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lunes, abril 06, 2020

Niño Símbolo, La Vorágine (1998) 




La vorágine era una novela que había que leer obligatoriamente por ahí por cuarto medio. José Eustasio Rivera…la leí en 1987 pero no recuerdo casi nada de sus historias, excepto la vaga sensación de inmensidad selvática americana que impregnaba las páginas.

No creo que tenga nada que ver con el título que Katafú le dio a este demo-teip cuasi desconocido -recientemente subido a youtube por no se quienes-, que armó cuidadosamente en su lugar de trabajo en una disquería en Suecia con Providencia, extractando las mejores grabaciones de ensayo que registraba directamente con una grabadora SONY cuyos detalles proporcionó en la carátula y aparecen referidos en esta misteriosa entrada en youtube: sony tcm-373v

La formación Niño Símbolo surgió una aburrida tarde de verano santiagueño hacia 1997/8 en que fuimos a la casa de los padres de Giorgio, ex baterista de Supersordo. Katafú era ex Supersordo también, y yo  ex Disturbio Menor. Nuestras bandas se acababa de disolver a fines del año anterior en circunstancias que hacían que no se quisiera saber mucho de algunas de las otras individualidades relacionadas.

Me invitaron en estos términos: “pensamos en ti para juntarse  a tocar sin ningún compromiso ni idea previa, un poco tal como uno podría juntarse con amigos a tomar tecito”. Dado que Supersordo era para casi todos nosotros la mejor banda que había existido en el territorio metropolitano de los últimos tiempos, me sentí muy halagado de que hubieran pensado justo en mi dentro de toda la sarta de bajistas buenos para el slap que había en esos años, pero también un poco nervioso o intrigado. ¿Qué podría salir de esa mezcla? Ni idea.

Y mientras tomamos tecito no pasó nada en esa tarde, pero luego de media hora de tocar cada uno por su lado, salimos a conseguir no más tecitos sino que varias botellas de Escudo de a litro, y cuando nos volvimos a instalar en el living de esa casa nos empezamos a entender el uno al otro, o mejor, ellos dos a mí y yo a ellos dos y nosotros tres juntos. O algo así.

El formato de "power trio" no me era tan desconocido puesto que en DM eramos 4 pero el vocalista no tocaba instrumentos, y a veces los 3 instrumentistas tocábamos sin voz.

Giorgio tenía una idea de la que nació “Corea”, porque según se comentaba sonaba un poco a las peripecias fusioneras de ídolos como Chic  y otros virtuosos del jazz rock. Sobre la misma me atreví a proponer una línea de bajo algo misteriosa que alguna vez se me susurró solita en el oído del alma y nunca más la olvidé. Katafú le agregó unos silbidos, y ahí estaba “La nostalgia ya no es lo que era antes”.

Seguimos ensayando el resto del año en salas y casas. Katafú siempre estaba grabando, y así fue como tenía el REC apretado una vez que estábamos cerca de su casa por Rondizzoni hacia el Poniente apedreando unos vagones de tren abandonados, lo que extractó y puso al inicio de esta cinta.

Los temas iban saliendo uno tras otro. Fueron grabados de manera más profesional en el verano siguiente por Sergio Díaz para el programa Interfase de la Radio Beethoven y que editamos como caset por Masapunk bajo el nombre “La ley del hielo” (luego Giorgio hizo una edición limitada en CD-R en su sello El Ojo de Apolo. Por lo visto alguna gente guardó el caset, mientras aparentemente nadie tiene el CD). Pero acá aparecen en versiones más crudas, o con ligeras variaciones, por ejemplo, el bajo en “Escaleralsuelo”, a la que además luego Giorgio le agregó letra, y debe haber sido una de las primeras veces que Katafú cantó.

“Gente fea” se basaba en nuestro re-enamoramiento por el metal en su variedad  lenta, antes de la moda stoner, y en la lectura de Burroughs en las Cartas del yagé (donde en una parte le cuenta a Allen Ginsberg que iba subiendo la montaña en Ecuador y decía: “a medida que asciendo me parecen más feos los ciudadanos, miro y miro, y mientras más miro menos me gusta lo que veo: gente fea de aspecto piojoso”), más una incursión de 5 días que tuve en la ex-Penitenciaría tras un encontrón callejero en Barrio Matta con unos skinheads nazis. De esa pasada por la cárcel aprendimos la entonces desconocida expresión: “dar jugo”.

Nos gustaba harto Melvins y Eyehategod, y Saint Vitus, aunque a Katafú no tanto pues decía que no los podía tomar muy en serio porque eran “demasiado pichuleros”.

A ”Corea” se la agregaron después unas letras que nos obsequió Joselo. “Tranca” ya tenía un texto de Katafú donde afirmaba al final que “los milagros suceden cuando estás borracho”. ¿El milagro es el alcoholismo mismo? 

“Quetamina”, que a mucha gente la parecía post-rock pero personalmente creo que se parece más al album café de Congreso, ya estaba bien pulida en esta versión, no así la improvisación etílica “Curadera Attack”, que de todos modos nos gustó harto así que luego la re-aprendimos escuchando esta cinta, para grabarla de nuevo en una versión algo más organizada para “La ley del hielo”.

La foto: estaba en un album familiar en la casa de mis padres. Es mi padre adolescente posando  a mediados/fines de los 60 en el Salto del Laja junto a dos compañeros de la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad Técnica Federico Santa María (Valparaíso). Katafú vió la foto y vio en ella la portada del caset y además el título: “La vorágine”. No sé si alguna vez se la devolvimos a mi viejo, pero es curioso que hayan subido este registro a youtube justo el 2 de febrero de 2020, día en que él cumplió 72 años, y su nieto y único hijo de quien suscribe cumplió 9.

Más raro fue que justo cuando nació el nieto hace 9 años yo le regalé al abuelo el Album Blanco en CD, y cuando él su puso a escucharlo en el auto en el estacionamiento del Hospital de Talagante se fijó en el texto de la canción “Birthday” al inicio del segundo CD: “¿Así que es tu cumpleaños? Bueno: es mi cumpleaños también”. Birthday se traduce incluso mejor para mí como “día de nacimiento”.

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sábado, abril 04, 2020

"Cuando la bicicleta venció a los tanques" x Cristóbal Cornejo 



Nunca comulgué mucho con las posiciones políticas de la revista La Bicicleta, y la trayectoria posterior de su director lo confirma. De todas maneras, en medio de la larga noche dictatorial me alegraba verla en los kioskos y en las casas de familiares y amigos, y uno se ponía a hojearla con atención, encontrando varios materiales interesantes, partiendo por las graciosas viñetas del antihéroe Super Cifuentes, y reportajes musicales que por lo general se centraban en el Canto Nuevo, pero donde también hubo algunas menciones no tan prejuiciadas respecto del punk (más gracias a las cartas de los lectores que a la línea editorial), harta cobertura a Los Prisioneros (que con “Nunca quedas mal con nadie” ofendían a gran parte de los lectores) y un cancionero de Rock In Rio donde podías aprender a tocar varios éxitos de Iron Maiden, AC/DC y Scorpions.

Lo usual era que sus cancioneros estuvieran dedicados a Silvio Rodríguez, lo cual era bueno y malo. Bueno porque con un par de acordes y harto empeño mucha gente se atrevía a tomar la guitarra y cantar. Malo porque finalmente todos cantaban las mismas canciones, y los carretes ochenteros se transformaban en un festival de imitaciones de Silvio, garantizando conquistas amorosas y encuentros eróticos a los intérpretes, y el aburrimiento de quienes a pesar de ser militantes de juventudes políticas de izquierda preferiríamos haber pasado las veladas en compañía de Black Sabbath o Led Zeppelin.

Subtitulada “Revista chilena de la actividad artística”, su N° 1 apareció en 1978, incluyendo esta declaración de principios:

Queremos expresar a ustedes que hoy nos sentimos formando parte de un ancho proceso cotidiano de transformación del arte y del artista, desde la perspectiva de su función social. (…) Hoy día en Chile, en los más diversos organismos e instituciones, iglesias, poblaciones, clubes y talleres, germina la actividad artística; a veces con dificultad, con mayor o menor apoyo, con irregulares logros o fracasos, es un verdadero movimiento el que surge y se propaga. (…) Es así que nace nuestra revista; un nuevo grupo de trabajo al interior de este movimiento, un grupo con una función específica: entregar un medio de comunicación social para facilitar la difusión de la creación, la reflexión, la crítica; para poder aportar así, a la profundización de esta experiencia que compartimos. La Bicicleta es un proyecto largamente madurado, sin embargo no tiene aún la madurez ni la tendrá en tanto no sea maduro el movimiento artístico del que surge y del que forma parte”.

El último número apareció en 1990. La Bicicleta no siguió pedaleando durante la transacción a la democracia. Antes de la Cerdos & Peces (revista argentina dirigida por e Syms) era el único lugar en que podías leer sobre Fassbinder, Matta y otros próceres de la contracultura.

Aprovechando que Memoria Chilena subió varios números de la revista, quería compartir una breve nota que nuestro querido amigo, camarada, cómplice, amante, músico, periodista, investigador materialista de la realidad, chamán y poeta Cristóbal Cornejo redactara hace ya 6 años, y que fuera incluida en sus “Escritos (Anti) Políticos”, editados póstumamente en marzo de 2016.



“Cuando la bicicleta venció a los tanques”      
    
por Cristóbal Cornejo, El Ciudadano 151, marzo de 2014

Hubo un tiempo en que el arte fue peligroso. Fue arma y estuvo en la mira de las dictaduras. Eduardo Yentzen fue protagonista de la resistencia cultural a Pinochet desde La Bicicleta, una publicación que a puro corazón llegó a ser la revista mensual más leída en Chile, transformándose en trinchera de quienes buscaban devolver los colores a sus vidas.

Lejano parece el tiempo en que difundir arte era como cargar armas, donde había que darle vueltas a la lengua tratando de decir lo inefable. Eduardo Yentzen Peric (61) y su generación se hicieron expertos en el arte de la metáfora, y más aún del camuflaje de los sentidos que debía enfrentar la censura dictatorial mediática. La Bicicleta, así, pedaleó milla a milla, siempre desde la precariedad, transformándose entre 1978 y 1987 en la revista de artes y humanidades más importante, un bastión de la diversidad activa contra la Junta Militar.

Yentzen autoeditó recientemente “Los voz de los setenta: un testimonio sobre la resistencia cultural a la dictadura (1975-1982)”, un relato personal que, sin embargo, “es un soporte para la memoria colectiva”, escrito por un joven que en 1982 cumplía 30 años, cuando La Bicicleta cumplía 27 números publicando colaboraciones nacionales e internacionales de lujo.

Así, desde los espacios de la creación, al amparo de la Iglesia Católica, al calor de las peñas y actividades, y empujada por organizaciones que poco a poco iban reconstituyendo las confianzas, empezó a escribirse la historia de una revista que, desde sus contenidos, fue oasis en medio del desierto, contraparte al plan cultural oficial que esos años preparaba el camino a la instalación de los valores neoliberales; una historia llena de anécdotas tragicómicas, de solidaridad, y aventuras colectivas que permitieron resistir el miedo al terror milico.

Una de esas historias tiene que ver con el concurso literario que -anónima, como suelen ser las obras participantes en un concurso- ganara Mariana Callejas (agente de la Dina), obligando al equipo a definirse: finalmente publicarían a Callejas, luego de un debate que resolvió que se debía premiar obras o personas; decisión que, claramente, traería coletazos.

“Hace poco un lector de La Bicicleta me dijo que en ese momento, siendo estudiante secundario, tomó la posición de consecuencia con los principios democráticos –que es en lo que nosotros sustentamos nuestra decisión- como ética de vida. Eran tiempos complejos, los que nos confrontaron tuvieron buenas razones para ello”, recuerda Yentzen.

Porque no sólo se enfrentaron contra la prensa y la represión: a veces los militantes más antiguos, desde su ortodoxia, no comprendieron sus dinámicas, rechazándolas por “poco claras en sus objetivos políticos”.

“No es que las rechazaran, sino que por su vida exclusivamente clandestina vivieron un aislamiento respecto de las lógicas que se iban dando en la resistencia cultural (filo) legal”, aclara Yentzen. “Estaba la opción de hacerles caso o expresarles que estaban desubicados y proceder en consecuencia, que fue la actitud que yo tuve. Y que fue tolerada”, explica.

Sorprende la diversidad de actores envueltos en la red de La Bicicleta (“debe ser uno de los tiempos más fraternos entre las distintas trincheras que luchaban contra la dictadura”), así como lo ascendente de su impacto en la sociedad chilena, ya que a través de sus contenidos se reflejan los cambios culturales que la ideología dominante iba generando en el ciudadano medio y los análisis que de ello hacían académicos y artistas.

Varias problemáticas se mantienen incólumes al día de hoy. Una de ellos, por ejemplo, es la concentración de los medios, el monopolio de la imprenta y la distribución, la uniformidad ideológica: una herencia dictatorial que la Concertación más que disolver, consolidó.

-Me llama la atención que el punto de inflexión de la revista en 1981 venga dado por la inclusión protagonista de los contenidos musicales, al punto que algunos sectores los criticaron por “haberse vuelto comerciales”…

-Nosotros, tras el primer especial de Silvio a comienzos de 1980, optamos por ser una revista juvenil, y la revista juvenil en Chile se ha anclado siempre en una música, y esa era nuestra música. Y hemos sido sin duda la revista juvenil más profunda en la historia del país, con más temática cultural, más impulsora de los nuevos temas de ecología, valoración de los pueblos originarios, feminismo, etc.

Y lo de ser comercial es un chiste, porque digo en el libro que el sueldo de todo nuestro equipo no alcanzaba para más de pagar el arriendo de una pieza en una casa comunitaria, pagar las cuentas, comer y movilizarse.

-¿Qué opinas de la recurrente caracterización del Canto Nuevo como “llanto nuevo” por su estado anímico y disposición? A propósito, en algún momento imaginé que el título del libro era una respuesta al mensaje de la canción de Los Prisioneros…

-No era una respuesta sino una referencia o contrapunto. Mi motivación fue hacer una declaración pública de que existió una generación o voz de los 70, que era la última de las silenciadas en nuestro rol en esos años. Para mí el Canto Nuevo fue la música de mi vida juvenil, y en el libro declaro que paradójicamente ésta tuvo una intensidad gozosa. Por otro lado, qué onda con que el Canto nuevo expresara dolor, si es quizá el periodo histórico de Chile en que ha habido más de qué dolerse.

-El ‘92 criticabas en tu obra de teatro los incipientes “abusos de poder” que detectabas en la Concertación. ¿Qué reflexión haces luego de cuatro gobiernos que hoy se ve tan cómplices del modelo diseñado por la dictadura?

-Criticar es decir: lo hacen mal, o tienen mala intención. En mi visión las conductas llamadas malas nacen de la debilidad. Esto es difícil de explicar aquí. En la obra de teatro unos fantasmas se le aparecen a un alto dirigente (cualquiera) de la Concertación para decirle que si se interesaba en no caer en abusos de poder, ellos se ofrecían a apoyarlo en poder cumplir ese deseo. Criticar no es útil. Yo ofrezco apoyar a quienes deseen no cometer abuso de poder. Lo podríamos llamar un ‘coaching democrático’.

-¿Tiene sentido para ti para la idea de contracultura en la actualidad?

-Absolutamente, respecto de la cultura neoliberal, respecto de la cultura occidental/racionalista. Tenemos la oportunidad de transformación en grande. A ver si podemos.



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jueves, abril 02, 2020

Suicidas/Canto a los Anarquistas caídos/La naturaleza no se apresura... 



SOBRE EL SUICIDIO

Como dijo Dauvé en una entrevista incluida en “El timón y los remos”, un suicidio no se puede reducir jamás a una sola causa, y hay muertes voluntarias más ricas que algunas existencias.

Y Uno cree que apoya la medida extrema del suicidio como un acto libre y consciente. Pero…¿qué pasa en todos esos casos –no pocos- en que tenemos dudas sobre el nivel de voluntariedad real de la acción, sea por cosas que hemos escuchado decir antes al suicidado o suicidante, o por los datos que tenemos acerca de una posible disminución y/o alteración radical de sus facultades volitivas al momento del intento?

¿Qué pasa si un suicidio es gatillado, como en el caso de Benjamin,  por un apresuramiento en la evaluación de una situación de riesgo? ¿Hace alguna diferencia si el acto había sido anunciado (como también fue el caso de Benjamin) en varias ocasiones previas?

¿Qué pasa si el acto de darse muerte, cuya soberanía total nadie podría cuestionar, es en lo inmediato impulsado por la sed de drogas? ¿Por hastío?

No lo sé. No tengo opinión ni respuesta. Más allá que aferrarme a la profunda convicción de que la lucha por el comunismo y la anarquía es una lucha vitalista, lo cual no me impide apreciar de cerca los aspectos y fases más oscuras de la existencia animal humana en esta tierra.

La respuesta bien podría estar por acá:
“Te crees vivo, pero estás muerto. Despiértate y reanima lo que todavía no ha muerto".

Adivine quien lo dijo:
a) Sun Ra
b) Wilhelm Reich
c) Juan (autor del Apocalipsis)
d) Jesucristo
e) Todos los anteriores

Vamos hacia la vida.



CANTO A LOS ANARQUISTAS CAÍDOS SOBRE LA PRIMAVERA DE 1939

El primer poema que aparece en su Poesía Completa (1970-2000) de Leopoldo María Panero es este, que me parece aplicable a todxs lxs anarquistas muertxs en diversas formas de combate:

No sentiste crisálida aun el peso del aire
en tu cuerpo aun sin límites no hubo deseos alas
en tu cuerpo aun sin límites ciega luz no sentiste
oh diamante aun intacto el peso del aire.

A lo lejos azules las montañas qué esperan
Por dónde van las águilas. Cruzan sombras la nieve
Canta el viento en los álamos los arroyos susurran
las luciérnagas brillan en las noches serenas
olor denso a resina crepitan las hogueras
Con antorchas acosan y dan muerte a los lobos
En combate de luces derrotada la nieve
Nada turba el jazmín al aire florecido

Y sus rubias cabezas sobre la hierba húmeda

Son sus ojos azules un volcán apagado
En el viento naufragan sus cabellos de oro
De sus muslos inmóviles tanta luz que deserta

Cómo duele en la sombra desear cuerpos muertos.

La mies amarillea caen a tierra los frutos
Ellos vuelven cansados y no hay luz en sus ojos
Pero los huesos brillan y dividen la noche
Estantigua que danza alrededor del fuego
La hora es del regreso y no hay luz en sus ojos

Salpicaduras al borde del camino cabellos aplastados
La hora es del regreso tened cuidado aguardan.

Las luciérnagas brillan en las noches serenas.

Canta el viento en los huesos como en álamos secos
entra en el pecho silba y ríe en las mandíbulas
entre las ramas flota de un ruiseñor el canto
y como un río el viento acaricia sus cuencas

A lo lejos azules las montañas qué esperan
Una antorcha en la mano de mármol una llama de gas
            bajo el arco vacila
Y sus nombres apenas quiebran la luz el aire

Sepultará la tierra tan débiles cenizas
volarán sobre ellas golondrinas y cuervos
sobre ellas rebaños pasarán hacia el Sur
se alzará sobre ellas el sueño de pastores
y desnuda la tierra morirá con la nieve
La hora es del regreso en sus labios asoman
olvidadas canciones rostros contra el poniente

Qué voló de sus labios al cielo y sus ojos azules
qué lava derramaron en qué ocultas laderas

En sus ojos azules se posaba la escarcha
antaño fue el deseo siempre arrancada venda
oh qué fuego voló de sus labios al cielo
aquellos labios rojos que otros nunca olvidaron.

Pero el viento deshace las últimas nieblas
otros creen que es el frío en las manos caídas
Olvidan que la llama no sólo se apaga en sus ojos
que después no es el frío, es aún menos que el frío.



DIARIOS DE CUARENTENA
Va la entrada correspondiente al 28 de marzo en el diario de RB/2&3 DORM:

La naturaleza no se apresura,
pero todo lo logra.

I.
Para empezar a sanar una enfermedad hay que poder reconocer los síntomas (1). Un médico alópata educado en la tradición científica moderna reconoce estos síntomas de manera racional. Busca en su enciclopedia mental qué datos se conectan con determinadas imágenes y números, etc., para luego poner un nombre técnico a esa conexión. Unas conexiones pueden ser más complejas y otras más simples, pero en el vocabulario de nuestra civilización enfermedad y síntoma están neuróticamente conectados. La causalidad, la relación de causa/efecto entre ambos, es tan lejos como nuestro sentido de la salud civilizado puede ver. La crisis de antidepresivos, opioides, y analgésicos que vive actualmente EEUU y el mundo en general es testimonio de ello.

En las tradiciones pre-industriales, en casi todas las culturas del mundo, la enfermedad y los síntomas son parte de un universo mayor en el que “la medicina” se desarrolla más como un arte que una ciencia. Quizá la distinción entre estas dos miradas era menos estricta antes porque la división del trabajo aún no había hecho lo suyo. El curandero también tiene que poder reconocer los síntomas antes de actuar, pero algo que lo distingue es que la sintomatología no se reduce a lo racional, y que los síntomas son solo el enunciado o señal de una historia más larga.

El astrónomo y revolucionario Anton Pannekoek sintetizó este problema de una manera excepcionalmente clara: la ley de gravedad es la abstracción conceptual que nuestra capacidad intelectiva extrae del fenómeno de la caída (2). Las ideas se confunden con la realidad tanto como el síntoma con la enfermedad. Pensamos que el dinero es riqueza, y al cabo de un tiempo nos terminamos hundiendo en números. Esto intentaba hacer ver un confundido periodista a la jefa del departamento de economía de la OCDE (organización de la que Chile es el único y orgulloso miembro latinoamericano): “estamos siendo testigos de cómo frente al retroceso de la actividad económica global hay un avance y recuperación inmediata de los ecosistemas que tanto han sufrido en las últimas décadas”. Pero del otro lado no se encontraba con ninguna respuesta: “la situación va a hacer que nos cuestionemos profundamente la manera en la que hemos llevado la economía las últimas décadas”.

II.

La transformación de la vida cotidiana a la que estamos asistiendo revela la pobreza de contenido de las películas de ciencia ficción con las que la industria cultural intenta vendernos el tiempo como un gadget más o, en el mejor de los casos, como una fantasía sobre la que proyectar nuestros propios sueños. Pareciera que nunca había sido tan cierto que “la realidad supera la ficción”. Incluso más: la situación actual está borrando el límite entre una y otra.

El escritor y activista norte americano Derrick Jensen desarrolló en su libro Endgame (3), la idea de que el imaginario apocalíptico es una característica propia de las “culturas civilizadas”. Dicho de revés, no es propio de la condición humana el miedo o deseo de fin de mundo, sino propio de la civilización. Esta sutil distinción entre miedo y deseo (rechazo y aprobación) es digna de observar de cerca. Así es como la industria cinematográfica divide falsamente a su audiencia: mientras para algunas personas el escenario post-civilización es una pesadilla para otras es un “sueño hecho realidad”, pero a todo el mundo fascina por igual.

Menos interés parece concitar el hecho de que a otrxs tantxs no quedan ganas siquiera de imaginar un “más allá”.

III.

El pensamiento se empeña en “poner orden” para encontrar una salida a las dificultades de la carne. Pienso, luego existo. Las medidas de gobierno, las políticas de Estado, la violencia sistémica, etc., por muy abstractas y ajenas que parezcan tienen un efecto directo sobre nuestros cuerpos y mentes. El cambio, cuando no es conducido por el propio espíritu sino por fuerza externas, se vive como una dolorosa tragedia.

Las respuestas y soluciones que vemos esgrimir a los expertos por televisión e internet nos parecen irracionales, desquiciadas y alejadas de la realidad, justamente porque lo son: lo suyo es el espectáculo, no la realidad. Nuestras vidas están en manos de ineptos totales en el mejor de los casos. Esta alienación profunda es el tipo de problemas que el intelecto intenta resolver hasta que duele la cabeza o da insomnio (la coraza se tensa). Y cuando al virus le siguen terremotos y maremotos (4), cuando los planetas parecen alinearse para sacudir la soberbia del “humano plaga”, a muchxs lxs inunda un extraño sentido de agradecimiento hacia la Pachamama.

La historia de la humanidad es también la historia de las respuestas que hemos dado a estos problemas existenciales. Hay muchas de esas historias. Nuestra civilización, desde luego, no las conoce todas y borra con el codo tantas más.

Si se trata de rastrear el origen de la catástrofe en la que nos encontramos, las apuestas se disparan. Se puede hablar de años, décadas, siglos, milenios o kalpas. El itinerario de la cosmología hindú, por ejemplo, es cíclico y no lineal, es multidimensional y no uni-dimensional. Según su calendario nos encontramos justo al comienzo de una de las cuatro eras que componen un ciclo: Satya Yuga, Treta Yuga, Dwapara Yuga y la nuestra, Kali Yuga. En la primer era no hay vicio; en la segunda el vicio se introduce; en la tercera el vicio se ubica en el centro y crece; en la cuarta el vicio se apodera de todo, Kalki aparece y destruye ese todo para que vuelva a empezar el ciclo. Este último yuga empezó hace 5000 años, es el más corto de todos y dura 432.000 años. Si bien, según algunos cálculos, la sumatoria de las cuatro eras resulta en 4.32 millones de años, lo importante es observar que el ciclo que describen es traducible a cualquier medida de tiempo.

Los 5000 años de Kali Yuga andados parecen coincidir con los cálculos que hacen otrxs observadores contemporáneos. Claudio Naranjo, el psiquiatra chileno fallecido en 2019, databa este problema a unos 6 mil años, fecha aproximada en la que según él transitamos desde una comunidad humana matrística (o matriarcal) a una sociedad patriarcal (5). Coincide en esto con otro psiquiatra, Ian McGilchrist, que observó cómo en cierto momento de la historia humana nuestro lado izquierdo del cerebro se “tomó la palabra” en desmedro del lado derecho.

El teórico Jaques Camatte apunta también a un ciclo temporal mayor. Según él la errancia de la humanidad (7), su locura y alienación, sólo terminará cuando se reintegre a la naturaleza de la que escapó hace varios miles de años. En su opinión este largo periplo está llegando a una conclusión ante nuestros ojos, pero es aún imposible vislumbrar si está conclusión significará la realización de la comunidad humana (Gemeinwesen) o su extinción.

En una carta reciente a  “un/a compañerx de la región chilena” a propósito de la pandemia Camatte confesó: “Lo interesante es que estamos siendo testigos del resultado de este vasto fenómeno que se desarrolla durante miles de años entre los dos momentos de la afirmación de la amenaza del riesgo de extinción. Estamos en el corazón de su despliegue, es decir, de la manifestación, de la epifanización para señalar su potencia integral, del riesgo. Es como si nada fuera a pasar y, sin embargo, todo está sucediendo ahora. No obstante, no sabemos cuánto tiempo va a tomar. En última instancia, lo importante es ser capaz de poder experimentarlo —vivirlo— efectivamente en su totalidad, lo que requiere restablecer la preeminencia de la afectividad que permite el sentido de la continuidad y, por consiguiente, del poder de la vida.”(8)

IV.

Lo que más cuesta aceptar es que el problema lo estamos teniendo aquí y ahora.
Esa es la primera condición para sanar nuestro mal-estar.

NOTAS:
1.- A la pregunta de “¿Cuánto tiempo dura el tratamiento?” Sigmund Freud responde con una referencia a una fábula de Esopo: “Uno tendría que conocer el paso del caminante antes de estimar la duración de su peregrinaje” (La iniciación del tratamiento, 1913).
2.- Ver Lenin, filósofo (1938), de Anton Pannekoek, disponible aquí (http://marxists.catbull.com/espanol/pannekoek/1938/lenin/index.htm)
3.- Ver Endgame Vol I, de Derrick Jensen, disponible en inglés en (https://derrickjensen.org/endgame/)
4.- El terremoto registrado en las islas Kuriles, Rusia, el pasado 25 de marzo tuvo durante algunas horas en pánico a los países del pacífico ante la amenaza de un maremoto.
5.- Para mayor información consultar La mente patriarcal  (RBA 2010).
6.- En su trabajo The master and his emissary. The divided brain and the making of the modern world, McGilchrist ofrece una completa síntesis sobre cómo nuestros cerebros están constituidos y perciben la realidad. Ahora bien, el autor no propone una glorificación del sentimiento a expensas del pensamiento. A diferencia de la doctrina comúnmente aceptada, McGilchrist argumenta que la división del cerebro en hemisferios permite dos tipos de atención que sirven a tareas esencialmente diferentes. En términos muy generales, el hemisferio derecho está a cargo de la percepción de la totalidad del contexto, mientras que el izquierdo está a cargo de la atención orientada al detalle. Estas dos formas de percibir dan origen a dos versiones incompatibles del mundo, con prioridades y valores muy diferentes. Un punto central de la obra es que, si bien la conciencia se produce constantemente a través de las conexiones entre nuestros hemisferios, prácticamente hemos perdido contacto con la información procedente de nuestro hemisferio derecho a raíz del dominio del creciente cientificismo de la cultura tecnológica. McGilchrist sugiere que el fomento del pensamiento preciso y categórico a expensas de la experiencia y la visión de fondo ahora ha llegado a un punto en el que está distorsionando seriamente nuestras vidas y nuestro pensamiento.
7.- La errancia de la humanidad fue publicado originalmente en la revista francesa Invariance en 1973. Se puede encontrar la versión original aquí (link) y una versión en castellano aquí (https://anarquiaycomunismo.noblogs.org/post/2017/09/16/errancia-de-la-humanidad-jaques-camatte-1973/)

8.- Ver Carta de Jacques Camatte a un/a compañerx de la región chilena, disponible aquí (https://hacialavida.noblogs.org/post/2020/03/24/carta-de-jacques-camatte-a-un-a-companerx-de-la-region-chilena/)

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miércoles, abril 01, 2020

La caída de Babilonia/El Facherío Pop 

-Primero, un poco de propaganda:



-Luego, un fragmento del Apocalipsis, escuchando el apocalíptico segundo album de Killing Joke (1981):


LA CAÍDA DE BABILONIA
(APOCALIPSIS 18)

1 Después de esto vi bajar del cielo a otro ángel. Era tan grande su poder, que toda la tierra quedó iluminada por su resplandor.
2 Gritó con voz potente:
«¡Cayó, cayó la Gran Babilonia!
Se ha convertido en guarida de demonios,
en refugio de espíritus inmundos,
en nido de aves impuras y asquerosas;
3 porque con el vino de su prostitución
se han emborrachado todas las naciones;
los reyes de la tierra pecaron con ella,
y los comerciantes del mundo se hicieron ricos con ella,
pues era buena para gastar.»
4 Oí otra voz que venía del cielo y decía:
 «Aléjate de ella, pueblo mío,
 no sea que te hagas cómplice de su maldad
 y tengas que compartir sus castigos;
5 porque sus pecados se han apilado hasta el cielo
y Dios se ha acordado de sus maldades.
6 Devuélvanle según ella ha dado,
 páguenle el doble de lo que ha hecho,
 viértanle doble medida de lo que ella daba de beber.
7 Que sufra tantos tormentos y penas
como fueron su orgullo y su lujo.
 Se dice a sí misma:
 “¡Domino como reina, no soy viuda,
nunca conoceré el lamento.’’
8 Por eso, y en un solo día,
caerán sobre ella sus plagas:
muerte, lamentos y hambre,
y quedará consumida por el fuego;
pues poderoso es su juez, que es Dios, el Señor.»
9 Llorarán y harán duelo por ella los reyes de la tierra que con ella se acostaban y lo pasaban bien cuando vean la humareda de su incendio.
10 Se detendrán a distancia aterrados ante su suplicio y exclamarán:
«¡Ay, ay de la gran ciudad,
de Babilonia, ciudad poderosa,
que en una hora te arrasó el juicio!»
11 Llorarán y se lamentarán por ella los comerciantes de la tierra, porque ya no hay quien compre sus mercaderías:
12 sus cargamentos de oro, plata, piedras preciosas y perlas; telas de lino fino y púrpura, vestidos de seda y escarlata; maderas perfumadas, objetos de marfil y muebles muy costosos; bronce, hierro y mármol;
13 especias, perfumes, mirra e incienso; vino y aceite, harina y trigo, vacunos y corderos, caballos y carruajes, esclavos y mercadería humana.
14 Dirán: «Ya no verás más las frutas que ansiabas. Se acabó para ti el lujo y esplendor, y jamás volverán.»
15 Los que traficaban con estas cosas y con ella se enriquecían, se mantendrán a distancia horrorizados por su castigo. Llorando y lamentándose
16 dirán a gritos:
«¡Ay, ay, de la Gran Ciudad, la que se vestía de lino, púrpura y escarlata y resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas!
17 ¡En una hora se acabó tanta riqueza!»
Todos los capitanes, navegantes, marineros y cuantos se ocupan en los trabajos del mar se detuvieron a distancia
18 y gritaron al contemplar la humareda de su incendio: «¿Dónde se ha visto jamás ciudad como ésta?»
19 Y echando polvo sobre su cabeza, decían llorando y lamentándose:
«¡Ay, ay de la Gran Ciudad, donde se hicieron muy ricos, gracias a su lujo, cuantos tenían naves en el mar! ¡En una hora ha quedado devastada!»
20 ¡Alégrense por ella, cielos,
y también ustedes los santos, los apóstoles y los profetas!
Porque Dios les ha hecho justicia y le hizo pagar.
21 Entonces un ángel poderoso tomó una piedra, tan enorme como una piedra de molino, y la arrojó al mar, diciendo: «Así, con igual violencia, será arrojada Babilonia, la Gran Ciudad, y no se volverá a ver más.
22 Nunca más se oirán en ti
el son de arpas y cítaras,
flautas y trompetas;
no trabajarán más en ti
artesanos de ningún arte;
no se oirá más en ti ruido de molino,
ni brillará luz de lámpara;
23 no se oirán más en ti
los cantos del novio y de la novia.
Porque tus comerciantes eran los magnates de la tierra,
y con tus hechicerías se extraviaron las naciones.
24 En esta ciudad fue hallada sangre de profetas y santos

y de todos los que fueron degollados en la tierra.»



-Sobre fachos pobres y fascismo pop:


Mansuy dice que el término “facho pobre” es “clasista”. Al parecer, cree que la sociedad de clases existe sólo porque a uno se le ocurre. ¡Y se supone que ese huevón lee a Marx!!!

El llamado “facho pobre” es más  -o mejor decir menos- que un simple desclasado. Es un sujeto que siente sobre su piel las cadenas de la opresión y no sólo no desea liberarse de ellas sino que lo que quiere hacer es besarlas.

Suelen dar opiniones como esta, tomadas casi al azar de la prensa burguesa hace un tiempo, con ocasión de la noticia sobre la liberación del paco que atropelló y mató a Jorge Mora, hincha de Colo Colo, habitante de la comuna de Pudahuel:

“Sin duda la muerte del barrista es un tragedia, pero Carabineros estaba siendo agredido y reaccionó como cualquier persona lo haría”.

Es un nivel aún "light" fascismo pop. Revela una cierta forma de entender la función del Estado. Sin duda se trata de una opinión algo más humana que la de varios fachos pop que postean celebraciones por la muerte de lo que llaman un “simio”. Algunas incluso hablan de la Plaza Dignidad como “plaza de los simios tuertos”.

[La teoría protofascista del “humanoide”, desde Lombroso al Almirante Merino (hic) nunca ha dejado de gozar de popularidad en estas tierras. Desde octubre los fachos pop (concepto más amplio que incluye a los fachos  de clase alta, media y baja) se entretienen en llamar “orcos” a los manifestantes del estallido.

¿Y qué mierda son los orcos? ¿Lo dicen por los monstruos de la mitología griega? ¿O estos tarados sólo han visto la versión de las adaptaciones al cine del racista de Tolkien?:

“Tolkien los retrata como seres escasamente inteligentes, pero muy astutos cuando es necesario, miserables y deformes. Odian todo lo existente, incluso a ellos mismos y a sus amos, a quienes sirven por temor. Aunque no hacen nada hermoso ni artístico, tienen una cierta tecnología, que emplean fundamentalmente para la destrucción. Aborrecen la luz del Sol, y no soportan estar bajo ella” (Wikipedia)].

Otra opinión (ante el crimen de Neco y la medida cautelar suave que una jueza facha le impuso al paco asesino): “Si las calles de Chile van a estar tomadas por los delincuentes, que al menos en los tribunales rija el Estado de Derecho!”.

Ese estado de derecho también exige que la policía no torture ni apremie ni mutile no  manosee ni detenga ilegalmente a las personas, aunque estén cometiendo delitos.

Cuando el paco comete delitos, ya no es “fuerza” sino “violencia” y de la peor especie.

En rigor, este tipo de funcionario merecería un mayor reproche por sus ilícitos, y así suele ser cuando de vez en cuando los pillan robando o desfalcando. Pero más grave aún debería ser considerada la violación de derechos humanos, que técnicamente solo ellos pueden cometer. Lo demás son delitos comunes, y estos no lo son: la violación del orden jurídico es doble, pues a comete un "funcionario encargado de hacer cumplir la ley".

Pero para la sensibilidad fascista chilensis es exactamente al revés: al paco que se “excede” hay que comprenderlo, y aquí sí que vale aplicar todas las garantías y la palabra “debido proceso” no les provoca arcadas.

Los mismos que ahora veneran a la jueza Acevedo, quien se atrevió no sólo a resolver a favor de un atropellador homicida sino que a expresar abiertamente y a modo de fundamentación seudojurídica sus propios prejuicios sociales y de clase.

Unas cuantas semanas después: tuiteo masivo contra otra magistrada, a quien apodaron “Jueza Primera Línea”, porque no dejó presos sino que con cautelares de menor intensidad (prohibición de acercamiento a la plaza Italia y firma semanal) a una treintena de personas detenidas con pesca de arrastre en el sector álgido del conflicto una tarde martes en “Carabineros de Chile” con calles adyacentes en lo que fue vendido como una gran actuación científica de la policía.

La presión sirvió, y la Corte de Santiago revocó por 2 votos contra 1 su decisión, mandando a todos a cumplir prisión preventiva por un delito menor (desorden público), justo en vísperas de las tardías medidas que se van decretando de a poco, de mala gana, y a medida que avanza la pandemia (¿no debería ser al revés?).

Ahora dejan contagiarse y morir a lxs proles, tras haber dejado circular y contagiar el virus libremente y regresar de sus casas en la playa a los cuicos. La cuarentena obligatoria es en casi todo el “barrio alto” (menos La Reina), Santiago Centro e Independencia.

Dejar morir.

Pero en octubre y hasta marzo el Estado se entretuvo en echarnos encima a sus fieles y jalados guardianes, mediante los cuales nos mató y torturó a palos, escopetazos y carabinas de proyectiles lacrimógenos. ¿No sabía Ud. acaso que por eso mismo ellos los llaman “nuestros carabineros”? Las armas criminales salen bien destacadas en su escudo de mierda. Orden y plata.

“Nuestros carabineros”. Qué expresión más completa y gráfica. Se encierra en ella “todo el asco que da, tu sociedad”. Es como si dijeran: “nuestro brazo armado en defensa de la injusticia y la desigualdad social”.

Tan “suyos” son que en las marchas del Re-facho en el barrio altísimo de Las Condes, “bajando” hacia Provi (nótese la georreferencialidad de la sociedad de clases) se vio a los fascistas enmascarados y con cascos y armas varias abrazando y felicitando a sus "hermanos policías" y luego ejercieron la violencia por acción y omisión, habiendo evidentemente concertado su división del trabajo. (Recomiendo leer el relato de un periodista que se infiltró en la patota denominada "Vanguardia" el último sábado antes de la cuarentena).

Además de clasistas y arribistas, los fachos pop suelen ser la caricatura del cerdo machista, tal como evidenció el jefe de la susodicha Vanguardia con sus mensajes para el 8M, y como el facho que gritó la noche del domingo para hacer callar a una vecina solitaria con cacerola:

“Deja descansar, hueona tonta. Anda a tocarte las tetas”.

En fin: hay fascismo de derecha, de centro y de izquierda, además de la llamada “tercera posición”, y muchas formas de fascismo que pasa por apolítico (como en el grueso de los seguidores de los deportes). Y hay fascistas de clase alta, media y baja. Ah: y no necesariamente son “desclasados”. O no siempre resulta tan exacto: en general representan fielmente los intereses y obsesiones de un sector de su clase. Y si nos ponemos posmos, también hay neofascismos, microfascismos, postfascismos y minifascismos.

La mayoría de los fascistas no se reconocen como tales, a excepción de gestos como el del saco de mierda con su polera de “orgullo facho pobre”. Bien feos por lo demás. Y en verdad, son bastante molestos, pero no deberían distraernos tanto. En la revolución van ser desactivados (más que aplastados, aunque también hay que darles lo suyo devolviéndoles su violencia) junto con toda la política capitalista/estatal.

Otro facho pop bastante representativo es el chascón Villegas.

Cada país, cada región, cada ciudad, cada comuna, produce su propio tipo de facho.

Si los fachos pobres son vistos como desclasados, ¿qué podemos decir de las fachas? Una mujer fascista, pobre o no,  al apoyar abiertamente los fundamentos de la sumisión es siempre una traidora a su sexo/género, que ha sido transversalmente oprimido. Y pensar que hasta hay diputadas mapuche/huilliche de ultraderecha…

Y para los fachos del gobierno “el que baila pasa” es “fascista”.

En fin: Usos y abusos de un concepto fetiche.



Recomendaría a mi mismo y a quien le interese el tema, darme/se el tiempo de explorar al menos en estos tres textos. Los cito en las versiones impresas que tengo a mano:

-Wilhelm Reich. Psicología de masas del fascismo, Editora latina Buenos Aires, 1972. Para muchos el mejor trabajo de su fase “marxista” militante. Karmy la utilizó hace poco para hacer un somero análisis de la mentalidad fascista actual en Chile. No me acuerdo cómo se llamaba la columna. Ah: “El discurso fascista”, donde parte diciendo que:

"En “Psicología de las masas del fascismo” el psicoanalista Wilhelm Reich hacía notar que, a diferencia del “economicismo” marxista que sostenía que la conciencia ideológica operaba como un “reflejo” mecánico de la realidad económica, existía una discontinuidad entre la realidad económica y la ideológica, entre los procesos objetivos y los subjetivos. Dicha discontinuidad otorgaba al análisis una autonomía del aspecto ideológico que, permitía explicar por qué las masas obreras alemanas habían terminado por girar hacia el fascismo. Sostenía Reich que frecuentemente el “racionalismo” de la izquierda se burla de los dichos del fascismo por considerarlos “irracionales”, pero no entiende que son esos mismos enunciados los que van creando las condiciones subjetivas (ideológicas) para que las masas terminen deseando al fascismo. La izquierda mecanicista habría sido miope al fenómeno del fascismo precisamente por carecer de una teoría de la subjetividad.

La verdad que releva Reich es que, justamente, el fascismo no funciona como un discurso racional. Pero, lejos de ser una falta, ello constituye el núcleo de su ventaja: los enunciados que usa, los tonos que afirma, la fuerza que imprime, montan un discurso que lleva consigo un “plus” que va mucho más allá del contenido de los enunciados que profiere y que tiene la capacidad de producir una situación, una atmósfera que advierte la existencia de una crisis que sólo un “líder” con una voluntad férrea es capaz de conducir a las masas para superarla.

En dicho montaje, la sensibilidad común es confiscada en una voluntad, la potencia de los cuerpos es separada y un poder soberano se erige como la única fuente de poder capaz de enfrentar la crisis para la que es llamado”.

Freud (¿vieron la serie? Jamás pensé que iban a llevar a Sigismund y la Lou-Andreas Salomé a esos niveles de efectismo. Se tomaron muchas más licencias artísticas que en ese famoso filme sobre la Baader-Meinhof) ya había escrito sobre “Psicología de masas y análisis del yo” (1922), tomando como base los trabajos de Le Bon.

Y a ambas obras (Le Bon y Freud) se refieren:

-Theodor Adorno (con Max Horkheimer), en “La teoría freudiana y los esquemas de la propaganda fascista”. En: Ensayos sobre la propaganda fascista. Psicoanálisis del antisemitismo.

Esa obra al parecer data de los años 50. Aparentemente no pusieron muchos datos sobre el origen de esta colección que reúne cuatro textos. Ah: sí los tiene: 1951. Todo esto en el contexto de sus estudios sobre la “personalidad autoritaria”.

A/H destacan el carácter pionero de la obra de Freud, “antes de que se hiciera evidente el profundo peligro que comportaba el fascismo alemán”. (No olvidemos que primero surgió el fascismo italiano, que también lo hubo en Japón, EEUU y en todos los países de cierta forma).

Algo muy interesante que plantean Max y Teddy: bajo una apariencia de contradicción y poca coherencia entre diversos tipos de mensajes de agitadores fascistas, lo que en realidad existe es una especie de “división del trabajo”.

Nuestro colaborador JC trató en una columna de clasificar formas diferentes de fascismo que se dan en los nuevos grupos de derecha. Serviría para complementar su análisis agregar estas consideraciones de A/H:

“Cabe distinguir entre los agitadores que interpretan el papel de conservadores cristianos algo chapados a la antigua y amantes de placeres hogareños (…) y los que, siguiendo una versión más moderna y eficiente, apelan sobre todo a los jóvenes y en ocasiones pretenden ser revolucionarios”.

Muy interesante: ahí tenemos por ejemplo al pastor Soto y la UDI por un lado, y “Capitalismo Revolucionario” y todos los fascistas juveniles más “modernos” por el otro.

Y agregan: 

“Estas diferencias no deben se sobrevaloradas (…) Más que a auténticas diferencias, nos encontramos frente a una división del trabajo”, que “forma una unidad estructural con una concepción global común, consciente o inconsciente, que determina cada una de las palabras que se dicen”.

Por cierto que Adorno/Horkheimer -al igual que Wilhelm Reich (que distinguía fascismo negro y fascismo rojo) y Gorter, el comunista anti-partido-, pensaban que podía existir un fascismo rojo o de izquierdas.

El mote de “fascismo de izquierdas” le fue aplicado también en el 68 por el pelmazo de Habermas a la vertiente más ultrona-izquierdista de un movimiento estudiantil que iba desde Ruddy Dutschke y Danny el Rojo a los pro-situ y los mao-spontex…(ver los debates con Marcuse en “El final de la utopía”, traducción de Manuel Sacristán, Ariel, Barcelona, 1968 ).

En ese caso, el uso tiene que ver con que la crítica de la democracia suele ser vista por los demócratas como un tipo de fascismo. Hay que tener en cuenta que mientras los fascistas critican la democracia pero en definitiva salvan y fortalecen al Estado, la crítica comunista/anárquica de la democracia es abiertamente antiestatal.

De todos modos, es bastante difícil no aplicar al estalinismo y sus derivados la etiqueta de fascismo: el capitalismo con bandera roja, hiperexplotación y burocracia a modo de "burguesía roja" sólo funciona de manera totalitaria, como hermano gemelo o más bien siamés del nacional-socialismo, un engendro que no sólo se niega a morir del todo sino que se ha trasmutado en una de las forma o versiones actuales de expresión del capitalismo global.

Adorno y Horkheimer tuvieron ocasión de ser explícitos en señalar su opinión sobre la URSS en este diálogo sostenido en 1956:

H: Los rusos son ya medio fascistas.
A: SI el corazón de los alemanes late por los rusos, eso no es solo negativo. Creen que los rusos son los responsables del socialismo. La gente aún no es consciente de que los rusos son fascistas, precisamente la gente simple. Los industriales y los banqueros lo saben.

(Adorno y Horkheimer, Hacia un nuevo manifiesto, trad. de Mariana Dimópulos, Eterna Cadencia, Buenos Aires 2014).

-Gilles Dauvé, Fascismo/Antifascismo. Esta perspectiva es bastante diferente, y responde a una concepción comunista que en base a los aportes de la corriente de Amadeo Bordiga ha hecho una radica crítica de la democracia. Para esta perspectiva, el peor efecto del fascismo es la aparición del tipo de colaboración de clases y revalorización de la democracia que se da en el marco del “antifascismo”.

Originalmente era una presentación para un libro sobre los análisis de la publicación “Bilan” (bordiguista) sobre la Guerra en España. Disponible como librito de bolsillo en ediciones Pensamiento y Batalla.

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jueves, marzo 26, 2020

Capitalismo, enfermedad, muerte: reflexiones 


YA QUE MUCHXS ESTAMOS ENCERRADXS, APROVECHEMOS DE REFLEXIONAR Y ACCIONAR

[A sugerencia de mi viejo camarada Tomás S.: Junior Byles, Beat down Babylon]

Algunos textos y extractos:

“Si bien la pandemia y la reacción del Estado/Capital nos encontró en un periodo de agitación social en el que florecían expresiones concretas de solidaridad proletaria, estos procesos eran aún embrionarios. Ya desde el inicio de la revuelta había quedado claro que las estructuras tradicionales de la izquierda del capital, principalmente sus partidos y sindicatos, se mostraban como un freno de las iniciativas de lucha que surgían por doquier. Pero sus intentos de cooptación no lograban los frutos que querían. Hoy, cuando se hace patente que solo una huelga general puede hacer efectiva la necesaria cuarentena y atacar las medidas represivas y la asfixia económica a la que están condenándonos, rebajando nuestros salarios, despidiéndonos o simplemente haciendo imposible obtener ingresos para subsistir, los sindicatos a lo más se atreven a “exigirle” al gobierno una cuarentena nacional y que fiscalice los abusos de la patronal, el mismo gobierno que solo ayer nos disparaba. No tienen ni la fuerza ni la intención de ir más allá. Y los aparatos políticos de la seudo oposición, nuevamente, acuden prestas para auxiliar al Estado en la implementación de la represión. Pero ya algunas Asambleas Territoriales comienzan a hacer carne la solidaridad de clase, enfocándose en asistir las necesidades de quienes son más afectadxs por la cuarentena (principalmente nuestrxs abuelxs). Dichas acciones nos muestran el camino nada menos que para asegurar nuestra existencia”.

(“El capital es muerte”, texto completo en:

-El mismo “Reporte” desde Francia difundido por Evade Chile y firmado por Raoul Vaneigem circula en el sitio Alasbarricadas y la revista Carcaj como “Coronavirus”, aunque en el caso de Carcaj es otra traducción distinta a la que curiosamente le falta el primer párrafo del Reporte.

-Nuevo texto del Círculo de Comunistas Esotéricos, “¿Crisis sanitaria o crisis civilizatoria. Apuntes breves sobre Covid-19 y Capitalismo”? Descargar acá.



-El viejo comunista Jacques Camatte escribió una breve carta a un compa de la región chilena:

“Querido X:

Desde hace mucho tiempo creo que la especie humana está en riesgo de extinción. Esto ha sido confirmado científicamente. Ya han existido dos casos: uno hace 120.000 años y otro hace 70.000 años. La amenaza ha dejado su huella en la especie. Para evitar la extinción, la humanidad salió de la naturaleza. Pero, a fin de cuentas, al rechazar esta amenaza provoca ella misma la posibilidad su extinción. Hemos alcanzado un momento final, decisivo. Es el fin de la errancia. En el Capítulo 14 de Emergencia del Homo gemeinwesen, Punto final de la actual errancia, expongo todo esto de la forma más precisa posible. Sintéticamente: para escapar a la amenaza “natural” de extinción, la especie se ha separado del resto de la naturaleza, para escapar a la amenaza “antrópica”, ella deberá reintegrarse, lo que no implica una fusión. Para ello será necesario que se produzca un inmenso retorno de lo reprimido: de la naturalidad, tal como se ha verificado en el curso de las catástrofes naturales con la manifestación de la solidaridad, de la preocupación y el cuidado por el otro, etc... con la suspensión de la dinámica de la enemistad que hoy en día se transformado necesariamente en una dinámica de eliminación, y que se deberá evitar que vuelva a emerger entre quienes han elegido, o elegirán, por una virtualización - agudizada con la pérdida de lo que aún queda de las relaciones humanas-, y entre aquellos que serán afectador por el retorno de lo reprimido.

En otras palabras, para protegerse la especie se ha encerrado en una dinámica, en su errancia, y ha devenido incapaz de imaginar un devenir diferente; esto es lo que constituye su locura. Ello se ve claramente a través de las reacciones de los dirigentes en los diversos campos. De allí, subyacente y tendiente a emerger, el pánico. Podemos sentir, por ejemplo, el hecho de que el coronavirus evoca irresistiblemente una amenaza.

Lo interesante es que estamos siendo testigos del resultado de este vasto fenómeno que se desarrolla durante miles de años entre los dos momentos de la afirmación de la amenaza del riesgo de extinción. Estamos en el corazón de su despliegue, es decir, de la manifestación, de la epifanización para señalar su potencia integral, del riesgo. Es como si nada fuera a pasar y, sin embargo, todo está sucediendo ahora. No obstante, no sabemos cuánto tiempo va a tomar. En última instancia, lo importante es ser capaz de poder experimentarlo –vivirlo- efectivamente en su totalidad, lo que requiere restablecer la preeminencia de la afectividad que permite el sentido de la continuidad y, por consiguiente, del poder de la vida.

Comencé a escribir un texto para ser publicado en el sitio donde repetiré lo anterior pero también otros temas relacionados que son esenciales.

Nuestra correspondencia ha sido interrumpida por mucho tiempo. Espero que, a pesar de la difícil situación, permanezcas bien y espero tener noticias suyas.

Todo lo mejor para ti en estos tiempos difíciles. Afectuosamente,
Jacques”

-Dos panfletos:
Este,

y este otro:





-Y para finalizar este super-combo de cuarentena, les dejo este texto muy reciente de 2&3 DORM:

“El comienzo de una época

El capitalismo no se puede dar el lujo de parar la máquina. Eso lo tienen claro los gobernantes, economistas y job creators alrededor del mundo: de su continuo funcionamiento depende el orden de cosas que los privilegia. Pero al individuo de a pie también le cuesta pensar, o derechamente teme pensar, que algo así realmente pueda ocurrir: ¿qué clase de mundo sería ese? ¿Cómo es siquiera posible una vida sin salario?

Este es el dilema más punzante que impone la pandemia sobre nuestra vida cotidiana, cual golpe seco sobre la mesa: economía o vida. La contradicción acecha a la humanidad hace siglos pero hoy se nos presenta por primera vez en la historia como un terremoto de escala planetaria. Estamos siendo testigos de un cambio profundo, ¿qué posibilidades hay de que la humanidad se transforme en protagonista de ese cambio poniendo fin a la inercia que nos empujó hasta el límite en primer lugar? (1)

Los expertos apuran los cálculos científicos y afilan sus plumas para el próximo best seller, pero la situación no admite proyecciones simplistas ni especulaciones elaboradas, todo está por verse. Quizá esa es una de las razones por las que esta crisis aparece como la más catastrófica del último siglo: por primera vez la infraestructura del sistema se ve amenazada de manera global y simultánea.

Puede que esta gripe esté matando menos personas alrededor del mundo en tres meses que una campaña militar en Siria en un par de semanas, pero su impacto expone en tiempo real la incapacidad de los gobiernos, incluso lo más ricos y poderosos, para salvaguardar vidas sin poner en riesgo la máquina económica que sostiene al mundo en su lenta agonía. Esa agonía ya no es una realidad ajena para nadie. En una civilización acostumbrada a la guerra en todas sus formas, donde el cambio climático es un problema heredable a las generaciones siguientes, la pandemia llega como un shock que nos recuerda abrupta y violentamente no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

Es evidente que el verdadero problema no es la cantidad de vidas que pueda cobrar esta crisis, de otra forma no se explica que ninguno de los genocidios del tercer mundo en los últimos 30 años haya causado tanto horror y pánico globalizado como el de hoy. Es más, en China las cuentas son confusas. Primero se observó que era posible que dada la reducción drástica en los niveles de CO2 en el país, la pandemia indirectamente haya salvado más vidas de las que ocasionó directamente. Pero luego se habló también de que la cifra de 250.000 muertes por accidentes de tránsito al año (2) ya se había visto considerablemente disminuida gracias a la reducción del tráfico. A esto habría que agregar quienes no murieron en accidentes laborales, etc. Entrar en la matemática de los obituarios, en todo caso, es innecesario.

Lo que resulta enigmático de esta repentina pero anunciada crisis mundial es que una forma de vida entera pueda colapsar a pesar de que su base material no haya sido afectada. No deja de sorprender, por ejemplo, el hecho de que, aunque toda la infraestructura de desplazamientos aéreos esté prácticamente intacta —todos los aeropuertos y aviones funcionando, toda la tecnología y logística disponible, etc.— baste con un par de semanas de interrupción de los flujos normales de pasajeros para que todo el sistema esté al borde de la quiebra. Esta es la naturaleza gaseosa y efímera de la existencia bursátil a la que nos condenó Occidente poniendo el dinero al centro de toda la vida; un mundo en el que todo lo sólido se desvanece en el aire (3).

Con impotencia y un profundo sentimiento de haber sido robados lxs rehenes de las AFP chilenas (4) hoy están viendo cómo sus ahorros de la vida se evaporan en el aire digital. El verdadero crimen no es robar un banco, sino fundarlo. ¿Qué es la inflación? ¿Cómo se regula la producción de dinero? ¿Qué es el valor? ¿Qué es una mercancía? Este es el tipo de preguntas que funcionan como base para cualquier investigación sobre la volatilidad de los mercados. Pero ninguna explicación va a volver a llenar los fondos de lxs pensionadxs. Y, más importante aún, ninguna riqueza virtual se compara con la riqueza concreta de una vida digna y libre. Como se señaló ya hace rato el asunto no es interpretar el mundo, sino transformarlo.

Los mismos CEOs que hasta hace poco declaraban interdicto al Estado ahora retroceden con la cola entre las piernas: sólo la estructura política y militar que gestionan los gobiernos del mundo puede mantener su barco a flote. En esta escena nos recuerdan que Capital y Estado son dos caras de la misma moneda patriarcal.

Pero la situación ya no da para más. Luego de siglos y siglos de confusión y miseria, de violencia naturalizada y de formas de producción social fundamentalmente auto-destructivas, la tripulación tiene más esperanzas en el naufragio que en cualquiera de las ingeniosas ofertas con las que los capitanes intentan mantener su empresa a flote. La insurrección de la vida cotidiana se vislumbra cada vez en más partes del mundo como la única vía de escape del patíbulo. Transformar lo inconsciente en consciente, dirían los surrealistas junto al psicoanálisis.

La incompatibilidad entre economía y vida hoy es flagrante, sólo la neurosis la mantiene fuera de vista. ¿Pero cómo lidiar con esta neurosis cegadora en el contexto de pánico y terror que generan los medios de comunicación y la sociedad de control? ¿En el contexto de un “aislamiento social” programado para inocular nuevas cepas de TICs y TOCs que brotaran una vez que termine la cuarentena y quizá nos acompañen hasta la muerte? Después de todo, sabemos que la vida desdoblada y proyectada en internet no es más que una forma sofisticada del fetichismo de la mercancía, de nuestra uni-dimensionalidad. Quedarse en casa es una opción saludable para quienes la casa es un lugar seguro, o tienen casa del todo. ¿Quién se cuenta dentro de esta minoría?

Superar el profundo trauma que va a significar la experiencia de esta pandemia no depende de la eficiencia y buena voluntad de los gobernantes, que hoy vemos con impotencia cómo nos sacrifican: para ellos era más conveniente fabricar armas que respiradores mecánicos.

El virus nos obliga a mantener distancia entre los cuerpos para mantenernos con vida. Pero esa misma distancia nos recuerda en la práctica que son las relaciones sociales reales, el apoyo mutuo, la solidaridad y la consciente interacción con nuestro entorno lo que puede salvarnos de la catástrofe. Una vez más tenemos la vida por delante dándonos la oportunidad de ser humildes y empezar de nuevo”.

RB / 2&3Dorm
21 de Marzo 2020



Notas:
1: Así como hay científicos que niegan el calentamiento global y otros que no, mientras algunos científicos se apuraron en indicar a los folidotos y murciélagos como causantes del virus otros aseguran que la verdadera causa es el asalto humano al medio-ambiente y sus efectos sobre estas especies:  https://www.thenation.com/article/environment/coronavirus-habitat-loss/
2: Según la OMS en 2018 se registraron alrededor de 256.000 muertes relacionadas a accidentes de tránsito.
3:  La famosa descripción que realizó Marx acerca de la sociedad de la mercancía, y que Marshall Berman transformó en el título de su historia acerca de otro tipo de virus contemporáneo: la gentrificación.
4:  Una de las tantas gemas del experimento neoliberal en Chile, un sistema de pensiones cuyos afiliadxs, reclutados a la fuerza por el Estado, ponen sus ahorros a disposición de los mercenarios de la especulación financiera.

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