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lunes, abril 13, 2020

"Visible lo invisible" x Monki (Prius discos, 2020). 




MONKI LP: VISIBLE LO INVISIBLE, PRIUS DISCOS.


Nunca olvidaré el momento exacto en que apareció el amigo Monki en mi vida: octubre de 1997, en la casa en el barrio Palermo en que nos quedamos después del concierto de Disturbio Menor, Ácidos populares y Fun People en All Boys. Al levantarnos con Mogles (batería de DM, Donfango, Intimate Stranger) aparece este personaje que no habíamos visto hasta ese momento de nuestra aventura trasandina, nos saluda alegremente y nos pregunta si queríamos ir con él a comprar “facturas” para desayunar. No teníamos idea de qué era eso: para nosotros las facturas son un tipo de boleta.

Fuimos, conversamos, desayunamos, nos encantaron los dulcecitos, y poco después lo volví  a ver en un legendario concierto en el club Continuará…al frente de la formación Delmar, junto a Eterna Inocencia y un par de bandas más. El slam/pogo era tan alegre y entusiasta que incluía pasos de tango por un piso completamente mojado por sudor y condensaciones varias de fluidos corporales: calor humano, que le llaman. Nunca olvidaré como podía patinar en el suelo bailando con varios amigos mientras Monki agarraba su termo con café negro y arremetían con “Pervert” de los Descendents. Una imagen de felicidad pura.

Nunca dejé de estar en contacto con él, tomando nota de sus diversos proyectos musicales posteriores: 7 Magníficos,  Camuflaje, Tildaflipers, varias formaciones más, y ahora es primera vez que lo escucho en su faceta solista. Además hay que destacar la labor (fea palabra pero no se me ocurre otra) de Monki a nivel gráfico, destacando su excelente fanzine Escena Obscena, y la enorme y hermosa colección de afiches editada por Tren en Movimiento titulada “Canción del cardumen rancio”.

El lenguaje musical de Monki es el dub puro, con una sólida base instrumental en que hay bastante protagonismo de la melódica. Por alguna razón esta colección de temas me recuerda un poco el “Pick a dub” de Keith Hudson,  de 1974, que fue uno de los primeros álbum de dub (antes de eso el dub era más bien el tratamiento instrumental de un tema relegado al  lado B del single), y que tuvo un gran éxito en el mercado discográfico de Jamaica.  En ese disco está presente todo el rato la reconocible melódica del gran Augustus Pablo.

El disco comienza con “Entierro”, en que sobre una base de bajo de dos notas que pulsan como una arteria importante, una voz grave nos entrega un mensaje oscuro: “Hay un entierro hoy en el barrio, se fue un otario, magia y misterio no tiene horario”. Es gracioso pero no conocía la palabra otario, que en portugués designaría a un estúpido o tarado, hasta esta misma mañana, en que un brazuca respondió un comentario mío en youtube tratándome de otario. Mi comentario estaba hecho en la canción “El culo del mundo” de Caetano Veloso , donde habla de Brasil como una nación de linchadores de niños, y yo puse hace un año más o menos que el que comanda la tropa de linchadores ahora es el fascista Bolsonaro. Un sujeto me respondió: "SABE DE NADA, OTARIO”(en mayúsculas). Escuchando a Monki espero que su funeral sea pronto:

“Uno a uno/Vamos a  enterrarlos/¿Cuánto abuso vas a soportar? ¿No fue suficiente hasta acá? Cosas que no podes negar/Sube la caca /Un día te va a tapar”.

Y la mierda ya nos está tapando, con cerca de la mitad de la población mundial en cuarentena. Y antes de eso, en Chile todo estalló desde los subterráneos de Santiago el penúltimo viernes de octubre del año pasado. Nadie soportaba más, y una de las consignas espontaneas que más circuló fue: “No más abusos”. ¿En qué quedó toda ese energía de la revuelta? ¿Nada se pierde y todo se transforma?

Los temas que vienen son derivaciones en base a la misma insistente línea de bajo. En algunos se agregan voces, masculinas y femeninas, que flotan en el espacio recordando un poco ciertas grabaciones de los Tildaflipers.

“Collie Dub”, “Magia y misterio”. Se superponen voces y ecos de la melódica. Una pequeña pausa y vienen: “Una versión mejor”, “Siempre Dub”. El bajo se queda casi sol, y la superficie de la canción se queda como gradualmente derretida en distintas capas de sonido. Percusiones se acercan y se van. Toma cuerpo un pequeño solo de un instrumento de lengüeta que Monki una vez trajo a Chile y que entiendo sigue ahí en el Estudio Ercilla, la Black Ark porteña donde esto fue grabado.

“Versión visible”. El dub parece ser un mundo sonoro en que es posible “ver” el sonido, en sus distintas capas, superponiéndose y tomando turnos.  La vibración se siente en el cuerpo, se procesa en la mente, y hay partes visibles e invisibles dentro de la experiencia del sonido, que a veces queda completamente desnudo.

“Visible”. Al final, escuchar un disco como este es abrazar la luz del sol con todo el cuerpo para ir luego cerrando los ojos y aceptar la idea de que tenemos que volver a refugiarnos en esta oscuridad.



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jueves, marzo 26, 2020

Capitalismo, enfermedad, muerte: reflexiones 


YA QUE MUCHXS ESTAMOS ENCERRADXS, APROVECHEMOS DE REFLEXIONAR Y ACCIONAR

[A sugerencia de mi viejo camarada Tomás S.: Junior Byles, Beat down Babylon]

Algunos textos y extractos:

“Si bien la pandemia y la reacción del Estado/Capital nos encontró en un periodo de agitación social en el que florecían expresiones concretas de solidaridad proletaria, estos procesos eran aún embrionarios. Ya desde el inicio de la revuelta había quedado claro que las estructuras tradicionales de la izquierda del capital, principalmente sus partidos y sindicatos, se mostraban como un freno de las iniciativas de lucha que surgían por doquier. Pero sus intentos de cooptación no lograban los frutos que querían. Hoy, cuando se hace patente que solo una huelga general puede hacer efectiva la necesaria cuarentena y atacar las medidas represivas y la asfixia económica a la que están condenándonos, rebajando nuestros salarios, despidiéndonos o simplemente haciendo imposible obtener ingresos para subsistir, los sindicatos a lo más se atreven a “exigirle” al gobierno una cuarentena nacional y que fiscalice los abusos de la patronal, el mismo gobierno que solo ayer nos disparaba. No tienen ni la fuerza ni la intención de ir más allá. Y los aparatos políticos de la seudo oposición, nuevamente, acuden prestas para auxiliar al Estado en la implementación de la represión. Pero ya algunas Asambleas Territoriales comienzan a hacer carne la solidaridad de clase, enfocándose en asistir las necesidades de quienes son más afectadxs por la cuarentena (principalmente nuestrxs abuelxs). Dichas acciones nos muestran el camino nada menos que para asegurar nuestra existencia”.

(“El capital es muerte”, texto completo en:

-El mismo “Reporte” desde Francia difundido por Evade Chile y firmado por Raoul Vaneigem circula en el sitio Alasbarricadas y la revista Carcaj como “Coronavirus”, aunque en el caso de Carcaj es otra traducción distinta a la que curiosamente le falta el primer párrafo del Reporte.

-Nuevo texto del Círculo de Comunistas Esotéricos, “¿Crisis sanitaria o crisis civilizatoria. Apuntes breves sobre Covid-19 y Capitalismo”? Descargar acá.



-El viejo comunista Jacques Camatte escribió una breve carta a un compa de la región chilena:

“Querido X:

Desde hace mucho tiempo creo que la especie humana está en riesgo de extinción. Esto ha sido confirmado científicamente. Ya han existido dos casos: uno hace 120.000 años y otro hace 70.000 años. La amenaza ha dejado su huella en la especie. Para evitar la extinción, la humanidad salió de la naturaleza. Pero, a fin de cuentas, al rechazar esta amenaza provoca ella misma la posibilidad su extinción. Hemos alcanzado un momento final, decisivo. Es el fin de la errancia. En el Capítulo 14 de Emergencia del Homo gemeinwesen, Punto final de la actual errancia, expongo todo esto de la forma más precisa posible. Sintéticamente: para escapar a la amenaza “natural” de extinción, la especie se ha separado del resto de la naturaleza, para escapar a la amenaza “antrópica”, ella deberá reintegrarse, lo que no implica una fusión. Para ello será necesario que se produzca un inmenso retorno de lo reprimido: de la naturalidad, tal como se ha verificado en el curso de las catástrofes naturales con la manifestación de la solidaridad, de la preocupación y el cuidado por el otro, etc... con la suspensión de la dinámica de la enemistad que hoy en día se transformado necesariamente en una dinámica de eliminación, y que se deberá evitar que vuelva a emerger entre quienes han elegido, o elegirán, por una virtualización - agudizada con la pérdida de lo que aún queda de las relaciones humanas-, y entre aquellos que serán afectador por el retorno de lo reprimido.

En otras palabras, para protegerse la especie se ha encerrado en una dinámica, en su errancia, y ha devenido incapaz de imaginar un devenir diferente; esto es lo que constituye su locura. Ello se ve claramente a través de las reacciones de los dirigentes en los diversos campos. De allí, subyacente y tendiente a emerger, el pánico. Podemos sentir, por ejemplo, el hecho de que el coronavirus evoca irresistiblemente una amenaza.

Lo interesante es que estamos siendo testigos del resultado de este vasto fenómeno que se desarrolla durante miles de años entre los dos momentos de la afirmación de la amenaza del riesgo de extinción. Estamos en el corazón de su despliegue, es decir, de la manifestación, de la epifanización para señalar su potencia integral, del riesgo. Es como si nada fuera a pasar y, sin embargo, todo está sucediendo ahora. No obstante, no sabemos cuánto tiempo va a tomar. En última instancia, lo importante es ser capaz de poder experimentarlo –vivirlo- efectivamente en su totalidad, lo que requiere restablecer la preeminencia de la afectividad que permite el sentido de la continuidad y, por consiguiente, del poder de la vida.

Comencé a escribir un texto para ser publicado en el sitio donde repetiré lo anterior pero también otros temas relacionados que son esenciales.

Nuestra correspondencia ha sido interrumpida por mucho tiempo. Espero que, a pesar de la difícil situación, permanezcas bien y espero tener noticias suyas.

Todo lo mejor para ti en estos tiempos difíciles. Afectuosamente,
Jacques”

-Dos panfletos:
Este,

y este otro:





-Y para finalizar este super-combo de cuarentena, les dejo este texto muy reciente de 2&3 DORM:

“El comienzo de una época

El capitalismo no se puede dar el lujo de parar la máquina. Eso lo tienen claro los gobernantes, economistas y job creators alrededor del mundo: de su continuo funcionamiento depende el orden de cosas que los privilegia. Pero al individuo de a pie también le cuesta pensar, o derechamente teme pensar, que algo así realmente pueda ocurrir: ¿qué clase de mundo sería ese? ¿Cómo es siquiera posible una vida sin salario?

Este es el dilema más punzante que impone la pandemia sobre nuestra vida cotidiana, cual golpe seco sobre la mesa: economía o vida. La contradicción acecha a la humanidad hace siglos pero hoy se nos presenta por primera vez en la historia como un terremoto de escala planetaria. Estamos siendo testigos de un cambio profundo, ¿qué posibilidades hay de que la humanidad se transforme en protagonista de ese cambio poniendo fin a la inercia que nos empujó hasta el límite en primer lugar? (1)

Los expertos apuran los cálculos científicos y afilan sus plumas para el próximo best seller, pero la situación no admite proyecciones simplistas ni especulaciones elaboradas, todo está por verse. Quizá esa es una de las razones por las que esta crisis aparece como la más catastrófica del último siglo: por primera vez la infraestructura del sistema se ve amenazada de manera global y simultánea.

Puede que esta gripe esté matando menos personas alrededor del mundo en tres meses que una campaña militar en Siria en un par de semanas, pero su impacto expone en tiempo real la incapacidad de los gobiernos, incluso lo más ricos y poderosos, para salvaguardar vidas sin poner en riesgo la máquina económica que sostiene al mundo en su lenta agonía. Esa agonía ya no es una realidad ajena para nadie. En una civilización acostumbrada a la guerra en todas sus formas, donde el cambio climático es un problema heredable a las generaciones siguientes, la pandemia llega como un shock que nos recuerda abrupta y violentamente no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

Es evidente que el verdadero problema no es la cantidad de vidas que pueda cobrar esta crisis, de otra forma no se explica que ninguno de los genocidios del tercer mundo en los últimos 30 años haya causado tanto horror y pánico globalizado como el de hoy. Es más, en China las cuentas son confusas. Primero se observó que era posible que dada la reducción drástica en los niveles de CO2 en el país, la pandemia indirectamente haya salvado más vidas de las que ocasionó directamente. Pero luego se habló también de que la cifra de 250.000 muertes por accidentes de tránsito al año (2) ya se había visto considerablemente disminuida gracias a la reducción del tráfico. A esto habría que agregar quienes no murieron en accidentes laborales, etc. Entrar en la matemática de los obituarios, en todo caso, es innecesario.

Lo que resulta enigmático de esta repentina pero anunciada crisis mundial es que una forma de vida entera pueda colapsar a pesar de que su base material no haya sido afectada. No deja de sorprender, por ejemplo, el hecho de que, aunque toda la infraestructura de desplazamientos aéreos esté prácticamente intacta —todos los aeropuertos y aviones funcionando, toda la tecnología y logística disponible, etc.— baste con un par de semanas de interrupción de los flujos normales de pasajeros para que todo el sistema esté al borde de la quiebra. Esta es la naturaleza gaseosa y efímera de la existencia bursátil a la que nos condenó Occidente poniendo el dinero al centro de toda la vida; un mundo en el que todo lo sólido se desvanece en el aire (3).

Con impotencia y un profundo sentimiento de haber sido robados lxs rehenes de las AFP chilenas (4) hoy están viendo cómo sus ahorros de la vida se evaporan en el aire digital. El verdadero crimen no es robar un banco, sino fundarlo. ¿Qué es la inflación? ¿Cómo se regula la producción de dinero? ¿Qué es el valor? ¿Qué es una mercancía? Este es el tipo de preguntas que funcionan como base para cualquier investigación sobre la volatilidad de los mercados. Pero ninguna explicación va a volver a llenar los fondos de lxs pensionadxs. Y, más importante aún, ninguna riqueza virtual se compara con la riqueza concreta de una vida digna y libre. Como se señaló ya hace rato el asunto no es interpretar el mundo, sino transformarlo.

Los mismos CEOs que hasta hace poco declaraban interdicto al Estado ahora retroceden con la cola entre las piernas: sólo la estructura política y militar que gestionan los gobiernos del mundo puede mantener su barco a flote. En esta escena nos recuerdan que Capital y Estado son dos caras de la misma moneda patriarcal.

Pero la situación ya no da para más. Luego de siglos y siglos de confusión y miseria, de violencia naturalizada y de formas de producción social fundamentalmente auto-destructivas, la tripulación tiene más esperanzas en el naufragio que en cualquiera de las ingeniosas ofertas con las que los capitanes intentan mantener su empresa a flote. La insurrección de la vida cotidiana se vislumbra cada vez en más partes del mundo como la única vía de escape del patíbulo. Transformar lo inconsciente en consciente, dirían los surrealistas junto al psicoanálisis.

La incompatibilidad entre economía y vida hoy es flagrante, sólo la neurosis la mantiene fuera de vista. ¿Pero cómo lidiar con esta neurosis cegadora en el contexto de pánico y terror que generan los medios de comunicación y la sociedad de control? ¿En el contexto de un “aislamiento social” programado para inocular nuevas cepas de TICs y TOCs que brotaran una vez que termine la cuarentena y quizá nos acompañen hasta la muerte? Después de todo, sabemos que la vida desdoblada y proyectada en internet no es más que una forma sofisticada del fetichismo de la mercancía, de nuestra uni-dimensionalidad. Quedarse en casa es una opción saludable para quienes la casa es un lugar seguro, o tienen casa del todo. ¿Quién se cuenta dentro de esta minoría?

Superar el profundo trauma que va a significar la experiencia de esta pandemia no depende de la eficiencia y buena voluntad de los gobernantes, que hoy vemos con impotencia cómo nos sacrifican: para ellos era más conveniente fabricar armas que respiradores mecánicos.

El virus nos obliga a mantener distancia entre los cuerpos para mantenernos con vida. Pero esa misma distancia nos recuerda en la práctica que son las relaciones sociales reales, el apoyo mutuo, la solidaridad y la consciente interacción con nuestro entorno lo que puede salvarnos de la catástrofe. Una vez más tenemos la vida por delante dándonos la oportunidad de ser humildes y empezar de nuevo”.

RB / 2&3Dorm
21 de Marzo 2020



Notas:
1: Así como hay científicos que niegan el calentamiento global y otros que no, mientras algunos científicos se apuraron en indicar a los folidotos y murciélagos como causantes del virus otros aseguran que la verdadera causa es el asalto humano al medio-ambiente y sus efectos sobre estas especies:  https://www.thenation.com/article/environment/coronavirus-habitat-loss/
2: Según la OMS en 2018 se registraron alrededor de 256.000 muertes relacionadas a accidentes de tránsito.
3:  La famosa descripción que realizó Marx acerca de la sociedad de la mercancía, y que Marshall Berman transformó en el título de su historia acerca de otro tipo de virus contemporáneo: la gentrificación.
4:  Una de las tantas gemas del experimento neoliberal en Chile, un sistema de pensiones cuyos afiliadxs, reclutados a la fuerza por el Estado, ponen sus ahorros a disposición de los mercenarios de la especulación financiera.

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lunes, febrero 25, 2013

NO ve una/Desocupado/Caminar como gigante/Eterno retorno de la vieja mierda 



NO sé si los músicos ciegos son mejores músicos porque son ciegos. Caetano Veloso cantaba “El amor es ciego, Ray Charles es ciego, Stevie Wonder….”. Le faltó Rahsaan Roland Kirk, que además de ser un genio del saxofón inventó una forma de tocar varios a la vez, y no sé qué tendría dentro del cerebro pero hasta era capaz de tocar dos melodías distintas al mismo tiempo (lo que aquí se puede apreciar desde el minuto 2 aprox.) De entre sus innumerables hits, en este momento me quedo con “Esclavitud voluntaria”, donde la línea de saxo cita el “Hey Jude” de los Beatles.
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Mientras los Pistols cantaban “estamos totalmente desempleados,¡y no nos importa!”, Chelsea decía que tenemos “derecho a trabajar”. ¿Con cual nos quedamos? Con los Ramones, y su “endless vacation”.
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Don Julio decía en un almuerzo reciente: “debo ser la oveja negra de la familia, porque soy el único al que no le gusta esa mierda llorona de Neil Young”, y declaraba su particular aversión por el tema “down by theriver”, que salía de los parlantes en ese momento.  Pocas horas después me puse a escuchar en la soledad de la noche el álbum doble recientemente editado por Young, y adecuadamente titulado “píldora psicodélica”. El disco 1 no llamó mucho mi atención a la primera, pero sí lo hizo el que viene anunciado como último tema del disco 2: “Caminar como un gigante”, que a esa hora y casi como poniendo fin a un cúmulo de experiencias y reflexiones del último par de semanas me pareció un honesto y triste testamento generacional. Neil Young declara que antes caminaba por la tierra como un gigante, y que ahora se siente como una mierda flotando en el agua. Luego recuerda que junto a sus amigos cabalgaban El Viento del Desierto, y da a entender que estuvieron a punto de hacer la revolución proletaria mundial (por supuesto, él no usa esa terminología, pero yo sí), y que en un momento el clima cambió, todo se fue a la mierda, y ahora le destroza el corazón ponerse a pensar lo cerca que estuvimos. Algo así. Y cuando canta que quiere volver a caminar como un gigante por la tierra, arremete después con su guitarra cada vez más desatada, hasta que en la tercera vez es casi ruido puro que al menos a esa hora y con dos botellas de cerveza en el cuerpo me hicieron recordar a los queridos Fushitsusha, que también hicieron dos discos durante el 2012. Tremendo tema. Más llorón que el que mi viejo odia. Debería ir y mostrárselo un día de estos. En realidad, la generación de Young es la suya. No la mía.

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¿Sabían que el ex Fiscal y eterno pedazo de mierda que responde al nombre de Alejandro Peña tuvo que salir corriendo de un programa de televisión porque no pudo soportar ser confrontado con el Caso Bombas? Véalo Ud. mismo.

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sábado, noviembre 05, 2011

Comunicado bomba a COPESA 


Pese a que según dicen en el sitio hommodolars el mensaje les llegó a ellos e iba con copia a -entre otros- TVN y La Tercera, los medios burgueses que se han referido a este comunicado insisten en plantear poco menos que HD es el sitio oficial de todos los anarquistas de Chile y dan a entender no muy sutilmente que por ende algo deben tener que ver....(Ni el Informe de DIPOLCAR sobre hommodolars presentado en el Caso Bombas era tan malintencionado....en fin):



(Comunicado) Reivindicacion del ataque a COPESA


En la noche de los muertos,nuestra danza es vengativa...

El velo del olvido se corrió brevemente. Esa noche, como en tantas otras, los límites de lo prohibido y lo permitido se desvanecieron. Las ganas y el arrojo le ganaron al control y al miedo. Los corazones se aceleran, los estómagos se aprietan, y a través de dos hoyitos de mascaras veíamos cómo nos acercábamos a nuestro objetivo. Estaba todo listo, estaba todo dado. No llamábamos la atención de nadie en ese ambiente de idiotizado jolgorio.Nos impregnamos de esa importada estupidez mercantilizada, festiva y tétrica. Ustedes, el mercado, su cultura, nos brindaron una de las herramientas más preciadas: la invisibilidad. La carne se sintió viva nuevamente, y los muertos volvieron a salir a la calle. Vestidos de fantasma y calavera flotamos hasta aquel frontis. Sus ventanales no reflejaron sólo a los que materialmente estuvimos allí, nosotros logramos ver cientos de siluetas...eran nuestrxs compañerxs caídos en combate.

Halloween es una de las últimas imposiciones comerciales que llegaron a este territorio. Otra excusa para vender productos que las personas no necesitan en lo más mínimo, otra forma de normar un comportamiento social sin la necesidad de usar la fuerza, puesto que la necesidad ya fue creada: cada niño clama por participar de esta celebración del consumo. Pero esta burda fiesta tiene una connotación ancestral, y nosotrxs la dotamos de nuestro significado: lxs muertxs visitan a lxs vivxs para varias culturas,así es como esa noche cruzamos el límite del olvido y el silencio, para reencontrarnos con nuestrxs seres amadxs, nuestrxs compañerxs de acción volvieron a transitar por las calles de esta ciudad. Esa noche Aracely Romo, Pablo Vergara,Fernando Villalón, Claudio Paredes,Nelson Garrido, Mauricio Morales,Zoe, Jean Farid Chang nos acompañaron,con alegría nos relataron sus múltiples experiencias de lucha, nos ayudaron a ser cuidadosxs para no perecer ante un eventual descuido o manipulación del poder como a ellos les pasó, puesto que aún tenemos muchos motivos para propagar esta lucha y para continuar en vida esta venganza contra quienes les dieron muerte años atrás e intentaron dejarlxs sin voz.

Deambulamos juntxs hasta el frontis del Edificio Corporativo de COPESA, en el centro de Santiago, Cuartel de un selecto grupo de periodistas que ejecutan una importante tarea complementaria para el ejercicio del poder en Chile; en su autoproclamado rol de "generación de opinión pública" estos cómplices de la dominación despliegan su tarea fáctica, que no es otra que ejercer como la policía escrita que ha enfrentado a la rebeldía, persiguiendo, apuntando y allanando el camino para la identificación de los luchadores que armados en el coraje, la determinación y el arrojo, han volcado sus voluntades, prácticas y energías al desarrollo de una experiencia de lucha y ataque frontal al poder.

Con Dolor, pena, rabia e impotencia momentánea vimos, a través de sus páginas, cómo durante el año 2007, horas antes de la ofensiva policial, sin pruebas sustanciales expusieron la integridad de los compañeros Juan Aliste Vega, Marcelo Villarroel, Freddy Fuentevilla y Carlos Quiduleo, poniendo precio a sus cabezas y empujándolos a la fuga; vimos cómo el 2009 se deleitaron exponinedo el cuerpo aún humeante de Mauricio Morales, como buitres tras su presa; soportamos la sentencia anticipada del bullado "Caso Bombas", ante la evidente coordinación entre los empleados de este edificio y las policías, para lograr un clima social favorable a ese linchamiento público desde el 14 de agosto del 2010,donde también hubo espacio llevar la delantera en la persecución de lxs compañerxs fugadxs Diego Ríos y Gabriela Curilem. Y hace poco tiempo, en junio de este año, han rebrotado nuestras lágrimas ante las imágenes reiteradas expuestas por ustedes del accidente, dolor y agonía de Luciano Pitronello, a quien sentimos como parte nuestra sin siquiera conocerle, puesto que su arrojo y posterior accidente conforman la dialéctica del ataque. Con asco hemos visto en el último tiempo,cómo marcha tras marcha se han esforzado por grabar e identificar a todxs aquellxs que a rostro cubierto buscan ir más allá del reformismo estudiantil, forzando el enfrentamiento y multiplicando los ataques a la propiedad, a sus dueños y sus defensores pagados.’Buscaremos identificar y presentar ante la justicia a los criminales y violentistas’, no es más que el llamado abierto que los poderosos hacen a sus piquetes de periodistas y ciudadanxs delatores. En situaciones de agudizacion del conflicto social, es posible distinguir los posicionamientos reales de individuos y grupos; el de la prensa es claro: una suerte de vocería de los poderosos, ese lugar codo a codo que ocupan con las policías de choque, ese asiento que se les reserva en los carros policiales, ese escudo verde que los protege en las manifestaciones, ese rol de delatores que con gusto asumen, todo con tal de obtener pruebas suficientes para encarcelar a lxs rebeldes.

El alcance de nuestra acción trasciende a la ruptura de sus ventanales y busca ir más allá de los daños materiales producidos en el frontis de su edificio; la sensación de inseguridad que buscamos generar en ustedes como institución, y específicamente en su vanguardia policial: Andres López,O. Fernandez, Sebastián Labrín y el célebre testigo protegido Max Frick, ha sido la principal motivación que nos unió como grupo informal que se ha propuesto individualizar en estos periodistas la responsabilidad de cada uno en los hechos ya mencionados. Aténganse a las consecuencias.

La sencillez es nuestra mejor arma. La pólvora es tan simple de fabricar, que sólo necesitamos ingresar a locales comerciales y desembolsar muy poco dinero. Con menos de cinco mil pesos levantamos de su cama a Cristián Bofill (con su atuendo de ejecutivo ’sport’), director ejecutivo de COPESA, hicimos hablar al repugnante y acongojado Andrés Chadwick y al detestable, preocupado y víctima del bullyng politico, Rodrigo Hinzpeter (en su versión despeinado-dominical), y pusimos el grito en el cielo del gremio internacional del periodismo progresista, cómplice de la democracia.

Es esta misma sencillez lo que desmiente categóricamente esa figura penalizable, terrorífica, compleja y vertical con la que buscan imputarnos dentro de sus parametros legales.

Creemos y practicamos en el conjunto de nuestras vidas,la libre asociación, la afinidad y la destrucción de la autoridad. La mayor complejidad de nuestra acción jamás será la fabricación de pólvora negra casera, compuesta por carbón, azufre y salitre, tampoco es difícil conseguir un extintor para rellenar, en el colegio aprendimos a confeccionar sistemas electricos, y de muchos compañeros hemos recibido las recomendaciones básicas para no correr mayor peligro. La complejidad está representada por la planificación meticulosa y la generación de criterios de seguridad que apuntan a evitar a toda costa un posible daño a transeúntes (uno de los principales argumentos engañosos que quieren reproducir en la masa ciudadana).Los hechos hablan por sí solos: cientos de bombas y ningún heridx externo.

Por último, precisar que nuestra lucha no es terrorismo, imagen inventada por el poder para justificar sus arremetidas contra quienes buscan la libertad. Ellxs nos invocaron con su constante hostigamiento, pues bien, aquí estamos frente a ustedes,decididxs a defender a toda costa nuestros principios y prácticas. Son estas actitudes las que reconocemos en las diversas experiencias de lucha y enfrentamientos protagonizados por todas esas siluetas que esa noche nos acompañaron.

Que el respeto, fraternidad y la solidaridad trasciendan los discursos y se transformen en acciónes cotidianas. Tenemos compañerxs caídxs, compañerxs presxs y compañerxs fugadxs con quienes plasmar estos valores, y vaya para ellxs nuestras sonrisas cómplices y alegres.

NINGÚN GUERRERx ESTÁ SOLX

LIBERTAD A LXS PRISIONERXS DE LA GUERRA SOCIAL

A MULTIPLICAR LOS ATAQUES CONTRA LA AUTORIDAD

PD: Ahora nos toca reír a nosotrxs. Muestren las imágenes detalladas de la instalación del amigo Chancho Juanito, fiel ayudista de este Comando Fantasmal. Muestren nuestra risa desenfrenada, la burla que les dedicamos en esos momentos. Muestrenlo una y otra vez, con el mismo ímpetu que suelen tener para denigrar nuestra lucha, con el mismo morbo que han desarrollado por años. Muestren el miedo que sintieron, las horas que nos tuvieron que dedicar, el ridículo que su ilusión de la seguridad ciudadana hizo esa noche. ¡Muestrenlo!

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martes, marzo 01, 2011

Por una redefinición del concepto 'biopolítica' (x Maurizio Lazzarato) 




“Una vida sólo contiene virtuales” (Gilles Deleuze).

1. En el ensayo precedente [La economía de la información como producción de subjetividad] habíamos afirmado que ya no es el "tiempo de trabajo" lo que la economía de la información captura y pone a trabajar, sino el "tiempo de vida". Pero avancemos un paso y busquemos definir el concepto de vida [1]. Foucault ya nos había dicho que el capitalismo se caracteriza por instituir técnicas de poder que definía como “disciplinarias” y “biopolíticas”. Mientras las primeras tienen como objeto el “hombre/cuerpo”, las segundas se encargan del “hombre/especie”. Ambas se aplican a la “multiplicidad de los hombres”, pero mientras las primeras resuelven la multiplicidad en los cuerpos, las segundas se aplican “a la masa global afectada por procesos de conjunto que son propios de la vida, como el nacimiento, la muerte, la producción, la enfermedad, etcétera” [2]. Se trata de "una tecnología en que los cuerpos se reubican en los procesos biológicos de conjunto” [3].

¿Cuál es la novedad que introduce el tiempo de vida que implica el posfordismo respecto al concepto de vida foucaultiano? Nos parece que se puede responder que lo que introduce no es tanto lo inorgánico, como ya hemos subrayado, sino más bien y sobre todo una vida “a-orgánica”. Y por vida “a-orgánica” entendemos fundamentalmente “el tiempo y su virtualidad”. No el tiempo abstracto, el tiempo medida, sino el tiempo-potencia, el tiempo como “fuente de continua creación de imprevisible novedad”, “aquello que hace que todo se haga”, según algunas expresiones de Bergson.

El concepto de biopolítica debe comprender no sólo los procesos biológicos de la especie, sino también esta vida a-orgánica que está en su origen, como también está en el origen de lo viviente y del mundo. El capitalismo posmoderno nos lo impone porque lo “virtual” (en el sentido bergsoniano y no según la vulgata ciber) es el motor de la creatividad. Un vitalismo temporal y ya no sólo orgánico, un vitalismo que remite a lo virtual y no exclusivamente a los procesos biológicos.

2. Puede resultar provechoso expresar una primera traducción sociológica del concepto de vida a-orgánica, del tiempo y de su fuerza de constitución, mediante el concepto de “público” en la sociedad disciplinaria. El objeto de la biopolítica, según Foucault, es la “población”. La hipótesis que se podría desarrollar es que el objeto de la biopolítica debe comprender no sólo a la “población” sino también al “público”. Por público entendemos, de manera muy simple, el público de la prensa, la televisión o las redes informáticas [4]. El concepto de público (“le public, est une foule dispersée, où l’influence des esprits les uns sur les autres est devenue une action à distance” [5]) lo tomamos de la sociología de Gabriel Tarde, quien a caballo del siglo XIX, en plena jauría reaccionaria contra las “multitudes” (el concepto de multitud expresa el miedo que generaba en la burguesía el nacimiento del movimiento obrero), escribía: “No puedo conceder a un escritor vigoroso como el doctor Le Bon que nuestra época sea ‘la era de las multitudes’. Es la era del público o de los públicos, que es bien diferente” [6]. La genealogía de este concepto está por tanto directamente ligada a la necesidad de definir las políticas de control de las prácticas subversivas (anarquistas y sindicales) que explotan en Francia a finales del siglo XIX [7].

Es a través de una presencia en el tiempo y no en el espacio que el público se constituye. La subordinación del espacio al tiempo define un bloque espacio-temporal que Tarde ve encarnado en las tecnologías de la velocidad, de la transmisión, del contagio y de la propagación a distancia. Mientras las técnicas disciplinarias se organizan fundamentalmente a través del espacio, las técnicas de control y de constitución del público ponen en primer plano el problema del tiempo y de su virtualidad.

3. Ya en el concepto foucaultiano de biopolítica emerge claramente el problema del tiempo-duración. En efecto, considerados en sí mismos, los fenómenos de la población:

“[...] [S]on fenómenos aleatorios e imprevisibles... que se desarrollan esencialmente en la duración, que deben considerarse en un límite de tiempo más o menos largo; son fenómenos de serie. La biopolítica abordará, en suma, los acontecimientos aleatorios que se producen dentro de una población tomada en su duración” [8].

Pero de este concepto de “población”, que sólo puede constituirse y captarse por medio de series temporales, Foucault tenderá más bien a subrayar los aspectos biológicos y de poder. La dimensión temporal que Foucault introduce en la definición de la relación social adquiere todo su sentido en el “público”. Remitirse aquí a los procesos biológicos de la especie no tiene sentido.

Los mecanismos “reguladores” instaurados por la biopolítica son radicalmente diferentes de los mecanismos disciplinarios, y remiten, de manera sorprendente, a los mecanismos de regulación y de producción del público:

“En los mecanismos introducidos por la política, el interés estará en principio... en las previsiones, las estimaciones estadísticas, las mediciones globales; se tratará... no de modificar tal o cual fenómeno en particular, no a tal o cual individuo en tanto que lo es, sino, en esencia, de intervenir en el nivel de las determinaciones de esos fenómenos generales [...]. Y se trata, sobre todo, de establecer mecanismos reguladores que, en esa población global con su campo aleatorio, puedan fijar un equilibrio, mantener un promedio, establecer una especie de homeostasis, asegurar compensaciones" [9].

Por un lado tenemos una tecnología del adiestramiento que individualiza el cuerpo como organismo y por el otro una tecnología de la seguridad que reubica los cuerpos dentro de los procesos de conjunto. Foucault define estos procesos de conjunto solamente como biológicos. Pero estos “mecanismos biopolíticos” conciernen también a la constitución del público que presenta las mismas características de aleatoriedad y de imprevisibilidad, y que no puede ser captado y regulado más que a través de series temporales.

Si la regulación de la “población” nos obliga ahora a abandonar el par disciplinario “individuo-masa”, el concepto de público nos conduce definitivamente a otra dimensión. “Los individuos se han vuelto ‘dividuales’, y las masas de “muestras’ [echantillons] se han vuelto datos, mercados o ‘bancos’” [10].

4. La cita de Deleuze nos remite explícitamente a las técnicas de la estadística y el sondeo. Para Gabriel Tarde, quien sostiene que en nuestra sociedad existe la tendencia a “transfigurar todos los grupos sociales en públicos”, el instrumento principal de regulación de estos últimos sería la estadística. Lo que la estadística debe traducir en series temporales no son los datos, sino los actos sociales (morir, nacer, comprar, vender, etc.) y la intensidad (“los deseos” y las “creencias”), pudiendo así definir la relación social mediante las tendencias y las variaciones que pueden regular lo aleatorio, lo cual constituye la especificidad de los públicos. Estos actos y esta intensidad son infinitesimales y moleculares, conscientes e inconscientes y constituyen los “flujos” (las “corrientes”, según su definición) más allá de la distinción entre lo individual y lo colectivo. Se difunden por medio de imitación, por “contagio” y “propagación” más allá del contacto físico característico de las masas [11]. Estos actos y esta intensidad, por su naturaleza y número, no son “disciplinables”. Sólo un tratamiento probabilístico puede asegurar la regulación. Estos actos, añadimos nosotros, son definidos en el tiempo y por el tiempo.

No se trata por tanto, según Tarde, de diseñar una “cartografía” de la sociedad, sino una “curvografía” (un neologismo nuestro, cuya raíz es la “curva” de los gráficos), ya que la primera nos da una imagen estática de lo que acaecerá, mientras que la segunda describe una dinámica temporal, las tendencias. La estadística debe aprehender lo social como acontecimiento.

5. El concepto de público (más aún que el de “población”) pone en crisis la regulación de la multiplicidad mediante tecnologías sociales centradas en el espacio [12]. Es evidente entonces que la reclusión (enfermement) no puede ser el paradigma del poder para controlar al “público”. El cuerpo puede ser reducido a organismo mediante la reclusión y la disciplina, pero no el “público”. El “público” no es un hecho social estático reducible a organismo, sino una variación, una tendencia, un devenir. No podrá ser adiestrado en un espacio cerrado como sucede con una multiplicidad poco numerosa (obreros, enfermos, prisioneros). La multiplicidad, en el público, tiende a volverse simultáneamente molecular e inmediatamente colectiva y a asumir la forma del flujo, de la variación, de la velocidad. Si los lugares de reclusión eran los relés para controlar la velocidad de lo que escapaba a la máquina de captura capitalista, ante el público el movimiento se ha vuelto talmente molecular y colectivo que esta reducción ya no es posible. El público podrá ser regulado y controlado solamente en un espacio abierto; hay que controlar los flujos, en cuanto tales, mediante los elementos que lo constituyen: el tiempo, la velocidad, la “acción a distancia”.

Gabriel Tarde tiene una intuición genial cuando dice que el público es la dimensión sociológica del porvenir, justamente porque este grupo social es regulado por medio de un bloque de espacio-tiempo organizado por series temporales.

“Cuerpo”, “población” y “público” son modos diferentes de disciplina y de regulación que no se oponen ni se contradicen, sino que pueden articularse los unos sobre los otros. No es que la disciplina del cuerpo y la regulación de la población desaparezcan, sino que el método del control temporal asume una relevancia extraordinaria. La biopolítica viene a ser recualificada por esta dimensión virtual (siempre en sentido bergsoniano). Nos parece que se puede definir al público como el modelo más dinámico y más desterritorializado y, por tanto, como el modelo que tiende a dominar y reorganizar a los otros. El público, en efecto, es un acontecimiento.

6. No sabemos si la distinción entre “sociedad disciplinaria” y “sociedad de control” es suficiente para aprehender las transformaciones del capitalismo una vez que introducimos el problema del tiempo, una vez que el tiempo ya no es solamente la materia-medida del trabajo y de las mercancías, sino que ordena la vida en su totalidad. En efecto, esta distinción corre el riesgo de no aprehender la dimensión del “espectáculo” [13] apenas esbozada por el concepto de “público-opinión” de Tarde. El fordismo es incomprensible (ni siquiera en su simple fenomenología) sin esta dimensión. El fordismo cumple en efecto la articulación de la disciplina y del control biotemporal haciendo madurar la tríada cuerpo-población-público en la tríada “institucional” fábrica-welfare-espectáculo.

En la fábrica, el taylorismo radicaliza “científicamente” la reducción del cuerpo a organismo (su reducción a esquemas sensomotores). El welfare articula y dispersa la “población” en procesos de reproducción, multiplicando las figuras de “sujección” (control e institución de la familia, de las mujeres y de los niños, de la salud, de la formación, de la vejez, etc.). El espectáculo articula y multiplica el público en una relación cada vez más estrecha entre comunicación y consumo recualificando incluso lo “político”. Cuerpo, población y público son entonces en el fordismo técnicas disciplinarias, de regulación y de control, centradas en constituir la multiplicidad como fuerza de trabajo. Fábrica, welfare y espectáculo son dispositivos de “maximización” de lasfuerzas sociales para “extraerles” el trabajo.

Desde un punto de vista más general se podría decir que las técnicas disciplinarias, biopolíticas y espectaculares buscan controlar “el tiempo” (forma subjetiva de la riqueza) mediante la institucionalización de la división entre “tiempo de trabajo” y “tiempo de vida”. Es sólo por medio de esta división que la fábrica opone su productividad a la no-productividad de la sociedad. Los mecanismos biopolíticos, disciplinarios y espectaculares capturan la fuerza creativa del tiempo “liberado” de toda referencia mítica, religiosa o natural oponiendo el tiempo que produce valor (tiempo de trabajo) al “tiempo de vida” (que desde el punto de vista del poder debe producir control y sujeción).

Fábrica, welfare y “espectáculo” son así las instituciones que organizan, codifican y reproducen esta división del tiempo.

7. El fordismo (“la época de la gran industria”) transforma profundamente las formas de control y de regulación que se organizan en torno al público. Aquí no podemos dejar de referirnos a los análisis de Walter Benjamin sobre el cine y la información, los cuales pueden servir como articulaciones de un tránsito desde el concepto de “público” en Tarde hasta el concepto situacionista de “espectáculo”.

El cine, y en general la producción cultural (que en el fordismo comienza a asumir un carácter de masas), transforma radicalmente los modos de percepción colectiva: la diferencia entre autor y público tiende a perder su carácter unilateral. “Se convierte en funcional y discurre de distinta manera en distintas circunstancias. El lector está siempre dispuesto a pasar a ser un escritor” [14]. La técnica del film, como la del deporte, suscita la participación del público en cuando “conocedor”, en cuanto experto. El público-masa, nuevo “experto” que quiere intervenir como “autor”, es el sujeto adecuado no sólo para la percepción, sino también para el proceso de producción de las obras. Benjamin tiene el mérito de vincular esta transformación del público en “experto” a las transformaciones del trabajo y la ruptura de la separación entre trabajo intelectual y trabajo manual que la producción cinematográfica muestra de forma paradigmática. La constitución del obrero colectivo y la constitución del público son las dos caras de un mismo proceso: así como el obrero está sometido al choque de la cadena de montaje, el público está sometido al choque de la cadena de imágenes montadas. Trabajo y percepción son ambos organizados por dispositivos maquínicos.

Lo que nos interesa subrayar es que a diferencia del análisis de Tarde, el público y sus instrumentos de regulación no producen aquí solamente control y seguridad, sino que tienden a volverse directamente productores (productores de valor, pero también de otras formas de creación y de innovación colectiva).

8. En las diferentes formas analizadas por Tarde y Benjamin, el concepto de público parece socializarse y ocupar un puesto central en el análisis del posfordismo. En efecto, bien sea que consideremos al posfordismo como un modo de producción remolcado y dominado por la economía de la información o bien como generalización de las “relaciones de servicios”, en ambos casos parece cumplirse el análisis de Tarde según el cual “todos los grupos sociales tienden a transformarse en público”.

La forma del trabajo, los procesos de control y subjetivación del welfare y la figura del consumidor se redefinen mediante relaciones y métodos de regulación que remiten a la gestión del público, antes que a la disciplina y a la biopolítica. El trabajo, el consumo y la vida tienden a volverse flujos (como decía Tarde) que al mismo tiempo asumen la forma molecular y colectiva [15]; por eso se caracterizan cada vez más por la “aleatoriedad”, por la “imprevisibilidad”; se convierten en “fenómenos en serie”, deben por tanto “ser considerados dentro de una cierta duración” y se refieren a una “multiplicidad numerosa”, como decía Foucault a propósito de la población.

Pero al mismo tiempo que el “público” parece imponerse como forma general de la relación social, entra él mismo en crisis, ya que la reversibilidad entre “percepción y trabajo” que Benjamin había anunciado se realiza en la economía de la información. Formas colectivas de la percepción, formas colectivas del autor, tendencia a la reversibilidad de la relación entre autor y público, papel activo del espectador mediante el cual Benjamin definía la “producción cultural”, se realizan, pero en la indistinción-reversibilidad de percepción y trabajo.

Las diferencias entre trabajo manual y trabajo intelectual, entre autor y público, entre productor y consumidor, entre máquina que produce valor y máquina que produce percepción, entre producción material y producción semiótica, se redefinen “productivamente” (tanto desde el punto de vista del valor como del de la “autovalorización”) en la economía de la información, la cual se convierte en el modelo paradigmático y la tendencia real del desarrollo.

9. La economía de la información es la nueva máquina de captura de “las fuerzas y los signos” producidos en los movimientos de desterritorialización (como fenómenos histórico-colectivos) que, sustrayéndose a los códigos y a los procesos de sujeción de la fábrica, del welfare y del espectáculo, desestructuran las viejas estratificaciones (del organismo, del lenguaje, de la vida) y abren a otros dispositivos colectivos de producción de subjetividad.

Los movimientos colectivos de desterritorialización han refutado, roto y sorteado el trabajo que jerarquizaba y dominaba el conjunto del trabajo social y definía lo que era productivo (el trabajo obrero) y lo que no lo era (el trabajo de las mujeres, de los niños, de los artistas, de los viejos, etc.). A los dispositivos de subjetivación del welfare, centrados en la reproducción de la fuerza de trabajo, los movimientos de mujeres, de estudiantes, por el derecho a la casa, etc., oponen reivindicaciones centradas en la especificidad de cada movimiento. Es sobre la base de la “relación consigo mismo” y sobre procesos autónomos e independientes de subjetivación que el movimiento de mujeres entra en relación y en conflicto con el poder, rompiendo así la subordinación de la “reprodución” a la reproducción económico-afectiva del trabajo, subordinación que el biopoder organizaba. Al lenguaje que caracterizaba y dominaba la multiplicidad de lo semiótico bajo el imperialismo del significante y de lo simbólico, la desterritorialización le ha impuesto la pluralidad de los flujos y de las formas de semiotización no-humana y no-consciencializada (a-individual y a-significante). Al “espectáculo concentrado” y al “espectáculo difuso”, que neutralizaban la virtualidad del “público-experto” que quiere intervenir “activamente” atravesando la pasividad de la recepción televisiva, los movimientos se sustraen creando otras formas de comunicación y de creatividad.

Podemos decir que los movimientos en general rechazan la reducción del cuerpo a “mecanismo” y a “organismo” (a organismos sensomotores) y rechazan la reducción de la reproducción del cuerpo a los procesos “biológicos” de reproducción de la especie en función del trabajo. Para escapar positivamente de las formas de subjetivación fordista, los movimientos constituyen procesos de producción de subjetividad centrados en el cuerpo y en su tiempo. Pero sobre un cuerpo que va de lo molecular a lo cósmico y sobre un tiempo no cronológico.

10. El posfordismo articula y desarrolla el cambio de paradigma que el concepto de “espectáculo” había tan sólo anunciado. La indistinción entre imagen y objeto, real e imaginario, esencia y fenómeno, no remite a la “desaparición del mundo” y al “fin de la historia”, sino a una caracterización de lo real como cada vez más artificial, temporal, virtual. Los flujos que desestructuran el trabajo, la vida y el espectáculo no pueden ser caracterizados solamente por su fuerza de desterritorialización. Deben también ser definidos, sobre todo, intensivamente.

La desterritorialización operada por los movimientos (como fenómenos histórico-colectivos) a finales de los años sesenta, echa por tierra la distinción entre “tiempo de trabajo” y “tiempo de vida”, liberando al tiempo de sus “cristalizaciones” fordistas. Rompe el tiempo-medida y hace emerger el tiempo-creación, el tiempo potencia cuya virtualidad no puede ser ya regulada y capturada por la división entre “tiempo de trabajo” y “tiempo de vida”. El capitalismo debe asumir este nuevo plano de inmanencia temporal y recualificar su valorización y la explotación en este tiempo-potencia.

Por lo tanto, cuando decimos que el “trabajo” coincide con la “vida” hay que evitar todos los malentendidos “trabajistas” o vitalistas, ya que no se trata de la subsunción de una categoría en la otra, sino de un cambio de paradigma que requiere una redefinición tanto del trabajo como de la vida. El trabajo no se extiende y recubre la vida sin que estas dos categorías cambien de naturaleza. “Bios” no puede ya referirse a su reproducción en los “procesos biológicos de conjunto”, así como el trabajo no puede ya definirse según las categorías de la división entre fábrica y sociedad, trabajo manual y trabajo intelectual. El trabajo escapa a su reducción a mecanismo sensomotor, como la vida escapa a su reducción biológica. Trabajo y vida no solamente tienden a la reversibilidad, sino que también se caracterizan en lo “virtual” como apertura a la creación.

11. La crítica del “trabajo” debe ser también una crítica del concepto de “vida”. El rechazo de la reducción de la vida a los “procesos biológicos de reproducción de la especie” es un fenómeno de máxima importancia. Un análisis genial de Foucault demuestra cómo la emergencia del biopoder “ha permitido la inscripción del racismo en el interior de los mecanismos del Estado”. En efecto, ¿cómo puede el poder de normalización moderno ejercer el antiguo derecho soberano de decidir sobre la vida y sobre la muerte una vez que se ha asumido la tarea de controlar, reproducir y aumentar la vida?

“La raza, el racismo, son la condición que hace aceptable dar muerte en una sociedad de normalización [...]. Desde luego, cuando hablo de dar muerte no me refiero simplemente al asesinato directo, sino también a todo lo que puede ser asesinato indirecto: el hecho de exponer a la muerte, multiplicar el riesgo de muerte de algunos o, sencillamente, la muerte política, la expulsión, el rechazo, etcétera" [16].

El racismo permitirá establecer “entre mi vida y la muerte del otro” una relación que no es de enfrentamiento militar o guerrero, sino de tipo biológico. El racismo no es por tanto la supervivencia de un pasado arcaico, sino el producto de mecanismos estatales ligados a los métodos más modernos y progresistas de gestionar la vida. El nazismo, que realizará plenamente “la extrapolación biológica del tema del enemigo político”, no es el mal oscuro que de improviso contagia al pueblo alemán, sino la generalización absoluta del biopoder que ha vuelto común, en su conjunto, el derecho soberano de matar ("absolutamente asesino y absolutamente suicida") [17].

Cuando en la posguerra el biopoder está estrechamente subordinado a la reproducción de la “sociedad del trabajo”, los mecanismos del Estado que lo regulan no cesan de producir y alimentar el “racismo”. La producción del “racismo” es bloqueada solamente por los conflictos de clase que, contra los partidos de izquierda mismos [18], perturban al biopoder mediante procesos de autovalorización. Pero, siempre según el análisis de Foucault, hay que subrayar que el “socialismo” (en el sentido marxiamo del término: socialismo del trabajo) produce y reproduce necesariamente el racismo. Esto es particularmente evidente en las situaciones en las que la integración entre instituciones del movimiento obrero, Estado y welfare es más fuerte. Es el caso de los así llamados países “comunistas”, donde la explosión de los conflictos raciales y étnicos, tras la caída del Muro de Berlín, puede ser interpretada como el puro producto del biopoder “trabajador” sin lucha de clases. Es también el caso de los países en los que la izquierda ha llegado al poder, como en Francia, y ha recreado las condiciones de una estrecha relación entre trabajo, vida y Estado. Le Pen y las políticas de inmigración no son por tanto el producto de la Francia profunda, sino de los mecanismos republicanos de gestión de la vida. También es el caso de la Europa que, queriendo reproducir la “sociedad del empleo”, desarrolla un Estado “asediado” por la emigración (los extranjeros) por dentro y por fuera. La ideología democrática del “trabajo para todos” recualifica “la extrapolación biológica del tema del enemigo político”.

Es por tanto de gran importancia que el biopoder no se reduzca a la “reproducción de la especie” y a la reproducción de la sociedad del “trabajo-empleo”. El concepto de vida debe ser recualificado por el tiempo-potencia, esto es, por la capacidad de llevar hasta el final los mecanismos del welfare, contra el Estado y contra el trabajo. Cuando hablamos de vida a-orgánica que debe sustraerse a la reducción del concepto de vida a “los procesos biológicos de conjunto”, nos referimos a la necesidad de inventar dispositivos de producción de subjetividad que correspondan al tiempo-potencia.

12. Trabajo y vida ya no se definen más por lo económico y por lo biológico, sino por una nueva dimensión de la actividad que recualifica el “producir” y la “reproducción de la especie” mediante el tiempo-potencia. A la producción de subjetividad del fordismo (el obrero, las formas de subjetivación del welfare y del espectáculo) los movimientos contraponen la producción concatenada de una subjetividad “cualquiera”, caracterizada por la capacidad de “afectar y de ser afectada” [19]. La desterritorialización, para escapar del trabajo, de la vida y del lenguaje que aprisionaban la fuerza de acuerdo con los imperativos de la valorización, define una actividad que se refiere solamente a “las fuerzas y los signos” y a los movimientos y la velocidad que los constituyen [20].

El concepto de “bios”, por tanto, es recualificado no sólo extensivamente (ya no se opone al trabajo y al “espectáculo”) sino también intensivamente por el nuevo plano de inmanencia del capitalismo posfordista. Trabajo y vida son definidos por los afectos (por la capacidad de afectar y de ser afectado), por su velocidad e intensidad y por tanto por el tiempo. Si percepción, memoria, intelecto y voluntad se vuelven, según la intuición bergsoniana, diferentes “tipos de movimiento”, de “relaciones entre los flujos”, entonces también los afectos son flujos, diferenciales de intensidad, síntesis temporales. No solamente los fenómenos sociales (como habíamos visto con el concepto foucaultiano de “población”) “se verifican esencialmente en la duración”, sino también la fuerza y sus afectos. La fuerza y sus afectos son ellos mismos “cristalizaciones del tiempo”, “síntesis temporales” de una miríada de vibraciones, de “actos” infinitesimales, de intensidad, de “pequeñas percepciones”.

El tiempo, de acuerdo con la profunda intuición marxiana, es el tejido del ser en el capitalismo. Pero según modalidades que han roto con la captura del tiempo por lo económico (“el tiempo de trabajo”), lo biológico (“tiempo de la vida”) y el “espectáculo” (“el tiempo vacío del aplazamiento infinito de lo real y de lo virtual”).

13. La economía de la información y sus dispositivos electrónicos y digitales pueden explicar provechosamente y de manera empírica esta implicación intensiva y extensiva del “tiempo” (de la vida). Intensivamente las tecnologías electrónicas y digitales delimitan (reproduciéndolo) este nuevo plano de inmanencia hecho de intensidad, de movimientos, de flujos a-significantes, de temporalidad. Percepción, memoria y concepción entran en relación con el nuevo plano de inmanencia delimitado por los flujos de los dispositivos electrónicos y digitales. Las tecnologías electrónicas y digitales realizan (reproduciéndola) la percepción, la memoria, la concepción como “diferentes tipos de movimiento”, como “relación entre flujos”, como “síntesis temporales”. Extensivamente son también estas máquinas las que cubren con sus redes la totalidad de la sociedad y de la vida.

Las tecnologías digitales y electrónicas organizan materialmente la reversibilidad entre cuerpo individual y práctica social. Lo colectivo en nosotros y lo colectivo fuera de nosotros están interconectados mediante “máquinas” que lo atraviesan y lo constituyen, como atraviesan y constituyen las condiciones preindividuales y supraindividuales de la producción de lo real y de la subjetividad.

Las máquinas electrónicas y digitales funcionan como los motores que acumulan y producen no ya energía mecánica o termodinámica, sino justamente esta “energía” a-orgánica. Máquinas que cristalizan, acumulan, reproducen y capturan el tiempo de la vida y no solamente el tiempo de trabajo, que regulan y capturan la fuerza de lo virtual. Aquí es lo digital, y no la estadística como en Tarde, lo que tiene la capacidad de capturar (de sintetizar) lo molecular y lo colectivo que caracteriza tanto la “naturaleza” como lo “social” [21].

Lo digital permite aprehender y reproducir tanto las “pequeñas vibraciones” y su dinámica temporal de la que la vida se constituye intensivamente, como los “actos sociales”, por expresarnos como Tarde, definidos no ya como “hechos”, sino como tendencias y variaciones que constituyen extensivamente la vida.

14. El concepto de vida contenido en la expresión “tiempo de vida” remite así, antes que nada, a la capacidad de afectar y de ser afectado, a su vez caracterizada por el tiempo, por lo virtual. La economía de la información [22] captura, exige, regula e intenta componer esta nueva relación entre “la fuerza y los signos” y los dispositivos colectivos organizados mediante motores temporales. Es en este sentido que la economía de la información puede ser identificada con la “producción de subjetividad”.

La forma de la red y del flujo expresa al mismo tiempo la capacidad que tienen estos dispositivos de capturar no sólo las formas de cooperación y de producción de subjetividad caracterizadas por la nueva capacidad de “actuar”, sino también las formas de cooperación y de producción de subjetividad fordista y prefordista que se reproducen en la economía-mundo. Junto con la moneda [23], expresan la nueva forma del dominio.

La economía de la información nos permite criticar el concepto de trabajo porque ya no es su tiempo, sino el de la vida, lo que es el motor de las formas de cooperación. No es que el trabajo cumpla las funciones de control de las potencias de la técnica, de la ciencia y de las fuerzas genéricamente sociales, sino del cambio de su naturaleza. El desarrollo de la capacidad de afectar y de ser afectado es el fundamento de las formas de cooperación. Las fuerzas genéricamente “humanas” (de percepción, memoria, inteligencia, imaginación, lenguaje) y sus afectos, son deshumanizadas por estar directamente conectadas, en las máquinas cibernéticas y electrónicas, con los flujos cósmico-moleculares y con los dispositivos colectivos. Estas máquinas demarcan un plano de inmanencia en el que la separación entre“percepción” y “trabajo”, entre cuerpo y espíritu, entre objetivo y subjetivo pierde su carácter unilateral y crea las condiciones de un nuevo poder de metamorfosis y de creación.

15. El tiempo de la vida en el posfordismo remite, en primer lugar, no a los procesos biológicos de los que habla Foucault sino a la “máquina-tiempo”. Tiempo de vida es también sinónimo de la complejidad de las semióticas, de las fuerzas y de los afectos que participan en la producción de la subjetividad y del mundo. Tiempo de la vida es también la multiplicidad de los “actos sociales” definidos como tendencias y variaciones. Tiempo de la vida es también el “devenir minoritario” de la “subjetividad cualquiera” que no se define por ser “genérica” sino por su poder de singularización y de metamorfosis. Tiempo de la vida es una definición de lo político que no remite ya a la “biología” sino a una política de lo “virtual”. Trabajo y explotación, pero también “autovalorización” y “revolución” son recualificados por esta definición de la vida.





“Per una ridefinizione del concetto di ‘bio-política’”, en Maurizio Lazzarato, Lavoro immateriale. Forme di vita e produzione di soggettività, Ombre Corte, Verona, 1997. Traducción castellana de Marcelo Expósito, revisada por Joaquín Barriendos.





[1] Hay que considerar estos puntos como notas de un trabajo todavía en curso.

[2] Michel Foucault, Hay que defender la sociedad. Curso del Collège de France (1975-1976), traducción de Horacio Pons, Akal, Madrid, 2003, pág. 208.

[3] Ibídem, pág. 214.

[4] En realidad estas últimas ponen en cuestión, como veremos, el concepto de público.

[5] “El público es una multitud dispersa, en la que la influencia de unos espíritus sobre otros se ha convertido en una acción a distancia”, Gabriel Tarde, L’opinion et la foule, Félix Alcan, París, 1901, pág. VI [castellano: La opinión y la multitud, Taurus, Madrid, 1986].

[6] Ibídem, pág. 11.

[7] Es evidente la diferencia abismal que separa esta definición de “público” de la habermasiana, la cual se centra en el concepto de “esfera pública burguesa” [véase Jürgen Habermas, Historia y crítica de la opinión pública, Gustavo Gili, Barcelona, 2004 (NdT)].

[8] Michel Foucault, Hay que defender la sociedad, op. cit., págs. 210-211.

[9] Ibídem, pág. 160.

[10] Gilles Deleuze, Pourparlers 1972-1990, Les Éditions de Minuit, París, 1990, pág. 244 [castellano: Conversaciones 1972-1990, Pre-Textos, Valencia, 1995].

[11] Hemos introducido la teoría de Tarde no solamente porque anticipa los desarrollos de las técnicas de control y de regulación de los “públicos”, sino sobre todo porque busca introducir en la sociología la “revolución molecular” operada en las ciencias. A las similitudes del mundo físico, químico y astronómico, que no son sino “repeticiones” del movimiento atómico y de las vibraciones (“átomos de un mismo cuerpo, ondas de un mismo rayo luminoso”), se corresponden las similitudes del “mundo social” que no son sino “repeticiones” de flujos infinitesimales o moleculares de imitación (imitación-moda, imitación-tradición).

[12] Foucault ejemplifica los mecanismos “disciplinarios” y “reguladores” en la “ciudad obrera” del siglo XIX. Los primeros funcionan mediante “una especie de control policial espontáneo que se ejerce así por la misma disposición espacial de la ciudad” y la distribución arquitectónica de “las familias (cada una en una casa) y los individuos (cada uno en una habitación)”. Los mecanismos reguladores, en su lugar, “recaen sobre la población como tal y que permiten e inducen a [determinadas] conductas”. Se trata de mecanismos ligados a los sistemas de seguridad sobre los enfermos o la vejez, a las reglas de higiene, a la sexualidad y por tanto a la procreación, al cuidado de los niños y por tanto a la escolaridad. Estos mecanismos reguladores remiten de esta forma a las presiones de la propia organización de la ciudad ejercidas sobre la población. [Michel Foucault, Hay que defender la sociedad, op. cit., pág. 215.] Las series temporales se subordinan por tanto a la organización del espacio. La ciudad posmoderna articula de manera diferente, en sus propios mecanismos de control, la relación entre espacio y tiempo, a través de una primacía del tiempo sobre el espacio.

[13] La categoría de “espectáculo”, mientras capta la manera en que se cumple la complejidad del paradigma posfordista, nos lleva también a los umbrales de otro mundo. El espectáculo no es una definición “sociológica” de un aspecto particular de la sociedad (los media y el público), sino que define la subordinación de todo lo real al capital. Por lo que las distinciones entre imagen y objeto, concepto y realidad, verdadero y falso, tienden a volverse reversibles. Los límites de la teoría de la “sociedad del espectáculo” estriban en que registra este desplazamiento solamente desde el “punto de vista del capital”, desde el punto de vista del “espectáculo”.

[14] Walter Benjamin, “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, traducción de Jesús Aguirre, Discursos interrumpidos I, Taurus, Madrid, 1987 (3ª), pág. 40.

[15] En el trabajo, al límite, se tiende a una configuración que muestra, por un lado, la “empresa individual” y, por otro, los niveles de socialización de la economía-mundo cada vez más desterritorializados y colectivos. En estas condiciones es la red, y ya no la fábrica, la que “controla” a los trabajadores y la que captura lo singular y lo colectivo (humano e inhumano). Sociológicamente es la intermitencia (la precariedad, según la terminología capitalista), el movimiento (la movilidad), la metamorfosis (la polivalencia) lo que define “temporalmente” la actividad.

[16] Michel Foucault, Hay que defender la sociedad, op. cit., págs. 219-220.

[17] [Ibídem, pág. 223.] El gran economista Kalecki ha demostrado cómo las primeras políticas de Welfare State [Estado de bienestar] y de gestión keynesiana de la deuda pública habían sido experimentadas por el nazismo.

[18] No hace tanto tiempo, el racismo “obrero” del PCF [Partido Comunista Francés], por ejemplo, se caracterizaba no sólo por una hostilidad contra los extranjeros en general, sino en particular contra su presencia en la fábrica (enfrentamientos durísimos durante el fordismo entre los obreros sin cualificación magrebíes y los obreros profesionales franceses o integrados en Francia). Si bien estos momentos de enfrentamiento (piénsese en la destrucción de residencias de inmigrantes al inicio de los años ochenta que fue obra de un ayuntamiento comunista) no son ciertamente generalizables a todas las situaciones del partido, ni mucho menos han sido codificados en una línea política, son sin embargo suficientes para mostrar la ambigüedad de la política “comunista” en este terreno.

[19] La subjetividad, como habíamos afirmado en Trabajo inmaterial y subjetividad [con Antonio Negri, en este volumen, Brumaria, nº 7, Arte, máquinas, trabajo inmaterial], ya no se debe definir como indeterminación absoluta (“indeterminación capaz de toda determinación”), sino como potencia absoluta. Y aquí se trata, entiéndase bien, de subjetividad “maquínica”.

[20] El sujeto y el objeto, el espíritu y la materia, son redefinidos por los flujos que los exceden y que hacen discurrir, bajo la estabilidad de las codificaciones, las fuerzas preindividuales y prepersonales y las fuerzas supraindividuales y suprapersonales.

[21] En estas temáticas nos hemos detenido largamente en nuestro Videofilosofie. La percezione del tempo nel post-fordismo, Manifestolibri, Roma, 1997.

[22] Desde el punto de vista más directamente económico: según el Observatorio Mundial de los Sistemas de Comunicación el conjunto de las industrias de la información (audiovisuales, informática, telecomunicaciones) superará en el año 2000 el 6’3% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, mientras que hoy representa el 5’7%, o sea el equivalente al mercado mundial del automóvil. Según el Consejo de las Telecomunicaciones japonés el conjunto de las tecnologías de la información constituirá en 2010 el 6% del PIB. A título de comparación, la industria del automóvil representaba en 1990 el 4’6% del PIB de Japón. Según el World Telecommunications Development Report de 1995, “el sector de la infocomunicación (el conjunto de las telecomunicaciones, la informática y el audiovisual) crece a un ritmo cercano al doble respecto al resto de la economía. Hoy, de cada mil dolares ganados en el conjunto del mundo, 59 tienen que ver, directa o indirectamente, con la infocomunicación”. El valor que produce el sector no procede principalmente de las industrias de equipamiento, sino de la producción y gestión de servicios. Actualmente, por ejemplo, el mercado de equipamientos para telecomunicaciones totaliza un 0’39% del PIB mundial y el mercado de servicios el 1’83%, un total del 2’22%. En el año 2000, suponiendo una tasa de crecimiento del PIB mundial del 2’2%, la parte relativa a cada uno de los mercados en el PIB mundial será respectivamente del 0’4% y del 1’97%. Por tanto más de tres cuartos de la producción estará asegurada a los servicios.

[23] El dinero, en cuanto cristalización del tiempo, es el primer mecanismo de control y de regulación capitalista que “consiente o induce determinados comportamientos” a través de series temporales. Quizá haya que entender en este sentido la afirmación de Deleuze según la cual “el hombre moderno ya no es el hombre enfermé [encerrado], sino el hombre endeudado”.

(Tomado de Brumaria 7 arte, máquinas, trabajo inmaterial)

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miércoles, enero 27, 2010

El doctor W. Reich y la camarada Milena, ahora con subtitulos en español 




Un clasico del comunismo erotico difuso, por fin con subtitulos en nuestro bello idioma de Cervantes. Ademas de ser una excelente introduccion al mundo de Reich, sirve para mostrar una escena yugoslava post68 harto mas compleja que la uniformidad gris del estalinismo que desde esta distancia uno podria imaginar como monolitica.

A disfrutar.

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http://wilhelmreich.wordpress.com/2009/03/03/wr-mysteries-of-the-organism-sub-spanish/

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WR: MYSTERIES OF THE ORGANISM
(1971) de Dusan Makavejev

WR: los misterios del organismo (1971) intentó articular lo corporal y lo político a través de una suerte de extraña y genial apropiación de la obra del psicólogo austríaco Wilhelm Reich, uno de los discípulos más destacados de Freud. En los primeros minutos, Makavejev parece estar interesado en presentar la obra y la vida de Reich, objetivo declarado en el prólogo del film. Así, las tesis centrales de La función del orgasmo y La psicología de masas del fascismo son presentadas por una voz en off mientras se ve un plano fragmentado en forma de balón en el que se ven juegos eróticos practicados por una pareja. Por un período de tiempo, WR: los misterios del organismo recurrirá a material de archivo que intercala con entrevistas de familiares de Reich, pacientes y partidarios, que sirven para comprender algunos de sus postulados y aspectos de su vida, como su fatídico destino en los EE.UU.: Reich, condenado a reclusión perpetua, murió en el correccional federal, en Lewisburg, Pennsylvania, en 1957.

Makavejev dejará en claro el clima persecutorio contra Reich y su centro internacional para la investigación de la economía sexual, The Orgonon. Si no se explicará el delito es porque de hecho no había ninguno. Finalmente, las obras de Reich fueron quemadas en algún horno público en Nueva York.


WR: los misterios del organismo no es un documental sino una película por momentos inclasificable que boga por la libertad en todos sus órdenes. Así es que, pasados unos treinta minutos, el film salta de EE.UU. a la ex Yugoslavia. Y allí empieza a contarse otra historia, la de Milena, una entusiasta militante feminista reichiana y también comunista, que pretenderá desarticular el estalinismo autoritario bajo una fórmula paradójica, acaso heterodoxa para el oficialismo de turno: “Camaradas, no puede haber conflicto entre el socialismo y el amor físico. El socialismo no puede excluir de su programa al placer humano. La revolución de octubre se truncó cuando se rechazó el amor libre”. Después conocerá a un patinador ruso, un Artista del pueblo y se enamorará, pero él no habrá de poder conciliar el amor por la humanidad con el amor concreto por un individuo real.

Makavejev yuxtapone sistemáticamente esta historia de amor en Yugoslavia con pasajes documentales de los EE.UU. de la década del ‘70, lo que incluye algunas sesiones multitudinarias de bioenergética conducidas por Alexander Lowen, monólogos de un modelo travesti de Warhol, artistas diversos hablando sobre la liberación sexual y clips sonoros de comerciales de gaseosas y bronceadores; a su vez, mientras Milena y el patinador se van conociendo, algunas imágenes de Stalin, tanto reales como ficcionales, combinadas con material de archivo de experimentación científica sobre el cuerpo humano, posiblemente de los nazis o de algún destacamento soviético, van delineando una crítica feroz sobre el comunismo y el capitalismo de esa década, ambos entendidos como sistemas fascistas, cuyos orígenes habrán de predicarse de la insatisfacción sexual de las masas, la hipótesis más consistente del trabajo de Reich.

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