega y Gasset”).
El esquema de López está cerca
metodológicamente del “Informe pericial sobre ‘redes’” de Erick Marín (excluido
como prueba en el “Caso Bombas” por chanta), las tesis de Salfate, y el
programa Antorcha del profesor Smith, una ensalada condimentada con el estilo
del informe “Big Data” (¿lo recuerdan?) y tesis delirantes como las de Miguel
Serrano sobre los araucanos arios y Hitler en la Antártida.
Gracias por alegrar el debate. Lo
más gracioso es que se digan “patriotas” mientras defienden la obra de una
dictadura vendepatria y un modelo de “desarrollo” que tiene hecha mierda la “geografía
sagrada”.
Y para que se entretengan mientras
pierden el plebiscito, habría que recomendarles algunos libros gratis (¡sí!
Omnia Sunt Communia) de Guattari que se pueden descargar acá:
En cambio, no es gratuita la
colección “Anarkhos” de Unión Editorial de España, la sección “anarcocapitalista”
de su catálogo 100% dedicado al pensamiento liberal.
Hay de todo en la viña del señor.
Pero mire Ud. qué cultos son estos lib-libs:
“A través de la nueva Colección
Anarkhos (del griego ἄναρχος, «sin gobierno»), Unión Editorial pretende
aproximarse a las propuestas teóricas más extremas del pensamiento liberal.
Juan Manuel González Otero e
Ignacio Pablo Rico Guastavino, co-fundadores y antiguos miembros de Editorial
Innisfree, harán de Anarkhos un punto de encuentro para la Historia, la
Sociología, la Politología, la Ciencia Económica, la Filosofía y los trabajos
monográficos más diversos. Desde el anarquismo individualista del siglo XIX
hasta las nuevas formas del anarcocapitalismo, heredero de los postulados
austrolibertarios de pensadores de la talla de Murray Rothbard, Robert Lefevre
o Karl Hess, los lectores podrán acceder a una completa conjunción de obras
maestras que dan cuenta de la evolución histórica del pensamiento
antiestatista.
Un itinerario que no solamente
evitará dar la espalda a los clásicos indiscutibles, sino que además recogerá
los mejores trabajos de las figuras más renombradas del libertarismo
contemporáneo”.
PS: Camioneros Re-CSM!!! Donde está la Ley Antibarricadas? Y la Ley de Seguridad de Estado?
TOCATAS: CUANDO LA VIOLENCIA IRRACIONAL ESTALLA EN TU CARA.
Crass en Conway Hall, 1979, y Disturbio Menor en el Playa,
2019.
Había estado muy interesado en un
incidente famoso que alguna vez ocurrió en una tocata de Crass con Poison Girls
y la banda holandesa The Rondos, en un beneficio para anarquistas acusados por
atentados explosivos denominado “Persons Unknown”. Pero no me esperaba que la
violencia estallara frente a mí en la 12va tocata de Disturbio Menor tras el
reencuentro ocurrido desde fines del año pasado.
Vamos en orden: la tocata de
Crass fue en el Conway Hall en 1979, y en sitios como Killyourpetpuppy y
Dangerous Minds se pueden encontrar al menos 3 versiones: la de Crass a través
de su baterista y principal guía espiritual, Penny Rimbaud, la de los Rondos,
banda punk holandesa pero no anarco-punk sino que marxista-leninista-maoísta
que por algún tipo de error estaba visitando a Crass en sus cuarteles generales
en UK (Penny dice: “pensamos que eran anarquistas”), y la versión de un
antifascista que junto a otros grupos antifa vinculados a partidos trotskistas,
como la Red Brigade, atacaron violentamente a una cincuentena de skinheads
ligados al National Front que se habían dejado caer en el lugar gracias a la
tolerancia anarco-liberal de la organización del evento.
Las perspectivas, relatadas por 3
personas representantes de 3 facciones estético/políticasmuy distintas pero que estuvieron ahí mismo
en medio de los sucesos, coinciden en varios puntos, y difieren en otros, y por
sobre todo son abiertamente discrepantes en cuanto a la valoración final de lo
que allí sucedió.
Lo que está más o menos
comprobado es que…Crass era bastante popular en ese momento (escuchen las
PeelSessions de ese mismo año para
hacerse una idea), y al concierto llegaron alrededor de 700 personas. Ese día
los neofascistas del National Front/British Movement habían tenido una
concentración, y más de medio centenar de pelados de diversas edades llegaron a
ver a Crass pues a los skinheads también les gustaba su sonido. Como sea, a
Penny y Crass les parecía que los pelados tenían derecho a ir a verlos si
querían, y Penny dice claramente que ellos no discriminaban a derecha ni a
izquierda, que pocos skins eran en verdad fachos y que incluso así, ellos
serían los más beneficiados escuchando lo que la banda tenía que decir. Los Rondos ven esa cantidad de pelados y se sorprenden de la liberalidad de sus
anfitriones anarcopunks, señalando que sieran molestados iban a responder contundentemente.
El antifa que ha escrito sus
memorias de dicha batalla, Martin Lux, dice abiertamente que no le gustaba Crass, pero que
los organizadores del concierto le habían pedido ir a darse una vuelta por si
las moscas…Cuando llega ve una cantidad enorme de skinheads, siendo una docena
de ellos de gran tamaño y ferocidad. Se coordina con otros antifas ligados al
Socialist Workers Party (un partido trot) que le dicen que van a ir a buscar
más gente, y que podrían regresar en alrededor de una hora. Al interior del
local, los skinheads se dedican a intimidar a punk rockers, extranjeros y
mujeres, ante la nula reacción de los organizadores, y todo el mundo rumorea
que lo que los skins quieren es tomarse el escenario cuando suba Crass, que iba
a ser la última banda en tocar. Eso les daba tiempo a los antifa para esperar
los refuerzas. En todo momento la actitud de los “anarcos” como despectivamente
los llama este antifa es de pasividad mezclada con angustia y desesperación,
llegando a que algunas chicas les pasaran manoplas y cadenas… como para que
ellos actuaran en su nombre.Lo cual
irritaba a nuestro antifa, dado que esos anarco-pacifistas solían decir que los
antifa eran tanto o más violentos que los propios fachos, etc. etc. etc.
Al final, luego de una tensa
espera plagada de incidentes que este antifa desactivaba como mejor podía,
llegan los refuerzos, no más de 20 personas en total, y deciden usar el factor
sorpresa atacando de inmediato con cadenas, palos, botellas y cuchillos a la
horda skin, no sin lesionar también en la ferocidad del ataque a anarquistas y
público en general que tuvo la mala suerte de estar muy cerca de los pelados.
Los pelados quedaron tirados en
el suelo sangrando y muchos de ellos inconscientes. Los pelados más chicos
aterrorizados eran escondidos en el escenario por los mismísimos Rondos. Los
antifa se fueron hacia la salida, y el relator señala haber dicho a unas
chicas: “¿No decían ustedes que somos tan violentos como los fascistas? No:
¡nosotros somos mucho peores!”.
Penny y Crass condenaron la
violencia, y de hecho dijeron que no habían sido atacados por el National
Front, sino que por los trotskistas de la Red Brigade que en su cruzada por el
poder popular decidió que era buena idea ir a pegarle a quien fuera que tuviera
el pelo muy corto. De pasadita, cortaron relaciones con los Rondos, por su
maoísmo, y en cierta forma los culpaban por lo sucedido.
La prensa publicó que lo
acontecido era una encerrona planificada de Crass en contra de los skinheads.
Crass envió cartas aclaratorias que jamás fueron publicadas, y como resultado
los del NF/BM empezaron, ahora sí, a atacar violentamente a Crass en sus conciertos.
¿Quién tenía razón? ¿Quién hizo
lo correcto?
No me queda claro. Yo preferiría
que no entren ese tipo de sujetos a un concierto. Pero sé que 50 skinheads
intimidan fácilmente a varios centenares de punks: lo he visto. Y sé que hay
quienes piensan que la “escena” es apolítica, y debe dar cabida a todos los que
muestran interés en asistir.
Con todos estos datos en mente, y
re-escuchando un poco a Crass que en lo “musical” siempre me gustó, pero
tomando distancia de suanarco-pacifismo
(en Malmö el 94 me topé en el subterráneo de una disquería con la caja del
doble LP “Christ-The Album”, de 1982, y no lo compré…¿por qué? Porque traía
dentro un pequeño folleto de Mahatma Gandhi), digo: con todos estos datos en la
mente, se me viene encima el 8 de Marzo, en que para apoyar la Huelga he
quedado de montar una especie de guardería infantil en el patio de mi lugar de
trabajo, para cuidar a infantes cuyas madres estén participando de un taller de
autodefensa feminista. Cansador. Pero más cansador es lo que se me viene para
el día sábado: tocar con Disturbio Menor en Hangar Subterráneo a eso de las 18
horas, para acto seguido partir en auto a Valparaíso donde debía tocar primero
con Manual de Combate, y después cerrar la jornada de tocatas de nuevo con
Disturbio Menor. Entre tanto alguna gente hasta alcanzó a pasarse a la tocata
de diablo en Valpo.
Todo bien en el Hangar. Había
llegado poca gente, pero estaban los cabros de Orden Criminal, banda de Temuco,
y varios viejos amigos de los 90. Tocamos un set no tan largo, y por primera
vez mostramos una canción nueva “Como antes” (aunque Olea también pensó en
bautizarla como “las ruinas”). Repartieron cerveza Cortés (no la conocía),
estaba pinchando discos el Coloro de la Federación de Pinchadiscos, fue llegando más gente que no
era poca cuando íbamos saliendo, y así emprendimos felices el viaje al Puerto
principal, los 4 DM más un viejo amigo chillanejo, escuchando el “New Day
Rising” de Hüsker Dü y dándole a un six pack de no recuerdo qué cerveza.
En llegando a Valparaíso nos
vamos de inmediato a La Playa. Había estado allí hace años. No lo recordaba muy
bien. Bar arriba, tocata en el subterráneo, donde aún no llegaba gente y se
estaba instalando el sonido. Instalamos la mesa de fanzines y libros. El resto
de DM sale a pasear un rato y me quedo concentrado con MDC. Algo escucho de un
atado con el trato de entradas con el local, pero no capto muy bien qué pasaba.
Aparecen amigos de Chillán, Llolleo, Santiago, Valparaíso e incluso Buenos
Aires. A algunos no los veía hace mucho tiempo. Nos actualizamos brevemente con
los datos de la vida, hijos/as, parejas, etc. El punk rock envejece y nosotros
también…Comparto cervezas con varios de ellos, y sobre todo con H., a quien
conozco por carta desde 1996/7, y en persona desde 1998/9, según lo que me
queda de recuerdos.
Toca MDC. Poca gente abajo, pero
se va asomando de a poco. Un set de 5 temas. La parte que más me gusta es
cuando en vez del saxo mismo toco sencillamente una boquilla de saxo, encerrada
con las manos a modo de ocarina. Se me hace corto el set, ¿media hora?
Terminamos y pienso: ¡ya cumplí con 2/3 de mi misión musical del día de hoy! Y
me parece notable poder ejercer dos formas distintas de punk rock la misma
noche: una con puros cuarentones, y la otra con veinteañeros; una con bajo, la
otra con saxo.
Suben los de Dosis Mortal, y de
pasada me entero que la bajada de la otra banda, Cartagena, tenía que ver con
una funa feminista, pero no me queda nada claro a quien afectaba ni ninguno de
sus detalles. No veo mucho a Dosis Mortal porque estaba algo agobiado en ese
subterráneo con ese olor a humedad tan fuerte que me impregnó toda a ropa. Subo
al bar, donde venden el litro de Heineken a $3500. Sigo compartiendo con
amigos. Vuelvo a bajar y resulta que Esconder Mi Cara está por empezar, pero
falta el bajista, que había ido a pocas cuadras de ahí a ver a diablo. Lo
llaman y regresa al trote. En poco tiempo más está tocando la banda, que no
conocía y me gustó harto. Conocía al vocalista de una coincidencia anterior en
las calles de Valpo. Pero su look había cambiado un poco, y además en esa
ocasión no hicimos muy buenas migas dada su defensa de posiciones políticas
similares a las de los Rondos. Buena atmósfera, buenos temas, buenos
gritos…Pensaba que no podía pegar mejor con lo que Disturbio iba a ofrecer
justo después, ya cerrando una maratónica jornada.
En algún momento, no recuerdo
bien si estaba tocando Esconder Mi Cara pero creo que sí eran ellos, veo a un
perro negro y más bien grande, que venía desde la escalera y se metió
entremedio de todos nosotros. Lo acaricio pues me hace gracia, jamás pensé que
alguien lo había llevado, sino que más bien creí que era como esas veces en que
los perros se suben al Transantiago por iniciativa propia y la tendencia
natural a la deriva que tienen todos los perros. No lo vuelvo a ver, pero un
tiempo después, ya desde arriba del escenario cuando estábamos preparándonos
para tocar veo que estalla una pelea. H. golpea y empuja a alguien, que sale
volando por los aires. Voy a ver qué pasa, y me dice que un perro lo mordió, y
que el dueño del animal no se hacía responsable. Le pido que se calme, y vuelvo
al escenario. No veo al perro y pienso que ya se lo llevaron. En verdad, lo que
me preocupa en ese momento es que el único amplificador de bajo que había no
suena. Conecto mi bajo, con dos pedales (Big Muff y delay/reverb), y no pasa
nada de nada. El parlante crujía antes de conectarme, y ahora parece
totalmente muerto.Saco los efectos.
Conecto directo al ampli, y no pasa nada.
Gaspar de MDC y Lautaro van a ayudarme.
Probamos otro cable: nada. Olea va y le dice al tipo del sonido que tenemos ese
problema, y vuelve diciendo que el tipo cree que es culpa nuestra. Le tratamos
de demostrar que el problema no es de cables ni del instrumento, y que los
usamos sin problemas unas horas antes en Santiago. Insiste en probar con otro
bajo, y no se convence hasta que conectamos el de Gaspar, y tampoco suena. En
ese punto el sujeto del sonido dice que no hay nada que hacer, pues no tienen
cables del largo necesario para ponerme conectado en línea a la mesa de sonido.
Mucha gente está aglomerada
esperando que empecemos a tocar, y no sabemos qué hacer. Alguien dice que si lo
llevamos en auto podría ir a su casa a buscar un ampli, pero en la ida y vuelta se demoraría como 20 minutos. Ya son cerca de las 3 AM. Hay un
amplificador adicional de guitarra a un costado del escenario, pero el tipo a
cargo este se niega a usarlo, pues dice que lo podemos quemar con el bajo. Le
señalamos que sin efectos y a volumen medio, no corre riesgo, pero cuesta una
buena cantidad de tiempo y saliva el convencerlo.
Recién ahí pudimos empezar a tocar, y yo me sentía bastante frustrado por no poder sonar adecuadamente (el
tipo del ampli ni siquiera me dejaba controlarlo yo mismo directamente, por temor
a que le subiera el volumen), y porque en la tarde había probado el efecto
conjunto de Big Muff/delay para las partes de RUIDO que en Valparaíso quería
explorar de una manera más contundente y con volumen en 11.
El set va transcurriendo bien: hay dinamismo y
energía, pero…advierto que el pogo, slam, mosh o como le quieran llamar está
algo descontrolado, y dominado por machos. Pienso lo que todos me han dicho:
las tocatas en Valpo. son así. Y sigo tocando nomás, feliz de haber pasado más
de la mitad del set sin mayores inconvenientes que un sonido no tan fuerte del
bajo y un par de pifias individuales que abordamos con humor, repitiendo
“Fuego” cuando el baterista se saltó una parte, pues el punk implica errores y
obviamente que es parte de su encanto.
Veo a H. en medio del pogo casi
todo el rato, y hasta hablamos en algunas pausas. Veo a más amigos, y mucha
gente totalmente desconocida para mi. Las mujeres en los bordes de la masa
humana, nunca al centro.
Arremetemos con “Lúcido”, una de
las más fáciles de tocar, en la medida que se haga a la velocidad adecuada.
Robo un poco de micrófono para anunciar que esta canción nunca se trató de no
tomar, sino de “no ser imbécil”. Vamos terminando el tema, unas líneas de bajo
cierran la canción y se supone deberían dar paso a la nueva versión DUB que la
agregamos el año pasado. Me gusta tocar esas líneas, en la tarde las probé y me
propuse tocarlas con más “feeling” en la segunda ocasión. Pero…
…no alcanzo a empezar la
ejecución en el bajo cuando una masa humana cae sobre el costado en que estoy
yo, y al lado mío dos personas filmando. Obviamente se trata de una pelea, pero
me cuesta entender qué pasa. Rápidamente veo que no es una pelea entre bandos o
piños, sino que hay una agitación en contra de una persona en particular, que
resulta ser precisamente ¡H.! Mi primera reacción es impedir una pelea, así que
dejo que él suba al escenario, y se refugie detrás de mí. En ese momento
escucho muchas voces enojadísimas, sobre todo voces femeninas, tratándolo de
“macho culiao”, y una voz que señala algo así como que él le tiró el pelo y le
pegó en la cara.Me cuesta creer lo que
está pasando, pero varios amigos de confianza se acercan y me confirman a gritos que en
medio del pogo y sin mediar provocación alguna, H. tomó a una chica del pelo y
la atacó con fuertes rodillazos. Le pregunto a él directamente qué había pasado y me
responde: “yo quería bailar hardcore”. La indignación aumenta de intensidad, y
empiezan a escucharse gritos pidiendo que el agresor se retire del lugar. Me
parece razonable, dado lo que había hecho. Otras personas me dicen además que H. tiene
un cuchillo.
H. se desplaza hacia el centro
del escenario, y algunas personas me empiezan a cuestionar si es que acaso lo
estoy protegiendo. Me digo que no: que no tengo por qué proteger a alguien que
está golpeando a las personas, aunque no me quede claro el detalle de por qué
lo hizo, y que con su comportamiento acaba de pudrir lo que hasta el momento
era una tocata que transcurría sin mayores problemas. Es algo de lo que tendrá que hacerse cargo él mismo, por responsabilidad individual. Se suben 4 o 5 chicas al
escenario: todas bastante jóvenes, de veintipocos años en promedio diría yo, de
contextura pequeña,y con una notoria expresión
de rabia en sus rostros. Me queda claro que no están pasteleando, sino que
están enfurecidas por la actitud previa de H. Lo golpean entre todas ellas, no vi hombres
en ese momento haciéndolo. Llueven botellas y se revientan al lado del
amplificador en el costado en que está nuestro guitarrista. Es el caos total,
pero entremedio logro ver que dos personas, incluyendo al organizador de la
fecha, se llevan a H. hacia las escaleras, arriba.
Me siento shockeado, desolado,
confundido. No soy una persona muy violenta, aunque como todos, puedo llegar a
serlo, y mucho, en determinadas condiciones. Por lo general siempre he
racionalizado la necesidad de aplicar la violencia contra enemigos claros:
fachos y policías. Dentro de tocatas, dentro de “la escena”, me parece que hay
que evitar en lo posible la violencia, o usarla sólo como medio de autodefensa
cuando no queda otra. El problema con la violencia, propia y ajena, es que las
racionalizaciones son a priori o a posteriori, pero en el momento mismo en que
se ejerce uno nunca sabe de qué será capaz uno, y los otros, a qué extremo de
letalidad/fatalidad/daños se podrá llegar. Sobre todo en un lugar cerrado.
Sobre todo si corrió bastante alcohol desde varias horas antes. Sobre todo si
alguien porta armas…
No puedo creer que la tocata
terminara así. En los 90 la violencia nos acompañó bastante. Al tocar con Fun
People en la Blondie en 1997 no pudimos terminar el set: vez que acelerábamos,
un sector del pogo se volvía muy violento. En su frustración Lautaro desenchufó
su guitarra y se fue, cuando ya no había nada que pudiéramos hacer para calmar
la situación. Hay simios a quienes les parece que el punk es así y que tratar
de evitar la violencia irracional es propio de jipies o de burgueses. Pobre
gente. Se revuelcan en la mierda del sistema y se sienten felices por ello.
También recuerdo una vez que tocamos en el Pedagógico, y que cuando la música
aceleraba un sector de la gente se aforraba. Tuvimos que parar de tocar, y aún
recuerdo las cabezas sangrantes, rotas por golpes de botellazos, siendo lavadas
en las mangueras de los pastos del Peda. Y yendo al principio de todo, recuerdo
que la primera vez que tocó DM fui con mi hermana chica, que tenía 12 o 13
años. Después de tocar me dijo que mientras nos estaba viendo, de la nada una
punk rocker salió del centro del pogo y le dio un puñetazo en la mejilla. Quedó
descolocada y adolorida, estaba sola, y no pudo hacer nada…
En esos casos siempre me
imaginaba este diálogo con el resto de la sociedad:
-No nos gusta este orden social
de mierda, tratamos de escapar de él creando nuestros propios espacios, nuestra
contracultura
-¡Rica tu contracultura!
Vuelvo en mí, arriba del
escenario, y veo la situación: ánimos caldeados, gritos y reproches.
Guitarrista y baterista querrían seguir tocando, mal que mal quedaban solo 3
temas y un posible cover. Yo no sé si quiero seguir tocando…Aún no puedo creer
que haya sido por H. que la cosa haya colapsado. Justo antes de empezar nos
dijo: “va a ser una noche memorable”. Sí, claro. Totalmente en lo correcto,
pero por las razones equivocadas.
Anunciamos “No soy cómplice”, y
se agrega casi espontáneamente “Nueve vueltas”. Lautaro y Mogles quieren seguir
con “Escape”, pero a mí no me da el ánimo. Me siento realmente mal…Recuerdo
cuando escribí acerca de unos incidentes también por pogo violento de machos en
la tocata de Marcel Duchamp en el Alameda. Pero acá fue mil veces peor…Pienso
en que en Talca, Puerto Montt y Chillán el pogo era masivo, alegre y mixto.
¿Por qué no puede ocurrir eso en Santiago y Valparaíso? ¿Por qué? ¡Díganme por
qué! ¿O en realidad vamos a necesitar espacios separatistas? ¿Pogo de hombres y
pogo de mujeres? ¿Y le decimos a la sociedad que llevamos un mundo nuevo en
nuestros corazones?
El pogo, sin H. ya, siguió igual
de brutal. La tocata se acaba.
Pero sus coletazos no pararon, y
siguen hasta hoy…
Al hablar con amigos comunes que
tengo con H. presentes en la tocata, me dicen inequívocamente qué él se mandó
una tremenda cagada, injustificable, y que ellos sólo pudieron ir afuera a
evitar que le siguieran pegando, para que se pudiera ir. Escucho a una sola
persona diciendo que H. está casi ciego y por ende no pudo ver bien a quién le
estaba aforrando…lo cual no me queda claro qué es exactamente lo que justifica….salvo lo que se ha
venido diciendo por algunos en cuanto a que su actitud no fue misógina, que es
como se le etiquetó en la funa feminista que circula.
¿Detalle técnico? No sé, no
creo…la excusa me recuerda a los ratis que obstaculizaron por casi una hora la denuncia
de agresión en contra de Carolina Torres, en Pudahuel, porque decían que fue un
“problema entre barristas” y en ningún caso un ataque “lesbofóbico”.
Las mujeres que estuvieron en el
incidente envían dos días después un comunicado planteado como funa a H. Lo subimos al Facebook
de la banda. H. envía luego sus aclaraciones incluyendo abundantes disculpas. Las
subimos al Facebook de la banda. Queremos que se conozcan ambas versiones. Pero
la banda toma una posición clara: no queremos pogo violento, no queremos que
las mujeres se queden en los márgenes viendo como los hombres “vacilan”. No
queremos que las diferencias se resuelvan aplicando de inmediato la fuerza. Y
yo tampoco estoy de acuerdo en que hayan linchado a H. una vez que ya estaba fuera
de la tocata. La autodefensa de las mujeres agredidas me pareció inevitable y
hasta violencia justa en sus propios términos. Pero más que eso me parece un exceso,
o en jerga castrense “violencia innecesaria”, que según supe, pues no la ví, hasta pudo haber sido con "resultado de muerte". ¿O la "justicia alternativa" de lxs libertarixs consiste sólo en linchamientos?
Sin embargo, a medida que pasan
los días hemos visto que unas cuantas voces, que en su casi totalidad NO
ESTUVIERON ALLÍ ESA NOCHE, ocupan el espacio virtual para defender a H. y hasta
pasando a atacar a Disturbio Menor.
Unos dicen que si la cosa era tan
grave deberíamos haber parado de tocar. ¿Sí? Bueno: Algunas personas nos dijeron eso al final, pero mucha
gente opinaba en cambio que un solo sujeto no podía cagar una tocata donde había más de 100
personas, que deberíamos haber seguido tocando y punto. En fin: lo
intentamos, no pudimos, y no cabe dar explicaciones por eso.
Otro dice que no se podía esperar
otra cosa de DM, puesto que según él hemos tocado en varias fechas organizadas
por la productora Korova, que tendría alguna vinculacióncon el asesinato de 5 personas en el
concierto de Doom el 2015. ¿A qué tocatas se refieren calumniadores de mierda?
Pues es absolutamente falso. No tenía ni idea de la existencia de dicha
productora, y menos hemos aceptado supuestas invitaciones suyas a tocar en
ningún lugar. ¿Se hará cargo el calumniador de aclarar sus dichos, o se
amparará también en la impunidad de las redes para hablar mierda sin dar cara?
Otras personas, incluyendo
mujeres, dicen que el punk es violento, y que si a los “burgueses” y
universitarios no les gusta eso, pueden ir a entretenerse en peñas con vino
navegado. ¡Buen punto! ¿Quiere decir que se conforman con ser peores que los
jipis? ¿Naturalizan entonces la violencia entre pares, por descarga, delirio o
lo que sea? ¿Les gusta ir a tocatas a pegar y ser golpeadxs? Putas que estamos
mal entonces…yo creía que la idea era la “destrucción de lo que nos destruye”,
pero con estos anarco-punks ¡no se necesitan skinheads nazis!
Por último, otro agresor virtual
dice que la banda “sobrevalorada como histórica” no se demoró un segundo en
“juzgar” a H. Esta está chistosa: ¿qué banda no está ligada a su época, y por
ende tiene un carácter histórico? Ninguna pues, ahueonao. Y por lo demás, no
somos ningún tribunal, y no sé si te diste cuenta de que por eso mismo subimos
las dos versiones.
Les pregunto a todos ellxs,
nuestros apasionados detractores tras un teclado: ¿Qué esperaban entonces de
nosotros? ¿Un cordón de protección para H.? ¿Qué nos uniéramos a él para
pegarle a las chiquillas que habían ido a la tocata y se encontraron de golpe
con sus agresiones? ¿Qué no subiéramos la versión que ellas escribieron y nos
enviaron para difundir? ¿Qué le digamos a a H.: “no importa compa, te conocemos
hace años y respetamos tus credenciales anarcopunk así que puedes mandarte
todas las cagadas que quieras y te vamos a apañar igual siempre”? ¿Algo así?
Váyanse un buen poco a la mierda.
Por culpa de gente como ustedes el punk está como está. Mejor háganse miembros de
una barra brava y descarguen allá sus frustraciones, lejos de quienes aún
creemos que el hardcore punk comunica un mensaje fraternal y horizontal, antiautoritaria y anticapitalista.
He aprendido mucho leyendo el enorme
libro (por cantidad y calidad de la investigación) de David Toop sobre la
Improvisación en Caja Negra ediciones, que en Argentina cuesta el equivalente de 9 mil pesos chilenos y
acá sufre un incremento considerable hasta llegar al precio de 21 mil pesos.
Toop fija el período que le
interesa explorar como algo que se da hasta los años 70. Es curioso, pero así
es. De hecho el libro de titula así: “En el Maelström. Música, improvisación y
el sueño de libertad antes de 1970”. ¿Podría uno concluir que ese sueño de
libertad es la misma ola revolucionaria que gustamos de fijar entre 1968 y
1977? Creo que sí. Como sea, David Toop exprime una gran cantidad de datos y
traza líneas de comunicación entre esa escena de la llamada Libre Improvisación
y un amplio conjunto de experimentos previos a lo largo del siglo XX.
No lo he terminado y es demasiado
información como para referir aquí. De todos modos, quiero destacar algunos de
los hallazgos interesantes que han ocurrido hasta ahora.
En materia de saxofonismo,
descubrí acá la interesante obra de Joe Harriott, de origen jamaiquino (¿o se dice
jamaicano?) que merece ser contado entre los pioneros de la improvisación en el
jazz a fines de los 50 e inicios de los sesenta, destacando sus albums “FreeForm” (forma libre) y “Movement” (no confundir con el disco del mismo nombre de
Joy, o sea, de New Order). Un detractor de la deriva libre de Joe dijo que no
se podía confundir “la forma libre con la ausencia total de forma”.
Una década antes, el pianista Lennie
Tristano junto a ensambles de discípulos que incluían al saxofonista Lee Konitz,
avanzaban a tientas hacia la oscuridad de la improvisación en experimentos como
Intuición y Digresión. Otras dos tomas de ese mismo evento experimental fueron destruidas
por el sello (Capitol si no me equivoco). O sea, la humanidad no tuvo derecho a
oírlas. Capital vs. humanidad, manifestándose hasta en estos detalles que no
finalmente no son nada pequeños. Afortunadamente el sello Folkways sí que
registró y dio a conocer adecuadamente las improvisaciones percusionísticas de
Baby Dodds.
Pero el saxofonista que aparece
en esas páginas y que más me ha impresionado hasta ahora es John Butcher, quien
ha volcado sus estudios sobre física cuántica a un abordaje del instrumento
centrado en la combinación de digitaciones que generan sobretonos microscópicos
que trabajan sobre el sonido de una manera que realmente no había escuchado
hasta hoy. Súmenle a eso que Butcher maneja perfectamente la técnica de la
respiración circular, y comprenderán como sus posibilidades sonoras parecen infinitas.
Dos contradicciones o tensiones
del movimiento a favor de la improvisación son destacadas por Toop:
1.- Entre quienes sostienes que
la improvisación es el siguiente paso de quienes han dominado sus instrumentos y
técnicas hasta el virtuosismo (Tristano y Harriott son buenos ejemplos entre
varios más), y quienes por el contrario creen en la capacidad expresiva de todo
ser humano y mejor aún si es que el abordaje se hace desde fuera de las
tradiciones musicales ya aceptadas, en la línea del “art brut” teorizado por
Jean Dubuffet, y las tendencias Fluxus manifestadas en la obra de, por
ejemplo, los japoneses del Group Ongaku. Sin ánimo de chacrear en exceso estas
reflexiones, lo cual siempre es un riesgo, creo que la diferencia corresponde grosso
modo a la misma que hemos identificado en “Barricadas a-go-go” entre free jazz
y free chant.
2.- Tensión ya clara hacia 1962-3
entre los improvisadores que desafiando la hegemonía del pop y el rock
prefieren dar la batalla casi exclusivamente con instrumentos acústicos, y
quienes en cambio ponen grandes expectativas en las posibilidades de la
electrónica. MEV (Música Electrónica Viva) me parece un buen ejemplo de esta última
tendencia.
Se me ocurre que sería
interesante co-relacionar ambas tensiones, y así podríamos llegar a 4
variedades de improvisación:
-virtuosa/acústica (Ej.: Anthonny
Braxton) (La influencia de Webern y su indicación “pensato”: “no toque la nota,
sólo piénsela”)
-virtuosa/electro(acústica) (Ej. Richard Teitelbaum y su moog activado por ondas
cerebrales?)
-fluxus-brut/acústica (El “destruyan
sus instrumentos” de Maciunas)
-fluxus-brut/electro(acústica).
Cabría acá la “terapia traumática”
como abordaje violento de las posibilidades de los instrumentos, preconizada
por el compositor comunista Franco Evangelini al mando del Ensamble Nuova Consonanza?
No lo creo, pues ese conjunto lo único “enchufable” que usaba según entiendo
era un órgano Hammond. Sí cabría acá el tipo de experimento que con tanto éxito
comenzó a realizar por esos años el miembro del grupo conocido como Ennio Morricone?
Tal vez. Como sea, el abordaje de Nuova Consonanza es más virtuoso que brutal…y…
No tengo tiempo para señalar nada más por ahora. Y tampoco
resulta necesario luego de esta avalancha de temas.
Abajo el "situacionismo", parte 8 1/2///M. Amorós contra el "pensamiento débil"
Huyendo del calor entré a la librería
de la casa central de la Universidad de Chile. Recordaba haber visto en esos
estantes una interesante edición/reedición de la traducción chilena de “La
sociedad del espectáculo” que hizo en los 90 Rodrigo Vicuña, directo del francés, y traté de pillarla,
pero no. Tampoco pregunté por ella: si aparece bien, y si no…por algo será.
Mis ojos se toparon con un libro
sobre el “encuentro pifiado” entre Lacan y “un situacionista”.
Lacan…Lacan…hace una década me
dio por estudiar a Freud. Leí bastante y fue una experiencia muy instructiva.
Sólo leyendo a Freud pude comprender mejor a Reich. Y a Marcuse. En fin: cuando
traté de leer a Lacan, la experiencia fue muy distinta. Si leer a Freud era en
parte similar a leer a Marx, a Durkheim o a otros “clásicos” (buen estilo, y
explicaciones complejas pero sólo cuando resultan inevitables, y en general,
muy por el contrario, uso de un lenguaje directo y claro), leer a lacan era
bastante crítico, y muchas veces abiertamente incomprensible.
El “situacionista”. Mmmmmm. Hice
memoria de cuando en la extinta web hommodolars subieron un video de un
estudiante que trataba de boicotear una clase de Lacan, y en que lo que más llamaba
la atención era la forma en que champurreaba a alta velocidad un rosario de
conceptos “pro-situ”, muy graciosamente dada su juventud, y la expresión de
Jacques L. y las risas del público….Lo que me parecía bastante claro es que se
trataba del típico estudiante pro-situ que se puso de moda después del 68, una
de las formas más conocidas de “fans del ‘situacionismo’ (sic)”pero en ningún
caso de un situacionista genuino, es decir, un miembro de la Internacional
Situacionista. Por lo demás, dicho grupo estaba en sus tiempos finales reducido
básicamente a Debord y el italiano Sanguinetti, y de hecho fue disuelto en
1972. O sea, durante este tan famoso “encuentro”
ya no existía.
Pero todos se apresuraron a
calificar a dicho pajarón (Jean-Louis Lippert se llamaba) como “situacionista”
y la anécdota del boicot a Lacan se hizo famosa. Tan famosa que en Chile
editaron un libro dedicado a ella, y que tras hojearlo brevemente mientras
capeaba el calor esa tarde de verano en Santiago centro no me dieron ganas ni
de comprarlo ni de leerlo. Muy por el contrario, tanto en la presentación como
en el texto mismo abunda una pesada jerga academicista posmoderna post-psicoanalítica/post-filosófica
que hace que a su lado Debord parezca Jonathan Swift y Marx o Benjamin verdaderos “educadores populares” en la senda
de Paulo Freire.
Veamos como lo presentaron en un
sitio web, como para que se hagan una idea:
“el autor más que inscribirse en
una u otra disciplina, atiende a la acción singular de la situación o, incluso,
se podría decir que se deja accionar por la situación misma, como otro
participante más de la producción de este “encuentro pifiado”; “para el autor,
este episodio no finaliza con la conferencia, ni tampoco en su reproducción,
sino que, en rigor, el “encuentro” seguirá aconteciendo en la obra de Lacan. El
intempestivo carácter de este libro radica en que cada vez que pareciera
describir la escena en sus insignificantes realizaciones, esta se transforma en
una clave que permite entender una exterioridad histórico-política de la
escena, para comunicarla contingentemente con otros encuentros”; “de esta
manera, el libro permite redefinir un potencial de acción del situacionismo más
allá de la dialéctica hegeliano-marxista, conectándolo con la performance y una
perspectiva objetualista” (http://www.elmostrador.cl/cultura/2018/02/03/performatividad-politica-a-proposito-de-lacan-y-un-situacionista-de-rodrigo-gonzalez/).
Y un extracto escogido del libro,
tomado de ahí mismo:
“En la escena de Lovaina, entre
Lippert, los objetos, el conferencista, el público y auditorio, no hay un
sentido común, o dicho concisamente, el punto referencial de lo común se
desestabiliza respecto a la figura de un Otro ordenado que garantiza la
intersubjetividad de la escena, y se visibiliza el fuera-de-sentido entre los
distintos participantes de la escena” (págs. 73 y 74).
Me recuerda un gracioso texto
extractado de un libro de espíritu similar, y que fuera destacado por la
revista Resquicios bajo el título (tomado del susodicho libro) “esquizofrenizar
los códigos, ¿qué dirían los anti-edípicos?”.
Ay señor…hace una década creía que
estábamos saliendo del pantano posmodernista. Ahora veo que no: nos hemos
hundido aún más en su arena movediza.
Salgo rápido de la librería y camino por A. Prat, hasta que encuentro cervezas de medio litro en lata. He desarrollado el arte de beberlas en dos o tres sorbos, en la calle, para eludir la acción de las policías. Además, la verdad es que ya no hay mucho que degustar...
Antídoto: este breve texto de Amorós
que un camarada recomendó (gracias!). Los subrayados son nuestros.
PS: His hero: avisaré por esta vía cuando lleguen los 1-2-3-4!!!
En proa al mal francés.
Crítica al posmodernismo
filosófico y a sus efectos en el pensamiento crítico y la práctica
revolucionaria
M. Amorós
El retroceso teórico originado
por la desaparición del movimiento obrero clásico ha permitido la hegemonía de
una curiosa filosofía, la primera que no nace del amor a la verdad, objeto
primordial del saber. El pensamiento débil (o filosofía de la posmodernidad)
relativiza este concepto, que hace derivar de una mezcla de convenciones,
prácticas y costumbres inestable en el tiempo, algo “construido”, y, por
consiguiente, artificial, sin ningún fundamento. Y junto con él, toda idea
racional de realidad, naturaleza, ética, lenguaje, cultura, memoria, etc. Es
más, diversas autoridades del mundillo posmoderno no han dudado en calificar
algunas de ellas de “fascistas.” En verdad, tal demolición sistemática de un
pensamiento que nace con la Ilustración y clama por la constitución de la
libertad, y que, más adelante, al producirse la lucha de clases moderna, dará
lugar a la crítica social, tiene toda la apariencia de una desmistificación
radical llevada a cabo por verdaderos pensadores incendiarios, cuya finalidad no
sería otra que el caos liberador de la individualidad exacerbada, la
proliferación de identidades y la derogación de cualquier norma de conducta
común. Al día siguiente de tal bacanal deconstructiva, no quedaría ningún valor
ni ningún concepto universal en pie: el ser, la razón, la justicia, igualdad,
solidaridad, comunidad, humanidad, revolución, emancipación… serán tachados
todos de “esencialistas”, o sea, de pecados nefandos “pro natura.” Sin embargo,
el extremismo negador de los posfilósofos muestra a nivel espiritual
sospechosas coincidencias con el capitalismo de ahora. Un radicalismo de tal
magnitud contrasta no solamente con las vidas y opciones políticas de sus
autores, harto académicas las unas, y convencionales las otras, sino que se
acopla perfectamente a la fase actual de globalización capitalista,
caracterizada por la colonización tecnológica, el presente perpetuo, la anomia
y el espectáculo. Es un complemento para el que todo son facilidades. Nadie les
molestará en sus cátedras. Gracias a la prioridad otorgada por la dominación al
conocimiento instrumental, y en consecuencia, gracias a la escasa importancia
que la mentalidad dominante concedía a las “humanidades”, en la universidad
pudieron darse sin trabas “burbujas especulativas” trasgresoras totalmente
ajenas a la realidad.
La loa posmoderna a la
trasgresión normativa se corresponde en cierto modo con la desaparición de la
sociabilidad en los aglomerados urbanos. De acuerdo con la nueva debilidad en
materia filosófica, nada es original, todo está construido, y por consiguiente
todo se asienta en un pedestal de barro. La economía política, las clases, la
historia, el tejido social, la opinión… todo. Entonces, si no hay relación
social que valga, ni liberación colectiva verdadera, ni dialéctica, ni criterio
definitivo a tener en cuenta a ese respecto ¿qué sentido tienen las normas, los
medios y los fines? Se parte de la nada para llegar a la nada. Tampoco debe
extrañar que el encomio de la deshumanización típico de los deconstructores
corra parejo con la apología de la técnica. El pensamiento débil, entre otras
cosas, celebra la hibridación del hombre con la máquina. ¿Acaso no es superior
una naturaleza mecánica, libre de constricciones, que una naturaleza humana,
esclava de las leyes naturales? El nihilismo inherente a la lógica mecánica
refleja y responde a la abolición de la historia, la supresión de la
autenticidad y la liquidación de las clases; es pues un producto de la cultura
tardocapitalista, si es que a eso todavía se le puede llamar cultura, y su
función no sería otra que la adaptación ideológica al mundo de la mercancía tal
como éste ha llegado a ser. La filosofía posmoderna es en relación con lo
existente una filosofía de la legitimización.
Aquello que había nacido como reacción a la revuelta de Mayo del 68,
fue recibido en las universidades americanas como paradigma de la profundidad
crítica, y desde allá la “French Theory” irradió a todos los
laboratorios pensantes de la sociedad capitalista, descendiendo a los guetos
juveniles en forma de moda intelectual rompedora. Dado su carácter
ambivalente y maleable, los silogismos líquidos de la posmodernidad han llenado
el cajón de las herramientas y el utillaje de toda clase de ideólogos
nuevaoleros, tanto de los ciudadanistas más camaleónicos, como de los
anarquistas más al día en lo que respecta a las novedades. Incluso un nuevo tipo de anarquismo, nacido de la quiebra de los
valores burgueses históricos, centrado en la afirmación subjetivista, el
activismo sin objeto ni plan y la desmemoria, sustituye en la mayoría de
espacios al antiguo, hijo de la razón, originado en la lucha de clases,
forjador de una ética universal y cuya labor revolucionaria estaba fuertemente
anclada en la historia. En la French Theory, o mejor, en el “morbus
gallicus”, del que el posanarquismo es hijo bastardo, las referencias no
cuentan; revelan nostalgia del pasado, algo muy condenable en un
deconstructivista. La cuestión social se
disuelve en una multitud de cuestiones identitarias: cuestiones de género,
sexo, edad, religión, raza, cultura, nación, especie, salud, alimentación,
etc., que ocupan el centro del debate y dan lugar a una peculiar corrección
política que se traduce en una ortografía torturada y un discurso relleno de
latiguillos y barullos gramaticales. Un muestrario de identidades
fluctuantes sustituye al sujeto histórico, pueblo, colectivo social o clase, su
afirmación absolutista obvia la crítica de la explotación y la alienación y,
por consiguiente, un juego “interseccional” de minorías oprimidas desplaza la
resistencia colectiva al poder establecido. La liberación vendrá de una
trasgresión lúdica de las reglas que traban aquellas identidades y oprimen a
dichas minorías, y no de una “alternativa” global o un proyecto revolucionario
de cambio social, algo tenido sin duda por totalitario, puesto que una vez
“constituido” originaría nuevas reglas, más poder y por lo tanto, más opresión.
El comunismo libertario, desde ese punto de vista, no sería sino la plasmación
de una dictadura. El análisis critico y
el mismo anticapitalismo, gracias a la anulación de cualquier referencia
histórica, ceden el sitio al cuestionamiento de la normatividad, a la
contorsión del idioma y a la obsesión por la diferencia, la multiculturalidad y
la singularidad. Que no se traiga a colación la coherencia porque la categoría
de la contradicción ha sido relegada. Construir o deconstruir, esa es la
cuestión.
Definitivamente, el proletariado
no “realizó” la filosofía, tal como deseaba Marx, es decir, no llevó sus
anhelos liberadores a la práctica y hoy pagamos las consecuencias. Cierto que,
en el desarrollo de la lucha de clases, se manifestó un pensamiento crítico que
situaba a la clase obrera en el centro de la realidad histórica, y que fue
calificado de marxista, anarquista o simplemente socialista. Realmente, se
trataba de captar la realidad con la mayor exactitud, para así elaborar las
estrategias con las que derrotar al enemigo de clase. Se suponía que la
victoria final estaba inscrita en la historia misma. A pesar de todo, los asaltos
proletarios a la sociedad de clases no llegaron a buen puerto. Y a medida que
el capitalismo superaba sus crisis, las contradicciones devoraban los
postulados de dicho pensamiento y se requerían nuevas formulaciones. Las
aportaciones fueron múltiples y no ha lugar a enumerarlas. Lo que
caracterizaría a todas ellas sería la claridad añadida en la perspectiva del
combate liberador, pero inmersa en un contexto de retroceso, luego distanciada
progresivamente de la práctica. No obstante, su lectura reforzaba la convicción
de que una sociedad libre era posible, que la lucha servía para algo y no había
que doblegarse nunca, que la solidaridad entre resistentes nos hacía mejores y
la formación nos volvía lúcidos… La lucha de las minorías, lejos de desmantelar
la crítica social, contribuía a enriquecerla. Las cuestiones de identidad,
lejos de ser secundarias, adquirían una importancia cada vez mayor conforme el
capitalismo penetraba en la vida cotidiana y dinamitaba las estructuras
tradicionales. Denunciaban aspectos de la explotación hasta entonces poco
tenidos en cuenta. En un primer momento,
universalidad e identidad convergían; no se concebía la solución a la
segregación racial, la discriminación sexual, el patriarcado, etc.,
separadamente, sino en la perspectiva de una transformación revolucionaria
global. Nadie podría imaginar deseable un racismo negro, una sociedad de
amazonas, un capitalismo gay o un estado de excepción vegetariano. La
revolución social era el único lugar donde todas las cuestiones podían realmente
plantearse y resolverse. Fuera de ella, no quedaba otra que la especialización
elitista, el sectarismo del gueto, el narcisismo activista y el estereotipo
militante. Esa fue la vía abierta por los posmodernos.
El pensamiento débil explotaba
igualmente el filón de la crisis ideológica, recuperando autores e ideas, pero
con efectos y conclusiones opuestas. Una
vez neutralizado el sujeto revolucionario en la práctica, había que suprimirlo
en la teoría, con lo que las luchas permanecerían aisladas, marginales e
incomprensibles, envueltas en una verborrea cretinizante y autorreferencial
apta solamente para iniciados. Esa ha sido la tarea de la French Theory.
Se iniciaba una escalada en la confusión sofisticada y críptica que consagraba
como magos privilegiados a la casta intelectual y como pueblo elegido a las
huestes seguidoras, principalmente universitarias. El “mal francés” ha
sido la primera filosofía ligada a un modo de vida pasablemente remunerado y
con razón: su revisión de la crítica social del poder y la impugnación de la
idea revolucionaria han prestado magníficos servicios a la causa de la
dominación. La noción de poder como una éter omnipresente que lo abarca todo,
condena cualquier práctica colectiva en pos de un ideal por considerarse
renovación o reconstrucción del mismo poder, una especie de pez que se muerde
la cola. El poder no está al parecer encarnado en el Estado, el Capital o los
Mercados como cuando el proletariado era la clase potencialmente
revolucionaria. El poder ahora lo somos todos; es el todo. La revolución
quedaría así redefinida como añagaza del poder para rehacerse en casos extremos
a partir de nuevos valores y normas tan arbitrarios como los que ella misma
relegaría. El descrédito de la revolución social resulta más útil para el poder
real en tiempos de crisis, por cuanto una oposición subversiva organizada que
trate de formarse (un sujeto social que intente constituirse) se verá
denunciada inmediatamente como poder excluyente. En definitiva, un mal
“relato”, igual que el de la lucha de clases. El rechazo de la noción de clase
trasluce involuntariamente también un odio de clase, herencia de la dominación
pasada activa en el imaginario posracional. En fin, se abandona toda veleidad comunista revolucionaria por la
trasmigración de géneros, el poliamor, la transversalidad y el régimen vegano.
Solucionada de este modo la problemática individual, el camino queda entonces
despejado para una oposición colaboradora y participativa, dispuesta entrar en
el juego y por supuesto a votar, a ocupar espacios de poder y a gestionar desde
ellos el orden vigente con un discurso radicalmente identitario, y de rebote,
un discurso radicalmente ciudadanista que hace furor no sólo en la
neoizquierda, sino en la izquierda integrada de toda la vida.
El panorama crítico, presa del
morbo galo, es pues desolador, como desoladora es la vida en el mundo
occidental y urbano plagado de capitalismo. Es el fin de la razón, la clausura
espiritual de un mundo periclitado donde la resistencia al poder era posible,
la evaporación de la conciencia histórica de clase, la apoteosis de la
relatividad, el triunfo absoluto del bluff, el reino acabado del espectáculo…
Al fenómeno se le podrá llamar como se guste, pero es ante todo el efecto
intelectual de la derrota histórica del proletariado durante los setenta y
ochenta, y, en consecuencia, de la desaparición de un par de generaciones
enteras de combatientes sociales y de la incapacidad de éstos de trasmitir sus
experiencias y conocimientos a las nuevas generaciones, librándolos a la
psicosis posmodernista y a su jerga ininteligible. Existe una línea de ruptura
generacional clara que coincide más o menos con la aparición del “milieu”
o gueto juvenil a finales de los ochenta y una relación de ésta con los
procesos de gentrificación de los centros urbanos; por último, puede
establecerse con total evidencia una relación entre la extensión del morbo
posmoderno con el desarrollo de las nuevas clases medias. El descalabro del
movimiento social revolucionario y la catástrofe teórica son dos aspectos de un
mismo desastre, y, por consiguiente, del doble triunfo, práctico e ideológico,
de la dominación capitalista y estatista. A pesar de todo, la debacle nunca es
definitiva, porque los antagonismos proliferan mucho más que las identidades, y
la voluntad de liberarse en común es más fuerte que el deseo narcisista de
destacarse. La lucha de clases reaparece en la crítica al mundo de la
tecnología y en la defensa del territorio, en los proyectos comunitarios de
salida del capitalismo y en las batallas que las clases campesinas libran
contra la agricultura industrial y la mercantilización de la vida.
Probablemente, en los países turbocapitalistas estos conflictos no consigan
zafarse de enfoques “interseccionales”, tratamientos “de género” y demás
reduccionismos identitarios, perfectamente compatibles con una casuística
reformista originada en la “economía social”, pero allá donde cristalice un
auténtico frente de lucha de masas, tales nimiedades darán vueltas sobre sí
mismas y se consumirán en el fuego de la universalidad.
más fragmentos nipones. versiones pretéritas de un trabajo que avanza más lento de lo que me gustaría
BESAR EL CIELO POR ASALTO (“EXCUSE ME, WHILE I KISS THE SKY”)
Al igual que en el resto del
mundo, el 68 trajo en Japón lo que en referencia a Italia algunos llamaron “la
gran ola revolucionaria y creativa, política y existencial” (ver el libro La
Horda de oro, de Nanni Ballestrini y Primo Moroni, editado en español por
Traficantes de Sueños). En 1969 se requirió de 2 días y 8 mil policías de
asalto para poder desalojar la ocupación en la Universidad de Tokyo. El
alumnado se metía también al distrito de Shinjuku, donde escapaban de la
policía, formaban vínculos e irrumpían en plazas y calles como “folk
guerrillas”.
En los Festivales de la Juventud
contra la guerra, y otros eventos de la juventud combativa, se mezclaban
instrumentos musicales tradicionales con guitarras eléctricas amplificadas,
saxofones con percusiones de todo tipo y tradición. Y los “músicos” hacían la
crítica del arte y de la vida cotidiana, y algunos se mezclaban no sólo en las
luchas más sociopolíticas sino que inclusive en acciones de lucha armada como
las emprendidas por el Ejército Rojo japonés (el secuestro de un Boeing a punta
de machete sin armas de fuego, fue tal vez la más llamativa. Acá en Chile algo
similar pero con cortapluma y avioneta hicieron según recuerdo algunos
adolescentes de la VOP, casi coincidiendo totalmente en el tiempo, tratando de
tomar “el cielo por asalto”. Profetizo que alguien está a punto de lanzar una
publicación sobre este poco conocido episodio. Sobre el Ejército Rojo japonés,
en su deriva más psicótica denominada Ejército Rojo Unificado, existe hasta una
película de Koji Wakamatsu).
(CORRECCIÓN: eran dos
adolescentes (14 y 15 años) que actuaron totalmente solos. La acción iba bien
hasta que en el norte de Chile la tripulación se les fue encima y los redujo.
Los cabros querían ir a Cuba. Uno de ellos después ingresó a la VOP. El libro
profetizado, “El cielo por asalto”, será lanzado a fines de diciembre del 2017
por ediciones Memoria Negra. Los japoneses en cambio querían desviar el avión
hacia Corea del Norte. Preferí dejar la primera versión y agregar esta
corrección, porque de todas formas mis “errores” en la memoria pueden ser
interesantes desde un punto de vista freudiano. Supongo).
Ya en los años 20, o sea, durante
los años del Primer Asalto proletario contra la sociedad de clases (1917/1923)
se había expresado en Japón el movimiento Mavo,
impulsado por Murayama Tomoyoshi, que
había estado en contacto directo con los dadaístas de Berlín en 1922, y que a
su regreso realizó una especie de fusión con la Asociación japonesa de Arte Futurista
para crear esta revista. La radicalidad de Mavo estribaba no sólo en sus formas
e intenciones sino que en la inter-relación del mensaje revolucionario con su
soporte físico: la portada de Mavo 3, secuestrada por la policía antes de
llegar a los kioskos en 1924, adjuntaba un petardo de verdad, junto a la
leyenda: “Bum! Estalla una bomba… Mavo clama por la revolución!”). Mavo, al
igual que dadá, no significa nada traducible.
Me gustaría creer que algo de esa
explosión frustrada sobrevivía y latía en la explosión sonora que vamos a
revisar a continuación.
INFLUENCIAS “OCCIDENTALES” Y DOS EJEMPLOS DE ROCK JAPONÉS
Dada la hegemonía clara de formas
de “música occidental”, nos guste o no, todas sus formas se mezclan y reciben
diversas formas de uso, tergiversación y readaptación en otras partes del
centro y en todas las periferias a la larga…Los izquierdistas más reaccionarios
chillaban de rabia al ver a los jóvenes distraídos con guitarras eléctricas y
dejándose el pelo largo. Pero en Japón aquí y en la quebrá del ají se
desarrollaron en estrecha competencia dos fenómenos inevitables: expansión de
la contracultura como una variedad de crítica radical de la vida
cotidiana/mercantilización y a la vez intentos permanentes y sistemáticos de neutralización
de dicho potencial crítico de la cultura juvenil, como maniobra ya
especializada de la industria cultural (el último y más claro caso: véase como
manejó al PUNK, pero así y todo, los resultados son ambiguos y ambivalentes…).
A grosso modo uno podría señalar
que en retrospectiva la mayor influencia sónica que dejó la producción de artefactos
musicales a inicios de los 70 serían Black
Sabbath y John Coltrane. En
ambos casos, trato de dejar de lado mis gustos personales: me concentro en lo
que creo sintetiza mejor el nivel de desarrollo de las “fuerzas productivas
estéticas” de esa época, y que yendo mucho más allá que su envase meramente
comercial, eran dos tipos de materiales que emblemáticamente llamaban a mucha
gente a atreverse a explorar el sonido, sea con un cuernófono o instrumento de
viento, o con el formato clásico del combo de hard rock: guitarra, bajo,
batería y micrófono de voz.
Para el caso de la (contra)
cultura japonesa de esos tiempos, por alguna razón, y tal como lo ha destacada
en entrevistas el señor Keiji Haino,
por alguna razón insisto la dupla más influyente y mítica fue la de Blue Cheer y Albert Ayler. A medio camino entre ambas vías se citaba también la influencia de los
alemanes de Guru Guru (un
caleidoscopio de rock ultradenso pero humorístico y fragmentado a morir).
De todas formas, si no todos los
japos de que hablaremos eran seguidores entusiastas de Ayler, es fácil imaginar
el impacto de la gira que hizo Coltrane en 1966, que está documentada en una
caja de 4CDs, con una formación propia de su última y más furiosa época (en vez
del cuarteto clásico: Pharoah Sanders
en saxos tenor y alto; Alice Coltrane
en piano; Jimmy Garrison
–sobreviviente del cuarteto- en contrabajo; Rashied Ali en batería). En este set la famosa y adorada “My
favorite things” (versión de Rodgers-Hammerstein) dura 57 minutos y ocupa el
cuarto CD entero. En los 44 minutos de
“Leo” en el disco tercero Trane y Pharoah se dan tiempo hasta para retarse a
duelo con los saxos altos que les acababa de regalar Yamaha…
Ese mismísimo año de Nuestro Señor de 1966 visitaron Japón los Beatles, con enorme despliege policial dadas las amenazas de odiosos estudiantes reaccionarios y nacionalistas, y el compositor alemán Karlheinz Stockhausen.
El power trio Blue Cheer es algo
más antiguo que Black Sabbath, y fueron los auténticos pioneros del sonido del
heavy metal, pero que por la influencia avasalladora de los chicos de Ozzy
(junto a otros megavendedores como Led
Zeppelin y Deep Purple), terminaron siendo injustamente relegados a un lugar
casi de culto (junto a otras dos grandes B del género Heavy Metal: Budgie, y Blue Oyster Cult). Lester
Bangs alababa el efecto sonoro de la ineptitud de la guitarra, y por esa
vía los ubicaba entre el panteón de los pioneros del Ruido Horrible (En A reasonable guide to horrible noise (1981)
Lester decía que: “Estos tipos pueden haber sido la primera verdadera banda de
heavy metal, pero lo que importa acá no es si Leigh Stephens dio nacimiento a
ese gruñido de macho antes que Mark Farner –de Grand Funk- (ambos se lo robaron
a Hendrix) sino que sus overdubs de guitarra sub-sub-sub-sub Hendrix se
encuentran unos con otros tan ineptamente que convergían en una atonalidad
realmente vivificante”). Sus dos primeros y más relevantes albums, Vincebus Eruptum y Outsideinside eran de 1968, justo el inicio del período que estamos
analizando aquí, y tienen toda su marca registrada de uso/abuso del feed back y
agujeros negros de puro ruido eléctrico.
Ayler podría ser visto como hijo
de Coltrane, pero en realidad lo que más bien ocurrió fue un proceso de
influenciamiento recíproco en el más alto nivel de la expresividad y
creatividad individuales. Sin el sonido de Ayler, no podríamos ni imaginar el
nivel de intensidad y expresión humana pura a que llegó Coltrane en su tramo
final, justo antes de morir. Además, creo que es evidente que es la escuela
ayleriana del free jazz la que mayor efecto de inspiración y contagio hacia
otras formas musicales ha tenido…lo cual resulta evidente si escuchamos al
Captain Beefheart y su Banda Mágica de
fines de los 60, a los Stooges y MC5.
Y no me cabe duda de que por ahí
van las influencias expresadas notoriamente en agrupaciones de Haino como Lost Aaraaff y Fushitsuha (proyecto que mantiene hasta el día de hoy). Pero si nos
atenemos a un documento bastante conocido a estas alturas del “japo rock”, el
primer álbum de la Flower Travellin Band,
Anywhere (1970) (cuya portada es a la
vez la tapa del libro JAPROCKSAMPLER
de Julian Cope, que por lo visto
ningún alma amable ha subido hasta ahora a la web -a diferencia de su
maravilloso KRAUTROCKSAMPLER-) la
selección de material para versionar no parece tan distinta de la de cualquier
joven rockero del mundo: “Black Sabbath” la canción, “House of the rising sun”
de los Animals, y una de King Crimson: “21th century schizoid
man”. Nada mal, pero por original que resulte el tratamiento dado a ese
material, tampoco parece muy fuera de serie, ¿no? Como sea, habrá que esperar sólo
un año para obtener el aporte más definitivo de los FTB: el maravilloso álbum Satori (1971).
A simple vista (o audición), el
sonido no deslumbra por la pesadez que uno podría suponer, pero es a nivel
sobre todo compositivo donde se manifiesta la singularidad de este ensamble nipón.
Mediante un desarrollo en cinco partes, Satori
es un viaje por panoramas que se alejan bastante de lo que ofrecía el hard y el
prog rock más conocido de esos años. La vocalización no encuentra parangón en
el mundo occidental, y más parece una batalla entre samuráis que…el encuentro
entre luchadores de sumo que sería una imagen más adecuada para la abulia de Van Halen y Whitesnake…(no sé cómo llegamos hasta este punto). Haciendo
escuchar este material a ciegas a una amiga el otro día, resultaba evidente para
su oído que estábamos en una zona intermedia entre heavy metal y krautrock…pero
en ningún caso adivinó que se trataba de una banda japonesa.
En fin, en el plano del rock and
roll tal vez mucho más impresionante que la mismísima Banda de la Flor Viajera,
tenemos a Les Rallizes Denudes, que
a estas alturas parecen ser bastante conocidos en el mundo de la melomanía
hipster y no tanto, en parte gracias a las recomendaciones de Julian Cope. Me decía alguien que hasta
parece que habían traído una copia de uno de sus LPs a una tienda muy ondera
del centro de Santiago de Chile. No me consta. No he ido. Lo importante es tener en cuenta que esta
banda se mantuvo operando durante un asombrosamente largo lapso de tiempo
(¡empezaron a funcionar como banda en 1967!, y unos años antes que eso, pero
como grupo de teatro), a veces en base a impros de ruido blanco puro y duro, y
de repente en medio de todo eso también gracias a un breve y simple y bello
puñado de temas que repetían una y otra vez, y en que lo que de inmediato
cautiva al oyente es la mezcla de candor ingenuote del ritmo y la melodía (una
amiga una vez dijo que sonaba bastante “a go go”), y las maravillosamente monstruosas
explosiones de ruido generadas por la guitarra del cantante, Takashi Mizutani cuando de vez en
cuando irrumpe masacrando la canción desde adentro. No en vano los apodaban
como “los Velvet Underground japoneses”, referencia que si bien es más o menos
adecuada, tampoco es totalmente justa. Mizutani impresiona incluso antes de
oírlo: solo con su look. Junto a Haino deben ser de lo más “fashionable” que
pudiera surgir de toda esta movida, pero por suerte los hipsters todavía no se
disfrazan de ellos. La radicalidad extrema de su abordaje estético lo hace más
que difícil. Por suerte.
(NOTA: a Mizutani se le han atribuido
simpatías por el Ejército Rojo, y hasta he leído que un bajista de la banda, Moriaki Wakabayashi, efectivamente tomó
parte el famoso secuestro de un avión el 31 de marzo de 1970, un mes antes del
inicio de protestas masivas por la ocupación gringa de Okinawa. No me consta.
Habría que investigar un poco más).
Demás está decir que en su
versión del noise rock LRD van mucho más allá de las distinciones tradicionales
occidentales entre hippies/sicodelia, punk rock/hardcore, etc., porque su
amalgama sonora es una lava que derrite esas barreras. Casi todos sus discos
suenan mal, y son piratas, y así y todo me atrevo a recomendar su doble en vivo
de 1977, y otros que se han editado mucho después con nombres tan interesantes
como “El bebé ciego tiene los ojos de su madre” o “Más pesado que una muerte en
la familia”. Si exploran en youtube, les será fácil encontrar incluso registro
de sus tocatas en festivales estudiantiles de lo más militantes.
Teresa filósofa (anónimo del siglo XVIII). Fragmento.
Mi copia de “Teresa filósofa”, que me costó dos lucas en el Persa Bío-Bío, señala ser de un autor Anónimo
del siglo XVIII, aunque en la contratapa dicen que probablemente lo escribió
Diderot. En internet se dice que durante el siglo XX se comprobó que en
realidad lo había escrito un tal Marqués d’Argens.
Por cierto que la mezcla de descripción de aventuras eróticas
con reflexión sobre la moral y su transgresión a través de las mismas en cierta
forma anticipa al Marqués de Sade. De todas formas, lo propiamente “sexual” en
estos relatos está descrito de forma más sutil que la marranadas de Sade y/o
Apollinaire a que uno está acostumbrado, pero tal vez por lo mismo resultan más
novedosas, interesante, y excitantes.
Vamos con un ejemplo donde, para variar, el varón que
protagoniza las aventuras es un sacerdote libertino. La heroína, Teresa,
está espiando la escena:
-¡Haz de mí hoy lo que quieras,
abate mío! Decía madama, yendo a tenderse en el diván no bien entró-. La lectura
del endemoniado Portero de los Cartujos que me trajiste ayer, me ha sacado de
quicio. Las láminas son admirables, llenas de arte, de gracia y de lujuria, y
el texto tiene, en medio de las enormidades del relato, un prodigioso sello de
realidad; con un lenguaje menos desvergonzado, sería un libro perfecto entre
los de su género. ¡Anda; haz tu gusto; sí; penétrame; atraviésame; logra cuanto
me estás pidiendo siempre! Hoy ardo en ganas de hacerlo todo, de probarlo todo,
de correr todos los peligros por un instante de frenético placer.
-De ningún modo, cielo mío –le contestó
el abate-. Por dos razones: la primera es que te amo, y soy lo suficientemente
honrado para no comprometer tu reputación. La segunda es que el revoltoso y
arrogante enanillo de otras veces no se halla hoy, como ves, en el brillante
estado de empuje y de firmeza que requiere esa entrada triunfal. Con tus
caricias del jardín le has dejado mustio y rendido al pobrecillo. Mira, no soy
gascón y…
-Basta –dijo madama, haciendo un
resignado y gracioso mohín-. Con esa razón sobra. Es tan convincente, que te
podrías haber ahorrado la otra. Pues, ea –agregó, extendiéndose más
lascivamente aun en el diván-; ven, por lo menos, a mi lado y celebremos, como tú dices, la
misa rezada, ya que no puede haber misa mayor.
-¿Ah, eso con mil amores, reina
mía! –le respondió el buen eclesiástico, que, en pie junto a ella, desabrochaba
lentamente el corpiño de la dama. Luego le levantó la falda y la camisa hasta
el vientre blanquísimo, le separó los muslos, y le alzó por sus manos las rodillas
de forma que los pies se unían muy cerca de las nalgas.
En esta lúbrica actitud, que el
cuerpo del abate me iba ocultando parcialmente al palpar y al besar aquí y allí
todas las regiones de cuerpo de la hermosa, madama estaba inmóvil, abstraída,
como arrobada en la esperanza de los goces cuyas primicias empezaba a sentir.
Tenía los ojos entornados, la punta de la lengua le asomaba entre los rojos
labios, y todo su semblante denotaba la voluptuosa ansiedad.
-¡Basta, basta de besos! –suspiró-.
¿No ves que te estoy esperando? ¡No puedo más!
El hábil practicante no se hizo
repetir la orden. Deslizose a los pies del diván, entre éste y la pared; pasó
la mano izquierda bajo la nuca de la bella yaciente y, aproximando rostro a
rostro, la besaba y la mordía en la boca y le clavaba entre los labios el puñal
de su lengua con suave y diestra lentitud. La otra mano, entretanto, ejercía la
fundamental tarea, acariciando delicadamente, con a delectación y la finura de
quien moldea una frágil obra de arte, las partes distintivas del sexo femenino,
que madama de C…tenía abundantemente provistas de una rizada y negrísima
espesura. El dedo del abate desempeñaba en papel principal en la función.
Jamás cuadro ninguno fue colocado
a una luz más favorable, dada la posición en que yo me encontraba. Estaba
puesto el mueble de tal modo, que mi central punto de vista era el toisón de la
exaltada gozadora. Debajo de él se mostraban las nalgas agitadas por un ligero
movimiento convulsivo, denunciador de la fermentación anterior, y los muslos
bellísimos, los más redondos, los más blancos, los más firmes que quepa
concebir, hacían, de igual manera que las rodillas, oro rítmico y leve movimiento
de rotación, de derecha a izquierda, que, sin duda, ayudaba al goce de la parte
principal, señora de la fiesta, parte cuyos latidos medía y aceleraba con su
perversa pulsación el dedo del abate, perdido entre las sombras y los rizos del
negro matorral.
En vano intentaría, querido
conde, deciros lo que en mi escondite pensaba. De sentir demasiado, concluí por
no sentir. Maquinalmente me convertí en espejo del cuadro que veía, y mi
nerviosa mano desempeñaba en mi cuerpo el mismo oficio que la del abate en el
cuerpo de mi amiga, y entera yo imitaba, sin quererlo, los movimientos de la
feliz mujer.
-¡Ah, me muero! –exclamó de pronto
madama-. ¡Húndelo todo que entre todo, amor mío!...¡Sí!...¡Más adentro, por
Dios!...¡Aprieta! ¡Aprieta!...¡Oh, qué placer!...¡Ya!...¡Ya!
Copista concienzuda del cuadro
venturoso, y sin pensar en absoluto en la prohibición del confesor, me hundí a
mi vez l dedo; ni la punzada de dolor que sentí me pudo contener y llegué
pronto al colmo de la voluptuosidad.
1.- Llego a la casa de un camarada. Está junto a otro, y
escuchan música. Me siento, empiezo a escuchar, me gusta mucho lo que escucho,
y aguanto como 10 minutos hasta preguntar: “¿Qué suena?”. Y me responden: “Cris
Corn…el disco de mar de los Sargazos”. Más encima, me regalan una copia. Se
trata de un bello artefacto que documenta al dúo de Cristobal con Michel Leroy.
Cada uno de ellos por separado ya era un gran talento, pero acá estaban los dos
juntos. Dos largos tracks. El segundo es en vivo el 1/5/2013. ¿En qué andaba
Cris en estos tiempos? Apenas recuerdo en qué andaba yo…5 es mayo. ¿Tocaron en vivo
justo para el 1° de Mayo? ¿Qué habrá pensado, pontificado y declamado Cristóbal
en relación a todo eso? De repente se
escucha en una pausa a alguien del público gritar: “¡Qué locura hueón!”.
Sí.
Qué locura.
2.- Hora y media y
medio litro de Pilsen después entro a mi casa.
El perrito que mi hijo considera
su hermano destruyó un libro sobre “Teoría marxista del conocimiento”. No sé si
retarlo o felicitarlo.
Finalmente lo abrazo y le digo: “¡Menos mal que no te lo
comiste!”.