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martes, agosto 02, 2022

Viva la Revolution (Adicts)/ ¿Revolución? (Guattari/Rolnik) 

Primero la canción: The Adicts, "Viva la revolution" (1982).

Luego, este fragmento de Suely Rolnik y Félix Guattari, Micropolítica. Cartografias del deseo (Traficantes de sueños, 2006):

¿Revolución?

Es preciso intentar pensar un poquito qué quiere decir revolución. Ese término está tan deteriorado, tan desgastado, se ha arrastrado ya por tantos lugares, que sería preciso volver a un mínimo de definición, aunque sea elemental. Una revolución es algo de la naturaleza de un proceso, de una transformación que hace que no exista retorno al mismo punto. Algo, que paradójicamente, contradice incluso el sentido del término «revolución» empleado para designar el movimiento de un astro alrededor de otro. La revolución es una repetición que cambia algo, una repetición que produce lo irreversible. Un proceso que produce historia, que acaba con la repetición de las mismas actitudes y de las mismas significaciones. Por lo tanto, y por definición, una revolución no puede ser programada, pues aquello que se programa es siempre el déjà-là. Las revoluciones, así como la historia, siempre traen sorpresas. Son, por naturaleza, siempre imprevisibles. Eso no impide que se trabaje por la revolución, cuando se entiende ese «trabajar por la revolución», como trabajar por lo imprevisible.

Lo que estoy diciendo no es tan absurdo: un poeta o un músico implicado en un proceso productivo —si no estuviera completamente atornillado a una universidad o a un conservatorio— nunca sabrá lo que está produciendo, antes de producirlo. Su proceso de producción lo transporta, incluso más allá de lo que él esperaba. Podríamos hacer una lista de todos los creadores que fueron destruidos por su producción, hasta el punto de llegar al suicidio o a la locura.

Retomando el asunto, pienso que la idea de revolución se identifica con la idea de proceso. Producir algo que no exista, producir una singularidad en la propia existencia de las cosas, de los pensamientos y de las sensibilidades. Es un proceso que acarrea mutaciones en el campo social inconsciente, más allá del discurso. Podríamos llamar a eso un proceso de singularización existencial. La cuestión está en cómo hacer que se mantengan los procesos singulares —que están casi en la tangente de lo incomunicable— articulándolos en una obra, en un texto, en un modo de vida articulado consigo mismos o con algunos otros, o en la invención de espacios de vida, de libertad y de creación.

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Actualmente se oye sólo la calificación de «revolucionario» para diferentes situaciones o proyectos. ¿Qué quiere decir revolucionario? ¿Es que un proyecto puede ser revolucionario de forma permanente como, por ejemplo, en la concepción trotskista? Es evidente que se trata de un juego de palabras automático, ya que la revolución, por definición, no puede ser permanente: es un momento de transformación, que podríamos caracterizar como un momento de irreversibilidad en un proceso. No soy yo quien vaya a dar una clase sobre este asunto, pero el estudio de los procesos irreversibles es un problema teórico importante en las ciencias, sobre todo en el campo de la termodinámica. Podríamos llamar revolucionario a un proceso que se lanza en una vía irreversible y que por eso, deberíamos agregar, escribe la historia de manera inédita.

Lo que he acabado de decir parece muy banal, pero si lo aplicamos a ciertos clichés, las cosas se complican un poco. ¿Es que una clase puede ser revolucionaria en sí? El hecho de que una formación política y social —los sindicatos, por ejemplo— se pretenda revolucionaria durante cincuenta años, como es el caso de la Unión Soviética, es obviamente una contradicción: la revolución o es procesual o no es revolución. Cuando la Revolución Francesa terminó, y se colocaron placas en todas las intendencias, y los niños en las escuelas tenían que aprender de memoria los textos de la Declaración de los Derechos Humanos, se trataba de una revolución que ya no tenía carácter procesual.

Los microprocesos revolucionarios no tienen que ver sólo con las relaciones sociales. Por ejemplo, Modigliani veía los rostros de una manera que tal vez nadie antes se había atrevido a ver. Pinta, por ejemplo, cierto tipo de ojo azul, en un determinado momento, que cambia completamente aquello que podríamos llamar la «máquina de la facilidad» en circulación en su época. Ese microproceso de transformación, a nivel de la percepción, a nivel de la práctica, es retomado por personas que perciben que algo ha cambiado, que Modigliani no sólo ha cambiado su propio modo de ver un rostro, sino también la manera colectiva de ver un rostro. Ese proceso preserva su vitalidad, su carácter revolucionario, en un determinado campo social, en una determinada época y durante un período determinado. Más tarde, la historia de los procesos de la pintura se sigue en otro lugar: aparecen otros procesos y otras mutaciones revolucionarias que, en cierto modo, van a localizar nuevos microprocesos en estado naciente. En definitiva, la problemática de la revolución pasa también por ese tipo de cuestiones.

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No creo que exista una transformación revolucionaria, sea cual sea el régimen, si no hay también una revolución cultural, una suerte de mutación de las personas. El conjunto de las posibilidades prácticas específicas de cambio del modo de vida, con su potencial creador, es lo que constituye lo que llamo revolución molecular, condición para cualquier transformación social. Y eso no tiene nada de utópico, ni de idealista.

Hoy en día, ya no se osa pronunciar la palabra «revolucionario». Es verdad que es algo imbécil imaginar que aún pueda haber una revolución «auténtica». En Francia, actualmente, hablar de revolución es de mal gusto. Muchos intelectuales franceses descalifican las problemáticas de la lucha de clases, pero no por eso han dejado de presentarse en la historia. Lo que está sucediendo es, simplemente, que en este momento se encuentran en un impás notorio. Todos los sistemas de modelización que se pretenden revolucionarios, funcionan mucho más como algo que provoca rechazo antes que convocatoria, algo que bloquea los procesos revolucionarios. Sin embargo, esa lucha, a pesar de todo el burocratismo al que conduce, es necesaria: toda la cuestión está en no confundirla con un proceso revolucionario. Pero el hecho de no ser revolucionaria no la vuelve menos importante. Tomemos como ejemplo el problema del soporte de un tejado: la cuestión que se plantea no es la de saber si sostenerlo es o no revolucionario, sino si estamos corriendo el riesgo de que se nos caiga sobre la cabeza. Lo mismo ocurre respecto de las relaciones sociales. Es perfectamente legítimo que las clases obreras, los diferentes grupos de intereses utilicen los medios que puedan para resistir a los sistemas opresivos. Eso es una cosa. Otra es articular una política de revoluciones (en plural), de revoluciones moleculares. Y esto es importante para evitar la lógica dualista, binaria, que presenta alternativas excluyentes: marxismo/ lucha social / lucha sindical versus revoluciones moleculares.




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sábado, julio 30, 2022

Art Bears: las obras completas (1978/1981) 

 


Está claro que Henry Cow fue una de las mejores bandas del mundo durante los años setenta, y que además de eso fueron un importante catalizador de la politización y autogestión del rock -aunque por desgracia desde una posición cercana al PC británico e italiano, es decir, el “eurocomunismo”, opero qué le vamos a hacer. Si fuera por eso no escucharíamos a Victor Jara- y promovieron un acercamiento entre la música amplificada con la vanguardia experimental y la libre improvisación que ha sido fructífero hasta el día de hoy.

No me concentraré en los COW ahora, aunque recomiendo conseguir el libro de Benjamin Pierut en Duke University Press, titulado “Henry Cow. The world is a problem”, sino que en una de las vertientes de su progenie.

Art Bears fue una de las facciones en que la banda estalló luego del álbum Western Culture (1979), aunque venía operando desde un año antes.

Conocí a la banda por sus dos últimos álbums: Winter Songs (1979) y The world as it is today (1981). Son los albums que más aprecié, y que tenía grabados en los dos lados de una de las excelentes cintas de cromo que mi padre me compraba en un sector de La Paz conocido como “Miamicito”, durante los años en que trabajó y vivió en Bolivia (1989/93).


El primer álbum, Hope and Fears (1978), lo conocí después y en una versión de copia de copia de caset que nunca me permitió apreciar todo su sonido (no es que me las dé de muy delicado o docto, pero en esos años las orejas me funcionaban muy bien, no como ahora que quedaron irreversiblemente dañadas por la edad y por los años en que ensayábamos en Fracaso con la costumbre a la Spinal Tap del “volumen en 11”. De hecho, una vez me quedé dormido por casi una hora sobre el amplificador con el bajo acoplado con Big Muff. Creo que recordar que algo me había caído mal).

Es un impresionante registro, por fin disponible en bandcamp a partir de este año junto a los otros dos albums, un disco de rarezas y otro de remezclas  y procesamientos a cargo de artistas como los Residents, Annie Gosfield, Chrsitian Marclay, Musci/Venosta, Biota y varios más.

Parte con una extraordinaria versión de “Sobre el suicidio”, con texto de Brecht y música de Eisler. Luego el álbum se desarrolla en complejos temas en que la banda parece quedar en una zona limítrofe entre lo que quedaba de Henry Cow en ensambles ampliados con personal proveniente de los belgas Aksak Maboul. De hecho, hay algunos temas que aparecen en la versión CD del “Un peu de l´ame des bandits”, mi álbum favorito de estos belgas que a su vez se confundían con otros destacadísimos combos como Art Zoyd y Honeymoon Killers. No olvidemos que los propios Cow se mezclaron promiscuamente con la banda Slapp Happy, con integrantes provenientes de Alemania y colaboraciones con miembros de la emblemática banda kraut Faust.

En síntesis, un disco enorme, pero que me cuesta apreciar como disco de Art Bears, pues como varios han dicho parece más bien el “álbum perdido” de Henry Cow. Por cierto, una vez en los 90 soñé que encontraba una disquería ideal en medio del parque Almagro, y que tenían un álbum inédito de los Cow. En el sueño alcanzaba a escucharlo y ….bueno…qué mierda que no se pueda grabar lo que uno sueña. En fin. Ojalá pongan algo sobre eso en la Nueva Constitución.

Otra cosa es lo que ocurre con Winter Songs y The world as it is today.

¿Por cual partimos?


Por “El mundo como es hoy en día”. Diría que este es uno de los discos más marxianos y brechtianos que se pueda uno topar en su vida. O sea, parte con “La canción de la expansión ultramarina del capital”, un tema que desde el Rock In Opposition y sus derivados sólo me había topado en la canción “Cutty Sark“ de Camberwell Now, que alguna vez tradujimos en este blog. ¿Alguien se acuerda? Bueno: yo sí.  En cierta forma la música logra reflejar la tragedia conocida como “acumulación originaria del capital”, vinculando la “Democracia” (otro tema del disco) con la dominación colonial y capitalista. Cutler contó en una entrevista con Umberto Fiori que el último de los 11 temas, “Albion! Awake!” es instrumental porque Dagmar “se opuso a la violenta naturaleza de su letra”, con alusiones a saquear ciudades y sublevarse.

A diferencia de Henry Cow, que sonaba como una pequeña orquesta, Art Bears en su segundo y tercer discos está reducido a un trío con Fred Frith en cuerdas (guitarra, bajo y violín), Chris Cutler en percusión, y Dagmar Krause (de Slapp Happy antes que Henry Cow) en voz.


Creo que no hay nada en el mundo del “rock” que se parezca ni de lejos al sonido que logra esta formación. Severo y austero en algunas partes, mesiánico y visionario en momentos como la parte final de “Three Wheels”, que cierra sus Canciones de invierno, uno de los discos que considero más perfectos partiendo por su increíble dibujo de portada. La experimentación está presente todo el rato pero no de manera “autónoma”. Es como si en cierta forma el formato canción les acomodara de maneras que no eran muy posibles aún en los tiempos de Henry Cow. “Ratas y monos” es un tema tan furioso que fue incluido en un compilado que vi por ahí de “Avant Punk” (aunque es sabido que Cutler odia el punk). Las 14 canciones, grabadas y mezcladas en 14 días, parecen extractos de visiones bíblicas (de hecho, las canciones están inspiradas en pinturas de la Catedral de Amiens), mezcladas con crudas alusiones a la guerra de clases.

¿Muntzer meets Rosa Luxemburgo? No lo sé. Sólo sé qué nunca he escuchado ni apreciado nada similar. Y que lo recomiendo enormemente a todx niñx sensible, a pesar de que algunos críticos han dicho que este disco es el tercero en relevancia (“no tan abiertamente político ni musicalmente diverso como los otros dos” dijo uno, y a su vez yo le digo: andá a laar).

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martes, julio 19, 2022

Swans, "Mugre Deluxe"/Radio 

 


Swans, “Filth” (1983). Versión 2015.

Tenía “Mugre” en caset, comprado en la extinta Prontomúsica, cuando quedaba en el segundo piso de una galería cerca del Metro Tobalaba. Una maravilla. Adictivo y vicioso: un sonido de ultratumba que más que al industrial británico de naturaleza electrónica me recuerda las percusiones tribales de Test Dept, pero matizadas con bajos cavernosos y guitarras chirriantes que recuerdan un poco los sonidos de la no wave.

No por causalidad una de sus primeras giras fue con Sonic Youth, que en esos años tenía una estética bastante similar. Me refiero al SY de los tiempos que quedaron plasmados en el CD titulado “Sonic Death-Early Sonic 1981-83” (SST CD 181). MI álbum favorito de la Juventud Sónica, por cierto. No he encontrado registros tan antiguos de los Swans en el tubo. El más viejo sería un concierto en Inglaterra en 1986.

Existe ahora una versión reforzada en 3 CD, que sirve de documento de toda la era 1982/5. Filth Deluxe (remastered 2015): incluye además “Body to body, job to job”, conciertos y el primer EP.

De su versión bandcamp hemos tomado y traducido las siguientes palabras de Michael Gira:

“Estas son planchas de sonido, ritmo y gritos/testificación. ¿Qué más necesitas? En cierta forma era una reacción contra el Punk (y contra cualquier otra música que se te ocurra) y la noción conservadora de que 3 acordes era de algún modo necesarios. Solía negarlo con vehemencia en esos años, pero la “No Wave” (odiaba esa “escena” también, por alguna razón que ya no recuerdo) jugó un gran rol como germen del cual esta música surgió, junto con los Stooges y Throbbing Gristle, por supuesto. Yo quería que los Swans sonaran más pesado, que la música tuviera la capacidad de destruir, ¿Por qué? No me acuerdo. Creo que sólo porque se sentía bien. En vivo teníamos dos bajos (tocando acordes absolutamente no musicales, apuñalándolos y dejándolos sonar sostenidamente, a veces golpeándolos en staccato o tocando ritmos opuestos), batería, un “percusionista” que golpeaba una mesa metálica con una correa de metal,  loops crudos de cintas con sonidos/ruidos (generalmente un ROAR indefinido), y los gloriosos acordes sostenidos y aullidos de guitarra de Norman Westberg. Tocar en vivo era bastante jubiloso -para nosotros. Si se asomaban a una tocata 100 personas (una gran audiencia en un tiempo en que solían ir 20), había una garantía de que 80 se iban a ir antes del segundo tema.   De alguna manera esa tensión -desprecio o indiferencia de parte del público- nos nutría, así que seguimos adelante”.



DISC ONE: SWANS original debut LP “Filth” from 1983, with the line up of M.Gira, Norman Westberg, Roli Mosimann, Harry Crosby, and Jonathan Kane. Also features versions of "Strip/Burn," "Heatsheet," "Blackout," "Clay Man," "Stay Here, and "Weakling," all recorded live at The Kitchen, NYC, 1982.

DISC TWO: Body to Body material comprised of various studio out-takes and live recordings 1982-85, with a nine-minute version of "Raping a Slave," recorded live in Berlin, 1984.

DISC THREE:
Debut 12” EP #1, originally released in 1982, plus many additional archival live performances from NYC and London, 1982-4.

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THIS IS RADIO CRASS/CLASH/CAOS etc.

Hace unas semanas estuvimos conversando virtualmente sobre “Fascismo y antifascismo” en Radio Guillotina. El programa quedó grabado acá. Hay problemas de audio al inicio, pero se corrigen luego.

Y la semana pasada estuvimos presencialmente en Radio Plaza de la Dignidad lanzando la segunda edición ampliada de “¿Patria o Caos?”, y luego interpretamos dos canciones antiguas y dos nuevas ALIVE con Disturbio Menor. Acá les dejo el registro.

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miércoles, julio 06, 2022

CAN: los discos buenos (1969/1976) 

 

CAN: si estos son los discos malos…(Parte 1: los discos buenos)

Conocí a Can a fines de los 80 cuando radio Concierto transmitió entero el doble LP Tago Mago una noche de domingo. Aún recuerdo que lo grabé en un caset TDK verde, y que cada vez que había una pausa o un silencio se activaba la estática de la antena de radio. Eso le daba un toque único a mi ejemplar de tamaña doble obra maestra.

Luego fui consiguiendo de a poco toda la discografía, copiándola en casets. Y recién décadas después pude conseguirlas en CD.

Para mi lo mejor de lo mejor de Comunismo Anarquía Nihilismo se puede agrupar en tres grandes grupos:

-Primera fase: Can 68



“Monster Movie” Grabado en 1968/9). Holger Czukay (bajo), Michael Karoli (guitarra), Jaki Liebezit (batería), Irmin Schmidt (teclados) más el afromaericano Malcolm Mooney en voz.


“Soundtracks” (grabado en 1960/70). Los Fab 4 más MM en dos temas y el japonés Damo Suzuki en el resto.


“Delay 1968” (grabado en 1968/9). Delay porque se editó con cierto retraso, recién en 1981. A veces creo que este es mi disco favorito. Los Fab 4 más Malcolm Mooney.

-Segunda fase: the DAMO years

Para muchos este es el mejor CAN. Yo lo amo tanto como al de la fase 1.


“Tago mago” (1971). Casi no hay nada mejor que este doble LP.


“Ege Bamyasi” (1972). Tan genial como Tago Mago, pero en un solo LP: Varias de sus mejores canciones están acá, incluyendo “Spoon”, la que les dio dinero y fama por ser incluida en una exitosa serie policial de esos años.


“Future days” (1973). Acá ya se acercaban a lo sublime, rozando el cielo del sonido. Recuerdo que Cris Corn se hizo una polera de este disco. (También una de Flipper, y le molestaba mucho que pensaran que era una polera de Nirvana: “buena Kurcobein” le decían, y no le gustaba nada).

-Tercera fase: los 70 sin DAMO y Unlimited Edition

El japonés se casó con una alemanota testícula de Jehová y abandonó el rock hasta que se divorció.


“Soon over Babaluma” (1974). Los fab 4 solitos. Karoli y Schmidt cantan un poquito, muy discretamente. No importa mucho porque las canciones son de otro planeta. Siempre ha sido uno de mis favoritos. La música es …subliminal.


“Unlimited Edition” (1976). La nostalgia de los cantantes puede haber motivado esta tremenda placa en que por una parte incluyen viejos registros con Mooney y Suzuki (aunque no los ponen en la foto de tapa), y por otra parte dan a conocer su famoso concepto E.F.S.:  Ethnological Forgery Series. Bajo este nombre Can se atrevía a experimentar con su propia versión de las “músicas del mundo”, antes de que se pusieran de moda con los discos de Eno/Byrne y poco después con las exploraciones/explotaciones de Paul Simon, Peter Gabriel, Mickael Jackson con Timbalada, etc. Parte de este disco había sido editado en 1974 bajo el nombre de “Limited Edition”. Una maravilla, y el último artefacto realmente clásico de Can.

-Cuarta fase: rematando los 70 con invitados y algunas aberraciones como Can-Can.

(CONTINUARÁ en la Parte 2…Ahí empieza lo malo).

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viernes, julio 01, 2022

Teoría de la revuelta/Revuelta de la teoría: x Sergio Villalobos-Ruminott 

 


Teoría de la revuelta y revuelta de la teoría:

Sergio Villalobos-Ruminott resume el tema en 25 desbordantes minutos que no tienen ningún desperdicio ni relleno retórico.

La revuelta y la revolución no constituyen una dicotomía. 

Lo que ocurre es que la noción moderna de revolución ha sido monumentalizada. 

Cuando una revolución logra crear una nueva sociedad u otro orden social, se institucionaliza y deviene lo contrario de lo que alguna vez fue. 

Para ese nuevo orden, la revolución es el mito fundacional, y como dijo Guattari, cuando se empezaron a instalar placas conmemorativas y a los niños se les hacía obligaba en las escuelas a recitar de memoria la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, era una clara señal de que la revolución francesa ya se había acabado.  Agregaría otro ejemplo: Lenin momificado en la Plaza Roja.

Pero la revolución no es solo el momento reconstructivo, sino que antes que nada el momento insurreccional: a eso se le llama revuelta, o también violencia revolucionaria (o divina, o anarquista, según Benjamin en “Para una crítica de la violencia”, 1921). Esta violencia es lo que es, y no necesita justificarse. No hay una fuera respecto a la violencia, e incluso el Derecho es violencia. 

Esta es la gran paradoja de las revoluciones modernas: tener que transitar del momento insurreccional al momento institucional, recomponiendo en ese tránsito nuevas dominaciones de clase.

La invitación de Sergio es a pensar las revueltas más allá del historicismo y de la filosofía de la historia como despliegue del capital.

Además, dado que ninguna revolución podría aspirar a quedarse sólo y eternamente en el momento insurreccional, la verdadera pregunta es: 

¿Qué instituciones podríamos crear, que no reproduzcan las relaciones de dominación?

Walter Benjamin y Furio Jesi, además de Sergio, pueden ayudarnos a pensar en este problema.

La exposición fue hecha el 14 de octubre de 2019. 

3 años después de la insurrección chilena, es un excelente material para discutir qué ha pasado desde entonces, o como dice el titular de un libro de Trotsky sobre 1905, reflexionar sobre sus "Resultados y perspectivas".


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martes, junio 28, 2022

CRASS NOT DEAD/Retrato de Harry Partch/sucedáneos legítimos de los Residentes: Snakefinger y Renaldo & the Loaf 

 

Me cuesta creer que a alguna persona no le guste la banda Crass, pero existen y no pocas.  Por ejemplo, todos los entusiastas del “Santiago hardcore” de los 90, que lo encontraban muy ruidoso y poco eslameable (de slam, hacer slam) y por sobre todo alegaban que que tenían mucho texto. Hace poco mi amigo Rodrigo de Tensión me decía que un chico harto más joven -aunque ser más jóvenes que él o que yo es bastante fácil a estas alturas del siglo XXI- le había dicho: “escuché a Crass, y concluí que a NADIE le puede gustar eso. Si alguien dice que le gusta es por otros motivos, no musicales”. Pues bien: ¡a mi me gusta, y mucho! Aún me arrepiento de esa vez a mediados de 1994 en que me topé con su doble LP “Christ The Album” en una bandeja de usados y no lo llevé porque tras hojear un poco los insertos me topé con un texto de Gandhi, y yo en esos años me creía abiertamente violentista o sea antipacifista. Un par de años después alguien me prestó la cinta copiada del primer LP, y aún me emociono al escuchar el ruido inicial y la declamación de una severa voz femenina que parecía ser La Anarquía misma cuando concluye que: “Jesús murió por sus pecados, no por los míos”. Y ahí arremeten con “¿Nos deben una vida?”, una de las mejores canciones pogo punk de todos los tiempos.


En fin, la cosa es que Crass hizo relativamente pocos discos, y ya me los conozco todos de memoria. Entonces la gran opción que nos queda en este frío invierno 2022 es acudir a
"Nunca fue normal": los Remixes del primer álbum “The feeding of the 5000”, y seguir pogueando hasta el fin. Si no les parece, podrían mejor revisar este otro sitio: https://www.rockaxis.com/rock/revistas/ Que lo disfruten.

Y ahora, para los que se quedaron aquí, me gustaría referirme a los remedios para resolver otro gran caso de saturación por escasez de materiales nuevos: en esta ocasión, ni más ni menos que los grandiosos Residents, la banda anónima más conocida del mundo. La banda estuvo activa desde fines de los 60 hasta hace unos pocos años. El problema es que, tal como señaló Chris Cutler en el catálogo de Recommended records, joe pino que algo se perdió a inicios de los 80, después del magistral "Commercial álbum", el "Eskimo", y durante la famosa trilogía Mole. O sea, seguían siendo un excelente combo, pero la puesta en escena de "Mark of the Mole", así como los conciertos por el 13 aniversario de la banda, marcaron una especie de diferencia radical respecto a la labor previa en estudio. El grueso del material posterior no me conmueve mucho, a excepción quizá del álbum de fines de los 80 “God in 3 persons”, que a su manera es la última obra maestra que entregaron.   

En fin: no importa camaradas, los simpáticos ojos con sombrero ya se fueron a descansar, incluso alguno de ellos ya pasó al otro mundo, y lo que nos queda es su enorme obra para apreciar, comentar y criticar. Pero como ya me sé de memoria todo su “classic stuff” and more, en estos meses recientes me he concentrado en uno de los mayores antecedentes del sonido residentiano: me refiero al gran Harry Partch, de quien era casi imposible pillar discos a menos que se los encargaras a C. Cutler, pero que ahora reposa en diversos puntos de la zona virtual llamada bandcamp, sobre todo en la página de New World records.


De ahí los dejaremos con “Un retrato”, que compila obras desde 1949 a 1972. Harry inventó su propio sistema tonal, dividiendo la octava en más de 40 notas, y diseñando los instrumentos adecuados para poder operar en ese mundo sonoro único. Tal vez lo único que he escuchado que parece habitar por ahí cerca es la famosa suite “6 things to a cycle”, que los Residentes incluyeron en la versión de CD del imprescindible “Fingerprince” (1977).

Y en cuanto a obras paralelas a la de los Residents, me complazco en informar que existe abundante discografía de sus colaboradores y amigos ingleses: el guitarrista Snakefinger, y el duo Renaldo and the Loaf.  


De Snakefinger priorizaría algunos de los albums que fueron editados por los anónimos amigos radicados en San Francisco: su primer LP, “Chewing hides the sound” (1979), y “Greener Pastures” (1980).


 ¿Por esos años no fue que se cayó el Skylab? Tal vez el sonido de guitarra de Snakefinger lo desestabilizó, como cuando con láseres derribábamos drones en la plaza Dignidad y azotábamos a los COP a saxofonazos y trompetazos? Qué tiempos aquellos, que ya no volverán.

De Renaldo & the Loaf, a veces calificados como “los residentes ingleses”, toda su obra es digna de ser considerada, pero me quedo por ahora con estos favoritos personales que de hecho son los más raro de su discografía. En primer lugar PROMOS 1980: los demos que enviaron a Ralph Records, el sello asociado a los Residentes, lo que les garantizó un contrato inmediato.


Además, “Breadcrumbs”, que compila todo lo que no quedó en otros compilados de la banda, con énfasis en algunos extras de grabaciones hechas en 1984. Gran año: el realismo capitalista aún no arruinaba toda la música moderna de raíz.


Todo este material es bastante estimulante para el cerebro y queda al criterio del oyente decidir donde, con quien, como y cuando escucharlo. 

Están avisadxs.

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jueves, junio 23, 2022

Lo que entiendo por Punk Rock/The Molecules "Morokyu" (1994) 

Me costó encontrar un viejo diálogo que recordaba haber subido acá hace muchísimo tiempo. Finalmente lo conseguí: era del 2008, y no logro recordar quien era mi interlocutor. Ratifico todo lo que ahí señalo, y agrego este hermoso album de Las Moléculas, editado en 1994 por un sello japonés y luego remasterizado el 2020. La banda ha sido definida como la más épica fusión entre Faust y los Minutemen. Concuerdo, ¡eso es totalmente punk rock!, y agregaría que calzan perfecto en lo que Weasel Walter ha denominado "brutal prog". Es totalmente injusto que este ensamble sea menos conocido que Mr. Bungle. ¿Frank Zappa liderando Napalm Death? ¿Henry Cow en Báltica y neoprén? Como sea: una maravilla. Exploren sus albums que no fueron muchos y están todos ahí.




DEFENSA TEÓRICO/PRÁCTICA DE UNA NOCIÓN AMPLIA Y DINÁMICA DEL PUNK ROCK (18 de junio de 2008)

Hace poco se registró el siguiente diálogo cuando ya decrecían los desórdenes callejeros que tuvieron lugar por el sector de plaza italia:

E- Oye hueón, por qué ya casi no subís niuna hueá relativa a música en tu cagá de blog?

 J- Por diversas razones...una de ellas es que...no se trata de un sitio "musical" en realidad...

E-Ah, no? y por qué chucha entonces tiene el nombre largo e irrecordable que tiene (punk/free jazz/ dub)?

J- Bueno..la verdad es que el nombre no lo inventé yo, pero aparte de eso, creo que si hay algo que define lo que es el espíritu del sitio, y que unifica todos sus contenidos, eso vendría a ser nada menos que la noción de PUNK ROCK

E- Pero en ese caso....mi pregunta sigue siendo válida: ¿POR QUÉ CHUCHA NO COMENTAS NUNCA DISCOS, CONCIERTOS, BANDAS, ETC. ETC. ETC. DE PUNK ROCK?

J- Por una cuestión bastante dialéctica: en primer lugar el punk rock no es un tipo definido de música, sino que una actitud que se plasma en ciertas músicas. De ahí que sea 100% correcta la conclusión a que llegué hace un tiempo con mi amigo Leinad: "toda música que realmente es buena, es PUNK ROCK".

E- ??????

J- El free jazz es punk rock, el dub también, Satié y Stravinsky, Serge Gainsbourg y Jimi Hendrix tocaban distintas formas de punk rock, y así...suma y sigue

E- ?????????????????????????????????

J- Y el principal problema de nuestra época es que lo que la gente cree que es punk rock, en realidad no es PUNK ROCK....pero no es un problema tan extraño: lo mismo pasa con el concepto de comunismo

E- Bueno...supongo que algo de razón pueden tener con Leinad, pero...en efecto es una idea que a primera escucha suena arbitraria y no sé si sea correcta al 100%, como mucho en un sentido figurado o qué se yo

(Clap, Crinc, Clash, Crass!!! Pacos culiaos!!!! -distintos sonidos ambientes y carreras por el parque bustamante, persecuciones realizadas por pacos a caballo en medio de un gas lacrimógeno horripilante-).

J- Chucha, me quedé solo luego de esta arremetida policial. Pero eso no es problema. Un verdadero punk no le teme a la soledad, pese al amor que siente por la multitud manifestada activamente en pogo, acción callejera, fumatones o bebetones, orgías, etc. Prosigo sólo entonces: dado que hemos logrado sacar al espíritu PUNK de su cárcel estilístico/musical, vale la pena dar otro salto y afirmar que TODO AQUELLO QUE VALE LA PENA EN LA VIDA, TODO LO QUE NOS GUSTA, NOS MOTIVA, NOS EMOCIONA, EXCITA O CONMUEVE, ES PUNK ROCK. Y para no ser menos dialéctico que hace un rato, habría que convenir en que los aspectos negativos, penosos, desagradables, ambiguos, y vergonzosos de la vida, también son PUNK ROCK. Así como Tzara decía que DADA ES NADA, 90 años después yo digo que PUNK ES TODO (y eso incluye a DADA, por cierto). ¿Se entiende? Bueno...no sé. Tal vez estoy exagerando un poco. No he comido nada hace un buen rato, y ya estoy viejo y estas carreras y bombas lacrimógenas me han afectado más que nunca. Pero exagero menos que el Estado y su aparato represivo: 280 detenidos por la conchesumadre!!!!! Todos los detenidos, y todos los que se dedicaron gozosamente a apedrear bancos, vehículos policiales y hacer barricadas, son muy PUNK ROCK.

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E (regresando de entre el caos después de la última carga policial): - ¿Y los pacos también son PUNK ROCK?

 J- Ahí no pos hueón, eso sí que no. Me cagaste...



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