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jueves, mayo 05, 2016

El cumpleaños de K@RL M@RX/OK NO Way/Subsunción real 

"No me digas que Marx está muerto, cuando en momentos como éste es mi amigo!" (Mission of Burma, OK/No way).

Feliz cumpleaños viejito!



Los proletarios juveniles metropolitanos ya te hicieron un buen regalo inutilizando en Alameda con 18 un furgón policial.

(Gentileza: emol)


"SUBSUNCION REAL DEL TRABAJO EN EL CAPITAL, O MODO DE PRODUCCION ESPECIFICAMENTE CAPITALISTA

En el Ch. III  habíamos expuesto pormenorizadamente cómo con la producción de la plusvalía relativa (para el capitalista individual, en la medida en que toma la iniciativa acicateado por la circunstancia de que el valor = al tiempo de trabajo socialmente necesario que se ha objetivado en el producto; estimulado por el hecho de que consiguientemente el valor individual de su producto está por debajo de su valor social y de que, por ende, se le puede vender por encima de su valor individual) se modifica toda la forma real del modo de producción y surge (incluso desde el punto de vista tecnológico) un modo de producción específicamente capitalista, sobre cuya base y al mismo tiempo que él se desarrollan las relaciones de producción -correspondientes al proceso productivo capitalista- entre los diversos agentes de la producción y en particular entre el capitalista y los asalariados. Las fuerzas productivas sociales del trabajo, o las fuerzas productivas del trabajo directamente social, socializado (colectivizado) merced a la cooperación, a la división del trabajo dentro del taller, a la aplicación de la maquinaria y en general a la transformación del proceso productivo en aplicación consciente de las ciencias naturales, mecánica, química, etc., y de la tecnología, etc., con determinados objetivos, así como los trabajos en gran escala correspondientes a todo esto (sólo ese trabajo socializado está en condiciones de emplear en el proceso directo de producción los productos generales del desarrollo humano, como la matemática, etc., así como, por otra parte, el desarrollo de esas ciencias presupone determinado nivel del proceso material de producción); este desarrollo de la fuerza productiva del trabajo objetivado, por oposición a la actividad laboral más o menos aislada de los individuos dispersos, etc., y con él la aplicación de la ciencia -ese producto general del desarrollo social- al proceso inmediato de producción: todo ello se presenta como fuerza productiva del capital, no como fuerza productiva del trabajo, o sólo como fuerza productiva del trabajo en cuanto éste es idéntico al capital, y en todo caso no como fuerza productiva ni del obrero individual ni de los obreros combinados en el proceso de producción. La mistificación implícita en la relación capitalista en general, se desarrolla ahora mucho más de lo que se había y se hubiera podido desarrollar en el caso de la subsunción puramente formal del trabajo en el capital. Por lo demás, es aquí donde el significado histórico de la producción capitalista surge por primera vez de manera palmaria (de manera específica), precisa-mente mereced a la transformación del proceso inmediato de producción y al desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo. Hemos demostrado (Ch. III) que no sólo “conceptual” sino “efectivamente”, lo “social”, etc., de su trabajo se enfrenta al obrero no sólo como algo ajeno, sino hostil y antagónico, y como algo objetivado y personificado en el capital. 

 Del mismo modo que se puede considerar la producción de la plusvalía absoluta como expresión material de la subsunción formal del trabajo en el capital, la producción de la plusvalía relativa puédese estimar como la de la subsunción real del trabajo en el capital. Sea como fuere, las dos formas de la plusvalía, la absoluta y la relativa- si se les quiere considerar a cada una para sí, como existencias separadas (y la plusvalía absoluta precede siempre a la relativa)- corresponden a dos formas separadas de la subsunción del trabajo en el capital, o dos formas de la producción capitalista separadas, de las cuales la primera es siempre precursora de la segunda, aunque la más desarrollada, la segunda, puede constituir a su vez la base para la introducción de la primera en nuevas ramas de la producción" (Libro VI -inédito- del Libro I de El capital).

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martes, mayo 03, 2016

VIGILANDO A LOS VIGILANTES/SUEÑOS DE PLASTICINA 

O como diría ELVIS (Costello): Watching the detectives.



La COCHINOLOGÍA no se hace preguntas, sólo se dedica al goce que le provoca la observación de COCHINOS: policías, profesionales varios al servicio de la policía, académicos al servicio del Orden, etc.

Tenemos algunos ejemplos significativos esta noche, mientras escuchamos un CD que si bien sirve bastante bien para acompañar el de Area con invitados freejazzeros que comentábamos hace unas horas, el primero de Tangerine Dream, cuando eran un trío que incluía al gran antimúsico alemán Conrad Schnitzler, no deja de ser una obra bastante imperfecta y que plantea algunos importantes problemas. Aún recuerdo que con Lautaro de Disturbio Menor una vez lo escuchamos en su casa observando el horizonte, bien volados pero en una época en que no fumábamos marihuana (recuerden: “Luuuuu-ci-dó! Soy más peligroso!”. Lo cual, por supuesto, es mentira…).  Estábamos volados escuchando esto: “Meditación Electrónica”, de 1970, que suena como a una zona intermedia entre el primer (y buen) Pink Floyd (después de Ummagumma es pura mierda), y Amon Düül II (los Düül, I y II, son la única banda en el mundo aparte de Hüsker Dü en usar dos Ues con ¨ arriba de ellas). Pero cuando azota la guitarra eléctrica don ….¡cómo chucha se llama? No soy fan de TD, aunque los conozco de potrillo gracias a mi padre y tíos paternos, pero recuerdo que con Lautarro nos matamos de la risa diciendo: Carlos Santana! Según no se qué comentarista (allmusic tal vez) es algo “inspirado en Hendrix”, lo cual bien pudiera ser cierto ( p. ej, es como decir que mis chillidos están “inspirados en Kaoru Abe”: la intención es lo de menos!). Pero no suena a Hendrix, ni a Santana: suena demasiado inepto! Lo cual es chistoso y hasta inspirador, para nuestros estándares punk (proto y post). Pero es triste para un músico con tan altas expectativas, puesto que cualquier rasquido de cuerdas hecho por Glenn Branca, Lydia Lunch, el cabro este de Gang of Four, o el de DNA o el mismísimo King Gordo -más conocido en ciertos círculos postmodernos como DJ Stalin-, lo manda de inmediato corriendo al WC de la historia...). (En fin: no todos pueden ser Frank Zappa. Por suerte).

Ah, en el libro de David Stubbs dan algunos datos: mmmmm, Edgar Froese, C Schnitzler, y Klaus Schulze. Como sea, es un disco que se puede escuchar decenas de veces, dado que en efecto si bien es más rockero que electrónico, sus resultados abstractos hacen que resulte realmente “meditativo”. Me explico? Creo que no. Ciertamente, yo no me entendí.

Pero mejor en vez de esto, escuchemos a Conrad Schnitzler, con su obra adecuadamente titulada Krautrock



Pero no nos distraigamos de la COCHINOLOGÏA COMPARADA (Oh: quedó una ¨sobre la i: me imagino que es un tributo inconsciente a Hüsker Dü). En esta ocasión, queremos mostrar dos casos separados por apenas 100 años de investigadores que se empiezan a confundir y hasta enamorar de su objeto de estudio: los anarquistas, o sea los voluntarios del partido de la anarquía: 

1.- Uno de ellos es “el rati libertario” descrito por Gonzalez Vera en sus Memorias de juventud, en la parte de ellas que se ha publicado a veces separadamente como “Los anarquistas”: en revista Babel hace medio siglo o más, en ediciones Eleuterio hace poco si no me equivoco también….). 

2.- El otro es el caso del “psicólogo social” y perito de la DIPOLCAR, Erik Marín, cerebro y único miembro aparente del Observatorio del Anarquismo en Chile, con dos impresionantes piezas: “Por qué un Observatorio del anarquismo en Chile”, y un texto sobre Mauricio Morales. Las conclusiones no las publico. Hágalo usted mismx…

“El rati libertario” (el título es nuestro)

(Extracto de José Santos González Vera, “Los anarquistas”, Revista Babel, 1949).

En el taller del viejo Silva había mirones a cualquier hora, y mañana y tarde venían visitantes. No cesaba la conversación. Después de almuerzo llegó un señor de nariz bastante aguileña y algo roja, de espaldas un tanto curvadas.
Cubríase con un sobretodo gris claro. No fue acogido con delirio. Entró y al momento extrajo de su faltriquera un libro doblado contra el lomo.
-Kropotkin, rebatiendo a Malthus, dice que cuando haya necesidad hasta de las piedras se podrá obtener alimento. Es algo raro. ¿Qué opinan ustedes?
-En el Cerro San Cristóbal suelen verse peñascos atravesados por una raicita -expresó Alcides que estaba apoyado en la pared-. He leído que en Japón siembran los cerros del plan a la cúspide. En ésta, si hay rocas, echan tierra y plantan encima. Por lo demás la tierra sobra en todas partes y lo que no de ésta lo dará el mar, y luego el hombre está inventando lo que hace falta…
El individuo de nariz aguileña miró su reloj y dijo:
-Me voy. Tengo que cumplir varias órdenes. Mañana a las cuatro iré a detener a Rebosio. ¡Hasta otro día!
-¿Quién es? -pregunté.
-Es el pesquisa Prado. Es curioso, muy lector, y cita a casi todos los anarquistas y nunca deja de llevar un libro. Conoce las ideas mejor que nosotros sin embargo, dudo que su interés sea sincero, si no ¿por qué ejerce tan feo oficio? ¿Por qué no trabaja en algo útil? Es joven todavía y tiene buenas manos… ¡Sería bueno avisarle a Rebosio que no se deje ver! Podría irse al puerto –dijo el viejo Silva dando vueltas al tirapié como si fuera un rosario.
-Este pesquisa no será jamás un hombre emancipado –sentenció Alcides-. Es débil. Lo he visto leer en los tranvías. Es uno de sus vicios, pero no compra un libro. Los pide a los compañeros. No obstante dispone de plata para beber. De noche anda con paso vacilante. ¿Qué se puede hacer de un hombre así? No deja de ser extraño, al fin, si interés por cultivarse. Yo digo que para vivir se necesita valor…La mayoría no lo posee y se entrega al juego, a la pereza, a la bebida, a las mujeres y también a la religión. Cuesta ser hombre, serlo siempre y sacar fuerzas de sí mismo. Es más fácil embriagarse, llorar sobre la almohada en la obscuridad o esperarlo todo del cielo. Sin embargo, ¿quién, por infeliz que sea, no consigue resolver sus propias cuestiones en la medida de su capacidad? Con la cabeza y las manos se llega a cualquier resultado, pero vivimos todavía en la edad teológica. ¿Llegará el día el que el hombre se afirme en sus pies solamente?¿Lo verá alguien reemplazar a los dioses por la reflexión, por su buen sentido?¿qué son ahora los hombres? Una piara, una multitud, algo sin cabeza, es decir: nada. Los engaña el diputado, los engaña el comerciante, los domina el militar…-en esta parte hizo el gesto de escupir pero se contuvo y no habló más.
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Por qué un observatorio del anarquismo en Chile
Por Ps. Erik Marín C., Santiago de Chile. Agosto de 2008
(Tomado de https://observatoriodelanarquismo.wordpress.com/, con su misterioso símbolo:)



El anarquismo ha surgido con fuerza en Chile. En un primer momento ha sido menospreciado por las autoridades de turno dándole un tratamiento de antisistémico, antisocial, de lumpen y otros calificativos que no hacen más que caricaturizar a un movimiento principalmente juvenil que surgió con fuerza opositora ante la APEC el año 2004 y alcanzando un impacto mediático el año 2006 con el atentado incendiario a una de las ventanas del Palacio de Gobierno. Mi mirada es desde la psicología social y la sociología. Mi interés ha estado radicalizado en observar la utilización que han hecho los nuevos movimientos sociales de las llamadas tecnologías de la información. No obstante en el anarquismo he encontrado no sólo ideas, he encontrado mucha pasión por parte de quienes están llevando las banderas negras del anarquismo tradicional. Los anarquistas en Chile se han ganado un espacio, que desde mi perspectiva requiere de análisis. Mi posición es la del investigador interesado por los fenómenos sociales, no me declaro en contra, tampoco a favor.

Reflexiones: Por qué murió Mauricio Morales Duarte

Mucho se dijo acerca de Mauricio Morales, el joven universitario que terminaba sus estudios en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, quien murió despedazado por el artefacto explosivo improvisado que portaba. En los medios de prensa se indicó incluso que era instructor en explosivos. La verdadera historia dista mucho de esto.
Mauricio Morales perteneció a una orgánica anarquista que se desarrolló principalmente en las universidades y que de manera tangencial participaba en centros alternativos en los cuales se difunde entre otras ideologías la anarquista, a la cual pertenecía. Mauricio Morales era un joven de clase media que cursaba estudios universitarios en una universidad privada, quien se caracterizó por tener cierto liderazgo entre sus pares. Mauricio Morales era vegano, perteneció al movimiento straight edge, pero su interés ideológico fue siempre el anarquismo individualista.
Morales, la noche del 21 de mayo cometió un error de principiante, un error que le costó la vida. Evidentemente Mauricio Morales no estaba acostumbrado a realizar atentados explosivos, es posible que ésta haya sido su primera y de seguro última vez.
Posterior a la muerte de Mauricio Morales se han producido a lo menos 20 atentados explosivos sólo en la ciudad de Santiago de Chile. La logística de estos anarquistas era bastante simple: elaboración de un artefacto explosivo improvisado del tipo tubo, dos o tres individuos encargados de su colocación utilizando como medio de movilización bicicletas. El segundo individuo que fue registrado por una cámara de seguridad, sigue prófugo de la policía hasta el día de hoy, en dos meses se cumplirá un año de la trágica noche en la que por primera vez los cientos de artefactos explosivos causaron una muerte. Desde ese día Morales pasó a la historia internacional del anarquismo, creando un fuerte sentimiento de solidaridad internacional entre sus pares quienes han querido seguir el “legado” de Morales. Italia, México, Argentina solidarizan con el anarquista muerto por la vía directa de realizar atentados que dieran a conocer al mundo de la muerte de este joven anarquista: Mauri, la tua rabbia brucia nelle nostre vene
Como muy bien señala otro anarquista … la caída de Mauricio se da en un contexto de guerra social indesmentible y de rebelión creciente ante el lujo monstruoso de los ricos que no cesa de aumentar. No es casual que su cuerpo haya partido a metros de la escuela de gendarmería, pues la clara conciencia de la existencia de esta fábrica de carceleros y la necesidad de atacar uno de los principales entramados de castigo, aislamiento y exterminio de proletarios, da cuenta de su sólida disposición ofensiva que traspasa los limites de variadas e inconsistentes teorías del conformismo que, mimetizadas tras un abanico de lenguajes y simbologías, intentan hegemonizar en el control de nuestras mentes para neutralizar así las continuas revueltas cotidianas en las que vivimos inmersos como individuos rebeldes e insurrectos capaces de activar sin esperar ordenes de nadie, alimentados por una incesante sed de justicia.

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(NOTA VISUAL: Las ilustraciones de COCHINOS corresponden al tierno personaje La Chancha Patricia, de R. Crumb, y a dos pacos culiaos que aparecen en el film El gato Fritz. Íconos de la contracultura sesentera/setentera).

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VIDA CAMPESTRE/EVENT 76 


¿Retorno a la naturaleza? O no tanto…Las modelos de la portada están junto a la vegetación, pero ellas visten corpiños y calzones suministrados por la segunda naturaleza, y sólo una de ellas se ha despojado de la prenda superior, se tapa los pechos con las manos en que destaca el rojo de las uñas. La otra chica, que viste de blanco transparente, se tapa la frente y la entrepierna.

Confieso que este disco entra más por la vista en un primer momento, y después la música elegante y sintética empieza a apoderarse de uno, poco a poco. En su momento, hubo variadas formas de censura, que hacían al disco aún más deseado. 



En sus discos anteriores estaba todavía Brian Eno en Roxy Music, o su sombra. Brian Ferry lo echó, pero dijo: “a Eno le va a ir bien sólo”. ¡Tenía razón! Gracias a eso tenemos Here come the warm jets, Taking Tiger Mountain (by strategy), Another green world, y Before and after science, por mencionar 4 obras maestras indiscutibles de Eno.

En Country Life creo que tenemos al Roxy Music recién en “estado puro”. En base a estos resultados hay que juzgarlos. Uno no puede evitar escuchar cómo esto resonó en Bowie, parte del krautrock más mecánico, y en el post punk.

Mis gustos bastante diferentes a esto me hacen disfrutar más los temas sueltos, sobre todo en lo que me parecen joyas pop como “La emoción de todo esto” y “Todo lo que quiero es a ti”. En otros momentos como “Y si toma toda la noche” me convencen mucho menos, aunque cuando Andrew Mackay empieza a azotar su saxo, es algo bastante disfrutable. Luego viene una balada dolorosa que no está nada mal (Bitter Sweet: agridulce, y así suena, y no sé por qué los elementos más circenses del tema me hacen hasta recordar al Alice Cooper de “Bienvenido a mi pesadilla”! Lo mismo con Triptych, el tema 7).



Una vez leí que Roxy Music se arrepintió de tocar justo después de sus teloneros The Clash, tras ir llegando Brian Ferry en su limosina blanca y considerar el estado de excitación en que los punk city rockers tenían al público. Los mismo le pasó a Emerson, Lake and Palmer por esa misma época (segunda mitad de los 70) cuando en Italia estaban siendo teloneados por Area, y prefirieron esperar una larga pausa para que el proletariado juvenil italiano se calmara y así los ELP no palidecieran tanto en comparación al Internacional POPular Group. Por cierto, hace poco encontré en el persa Bío Bío la edición japonesa del “Event 76”, un excelente concierto de Area (con formación incompleta, mientras dos músicos andaban de gira con otro proyecto), pero con Paul Lytton y Steve Lacy en percusión y saxo soprano respectivamente. El gran Demetrio Strattos distribuyó a modo de instrucciones los siguientes conceptos: SILENZIO (silencio), IRONIA (ironía), SESSO (sexo), VIOLENZA (violencia) e IPNOSI (hipnosis). Y luego de eso, todos improvisaron magistralmente y el público de la Universidad estatal de Milán respondía emocionado y con grandes aplausos. En este tipo de eventos uno entiende que la etiqueta de prog rock o fusión para Area es muy inadecuada: ellos estaban más bien trabajando en una zona que demolía la distinción entre free jazz y free rock.



A propósito de la vida en el campo, recordé que un imbécil opinó en estos comentarios hace un tiempo, donde habíamos puesto un fragmento de Marx/Engels sobre el campo y la ciudad, que quien suscribe estas líneas es un hipócrita por no irse a vivir al campo y abandonar los privilegios que tendría acá en la ciudad (¿Eso incluye los viajes a diario en la línea 4 del metro?). Huevón: lee bien. En parte alguna dije que la solución a algo fuera irse al campo, imbécil de mierda. Idea idiota en la que nunca he creído, y que ya Marx criticaba cuando ciertos comunistas de su tiempo postulaban que había que venirse a fundar comunas campestres en el Nuevo Mundo. El capitalismo reconfigura totalmente la relación campo/ciudad, y los destruye a ambos, tonto huevón. A ti también te destruyó, el cerebro  por lo visto. Trata de leer a Henri Lefebvre, “Lo rural y lo urbano” por ejemplo,  y sobre todo las ediciones locales que han hecho los compas de Praxis. No te harás menos imbécil, pero tal vez aprendas a disimular un poco. Y por último, si te caigo mal: ¡no entres a este espacio, que está hecho exclusivamente para camaradas y amigxs! ¡Fácil y bonito!

Ah, disculpen la digresión. El disco sigue transcurriendo entre mareas de emoción eléctrica y sensualidad. Casanova, suena como…música para follar. No es mala idea. (Hay un motel excelente en pleno centro donde en cada pieza tienen un reproductor de CD. Pero no dejan entrar de a 3 personas).  




“A really good time” y “Prairierose” cierran este disco, hecho en 1974. Recuerdo poco ese año. La memoria humana empieza en promedio a los 4 años. El 74 ya era claramente un año protopunk, y a algo así suena este artefacto al final, tras pasar por una odisea mucho más “clásica” de sonidos. Siempre muy elegante, y con saxo. 

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lunes, mayo 02, 2016

Sobre la sociedad de control y su técnica (x Etcétera) 

Salió en febrero el número 55 de la revista Etcétera.

Seleccioné un texto breve de ahí, y dado que hablamos un poco antes de la banda holandesa The Ex, es recomendable aprovechar de escuchar entero su minialbum debut de 1980 Disturbing Domestic Peace, que haría que traducir como "Molestando la paz doméstica", dado que no creo que se pueda decir "Disturbeando", aunque, por qué no? Disturbear aunque sea con un disturbio menor (esa era la idea original del nombre de la banda DM, y no copiar a Minor Threat como creen muchos).
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La democracia de espectadores. El rebaño desconcertado.
Por N. Chomsky y E. S. Herman y su libro Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media (Fabricación del consentimiento: La política económica de los medios de comunicación), en castellano traducido como Los guardianes de la libertad,  supimos del Comité de Información Pública, nombre orwelliano que designaba a la Comisión Creel. Creada por orden del presidente W. Wilson en 1916 para cambiar la opinión pública americana contraria a la entrada de EEUU en la 1ª guerra mundial, formada por una multitud de diversos técnicos y contando con gran cantidad de medios y dinero, logro en solo seis meses mediante una serie de agresivas y masivas campañas de propaganda revertir la situación y volver al público estadounidense beligerante.
Walter Lippmann, periodista y consejero del presidente Wilson, fue un personaje importante en esta campaña. En 1922 publicó el libro La opinión pública, donde planteaba que la política y los intereses de la nación no pueden tener en cuenta la opinión de la mayoría de la población, sino que tiene que ser una «clase especializada de hombres responsables los que se hagan cargo de resolver los problemas nacionales». Para él, la mayoría de la población constituye un «rebaño desconcertado» y el sistema debe «protegerse de este rebaño desconcertado cuando brama y pisotea». La función de la gran mayoría de la población es «la de ser espectadores», no la de miembros participantes en forma activa en las decisiones políticas. La democracia, por tanto, ha de ser una «democracia de espectadores», donde una minoría decide las políticas y una mayoría silenciosa las acata pero participa en el espectáculo, por ejemplo, de las votaciones. La clase que tiene el poder, debe gobernar, disciplinar y controlar al «rebaño desconcertado».
Los consumidores disciplinados.
El capitalismo es un sistema que necesita una constante circulación (un trajín acelerado que lo trastoca todo a su paso, sin otro objetivo que la acumulación), que tiene el fin en sí mismo y que el límite es el propio Capital. Espacialmente se ha extendido por todo el planeta, con todas sus características,  la propiedad privada, el valor de cambio, la mercancía, el dinero, la industrialización salvaje de los territorios, la proletarización, el trabajo asalariado, el acaparar, la especulación y todas sus consecuencias de nocividad. Paralelamente, producto de la rapidez en que se suceden las novedades de las nuevas aplicaciones y dispositivos técnicos, el espacio se ha reducido y el tiempo acelerado.
El Capital pretende transformar en consumidores a la mayoría de los habitantes del planeta: cada uno según sus posibilidades económicas. De igual manera que las formas de trabajo  asalariado, por la necesidad del dinero, atrapan cada vez a mayores proporciones de la población,  tanto si se trabaja como si está en paro; en la sociedad de consumo, por el fetichismo de la mercancía y su propaganda, muchos de los que no tienen grades posibilidades de consumir anhelan tenerlas. La implantación de la sociedad del consumo, se asocia al keynesianismo, el trabajador se convierte en consumidor, es la época de los electrodomésticos en el hogar, el coche y la TV..., todos ellos elementos técnicos cuya influencia social es evidente. El trabajador centra su lucha en mejoras salariales y laborales (Actualmente la precarización general es evidente). El dinero cada vez circula más rápidamente, en su forma papel y en su forma electrónica, su valor será virtual y real; es posible que no existan las estrambóticas cantidades que de él dicen que circula y que su valor  lo pongan entre «cuatro», pero han hecho que sea un bien de primera necesidad tanto real como simbólico.
La sociedad del consumo, necesita de consumidores disciplinados, por la propaganda, y estrechamente vigilados: perfiles, costumbres, gustos, manías.... Por otra parte las nuevas aplicaciones de la técnica, especialmente desde la implantación masiva de las Técnicas de Información y Comunicación (TICs), ha hecho posible aumentar significativamente la creación de necesidades y el número de consumidores, permitiendo expandir por el mundo las urgencias de un consumo histérico y estresante. También se han acelerado los ritmos de la circulación de las mercancías y la ubicuidad de su producción. Se generan nuevas formas de consumo a las que el consumidor tiene la obligación de adaptarse. La obsolescencia programada forma parte esencial de la idiosincrasia de la mercancía producida. El producto, cada vez, tiene que durar menos, bien porque lo estropea artificialmente el mismo fabricante, o bien porque pasa de moda. Aceptar estas condiciones draconianas requiere de consumidores altamente disciplinados. También en el ejercito de consumidores la disciplina es parte fundamental de su adiestramiento. La sociedad de consumo necesita que los consumidores sean crédulos, disciplinados y obedientes, es decir seres bajo control.

La sociedad del control y la vigilancia.
La sociedad del control y la vigilancia se ha extendido reticularmente enmarañando el mundo entero. Las cámaras de video-vigilancia se encuentran en cualquier rincón de ciudades y pueblos, formando parte del mobiliario urbano. En las fronteras se elevan sobre los muros, las alambradas y las concertinas. En las fábricas, bancos, supermercados, cárceles, en los templos o en las salas de fiesta. En los colegios, institutos, universidades, urbanizaciones o casa particulares. Actualmente el Estado y sus instituciones han perdido el monopolio de la vigilancia y control de los ciudadanos, cualquier entidad, poco importa que pública o privada, vigila y controla a la gente. Por supuesto que el Estado continua controlando  y velando por «sus súbditos» y haciendo de ello una cuestión económico-política,  desde el nacimiento hasta la muerte pasando por la escuela, la seguridad social o la oficina del paro, y por poco que uno se descantille la comisaria y la cárcel, «ya lo ves, controlando tu seguridad».
La multitud de tarjetas electrónicas que ocupan bolsos, carteras y bolsillos ya sean del banco, supermercados, gasolineras o de los móviles, abren ficheros individuales de cada uno de los usuarios, nuestros perfiles de consumidores corren por la red comprados y vendidos de una a otra entidad. Nuestros pasos y actos, lo que hemos comprado y hecho, quedan registrados y a partir de ellos seremos clasificados. La tarjeta de dinero electrónica permite seguir el rastro exacto de nuestros recorridos. Incluso el banco se instala en nuestra casa incrustado en los ordenadores. Y cada vez más los individuos nos convertimos en consumidores y en endeudados.
Qué mayor control sobre las personas que la que ejerce este sistema económico-político que primero convierte el trabajo asalariado en una obligación y después pasa a convertirlo, con el pretexto del «progreso» técnico, en un «bien escaso» y el dinero continua siendo más ineludible e imprescindible y es más acaparado por unos pocos que nunca. La brecha entre ricos y pobres continua ensanchándose. No podemos obviar que el taylorismo representa una forma extrema de control y vigilancia sobre el obrero y su trabajo; se cronometran sus movimientos y se evalúan exigiéndole una determinada rapidez y precisión en cada uno de ellos para hacer su trabajo lo más deprisa posible, para que así de mayor rentabilidad al capitalista.
La sociedad del control, no necesita, necesariamente, el encierro de los individuos para ejercer un control sobre ellos. El control no se ejerce únicamente por medio de las instituciones, sino principalmente mediante la técnica. Es mediante los dispositivos técnicos: cámaras, pantallas, programas, tecnologías biomédicas y de nanotecnología..etc, como se ejerce el control y la vigilancia generalizada sobre las personas. La sociedad de control pretende moldear no solo cuerpos sino mentes. Ir más allá de crear una praxis en el individuo, como señalaba J. Ellul «generar también una formación intelectual: una capacidad de síntesis y principalmente una educación de la memoria», es decir, una «ortopraxis» que logra implantar en las personas una determinada manera de ser y actuar, de estar e interpretar el mundo, las maneras de opinar, las cuestiones de que hablar y las cosas que callar. Cuerpo y mente disciplinados, controlados.
Como un recuerdo de un pasado que aún está ahí, han quedando las fichas policiales en amarillenta cartulina y las huellas digitales en el carné de identidad. De la cibernética, concepto que no tiene ni 70 años y cuyas primeras máquinas están olvidadas en museos, deberíamos recordar  que surgió en el ejército de EEUU como medio para controlar automáticamente ciertas armas y dispositivos bélicos. Actualmente el gran desarrollo de las Técnicas de Información y Comunicación (TICs), surgidas de la antigua cibernética,  hacen creer al sistema capitalista que está cumplida su anhelada aspiración del control social total y en ello está poniendo todo su poder técnico.  Dispositivos técnicos como EchelonCombat Zones That See, SIGINT o Inteligencia de Señales (CTS)..., lo hacen evidente
La sociedad del control está interesada en producir una cultura del miedo, las guerras y sus terribles secuelas, terrorismo, enfermedades y epidemias, problemas de seguridad, etc. En los últimos años desde el poder y sus medios de comunicación se nos ha atemorizado con el peligro inminente de un buen puñado de alarmas reales o inventadas. De la misma manera que primero se crea la necesidad para después ofrecer el producto, primero se generan los miedos colectivos para después ofrecer los medios y dispositivos que «garanticen nuestra seguridad». La mayoría de las veces son tan alarmantes y peligrosos los remedios como la amenaza, con la salvedad que la amenaza es algo difuso mientras que las leyes y medidas represivas que ponen en marcha los Estados para «salvarnos» son reales y pensadas para ser aplicadas contra los propios ciudadanos.
Es evidente que la implantación de las nuevas tecnicas han supuesto un aumento en la sofisticación del control social. También es necesario tener en cuenta que, como en todo lo que cuenta, vende y oferta el sistema capitalista, hay mucho de propaganda. No se pretende negar la evidencia, puede ser incluso que la realidad sea peor que lo imaginado. Pero, qué creer de este mundo de apariencias y engaños, en el que en la mayoría de las ocasiones se nos oculta muchísimo más de lo que se nos dice y de ello la mayor parte no es verdad. Con seguridad los dispositivos técnicos de control y vigilancia tienen una sofisticación y unas propiedades que ni comprendemos y muchos ni imaginamos, solo basta leer los ejemplos para comprobarlo. Así como que seguramente las armas secretas que ocultan en misteriosos lugares, tienen un poder de destrucción inimaginable, pues se sabe que tan solo el arsenal atómico podría destruir el planeta varias veces.
El sistema capitalista, limites y exterioridad.
El sistema capitalista y su Estado, pues el Estado siempre es el Estado de la clase dominante, han tenido y tienen un carácter totalitario y la misión de controlar a sus súbditos-ciudadanos que quiere obedientes y sumisos, como meros espectadores de claca. Por otra parte, históricamente,  la voz de los oprimidos, siempre se ha hecho oír de muy diversas maneras. Lo que nos hace pensar que hay un límite al dominio del poder del capital, que se puede construir una exterioridad.
En la medida de lo posible se tendría que intentar crear nuevos lugares, otros espacios, lo más al margen del poder que se pueda y desde ahí hacer oír nuestra voz. Nuestro  lugar no está dentro de las burocracias del Estado, este no es para nosotros más que un no-lugar. Nuestro lugar, por difícil que muchas veces lo creamos, está en construir nuevos espacios donde intentar experimentar formas de vida. ¿Utópico?, quizás, pero más utópico es creer que participando en el Estado del sistema se puede cambiar el sistema. La experiencia histórica varias veces repetida nos lo demuestra. Desde el Estado solo se habla con la voz del Estado y desde el Estado del capital se habla con la voz del Capital.¨





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Nuevo relato de violencia policial 

Las variaciones en el estilo represivo no paran. Llevamos años analizando eso, pero lamentablemente, las conclusiones no pueden difundirse tan abiertamente.

Mientras tanto, la "chancholología" (*) avanza cuando los compas que son golpeados por el Estado, relatan en detalle lo que implica la experiencia de estar entre las rejas policiales aunque sea en detenciones de corto tiempo.

*: estamos conscientes de que el sector ultra animalista de la juventud subversiva odia este concepto, chanchología (estudio más o menos sistemático de los policias, en sus prácticas e ideologías, como  agentes claves del control social estatal/capitalista) por amor a los animales chanchos. Nosotros, pese a ser principalmente vegetarianos, crecimos antes y siempre vimos que a los policías se les denominó PIGS, (como en esa bella canción de The Ex) aunque tal vez la mejor traducción de PIG no es chancho sino COCHINO. Buena idea! Cochinología entonces.



Va el relato, que alguien me envió, tomado creo desde Facebuk:

Llegaron a mi casa a las 10 AM. Me detuvieron en mi casa, poniéndome esposas frente a mi familia. Alegué que me apretaban las esposas, me respondieron que yo ya sabía de eso... "si es dirigente estudiantil pos". Hace más de 8 meses que me habían cursado una multa de 1utm por "obstaculizar el tránsito", que determiné no pagar porque sencillamente no era cierto, y no hay justicia en lo que no es verdad.

Me llevaron preso a la comisaría de San Joaquín, comuna que envuelve a La Legua y El Pinar, mi población. Llegó al poco rato el CABO SEGUNDO C. VEGA, quien me apuró para que dejara mi teléfono y me metiera al calabozo y me cortara unos cordones de mi buzo del Colo, a lo que no quise acceder porque implicaba pitearme mi buzo favorito. Me llevó, luego de cortarme los cordones del buzo, a un baño entre las celdas. Me hizo desnudarme, vestirme, volver a desnudarme. Repitió unas tres veces lo mismo. Luego me dijo que hiciera sentadillas, dar vueltas desnudo. Vociferaba como si todo el poder estuviera en sus órdenes. Estuve a punto de hacer las sentadillas, tuve miedo. Agarré coraje y le dije que no lo haría, y mentí diciendo que era estudiante de derecho, conocía mis derechos y me querellaría contra él. Me basureó, me humilló, que era "niñita", etc; me dijo que le hablara de la Constitución. Lo amenacé de nuevo. Le pedí su rango y su nombre completo y calló, retrocedió y me dijo que me quedara ahí callado. ¿Qué más hubiera hecho sin esa mentira?

En la celda me sentí no solo vulnerado, sino que humillado innecesariamente. Por 40 lucas me hizo hueás que realmente me hicieron sentir mal. Tengo una rabia incontenible. Esto no quedará así, no puede ser que seres enfermos como él sigan tratando con personas. Por 40 lucas... que no tenía. Si hubiera vivido en el barrio alto, ¿me hubieran tratado así?

Este país está enfermo: los pobres, los inconformados, los de izquierda somos vistos como enemigos por weones que nacieron igual de pobres que nosotros. No les importa nada. Tengo una rabia incontenible. La clase pesa, a veces con orgullo,y hoy me pesó con mucha rabia. Hoy en tu día, paco, te dije que voy a hacer todo lo posible porque caguen los que como tú tratan así a nuestra clase. No quedará así.


Gracias a todos los que hoy estuvieron, los amo, amigos.

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Sobre la actual conflictividad social. Carta de Hans Niemeyer para el Día del Joven Combatiente h.n 



Lunes 18 de abril de 2016

enviado al mal

Quisiera dar un saludo fraterno y combativo, lleno de energía a todos y todas quienes, más allá de las distintas visiones y diferencias ideológicas, reivindican la práctica y la memoria de la resistencia en una conmemoración más del Día del Joven Combatiente.
Este día, que nació para homenajear la vida y recordar el asesinato de los hermanos Vergara Toledo en 1985, fue tomando en el camino otras significaciones y enriqueciéndose con nuevos contenidos. Fue expandiéndose como una jornada de lucha propia de la juventud militante del rodriguismo, el mirismo, de lautarinos, cristianos de base y de todos los jóvenes que enfrentaron con las armas y las piedras en la mano a la dictadura de civiles y militares que refundaron el capitalismo chileno, sirviéndose del terrorismo de Estado y luego de una transición pactada con el objetivo de otorgarle legitimidad a los cambios estructurales que perduran hasta el día de hoy.
La falsificación histórica más burda ha venido de parte del discurso oficial de la clase política que pactó con Pinochet, diciendo que «a la dictadura se le derrotó con un lápiz» en el Plebiscito de 1988. La verdad sobre las fuerzas que estuvieron detrás esa salida política, operada por la poderosa alianza entre clase política, el Vaticano y Estados Unidos, es que fue para frustrar una salida insurreccional. Ciertamente, esa salida política pactada jamás fue una derrota de los militares.
Hace unos meses, durante una velada, el propio ex senador del Partido Socialista, Carlos Ominami Pascual, amenazó con dar a conocer las verdades de la transición y los entretelones sucios del Poder. En una entrevista, reconoció que la famosa y sacrosanta campaña del «No» fue financiada por Estados Unidos, quienes tenían clarísimo que la parafernalia plebiscitaria y electolera, en un ejercicio de gatopardismo, debía sacrificar al régimen para fortalecer el sistema. Y fue exactamente lo que sucedió, convirtiendo a Chile en el mejor alumno del continente y en el ejemplo de las políticas económico-sociales a seguir.
Fue contra este sistema y contra esa salida pactada que entregaron lo mejor de sí, incluso hasta sus vidas, los jóvenes que combatimos en las calles la dictadura de Pinochet en general, y los jóvenes de las organizaciones político-militares en particular y de la que son un buen ejemplo Eduardo y Rafael Vergara Toledo, Cecilia Magni Camino, Raúl Pellegrín Friedman, Claudio Paredes Tapia, Ronald Wood y tantos más, convirtiendo al Día del Joven Combatiente en una fecha propia de la juventud rebelde y de la subversión que intentaba atravesarse en el itinerario de poderosos y politicastros.
Hoy, sectores de la clase política creen que la gobernabilidad a largo plazo depende de la introducción de reformas que operen como válvula reguladora para evitar explosiones sociales y una conflictividad más generalizada. Otros, sin embargo, apuestan por la dureza y se aprestan a defender con uñas y dientes la obra de la transición, despreciando a los movimientos sociales y caracterizándolos como expresión de simples demandas por integrarse al sistema.
La vieja clase política de la transición pactada pretende retomar las riendas y la conducción. Un buen ejemplo son las palabras de Ricardo Lagos, espíritu y cuerpo del autoritarismo socialdemócrata, quien intenta una beatificación en vida por lo obrado y que se ofrece como garantía de gobernabilidad y orden, como expertos en el manejo del aparato del Estado al servicio de la clase dirigente a la que pretenden seguir rindiendo pleitesía y asegurando a Chile como uno de los países más injustos del mundo, donde el 10% más rico se adueña de la tercera parte del producto, donde la apatía, la amnesia, y la desmovilización les permitan seguir administrando el sistema pese a la gravísima crisis de legitimidad y la monumental imbricación del Estado-Capital, tal vez como en ninguna otra parte del mundo, donde el gerente de una empresa se permite dictarle las leyes a un senador. Con todo, la legitimidad del sistema de representación política y la distribución del ingreso siguen siendo las dos fisuras estructurales en el edificio de la dominación capitalista chilena.
Pero donde hay Poder, hay resistencia. Y por el lado de la oposición al dominio capitalista, se van adquiriendo distintas formas y la subversión resurge a través de otras expresiones, distintas a la subversión chilena existente entre los años 1978-1994. Así, en la post-dictadura el ecologismo, las reivindicaciones de los pueblos originarios —especialmente el mapuche—, las distintas expresiones anarquistas, los pobladores sin casa, deudores habitacionales, pescadores, comunidades en lucha contra empresas contaminantes o depredadoras de la naturaleza, minorías sexuales, estudiantes, trabajadores subcontratados, movimientos regionales contra el centralismo de Santiago y, en el futuro, los inmigrantes y sus hijos, son y serán expresión de un anticapitalismo difuso, sin dirección central, que ha sido el telón de fondo para nuevas generaciones rebeldes y para una nueva subversión que ha sido multiforme, pero también multifocal, donde la expresión anarquista ha estado presente, pero no tiene por qué ser la única. Esos son riesgos de la visión que reduce la nueva subversión a una «ofensiva ácrata».
En vez de eso, la nueva subversión tiene su mayor potencialidad en sudimensión autónoma, autoconvocante, en la pérdida de las referencialidades de vanguardia o dirección, en sus características dúctiles, móviles, ágiles. Más parecida a un pulsar, a una latencia; no a un movimiento que logre “interpretar” las distintas expresiones de la conflictividad social y del anticapitalismo difuso, sino que desde cualquier nodo en resistencia y antagonista a la dominación puedan y sean una materialización de una práctica subversiva dislocada, inabarcable e inasible. Esos han sido los derroteros que se han recorrido desde los noventa hasta ahora.
En este sentido, la dinámica y la práctica antagonista de la post-dictadura tiene a jóvenes que cayeron y que han ido ampliando la significación de la juventud combatiente. Claudia López Benaige, equivocadamente etiquetada como anarquista, militante de la Coordinadora Revolucionaria del Pedagógico (CRP) y activa solidaria con los presos políticos, que en una barricada de Avenida Grecia, en los noventa, sostiene un lienzo al viento con una consigna que luego se multiplicaría: Juventud combatiente, insurrección permanente. Claudia murió de un balazo disparado por carabineros el 11 de septiembre de 1998 en la Población La Pincoya. Varios más engrosaron la lista de los caídos luego de la muerte de Claudia, siendo una demostración en sí misma de las dinámicas de conflicto que han tenido lugar: Matías Catrileo Quezada, Álex Lemún Saavedra, Jonny Cariqueo Yáñez, Jaime Mendoza Collío, Rodrigo Cisternas Fernández, Daniel Menco Prieto (estudiante ariqueño muerto en 1999, un año después de Claudia), Mauricio Morales Duarte, Manuel Gutiérrez Reinoso, Sebastián Oversluij Seguel, Jorge Saldivia Espinoza y tantos más.
Quienes nos encontramos en prisión, varios más que hace unos años, también nos reconocemos y somos parte de ese nuevo torrente que obstinadamente dice que los caminos de la rebelión no están cerrados y que la dominación capitalista es un régimen nefasto contra el cual es necesario luchar.
¡Un homenaje a todos y todas nuestras caídas!
¡Juventud combatiente, insurrección permanente!
Hans Niemeyer Salinas Cárcel de Alta Seguridad

27 de marzo de 2016

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viernes, abril 29, 2016

Canonización de Aylwin (parte 2) 

La vida es difícil, la vida es rápida, la vida es corta, y por lo mismo mientras escucho de nuevo "In a free land" de Hüsker Dü pienso que por suerte otra persona ya hizo parte importante de la pega que demuestra el tipo de guerra sucia que la Concertación dirigió desde el Estado contra lo que quedaba de izquierda subversiva: tal cual la UP masacró a la VOP con las mismas fuerzas armadas que luego la masacraron a ella, la oficina del PS/DC/PPD siguió usando las mismas fuerzas de la dictadura para asesinar en ejecuciones sumarias a los jóvenes militantes de la organizaciones como el FPMR (Autónomo), MIR y MAPU Lautaro.

(El Ariel)

Va acá un breve listado confeccionado por Daniel Giménez. En la parte 3 nos seguiremos explayando (sobre todo para operar así en contra de los sociodemos que creen que el terrorismo de estado existe sólo durante los llamados "estados de excepción constitucional"):


Pero, y esto es lo más importante, el currículo de Aylwin muestra no solo que no fue un paladín de los derechos humanos, sino que, al contrario, fue responsable, al menos político, de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado de Chile entre el 11 de marzo de 1990 y el 11 de marzo de 1994. Con la excusa de desmantelar a “los grupos subversivos” que para entonces operaban en Chile (el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el MIR, pero fundamentalmente el Movimiento Juvenil Lautaro), el gobierno de Aylwin asesinó a al menos 33 de sus militantes y a otras 63 personas sin militancia conocida. En parte importante de los casos, los asesinatos ocurrieron a través de ejecuciones sumarias y con montajes para simular enfrentamientos, tal como lo hacía la CNI y como lo siguieron haciendo posteriormente otros aparatos represivos en sus ejecuciones sumarias, como, por ejemplo, en el asesinato de Matías Catrileo.

Radio Villa Francia ya ha publicado una lista detallada de los y las militantes de izquierda asesinados/as por el gobierno de Patricio Aylwin. Pero para dimensionar la gravedad de las violaciones a los derechos humanos cometidas por él, permítaseme reseñar brevemente un par de casos elocuentes:

(Para más antecedentes sobre algunos de estos casos y sobre las violaciones a los derechos humanos en general por parte del gobierno de Aylwin, se recomienda especialmente la tesis Rebeldía y utopía, castigo y represión: políticas represivas en el primer gobierno de la concertación, de Susana Cells Ramírez, Escuela de Periodismo, Universidad de Santiago, 2010).


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jueves, abril 28, 2016

Cristóbal Cornejo: investigador materialista de la realidad (x el camarada Rodrigo) 

Cristóbal Cornejo: investigador materialista de la realidad.
Por Rodrigo B.



La crítica radical a la cultura del capitalismo guarda sus antecedentes de manera dispersa en la filosofía, literatura, poesía y pintura de la segunda mitad del siglo XIX. Solo con el fracaso de la revolución de 1905 y el advenimiento de la Primera Guerra Mundial (eventos que fueron a su vez productos específicos del desarrollo de la economía política), encontraría esta crítica una forma concreta y consciente en la actividad creativa de, por ejemplo, los dadaístas y los surrealistas.
La importancia de estos grupos radica en haber reconocido, junto con el grueso de la clase trabajadora que se levantó en armas contra el orden burgués entre 1917 y 1937, la manera en que el capitalismo avanzaba vertiginosamente apoderándose de la totalidad del espacio y el tiempo social. Esa consciencia histórica fue acertada. Al ser incapaz el proletariado de contener su avance, el capitalismo se encontró luego de la Segunda Guerra Mundial en el terreno firme de lo que Marx denominó la “fase de subsunción real del trabajo en el capital”; el trabajo asalariado y la producción de mercancías ocupando la totalidad de la vida.
En ese sentido, se podría decir, la economía política se transforma en una cultura que ya no reconoce límites identitários, geográficos, religiosos, etc. Parafraseando a Robert Jaulin, el capitalismo se convierte durante este periodo en “la organización colectiva del hecho cotidiano total”; ya no hay un afuera del modo/estilo de vida que imponen el trabajo asalariado y el dinero.

Parte del trabajo que realizaron Walter Benjamin, la Escuela de Frankfurt y los situacionistas (solo por nombrar algunos de los más reconocibles) fue tomar nota de estos desarrollos. Lo que se buscaba era ampliar el horizonte crítico y afilar las armas de la teoría anti-capitalista para ponerlas a la altura de las circunstancias históricas que se habían gestado en ese último ciclo. Es decir, mucho más allá de pretenderse una “crítica cultura” en términos generales, estos trabajos teóricos fueron una crítica directa y específica al capitalismo y la cultura que engendró para mistificarse y naturalizarse.
Esto es lo que se conoce como industria cultural, un concepto que al parecer ha sido tan difícil de asimilar que las definiciones que se dan en Wikipedia son radicalmente distintas en castellano y en inglés, por no mencionar el hecho de que el concepto, respecto a otros, está traducido a una cantidad ínfima de idiomas.
Tal como señaló Anselm Jappe el “contenido” de este fenómeno (y producto) histórico al que se conoce como industria cultural “no es la apología explícita de tal o cuál régimen político presuntamente intachable, sino la incesante presentación de lo existente como único horizonte posible”. Estos comentarios los hace Jappe a propósito del boxeo dialéctico que organizó entre Guy Debord y Theodoro Adorno respecto al rol del arte (Sic Transit Gloria Artis, 1994). Luego continúa citando a Adorno: “A fin de demostrar la divinidad de lo real no se hace más que repetirlo cínicamente y sin cesar. Tal prueba fotológica no es concluyente, pero si apabullante” (Dialéctica de la Ilustración, 1944).
En nuestros días, y ya desde hace algún tiempo, este punto de vista ha sido reducido y/o restado de su contenido crítico original. Su potencial revolucionario se ha vuelto una especie de espejismo que, por un lado alimenta las ilusiones canibalescas de los especialistas de la crítica (sociólogos, filósofos, académicos y demás tipos de burócratas del pensamiento), y por otro es desestimado como un delirio propio de “la teoría estética” por los y las que se dedican a la política (en diferentes formatos de leninismo o anarquismo profesional). Es quizá obvio señalar que esta incapacidad para entender el capitalismo como un modo de producción de la vida en su totalidad —y que por lo tanto debe ser contestado en la práctica de manera total— es resultado directo del avance violento de la alienación en nuestra época, y, como diría György Lukács, la alienación radica en el predominio de la mercancía en la vida social.
Entre los que resisten esta inercia totalizante que viene imponiendo la cultura burguesa a toda la humanidad desde hace ya varios siglos, debiéramos contar también a aquellos que se rehúsan a someter su racionalidad y su capacidad sensible a la lógica de los sistemas dogmáticos de significaciones, a las falsas oposiciones, y a la urgencia con que la crítica especializada y los intelectuales mantiene la realidad diseccionada. Parte de ese esfuerzo pasa por rastrear y darle continuidad a la historia que es sistemáticamente oscurecida por la sombra de la industria cultural; la historia de las clases dominadas.
Tengo la certeza de que el trabajo de Cristóbal Cornejo forma parte de esa corriente histórica, y creo que se le debería poner atención porque este tipo de mirada es excepcionalmente escasa en el movimiento social anti-capitalista de hoy. Tan excepcional como necesaria.


Cristóbal, al que difícilmente podríamos calificar como un simple periodista, músico o poeta, fue más bien un agitador social a tiempo completo. Hablar de su obra “literaria” separada de su obra “política”, o de su obra “musical” separada de su obra “poética”, sería caer en un sesgo ideológico que el mismo combatió a cada momento. Los cruces de ideas y referencias a los que estaba siempre sometiendo sus análisis de la realidad formaban parte integral de lo que pretendía comunicar.
Para empezar a despejar las dudas que puedan haber respecto de ese sentido unitario en el trabajo de Cristóbal bastaría con hacer una pasada rápida por algunos de los temas más relevantes de sus escritos: John Coltrane, la Nueva Canción Chilena, el punk, el noise, la new thing, Emile Dubois, los Ludditas, Cravan, orgías des-programadoras, insurrecciones urbanas, vandalismo comparado, el 18 de septiembre, movimientos sociales, ecológicos y culturales, el anti-arte, la anti-poesía, el comunismo difuso, terremotos sociales y geológicos, y un largo etcétera.
Se le escucha decir, por ejemplo:
“Y no es que creamos que los/as artistas son una lacra. Es un sistema que los/as controla de manera objetiva y subjetiva, mimándolos y disociándolos del conjunto social, el que los hace no llevar la crítica hasta la raíz. A pesar de eso, sabemos que la complacencia frívola y el éxito (Warhol, el trivial mercader por excelencia, como ícono), motivan la reproducción del modelo de vida y la integración y recuperación de los posibles “revoltosos” al engranaje.“
En otro momento reflexiona:
“Ya en los sesenta, pueden apreciarse los notables resultados que alcanza la fusión “menos probable de todas”, es decir, rock y jazz, o más concretamente, free jazz y punk rock (donde punk se entiende como actitud). En esta década nos encontramos con bandas que, casi paralelas al desarrollo del jazz libre, van incorporando sus descubrimientos al acervo del ruido eléctrico.”
Y luego grita:
“¡Por la multiplicación de los focos locales anticapitalistas y antiestatales!
¡Por la revolución internacionalista contra la sociedad espectacular!
¡Comunismo difuso saboteando el viejo mundo!”
Todos estos fragmentos forman parte de escritos que, aunque referidos a cuestiones distintas, están atravesados por una misma mirada que los ata en un impulso por subvertir el sentido común y llevar “la crítica hasta la raíz”.
Se puede reconocer en el trabajo de Cristóbal una tremenda inquietud por poner en crisis varias de las instituciones que organizan la forma que tenemos de pensar y experimentar la realidad. Y eso se puede observar no solamente en sus escritos, sino que también en la música que produjo, los grupos que frecuentó, la manera que tuvo de moverse por el territorio y cómo estableció relaciones con los que tuvimos la suerte de conocerlo y tenerlo cerca.
En ese sentido, la introducción que propuse un poco más arriba no es una mera forma de poner en contexto o meter a la fuerza a Cristóbal en un cause histórico que le es ajeno. Al contrario. Su trabajo representa para mí un cuerpo sólido de investigación materialista de la realidad que se acopla con mucha soltura a la corriente que conforman los movimientos y teorías que comentábamos antes.
Cristóbal fue un gran comentador de la realidad y también un acucioso archivador de experimentos y experiencias —individuales y grupales— que han surgido en la historia contra-cultural chilena. No es que se haya dedicado solo al territorio dominado por el Estado chileno, o solo a la “contra-cultura”, sino que tuvo la lucidez suficiente para poner el ojo aquí, en tiempos y cuestiones que no mucha gente lo estaba poniendo. Un excelente ejemplo de eso es su programa radial Sonidos Mutantes.
En diciembre del año 2013 Cristóbal transmitió el primer capítulo del programa a través del dial de la radio Actual de Tocopilla. Hacerlo en esa región y en esa ciudad no fue cuestión de azar o exigencias externas a él; fue una decisión calculada, un primer esfuerzo por romper con el grosero (pero muy coherente) centralismo que estructura este país.
Así reseñaba el propio Cristóbal su proyecto:
“Hay capítulos dedicados a la música electroacústica desde 1956 a 1974, una revisión de la época de improvisaciones de Los Jaivas entre 1969 y 1970, la creación subterránea en Chile durante los ’70 y ’80, con grupos como Malalche y Agrupación Ciudadanos (y otras ocurridas en el exterior como el trabajo de Alvaro Peña o el Quilombo Expontáneo), la música más arriesgada de la post-dictadura (90’s y principios de los 2000), hasta llegar a las distintas propuestas de sellos contemporáneos como Espora, Jacobinodiscos, Horrible Registros, Productora Mutante, Amigos de la Contaminación Sonora, Cumshot Records, Templo Sagital, Pueblo Nuevo y Chancacazo. Asimismo, habrán capítulos más específicos dedicados a la poesía sonora, los paisajes sonoros y la improvisación libre.”
Se podrían nombrar a la rápida algunas de las bandas más recientes que incluyó en su revisión: Lluvia Ácida, Lem, Tobías Alcayota, Leonardo Ahumada, Aves de Chile, Namm, Les Chicci, World Music, La Golden Acapulco, Ojo, Come Perro Fuma Gato, Los Igualitos, Pintocabezas, Indio, Dolores Fiuler, Ramiro Molina, Ensamble Majamama, trio Payaya, Acratarca, La kut, diAblo, Mostro, Colectivo No, Fracaso, y muchos otros. El último capitulo, dedicado a la poesía sonora, cuenta más de una decena de músicos.
A lo largo de 12 capítulos, escritos, producidos y conducidos por Cristóbal, se repasó la historia musical de Chile desde 1956 hasta el 2013. Desde luego esta no es la historia “oficial” de la música chilena, sino más bien una que se construyó al margen de ella. No tanto por falta de talento o éxito comercial como por una necesidad consciente de mantenerse más cerca de su propio impulso creativo y más lejos del centro gravitacional de la industria musical. En ese gesto, lejos de sacrificar algo, lo que estas bandas hicieron —en mayor o menor medida, con mayor o menor éxito— fue tomar partido por una forma de hacer música que no está necesariamente atada al flujo de las mercancías culturales.
A eso se prefirió llamar “sonido mutante”, para evitar caer en otras categorías que impidieran a Cristóbal apuntar donde quería apuntar.
Es decir, lo que Cristóbal hace al ponerlas todas bajo una misma luz es tramar una historia a contrapelo de la impuesta por la propia industria cultural. O dicho de otra forma, lo que queda de manifiesto en el programa, lo que hizo Cristóbal a través del trabajo de docenas de bandas a lo largo de más de 50 años, es exponer su propio punto de vista de la historia musical de este país.


Quizá lo más importante y valioso de este proyecto radica en el hecho de que a esta historia de la música que se está contando subyace, a su vez, una historia social; Sonidos Mutantes es también un recorrido por los orígenes materiales de esas músicas, un recorrido por las posibilidades e imposibilidades de hacer música en Chile, por sus medios técnicos, lugares geográficos y espacios sociales, por las influencias, motivaciones e inclinaciones de distintos músicos en distintas épocas. Incluso más, lo que investiga el programa es un conflicto de clases latente que ha sido soslayado por los historiadores de la música casi siempre: ¿es la música producto de un solo tipo de condiciones sociales, económicas y espirituales? ¿Qué tienen que decir los distintos tipos de música acerca de las condiciones sociales, económicas y espirituales de las que surgen y en las que se desarrollan? Tengo la impresión de que ese es el tipo de preguntas que motivaron a Cristóbal a realizar este tremendo proyecto de investigación.
Sonidos Mutantes es, en casi todo sentido, único en su especie, y aunque su valor no radica en eso, lo vuelve un referente necesario para cualquiera que quiera investigar, sea por las razones que sea, la historia de la música chilena con seriedad y verdadero interés. Hasta el día de hoy nadie a llevado a cabo con tanto rigor y con tanta capacidad crítica esta tarea.
Lejos de pretender la última palabra sobre las pesquisas de Cristóbal, me gustaría invitar con esta breve reseña a los/las que no conocen su trabajo a adentrarse en él y descubrirlo por cualquiera de los caminos que tendió. El que propongo acá es solo uno. Estoy seguro de que quién lo haga, por la vía que sea, no solo va a encontrarse con una obra apasionada y profunda, sino que también en el camino va a aprender un montón sobre su propio entorno e historia.
Aquí (https://archive.org/details/SonidosMutantesCap.119DeDiciembre2013) pueden encontrar el primer capítulo del programa. En ese canal encontraran también los otros capítulos, además de la “segunda temporada”, uno que otro experimento, y su última “declaración pública”.

Hace solo unos días sus amigos y compañeros lanzaron un par de libros recopilando parte de su trabajo. Sabemos que vendrán más. Por lo pronto, seguiremos escarbando y adentrándonos en lo que tenemos a mano; sabemos bien que su obra es un medio para adentrarse en espacios y tiempos sociales que no aparecen con tanta nitidez y potencia como cuando son descritos por su pluma.


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miércoles, abril 27, 2016

Hüsker Dü: Todo se derrumba/Tributos a DM 

Hace semanas que no hablamos de Hüsker Dü. Es ocasión de hacerlo ya mismo.



El otro día escuchaba su inmortal minialbum “Todo se derrumba”, de 1981 si no me equivoco, y que en la edición Rhino en CD trae varias cositas más, incluido el single “En una tierra libre”, seguido de dos temas maravillosos, “Estatuas” en versión de 8 minutos, y más rarezas como el tema que sería lo mismo que HD pero traducido del noruego: “¿te acuerdas? Se lo mostré a unos camaradas, haciendo énfasis en que este era el verdadero ULTRACORE, y no la mierda de rap/metal que años después infectó al Hardcore pasando por una forma musical que tuviera algo que ver con dicho nombre…

Creo que “Todo se derrumba y más” fue mi primer CD de HD. Lo compré en una disquería en Malmö o en Lund, en el sur de Suecia, en 1994. Costaba como 5 mil pesos. ¿Y cómo llegué a esa banda?

Hagamos memoria…

La única cosa que le podría agradecer a Rolando Ramos en toda mi vida es que cuando tenía un programa nocturno en la TV a inicios de los 90, solía mostrar un set de video clips de bandas de SST: Leaving Trains con no recuerdo qué tema, Meat Puppets con otro que no me acuerdo, Dinosaur Jr. con “Pequeñas cosas furiosas”, Black Flag con “TV Party”, y por supuesto, Hüsker Dü con “No quiero saber si estás solx”. Hasta un tema de Opal, pre-Mazzy Star, solía aparecer en esa extraña parrilla musical de todas las noches. Qué tiempos aquellos…Ahora ni en MTV uno puede ver videos musicales.

Amábamos esa canción, todo el grupo de huevones que vivíamos prácticamente todo el tiempo en mi casa, cuando mis padres vivían fuera de Chile a inicios de esa década de mierda.

Pero eso no me preparó para apreciar la magnificencia absoluta del disco en cuestión, donde los Hüskers de principio a fin dan rienda suelta a su vocación por el Ultracore a 1000 por hora, y a la vez asoman a cada rato destellos melódicos que SIEMPRE fueron parte de su estilo de Punk Rock, no sólo al final que es lo que cree el público que no los conoce bien ni los ama tanto como yo, King Gordo, Katafú, Giorgio, Tommy Delmar y un par de cuarentones más.



El CD abre maravillosamente con “Desde la guata”, con su ritmo marcial de batería al cual se van uniendo bajo/guitarra y gritos en un interesante crescendo que termina casi altiro para dar paso a “Blah Blah Blah”. Casi me cagué en los calzoncillos (sí: en Suecia salía poco en las mañanas y me quedaba escuchando HC punk en calzoncillos por lo general) cuando aparece esa línea de bajo realmente contundente y hermosa, y los gritos putean a un imbécil de mierda que habla puras huevadas y al que incluso le preguntan si “es una cabeza lo que tienes sobre tus hombros, o algo que usas como ornamentación”. Hasta ahí uno ya podría pensar que ha escuchado dos de los mejores temas que escuchará en su vida, cuando sin casi ninguna pausa los altoparlantes pasan a acribillarte con “Borracho mochero” y “Bricklayer”: dos formas esenciales del Ultracore que ya menciono por tercera (y espero que última) vez en este breve escrito. Al exhibirlo este domingo a las nuevas generaciones de miembros del Partido, uno de ellos exclamaba: “los orígenes del Power Violence!”. Puede ser…no me siento experto en Power Violencia, porque soy un viejo culiao que la mayor parte del tiempo escucha saxofones grabados en los años 60 y que cree que el PUNK murió en 1986, pero le creo a la Juventud Comunista, porque tal cual dijo el estalinista reculiao de Neruda: "con mi partido, no termino en mí mismo", ¡Y hay que conceder que en cuanto a eso el viejo tenía razón!.

A diferencia de su algo menos variado álbum debut, grabado en vivo, el glorioso Land Speed Record (donde los temas son tan cortos que en CD hay solo dos tracks: el lado A y el B del LP), acá los Dü muestran toda su versatilidad por la sorprendente vía de hacer un cover de Donovan, “Sunshine Superman”, justo después de “Miedo a estar equivocado”. ¡Quien dijo que el punk rock no podía ser sutil? Con “señales desde arriba” se acababa el lado A del vinilo, y en CD no es necesario dar vuelta nada para que te asalte de inmediato el lado B, donde sólo tenemos ultracore en el tema “Obnoxious”, y las otras canciones son obras de arte de lo que mi camarada Katafú llamó hace poco la “guitarra química” de Bob Mould: “Todo se derrumba” (una de las canciones más bellas que haya dado el HC punk de cualquier época), “Ruedas”, “Target”, y “Gravedad”. Todo se derrumba, y se acaba, pero uno no puede evitar escuchar este joya sonora una y otra vez, y de hecho creo que es uno de los discos que más he oído en mi vida, y confío en que mis camaradas sabrán ponerlo en el funeral, como cuando en el de Cris Corn pusimos entero el “Unidad Espiritual” de Albert Ayler.



Pero aunque Ud. no lo crea, la magia no acaba ahí, pues gracias al formato CD, en la edición que comentamos vienen los dos primeros singles de la banda, y el “In a free land” es tal vez lo más perfecto que hicieron, acompañado en el lado B del formato original por “Qué es lo que quiero?”, donde el gran Grant Hart grita desconsoladamente y se responde: “nada!, nada!, nada!”, y “Complejo Industrial Militar”, uno de sus temas más “políticos”.

Pensar en esto me hizo recordar que en su momento con lo que quedaba de Disturbio Menor hicimos el “In a free land” en vivo, con el gran Chico Leo Ríos (que es un grande aunque sea bajito) en voz. No me acuerdo si la tocamos en Taller Sol o Cimarrón, pero fue una sola vez. Y pensando en eso me acordé de que hace pocos días encontré en youtube un material realmente bizarro: el espectáculo de unos punk rockers “tributando” a DM (Disturbio Menor, no Depeche Mode) en un sitio eriazo, con fuego y mohicas y todo, haciendo como que tocan 3 o 4 canciones (Fuego; Armado y sin cerebro, y no recuerdo cual otra, ah: Entre el amor y el frío), sobre las grabaciones originales que –todo sea dicho- siempre sonaron como la callampa. Curioso. Otro camarada/hermano me decía desde lejos: “Ni Tarantino hizo algo tan bizarro”. Yo, la verdad, no sé cómo calificarlo...

En todo caso, creo que el mejor tributo a DM lo hicieron hace unos cuantos años los miembros originales de la oscura banda Canutos Presos, con bajistas invitados (uno de Malgobierno/Houdini primero, y luego de Proiecto Científico: eso es excelente: inventar líneas de bajo para que años después las toquen otros bajistas más jóvenes y talentosos que uno)(Como dirían Varese y Zappa, parafreaseados, "present day punk rock composer refuses to die").




De ahí vienen más y más temas de HD, completando un total de 19, pero ya no tengo ganas de hablar de eso. Me voy. Chao. 

PS: cuantas veces dije "Ultracore" a lo largo de este texto?

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