Delirio Místico: "A mon seul désir" (Según mi solo deseo)
"La discusión sobre el comunismo no es académica. No es un debate sobre lo que se hará mañana.
Desemboca en, y forma parte de un conjunto de tareas inmediatas y lejanas de las que no es más que un aspecto, un esfuerzo de comprensión teórica" (Gilles Dauvé)
lunes, mayo 25, 2020
Genesis P-Orridge, RIP
Murió Florian Schneider de Kraftwerk, y muchos medios han
escrito sobre eso. Está bien. Hay que valorar el aporte de esa formación, sobre
todo en sus mejores momentos de los años 70 y hasta el famoso Computer World,
de 1981 si mal no recuerdo. Antes valoraba más ben a Kraftwerk como antesala de
Neu!, pero con el tiempo fui apreciándolos en sus propios términos, siendo mis
favoritos el Trans Europe Express y Radiactivity. No olvidemos la excelente
versión de The Model que hacía Snakefinger, el guitarrista inglés que era casi
el quinto miembro de los Residents (si asumimos el mito que eran cuatro y no un
colectivo más amplio, que es lo que muestran en el documental “Teoría del
anonimato”).
Pero su muerte me hizo recordar que también murió hace unas
semanas Genesis P-Orridge, en medio de esta pandemia/cuarentena. Genesis fue un
personaje de lo más interesante desde los tiempos del colectivo COUM
Transmissions, a los legendarios Throbbing Gristle, y luego con Psychic TV, por
nombrar sus proyectos principales.
Leí sobre TG en un libro que me prestó Javier Chandía, donde
hablaban de varias rarezas musicales. No recuerdo título ni autor, pero hablaba
de los Residents (de los que éramos fanáticos) y Cabaret Voltaire (de quienes
conocíamos sólo el “Mix Up”), además de Esplendor Geométrico, Aviador Dro y sus
obreros especializados, y otros fenómenos curiosos de la península ibérica. Lo
que recuerdo es que decía que TG podía manipular a través del sonido las
sensaciones y emociones del público, al punto de poder hacerlos vomitar a todos
al mismo tiempo. Difícil de creer…Pero hubo que esperar un poco a conocerlos
gracias a la TV abierta de madrugada de inicios de los 90, donde Rolando Ramos
solía poner video clips “alternativos” que incluían a Black Flag, Meat Puppets
antiguo y hasta Opal y the Leaving Trains, y una vez puso casi entera una
impresionante versión en vivo de “Discipline”, justo hasta la parte en que
Genesis besa largamente en la boca a un asistente de la primera fila, y se
desata todo el caos y liberación a través del sonido.
Poco después, gracias a algunos materiales que me mostró
Patricia Pietrafiesa en su casa compartida en Buenos Aires desarrollé una
obsesión intensa y libidinal con Lydia Lunch y Cosey Fanni Tutti. De Cosey pude ver en esos años en que internet
recién era accesible gran cantidad y calidad de sus años en COUM Transmissions,
y en sus incursiones en revistas porno y la gran exhibición que hizo bajo el
título de “PROSTITUCIÓN”.
En otra visita a los amigos de Buenos Aires pude conseguirme
en una incursión a la extinta Tower Records dos joyas considerables: “Bullhead”
de Melvins y el “Greatest Hits” de Throbbing Gristle. Con Monki los escuchamos
al hilo al máximo volumen de una radio-caset-cd fumando y bebiendo algo desde
el patio, pero el anfitrión, C., suspiró aliviado al final de dicha tanda y
dijo: “ahora vamos con algo más pop, más bonito, como los Smiths”.
NO tengo tiempo ni ganas de explayarme en esto pero, TG fue
uno de los colectivos más interesantes en la experimentación de varios niveles
de actividad en los años 70. Su obra es “patrimonio” (jaja: pater) de la
humanidad. Hay que explorarla una y otra vez.
La cita de
esta carta también estuvo en el origen de una correspondencia entre Raoul
Hausmann y Guy Debord, en aquella época director de la revista Internationale Situationniste. El 24 de
marzo de 1963, Raoul Hausmann escribe a Guy Debord: “…(el) letrismo, que sólo
es una impostura. Si Isidore Isou cree haber sido el primero en hacer poemas
letristas, que se ponga al día con los relatos de Ball en su Journal de 1916 y con las declaraciones
de 1923 de Schwitters en G.En cuanto al Sr. Lemaitre, en 1947 éste
publicó en UR un dibujo sencillamente
calcado del dibujo de un indio norteamericano publicado en 1912 en un libro de
Danzel que poseo: Anfänge der Schrift
(Los orígenes de la escritura). La pintura de los letristas es una mera
imitación de mis poemas-carteles y de mis pinturas-escrituras de 1918 a 1923”.
El interés de
la correspondencia entre Debord y Hausmann va más allá de estas dos únicas cuestiones
y cabe señalar que el 17 de abril de 1966, el Dadásofo señaló su satisfacción
tras la lectura del artículo de Khayati acerca de “Las palabras cautivas”
(I.S., núm. 10, marzo de 1966). Además de su manifiesto interés por los
situacionistas, Hausmann también tradujo al alemán De la miseria en el medio estudiantil. En respuesta a nuestra
curiosidad, Guy Debord nos precisó: “En cualquier caso puedo confirmarle el
hecho de que Raoul Hausmann nos envió enseguida y de forma espontánea una
traducción alemana de La miseria…hacia finales de 1966. Esta traducción, de
cuyo peso histórico éramos conscientes, no se utilizó y, por desgracia, se
perdió enseguida. En efecto, después de haber sido normalmente comunicada a un
tal Holl, nuestro situ bilingüe encargado de las publicaciones alemanas, éste
desapareció unos días después, englobado, justamente, en la proscripción de la
tendencia ‘garnautine’ [N. de la T.: Nombre escogido para designar a los
estrasburgueses excluidos en enero de 1967 del movimiento situacionista]. Todo,
en suma, bastante dadaísta”. (Carta a Marc Dachy, 7 de septiembre de 1988).
[Extracto de la nota 57 a Raoul
Hausmann, Correo Dadá (Una historia del movimiento dadaísta contada desde dentro),
a cargo de Marc Dachy, edición española de Acuarela & A. machado, 2011. Imagen: Da-dandy, Hannah Höch, 1919].
Barricadas A-Go-Go: Capítulo 3, el 68/77 en Japón.
El texto íntegro ya está disponible para lectura y/o impresión en 2&3 DORM.
He aquí la forma definitiva que adquirió tras varias mutaciones el capítulo 3.
EL 68/77 EN JAPÓN:
BESAR EL CIELO POR ASALTO (“EXCUSE ME, WHILE I KISS THE SKY”)
ZENGAKUREN TOKIO JAPÓN LARGA VIDA A LA LUCHA DE
LOS CAMARADAS JAPONESES QUE HAN ABIERTO COMBATE SIMULTÁNEAMENTE EN LOS FRENTES
DEL ANTI-ESTALINISMO Y EL ANTI-IMPERIALISMO STOP LARGA VIDA A LAS OCUPACIONES
DE FÁBRICAS STOP LARGA VIDA A LA HUELGA GENERAL STOP LARGA VIDA AL PODER
INTERNACIONAL DE LOS CONSEJOS OBREROS STOP LA HUMANIDAD NO SERÁ FELIZ HASTA QUE
EL ÚLTIMO BURÓCRATA SEA COLGADO CON LAS TRIPAS DEL ÚLTIMO CAPITALISTA STOP
COMITÉ DE OCUPACIÓN DE LA SORBONA LIBRE Y POPULAR
(Telegrama
enviado desde la Universidad de La Sorbona a la Zengakuren durante mayo/junio
de 1968)
Como sea, al estudiar la historia
de cualquier movimiento histórico hay que partir por entender el contexto
global de cada época, y luego insertar ahí los distintos procesos y fenómenos que
se dan a nivel “local” (pues podemos considerar que en rigor nada es local,
todo es global. Y viceversa. Los análisis que hacemos van siempre en una u otra
dirección, hasta poder estar en condiciones de llegar a unas reflexiones o
conclusiones más generales. Y proseguir así, hasta el nuevo intento de
síntesis).Por eso es que no es tan propio o exclusivo de extremistas delirantes
decir que en el territorio japonés en los inicios de esta historia a la que
dedicaremos algunas páginas, lo que había era el caos creativo, la lucha, una
toma de conciencia respecto a las posibilidades de pasar “de la protesta a la resistencia” (expresión
popularizada por Ulrike Meinhof, de
la RAF alemana, pero que según ella
dice la tomó de unos militantes del Poder Negro norteamericano[i]), y
en definitiva a la expresión consciente y una vez más retomada del programa
planteado por primera vez en 1848: abolición de la sociedad de clases, de la
producción mercantil, del Estado y de todo poder separado.
Ya en los años 20, o sea, durante
los años del Primer Asalto proletario
contra la sociedad de clases (1917/1923) se había expresado en Japón el
movimiento Mavo, impulsado por Murayama Tomoyoshi, que había estado en
contacto directo con los dadaístas de Berlín en 1922, y que a su regreso
realizó una especie de fusión con la Asociación
Japonesa de Arte Futurista (surgida luego de la visita a Japón de los
futuristas rusos David Burliuk y Víctor Palmov a inicios de los 20) para
crear esta revista. Conviene destacar tanto ese proceso de influenciamientos
recíprocos, y también el que movimientos como dadá, el futurismo y el
expresionismo no eran exclusivos de un solo punto en el mapa terrestre, sino
que surgían en sincronía en distintos lugares a la vez. Por supuesto que los
historiadores oficiales del arte prefieren decir que el dadá surgió en Zurich,
el punk en Londres, y así sucesivamente…Sobre el dadá japonés no he podido
encontrar mucha información, salvo por un interesante capítulo en el libro
sobre DADA editado por Rudolf Kuezli[ii].
La radicalidad de Mavo estribaba
no sólo en sus formas e intenciones sino que en la inter-relación del mensaje
revolucionario con su soporte físico: la revista Mavo N°3, secuestrada por la
policía antes de llegar a los kioskos en 1924, adjuntaba amarrado a su portada
un petardo de verdad, junto a la leyenda: “Bum! Estalla una bomba… Mavo clama
por la revolución!”). Mavo, al igual que dadá, no significa nada traducible a
ningún idioma.
Me gustaría creer que algo de esa
explosión frustrada sobrevivía y latía en la explosión sonora que vamos a
revisar a continuación.
Pues tal como según Guy Debord en la tesis 191 de La sociedad del espectáculo (1967) el
dadaísmo y el surrealismo “marcaron el fin del arte moderno” y fueron, “aunque sólo de manera
relativamente consciente, contemporáneos de la última gran ofensiva del
movimiento revolucionario proletario, y la derrota de este movimiento (…) los
dejó encerrados en el campo artístico cuya caducidad habían proclamado”[iii],
en los años del Segundo Asalto, sobre
todo en el decenio que va de 1968 a 1977, el recrudecimiento de la lucha de
clases a nivel mundial hizo que en distintos rincones del globo terráqueo
resurgieran también las formas de expresión artística que eran a su vez el
correlato de esas luchas, respecto a las cuales operaban no sólo como reflejo
sino que también como su condimento o caldo de cultivo[iv].
Sobre lo mismo llamaban la atención los situacionistas ingleses hacia 1967,
cuando decían en su panfleto titulado “La revolución del arte moderno y el
moderno arte de la revolución” que “durante casi medio siglo el arte ha venido
repitiéndose y cada repetición ha sido más floja que la anterior”. ¡Podría
decir que en pleno 2017 tengo esa misma sensación! Y agregaban que “sólo hoy,
con los primeros signos de una revuelta más madura en el seno de un capitalismo
más desarrollado, puede recobrarse y asumirse con más coherencia el proyecto
radical del arte moderno”[v]. Lo
mismo es válido para nuestro tiempo, en que al menos quien esto escribe cree
que tan sólo cuando empiece el Tercer
Asalto volveremos a encontrarnos con formas de arte revolucionario que
acompañen la revolución social en un nuevo terreno que hasta ahora sólo podemos
imaginar pobremente. Mientras tanto me pregunto: ¿Dónde cresta están los
“primeros signos”?!
Pero prosigamos: En Japón de
finales de los 60, en los Festivales de
la Juventud contra la guerra y otros eventos de la juventud combativa, se
mezclaban instrumentos musicales tradicionales con guitarras eléctricas
amplificadas, saxofones con percusiones de todo tipo y tradición. Y los
“músicos” hacían la crítica del arte y de la vida cotidiana, y algunos se
mezclaban no sólo en las luchas más sociopolíticas sino que inclusive en
acciones de lucha armada como las emprendidas por el Ejército Rojo japonés (el secuestro de un Boeing a punta de machete
sin armas de fuego, fue tal vez la más llamativa)[vi].
Eran años de lucha: obreros, proletarios de la tierra y estudiantes radicales
luchando por todo el territorio de Japón, desde dentro de su alicaído Imperio
fascista que por perder la guerra tuvo que dejarse administrar por los gringos.
Ya desde los años 50 las luchas
sociales en la isla habían empezado a masificarse y radicalizarse, contra la
presencia militar poderosa de EE.UU. (p.ej. en Okinawa), contra su Tratado de Seguridad, pero también internamente, contra lo que en
occidente se vendía como el gran milagro económico japonés. Todo un modelo de
capitalismo exitoso de posguerra. A la cabeza (o mejor: a la base) se
encontraba la ZENGAKUREN, fundada en
1948, y cuyo nombre es la abreviatura de Zen Nihon Gakusei Jichikai So Rengo
(Federación Japonesa de Estudiantes de Facultades Estatales. O sea, una especie
de CONFECH pero bien hecho: un organismo vivo y de lucha, no sólo una cúpula de
representantes burocratizados) y que pronto, a inicios de los 50, se sacude el letargo de la influencia del
P”C” japonés[vii],
coordinada con obreros y campesinos y una serie de iniciativas que iban mucho
más allá de la desobediencia hacia una insurrección en toda línea. No por nada
se reunieron con la Internacional
Situacionista cuando fueron de gira a Europa en 1963, según consignan en
una cronología agregada como apéndice a la edición argentina de La sociedad del espectáculo: “En ese año
los situacionistas se reúnen en París con T. Kurokawa y Toru Tagaki, delegados
del grupo filoanarquista japonés ‘Zengakuren’”[viii].
La consigna central del
movimiento era: “antiimperialismo,
antiestalinismo”, lo cual no es poco: revela una compresión que recién el
68 empezó a abrirse paso con toda claridad: la equivalencia fundamental entre
los supuestos dos sistemas rivales de la “Guerra Fría”. Mientras la tendencia
dominante había sido que en cada uno de los bloques los disidentes tendieran a
admirar al bloque contrario, la juventud radical se había dado cuenta de que
había que oponerse a ambos al mismo tiempo (Debord y la I.S. fueron bien claros
en plantear que en los años 60 tanto la sociedad espectacular concentrada como
la difusa eran variedades del capitalismo realmente existente; posteriormente,
en los Comentarios a la sociedad del
espectáculo (1989), Debord da cuenta de que en los 70 ambas se fusionaron
en lo que llamó “espectáculo integrado”).
Esa era la consigna central,
mientras se batallaba con cascos y molotovs contra la construcción de un aeropuerto,
mientras se boicoteaban las visitas de Ministros del gobierno japonés al
exterior, etc. Hay unos pocos buenos libros sobre eso[ix].
En el famoso panfleto
situacionista “De la miseria en el medio estudiantil, considerada bajo sus
aspectos económico, político, psicológico, sexual e intelectual”, de noviembre
de 1966, se hablaba de la Zengakuren y los revolucionarios japoneses como “los
primeros en el mundo que llevan ya grandes luchas organizadas, referidas a un
programa avanzado, con una amplia participación de masas. Sin parar, miles de
obreros y estudiantes salen a la calle y se enfrentan violentamente a la
policía japonesa”. En relación al grupo político que tiene la mayor influencia
en la Zengakuren, la Liga Comunista
Revolucionaria (Kakumeiteki Kyosanshugisha Domei, más conocida como Kakkyodo), se destaca el que “combate
simultáneamente y sin ilusiones, el Capitalismo en el Oeste y la Burocracia de
los países llamados socialistas”, y su organización “sobre una base democrática
y anti-jerárquica”. Se les critica el no haber logrado aún definir bien la
explotación burocrática, y sus insuficiencias en materia de una crítica
explícita de “los caracteres del capitalismo moderno, la crítica de la vida
cotidiana y la crítica del espectáculo”. Pese a ello, el autor del panfleto (y
suponemos que tras él toda la I.S.) concluyen que la LCR es en ese momento “la
formación revolucionaria más importante del mundo y de aquí en adelante debe
ser uno de los polos de discusión y de reunión para la nueva crítica revolucionaria
proletaria en el mundo”[x].
Los enragés, responsables de
llevar las ideas y prácticas situacionistas a las aulas universitarias causando
una paralización de las actividades educativas en medio de graves escándalos
que prefiguraron el movimiento de las ocupaciones de mayo/junio de 1968,
también hablaban de “nuestros valerosos compañeros de la Zengakuren”[xi].
De sumo interés para entender los
años y el ambiente que estamos homenajeando son las descripciones de batallas
callejeras que realiza Béraud en su libro. Los más famosos combates fueron los
de octubre de 1967 contra la inauguración del aeropuerto de Haneda, luego del
cual los grupos estudiantiles se mezclaron con obreros en las luchas de Sasebo
y Oji, y con campesinos en Narita. Pese
a todos los esfuerzos de las burocracias del PS y P”C”, además de sus
sindicatos, la población campesina y obrera simpatizaba con el movimiento
estudiantil y en los mejores momentos luchaba junto a él. En 1969 se requirió
de 2 días y 8 mil policías de asalto para poder desalojar la ocupación en la
Universidad de Tokyo. El alumnado se metía también al distrito de Shinjuku, con
su estación de trenes, donde escapaban de la policía, formaban vínculos e
irrumpían en plazas y calles como “folk guerrillas”.
Para estos encuentros los
estudiantes se organizaban en secciones de 200 personas: 10 en primera línea y
20 filas compactas, codo con codo, siguiendo las consignas de un encargado con
altavoz y silbato. “Desde 1967, cada
manifestante lleva casco y guantes; generalmente, un trozo de tela en la parte
inferior del rostro le protege de los gases lacrimógenos, pero le permite a la
vez eludir los objetivos –cámaras de televisión y de fotografía- de los equipos
especiales de la policía que se mezclan con los periodistas. Los cascos son de
color diferente según cada grupo (…) Cada sección va preparada para una tarea
precisa: las secciones de ataque con piedras y cócteles molotov, las secciones
de defensa con largos garrotes; intervienen por turno y se relevan cuando los
choques duran más de quince o veinte minutos”. En los momentos iniciales del
film Seizoku (1970), de Koji Wakamatsu,puede apreciarse lo impresionante de esa dinámica de
confrontación.
Para las grandes manifestaciones
de 1969, “los militantes tienden a introducir una táctica más directa y
discreta: grupos de 5 o 6 personas encargadas de un objetivo preciso”. Así, el
21 de octubre durante la jornada internacional contra la guerra, mientras se
realizaba una concentración de más de 20.000 personas en Shinjuku, grupos de
militantes atacaban con molotovs la Federación de Patrones, el Centro de
Investigación Económica “y una decena de comisarías de policía de barrios
populares donde las fuerzas policiacas no gozan de buena reputación”.
Las tácticas de lucha callejera
de la Zengakuren impresionaban bastante a los jóvenes rebeldes del resto del
mundo. Así, por ejemplo, Ben Morea en EE.UU. (de los Black Mask/Motherfuckers) propuso en un encuentro de los Students for a Democratic Society (los
SDS, algunas de cuyas facciones después se radicalizaron bastante) adoptar esas
tácticas en la marcha hacia el Pentágono[xii].
Excede de los márgenes de este
breve texto seguir refiriéndose a la lucha de clases en Japón, cuyos momentos
álgidos y formas masivas de lucha violenta fueron bastante conocidas en los 70
(de hecho, hay un video de Ono y Lennon tocando en Nueva York, donde de repente
se ponen los típicos cascos Zengakuren de lucha callejera), pero al menos para
mi generación quedaron en gran medida olvidados u opacados por la espectacularidad,
radicalidad y masividad de las luchas callejeras estudiantiles en Corea del
Sur, muy mediáticas en los 80 y 90. Habría que seguir profundizando en las
maneras en que se producen localmente las insurrecciones y revueltas de cada
período histórico en cada rincón del globo.
[i]
“Suicidada” en prisión el 9 de mayo de 1976, en medio de los procesos
judiciales contra la Fracción del Ejército Rojo en el apogeo de la época global
que estamos analizando, se publicó en septiembre de ese mismo año una “Pequeña
antología” por Anagrama, seleccionado y prologada por Manuel Sacristán, y cuya
segunda edición fuera editada poquito después, en febrero de 1977. Mi amigo y
camarada Cristóbal Cornejo recuperó una copia de ese librito desde no sé qué
biblioteca personal y consideró que estaría mejor cuidado en la de mi casa. El
texto “De la protesta a la resistencia” (publicado originalmente en la revista konkret N°5 en 1968), ocupa las páginas
75 a 79.
[ii]
DADA, Phaidon, Londres/Nueva York, 2001, págs. 166 a 177. Además hay alusiones
a Hi-Red Center y otros artistas japoneses en el capítulo sobre Neo-Dadá.
[iii]
Uso la traducción Fidel Alegre, en la edición argentina de Biblioteca de la
Mirada, agosto de 1995.
[iv]Menos entusiasta al respecto,
el artista Horst Rosenberger escribe en una presentación a su traducción al
español del libro “En Avant Dadá. El Club Dadá de Berlín”, de Richard
Huelsenbeck, que “…es en 1919 y 1920, cuando el Dadá alemán consigue mayor
notoriedad y se convierte en la diana del odio de los reaccionarios
organizados. Son los años en los que nace y muere la República de los Consejos
de Munich, los años de las revueltas del hambre, huelgas generales e
insurrecciones armadas de los desheredados organizados mayoritariamente en el
Partido Comunista. El Clud Dadá se convierte en expresión ‘artística’ de estos
intentos revolucionarios cada vez más desesperados, sin llegar a conectar
materialmente con estas masas. Su ‘bolchevismo artístico’ no buscaba la
conexión con estas masas, sino que se recreaba en sus ataques contra el nuevo
régimen y sus secuaces. Por otra parte, tanto sus publicaciones como sus actos
públicos eran tan caros que éstas no podían acceder a estas manifestaciones”.
Edición de Alikornio, Barcelona, 2000, pág. 20.
[v]
Sección inglesa de la Internacional Situacionista, La revolución del arte
moderno y el moderno arte de la revolución, Pepitas de Calabaza, Logroño, 2004,
página 15.
[vi]
En Chile el 12 de noviembre de 1969 secuestraron un avión dos adolescentes con
viejas armas de fuego, para ir a Cuba. En el norte de Chile la tripulación se
les fue encima y los redujo. Uno de ellos después ingresó a la VOP. En el libro
“El cielo por asalto” (Memoria Negra, 2016) se aborda de manera “novelada”
dicha historia, adjuntado una gran cantidad de información gráfica.
Sobre el Ejército Rojo japonés, en su deriva más
psicótica denominada Ejército Rojo
Unificado, existe hasta una película de Koji Wakamatsu.
[vii]
Dicho P”C” fue uno de los más amarillos del mundo, pero como otros en la época
del estalinismo tuvo también virajes de ultraizquierda en que incursionaron en
miniterrorismo y guerrillas rurales. Llama la atención que bajo la dirección de
su líder Nosaka a inicios de los 50 intentaron tener una imagen más popular,
con consignas como “hagamos placentero
el comunismo” (¡en eso todos estamos de acuerdo!). A Stalin no le gustó esa
línea, e impuso poco después el viraje
hacia la ortodoxia M-L, lo que implicó pasar en poco tiempo de representar el
10% de los votos en elecciones nacionales, al 1%.
[viii]
Por supuesto que lo de “filoanarquista” es bien poco exacto: grupos como éste y
la propia I.S. tienen más de marxianos que cualquier otra cosa.
[ix]
Por ejemplo: La izquierda revolucionaria
en el Japón, de Bernard Béraud, Siglo XXI, México, 1971, que tuve la suerte
de hurtar en una vieja librería que hace décadas no existe más en calle Merced,
Santiago de Chile, y cuya edición original en francés era de 1970; Zengakuren: la lucha de los estudiantes
japoneses. Manifiestos. Documentos, Ediciones Insurrexit, Buenos Aires,
1972. Insurrexit era el núcleo surrealista reunido en torno a Juan Andralis,
Aldo Pellegrini y la editorial Argonauta, en cuyos talleres y Teatro
abandonados se instalaron décadas después algunos sujetos ligados al grupo
Etcétera, devenidos algo así como una sección de la Internacional Errorista, si
no me equivoco.
[x]
Estas citas están tomadas de la edición española en la Colección Nómada de editorial
Anagal, donde curiosamente en una nota al pie en la página 37, en relación a la
LCR, el traductor dice: “Nada que ver con Trostkys, triskis, secesiones,
escisiones y demás entroskamientos” (sic). Es a lo menos llamativo, puesto que
según otras fuentes de información, sobre todo el librito de Béraud, resulta
bastante claro que la LCR (o Kakkyodo)
era al menos inicialmente una organización trotskista, surgida como escisión de
izquierda del P”C”J tras la invasión de Hungría por los rusos en 1956, y que de
hecho a fines de los 60 e inicios de los 70 estaba dividida en dos grandes
corrientes que se odiaban entre sí: Chukaku
(Grupo del núcleo central) y Kakumaru (Grupo marxista revolucionario),
siendo este último el grupo mayoritario en la Zengakuren, con fama de sectario,
mientras los Chukaku junto a otros grupos de la izquierda socialista, maoístas
y otras variedades de troskos daban forma a una alianza, Sampa Rengo, y se generaba otra estructura de lucha: la Zenkyoto, o Comité de Lucha Interfacultades. Ignoro a cuál de las dos facciones
de la LCR le declaran Mustapha Khayati y la I.S. toda su simpatía…aunque en el
libro Los situacionistas y la anarquía
(Muturreko burutazioak, Bilbao, 2010) Miguel Amorós refiere una “Respuesta de
la I.S. a las preguntas de la Liga
Comunista Revolucionaria del Japón (Fracción marxista)” -lo cual suena a Kakumaru más que a Chukaku, ¿o no?-, fechada en octubre de 1966. Ver nota 17, pág. 29.
Según Ken Knabb en una nota a la edición en inglés de “La miseria…”, el juicio
de la IS sobre la LCR era equivocado en algunos puntos, y así por ejemplo quedó
claro que no había una sola Zengakuren, sino que los distintos grupos formaban
a su vez su propia fracción de la Zengakuren. Knabb agrega que: “A inicios de
los 60 la facción Zengakuren que formó la LCR tenía de hecho varias de las
características positivas que la IS le atribuía: tenía una plataforma política
distinta a la izquierda del Trotskismo, participaba militantemente en luchas
políticas en varios frentes, y parecía tener un enfoque más experimental en
cuestiones tácticas y organizativas. En 1963 envió algunos delegados a Europa
que se reunieron con los situacionistas, y después tradujeron unos pocos textos
situacionistas al japonés. Pero al menos hacia 1970, cuando un delegado de la
IS (René Viénet) visitó Japón, la LCR había retomado una posición
principalmente leninista y resultó no ser muy distinta de las sectas
izquierdistas de cualquier otro lugar”.
[xi]
Carta de los Enragés al grupo de
anarquistas disidentes de la Federación Anarquista que se hacían llamar La Hidra de Lerna (nombre que les fuera
dado primeramente por la Iglesia Anarquista oficial que los excomulgaba por
marxistizantes), fechada el 3 de mayo de 1968, citada por Miguel Amorós en Los
situacionistas y la anarquía, pág. 168, del siguiente tenor: “No cuenten con la
Internacional Situacionista; nuestros valerosos compañeros de la Zengakuren no
irán a Lyon. Inviten mejor a Henri Lefebvre; está en todas las camas redondas.
Y no se olviden de ICO. ¡En Nanterre como en otra parte los ENRAGÉS los mandan
a la mierda!”. (Nota en medio de la nota: ICO son las siglas del grupo
consejista Informations et Correspondance
Ouvriéres).
[xii]
Ver el libro de Amorós, a partir de la página 128.
EL DADAÍSMO EXIGE:
1. La unión internacional y revolucionaria, fundada sobre un comunismo radical,
de todos los hombres y mujeres creadores e intelectuales.
2. La introducción del desempleo mediante la progresiva mecanización en todos
los ámbitos de actividad. El desempleo es lo único que puede permitir al
individuo adquirir certezas sobre las realidades de la vida y adaptarse
finalmente a ella gracias a la experiencia.
3. La abolición inmediata de la propiedad personal (socialización), la
alimentación colectiva y, además, la construcción de ciudades de luz y de
jardines, propiedad de toda la sociedad, que preparen al hombre a un estado de
libertad.
El CONSEJO CENTRAL PROPONE:
1. Comidas cotidianas gratuitas para todas las mujeres y todos los hombres
creadores e intelectuales, en la plaza de Potsdam (Berlín).
2. La adhesión obligatoria de todo el clero y de todos los profesores a la
profesión de fe dadaísta.
3. La lucha a muerte contra todas las tendencias de los presuntos «trabajadores
del espíritu» (Hiller, Adler), contra su disimulado aburguesamiento, contra el
expresionismo y contra la educación posclásica preconizada por el grupo
«Sturm».
4. La construcción inmediata de un Centro de Arte Público, la abolición del
sentido de la propiedad en el arte nuevo (expresionismo), estando el espíritu
de posesión absolutamente excluido del movimiento dadaísta superindividual,
liberador de toda la humanidad.
5. La introducción del poema simultáneo como Oración Pública Comunista.
6. La requisación de las iglesias para las performances ruidistas y las
interpretaciones de poemas simultáneos y dadaístas.
7. El establecimiento de un Consejo Dadaísta para la reorganización de la vida
en todas las ciudades de más de cincuenta mil habitantes.
8. La organización inmediata y a amplia escala de una campaña de propaganda
dadaísta con ciento cincuenta circos para la instrucción del proletariado.
9. La aprobación de todas las leyes y de todos los decretos por el Consejo
Central Dadaísta.
10. La regulación inmediata de todas las relaciones sexuales, conforme al punto
de vista dadaísta internacional, mediante el establecimiento de un Centro
Dadaísta de la Sexualidad.
Consejo Central Revolucionario Dadaísta Grupo alemán: HAUSMANN, HUELSENBECK,
GOLYSCHEFF
Administración: Charlottenburg, Kantstrasse 118
Presentación de adhesiones en la oficina de Administración 1919
EXTRACTOS HAUSMANNIANOS:
“El arte depende, en su ejecución y dirección, del tiempo en
el que vive y los artistas son criaturas de su época. El arte más elevado será
aquel que represente en el contenido de su conciencia los múltiples problemas
de la época; el que, si fue sacudido por las explosiones de la semana anterior,
recoja sus miembros bajo la amenaza del último día”.
“En lo que a mí respecta, yo sólo me obedecía a mí mismo.
Dadá era sólo una palabra, pero el estado intelectual e individual que esta
palabra había significado durante dos años seguía vivo en mí”.
“Como dadaísta consecuente, yo era, naturalmente, anti-dadá
y como era, asimismo, PREsentista todo estaba en equilibrio”.
Estoy sentado en la casa tratando
de repasar comparativamente dos traducciones distintas de El Capital, la de
Roces (FCE) y la de Fazio (LOM), centrado
en el capítulo XXIV (“La llamada acumulación originaria”), cuando aparece mi
hijo y me reprocha estar estudiando algo así, diciéndome “¡estudia algo más natural,
papá!”.
Le pregunto qué cosa sería “más
natural”. Va a su pieza y regresa con un Atlas del Instituto Geográfico Militar,
y me dice: “estudia este Atlas mejor”. Le digo: “Pero ese Atlas no es
totalmente natural. También tiene un montón de ideología escondida…Por ejemplo,
las fronteras entre los países: ¡En realidad no existen! Es un invento de los
Estados para que les demos más poder…”. Y me responde, cerrando con eso la
conversación: “Bueno, pero y si sabes que no existen, ¿entonces de qué te
preocupai?!”.
Fotogramas: ¿Votó en
las últimas elecciones de su país?
RWF: No, estoy contra
las instituciones, del tipo que sean.
Fotogramas: ¿Pero qué
va a hacer? No existen alternativas...
RWF: Es cierto, pero
incluso cuando no hay alternativas esto no quiere decir que tengas que defender
las estructuras existentes, porque uno no pueda cambiarlas, porque uno no pueda
de la noche a la mañana implantar una sociedad anárquica, que es mi ideal político,
sobre todo ahora que el Oeste está confundiendo anarquía con terrorismo. Son
cosas que no tienen nada en común. Una sociedad anarquista es una sociedad
libre de opresiones.
Fotogramas: ¿Una
sociedad sin reglas?
RWF: Sí, bueno, no
del todo... hay reglas pero son, cómo podría decirlo... son reglas naturales.
Una sociedad sin violencia, sin jerarquías.
Fotogramas: ¿Tendría
unas fuerzas del orden?
RWF: ¿Para qué? ¿Por
qué?
Fotogramas: Suponga
que asesinan a alguien...
RWF: No van a
asesinar a nadie. ¿Por qué iba alguien, en una sociedad así, a desarrollar la
agresión y querer matar a alguien? Todos podrían tenerlo todo. La humanidad
aprendería a no desear obtener todos los bienes materiales de la sociedad de
consumo y considerarlos esenciales. La humanidad aprendería a desear a Bach.
--
OTRA DE RAOUL HAUSMANN:
“Cuando las academias lo
petrifican, el lenguaje huye hacia los niños y los poetas ‘locos’”.
--
2 EXCELENTES GRAFITIS DE MAYO DEL
68 (que se pueden ver fotografiados en la edición Castellote de “Enragés y
situacionistas en el movimiento de las ocupaciones”. Encargue su copia a amorfatibiblioteca@gmail.com y
olvídese de las consignas más taquilleras y vacías como “La imaginación al
poder”):
“Una organización, sí! Una
autoridad o un partido, no!” Bonnot and Clyde.
“ABAJO LA CARROÑA
ESTALINISTA! y los grupúsculos
recuperadores”.
En metro Universidad de Chile, día miércoles,
aun se respiran los gases y polvos lacrimógenos lanzados masivamente el día
anterior por las Fuerzas Especiales de Carabineros. En la marcha del martes un
grupo de cerca de 100 encapuchdxs se dedicó sistemáticamente a arrancar
adoquines del bandejón central de la Alameda de las Delicias y arrojarlos a las decenas de vehículos
policiales que acompañaban el recorrido. El grito del día fue “PACOS LADRONES DEVUELVAN
LOS MILLONES”, que parecía desmoralizarlos bastante. La verdad, desde que bajo
la dirección general del general Bruno Villalobos adoptaron como lema
ese de “somos la frontera entre la delincuencia y la ciudadanía”, que estaba
claro que moviéndose en esa frontera bastante difusa un porcentaje no menor de
funcionarios se vuelve (si es que no era de antes) abiertamente delincuente.
En la línea 4 el día de hoy, voy
leyendo “El club dadá” de Raoul Hausmann. Miro a mi alrededor: un sujeto lee el
suplemento “Economía y Negocios” de El Mercurio, mientras otro lee al filósofo
nazi Martin Heidegger y su “Introducción a la Metafísica”. Me pregunto, ¿y si
era tan re-nazi y antisemita, por qué fue amante de su estudiante judía Hannah
Arendt? ¿O para su vida sexual no era tan purista como cuando se ponía el
uniforme de facho? En fin. Pobre Gunther Anders.
Pero al menos se lee en el Metro.
Algo es algo. Y recordé que una periodista de apellido Viera-Gallo hizo una
“entrevista íntima” a Patti Smith en la revista YA (también publicada en la web
por Economía y Negocios), donde entre otras cosas decía que el esposo de Patti
era “Fred Sonic Youth”.
¿Fred Sonic Youth? Ah, ¡sí!: el
famoso guitarrista de la banda The Smiths, donde tocaban Patti Smith, él mismo,
sus hijos y otros miembros de la
familia….
Nones. Fuera de tallas, la verdad
es que el sujeto en cuestión es el ya fallecido Fred Sonic Smith, uno de los
dos guitarristas de los gloriosos MC5, pioneros del punk rock y de los White
Panthers, que según él mismo decía, creía que la banda Sonic Youth se había puesto
ese nombre en homenaje a su persona, lo cual no está muy claro pero no deja de
ser chistoso…
En fin: en futbol un periodista
que confunda equipos y apellidos tendría poca tribuna, pero los periodistas
“musicales” pueden permitirse cualquier aberración en la prensa burguesa y da
lo mismo.
Me imagino si llegara a venir
efectivamente P. Smith a Chile…el festival de la estupidez babosa de los “fans”
opacaría en gran medida la apreciación de la excelencia -que no discuto- del
arte de esa mujer.
Hausmann dice: "el individuo dadaísta se opone radicalmente a la explotación, ¡el sentido de la explotación sólo produce idiotas y el dadaísmo odia la estupidez y ama el sinsentido! Por lo tanto, el individuo dadaísta se revela como verdaderamente real frente a la falsedad pestilente del padre de familia y del capitalismo muriéndose en el sofá".
Cuando hay que portar un solo album: Réplica de máscara de trucha
Teniendo que salir rápido de casa para no volver en un par de semanas, con poco espacio para acarrear cosas, la elección discográfica tomó un par de segundos: si hay que andar por la vida con un solo disco bajo el brazo, que sea el Trout Mask Replica, editado en 1969 por el Capitán Corazón de Bistec y su Banda Mágica. Todo está ahí: delta blues cavernícola, free jazz artesanal, cantos a capella, humor dadá, poesía protosurrealista, explosiones súbitas de chantofón y lo que venga. La mayoría de los 28 temas duran entre dos y tres minutos, partiendo con "Frownland" (1:39) que hasta el día de hoy sigue impresionándome por la polirritmia galopante y caleidoscópica que hace que uno pueda elegir escuchar el todo, o las guitarras geométricas, o un ritmo u otro en sucesivas audiciones antes de pasar al resto del disco y sin agotar nunca el material allí reunido. Siempre he escuchado la versión en CD (casi 80 minutos de música), pero dado que se reproduce el arte gráfico original, es fácil dividir la audición en los 4 bloques que configuraban los 4 lados del vinilo doble. Así, tras las 6 piezas del lado 1, que incluyen algunas favoritas de siempre como "Dachau Blues" y "Ella Guru" para cerrar con "Moonlight on Vermont", el lado 2 se inicia con "Pachuco Cadaver" (4:37, el tema más largo), el lado 3 con "Hair Pie: Bake 2", -en este lado se encuentra "Well", una de las mejores cantadas a capella de la historia-, y el lado 4 con "Orange Claw Hammer" (otra histírica cantada a capella) para cerrar con "Veteran´s Day Poppy".
El álbum fue producido por Frank Zappa, ex-vecino de Beefheart en sus anhos juveniles, e injustamente sobrevalorado en comparación a la genialidad del Capitán. Beefheart se retiró de la música en los 80 para irse a vivir al desierto con su esposa y dedicarse a la pintura, y murió en diciembre del anho pasado. Tras su muerte se escribieron algunos homenajes. Uno de ellos, por ejemplo, se refiere en ests términos al TMR:
"Producido por el viejo colega Frank Zappa y acreditado a Captain Beefheart & His Magic Band, “Trout mask replica” intenta traducir al lenguaje del rock las ideas aplicadas por Ornette Coleman en el jazz, en una suerte de decodificación quirúrgica de los doce compases del blues, magistralmente conducida por la voz alucinógena de Beefheart sobre un fondo de guitarras psicodélicas y vientos free, siempre al borde de la provocación y el desprecio por todas las reglas de la armonía. Ejemplos paradigmáticos son temas como ‘My human gets me blues’, ‘Dachau blues’ y ‘Veteran’s day poppy’, en los que se huele la maestría de los miembros de la Magic Band, o ‘Sugar ‘n spikes’, ‘Hair pie: bake 2′ y ‘Dali’s car’, en los que destaca el divertido ingenio destructor del bizarro capitán, tan cercano en muchos aspectos al Frank Zappa de “Freak out”.
Brillante y/o irritante por momentos, en todo caso “Trout mask replic”a es uno de los álbumes indispensables de la historia del rock".
Lo de "irritante" parece cierto en un mundo en que pese a que harta agua bajo el puente ha pasado, incluyendo el punk rock, la moda "indie noise" y derivadas, el enfoque de Beefheart sigue siendo indigesto para las almas curtidas en estilos definidos y previsibles (pop, metal, etc.). Recuerdo haber escuchado esto de un tirón en el patio de la casa de unos amigos en Buenos Aires, con gran entusiasmo por parte de uno de los oyentes (el gran Tommy Delmar), mientras el resto de los punk rockers escuchaban horrorizados y mostraron evidentes senhales de alivio al concluir la audición.
Unos buenos anhos después, recomendé a un amigo uruguayo que vestía polera de Sonic Youth la adquisición de este álmbum, y al verlo de nuevo un anho después hasta su esposa y un primo decían: "este es el sujeto que te hizo comprar ese pedazo de mierda?!".
Incluso el dibujante Matt Groening (autor de los Simpsons y Futurama) relata que compró el disco cuando tenía 15 anhos, y que no podía creer que Frank Zappa le hubiera hecho eso: pensó que era pura cacofonía desastrosa, hasta que a contar de la tercera escucha empezó a entender la idea, y por ahí por la sexta escucha decidió que era el mejor album rock de la historia, posición que mantuvo hasta el día de hoy.
Alguna vez leí también a Joe Strummer de los Clash diciendo que cuando llegó a sus manos ese disco siendo adolescente no escuchó otra cosa por alrededor de un anho y medio. Y no es exageración: hay varios mundos habitando dentro de estos surcos, y sumergirse en ellos con o sin apoyos adicionales del reino vegetal es de las maneras más entretenidas de gastar 79 minutos de vida.
Para terminar, recuerdo a un viejo amigo muy viajero que disfrutaba tanto del ají en todas sus variedades que decía haber llegado a la conclusión de que quienes no gustaban del picante en general no eran gente buena. Yo creo que si a alguien no le gusta este disco, está en problemas.