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lunes, julio 31, 2017

Barricadas A-Go-Go: Capítulo 3, el 68/77 en Japón. 



El texto íntegro ya está disponible para lectura y/o impresión en 2&3 DORM. 
He aquí la forma definitiva que adquirió tras varias mutaciones el capítulo 3.

EL 68/77 EN JAPÓN: BESAR EL CIELO POR ASALTO (“EXCUSE ME, WHILE I KISS THE SKY”)

ZENGAKUREN TOKIO JAPÓN LARGA VIDA A LA LUCHA DE LOS CAMARADAS JAPONESES QUE HAN ABIERTO COMBATE SIMULTÁNEAMENTE EN LOS FRENTES DEL ANTI-ESTALINISMO Y EL ANTI-IMPERIALISMO STOP LARGA VIDA A LAS OCUPACIONES DE FÁBRICAS STOP LARGA VIDA A LA HUELGA GENERAL STOP LARGA VIDA AL PODER INTERNACIONAL DE LOS CONSEJOS OBREROS STOP LA HUMANIDAD NO SERÁ FELIZ HASTA QUE EL ÚLTIMO BURÓCRATA SEA COLGADO CON LAS TRIPAS DEL ÚLTIMO CAPITALISTA STOP COMITÉ DE OCUPACIÓN DE LA SORBONA LIBRE Y POPULAR

(Telegrama enviado desde la Universidad de La Sorbona a la Zengakuren durante mayo/junio de 1968)

Como sea, al estudiar la historia de cualquier movimiento histórico hay que partir por entender el contexto global de cada época, y luego insertar ahí los distintos procesos y fenómenos que se dan a nivel “local” (pues podemos considerar que en rigor nada es local, todo es global. Y viceversa. Los análisis que hacemos van siempre en una u otra dirección, hasta poder estar en condiciones de llegar a unas reflexiones o conclusiones más generales. Y proseguir así, hasta el nuevo intento de síntesis).Por eso es que no es tan propio o exclusivo de extremistas delirantes decir que en el territorio japonés en los inicios de esta historia a la que dedicaremos algunas páginas, lo que había era el caos creativo, la lucha, una toma de conciencia respecto a las posibilidades de pasar  “de la protesta a la resistencia” (expresión popularizada por Ulrike Meinhof, de la RAF alemana, pero que según ella dice la tomó de unos militantes del Poder Negro norteamericano[i]), y en definitiva a la expresión consciente y una vez más retomada del programa planteado por primera vez en 1848: abolición de la sociedad de clases, de la producción mercantil, del Estado y de todo poder separado.

Ya en los años 20, o sea, durante los años del Primer Asalto proletario contra la sociedad de clases (1917/1923) se había expresado en Japón el movimiento Mavo, impulsado por Murayama Tomoyoshi, que había estado en contacto directo con los dadaístas de Berlín en 1922, y que a su regreso realizó una especie de fusión con la Asociación Japonesa de Arte Futurista (surgida luego de la visita a Japón de los futuristas rusos David Burliuk y Víctor Palmov a inicios de los 20) para crear esta revista. Conviene destacar tanto ese proceso de influenciamientos recíprocos, y también el que movimientos como dadá, el futurismo y el expresionismo no eran exclusivos de un solo punto en el mapa terrestre, sino que surgían en sincronía en distintos lugares a la vez. Por supuesto que los historiadores oficiales del arte prefieren decir que el dadá surgió en Zurich, el punk en Londres, y así sucesivamente…Sobre el dadá japonés no he podido encontrar mucha información, salvo por un interesante capítulo en el libro sobre DADA editado por Rudolf Kuezli[ii].

La radicalidad de Mavo estribaba no sólo en sus formas e intenciones sino que en la inter-relación del mensaje revolucionario con su soporte físico: la revista Mavo N°3, secuestrada por la policía antes de llegar a los kioskos en 1924, adjuntaba amarrado a su portada un petardo de verdad, junto a la leyenda: “Bum! Estalla una bomba… Mavo clama por la revolución!”). Mavo, al igual que dadá, no significa nada traducible a ningún idioma.

Me gustaría creer que algo de esa explosión frustrada sobrevivía y latía en la explosión sonora que vamos a revisar a continuación.

Pues tal como según Guy Debord en la tesis 191 de La sociedad del espectáculo (1967) el dadaísmo y el surrealismo “marcaron el fin del arte moderno”  y fueron, “aunque sólo de manera relativamente consciente, contemporáneos de la última gran ofensiva del movimiento revolucionario proletario, y la derrota de este movimiento (…) los dejó encerrados en el campo artístico cuya caducidad habían proclamado”[iii], en los años del Segundo Asalto, sobre todo en el decenio que va de 1968 a 1977, el recrudecimiento de la lucha de clases a nivel mundial hizo que en distintos rincones del globo terráqueo resurgieran también las formas de expresión artística que eran a su vez el correlato de esas luchas, respecto a las cuales operaban no sólo como reflejo sino que también como su condimento o caldo de cultivo[iv]. Sobre lo mismo llamaban la atención los situacionistas ingleses hacia 1967, cuando decían en su panfleto titulado “La revolución del arte moderno y el moderno arte de la revolución” que “durante casi medio siglo el arte ha venido repitiéndose y cada repetición ha sido más floja que la anterior”. ¡Podría decir que en pleno 2017 tengo esa misma sensación! Y agregaban que “sólo hoy, con los primeros signos de una revuelta más madura en el seno de un capitalismo más desarrollado, puede recobrarse y asumirse con más coherencia el proyecto radical del arte moderno”[v]. Lo mismo es válido para nuestro tiempo, en que al menos quien esto escribe cree que tan sólo cuando empiece el Tercer Asalto volveremos a encontrarnos con formas de arte revolucionario que acompañen la revolución social en un nuevo terreno que hasta ahora sólo podemos imaginar pobremente. Mientras tanto me pregunto: ¿Dónde cresta están los “primeros signos”?!

Pero prosigamos: En Japón de finales de los 60, en los Festivales de la Juventud contra la guerra y otros eventos de la juventud combativa, se mezclaban instrumentos musicales tradicionales con guitarras eléctricas amplificadas, saxofones con percusiones de todo tipo y tradición. Y los “músicos” hacían la crítica del arte y de la vida cotidiana, y algunos se mezclaban no sólo en las luchas más sociopolíticas sino que inclusive en acciones de lucha armada como las emprendidas por el Ejército Rojo japonés (el secuestro de un Boeing a punta de machete sin armas de fuego, fue tal vez la más llamativa)[vi]. Eran años de lucha: obreros, proletarios de la tierra y estudiantes radicales luchando por todo el territorio de Japón, desde dentro de su alicaído Imperio fascista que por perder la guerra tuvo que dejarse administrar por los gringos.

Ya desde los años 50 las luchas sociales en la isla habían empezado a masificarse y radicalizarse, contra la presencia militar poderosa de EE.UU. (p.ej. en Okinawa), contra su Tratado de Seguridad,  pero también internamente, contra lo que en occidente se vendía como el gran milagro económico japonés. Todo un modelo de capitalismo exitoso de posguerra. A la cabeza (o mejor: a la base) se encontraba la ZENGAKUREN, fundada en 1948, y cuyo nombre es la abreviatura de Zen Nihon Gakusei Jichikai So Rengo (Federación Japonesa de Estudiantes de Facultades Estatales. O sea, una especie de CONFECH pero bien hecho: un organismo vivo y de lucha, no sólo una cúpula de representantes burocratizados) y que pronto, a inicios de los 50,  se sacude el letargo de la influencia del P”C” japonés[vii], coordinada con obreros y campesinos y una serie de iniciativas que iban mucho más allá de la desobediencia hacia una insurrección en toda línea. No por nada se reunieron con la Internacional Situacionista cuando fueron de gira a Europa en 1963, según consignan en una cronología agregada como apéndice a la edición argentina de La sociedad del espectáculo: “En ese año los situacionistas se reúnen en París con T. Kurokawa y Toru Tagaki, delegados del grupo filoanarquista japonés ‘Zengakuren’”[viii].

La consigna central del movimiento era: “antiimperialismo, antiestalinismo”, lo cual no es poco: revela una compresión que recién el 68 empezó a abrirse paso con toda claridad: la equivalencia fundamental entre los supuestos dos sistemas rivales de la “Guerra Fría”. Mientras la tendencia dominante había sido que en cada uno de los bloques los disidentes tendieran a admirar al bloque contrario, la juventud radical se había dado cuenta de que había que oponerse a ambos al mismo tiempo (Debord y la I.S. fueron bien claros en plantear que en los años 60 tanto la sociedad espectacular concentrada como la difusa eran variedades del capitalismo realmente existente; posteriormente, en los Comentarios a la sociedad del espectáculo (1989), Debord da cuenta de que en los 70 ambas se fusionaron en lo que llamó “espectáculo integrado”).

Esa era la consigna central, mientras se batallaba con cascos y molotovs contra la construcción de un aeropuerto, mientras se boicoteaban las visitas de Ministros del gobierno japonés al exterior, etc. Hay unos pocos buenos libros sobre eso[ix].

En el famoso panfleto situacionista “De la miseria en el medio estudiantil, considerada bajo sus aspectos económico, político, psicológico, sexual e intelectual”, de noviembre de 1966, se hablaba de la Zengakuren y los revolucionarios japoneses como “los primeros en el mundo que llevan ya grandes luchas organizadas, referidas a un programa avanzado, con una amplia participación de masas. Sin parar, miles de obreros y estudiantes salen a la calle y se enfrentan violentamente a la policía japonesa”. En relación al grupo político que tiene la mayor influencia en la Zengakuren, la Liga Comunista Revolucionaria (Kakumeiteki Kyosanshugisha Domei, más conocida como Kakkyodo), se destaca el que “combate simultáneamente y sin ilusiones, el Capitalismo en el Oeste y la Burocracia de los países llamados socialistas”, y su organización “sobre una base democrática y anti-jerárquica”. Se les critica el no haber logrado aún definir bien la explotación burocrática, y sus insuficiencias en materia de una crítica explícita de “los caracteres del capitalismo moderno, la crítica de la vida cotidiana y la crítica del espectáculo”. Pese a ello, el autor del panfleto (y suponemos que tras él toda la I.S.) concluyen que la LCR es en ese momento “la formación revolucionaria más importante del mundo y de aquí en adelante debe ser uno de los polos de discusión y de reunión para la nueva crítica revolucionaria proletaria en el mundo”[x].

Los enragés, responsables de llevar las ideas y prácticas situacionistas a las aulas universitarias causando una paralización de las actividades educativas en medio de graves escándalos que prefiguraron el movimiento de las ocupaciones de mayo/junio de 1968, también hablaban de “nuestros valerosos compañeros de la Zengakuren”[xi].

De sumo interés para entender los años y el ambiente que estamos homenajeando son las descripciones de batallas callejeras que realiza Béraud en su libro. Los más famosos combates fueron los de octubre de 1967 contra la inauguración del aeropuerto de Haneda, luego del cual los grupos estudiantiles se mezclaron con obreros en las luchas de Sasebo y Oji, y con campesinos en Narita.  Pese a todos los esfuerzos de las burocracias del PS y P”C”, además de sus sindicatos, la población campesina y obrera simpatizaba con el movimiento estudiantil y en los mejores momentos luchaba junto a él. En 1969 se requirió de 2 días y 8 mil policías de asalto para poder desalojar la ocupación en la Universidad de Tokyo. El alumnado se metía también al distrito de Shinjuku, con su estación de trenes, donde escapaban de la policía, formaban vínculos e irrumpían en plazas y calles como “folk guerrillas”.

Para estos encuentros los estudiantes se organizaban en secciones de 200 personas: 10 en primera línea y 20 filas compactas, codo con codo, siguiendo las consignas de un encargado con altavoz y silbato.  “Desde 1967, cada manifestante lleva casco y guantes; generalmente, un trozo de tela en la parte inferior del rostro le protege de los gases lacrimógenos, pero le permite a la vez eludir los objetivos –cámaras de televisión y de fotografía- de los equipos especiales de la policía que se mezclan con los periodistas. Los cascos son de color diferente según cada grupo (…) Cada sección va preparada para una tarea precisa: las secciones de ataque con piedras y cócteles molotov, las secciones de defensa con largos garrotes; intervienen por turno y se relevan cuando los choques duran más de quince o veinte minutos”. En los momentos iniciales del film Seizoku (1970), de Koji Wakamatsu, puede apreciarse lo impresionante de esa dinámica de confrontación.

Para las grandes manifestaciones de 1969, “los militantes tienden a introducir una táctica más directa y discreta: grupos de 5 o 6 personas encargadas de un objetivo preciso”. Así, el 21 de octubre durante la jornada internacional contra la guerra, mientras se realizaba una concentración de más de 20.000 personas en Shinjuku, grupos de militantes atacaban con molotovs la Federación de Patrones, el Centro de Investigación Económica “y una decena de comisarías de policía de barrios populares donde las fuerzas policiacas no gozan de buena reputación”.

Las tácticas de lucha callejera de la Zengakuren impresionaban bastante a los jóvenes rebeldes del resto del mundo. Así, por ejemplo, Ben Morea en EE.UU. (de los Black Mask/Motherfuckers) propuso en un encuentro de los Students for a Democratic Society (los SDS, algunas de cuyas facciones después se radicalizaron bastante) adoptar esas tácticas en la marcha hacia el Pentágono[xii].

Excede de los márgenes de este breve texto seguir refiriéndose a la lucha de clases en Japón, cuyos momentos álgidos y formas masivas de lucha violenta fueron bastante conocidas en los 70 (de hecho, hay un video de Ono y Lennon tocando en Nueva York, donde de repente se ponen los típicos cascos Zengakuren de lucha callejera), pero al menos para mi generación quedaron en gran medida olvidados u opacados por la espectacularidad, radicalidad y masividad de las luchas callejeras estudiantiles en Corea del Sur, muy mediáticas en los 80 y 90. Habría que seguir profundizando en las maneras en que se producen localmente las insurrecciones y revueltas de cada período histórico en cada rincón del globo.




[i] “Suicidada” en prisión el 9 de mayo de 1976, en medio de los procesos judiciales contra la Fracción del Ejército Rojo en el apogeo de la época global que estamos analizando, se publicó en septiembre de ese mismo año una “Pequeña antología” por Anagrama, seleccionado y prologada por Manuel Sacristán, y cuya segunda edición fuera editada poquito después, en febrero de 1977. Mi amigo y camarada Cristóbal Cornejo recuperó una copia de ese librito desde no sé qué biblioteca personal y consideró que estaría mejor cuidado en la de mi casa. El texto “De la protesta a la resistencia” (publicado originalmente en la revista konkret N°5 en 1968), ocupa las páginas 75 a 79.

[ii] DADA, Phaidon, Londres/Nueva York, 2001, págs. 166 a 177. Además hay alusiones a Hi-Red Center y otros artistas japoneses en el capítulo sobre Neo-Dadá.

[iii] Uso la traducción Fidel Alegre, en la edición argentina de Biblioteca de la Mirada, agosto de 1995.

[iv] Menos entusiasta al respecto, el artista Horst Rosenberger escribe en una presentación a su traducción al español del libro “En Avant Dadá. El Club Dadá de Berlín”, de Richard Huelsenbeck, que “…es en 1919 y 1920, cuando el Dadá alemán consigue mayor notoriedad y se convierte en la diana del odio de los reaccionarios organizados. Son los años en los que nace y muere la República de los Consejos de Munich, los años de las revueltas del hambre, huelgas generales e insurrecciones armadas de los desheredados organizados mayoritariamente en el Partido Comunista. El Clud Dadá se convierte en expresión ‘artística’ de estos intentos revolucionarios cada vez más desesperados, sin llegar a conectar materialmente con estas masas. Su ‘bolchevismo artístico’ no buscaba la conexión con estas masas, sino que se recreaba en sus ataques contra el nuevo régimen y sus secuaces. Por otra parte, tanto sus publicaciones como sus actos públicos eran tan caros que éstas no podían acceder a estas manifestaciones”. Edición de Alikornio, Barcelona, 2000, pág. 20.

[v] Sección inglesa de la Internacional Situacionista, La revolución del arte moderno y el moderno arte de la revolución, Pepitas de Calabaza, Logroño, 2004, página 15.

[vi] En Chile el 12 de noviembre de 1969 secuestraron un avión dos adolescentes con viejas armas de fuego, para ir a Cuba. En el norte de Chile la tripulación se les fue encima y los redujo. Uno de ellos después ingresó a la VOP. En el libro “El cielo por asalto” (Memoria Negra, 2016) se aborda de manera “novelada” dicha historia, adjuntado una gran cantidad de información gráfica.

Sobre el Ejército Rojo japonés, en su deriva más psicótica denominada Ejército Rojo Unificado, existe hasta una película de Koji Wakamatsu.

[vii] Dicho P”C” fue uno de los más amarillos del mundo, pero como otros en la época del estalinismo tuvo también virajes de ultraizquierda en que incursionaron en miniterrorismo y guerrillas rurales. Llama la atención que bajo la dirección de su líder Nosaka a inicios de los 50 intentaron tener una imagen más popular, con consignas como “hagamos placentero el comunismo” (¡en eso todos estamos de acuerdo!). A Stalin no le gustó esa línea,  e impuso poco después el viraje hacia la ortodoxia M-L, lo que implicó pasar en poco tiempo de representar el 10% de los votos en elecciones nacionales, al 1%.

[viii] Por supuesto que lo de “filoanarquista” es bien poco exacto: grupos como éste y la propia I.S. tienen más de marxianos que cualquier otra cosa.

[ix] Por ejemplo: La izquierda revolucionaria en el Japón, de Bernard Béraud, Siglo XXI, México, 1971, que tuve la suerte de hurtar en una vieja librería que hace décadas no existe más en calle Merced, Santiago de Chile, y cuya edición original en francés era de 1970; Zengakuren: la lucha de los estudiantes japoneses. Manifiestos. Documentos, Ediciones Insurrexit, Buenos Aires, 1972. Insurrexit era el núcleo surrealista reunido en torno a Juan Andralis, Aldo Pellegrini y la editorial Argonauta, en cuyos talleres y Teatro abandonados se instalaron décadas después algunos sujetos ligados al grupo Etcétera, devenidos algo así como una sección de la Internacional Errorista, si no me equivoco.

[x] Estas citas están tomadas de la edición española en la Colección Nómada de editorial Anagal, donde curiosamente en una nota al pie en la página 37, en relación a la LCR, el traductor dice: “Nada que ver con Trostkys, triskis, secesiones, escisiones y demás entroskamientos” (sic). Es a lo menos llamativo, puesto que según otras fuentes de información, sobre todo el librito de Béraud, resulta bastante claro que la LCR (o Kakkyodo) era al menos inicialmente una organización trotskista, surgida como escisión de izquierda del P”C”J tras la invasión de Hungría por los rusos en 1956, y que de hecho a fines de los 60 e inicios de los 70 estaba dividida en dos grandes corrientes que se odiaban entre sí: Chukaku (Grupo del núcleo central) y Kakumaru (Grupo marxista revolucionario), siendo este último el grupo mayoritario en la Zengakuren, con fama de sectario, mientras los Chukaku junto a otros grupos de la izquierda socialista, maoístas y otras variedades de troskos daban forma a una alianza, Sampa Rengo, y se generaba otra estructura de lucha: la Zenkyoto, o Comité de Lucha Interfacultades. Ignoro a cuál de las dos facciones de la LCR le declaran Mustapha Khayati y la I.S. toda su simpatía…aunque en el libro Los situacionistas y la anarquía (Muturreko burutazioak, Bilbao, 2010) Miguel Amorós refiere una “Respuesta de la I.S. a las preguntas de la Liga Comunista Revolucionaria del Japón (Fracción marxista)” -lo cual suena a Kakumaru más que a Chukaku, ¿o no?-, fechada en octubre de 1966. Ver nota 17, pág. 29. Según Ken Knabb en una nota a la edición en inglés de “La miseria…”, el juicio de la IS sobre la LCR era equivocado en algunos puntos, y así por ejemplo quedó claro que no había una sola Zengakuren, sino que los distintos grupos formaban a su vez su propia fracción de la Zengakuren. Knabb agrega que: “A inicios de los 60 la facción Zengakuren que formó la LCR tenía de hecho varias de las características positivas que la IS le atribuía: tenía una plataforma política distinta a la izquierda del Trotskismo, participaba militantemente en luchas políticas en varios frentes, y parecía tener un enfoque más experimental en cuestiones tácticas y organizativas. En 1963 envió algunos delegados a Europa que se reunieron con los situacionistas, y después tradujeron unos pocos textos situacionistas al japonés. Pero al menos hacia 1970, cuando un delegado de la IS (René Viénet) visitó Japón, la LCR había retomado una posición principalmente leninista y resultó no ser muy distinta de las sectas izquierdistas de cualquier otro lugar”.

[xi] Carta de los Enragés al grupo de anarquistas disidentes de la Federación Anarquista que se hacían llamar La Hidra de Lerna (nombre que les fuera dado primeramente por la Iglesia Anarquista oficial que los excomulgaba por marxistizantes), fechada el 3 de mayo de 1968, citada por Miguel Amorós en Los situacionistas y la anarquía, pág. 168, del siguiente tenor: “No cuenten con la Internacional Situacionista; nuestros valerosos compañeros de la Zengakuren no irán a Lyon. Inviten mejor a Henri Lefebvre; está en todas las camas redondas. Y no se olviden de ICO. ¡En Nanterre como en otra parte los ENRAGÉS los mandan a la mierda!”. (Nota en medio de la nota: ICO son las siglas del grupo consejista Informations et Correspondance Ouvriéres).

[xii] Ver el libro de Amorós, a partir de la página 128.

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jueves, septiembre 29, 2016

De la protesta a la resistencia/Heldon en apoyo a la R.A.F. 



-Una vez el camarada Cornejo publicó en El Ciudadano algo sobre UlrikeMeinhof. En otra ocasión, me regaló la “Pequeña antología” (decía que iba a estar mejor cuidada en mi casa que en la biblioteca de donde la recuperó).

-Unas décadas antes de eso, en 1975 (cuando yo tenía 4 años y Cristóbal algo así como -8) Richard Pinhas, de Heldon, editó este disco sencillo en  APOYO a la R.A.F

-Una década antes, a fines de los 60, la Ulrike periodista publicó este breve y significativo texto (obviamente, incluido en la pequeña antología preparada por el viejo estalinista M. Sacristán), que acá subo en una versión que pillé en rebelión, conservando la presentación de ellos.
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Antes de pasar a la clandestinidad en 1972, Ulrike Meinhof trabajó com redactora en la revista Konkret entre 1959 y 1969. Aparte de una gran lucidez y estilo, sus textos reflejan un absoluto sentimiento anti-capitalista y su convicción- tal vez desesperada- del recurso a la violencia como única forma efectiva de lucha. El siguiente artículo fue publicado por Ulrike Meinhof el 11 de abril de 1968 tras el atentado perpetrado por un miembro de la extrema derecha contra su camarada Rudi Duschke, en el que Duschke sufrió graves heridas cuyas secuelas le produjeron la muerte unos años después. La situación de represión que padecía la izquierda extra parlamentaria alemana, la agresión americana a Vietnam, el asesinato policial en Berlín del estudiante Benno Ohnesorg y, en especial, el atentado contra Rudi Duschke y los continuos hostigamientos del diario reaccionario Der Springer contra los estudiantes e izquierdista fueron cruciales en Meinhof para determinar su radicalización política que le llevó a abandonar a sus dos hijas gemelas y, tras la acción armada de liberación de Andreas Baader, en la que resultó gravemente herido un empleado público, pasar a la clandestinidad.
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“Protesta es cuando digo, esto y esto no va conmigo. Resistencia es cuando procuro que lo que no va conmigo no vuelva a suceder. Protesta es cuando digo que no voy a participar. Resistencia es cuando procuro que los otros tampoco participen”. Algo parecido - no textual- se pudo escuchar decir a un negro del Movimiento Blackpower en la Conferencia sobre Vietnam celebrada en Berlín en enero.

Los estudiantes no llevan a cabo ninguna insurrección, ellos practican la resistencia. Piedras han volado, los cristales de las ventanas de la central de Der Springer en Berlín han acabado hechos añicos, han ardido automóviles, cañones de agua han sido arrebatados, una redacción de el BILD ha sido demolida, ruedas pinchadas, el tráfico paralizado, camiones de obras han sido volcados, cadenas policiales rotas- violencia, violencia física es lo que se ha empleado. Sin embargo, no se han podido impedir las entregas de prensa de Der Springer, el funcionamiento del tráfico sólo se ha interrumpido durante unas horas. El seguro pagará las lunas de las ventanas. Donde los camiones fueron quemados circularán nuevos camiones, no se reducirá el número de cañones de agua de la policía ni faltarán balas de goma. Por tanto, volverá a suceder lo que ya ha sucedido. La prensa del Springer seguirá provocando y Klaus Schütz ordenará: “mirad a estos tipos a la cara”, y proceded con las consecuencias, golpearlos directamente- lo que ya pasó el 21 de febrero- y acabad disparando.

Las protestas masivas contra el atentado a Rudi Duschke perpetrado durante las pascuas-llevadas a cabo no por unos cuantos, sino por muchos; no sólo una vez sino a lo largo de varios días; no solamente en Berlín, sino en muchos lugares; no de forma simbólica, sino de forma fáctica- han rebasado el límite entre la protesta verbal y la resistencia física. Tras el 2 de junio solamente se quemaban ejemplares del Springer, ahora se ha intentado bloquear su publicación. El dos de junio volaron tomates y huevos, ahora vuelan piedras. En febrero se pasó un divertido y entretenido film sobre la fabricación de cócteles molotov, ahora se emplean de facto. El límite entre la protesta y la resistencia ha sido sobrepasado, aunque no de manera efectiva, volverá a repetirse lo que ya ha sucedido. No se han cambiado las relaciones de poder. Se ha practicado la violencia pero no se ha podido ocupar el poder. ¿Se trata de violencia terrorista sin sentido, de violencia alienada, apolítica e inconsciente?

Constatemos: aquellos que desde el poder condenan el lanzamiento de piedras y los incendios provocados; sin embargo, no condenan los acosos del Springer ni las bombas sobre Vietnam, ni el terror en Persia, ni la tortura en Sudáfrica. Aquellos que podrían expropiar el Springer, no lo hacen. Forman grandes coaliciones que mediante los massmedia podrían difundir la verdad sobre el BILD y el BZ y, en cambio, difunden verdades a medias sobre los estudiantes; su ocupación con el tema de la violencia es hipócrita, ellos utilizan una doble medida, quieren exactamente lo que nosotros, los que- con o sin piedras en los bolsillos- tomamos la calle, no queremos: la política como destino, masas infantilizadas, una oposición impotente que no moleste a nadie, democráticas carreras de sacos y el estado de excepción si la cosa se pone seria. Johnson, que declaró a Martin Luther King héroe nacional; Kiesinger (NOTA: Canciller alemán entre 1966 y 1969 que fue abofeteado en público por la activista Beate Klarsfeld para denunciar su pasado como afiliado al partido nazi), que lamento en un telegrama el atentado contra Rudi Dutschke, ellos son los representantes de la violencia contra la que se opusieron King y Dutschke, la violencia del sistema, el sistema que ha producido Der Springer y la guerra de Vietnam; a ellos les faltan dos cosas: la legitimación política y la legitimación moral para imponer un recurso contra la voluntad de resistencia de los estudiantes.

Constatemos: está documentado que aquí no se puede disparar a la gente así como así, que la protesta de los estudiantes contra la idiotización de las masas llevada a cabo por Der Springer va en serio, queDer Springer no está, ni ahora ni nunca, destinado por Dios para poder decir ni una sola vez: “estamos en contra de vosotros”; está documentado que costumbre & decencia son cadenas que se pueden romper si se vapulea y dispara al encadenado. Está documentado que todavía hay gente en este país que no sólo condena el terror y la violencia y no se opone secretamente a ellos, sino que sin temor y sin poder callar es capaz y está dispuesta a ofrecer resistencia para que se puede llegar a comprender que esto no puede seguir así. Se ha demostrado que el acoso mortal y el crimen distorsionan la vida pública, que las personas que mantienen una vida pública no están dispuestas a consentirlo. El valor de un ser humano es algo distinto a las ventanas, las furgonetas del Springer y los coches volcados y dañados durante la acción de bloqueo ante la central del Springer, hechos que fueron registrados en los informes arbitrarios de la policía; que hay una vida pública que no solamente no está dispuesta a llamar insoportable a lo insoportable, sino que está dispuesta a enfrentarse a ello, a desarmar al Springer, a los asistentes de sus asistentes.

Ahora, después de que se haya demostrado que hay otros medios a disposición mejores que las meras manifestaciones, Springer-Hearing, acciones de protesta, medios diferentes a los que han fracasado al no poder evitar el atentado contra Rudy Duschke; ahora, que las cadenas de la costumbre & la decencia han saltado por los aires, se puede discutir a posteriori sobre violencia y contra-violencia. Contra-violencia, como se practicó en aquellos días de pascua, no es adecuada para despertar simpatías ni para atraer a los liberales asustados a la parte de la oposición extra parlamentaria. La contra-violencia conlleva el riesgo de convertirse en violencia cuando la brutalidad policial determina las reglas del juego, cuando la rabia impotente es capaz de acabar con la superioridad de la racionalidad, cuando se contesta a la intervención paramilitar de la policía con medios paramilitares. Pero el establishment, “los señores de la cúpula”- en palabras de Rudi- han de aprender que sólo hay una forma de alcanzar la paz & el orden perpetuos: expropiar el Springer. La diversión ha terminado: “protesta es cuando digo, esto y esto no va conmigo. Resistencia es cuando procuro que lo que no va conmigo no vuelva a suceder”.




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martes, abril 03, 2012

iatro-imperialismo. Hacer de la enfermedad un arma 



del prólogo del libro
SPK -Hacer de la Enfermedad un Arma (1997)

iatro-imperialismo


Estar a la altura del tiempo, esto significa hoy en día el siguiente: La industria más grande ya no es la que produce armas, ordenadores, coches o naves espaciales. La industria más grande de hoy es aquella que pretende producir salud, es decir una cosa que nunca ha existido y que nunca existirá realmente, salvo como ilusión alimentando al nazismo en todas sus variaciones pasadas y futuras (HEILwesen). El capitalismo saca sus beneficios más altos de esta industria cimera y no está lejos el día en que la mitad de la población del mundo occidental sea empleada o en el hospital, o sea explotada allí como pacientes de los médicos (Arzt-Patient) la otra mitad. Sistema rotativo. ¿Para divertirse? Solamente para los gober-nadores planetarios respectivos (¡por Dios! - Yo soy el Señor, tu médico, Moisés 2.15,26; en alemán: um Gottes Willen!; en inglés: for HEAVEN’S sake!) o los gobernadores estelares.

Al lector de las páginas siguientes no se le pide en absoluto que considere la ex-presión antagonismo de clases como mero fósil marxista. Hegel, el antecesor famoso de Marx, esperaba realmente la desaparición del antagonismo de clases debido a la colonización, llevada a cabo por una burguesía ascendente en el siglo XIX. Pero desde hace mucho tiempo el antagonismo de clases ha vuelto, pero ya no a las fábricas gobernadas por los sindicatos y por los jefes, sino a los hospitales gobernados por los médicos, que someten y explotan a los pacientes y producen la ilusoria mercancía salud en aquellas fábricas, a pesar de todos los sindicatos, a pesar de todas las actividades de guerrilla.

Dicho más generalmente: La enfermedad como especie* crea la especie humana o la clase médica la aniquila para siempre (die Menschen-GATTUNG gegen deren Zerstörungs- und EndlösungsKLASSE - la ESPECIE humana contra la CLASE de los destructores médicos y de la solución final), esto es el antagonismo de hoy y el único problema verdadero que hay que resolver.
Otra vez: Pacientes unidos con la especie contra todos los especialistas de miras estrechas (Patienten mit Gattungsbezug gegen Fachidioten jeder Sorte).

* Especie = Gattung. Utilizando esta palabra, nos referimos sobre todo a Hegel.


Los que pretenden que el antagonismo de clases ha desaparecido desde hace mucho tiempo y que ahora muy de repente la especie humana tiene que ser salvada (¿qué tiene que ser salvado? ¿Contra quién y contra qué tiene que ser salvado qué?), como lo pretenden Gorbatschov y Dutschke igual que Francis Fukuyama, mientras que mencionan la palabra "Gattung" (especie) sólo por casualidad, todos ellos no tienen nada que ver ni con el problema ni con la solución, pero tal vez el viejo HEGEL sí. Recuerden que para HEGEL es exclusivamente la enfermedad que la representa la especie al nivel de la humanidad y también, a saber dialécticamente, el fracaso de la especie. Desde HEGEL también está muy claro que el lograr la especie humana está vinculado con el cómo de colectividades mientras que el fracaso de la especie humana, sufrido por la persona aislada respectiva, está vinculado con el sistema médico que - horribile dictu - está condenado para siempre al fracaso, desde sus comienzos porque, en las palabras de HEGEL, deletreadas a mi propia manera: "Krankheit ... das INDIVIDUUM, sich gleichsam mit sich selbst beGATTEND", para añadir: .. unTEILbar unHEILbar. ("Enfermedad... el INDIVIDUO apareándose (ESPECIE) en cierto modo consigo mismo", para añadir: .. noSEPARABLE, noCURABLE).

El imperialismo sigue también existiendo. ¡Y cómo! ¡Y dónde! Mientras tanto puedes olvidar el mapa geográfico y todo lo que se asocie con esta expresión en los libros de MARX y LENIN y puedes olvidar todo sobre libertad y totalitarismo, dictadura y democracia (el final de la historia según Fukuyama).

Toma el mapa médico y verás tu cerebro colonizado y gobernado por nombres (¡y por los métodos médicos correlativos!) como Parkinson, Alzheimer, Bleuler, etcétera, tu estómago por Billroth, tu cuello con los tiroides por Basedow, tus músculos y tu comportamiento (quizá así llamado histérico) por Charcot y Freud y relaciona todo eso con lo que los marxistas han escrito sobre el imperialismo, entonces todavía lejos de un así llamado mercado libre, y mira hoy el imperialismo alrededor de los bancos de trasplantes. Un imperialismo que p. ej. trafica con órganos de niños aquí y ahora, así como con países y pueblos lejanos, como está descrito en los libros marxistas.
En los tiempos más remotos existían mapas astrológicos en los cuales los gober-nadores de tu cerebro tuvieron nombres como luna o cáncer, los gobernadores de tus músculos se llamaron Marte, etcétera. Esos nombres antiguos sin embargo represen-tan puertas de entrada todavía existentes y bancos de cambio para otros demonios y diablos, poseyendo y obsesionando, que se interesan por el imperialismo pero que son, con toda seguridad, enemigos de todo tipo de revolución tanto cósmica como social (kosmisch-soziale Revolution).

En el futuro existirán más y más grupos creados por fuerzas especiales de enfer-medad, desarrollando individuación verdadera (EMF, expansionismo multi-focal). Una fuerza especial de enfermedad es la manía que, si está desarrollada colectivamente, actúa como una especie musical (Musikgattungswesen, nicht harmlos), matando toda disciplina, por trascendencia. Exactamente como un colectivo que desarrolla sus adicciones corporales escogidas deliberadamente (Körpersüchte) y practicadas cuerpo por cuerpo, porque entonces la adicción es un arma mortal contra toda droga (y medicamento) y convierte todos los cuerpos en una especie bien templada (Wärmekörper, wild), eso por inmanencia. ¿Has dividido ya una melodía, el calor, una enfermedad o cualquier otra especie? Naturalmente no, porque seme-jantes individualidades son o individuos o divisibles, es decir no son individuos.
Tal vez PLATON y BERGSON se han olvidado de mencionar en su totalidad lo que es necesario ahora para posibilitar el hacer, y Plutón, agrupando lo imponderable en el peso y el peso en lo imponderable, por eso les tiene rabia y recurre a terremotos.

Sírvete de tus propias experiencias acerca de la enfermedad y pon la fantasía en acción.

De esto se trata cuando uno se pregunta cómo estar a la altura del tiempo. Hacer de la enfermedad un arma, esto es una primera mirada a un futuro que queda por hacer, un futuro libre de (Endlösungs-)nombres, gobernadores, fábricas de salud, etcétera. Nosotros lo llamamos Utopatía.


Ha muerto el occidente,
enfermedad sigue haciendo frente.

Huber

SPK en español:
http://www.spkpfh.de/index_spain.html

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viernes, mayo 14, 2010

Ulrike Meinhof: periodista y revolucionaria (por Cristóbal Cornejo) 



Periodista y revolucionaria: Ulrike Meinhof y la Fracción del Ejército Rojo (RAF)

Ulrike Meinhof muere el 9 de mayo 1976, a los 41 años. Es encontrada colgando de los barrotes de la ventana de su celda. Suicidio, indica la versión oficial.

Poco más de un año después, en la cárcel de Stammheim, se “suicidan” Andreas Baader, Gudrun Ensslin y Jan-Carl Raspe, tres de sus compañeros en la Rote Armee Fraktion (Fracción del Ejército Rojo o RAF), organización de guerrilla urbana que asoló Alemania durante los años ’70.

ALEMANIA OCCIDENTAL EN LOS ‘60

Ulrike Meinhof desde 1959 era una destacada periodista de Konkret, órgano comunista que buscaba sumar fuerzas de oposición al matiz autoritario que estaba tomando la reconstrucción de Alemania tras la guerra. Al poco tiempo, Ulrike se convierte en ícono público de las luchas sociales, ya fueran contra los planes nucleares de las potencias occidentales en Alemania, contra la Guerra de Vietnam, contra la presencia de ex nazis en cargos públicos o contra la represión policial incitada por las autoridades.

La compleja realidad de la Alemania dividida, empieza a hacer crisis en la segunda mitad de los sesenta. Entre 1966 y 1967 la República federal (RFA) sufrió una fuerte recesión económica. Fue muy notoria, en cuanto interrumpía la expansión continua que había acompañado los años de la reconstrucción y del milagro económico de Konrad Adenauer y Ludwig Erdhart.

El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) formó gobierno en 1966, comprometiéndose con una política impositiva de apoyo a la economía privada, y una política de intervención pública más centralizada, una racionalización económica y una contención de la conflictividad social que el frente conservador difícilmente podía haber gestionado sin aliados.

Dos hechos son esenciales en la radicalización del movimiento estudiantil alemán y de la propia Meinhof. El 2 de junio de 1967, los estudiantes convocan a una manifestación en contra la visita del Shá de Irán a la RFA. Ulrike escribirá: “Cuando el Sha de Persia visitó la RFA aún sabíamos poco sobre Irán, y poco sobre nuestro propio país. Pero cuando los estudiantes salieron a la calle para dar a conocer la verdad (…) entonces se descubrió que no se puede recibir a un jefe de un Estado policial sin estar simpatizando uno mismo con el Estado policial”.

Al final de esa manifestación, la policía berlinesa mata de un disparo a un estudiante que caminaba solo y sin armas de ninguna clase, Benno Ohnesorg. El Movimiento 2 de Junio -guerrilla urbana alemana de la época, de carácter más contracultural- tomó su nombre de este episodio.

Al año siguiente, se produce el atentado de un obrero anticomunista contra Rudi Dutschke, uno de los portavoces más visibles del movimiento socialista estudiantil, quien pudo regresar a la vida política luego de una larga rehabilitación. El lenguaje de Ulrike Meinhof cambia, como cambió el estado del ánimo del movimiento: “Se acabó la broma” (Konkret, 5/1968) y hay que utilizar “medios distintos de los que han fracasado, puesto que no han podido impedir el atentado contra Dutschke”.

El trabajo periodístico de Meinhof denuncia el caudal de desinformación ideológica que la cadena de medios pertenecientes a Áxel Springer derrama sobre la opinión pública alemana, legitimando el accionar represivo de la policía y de las autoridades, a través de las llamadas leyes de emergencia que limitaban las libertades públicas. En un artículo publicado en “Konkret” en 1967, Meinhof decía: “Quienes practican la discusión con las porras de goma, quienes impiden la información acerca del contenido de las diferencias de opinión, quienes ocultan a la población los hechos que documentan el carácter de la guerra norteamericana en el Vietnam, de modo que para la mayoría de la población los manifestantes tienen que aparecer como unos verdaderos idiotas, todos ellos convierten la democracia en un estado policiaco, y a los ciudadanos en súbditos obedientes”.

Todos estos hechos, extremaron las posiciones de cierta fracción de estudiantes y de la propia Ulrike. Así, se pasó de una oposición extraparlamentaria a una oposición extrainstitucional, derivando en la lucha armada como opción válida contra el Estado y el capitalismo.

LA BANDA BAADER-MEINHOF

El 14 de mayo de 1970, la vida Ulrike dio un giro total. O más bien giró en un sentido que la llevó a enfrentarse directamente con la ley.

Ese día, Meinhof apoyó la operación de rescate de Andreas Baader, que se encontraba cumpliendo una condena de tres años por la quema en 1968 de unos grandes almacenes comerciales en Frankfurt (“un acto contra la sociedad de consumo y la Guerra de Vietnam”, que Ulrike valoró críticamente). Meinhoff, ese día, no se hizo la desentendida frente al asalto del comando –como era el plan inicial- sino que escapó junto a los prófugos.

Un mes después, tras varios atracos a bancos, los integrantes de la llamada “Banda Baader-Meinhof”, viajan hasta un campo de entrenamiento guerrillero de Al Fatah en Jordania, donde son expulsados al poco tiempo por su indisciplina o, más bien, por sus diferencias culturales con los Palestinos.

A su regreso a Alemania en mayo, el grupo desarrolla en 15 días una intensa ofensiva “antiimperialista”, consistente en el robo de bancos para recaudar dinero y armas, y ataques contra edificios militares de los Estados Unidos, estaciones de policía y edificios del imperio periodístico de Springer, así como el intento de asesinato de un juez.

En un comunicado del grupo de abril de 1971, redactado presumiblemente por Ulrike, se lee: “La guerrilla urbana tiene como fin tocar el aparato del Estado en puntos muy precisos, ponerlo fuera de servicio, destruir el mito de su omnipresencia y de la invulnerabilidad del sistema. La guerrilla urbana es la lucha antiimperialista ofensiva. O somos parte del problema o de la solución, pero entremedio no hay nada”.

La RAF tenía inspiración marxista leninista, con tintes jerárquicos y distanciados de las bases. Tomaba nota de la teoría foquista desarrollada por Regis Debray, del Minimanual del guerrillero urbano de Carlos Marighella y de las tácticas de Ernesto Guevara y las guerrillas sudamericanas de la época como los Tupamaros de Uruguay.

Su ataque al Estado pretendía incitar una insurrección de masas al develar su debilidad y su monopolio de la violencia. Sin embargo, no contaron con un apoyo masivo de las bases, ya que sus integrantes no realizaron un trabajo social que consolidara la lucha armada desde abajo, como expresión de clase y no sólo de grupúsculos. Meinhof era más conocida, pero sólo por su trabajo periodístico.

Después de una intensa investigación, Baader, Ensslin, Meinhof, Raspe y Holger Meins fueron detenidos en junio de 1972.



CÁRCEL Y MUERTE

Las condiciones a las que fueron sometidos los integrantes del grupo en prisión fueron extremas. Ulrike pasó 8 meses aislada en Ossendorf, Colonia. Su compañera en la R.A.F. Astrid Proll -quien también estuvo en el mismo lugar y condición un año antes- señaló que el total aislamiento en la torre de la prisión, sin ruido ni presencia alguna, “era como estar enterrada viva y que a nadie le importara (…) Lo único que querían era que confesáramos o nos suicidáramos”.

Los prisioneros logran crear una red de comunicación e inician huelgas de hambre para protestar en contra de estas condiciones. Holger Meins muere el 9 de noviembre de 1974, pesando apenas 50 kg. Tras varias protestas públicas, las condiciones de los miembros restantes fueron mejoradas por las autoridades.

En el otoño de ese año, son trasladados a la cárcel de Stuttgart. Son ubicados en el séptimo piso, donde pueden verse y reunirse algunas horas al día e incluso pueden salir al balcón, algo inédito en la vida carcelaria. Asimismo, contiguo al edificio se inició la construcción de un palacio de justicia, especialmente creado para juzgar a los guerrilleros sin correr peligro de escape.

En esta época es cuando la llamada “segunda generación RAF” –que contó con apoyo de otros grupos- desoló Alemania y Europa con el objetivo de lograr la liberación de los prisioneros, a través de numerosos secuestros y atentados a objetivos germanos en Europa, logrando la liberación de algunos guerrilleros que no tenían cargos por asesinato.

El ánimo del núcleo central de la RAF iba deteriorándose cada vez más, en especial el de Meinhof que, a diferencia de Ensslin y Baader, no se fortalecía por el hecho de ser considerada un “enemigo peligroso del Estado”. Meinhof se caracterizó siempre, según sus cercanos, por caer en períodos depresivos, así como por llevar una vida familiar conflictiva que la afectaba profundamente.

En enero de 1976 –en medio de atentados y bombazos de apoyo y presión- comenzó el juicio contra Baader, Ensslin, Meinhof y Raspe. El juicio resultó ser una instancia de propaganda política para la banda: atacaron a los jueces y la justicia, se negaron varias veces a participar de las sesiones, se mostraron mordaces e irónicos.

Sin embargo, un hecho cambió todo el escenario: el 9 de mayo es encontrada Meinhof ahorcada en su celda. Las versiones del Gobierno hablan de suicidio, pero para la extrema izquierda alemana, Ulrike ha sido asesinada o, al menos, presionada para hacerlo. El juicio siguió, bajo una creciente presión de los grupos armados que seguían realizando acciones violentas.

Finalmente, el 28 de abril de 1977, los tres acusados sobrevivientes fueron declarados culpables de 4 asesinatos, 54 intentos de asesinato y de formar una organización terrorista, siendo sentenciados a cadena perpetua.

La sentencia dio paso a lo que se conoció como el “otoño alemán”, una seguidilla de espectaculares acciones violentas motivadas por la arenga hecha por Baader a sus camaradas. El 5 de septiembre, el presidente de la patronal alemana, Hans Martin Schleyer, fue secuestrado. Se exige un intercambio con sus militantes encarcelados. El 13 de octubre, un comando palestino secuestra un avión de Lufthansa con todos los pasajeros como apoyo a las reivindicaciones de la RAF. En la noche del 17 al 18 de octubre, las autoridades alemanas ponen fin al secuestro.

A la mañana siguiente se informó del suicidio de tres militantes de la RAF, Andreas Baader, Gudrun Ensslin (ambos en la foto abajo) y Jan-Carl Raspe, en la prisión de Stammheim. Ya no sólo para los militantes de la izquierda esto ha sido un asesinato, sino que para el mismo abogado de la RAF, Klaus Croissant –quien terminó en la cárcel, cumpliendo condena de dos años y medio por “apoyo a banda criminal”, inhabilitado para ejercer su profesión y proscrito en los medios oficiales de su país- ellos “fueron asesinados fríamente en la cárcel (…) cárceles que incluso para Amnistía Internacional son “tortura blanca”, ya que no existen malos tratos físicos, pero psíquicamente alcanzan niveles de sofisticación insospechados”.

Lo que sigue en la historia de la RAF, no es sino corolario: El día 19 de octubre informan que Schleyer ha sido “ejecutado”. Desde fines de los ’70 hasta fines de los ’90, diversas encarnaciones de la Fracción del Ejército Rojo cometieron numerosas acciones en contra de personas y símbolos del capital.



EPÍLOGO

Tal como sabemos que la revolución no se agota en la toma del poder en un día, al estilo bolchevique, sabemos también que en la vida los actos no ocurren aislados, sino más bien son un cúmulo de situaciones que construyen ideas y prácticas ancladas en la realidad histórica.

No es difícil dar con análisis de izquierda que se suponen críticos y afirman, por ejemplo, la neutralidad de los órganos del Estado. O con curiosas perspectivas de una utopía reformista que ve evolucionar la sociedad hasta el socialismo desde el capitalismo, incluso desde una forma salvaje de éste (democracia social de Andrei Zajárov o la famosa “tercera vía”, por ejemplo).

En medio de esa confusión, un delirio político trágico como el de Holger Meins se hace bastante comprensible: como si al negarse a comer se hubiera negado también a tragarse semejantes compotas ideológicas.

Muy poco antes de su muerte en prisión, al final de unas líneas que escribió, garabateó esta última frase: “En medio no hay nada” (Dazwischen gibt es nichts).

Ulrike Meinhof también reafirmó su convicción en la última carta enviada a sus hijas, días antes de su muerte, con lo que no nos queda más que aprender de los errores tácticos y estratégicos de la RAF, pero no condenar sus acciones como eje de la crítica. Recordemos que el capitalismo se funda en una violencia originaria explícita, que con el correr de los tiempos se ha sofisticado hasta parecer casi natural. Algunos no lo olvidamos. Otros no lo soportan y se enfrentan directamente contra el poder, aunque sea casi un suicidio.

Por Cristóbal Cornejo

www.elciudadano.cl

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domingo, octubre 11, 2009

URGENTE: DETENGAMOS ESTA BARBARIE. TODAS LAS FORMAS DE LUCHA SON VÁLIDAS. 

“Un pasado, un presente: construyamos un futuro”: Indignante monumento a los campeones de la represión de clase contra los proletarios y la mantención del orden burgués cueste lo que cueste"



(rECORTADO DE hOMMODOLARS)

Con ese lema tan profundo, los Degolladores de la nación (también conocidos como “Carabineros de Chile”) anuncian que están remodelando en Antonio Varas con Vasconia un edificio que, según se indica, estará destinado a un “Museo Histórico” de dicha mierda de institución. No contentos con afear el espacio urbano con el Monumento a los pacos “mártires” en la segunda cuadra de la Alameda, tendrán ahora este nuevo espacio destinado a glorificar la violencia de clase practicada por esta institución favorita de la burguesía criolla.

No es motivo de mucha especulación asumir que en dicho “Museo” no nos brindarán nada similar a un listado de compañeros asesinados por la espalda torturados, asesinados y/o baleados por los funcionarios de esta policía durante todos estos años. Pero nosotros los recordamos de todas formas: Matías Catrileo, José Huenante, Johnny Cariqueo, Daniel Menco, Claudia López, Rodrigo Cisternas y varios compas más.

Los seguiremos recordando día a día, y ya se nos ocurrirán buenas ideas en relación a tamaño atentado contra el urbanismo de Santiago.

De la página de los pacos:

“Con motivo de celebrar 100 años de la fundación de la Escuela de Carabineros del General Carlos Ibáñez del Campo, Carabineros de Chile ha iniciado en marzo de 2008 los trabajos de restauración y remodelación de su Museo Histórico Institucional.

El edificio que albergará al nuevo museo se ha comenzado a construir a un costado de la Escuela de Carabineros, ubicada en calle Antonio Varas con Vasconia, en la comuna de Providencia y estará abierto a la comunidad acogiendo variadas actividades artísticas.

El proyecto contempla un recorrido por la historia institucional a través de fotos y reproducciones en tamaño real y una sala de exposiciones para la exhibición de trabajos de artistas emergentes, que no son integrantes de la institución. Asimismo, se presentarán las creaciones de quienes forman parte de Carabineros de Chile”.

Horario de visitas al Museo, según la Municipalidad de Providencia (dirigida por el extorturador Labbé):

DÍAS: MARTES A VIERNES

HORARIO: 10:00 A 13:00 (MAÑANA) 15:00 A 17:00 (TARDE)





ENTRADA: LIBERADA

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jueves, septiembre 24, 2009

Sobre la RAF 

Dado que está de moda nuevamente la Baader-Meinhof, los anarcocapitalistas de AK Press se han preocupado de tener en stock dos buenos libros sobre este "sujeto":



"Una irreverente historia cronológica y análisis de EL grupo terrorista que bombardeó y baleó las tres últimas décadas de capitalismo occidental. Desde el radicalismo estudiantil a la prisión de Stammhein y el Euro-Terrorismo, este es el único libro impreso que cubre el ascenso y caída del grupo guerrillero que inspiró miles de poleras. Profusamente ilustrado, con más de 30 fotos y gráfica fierrera interesante.
Tom Vague es el editor de Vague, la UNICA revista que vale la pena leer. Un compendio de sus mejores momentos, The Great British Mistake, ha sido publicado en AK Press.
“Recuerdo que toodo fue bastante VAGO. Primero hablábamos de Vietnam, y luego pasamos a otro tipo de cosas” (Hans Joachim Klein)."



"Por primera vez en inglés, este volumen presenta todos los manifiestos y comunicados distribuidos por la RAF entre 1970 y 1977, desde la liberación de Andreas Baader, a la Ofensiva de Mayo en 1972 y la toma de rehenes en Estocolmo el 74, a los desperados, trágicos eventos del “Otoño Alemán” de 1977. Los 3 principales manifiestos de la RAF –El concepto de guerrilla urbana, Servir al Pueblo y Septiembre Negro- están incluidos, así como importantes entrevistas con Speiegel y Le Monde Diplomatique, y un número de comunicados y declaraciones en tribunales explicando sus acciones".

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