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martes, julio 19, 2016

Dime con quien andas y te diré quien eres/Marxismos: leninismo. 

DIME CON QUIEN ANDAS…(ACERCA DE LA EUFORIA POR LA VISITA DE LA ESTALINISTA A. DAVIS).




Cuando de mitología se trata, la ultraizquierda y el anarquismo nunca se quedan cortos: Al parecer, en la medida que alguien haya estado cerca de un “fierro”, la naturaleza revolucionaria de sus posiciones habla por sí sola y no es necesario discutir nada más.

Si se sigue con esa tendencia hasta el final, deberíamos terminar admirando a cualquier milico y/o fascista porque esos sí que nunca han tenido mayores problemas para armarse.

Fetichismo del fierro….me parece que es hasta un fenómeno falocrático…basta mirar todos esos logos llenos de cañones y gatillos que todavía capturan la economía libidinal de tantos y tantas jóvenes y no tan jóvenes “antisistémicos”, excitándolos. Pongo antisistémico entre comillas porque….¿contra qué sistema están en realidad? Si estuvieran contra el sistema capitalista en todas sus formas, no veríamos el grotesco espectáculo de pretendidos revolucionarios antiautoritarios yendo a prenderle velitas a la diva del Partido “Comunista” de Estados Unidos: Angela Davis, que por lo demás nunca fue Pantera Negra, y que siguió siendo fiel al capitalismo de Estado ruso hasta el final. Prueba de ello es que en 1979 fue a recibir a Moscú el premio Lenin de la paz, y en los 80 fue candidata a vicepresidenta junto al estalinista gringo Gus Hall, también del P”C” de USA.

Mientras tanto, otros “libertarios” se deleitan en la contemplación del “giro” de otro viejo estalinista, el Tío Ocalán del PKK, hacia posiciones de “confederalismo democrático”. Qué tiempos….Aunque en realidad, eso de “anarquistas” apoyando facciones imperialistas no es nada nuevo, y ya fue bastante patente y patético en España 1936/9.

La historia se repite, una vez como tragedia, y muchas veces como tragicomedia.


El marxismo-leninismo

Antes del estalinismo

1. Al ser la primera revolución triunfante, la Revolución rusa produce un efecto excepcional sobre el movimiento obrero internacional. Saludada con entusiasmo por los revolucionarios de todo el planeta, se convierte en ejemplo a seguir para el conjunto del proletariado mundial del cual constituye la "vanguardia". A partir de 1918, los bolcheviques viven expectantes de la revolución en Occidente ; los signos de descomposición del capitalismo, entrado en su última fase de "putrefacción imperialista", son visibles en todas partes.

2. La revolución soviética húngara, dirigida por Bela Kun (1918), encuentra su mejor teórico en la persona del joven filósofo Georg Lukacs (nacido en 1885). A través de una serie de artículos publicados entre 1919 y 1923, Lukacs se convierte uno de los principales portavoces del marxismo revolucionario en la Tercera Internacional. La publicación en 1924 de su obraHistoria y Conciencia de Clase produce el efecto de una bomba. Condenado por la nueva ortodoxia comunista como revisionista, Lukacs inaugura su carrera de pensador "marxista-leninista", caracterizada por una serie de autocríticas, y rechaza su propia obra. Y es que la idea fundamental de Historia y Conciencia de Clase contradice en todos los aspectos el mecanismo filosófico de Materialismo y Empiriocriticismo de Lenin.

3. Paralelamente, en Italia del Norte, el movimiento de los consejos y de las ocupaciones de fábricas en Turín tiene a Antonio Gramsci como principal teórico, fundador del Partido comunista italiano. Lector ferviente de Maquiavelo, Gramsci descubre en el partido revolucionario al "Príncipe" de los tiempos modernos, y en los consejos obreros la forma adecuada para realizar el poder proletario. El partido es el medio por el cual la clase obrera accede a la conciencia de sus tareas, y el marxismo no es una ciencia teórica neutra (para explicar la economía y la sociedad), sino la "filosofía de la praxis" que hay que realizar. El partido revolucionario se limita a decir la verdad de la clase, pero esa verdad sólo puede afirmarse de forma práctica en los consejos, "donde todos son, al mismo tiempo, maestros y discípulos".

4. Según Gramsci, preparar la clase obrera para que alcance su meta histórica significa efectivamente "organizar al proletariado en clase dominante". El descubrimiento de los consejos obreros por el proletariado revolucionario es el hecho principal de las revoluciones del siglo XX. El consejo obrero es "el órgano más adecuado que el proletariado haya conseguido expresar desde la experiencia viva y fecunda de la comunidad del trabajo". Es el fundamento del "Ordine Nuovo".


El estalinismo

1. Las metamorfosis de la Revolución rusa y el desarrollo de la burocracia como nueva clase dirigente van a transformar la teoría revolucionaria de Marx en una ideología utilizada para justificar el sistema político instaurado en Rusia. El marxismo-leninismo ortodoxo y dogmático tuvo sus sacerdotes y sus fieles. Jdanov, en nombre del Partido comunista de la URSS, legisla para todo el movimiento comunista internacional en materia de doctrina, arte, ciencia y filosofía. El "diamante" (materialismo dialéctico) y el "realismo socialista" constituyen la "ciencia fabulosa" que reducen a la nada todos los descubrimientos "burgueses, cosmopolíticos y objetivistas" (como el psicoanálisis, la teoría relativista de Einstein, la pintura impresionista, etc.).

2. Dos ejemplos franceses pueden ilustrar ese modelo de marxismo ortodoxo ; se trata de Roger Garaudy y de Louis Althusser. El primero sigue un itinerario político e ideológico más o menos fiel a la evolución del Partido comunista francés (PCF) del que fue dirigente entre 1945 y 1969. Su primer trabajo filosófico es su tesis doctoral presentada en 1953 en la Sorbonne.La Teoría materialista del conocimiento se inscribe dentro de la ortodoxia jdanovista que define al marxismo como una "filosofía" científica. Partidario del dogmatismo ideológico contra las tendencias críticas que se amplifican tras la muerte de Stalin, Garaudy tan sólo se convirtió al liberalismo muchos años después. Autor de Humanismo y Marxismo, de la Moral marxista y de un importante trabajo sobre Hegel, Dios ha muerto, se convierte en director del "Centro de estudios y de investigaciones marxistas" y organiza las "Semanas del pensamiento marxista". En Realismo sin orillas, se abre al arte "burgués" y sale en defensa de Kafka, de Saint-John Perse y de Picasso. Al mismo tiempo, entabla un gran diálogo con los cristianos y participa en varios debates con teólogos católicos y protestantes, en búsqueda de un entendimiento y de una convergencia. Partidario de un "socialismo abierto y humanista", Garaudy defiende la causa de Dubcek en Checoslovaquia y condena duramente la intervención rusa, por lo que es amonestado por su partido.

3. Louis Althusser, sin acceder a la jerarquía del partido, ha desarrollado en una relativa independencia una nueva interpretación de la obra de Marx. Profesor en l'Ecole normale supérieure, donde se juntan numerosos discípulos, apela a la gran tradición filosófica del "socialismo científico" : "Marx - Engels - Lenin - Stalin - Mao." Althusser, miembro del partido, proclama que "Stalin es uno de los filósofos más importantes de nuestro tiempo". En sus dos libros La Revolución teórica de Marx Para leer el Capital, intenta fundar una "filosofía marxista", completando la teoría científica de la historia descubierta por los fundadores. Con ese propósito, toma prestados de filósofos modernos, generalmente estructuralistas (como Claude Levi-Strauss, Jacques Lacan e incluso Gaston Bachelard) conceptos nuevos para ilustrar una nueva lectura de Marx.

4. Según Althusser, todas las obras de juventud de Marx no son todavía "marxistas" y siguen influenciadas bien por Hegel, bien por Feuerbach. Así ocurre con el concepto fundamental de "alienación". La obra científica y específicamente "marxista" de Marx empieza con El Capital, es decir, después de 1867. Negando cualquier aspecto humanista en el pensamiento de Marx e insistiendo sobre su carácter científico, Althusser opera un regreso a la antigua ortodoxia, a través de la fidelidad al estalinismo ideológico. Su influencia en el seno de una fracción de la juventud estudiantil y de los medios intelectuales de izquierdas le vale una cierta tolerancia por parte de la dirección del PCF que puede temer el fortalecimiento de corrientes pro-chinas, dentro y fuera del partido.


El revisionismo postestalinista

1. La muerte de Stalin primero y luego el "Informe Kruschev" en el XX Congreso del PCUS desencadenan una inmensa campaña de crítica a través de todo el movimiento comunista internacional. Pero es sobre todo la insurrección de Budapest (1956) que marca la época del "deshielo". Los intelectuales de los países del Este van a proporcionar la mejor introducción a los temas fundamentales del pensamiento marxista a través de la amplia crítica desarrollada por esos autores "revisionistas" de los años 1956-1957. Mediante su crítica al totalitarismo estalinista, preparan las armas que utilizarán los insurrectos de Polonia y Hungría en su lucha contra la dictadura burocrática. Según esa crítica, todas las alienaciones analizadas por Marx se encuentran en la sociedad socialista y denunciadas como tales. La lucha por la "desalienación" total de la humanidad parece entrar en una nueva fase histórica.

2. El aplastamiento de la insurrección húngara provoca una profunda crisis de conciencia en los intelectuales comunistas de Europa. Muchos abandonan el partido y descubren el "aire puro de la crítica". En Francia, todos los animadores de la revista Arguments viven la experiencia estalinista y el drama de la desestalinización. Arguments quiere ser la tribuna de un "nuevo marxismo", abierto, humanista y antidogmático. Poniéndolo todo en duda, se especializa en el "cuestionamiento". Sus principales redactores : Kostas Axelos, Edgar Morin, Jean Duvignaud, Fougerollas, F. Chatelet, L. Goldmann, G. Lapassade y Henri Lefebvre. Todos van a contribuir en la elaboración de ese nuevo marxismo "desdogmatizado" y ampliamente "revisado".

3. Henri Lefebvre, antiguo miembro del PCF, es para muchos especialistas el pensador más brillante de esa escuela. Operando una especie de regreso a los orígenes a partir de Problemas actuales del marxismo (1958), escribe una autobiografía crítica, La Suma y el Resto, en la cual pone al día los temas esbozados en sus primeros libros (La Conciencia engañada y Crítica de la vida cotidiana). Insistiendo sobre la importancia del concepto de alienación en el pensamiento de Marx y para la crítica del mundo moderno, Henri Lefebvre declara la guerra al dogmatismo y analiza el fenómeno estalinista. El conjunto de su obra le hace considerar por los "ortodoxos" como el "jefe de filas del revisionismo internacional". La obra de Lefebvre, cuyos ejes principales son la crítica de la sociedad moderna y el restablecimiento de la teoría marxiana en su verdad original. Sin embargo, tiene el defecto, según algunos de sus alumnos, de hacer algunas concesiones a los pensadores a la moda, en particular en los ámbitos sociológicos y lingüisticos.

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sábado, julio 16, 2016

Nueva sección: "Si la cago me avisan". En esta ocasión: Cohen vs. Rosenvinge y Smiths vs. Fun People. 

El arte de hacer versiones o "covers" es complejo. Cuando una canción es perfecta, si uno ya no puede hacer nada por "mejorarla", ¿qué sentido tiene tributarla? Y si es que el sentido del cover es solamente demostrar que "yo también puedo hacerlo", mejor que quede en el plano de los ejercicios caseros. Todo es discutible, pero a veces uno se topa con verdaderos crímenes estéticos que merecen todo el repudio de toda la Humanidad con oídos y sentido del gusto.



1.- Uno de mis tres himnos favoritos del cantante/poeta canadiense Leonard Cohen es "Famous Blue Raincoat" (o "Tu famoso impermeable azul"). Hablamos de esa bella y noble canción hace unos meses, y en ese momento se me había olvidado que una vez que la buscaba en Youtube me encontré con una masacre horrible y terrible cometida nada menos que por Cristina Rosenvinge, que tantas credenciales alterno-post no-se-qué ostenta en el mundo actual. Ni siquiera pude terminar de escucharla. La rabia nublaba nuestros ojos cuando la escuchamos con una hermosa amiga y fan de Cohen: queríamos matar a Cristina y/o dejarla para siempre dentro de un Monasterio budista a ver si entendía mejor a Leonardo por vía de la meditación.

2.- Finalmente me enamoré del "Hatful of Hollow" de los Smiths. Para poder hacerlo, tuve que olvidar todos los años de haber visto patéticos fans incondicionales de Morrissey disfrazados de Morrissey y creyendo que no existió ninguna otra banda en el mundo antes de los Smiths. Fue difícil, pero la música nunca tiene la culpa. En fin...la canción que más me obsesiona, hasta el día de hoy,es la hermosamente oscura "Reel around the fountain", oscuridad que viene suministrada por su ambiguo texto, que transcurre por sobre los 6 minutos de un tema que se pega para siempre en tu mente musical. En medio del proceso de apreciación aprendí que en otra versión el tema inaugura el primer álbum de los Smiths, su homónimo de 1984, pero con unos arreglos de órgano y piano que adornan y sobrecargan demasiado e innecesariamente el material, pero bueno...ese es el poder de las Peel Sessions y otras sesiones que tienen la capacidad de captar de manera más fidedigna el poder de una banda.

Y de repente, comparando versiones, la misma hermosa y mélomana amiga agarra su celular y me sorprende con una versión tan espantosa de este bello himno....Como yo siempre juego a hacer que ella reconozca artistas sonoros, ella se mataba de la risa esperando que yo hiciera lo mismo. Mmmmm, yo pensaba que la voz me sonaba conocida, como proviniendo de un pasado lejano, y de repente me dije: ¿Shakira?! Ah, no: MIERDA! Fun People/Boom Boom Kid!!!!¿Por qué Carlitos Nekro tuvo que hacer esto??????!!!!! Qué necesidad había de masacrar esta hermosa canción?! Pena de muerte por este crimen estético!!!! Vudú!!!!".

Sabemos que los dos ejemplos escogidos son muy potentes, pero...¿cual es más deleznable?

ELIGA UD. MISMO: Cual crimen fue peor???? No lo tengo claro. Creo que en este caso, yo declararía un EMPATE.


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viernes, julio 15, 2016

HERR BRÖTZ: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD 

(Full Blast)


1.- ¿Qué es el free jazz? Depende de si lo consideramos en sentido estricto, o amplio. En sentido estricto yo creo que el free jazz fue un movimiento surgido desde la evolución de la música negra americana, que se expresa ya desde fines de los 50 pero con mayor fuerza y notoriedad en los 60 y 70, para entrar en abierto declive poco después. Como varias corrientes previas de la música negra y el jazz en general, existe siempre y todavía un puñado de fieles que siguen manteniendo vivo el legado, y/o revivalistas de distintos tipos, que se dedican a que “no se apague la llama”. En sentido amplio, el free jazz se confunde con la música libre en general, con las corrientes del avantgarde, libre improvisación, y varios lenguajes más.

A alguna gente nunca le gustó el término “free jazz”. Algunos desde el jazz consideran que éste siempre fue libre y abierto, así que ir y proclamar su carácter “libre” a partir de un determinado álbum acreditado a Ornette Coleman no les parece una buena idea.

¿Se ha hecho free jazz en Chile? En sentido estricto, diría que no. En cambio, en un sentido amplio, difuso, su influencia ha sido notoria en no tantos pero tampoco tan pocos individuos y/o colectivos. Pero la influencia del “free jazz” puede operar a veces como inspiración remota, y otras veces como intentos de homenaje o imitación.

2.- Sin duda que Peter Brötzmann es uno de los pesos pesados de la música libre (por no decir free jazz, etiqueta que en su aplicación europea siempre me ha parecido algo dudosa, y que además entiendo que a él tampoco le convence mucho (de hecho, desde las horripilantes páginas del suplemento Economía y Negocios de El Mercurio, pasquín central de la burguesía nacional, un comentarista profesional cita a Peter Brötzmann diciendo que siempre se opuso al término free jazz, desde el principio[1])). En particular, es un campeón peso pesado de los vientos. Cuando alguien que no ha explorado mucho en estas direcciones (sabemos que por desgracia los punks en general sólo toleran los saxos en el ska/punk) me pregunta por ejecutantes en particular, siempre he dicho que en materia de extremismo saxofonístico es recomendable acudir a Ayler, Brötzmann y Kaoru Abe. Por supuesto que hay decenas de saxofonistas más (Roscoe Mitchell, Frank Lowe, Reverend Frank Wright, y muchos más), pero esa trilogía sagrada es la que siempre me ha impresionado más.

En el caso de Brötzmann, le precede esa fama de brutalista masacrador del instrumento que en rigor corresponde más a la lectura hardcore/metalera del fenómeno del free jazz. Pero basta escucharlo un poco para darse cuenta de que su enfoque es también bastante cerebral. He ahí un buen tema de investigación: ¿se toca con la mente o con el cuerpo? Respuesta correcta: con ambos.

3.- A Brötzmann lo conocí gracias a un cassette donde estaba el primer álbum de Last Exit, el supergrupo compuesto por él, más Ronald Shannon Jackson en batería, Sonny Sharrock en guitarra, y Bill Laswell en bajo. Dos “blancos, dos “negros”. Tres americanos, un europeo. Dos instrumentos acústicos, y dos eléctricos. En fin: el álbum estaba señalado en una lista de los 100 albums más incendiarios del siglo XX de la revista inglesa The Wire[2], y entre eso y Naked City creo que tuve mis primeras experiencias con el saxofonismo extremo (hecha excepción del Om de Coltrane, que un viejo compañero de preuniversitario y luego de carrera me mostró ya hacia 1988/9).

Conciertos de esa época de Last Exit están ahora disponibles en DVD y en youtube[3]. Pese a las décadas transcurridas sigue impresionándome como las primeras oídas, y además en video es posible entretenerse viendo a los 4 fabulosos (menos Laswell: no es de mi total agrado en realidad, en parte por ser el más “capitalista” del lote) azotando sus instrumentos ante un público extasiado.

Herr Brötz me dejó helado con su solo en Crackin,  entremedio de un tratamiento interesantísimo que le da Bill Laswell al bajo de 6 cuerdas, y de ahí se introducen Sharrock con su tremenda presencia física en la guitarra, y RSJ que además de percutir canta, grita y salta sobre los platillos con una energía asombrosa. Ese solo de Brotz me hizo olvidarme instantáneamente de John Zorn, y a la larga ir a descubrir la obra de Albert Ayler: ¡Gracias!

4.- Después tuve ocasión de escuchar el excelente álbum de Last Exit en vivo en Köln, y nunca entendí mucho su álbum de estudio Iron Path[4], con producción demasiado sutil y metalizada para mi gusto, pero tendría que reescucharlo alguna vez para dar una opinión más definitiva.

Leyendo también The Wire en internet me topé con un texto llamado “The fire last time” donde elogiaban su Machine Gun, de 1968,  grabado con un interesante octeto. Me costó un poco conseguir la versión FMP records en CD. Algunos años después salió una reedición en Atavistic. Creo recordar que el articulista hacía un vínculo entre machine gun de Hendrix (un tema del Band of Gypsies, que está entre mis obras más adoradas de Jimi) y el de Brötzmann. No me imagino a Brötz escuchando mucho ROCK, pero tal vez sí…no sé…en todo caso su hijo Casper sí que se vió influenciado por Hendrix y agarró las 6 cuerdas, pero eso es otra historia, la de Casper Brötzmann Massaker.

5.- Hojeando unas antiguas revistas editadas por Cris Corn me encontré con un viejo texto sobre el “Free Jazz Punk Rock” que él me encargó[5], y que en relación a Herr Brötz  y su “ametralladora” decía lo siguiente:

Free Europa 68: seamos realistas, dejemos la cagá.

El free jazz europeo pisa un terreno que estuvo en sus inicios asociado a la improvisación y experimentación “blancas”, es decir, a la música proveniente de esa tradición continental y que hoy en día suele quedar encerrada en las instituciones musicales separadas. El jazz “negro” americano, de origen ciertamente más proletario, operó como una fuerte influencia que abrió el camino a nuevos sonidos y enfoques y a la radicalización de todas las opciones por parte de los espíritus más inquietos de Europa (y del resto del mundo, obviamente).

Para Steve Lake, escribiendo en The Wire a mediados de los 80, es recién en 1968 con “Machine Gun”, del Peter Brotzmann Octet, que en rigor se da a luz el primer ejemplar auténtico de jazz “europeo”.

En Machine Gun lo que tenemos es un ataque frontal de saxofones (3: Brotz más Evan Parker y Willem Breuker) que atacan con el apoyo de dos contrabajos (uno de ellos es el maestro Peter Kowald, Q.E.P.D.), dos baterías (¿quien conoce a un tal Hann Bennink?) y un piano (Van Hove), que alcanza niveles de agresividad y alegría que no se conocían, o no al menos en estas tremendas dosis y entremezclados tan acertadamente.

Brotzmann había estado antes asociado al movimiento Fluxus y a otras formas de expresión estética (el fluxus de esos años había llegado a dictaminar: “Músicos: rompan sus instrumentos”), y cuando armó el octeto con el que grabó este deslumbrante álbum editado por FMP (un poco antes había editado su primer álbum, tiernamente titulado “For Adolphe Sax”, en homenaje al inventor de tan bello, vulgar y moderno instrumento) reconocía la influencia más “rockera” (o “eléctrica”) de gente como Jimi Hendrix …No sé si es por eso que este álbum podría calificar hasta como una especie rara de heavy metal o hardcore punk (géneros a los que podríamos decir que anticipa en unos buenos años pero que, a la vez, derrota en su propio terreno, al sobrepasarlos fuertemente en intensidad sin necesidad de enchufar nada). Por lo mismo, es una de las piezas más obvias de “introducción al free jazz” que puede gozar de aceptación entre las huestes melenudas y/o rapadas que por lo general bostezan frente al swing más tradicional (dicho carácter “introductorio” esencial lo tienen también otros álbums comunales de la época, como el “Free Jazz” de Ornette, “Ascension” y “Om” de Coltrane, y el álbum colectivo “NY Eye and ear control” impulsado por el comandante Albert Ayler).
Este artefacto, que fue grabado en pleno Mayo del 68 en Bremen, recientemente ha sido objeto de reedición como “Complete Sessions” gracias a Atavistic: un artefacto que debería ser puesto al alcance de todos los niños y niñas inteligentes, brutos y sensibles de este planeta Tierra.

¿Y tiene esto algo que ver con el Free Jazz Punk Rock? No lo tengo muy claro en términos racionales todavía, pero creo que su energía, radicalidad y abundante humor (entre medio de los bombardeos aéreos y devastación general hay tiempo para líneas melódicas absurdas, bromas dadaístas y hasta un par de ritmos fiesteros) lo constituyen en un álbum maestro que no ha cesado ni cesará de inspirar a varias generaciones de ruidistas subversivos. Eso, además de Herr Brotz himself: muy a su manera, un viejo punk que, luego de Machine Gun, ha mantenido en alto el nivel de brutalidad, lo que le ha valido que muchos críticos y fascistas estéticos lo descalifiquen por su supuesta monotonía/economía de recursos, y que sigue activo hasta el día de hoy.”

6.- “Hasta el día de hoy”. Eso dijimos hace casi una década. Jamás imaginamos que algunos años después tendríamos a un Brotz de ya más de 70 años soplando como sopla, en Chile.

Fui a verlo con una hermosa acompañante: la chica más linda de toda la sala y varias cuadras a la redonda si es que no de toda la comuna y ciudad. Al llegar, puntuales y con un par de latitas de cerveza helada en el bolso, ya estaba llena la Sala Master, pero nos ubicamos bien en unas sillas altas que tenían a un costado. Cuando la cosa estaba por empezar, me di cuenta de que ni siquiera me había preocupado de la existencia de la banda Full Blast: Marino Pliakas en un bajo con hartos efectos, y Michael Wertmüller sentado a la batería. Después de haber presenciado todo el set, concluí que en rigor ese puro dúo en sí ya valía la pena en extremo, y sobre su “Wall of noise” el saxo de Brotz venía a ser como la guinda de la torta.   

Era raro ver a Brotz tan viejito y encorvado, con una semijoroba, soplando como en los viejos tiempos, aunque tal vez un poquito menos fiero que en 1968 o 1986: el tiempo pasa, y como dice Pavel Oyarzún desde Punta Arenas, en su brillante novela “Barragán” (LOM, 2009) a través de un personaje: “El peor enemigo de un anarquista no es la iglesia ni el Estado, sino el mero paso del puto tiempo”.

No tengo muchas palabras para describir lo que sentimos todos el martes a las 20:30. Por momentos la parte electrónica de la banda (o más bien, el bajo con efectos más la batería) me hacía pensar no en Last Exit, sino que en Fushitsusha (Brotz ha grabado algunos discos con Keiji Haino por cierto) y en un par de ocasiones mi acompañante que goza de un excelente oído hasta mencionó a Corrupted. Con razón uno de los albums de Full Blast, en Atavistic, se llama Black Hole: agujero negro. En esos momentos la música efectivamente parecía un magma que salía desde el centro de la tierra volcánicamente para ir a parar a quien sabe qué punto del espacio exterior, o más bien difuminarse en todas direcciones del mismo.

A Brotzmann lo vi usar el saxo tenor, y dos instrumentos rectos, uno de los cuales imagino era el famoso tarogato o flauta turca. Gracias al cambio de instrumentos había harta variedad sonora que hacia imposible hablar de monotonía, y además los otros dos instrumentistas juntos o por separado tuvieron harto espacio para expresarse. Pero lo que más me sorprendió fue que cuando agarró el tenor y se quedó solito un buen rato, nos entregó el momento de más profundo lirismo en lo que vendría a ser como una especie de balada brotzmanniana. Emocionante. Creo que hasta lagrimeé un poco.

A diferencia de lo que leí por ahí, no usó cuatro tipos de saxofón ("desde el alto y el tenor hasta el barítono y el bajo-, y también utilizando el clarinete y el torogato"): sería bueno que los que escriben comentarios vayan efectivamente a los conciertos y presenten atención.

Otro órgano dijo que hubo “1:15 minutos de puro free jazz”. No estoy de acuerdo: esto es otra cosa: una música nueva que desafía probablemente toda definición, y ciertamente que cuando estaban el bajista y el baterista solos o a dúo, no sonaba a "jazz" sino que a música libre nomás...

Pero eso no es tan importante, son sólo etiquetas que uno usa por comodidad y la idea nunca ha sido que ellas determinen ni aplasten el contenido que hay detrás. 

Insisto: no tengo mucho más que decir, excepto que quizás es el mejor concierto que he visto en mi vida hasta ahora.

                                                    
                                                                    (La bella y el bestia)

7.- Al terminar, algunos entusiastas corrieron a pedir autógrafos a Brotzmann. El viejo firmó algunos pero se veía bien mosqueado con todo eso, y sólo quería guardar sus instrumentos e irse. Así y todo le alcanzó a firmar a mi acompañante el CD del Machine Gun, y Marino Pliakas dedicó el CD de Full Blast en Colonia el 2006 a nuestro hijo, cosa que al otro día llenó de alegría al pequeño melómano.

Como vi que Brotz estaba ya bastante molesto con el acoso, fui a decirle  a Pliakas que por favor le dijera luego lo siguiente: que había alguien que quería darle las gracias por haber mantenido viva la llama de Ayler, y haber acercado su música  a tanta gente. Este brillante bajista (que por lo que ahora sé ha colaborado con varias formaciones del enjambre del ruido libre y desprejuiciado) era bastante simpático. Sonrió y me dijo: “OK, pero ¡mejor anda y dile eso tú mismo! Le va a gustar”. Ante mi reticencia insistió: “It´s OK!”. Entonces fui, pero apenas le empecé a tratar de decir algo saltó una de las mujeres de la organización y me repelió: “Déjenlo tranquilo, está cansado”.

Luego le comenté a mi acompañante que igual entendía perfectamente el cansancio del viejo prócer, a lo que ella replicó: “Si está tan viejo y mañoso mejor que no salga de gira!”. Ja ja. Le encontré algo de razón considerando lo empelotado que se veía el viejo por momentos, pero tras meditarlo un segundo le contesté que tiene todo el derecho de hacerlo, porque a estas alturas ¡Brotzmann es patrimonio de la Humanidad!




[1] http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=269258 Es curioso: en este órgano de la burguesía también han elogiado hace poco a Walter Benjamin, y faltaría nomás un homenaje a Debord y la Internacional Situacionista si es que no lo han hecho ya (nunca leo esa mierda de diario: sólo ocupo algunos ejemplares que encuentro por ahí para a caca del perro y para que mi hijo haga collages).

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sábado, julio 09, 2016

Que la tortilla se vuelva: Más Pacos Muertos (x MDC)! 



Pacos Muertos (MDC, del album Millones de Pacos Muertos, 1982, Radical records).

En las calles
Maltratando a los pobres
Con sus lumas y armas
Haciéndolo por diversión

Pacos muertos

Con sus colores de mierda
Están todos en el Klu Klux Klan también
La brutalidad es su deporte
Por eso los vamos a quemar

Pacos muertos

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miércoles, julio 06, 2016

La cuestión sexual: Parte 2: Strip Punk: un ejercicio práctico para incrementar la sabiduría musical y romper el hielo en encuentros sociales. 


A mi edad no tan avanzada ya se me olvidan varias cosas y detalles de mi vida. Algo que recordé hace poco fue el juego de Strip Punk que jugaba esporádicamente con una amiga hacia fines de los 90, a veces con más gente.

El juego era así: me reunía con una amiga cuya sabiduría en materia de punk rock era realmente sorprendente para su edad. Fue la misma chica que una vez que con Disturbio Menor tocamos “Can´t go back” de los amados Descendents se dio cuenta de que el vocalista no tenia puta idea de la letra y se dedicó a chamuyarla. Según él nadie lo notaría…pero ella se dio cuenta altiro y no vaciló en tratarnos de chantas por eso…para que se hagan una idea de las capacidades de esa chica aún adolescente (pero mayor de edad en todo caso: ya en los 90 la mayoría de edad se bajó de 21 a 18 años. El único residuo que queda de la época anterior es el Danky 21, que por tener pasas al ron supuestamente no podía venderse a menores de dicha edad, o esa decía su publicidad a fines de los 70 por lo que recuerdo).

Escuchando música y bebiendo cervezas juntos de repente surgió esta idea: ir siguiendo el orden del alfabeto, mencionando una banda que empezara con la letra que te tocara. Si pasaba un lapso prudencial sin que se te ocurriera una banda cuyo nombre empezara con esa letra, pasabas y debías sacarte una prenda de ropa.

Así iba la cosa, por dar un ejemplo:

Ella: Adicts.

Yo: Buzzcocks.

Ella: Corrosion of Conformity.

Yo: ¿Segura que eso es punk y no metal?

Ella: Mmmm, es discutible, pero en la duda, entonces digo...Crass.

Yo: Ok….y yo invoco a….ehhhhhhh los Descendents.

Ella: eeeeehhhhh…….mmmmmmmmmm, ¿letra E? ehhhhhhhh, chucha, OK: mejor me saco el calcetín izquierdo.

Yo: E de…Embrace! Jajaja.

Ella: Si andamos emo, entonces F de Fugazi.

Yo: mmmmmm, ¿bandas con G? Mmmmmmmm…..Sé que hay pero….no me acuerdo justo ahora….

Ella: ¡Tiempo!

Yo: Bueno, acá esta mi polera (la de “Go Vegetarian” de Youth of today).

Ella: ¿H? Mierda: eso sí que es difícil…..Mejor me saco ahora mismo la falda.

Yo: H de….His hero is gone….¡te cagué!

Ella: Mientras tanto yo pensaba en la I latina de….por la cresta…no hay bandas punk que empiecen con i. Allá va mi otro calcetín….

Yo: tienes razón….acá va mi calzoncillo.

Ella: ¿Mejor pasemos a la J de Jody Foster Army?

Yo: Te felicito…y a mi me tocaría invocar a la letra K de…mmmmm, ¿queda cerveza?

Ella: Sí, pero en todo caso ya estás completamente empelotas…te falta sólo sacarte el calcetín derecho.

Yo: Sí, es cierto, pero no es menos cierto que alguna vez existió Killing Joke, así que te toca la letra L.

Ella: L de…..L de….Mmmmmm. Bueno ya: acá está mi calzón….

Yo: No tengo bandas con L. Acá va el calcetín que quedaba ¿Qué hacemos ahora?

Ella: Todavía tengo puesto este sostén.

Yo: Ah, me acordé de una: L de Lewd. Pásame de vuelta mi calcetín.

Ella: No: te acordaste muy tarde. No vale. Vamos con la M de… Millions of Dead Cops.

Yo: ¡Sacaste aplausos!  Pero…yo ya perdí y…te toca decir una banda con N

Ella: ¿NoFX?

Yo: ¡Trampa! Eso es neopunk….

Ella: ¿Y que te parecería si digo Napalm Death?

Yo: Estoy emocionado….Pero ahora te toca una con O.

Ella: Offspring?

Yo: No, no y no.

Ella: Bueno. Acá va mi sostén. ¿Queda cerveza?
Y así sucesivamente. Lo más difícil del juego era que como duraba harto, el efecto del schop se iba incrementando y estorbaba la memoria (¡menos mal que no fumábamos yerba!), y a veces era dura la discusión acerca de si la banda era o no era PUNK (recuerdo que una vez que jugamos con ella y su pololo, ambos nos opusimos a su referencia a los Mox, y tuvo que sacarse el sostén, que era lo único que le quedaba). En todo caso, en esas condiciones hacia el final el desnudamiento recíproco se hacía más rápido y a partir de ahí el encuentro seguía de manera completamente nudista hasta el final.

Una vez que jugamos de a tres (ella, yo y una amiga suya) la amiga quedó empelotas casi de inmediato, porque la verdad es que no cachaba mucho de punk rock más allá de haberse teñido el pelo de color morado y saberse las letras de Valentín Alsina, y se enojó, se puso la ropa y se fue.

Otra vez que jugamos de a cuatro (dos hombres y dos mujeres) cuando ya estábamos totalmente desnudos se nos acabó la cerveza. Fuimos por más, con ropa, y apenas regresamos nos la sacamos toda. A veces había contacto más allá del hecho de compartir la pura desnudez, pero esas fueron pocas veces por lo que recuerdo. Su novio no era muy celoso y una vez se dieron contactos entre los tres, pero en rigor era como con uno a la vez, no los tres juntos, y nunca llegando a la penetración propiamente tal.

La última vez que jugamos los dos solos sí que hubo harto más de contacto, pero diosito quiso que no hubiera condones a mano y entonces jugamos por horas resistiendo la tentación de ir hasta el final. Positive Youth!

¿Qué habrá sido de ella? Ni idea. Luego me gustó otra amiga suya y ella se sintió traicionada y no me pescó más. Pero no se puede negar que el juego era excelente, y de hecho podría ser trasladado a distintas variedades de conocimiento musical y/o de otro tipo. La gente aprendería mucho más.
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Stooges y Smiths: no tengo más discos a mano y estoy aislado del mundo. 

Me puse a pensar en más bandas con la letra S: Saint Vitus, Saccharine Trust, Saicos, Suicidal Tendencies, Slaughter and the Dogs, Siniestro Total, Sleep, Sex Pistols, Saints, Sham 69, Social Distortion y Sin Dios….Está claro que sigo siendo un maestro del strip punk. Voy a seguir jugando apenas encuentre más participantes.

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lunes, julio 04, 2016

La cuestión sexual (parte 1) 

(Mientras redacto algo que sirva para re-erotizar este modesto sitio, trato de apreciar a los Smiths, pero pese a todo, y tras escuchar ahora de un tirón el Hatful of Hollow (1984), no me parece una banda genial, a diferencia de lo que estoy escuchando ahora: la versión deluxe del Funhouse (1970) de los Stooges: material sagrado que una generación tras otra no ha parado de apreciar y sentirse inspirada a generar un poco de Raw Power. Igual me cayó bien que Morrissey criticara a los Buzzcocks por haber cedido una canción suya para un spot de Mac Donalds).

SEXO, PORNOGRAFÍA, EROTISMO: NO ES LO MISMO PERO…¿ES IGUAL?


Alguna gente cree que el erotismo es bello porque es “sutil” y “artístico”, a diferencia de la pornografía que es brutal, explícita, mercantil y machista. Hay corrientes feministas que odian a la pornografía en sí misma, y otras que en cambio conciben la necesidad o posibilidad de una pornografía distinta a la que ha sido usual hasta ahora.  Yo creo que la discusión es bastante inútil en esos términos, casi el equivalente de elogiar en abstracto las virtudes de la música suave versus las de la música agresiva. Hay músicas buenas y malas en todas las formas y lenguajes posibles. Y creo que algo similar ocurre con la representación de la experiencia sexual. 

Alguna vez leía que según no sé qué autor “la pornografía es el erotismo de los otros”. Lo cual dejaría a la diferencia entre erotismo y pornografía en una situación similar a la diferencia entre violencia política y terrorismo: según un autor español, “el terrorismo es la violencia política de los que están en contra nuestra”.

NATURA Y CONTRA NATURA

A un querido amigo de mi misma edad le decía hace unos cuantos años: “en el comunismo anárquico, lo normal será que todos seamos bisexuales”. Argumentaba a mi favor algunas teorías de Fleiss y Freud sobre la bisexualidad originaria de los seres humanos, estado difuso que se acaba luego mediante las virtudes de la socialización.

Mi amigo decía: “te encuentro razón pero para que nos empiecen a gustar los hombres a nosotros haría falta que nos socializaran de nuevo”.

Tenía bastante razón.

Lo interesante para mí, en una perspectiva histórica amplia, es que una vez que resulta plenamente posible abordar la actividad sexual como una actividad orientada al placer y no a la reproducción de la especie biológica, todo es posible, o en los términos atribuidos al Viejo de la Montaña, “nada es verdad, todo está permitido”. O mejor: “todo es verdad, y todo está permitido”.

SU MAJESTAD, EL CULO



Una amiga me decía que haciendo una encuesta entre amigas y conocidas llegaba a la conclusión de que a casi ninguna le gustaba el sexo anal en sí mismo. Algunas no podían dejar de asociarlo a algo sucio. Otras lo incorporaban, pero sólo a modo de “premio” para sus compañeros, pero derechamente no les gusta, e incluso además de sucio les parece doloroso. ¡Qué terrible!

Mi amiga en cambio alababa las virtudes de esa práctica como algo que si fuera correctamente abordado (y enseñado) potenciaría a niveles enormes la capacidad de goce sexual de todas. Y de todos en realidad: si hay algo que nos unifica a pesar de las diferencias “de género” es que todos tenemos un culo sobre el cual sentarnos, y al cual podemos incluir o excluir en la búsqueda del placer. Los argumentos sobre la función excretora del culo son bien idiotas, puesto que hasta ahora nade ha objetado que principalmente penes y conchas sirvan para mear, y las bocas para comer, beber, soplar instrumentos de viento, y hasta vomitar.

Yo elogiaba sus intenciones de realizar talleres teórico/prácticos sobre el tema, y hasta le recomendé alguna literatura básica (creo que los mejores y más convincentes elogios del sexo anal son los que realizan en las páginas de la Filosofía en el tocador, de Sade, los personajes Dolmancé y madame de Saint-Ange).  Pero en ese punto ella me hizo ver que mi posición era “inconsecuente” si no estaba dispuesto yo mismo a explorarlo en tanto objeto de penetración.

Yo le dije: todo bien, pero en mi caso, dadas mis predilecciones, esa exploración la puedo realizar con compañeras eventuales, porque sigue siendo efectivo para mí el que no me gustan sexualmente los hombres. Y para mejor ilustrar mi punto, ponía el ejemplo del sexo oral: en rigor, si uno está con los ojos cerrados, no tendría forma de distinguir si quien está dedicado a dar placer oral sobre el “órgano viril” es hombre o mujer, pero yendo más lejos, la indistinción podría llegar a no saber si se trata de un ser humano o animal…

En este punto es que se revela que en realidad cada uno fija su propio límite, en base a sus gustos, y por supuesto que es algo que siempre puede ser redefinido, y de eso se debería tratar una vida vivida de la manera más experimental y abierta que sea posible.

Viendo otro paralelo en relación a la consecuencia/inconsecuencia de las posiciones personales: cuando un carnívoro me reprocha el que coma queso “porque igual viene del animal”, yo le digo: “y tú que elegiste comer vacas, chanchos y pollos, ¿eres inconsecuente por no comer ratones, perros ni garrapatas?”. No creo. A cada uno lo suyo. Lo que es yo, adoro el sector conformado por muslos, culo y concha, pero muslos y culo situados al lado de un pene…paso, gracias, no es lo mío (o no ha llegado a serlo hasta ahora: nada es definitivo, supongo. Antes no me gustaban los Beatles ni Michael Jackson).

Ella no me creyó. O más bien, no estuvo de acuerdo con mi argumento e insistió en el suyo.
(Que avise cuando se haga el primer taller. Cris Corn de seguro hubiera asistido).


ÁNDATE A LA CONCHA DE TU MADRE

Nunca me ha dejado de sorprender esa expresión. En el fondo equivale a desearle a alguien que nunca haya existido. Es la forma más gráfica de decirle: “vete por donde viniste”.

El macho tradicional se ofende ante este tipo de insulto porque cree que “le sacaron la madre”. En realidad el insulto está dirigido contra el que uno desearía no hubiera nacido, y no contra su progenitora.

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viernes, julio 01, 2016

Comunismo Erótico/Cristobal en la orgía 

Casi se ha perdido por completo el carácter más erótico y/o pornográfico que antiguamente y por períodos caracterizó a este amorfo lugar (o sitio). Cómo será que hasta algunxs lectorxs se han ofrecido a enviar fotos de partes interesantes de u cuerpo para ayudar a hacer más entretenido el lugar.

Alguna vez hasta se pensó en darle un carácter más sexual a la prensa comunista-anárquica. Adivinan quien era el campeón de esa idea: Cris Corn! Hasta se atrevió a tratar de diseñar una posible portada.




Se atrevió a mucho más también, tal como consta en esa crónica que escribió para la revista SANGRÍA, y que fuera incluida en la recopilación de sus Escritos (Anti)políticos:


Deviniendo manada en una orgía des-programatoria

Para algunxs, septiembre en Chile fue el “mes de la puta patria”. Y así, precisamente, la colectiva Rita Lazo llamó a las actividades que realizó en su pasada visita la activista política/sexual argentina, Leonor Silvestri. A punta de talleres, performances, foros, y orgías, Silvestri sumó grados de temperatura a un termómetro que ya comenzaba a dispararse a su llegada. Algunxs salieron ilesxs, otrxs fortalecidxs, a otrxs se les desarmó la vida, y otrxs confirmamos lo que hace tiempo pensábamos difusamente sobre el mundo y nosotrxs.  

**
La noche anterior, después de confirmar, llegué a mi casa, entré a mi pieza y me miré en el espejo. No me sentí tan mal. Un poco de barriga, por comida y trago, y la ley de gravedad, hacían su efecto.
Minutos antes había llamado a Leonor Silvestri a un teléfono que me envió por e-mail. Se mostró enterada y dispuesta a la entrevista de la que habíamos hablado. Le pregunté si quedaban cupos para lo de mañana. “Para la orgía, a las 8”, dijo seca. “Sí”, añadió.
Queriendo romper el hielo, saber algo más, buscar motivación, le pregunté por el tenor de esa actividad. La percibí extrañada, pero dispuesta a explicarme. “No sé a que te refieres con eso”, dijo. “¿Leíste los requisitos?”, preguntó. “Sí… o sea…”, respondí. “Pueden pasar muchas cosas, pero no de todo. No vamos a dejar chicos penetrando chicas. Esto es desprogramación”. Dudé un minuto. Aunque ya lo sabía, no supe qué decir. “Voy a ser bien clara: Debes estar dispuesto a estar con gente de tu mismo sexo, pero si vos no querés que te den por el culo, nadie te va a obligar”, replicó.
“Podría salir una bonita crónica de eso”, dijo. “Si me confirmas te envío la dirección, pero como son cupos restrictivos, si lo haces debes venir”, advirtió.
“Ok”, le dije.”Te confirmo mañana temprano”. Nos despedimos y corté.
A los dos minutos, luego de pegarme una bocanada, salí en busca de un computador y confirmé. La noche estaba fría o yo parecía tener la presión baja.
De vuelta encendí un cigarro, e inspirado en las recomendaciones porno-terroristas conocidas, corté un beatle roto y con una de sus mangas me hice una máscara. Sus líneas amarilla oscuras-opacas, y el negro, me dieron un aspecto entre tribal y bufonesco. Tomé una tijera y recorté sobre los ojos y la boca, y me miré en el espejo sin polera y con capucha.
Ya estaba listo.

Atrévete a surcar el caos…
Un buen amigo periodista, de viaje por Sudamérica, me escribió a fines de agosto que nuevamente Leonor Silvestri venía a Chile. Me enviaba su e-mail. Pasado un par de días le escribí, manifestándole mi intención de conocer el calendario de sus actividades acá y ver la posibilidad de entrevistarnos. Me respondió amable, adjuntándome una lista de las que ya estaban planificadas, y un par de números de teléfono de quien la recibiría, Julia Antivilo.
Supe por primera vez de Silvestri por el mismo amigo, una tarde en que escuchaba, “Ludditas sexxxuales”, un programa de radio por internet, una conversación informal y descarnada sobre sexo abyecto, en tono humorístico, matizado con algunas lecturas de poesía, teoría y música intercalada. Eran las ventajas de la red: Ninguna radio comercial querría transmitir un programa donde la frase que me quedó grabada ese día era algo así como “no lo olvide, para que el culo se dilate debe usar la lengua, debe chupar, chupar, chupar…”.
Sotomayor solía subir a una sección del sitio web del periódico textos sobre el movimiento queer, el poliamor, crítica de la monogamia y del amor romántico.
Un día publicó un artículo que me llamó la atención: “Ética amatoria del deseo libertario o afectaciones libres y alegres”. Lo firmaba Silvestri y se iniciaba con una bella cita de Tiqqun y otra de Nietzsche.
Hacia los párrafos finales decía algo estremecedor para un enamorado, como yo me consideraba en ese minuto: “Amo AmoR, no te obedezco más: tu pretendida evidencia natural puede ser criticada y destruida. Por ello, algunas personas que afectadas mutuamente pueden salirse del circuito de la semiótica amatoria romántica devienen algo más, se tornan afines: mucho más libres de lo que se siente, de lo que se acepta como evidencia”.
Al poco tiempo, encontré un texto adjudicado a Silvestri, pero como buen manifiesto, de autoría sin importancia, abierto a los aportes y la re-escritura: “Manifiesto porno terrorista luddita sexxxual”, se titulaba.
Lo mismo: Tras citas a Proudhon, Lautreaumont, Fangoria y Tiqqun, intentaba describir la “guerra en curso” cuyo enemigo es “confuso” y muchas veces habita en nuestros propios cuerpos. Frente a él, oponía un concepto: Pornoterrorismo.
Definido como “libre, político”, y que “se entrega en gratuidad”, es un medio, no un fin. “Anti-arte, como arma de acción directa, como ritual mágico de encantamiento, como exorcismo público, como máquina de guerra contra el aparato de captura de la norma social hetero (…) un modo de, un cómo construir un nuevo uso de los placeres y reprogramar nuestros deseos, un cómo engendrar las nuevas pasiones alegres que acrecienten nuestras riquezas corporales, nuestras potencias inmanentes, un cómo destruir las máquinas de la fabricación de los géneros y así generar una contraproductividad desde el placer-saber”.

Tengo un grave problema
Leonor Silvestri nació en 1976 en Buenos Aires, dos meses después del golpe de estado y un año antes del advenimiento del punk, como diría Servando Rocha. Creció en una familia estalinista, donde no se leía la Biblia pero sí El Capital. Hoy vive en la misma ciudad -“una ciudad asquerosa, pero como cualquier otra”- aunque gusta considerarse nómada.
“Soy alguien que hace saltar la térmica de la instalación eléctrica, alguien que quiere incomodar e incomodarse. Desde la incomodidad hago acción política y vivo para la construcción de las subjetividades radicales y siempre con una cuota grande de malas intenciones y burla como buen filósofo cínico guasonesco”, señaló a un entrevistador chileno días antes de conocernos.
Leonor (o Leo) es menuda, tiene el pelo corto y rapado a los lados, y el apelativo ‘punk’ le queda corto. Igual el de lesbiana o feminista. O poeta. O pornoterrorista. Un policía o un ciudadano cualquiera por la calle, la relacionaría más a un planeta desconocido que a una mujer devenida en guerrillera posmo.
“Yo soy una Luddita Sexxxual, o algo así. Me cabe que me asocies al porno terrorismo porque a la europea que tiene registrado el nombre y a sus esbirros sudakas les agarra caspa. Pero el pornoterrorismo queda muy corto para lo que alguien como nosotras hacemos”, afirmaba.
Pero es por sobre todo política, anarquista y feminista radical, una identidad trans gustosa de vivir a la deriva, plenamente conciente de la subversión, en acción, oposición, violentamente, incomodándose eincomodando.
Asesina de su familia, estudió latín y griego en la Universidad de Buenos Aires. Una etapa de “normalización”, que duró hasta que se dio cuenta que ahí no había nada y eligió no graduarse.
Escribió varios libros de poesía y ensayo, y tradujo varios textos. “He escrito con locura, con voracidad, prefería quedarme leyendo y escribiendo que hacer cualquier otra cosa. Hoy prefiero entrenar, o hacer conversatorios, o escribir ensayo”, dice la que entrena boxeo en un club de su ciudad.
Me comenta que en Argentina hace lo mismo que acá, pero más esporádicamente. Sobrevive dando clases de inglés, talleres de género y feminismo, de literatura antigua. A veces vende servicios sexuales, sobretodo sadomasoquistas; otras veces vende una nota a un diario o una traducción.
Vive sola con dos gatas, aunque dice que le gustaría vivir con más gente. Sus amigas felinas se llaman Anita y Bianquita, por Anita Palemberg y Bianca Jagger. “¡Todas drogadictas!”.
Aunque Silvestri llegó a Chile el 1º de septiembre y su primera actividad se realizó en la tomada Universidad de Santiago (Usach) el día 5, varios encuentros teórico-prácticos transcurrieron antes de conocernos.
La Colectiva Rita Lazo y Silvestri tuvieron varios encuentros con estudiantes movilizados, universitarios y, especialmente, secundarios. Rita Lazo asumió una especie de amadrinamiento con los estudiantes en toma y huelga de hambre del Liceo Experimental Artístico de Quinta Normal, consiguiendo alimentos y realizando actividades en el colegio.
Silvestri asumió activamente el apoyo a los huelguistas de hambre por la educación. Algunos cumplieron dos meses sin comer, hasta que sus fuerzas de adolescentes no dieron más y depusieron la medida. El Gobierno no respondió.
Y así hasta el 9 de septiembre, cuando estaba fijada una de las actividades más viscerales, en relación a sus implicancias prácticas: Un taller de devenir orgía y magia sexual, al que yo quería asistir, pero me costaba confirmarlo.
…Al otro lado te estaré esperando

Como decía, la noche anterior, después de confirmar mi asistencia a la orgía, llegué a mi casa, entré a mi pieza y miré en el espejo. Con relativa facilidad, dejaba en el olvido los acomplejamientos sobre mi cuerpo, tan presentes en nuestra época de imágenes. El juicio social, por otro lado, no me iba ni venía.
Mi vida sexual durante esos meses había sido urgente. Buscando amantes con quien satisfacer mis deseos. Tratando de amarrar la lengua y no decir. Tratando de controlar el cuerpo, el deseo/vicio de seguridad maternal, de pareja. Me había dedicado a leer y tratar de escribir para sanarme, a la masturbación y otras entretenciones solitarias y/o comunitarias.
Aunque he tenido sexo con hombres, siento que me atraen más las mujeres. Sin embargo, sé disfrutar de las sensaciones en juego en una relación sexual homosexual. No me complica y busco llegar a una total destrucción de las fronteras entre los géneros, porque creo que en el fondo, aún, mi gusto de las mujeres por sobre el de los hombres o la falta de un equilibrio, es producto de una intra-represión asignada.
Ese día tuve que poner toda mi energía para lograr concentrarme en las tareas cotidianas. Una sensación intensa, mezcla de nerviosismo y ansiedad revolvió mi estómago por largas horas. Tabaco, lectura, escritura, reiteradas miradas al reloj. No comprendía el por qué con claridad.  Las horas avanzaron lentas y cuando se acercaba el momento de salir tomé una ducha y me puse ropa limpia.
El mensaje de confirmación de Leonor –además de indicar la dirección donde se realizaría el encuentro- reiteraba la posibilidad de la entrevista, sólo era asunto de coordinarse. Respecto a la hora, establecía un cierre para la recepción de los participantes: 20.15. Además, me daba un número telefónico, “por cualquier cosa”.
Decidí ir a pie, no en bicicleta como suelo transportarme, y a pesar que el lugar no quedaba alejado me acompañé de un bolso pequeño donde puse una libreta, un lápiz, preservativos, cigarrillos, dinero. Tras bajar del microbús caminé lento, ya que aún quedaba más de media hora para la hora tope. Llegué hasta la dirección indicada. No había nadie en la puerta, como Leonor me señaló en el correo. Me asomé por la reja y un pasillo de unos 50 metros terminaba en una casa donde había luces. Grité “aló” y nadie respondió. Golpeé el portón y nadie respondió. Decidí llamar. A los dos minutos, una mujer de unos 40 años me abría la puerta: “La segunda casa, de color rojo, toca la puerta; están ahí”, me dijo. Ella debía ser Perlita de Moraga.
Me abrió Leonor, risueña. Primera vez que la veía en persona. “Ah, tú eres Cristóbal”, señaló. “Adelante, sácate los zapatos y la chaqueta y déjalas por aquí”, e indicó una habitación a mi izquierda. Mientras dejaba mis cosas pensé que ya no había vuelta atrás.
Cuando ingresé a lo que parecía ser el living de la casa, había seis personas, contando a Silvestri y a su compañero, Fernando Davis, quien colaboraría con la dirección del taller. Tres hombres y dos chicas. Una de ellas, conocida mía a la que había agregado a la lista de personas a las que envié la información, preparaba espontáneamente un par de pitillos de marihuana.
El silencio reinaba y la habitación parecía casi suspendida en el tiempo. Podía percibir el nerviosismo en los gestos de quienes me rodeaban y me parecía que no era precisamente yo el más intranquilo. El ambiente era como el que se produce cuando un grupo de desconocidos se reúne para una actividad concreta y mientras esperan que llegue el resto, también desconocidos, para entrar en materia, intentan desviar la mirada de los ojos del resto para no sentir la obligación de decir algo.
Todo en ese rato fue monosílabas en voz baja. Leonor intentaba hacernos sentir cómodos, poniendo hincapié en que el espacio estuviese temperado, por ejemplo. “Yo siempre tengo frío”, dijo, “no vengo más a Santiago en invierno”. Nos reímos casi por cortesía, ya que el calor primaveral ya estaba obligándonos a dejar poco a poco las prendas de invierno.
Vestía unas patas de lycra de color camuflaje militar desértico, una polerita clara. De sus brazos sobresalían tatuajes diversos, figuras de tipo felino, unas flores, que coloraban su piel. Davis sólo vestía polera negra sin mangas y calzoncillos.
Pasando esos largos minutos, llegó el resto de la concurrencia, con lo que el elenco quedó armado: Seis mujeres, cinco hombres, más Silvestre y Davis.
La edad de quienes llegamos iba de pasado de los 20 años hasta cerca de los 40. Unxs flacxs, otrxs más gordxs, crespxs y de pelo corto; los chicos eran de lo más normales; es decir, ninguna extravagancia estilística ni nadie que de vista pudiera considerarse una ‘loca’ o un ‘machote’ en busca de coños.
“Vamos a explicar algunas condiciones”, dijo ella al iniciar el taller, luego de encender unas velas ubicadas en una especie de altar con una figura de una virgen calavera. De fondo sonaba Dead Can Dance.
 “Si a alguien no le parece, puede tomar sus cosas y retirarse. No hay problema… Esto es un taller de desprogramación, no hablaré de teoría, pero les contaré un poco de lo que se trata: Olvidar la forma tradicional de tener sexo, es decir la forma heterosexual. Por eso no potenciamos la penetración”.
“Estarán vendadas y deberán sacarse la ropa. Sólo pueden quedar con una prenda. Ahora, si están completamente desnudos, mucho mejor. La idea de vendarlos es para que no vayan en busca de quienes les parezcan más atractivos. La idea, también, es desgenitalizar la práctica sexual, utilizar otros sentidos: boca, tacto, olores, otras partes del cuerpo. Si alguien quiere penetrar o ser penetrado, levantan la mano y nosotras les daremos preservativos. No están a la vista, pero los tenemos. Piensen con la cabeza y pídanlos. Lo mismo si una de ustedes desea ir al baño, quiere agua, o le parece que ya ha tenido suficiente”, concluyó. Como forma de desprogramarse, intuí, Silvestri nos hablaba, a momentos, como si todas fuésemos mujeres o como si todos fuésemos hombres.
Luego que Davis agregara otras precisiones nos pusimos de pié para desnudarnos. Me saqué todo. Después, uno a uno, fuimos vendados. “Ahí quedó mi capucha”, pensé. En la oscuridad, aproveché de respirar profundamente, con calma, solté los músculos, sentí mis pies bien puestos sobre la tierra.
“Voy a decir una frase y a medida que los vaya tocando y girando ustedes la repiten”, dijo Leonor.
 “No se trata de lo que sabés sino de lo que podés probar”.
Uno a uno fueron repitiendo la frase. Algunos la olvidaron en el camino, otros  cambiaron su orden o las palabras. Silvestri –supongo, ya que vendado la noción de quién es quien se diluía en la ceguera- me tomó y me hizo girar sobre mi eje mientras repetía la frase. Levemente mareado, sonreí nervioso. Ya no podría volver a hablar hasta el final.
Después sabría que dicha frase provenía de la magia del caos, que se  basa, esencialmente, en la adopción temporal de un paradigma mágico para crear la tensión psicológica necesaria para un ritual.
El texto de Marik, “The z (cluster): Chaos magick, magical terrorism”, señala que en términos generales, la Magia del Caos usa las teorías deconstruccionistas de Jacques Derrida, el interés en fenómenos aleatorios de John Cage y el minimalismo, y el humor dadaísta para crear espacios rituales para actos mágicos (magickal, en inglés).
“Sin embargo –añade- sería inadecuado ver la magia del caos sólo como una reformulación de la magia tradicional. La magia del caos es algo nuevo, un intento de deconstruir estructuras de creencias consensuales, liberar la energía atrapada por estas creencias, y alterar radicalmente el movimiento de los flujos cuánticos. La magia del caos es un asalto en los patrones de creencias normativas, un ataque al status quo de la mente, una guerra de guerrillas contra las cuidadosas consideraciones de la consciencia”.
Luego de algunos segundos en que sólo escuché pasos leves, fui tomado de la mano y guiado por alguien hasta otro sector de la sala. Intuí más tarde que construyeron una escultura orgánica con nuestros cuerpos, ubicados estratégicamente para motivar los flujos e intercambios de energía erótica.
La música seguía sonando y sentí el viento tibio de un calefactor a mi espalda. Se nos pidió que nos recostáramos en el piso –cubierto de colchonetas delgadas, paños, cojines- sobre nuestro lado derecho. Con dificultad logré hacerme un espacio entre los cuerpos que me rodeaban, hasta que conseguí la posición.
“Ahora pueden empezar a buscarse, a tocarse. No hay ningún apuro”, dijo Leonor.
Tímidamente moví un poco mi mano. Toqué parte de un cuerpo que no recuerdo con claridad si era masculino o femenino. O más bien, poco importó. De hecho, desde ese momento todo aquello se confundiría hasta diluirse en sensaciones de diversos tipos, con la sorpresa como principal motor. Toqué un cuerpo, pero luego me di cuenta que un segundo más arriba había otro, entonces pude tocar una pierna, que un centímetro más allá era  la pierna de otra persona: Sin pelos, con pelos; hombre o mujer; homosexual o heterosexual, las categorías se destruyeron a medida que fuimos atreviéndonos a dar y darnos a los manos y deseos de las otras y otros.
También comencé a ser tocado: Mis piernas, mi espalda, torso. Y, probablemente, todos sentimos como empezó a intensificarse la atmósfera en la sala, como si algo se hubiese encendido y empezara a crecer y crecer, amenazando con explosionar como una olla a presión.
Lo que pasó a continuación es difícil de detallar con claridad, porque, más allá de lo que uno hace o de lo que quienes están a tu lado hacen o te hacen, la particularidad se sitúa al nivel de las sensaciones que cruzaron nuestros cuerpos, como si miles de rayos proyectados desde el cielo nos atravesaran como frecuencias electromagnéticas que viajan por el aire.
Así, empezamos a viajar, a la deriva, arrojados y arrojadas en un vasto océano de sensaciones conocidas y desconocidas, principalmente. Por un lado, se busca, no cuesta encontrar. Por otro lado, toda certeza se vuelve efímera, pierde su sentido, o lo encuentra en la incertidumbre. Logro, por un segundo, olvidarme de las convenciones y devengo animalillo, a ratos salvaje, a ratos atiborrado de ternura. Nadie me ve. Por otros, tomo un cierto control de la situación, pero se derrumba rápidamente, en la anarquía del deseo y el fluir del lenguaje sensitivo.
Leo y Fernando no están vendados. Intervienen activamente, según lo que intuyo por el tacto, un olor, o una cierta posición de dominio: El del que ve. Me toman y me llevan a otro lugar de la sala. Creo que ahora estoy con un cuerpo femenino (o ¿cómo se diría?); la delatan sus pechos, la textura de la piel. La toco, mientras escucho como van haciéndose más fuertes los gemidos a mi lado, el sonido de los fluidos en la frotación. Por un segundo me siento cansado, me cuesta concentrarme, prescindir de lo visual, de un comportamiento activo o uno ya experimentado con ardor.
Cuando me invade una cierta resignación, vuelven a tomarme y a llevarme con lentitud hacia otro lugar de la sala. Nadie puede hablar. Levanto la mano y pido agua. Varios y varias bebemos. Vuelta a empezar.
El tiempo se ha transformado en una dialéctica entre esfuerzo mental y espontaneidad corporal. Me doy cuenta que me excita lamer: Brazos, piernas, espaldas. Lamo y como con un gato. Busco con mis manos más allá de lo próximo y distingo caderas, nalgas, senos, penes. Flácidos y duros. Viajo por cuerpos que cambian de posturas de inmediato, chillan, expresan satisfacción, siempre.
Se han roto las barreras que pone lo que creíamos que nos gustaba, el quiénes nos gustaban, el cómo nos gustaba. Reconocerse satisfecho en manos de un cuerpo otro, estimulado por una cierta actitud, perdido en la manada, sin género. En todos los géneros y más allá de ellos. Me siento una loba, una pantera, gateo y me excito al pensarlo/hacerlo.
La venda cede ante el calor y el movimiento. Debo volver a amarrármela varias veces, otras veces la aprieta Leo o Fernando, que se preocupan especialmente de aquello. Pero, por un par de minutos, y contraviniendo las recomendaciones, hago trampa y miro. No lo hago con descaro, tan sólo no reprimo la curiosidad. Sabiéndome ya lo suficientemente desprogramado, no voy en busca de quien me parezca más atractiva o atractivo. Me deleito diez segundos con la montaña de cuerpos blanquecinos, solo miro, aunque no consigo hacerlo por mucho tiempo y vuelven a cogerme hacia un rincón. Aseguro la venda y me entrego.
En el camino me doy cuenta que me agradan las nalgadas. Las escucho simultáneamente desde varios puntos de la habitación. De pronto es una canción, a la que se adhieren arreglos de pequeños gritos que mezclan dolor y placer. Son de voces agudas y graves. El calor aumenta y ahora soy yo quien las da. Varios y/o varias contra uno o una; uno o una dando nalgadas a varios y/o varias.
Nadie intenta penetrarme, no intento penetrar a nadie. No al menos como se hace tradicionalmente. He descubierto nuevas formas y juegos que, quizás ya conocía, pero que en este lugar pasan a ser potencias, fuentes, caminos por los que transformarse en otra cosa, en todas las cosas. No acabo ni me erecto por largos períodos, no me preocupa. Creo que tampoco al resto, a quienes me tocan o me usan con mi complacencia.
Tras un pasaje que parece ser climático, la energía empieza a decaer. Quedo apoyado en un par de cojines. Me siento cansado y desconocidamente satisfecho. El silencio y la quietud se hacen presentes. Algo dice Leo, algo que no puedo recordar, pero que apunta al fin de la jornada. Me quito la venda, todos y todas lo hacemos. Veo cuerpos desnudos sobre el piso. Escucho respiraciones exhaustamente agitadas. Mis manos huelen a interiores, están pegajosas. No me importa. Me gusta.
“El paraíso no es eterno”, dice Leonor en tono de broma. “¿Podemos quedarnos así un rato?”, alguien pregunta.
Mientras recupero las fuerzas, recorro con mis ojos a las demás compañeras y compañeros. Es como si no los hubiera visto nunca, como si no supiese nada de ellos y ellas, o como si los hubiese conocido en otro mundo, un mundo ciego y de idioma sensual. Sólo mirando, no podría asegurar quien me dio y a quien di placer. Cosa imposible y de escasa importancia, por cierto. Fuimos todo, todas y todos, transitando hacia el todo imponente de la des-subjetivación, como dirían.
Al cabo de unos minutos, nos vestimos. Tres horas han pasado. Los que fumamos tabaco, vamos al patio. Conversamos de asuntos triviales: Actividades cotidianas, lugares de residencia, impresiones a la ligera. Cansados y cansadas, reímos sin vergüenza, más amigas y afectuosos, como combatientes compartiendo un refresco luego de una jornada más con vida.
Unos y otras se despidieron y nunca más nos vimos. Otros y algunas caminamos a paso lento en busca de algún bar donde hacer real ese refresco.
Sangría
Caminamos junto a Fernando, Leonor, Eli y Fernanda a un bar de Santa Rosa. Pedimos dos botellas de vino tinto y le damos a la conversación.
Silvestri arremetió ante nuestras preguntas y comentarios: “Cuando las orgías están bien organizadas, vuelven a ese momento ritual, vos no podés decir que cogiste con tal o cual sino que cogiste con la orgía y lo que hiciste es des-territorializar y des-genitalizar, porque quizás recibiste placer en una rodilla. Yo suelo aclarar que esto es la teoría y en la práctica no siempre es así; bajo las expectativas, pero igual salen cosas muy buenas y realmente creo en ese poder des-estructurante y deconstructivo de la orgía”.
En lo general, todos habíamos sentido cosas parecidas. Una chica se quejó de la ansiedad de la gente, cosa que yo no sentí. Yo hablé que me hubiesen gustado más juegos previos, o estar sin vendas, encapuchados…
“La idea del taller es que puedan organizar otra orgía tal como ustedes quieran”, respondió Silvestri.
Esa noche quedamos en que lo repetiríamos.
Pasaron los días.  Algunas y algunos volvimos a vernos en las actividades de Leonor. Nuestras historias de vida se acercaron por un segundo, la energía fluyó en nuestros cuerpos, y en nuestro entorno, hasta la entropía.
Lo que vino de aquí para adelante es lo que verdaderamente nos interesa, lo esencial; y no, precisamente el qué, sino el cómo.





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