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martes, enero 17, 2017

FREE FORM: de Chicago a Masayuki Takayanagi pasando por los viajeros del Taj Mahal 


“El arte revolucionario requiere formas revolucionarias”. Creo que Maiakovski dijo eso. (Antes de suicidarse, of course).


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Leo que Masayuki Takayanagi abandonó su banda de bossa nova y su estatus de músico respetado y respetable a fines de los 60, no por obra y gracia de haber entrado en contacto con las radicales innovaciones que desde el idioma del jazz hacia fines de los 50 estaban haciendo Ornette Coleman, Cecil Taylor, Steve Lacy y Don Cherry entre otros, sino que nada menos que por un track en particular dentro de un álbum de Chicago –sí: Chicago-,  de 1969, “FreeForm Guitar” donde el guitarrista Terry Kath se dedica a azotar y hacer aullar su guitarra eléctrica con harto feed back, por espacio de unos 7 minutos.

Lo dice Julian Cope en Japrocksampler y parece absolutamente cierto dado a) el título del álbum Free Form Suite de Masayuki Takayanagi New Direction for the Arts, de 1972 y b) el estilo de uso/abuso del feed back que remite al oído tanto a la escuela  de guitarras sub sub sub Hendrix que Lester Bangs ya identificaba en Blue Cheer, como a los estilos de Sonny Sharrock y Rudolph Grey, por mencionar dos de los pocos guitarristas eléctricos que ha dado el free jazz (por contraste con la avalancha de bateristas, contrabajistas y sobre todo saxofonistas que ha dado).


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Anoche mientras audicionaba a buen volumen el álbum doble de Taj Mahal Travellers, August 1974, durante el primer track (disco 1) puse al mismo tiempo desde el teléfono celular el track de Terry Kath “Free form suite”. Los sonidos combinaban perfectamente. Mientras los Travellers parecían estar explorando el océano cerca de la zona del polo sur, removiendo mucho mar y topándose con algunas ballenas cantantes, el guitarrista de Chicago ululaba con la guitarra que al decir de George Harrison “gently weeps”, en una zona que no tenía mucho que ver ni con los Beatles ni con el Art Ensamble of Chicago. El resultado de esa cuasi-casual experiencia sónica de medianoche iba variando según uno se acercara a uno u otro lado de la sala de estar. Agarré la grabadora y probé varias posiciones, y después escuché eso sin que de fondo dejara de sonar, ahora el track 2 de los Taj Mahal Travellers.

Muy interesante.


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sábado, enero 14, 2017

El 68 según Faust, u otro minireviú: el primer demo de Faust (Party #4 o "Lieber Herr Deutschland) por David Stubbs 


Gracias al obsequio de mi hermano y camarada VJ (un ejemplar del libro "FUTURE DAYS. El krautrock y la construcción de la Alemania moderna", por David Stubbs, editado en español por Caja Negra), me encontré con este excelente mini-reviú del primer artefacto producido por la comuna que luego se haría semi-infamosa con el nombre de Faust. Una de las mejores bandas de todos los tiempos si me preguntan...

(DIGRESIÖN ((sí, con ¨ no con ´ )): aunque se sabe que ese ranking varía cada día, la última vez que lo puse por escrito hace unas semanas rezaba así:

Las 5 mejores de todos los tiempos no necesariamente en orden:

-Fushitsusha
-The Velvet Underground
-The Stooges
-The Doors
-Can

Y luego agregaba dos mas:
-The Beatles
-Pere Ubu

(3 bandas norteamericanas, 1 japonesa,2 alemanas, 1 inglesa). 
Antiayer encontré esta lista mientras cenaba un horrible italiano falso en la sanguchería Roma de Puerto Montt. 1.100 pesos con vienesa normal. 1.300 pesos con vienesas Llanquihue. Sin vienesa costó lo mismo que el precio base...lo cual es raro desde el punto de vista de la economía política y su crítica) y tarjé Fushitsusha poniendo en su reemplazo a adivinen quien... Les Rallizes Denudes. La Heineken de a litro costaba 2.900 y estaba rica y heladita y me ayudó a aclarar varias ideas pero eso no habla necesariamente bien del Roma como picá porque venía embotellada y en el local se limitaron a tenerla fría y servirla.

Como verán, Faust no estaba en la lista, lo cual posiblemente sea un error y obedece a que nunca he podido elegir dentro del contingente alemanote entre Faust y Can.

Fin de la Digresión.).

...y con una seguidilla de albums absolutamente excelentes uno tras otro: Faust, So Far, The Faust Tapes, Faust IV, The Last LP, Party Three y años después el excelente CD en Recommended Records titulado simplemente 71 minutes of Faust.

Esta "canción" (jajaja) fue de lo primero que grabaron, un collage sonoro en base a grabaciones de disturbios callejeros, y esto es lo que dice Stubbs sobre ese primer demo, que extrañamanente sirvió para que Uwe Nettelbeck (su articulador y manager) les consiguiera contrato con el sello Polydor , del que sacaron un gran presupuesto y hasta destinación exclusiva de un productor, Kurt Graupner, que pasó a ser junto a Uwe un miembro más del colectivo sumando 8 seres humanos en total, sobre la base de una venta de pomada acerca de que serían "los Beatles alemanes". Sí, claro. Aunque podría ser, si pensáramos en un mundo en que los Beatles después del Album Blanco se hubieran dedicado sólo a hacer nuevas versiones de Revolution #9. Y de hecho, así hubiera sido si en el segundo asalto la revolución proletaria hubiera triunfado, tal cual lo imaginó por un momento Rainer Werner Fassbinder cuando redactó su obra teatral "Anarquía en Baviera", editada en Valparaíso de Chile por Caxicondor/Inubicalistas, consiganlo y léanlo eschando a Faust :

"Lo que hace todo aún más extraordinario es el hecho de que les hayan dado luz verde en base a un demo grabado a fines de 1970 que incluía "Lieber Herr Deutschland", un collage de cuatro minutos que comprimía todo el caos y la determinación militante del clima post-1968. El tema se abre con un cántico estilo "power to the people" (poder popular) que termina en unos estertores desenfrenados, como si se hubiera desplomado el techo del refugio antiaéreo, y da lugar a la lectura de un folleto alabando las virtudes de la lavadora automática y el ahorro de trabajo que permite. Le siguen unos tañidos metálicos solemnes que dan lugar a su vez a las sacudidas de una tumultuosa improvisación empapada de eco y con voces que suben y se ahogan, que resulta extrañamente bella. Es la transcripción sonora y aturdidora de una fantasía situacionista. No recuerda a nada de The Beatles o The Kinks (*).

"Todos los días había manifestaciones en las calles", cuanta Jean-Hervé Perón. "En esa época nos interesaban las grabaciones de campo, aunque todavía no se llamaban así. Era una forma de dejar testimonio del clima de la época. Grabamos el sonido de un martillo hidráulico. Era un collage acústico. Hoy en día, con la tecnología digital, mezcar grabaciones de campo en un tema es mucho más fácil. tal vez el demo era para Uwe, quién sabe. Era un tipo muy inteligente. Tal vez Polydor nunca escuchó el demo". 


*: Nota del delirante místico: Es sabido que en el texto incluido en la contra-tapa de la primera maravilla sónica entregada al púbico general por esta banda, el Faust LP, Uwe termina diciendo "I Like the Beach Boys". Tendríamos que esperar un par de años para que desde el nuevo continente Peter Laughner (de Rocket form the Tombs y luego los inicios de Pere Ubu antes de morirse hacia junio de 1977) hiciera una canción donde afirmara que la vida apesta yque  le gustan los Kinks "Life stinks!, I like the Kinks!", la que fue incluida post-mortem en el primer album, "The Modern Dance", de Pere Ubu, editado en enero de 1978).



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viernes, enero 13, 2017

Barricadas A-Go-Go 



Frente al mar en la todavía no absolutamente destruida por el desarrollo urbanístico capitalista ciudad de Puerto Montt, me veo motivado a aclarar al camarada Benavente de Rosario y a todos los posibles interesados, que según relata Julian Cope en Japrocksampler, lo de la participación del bajista de Les Rallizes Denudés, Moriyasu Wakabayashi en el secuestro del Boeing está absolutamente comprobado, y de hecho arruinó la hasta entonces promisoria carrera musical de la banda, generándole una funa enorme, pocas invitaciones a tocar, y una cola permanente de la CIA y la policía al bueno de Mizutani.

Al escoger y comentar brevemente 50 discos de Japrock, Cope dice en relación a un excelente artefacto de los Rallizes (el compilado Yodo-Go-A-Go-Go) que en el día del juicio final, donde se juzgue lo que cada uno ha hecho y lo que no ha hecho, en la fila de los que siguieron "No-carreras intuitivas" estarán entre otros Scott Walker, y Takeshi Mizutani. Este último "estará aún culpando a su bajista por el secuestro y al ingeniero de grabación que hizo de su debut en el estudio una pesadilla".

Cabe referir que en efecto hacia los inicios de la banda en 1969, cuando Mizutani creía que entre otras razones el 68 era el año cero por haberse  editado el debut de Blue Cheer y el "Luz Blanca/Calor blanco" de Velvet Underground, se asomaron a un estudio y tanto el proceso como los resultados fueron desastrosos y llevaron a nuestro héroe a decidir no meterse nunca más a uno.

De hecho, según Cope, Mizutani definió 4 reglas muy sencillas como fórmula eterna de la banda:

1.- Nunca grabar en un estudio.
2.- Tocar sólo con músicos para los que la más ligera variación respecto del riff resulte ciertamente calamitosa.
3.- Nunca editar discos (nunca jamás).
4.- Persistir por tres décadas hasta que el mundo externo se entere.

El secuestro del avión fue conocido en Japón como "el secuestro de Yodogo", y así mismo se titula este hermoso e imprescindible compilado que todx niñx sensible debería usar como canciones de cuna para soñar con un universo sonoro más hermoso que este en que estamos metidos hasta el cogote.

Volumen, volumen, y más volumen. Cerrar los ojos. Y ya.


De la entrada de Wikipedia para "Vuelo 351 de Japan Airlines":




El vuelo 351 de Japan Airlines fue un avión Boeing 727 con registro JA8315 "YODOGO" secuestrado por nueve miembros de la facción Liga-Roja comunista japonesa (precursor del Ejército Rojo Japonés) el 31 de marzo de 1970 mientras que volaba de Tokio a Fukuoka, es un incidente designado generalmente en japonés como el secuestro de Yodogo (よど号ハイジャック事件Yodogō Haijakku Jiken?).
Los secuestradores tomaron a 129 rehenes (122 pasajeros y siete miembros de equipo), llevándolos al Aeropuerto de Fukuoka y el Aeropuerto Internacional de Gimpo de Seúl. Entonces procedieron al Aeropuerto de Mirim de Pyongyang, en donde se entregaron a las autoridades norcoreanas, que ofrecieron el asilo al grupo entero. Yoshimi Tanaka fue arrestado en Tailandia y repatriado a Japón en marzo de 2000. Sin embargo, los otros secuestradores permanecen en Corea del Norte, según la policía de Japón

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martes, enero 03, 2017

Camberwell Now: el océano me canta acerca de otra manera de vivir, y elijo ignorarlo, ignoro su melodía. 

De las cenizas de This Heat nació hacia 1982/3 the CAMBERWELL NOW. Distinto pero con un toque evidentemente similar. Debutaron con esta hermosa canción cuya letra me pareció necesario traducir aunque sea medio tarzanescamente pero...¿Qué más se puede hacer cansado a esta hora de la noche?



“Cutty Sark” (del EP Meridian, 1983?).

Soñé con un imperio, soñé con barcos navegando,
Una fortuna bajo sus cubiertas,
Repletas de carga, cobre y marfil.

Crucé el océano de una tierra a la de al lado,
Intercambié el espacio entremedio, crucé el océano,
Intercambié el espacio entremedio.

Arriba en la caseta de vigía o abajo en la bodega,
Oigo al océano que me canta,
Me canta acerca de otra forma de vida,
Lo ignoro, elijo ignorarlo.

Trabajo con mapas, compás, latitud, longitud,
Un mundo de puntos de referencia-
Para cruzar el océano, medir el espacio entremedio.

Todavía ese canto insiste e insiste, No te vayas lejos,
No me dejes, Me canta acerca de otra manera de vivir,
Lo ignoro, elijo ignorarlo, ignoro su melodía.




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lunes, enero 02, 2017

Les Rallizes Denudes 1977 en vivo 


Qué punk!
Qué heavy metal!
Qué post punk!
Qué post rock!
Qué hip hop reggaetonero gangsta hardcore!
Qué rock sicodélico sinfónico progresivo  y la cachae la espá
Qué hueá!
Dada es nada!
Nada es dadá!
Japrock y punto!
Les Rallizes Denudes en vivo en 1977.
El disco entero!
No hay nada más que valga ni de cerca tanto la pena.

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Probando otro fragmento de un trabajo que no para de hacerse:

“Esta perspectiva no es exclusiva de Francia, sino que es internacional. Es el sentido total del movimiento de las ocupaciones lo que habrá que comprender en todas partes, cómo el ejemplo de 1968 desencadenó o elevó la gravedad de los problemas a través de Europa, América y Japón” (“El comienzo de una época”, Internacional Situacionista N° 12, septiembre de 1969).

JAPOS CAN´T?
El japonés más famoso de la historia de la música y cultura del “rock” no se hizo conocido en Japón sino que en Alemania Occidental: Damo Suzuki, con CAN, cuya nombre en sigla a veces se ha dicho que correspondía a Comunismo Anarquía Nihilismo ¿será verdad? Lo que sí es verdad es que en sus inicios el público alemán se reía de ellos porque no sonaban como el modelo de banda anglosajona de rock and roll, y les decían los “Can´t” –o sea, los “no les sale”, o algo así-.  

Algo similar podemos decir de la japonesa más famosa: Yoko Ono, que se empezó a hacer conocida en Nueva York por su asociación con el movimiento Fluxus en los 60, antes de hacerse archifamosa (y hasta odiada) por su relación con John Lennon de los Beatles.

Por supuesto que todos amamos a CAN con o sin Damo, y los camaradas de The Fall hasta cantaron sobre “ser Damo Suzuki” en un simpático álbum de los 80, y reconocemos la importancia de ciertos artefactos de Ono/Lennon como el álbum Fly (de 1971). Pero ahora no queremos hablar de eso, sino que trasladarnos a la siguiente escena: el Japón de principios/mediados/fines de los 70, la década que a nivel global combustionó lento y sin parar desde el impresionante trienio 1967/8/9 hasta una explosión final hacia 1977, seguido de una derrota total que tal vez nunca se expresó más claro que en 1984.

CONTEXTO: EL POST-68

En los inicios, era el caos. La lucha. Obreros, proletarios de la tierra y estudiantes radicales luchando en todas partes contra su Imperio fascista, contra la presencia militar poderosa de los gringos (p.ej. en Okinawa), y contra lo que en occidente se vendía como el gran milagro económico japonés. Todo un modelo de capitalismo exitoso de posguerra. A la cabeza (o mejor: a la base) tenían a la Zengakuren: especie de federación de grupos estudiantiles de base, capaz de acciones coordinadas que iban mucho más allá de la desobediencia hacia una insurrección en toda línea. No en vano se reunieron con la Internacional Situacionista cuando fueron de gira a Europa no recuerdo si el 68 o 69 pero por ahí…(tampoco abunda información sobre dicho encuentro). La consigna central del movimiento era: “Antiimperialismo, antiestalinismo”. Lo cual no es poco: revela una compresión que recién el 68 empezó a abrirse paso con toda claridad: la equivalencia fundamental entre los supuestos dos sistemas rivales de la “Guerra Fría”. Mientras la tendencia dominante había sido que en cada uno de los bloques los disidentes tendieran a admirar al bloque contrario, la juventud radical se había dado cuenta de que había que oponerse a ambos al mismo tiempo (Debord y la I.S. fueron bien claros en plantear que en los años 60 tanto la sociedad espectacular concentrada como la difusa eran variedades del capitalismo realmente existente; posteriormente, en los Comentarios a la sociedad del espectáculo (1989), Debord da cuenta de que en los 70 ambas se fusionaron en lo que llamó “espectáculo integrado”).

Esa era la consigna central, mientras se batallaba con cascos y molotovs contra la construcción de un aeropuerto, mientras se boicoteaban las visitas de embajadores de los EE.UU, etc. hay libros sobre eso (Por ejemplo: La izquierda revolucionaria en el Japón, de Bernard Béraud, Siglo XXI, México, 1971, que tuve la suerte de hurtar en una vieja librería que hace décadas no existe más en calle Merced, Santiago de Chile, y cuya edición original en francés era de 1970; Zengakuren: la lucha de los estudiantes japoneses. Manifiestos. Documentos, Ediciones Insurrexit, Buenos Aires, 1972. Insurrexit era el núcleo surrealista reunido en torno a Juan Andralis y la editorial Argonauta, en cuyos talleres y Teatro abandonados se instalaron décadas después algunos sujetos ligados al grupo Etcétera, devenidos algo así como una sección de la Internacional Errorista, si no me equivoco).

De sumo interés para entender los años y el ambiente que estamos homenajeando son las descripciones de batallas callejeras que realiza Béraud en su libro. Los más famosos combates fueron los de octubre de 1967 contra la inauguración del aeropuerto de Haneda, luego del cual los grupos estudiantiles se mezclaron con obreros en las luchas de Sasebo y Oji, y con campesinos en Narita.  Para estos encuentros los estudiantes se organizaban en secciones de 200 personas: 10 en primera línea y 20 filas compactas, codo con codo, siguiendo las consignas de un encargado con altavoz y silbato.  “Desde 1967, cada manifestante lleva casco y guantes; generalmente, un trozo de tela en la parte inferior del rostro le protege de los gases lacrimógenos, pero le permite a la vez eludir los objetivos –cámaras de televisión y de fotografía- de los equipos especiales de la policía que se mezclan con los periodistas. Los cascos son de color diferente según cada grupo (…) Cada sección va preparada para una tarea precisa: las secciones de ataque con piedras y cócteles molotov, las secciones de defensa con largos garrotes; intervienen por turno y se relevan cuando los choques duran más de quince o veinte minutos”. En los momentos iniciales del film Seizoku (1970), de Koji Wakamatsu, puede apreciarse lo impresionante de esa dinámica de confrontación.


Para las grandes manifestaciones de 1969, “los militantes tienden a introducir una táctica más directa y discreta: grupos de 5 o 6 personas encargadas de un objetivo preciso”. Así, el 21 de octubre durante la jornada internacional contra la guerra, mientras se realizaba una concentración de más de 20.000 personas en Shinjuku, grupos de militantes atacaban con molotovs la Federación de Patrones, el Centro de Investigación Económica “y una decena de comisarías de policía de barrios populares donde las fuerzas policiacas no gozan de buena reputación”. 


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domingo, enero 01, 2017

Bakunin para niños. Parte 1: Don Mijail les enseña la Biblia para demostrar como la rebeldía es parte esencial de lo que nos hace humanidad./Residents: Fingerprince (1976) 


Como buenos niños ateos, dos seres que conozco me reprochaban el otro día mantener una Biblia dentro de la colección de libros del hogar. Me costó bastante explicarles que tenía un enorme interés incluso para nosotros los que no tenemos dioses revisar esos mitos. No me creían. Me decían: “ahhhh, jajaja: en el fondo crees en Dios y no lo quieres reconocer”. Así que terminamos escuchando Godsong,  la canción de los Residents en su álbum Fingerprince (1976) sobre creer o no creer (que termina con el cantito: "creer en dios, no creer en dios, creer en dios, no creer en dios...yo creo que él preferiría mucho más creer en dios, pero no estoy tan seguro...").

Días después, el más pequeño, mi compañero de casa, se interesó en que le leyera el Génesis antes de dormir. Escuchaba con mucha atención. De repente, ya roncaba.

Y me quedé pensando ahora en que es bueno leer la Biblia de la mano de grandes maestros libertarios. Por ejemplo, ya hemos hablado de la lectura comunista anárquica y antipatriarcal que le daba el querido (anti)doctor Otto Gross en “El origen comunista en lasimbólica del paraíso”. Otro ejemplo interesante es la lectura que hace del mito de la expulsión del paraíso el camarada Mijail Bakunin en su manuscrito inconcuso publicado bajo el bello nombre de “Dios y el Estado”, dentro del capítulo sobre el Principio de Autoridad:



"La Biblia, que es un libro muy interesante y a veces muy profundo cuando se lo considera como una de las más antiguas manifestaciones de la sabiduría y de la fantasía humanas que han llegado hasta nosotros, expresa esta verdad de una manera muy ingenua en su mito del pecado original. Jehová, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas, que creó a Adán y a Eva por no sé qué capricho (sin duda para engañar su hastío que debía de ser terrible en su eternamente egoísta soledad, para procurarse nuevos esclavos), había puesto generosamente a su disposición toda la Tierra, con todos sus frutos y todos los animales, y no había puesto a ese goce completo más que un límite. Les había prohibido expresamente que tocaran los frutos del árbol de la ciencia. Quería que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, permaneciese un eterno animal, siempre de cuatro patas ante el Dios eterno, su creador su amo. Pero he aquí que llega Satanás, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergüenza al hombre de su ignorancia de su obediencia animales; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia.

Se sabe lo demás. El buen Dios, cuya ciencia innata constituye una de las facultades divinas, habría debido advertir lo que sucedería; sin embargo, se enfureció terrible y ridículamente: maldijo a Satanás, al hombre y al mundo creados por él, hiriéndose, por decirlo así, en su propia creación, como hacen los niños cuando se encolerizan; y no contento con alcanzar a nuestros antepasados en el presente, los maldijo en todas las generaciones del porvenir, inocentes del crimen cometido por aquellos. Nuestros teólogos católicos y protestantes hallan que eso es muy profundo y muy justo, precisamente porque es monstruosamente inicuo y absurdo. Luego, recordando que no era sólo un Dios de venganza y de cólera, sino un Dios de amor, después de haber atormentado la existencia de algunos millares de pobres seres humanos y de haberlos condenado a un infierno eterno, tuvo piedad del resto y para salvarlo, para reconciliar su amor eterno y divino con su cólera eterna y divina siempre ávida de víctimas y de sangre, envió al mundo, como una víctima expiatoria, a su hijo único a fin de que fuese muerto por los hombres. Eso se llama el misterio de la redención, base de todas las religiones cristianas. ¡Y si el divino salvador hubiese salvado siquiera al mundo humano! Pero no; en el paraíso prometido por Cristo, se sabe, puesto que es anunciado solemnemente, que o habrá más que muy pocos elegidos. El resto, la inmensa mayoría de las generaciones presentes y del porvenir, arderá eternamente en el infierno. En tanto, para consolarnos, Dios, siempre justo, siempre bueno, entrega la tierra al gobierno de los Napoleón III, de los Guillermo I, de los Femando de Austria y de los Alejandro de todas las Rusias.

Tales son los cuentos absurdos que se divulgan y tales son las doctrinas monstruosas que se enseñan en pleno siglo XIX, en todas las escuelas populares de Europa, por orden expresa de los gobiernos. ¡A eso se llama civilizar a los pueblos! ¿No es evidente que todos esos gobiernos son los envenenadores sistemáticos, los embrutecedores interesados de las masas populares?

Me he dejado arrastrar lejos de mi asunto, por la cólera que se apodera de mí siempre que pienso en los innobles y criminales medios que se emplean para conservar las naciones en una esclavitud eterna, a fin de poder esquilmarlas mejor, sin duda alguna. ¿Qué significan los crímenes de todos los Tropmann del mundo en presencia de ese crimen de lesa humanidad que se comete diariamente, en pleno día, en toda la superficie del mundo civilizado, por aquellos mismos que se atreven a llamarse tutores y padres de pueblos? Vuelvo al mito del pecado original.

Dios dio la razón a Satanás y reconoció que el diablo o había engañado a Adán y a Eva prometiéndoles la ciencia y la libertad, como recompensa del acto de desobediencia que les había inducido a cometer; porque tan pronto como hubieron comido del fruto prohibido, Dios se dijo a sí mismo (véase la Biblia): “He aquí que el hombre se ha convertido en uno de nosotros, sabe del bien y del mal; impidámosle, pues, comer del fruto de la vida eterna, a fin de que no se haga inmortal como nosotros.”

Dejemos ahora a un lado la parte fabulesca de este mito y consideremos su sentido verdadero. El sentido es muy claro. El hombre se ha emancipado, se ha separado de la animalidad y se ha constituido como hombre; ha comenzado su historia y su desenvolvimiento propiamente humano por un acto de desobediencia y de ciencia, es decir, por la rebeldía y por el pensamiento.


Tres elementos o, si queréis, tres principios fundamentales, constituyen las condiciones esenciales de todo desenvolvimiento humano, tanto colectivo como individual, en la historia: 1ºla animalidad humana; 2º el pensamiento, y 3º la rebeldía. A la primera corresponde propiamente la economía social y privada; la segunda, la ciencia, y a la tercera, la libertad".


The Residents, Fingerprince. El cuarto álbum de los misteriosos y anónimos Residentes se iba a llamar "Torniquete de rosas" y era tan largo que ocupaba 3 lados de LP. Reducido a una duración normal de dos lados, fue rebautizado y editado como "Fingerprince", en 1976, o sea, cuando yo tenía 5 añitos y estaba recién estudiando el Silabario Hispanoamericano en la Escuela Santa Julia de la población la Pampa en la ciudad de La Serena. Norte chico. Los sobrantes que no entraron al LP: la delirante miniopera "Walter Westinghouse" y la larga y divertida  pieza -bastante a-lo-Harry Partch- de "Six things to a cycle" fueron usadas en compilados de distinta naturaleza. Hoy en dia gracias al formato CD la obra tal cual fue concebida puede experimentarse de corrido.

Los dejo con el argumento central de "6 cosas":

"El hombre, representado como un humanoide primitivo, es consumido por el ambiente que él mismo creó sólo para ser reemplazado por una nueva criatura, todavía primitiva, todavía defectuosa, pero destinada a gobernar el mundo así de pobremente".

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Decisiones de medianoche 



Un calendario que se cierra y otro se abre. No debería ser tan importante. Una vuelta completa de este planeta alrededor de su astro solar. No es que no sea importante pero…no sé si es lo que está en mente cuando la gente descorcha vinos espumantes y se disfraza tontamente y bota basura bajo la forma de serpentinas y otras mierdas. Lo importante, si es que uno ha decidido enfrentar ese momento solitariamente, es qué hacer justo a la medianoche. Mi respuesta: tocar el saxofón. Los fuegos de artificio hacen tanto ruido que los chillidos y gruñidos de un tenor no molestan tanto al vecindario a esa hora. Creo. Lo importante era, con quienes más tocar, y elegí sin mucho dificultad a Don Cherry y Pharoah y Henry Grimes y Ed Blackwell, con el álbum “Donde está Brooklyn?”, de 1966. Pharoah chilla de lo lindo y para otorgar más variedad, a veces deja el tenor y agarra un flautín o piccolo. Ornette no toca en este disco, pero escribió las notas del interior del LP. El CD las reproduce íntegramente. “Benditos sean los músicos del mañana, porque los músicos de hoy están construyendo las casas eternas del ser y Don, Edward, Pharoah y Henry existen en una existencia cuya forma es la música, si cuestionas el significado y lugar de esta música en tu viva vivida, entonces has sido bautizado, y si la música no te hace cuestionar su sentido y posición en tu vida, entonces no los culpes a ellos”. Y menos a mi, que me limité a poner el CD a buen volumen y acompañarlos con esporádicas incursiones de saxo tenor desde el closet, el pasillo y el baño de mi hijo. Lester Bangs decía que todos tenemos derecho a ejercer un poco de free jazz desde el domicilio, de vez en cuando.


Así con el disco de transición 2016/2017. Buena elección. Después, para acompañar el sueño, tengo que escoger el primer disco del 2017, y me decanto por la excelente antología de Can titulada “Canibalismo 1”. Me duermo hacia el tema 5, “Mushroom”, y no sé qué mundos se abren en mi mente inconsciente pero despierto bien descansado y con ánimo de salir a la calle, caminar, tomar café, y luego bajar todas las cortinas y estudiar y teorizar un poco, con un teclado de computador a mano. 

Nunca se sabe cuando uno va a estar de ese ánimo, así que deberé aprovecharlo. La última elección es…con qué segundo disco seguir este año que espero sea menos mierdoso que el anterior? Respuesta: con el CD 4 de la caja “Corazón y alma” de Joy Division. He abusado del disco “Todavia” de JD hace dos semanas. Todos los días escucho al menos una vez sus 78 minutos al hilo, pero ahora quiero variar un poco, así que acudo al disco en vivo de esa impresionante caja. Y es todo por ahora.                  

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miércoles, diciembre 28, 2016

Contribuciones a la crítica de la economía política: otro capítulo/Kaoru Abe, Mort á crédit (1975) 

En estos días de calor y confusión mental generalizada, nada mejor que no tomar sol, y quedarse a la sombra de lo que se pueda estudiando las antiguas revistas COMUNISMO para manejar bien el ABC de todo anticapitalismo serio: la crítica de la economía política. Siguiendo el ejemplo de los grandes maestros, recomiendo refrescarse el gaznate con cerveza. Si Ud. no sigue a los grandes maestros (Engels, Marx, Bakunin...) y es abstemio o "straight edge", puede leer igual (aunque dudo de que vaya a comprender todo bien: demasiadas neuronas estorban), pero tómese entonces un buen jarro de agua de la llave. Es más barato, y además las bebidas y jugos sintéticos son pura mierda y hacen peor que una cerveza, por más degradada que esté la mayoría de las marcas que se consiguen hoy en día. Como banda sonora de esta exploración, nada mejor que "Mort á crédit", el album doble de grabaciones solistas de Kaoru Abe en saxo alto y sopranino, producido por el gran Aquirax Aida en 1975.



CO21.1.2 Contribuciones a la crítica de la economía: Primera serie de textos: delimitación de nuestra crítica de la economía: Objeto y método, su relación dialéctica.

Economía política y economía vulgar: Definición
En este parte de nuestro trabajo realizamos un conjunto de definiciones necesarias, en cuya contraposición se define la crítica de la economía política y que como tales son sus presupuestos. Se trata de precisar las grandes concepciones acerca de la realidad económica (de la «economía») que la sociedad presente produce como su propia afirmación (economía política y economía vulgar), y de especificar sus características principales: su objeto, su método y su función social (8).
Por las mismas razones ya expuestas en el primer texto, acerca de las dificultades de la exposición, la que se realiza en esta parte del texto sólo adquiere su significado total y por lo tanto se comprende su necesidad con la definición de la crítica a la economía.

2.1. Distinción entre economía política y economía vulgar

Hace más de un siglo Marx establecía la distinción fundamental entre economía política y economía vulgar, definiendo a una en oposición a otra:
«Entiendo por economía política clásica toda la economía que desde W. Petty investiga la concatenación interna del régimen burgués de producción, a diferencia de la economía vulgar que no sabe más que hurgar en las concatenaciones aparentes, cuidando tan sólo de explicar y hacer gratos los fenómenos más abultados, si se nos permite la frase, y mascando hasta convertirlos en papilla para el uso doméstico de la burguesía los materiales suministrados por la economía científica desde mucho tiempo atrás y que por lo demás se contenta con sistematizar, pedantizar y proclamar como verdades eternas las ideas banales y engreídas que los agentes del régimen burgués de producción se forman acerca de su mundo, como el mejor de los mundos posibles.» (9)
La distinción sigue siendo totalmente válida, pertinente y de gran utilidad en la crítica de las doctrinas económicas, aunque ella no se traduzca en absoluto por una separación neta de «escuelas» (10) como se ha pretendido. Aunque hoy, como el propio Marx lo había explicado y pronosticado (11), la economía política haya dejado de existir como expresión orgánica con características totalmente propias y diferentes como habían sido los escritos de Smith, Ricardo y otros, dado que incluso sus mejores expresiones actuales (keynesianos, neoricardianos, marxistas) oscilan permanentemente y se inclinan hacia la economía vulgar, sin que se pueda básicamente distinguir en tal o tal autor a que concepción de base pertenece; la distinción entre éstas sigue siendo fundamental, dado que no se trata de encasillar a tal o tal autor, sino comprender el tipo de concepción posible y la determinación de éstas como producto de las relaciones de producción. Así por ejemplo es fundamental comprender el cambio necesario de concepción que debe realizar el economista estalinista y postestalinista que pasa de la economía política a la vulgar. En efecto, este define la economía como lo hacía la economía política, tiene básicamente su misma teoría del valor (teoría que denomina del “valor trabajo”), busca el mismo tipo de leyes en la economía (objetivas, sociales...), incluso acepta la lucha de clases... pero olvida todo esto cuando se trata de analizar su propia sociedad mercantil. Si bien no llega hasta la religiosa fórmula trinitaria, niega la lucha de clases pretendiendo que ha desaparecido a pesar de la existencia inocultable del salario, del dinero...; sustituye la búsqueda de leyes objetivas y sociales por una lógica de la elección; considera incluso que el valor de una mercancía puede determinarse por la utilidad social, aceptando por lo tanto una concepción subjetivista del valor en una sociedad mercantil. Realiza además la apología del mundo de la mercancía y su armonía («Ley de desarrollo armonioso de la economía nacional»), redefine la economía, como cualquier economista vulgar, como una ciencia al servicio de la optimización en la utilización de ciertos medios escasos para la realización de fines múltiples.
Para caracterizar adecuadamente las diferencias básicas entre economía política y economía vulgar, se requiere exponer brevemente el objeto y el método de cada una de las dos grandes concepciones. Sin embargo una aclaración previa se impone. Varios autores han intentado clasificar las escuelas de economía y cuando se dicen marxistas tienen necesariamente que hablar de la «economía política» y de la «economía vulgar». Pero lo que termina desnaturalizando totalmente ambas categorías, como concepciones totalizadoras, es cuando a esas dos «corrientes» se le agrega una tercera «escuela»... ¡y hasta una cuarta!
Es el ejemplo de Oskar Lange, en La economía en las sociedades modernas, que en la explicación de las teorías económicas burgueses, luego de exponer la economía política y la economía vulgar, agrega primero lo que llama escuela histórica, que a su vez divide en «vieja escuela histórica» (Rocher, Hildebrandt, Knies...), joven escuela histórica (de Schomoller, Bucher y Lujo Brentano...), más otros autores como Sombar y Weber; y segundo el institucionalismo (Veblen, Mitchell, Comons... y más tarde Hobson).
Con esto lo único que hace Lange es demostrar que no comprendió en absoluto lo que es una concepción general en «economía», dado que las categorías «economía vulgar» y «economía política» no existen para enumerar las tendencias, las opiniones, las escuelas, sino que caracterizan una real concepción del mundo y que como tales, y al interior de la economía política, sólo hay dos concepciones posibles.
Así, se puede tener una teoría objetiva del valor, se puede adoptar una subjetiva y en la mayoría de los casos las doctrinas económicas mezclan ambas, pero la pretensión de inventar una teoría del valor de un tipo esencialmente diferente es un absurdo y necesariamente recurrirá a los elementos objetivos del valor (independientemente de la voluntad de los hombres) y/o se reconocerá en la ideología subjetivista (dependiente de la utilidad que un objeto brinda).
Escuelas, opiniones, tendencias, existirán decenas, cientos o miles, según el criterio de clasificación utilizado, pero la contradicción economía vulgar-economía política no puede tener tres polos, ni cuatro, sino necesariamente dos, aunque (y esto constituye el abc de la dialéctica) la síntesis de ambos constituya una tesis que dé origen a una nueva antítesis (crítica de la economía). En realidad es tan absurdo pretender encontrar una nueva concepción, una tercera concepción en economía, como pretender que además del idealismo y del materialismo podría existir en la filosofía otra concepción. El hecho de que tal o tal tendencia, escuela, autor... no mantenga todas las características de las concepciones de base, y que se vea que ellas oscilan entre una y otra, y hasta a veces toman lo peor de cada una (por ejemplo el idealismo lógico-formal), lejos de suponer la inutilidad o la superación de la contradicción fundamental de concepciones, confirma toda su validez.
Claro está que para caracterizarlas brevemente como haremos aquí es necesario referirse a las escuelas más representativas de cada una de las concepciones. Por lo dicho anteriormente para caracterizar la economía política debemos referirnos a los economistas clásicos y para caracterizar la concepción vulgar de la economía tomaremos a los subjetivistas (que son algo así como los vulgarizadores de la economía vulgar) en su variante dominante: la escuela neoclásica.

2.2. Objeto y método de la economía política

La economía política parte del análisis de la realidad económica, de la existencia y de las contradicciones de clase, y a partir de esto delimita su objeto. Su máximo exponente, David Ricardo, delimita así el objeto de la economía política: «Los productos de la tierra, es decir todo lo que se retira de su superficie a través de los esfuerzos combinados del trabajo, de las máquinas y de los capitales, se reparten entre las siguientes tres clases de la comunidad, a saber: los propietarios terratenientes, los poseedores de fondos de los capitales necesarios para el cultivo de la tierra y los trabajadores que la cultivan. Cada una de estas clases tendrá sin embargo, según el estado de la civilización, una parte muy diferente del producto total de la tierra bajo el nombre de renta, ganancia del capital y salarios, y esta parte dependerá en cada época de la fertilidad de la tierra, del crecimiento del capital y de la población, del talento, de la habilidad de los cultivadores, en fin de los instrumentos empleados en la agricultura. Determinar las leyes que rigen esta distribución, he ahí el principal problema de la economía política.» (12)
Sin embargo, teniendo en cuenta el conjunto de la obra de todos los autores clásicos, nos parece totalmente pertinente considerarlos también parte del objeto de la economía política, determinar las leyes que rigen la producción de lo que será distribuido. En efecto, de hecho estudian las leyes que regulan la producción y distribución en la sociedad. Esto último concuerda con la definición que da Engels de la economía política: «La economía política [...] es la ciencia de las leyes que rigen la producción y el cambio de los medios materiales de subsisten en la sociedad humana» (13).
Lo más decisivo e importante de la economía política, lo que la hacía erigirse en tanto que ciencia, en la época del apogeo del materialismo y el positivismo, es ese reconocimiento de que la realidad objetiva obedece a determinadas regularidades, que pueden ser investigadas, analizadas y enunciadas en tanto que leyes de la economía política (14). El análisis propiamente dicho de esa realidad económica llevó a la economía política, como paso analítico primero y fundamental a establecer que el trabajo es la fuente de todas las riquezas de las naciones y a considerar la teoría del valor-trabajo como la piedra principal de la economía política.
En cuanto al método del conocimiento de la economía política es el resultante de trasladar el de las ciencias naturales al de las ciencias sociales, es básicamente materialista y positivista, parte de la observación experimental para el estudio de la realidad y procede en base a la descomposición analítica de la realidad, a la que intenta reproducir por vía del pensamiento. Utiliza la abstracción, el aislamiento de las categorías fundamentales, la concretización e intenta verificar la teoría en la realidad. Intenta por lo tanto elaborar leyes objetivas, en tanto que reproducción de las existentes en la realidad económica (en el objeto) y social. Como tal es propiamente una ciencia social.
Para terminar esta breve exposición acerca del objeto, el método y la función social de la economía política mencionaremos algunas características centrales que sólo podremos ir especificando cuando vayamos abordando la crítica a la economía política:
- es esencialmente ahistórica;
- corresponde fundamentalmente a la burguesía y específicamente a las fracciones que se denominan normalmente como «progresistas», es decir a las que intentan reformas profundas.

2.3 Objeto y método de la economía vulgar

Para llegar a los economistas vulgares actuales, los neoclásicos monetaristas, entre los cuales Friedman hace figura de representante, los economistas hicieron un largo camino, en el que se fueron separando idealmente, en nombre de la armonía y la libertad de elegir (15), de toda explicación de la sociedad capitalista cuyo desarrollo se manifestaba objetivamente como sinónimo del desarrollo de sus contradicciones y de sus catástrofes: «Cuanto más se va acercando la economía a su pleno desarrollo y más se va revelando como un sistema hecho de contradicciones, más va levantándose frente a ella su elemento vulgar, nutrido con las materias que a su manera se va asimilando, hasta convertirse en un sistema especial que acaba encontrando su expresión más genuina en una amalgama desprovista de todo carácter. A medida que la economía va ganando en profundidad tiende a expresar sus propias contradicciones y paralelamente con ello se va perfilando la contradicción con su elemento vulgar, a la par que las contradicciones reales se desarrollan en el seno de la vida económica de la sociedad. Al paso con esto, la economía vulgar, deliberadamente va volviéndose más apologética y pugna por hacer que se esfumen a todo trance las ideas en que se manifiestan aquellas contradicciones». (16)
La economía vulgar, cuyos orígenes pueden encontrarse en la economía política vulgarizada, ha tenido un conjunto de representantes hasta llegar a sus formulaciones propias. En este eslabón intermedio encontramos por ejemplo a los economistas J.B. Say, Th. Malthus, Carey, Bastiat, Dühring, J. Mill, J.S. Mill, Senior, Jevons y otros. Menger, que es conceptuado como el fundador de la concepción subjetivista, define como objeto de la economía «la utilidad como significación del objeto para el bienestar». Sus representantes más conocidos en esa época son Walras, Pareto, Böhm-Bawerk... Con Alfred Marchall la concepción toma la forma precisa de la escuela neoclásica actual, que pregonan L. Robins, E. Scheider, P. Samuelson y tantos otros.
Todos los neoclásicos modernos se identifican con esta definición de Lionel Robbins del objeto de la economía: «La ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios limitados que tiene diversa aplicación» (17). Así, la de E. Schneider, aunque trata de ser más completa, no contiene ningún cambio sustancial: «El dominio de la ciencia económica es aquel sector de la actividad del hombre consistente en actos de disposición de medios escasos para la realización de fines humanos que resultan de necesidades y deseos».
Como resulta de estas definiciones, no se trata de estudiar una esfera particular de la sociedad (esfera económica: producción, distribución... como es el caso en la economía política) tal como ésta es, sino de situarse en la toma de decisiones y de determinar cual sería la más «racional» en la asignación de recursos con el objetivo de obtener fines alternativos.
De ello se desprende ya que el tipo leyes que intentará determinar esa doctrina económica no son objetivas, sociales (de hecho se desconoce todo carácter social de la economía), sino subjetivas y praxeológicas, y que la economía así entendida puede ser aplicada a cualquier tipo de conducta humana que suponga la renuncia a algunas cosas para obtener tales y tales fines: puede aplicarse tanto a decisiones económicas, como religiosas, políticas, ideológicas, de utilización del tiempo libre, etc.
Dicha búsqueda de la decisión racional parte de un postulado especulativo fundamental, a saber que el hombre por naturaleza (en cualquier tipo de sociedad) busca maximizar cierta cosa (cuya denominación moderna es la utilidad). Esta concepción antropológica que se encontraba ya presente en la economía clásica, especialmente en David Ricardo, según el cual la naturaleza humana se movería por el interés personal que llevaría a la maximización de la ganancia, es el verdadero principio económico de dicha escuela. Con Senior dicho principio es definido como la obtención de riquezas suplementarias con el mínimo de sacrificio posible (o maximización de ingresos con minimización de esfuerzos), mientras que con Jevons la relación se cosifica totalmente y se define el objetivo del hombre como la obtención del máximo placer en su relación con los objetos con el mínimo de desplacer. Marshall considera que el hombre busca maximizar el bienestar material, que según él se logra mediante la posesión de bienes.
A la economía, tal como estos señores la entienden, no le interesa en absoluto el explicar dicho principio económico. El cómo es posible que el hombre tenga como objetivo dicha maximización le tiene sin cuidado, queda totalmente fuera del objeto de la economía, de ahí el carácter de postulado especulativo. Con más fuerte razón aún el hombre mismo, la génesis histórica de ese hombre que imaginan esos señores como eterno y universal, constituye un dato a priori que la economía no debe tratar. El Hombre, con gran H, es el homus economicus, el que busca maximizar la utilidad.
La utilidad es toda magnitud susceptible de ser realizada en diversos grados por lo que es susceptible de ser maximizada. Esta magnitud cuando posee contenido religioso se denomina salvación, cuando tiene contenido político se llama poder, cuando su contenido es material se transforma en ganancia, salario o ingreso, y cuando su contenido es psicológico se denomina placer... La economía se transforma por consiguiente en una ciencia formal, que se ocupa de la actividad racional encaminada a maximizar cualquier especie de magnitud.
Se renuncia por completo a la teoría del valor trabajo, y la concepción subjetiva del valor y de los precios como resultante de la teoría del consumidor y de la demanda de un lado y de la teoría de la empresa y la oferta del otro toma su lugar. En todos los casos, dado que se trata de darle la espalda a las reales y contradictorias relaciones sociales-económicas, considerando exclusivamente la relación hombre-cosa (o la relación del hombre consigo mismo en tanto que diferentes alternativas de utilidad), es exactamente lo mismo que ese «hombre» sea un agricultor medieval, un empresario industrial, un obrero explotado, un especulador de bolsa o un desocupado. Pero como cuando el economista vulgar está en pleno proceso deductivo con su homus economicus, con su hombre ideal, no quiere ser molestado por la bajeza de la realidad cotidiana del hombre real (18), imagina siempre al hombre aislado, fuera de la sociedad haciendo «la economía», lo que como Marx ha señalado es tan absurdo como imaginarse el lenguaje sin la sociedad. De ahí las robinsoneadas, que siguen incursionando con tanto éxito en las universidades y que constituyen la quintaesencia de las teorías del equilibrio.
Ya Bastiat en sus Armonías económicas escribe: «Las leyes económicas actúan según el mismo principio, bien se trata de una numerosa aglomeración de hombres, de dos individuos o incluso de uno solo, condenado por la fuerza de las circunstancias a vivir aisladamente. Este individuo si pudiera subsistir al lado durante algún tiempo sería a la vez capitalista, empresario, obrero, productor y consumidor. Toda la evolución económica se cumpliría en él» (19). La sociedad es siempre esa sociedad fantasma que resulta de la suma de «hombres» económicos, de «hombres» esencialmente aislados. Bujarin hace una rápida recapitulación de los ejemplos de esos «Robinsones económicos» (20), que aparecen en los economistas vulgares más conocidos en su época: Bühm-Bawerk y Menger. Dice así (citando en cada caso la referencia correspondiente):
«Böhm-Bawerk elige sus ejemplos para exponer sus puntos de vista: "Un hombre se encuentra cerca de una fuente de la que mana en abundancia una excelente agua potable". Con esas palabras comienza el análisis de la teoría del valor de Böhm-Bawerk. Después aparecen en escena un viajero en el desierto, un agricultor aislado del mundo entero, un colono "en su cabaña aislado en medio de la selva virgen", etc. Pueden encontrarse en Menger ejemplos del mismo tipo: "los habitantes de un oasis", "un individuo que padece de miopía en una isla desierta", "un agricultor trabajando aisladamente", etc.»
Incluso en nuestros días, los más claros representantes de la economía vulgar, no sienten ningún inconveniente en proclamar el carácter natural y universal de su ciencia; así por ejemplo Samuelson presentará los «problemas fundamentales de toda sociedad económica» en la siguiente forma:
«Toda sociedad, sea un Estado comunista (sic-sic-sic) totalmente colectivizado, sea una tribu de polinesia, sea una nación industrial capitalista, sea una familia de Robinsones suizos o Robinsones Crusoes (y hasta casi podríamos agregar un panal de abejas) debe resolver de alguna manera tres problemas económicos fundamentales, a saber:
1. ¿Qué bienes ha que producir y en qué cantidades? O dicho de otra forma: ¿Cuáles de las múltiples mercancías (21) y servicios deben ser producidos y en qué proporciones?
2. ¿Cómo deben ser producidos esos bienes? O dicho de otra forma: ¿Por quién, con qué recursos y con qué tipo de procedimientos técnicos?
3. ¿Para quién esos bienes deben ser producidos? O dicho de otra forma: ¿Quién será habilitado para beneficiarse con las mercancías y servicios procurados por el aparato de producción? O para expresar la cuestión en términos diferentes: ¿Cómo el producto nacional total debe ser repartido entre los diferentes individuos y familias? (22)
Estas tres cuestiones son fundamentales y comunes a todos los sistemas económicos».
El método de la economía vulgar está totalmente determinado en tanto que lógica formal de la elección. Sus procedimientos principales son los de la lógica formal, la inducción y la deducción (con claras preferencias por el aspecto matemático de esta última). Pero en todos los casos el verdadero punto de partida es un conjunto de postulados especulativos que en forma inconsciente o consciente son el resultado de inducir, generalizar ahistórica y asocialmente, una cierta observación. La observación, la experimentación... no constituyen nunca lo que le da vida a la exposición, sino que en todos los casos se parte de supuestos (23), postulados, y luego a través del procedimiento lógico deductivo se elaboran las leyes a las que el comportamiento de los sujetos económicos debiera amoldarse. La economía vulgar no se preocupa de explicar cómo llega a aquellos supuestos, ni siquiera es totalmente consciente del proceso observación-inducción que sin embargo opera, sino que tanto la investigación como la exposición comienzan con el razonamiento deductivo, y considera la ciencia como sinónimo de la deducción, y la verificación como idéntico a la coherencia interna del modelo, «verificación» a la que la matemática, la econometría, etc. le daría mayores garantías. Es bastante conocida esa religiosidad cuantitativa ‑lógico formal‑ que domina la «ciencia económica contemporánea»; ha sido también criticada la irrealidad de los supuestos que asume; pero ha sido menos criticado el método inductivo de elaboración de tales supuestos, lo que objetivamente le hace el juego a la economía vulgar, al criticar sólo la parte que ésta decide exponer. Por otra parte es precisamente en este procedimiento donde aparece más claramente la real vinculación de la economía con la realidad, en tanto que teoría de una clase social específica, la burguesía; en la defensa de un modo de producción especifico, el capitalismo.
Basta preguntarse de dónde salen todos los supuestos especulativos de los economistas vulgares para encontrar en este mundo su respuesta. ¿De dónde sale ese postulado que recorre toda la economía vulgar en más de un siglo de existencia, de que el objetivo del hombre es el de maximizar la utilidad, el de poseer el máximo bienestar material, etc.? Ni más ni menos que del capitalista real, de carne y hueso. La inducción opera precisamente en general en forma inconsciente, tanto para el capitalista como para su economista, que se imaginan que el mundo funciona y funcionó siempre a su imagen y semejanza, que él es la naturaleza del hombre realizándose. Con ese salto de lo particular a lo general, de ese tipo particular y limitado, de una sociedad particular y limitada, se construye el hombre general, el hombre por naturaleza, y la sociedad general y natural.
De la misma manera se procede con todos y cada uno de los otros grandes postulados especulativos: la existencia de un determinado marco institucional jurídico político, la existencia de una escala de preferencias para el consumidor (denominada también función de utilidad), las estructuras técnicas dadas (sobre la base de las cuales se elaboran lo que se denominan funciones de producción). Por lo tanto los postulados especulativos no son solamente ideales e incapaces de reflejar la realidad, como se ha insistido muchas veces, sino que expresan esa realidad caricaturizada como resultado de la idealización que hace el capital de sí mismo.
Las leyes de la economía vulgar son pues básicamente formales y praxeológicas, obtenidas por la idea y la razón pura, no admiten ninguna contrastación con la realidad económica; son asociales, ahistóricas y como además se obtienen básicamente a partir de postulados especulativos son especulativas. La función social es básicamente la de trasladar al lenguaje de la ciencia las ideas que los agentes de la producción burguesa se hacen de la sociedad, ocultar los antagonismos reales, realizar la apología de la misma al igualarla a su polo positivo (24) y representa básicamente los intereses de la fracción de la burguesía que se considera conforme con el statu quo, con la que se denomina normalmente conservadora, reaccionaria (25). Es a esta fracción propietaria de empresas «públicas y privadas» que esta economía brinda sus mejores servicios, no sólo como justificación, defensa, apología, sino también como instrumental técnico deductivo para la asignación de recursos en forma coherente con la maximización de la tasa de ganancia y en general para la administración de los negocios. Este último punto es demasiadas veces despreciado por la economía política, que contenta de poder ridiculizar por su desvinculación total con la realidad social a los economistas neoclásicos, no comprende la validez técnica (precisamente no como ciencia, sino como lógica formal de la elección) de la economía neoclásica. Sin embargo esta última se sigue demostrando como mucho más apta para la toma de decisiones empresariales y estatales en coherencia con las necesidades del capital (lo que constituye su verdadero objetivo), mientras que la economía política como concepción prosigue su plena decadencia y termina siempre haciendo entrar por la ventana lo que expulsa por la puerta: critica hasta el cansancio a la economía vulgar hasta que le toca administrar al capital y en este caso se vulgariza totalmente. Una confirmación irrefutable de dicha tesis es la importancia siempre creciente de la enseñanza de una «economía» cada vez más neoclásica en los países cuya doctrina de Estado es la economía política: Rusia, Polonia, Cuba...

2.4. Oposición fundamental entre economía política y economía vulgar

Esquemáticamente y sin pretender ser exhaustivos podríamos señalar los siguientes aspectos como los fundamentales de la oposición economía política y economía vulgar, lo que servirá al mismo tiempo de síntesis del capitulo:
1. Mientras la economía política estudia la realidad trata de poner al descubierto las leyes sociales que regulan la producción, la distribución y el consumo, lo que la lleva a aceptar la existencia de contradicciones sociales y de la lucha de clases en su propia teoría; la economía vulgar ni siquiera tiene por objeto el estudiar el ser de las cosas, sino que estudia las reglas que debiera adoptar la actividad humana para maximizar cierta magnitud considerada el fin de la actividad económica (utilidad). Cuando se refiere a la realidad económica y a la lucha de clases, lo hace saliéndose de su propio objeto de estudio y considera dichas realidades no como algo inherente a la sociedad del capital, sino como ciertas alteraciones (es así que se introducen los monopolios ‑«competencia imperfecta»‑, los sindicatos, etc.) con respecto a ese mundo de Robinsones y competencia perfecta donde elabora sus categorías y realiza sus elucubraciones deductivas.
2. El tipo de leyes que elabora la economía política pretenden ser objetivas ‑sociales e históricas (26)‑ en un doble sentido, en el de reflejar las leyes que existen en la realidad misma de las cosas (27) y en el de reconocerlas como ajenas a la voluntad de los hombres; mientras que por el contrario las de la economía vulgar parten precisamente de la voluntad de los hombres, de la motivación individual (28) e intentan «racionalizar» el comportamiento económico de los hombres, es decir asegurar la maximización del fin perseguido; esas leyes son por lo tanto praxeológicas.
3. Esta oposición en el carácter de objetivo y subjetivo de ambas concepciones en sus categorías y en la concatenación de esas categorías, es decir en las leyes, aparece notablemente concentrada en esa piedra fundamental de toda doctrina económica que es la teoría del valor de las mercancías: la economía política tiene una concepción objetiva del valor, mientras que para la economía vulgar el valor es una magnitud íntegramente subjetiva. Es decir para la economía política el valor está básicamente determinado por el tiempo de trabajo incorporado en las mercancías (29), magnitud social objetiva que no depende en absoluto de la voluntad, el placer, el desplacer, la motivación de los individuos; para la economía vulgar, que desconoce el estudio de las relaciones objetivas entre hombres y lo suplanta por las relaciones subjetivas entre hombre y cosa, el valor se va a confundir con el precio confluencia entre oferta y demanda, determinadas a su vez subjetivamente por su valor de uso, por la utilidad que experimenta un hombre de poseer esa cosa.
4. Las diferencias metodológicas están implícitas en los puntos anteriores: la economía política es esencialmente materialista y positivista, parte de la observación y la experiencia, estudia la realidad, la descompone analíticamente, vuelve a comparar esas conclusiones con la realidad, tratando siempre de aproximarse asintóticamente a la realidad por vía del pensamiento; mientras que por el contrario la economía vulgar es esencialmente idealista-especulativa, la realidad como tal no entra en el análisis, ni éste trata de reflejar aquélla (aunque sea en última instancia esa realidad la que le dicta al apologista las hipótesis, los supuestos), sino que éste procede a partir de un conjunto de postulados especulativos a partir de los cuales se opera la deducción y por lo tanto dicha economía no es más que una lógica de elección en donde se procura definir lo «racional» en concordancia con lo que se define como el principio económico.
5. Mientras que la economía política puede criticar la sociedad presente en muchos de sus aspectos y critica también su visión idealizada, la economía vulgar es básicamente una proposición de administración eficiente.
He aquí expresada sintéticamente la oposición. En los textos siguientes veremos hasta qué punto ambos polos forman una unidad, contra la cual se levanta la crítica a la economía.
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«La religión, la familia, el Estado, el derecho, la moral, la ciencia, el arte... no son otra cosa que formas especiales de la producción, hallándose sometidas a su ley general. Por tanto la superación positiva de la propiedad privada apropiándose de la vida humana (es decir el comunismo NDR) es superación positiva de toda enajenación, o sea el retorno del hombre desde la religión, la familia, el Estado... a su existencia humana, es decir social».
Marx, 1844
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Notas
8. El conjunto coherente de estos elementos esenciales, objeto, método, función social, es lo que llamamos concepción. El hecho de que esos elementos sean asumidos o no como una totalidad por los autores o que estos lo ignoren totalmente no nos interesa aquí.
9. K. Marx, El capital, FCE I, p. 45. Ver también «Teorías de la plusvalía»,Comunicación T. II, p. 392 a 398.
10. Marx señalaba ya en su tiempo que los economistas clásicos caían seguido en las aberraciones de la economía vulgar, incluso en su expresión más caricatural: la fórmula trinitaria. Ver por ejemplo El capital, FCE III, p. 768.
11. Ver «De Ricardo a la economía vulgar», en «Teoría de la plusvalía», Comunicación, T. II, p. 97 a 398.
12. Ricardo, David, Des principes de l'economie politique et de l'impot.
13. Engels, F., Anti-Dühring.
14. Es cierto, sí, que este materialismo, como todo el materialismo vulgar, estaba a su vez basado sobre un conjunto de ideas cuya relación con la realidad no se intentaba establecer, sino que se consideraba como postulado previo al análisis. Es el caso de la «visión clásica» (que fuera por primera vez expuesta sistemáticamente por Adam Smith), que consiste en concebir la economía como un mecanismo ordenado resultante de un conjunto de decisiones individuales que operan en base al mecanismo de prueba, error y rectificación y según la cual a pesar de que cada individuo al tomar tales decisiones actúa movido por su propio interés (lo que constituye el principio económico-antropológico de toda la concepción clásica) éstas se compatibilizan en el mercado como si una mano invisible orientara esas decisiones individuales en el sentido de la totalidad. Esta visión no forma arte del análisis de la realidad económica propiamente dicha, no deriva de una contrastación minuciosa teoría-realidad, no deriva de forma exclusiva de la observación de la realidad misma, sino que es un acto cognoscitivo preanalítico.
15. «Libertad de elegir» es el nombre de la última apología panfletaria efectuada por Friedman.
16. Marx, «Teorías de la plusvalía», op. cit., T. III, p. 394.
17. Robbins, L., Naturaleza y significación de la ciencia económica.
18. La economía vulgar es así el correspondiente a un hegelianismo sin dialéctica.
19. Citado por Bujarin, N., en Economía política del rentista.
20. Es curioso constatar que incluso ese «hombre económico», que es capaz de decisiones económicas, de la libertad de elegir de un Friedman, que pretende representar a todos los hombres y hasta el «H»ombre en general, sea siempre y sistemáticamente Robinson y no Viernes. He aquí la pista de la verdadera vinculación con la realidad de la economía vulgar, es una economía de los que son «libres para elegir», es una «economía de los capitalistas» y se trata de buscar las mejores formas de administrar.
21. Obsérvese bien hasta que punto la universalización y la naturalización no tiene ningún punto de partida natural y universal, sino el limitado y estrecho horizonte del burgués medio, es decir que todo parte de imaginarse como eterno, general y hasta más universal que la especie humana (¡las abejas!) lo que no es más que una forma social e histórica especifica: la producción de mercancías.
22. Obsérvese de pasada que para el economista vulgar su mundo universal y natural contiene siempre: individuo, familia, nación, y porqué no, Estado nacional.
23. Los postulados fundamentales de la concepción (como por ejemplo la concepción antropológica del hombre en cualquier época y de cualquier clase buscando la máxima utilidad) se encuentran en general implícitos y ni siquiera se considera necesario explicarlos. Sólo se hacen explícitos algunos postulados de segunda categoría (no por esto más próximos de la realidad, como por ejemplo la competencia perfecta).
24. «Idealización que hace el capital de si mismo» e «igualar la sociedad en la idea a su polo positivo» son expresiones que adquirirán todo su significado en el transcurso posterior de la exposición.
25. Sin embargo no nos parece pertinente la tesis de Bujarin que la asocia exclusivamente a la fracción del capital que se retira de la actividad empresarial para vivir de rentas.
26. Sin embargo nunca lo son en su totalidad. La economía política renuncia permanentemente al carácter histórico de las leyes económicas. Marx observará que para los economistas clásicos hubo historia pero ya no la hay más. El capitalismo (o mejor dicho el polo positivo del capitalismo) es para la economía política la estación final de la historia, y para defender esa posición la economía política no renuncia sólo al carácter histórico del análisis del capitalismo, sino al análisis del pasado: todas las categorías actuales parecen existir desde siempre en la economía política. Por lo tanto si señalamos aquí que las leyes pretenden ser históricas es para señalar una contraposición real con la economía vulgar, pues la economía política se ocupa de la evolución histórica de la sociedad, pero téngase presente que este objetivo es siempre traicionado en la práctica, que en el análisis histórico se liquida siempre la historia como globalidad aunque se mantenga a veces algunos de sus episodios (por ejemplo la crítica a la sociedad feudal).
27. A estas leyes se las denomina generalmente «leyes de la economía política». Para la economía vulgar esta distinción, dado que no se trata de reproducir la realidad por vía del pensamiento, no tiene sentido: todas las leyes son leyes de la economía.
28. Sombart, resumiendo el subjetivismo, dice: «La motivación del acto económico ‑individual‑ se halla siempre en el centro mismo del sistema». Citado por Bujarin, N.

29. El hecho de que los clásicos incluso Ricardo, D., renuncien seguido a esa posición y se aproximen, a través de la teoría del «costo de producción» y de la oferta y la demanda, a las concepciones subjetivistas sólo confirma lo que señalábamos al principio del capítulo: incluso los clásicos se salen de su propia concepción, la economía política, y adoptan aspectos fundamentales de la economía vulgar.

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