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martes, julio 26, 2016

El especial de Sonny Sharrock en Fantasma del Espacio/Angelitos x Angela 


Hablando de Brotzmann y Last Exit, recordé que una vez hacia mediados de los 90 llegué como a las 3 AM a la casa familiar, y me puse a ver TV. El cable era nuevo para todos nosotros en esa época. Paso rápido por Cartoon Network y me parece ver al Fantasma del Espacio conversando con Thurston Moore, el infiel guitarrista de Sonic Youth. Creo que estoy loco, pero en esos años no bebía ni fumaba nada. Me quedo observando, y de repente caigo en cuenta de que ese programa era un homenaje al recién fallecido Sonny Sharrock: uno de los pocos guitarristas eléctricos del free jazz.

No me acordaba de esto hasta hace pocos días, cuando pontificaba acerca de las virtudes de Last Exit con algunos camaradas que no los conocían. Busqué en youtube, y por supuesto el programa si está ahí! Todos los niños deberían verlo. Sirve de antídoto contra varias mierdas.

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Y hablando de mierdas...no deja de sorprenderme la inconsistencia del medio libertario local, que sigue prendiendo velas a la diva del PC gringo, Angela Davis, y hasta se extrañan de que haya sido recibida y manejada precisamente por ese aparato contrarrevolucionario.

No nos cansaremos jamás de defender el verdadero sentido del comunismo (sin clases, sin Estado), ni de denunciar el fraude de etiquetas que implica el que esa variedad de socialdemocracia, los hijos de Stalin, Gorbachov, Lucho Corvalán y Gladys (la reina madre, reemplazada ahora por las dos princesitas Karol y Camila), usurpen el nombre de partido "comunista".

Son un aparato contra-revolucionario consciente, y siempre han sido y serán enemigos de la revolución proletaria.

Pero algunos libertarixs/autónomxs/antiautoritarixs o como quieran llamarse se hacen ilusiones sobre este sector en pleno año 2016, es decir, cuando su labor como partido a favor del orden social burgués ya es conocida desde hace casi un siglo.

Veamos por ejemplo lo que dice Radio Kurruf  (https://radiokurruf.wordpress.com/2016/07/19/el-oportunismo-politico-durante-la-visita-de-angela-davis/):

"Feminista, vegana, luchadora racial y anticarcelaria. son algunas de las características que nos llevaron a estar presentes en esta segunda visita de Angela Davis al territorio llamado $hile".

OK. Margaret Thatcher era una "mujer luchadora", también la Pasionaria. El problema es que ambas lucharon a favor de la burguesía, en dos versiones diferentes: conservadurismo inglés de los 70/80 y estalinismo ruso-español de los 30/40. Hitler por su parte era estrictamente vegetariano, y varias supermodelos se niegan a usar abrigos de piel y cotizan para Grrenpeace y PETA...

¿Y qué?!

Esto es lo que se llama perder (o no haber tenido nunca) el "punto de vista de la totalidad". Puras parcialidades separadas que hacen que los anarquistas sean víctimas de diversas ideologías en boga y caguen abiertamente fuera del tiesto. En fin....

¿De donde proviene en realidad este "oportunismo político"?

De quienes al no comprender la vinculación entre teoría y práctica, creen que superan la "ideología" despreocupándose de ella, y reivindicando sólo las imágenes de resistencia, desfasadas y totalmente prostituidas.

Los Rolling Stones le dedicaron a Angela una canción. Yo les dedico a todos sus fans "Radical Chic", de J. Church, dentro del EP "Analysis, yes very nice".

Una compañera envió este texto, que trata de este mismo fenómeno.

“La ideología, tan “revolucionaria”, como pueda ser, está siempre al servicio de los amos, es la señal de alarma que designa al enemigo camuflado”.

Desde hace semanas amigxs y conocidxs  comenzaron a preguntarme: “oye,  y vas a ir a lo de Angela Davis?” a lo que yo respondía sin pensar(lo) mucho o más bien nada “no”. En dichos momentos no me esforcé en justificar mí no asistencia y por otro lado no comprendía mucho el entusiasmo generalizado al hablar de ese evento social.

Cabe señalar porque es importante para la comprensión de este documento que la totalidad de personas que me comentaron sobre la venida de la “celebridad” Angela Davis, se autoproclaman o definen como anti sistémicos, anarquistas incluso  de la variante insurreccionalista. Este punto lo dejaremos por un segundo para retomar luego.

Por qué no asistí a tan importante evento social:
1. Angela Davis es parte del PC (gringo).

2. La actividad estaba organizada por la “ilustre” municipalidad  de Recoleta  al mando del otro integrante del PC (shileno) Daniel Jadue. El que a su vez tenía a la policía roja resguardando la seguridad del evento. Lo que por supuesto haría que la actividad fluyera como un río de caca.

3. A modo de dato, pero no menos importante, la señora Davis en los 80 fue candidata por el PC norteamericano a la vicepresidencia de ese país. Creo que ningún anarquista por definición puede apoyar a alguien que se postule a un cargo de gobierno. Y acá seamos tajantes y serios con la idea: NO SE PUEDE APOYAR.

Soy anarquista. La lucha anticarcelaria y contra el racismo son parte integrante de mi pensamiento, y claramente la adhesión a un partido político no. Mi critica no es hacia el alcalde Jadue o Karol Cariola o las decena de alternocuicos que participaron en su conferencia en el marco del encuentro EX – céntrico  y hablaban del “after Angela Davis” si no hacia los “compañerxs” que asistieron. En qué estaban sus mentecillas pensando? Acá es donde retomo el punto sobre  que los que me hablaban e invitaban a ir a la “pobla” a ver a Angela son autoproclamados antisistémicos. Llámenme purista pero no iría ni a palos a ver a un(x) integrante del partido comunista norteamericano, por muy vegana, feminista, anticarcelaria, ex presa, lesbiana y con un hermoso corte de pelo (por ahí me contaron que Gladys Marín tenía buenas piernas). Repito sin ánimo de ser pesadx: la base del anarquismo consiste en estar en contra del Estado y todo lo que quiera ser parte de este. Si no, no es anarquismo, sino otra cosa muy diferente. En un medio que leí salía que en su visita a la población asistieron “pobladores, políticos, académicos…” falto poner que en este espectáculo también asistieron insurreccionalistas, que supuestamente están en insurrección permanente contra lo existente.



Una vez más, resulta claro que “no se puede combatir a la alienación por medios alienados”.

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martes, julio 19, 2016

Dime con quien andas y te diré quien eres/Marxismos: leninismo. 

DIME CON QUIEN ANDAS…(ACERCA DE LA EUFORIA POR LA VISITA DE LA ESTALINISTA A. DAVIS).




Cuando de mitología se trata, la ultraizquierda y el anarquismo nunca se quedan cortos: Al parecer, en la medida que alguien haya estado cerca de un “fierro”, la naturaleza revolucionaria de sus posiciones habla por sí sola y no es necesario discutir nada más.

Si se sigue con esa tendencia hasta el final, deberíamos terminar admirando a cualquier milico y/o fascista porque esos sí que nunca han tenido mayores problemas para armarse.

Fetichismo del fierro….me parece que es hasta un fenómeno falocrático…basta mirar todos esos logos llenos de cañones y gatillos que todavía capturan la economía libidinal de tantos y tantas jóvenes y no tan jóvenes “antisistémicos”, excitándolos. Pongo antisistémico entre comillas porque….¿contra qué sistema están en realidad? Si estuvieran contra el sistema capitalista en todas sus formas, no veríamos el grotesco espectáculo de pretendidos revolucionarios antiautoritarios yendo a prenderle velitas a la diva del Partido “Comunista” de Estados Unidos: Angela Davis, que por lo demás nunca fue Pantera Negra, y que siguió siendo fiel al capitalismo de Estado ruso hasta el final. Prueba de ello es que en 1979 fue a recibir a Moscú el premio Lenin de la paz, y en los 80 fue candidata a vicepresidenta junto al estalinista gringo Gus Hall, también del P”C” de USA.

Mientras tanto, otros “libertarios” se deleitan en la contemplación del “giro” de otro viejo estalinista, el Tío Ocalán del PKK, hacia posiciones de “confederalismo democrático”. Qué tiempos….Aunque en realidad, eso de “anarquistas” apoyando facciones imperialistas no es nada nuevo, y ya fue bastante patente y patético en España 1936/9.

La historia se repite, una vez como tragedia, y muchas veces como tragicomedia.


El marxismo-leninismo

Antes del estalinismo

1. Al ser la primera revolución triunfante, la Revolución rusa produce un efecto excepcional sobre el movimiento obrero internacional. Saludada con entusiasmo por los revolucionarios de todo el planeta, se convierte en ejemplo a seguir para el conjunto del proletariado mundial del cual constituye la "vanguardia". A partir de 1918, los bolcheviques viven expectantes de la revolución en Occidente ; los signos de descomposición del capitalismo, entrado en su última fase de "putrefacción imperialista", son visibles en todas partes.

2. La revolución soviética húngara, dirigida por Bela Kun (1918), encuentra su mejor teórico en la persona del joven filósofo Georg Lukacs (nacido en 1885). A través de una serie de artículos publicados entre 1919 y 1923, Lukacs se convierte uno de los principales portavoces del marxismo revolucionario en la Tercera Internacional. La publicación en 1924 de su obraHistoria y Conciencia de Clase produce el efecto de una bomba. Condenado por la nueva ortodoxia comunista como revisionista, Lukacs inaugura su carrera de pensador "marxista-leninista", caracterizada por una serie de autocríticas, y rechaza su propia obra. Y es que la idea fundamental de Historia y Conciencia de Clase contradice en todos los aspectos el mecanismo filosófico de Materialismo y Empiriocriticismo de Lenin.

3. Paralelamente, en Italia del Norte, el movimiento de los consejos y de las ocupaciones de fábricas en Turín tiene a Antonio Gramsci como principal teórico, fundador del Partido comunista italiano. Lector ferviente de Maquiavelo, Gramsci descubre en el partido revolucionario al "Príncipe" de los tiempos modernos, y en los consejos obreros la forma adecuada para realizar el poder proletario. El partido es el medio por el cual la clase obrera accede a la conciencia de sus tareas, y el marxismo no es una ciencia teórica neutra (para explicar la economía y la sociedad), sino la "filosofía de la praxis" que hay que realizar. El partido revolucionario se limita a decir la verdad de la clase, pero esa verdad sólo puede afirmarse de forma práctica en los consejos, "donde todos son, al mismo tiempo, maestros y discípulos".

4. Según Gramsci, preparar la clase obrera para que alcance su meta histórica significa efectivamente "organizar al proletariado en clase dominante". El descubrimiento de los consejos obreros por el proletariado revolucionario es el hecho principal de las revoluciones del siglo XX. El consejo obrero es "el órgano más adecuado que el proletariado haya conseguido expresar desde la experiencia viva y fecunda de la comunidad del trabajo". Es el fundamento del "Ordine Nuovo".


El estalinismo

1. Las metamorfosis de la Revolución rusa y el desarrollo de la burocracia como nueva clase dirigente van a transformar la teoría revolucionaria de Marx en una ideología utilizada para justificar el sistema político instaurado en Rusia. El marxismo-leninismo ortodoxo y dogmático tuvo sus sacerdotes y sus fieles. Jdanov, en nombre del Partido comunista de la URSS, legisla para todo el movimiento comunista internacional en materia de doctrina, arte, ciencia y filosofía. El "diamante" (materialismo dialéctico) y el "realismo socialista" constituyen la "ciencia fabulosa" que reducen a la nada todos los descubrimientos "burgueses, cosmopolíticos y objetivistas" (como el psicoanálisis, la teoría relativista de Einstein, la pintura impresionista, etc.).

2. Dos ejemplos franceses pueden ilustrar ese modelo de marxismo ortodoxo ; se trata de Roger Garaudy y de Louis Althusser. El primero sigue un itinerario político e ideológico más o menos fiel a la evolución del Partido comunista francés (PCF) del que fue dirigente entre 1945 y 1969. Su primer trabajo filosófico es su tesis doctoral presentada en 1953 en la Sorbonne.La Teoría materialista del conocimiento se inscribe dentro de la ortodoxia jdanovista que define al marxismo como una "filosofía" científica. Partidario del dogmatismo ideológico contra las tendencias críticas que se amplifican tras la muerte de Stalin, Garaudy tan sólo se convirtió al liberalismo muchos años después. Autor de Humanismo y Marxismo, de la Moral marxista y de un importante trabajo sobre Hegel, Dios ha muerto, se convierte en director del "Centro de estudios y de investigaciones marxistas" y organiza las "Semanas del pensamiento marxista". En Realismo sin orillas, se abre al arte "burgués" y sale en defensa de Kafka, de Saint-John Perse y de Picasso. Al mismo tiempo, entabla un gran diálogo con los cristianos y participa en varios debates con teólogos católicos y protestantes, en búsqueda de un entendimiento y de una convergencia. Partidario de un "socialismo abierto y humanista", Garaudy defiende la causa de Dubcek en Checoslovaquia y condena duramente la intervención rusa, por lo que es amonestado por su partido.

3. Louis Althusser, sin acceder a la jerarquía del partido, ha desarrollado en una relativa independencia una nueva interpretación de la obra de Marx. Profesor en l'Ecole normale supérieure, donde se juntan numerosos discípulos, apela a la gran tradición filosófica del "socialismo científico" : "Marx - Engels - Lenin - Stalin - Mao." Althusser, miembro del partido, proclama que "Stalin es uno de los filósofos más importantes de nuestro tiempo". En sus dos libros La Revolución teórica de Marx Para leer el Capital, intenta fundar una "filosofía marxista", completando la teoría científica de la historia descubierta por los fundadores. Con ese propósito, toma prestados de filósofos modernos, generalmente estructuralistas (como Claude Levi-Strauss, Jacques Lacan e incluso Gaston Bachelard) conceptos nuevos para ilustrar una nueva lectura de Marx.

4. Según Althusser, todas las obras de juventud de Marx no son todavía "marxistas" y siguen influenciadas bien por Hegel, bien por Feuerbach. Así ocurre con el concepto fundamental de "alienación". La obra científica y específicamente "marxista" de Marx empieza con El Capital, es decir, después de 1867. Negando cualquier aspecto humanista en el pensamiento de Marx e insistiendo sobre su carácter científico, Althusser opera un regreso a la antigua ortodoxia, a través de la fidelidad al estalinismo ideológico. Su influencia en el seno de una fracción de la juventud estudiantil y de los medios intelectuales de izquierdas le vale una cierta tolerancia por parte de la dirección del PCF que puede temer el fortalecimiento de corrientes pro-chinas, dentro y fuera del partido.


El revisionismo postestalinista

1. La muerte de Stalin primero y luego el "Informe Kruschev" en el XX Congreso del PCUS desencadenan una inmensa campaña de crítica a través de todo el movimiento comunista internacional. Pero es sobre todo la insurrección de Budapest (1956) que marca la época del "deshielo". Los intelectuales de los países del Este van a proporcionar la mejor introducción a los temas fundamentales del pensamiento marxista a través de la amplia crítica desarrollada por esos autores "revisionistas" de los años 1956-1957. Mediante su crítica al totalitarismo estalinista, preparan las armas que utilizarán los insurrectos de Polonia y Hungría en su lucha contra la dictadura burocrática. Según esa crítica, todas las alienaciones analizadas por Marx se encuentran en la sociedad socialista y denunciadas como tales. La lucha por la "desalienación" total de la humanidad parece entrar en una nueva fase histórica.

2. El aplastamiento de la insurrección húngara provoca una profunda crisis de conciencia en los intelectuales comunistas de Europa. Muchos abandonan el partido y descubren el "aire puro de la crítica". En Francia, todos los animadores de la revista Arguments viven la experiencia estalinista y el drama de la desestalinización. Arguments quiere ser la tribuna de un "nuevo marxismo", abierto, humanista y antidogmático. Poniéndolo todo en duda, se especializa en el "cuestionamiento". Sus principales redactores : Kostas Axelos, Edgar Morin, Jean Duvignaud, Fougerollas, F. Chatelet, L. Goldmann, G. Lapassade y Henri Lefebvre. Todos van a contribuir en la elaboración de ese nuevo marxismo "desdogmatizado" y ampliamente "revisado".

3. Henri Lefebvre, antiguo miembro del PCF, es para muchos especialistas el pensador más brillante de esa escuela. Operando una especie de regreso a los orígenes a partir de Problemas actuales del marxismo (1958), escribe una autobiografía crítica, La Suma y el Resto, en la cual pone al día los temas esbozados en sus primeros libros (La Conciencia engañada y Crítica de la vida cotidiana). Insistiendo sobre la importancia del concepto de alienación en el pensamiento de Marx y para la crítica del mundo moderno, Henri Lefebvre declara la guerra al dogmatismo y analiza el fenómeno estalinista. El conjunto de su obra le hace considerar por los "ortodoxos" como el "jefe de filas del revisionismo internacional". La obra de Lefebvre, cuyos ejes principales son la crítica de la sociedad moderna y el restablecimiento de la teoría marxiana en su verdad original. Sin embargo, tiene el defecto, según algunos de sus alumnos, de hacer algunas concesiones a los pensadores a la moda, en particular en los ámbitos sociológicos y lingüisticos.

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miércoles, mayo 18, 2016

Estudiar Derecho/Abajo la Constitución: no más códigos ni leyes 


Sobre el estudio del derecho.

Cualquiera que sepa leer, puede estudiar Derecho, y no debería irle mal. El problema es tener que soportar tantas otras cosas….profesores momios, compañeros y compañeras de curso abiertamente ahuevonados, lenguaje especializado y burocratizado, fetichismo jurídico en profesores y alumnado, que de hecho no comparte con ninguna otra carrera…etc. Etc. Etc. Pero se puede.

En mi caso, yo prefería estudiar Sociología en la U. de Chile, pero a fines del 87 el rector designado por la dictadura, Federici, decidió cerrar los ingresos a dicha carrera por un tiempo. En la introducción a la Sociología Teodoro Adorno dice que siempre el estudiante de “sociología” era considerado sospechoso de “socialismo”. Así hubiera sido en mi caso, pero como no pude entrar ahí, una vez que comprobé por la prensa que no me había ido mal en la Prueba de Aptitud Académica, postulé en primer lugar a Derecho en la U. de Chile, y ahí quedé.

Como entré a estudiar teniendo aún 16 años de edad, el cerebro estaba fresquito y los dos primeros años me fue muy bien. Después ya no estaba tan fresquito y además aprendí que con un esfuerzo mucho menor pasaba igual de curso. Casi no iba a clases los últimos años, pero no faltaba nunca a la escuela. Primero me juntaba con 2 o 3 camaradas y nos íbamos a beber chicha mezclada con pipeño en el Galindo: un barucho que ahora es restaurant y se gentrificó abiertamente. Costaba como 120 pesos la caña. A las 11:00 volvíamos al recreo largo (15 minutos), a juntar más camaradas y dinero, y nos íbamos a seguir bebiendo en el Da Noi o El mastique, en Diagonal Paraguay con Portugal, litros y litros de cerveza, toda la tarde. No sé de adonde salía la plata para beber tanto….muchas veces de los depósitos que recibían los estudiantes alcohólicos de provincia.

Hacia inicios de los 90 la escuela era tan fome que solíamos pasar más tiempo en los pastos de Macul con Grecia: los ultrones eramos muchos más en número, y todos recuperaban en el supermercado de la esquina, por lo que comer y beber era casi gratis.

Lo que más me llamó la atención siempre fue que la mayor parte de la gente interesante duraba un año o dos, y se iba a otras carreras como Periodismo o Literatura. De ahí salieron dos desertores ien conocidos: Jaime Pinos, el poeta, y Patricio Fernández, el jefe de The Clinic. Más me llamaba la atención en todo caso que en una era tan “izquierdista” llegara tanto gil que luego de unos meses se desilusionaba y declaraba cosas tales como: “me voy a ir, porque veo que el Derecho no sirve para luchar por la justicia”. Yo les respondía con: “¿No leíste nada de Marx?  ¿Qué creías que era el derecho sino un instrumento al servicio de la clase dominante?”. En fin….su ingenuidad me resultaba sorprendente, y hasta irritante. Pero parece que no es inusual, ni siquiera al día de hoy: mucha gente entra a la universidad porque cree que debe hacerlo, y una vez ahí adentro empieza a tomar conocimiento de la carrera seleccionada y si es que le gusta o no, o si tiene o no dedos para el piano. Cuando les va como las huevas, se van y dicen: “no era lo que esperaba”, o peor, creen que fue válido llegar hasta esos extremos para recién poder concluir cosas como “esta carrera es una mierda”. Si los imbéciles volaran…

Y podrían ahorrarse tantos displaceres leyendo un poco más, un poco antes. Lo esencial es eso: lo que uno estudia por su cuenta.


Va un prólogo que redacté a petición del camarada y colega Rodolfo Montes de Oca, para un libro que compila varios de sus escritos “jurídicos” y que debería ser editado en algún momento cercano en el tiempo en Venezuela.


Se me olvidaba poner algo de música ad hoc:

1.-Kortatu, La cultura.
2.- Cecil Taylor, Student studies.
3.- Ornette Coleman, Law years.

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“ABAJO LA CONSTITUCIÓN: NO MÁS CÓDIGOS NI LEYES”
Prólogo para el libro de Rodolfo Montes de Oca “Civis Seditious-Textos jurídicos de un abogado heterodoxo”.

1.-Recuerdo que hacia principios de la década del 90, en el recién reestrenado ambiente anarquista metropolitano, a no pocas personas les llamaba la atención que existiera un grupo de estudiantes anarquistas en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. El colectivo se llamaba “cadáver exquisito”, en homenaje a una técnica surrealista de escritura colectiva, porque curiosamente todos los integrantes, que proveníamos de diversas expresiones del marxismo local de los años 80, nos habíamos “anarquizado” no por la lectura de ningún clásico, sino que por la influencia de Antonin Artaud, sobre todo de su “Carta a los poderes”, en la muy estimulante edición argentina de Argonauta (y luego, la mayor influencia para muchos fue Evaristo y la Polla Records: en la época de la dictadura,  pese a todas las prohibiciones, circulaba profusamente toda clase de literatura marxista-leninista, pero ni en los 80 ni hasta ese entonces nadie había visto jamás libro alguno de Bakunin).
En todo el ambiente libertario de ese entonces se entendía, como pareciera obvio, que Derecho es igual a Ley, y Ley es igual a Estado y Orden -que además no es cualquier orden sino que el de esta sociedad burguesa-, y que por ende nada tenía que ver nuestra bella y querida Acracia con el estudio de la horrible disciplina jurídica, estudiada por quienes luego inevitablemente tendrían que ejercer su profesión como horribles leguleyos, desde las mismísimas entrañas de la bestia estatal y capitalista: los tribunales de “Justicia”.

La idea de un “abogado anarquista” puede resultar a simple vista tan chocante como la del “banquero anarquista” de Pessoa, y la prueba de eso es que se pueden contar con los dedos de una mano:

-Desde Italia, a fines del siglo XIX, el compañero Pietro Gori, famoso por sus brillantes defensas de anarquistas criminalizados por el Estado, pero que al menos en su aporte “criminológico” manifestado tanto en clases en la Universidad de Buenos Aires durante su exilio argentino, y en la publicación de la revista “Criminología moderna" parece no diferenciarse mucho de las pretensiones científicas de dicha disciplina en esos tiempos, de Lombroso a J. Ingenieros.

-Desde España, también a fines del siglo XIX, don Pedro Dorado Montero, que publicaba frecuentemente en las revistas anarquistas de su tiempo, como La Revista Blanca, firmando como P. Dorado, y a quien incluso los cuadernillos de la publicación Etcétera-Correspondencia de la guerra social han homenajeado en el número 69 de su colección mínimas con una valiosa selección de textos breves, más el índice de un interesante libro llamado “Valor social de leyes y autoridades”…

¿Alguien más? No recuerdo más.

No en vano a principios de los 70, en la ciudad francesa de Tolosa, futuros miembros del Movimiento Ibérico de Liberación (el 1000) trataron de incendiar la facultad de derecho por considerar que era “un nido de fascistas”…Siendo optimistas, creo que por cada uno o dos “abogados libertarios” (que suena menos tremendista y contradictorio que “abogados anarquistas”) esas facultades deben producir a lo menos un millón de abogados fascistas y varios millares de socialdemócratas.

2.-Ante esa avalancha de crítica y escepticismo más o menos justificado sobre quienes ejercemos este oficio, mi respuesta siempre fue la misma: En comparación a los juristas, ¿son acaso “mejores” o más “inocentes” los profesores (y por añadidura los estudiantes de pedagogías varias)? Creo que no: de entrada, los abogados entramos en contacto directo con una proporción más o menos minoritaria de la población general, no así quienes moldean la mente y el cuerpo de toda la infancia del mundo día tras día, año tras año, dentro y fuera de las salas de clases. ¡Y qué decir de ingenieros, médicos, etc.! Como dirían los Sex Pistols: ¡nadie es inocente!, o en términos más filosóficos y hegelianos: “Inocentes, las piedras”.

Pero aunque la pedagogía evoca una serie de imágenes que para los libertarios son unívocamente detestables: la palmeta –instrumento de tortura sutilmente diseñado para causar un buen nivel de dolor a las manos y nalgas de quienes recibían su golpe, mediante agujeros que impedían que el aire opusiera resistencia a tan bella herramienta de madera-; la letra que con sangre entra; el Silabario hispanoamericano que al enseñarnos el pra-pre-pri-pro-pru nos dice que “los policías llevan presos y encierran a todos los que se portan mal” (los subrayados están en el texto original), etc., no pocos desde los ambientes libertarios se han atrevido a postular y ensayar incluso una “pedagogía libertaria”, asumiendo que algo así fuera posible (y deseable).

La pedagogía, al igual que el derecho, la ciencia y casi todo lo que se nos ocurra pensar,  también está marcada a sangre y fuego, y totalmente influida o determinada, como un concepto que es propio de las sociedades ya divididas en clases y con un poder político separado de la comunidad humana.  De hecho, etimológicamente proviene del griego: paidos y agogos: niño (o hijo) y conductor (o guía). El “pedagogo” conduce al niño, lo dirige. Ciertos diccionarios etimológicos agregan además que originalmente el “pedagogo” era el esclavo encargado de llevar de la mano al niño entre su casa y la escuela. Como es fácil advertir, el término está teñido de autoritarismo y adultocentrismo, y en definitiva de toda la Dialéctica del amo y del esclavo.

Y así y todo hay quienes sueñan con liberar la pedagogía…siendo que más bien se trataría de destruirla.

El programa del comunismo anárquico debiera incluir también la abolición de la pedagogía y los diversos saberes especializados y puestos al servicio de la vieja mierda, del Poder.

3.- A diferencia de la pedagogía, el Derecho no goza de ninguna simpatía libertaria. Es un campo o sector de la realidad donde al igual que en el grueso de los marxismos, al anarquismo le basta con proyectar su abolición repentina y/o disolución gradual a medida que el día después de la revolución avancemos a paso firme hacia la sociedad sin clases, sin Estado, y sin “Derecho”.

En cuanto a eso, pareciera que ni siquiera hay diferencias entre marxismo y anarquismo: el objetivo final de la lucha por la liberación individual y colectiva, el comunismo (sociedad sin clases) y/o la anarquía (sociedad sin Estado), que a mi entender están tan imbricados como el capitalismo y el poder estatal, incluye también la abolición del Derecho como esfera especializada y separada. 

Pero el Derecho existe. Y conocerlo puede tener no pocas ventajas. Cuando hablamos de Derecho, así con mayúsculas, nos referimos en realidad principalmente a este Derecho: el de la sociedad capitalista y estatal. Pero también han existido y en parte subsisten otros derechos, otras formas “jurídicas”, más o menos especializadas, que diferentes sociedades, culturas y comunidades han generado en distintos tiempos y lugares.

Sobre esto último (la posibilidad de “otros derechos”) nos hemos detenido bastante poco: En general asumimos que “derecho” es únicamente el Derecho estatal propio de la Modernidad capitalista, y en rigor es ese “Derecho” el que queremos abolir.

No en vano el Derecho de nuestro tiempo es el producto de lo que algunos han llamado “el secuestro del Derecho por el Estado”, un proceso mediante el cual el concepto mismo de lo jurídico es reducido hasta convertirlo en monopolio estatal. Hasta el lenguaje común lo denota: cuando alguien entra a estudiar derecho, la gente dice de él que va a “estudiar leyes”.

P. Dorado decía que más que un “Estado jurídico” lo que tenemos al frente es un “Estado legalizado”. Otro jurista español más reciente, Alejandro Nieto, nos dice que el Derecho en el siglo XIX se convierte en un rehén del Estado, y que “la consecuencia más notable del monopolio del Derecho por el Estado es que terminó formándose una unión hipostática de ambos: el derecho, si quiere serlo, ha de ser estatal; y el Estado por su parte, ha de ser jurídico en el sentido de que ha de actuar siempre con arreglo a derecho. En otras palabras, ambos se legitiman mutuamente” (Crítica de la razón jurídica, 2007).

Pero, ¿qué pasa con esas otras formas previas y/o coexistentes de derecho no estatalizado? ¿Tendrán un lugar dentro de una sociedad liberada o por el contrario serán siempre formas de subsistencia de las viejas lógicas mercantiles y autoritarias? ¿Será mejor ver al derecho en bloque, y odiarlo también en bloque, o es más sabio entenderlo –y usarlo- como un campo dinámico y complejo de múltiples fuerzas en tensión?

Sabemos bien que en todas las revoluciones populares/proletarias un momento clave consiste en la destrucción de todos los registros y títulos oficiales. Pero sabemos menos acerca de la forma en que los revolucionarios han tenido que hacer frente a problemas de distribución, de justicia, de solución de conflictos. ¿Qué principios aplican ahí? ¿Cómo se organiza la comunidad humana liberada para resolver una serie de conflictos interpersonales que necesariamente se seguirán manifestando?

4.- También existen, y no pocos,  estudiantes de derecho, procuradores, técnicos jurídicos y abogados, y siempre entre las filas de esa “especialización disciplinaria” se va a manifestar también (como casi en cualquier otro sector de la realidad que escojamos analizar) el conflicto de clases y la vieja pugna entre poder y libertad, autoridad y revuelta: en otras palabras, el partido del Orden contra el partido de la Anarquía.

En los 90, recuerdo que uno de los anarquistas más veteranos que teníamos entre nosotros, el Lolo Saball, nos defendió (o más bien, como decimos por acá, “nos prestó ropa”) contando la siguiente anécdota: en su exilio en Francia había visto un muy buen libro donde  unos compañeros abogados  libertarios habían volcado todo su conocimiento para dar forma a un verdadero Manual de infracción de leyes y resquicios para trabajar menos declarándose enfermo o inventándose feriados, burlar a la policía y los jueces, recuperar mercancías apropiándoselas, evadir ciertos impuestos, etc.
 Inspirados por ese ejemplo, recuerdo que por ahí por 1992 en El Duende Negro cuando todavía era fotocopiado, se publicó un escrito de uno de nuestros compas, haciendo todo un análisis jurídico de la okupación de inmuebles.

¡Para eso entonces podían servir los abogados! No era poco, pero, ¿podrían servir para algo más? 

Pareciera que no mucho. Y de hecho, más de 20 años después, ninguno de los otros miembros de “cádaver exquisito” se considera anarquista, libertario, ni nada por el estilo. El peso de la tradición los convirtió a casi todos en abogados respetables. Además, hay que tener en cuenta que en esos años se produjo en Chile una masiva despolitización/desradicalización de la juventud que hacia mediados de los 80 se había sublevado contra los milicos con todos los medios a su alcance.

5.-Pero, ¿por qué pasa eso? ¿Hay una presión mayor hacia la adaptación respecto a los estudiantes de Derecho que genera efectos de renegación más rápido y efectivamente que en otros campos del saber académico?

Recuerdo haberlo discutido hace un par de años en un Foro Antirepresivo en una Universidad en toma en la ciudad de Valparaíso, cuando alguien preguntó acerca de cómo un estudiante de derecho o abogado podía pretender ser “revolucionario”, si en toda su vida tenía más bien que rendir pleitesía a la ley y a los poderes.  Lo cual, dicho sea de paso, es totalmente cierto: en nuestro medio, para obtener el título de abogado en la Corte Suprema hay que aceptar jurar “por Dios y los Santos Evangelios”, y en cualquier escrito y alegación verbal hay que partir por decir  “Su señoría”, o “Usía Ilustrísima” o incluso “Excelentísima”…

El otro expositor, abogado y viejo militante trotskista, decía que un abogado era como cualquier otro compañero, sólo que trabajaba en al ámbito jurídico, y que perfectamente podía ser un revolucionario.

Yo discrepé, y sostuve que efectivamente es a lo menos muy difícil que un abogado pueda ser un revolucionario. Al hacerlo me sentía un poco como en los tiempos de las críticas que mencioné en el primer punto. Pero así es la dialéctica, ¿no? Y es la realidad la que es profundamente dialéctica, y tramposa (como la dialéctica, ja).

Para ilustrar mejor mi posición, opté por contar otra anécdota: una escuché de unos compas en en Asunción (Paraguay) hace hartos años.

En esos territorios, así como gran parte de Argentina y Brasil, la industrias de la soya transgénica llevan a cabo una “acumulación originaria de capital” que no tiene nada que envidiarle a las páginas más cruentas del volumen 1 de El Capital y su famoso capítulo XXIV. Cómo sé que lamentablemente al grueso de los anarquistas la sola mención de la palabra Marx les genera alergia, aunque estemos hablando de Groucho, me contentaré con sintetizar en titulares lo que ahí trata el barbón: Expropiación violenta de la tierra, y expulsión/contención/eliminación de las comunidades tradicionales que quedaban. Por medios legales e ilegales, que Marx abiertamente califica de “terroristas” (Si pueden superar la alergia, hagan como Bakunin y lean con sumo cuidado el Libro 1 de El Capital. Mal no les va a hacer…A mi juicio, este análisis es totalmente complementario con el de “Dios y el Estado”).

En una de esas comunidades deciden que uno de los suyos debe prepararse para ayudarlos, manejando con eficacia las herramientas del enemigo, y sobre todo las leyes.  El muchacho entra a estudiar Derecho en una universidad, gracias al aporte de toda su comunidad. Cuando el joven recién iba en segundo año de facultad, la comunidad discute acerca de cómo organizar y llevar a efecto un corte de ruta. El muchacho pide la palabra y dice: “disculpen, pero no creo que debamos hacer esto porque los cortes de ruta son ilegales”.

6.- Luego de eso traté de dar mi respuesta: El derecho es distinto a otras profesiones u oficios. Una de sus principales características es que, ya desde su “invención” en la civilización romana, los juristas y su Saber especializado ocupan un sitial intermedio entre la Política y la Religión formales y organizadas. De ahí que en todas las sociedades oficiales que conocemos (jerárquicas, patriarcales y mercantilizadas), el Derecho es una parte esencial del engranaje de dominación y explotación. De hecho, es prácticamente el cemento que mantiene articulada y unida a la sociedad burguesa. 

Una cuestión de por sí interesante y polémica es el asunto de si pudiera ser de utilidad para los revolucionarios conocer el material jurídico y su operatoria en detalle. Pero otra cosa muy distinta es tratar de negar el hecho de que por libertarios y subversivos que se crean ciertos sujetos individuales, su paso por el mundo del derecho, sobre todo si necesita prácticamente actuar en el interior de las entrañas del sistema jurídico oficial, no puede sino transformarlos profundamente. Esa transformación en general tenderá a ser muy negativa: al estudiante no se le premia por ser inquieto y creativo, sino que más bien por todo lo contrario. Y por el sólo contacto, casi por osmosis, a los que se manejen en el territorio jurídico les será imposible salir intactos del contacto con una de las formas más concentradas e intensas de ideología dominante.

El Derecho tiene una tendencia intrínseca a la mistificación. Es un tipo particular de opio del pueblo. Quien se dedica en su vida a lidiar con él, debe estar consciente de ese dato, en todo momento, debe asumir en tanto jurista una “mala consciencia”, y no sucumbir al fetichismo de la forma jurídica.

Sobre todo si tiene pretensiones anticapitalistas, antiautoritarias, y revolucionarias. Aunque en cuanto a esto a veces prefiero asumir que, el abogado “libertario”, al verse obligado a actuar dentro de un terreno que fue configurado totalmente por el enemigo, es en el mejor de los casos una especie de “socialdemócrata”…Me explico: lo queramos o no, debemos estar claros de que al actuar en el escenario jurídico actual estamos operando como un apéndice de ese sofisticado engranaje, somos una pieza más en su eterno movimiento. Parte de nosotros se aliena en dicha actividad. Por definición, no se trata de una actividad libre. Y al aceptarlo, agachamos el moño…nos guste o no. De hecho, lo que hacemos al actuar “en el Derecho” es similar a lo que hacen los buzos al sumergirse en el agua, con la diferencia de que nuestro océano es un inmenso mar de mierda. Pero no estamos obligados a quedarnos en ella, tragándola. Tenemos también el antídoto, cuando salimos de ahí, pero esto es algo que no depende exclusivamente de nosotros mismos, sino que necesitamos de nuestros pares y de las comunidades de lucha en que ellos se forman y viven, impidiendo que se apague el fuego de la revuelta.

Nuestro primer deber, entonces, sería el de “no dejarse mistificar”. Y el segundo, derivado, sería no contribuir a que ese efecto “mistificador” de las formas jurídicas se extienda a todo el resto (sean los compas, los defendidos, los otros libertarios, o la sociedad en su conjunto).

Como decía el joven Lukács (cuando todavía era un marxista revolucionario y no un jodido estalinista) en “Legalidad e ilegalidad” (1920), “la condición de una franca actitud revolucionaria frente al derecho y el estado” consiste en “descubrir, bajo la máscara del orden jurídico, el aparato de coacción brutal al servicio de la opresión capitalista”.

La contrapartida de eso es que además somos nosotros los que manejamos herramientas muy apropiadas para plantear que en esta sociedad toda actividad revolucionaria, subversiva, anticapitalista y antiautoritaria, es violencia limpia, o si se quiere, “legítima defensa”: al exhibir la violencia del Derecho, necesariamente hablamos a favor del derecho a la violencia. Por algo Hobbes decía que uno de los peores enemigos del contrato social son los profesores de derecho que enseñan doctrinas subversivas, y que “quienes ofenden así” deben sufrir “no como súbditos, sino como enemigos” (cuatro siglos después estas mismas posiciones siguen siendo defendidas por sujetos como Gunther Jakobs).

7.- Y en este camino tan extraño, el del derecho visto desde una posición libertaria, nos topamos con los trabajos de Rodolfo Montes de Oca. Por mi parte, debo decir que primero me topé con sus textos bajo la forma de pequeños folletos editados y distribuidos en distintas ferias libertarias en la región chilena. La mayoría de ellos exponían posiciones abolicionistas respecto de la cárcel y el sistema penal.

Al hojearlos, y leerlos, me llamaba la atención que un compañero anarquista hiciera ondear coherentemente la bandera del abolicionismo, puesto que al menos en el medio chileno los “abolicionistas” o bien no existen, o se encuentran más bien recluidos cómodamente en lo que queda de Academia. Ese abolicionismo light pretende por lo general, al igual que el enfoque predominante en la burocracia internacional de los derechos humanos, criticar tan sólo los “excesos” más impresentables de la violencia estatal, o incluso cuando pretenden ser abolicionistas de la “pena”, llegan a cuestionar la forma misma que asume en tanto “sistema penal” propio de la modernidad capitalista (el ius puniendi en manos del Soberano, y la expropiación del conflicto original a sus protagonistas), pero siempre desde debajo de las faldas de la socialdemocracia en sus diversas variedades, y sin denunciar explícitamente el mecanismo propiamente capitalista al cual todo esto necesariamente se reconduce: la producción de mercancías (el “devenir-mundo” de la mercancía, y viceversa).

Para nosotros la cuestión es diferente: dado que la “pena privativa de libertad” es una invención propia del capitalismo, que hubiera sido imposible de generalizar sin que a la vez se generalizara e impusiera a todo el mundo la forma mercancía, la valorización del valor, el sometimiento formal y real de todo lo existente a las necesidades de la dominación del capital como infinita acumulación de trabajo muerto, nos parece imposible tratar de abolirla sin abolir al mismo tiempo todo el conjunto del edificio formado por la nefasta dupla del Estado/Capital.

En eso, me parece que las posiciones de Rodolfo son claras y no admiten lugar a confusión alguna. Por eso, creo que su mérito indiscutible hasta ahora es haber conseguido sacar al abolicionismo de su entorno más comodificado, y acercar esas ideas a donde merecen circular, es decir, en los ambientes libertarios.

8.- Llegando al final de este presentación a la que el autor amablemente me invitó, procedo a destacar el valor e interés se esta nueva obra, que Rodolfo ha subtitulado como “Textos jurídicos de un abogado heterodoxo”. Según el Diccionario de la RAE heterodoxo es, en su tercera acepción, el “disconforme con doctrinas o prácticas generalmente admitidas”. Por cierto que en tanto “jurista” el individuo que se define como anarquista o libertario va a ser visto siempre como tal, e inclusive agregaría yo como un “hereje”, o como alguien que “no cree en el Derecho”: en definitiva, como un “anti-abogado”.

Para mí, en estos textos lo que Rodolfo hace es, cual materialista benjaminiano, pasarle al Derecho (en tanto parte integrante de la historia) el “cepillo a contrapelo”. Por eso, desmenuza cuidadosamente leyes y reglamentaciones que el común en los mortales raramente tendrá el tiempo para analizar, y que a pesar de las pretensiones “populares” de la burocracia bolivariana siguen siendo expresadas en un lenguaje poco abordable para todos los no especialistas, y  al develar desde las entrañas de estos mecanismos legales lo que está en juego en términos de las relaciones de poder, desacraliza el lenguaje pretendidamente sagrado de la Ley, para exhibirla en su real significación y materialidad.

Lo realmente heterodoxo del material se revela al lector ya en el Capítulo I, cuando entremedio del análisis estrictamente “jurídico” se intercalan historias de resistencias locales, sicogeografías peculiares en las que se cuelan “zonas temporalmente autónomas” pobladas por crotos, payadores y anarcopunks. Poder popular “legalizado”, servicio militar, nuevas leyes de policía y diversificación del control social, formas de terrorismo de estado y formas de defenderse de él, inteligencia/contrainteligencia, resistencias humanas individuales y colectivas contra el poder. En la constelación de Rodolfo todos estos temas, problemas y rebeliones conviven y se articulan y rearticulan constantemente, generando lo que él llama “cartuchos de ideas para afrontar la contingencia”.    

Posteriormente, en el capítulo II, toda la maraña de temas ya referidos se vuelva conectar de una manera nueva, más personal si se quiere, gracias al formato entrevista (una con El Surco, de la región chilena, y otra con Destruye las prisiones, de la región mexicana).

En definitiva, este libro es una invitación a reflexionar y accionar. Mientras lo leía no podía evitar las ganas de gritar la misma consigna que da título a este breve prólogo, y que vi alguna vez en la prensa anarquista editada en la región chilena hacia fines del siglo XIX:
¡Abajo la Constitución: no más códigos ni leyes!


Julio Cortés Morales
Santiago/Punta Arenas/Puerto Natales, septiembre-octubre de 2015. 

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martes, mayo 03, 2016

VIDA CAMPESTRE/EVENT 76 


¿Retorno a la naturaleza? O no tanto…Las modelos de la portada están junto a la vegetación, pero ellas visten corpiños y calzones suministrados por la segunda naturaleza, y sólo una de ellas se ha despojado de la prenda superior, se tapa los pechos con las manos en que destaca el rojo de las uñas. La otra chica, que viste de blanco transparente, se tapa la frente y la entrepierna.

Confieso que este disco entra más por la vista en un primer momento, y después la música elegante y sintética empieza a apoderarse de uno, poco a poco. En su momento, hubo variadas formas de censura, que hacían al disco aún más deseado. 



En sus discos anteriores estaba todavía Brian Eno en Roxy Music, o su sombra. Brian Ferry lo echó, pero dijo: “a Eno le va a ir bien sólo”. ¡Tenía razón! Gracias a eso tenemos Here come the warm jets, Taking Tiger Mountain (by strategy), Another green world, y Before and after science, por mencionar 4 obras maestras indiscutibles de Eno.

En Country Life creo que tenemos al Roxy Music recién en “estado puro”. En base a estos resultados hay que juzgarlos. Uno no puede evitar escuchar cómo esto resonó en Bowie, parte del krautrock más mecánico, y en el post punk.

Mis gustos bastante diferentes a esto me hacen disfrutar más los temas sueltos, sobre todo en lo que me parecen joyas pop como “La emoción de todo esto” y “Todo lo que quiero es a ti”. En otros momentos como “Y si toma toda la noche” me convencen mucho menos, aunque cuando Andrew Mackay empieza a azotar su saxo, es algo bastante disfrutable. Luego viene una balada dolorosa que no está nada mal (Bitter Sweet: agridulce, y así suena, y no sé por qué los elementos más circenses del tema me hacen hasta recordar al Alice Cooper de “Bienvenido a mi pesadilla”! Lo mismo con Triptych, el tema 7).



Una vez leí que Roxy Music se arrepintió de tocar justo después de sus teloneros The Clash, tras ir llegando Brian Ferry en su limosina blanca y considerar el estado de excitación en que los punk city rockers tenían al público. Los mismo le pasó a Emerson, Lake and Palmer por esa misma época (segunda mitad de los 70) cuando en Italia estaban siendo teloneados por Area, y prefirieron esperar una larga pausa para que el proletariado juvenil italiano se calmara y así los ELP no palidecieran tanto en comparación al Internacional POPular Group. Por cierto, hace poco encontré en el persa Bío Bío la edición japonesa del “Event 76”, un excelente concierto de Area (con formación incompleta, mientras dos músicos andaban de gira con otro proyecto), pero con Paul Lytton y Steve Lacy en percusión y saxo soprano respectivamente. El gran Demetrio Strattos distribuyó a modo de instrucciones los siguientes conceptos: SILENZIO (silencio), IRONIA (ironía), SESSO (sexo), VIOLENZA (violencia) e IPNOSI (hipnosis). Y luego de eso, todos improvisaron magistralmente y el público de la Universidad estatal de Milán respondía emocionado y con grandes aplausos. En este tipo de eventos uno entiende que la etiqueta de prog rock o fusión para Area es muy inadecuada: ellos estaban más bien trabajando en una zona que demolía la distinción entre free jazz y free rock.



A propósito de la vida en el campo, recordé que un imbécil opinó en estos comentarios hace un tiempo, donde habíamos puesto un fragmento de Marx/Engels sobre el campo y la ciudad, que quien suscribe estas líneas es un hipócrita por no irse a vivir al campo y abandonar los privilegios que tendría acá en la ciudad (¿Eso incluye los viajes a diario en la línea 4 del metro?). Huevón: lee bien. En parte alguna dije que la solución a algo fuera irse al campo, imbécil de mierda. Idea idiota en la que nunca he creído, y que ya Marx criticaba cuando ciertos comunistas de su tiempo postulaban que había que venirse a fundar comunas campestres en el Nuevo Mundo. El capitalismo reconfigura totalmente la relación campo/ciudad, y los destruye a ambos, tonto huevón. A ti también te destruyó, el cerebro  por lo visto. Trata de leer a Henri Lefebvre, “Lo rural y lo urbano” por ejemplo,  y sobre todo las ediciones locales que han hecho los compas de Praxis. No te harás menos imbécil, pero tal vez aprendas a disimular un poco. Y por último, si te caigo mal: ¡no entres a este espacio, que está hecho exclusivamente para camaradas y amigxs! ¡Fácil y bonito!

Ah, disculpen la digresión. El disco sigue transcurriendo entre mareas de emoción eléctrica y sensualidad. Casanova, suena como…música para follar. No es mala idea. (Hay un motel excelente en pleno centro donde en cada pieza tienen un reproductor de CD. Pero no dejan entrar de a 3 personas).  




“A really good time” y “Prairierose” cierran este disco, hecho en 1974. Recuerdo poco ese año. La memoria humana empieza en promedio a los 4 años. El 74 ya era claramente un año protopunk, y a algo así suena este artefacto al final, tras pasar por una odisea mucho más “clásica” de sonidos. Siempre muy elegante, y con saxo. 

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viernes, abril 29, 2016

Canonización de Aylwin (parte 2) 

La vida es difícil, la vida es rápida, la vida es corta, y por lo mismo mientras escucho de nuevo "In a free land" de Hüsker Dü pienso que por suerte otra persona ya hizo parte importante de la pega que demuestra el tipo de guerra sucia que la Concertación dirigió desde el Estado contra lo que quedaba de izquierda subversiva: tal cual la UP masacró a la VOP con las mismas fuerzas armadas que luego la masacraron a ella, la oficina del PS/DC/PPD siguió usando las mismas fuerzas de la dictadura para asesinar en ejecuciones sumarias a los jóvenes militantes de la organizaciones como el FPMR (Autónomo), MIR y MAPU Lautaro.

(El Ariel)

Va acá un breve listado confeccionado por Daniel Giménez. En la parte 3 nos seguiremos explayando (sobre todo para operar así en contra de los sociodemos que creen que el terrorismo de estado existe sólo durante los llamados "estados de excepción constitucional"):


Pero, y esto es lo más importante, el currículo de Aylwin muestra no solo que no fue un paladín de los derechos humanos, sino que, al contrario, fue responsable, al menos político, de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado de Chile entre el 11 de marzo de 1990 y el 11 de marzo de 1994. Con la excusa de desmantelar a “los grupos subversivos” que para entonces operaban en Chile (el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el MIR, pero fundamentalmente el Movimiento Juvenil Lautaro), el gobierno de Aylwin asesinó a al menos 33 de sus militantes y a otras 63 personas sin militancia conocida. En parte importante de los casos, los asesinatos ocurrieron a través de ejecuciones sumarias y con montajes para simular enfrentamientos, tal como lo hacía la CNI y como lo siguieron haciendo posteriormente otros aparatos represivos en sus ejecuciones sumarias, como, por ejemplo, en el asesinato de Matías Catrileo.

Radio Villa Francia ya ha publicado una lista detallada de los y las militantes de izquierda asesinados/as por el gobierno de Patricio Aylwin. Pero para dimensionar la gravedad de las violaciones a los derechos humanos cometidas por él, permítaseme reseñar brevemente un par de casos elocuentes:

(Para más antecedentes sobre algunos de estos casos y sobre las violaciones a los derechos humanos en general por parte del gobierno de Aylwin, se recomienda especialmente la tesis Rebeldía y utopía, castigo y represión: políticas represivas en el primer gobierno de la concertación, de Susana Cells Ramírez, Escuela de Periodismo, Universidad de Santiago, 2010).


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lunes, abril 11, 2016

Contra Foucault: Bill Not Bored, sobre las pifias de "Vigilar y castigar". 

El foucaultianismo no sería ni necesario de tomar en serio, ni menos de estudiarlo, si no fuera por la función particularmente central y nefasta que ha ido adquiriendo en el sistema de las mentiras dominantes.

Hay algunos aportes en la tarea de criticar a dicha vaca sagrada. No tantos aún...

Por ejemplo, el libro de J-M. Mandosio "Foucault: la longevidad de una impostura", que causó pataleta a muchos academicistas e izquierdistas sofisticados. Es gracioso leer en la defensa que hace uno de ellos, datos tan claros e incontestables de la trayectoria de semejante personaje: se mete de mala gana al PC, luego pololea con los “maos”, después como que trata de reacercarse al PS….¡qué flexible! ¡qué conveniente! ¡que devenir mas rizomático!

(Necesito escuchar algo suave: Jon Hassell, Vernal Equinox).

Carlos Peña (que ejerce de intelectual orgánico de la burguesía académica desde las páginas de El Mercurio, y que es lo más parecido a un intelectual “crítico” en nuestro territorio (porque tiene harto tiempo para leer “crítica”, “crítica crítica” y hasta algo de “crítica de la crítica critica”.) O sea: es un burgués que critica). Y con su pluma le enseña a los lectores de dicho pasquín que alguna vez existieron Marx, Freud, Castoriadis, Zizek y Foucault. Ah: ¿que Zizek está vivo me dicen? Es verdad. De hecho, se dice que tiene un romance con Lady Gaga. ¡Qué pésimo gusto! ¿Quién salió perdiendo más feo? Y tan bonita que era su ex-esposa argentina. Por último con Exene Cervenka o Lydia Lunch...en fin: en cuestión de gustos no hay nada escrito, decían 8 mil millones de moscas comiendo caca. La cosa es que hasta Peña se da cuenta que la teoría del panóptico se verifica más bien en curiosas formas invertidas, ya que no de acuerdo al ideal de Bentham:

“"Esa voluntad de sigilo se estrella, sin embargo, con el panóptico al revés que la era de la internet parece haber instalado. Alguna literatura (v.gr. Foucault) describió la sociedad moderna como un panóptico, un dispositivo mediante el cual el poder podía observar a los ciudadanos sin que él, por su parte, pudiera ser observado. Pero internet -lo confirman los Panamá Papers- parece haber erigido un panóptico al revés: basta un infidente decidido a entregar un paquete de datos para que quienes conforman la estrecha élite del poder y la influencia sean vistos por todos, sin que ellos, por su parte, puedan vigilar a quienes los observan", apunta Peña (Peña y Panamá papers, elmostrador.cl).

Michelito F. es la vedete del Espectáculo, que se caracterizó precisamente por cumplir una curiosa función “antiespectacular”: no en el sentido de oponerse a la existencia del Espectaculo, sino en cuanto a ayudar a que no se pueda hablar de él. Ni de Debord.



Sobre las pifias de “Vigilar y castigar” de Michel Foucault.

Los defectos de “Vigilar y castigar”[1], que fuera publicado en Francia en 1974, derivan del hecho de que su autor claramente veía a “La sociedad del espectáculo” de Guy Debord, publicado en Francia en 1967, como competencia, esto es, como un trabajo que debía ser desacreditado, antes que comentado, complementado o corregido. Dada la naturaleza de la escena intelectual francesa, quizás este aspecto de competición era inevitable. En cualquier caso, a diferencia de Guy Debord, que siempre mencionó por su nombre a aquellos que estaba criticando o descartando, Michel Foucault no mencionó a Debord por su nombre en “Vigilar y castigar”: en vez de eso, intentó apropiarse y alterar el significado de aquello que Debord llamó “el espectáculo”. (Notemos que, aunque es igualmente despectivo con el concepto debordiano de espectáculo,  Jean Baudrillard siempre se ha dado la molestia de mencionas a la Internacional Situacionista, de la que  Debord fue miembro fundador. Ver por ejemplo “El espejo de la producción”, de Baudrillard, publicado en Francia en 1973).

Para Foucault, el espectáculo es idéntico a “el espectáculo de la ejecución” (esto es, las ejecuciones públicas del siglo XVIII); y así “la desaparición de las ejecuciones públicas marcó la decadencia del espectáculo”. La conversión telescópica de “el espectáculo de la ejecución” en “el espectáculo” tiene lugar una y otra vez en “Vigilar y castigar”. Para citar un solo ejemplo: “los modernos rituales de ejecución atienden a este doble proceso: la desaparición del espectáculo y la eliminación del dolor”. 

De acuerdo a Foucault, las relaciones sociales modernas son “el reverso exacto del espectáculo”. Él insiste en que “nuestra sociedad no es una sociedad del espectáculo, sino de vigilancia”, a pesar de que ambos términos se refieren al dominio social de lo visible y no son necesariamente excluyentes. 

Para Foucault, “el poder del espectáculo” disminuyó y desapareció con el reemplazo de emperadores y reyes por “disciplinas” y “máquinas”. Él insiste en que “somos mucho menos griegos de lo que creemos. No estamos ni en el anfiteatro ni en el estadio, sino en la máquina panóptica, investida por sus efectos de poder, que traemos con nosotros desde que somos parte de su mecanismo”.

Como muchos de nuestros lectores deben saber, el panóptico era originalmente una prisión circular diseñada por Jeremy Bentham a principios del siglo XIX. Su sello distintivo era una torre de vigilancia ubicada en el centro, desde la que un guardia podía ver hacia el interior de cada celda. Es significativo que Foucault diga que, antes de su trabajo,

el panoptismo ha recibido poca atención. Era visto como poco más que una pequeña utopía bizarra, un sueño perverso (…)  Hay muchas razones por las que recibió pocos elogios; la más obvia es que los discursos a los que dio lugar raramente adquirieron el estatus de ciencia, excepto en las clasificaciones académicas; pero la verdadera razón sin duda es que el poder que opera y que aumenta es un poder directo, físico, que los hombres ejercen unos sobre otros. Una culminación poco gloriosa que tenía un origen que sólo podía ser reconocido de mala gana.

Y así, mediante el descubrimiento y popularización de la relevancia del panoptismo en la sociedad moderna Foucault esperaba desplazar a Debord y su presumiblemente sobrevalorada o sobreexpuesta teoría del espectáculo.

Pero a diferencia de Debord, Foucault no está realmente dedicado a su concepto clave. Destaquemos que Foucault no lleva el panóptico de Bentham a su “poco gloriosa culminación” en la novela 1984 de George Orwell, que no recibe mención alguna en “Vigilar y castigar”.  Ni tampoco menciona Foucault el hecho de que a pesar de que fueron frecuentemente construidas hacia 1830[2], las prisiones panópticas no se siguieron construyendo después, a pesar de su tan elogiada utilidad. 

Irónicamente, es el mismo Foucault el que provee de razones para el rechazo de las prisiones panópticas. Por un lado, la posición de la torre de vigilancia central fácilmente se prestaba para abusos: “No importa que motivo tuviera: la curiosidad del indiscreto, la malicia de un niño, la sed de conocimiento de un filósofo que desea visitar este museo de la naturaleza humana, o la perversidad de aquellos que sienten placer en espiar y castigar”. Por otro lado, los otros empleados del panóptico podrían objetar sus condiciones de trabajo, y causar ‘probemas laborales’”.

De nuevo Foucault:

En esta torre central, el director podría espiar a todos los empleados bajo sus órdenes: enfermeros, doctores, encargados, profesores, guardias; el sería capaz de juzgarlos continuamente, alterar sus comportamientos, imponerles los métodos que cree mejores; y hasta sería posible que se observara al director mismo. Un inspector llegando inesperadamente al centro del Panóptico sería ser capaz de juzgar en base a una observación, sin que nada se le oculte, como está funcionando el establecimiento entero.  

Combinemos ambos –un niño malicioso o un mirón sádico observando y controlando a un equipo de bien educados profesionales- y tenemos un sistema que simplemente no funciona.

Incluso si estos problemas pudieran ser solucionados, tanto Bentham como Foucault cometieron serios, incluso fatales errores en sus cálculos acerca de la efectividad de la vigilancia.  De acuerdo a Foucault, "el mayor efecto del Panóptico" es "inducir en el interno un estado de consciencia y visibilidad permanente que asegura el funcionamiento automático del poder",  que puede sser alcanzado arreglando las cosas de forma que “la vigilancia sea permanente en sus efectos, incluso si hay discontinuidad en su acción; que la perfección del poder nos lleve a que su ejercicio real sea innecesario; que este aparato arquitectónico sea una máquina para crear y sostener una relación de poder independiente de la persona que lo ejercita; en síntesis, que los internos sean capturados en una situación de poder en que ellos mismos sean sus portadores". Foucault llega a decir,

En vista de esto, Bentham sienta el principio de que el poder debe ser visible y no verificable. Visible: los internos van a tener constantemente ante sus ojos el enorme contorno de la torre central desde la cual son espiados. No verificable: el interno no debe nunca saber si está realmente siendo vigilado en todo momento; pero debe estar seguro de que siempre es posible.

Como señalé en un ensayo sobre “póquer” para los Surveillance Camera Players,[3] alguna –mucha- de la gente que sabe o sospecha que podría estar siendo observada constantemente  no se pone “ansiosa”, no restringe ni cesa voluntariamente su comportamiento infractor, no queda “capturada” en la “situación de poder”. Por el contrario, sin dejarse intimidar, tratan esta situación como un juego, un juego de póquer: ellos sospechan que el otro jugador (el vigilante) está blufeando o se dedican a blufear activamente ellos mismos.  Constantemente experimentan: ¿Cómo podría burlar esto? ¿En qué momento es posible hacerlo? ¿Cuándo podría hacerlo de Nuevo? Y, si nadie está observando, ellos tratarán de burlar el mecanismo todo el rato. Incluso más, incluso si en realidad están siendo vigilados todo el tiempo, algunos se volverán “actores”[4], esto es, van a actuar para los vigilantes, y de paso demostrar el hecho de que ser observado no es suficiente, y que si el “Gran Hermano” realmente quiere ser un tirano, no le saldrá ni fácil no barato; se verá obligado a aplicar la fuerza; tendrá que mancharse las manos, con sangre.

Pero, ¿Quién podría saber realmente que es lo que va a su vez a interpretar o actuar el vigilante, una vez que sea confrontado? ¿Responderá como un niño, un filósofo o un sádico? Nadie lo sabe, y esta es la debilidad fatal del Panóptico. Podría terminar ocurriendo que el Gran Mago, “el hombre detrás de la cortina”, sea expuesto como un fraude o un cobarde, y el daño infligido a la “perfección” de la ilusión-maquínica sería irreparable. Nadie más le tendría miedo nunca más.   

Bill Not Bored, Octubre-Diciembre de 2004.









[1] Modestamente siempre he entendido que la mejor traducción al español era “Disciplinar y castigar” (N. del T.).
[2] La Penitenciaría de Santiago de Chile, que sigue fielmente el modelo de Bentham, fue construida en 1843: mismo año en que el gobierno de Bulnes, el primer gran penitenciario de la República, tomó posesión del Estrecho de Magallanes, adelantándose por 1 día a un barco francés que venía a hacer lo mismo (N. del T).
[3] Grupo de “jugadores con las cámaras de vigilancia”: no sé cómo traducirlo mejor en este momento. Hay constantes alusiones a las actividades de este grupo revolucionario en las páginas de NOT BORED (N. del T.).
[4] La gracia de la palabra “play” es que sirve para referirse tanto a las acciones de: jugar, tocar, interpretar y actuar (entre otras) (N. del T.).

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sábado, abril 09, 2016

PANAMÁ/ZIZEK/VAN HALEN/BLACK FLAG: Dañado. 


Una vez viajé por trabajo a Nicaragua. El avión hizo escala en Panamá. Yo miraba hacia ese territorio, pensando en cosas como Noriega y los gringos invadiendo con helicópteros desde los cuales tronaba por los parlantes “música” de Twisted Sister. Pero en mi cabeza no sonaba Twisted Sister sino que…VanHalen, con Panama. Qué gran hit! No soy fan de Van Halen pero siempre amé el sonido de la guitarra de Eddie. 1984 estaba de moda cuando yo tenía como 13 años. En la tele solían poner los clips de Jump, Panama y Hot for teacher. 

Nunca vi su presentación en el US Festival, pero he leído que es de las presentaciones más desastrosamente ebrias y drogadas de una banda de hard rock. El borracho Eddie le echa la culpa del alcoholismo a su papá, que le dijo que chupando podía calmar los nervios de antes de salir al escenario. ¡Conmovedor! Yo también podría culpar de mi dipsomanía a mi viejo, que ya desde los 12 años más o menos me servía una copa de vino al almuerzo, y a mí me encantaba y hubiera deseado muchas veces una segunda copa, o a mi madre, que desde que recuerde hacía un colemono especial algo más suave para los niños de la familia reunidos todos para el año nuevo en el Cerro Cordillera, Valparaíso.

...Y después de ese viaje un curso en Nicaragua, el organismo internacional que solía invitarme a pontificar en esos eventos nunca más lo hizo. No sé si ayudó a eso el que durante una cena yo criticara abiertamente la Reforma Procesal Penal en Chile, que estaba siendo vendida a los colegas de otros países como un paraíso garantista, ante lo cual hice ver que la burguesía chiena había hecho una maniobra notable:  cuasi triplicar la cantidad de presos, y al mismo tiempo eliminar las críticas sobre la "ilegitimidad" del viejo CPP inquisitivo de 1906, además del hecho de que durante ese viaje algunos colegas nos dedicamos a fumar marihuana todo el día, que era abundante, buena, bonita y barata, sin preocuparnos mucho de disimularlo...¿Para qué? La marihuana no es una droga, y hace bien.

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“Lo único verdaderamente sorprendente acerca del escándalo de los Papeles de Panamá es que no hay sorpresa alguna en ellos: No aprendimos exactamente lo que esperábamos aprender de ellos? Y así y todo, una cosa es saber que existen esos paraísos bancarios en general, y otra es observar prueba concreta. Es como saber que tu pareja te está engañando –uno puede aceptar el conocimiento abstracto de ello, pero el dolor surge cuando uno conoce los crudos detalles. Y cuando obtiene imágenes de lo que ellos han estado haciendo…Así que ahora, con los Papeles de Panamá, estamos enfrentados a algunas de las más obscenas imágenes de pornografía financiera de los ricos del mundo, y ya no podemos pretender que no lo sabemos” (Zizek).

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13 puntos en el antebrazo. Hermosa cicatriz. Bastante punk en todo caso. Aunque no tanto como la que tengo en el agujero izquierdo de la nariz, producto de haber hecho un stage diving mientras She Devils tocaba su versión de “Teenage Kicks” sin considerar que había muy poca gente en el pogo y no me pudieron sujetar bien mis casi 100 kilos de peso.

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Quienes sienten que Rollins arruinó a Black Flag (corriente de opinión que partió como minoritaria pero se incrementa a medida que Rollins sigue y sigue decayendo. -Y Ud.? guajajaa!-) siempre podrán a acudir a dos obras maestras 100% libres de Henry: “Todo se volviónegro”, y “Los primeros cuatro años”. Pero así y todo muchos sentimos la legítima duda acerca de como hubiera quedado el álbum “Dañado”  si las voces las hubiera aportado Dez Cadena en vez de él. Interesante problema.

Mientras tanto, podemos imaginar algo cercano a esa idea,  escuchando algunos demos que circulan, como por ejemplo este, donde hay temas con Dez y temas con Henry.


Tendrá estos discos Benjamin Vicuña? Recuerdo que una vez hizo unas publicidades luciendo una polera con las barras de Black Flag. Sería interesante calcular qué porcentaje de los que lucen esas barras en poleras o tatuajes realmente conoce y ama a la Bandera Negra. Como dijo una vez el finao Lemmy: “si toda la gente que tiene una polera de Mötörhead tuviera además un disco, yo sería multimillonario”.

MUERTE A LOS IMBÉCILES!
FUERA LAS MANOS DE LAS OBRAS SAGRADAS DEL HARDCORE PUNK ROCK!

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