<$BlogRSDUrl$>

martes, mayo 09, 2023

La socialdemocracia atascada en el tobogán: el precedente alemán de hace 100 años 

 



La contrarrevolución alemana

En la Alemania central, en el antiguo gran ducado de Sajonia-Weimar, terminaba sus trabajos la Asamblea Nacional alemana.

El 11 de agosto de 1919, promulgó la Constitución de la nueva República alemana, una Constitución impecable, elaborada conforme a los mejores modelos occidentales. Como un manual, daba a sus discípulos objetivos, principios, guías y directrices. En verdad había sido elegido primer presidente de la República Friedrich Ebert, el socialdemócrata de Heidelberg, tal como el soldado Spiro había predicho el 6 de diciembre del año anterior, en la Wilhelmstrasse. Pero Ebert sospechó entonces que le tendían una trampa y declaró que se trataba de un asunto demasiado importante, que tenía que discutirlo con sus compañeros. Ahora había sido elegido, lo habían tomado como modelo de moderación y calma, y parecía llamado a guiar al pueblo por aquella senda que la Constitución marcaba.

Lentamente los prisioneros de guerra regresaron a Alemania. Las tropas aliadas mantenían ocupada Renania.

Pero ya al cabo de dos años el mismo Friedrich Ebert, que seguía gobernando, dictaba, fugado a Stuttgart, un llamamiento al proletariado alemán:

“Trabajadores, camaradas. El golpe militar ha llegado.

“La división de marina Ehrhardt marcha sobre Berlín.

“No hemos hecho la revolución para volver a reconocer hoy el sangriento régimen de los mercenarios. Tendríamos que avergonzarnos si hubiéramos actuado de otro modo”

(Alfred Döblin, El regreso de las tropas del frente. Segunda parte Vol. II de Noviembre 1918). 


Etiquetas: , ,


martes, diciembre 28, 2021

Alfred 23 Harth y su Grupo Punkjazz: Y NOT (1979)  

 


Alfred 23 Harth estuvo en Chile junto a Heiner Goebbels por ahí por 1985, tocando en el Goethe Institut. Tenía la copia en caset de su presentación pero en un año en que me cambié varias veces de casa, la perdí.

Juntos venían tocando como dúo en Alemania, pero además integraban la banda Cassiber, junto a su compatriota Cristoph Anders, y al inglés Chris Cutler en batería. Según le leí a Cutler, cuando existía la organización Rock In Opposition (creada hacia 1978 por media docena de bandas europeas), los italianos de Stormy Six conocieron a Goebbels/Harth en un festival. Le enviaron una cinta a Chris, que a su vez les envió una carta señalando que el material era fantástico, pero que no podía soportar los ritmos programados, así que se ofrecía como baterista. Lo cual fue aceptado, y así surgió Cassiber, que a través de cuatro discos de estudio (Man or monkey, Beauty and the beast, Perfect worlds y A face we all know) fueron de los mejores exponentes del RIO, con su inusual mezcla de estructura e improvisación electroacústica. En medio de su alta intensidad se las arreglaban para pasar desde citas saxofonísticas a Albert Ayler, a un hermoso cover de “At last I am free” de Chic.

Alguna vez leí que estos dos alemanes (Alfred y Heiner) habían estado también en un proyecto callejero llamado Sogenannten Linksradikalen Blasorchesters. Inspirados en Eisler, Brecht, Nino Rota, Zappa e incluso el folklore chileno, hicieron dos albums, que nunca he podido conseguir: Hört, hört (1977) y  Mit gelben Birnen (1980) disolviéndose en 1981.   



Alguien que los vio tocar en Chile me contó que antes de empezar Harth se comió un sánguche enorme, mientras Goebbels daba rienda suelta sin mayor pudor a un repentino e intenso romance con una joven rubia de aspecto ABC1, a un costado del escenario. "Les faltó poco para ponerse a follar ahí mismo" decía, muerto de la risa.

No sé mucho más de las andanzas de estos talentos musicales, pero A23H ha estado subiendo materiales de su archivo a bandcamp. Ahí me encontré con “Y NOT” de su Punkjazz Group, en que participaba también el futuro Cassiber Cristoph Anders, grabado en 1979 en el legendario Bunker Bornheim en Frankfurt del Meno.


No sé si Y NOT (Por qué no) tiene algo que ver con el album Y del Pop Group, del mismo año. De todos modos, ambos discos son grandes referentes para quienes creemos en esta estética (o sea, yo y 3 o 4 amigxs más).

Etiquetas: , , , ,


martes, diciembre 14, 2021

La historia no se repite pero rima (Parte 2): Alemania 1918/9 


Boric ya se parece más a Aylwin que a Ebert, pero el análisis de la revolucion alemana de hace 100 años sirve para esclarecer bien cual es el rol histórico de la socialdemocracia. 

Como le comentó Horkheimer a Adorno hacia 1956, "(a los socialdemócratas) no debemos decirles: ustedes no quisieron la dictadura del proletariado, sino: ustedes traicionaron a la humanidad (A&H, Hacia un nuevo manifiesto).

Recomendaciones musicales para acompañar la lectura:

-Kurt Weill/Bertolt Brecht, Das Berliner Requiem (1928). 

-Heiner Goebbels con Alfred "23" Harth, Berlin Kudamm 12/4/81.

-Cassiber, Beauty & the Beast (1984).

EL MOVIMIENTO COMUNISTA EN ALEMANIA DE 1918 A 1922 –EXTRACTO-

(Denis Authier y Gilles Dauvé, presentación a “Ni parlamento ni sindicatos: ¡Los Consejos Obreros! Los comunistas de izquierda en la revolución alemana” )

La revolución “democrática” de noviembre de 1918

En el otoño de 1918 el proletariado alemán, inspirado en el ejemplo de los soviets rusos que habían concluido la paz desde el mes de marzo, soporta cada vez peor las dificultades materiales impuestas por la prosecución de la guerra, y esto, mientras la derrota de su país se siente como próxima. Para desactivar el movimiento, el gobierno recurre el 2 de octubre a dos ministros socialistas. Pero es demasiado tarde. El amotinamiento de los marinos de Kiel actúa como un detonador: el 4 de noviembre, éstos, después de haber rehusado librar un último combate contra la flota inglesa, se hacen dueños de los navíos. Una vez llegados a Kiel, se les unen los obreros de los arsenales y, con ellos, eligen un Consejo de obreros y de marinos que toma el poder en la ciudad. Del 4 al 9 de noviembre, las antiguas estructuras del Estado alemán dinástico y burocrático son dejadas de lado: los consejos toman el poder en todas las ciudades; Berlín cae el último. Allí, bajo la presión de una inmensa manifestación, el SPD y el USPD constituyen un Consejo de los comisarios del pueblo, destituyen al antiguo gobierno imperial, y el ministro socialdemócrata Scheidemann proclama la República. Así, el SPD toma el poder gracias a un mar de fondo que él ha tratado de impedir a toda costa y que ningún otro grupo político, por revolucionario que sea, ha previsto ni desencadenado. Por lo demás, se apresura a vigilar el mantenimiento del orden. A este efecto, se firma un armisticio con la Entente (Francia, Inglaterra), sin condiciones, desde el 11 de noviembre.

Estos consejos, llamados de obreros y de soldados, que aparecen en todas las ciudades de Alemania, son muy numerosos, alrededor de 10.000. Agrupan a las diferentes clases de la sociedad y están copiados, como hemos visto, del modelo de la revolución rusa, prestigioso incluso para los menos revolucionarios de estos demócratas. Aparecen de modo espontáneo pero, dominados muy ampliamente por los social-demócratas derechistas, se revelan en su conjunto inofensivos hacia los partidos burgueses, excluidos momentáneamente de la escena política. Equivalen a los comités de salvación nacional, que resuelven los asuntos corrientes en el lugar de un Estado que ha naufragado pero que ellos se encargarán de reflotar. Estas estructuras, que celebrarán dos congresos nacionales (diciembre de 1918, marzo de 1919) – en los que los radicales y los espartaquistas, muy poco representados, no juegan casi ningún papel – hay que distinguirlas rigurosamente de los consejos revolucionarios obreros en las empresas, de los que hablan el KAPD -1-, la AAUD -2- y otros grupos “izquierdistas”. Por lo demás, este “consejismo” desborda ampliamente al movimiento obrero: todo el mundo se pone a formar consejos, sobre cualquier base de agrupamiento social. Así, los profesores, los bomberos, los policías...

Los consejos dominados por elementos radicales o “izquierdistas” actúan esencialmente en las grandes regiones proletarias (Bremen, Hamburgo, el Ruhr, la Alemania central). Así, en Sajonia oriental (Dresde), Rühle y los obreros revolucionarios abandonan al cabo de una semana los consejos sostenidos por el SPD -3- y el USPD -4-, dándose cuenta de que estas organizaciones no quieren más que administrar los asuntos corrientes antes del restablecimiento de un “Estado normal” en el que estos dos partidos accederían al poder. Su función es impedir el desarrollo natural del curso revolucionario.

Así, los actores de la “revolución democrática” se separan casi inmediatamente en dos campos. El campo capitalista – cuyo elemento más consciente de los peligros es, como debe ser, “el partido obrero más poderoso del mundo” – quiere orientar todas las energías hacia la elección de una Asamblea constituyente. Al estar el Partido socialdemócrata en el poder, el socialismo no es, pues, más que una cuestión de tiempo y llegará al cabo de una serie de reformas cada vez más amplias. En esta concepción, los obreros deben detener toda acción violenta, desordenada, ineficaz, etc., y, por el contrario, ayudar al nuevo gobierno en su tarea de reconstrucción nacional.

Un primer paso hacia este porvenir radiante es el acuerdo conocido con el célebre nombre de Arbeitsgemenschaft (“comunidad de trabajo”), aprobado entre los sindicatos obreros y patronales (jornada de trabajo de 8 horas, reconocimiento de las secciones sindicales de empresa, institución de comités paritarios en las grandes empresas, etc.). Es, ciertamente, la aplicación del programa socialdemócrata, más precisamente el propuesto por el “revisionista” Bernstein.

Los elementos, minoritarios aunque bastante numerosos (se los puede estimar en más de un millón), que quieren efectivamente pasar de la revolución política democrática a la revolución social, serán tachados de irresponsables, lumpenproletarios, izquierdistas, tunantes, saqueadores, bárbaros, etc., y todos reunidos bajo el vocablo de “espartaquistas” en todas partes en que ocurra cualquier cosa, mientras que éstos no son más que un grupo revolucionario entre otros, y no el más radical.

Los revolucionarios, por su parte, en general bajo la consigna extremadamente imprecisa de “Todo el poder a los consejos”, combaten las elecciones a la Asamblea constituyente, entran en conflicto con la mayoría de los consejos y destruyen los sindicatos en muchos lugares -5-. El dinero cogido en las cajas es repartido entre los parados (que son cerca de un millón al acabar el año); los sindicatos mismos son suplantados (no se puede decir “reemplazados”, pues es la misma práctica sindical la que es abandonada) en las zonas revolucionarias por organizaciones de empresa del tipo AAU (Unión general obrera), efectivamente revolucionarias, es decir, que rechazan el reformismo y luchan por la dictadura del proletariado, mientras que los hombres de confianza se contentan con un sindicalismo “duro”, que no deja de ser reformismo. Los “izquierdistas” militan lo más frecuentemente en las organizaciones de tipo AAU.

El congreso de fundación del Partido comunista alemán (KPD-S)

Es convocado a iniciativa del ISD -6- (que entonces tomó el nombre de IKD -7-) y de una parte de los espartaquistas (Luxemburgo, Levi, Jogisches eran reticentes al juzgar que no estaban maduras las condiciones). Pero la mayoría de los delegados no pertenecen a ninguna de estas organizaciones. Representan a grupos locales formados espontáneamente durante la guerra y después (comités de acción en las empresas, etc.). Esencialmente, se trata de obreros, jóvenes en muchos casos, que se han hecho directamente revolucionarios sin haber pasado por la política o la acción reformista. En absoluto “revolucionarios profesionales”, representan lo que la sociedad capitalista puede producir de más radical en su descomposición.

Pero la ausencia de madurez de estos nuevos militantes y, con ella, el peso del pasado socialdemócrata, pesan con dureza sobre este congreso: la mayoría se adhiere a una dirección compuesta por los jefes espartaquistas más prestigiosos (Luxemburgo, Liebknecht, Jogiches..., social-demócratas de izquierda, de hecho, que no quieren entablar el combate revolucionario). Se adopta casi sin discusión un programa (¿Qué quiere Spartacus?) redactado por Luxemburgo que niega de hecho lo que son y lo que quieren los elementos a la cabeza del movimiento, puesto que declara que Spartacus – el Partido comunista ahora – no tomará el poder más que cuando “la mayoría de la clase obrera” esté de acuerdo conscientemente con estos fines y lo exprese claramente. Visión democrático-espontaneísta que desconoce el proceso real del agrupamiento de los revolucionarios (Ver la intervención del kapedista Sachs [Schwab]en el III Congreso de la Internacional comunista sobre el problema de la táctica, p. 240-246) y los medios por los que toman el poder.

Sin embargo, la mayoría del congreso se opuso violentamente a los jefes espartaquistas cuando se pasó a cuestiones de táctica inmediatas: ante todo, las elecciones a la Constituyente. Los delegados, que querían boicotear estas elecciones, acogieron las argucias “dialécticas” de Luxemburgo, Levi y consortes a favor de un “parlamentarismo revolucionario” con ruidosas protestas. Fue Otto Rühle quien hizo el contrainforme representando la posición del conjunto del congreso.

Las elecciones a la Constituyente se celebraron después del aplastamiento de las insurrecciones de enero en Berlín y en otras zonas de Alemania. Por lo demás, en las regiones en las que la izquierda era fuerte (Berlín, Alemania central, Sajonia, Hamburgo, el Ruhr), se constató un importante abstencionismo del proletariado en las diversas elecciones (nacionales, municipales y regionales) a todo lo largo del período 1919-1921.

Tras su fracaso sobre las elecciones, Luxemburgo maniobró para que el congreso no tomase una posición análoga sobre la cuestión sindical, que se remitió a una comisión. El KPD no tomó una resolución oficial clara sobre este tema. Esto no quita que el conjunto de los miembros del partido obró a continuación por la destrucción de los sindicatos y contribuyó a la formación de las AAU, o al desarrollo de las que ya formaba parte. Por otro lado, la izquierda desarrolló en el congreso la concepción de la Organización unitaria y de la necesidad de acabar con la separación entre organizaciones “políticas” y organizaciones “económicas” del proletariado. Para ellos, el KPD (con sus 40.000 miembros en el momento de su fundación) ya no era un “partido en el sentido tradicional”.

El enfrentamiento de enero de 1919 (primer fracaso de la revolución)

El período comprendido entre enero y abril de 1919 no es más que una sucesión de insurrecciones y tomas de poder a escala local, aplastadas muy violentamente por los restos del ejército alemán que habían escapado al torbellino de la derrota y por los “cuerpos francos”, organizaciones militares de extrema derecha sostenidas bajo cuerda por el nuevo gobierno. La represión es dirigida por el Partido socialdemócrata, que obtiene en diciembre de 1918 la confianza del Congreso de los consejos y después, en enero de 1919, la del pueblo (por las elecciones a la Constituyente).

En Berlín, la insurrección de enero (del 6 al 15) es motivada por la destitución del prefecto de policía Eichhorn, del USPD (el cual se había proclamado como tal durante los acontecimientos de noviembre). Los revolucionarios se apoderan de toda la ciudad, pero se dividen inmediatamente. El USPD, que ha formado un comité insurreccional, entabla enseguida conversaciones con el Consejo de los comisarios, que ha huido fuera de Berlín, en lugar de organizar la lucha contra él.

Al principio, Luxemburgo y la dirección comunista en su conjunto condenan la insurrección, después se unen a ella pero sin querer tomar el poder (en la línea de ¿Qué quiere Spartacus?, como queda indicado más arriba). Liebknecht, sin que lo sepa la dirección, toma parte en el comité insurreccional del USPD, después es obligado a dimitir de él. Finalmente, la izquierda (proveniente del ISD), no obstante ser fuerte, participa de modo dirigente en las diversas acciones militares pero no se decide a actuar por sí misma y a crear lo irreparable; necesitará varios meses para darse cuenta de ello. De este modo, mientras que las discusiones van a buen paso entre los insurrectos (y que sus jefes, en su conjunto, minimizan la insurrección, queriendo reducirla a un elemento de la política tradicional), la social[1]democracia (representada por el comisario del pueblo Gustav Noske) establece metódicamente su plan de reconquista de la capital. La represión ocasiona numerosos muertos (entre ellos, Luxemburgo y Liebknecht). A pesar de todo, este aplastamiento no parecerá suficiente y se asestará un nuevo golpe al proletariado berlinés dos meses después, en los combates de marzo. Estas dos acciones causarán varios miles de muertos, nada más que en Berlín. Es decir, enseguida más muertos que durante toda la revolución rusa de 1917.

Al mismo tiempo son aplastados los poderes proletarios locales: República socialista de Brunswick, República de los consejos de Bremen, así como las huelgas insurreccionales en el Ruhr y en Alemania central. En todas partes, los socialistas, a quienes los obreros revolucionarios dejan libertad de acción, los traicionan, preparando el terreno antes de la intervención de la fuerza armada. Pero durante los combates la democracia continúa a pleno rendimiento: nuevas elecciones a los consejos con vistas al II congreso pan-alemán de estos órganos en marzo de 1919, elecciones a los parlamentos locales de los diversos Esta[1]dos de que se compone el Reich alemán. Casi siempre es el SPD quien detenta la mayoría absoluta, salvo en Sajonia oriental, donde es el USPD.

Pero un solo Estado se muestra insuficiente para domeñar una Alemania en estado de revolución: Francia ocupa la orilla izquierda del Rin, y el gobierno de Berlín prefiere no intervenir en Baviera mientras el movimiento no esté lo bastante dominado. En 1871 Bismarck había ayudado a Thiers a masacrar a los comuneros, devolviendo las armas modernas a los soldados que acababa de vencer. En 1918 la Francia victoriosa le devuelve el favor.

En Baviera es el USPD el que toma el poder pero no para hasta que organiza elecciones en las que, por lo demás, no obtiene más que el 2,5% de los votos, el 12 de enero de 1919. A pesar de todo, el asesinato de su jefe, Kurt Eisner, el 21 de febrero, aclara las relaciones de fuerza: los consejos toman el poder y la Dieta burguesa acabada de elegir se dispersa ella sola. Pero los consejos vuelven a pasar el poder a la Dieta con un gobierno SPD-USPD. Una fracción de este último partido toma poco después, el 7 de abril, la iniciativa de proclamar la República de los consejos de Baviera, por arriba. El gobierno socialdemócrata huye a Bamberg y comienza la guerra civil.

Los consejos se radicalizan, se desembarazan del USPD: es la segunda República de los consejos en la que participa el KPD. Los obreros forman un ejército rojo, a expensas de los patronos, haciéndose pagar las jornadas dedicadas al entrenamiento. No intentan verdaderamente atacar las relaciones sociales capitalistas, contentándose con encargarse de la gestión de la sociedad tal cual está e imponer algunas reformas en su favor.

Son aplastados a principios de mayo de 1919.




1.- KAPD: Kommunistische Arbeiter Partei Deutschlands (Partido comunista obrero de Alemania).

2.- AAUD: Allgemeine Arbeiter Union Deutschlands (Unión general obrera de Alemania).

3.- SPD: Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido socialdemócrata de Alemania).

4.- USDP: Unabhängige Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido socialista independiente de Alemania, nacido en 1917 tras la exclusión, por el SPD, de su izquierda: los espartaquistas forman parte de él, pero no los “Radicales de izquierda” del Norte de Alemania).

5.- Los sindicatos, blanco de estos ataques de una parte de la clase obrera, lanzan una campaña de reclutamiento y pasan de un millón de miembros al final de 1918 a siete millones en 1920. Hasta entonces, los sindicatos, compuestos en su mayor parte por obreros de oficio cualificados (“la aristocracia del trabajo”) tenían tendencia a cerrar la puerta a la gran masa de los obreros no cualificados (del tipo “OS”, obrero especialista), multiplicados por el desarrollo de la industria moderna en Alemania (empresas gigantes con racionalización del proceso de trabajo). El desarrollo de las organizaciones de empresa autónomas crea una situación nueva en la que los sindicatos están dispuestos a recuperar todo lo que puede serlo.

6.- ISD: Internationale Sozialisten Deutschlands (Socialistas internacionales de Alemania, agrupa a los “radicales de izquierda” opuestos a la dirección socialista en 1916-1918).

7.- IKD: Internationale Kommunisten Deutschlands (organización que sucedió a los ISD en 1918).


Etiquetas: , , , , , ,


sábado, octubre 16, 2021

La historia no se repite pero rima (parte 1): El debate sobre la revolución (x Engels, 1848) 

 


EL DEBATE DE BERLÍN SOBRE LA REVOLUCIÓN

[F. Engels ]

COLONIA, 13 DE JUNIO. 

Por fin, la Asamblea del Pacto se ha manifestado sin ambages. Ha desautorizado la revolución y se ha manifestado en favor de la teoría del pacto (1).

La situación de hecho acerca de la cual debía pronunciarse era la siguiente:

El 18 de marzo, el rey prometió una Constitución, introdujo la libertad de prensa con fianzas y, en una serie de propuestas, se manifestó en el sentido de que la unidad de Alemania debía llevarse a cabo mediante la absorción de Alemania por Prusia.

Tales fueron las concesiones del 18 de marzo, reducidas a su verdadero contenido. El hecho de que los berlineses se declararan contentos con estas concesiones y se congregasen ante el Palacio para dar las gracias al rey, demuestra con palpable claridad la necesidad de la revolución del 18 de marzo. Era necesario revolucionar no sólo al Estado, sino también a sus ciudadanos. Sólo en una sangrienta lucha de liberación podían éstos despojarse de su condición de súbditos.

Fue el consabido “malentendido” el que provocó la revolución. Y no cabe duda de que hubo un malentendido. El ataque de los soldados, la prolongación de la lucha por espacio de dieciséis horas y la necesidad en que se vio el pueblo de obligar a las tropas a replegarse, demuestran sobradamente que el pueblo estaba completamente equivocado con respecto a las concesiones del 18 de marzo.

Los resultados de la revolución fueron: de una parte, el armamento del pueblo, el derecho de asociación, la soberanía del pueblo, arrancada de hecho; de otra parte, el mantenimiento de la monarquía y el ministerio Camphausen-Hansemann, es decir, el gobierno de los representantes de la alta burguesía.

Así pues, la revolución llegaba a dos resultados necesariamente contradictorios. El pueblo había vencido, había conquistado libertades de carácter claramente democráticas; pero el poder inmediato no estaba en sus manos, sino en las de la gran burguesía.

En una palabra, la revolución no había terminado. El pueblo había consentido la formación de un gobierno de grandes burgueses, y los grandes burgueses revelaron inmediatamente sus tendencias ofreciendo una alianza a la vieja nobleza prusiana y a la burocracia. Entraron en el ministerio Arnim, Kanitz y Schwerin.

Por miedo al pueblo, es decir, a los obreros y al sector democrático de la población, la alta burguesía, siempre antirrevolucionaria, selló una alianza ofensiva y defensiva con la reacción.

Los partidos reaccionarios coaligados comenzaron su lucha contra la democracia al poner en tela de juicio la revolución. Se negó la victoria del pueblo; se fabricó la famosa lista de los “diecisiete militares muertos” (2) y se hizo todo lo posible por desacreditar a los combatientes de las barricadas. Pero las cosas no pararon ahí. El gobierno reunió realmente a la Dieta que había sido convocada antes de la revolución y construyó a posteriori el paso legal del absolutismo a la Constitución. Con ello, negaba en redondo la revolución. Inventó, además, la teoría del pacto, con la que volvía a negar la revolución, negando al mismo tiempo la soberanía del pueblo.

Se ponía, pues, realmente en tela de juicio la existencia de la revolución, cosa que podía hacerse porque ésta no era más que una revolución a medias, el comienzo de un largo movimiento revolucionario.

No podemos entrar aquí a examinar por qué y hasta qué punto la dominación momentánea de la alta burguesía constituye en Prusia una fase necesaria de transición hacia la democracia y por qué la alta burguesía se inclinó hacia la reacción inmediatamente después de entronizarse en el poder. Nos limitamos, por el momento, a registrar el hecho.

Ahora, la Asamblea del Pacto tenía que manifestar si reconocía o no la revolución.

Pero, en estas condiciones, reconocer la revolución equivalía a reconocer el lado democrático de la revolución, frente a la alta burguesía, que trataba de confiscarla.

Reconocer la revolución significaba cabalmente, en este momento, admitir que la revolución se había llevado a cabo a medias, reconociendo por tanto el movimiento democrático, dirigido contra una parte de los resultados de la revolución. Significaba reconocer que Alemania se halla impulsada por un movimiento revolucionario, en el que el ministerio Camphausen, la teoría del pacto, las elecciones indirectas, el poder de los grandes capitalistas y los productos emanados de la Asamblea misma, aun pudiendo ser puntos inevitables de transición, no son en modo alguno, los resultados finales.

Ambas partes llevaron el debate abierto en la Cámara en torno al reconocimiento de la revolución con gran amplitud y gran interés, pero manifiestamente con poco ingenio. Resultaría imposible leer algo más aburrido que estos difusos debates, interrumpidos a cada paso por rumores o por sutilezas reglamentarias. En vez de las grandes pasiones de la lucha de partidos, una fría tranquilidad de espíritu, que amenaza con caer a cada paso en el tono de la plática; en vez del tajante filo de la argumentación, una prolija y confusa cháchara sobre minucias; en vez de una respuesta categórica, aburridas prédicas éticas sobre la naturaleza y la esencia de la moral.

Tampoco la izquierda se ha distinguido gran cosa en este debate. (3) La mayoría de sus oradores se repiten unos a otros; ninguno se atreve a ir directamente al problema y a manifestarse abiertamente en un sentido revolucionario. Todos temen escandalizar, herir, espantar. Mal estarían las cosas en Alemania si los combatientes del 18 de marzo no hubiesen dado pruebas de mayor energía y pasión en la lucha que los señores de la izquierda en su debate.

[Neue Rheinische Zeitung, núm. 14,14 de junio de 1848]



NOTAS (del traductor Wenceslao Roces):

1.- Teoría del Pacto: la burguesía, representada por Camphausen y Hansemann, trataba, mediante un pacto con la Corona, de justificar su traición a la revolución. Este pacto consistía en que la Asamblea Nacional prusiana, “manteniéndose en el terreno de la legalidad”, se limitara en lo posible a la instauración de un orden constitucional. (Notas del traductor Wenceslao Roces).

2.- Además de la cifra oficial de quince soldados y dos suboficiales muertos, se sabía de bastantes más soldados caídos en lucha, sepultados en secreto, tratando así de negar importancia a los enfrentamientos del 18 de marzo.

3.- Formaban parte de la izquierda en la Asamblea Nacional prusiana, entre otros, Waldeck, Jacoby, Georg Jung y J. Berends. La Nueva Gaceta Renana criticaba con frecuencia su actitud vacilante, animándola a proceder con mayor energía y a recurrir a la lucha extraparlamentaria.

Etiquetas: , , , ,


lunes, julio 22, 2019

Manfred Schoof, de Alemania a Japón 


Jaki Liebezeit de Can había tocado en algunos ensambles de “free jazz alemán” (si se puede decir eso) a fines de los 60, además de haber estudiado con Stockhausen, antes de formar la ahora tan famosa banda.


Lo había escuchado participando en un álbum de la Globe Unity Orchestra, pero ahora han aparecido en el Tubo artefactos tales como el álbum “Voices”, del Manfred Schoof Quinteto, 1966. Grabado el 2 de Mayo de ese año en Frankfurt del Meno, y editado por CBS/Columbia. Además de Manfred en vientos (corneta y flugelhorn) y Jaki a los tambores, tenemos a Alexander von Schlippenbach en piano, Gerd Dudek en saxo tenor y Buschi Niebergall en el contrabajo.

Apuesto lo que quieran que a Adorno no le gustó.

Manfred Schoof, nacido en 1936 y aún activo, también fue a Japón.

Allá colaboró con personajes como Akira Sakata (otro gran saxofonista nipón que sigue activo), el pianista Yosuke Yamashita (ya hemos hablado de él en estas páginas) y Takeo Moriyama en batería, grabando el álbum en vivo de 1976 “Distant Thunder”.



En este registro (los 20 minutos de Mitocondria, el lado A de Distant Thunder) me sorprende cómo Akira Sakata logra hacer sonar su saxo partiendo de la manera más tradicional para pasar en muy pocos segundos a sintetizar todo el paso del swing y el bop al free jazz de más alta intensidad. Varios años de historia del saxofón en el jazz resumidos o más bien concentrados en menos de 8 segundos.

Así que si bien el origen del llamado Free Jazz es claramente afroamericano, su impacto en otras partes del globo terráqueo generó este tipo de expresiones y adaptaciones, individuales y colectivas, tanto en Alemania como en Japón y muchas otras partes del mundo, las que recién ahora podemos conocer, analizar y disfrutar, gracias a la liberación relativa de estos materiales en la web.

Para apreciar la obra de Akira Sakata recomendamos acudir a una explosiva grabación de su trío en 1980, “Pochi”, y en otra faceta más abstracta, la colaboración con Merzbow, Jim O´Rourke y Chikamorachi (Chris Corsando y Darin Gray), “Flying basket”, de 2015.

Dos curiosidades más para cerrar esta entrada:

En la larga e inspirada versión en vivo del instrumental “Tristezas de un Doble A” de Piazzolla en Teatro Regina, 1982 (con Goyeneche en los temas cantados), hay un momento “libre” que según los autores del folleto interno daría cuenta de la influencia del jazz libre en el conjunto liderado por este bandoneonista, dentro del marco de un tema en que, como él señala en la presentación, trata de dar cuenta de la evolución de ese instrumento en los estilos de diversos ejecutantes.



“Waves from Albert Ayler”, del Mount Everest Trio. Como decía en el catálogo de Forced Exposure: parecen Motorhead, pero es un ensamble escandinavo de free jazz que tributa desde el mismo título a Albert Ayler, además de trocar su “Spirits”, y hacen además un buen cover de “Ramblin´” de Ornette Coleman. Grabado en Gotemburgo, Suecia, en 1975.

Gracias a todos los que comparten este tipo de artefactos humanos.

Etiquetas: , , ,


sábado, enero 14, 2017

El 68 según Faust, u otro minireviú: el primer demo de Faust (Party #4 o "Lieber Herr Deutschland) por David Stubbs 


Gracias al obsequio de mi hermano y camarada VJ (un ejemplar del libro "FUTURE DAYS. El krautrock y la construcción de la Alemania moderna", por David Stubbs, editado en español por Caja Negra), me encontré con este excelente mini-reviú del primer artefacto producido por la comuna que luego se haría semi-infamosa con el nombre de Faust. Una de las mejores bandas de todos los tiempos si me preguntan...

(DIGRESIÖN ((sí, con ¨ no con ´ )): aunque se sabe que ese ranking varía cada día, la última vez que lo puse por escrito hace unas semanas rezaba así:

Las 5 mejores de todos los tiempos no necesariamente en orden:

-Fushitsusha
-The Velvet Underground
-The Stooges
-The Doors
-Can

Y luego agregaba dos mas:
-The Beatles
-Pere Ubu


Antiayer encontré esta lista mientras cenaba un horrible italiano falso en la sanguchería Roma de Puerto Montt. 1.100 pesos con vienesa normal. 1.300 pesos con vienesas Llanquihue. Sin vienesa costó lo mismo que el precio base...lo cual es raro desde el punto de vista de la economía política y su crítica) y tarjé Fushitsusha poniendo en su reemplazo a adivinen quien... Les Rallizes Denudes. La Heineken de a litro costaba 2.900 y estaba rica y heladita y me ayudó a aclarar varias ideas pero eso no habla necesariamente bien del Roma como picá porque venía embotellada y en el local se limitaron a tenerla fría y servirla.

Como verán, Faust no estaba en la lista, lo cual posiblemente sea un error y obedece a que nunca he podido elegir dentro del contingente alemanote entre Faust y Can.

Fin de la Digresión.

(En total: 3 bandas norteamericanas, 1 japonesa,2 alemanas, 1 inglesa ).).

...y con una seguidilla de albums absolutamente excelentes uno tras otro: Faust, So Far, The Faust Tapes, Faust IV, The Last LP, Party Three y años después el excelente CD en Recommended Records titulado simplemente 71 minutes of Faust.

Esta "canción" (jajaja) fue de lo primero que grabaron, un collage sonoro en base a grabaciones de disturbios callejeros, y esto es lo que dice Stubbs sobre ese primer demo, que extrañamanente sirvió para que Uwe Nettelbeck (su articulador y manager) les consiguiera contrato con el sello Polydor , del que sacaron un gran presupuesto y hasta destinación exclusiva de un productor, Kurt Graupner, que pasó a ser junto a Uwe un miembro más del colectivo sumando 8 seres humanos en total, sobre la base de una venta de pomada acerca de que serían "los Beatles alemanes". Sí, claro. Aunque podría ser, si pensáramos en un mundo en que los Beatles después del Album Blanco se hubieran dedicado sólo a hacer nuevas versiones de Revolution #9. Y de hecho, así hubiera sido si en el segundo asalto la revolución proletaria hubiera triunfado, tal cual lo imaginó por un momento Rainer Werner Fassbinder cuando redactó su obra teatral "Anarquía en Baviera", editada en Valparaíso de Chile por Caxicondor/Inubicalistas, consiganlo y léanlo eschando a Faust :

"Lo que hace todo aún más extraordinario es el hecho de que les hayan dado luz verde en base a un demo grabado a fines de 1970 que incluía "Lieber Herr Deutschland", un collage de cuatro minutos que comprimía todo el caos y la determinación militante del clima post-1968. El tema se abre con un cántico estilo "power to the people" (poder popular) que termina en unos estertores desenfrenados, como si se hubiera desplomado el techo del refugio antiaéreo, y da lugar a la lectura de un folleto alabando las virtudes de la lavadora automática y el ahorro de trabajo que permite. Le siguen unos tañidos metálicos solemnes que dan lugar a su vez a las sacudidas de una tumultuosa improvisación empapada de eco y con voces que suben y se ahogan, que resulta extrañamente bella. Es la transcripción sonora y aturdidora de una fantasía situacionista. No recuerda a nada de The Beatles o The Kinks (*).

"Todos los días había manifestaciones en las calles", cuanta Jean-Hervé Perón. "En esa época nos interesaban las grabaciones de campo, aunque todavía no se llamaban así. Era una forma de dejar testimonio del clima de la época. Grabamos el sonido de un martillo hidráulico. Era un collage acústico. Hoy en día, con la tecnología digital, mezcar grabaciones de campo en un tema es mucho más fácil. tal vez el demo era para Uwe, quién sabe. Era un tipo muy inteligente. Tal vez Polydor nunca escuchó el demo". 


*: Nota del delirante místico: Es sabido que en el texto incluido en la contra-tapa de la primera maravilla sónica entregada al púbico general por esta banda, el Faust LP, Uwe termina diciendo "I Like the Beach Boys". Tendríamos que esperar un par de años para que desde el nuevo continente Peter Laughner (de Rocket form the Tombs y luego los inicios de Pere Ubu antes de morirse hacia junio de 1977) hiciera una canción donde afirmara que la vida apesta yque  le gustan los Kinks "Life stinks!, I like the Kinks!", la que fue incluida post-mortem en el primer album, "The Modern Dance", de Pere Ubu, editado en enero de 1978).



Etiquetas: , , , , , , , , ,


miércoles, julio 20, 2011

El "otro" movimiento obrero: interesante libro sobre las luchas de clases en Alemania durante entre 1880 y 1973 


Entre todo el vendaval de mierda posmoderna que suelen editar en Traficantes de Sueños, de vez en cuando asoma algo realmente interesante. En esta ocasión "El 'otro' movimiento obrero y la represión capitalista en Alemania (1880-1973)", por Karl Heinz Roth y Angelika Ebbinghaus. Como siempre, llegar y descargar, aunque ahora invitan a hacer donaciones.


Presentación web de Traficantes de Sueños:

El «otro» movimiento obrero es un libro clásico, no sólo en la recuperación de los archivos de la memoria de las luchas y los combates de fábrica, sino lo que es mucho más importante, en la puesta en acción del último gran capítulo de la lucha de clases en Europa. Reimpreso en Alemania en sucesivas ocasiones, traducido a las principales lenguas del continente durante la década de 1970, sirvió como material de análisis y fuente de inspiración para los combates que entonces se libraban. La intención de los autores era la de componer una historia desde el punto de vista de los trabajadores. Una historia dirigida a enriquecer el espectro de las resistencias cotidianas con formas de comportamiento que los partidos y los sindicatos no dudarían en calificar de «apolíticas» e «insolidarias». Absentismo, trabajo lento, cambio frecuente de ocupación, huelgas encubiertas, sabotaje, todo aquello que de forma consciente o inconsciente mostrase el rechazo al trabajo impuesto. Estas desobediencias del día a día proletario expresaban una forma germinal de lucha contra las relaciones de valorización capitalistas. Sólo desde esta perspectiva parecía poderse eliminar la brecha creada en el siglo XIX entre la clase obrera real y sus formas de organización burocráticas. La historia de este «otro» movimiento obrero muestra hasta qué punto la reacción capitalista se revuelve brutalmente contra aquellos que, incapaz de integrar, se han afirmado en la desafección al trabajo.


Índice:

Prólogos, etc., y después:

I. Lucha obrera y contraataque capitalista antes
del Nacionalsocialismo (71)
1. Una clase obrera: dos movimiento obreros (71)
2. La reorganización de la fuerza productiva en
la Primera Guerra Mundial (92)
3. Los dos movimientos obreros en la fase
revolucionaria de postguerra (110)
4. Otro nuevo revés para los trabajadores.
La modificación de la organización del trabajo (141)

II. Lucha obrera y contraataque capitalista bajo
el Nacionalsocialismo. Por Elisabeth Behrens (167)
1. Las transformaciones en la crisis económica mundial (167)
2. El New Deal alemán (173)
3. El ciclo de luchas contra el plan cuatrienal (189)
4. La guerra relámpago como instrumento para la
recomposición de la clase obrera (203)
5. La división de la clase obrera por medio del sistema
de trabajos forzados (221)
6. Formas de resistencia en las fábricas (234)

III. Lucha obrera y contraataque capitalista a partir
el Nacionalsocialismo (261)
1. El uso de viejas técnicas para volver a encarrilar la
situación: de 1945 a principios de los años cincuenta (261)
2. El boom (283)
3. El cerco preventivo a la autonomía obrera
en los años sesenta (306)
4. De la crisis económica de 1966-1967 a las huelgas
de septiembre (329)
5. Años agitados (341)
En lugar de un resumen: represión capitalista
y lucha obrera (363)

Etiquetas: ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?