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viernes, octubre 11, 2019

Chanchan y Remenyik/MDC en Valpo./Slayer´s TRASH/Thoreau y el racismo en el Metro/Apuntes sobre Barricadas a-go-go x Moro Maxwell 


-Esto es hoy:


Chanchan Olivos…tremendo personaje. Creía que no lo conocía, y con los años me fui topando con su huella en diversos artefactos: un Pequeño Jarry Ilustrado, esencial para quienes amamos a Alfred Jarry y a Pere Ubu; una edición porteña de Otto Gross, y otra de “Anarquía en Baviera”, de Fassbinder…¿Quién será este Chanchán? Me preguntaba. Un amigo que nació cinco días antes que yo  lo conoció y me dijo: ¡es de los nuestros!, incluso en términos generacionales.

Finalmente me lo presentaron y….resultó que ya lo conocía, pero no había sabido de él hace por lo menos 20 años.

Me regaló un libro con su investigación sobre el doble revolucionario (estético y político) Zsygmond Remenyik, que tras el fracaso de las revoluciones proletarias europeas en el período del Primer Asalto Proletario (contra la sociedad de clases) recaló en Valparaíso hacia 1919, donde tuvo una gran labor de agitación estético/política. 

1919: mismo año de la gran insurrección proletaria en Puerto Natales. Hay un libro sobre eso, que ya va en su tercera o cuarta edición: “La rebelión de los tirapiedras”, de Ramón Arriagada. ¡Consíganlo!

1919: Ya van justo 100 años, y me pregunto, ¿Cuándo empieza el Tercer Asalto? ¿Esta vez será un Asalto del Animal Humano contra el mundo de la alienación/cosificación? ¿Socialismo o Barbarie? ¿Comunismo o Extinción?

El libro me resultó impresionante. (Ambos). Y hoy Chanchano lanza en Santiago su segunda patita: la novel de ZR “Los juicios del dios Agrella”.

-Mañana tocamos con MDC y bandas experimentales amigas en el Puerto de Valparaíso.


--Slayer y Tom Araya ya no son “Thrash”, sino que derechamente “Trash”, es decir, BASURA. Menos mal que no tengo ningún disco de estos fachos de mierda en mi casa.


- H.D. Thoreau me dijo esta mañana en el metro (leía un volumen pequeño llamado "una vida salvaje y desobediente") que el mejor momento creativo es en la mañana. No estoy tan seguro, pues a veces me ha dado por escribir fluidamente entre las 23 y las 01. Pero lo entiendo.

"Ni importa lo que los relojes digan o las actitudes y trabajos de los hombres. La mañana es cuando me despierto porque algo amanece dentro de mí".

"Es entonces cuando existe la menor somnolencia en nosotros y durante una hora, por lo menos, una parte de nosotros, la que hiberna el resto del día y de la noche, se despierta".

Cerré el libro para subir las escaleras en Metro Tobalaba, y escuché a una mujer decirle a otra: "Los baños públicos, con tanto extranjero, están llenos de microbios".

-Se acabaron las copias de la tercera edición de Barricadas A-Go-Go. En su momento, y pensando que iba a quedar acachado de copias, le encargué a un par de amigos si podían comentarlo, pensando en usar extractos de sus comentarios para la promoción. Pero las 100 copias se acabaron en 4 meses, lo cual me parece bastante bien. El único lugar en que pueden quedar es en el Persa Biobío, y la otra sería conseguirlo dentro de "1-2-3-4", donde es el texto 1. Como sea, dejo acá los apuntes que me envió uno de esos amigos.

Apuntes sobre Barricadas A Go-Go
Por Moro Maxwell Ilabaca



Cuando leí Barricadas A Go-Go, de Julio Cortés, quedé fascinado por el texto, por varia razones. En primer lugar, y lo más evidente, es que contiene una avalancha de información que nos deja perplejos, acerca de un movimiento y de una realidad “lejana” y desconocida; información que se presenta de manera orgánica, reflexiva y crítica. Aprendí mucho leyéndolo, y lo disfruté. Luego uno comienza a digerirlo, a interpretar y a plantearse las inevitables preguntas. Aparece como ineludible la consabida y problemática relación entre la Historia y las formas artísticas, mediada siempre por la política. ¡Esa tríada! Es estimulante el modo en que Julio va ilustrando las tesis de correspondencia entre estas tres dimensiones de la realidad. Urdiendo una trama en la búsqueda del momento en que el límite entre arte y política se supera o se difumina.

Si bien el vínculo entre estética y política es un tema del que tanto se ha escrito, y del que hemos hablado en varias oportunidades, especialmente a partir de conversaciones sobre la Internacional Situacionista, en Barricadas A Go-Go queda muy bien expuesto. Sin que sea una correspondencia mecánica, ya que cada calendario y cada geografía tiene su laberinto.

Las vanguardias occidentales instalaron en su momento varios temas que trascendían con mucho a la modernidad, y que mientras acompañaron a un movimiento social que empujaba hacia la transformación definitiva de la sociedad tuvieron razón de ser; estos movimientos tendían a la desarticulación del campo del arte y a la desaparición del artista en tanto representante de la “cultura afirmativa”, en un abierto ataque al Ego eurocéntrico. La vanguardias de las que nos habla Julio Cortes tienen sentido en el contexto de las revueltas acontecidas a la luz del fuego de mayo del ‘68, que se extienden, según el calendario del texto, hasta el año ’77, y que tuvieron sus antecedentes en Japón aún antes del mayo Francés. La lucha era en todos los planos, también en el de la vida cotidiana. Esa era la principal diferencia con la revolución proletaria de principios de siglo XX, que se daba en el plano meramente económico y superestructural. Algunas de las banderas de lucha y reivindicaciones de la generación insurrecta de los 60-70 son elementos que curiosamente se pueden encontrar en culturas no-occidentales, orientales, o indígenas. ¿Es esa época un puente entre oriente y occidente? No es casual que se despertara en esas décadas un especial interés por oriente (muchas veces un oriente imaginario, mítico y fantástico).

Leyendo Barricadas A Go-Go, no pude dejar de pensar en El imperio de los signos, un texto de Roland Barthés que leí hace muchos años y que me impresionó en varios aspectos. Ahora no tengo el libro a mano para citarlo con precisión, pero recuerdo que la tesis principal de Barthes, después de hacer un viaje por Japón, consistía en que, en una mirada comparativa con occidente, en las expresiones culturales de ese país nunca había un centro, o ese centro siempre estaba vacío. La ciudad  (Tokyo) giraba o se disponía en torno de los jardines del Palacio Imperial que se presenta como un significante vacío; la comida no tiene un elemento principal en torno de los cuales lo demás es acompañamiento, como en los platos occidentales, sino que está compuesta por una diversidad de elementos cuya especificidad se puede degustar con la fina selección de los palitos, que no pinchan ni trinchan, sino que toman con delicadeza trozos para su degustación independiente. La meditación Zen con caligrafías, preferentemente utiliza el carácter Mu, que significa vacío, y tiende a la eliminación o reducción a la mínima expresión del Yo. En oposición al concepto occidental del Yo cartesiano, sobre el que está erigido el ethos del capitalismo salvaje. El Yo como piedra angular de la acumulación y la extracción de valor de los cuerpos. Quizá es haciendo un cruce con lo oriental que Marcuse, en su Eros y Civilización, habla de la posibilidad de una sublimación no represiva y de un Yo no egocéntrico.

Las revoluciones tienen muchas edades, y las derrotas nunca son definitivas, porque van dejando huellas. Barricadas A Go-Go da cuenta de la protesta y de la resistencia de una generación, del choque frontal contra el poder material, antes de ser destruidos, autodestruirse o convertirse en puro movimiento estético, lo que equivale a ser el cadáver vivo de las vanguardias artísticas, sin las oleadas revolucionaria y las razones que le dieron sentido y origen. De hecho, no hay nada más patético y reaccionario que la mímesis de las vanguardia, movimientos o artistas despojados del vínculo con lo social y lo político, orientados a llamar la atención en el mercado por un ingenio mordaz o un pastiche provocativo, entrenados en una fórmula efectiva que les permita hacerse un lugar en los circuitos del campo del arte.

Pero, ¿cuáles son esas huellas? ¿Es el Free Jazz una orientalización del jazz? Mucho se ha hablado de la occidentalización de Japón después de su derrota en la Segunda Guerra mundial, pero aún no hay un balance de la permeabilidad de occidente respecto de conceptos e ideas que provienen del “oriente”, aunque por lo general, como ya he dicho, sea un “oriente interior” y llegar a tales conceptos haya sido más bien un devenir de la propia cultura occidental que una escucha de “lo otro”. Habría que preguntarle a Julio Cortes qué valor tiene para nosotros la exploración de la “Escena musical japonesa de 1968 a 1977”, aparte de expandir nuestros conocimientos a un área antes desconocida, lo cual ya en sí mismo tiene un valor. Podemos enterarnos, por ejemplo, como parte de los antecedentes políticos que nos propone Julio, que existió el ZENGAKUREN, un movimiento estudiantil aguerrido que incluso antes del 68 tenían conciencia de que se debía luchar no sólo contra el imperialismo norteamericano sino también contra el estalinismo soviético, bloques opuestos en la Guerra Fría, pero que después se integrarían en la dominación tecno-burocrática global. Nuevamente: ¿Es el free jazz una orientalización de la música occidental o es su dilución natural, su deconstrucción? ¿Hay una tendencia en el free jazz a la dilución del autor, del compositor, del intérprete? ¿Es eso Budismo Zen? ¿Será posible un Anarco Budismo? Hay mucho de qué hablar respecto de este universo que Julio nos abre y nos presenta con este texto, que tiene múltiples líneas de fuga. Me quedo con muchas preguntas después de leerlo. Me pregunto, por ejemplo, si no habrá una inconmensurabilidad entre las experiencias de interpretación de la música entre culturas tan diferentes. Y si es así, esa inconmensurabilidad se puede extender a la literatura, a la política, a la filosofía. Qué bueno ha sido abrir esta puerta.

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miércoles, octubre 09, 2019

La Guerra Social en Ecuador 




"Ecuador, 9 de octubre de 2019: 7mo día de Paro Nacional y 1er día de Huelga General. Panfleto de un@s proletari@s cabread@s de la región ecuatoriana por la revolución comunista anárquica mundial, desde "donde las papas queman":

Estamos luchando en las calles junto a las masas proletarias de la ciudad y del campo. No hay tiempo ni copiadoras disponibles para sacar y repartir este panfleto en papel. Es más agradable y provechoso vivir la experiencia de la rebelión que escribir acerca de ella.

Hicimos huir al presidente-títere de los empresarios y banqueros ladrones del Palacio de Carondelet y nos tomamos la Asamblea Nacional, mediante acciones directas masivas y redes de solidaridad de clase, a pesar del terrorismo de su Estado (estado de excepción, brutal represión policial y militar, cientos de detenidos, decenas de heridos, varios muertos, toque de queda).

No sabemos cuándo ni cómo va a concluir la situación actual. Pero sí sabemos que la lucha social continúa y debe continuar, teniendo claro y firme las siguientes reivindicaciones mínimas e innegociables:

* Derogar todo el paquetazo económico, no sólo el alza de pasajes.

* Derogar el estado de excepción y el toque de queda.

* Derrocar todos "los poderes" del gobierno de Moreno, sus jefes y sus secuaces.

* No negociar ni ceder con el Estado de los ricos y poderosos que nos matan de hambre y a bala. No dejarse robar por la burguesía y los políticos oportunistas de derecha ni de izquierda el poder que hemos ganado en las calles estos días. No exigir nuevas elecciones y nuevo gobierno. Ya basta del mismo libreto político de mierda de siempre. Autogobierno de las masas.

* Mantener las Asambleas en todas partes para autoorganizar la movilización, la solidaridad, el abastecimiento, la salud y la autodefensa de nuestra gente.

* Exigir la devolución de todo el dinero robado por empresarios, banqueros y políticos, para poder mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora del campo y la ciudad.

* Expulsar a la Minería y al FMI.

* Liberar a los compañeros detenidos.

* Romper el cerco mediático y denunciar el terrorismo económico y policial del Estado.

* Llamar a la solidaridad de clase internacional concreta en todo el mundo.

Proletari@s en lucha de este país:

Ganemos o perdamos, hemos despertado del letargo histórico, respondido a los ataques de todo tipo de la clase dominante, hecho cosas que no se han hecho en muchos años, y estamos aprendiendo en la práctica varias lecciones importantes durante estos días de intensa lucha de clases.
Ganemos o perdamos, mantengamos encendida la llama de la lucha proletaria para poder construir y sostener a mediano y largo plazo una fuerza social autónoma con la capacidad y la claridad necesarias y suficientes para tomar el poder no del Estado burgués, al cual hay que destruirlo de raíz, sino sobre nuestras vidas. Para hacer la revolución social hasta el fin, es decir la abolición y la superación positiva de la propiedad privada, la mercancía, el trabajo asalariado, el dinero, la sociedad de clases, el Estado, la patria y toda forma de opresión entre los seres humanos y sobre la naturaleza.
¡No se trata de sobrevivir menos mal, sino de vivir de verdad!
¡No se trata de cambiar de amo, sino de dejar de tenerlo!
¡Viva el Paro Nacional y la Huelga General!
¡Guerra de Clases e Insurrección!
¡Comunas Libres en todo el país!
¡Por la Transformación y la Comunización de Todo lo existente!

¡Vamos hacia la Vida!

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Si estás de acuerdo, favor difundir. Copia y pega. Contrainforma. Resiste y protesta desde todos los frentes de lucha. "
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«Capital, plusvalía, mueran con la burguesía» (Confederación de Nacionales Indígenas del Ecuador, CONAIE)

Compartimos algunos enlaces para estar al tanto:
Ecuador: movilización histórica en Quito hace huir al gobierno a Guayaquil
https://www.anred.org/…/movilizacion-historica-en-quito-hac…
Crónicas urgentes de una semana agitada
https://sendaguevarista.com/…/ecuador-cronicas-urgentes-de-…
Breve análisis del "paquetazo" y las próximas protestas en este país desde la crítica radical
http://proletariosrevolucionarios.blogspot.com/…/ecuador-br…

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martes, octubre 08, 2019

Cerro 18/La VOP por Natacha/Cassiber en Japón 


Cerro 18


Cuando llegué a Santiago en 1986 (“el año decisivo”) viví unos meses en Cuarto Centenario con Fleming, casi al lado de la casa en Fuenteovejuna que fue masacrada por la CNI como réplica por el ajusticimiento de Carol Urzúa. Comuna de Las Condes, justo un par de cuadras más al cerro empezaban las poblaciones de Colon 9000. Gran contraste. Al Liceo Fleming llegaba más gente de esas poblaciones que cuicos de fina cepa. Pero quedaba todo bastante cerca.

Sabía que había zonas proletarias incluso en la ricachona comuna de Lo Barnechea, pero no las conocía. Casi nunca me he asomado  mucho más “arriba” del centro de Providencia, y las pocas veces que he pasado en auto o bus por las zonas más ABC 1 la verdad es que parece ser otro país distinto. Una especie de Miami, según dicen (nunca he estado ahí).

EL sábado pasado fuimos bordeando el cerro, y nos perdimos, pero finalmente llegamos a Cerro 18 en Lo Barnechea. Me causó una extraña sensación a mí que soy porteño, ver aparecer cerros llenos de casas que me hacían creer que de repente habíamos llegado a Valparaíso.

Preguntamos el camino a una pareja de jóvenes que va caminando y nos dicen”¿van a la tocata?”. Unas vueltas por el cerro y nos topamos con la cancha donde es la tocata de lanzamiento de los Mapuche Anarko. Los conocimos una vez que con Disturbio fuimos a ensayar a una sala de Miguel Vadca. Y al Miguel lo conocemos desde 1996 por lo menos, en las tocatas del viejo Taller Sol.

Nos bajamos del vehículo con los instrumentos. Se escucha punk rock a buen volumen. Una señora dice: “No es música, es puro ruido”. “Sí, pura bulla” le contesta un vecino.

El ruido era el último tema de Vadca, y llegamos justo a tiempo para tocar nosotros.

Llevábamos unas horas juntos, grabando en casa de Lautaro el otro tema nuevo que tenemos “Sala de espera”, o “Waiting room” según él, con lo que quedaría como (otro) homenaje a Fugazi (además de “Song N° 13”, ja). Dos fines de semana antes grabamos ahí mismo “Como antes”.

Subimos al escenario, donde hay luces y humo. Casi nunca he tocado en medio de esos efectos. No me molestan para nada, pero…es un poco extraño. En short, polera del Art Ensamble y camisa rojinegra soy la persona más desabrigada en el lugar, ya de noche, y con algo de frío. Recuerdo una entrevista a un ecoextremista que dice que hay que acostumbrarse a sentir el frío. En eso estamos de acuerdo.

El sonido no está nada mal, y tengo puesto el bajo de Tessie Stranger, un modelo japonés. Arrancamos con “Como antes”. Luego las usuales del set de 1997, entremedio la recién grabada “Sala de espera” en la que Lautaro deja una vuelta entera de la primera parte sin guitarra, porque hoy sólo grabamos bajo/batería y voz. Entra y queda muy bien. Mucha gente ni siquiera sabe que somos una banda antigua, y parece que este tema es de los que más gustan según el aplausómetro. Obvio que es el tema más “actual”.

Alguien pide “Lúcido”. Habíamos hablado de dejar de tocarla. A mí me gusta harto el tema, y la parte semi dub que le agregamos el año pasado, pero a pesar de todos nuestros esfuerzos comunicativos, no hay caso en quitarle su carácter de “himno straight edge”.

La tocamos pero:

1° se equivoca Mogles iniciando de inmediato la parte rápida en batería. No hay caso, hay que parar. Empezamos de nuevo y,

2°: Lautaro parte tocando un acorde de Fa en vez de Re#. Yo toco el Re#, suena terrible,  y hasta pienso que de algún modo el bajo se había desafinado, pero como es prestado no lo azoté ni mucho menos así que….Bueno, en fin. Lautaro reconoce su error. Paramos de nuevo, y a  la tercera vez si salió. Punk rock. Con comienzos falsos es más divertido.

Olea da agradecimientos, cuenta que justo hoy 5 de octubre es el aniversario del retorno de DM y desde la sede de al lado gritan: “Nos cagaron todo el cumpleaños” (*).

“9 vueltas”, “No soy cómplice”, lástima que no traje mi Big Muff, terminamos, y bajamos de la tarima a compartir con la gente apiñada en cancha y gradas. No es tanta, unas cuantas decenas, pero el ambiente es ideal. Venden cerveza, jote, folletos, poleras, y papas fritas de verdad. Tocan finalmente los Mapuche Anarko. Buen set, poderosas canciones, y un correcto sentimiento antiyuta expresado de manera clara y contundente.

Bajo la reja donde termina la cancha  en que estamos se ve una cancha verde muy amplia, y me informan que es ni más ni menos que el Colegio Nido de Águilas.

Nos vamos justo cuando comienza Matute Joins. Debo ir a buscar a mi cría humana. Mis colegas guitarrista y vocalista me acompañan a la casa donde finalizamos la jornada con un poco de cerveza, y escuchando a los Residents, Scritti Politti y los Sex Pistols.

*: Mi colega doble (por barbón/bajista) de los MA me dice que no fue tan así, que estuvieron vacilando la tocata en algun momento de la tarde.

Demás que a alguno/a/x/es "No les gusta el ruido, definitivamente!":

Buenas noches.
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Finalmente, se lanza mañana este importante libro que viene a aportar más luz sobre lo que fue la Vanguardia Organizada del Pueblo, formada en 1968, en voz de una de sus participantes. Hay dos lanzamiento más: en la Nuevo Amanecer, y entiendo que en la ciudad de Arica.
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Cassiber en Japón. Ningún dato adicional, pero podría ser la misma grabación de 1992 que en una edición doble circula incluyendo los remixes de Otomo Yoshihide/Ground Zero.

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lunes, octubre 07, 2019

Viviendo en la sociedad de control/El Dr. Benway y la Desmoralización Total 


Proyecto de Ley que fortalece el control de identidad (Boletín 12.506-25).

Entre otras cosas, para el contexto de la realización de “controles preventivos”, es decir, sin ningún tipo de indicios, o, como se dice, “al tún tún”,  ahora:

 “Se faculta a la autoridad policial a registrar superficialmente las vestimentas de los sujetos sometidos a este tipo de control de identidad, excepcionalmente y para el sólo efecto de precaver que el controlado porte consigo algún arma, dispositivo u objeto que ponga en peligro la seguridad del funcionario policial o de terceros. Con el mismo objeto, se faculta al funcionario policial a solicitar la apertura de equipaje de la persona controlada, de manera de realizar una inspección ocular al interior del mismo”.

Esta parte se aprobó sin ningún problema en la Comisión de (IN)Seguridad CiuDADÁna, así que para allá avanzamos como República de Chile.

Lo curioso es que todo este tipo de mecanismos policiales arbitrarios e intrusivos ya estaban hace rato anunciados en la literatura distópica de los siglos previos.

Un ejemplo interesante es el de William S. Burroughs en “El almuerzo desnudo” (1959), en un capítulo sobre el Doctor Benway, donde relata las medidas adoptadas al mando de la unidad de Desmoralización Total de una determinada república, y sus efectos.

No en vano Deleuze acuñó el concepto de “sociedades de control” en base a WSB, el “tío Bill”. Al igual que dijeron los situacionistas en relación a Orwell y 1984: esto no es el futuro. Ya ocurrió. ¡Ahí vivimos!



Va un fragmento:

Me encargan que contrate los servicios del doctor Benway para Islam, S. A.

El doctor Benway ha sido llamado como consejero de la República de Libertonia, un lugar dedicado al amor libre y los baños continuos. Sus ciudadanos son equilibrados, conscientes, honrados, tolerantes y, por encima de todo, limpios. Pero el hecho de acudir a Benway indica que no todo anda bien tras esa higiénica fachada: Benway es manipulador y coordinador de sistemas simbólicos, un experto en todos los grados de interrogatorios, lavados de cerebro y control. No había vuelto a ver a Benway desde su precipitada marcha de Anexia, donde estaba a cargo de la D. T.: Desmoralización Total.

Su primera medida fue suprimir los campos de concentración, las detenciones en masa y, excepto en algunas circunstancias especiales y limitadas, la tortura.

—Aborrezco la brutalidad —dijo—. No es eficaz. Y además, los malos tratos prolongados, sin llegar a la violencia física, causan, si se aplican adecuadamente, angustia y un especial sentimiento de culpa. Han de tenerse bien presentes unas cuantas normas o, mejor, ideas directrices. El sujeto no debe darse cuenta de que los malos tratos son un ataque deliberado contra su identidad por parte de un enemigo antihumano. Debe hacérsele sentir que cualquier trato que reciba lo tiene bien merecido porque hay algo (nunca preciso) horrible en él que le hace culpable. Los adictos al control tienen que cubrir su necesidad desnuda con la decencia de una burocracia arbitraria e intrincada, de manera tal que el sujeto no pueda establecer contacto directo con su enemigo.

Todos los ciudadanos de Anexia fueron obligados a solicitar y llevar siempre encima una carpeta entera de documentos. Los ciudadanos podían ser interpelados por la calle en cualquier momento; y el Examinador, que podía ir vestido de calle o con diversos uniformes, con frecuencia en traje de baño o en pijama, otras veces desnudo completamente a no ser una insignia colgada del pezón izquierdo, después de comprobar todos los papeles, los sellaba. En la siguiente inspección, el ciudadano tenía que enseñar los sellos correspondientes a la última inspección. Si el Examinador detenía a un grupo numeroso se limitaba a comprobar y sellar los documentos de unos pocos. A partir de entonces los otros podían ser detenidos por no tener los papeles con los sellos correctos. La detención tenía carácter provisional, es decir, que el prisionero sería puesto en libertad cuando el Arbitro Adjunto de Explicaciones aprobase su Atestado de Explicaciones, debidamente firmado y sellado, si lo aprobaba. Dado que este funcionario rara vez aparecía por su despacho y el Atestado de Explicaciones tenía que presentarse personalmente, los explicadores se pasaban semanas y meses enteros esperando en oficinas heladas, sin sillas ni servicios higiénicos.

Los documentos, que se rellenaban con tinta volátil, se volvían papeletas de empeño caducadas. Constantemente se necesitaban nuevos documentos. Los ciudadanos corrían de una oficina a otra en un frenético intento de cumplir unos plazos imposibles.

Se hicieron desaparecer todos los bancos de plazas y parques, fueron desecadas las fuentes, destruidos flores y árboles. En el tejado de las casas de apartamentos (todos vivían en apartamentos), sonaban cada cuarto de hora unas sirenas tremendas. A menudo las vibraciones arrojaban a la gente de la cama. Grandes reflectores barrían la ciudad toda la noche (estaba rigurosamente prohibido usar persianas, cortinas, contraventanas o postigos).

Nadie miraba a nadie por miedo a las estrictas leyes que castigaban todo intento de molestar a otro, con o sin palabras, con cualquier propósito, sexual o no sexual. Cafés y bares estaban cerrados. Se necesitaba un permiso especial para comprar bebidas alcohólicas, y el licor así obtenido no podía ser vendido, regalado ni transferido a ninguna otra persona, y la presencia de cualquier otro en la habitación se consideraba prueba concluyente de tentativa de transferir alcohol.

Nadie estaba autorizado a cerrar la puerta con cerrojo, y la policía tenía llaves maestras de todas las habitaciones de la ciudad. Acompañados por un mentalista, irrumpían en las casas y se ponían «a buscarlo».

El mentalista los guía hacia lo que el individuo desea ocultar: un tubo de vaselina, una lavativa, un pañuelo con una corrida, un arma, bebidas de contrabando. Y siempre someten al sospechoso al registro más humillante para su persona, desnudándole y haciendo toda clase de comentarios burlones y despectivos sobre su cuerpo. Más de un homosexual en potencia acabó con camisa de fuerza después de que le metieran vaselina por el culo. O se paran delante de cualquier objeto. Un limpiaplumas o una horma.

—¿Y eso para qué sirve?
—Es un limpiaplumas.
—Dice que es un limpiaplumas, el tío.
—Desde luego, hay que oír de todo.
—Creo que no necesitamos más. Venga con nosotros.

Tras unos meses de este sistema, los ciudadanos se acurrucaban en los rincones como gatos neuróticos.

Naturalmente, la policía de Anexia utilizaba un sistema tipo producido en serie para el control de sospechosos, saboteadores y disidentes políticos. Sobre los interrogatorios de sospechosos, Benway dice lo siguiente:

—Si bien en general evito el empleo de torturas —la tortura localiza al oponente y moviliza la resistencia— la amenaza de tortura es útil para inducir en el sujeto el sentimiento adecuado de impotencia ante y gratitud hacia el interrogador que no llega a usarla. Y la tortura puede usarse fructíferamente como pena cuando el sujeto ha adelantado en el tratamiento lo suficiente como para aceptar el castigo como cosa merecida. Con este fin ideé varias clases de procedimientos disciplinarios. Unos de ellos se conocía por «la centralita». En los dientes del sujeto se fijan unas fresas eléctricas que pueden ser puestas en marcha en cualquier momento y se indica al detenido que haga funcionar una centralita arbitraria, que introduzca determinadas clavijas en determinados agujeros en respuesta a unas señales de timbres y luces. Cada vez que comete un error las fresas giran durante veinte segundos. Las señales van siendo aceleradas gradualmente, siempre por encima del tiempo de reacción. Media hora en la centralita y el sujeto se derrumba como una máquina de pensar sobrecargada.

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domingo, octubre 06, 2019

Ecuador arde/Declaración de amor a J. Derrida por Scritti Politti 



En Ecuador hay una sublevación de masas, el Estado responde masacrando, y en los medios noticiosos de Chilito no veo que digan nada, excepto en el twitter de Piensa Prensa.

El doble estándar es notorio respecto a si un proceso así estuviera ocurriendo en países que nuestra clase dominante ve como “socialistas”, y que en rigor sólo representan a otra forma de gestión del mismo Capitalismo.

Si los que estuvieran aplastando gente con motos, dando palizas a personas retenidas en la vía pública, disparando a personas sin armas fueran las fuerzas policiales de “la dictadura de Maduro”, veríamos los incidentes en la portada de El Mercurio y La Segunda.


Scritti hizo su primer álbum por ahí por 1982. En Rough Trade. Green había estado enfermo, y en su recuperación decidió dar un giro abiertamente pop a la música de su banda. En “Jacques Derrida” suena como si Marc Bolan al mando de T. Rex hubiera tenido más éxito cuando trató de hacer esa especie de soul blanco que no convenció casi a nadie. La canción es bastante interesante, y las frases que quedan del texto en mi cabeza dicen cosas como declaraciones de amor al bossa nova, a la revolución, y a Jacques Derrida. ¡Sí! Derrida, uno de los marxistas de academia más apreciados en nuestro tiempo. Nunca he leído casi nada suyo, y jamás he entendido su gracia más allá de las modas académicas de este mundo. Quien lo refiere harto en sus textos musicológicos es Simon Reynolds.

La mejor parte para mi es cuando Green dice que “todavía está a favor de le revolución”, y el coro femenino responde:

“I want! I want it! I want that too! But Baby, But Baby, it´s up to you",
(La deseo! La deseo! Yo también la quiero! Pero nena/o, Pero nena/o, depende de tí!)

 ...o sea, es claramente una de las escasas canciones pop tratan explícitamente del deseo de comunismo.

Recuerdo que cuando estuvo Simon R. acá, mostró un tema antiguo de Scritti, y luego una canción total y despampanantemente pop, en un festival europeo de TV. Amé el primero. Odié el segundo. Reynolds reconocía su fascinación especial con esta banda y sus transformaciones.

Como sea, me metí de cabeza a escuchar la edición japonesa en LP de “Canciones para recordar”, detectada en cierto local al lado del galpón 2 del Biobío, y ahora recién he empezado a entender su gracia. Ya se sabe: cuando no hay ruido puro y disonancias, a veces cuesta entender de inmediato de qué se tratan las canciones pero, en fin, las canciones no son ruido, sólo son otra forma de abordar el trabajo con el sonido.

En su momento T. Rex pudo generar un impacto sociológico mayor que la Beatlemanía misma (qué chistoso escribir “beatlemanía” mientras escucho su “Something New”, el tercer LP para Capitol records), gracias no sólo al innegable sentido visual y de la moda de Marc Bolan, sino que al redescubrimiento del arte del single: una canción por lado  y sería.  Lo cual obliga a la concisión y al aprovechamiento del tiempo, pues como leí por ahí, cualquier tarado puede tocar 43 minutos y hacer un par de cosas interesantes, pero en el formato single estás obligado a ser preciso y conciso.

La fórmula fue tan exitosa que hubo un momento hacia 1971/2 en que de cada 100 discos que se vendían en el Reino Unido, 3 eran de T. Rex. Hasta los skinheads iban a verlos, previamente decorándose los ojos con brillantina.

Pero estaba hablando de Scritti. Bueno: no conozco casi la obra de Prince, pero ayer  mi amigo Lautaro me decía que la parte final de “J. Derrida” tenía algo de eso.  Le creo. Exploraré la discografía antigua de símbolo (el artista antes conocido como Prince). Me he dado cuenta de que hasta el jefe Springsteen era bueno en sus inicios.

¿Y Ud.?

En síntesis: escuchen el disco. Hasta colabora un poco Robert Wyatt, mucho menos elitista que su amigo Cutler.  
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Pregunta: “Hijo, ¿prefieres escuchar los Residents o los Beatles?”
Respuesta: “¡Pero si son lo mismo!”.

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viernes, septiembre 20, 2019

Músicos, no-músicos y antimúsicos. Acerca del esnobismo en Zappa y Cutler 



El caso de Frank Zappa es conocido: odiaba el punk rock y a todas las formas musicales más simples. “No saben lo que se pierde tocando sólo acordes mayores y menores, el verdadero goce empieza en el 11vo grado tonal”. O mejor, esta otra: “El punk es una forma de ganarse la vida para la gente que no sabe tocar, y está muy bien que así sea, porque si se dedicaran a otra cosa, a lavar coches, por ejemplo, yo no quisiera que pusieran sus manos en el mío”.

¿Y qué pasaría si juzgáramos a Zappa por sus discípulos? Los ultra-virtuosos Steve Vai y Terry Bozzio, por citar sólo a dos de sus colaboradores estrellas, hicieron pura mierda alejados del maestro, y no serán recordados, a diferencia de bandas que Zappa despreció por su amateurismo, entre ellos los Residents…

Pero también sabía dar consejos bastante do-it-yourself, como estos:

“Si quieren aprender a tocar guitarra, oigan a Wes Montgomery. Y consíganse algún disco de Cecil Taylor si quieren aprender a tocar piano”.

El problema es que si hubiera que recomendar un solo disco de Cecilio, no sabría escoger cual. Si hubiera que recomendar uno solo de Zappa (con las Madres), sería Freak Out. ¿O Lumpy Gravy?



El caso de Chris Cutler: excelente percusionista prog rock, con una férrea labor en bandas como Henry Cow, y luego Cassiber e incluso un tiempo en Pere Ubu (para ese magnífico retorno que se mandaron en 1988 con The Tenement Year). Teórico de peso, con libros a punto de ser traducidos a nuestra lengua, etc.

Pero maltrató a los cabros de Scritti Politti cuando tiernamente le enviaron una copia de su primer disco. Los Scritti eran jóvenes comunistas disciplinados y veneraban a la banda commie-prog por excelencia, articuladores del movimiento del Rock In Opposition. Les armaban tocatas y los alojaban en su espacio. En fin: Chris les devolvió el disco por correo, con una nota que decía: “Dejen la música a los músicos”.


Unos años después Cutler se encargaría de mirar en menos y negarse a distribuir un disco aparentemente demasiado liviano y “pop” de su viejo compañero Fred Frith. El disco se llama “Barato a mitad de precio” (1983), y lo encontré adorable desde la primera vez que lo escuché allá en la radio a fines de los 80.  Además de tener excelentes perlas de pop rock, un poco parecidas en espíritu a lo que los Residents hicieron para la época de su Album Comercial, hay samplers de Ronald Reagan y crítica política por doquiera, lo que a su manera lo hace un buen disco “punk” de protesta típico de esos años de Reagan/Thatcher/Wojtyla y Pinochet. Además, después de su labor en densas formaciones como los ya referidos Henry Cow y Skeleton Crew (con Tom Cora), y luego  de eso sus dos enormes albums “solistas” Gravity y Speechless (en cada lado de los cuales trabajo con una banda diferente: desde los Samlas y los Muffins a Massacre y Etron Fou Leloublan. Pónganle play: nunca se van a cansar de escuchar ambos dos artefactos), demás que Fred Frith merecía relajarse un rato probando un formato más inmediato, con grabaciones caseras (por ese entonces FF estaba viviendo en un depto. en Nuea Yol) y apoyándose incluso con un casiotone.

Ahora Cutler ha modificado su punto de vista, y distribuye el disco, haciendo humorosas alusiones a que “ciertos esnobs del prog” habían despreciado dicho artefacto en un inicio. Él sabe que el esnob era él mismo. Con lo cual demuestra buen humor. Pero no perdamos de vista que tras este tipo de descalificaciones lo que opera es una forma de “clasismo”: la de la clase de los músicos especializados, profesionalizados, que están convencidos de que merecen la admiración que les profesamos.

Que los músicos discriminen a los no músicos es parte del funcionamiento básico de las sociedades de clases. El antimúsico lo sabe, y obra en consecuencia.

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martes, septiembre 17, 2019

Zengakuren en imágenes/Suicidios en el Metro/Reviú "Barricadas a-go-go" en Crudo Soy zine 



-Antes del TV cable, uno se quedaba a veces pegado viendo la TV de trasnoche porque era la única compañía a esas horas. Y desde niño me gustaba e intrigaba ese momento en que todas las y transmisiones se interrumpían y quedaba una imagen fija por un rato, antes de pasar al ruido negro/blanco de “la guerra de las hormigas”. Sensación similar a aquella mucho más bella de las primeras veces en que te toca contemplar el amanecer por haber pasado de largo.

Una de esas noches, con mi cercano amigo Giordano, dimos con una documental sensacionalista a lo “Perro Mundo”, donde pasaron de mostrar accidentes en globos aerostáticos a principios del siglo XX hasta unas impresionantes escenas de confrontación entre estudiantes japoneses (la Zengakuren) y las obras de construcción de un aeropuerto. Caían molotovs sobre las máquinas retroexcavadoras, y sobre la policía. Los estudiantes y campesinos de la zona, que habían construido un fuerte,  lucían cascos con hoces y martillos, y al final son derrotados. Despega un avión por primera  vez sobre esa posta, y caen lágrimas de los rostros revolucionarios. La voz en off habla de que el progreso se impone, a pesar de la oposición de estos vetustos ultraizquierdistas.

Mencioné esa escena en un conversatorio sobre Walter Benjamin que alguna vez organicé con algunos secuaces en Filosofía de la U. de Chile. Ya antes habíamos hecho uno sobre Adorno. Supe que después alguno mencionaba lo realmente exótico que le habían parecido las alusiones a la “ultraizquierda japonesa”.

Con el tiempo llegué a dudar de la existencia de ese extraño documental, que no recuerdo si se llamaba “Días de furia” o algo así.

Cuando investigué para redactar “Barricadas a-go-go” busqué en vano esas imágenes. Pero hace unos meses un amigo me mostró que estaban en el sitio de La Felguera, con link a youtube, bajo el título de “El sitio del fuerte rojo”.



El Agente Provocador tienen también una interesante nota sobre “La danza de la serpiente”: táctica de combate callejero de la Zengakuren de gran belleza, alta efectividad, y que fuera imitado en otras partes del mundo sin mucho éxito.

-Suicidios en el Metro


“El estudio, que comprende desde 2017 hasta marzo de 2019, señala que en ese período se presentaron 54 intentos, con 20 fallecidos, en total: 4 en 2017, 7 en 2018 y ya 9 en los primeros tres meses de este año.

Entre enero y marzo de 2019, por otro lado, se reportaron 11 eventos. Línea 1 y Línea 2 son los recorridos que acumulan más, con 18 y 14, respectivamente, mientras que la Línea 6, que cuenta con puertas diseñadas para frenar a potenciales suicidas, suma uno”.


-Acaba de salir un nuevo N° (9) del fanzine de Valparaíso CRUDO SOY. Incluye entre muchas cosas el texto de Cristián Olea sobre Disturbio Menor, “Una memoria menor”, y un reviú de “Barricadas a-go-go” que reproduzco acá (Recuerden: quedan pocas copias de la tercera edición):

BARRICADAS A-GO-GO. Apuntes sobre la escena musical japonesa de 1968 a 1977.


“Dudé sobre si incluir este trabajo en esta sección o en la de “zines y publicaciones”. Finalmente decidí hacerlo aquí porque el correcto (y casi elegante) trabajo de encuadernación y edición posee más la estructura de un libro corto que la de un cuadernillo o similares.

Con el nombre y bajada de este título puedes llegar a pensar que estamos frente a un estudio o crónica musical, pero no es así, al menos no del todo. Para finalmente derivar en una repasada al sonido japonés de la época señalada, el autor contextualiza todo con una mirada histórica y analítica a nivel global de este período caliente que llamamos “II asalto del proletariado a la sociedad de clases”, aportando sendas citas y notas relativas a la lucha revolucionaria de la época, las que tienen como eje central la participación de una juventud protagonista no sólo del desarrollo de la guerra revolucionaria, sino de la política en sí (aunque creo que tanto política como guerra revolucionaria son palabra inseparables, una como fase inicial de la segunda, y esta segunda como manera final y definitiva de la primera). Hay una necesidad aguda de posicionar el nacimiento de un círculo en particular – el de la escena musical en Japón- dentro de un mapa de sucesos y eventos característicos de la época, dentro del ámbito político y de las características psicológicas de una generación que prefirió participar en la historia en lugar de quedar mirando como dos frentes – imperialismo y estalinismo- se disputaban el mundo. La importancia del Mayo 68 fue esa, en París y en todas partes. 

De eso, con una valiosa cita que detalla a los grupos de Guerrilla urbana y Guerra de guerrillas más relevantes, pasamos al contexto japònés, en donde el nombre de la Zengakuren pasa a ser protagonista y será el que nos vaya alertando sobre como es que el asunto final va a ser desarrollado. Sin dejar de lado las numerosas influencias occidentales dentro del arte y la música (y la revolución), se inicia la revisión del primer gran rock japonés con Flower Travellin' band y Les raillazes denudés; quienes representan la esencia del rock n roll que desde acá (desde este zine, me refiero) se defiende: una mixtura de arte radical (que no es lo mismo que la contracultura, métanselo bien en la cabeza por favor), el ejercicio del sonido estruendoso guiado por las pasiones, y una carga de política que debe ser más evidente que todo lo demás. Se hace también un alcance bastante amplio a la escena del Free jazz nipón, que cuenta con sus propios héroes históricos (que como en muchas ocasiones, a veces terminan siendo villanos de su misma historia). La verdad me dan ganas de profundizar en todos los puntos descritos, pero no podría alargar tanto esta revisión. Creo que este libro sirve al lector para reconocer una vez más los factores decisivos de esta época 68 al 77, el alma mater de lo que llamamos Punk en toda su dimensión política y revolucionaria; y creo que para el autor sirve para canalizar todo su gusto (buen gusto) personal por una escena musical en específico, y que pareciera lejana, tanto en tiempo como distancia. Me queda, después de leer esto, una extensa lista de nombres para revisar y sucesos que reflexionar”.

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