Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
lunes, noviembre 26, 2018
TOCATAS. Parte 1: Blondie versus Puerto Montt y Chillán/LOF Fest este 1 de diciembre
En la Blondie el
5 de octubre pude recordar el ambiente de tocatas que uno no controla para
nada.
Pulsera en la mano, y prohibición de ir al “camerino” con alguien más,
aunque sea tu pareja.
Un par de guardias al frente del escenario…¿para qué?
Revisión de la mochila al entrar, aunque seas de los “músicos” que los van a ayudar a lucrar esa noche. Me encontraron un 4
pack de Heineken de ½ litro, y al final me las dejaron pasar, pero casi como si
me estuvieran haciendo un tremendo favor por eso.
Todo lo
contrario en Puerto Montt y Chillán.
Ir en bus a
Puerto Montt con los 4 DM y los 5 Enfermos Terminales fue toda una experiencia.
La única represión que sufrimos fue la del asistente del chofer que intentó
quitarnos unos vasos con whisky que estábamos compartiendo. Nos amenazó con la
policía, pero al final ya era hora de dormir y no pasó a mayores.
Cuando llegamos
al terminal de buses en la mañana, nos estaban esperando nuestros anfitriones,
y tomamos un bus que nos llevó a las afueras de Puerto Montt, Alerce…un lugar
totalmente desconocido para mí. En una casa donde la hospitalidad incluyó una
especie de curanto que se demoró en estar listo pero estaba excelente, estaban
también unos cabros que yo no conocía para nada. Crestas verdes o azules (no
recuerdo bien) y roja/rosada, estaban escuchando el primer álbum de Killing Joke,
y después unos discos de PIL.
Había feria a
una cuadra, y con dos ET terminamos bebiendo cervezas en lata y conversando con
los lugareños. Al batero actual de ET no lo conocía, pero tras caminar y conversar un rato supe que es uno de los melómanos más extremos que he conocido en mi vida, con un conocimiento realmente enciclopédico del punk y sus derivados.
Uno de los habitantes de Alerce que carreteaba a esa hora en el sitio eriazo donde se acababa la feria nos decía: “yo antes jalaba para poder chupar más,
pero al final terminé jalando incluso cuando no bebía. Ahora pura cerveza y
marihuana”. Una dieta saludable, le decía yo, pues en verdad nunca me ha
gustado mucho la caspa del diablo, sobre todo porque uno bebe mucho más (y yo de por si bebo harto porque mido 1.89, peso como 93 kilos, y no tengo amígdalas desde que las extirparon a los 8 años) y las cañas
son realmente infernales. En fin, ahí estábamos todos, bebiendo y otras cosas a eso de las 11 AM. Debo decir que por regla general yo nunca bebo antes de las 12, pero a veces me permito hacer excepciones.
La tocata era en
el centro de la ciudad, en un oscuro barrio cerca del terminal de buses. Empezó
como a medianoche y terminó a las 5:30. A DM le tocó cerrar. Alcanzamos hasta a
dormir un poco entremedio. En un baño se jalaba, y en el otro se fumaba pasta
base. En medio de eso limitarse como uno a beber cerveza y fumar yerba parecía
casi un acto reaccionario o conservador.
El lugar estaba
repleto de juventud proletaria, y la penúltima banda era precisamente la de los
punk rockers con que habíamos estado compartiendo en Alerce: los Ignorantes, de
Concepción.
En su prueba de
sonido el bajista tocaba insistentemente la línea de bajo de Jah Wobble en
“Public Image”, pero la guitarra no sonaba a PIL sino a una mezcla de Chaos UK
con Disorder.
Misteriosamente,
a la hora de tocar el baterista había desaparecido, y en su lugar estaba el
chico del pelo rojo, cantando y tocando a la vez (un arte que admiro mucho pues
a mí cuando toco el bajo me concentro tanto que me cuesta hasta hablar al mismo
tiempo). Tocar después de ellos fue muy mala idea: el clímax del concierto fue
su set. Ninguno de nosotros sabía de su existencia, pero después nos hemos
enterado de que son famosos incluso a nivel global (amigos que han estado de
viaje me dicen que les preguntaron por ellos en Chicago y Ciudad de México,
para que se hagan una idea).
Todo el mundo se
sabía todas sus canciones, y el pogo circular no paró durante todo su set.
Difícil, competir con temas como “No estoy pidiendo”, “Depresión de basuco”
(basuco = pasta, por si no cachaban), "Noche de depresión" y el momento más intenso de la noche: “Olor
a cuero rancio, vino y raja”. El álbum del mismo nombre, 10 temas en 18 minutos de
duración, ya casi llega 80 mil vistas en youtube.
Al salir y tocar
luego de ellos con DM me sentía como si fuéramos una banda emo o prog rock. La
intensidad necesariamente bajó, alguna gente se fue, afuera llovía y ya eran las 5 AM. Al otro día
recordé que, guardando las proporciones, una vez The Clash tocó antes de Roxy Music, y el entusiasmo que
generaron fue tan grande que los muchachos de Bryan Ferry optaron sabiamente
por no tocar y retirarse, jejeje. Los entiendo…Lo mismo le pasó una vez en Italia a los
pelmazos de Emerson, Lake and Palmer, cuando vieron que sus teloneros de Area
(Internacional POP Group) despertaron tal entusiasmo de masas que se les
quitaron de inmediato las ganas de tocar.
[Cuando al otro
día los felicité por su sonido, me contaron que en rigor el vocalista/baterista
había tocado batería en el primer disco, y ahora sólo tenía que cantar, pero
como el baterista nuevo estaba “indispuesto”, tuvo que aperrar ycumplir una doble función.Como dijeron esa misma noche: “actitud punk
conchetumadre!” (vean el set, que está casi entero en youtube). En esa
conversación/despedida resumieron así el secreto de su éxito: “el poder del
tupa tupa”.
Además,
recomendaría escuchar su “Demo buena onda”, y el split adecuadamente titulado “Titanes del tupa tupa”,
junto a Ediöndö].
Después de eso ya
casi era de día, cantaban los pajarillos melodías hermosas que contrastaban con
todo lo escuchado y tocado en esa larga noche, me perdí del resto de la banda, me fui
con un viejo amigo y su pareja a su casa algunas decenas de kilómetros al sur
de Puerto Montt, en plena carretera austral. Llegando ahí cruzamos la carretera
para ir a ver el mar, y nos encontramos en medio del pasto de una casa
abandonada con una botella entera de Escudo esperándonos, heladita y especial
para un desayuno de campeones. ¿La habrá dejado un brujo?
Al despertar a
eso de las 14:30 mi teléfono estaba casi completamente descargado, perdí el
enchufe en el local y no había ninguno que le sirviera. Miraba los cerros, el
mar y me preguntaba ¿qué estoy haciendo en medio de toda esta primera
naturaleza? ¿Dónde estará el resto de mi banda? ¿Cómo cresta los voy a
reencontrar?
Desperté al
resto y salieron un par de cervezas (el lugar está alejado de casi todo, pero
justo al lado hay un mini market con botillería: mi amigo supo escoger muy bien
donde vivir). En el tocadiscos fluyeron desde el “shape of jazz to come” de Ornette
hasta discos de Minutemen, Big Boys y Undertones, pero al ver pasar a las 4 el
minibús que pasa cada una hora tuve que irme corriendo armado con mochila y
bajo, casi sin despedirme, resistiendo las tentadoras invitaciones a quedarme hasta el otro día. ¡Gracias por todo!
Recién a las 5:30
de la tarde puede reunirme con vocalista y batero de DM, en Chile Barrio, donde
estaban también además de los dueños de casa el bajista de Ignorantes y la vocalista de Toxik Riot, muchas latas de cerveza Cristal en el congelador y carne asándose en un hornito, y desde ahí tuvimos que ir a buscar al
guitarrista que estaba en Alerce con ET y el resto de los Ignorantes. Casi
todos comían carne, menos yo, que sigo siendo principalmente vegetariano con
ocasionales excepciones en que como mariscos y/o peces. Cada uno fija su
límite. Pero bueno: la cerveza abundaba y fue una buena despedida. El dueño de
casa era tan amable que nos agradecía por haber visitado su hogar. ¡Gracias a
ti por la hospitalidad!
Pernoctamos en
Temuco, a pasos de donde tiene su sede el Comando Jungla, que ahora dicen que
“no existe”. Esa misma noche nos enteramos de que en Santiago 1 habían matado a
Kevin Garrido, lo cual nos impresionó de sobremanera, pues poco antes de nuestra primera aparición tras 21 años hubo otro crimen de Estado (el "suicidio" de Alejandro Castro en Valparaíso), y poco después de nuestro breve paso por La Araucanía el Estado volvió a matar, esta vez a Camilo Catrillanca.
Al otro día
llegamos en la tarde a Chillán. El Espacio Riesgo es un galpón bastante grande
en el patio de una casa que por fuera parece perfectamente normal. Cervezas de
medio litro a luca, y lleno de amigos que no veía hace años. En un momento
llegaron los pacos, pero no era por el ruido sino que por un auto mal
estacionado.
La banda que más
me sorprendió ahí fue Culpables! Canciones cortas, entusiastas, y con una
líneas de bajo en el registro medio/agudo, tocadas con uñeta de manera precisa
y contundente. Mucha convicción. Hits inmediatos como “Quiero drogas”, “Hábitos
nocturnos”, “Depresión intermedia”, y permanentes alocuciones de su vocalista,
llamando a recuperar las calles y sacar del espacio a las distintas variedades
de fascistas que las están copando hoy en día. ¿Ya he mencionado 3 canciones sobre la depresión!? Nosotros no tenemos ninguna, más bien, decimos cosas como "aprende a cuidar tu lucidez", jo jo jo: Positive Youth???
En esta tocata
DM pudo disfrutarse mucho más, creo yo, por el sonido (en P. Montt toqué de memoria: el retorno no se escuchaba para nada) y por el entusiasmo del
público, que conocía bien nuestros viejos hits. De hecho, hay 3 registros diferentes de la misma actuación en youtube,
aunque el tercero y mejor equipado creo que aún no se libera.
Nos fuimos
felices de allí. Era necesario volver a Chillán después de todos estos años, y se hizo en gran estilo, de nuevo junto a los compañeros de nuestra banda hermana Enfermos Terminales, que en esa
ocasión brindaron varios temas del ya clásico Split “Vamos bien, mañana mejor” (1997).
A mucha gente le
parece que el punk en general o el hardcore punk en particular es monótono y que suena siempre igual. Yo
diría que las seis bandas que he referido acá (DM, ET, Ignorantes y
Culpables, además de Ediöndö y Toxik Riot) no se parecen para nada una con otra, y esa es parte de la gracia: la hermosa
diversidad de un movimiento que ya tiene 4 décadas de antigüedad y no parece
haberse agotado aún.
¡Amén!
Y como las despedidas siempre se alargan y los conciertos únicos terminan duplicándose o triplicándose (sino pregúntenle a los Ramones, a Black Sabbath o a Marcel Duchamp), se viene una tocata imprevista en Estudio LOF este sábado, que con 6 bandas ya adquiere características de un verdadero LOF FEST. Un día después Disturbio Menor tocará en el festival Furia, en Talca. (Necesitamos un chofer straight...¿algún voluntari/a?).
Lo mejor para un veterano melómano es cuando de vez en cuando alguien te presenta toda una veta de materiales que uno por distintas razones desconocía completamente.
Luego de una larga, interesante y hasta impresionantemente sorprendente en sus resultados Deriva realizada ayer desde las 12 a las 23:00 aprox., desde la Plaza de Armas hasta el corazón de la Población 18 de Septiembre, me quedé dormido escuchando a DIOS (2001), y me di cuenta que existía un album de 1995, que al parecer existió en ese entonces como cassette. Un par de canciones se repiten, y el sonido tiene un toque un poquitín más "industrial" si me preguntan, en comparación a ese sonido cuasi post-Joy Division del album de 2001. Pocas veces he escuchado mejores letras en español.
Lo único malo de la Deriva es que en algún lugar perdí mi valiosa libreta de apuntes, casi llena. Desperté varias veces pensando "donde estará?" DIOS me ayude a encontrarla, y si no...bueno...la Humanidad ha sufrido pérdidas más lamentables. Sin esa libreta me costará enormemente escribir acerca de las derivas por Buenos Aires, Rosario y Punta Arenas...Pero tampoco es imposible, dado que tengo apoyos fotográficos.
(Excepto la de ayer!!! Que en parte puede haber sido la mejor de todas precisamente porque no acarreaba sobre mi ninguna forma de tecnología, sólo técnicas: lápiz, hoja, botella, papel).
Tal vez perderla es el precio que me impuso el destino para hacer una verdadera ruptura con mi vida anterior, a partir de ahora, y/o el precio del reencuentro histórico enorme e imprevisto que tuve ayer, y sobre el cuál habrá que escribir en otro momento.
ESCUCHEN ESTO, VARIAS VECES, NO SE ARREPENTIRÁN, CAMBIARÁ SUS VIDAS:
Magallanes (parte 1). De la obra en progreso "Memorias de un cuarentón".
LOS OCHENTA.
Primera mitad: 80/85[1]: "PUNTA ARENAS, PUNTA ARENAS, EL QUE COME CALAFATE HA DE VOLVER…"
El avión da unas vueltas sobre el Estrecho de Magallanes y
veo por vez primera a la hermosa ciudad de Punta Arenas, al borde del mar,
entre los cerros y el Río de las Minas, frente a la mucho más pequeña localidad
de Porvenir.
Nunca había viajado en avión. Todas nuestras cosas venían
arriba de un camión que demoró varias semanas más en llegar: tantas que la
empresa de mudanzas tuvo que indemnizarnos.
Primero nos quedamos en el Hotel Savoy, en pleno centro de
la ciudad, y del cual no recuerdo donde quedaba ni sé si todavía existe. Mi
padre entraba de inmediato a trabajar en Televisión Nacional, como Jefe
Técnico, tras ser trasladado desde La Serena, donde habíamos vivido desde 1974,
y donde yo había cursado mis cuatro primeros años de enseñanza básica.
Nunca me molestó el clima frío. Al contrario. Lo que no he
soportado nunca bien es el calor.
Me molestó en cambio el que los autitos matchbox, que coleccionaba
y cuidaba con pasión, costaran más del doble que en el norte[2].
Era una molestia menor comparada con las conversaciones que escuchaba en el
Hotel Savoy en la noche: mi madre, que siempre odió el frío, le informaba a mi
padre con horror el alto precio y mala calidad de las pocas frutas y verduras que llegaban por estos lados. En
esos tiempos, más que ahora, Magallanes era una tierra ideal para comedores de
cordero, y sobre todo en su variedad más barata, el capón, que dejaba
impregnadas a las casas y a sus moradores. Un aroma tan feo que sin duda debe
haberme influido en mi decisión veinteañera de hacerme vegetariano.
“El norte”.
En Magallanes prácticamente todo queda más al
norte. Los chilotes que conocí, y que abundaban en la zona, decían siempre “yo
vengo del norte”, y a los cuatro miembros de mi familia en ese entonces, todos
nacidos en Valparaíso, nos daba risa el relativismo geográfico…pero ellos
tenían razón: estábamos realmente en el extremo sur del mundo, y al saberlo, la
sensación de estar en un lugar único creo que nos acompañó todos esos años. Un
poco más al norte: la pampa, con sus avestruces (o ñandúes) y camélidos
(guanacos). Un poco más al sur: bosques, campos minados (producto tanto de la
prepotencia militar fascista como de la casi guerra con Argentina un par de
años antes), Puerto de Hambre y el Fuerte Bulnes. Tremendas historias las de
esos dos lugares, ubicados tan lejos temporalmente, pero tan cerca el uno del
otro[3].
La ciudad, esta ciudad, no era en ese entonces todavía
antagonista del campo. El campo brotaba en los patios, en los sitios eriazos
frente a las poblaciones. En todas partes. Eramos también dominados por el
viento, y por el fenómeno de las “cuatro estaciones en un día”. Nombre
inadecuado en realidad, porque muchas veces solían ocurrir las cuatro
estaciones en una hora. Con ese dinamismo telúrico, nadie se complicaba
mayormente en cuanto a dejar de hacer cosas porque el día estuviera “feo”: toda
esa variación era hermosa en sí misma, y al menos las personas de 9 años de
edad, como yo, disfrutábamos todo lo que Wuatauinewa
(el dios eterno yagán, que está “desde el principio del tiempo”) nos enviaba a través de
los vientos.
Cuando finalmente llegamos a la casa asignada, en Mardones
0409, casi esquina con Punta Dungenes, la sensación der ser un niño de la selva austral no me
abandonaba. Pocos árboles, pero mucho territorio libre para explorar. Calle
Zenteno, Argentina, villas pobrísimas un poco más arriba, donde pocos años dspués hacíamos las primeras barricadas antidictatoriales, toda la
población ubicada en el ex cerro de los ladrones, y por algo todos decían que
allí penaban. El cerro de los ladrones era un sitio legendario tratándose de
una ciudad que durante gran parte del siglo XIX fue una colonia penal. Me
imagino que luego de una rebelión enorme sobre la cual escribió el señor
Bunster, lo que llamamos usualmente como “la delincuencia” (concepto algo unilateral,
porque sabemos que la verdadera y más grave delincuencia siempre está
enquistada en el poder, en el Estado) se retiró hacia los cerros, y desde allí
seguía operando en las sombras, en una ciudad que sin temor a exagerar sigo
creyendo que es única en el mundo.
Aparte de los ladrones muertos en los motines decimonónicos
y luego refugiados en el cerro, y los colones españoles que se murieron de
hambre en el Puerto de triste memoria, esperando refuerzos de colonización que
nunca llegaron, las presencias fantasmales abundaban por todas partes. Recién
ahora me doy cuenta de que se trataba de
un complejo de culpa colectivo por el asesinato masivo y planificado de indios,
al sur y al norte del estrecho. Hasta hay fotos de eso: mercenarios que según
un estudiante posmoderno serían una especie digna de investigar, masacrando sin
piedad a todos esos subhumanos que les estorbaban a los patrones el cultivo de
animales-mercancía (ovejas), y que por lo mismo eran baleados en masa para
luego recortar sus orejas y cobrar el precio convenido. Lástima que Karl Marx no
alcanzó a incluir esos ejemplos en su obra maestra dentro de la obra maestra,
el capítulo sobre acumulación originaria en El Capital.
Hasta Darwin anduvo por acá observando todos esos procesos.
Y no olvidemos que Marx envió a Darwin una copia de El Capital con dedicatoria.
También a Bakunin.
(CONTINUARÁ...)
[1] El
único disco no tan horrible de Bad Religion se llama así: 80/85. No es una
mierda, a diferencia de todo lo que hicieron después, pero palidece
notoriamente en comparación con a lo menos
50 bandas mejores que ellos, de las cuales voy a mencionar las primeras 10 que
se me vienen a la cabeza: Black Flag, Dils, Nuns, Descendents, Suicide Commandos,
Bad Brains, Government Issue, Circle Jerks, Minor Threat, Hüsker Dü, No Trend,
Stickmen with Rayguns, Naked Raygun, Youth Brigade (los 2 YB: el de Washington y el californiano), Really Red,
Proletariat, Reagan Youth, Urinals, Germs, Saccharine Trust, Minutemen,
Dickies, Millions of Dead Cops, The Last, Flipper, Dead Kennedys, Jody Foster
Army, Dicks, Big Boys, y… mierda, ya llevo como 30. ¿Entienden a lo que me
refiero? Y eso que ni siquiera se me
ocurrieron de entrada bandas tan famosas como los Misfits, los Replacements TSOL,
Vandals, DI´s o Adolescents. Hasta en películas huevonas como “Suburbia: la
rebelión de los punks” se puede ver a algunas de estas últimas en vivo, y siendo
mucho mejores que los sobrevalorados Bad Religion, que vinieron a tocar al
último Cuicopalooza, y al ser entrevistado su vocalista en no sé qué diario,
dijo que nunca olvidó su primera visita a Chile, porque fue ahí que usó por vez
primera su “guitarra azul”. ¡Gracias huevón! ¡tremendos recuerdos! Hasta Julio
Iglesias mentía mejor a la hora de decir que este país de mierda le importaba
mucho.
[2]
Esos autos fueron mi segundo coleccionismo, después de las revistas Kalimán y
Tamakún, dos héroes enmascarados de la India que llegaban a los kioskos en los
70. En realidad creo que las revistas eran mexicanas, y sólo Kalimán se
encapuchaba (no estaba prohibido en esa época).
[3]
Para escuchar una versión musicalizada de esas gestas habría que conseguir el
primer LP del Taller Alturas, “Canto a Magallanes”, de 1976.
"Reconvertir el sufrimiento en fuerza". Unas palabras para Cristóbal Cornejo.
Te he extrañado Cristóbal, y siento que te fuiste cuando más te necesitaba, pero en fin, es algo egoísta verlo de ese modo, aunque sé que eso no te molestaría para nada, pero bueno...así es la hueá nomás, como decían nuestros queridos Flipper (That´s the way of the world). / 1 año. 12 meses en que todo estalló. Tal vez me dirías que me ría de todo, que toque fondo realmente y salga luego a flote... / Traté de hilvanar unas ideas que irán a manera de prólogo a tus "escritos (anti)políticos". En general seguí la línea de lo que recordaba del Homenaje que te hicimos el año pasado en la Librería Proyección. Estaré fuera del país para estos lanzamientos de los 3 libros en que se ha compilado tu obra hasta ahora, pero dejo estos recuerdos por este medio, para que circulen por donde deban hacerlo nomás. Agradezco a quienes me invitaron a escribirlo. Me imagino que te deben extrañar tanto como yo.
“RECONVERTIR EL SUFRIMIENTO EN FUERZA”
PRÓLOGO A LOS ESCRITOS POLÍTICOS DE
CRISTÓBAL CORNEJO
Julio
Cortés Morales
“Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse,
un ideal al que ha de
sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al
estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la
premisa actualmente existente” (Marx y Engels, La
ideología alemana)
Cristóbal
entendía perfectamente el concepto de Marx del “hombre total”. Y lo vivía.
Según la descripción marxiana clásica, en el comunismo un ser humano podía
pescar en la mañana y filosofar en la noche, sin ser por eso ni pescador ni
filósofo[1].
Cristóbal podía
crear sonidos sin ser músico, escribir poemas sin considerarse un poeta, y
notoriamente la etiqueta de “periodista” le quedaba demasiado estrecha. Además,
en su escritura mezclaba todos los aspectos de la existencia, pasando de
comentario musical al panfleto político, de la poesía a la crónica, del amor al
humor, y de la crítica de arte a la crítica de la vida cotidiana. No es de
extrañar que quienes luego de su muerte han intentado recopilar y ordenar su
obra se hayan encontrado con que ésta era mucho más extensa e inclasificable de
lo que se podía prever de antemano.
En este
compilado de textos tenemos a grandes rasgos lo que podríamos denominar como
sus “escritos políticos”. El entrecomillado en este caso emana no tanto del
distanciamiento respecto del concepto de política tradicional, respecto a la
cual más bien la posición de Cristóbal sería “antipolítica”, sino de la
dificultad de diferenciar los aspectos (anti)políticos del resto de temas y
consideraciones que estuvieron presente desde el inicio en sus inquietas
reflexiones.
Cristóbal también
entendía que no tenía sentido luchar por el comunismo sin luchar por la
anarquía, y viceversa. La crítica de la economía política sin crítica del
Estado conduce siempre a posiciones socialdemócratas. Y cuando los críticos de
la política y del Estado ignoran a Marx, no pasan de ser un tipo de liberales,
o nihilistas individualistas de la peor especie. “Anarquistas por el comunismo
y comunistas por la anarquía”. Esa etiqueta le gustaba. La bandera roja o la
bandera negra…ni él ni yo pudimos decidir nunca cual nos representaba más. En
la duda, usábamos ambas, juntas o por separado.
Cristóbal
sentía, en todo caso, una tensión interna, una dinámica de oposición dialéctica
permanente entre dos polos que estaban dentro suyo. Recuerdo que una vez se reportó desde el
norte de Chile, tras una ausencia más o menos prolongada de su participación en
ciertas iniciativas en que ambos confluíamos, y me dijo que los últimos meses
había estado siendo dominado por su polo “anarquista individual y hedonista”,
pero que ya se estaba ordenando de modo de poder potenciar de nuevo el polo “comunista
organizado”. Todos sus camaradas hemos sentido esa misma tensión, pero creo que
él fue el primero en sentirla y explicarla así de claro. Pero no sólo la
expresaba en palabras: la vivía y sufría, tal vez de manera más intensa que todo
el resto.
Cuando conocí a
Cristóbal hacia el año 2004 él tenía 21 años, y yo 33. La mayoría de edad y la
edad de Cristo. Es verdad que a principios de los 90 la mayoría de edad en
Chile se uniformó a los 18 años, pero antes de eso se seguía la vieja teoría
romana de ciclos de 7 años, que hizo que en la época de Justiniano el fin de la
infancia se fijara a los 7 años, el inicio de la pubertad a los 12 o 14
(diferenciando entre mujeres y varones), y la mayoría de edad a los 21. Era un
hermoso niño. Cuando pienso en su imagen de esos años, en mi retina mental se
me mezcla con la imagen más conocida de Rimbaud, el poeta-niño. Era un joven
que derrochaba talento, tras una apariencia aún algo frágil y tímida, cuestión
que con el tiempo fue variando, pues cada vez que lo veía después de períodos
de interrupción del contacto, me parecía más crecido, más maduro y más seguro
de sí mismo, pero sin nunca haber dejado de ser en el fondo el mismo hermoso
niño.
Lo conocí en un
ambiente de música y ruido, y comentarios sobre todo ello en el medio más usado
del momento: los fotologs. De hecho, creo que primero intercambiamos
comentarios por esa vía virtual, hasta que una vez me lo topé en persona en un
concierto en algún local del barrio Brasil -cuando psicogeográficamente era más
denso e interesante que lo que dejó de él la arremetida represiva del 2009
conocida como “Operación Salamandra”-. En esa ocasión me lo presentaron como
“periodista musical”, o algo así. Nos dimos la mano, conversamos, y apenas
rompimos el hielo cerveceando y conversando noté que la etiqueta le quedaba demasiado
pequeña.
Por esos años yo
intentaba vertir al papel algunas reflexiones y posiciones sobre la peliaguda
cuestión de la relación entre arte y política. El resultado se plasmó en un
folleto titulado “Arte, capitalismo y vida cotidiana”. Lo repartía a diestra y
siniestra en varias tocatas ruidistas, y por supuesto que casi nadie le daba
mucha bola. No así Cristóbal, que por esa época andaba siempre acompañado de
dos jóvenes rancagüinos junto a los que editaban la revista Fakxion, publicación
que no le hacía asco a mezclar la melomanía extrema con la reflexión política
radical. Leyó y digirió bien el texto, y después me lo comentó y a partir de
ahí ambos entendimos que estábamos situados sobre un terreno común, sensación
que nos acompañó de ahí para siempre. Poco después me regaló una copia en DVD
de varios films situacionistas.
Cuando
comenzamos el proyecto del cual surgió la publicación Comunismo Difuso, que
sólo conoció dos números (el primero a fines del 2009, y el segundo a mediados
del 2012), él fue uno de los más entusiastas participantes. Por alguna razón
que no recuerdo no pudo asistir a nuestra primera reunión, en la ciudad de
Rancagua, que terminó con propaganda callejera espontánea y la detención de 3
de los nuestros, que fuimos bastante maltratados por la policía tanto al
momento de la detención como luego en la siniestra Comisaría de Rancagua, la misma
donde hace un par de años dejaron morir de calor dentro de un furgón a un
detenido. En el calabozo nos reíamos acordándonos de que cuando anunció que no
podría asistir al encuentro, Cristóbal nos alertó de que si nos reuníamos a la
hora de almuerzo nos podíamos “indigestar”.
En esa y
posteriores publicaciones, nuestra afirmación programática del comunismo nos
impedía firmar los artículos y colaboraciones. Entendíamos que Comunismo Difuso
era un órgano de las “hordas de sujetos eufóricos por la revolución comunista
mundial”. Esa euforia se sentía muy fuerte hacia el 2009/2010. Con ocasión del
primer número, Cristóbal se encargó de una de las definiciones de la sección
“Afilando las palabras”. Esa especie de diccionario en que trabajamos, en parte
inspirado en el Diccionario del Militante Obrero publicado en Barcelona a
principios de los 70 con una importante colaboración del Equipo Teórico del
Movimiento Ibérico de Liberación (también conocido como 1000)[2],
nos parecía una profunda necesidad, dada la enorme confusión conceptual
reinante en los medios anticapitalistas/antiautoritarios, en los cuales hasta
el día de hoy el concepto de comunismo se asocia al partido socialdemócrata
autodenominado P”C”: un fundamental y lamentable aparato ideológico del Estado
capitalista, que obviamente no tiene nada que ver con el proyecto de una
sociedad sin clases y sin Estado, sino que más bien todo lo contrario.
Para ese primer
número Cristóbal entregó una hermosa definición de “Sabotaje”, y además se hizo
cargo de lo que pasó a ser algo así como su propia sección: “Miserias de la
industria cultural chilena”, que en esa oportunidad se enfocó en la horrible
sarta de programas dedicados a exhibir y glorificar la acción de las policías,
y que por gentileza de nuestro camarada diseñador contaba con una excelente y
completísima galería de despreciables personajes entre rostros de televisión,
periodistas/policías, y demás fauna asociada (de Kike Morandé y Constanza
Santamaría a Warnken y Nibaldo Mosciatti)[3].
En Comunismo
Difuso N° 1 anunciábamos que estaba faltando una insurrección en el territorio
nacional, y de la mano de la cita de un “cientista político” democristiano
profetizábamos que podía ocurrir entre el 2011 y el 2013. Luego se vino el
agitado año 2011, tan movido que entre otras cosas atrasó la publicación de un
nuevo número, pero no por dispersión ni desgano sino que precisamente porque
todos estábamos de lleno metidos en esa agitación. Sobre todo él, que se las arreglaba para
cumplir con sus labores asalariadas de periodista y participar en la revuelta
callejera, además de sus otras múltiples actividades musicales y de todo tipo.
Poco antes el Comité Invisible publicaba “La insurrección que viene”. En su
nuevo libro, “A nuestros amigos” (que lamentablemente Cornejo no llegó a leer),
hablan al principio de que efectivamente las insurrecciones vinieron, entre el
2008 y el 2014, pero que en todas partes parecen “estrangularse en la fase de
motín”. Probablemente en Chile dio para menos que eso. Quién sabe…
En el número 2 y
3 de Comunismo Difuso, que salió en agosto del 2012 -y que debido a esa enorme
tardanza fue considerado como un número doble[4]-,
su pluma nos aportó una nueva definición (Poesía), una nueva referencia a las
Miserias de la industria cultural chilena, atacando ahora a las distintas
expresiones de arte industrial y burocrático expresadas en mega eventos como “La
pequeña gigante”, “Santiago a Mil” y otros engendros, además de un emocionante
relato de su participación en los disturbios callejeros del 2011 en Santiago,
junto a reportes de otros compas desde Valparaíso y Concepción (trilogía de
ciudades en revuelta que también era estudiada en un texto sobre la
Insurrección de 1957 incluido en el mismo número, que circuló bastante y lo
sigue haciendo al día de hoy, aunque no siempre reconociendo su fuente,
cuestión que en realidad importa bastante poco). Vale la pena destacar su
concepción de la poesía, donde acude principalmente a Perét y Vaneigem, y que
mientras para el pensamiento dominante sería caricaturizada como “una inútil
actividad de románticos”, como “evasión, huida de la realidad”, para él sería,
citando la revista Tiqqun, “el arte de reconvertir el sufrimiento en fuerza”,
razón por la cual “ahora es tiempo de hacer poesía, de vivirla, como acto
creativo que nos reencuentra con nuestra humanidad en pleno”, colándose “como
mímica corrosiva en cada intersticio mal sellado por el poder”.
Entre medio de
esos 3 convulsos años ocurrieron varias cosas más. Cristóbal escribía cada vez
más y mejor, y sus aportes, anónimos o con firma, circulaban por todas partes.
De hecho, recuerdo que cuando estalló el caso Bombas (¡valga la redundancia!) y
no quedaba claro cuáles eran los contornos precisos de la fantasmal
organización terrorista imaginada por Hinzpeter/Peña un texto de la página
Comunización se preguntaba si entre otros Ariel Zúñiga y Cristóbal Cornejo no
serían considerados miembros de la misma, por el sólo hecho de que escritos
suyos circulaban en la página que la versión policial entendía como emblema del
“anarcoterrorismo”: Hommodolars. Además de eso, organizó homenajes a Albert
Ayler, tocó mucho más que antes (llegando a incorporarse como baterista a la
formación diAblo: ¡Cómo olvidar que el inicio de su gira brasilera se vio un
poco postergado porque en el aeropuerto la policía detuvo a Cristóbal, que
tenía una vieja cuenta judicial pendiente por haber expropiado mercancías en un
supermercado!), y cada vez que nos visitaba en casa aparecía con algún regalo
interesante: un compilado de hip hop combativo hecho especialmente para mí
porque según me dijo: “no cachai ná de esto”, y una Antología de escritos de
Ulrike Meinhof, de la Fracción del Ejército Rojo, que expropió de otra
biblioteca y cuya custodia me confió para que estuviera (según él) en “mejores
manos”.
En febrero del
2010 se vivió además el terremoto (hablando en términos estrictamente
telúricos, y también sociales), con todas sus consecuencias (saqueos,
desaparición momentánea del Estado, represión militar, etc.). Cristóbal
escribió su experiencia, en gran nivel de detalle, y la comunicó en los medios contrainformativos
y subversivos usuales.
Hacia el 2013
Cristóbal se trasladó a Tocopilla, trabajando como periodista de la
Municipalidad. Desde allá seguía haciéndose presente en el debate
revolucionario, entregando por escrito sus impresiones sobre la inmensa
movilización que estaba ocurriendo, esta vez anónimamente, autodenominándose
como “un comunista anárquico”. No se trataba de “periodismo alternativo” ni
nada por el estilo, sino que de notas tomadas al calor de las barricadas y las
cajas de vino degustadas por el proletariado juvenil en combate. Y eso son sus
escritos: ni más ni menos que textos para el combate.
Uno nunca sentía
que Cristóbal estuviera alejado de sus camaradas, ni siquiera cuando andaba
patiperreando por otras partes de Chile o del continente. Su corazón y su mente
seguían siempre con nosotros, y cuando uno menos lo esperaba dejaba car algún
tipo de reporte, notas o reflexiones por vía electrónica, las que siempre eran
valiosos insumos para seguir accionando y reflexionando. No en vano entendíamos
el comunismo como un “partido histórico”: la centralización la da el programa,
y las tareas pueden cumplirse individual o colectivamente, alejados de siglas e
instituciones (aunque durante hartos años, para referirnos a nuestras
vinculaciones concretas hablamos de las Redes por la Autonomía Proletaria).
Pese a que en
este mundo y particularmente en los circuitos antagonistas se ha instalado una
rígida división entre los sujetos reflexivos y los sujetos de acción, y en
general entre la teoría y la práctica, Cristóbal como “ser humano total” (sí:
corregimos en este punto a Marx, porque “hombre total” suena algo machista y
restrictivo, aunque no sé si en este punto estamos corrigiendo a Marx o a sus
traductores) desafiaba todas esas simplificaciones. Era capaz de teorizar a un
excelente nivel, y acto seguido armar barricadas con lo que hubiera a mano.
Podía tocar música tan bien como escribía acerca de ella, y decía cosas tales
como que la música de Malgobierno era “ideal para camotear pacos”.
Por sobre todo,
siempre practicó y disfrutó mucho lo que llamamos “vandalismo comparado”. Su
cuerpo pequeño y más bien delgado no era obstáculo para alojar una gran
cantidad de energía y violencia canalizada en contra de símbolos del sistema. Alguien
decía: “¡cómo cabe tanta maldad en metro y medio de persona!
Recuerdo una
noche en que, después de una reunión de un puñado de camaradas, nos dirigimos a
pie hacia otros barrios en busca de bares, y en el camino procedimos a la
crítica práctica del urbanismo neoliberal, centrándonos sobre todo en ciertas
vidrieras de horribles negocios de automóviles que se nos cruzaron en nuestra
caravana de destrucción. Él andaba en bicicleta, y como por su poca corpulencia
no podía causar el mismo daño que otros de nosotros hacíamos a patadas, hizo
uso de adoquines lanzados a modo de bumerang, pero que en vez de devolverse
causaban grandes daños en el objetivo escogido. Después de teorizar, organizar,
beber, y vandalizar por varias horas, llegamos de madrugada a dormir a la casa
de uno de los nuestros, con la última botella de algún destilado, y antes de
eso Cristóbal propuso que todos nos desnudáramos (literalmente lo que dijo,
pleno de entusiasmo, fue: “¡Empelotémosnos!”). Lamentablemente, sólo él avanzo
en ese sentido, permaneciendo sentado en calzoncillos el par de horas más que
duró esa encantadora velada. Los demás éramos machos más tradicionales en ese
sentido y no lo seguimos en su ejemplo de autoliberación integral. ¡Cuánto me
arrepiento ahora!…Lo cierto es que nuestro amigo desafiaba incluso las
asunciones más usuales sobre sexualidad, géneros, masculino/femenino, y en el
plano de la corporalidad y la exploración de los sentidos estaba dispuesto a ir
mucho más allá que el resto[5].
Su materialismo histórico empezaba por su propio cuerpo. Ejemplo de ello es la
crónica que escribió acerca de su participación en una “orgía desprogramatoria”
organizada por Leonor Silvestri, publicada en su momento en la revista Sangría.
El último de los
“escritos políticos” que le conocimos era breve y contundente, y lo envió para
el segundo número del pasquín agitativo Anarquía y Comunismo, que salió en la
primavera del 2014. En él las emprendía contra las celebraciones propias de las
“mierdas patrias”, y terminaba afirmando con convicción que la revolución es
mundial, la hace el proletariado, y se hace “hasta el fin”. La idea de una “revolución hasta el fin” la
tomábamos del texto del mismo nombre que en su momento, a principios de los 70,
fuera elaborado por miembros del MIL/GAC (Movimiento Ibérico de
Liberación/Grupos Autónomos de Combate), y que también fuera conocido como
“Marxismo años 70” o “El mamotreto”[6].
Dicho grupo, al igual que la Internacional Situacionista, nos parecían claves a
la hora de entender la necesidad de una superación real de la falsa dicotomía
marxismo/anarquismo, sobre la cual se pavimentó la derrota del viejo movimiento
proletario a lo largo de todo el siglo XX.
Desde esa comprensión, queda claro que las revoluciones a medias, como
decía Saint Just, nos llevan a cavar nuestra propia tumba. De ahí la
importancia de una crítica total, o como en su momento dijo Marx, la “crítica
despiadada de lo existente”, puesto que toda comprensión parcial del
capitalismo y su negación conduce al callejón sin salida de la renovación
modernista, fascista o socialdemócrata de la dominación.
Esas posiciones
identificaban completamente a Cristóbal, y por eso es que su aporte, su vida y
obra, son y serán siempre irrecuperables por el sistema. Él no era un artista
posmoderno, ni un mero opositor al neoliberalismo o a tal o cual imperialismo,
sino que un anticapitalista/antiautoritario de tomo y lomo, un revolucionario
integral[7].
Así es como
leemos sus escritos, y así es como lo recordaremos siempre.
Pocos días antes
de su muerte hablé con él por medios electrónicos. Recién ahí supe que no se
sentía nada de bien. Lo había visto muy poco en los últimos meses, pese a que
hubo un par de encuentros frustrados en Rancagua. Yo viajaba allá por trabajo,
y él estaba quedándose en esa ciudad, pero abortaba los encuentros un día
antes. Tuve que viajar a la costa de la VI región, y trataba de encontrar
argumentos para subirle el ánimo. No encontraba muchos…puesto que yo tampoco me
sentía demasiado bien.
En mi mochila
llevaba un libro de entrevistas a los editores de Troploin[8],
donde me topé con un pasaje en que planteaban la cuestión de ¡¿cómo situarse
fuera del mundo, en un mundo que lo habría engullido todo?, y abordaban luego
el tema del suicidio, afirmando que “un suicidio no se puede reducir jamás a
una sola causa”, y que “ hay muertes voluntarias más ricas que algunas
existencias”. Recordaban que en el número 2 de La Revolución Surrealista, de
1925, se publicaron los resultados de una encuesta donde se planteaba si “es el
suicidio una solución”. Tras referirse a los casos de los surrealistas
suicidados Vaché, Rigault y Crevel, además de los casos de Maiakovski, Cesarano
y Debord, concluían que “el suicidio puede ser una solución individual”, pero
que “socialmente, en la medida en la que vuelve contra sí mismo el nihilismo
ambiental, equivale a una derrota”. En ese listado echaba de menos a Benjamin…
Días después,
luego de un nuevo y último encuentro frustrado, agregábamos a Cristóbal a esa
triste lista. Sin necesidad de entrar en más detalles, creo que cuando un
Espíritu Libre ejerce el acto más soberano de todos (abandonar este mundo), uno
no puede criticarle ni objetarle nada. A lo más, podemos analizar los defectos
de la manera en que la comunidad de lucha que lo circundaba asumió los efectos
de la derrota histórica provisional en que nos encontramos los que asumimos el
partido de la humanidad contra el partido de la cosificación. Al que se fue
porque así lo quiso, sólo cabe dejarlo partir, y desearle que no descanse en
paz, sino que en revuelta, porque “tampoco los muertos estarán a salvo si el
enemigo vence. Y este enemigo no ha cesado de vencer” (Walter Benjamin).
[1] La cita exacta dice lo siguiente: “ …en la sociedad comunista,
donde cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino
que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la
sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que hace
cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que
pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el
ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de
ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos” (La
ideología alemana).
[5] En cierta ocasión, durante un almuerzo, cuando un camarada dijo,
medio en serio y medio broma, que estaba cada día más homofóbico, él replicó:
“Lo que es yo, estoy cada vez más fleto”.
[6] Existe una edición local a cargo de los compas de Editorial
Pukayana, dentro de la antología de textos del MIL titulada como “36+68=1000”,
que ya va en su segunda edición.
[7] Cuando alguien se opone sólo al neoliberalismo, y no al capitalismo
en sí mismo, termina suscribiendo siempre alguna forma de keynesianismo de
izquierdas, a lo ATTAC/Foro Social Mundial. A su vez, los que sólo son
antiimperialistas, suelen defender a un modelo de capitalismo o Estado frente a
otros. Ninguna de esas posiciones merece ser llamada anticapitalista.
[8] Troploin, El timón y los remos. Editorial Klinamen, segunda edición
ampliada, diciembre de 2013.
Los 3 primeros fueron editados por Virgin Records, que más
bien perdió plata editando este tipo de “art-rock”, tras lo cual echó cagando del sello a todas estas raras bandas nuevas como Faust, S. Happy y H. Cow himself.
Luego de ese fiasco, las bandas asociadas al concepto (rock
sofisticado y marxista) ejecutaron una especie de bloque histórico con formas
más mesiánicas de rock zeuhl (Magma, Univers Zero, Art Zoyd y afines), creando
la organización, festival y finalmente “estilo musical” denominado como Rock In
Opposition (R.I.O.).
Fundaron sus propios sellos, principalmente, Recommended Records.
(No Confundir con Rock In Rio un megafestival corporativo de
nombre similar, que en los sombríos pero rebeldes 80s nos deleitaba vía Magnetoscopio Musical del Canal 7 con Scorpions, Van Halen, Judas Priest y Ozzy Osbourne).
En ese momento, promocionándose como “bandas que los dueños
de los sellos no quieren que escuches”, tocando en festivales comunistas del
proletariado juvenil otros eventos
peores (por ejemplo, Fiestas de L Únitá, del P"C"I), cultivaron un bello estilo de prog
rock brechtiano que luego nos regaló obras maestras de la mano de grandes formaciones eurosetentiochenteras como:
SKELETON CREW,
THE WORK,
AKSAK
MABOUL,
CASSIBER,
ETRON FOU LELOUBLAN, y
decenas más que no recuerdo rigth now!,
drugs now!,
Dragonaut!.
iRONICAMeNTE, señalar que Marc E. Smith de The Fall se
presentó a audición para vocalista de Henry Cow y fue rechazado. Triste. Igual The FALL hizo un cover del primer tema de “In praise of learning”, WAR.
Y dice así: DON JECHO SE MURIÓ POR SUS PROPIOS PECADOS, NO POR LOS MÍOS. (Gentileza: Crass/LGA).
Acabo de descubrir, a 30 años de los acontecimientos, que leer atentamente las aventuras de Tamakún y Kalimán me ha afectado el seso tal vez más que ninguna otra cosa. Y después de esas lecturas, el Doctor Mortis. Mmmmm. En el comunismo vamos a tener que restringir severamente ese tipo de publicaciones.
Roy Orbison sí que tenía mala cuea. Cuando estaba de gira una vez se le quemó la casa y murieron unos hijos. No se cuantos. En realidad, tampoco podría asegurar que murieron, pero sí que el incendio fue terrible y queáron al menos un par de ellos hechos mierda. Otra vez, se reconcilió con su ex-esposa, y salieron a andar en bicileta juntos y un camión la reventó de golpe. ¿Moraleja? No quedarse en el pasado, supongo. Y para rematar, su album más exitoso, Lonely Girl, NO: Mistery Girl (aka "Guachita misteriosa"), fue superventas en el mercado por ahí por 1989 -o sea, cuando en Chile nos ofrecían la ALEGRÍA y lo único que ha seguido llegando regularmente son las ALERGIAS (putas el chiste malo)-, y el gran Roy Big O Orbison no pudo disfrutar. Imaginen la mala cuea: años sin grabar un disco. Le dan un premio desde la Industria Cultural en 1987, arma a los TRABELING GUILBURIES con un elenco de oro (en realidad, entre nosotros, puros huevones de mierda) (Y Ud.? guajajajaja)(con razón un amigo dice que esto es como Chichek en paragua), se muere. Editan el disco. Inundan las radios con "Ahí lo tenís" (aka You gotit). La canción no es mala pero habría que esperar 20 años más para que no de nauseas reapreciarla (con Las Puertas de la percección, liderados por el guatón Morrison, tuve que esperar más de una década y media para poder reescuchar sus albums, luego de la plasta de película con que arruinaron su legado a la vez que lo expusieron a mucho mas MASA de gente). Se hubiera hecho millonario, ¿de nuevo?, pero no estaban sus hijos quemados ni su mujer atropellada para acompañarlo a comcer ceviche con pulpo al olivo y pisco sour peruano tamaño catedral.
Antiguamente, modificaba los textos corrigiendo el "error".
Hoy en día, me parece más fructífero (que rara esa expresión: fructus?) analizar las omisiones, desplazamientos y represiones que uno ejerce (o más bien, su inconsciente) en esos casos.
¿Sobredosis de Freud? Muy posiblemente.
La cosa es que me di cuenta antes de ayer en la mañana de que, al citar a Los Jorobados y su hit "tanto cariño que anda suelto por ahí" me equivoqué en el remate de la estrofa (¿o el verso? ando mal en conocimientos musicoPOPlógicos) la cagué profundamente pues no dice "TODO PARA TÍ" sino que, muy por el contrario, "TODO PARA MÍ!!!!!!!".
¿Por qué cambié el sentido al recordar la canción? No lo sé. Pero me imagino lo que me diría el doctor Freud. Y mi ex-novia.
Por otra parte, en otro hit bastante famoso que cité hace poco Los Jorobados nunca dijeron "amanece en la ciudad" sino que "nace la ciudad".
Cuando lo echaron de los Byrds (porque se negó a ir a tocar a Sudafrica que le pareció muy racista ir en medio del aparthied y toda la mierda)
(ahora, si The Clash se hubiera negado a tocar en el festival de Viña del Mal en 1982 porque gobernaba en esos momentos un dictador, no sé si les hubiera comprado el argumento. Habria preferido verlos, y arrojarles a modo de regalo una bandera chilena sudada por toda la seleccion de futbol profesional luego de visitar un local de "masajes" y secarse la raja con ella)
(ACLARACION -pare ingenuos-: The Clasho no vino nunca al festival de Viña. Vinieron: Nazareth, Titanic, Krokus, Faith No More, Heart, Magma, The Residents y Amon Duul II).
--Ah, Gram Parsons:
Lo echaron de los Byrds, y se puso a fumar harto cogollo y mezcla de paragua con hojas (la temible "paradoja", según el camarada Ilich de los Cerros) y tocar con los Hermanos Burro Flotante -venga...- (aka The Flying Burrito Brothers, donde se llevó también a Chris Hillman -aka, el Hombre Gil-).
Hoy dia en la soledad de la noche, Live at the Avalon Ballromm 1969 me hace bastante beneficio biosicosocial. Es triste de frentón pero no da pena. Da sed.
-- Como nota final agregaría que el bueno de Gran Par s On s dejó esta vida terrestre a los 26 años de edad, después de hacer lo que quiso a nivel de aportes guitarrocantabiles, y demases cosas del arte pank. Dándole a drogas inclusive más guertes que la "paradoja", se fue cortao un día antes de la derrota del "segundo asalto proletario contra la sociedad de clases".
Pero le dio lo mismo. A mi tambien me hubiera dado lo mismo. Total, dicen que cuando está muerto ya no hay tiempo ni ánimo como para arrepentirse de nada.
(Como suele decir el punk rocker más infante que conozco: faaaaakooooof).