<$BlogRSDUrl$>

domingo, noviembre 05, 2023

INDUSTRIAL NOISE una breve introducción 

 


NOISE

"El noise es una especie que aparece con mayor frecuencia en Japón y en Escandinavia, aunque algunos ejemplares pueden ser avistados en América del Norte y en Europa continental. El noise, que a veces utiliza la improvisación libre como método, es un descendiente lejano del heavy rock y de la tape music (también conocida como musique concréte). Tiende a evitar todo el material musical convencional -melodía, armonía, ritmo con pulso- y privilegia los sonidos electrónicos generados por diversos medios, incluyendo sintetizadores, guitarras eléctricas y micrófonos saturados o estropeados. El noise emplea a menudo el drone como base armónica; una pieza de noise puede ser larga y gradual o corta y de formato canción, con destellos extremos de sonido de alta energía. Alguien podría gritar. Seguramente habrá distorción. El volumen es muy alto.

-¡¿Qué?!

-¡Alto, que está muy alto el volumen!"

(John Corbett, Una guía para escuchar Improvisación Libre, Buenos Aires, Templo en el oído, 2022).


LUJO DE TEXTURAS

"La guitarra es todavía la fuente de ruido privilegiada. Es necesario renovar la percepción de la capacidad que tienen el sintetizador y el sampler  para producir tonos sucios, nocivos. Es necesario también que tenga lugar una toma de conciencia respecto de cuán lejos ha dejado atrás el noise rock a la música contemporánea y al new jazz. La gente debe prestar atención a las posibilidades abiertas por Diamanda Galas y Tim Buckley para la voz humana: escuchar de nuevo Faust, Can, Hendrix, Sun Ra, Cabaret Voltaire, Suicide..."

(Simon Reynolds, "Los poderes del horror. Ruido", en: Después del rock. Psicodelia, postpunk, electrónica y otras revoluciones inconclusas, Buenos Aires, Caja Negra, 2015).

Me tope con estas dos definiciones del NOISE algo pedantes pero pese a eso (¿o a causa de?) bastante útiles para pensar en estas formas musicales. Pero en verdad estaba buscando alguna definición de "industrial", que para mi podría ser visto tanto como un tipo de noise, basado en máquinas y en las teorías del colectivo Throbbing Gristle (cartílago palpitante: una forma en slang de llamar al pene erecto, o en buen chileno: el pico parado) sobre la cultura industrial, como temporalmente una expresión del llamado post punk: en la única definición que entiendo bien y acepto, el punk como "revolución permanente" (Julian Cope siguiendo a Trotsky y aplicándolo a estas esferas de la alta/baja cultura).  

-¿Por qué andaba pensando eso a estas horas del domingo y desde bien temprano en realidad? 

-Porque la navegación en bandcamp me llevó anoche desde los territorios del metal oscuro a los bastante cercanos del ruido industrial, pasando casi por accidente de los metaleros texanos ochenteros de Militia a los Militia de Bélgica, un colectivo industrial anarquista.

Su obra "Bandera Negra Alzada", de 2000, fue regrabada en el 2016, y está disponible desde el año pasado en el sello austriaco Infinite Fog (Neblina infinita), junto a un nutrido y variado catálogo que incluye desde la sicodelia electrónica de Coil al black metal avantgarde de Gnaw Their Tongues (atentos a todos los proyectos ligados a esta entidad holandesa ideada por Maurice de Jong).

Escuchándola, recordé un poco a los ingleses de Test Dept, y su industrial fuertemente percusivo y a veces hasta bailable, situado desde posiciones anticapitalistas y antiautoritarias y un activismo bastante visible en sus tiempos. 

Imposible superar títulos como "Camarada Piotr Kropotkin", "Mikael Bakunin", "Caos y orden natural", "Boletín Bandera Negra", "Ni Dios ni Amo", o "Movimiento anarquista por la acción directa y colectiva". 

En las partes más declamatorias me recuerdan un poco al The Ex (colectivo musical anarquista de Holanda) de Joggers and Smoggers (1989).

Hablando de Test Dept, recordé que el difunto Markos Pescador había escrito sobre ellos en su ahora re famoso blog k-punk:

"Test Dept se formó en Londres en 1981. Comenzaron como una banda de la segunda ola de la música industrial, que fue la continuación de una primera ola liderada por Throbbing Gristle y Cabaret Voltaire. Con el uso de objetos metálicos encontrados y actuaciones en espacios laborales y logísticos (fábricas abandonadas, centros de distribución), Test Dept ofrecía lo que parecía ser, a simple vista, una interpretación demasiado literal de lo industrial. A través de su implicación en varias luchas en el Reino Unido -incluyendo la huelga de los mineros (1984-1985) y el movimiento anti-impuesto al sufragio (1988-1991)- Test Dept también se comprometió intensamente con la política industrial y postindustrial.

El sonido característico de Test Dept es intensamente percusivo, una música dance convulsiva inspirada en el construccionismo soviético, que se transformó en algo así como el equivalente británico del politizado grupo de hip hop estadounidense Public Enemy.

Los discos son mosaicos sónicos que pulsan con pánico las voces sampleadas de los miembros tories del parlamento contrapuestas a declaraciones desafiantes de militantes de izquierda. 

Uno de los tracks más famosos de Test Dept, "Statement", incluido en el álbum de 1986 The Unacceptable Face of Freedom (El inaceptable rostro de la libertad), incluye al minero Alan Sutcliffe narrando un relato emocionante sobre la brutalidad policial durante la huelga. El track es una obra de ingeniería emocional, una respuesta colectiva a la manipulación de los afectos y el deseo a través de la publicidad, el marketing y la propaganda política. Sutcliffe salió de gira con el grupo: un ejemplo del modo en que las luchas producían no solo nuevas alianzas sino también nuevos espacios sociales, en los que la producción artística dejaba de ser un tema de especialistas de una cierta edad".

(Mark Fisher, Test Dept: donde confluyen el idealismo de izquierda y el modernismo popular, en: K-Punk - Volumen 2 Escritos reunidos e inéditos (Música y política), Buenos Aires, Caja Negra, 2020).

No sé si esa cita sirva como definición de industrial, pero tal vez sea mejor que dar una definición suministrar una idea del contexto de producción de este tipo de arte total.      

-¿Por qué es importante rescatar y difundir las bandas más "compañeras" del estilo industrial? 

En primer lugar, porque hicieron un tipo de arte revolucionario que puede servir de inspiración en nuestros tiempos de lucha. En segundo, porque el estilo industrial ha sido por una parte recuperado como mera brutalidad sin sesos (por ejemplo en la versión metalera a lo Fear Factory), y por otra, al igual que la escena del black metal, suelen pulular una serie de personas abiertamente fascistas o que se dicen apolíticos pero están obsesionados con la imaginería fascista. 



Otra banda industrial del Reino Unido muy política y explícitamente anarquista fue Bourbonese Qualk, de los cuales no sé mucho más que la existencia de un amplio conjunto de grabaciones muy interesantes, de las que les dejaría recomendada una para empezar: Preparing for Power.

Finalizando esta emisión, y entrando en modo "50 años de contrarrevolución", les dejo dos repercusiones del golpe de estado en Chile (el de verdad en 1973, no la rebelión popular del 2019 que ahora los tarados bajo el liderazgo conjunto de Piñera & Micco reinventan como "golpe de estado no tradicional") en la música industrial:

-"Chile al día", de los españoles Esplendor Geométrico, donde samplean la presentación del noticiario hecho por exiliados chilenos desde la RDA.

-"Patria y Libertad", de los siempre sospechosos pero excelentes Genocide Organ, donde samplean la voz de Allende en su discurso triunfal, cuando promete ser "el compañero presidente".

  


Etiquetas: , , , , ,


domingo, marzo 12, 2023

De CHINA a MARTE: las obras completas de la banda MARS 

 


De China a Marte

En los viejos tiempos preposmodernos, mi primer conocimiento directo de lo que fue el NO WAVE vino de la mando de un caset que me copió y envió mi viejo amigo Mauro desde Brasil. Lo poco que había leído sobre ese “género” de “post punk neoyorquino” no me bastaba para imaginar su sonido real:  la cinta esta partía con  el tema de MARS “3-E”: una epopeya cuyo ritmo parece en principio similar a cosas más tiernas como los Feelies, pero tocado al revés y con guitarras tocadas a latigazos, la batería avanza y retrocede acercándose a los sonidos que solemos llamar “industriales” pero sin maquinitas ni teclas. Me voló la cabeza, y luego perdí el caset, donde también venían los TEENAGE JESUS de Lydia Lunch, y los STATICS de Glen Branca (RIP).

Amaba tanto a esta banda que en una época en que usé un amplificador de bajo marca Marshall, un ejemplar que casualmente fue usado en su larga y desastrosa vida por tres bandas que empezaban con F (Fiskales, Familea y Fracaso), le tapé el HALL para que se viera solamente MARS. También amaba tanto a Lydia que…bueno…esa ya es otra historia

Pongo como siempre “post punk” entre comillas, porque aún no resuelvo el misterio: ¿Cómo es posible que una banda como Mars sea “post punk” si es que fechamos el punk entre 1976/1977 y esta banda, primeramente conocida como CHINA, empezó a tocar en 1974?


La última explicación, más convincente que otras, la leí en el sitio de JULIAN COPE, cuando presenta sus dos POSTPUNKSAMPLERS y de lo que entendí y recuerdo el argumento sería más o menos que el PUNK está asociado al Año del Jubileo, Dios salve a la Reina, y con los Sex Pistols, y los Clash convirtiéndose bastante pronto en bandas de rock bastante normalizadas, pero con chaquetas de cuero negro y pelos parados. Si CRASS dijo que CBS apoyaba a los CLASH, “no por la revolución sino que sólo por CASH”, JULIAN nos relata la profunda decepción que sintió cuando salió el segundo LP de los Clash City Rockers: “Give em enough rope”, que sonaba como BLÜE OYSTER CULT en "Secret Treaties" pero con coros desechados de la última etapa de MOTT THE HOOPLE. La verdad es que esa descripción es bastante certera.

Frente a la “Pearlmanización” del sonido del punk rock, gracias a su exitoso productor Sandy Pearlman, las mentes inquietas de ese mismo tiempo crearon sonidos más estimulantes que siguieron fueles al punk como revolución cultural, sin encuadrarlo en el negocio estereotipado del rock and roll, y a eso, que en realidad fue casi simultáneo con el PUNK ROCK; algunos como COPE y varios más denominan como POST PUNK: una especie de "revolución permanente" mientras el resto del PUNK se estalinizaba (Eso lo dice Cope, no lo inventé yo).

Sigo sin estar tan convencido, como ya lo he dicho muchas veces, para mi TODO ES PUNK: de Stravinsky y Mingus a THROBBING GRISTLE y THIS HEAT.

Por cierto: COPE seleccionó el tema “Helen Forsdale” para su POSTPUNKSAMPLER vol. 2, donde tras tirarle mierda a DNA y los CONTORTIONS dice que MARS realmente merecía estar en el compilado NO WAVE de ENO, y que este tema parece el resumen de diez años de trabajo de una banda. Mmmm, Julian: por cada dos o tres cosas interesantes que dice, se manda una realmente mala, como cuando en JAPROCKSAMPLER trata a Keiji Haino de "nihilista superficial" por no usar drogas, o como cuando en KRAUTROCKSAMPLER dice que era notorio que a los FAUST les aburría tocar con HENRY COW.   

Más interesante es lo que decía Lydia Lunch en el CD de Mars en Atavistic records 1996, sobre Mars como un banda en que "todos los instrumentos hacían algo, pero no se sabía que cosa hacía cada instrumento", pues "la música viajaba en tres direcciones a la vez", sonando a veces “como niños torturados cantando en siete lenguas”.

Toda esa intro latera es para contarles que existe un bandcamp de MARS donde están sus obras completas. Yo conocía y tengo en mi poder sólo su CD en Atavistic “78 +”, que pronto cayó en desgracia por razones sonidísticas y técnicas relativas a matserizaciones y demases que ya he olvidado, pero en su sitio podrán encontrar:

1-Las grabaciones completas en estudio (1977/1978), incluyendo su primer single, los 4 temas en el compilado de Eno “NO NEW YORK”, y el Mars EP.


2- Ensayos y tomas alternativas, de 1976 a 1977. Ya se sabe: no conoces realmente a una banda hasta que no estás de invitado a algún ensayo. Como por lo general no hay invitados, se valora que graben cintas y las den a conocer, aunque sea casi medio siglo después. Peor es nada.



-3 volúmenes de MARS-archivos, partiendo con “From China to Mars”: tocatas en CBGB, abriendo para SUICIDE y los FEELIES con LESTER BANGS animando desde el público.

El vol. 2 contiene grabaciones de su “segundo período”: primera mitad de 1978.

El vol. 3, N.N. End, documenta los meses finales de existencia, en 1978, incluyendo una tocata en el Max Kansas y un ensayo.

Material esencial para amantes del RUIDO PROTO POST PUNK. Si tuviera un sello lo editaría todo.

Recuerden: CAOS NUNCA MURIÓ

Etiquetas: , , , , , ,


miércoles, noviembre 10, 2021

Al Karpenter, AMM y la revolución 

 


El poeta Maiakovski decía que el arte revolucionario requiere formas revolucionarias.

Pero, ¿es posible aún el arte revolucionario?

A través de Byron Coley llegué a la recomendación musical de Al Karpenter. Según Coley sería una especie de respuesta española a los Swell Maps, que cualquiera mínimamente familiarizado con el PUNK ROCK sabe que fue una de las primeras bandas de esa era, formada por dos adolescentes ingleses: Epic Soundtracks y Nikki Sudden, en su garage.

En mi red favorita (bandcamp) encontré un álbum titulado en inglés con la famosa consigna de “si no nos dejan soñar no los dejaremos dormir”, y en las notas en ever/never records lo describen como “el Che Guevara liderando a Suicide en 2020”. (En efecto Suicide dedicó una canción al final de su hermoso primer álbum a Guevara). La descripción me parece en principio muy pretenciosa, y por lo mismo me puse de inmediato a escuchar el disco, cuya estrella roja en portada también recuerda vagamente a dicho LP de Suicide que, por si no lo sabían, fue la primera banda en emplear la palabra PUNK en un anuncio de concierto: varios años antes de 1977, y según ellos mismos dijeron, lo hicieron en parte homenajeando al gran Lester Bangs, que había usado el concepto "punk rock" en la revista Creem para referirse a la música de los Stooges.

Me encantó el disco.

LO FI never dies.

Experimentación, ruido, esqueletos de canciones, sin grasa.  

El elenco es impresionante pues incluye en percusión a Seijiro Murayama, un japonés que estuvo nada menos que en Fushitsuha, nada menos que en su legendario doble álbum en vivo. De…1989 si mal no recuerdo, pero bueno: ¡se cayó el Challenger y no me voy a caer yo!



Por si fuera poco, existe además un álbum de Al Karpenter de 2021, llamado The Black Tape.

En las notas nos informan que Al Karpenter es uno de los nombres de Alvaro Matilla, quien ha formado parte de numerosas formaciones y ha dejado una considerable cantidad de discos: más de cien, desde el año 2005 con los KRPNTRS hasta ahora.  

La cinta negra de Al me recuerdo un poco a los Dead C., que para cualquiera que esté mínimamente familiarizado con la escena noise rock de Nueva Zelanda son una entidad del todo admirable que lleva más de 3 décadas produciendo RUIDO LIBRE con bajo, guitarra y batería, en un inconfundible estilo que los ha llevado a catalogarse a sí mismos como “Los AMM del punk rock”

Para cualquiera que esté mínimamente familiarizado con la LIBRE Improvisación AMM es un nombre fijo surgido en la escena inglesa, desde los 60, habiendo alcanzado a influenciar a los Beatles y a Pink Floyd pero que no se llevaron ni una milésima parte de su fama y dinero. 

No importa.

Acá los dejo con el último disco de AMM; editado en 2019 y titulado "Hasta la próxima".

En fin. No tengo nada más que decirles por ahora.

Buenas tardes.



Post scritptum: sí tengo algo que decirles: exploren el bandcamp de The Dead C. Sus paisajes sonoros son ideales para sacar a pasear perros a eso de las 7 AM.  Además, hay dos compilados que sirven para entender sintéticamente su larga trayectoria.

Etiquetas: , , , ,


viernes, junio 18, 2021

El arcaísmo técnicamente equipado/World as Will 


109

El movimiento obrero revolucionario fue aniquilado entre las dos guerras por la acción conjugada de la burocracia estalinista y del totalitarismo fascista, que había adoptado su forma de organización como partido totalitario experimentado en Rusia. 

El fascismo ha sido una defensa extremista de la economía burguesa amenazada por la crisis y la subversión proletaria, el estado de sitio en la sociedad capitalista, por el que esta sociedad se salva y se aplica una primera racionalización de urgencia haciendo intervenir masivamente al Estado en su gestión. 

Pero tal racionalización está ella misma gravada por la inmensa irracionalidad de su medio. 

Si el fascismo se alza en defensa de los principales aspectos de la ideología burguesa convertida en conservadora (la familia, la propiedad, el orden moral, la nación) reuniendo a la pequeña burguesía y a los parados aterrados por la crisis o desilusionados por la impotencia de la revolución socialista, él mismo no es fundamentalmente ideológico. 

Se presenta como lo que es: una resurrección violenta del mito que exige la participación de una comunidad definida por seudo-valores arcaicos: la raza, la sangre, el jefe. 

El fascismo es el arcaísmo técnicamente equipado

Su ersatz descompuesto del mito es retomado en el contexto espectacular de los medios de condicionamiento e ilusión más modernos. 

Así, es uno de los factores en la formación del espectáculo moderno, del mismo modo que su participación en la destrucción del antiguo movimiento obrero hace de él una de las potencias fundadoras de la sociedad presente; pero como el fascismo resulta ser también la forma más costosa del mantenimiento del orden capitalista, debió abandonar normalmente el primer plano de la escena que ocupan las grandes representaciones de los Estados capitalistas, eliminado por formas más racionales y más fuertes de este orden.

(Guy Debord, La sociedad del espectáculo, "El proletariado omo sujeto y como representación")

World as will, por Tetsuo Furudate y Zbigniew Karkowski, Staalplaat records, 2020.

1.- Consolidated world (38:24)

2.- Floating world (10:09)

Artwork – Mariko Suzuki

Etiquetas: , , , , , , ,


jueves, diciembre 19, 2019

2 meses de rebelión 



El Barón Haussman rediseñó la ciudad de París para impedir nuevas luchas de barricadas (ver como describe ese proceso Walter Benjamin en uno de los capítulos de “París, capital del siglo XIX”). Pese a ello se produjo la Comuna de París en 1871.

En Santiago de Chile el Intendente Güevara celebra el éxito provisional de su estrategia de “copamiento” policial en la Plaza de la Dignidad. Veamos cuanto le dura. Qué terrible…a mí me gustaba pasear por ahí por las tardes conversando con la gente y tomarme una cervecita en lata, y ahora va a estar lleno de violentísimos usuarios de Mentolatum…

El estado policial se normaliza. La burguesía está dispuesta a todo con tal de volver a su “orden” y garantizar la libre explotación de la mercancía humana. El % de borregos ciudadanos que los apoya puede ir aumentando de a poco.

"Ayer por primera vez no hubo ni un civil en la Plaza Italia y se logró con gran contingente carabineros. Hubo gente transitando, pero fuera de la plaza".

Según el intendente de la RM, Felipe Guevara, esto se debe a una estrategia de "copamiento" del espacio por parte de Carabineros con el objetivo de evitar protestas que no estén autorizadas y así recuperar dicho espacio.

"Lo que se busca es copar el espacio, y en la medida que no exista manifestación autorizada, lo mantendremos (…) el que quiere manifestarse, que se dirija a las autoridades a pedir las autorizaciones".




El intelectual orgánico de la burguesía más o menos “progre”, Mario Waissbluth, ahora nos advierte que si la derecha no suelta algo de dinero y/o su ideología neoliberal fundamentalista, el panorama es muy oscuro: “Esta explosión social es en realidad el último aviso. Si el Presidente Piñera no atina de verdad, si no les dobla la mano a los partidos de su propia coalición para recaudar y gastar más y en serio, si no emprende un rumbo radicalmente diferente para esta nación en dirección a la OCDE –no a Corea del Norte o Cuba–, la explosión de la próxima vez no dejará piedra sobre piedra”.

Para validar su temor, refiere a su ídolo Desbordes, ex paco y actual jefe de Renovación Nacional: “Por Dios que cuesta que se muevan algunos, si no hacemos los cambios ahora, nosotros, en seis, siete meses más, vamos a tener dos millones de personas de nuevo en la calle (...) para los de mi lado, los de más a la derecha uno es traidor, se vendió al marxismo internacional mundial, soy trotskista, leninista, maoísta y no sé cuántos ‘istas’ más”.

De paso insiste en su teoría de mierda sobre la alianza de narcos y anarcos. Pese a la evidente fuerza del “bloque negro” en Chile, la mayoría de los pontificadores no tiene mucha idea de qué es en realidad el anarquismo. Si antes le atribuían características de “asociación ilícita sui generis”, desconociendo totalmente las formas que adopta la organización antiautoritaria, ahora le inventan aliados que en rigor los anarquistas siempre han visto como enemigos: los capitalistas de la droga, y su presencia territorial en la periferia.

Unos “científicos” en Ciper logran por lo menos hacer estos dos interesantes gráficos de violencia estatal:




Otro experto hace un cuadro analítico sobre la “violencia en la primera línea”, volcando todo su conocimiento en “teoría sistémica”.



La Primera Línea tiene una organización en 4 “capas”. En la primera capa, están los que usan escudos hechizos, alineados al frente, recibiendo los perdigones y bombas lacrimógenas que Carabineros lanza a la altura de los cuerpos. En la segunda capa, están los que neutralizan las bombas lacrimógenas (lanzándolas de vuelta, o alejándolas). En la tercera capa, están los que van en defensa de los que son atrapados por grupos de Carabineros. En la cuarta y última capa, donde hay más presencia de mujeres, están quienes asisten a las capas anteriores con agua con bicarbonato o leche de magnesia (que atenúan los efectos de las lacrimógenas) y reúnen peñascos y objetos lanzables a Carabineros. Las cuatro capas, en paralelo a sus funciones específicas, lanzan a Carabineros todo cuanto puedan lanzarles. El peak de violencia en la batalla ocurre alrededor de las 20:00-20:30, pero continúa más o menos hasta las 21:00-22:00, cuando ya la mayoría de los manifestantes de la zona “central” se ha ido. Y así, cada día. Ya van 45 días”.



Por nuestra parte, suman y siguen lxs heridxs y presxs. Duele ver a tantxs amigxs, conocidxs, y hermanxs de clase sufriendo directamente en manos del Estado. Pero sabíamos que esto es así. Y es un proceso que sólo se irá incrementando de aquí en adelante. La burguesía querrá aterrorizarnos para impedir el “verano caliente” y/o  el “super marzo” que se les viene para el 2020.

Desde el lunes 16 ya es casi imposible agruparse en la Plaza de la Dignidad. La prueba de fuerza más decisiva será mañana: un nuevo día viernes, donde la convocatoria siempre ha sido masiva. Como sea, haber estado construyendo comunidad de lucha por 60 días consecutivos desde el corazón de la ciudad ya es en sí mismo un hecho histórico, y es necesario ir variando la estrategia para evitar el cansancio y la rutina.

Las intervenciones “artísticas” oficiales, con escenarios, dirigentes y “músicos” profesionales recibiendo el aplauso de las masas y posando de combativos no son un avance, son un retroceso. Si Emma Goldman decía que “si no se puede bailar no es mi revolución”, debemos agregar que no es nuestra revolución si es que tocan Inti Illimani y los Bunkers!



Nuevo boletín, con reflexiones desde y sobre la revuelta.

Nuevo compilado "Aquí nos están matando" Vol. 2. Pro-fondos para heridxs de la revuelta.

Convocatoria de impro libre para mañana (Big Bang sonoro, de 18 a 20):



Etiquetas: , , , , , , ,


miércoles, mayo 22, 2019

Bus al Sur: de minigira con MDC/DM al sur/MDC Alive I 


BUS AL SUR

Mediodía del sábado. Paseo con mi hermoso hijo para entregárselo a su hermosa madre por el parque de la Aviación, con el tenor a cuestas. Paso rápido a la Tres Oídos pero está cerrada. Jugamos en la telaraña del parquecito entremedio de las torres, y al rato ya estamos los 3 caminando hacia Plaza Italia, donde me despido y parto rumbo al terminal de buses.

El bus sale a las 13:30. Son las 13:40 y nuestro trompetista no llega. Aparentemente su bus fue retrasado por la marcha por la legalización del cannabis, lo cual demuestra que el encuadramiento reformista pidiendo cosas al Estado en materia de drogas blandas sigue siendo un elemento que retrasa la acción de la “vanguardia” (en este caso estética) de ciertos sectores del proletariado juvenil. Bueno, esto es mitad hueveo y mitad cierto.

El bus de Línea Azul se va, con sólo 3 MDC. El 4to deberá esperar al bus de las 15.

LOS ÁNGELES

                                                                                                                           (Lookeando el horizonte)

Llegamos a Los Ángeles en medio de un considerable frío. Descansados pese a todo, por habernos atontado de entrada con un par de latas de cerveza para quedarnos dormidos a la brevedad en el bus, estrategia que surtió el efecto deseado.

Vamos al lugar de la tocata. Un excelente bar de esos que quedan ya pocos, en plena esquina de unas calles que no recuerdo. Uno mismo sacaba del refrigerador el bebestible helado de preferencia para pagarlo en la mesa a un precio más o menos razonable. Instalamos la feria. De repente llega nuestro trompetista, directo al refrigerador.

Tocamos y se da una de esas situaciones en que todo sale bien. Buena amplificación. Concentración en la ejecución. Personas muy receptivas apreciando a la banda. Aplausos en las partes de calma que siguen a algunas tormentas de intensidad. Fin del set. Todo bien. Los ejecutantes de instrumentos de viento nos bajamos casi 1 litro de malta en las pausas mientras dejamos de soplar.

Conversaciones. Obviamente que a más de uno el set le recuerda a Naked City, y uno en particular dice que cree que tenemos algo similar a Akinetón Retard. No creo que mucho pero…entiendo a lo que se refiere.

Toca una banda llamada Necio. Muy buena. Nos llama la atención y la agendaremos para futuras tocatas. Al final asoma Dispersx poniendo el toque de d-beat que la noche necesitaba para terminar bien.

Y todo va muy bien hasta que hace aparición la policía. Un paco joven y estúpido (porque como dijo alguien, “ser paco, joven y no ser estúpido sería una contradicción hasta biológica”). Entra a la mesa donde está el dueño del boliche, pero se va luego. Media hora después re-aparece el mismo Radio Patrulla (RP pa’ los que cachan) y el mismo paco. Ahora viene más enojado, histriónico, casi enloquecido. Entra de golpe y trata de hacer controles identidad a dos chicas que están sentadas en una mesa. En medio de ese raro procedimiento (¿qué tipo de control era? ¿en base a qué indicio?).

Como las chicas no lo pescan mucho, se pone a huevear al dueño: que vió a alguien fumando marihuana afuera, que el cartel con la Ley de Alcoholes es de 2018 y no de 2019, qué no sé qué más…y que salgan afuera a terminar de conversar. Salimos varios también, para ser testigos de lo que el paco tenía que decir. Era muy gracioso: “Usted tiene que fijarse en el tipo de personas que deja venir a su local, porque vimos que casi asaltaron a una señora afuera, y que casi se pusieron a pelear, y que casi fumaron marihuana al interior de su local, y yo le digo que voy a venir a fiscalizarlo todos los día, todos los días, todos los días”, y mientras eso decía, se descontrolaba cada vez más. Especulamos que los pacos más viejos que estaban dentro del RP lo estaban probando por ser un paco nuevo, o algo así. Patético. Se fue, y el viejo del bar ni se inmutó.

Y como estábamos casi ebrios y casi cansados después de todo eso, nos fuimos a donde nuestros anfitriones, en una bella casa de campo. Algunos se sintieron más que casi malitos durante la mañana. ¡Yo no! Desayuno de campeones con cerveza, tortillas, pan, palta, huevos con tomate…Y nos vamos al terminal para irnos a Temuco en Jet Sur (que no es una línea aérea, pese al nombre y aunque en su símbolo sale un avión).

TEMUCO

Llegamos al terminal de Temuco, y a la salida nos encontramos con amigos que estaban dejando a uno de los suyos ahí para regresar a Chillán. Partimos rumbo a La Perrera, lugar donde estuve en una tocata en diciembre del año pasado a beneficio de la radio Kurruf, poco después del asesinato de Camilo Catrillanca. Por cierto, acaba de nacer la hija de Camilo, demostrando así en cierta forma el triunfo de la vida sobre las fuerzas mortales que encarnan el Estado y el Capital.

En esa ocasión la mitad de los punk rockers se mantenía afuera del local escuchando música en un parlante, y degustando brebajes de la botillería de al lado. Pero hoy es domingo así que está cerrada. Por consejo de unos amigos llegamos a una sanguchería bastante contundente y barata, donde tenían incluso un enorme sanguche vegetariano. Sin schop, eso sí…

En el local nos esperaba Erick de las bandas Argh/Cállate y Junko records, un sello en caset que algunos me definieron como Tobi records del sur. ¡Bien! Me alegra el resurgimiento de mi viejo querido formato: el caset, que tiene dos lados, se puede regrabar a voluntad, y se puede maniobrar con un sencillo lápiz BIC.

La tocata parte un poco tarde, con Confusión, un trío bastante joven con un chico en guitarra, una chica en bajo y otra en batería, ofreciendo una especie de pop/punk rápido y entusiasta. Luego viene el turno de Argh: una excelente e intensa presentación de un muy buen repertorio de hardcore punk, terminando con lo que parece ser su mayor hit: “Ya no me dejan vacilar”. Pogo entusiasta y se acaba el set. Viene el turno de MDC.

Nuestro trompetista estaba algo indispuesto por “problemas de salud” (¡literalmente!) pero tocó mejor que nunca. Puede ser por eso de que en condiciones extremas a veces se responde mejor, o no lo sé, pero así me lo pareció esa noche, al punto que en varios momentos ni siquiera soplé el saxo, pues quería escuchar y que se escuchara bien la trompeta.  Durante el set había menos gente que durante el pogo previo, pero al menos los que estaban ahí estaban muy atentos. Por supuesto que algunos les recordamos a……Naked City, y da un poco lo mismo que aclare que Zorn es uno de mis saxofonistas menos favoritos, pues al parecer es casi el único saxo chillador que han audicionado los punk rockers. Qué le vamos a hacer…

Cierra Cállate, dúo de batería y guitarra con gritos compartidos. Muy interesante. Y termina todo y nos vamos en Uber XL a la casa de Erick. Llega mucha gente. No sé cómo pudimos arreglárnoslas para dormir entre tanta humanidad, pero lo hicimos gracias a la hospitalidad de los anfitriones, y al otro día desayunamos y nos fuimos al terminal, con rumbo a Valdivia.

VALDIVIA

                                                                                                           (En ese pilar quedó pegado un esticker de Disturbio Menor)

Llegamos y de inmediato vamos al Calle Calle. Algunos nunca habían estado aquí. Tomamos unas fotos al borde del río, y caminamos por la costanera, topándonos con un inmenso lobo de mar (o “focas” como les dice mi hijo pese a mis aclaraciones) que casi ataca a nuestro bajista. Recordamos que uno de ellos casi le arrancó la cabeza a Piraña hace unos años, pero por desgracia no ocurrió, dejando una frustración similar a la del 7 de septiembre de 1986. Soy el único integrante de MDC que recuerda bien lo que se vivió ese domingo porque ya existía (tenía 15 años). Y bueno, hablando de eso, la mayoría de los punk rockers con que converso en esta gira tienen menos de la mitad de edad que yo. ¡Por lo menos no me tratan de “usted” como cuando fui a Las Compañías!

Vamos en bus camino a Niebla, a la casa de un ex alumno que ahora es colega. Buena colección de vinilos. Escuchamos a Discharge en vivo, el nuevo de La Polla Records (hablando de hueones viejos) y un par de cosas más, y ya es hora de salir rumbo al Epicentro 1960. Hace mucho frío. De hecho, con este frío casi no bebo las cervezas que por todos lados se asoman ante mi, porque me hacen mear en exceso, y ya es muy tarde para pasarse al vino tinto, pues a mi edad ya me di cuenta de que la mezcla de cerveza y vino es realmente fatal al otro día ("Noches alegres, mañanas tristes" como decía Niño Símbolo).

Es lunes, interferiado, pero igual va llegando gente al local. Hay un contingente que vino desde Temuco con los Argh. Llega hasta mi viejo camarada Tufo de Ñancupel, desde Quillaipe.

Parten los Sic Semper Tyranni con una buena dosis de d-beat en formato trío. De ahí viene MDC. Todo se da bastante bien, aunque por mi parte creo que un cierto cansancio impidió que llegáramos a los clímax sónicos que alcanzamos por ejemplo en Los Ángeles, donde ofrecimos la que creo hasta ahora ha sido la mejor versión de “Aparcoa (Deus et Machina 2”). Pero igual sale bastante bien.

Luego vienen Argh, y cierra Azoth, un proyecto algo más metalero pero con bajista/vocalista con polera de GBH (recuerdo cuando hace décadas alguien me dijo que significaba Great Britain Hardcore….No creo, más bien me parece que era por Great Bodily Harm).

Ya es bien tarde, y la banda se divide pues dos de nosotros viajamos de regreso el martes a las 8:30 mientras la otra mitad se queda hasta la noche. Vamos donde el guitarrista de Sic Semper, y nos quedamos en una misma pieza durmiendo alrededor de 10 personas, tras compartir un ron con coca cola, conversar y escuchar un montón de música, culminando con el bajista de Argh -un tipo que al principio me pareció que tenía un look algo agresivo, todo rapado y con collar de perro, pero que es una de las personas más tiernas que he conocido últimamente- mostrando algunos de sus placeres culpables más poperos.

Me duermo a las 6:30 para despertar a las 7:30 y decirle a Gaspar que ya nos tenemos que ir al terminal. El maldito bus Jet Sur se demora alrededor de 3 horas entre Valdivia y Temuco, y tras 12 horas de viaje llegamos a Santiago al anochecer.

Un cabro al terminar la tocata valdiviana me dijo que le había gustado mucho MDC, y que nos había conocido porque en su ciudad (Punta Arenas) alguien se lo había recomendado y mostrado en la web.

Otro cabro, el que nos llevó hasta la casa del anfitrión de esa última noche de gira, nos dice que le recordamos a Naked City (¡era que no!) y a Melt Banana. Eso último sí que fue original, y todo un  elogio. Gracias. Pero me gustaría que algún día los punk rockers supieran que los saxos aulladores provienen de mucho antes que el mercachifle avantgarde de John Zorn, y que de una vez por todas se asumieran las profundas conexiones e influencia del free jazz hacia el punk rock, desde los inicios. Y así, algún día los punk rockers vestirán poleras de Albert Ayler y parches de ESP records. Amén.

Disturbio Menor va a Concepción este sábado, y toca en Chillán el domingo.



MDC prepara un concierto en San Isidro 814 para el 22 de junio, que será grabado para crear un álbum en vivo. No será como el Kiss Alive o el Thin Lizzy “Live and Dangerous”, pero haremos lo que podamos por entregar un buen artefacto de punk libre.

 ¡Spirits up above!.



Etiquetas: , , ,


viernes, abril 12, 2019

Totally Cableado, las entrevistas/Ono-Lennon, Cambridge 69/John Coltrane vive, x Lester Bangs 


Un ser querido me trajo el libro de entrevistas que hizo Simon Reynolds para su opus sobre el “post punk”: Romper con todo y empezar de nuevo (editado acá al lado de la cordillera por los chicos de Caja Negra). Este se llama “Totally wired”, título de una de las mejores canciones de The Fall por allá por los viejos tiempos antes de MTV y el grunge y toda la debacle posterior.

Larga lista de personajes entrevistados. Muchas cosas que aprender y sabrosísimos detalles. Leyendo esto pensaba que al final es en este tipo de literatura donde uno se siente literalmente “en su salsa”. Y cuando escribo “Uno” estoy pensando en todo el universo de almas gemelas que sienten que la música grabada y reproducida a un volumen adecuado es una de las experiencias artísticas más completas, pues la vibración atraviesa todos los poros, células y moléculas de tu cuerpo/a.

Algunas cosas que he aprendido en lo que llevo de lectura:

-La palabra “punk” puesta en un afiche fue invención de Alan Vega (de Suicide) en 1971: PUNK MUSIC MASS. Pero reconoce que tomó el término de un escrito del “gran escritor Lester Bangs” sobre Iggy y los Stooges.

-Los consejos de Jah Wooble (PIL) para tocar ese bajo grave y profundo que caracteriza su sonido dub/punk, son: no cambiar nunca las cuerdas; acariciarlo, no percutirlo; quitar todo el “tone” en la perilla del instrumento; hacer líneas de bajo que se “vean” bien al ser ejecutadas, buscando formas interesantes de movimiento de los dedos entre los trastes.

-Las Raincoats se formaron justo después de que Anna Da Silva viera a Patti Smith, y Gina Birch a las Slits. Gina (bajista/vocalista) dijo que sintió celos cuando las vio, por su energía, look y actitud, y se dijo: “amaría haber hecho esto!” Nunca antes había pensado en tocar un instrumento.

-Los Banshees no se consideran “góticos”. El bajista, Steve Severin, dice que por “gótico” él entiende cosas como Marilyn Manson.

-Y a propósito de eso, Gina Birch dice que si bien ellas eran algo así como lo que ahora se llama post punk, en 1978 sentían que estaban haciendo puro y simple punk rock!

-Gerard Casale, de Devo, estaba en el mitin en la Universidad de Kent el 4 de mayo de 1970 en que la Guardia Nacional disparó y mató a dos estudiantes, entre ellos su amiga Allison Krause. Vio a la chica en el suelo, ya muerta, boca abajo  con un orificio de salida en la espalda. Hubo un llanto colectivo. En ese momento se dio cuenta que los 60 se habían acabado, y el sueño hippie se había ido a la mierda. Luego de eso las opciones eran unirse al Weather Underground o dedicarse a resucitar el espíritu Dadá a través de la creación de una nueva forma de arte y performances. De ahí la idea de Devo como involución, o “devolution”: no una concepción apologética, sino crítica.

No me acuerdo de más trivia melomaníaca, pero me alegra haberme topado con una traducción por Oliver Allen, hecha en el 2008, de “John Coltrane Lives”, de Lester Bangs. Uno de sus mejores y más hilarantes escritos de los 70. Acá va, tomada del blog Traductor Escriba Plagiario. ¿Qué podemos escuchar mientras leemos esto? Aparte de Coltrane mismo, no estaría mal la sesión de Ono/Lennon confluyendo con un puñado de improvisadores, Cambridge 1969. Hermoso! Y lo mejor es que toda la gente normal lo odia!


Lester Bangs: John Coltrane vive (Creem Magazine, 1972)

Todo comenzó de forma tan simple. Nunca esperé que terminara en este pantano de complicaciones.
Estaba matando el tiempo una mañana de lunes, tocábamos y bebíamos oporto con mis amigos Roger y Tim. Estábamos empezando una banda de rock al estilo Stooge que en distintas ocasiones había sido nombrada Crime Desire, Cannibal Rape Job, Romilar Jag, Cigar Box Joe Cob & the Clap, y que actualmente se llama National Dust, puesto que estamos pasando por nuestra etapa de volver a lo rudimentario. Tim toca la guitarra rítmica, Roger canta y toca flauta, y también tenemos a otros tipos que no están presentes esta noche para la guitarra principal y el bajo, aunque nuestro baterista hace poco se fue porque éramos demasiado para él. Yo toco la armónica y canto algunas de las canciones. Esta noche estábamos ensayando algunas de mis nuevas y originales piezas como “Please don’t burn my Yoyo,” “A race of citizens,” “He gave you the finger, Mabel,” “After my misspent youth”, y “Barracuda Anthem,” que era mi propia filípica juvenil revolucionaria delincuente.

¡Oye, hijo de puta!
¡Oye, hijo de puta!
Todo lo que haces es sentarte en tu culo
Sale a las calles y demuestra que eres un hombre
Hemos estado inmóviles mucho tiempo
Es hora de jalar la palanca
¡Sobre esos que le han robado el piso a pies nonatos por siempre!

Ensayando con sólo tres miembros de la banda y una guitarra no era la empresa más fácil del mundo, pero se fue relajando a medida que nos emborrachábamos. Cuando las cosas comenzaron a cocerse estaba inmerso en una ráfaga de inspiración que me pareció brillante en el momento pero que no era otra cosa que un final espantoso.

Soplando y encogiéndome en mi Hohner Marine Band, miré alrededor del cuarto de Roger, lleno de manuscritos manchados, revistas de desnudos hechas pedazos, botellas a medio vaciar y álbumes con manchas de vino en las carátulas, cuando de pronto vi apoyado una esquina, cubierto de polvo, un viejo saxo alto que Roger le había pedido a su cuñado hace muchos meses con la intención de escalar desde la flauta, aunque nunca pudo entenderlo bien.

Instantáneamente boté la armónica, que de todas maneras era una paleta demasiado limitada para un artista experimental, y tomé el saxo. Sólo sostenerlo en mis manos y jugar con las teclas fue como una revelación que me transportó a mis días en el colegio y a las lecciones que tomaba con otro saxo prestado. Sentado en el salón de ensayos de la tienda de música con mi paciente y laborioso instructor que me enseñaba las escalas y a usar la embocadura cuando lo único que yo quería era soltarme en un quemante soplido del Bronx que hiciera volar el techo. El saxofón siempre ha sido un símbolo de poder para mí. Desde esos días en que por primera vez me sentaba a estremecerme y rockear con piezas como Africa/Brass de John Coltrane mientras miraba sumergido en asombro las fotografías del tipo en su chaqueta, inundado en luces púrpuras y amarillas, bufando el testamento más honesto de la historia con ese saxo grande y atronador.

Los días en que me devolvía a casa fingiendo un resfrío me ponía a escuchar a Trane lo más fuerte que podía aguantar mi equipo Sears Silverstone, y me paraba en un taburete a leer “Howl” de Allen Ginsberg al tope de mis pulmones, imaginando que estaba en un café de North Beach o Greenwich Village. La música era mi combustible, aunque con pena me daba cuenta que en el núcleo era un muchacho verbal. En la ducha bailaba golpeteando pianos imaginarios, baterías, luego guitarras, pero especialmente saxos, copiando a mis héroes en improvisaciones atonales de 20 minutos que se elevaban en los clímax más relampagueantes cuando se acababa el agua caliente.

También tomé clases con instrumentos reales en distintos momentos: guitarras, pianos, trompetas, baterías y el anteriormente mencionado saxo, nunca alcanzando mucho éxito porque estaba muy encendido con los imperativos de mis canciones internas para molestarme en aprender tonterías de libros para principiantes como “Old Black Joe” y “My Bonnie.” Por las tardes practicaba las escalas con mi saxo alto por cinco o diez minutos, sintiéndolas deslizarse ineludiblemente hacia improvisaciones, rechinando un rato para después prender un Chesterfield, apoyarme encorvado en el respaldo del asiento con mi hacha descansando casualmente sobre mis piernas cruzadas, con los dedos de una mano aún sosteniendo las teclas, escuchando mis álbumes de Jackie McLean, soñando. Después comencé a fumar hierba, y mediante los azarosos y perfectos fraseos eufóricos me las pude arreglar con “Summertime” de Gershwin. Una tarde me uní a una banda del estilo Johnny and the Hurricanes, pero no podía tocar “Night Train” o “Let’s Get One.” Aunque sí podía rechinar, incluso con la lengüeta rota y su punta mordida y astillada por lo menos unos cuantos centímetros.

La lengüeta del saxo del cuñado de Roger estaba nueva pero rígida y polvorienta, probablemente nunca la habían usado. Un músico “profesional” la hubiese sacado y soplado hasta que estuviera lista para ofrecer el tono apropiado, pero yo estaba en demasiado apuro para molestarme en hacer cualquiera de esas mierdas de conservatorio Juilliard. De todos modos, hay algo infantil en chupar un trozo de madera. Simplemente hice aullar la maldita cosa desde el rincón de la habitación y empecé a hacerlo trabajar, ¡HONK! ¡BLAT! ¡SQUEEE¡ rizando las yemas de mis dedos que luchaban contra las teclas, arrancando vocalizaciones rasposas, experimentando con estridentes redundancias rítmicas de una o dos notas, cruzas bop jive entre Illinois Jacquet y Albert Ayler y ligados afines a los fraseos de la guitarra de los Stooges. Para mí, sonaba excelente, y Roger y Tim estaban endiabladamente entusiasmados al principio, pero después de 10 o 15 minutos comenzaron a hastiarse, dejaron de tocar, y miraban las pelusas del suelo o el show de “Dick Van Dyke” en el televisor silenciado entre tragos y tragos de oporto. No es que me molestara en lo más mínimo, el flujo de mi fuerte energía inspiradora es tan constante y sostenido que en verdad no espero que ninguno de mis pares puedan seguir mi ritmo. Ahora, si estuviera fraseando con Trane o Pharoah…

De todos modos, la noche terminó en una confusión completa una vez que todos nos emborrachamos tanto que llegamos a ese estado, a veces bendito, a veces desastroso, de inconciencia ambulatoria en el que tienes que hacer llamadas telefónicas al día siguiente para poder asegurarte (con la esperanza) de que no te hayas tropezado en alguna absurda metedura de pata. Vagamente recuerdo a Tim llevándome a casa en su auto mientras yo seguía graznando y chirriando en el saxo, con cada nota tornándose más y más incoherente, hasta que finalmente estaba soplando una única nota aislada con una sonrisa dibujada mientras la tocaba, hasta que Tim me gritó que me callara, carajo, a lo que repliqué “debes estar bromeando”, y sólo me detuve para escabullirme del auto, arrastrarme hasta las escaleras de mi departamento y caer vestido en el total olvido de mi cama.

Esa noche tuve un sueño extraño y maravilloso. Fue uno de los mejores sueños de toda mi vida. Estaba frente a un gran auditorio modelado a partir del pequeño teatro de mi colegio. Estaba lleno hasta los rincones polvorientos con gente, y yo estaba parado completamente solo en el escenario con mi saxo, toqueteándolo y espetando en cada modo posible, soplándolo de la forma más distorsionada y loca que incluso yo he escuchado en mi vida. La audiencia se estaba impacientando, e incluso se comenzaban a escuchar unos leves murmullos, pero de pronto me asaltó una sensación muy extraña, y me di cuenta de un golpe que la mano de Ohnedaruth (1) en persona me acariciaba delicadamente la frente. En ese instante fui imbuido con la visión profunda de que tocar más es tocar menos, que estaba malgastando y disipando mis energías. Así que me relajé, y comencé a aplicar mi soplido y la presión de mis dedos de una forma más calmada, más consciente y meditativa. Y entonces el tono más inspirado, sublime comenzó a emanar de mi instrumento, de mí. Era fantástico, era un momento sagrado. Sonó exactamente como Pharoa Sanders. La audiencia se sentó silenciada en medio del recogimiento. La gentil, potente corriente melódica serpenteaba avanzando, haciéndose más divina en cada momento, era tan intensa que casi se hacía transhumana. Mientras me acercaba al clímax me di cuenta de que a partir de los giros y vueltas de la canción, de alguna forma había empezado a tocar “Garota de Ipanema.” Pero de todas maneras sonaba bendita.


Me desperté al otro día con una de las resacas más notables del mes, y con la memoria hecha un queso suizo. Contemplar el saxofón apoyado contra la pared de mi propio dormitorio me dejó boquiabierto, e inmediatamente llamé a Roger y exigí que me dijera “¿qué mierda hace este saxofón en mi casa?”

“No me preguntes a mí.”
“Bueno, y qué mierda pasó anoche?
“Te iba a preguntar a ti.”

No había esperanza de cognición. Es ese oporto de mala calidad, te fríe el cerebro dejándotelo como el de un borrachín vagabundo. Por eso es que les gusta tanto a los adolescentes. Roger dijo que él y Tim vendrían a beber y a mirar un poco de televisión un poco más tarde, luego colgué y me dispuse a recomponerme. En general no bebo en las mañanas, pero ese día la calidad de mi borrachera era tan extraordinariamente intensa que casi estaba ciego, así que pasé aproximadamente tres cuartos de hora dando vueltas en círculo por la casa y mirando fijamente las manchas negras purpúreas en el cielo antes de decidir lanzarme a desayunar Jack Daniel’s. Estaba bueno, y mientras mi cabeza se despejaba me senté en la mecedora, al lado de la ventana del living a jugar con el saxo, recordando mis días de Jackie McLean. Finalmente puse mi boca en la embocadura y toqué un “TOOT” experimental. Nada mal. Gradualmente, pensando en la vibración en mi cabeza, comencé a copiar unos graznidos granjeros.

De pronto vi la proyección de una sombra pasar por la ventana a mi lado. Dejé de tocar, me levanté silencioso, abrí una de las persianas delicadamente como nunca antes y eché una ojeada. Ahí estaba mi casera, su metro y medio de arpía canosa, con su bastón apoyada frente a la puerta de mi habitación escuchando. Dejé el saxo en el suelo y me senté de nuevo, con las manos cruzadas sobre el regazo, sin hacer ni un sonido hasta que se fue.

Ya había tenido problemas con esta vieja aparición anteriormente. Desde que los antiguos administradores, una pareja de jubilados, se fueron porque el caballero sufrió un ataque al corazón y esta señora Brown había llegado a reemplazarlos, ella y yo habíamos estado en pugna. La primera vez todo había sido muy civilizado. Estaba escuchando The American Revolution de David Peel & the Lower East Side a todo volumen y ella llegó y muy dulcemente me dijo que un vecino se había quejado. Está bien. Bajé el volumen. La vez siguiente fue por escuchar Sir Lord Baltimore. Escuché todo un lado con los audífonos y los parlantes a la vez cuando me di cuenta de que había estado golpeando la puerta con toda su fuerza por veinte minutos. Cuando le abrí lanzó una diatriba con escopeta amenazándome con echarme, pero mi sangre estaba tan encendida con retroalimentación Sir Lord Baltimoreana que simplemente le grité y cerré la puerta en su cara.

Todo esto era complicado por dos cosas. Una era su hijo, un alfeñique con cara de bebé del tipo que se deja una franja de crema púrpura después de afeitarse y que se casó con la rubia (una socialité de centro de padres) más perra que encontró. El tipo estudió en el mismo colegio que yo, y gastaba gran parte de su tiempo enredado en peleas con ella. Entretenía a todo el edificio escucharla intimidarlo y oírlo quejarse. Ella siempre ganaba. Estaba claro que él todavía no salía de la falda de su madre, porque aceptaban vivir ahí sin que les cobrara, a pesar de que era evidente que su esposa la odiaba (aunque es cierto que parecía odiar a todo el mundo.)

El otro factor que hacía difícil para mí dejar la cagada tranquilo era que el departamento justamente debajo del que ocupaba yo con mi santa madre lo arrendaba otro tipo con el que fui al colegio: sin duda uno de los tipejos más estúpidos y feos que he conocido, de nombre Butch Dugger, y que, por esas casualidades de la vida, al crecer se había hecho policía. Un niño que vive en el edificio una vez me dijo que había escuchado a Dugger decir que me recordaba del colegio, que nunca le había caído bien, y que había jurado, con sus palabras, “atraparme.”

No es que sea especialmente paranoico. Todo lo que sé es que una noche en que había invitado a un amigo a beber, me tocó el hombro justo en el medio de “Sister Ray” para decirme que alguien estaba tocando la puerta. Cuando abrí había CUATRO policías en uniforme esperando para decirme que alguien, no me quisieron decir quién, se había quejado por el ruido, y ya que eran más de las 10 de la noche de un domingo tendrían que tomar mis datos. Mi pieza estaba llena de humo de marihuana, y mi amigo estaba volado y en anfetaminas, así que se los di para que se fueran, y lo hicieron.

Pero todo eso ya había pasado, y ya no tenía drogas en la casa. Me irritaba que mi casera se parara afuera de mi hogar a espiarme en los Estados Unidos de América, donde un hombre tiene todo el derecho de tocar free jazz en medio de la tarde. Había escuchado a otros arrendatarios comentando cómo ella y su hijo habían sido sorprendidos a horas extrañas, sigilosamente al costado de las ventanas de otras personas, tratando de escuchar lo que pasaba adentro.
Me senté y lo medité un rato, llegando a la mitad de mi conclusión en mi quinto vaso de Jack, y luego llamé a mi novia por teléfono para divertirme un rato. Su hermana contestó y en vez de hablar comencé a tocar inmediatamente con el saxo una chillona versión de “Mary tenía un corderito” que hubiese enorgullecido a Yusef Lateef. Al principio estaba sorprendida, pensando, supongo, que la llamaban para bromear, pero cuando le dije quién era le entregó el teléfono a Candy, mi novia, y repetí mi actuación.

Para cuando llevaba la mitad de mi primera entrega, sin embargo, mi casera había trotado por las escaleras (o al menos lo más cercano al trote que se puede con un bastón). Hacía un buen acompañamiento rítmico, de hecho, pero Candy y su hermana no podían oírlo. Cuando volví a tocar, la señora Brown comenzó a gritar “¡Oigan, ahí adentro, paren ese bullicio y abran la puerta ahora mismo!”

Pero terminé mi recital. Candy se estaba riendo cuando tomé el teléfono y le dije que me esperara un segundo. Abrí la puerta con mi hacha en la mano. La casera echaba humo. “¡Qué haces ahí adentro!”

“Estoy practicando con mi saxofón”, dije con una sonrisa de inocencia, sosteniéndolo frente a mí para que lo viera. Esto no la calmó.
“¿Estás haciendo una fiesta de borrachos?”

Me estaba empezando a enfadar. Cada puta vez que me interrumpía me acusaba de tener una “fiesta de borrachos”, y lo peor es que nunca llega cuando las hago de verdad. Una vez me llamó un sábado en la noche y me preguntó lo mismo mientras veía a un frívolo profesor universitario que se parecía a Woody Allen interpretar tocatas de piano de un oscuro compositor homosexual y después explicarlas en un tono pretencioso en la tele. “No”, le mascullé con la adrenalina en ascenso, “sólo estoy tocando mi puto saxo como puede ver.”



Ella puso su pie entre la puerta y la alfombra inclinándose hacia dentro del departamento. “¡No use ese tono ni ese lenguaje conmigo, joven!”

“¡No trate de meterse en mi departamento, no la he invitado! ¡Está invadiendo mi propiedad!” Los dos estábamos volviéndonos un poco locos. Habíamos estado soñando esta confrontación por meses. Aunque yo casi nunca estaba en el departamento; la mayor parte del tiempo estaba yendo a fiestas borrachas en Los Angeles. Ella dijo: “¡Sabía que te debí echar de aquí hace tiempo, truhán!”

“¡Pero no lo hiciste, vieja puta! dije con una carcajada, mis ojos estaban a punto de saltar de mi cabeza. “¡No lo hiciste!”

“Oooh,” farfulló alzando su pálido y pequeño puño y su quebradizo y viejo brazo en el aire. “¡Te voy a…te voy a golpear!”

“¡Adelante!” le aullé. De verdad estaba empezando a afectarme. Me podía ver demandando a una anciana tullida de 78 años por agresión.

“¡Voy a llamar a la policía!”
“¿Para acusarme de qué?” rebuzné.
“¡Por alterar la calma… por molestar a los arrendatarios de mi edificio!”
“¡Eso es mierda,” le dije, “porqué no te callas y te vas y dejas de molestarme. En dos semanas más me voy para no tener que verte otra vez tu cara fea!”
“¡Te doy tres días para que te vayas!”
“¡Que te den por el culo, no puedes hacer eso!”

Estaba realmente frustrada; comenzó a tratar de agarrarse de donde pudiera. “¡Voy a decirle a tu mamá las cosas que haces!”
“¿Y qué?”
“¡Voy a mandar a mi hijo para que te saque la mierda!”
"¡Já, el maricón de tu hijo no va a hacer nada!” gruñí, y cerré la puerta de un portazo. Se fue, y volví a tomar el teléfono. Candy esperaba perpleja: “¿Qué fue todo eso?”

“Nada,” me reí, “mi casera está realmente loca”. Aunque yo no estaba en la mejor condición. Mi resaca me tenía tiritando por todos lados y mi voz sonaba temblorosa.

Pero sabía que todo iba a estar bien. No toqué el saxo de nuevo, aunque mientras seguía bebiendo me embarqué en infinitas fantasías de futuras confrontaciones con ella. Eventualmente Roger y Tim llegaron y fuimos a comprar más bebida, a pesar de que Tim había vuelto a su antiguo régimen de anfetas y metanfetas. De hecho, trajo sus pastillas para mostrármelas orgulloso y con torpeza dejó caer la bolsa. Las pastillas rodaron esparciéndose por todos lados. En la condición en que estaba sólo pudo recuperar tres cuartos de ellas. Hice una nota mental de las que rodaron bajo el colchón y la silla para recogerlas después.

Después de tomarse las que pudo encontrar, tomó el saxo, y aunque le había contado mi episodio con la casera, Tim sopló algunos bocinazos pedorrientos. Roger lo interrumpió “no hagas eso, viejo, no queremos líos.”

“Sí”, le dije, “¿Qué le vas a decir a mi casera si viene a golpearnos la puerta?”
“¿Cómo que qué? ¡Se lo damos y le decimos ‘toma, si crees que puedes tocar mejor, inténtalo!’”
“No”, le gritamos los dos, “¡no! Cálmate.” Y estando calmados, él y Roger comenzaron a improvisar tranquilamente con la guitarra y la flauta. Al principio los escuché, sorbiendo mi Jack con agua, pero mientras más escuchaba más ganas me daban de tocar también. Finalmente, sobrecogido por la musa y el trago, grité “¡Qué se joda!” Y tomé el saxo y me puse a maullar.

Esta vez le tomó menos tiempo que la vez anterior llegar hasta arriba. Probablemente estaba sentada en su departamento, igual que yo, preguntándose cuándo tendríamos otra oportunidad para enredarnos de nuevo. Qué romántico. Ahora golpeaba la puerta con ambos puños, chillando al tope de sus pulmones. Abrí la puerta, igual que antes, con mi saxo en las manos. Pero esta vez, Trane acarició mi frente una vez más, y no necesité míseras palabras para responder.
“¡Te dije que terminaras con el bullicio…!”
¡HONK!
“¡No voy a aguantar más de tus…!
¡HONK! ¡HONK! ¡HONKHONKHONKSQUAKSQUONK!
“¡Suelta esa maldita cosa y escucha…!”
¡SQUEEEE-ONK! ¡SHRIEEEE! ¡GRUGHRRGLONK-EE-ERNK!

Me acerqué hacia ella con el saxo apartándola de la puerta, deteniéndome sólo para tomar aire. Se dio vuelta y huyó. “Está bien,” jadeó mientras corría hasta la puerta de su departamento, se metía y abría la cortina. “Voy a llamar a la policía.”

No sé qué se me metió. En parte era la bebida, en parte pura inspiración y rabia y una declaración frente a mi inalienable derecho a tocar. La perseguí por el pasillo, sin dejar de aullar, hasta su departamento. La alcancé mientras tomaba el teléfono y sonreí al ver el terror en sus ojos mientras avanzaba hacia ella soplando como un huracán. ¡Rockeando!

“¿Cuál es el problema, señora?”

Era Butch Dugger parado en la puerta, en polera, sosteniendo un sándwich de atún a medio comer, enfurecido por haberlo sacado de su televisor en su día de descanso.

“Este tipo,” jadeó, “¡me está atacando! ¡Parece un perro bravo. ¡Sáquelo de aquí!”

“Enseguida, señora” dijo Butch con los dientes apretados, dejando su sándwich a un costado de un tulipán de porcelana en la mesa del living. Entonces vino y me tomó doblándome los brazos por detrás de la cabeza y torciéndolos hasta que dejé caer el saxo que se golpeó en la alfombra. Mientras me empujaba hacia fuera, pude ver que ella iba a la cocina, tomaba una servilleta y la ponía bajo el sándwich. Escuché que Dugger le pidió que llamara a la policía y le dijera al Oficial Betancourt que él, el Oficial Dugger, solicitaba que vinieran.

Me empujó por las escaleras, me lanzó de cara al piso y sentí su rodilla en mi espalda. Mientras estaba ahí masticando pasto escuché un portazo; su esposa que le traía las esposas. Con su rodilla aún en mi espalda, me las puso y me levantó. Pude ver a Tim y a Roger al otro lado de la calle, moviéndose sigilosamente en dirección a su auto. No estaban mirándome y no los culpé.

Un minuto después llegó una patrulla rugiendo, dos policías se bajaron saltando y corrieron hacia nosotros como si se tratara de una emergencia de gravedad. Uno traía su bastón en la mano. La señora Brown debe haber hecho una buena llamada. Dugger dijo: “Aquí está. Asalto con intención de agresión, quizás intento de violación, quizás algo más. Cuidado con éste, es un enfermo. Creo que ha estado tomando LSD. Voy a conseguir una orden de cateo, creo que he olido marihuana salir de su departamento en alguna ocasión.”

Así que me llevaron y me arrestaron. Por asalto y eventualmente por posesión de drogas peligrosas, y me lanzaron al calabozo. Me senté y prendí un cigarrillo, y un tipo negro de unos treinta años con pinta de rudo me pidió uno. “¿Porqué te trajeron?”
“Por estar adelantado a mi tiempo”.

Simplemente me miró. Por un segundo pensé que se largaría a reír, pero no lo hizo. “Sí,” dijo. “A mí también.”


(1) Sri Rama Ohnedaruth fue el nombre que se le otorgó a John Coltrane cuando se acercó al hinduismo.


Etiquetas: , , , , , , ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?