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lunes, mayo 20, 2024

Free jazz en Anagrama 

 


Comentario de Free jazz. La música más negra del mundo, de Mariano Peyrou (Editorial Anagrama, 2024).

Por Quim Casas (RdL 16. 05. 2024)

De este ensayo sobre el free jazz me gusta mucho el esfuerzo de su autor por explicar de manera lo más directa y transparente posible un concepto tan complejo e inextricable. En un cuaderno más de Anagrama –no tan breve como otros, son 154 páginas, aunque en formato pequeño–, Mariano Peyrou (Buenos Aires, 1971), profesor de Historia del Jazz en el Centro Superior Música Creativa de Madrid, lanza varias definiciones que ayudan tanto al conocedor como al profano a contextualizar y concretar. 

Algunas de ellas: “El free jazz es un enfoque musical, más que una serie de rasgos estilísticos”; “Combina dos estéticas a las que el público no está acostumbrado: la de las vanguardias y la de las culturas africanas”; “El free jazz destruye oposiciones binarias en las que se basan muchos discursos estéticos, como las que enfrentan lo primitivo a lo moderno, lo popular a lo culto, lo emocional a lo cerebral, lo intuitivo a lo reflexivo, lo material a lo espiritual y lo individual a lo colectivo”; “El free jazz también refleja una tensión entre lo blanco y lo negro que va más allá de lo musical, que forma parte de la sociedad norteamericana y que en esta época está muy exacerbada”; “Es un deseo, que no siempre se realiza, de prescindir de ciertos elementos restrictivos del jazz anterior, y un impulso hacia una mayor libertad”; “El rechazo del free jazz a considerar la música fundamentalmente a partir de la melodía y la armonía y el deseo de darle un lugar central a las texturas, las densidades y los timbres” (en relación a las semejanzas del free jazz con obras de compositores europeos como Karlheinz Stockhausen, György Ligeti o Iannis Xenakis); “El free jazz, dando voz a la parte negra del jazz, deja de lado ‘violentamente’ la melodía y la armonía, como Kandinski o Mondrian dejan de lado violentamente la representación”; “No tiene por qué haber una melodía, y las relaciones entre los distintos instrumentos no son siempre las mismas, sino que van variando”; “En el free jazz, el bajo adopta funciones más melódicas. La sección rítmica contribuye tanto como los solistas a proporcionar variedad tímbrica, texturas, dinámicas; a moldear el sonido, dosificar la energía y crear atmósferas. Y eso, no las melodías –ni quien se hace cargo de ellas–, es lo fundamental en este estilo”. En una nota a pie de página, Peyrou remite al trombonista George Lewis cuando habla del jazz como una especie de cárcel conceptual que encasilla a los músicos. El free jazz –como el punk o el noise en el rock– se rebeló contra ello.

“Free jazz. La música más negra del mundo” comienza remontándose a 1959, año en el que aparecieron varios discos que ponían en crisis los modelos del bebop y el hard bop sin impugnarlos: “Kind Of Blue” (1959) de Miles Davis, “Giant Steps” (1960) de John Coltrane, “The Shape Of Jazz To Come” (1959) de Ornette Coleman, y“Mingus Ah Um” (1959) de Charles Mingus. Peyrou escribe que estas obras representan el agotamiento de aquellos estilos que dominaron en los años cuarenta y cincuenta y la necesidad de pasar página. El de Davis representa al jazz modal, el de Coltrane eleva a lo máximo el concepto de bebop a la vez que lo finiquita. El de Mingus, sin ser free jazz, “presenta el gusto por el ‘desorden’, la interacción espontánea y la creación colectiva que van a caracterizar este estilo”. Peyrou explica, en relación con “Mingus Ah Um”, que ahí están las disonancias, los juegos con la afinación, la liberación métrica o el interés por el sonido en sí mismo, aspectos que esbozan lo que estaba por llegar. Cita a Charlie Haden, contrabajista de Coleman –“cuando empiezas a pensar, la música se detiene”–, y a Joseph Jarman, saxofonista del Art Ensemble Of Chicago –“intento eliminar la razón”–, para refrendar esa sensación explícita de libertad, en todos los sentidos, que incorporaría el free jazz, primero llamado New Thing y bautizado de esa forma tras la aparición de un disco de, precisamente, Ornette Coleman, “Free Jazz. A Collective Improvisation” (1961).

El discurso de Peyrou reivindica la importancia en el género de determinados aspectos de la música africana, de ahí su subtítulo, en abierta oposición con la música tradicional africana, menos reivindicativa y de autoafirmación según el autor. A partir del citado disco fundacional del doble cuarteto de Coleman, define ideas esenciales: “Los ocho instrumentistas improvisan por turnos y unos interludios de improvisación colectiva separan sus solos. Es bastante evidente que hay aquí elementos africanos. Muchas veces una frase se ve interrumpida por otra, los músicos se pisan; en la pieza que nos ocupa esto ocurre multiplicado por mil (…). Y la música, además de colectiva, es anónima en un nivel poco habitual: resulta difícil saber quién toca qué”.

Pero nada como la comparación entre "Mohawk", tema de Charlie Parker registrado en 1950 con Dizzy Gillespie y Thelonious Monk, y la versión grabada en 1965 por el New York Art Quartet (Roswell Rudd, John Tchicai, Milford Gaves y Reggie Workman). “En sus solos, Parker y Gillespie ‘cumplen’ con la armonía, la respetan, la obedecen; son, desde luego, dos improvisaciones extraordinarias, llenas de feeling bluesero y bebopero. Sin embargo, visto desde el filtro del free jazz, incluso el bebop parece ‘peinado’. En la versión original de ‘Mohawk’ se oye la melodía dos veces, un solo de saxo, un solo de trompeta, un solo de piano, un solo de bajo y la melodía de nuevo para terminar”. El método clásico, universal. “Da la sensación de que los solistas desfilan en orden, sometidos a una disciplina que no han elegido (…). En la versión de NYAQ, tras la exposición de la melodía los solos son dialogados: no se improvisa de acuerdo con una progresión armónica preestablecida, sino en función de lo que toquen los demás, de lo que ocurra en el momento (…). La melodía no está únicamente al principio y al final, como es preceptivo: no desaparece nunca, o mejor dicho, desaparece y reaparece”. El jazz y dos mundos (casi) equidistantes. Peyrou invoca a Ornette Coleman, cuando este decía que su idea era que dos o tres músicos tuvieran una conversación con sonidos sin tratar de dominarla, para refutar a Gillespie y su opinión de que un buen batería es aquel que se olvida de sí mismo para someterse al solista.

Es un ejemplo más del análisis pormenorizado y clarificador que propone el ensayo, que ahonda igualmente en la espiritualidad del saxo tenor, en la transformación de Coltrane tras escuchar en directo la música de Coleman, el cambio que supone el vibráfono en vez del piano en la obra de Eric Dolphy o la obra total de Cecil Taylor como encuentro entre las culturas africanas y la vanguardia occidental.

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domingo, abril 07, 2024

Otro Día Perfecto 


Una cosa lleva a la otra, y si no fuera por un amigo, estuve escuchando el "Otro día perfecto" (1983, aunque mi CD pirata ruso dice 1982)  de los Mötörhead sin caer en cuenta que el guitarrista que ahí usaron -y que les duró un sólo álbum- era nada menos que Brian "Robbo" Robertson, que había estado aportado una de las dos guitarras gemelas en Thin Lizzy desde el album "Vida Nocturna" (1974) hasta el doble en vivo de 1978 que comenté al final de la entrada anterior.

Robbo fue llamado a terminar el tour gringo del "Iron Fist" cuando el Rápido Eddie Clarke los abandonó.

La gráfica del disco muestra al "Animal Sucio" de la batería y Lemmy burlándose de la musicalidad sofisticada de este nuevo guitarrista. -"¿Muy musical no?" -"Lindas piernas eso sí".

La historieta era bastante real: las pintas de los rockeros Phil y Lemmy contrastaban radicalmente con el estilo de trajes de satin de Robertson. Como dijo Lemmy: "Las zapatillas de ballet y Mötörhead no pegan".

Pero vamos a la música. Coincido con Fenriz: "si a alguien no le gusta Another Perfect Day, tiene problemas serios".

El album es brillante de principio a fin, y por si fuera poco, trae las canciones "Danzando en tu tumba" y "Tuve lo mío". Me hace regresar a 1983. Y en fin: siempre amé a los Cabeza de motor (escuché este disco también en 1986 gracias al profe de música), y aunque se puede decir de ellos que el estilo nunca cambió mucho, la mezcla Motor-Lizzy o Thin-Head (en proporción de 2 contra 1) en este documento lo hace hermoso y valioso. 

Por lo mismo, además de los albums que todo el mundo aplaude hoy en día ("As de espadas" y, el en vivo "No se duerman hasta Hammersmith"), y la dupla inmejorable que tengo en otro pirata ruso: "Overkill" y "Bomber", ambos de 1979,  más el single de "No class", Otro Día perfecto está grabado en la memoria como el espacio de encuentro de dos estilos diferentes que permitían soñar con un nuevo POP metalero y punketa, retomado entre otros casos por los buenos de Leatherface (ayer vi a otro amigo, que se acababa de topar de bruces con un album legendario de dicha formación, a solo 3 lucas: 500 más y le alcanzaba para una Heineken de a litro en el Restaurant El Parrón de Santa Rosa). 

Dado que la revolución no ha hecho sino seguir fracasando, podemos seguir soñando en un otro mundo perfecto, finalizar diciendo "Muere bastardo".

¿Quien sería el bastardo? No lo sé. Pero la relación con el nuevo guitarrista fue bastante mala. En palabras del propio Lemmy:

"Grabar este disco fue una tortura. Brian se echaba 17 horas en grabar una pista de guitarra. Tomó mucho más tiempo que grabar cualquier otro álbum, y cuando finalmente salió, todos lo odiaban" "Disfruté todas las formaciones, pero esa no. Fue el punto más bajo de nuestra carrera". Tan bajo que el baterista y Robbo dejaron abandonado a Lemmy, para formar la banda Operator.

Así y todo, Lemmy dice que esa caída en picada fue paradójica, porque el disco en sí era bastante bueno, ha pasado la prueba del tiempo, y a los fans llegó a gustarles. Pero no en ese momento. Aunque tan mal no le fue: llegó al lugar 20 en los rankings británicos


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miércoles, marzo 27, 2024

LA ÚLTIMA GRAN BANDA DE ROCK AND ROLL 

 


He estado escuchando como loco el álbum Black Rose (1978) de Thin Lizzy, al punto que mi hijo ya se aprendió de memoria dos temas: Toughest Street in Town, rebautizada según la ocasión  como “Brigid Street in town” o “Flaitest sreet in town”, y Waiting for an alibi.

Al principio no me gustaron tanto un par de temas: S&M (sobre su enamoramiento con una prostituta), Sarah (dedicada por Phil Lynott a su hija recién nacida), y Roisin Dubh (Black Rose) a rock legend. Pero a las finales, es un álbum perfecto, redondo, aunque nada se te queda más pegado por días y semanas que los dos temas favoritos que señalé en el párrafo anterior.

El primer tema, “Haz lo que quieras”, tiene un toque como de Suzi Quatro con Gary Glitter, así de glam, pero en versión hard rock: una maravilla, y de ahí enlaza de inmediato La calle más Brígida del pueblo, que tiene unos power chords que podrían haberlos hecho los Cockney Rejects, y de hecho hay todo un toque pub/oi! cuasi punk que lo hace adorable. Leí por ahí que Lynott apoyó totalmente el punk cuando surgió, pero que en la era punk de algún modo su banda se vio como algo anticuada: dinosaurios del rock, aunque dentro del linaje degenerado del rock and roll sostengo que Thin Lizzy debe haber sido la última verdadera gran banda, justo después del eclipse de T. Rex.

De hecho, el productor de Rosa Negra es el gran Tony Visconti, de la fama de T.Rex y Bowie, y se nota su toque mágico.


“Esperando una coartada” es pura poseía callejera típica de Phil, la que ha hecho que en allmusic lo definan como especie de Dylan/Springsteen cantando a la clase obrera en formato de rock pesado. Porque claramente la banda debe haber influenciado a gran parte del heavy metal de fines de los 70, sobre todo por esa twin guitar que es una influencia evidente en Iron Maiden. Las dos guitarras, incluyendo acá al luego muy famoso Gary Moore, se lucen y le dan un toque único. Por cierto: el solo de Moore en el segundo tema es una maravilla.

Al igual que Lemmy y Mötörhead, Phil y Lizzy pueden ser del gusto de punks y metalheads, porque lo que hacen finalmente es ni más ni menos que Maximum Rock and Roll.

Hace poco también leí que Phil y algunos miembros de Sex Pistols armaron una banda ad hoc, The Greedies, que lanzó un single navideño en 1979.


De todos modos, sólo conozco una pequeña parte de la amplia discografía de Thin Lizzy, que creo alcanza la cifra de 14 LPs (incluyendo dos dobles en vivo).   

Cuando tenía 15 años, en 1986, el profesor de música del Liceo, que además me enseñaba guitarra eléctrica, me prestaba harta música, y entremedio una vez me pasó el “Renegade”, de un par de años antes. Era el último álbum, que muchos consideran de lejos el peor. A mi me gusta todavía, con canciones como la que le da título, y “Mexican Blood”. No era el mejor momento de Lizzy, y Phil murió poco después, pero sigue siendo superior a casi todo el “rock” posterior y actual. Según un querido y viejo amigo, en este album Lizzy suena como un Dire Straits más lumpenproletario

Y por ahí por el 2014 tuve que ir varias veces por trabajo a unas audiencias judiciales en la localidad costera de Pichilemu, aún bastante averiada por el maremoto del 2010. La copada agenda del tribunal nos dejaba algunos días libres entremedio, y así casi de causalidad llegué a ver varios conciertos de Lizzy en You Tube matando el tiempo en la habitación del hostal mientras juntaba ánimo para ir pasear por la playa. Me encantaron, y después en el Persa Biobío me compré el CD del Jailbreak (no confundir con la obra de AC/DC del mismo nombre, también excelente), de 1976, producido por John Alcock, y que justo ayer cumplió 48 años.



Para muchos esa es la obra cumbre de la banda. No podría confirmarlo porque me falta escuchar como 10 discos más por lo bajo. Pero sí: es un disco maravilloso, de principio a fin. Todo el mundo debería tener una copia en su casa para homenajear al mulato irlandés. Desde “Jailbreak” hasta “Emerald” el álbum te pasea por el mundo de Lynott, hijo del fugaz encuentro de su madre irlandesa con un marinero de Martinica, anunciando un estallido del que no todos saldrán vivos, paseando entremedio por el oscuro romanticismo de “Romeo y la chica solitaria”, y en el tema seis con lo que Greil Marcus dice que es por definición un verdadero hit veraniego: “The boys are back intown”, o "los chicos están de vuelta en el pueblo",que creo hasta hoy es su canción más exitosa y conocida.   

Greil comenta:

Noten la letra cuando dice “El verano no está muy lejos ahora que los cabros están aquí de vuelta”, con la sorprendente sugestión de que con su mera presencia Los Cabros causan un cambio de estaciones!

Y concluye:

Esta canción no es el producto de la realidad sino que del mito del rock; por medio de encantamientos busca restaurar el lenguaje del rock a la simple realidad capturada sin esfuerzo por los Beach Boys en “I get around”.

That´s right, Greil, y en homenaje a todo esto, voy a abrir una lata de cerveza (siendo justo las 12 en punto; soy un hombre de principios, y (casi) nunca bebo alcohol antes de mediodía).

ADDENDUM I:

Un amigo me hizo ver que en este entrada faltaba un dato importante: esas dos portadas de TL (junto a varias más) las hizo el artista irlandés Jim Fitzpatrick, famoso por su retrato del Che Guevara, y que hizo la portada del glorioso Underground Resistance de los gloriosos Darkthrone.



ADDENDUM II:

Buenos días. Ya mataron a Jesus Christ, pero entiendo que está arreglado que mañana va a resucitar en gran estilo.

Yo tampoco.

Me di cuenta de un par de errores que cometí en mi escrito sobre el poeta Philip Lynott y su vehículo expresivo, la banda de rock pesado Thin Lizzy.

Podría ir y arreglarlos, pero no soy un nazi/estalinista en el uso de la publicidad de masas.

Prefiero ir y asumir mis errores derechamente, y ver si de ello algo se aprende.

"Rosa Negra (una leyenda del rock" no es de 1978 (cuando yo iba en tercero básico) sino de 1979 (cuarto básico, Colegio San Antonio de La Serena. dado que en nuestra insignia decía C.S.A., cuando niños/as de colegios rivales nos veían aparecer espetaban: "¡Ahí vienen los Calzones Sucios Amarillos!". Gran anécdota de infancia en La Serena).

El otro error CRASSo en que incurrí es que dije de memoria que "Renegado" era el último álbum de Thin Lizzy. la verdad es que no: es de 1981, y en 1983 salió el doble en vivo Life y su verdadero último album de estudio: "Rayo y trueno".

Otra cosa interesante es que si bien la crítica no ha tratado muy bien al "Life", y yo tendría que analizarlo antes de opinar (por lo general no me gusta hablar de cosas que no sé), conseguí hace poquito el otro album doble en vivo (me gusta ese formato algo excesivo: Kiss Alive, Gong Live etc., Double Live Gonzo!, etc.) , "Live and Dangerous", de 1978.

Muy buen documento del rock, con una banda legendaria en un buen momento, producción de Toni Visconti, último album con el guitarra Brian Robertson, esta selección de 17 temas vendió 600.000 copias en Inglaterra y llegó al número 2 de los rankings, sólo superado por la banda sonora de "Grease" (o Grease brillantina como recuerdo que le decían por acá).  

Pero así y todo, el disco suena algo cansado, y se dice que es solo 75% en vivo, y la cuarta parte restante es trabajo de retoque en estudio. Nada mal en todo caso. Como se puede apreciar en esta presentación en Australia de "Waiting for an Alibi", hacia 1978 la banda tenía un seguimiento MASIVO: Qué curioso que luego Los Cabros de Thin Lizzy hayan sido casi olvidados.

Y esta versión creo que la mejor representación visual del glamour de esta banda, interpretando, sí, una vez mas, Waiting for an Alibi, en el show de Kenny Everett (1979)..


(Mis paseos por la ciudad me hacen concluir que, dejando de lado lo que pueda o no aparecer en los galpones y pavimentos del Persa Bío Bío, los discos más variados y baratos se encuentran en las diversos locales que aún subsisten de la disquería Punto Musical: donde este CD me costó 7500. A un amigo le costó 9.900, misma edición, en la disquería Billboard. Con los 2.400 de diferencia te puedes comprar al menos dos latones de cerveza Quilmes, Cusqueña o Budweiser. Coors: no. muy aguada y con mal sabor)). 



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domingo, marzo 10, 2024

Deathspell Omega y sus influencias: fragmentos de dos entrevistas 

 


1.- Entrevista de no se sabe qué integrante de DsO con Northern Heritage (2000)

NH: Tú eres de los que generalmente escuchan solo metal. ¿Cuánto de eso es black metal y cuanto pesa el mensaje detrás de la música?¿Qué opinan de mover la cabeza con el heavy metal tradicional y su ideología: música fuerte, un montón de copete y minas para culear?

DsO: Black Metal es como el 95% de lo que escucho. El resto es viejo Death Metal satánico y un poquito del Thrash Metal más crudo también, y quizás 2 o 3 discos de Heavy Metal. El mensaje tras la música es extremadamente importante, y bandas que hacen buena música con estúpidos mensajes alabando la vida (como es a menudo el caso con el Death/Thrash/Heavy Metal) es algo que yo no escucho. Todo debe ser bueno y extremo. Y en relación a la actitud tradicional del Heavy Metal, creo que la gente que esté en eso y yo no vivimos en el mismo terreno, y no tengo mucho respeto por ellos. Yo también consumo alcohol, pero escuchando solo Black Metal y mutilándome hasta que mis brazos estén llenos de sangre. Nada muy lindo ni buena onda como puedes ver.

2.- Entrevista de no se sabe qué integrante de DsO con Bardo Methodology (2019)

BM: ¿Cuánto del proceso de composición ocurre en lo que llaman “estado-de-flujo” (Flow-state)? Esto es especialmente interesante considerando el enfoque intelectual -que es lo que presumo que la gente encuentra “matemático”- hacia los riffs, patrones de batería, y estructura general de las canciones. ¿Pueda esta música ser compilada sin una influencia consciente?

DsO: La verdad es que hay un montón de trabajo duro en el viejo estilo detrás de todo lo que hacemos y esos momentos de gracia – cuando la música y los textos parecen canalizarse casi de manera mágica – suelen ser el resultado de una rumiación que puede durar por días, o meses, en un nivel subconsciente. No descansamos, y todo esto es un llamado y está mucho más allá de la obsesión. Es tanto la traducción de una Weltanschauung (Cosmovisión) como la elección meticulosa de un set de herramientas.

Por ejemplo -los trabajos microtonales, música muy inusual para los estándares occidentales, nos impacta por su habilidad para transmitir la sensación de un malestar inminente. La Neue Musik también forjó la comprensión de que uno no necesariamente tiene que razonar en términos de melodías, riffs y escalas tradicionales sino que la música puede ser expresión de pura emoción abstracta; que en el momento en que transformas los instrumentos orgánicos en animales gritándole a la muerte, como hizo Penderecki en su “Treno por las víctimas de Hiroshima”, has alcanzado un cierto lenguaje musical que produce una verdad no adulterada. Añade a eso la pasión absoluta que sentimos por gran parte de la música radical surgida desde los 60 -dentro de la que el metal extremo y específicamente el Black Metal son, desde lo más primitivo a lo más ambicioso, por esencia un género revolucionario y sin límites- y terminas contando con un amplio set de herramientas disponibles en el proceso de escribir canciones. Una vez que la narrativa conceptual está a nuestra disposición, tenemos fuertes imágenes y conceptos que debemos transmitir.  Aquí, nuestra visión de mundo juega un rol puesto que tenemos un sentido de responsabilidad en lo que hacemos.  Déjanos referir de nuevo a Paul Celan para propósitos ilustrativos: ritmos complejos o patrones numéricos, ciertos patrones de acordes, el uso o el rechazo de la melodía son solo un lenguaje que ocurre naturalmente como formas de expresión de individuos como nosotros que no tienen un entrenamiento musical formal. Las bases de nuestras canciones están siempre escritas en una guitarra Gibson desenchufada, para no esconderse detrás de distorsión o efectos. Sólo la verdad desnuda de un instrumento orgánico. Podría añadir que nuestro equipamiento es en verdad muy cercano al de la típica banda hard-rock de los 70.  Entonces lo que escuchas y lees es la proyección de una visión.

Mientras el black metal constituye nuestras amadas raíces, el cemento, y la manera en que definimos nuestra música, ciertamente reconocemos a cada artista con la capacidad y a veces el coraje para ser un faro de luz en un océano de conformismo -aunque lo sea por unos pocos años. A veces nos gusta creer que existe un diálogo entre lo que hacemos y obras seleccionadas de John ColtraneBLACK SABBATHDiamanda GalásKING CRIMSONJUDAS PRIEST, el primer DEAD CAN DANCECELTIC FROST, el primer KREATORNAPALM DEATH, el primer CARCASS – esas malditas “Peel Sessions”… MAGMAYACØPSÆIMMOLATIONOXBOWAMEBIXScelsi, early AUTOPSYGENOCIDE ORGANBRIGHTER DEATH NOW e IN SLAUGHTER NATIVESPORTISHEADAllan Holdsworth y el primer Nick CaveTom Waits y Scott WalkerWyschnegradskyPenderecki y LigetiJOY DIVISION… Y hay muchos más. Nombrar todos estos artistas en una sola bocanada de aire, como si fuera una entrevista en un fanzine en 1993, fue un raro placer!  

3.- Fragmento de ensayo del tema "Los fuegos de la frustración" (del album The furnaces of palingenesia, 2019)

4.- Video clip del tema "Ad arma" del (mismo album). 

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domingo, marzo 03, 2024

Se apareció marzo 

No me di ni cuenta de como avanzaron los días y semanas.

Pensé en varias cosas para escribir, y finalmente no escribí nada de nada.

A principios de febrero estuve con los compañeros de El Porteño en una nueva invitación a su programa Mate al Rey.

Pocos días después murió Sebastián Piñera al caer en su helicóptero al Lago Ranco, y los compañeros de Kalewche me pidieron un artículo al respecto. Sólo debo complementarlo señalando que pocas horas después de haberlo enviado quedó claro que las últimas palabras del especulador no fueron "Salten ustedes primero" como dijo su hermana, sino "¿Qué pasó?" (versión del empresario que lo acompañaba y su hijo).

Apareció el "Worship Him" de Samael a 6 lucas en el Persa, edición argentina, en la dirección que ya señalé unas entradas atrás. Y por segundos no me llevé el "Show no mercy" de Slayer al mismo precio, pues fue capturado por un adolescente con polera de Sadistik Exekution, así que quiero creer que quedó en buenas manos. Como premio de consuelo me traje el "Hell awaits", que no escuchaba desde que iba en segundo medio (y créanme que eso fue hace bastante tiempo). Tom Araya es manifiestamente un pelmazo reaccionario, pero qué le vanos a hacer...Lo mismo le pasó a King Buzzo y no por eso renunciaré a escuchar los discos antiguos de los Melvins.

El otro día iba caminando por las inmediaciones del Metro Tobalaba y unos periodistas me entrevistaron en relación a mi estatura (física, no moral). Lo bueno es que la polera de Deathspell Omega que lleva puesta apareció en el noticiero central de 24 horas en todo el país (y no olvidemos la señal internacional: gracias a eso me vieron mis parientes en Suecia). Mi hijo cumplió 13 y es apenas un poquito más bajo que yo.



NO tengo más que decir y lo estoy diciendo.

Deprime mucho no saber qué hacer para detener el genocidio en Gaza.

Aaron Bushnell tomó medidas extremas y se inmoló afuera de la  Embajada de Israel en Washington DC.

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Casi lo olvidaba: del paso por Neltume lanzando "La religión de la muerte" quedó este bello registro hecho por el compañero Javier.

La edición argentina del libro ya está en imprenta. Y en Chile está en imprenta la cuarta edición -aumentada- de Barricadas a go-go.

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jueves, febrero 01, 2024

Mayhem según O'Malley 

Seguimos con un poco más de Black Metal: la ola de calor en Santiago y Chile Central lo piden a gritos. 

Les dejo  2 canciones de Mayhem escogidas por Stephen O´Malley (Khanate, Sunno((( entre otros proyectos), con dos vocalistas distintos:


ORDO AD CHAO (2007)

Canción: “Illuminate Eliminate”

Attila es uno de los artistas más talentosos, únicos y originales que me he encontrado. Su sentido de la metamorfosis, especias, flores y abstracción sangran a través de su trabajo. Es un príncipe en el mundo del metal, pero siempre lo he considerado al mismo nivel de artistas como Joan La Barbara o Diamanda galas. Escogí una de sus piezas más desafiantes e intransigentes de su segundo álbum con Mayhem.

                                        

                                                                            (Dead)

LIVE IN LEIPZIG (1990)  

Canción: “Buried by Time and Dust”

Dead, más que cualquier otra persona, personifica la verdadera esencia del black metal. Él devino la muerte. Todo después de su muerte fue en cierta forma una sombra o una imitación del momento Ur-black metal de Mayhem. Su voz invocaba a la luna congelada, enterrado en el tiempo, la puerta de la eternidad abierta. Necrobutcher ha destacado la “intimidad” de su poesía/letras en un documental reciente, un punto que yo no había considerado antes pero es la pura verdad. Me da escalofríos cada vez que la escucho.   Su voz era horror y dolor, él lo vivió y lo murió. Una sombra.

(Tomado de: https://www.thewire.co.uk/audio/tracks/distinctive-metal-vocalists-according-to-khanate-stephen-o-malley-tim-wyskida-1 )




                                                                               (Attila)

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martes, enero 30, 2024

Aksak Maboul 2023 

 


En los 50 mejores discos del 2023 según el staff de la revista británica The Wire: aventuras en música y sonido, me topé con los viejos amigos de Aksak Maboul, poderosa banda/ensamble belga que se formó a fines de los 70 si no me equivoco (yeah: 1977), y cuya creatividad tal como se manifestó de inmediato en albums como Onze Danses Pour Combattre la Migraine (“Onde danzas para combatir la migraña”, de 1977) y Un Peu de l'Âme des Bandits (“Un poco de espíritu bandido”, de 1980) los hacía un bicho raro incluso dentro del jardín de bichos raros que era en esos años el movimiento internacional del Rock In Opposition impulsado por Fred Frith y Chris Cutler  (de Henry Cow y sus bandas posteriores: Frith solo, News from Babel, Art Bears, Cassiber, Massacre, Naked City, por mencionar unas pocas).  

Hace un par de años tuve noticia de nuevas grabaciones y performances de Aksak Maboul, tras un hiato de 30 años, cuyos integrantes han sido bastante variables pero siempre girando en torno a Marc Hollander y Veronique Vincent, y que a veces se confundían con la banda algo más pop pero bastante inquieta también que son los Honeymoon Killers.

El disco nuevo se llama Une Aventure de VV(Songspiel), un doble LP en Crammed Discs. El tema seleccionado en el número 10 del playlist de The Wire es “L´Ombre double (edit)”: una maravilla de experimentación inteligente y juguetona: de un inicio con piano que podría sonar a un cruce de Satie con Bartok hecho por proto post punks, se pasa al predominio de un teclado con esos ritmos cumbian cha cha cheros a lo Residents/early Tuxedomoon.

Tal como dicen en su sitio bandcamp, sobre textos de VV (Veronique Vincent) y música de Marc Hollander, esta obra rememora un tipo de producción radial creativa ya extinta de los buenos viejos tiempos de emisoras como BBC y RAI, que combinaban recitado, canciones, experimentación electrónica e investigación sonora. Eran los tiempos de lo que Mark Fisher llamó “modernismo popular”, y fueron destruidos por la contrarrevolución neoliberal de hace 50 años.

Las canciones son cantadas por varias voces que tal vez debería conocer, pero entre las que solo reconozco a Laetitia Sader de Stereolab. Lo que me hace pensar por vez primera que en efecto hay harto de Aksak Maboul en el Laboratorio ese.

Si un día triunfara la anarquía comunista, en las radios nos toparíamos con este tipo de tesoros auditivos a cada rato. O sea…

Mejor vayamos a escucharlo completito right now. Después volvemos.

(Se supone que debería estar haciendo otras cosas en estos momentos, pero les dejo esta definición tomada de ahí mismo):

“La música, escrita y dirigida por Marc Hollander, incluye su característica tendencia a saltar entre varios estilos: toques de electrónica, pop, jazz, collage, tecno, ambient, improvisación, krautrock, clásica contemporánea y música de sistemas, alegremente entretejidas en el inimitable estilo Aksak Maboul”. Ese estilo, dijo un comentarista del segundo album (1980) se podría describir como el de Faust junto a Pere Ubu haciendo versiones de Igor Stravinsky.

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